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	<title>La pupila insomne &#187; Rubén Martínez Villena</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>La Protesta de los Trece. Por Fernando Carr Parúas</title>
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		<pubDate>Sat, 18 Mar 2023 19:36:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Latinoamérica]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad civil]]></category>
		<category><![CDATA[Rubén Martínez Villena]]></category>

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		<description><![CDATA[La Protesta en que nació como actor político revolucionario la intelectualidad cubana <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=80161">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-801620"></div></div></td></tr></table><p>Hubo un grupo de poetas, escritores, abogados y artistas, que José Zacarías Tallet llamó “la juventud intelectual de la época”, el cual ya entonces estaba integrado por unas treinta personas que, cada cierto tiempo, se reunían en un almuerzo en algún restaurante para cambiar impresiones acerca de sus trabajos o de los de otros, o para hablar de los últimos eventos culturales y políticos que se sucedían en la Isla, principalmente en La Habana.<span id="more-80161"></span></p>
<p>El 18 de marzo de 1923, ese grupo decidió homenajear a los jóvenes escritores cubanos autores de la puesta en el teatro Payret de <em>Las naciones del golfo</em>: Andrés Núñez Olano (1900-1968) y Guillermo Martínez Márquez (1900-1992), así como a la tropa mexicana de la Compañía de Lupe Rivas Cacho (1899-1975), integrada por la propia Lupe, la principal, los escenógrafos Montesdeoca y Magín Banda, el autor de la música Ignacio Torres y los empresarios Pablo Prida y Carlos Ortega. La obra había sido estrenada el jueves 8 de marzo.</p>
<p>El sencillo homenaje consistió en un almuerzo servido —cerca de las dos de la tarde— en el restaurante de Chinchurreta, situado en la calle de Compostela entre las de Sol y Luz, frente por frente al callejón de Porvenir. En la parte delantera del restaurante, después del almuerzo, se tomó la histórica foto donde aparecen todos los comensales, y al fondo de esta foto se ven las puertas con cristales que todavía, hará pocos años, vi, allí estaban.</p>
<p>Días antes, el día 14, los jóvenes intelectuales, así como muchos de la población general de la Isla y no solo de la oposición al Gobierno, habían visto con indignación la noticia ofrecida por la prensa del país: Que se había firmado el decreto acerca de la compra por el Estado cubano del vetusto convento de Santa Clara, decreto que se había negado firmar el funcionario a quien correspondía hacerlo, esto es, el secretario de Hacienda —el coronel mambí Manuel Despaigne (1853-?)— y en su lugar lo había hecho el secretario de Justicia, doctor Erasmo Regüeiferos, íntimo amigo del presidente de la República doctor Alfredo Zayas y Alfonso (1861-1934). La indignación popular también la mencionaba al día siguiente la prensa.</p>
<p>Regüeiferos era un abogado oriundo de la provincia de Oriente y antes había pertenecido al autonomismo, pero en la época republicana se había metido en política y había obtenido el acta de senador —la cual disfrutó por ocho años—; también había llegado al Gabinete del Ejecutivo. Además, era un destacado personaje en la masonería y había escrito algunas obras teatrales, las que fueron sentenciadas —y cito a Tallet— por Max Enríquez Ureña (1886-1968) en su <em>Panorama de la literatura cubana</em>, como “obras insustanciales [&#8230;] que nada tienen que ver con la literatura y a veces rayan en el ridículo”.</p>
<p>El “negocio” de la compra del Convento fue un “chivo” tremendo, pues significó más de un millón de pesos, que para aquella época era una cifra fabulosa. Sin embargo, Regüeiferos no se llevó nada al bolsillo. Solo había firmado para complacer a su amigo Alfredo Zayas, pero este último sí se llevó completas todas las “ganancias”. Y es el mismo Rubén Martínez Villena quien certifica que Regüeiferos no tuvo participación crematística en el “negocio”, pues en su <em>Epístola lírico-civil</em> —compuesta poco después—, de él dice: “señor incapaz hasta del pecado y el vicio”.</p>
<p>Volvamos al día 18. Después de hecha la foto, el grupo se fue disolviendo, unos para su casa, otros para algún trabajo y solamente quedaron en la calle quince de ellos, cuando se dijo por uno de estos que, pronto, a las cuatro de la tarde, a solo pocas cuadras, en el salón de la Academia de Ciencias se iba a celebrar un homenaje —patrocinado por el Club Femenino— a la pedagoga uruguaya Paulina Luisi (1875-1949), y quien iba a hablar era Erasmo Regüeiferos, y dijo, además, que sería buena la oportunidad para protestar contra su deshonesta actuación. Entonces el grupo, en plena calle, acordó que uno de ellos hablara y el resto lo respaldaría con aplausos, y enseguida se decidieron por Rubén.</p>
<p>Al llegar a la Academia de Ciencias fueron entrando de dos en dos y se sentaron en el salón, en asientos separados unos de otros.</p>
<p>El acto lo presidía la señorita Hortensia Lamar, presidenta del Club Femenino. A su derecha estaba la homenajeada, y a su izquierda se encontraban Regüeiferos, el ministro del Uruguay y la esposa de este.</p>
<p>Cuando se llenó el salón fue la presidenta del Club Femenino quien dijo unas palabras de presentación acerca de la homenajeada, Paulina Luisi, y anunció que, a continuación, hablaría el secretario de Justicia, señor Regüeiferos, y este se levantó de su silla y se encaminó hacia el estrado, que se encontraba en el lado opuesto. Atravesaba el escenario, cuando de pronto Rubén dijo: —Señorita presidenta, pido la palabra —y el resto del grupo se puso de pie y aplaudió.</p>
<p>Quizás Regüeiferos pensó que se le aplaudía&#8230; y sonrió.</p>
<p>Y se le concedió la palabra a Rubén.</p>
<p>Al día siguiente, el 19 de marzo, el periódico <em>Heraldo de Cuba </em>publicó un amplio reportaje de lo sucedido y también las palabras que dijo Rubén:</p>
<p><em>Perdonen la Presidencia y la distinguida concurrencia que aquí se halla, que un grupo de jóvenes cubanos, amante de las nobles fiestas de la intelectualidad, y que hemos concurrido a ésta atraídos por los prestigios de la notable escritora a quien se ofrece el acto, perdonen todos que nos retiremos. En este acto interviene el Dr. Erasmo Regüeiferos, que olvidando su pasado y su actuación sin advertir el daño que causaría su gesto, ha firmado un decreto ilícito que encubre un negocio repelente y torpe digno no de esta época de rectificación y de reajuste moral, sino de aquel primer año del zayismo.</em></p>
<p><em>Perdónennos el señor Ministro del Uruguay y su distinguida esposa. Perdónennos la ilustre escritora a quien con tanta justicia se tributa este homenaje. Protestamos contra el funcionario tachado por la opinión pública, y que ha preferido rendir una alta prueba de adhesión al amigo, antes que defender los intereses nacionales. Sentimos mucho que el señor Regüeiferos se encuentre aquí, por eso nos vemos obligados a protestar y a retirarnos.</em></p>
<p>De inmediato, los quince salieron del local y se trasladaron a la redacción del <em>Heraldo de Cuba. </em>Allí Rubén redactó las palabras por él pronunciadas en el salón de la Academia de Ciencias y que al día siguiente aparecieron en el diario —durante el Gobierno de Alfredo Zayas ese era un periódico de oposición—. Sin embargo, en la redacción se encontraba de visita el médico Matías Duque de Estrada Perdomo (1869-1941), coronel del Ejercito Libertador —quien había sido secretario de Sanidad y Beneficencia en el Gobierno del general José Miguel Gómez (1858-1921), el que al enterarse de lo ocurrido en la Academia de Ciencias afeó la conducta de los quince con Regüeiferos, y de este dijo —y con razón— que era un respetable anciano y hombre público. Pero Rubén —siempre sereno y amable con todos— en tal momento se mostró muy duro y, encarándose al doctor Duque, le refutó con palabras enérgicas el significado de la protesta, justificándola y ratificando lo hecho. Según Tallet, nunca había visto a Rubén con tal alteración.</p>
<p>En realidad, Erasmo Regüeiferos había sido, como senador, el promotor o el que había prestado su cooperación a proyectos en bien de causas justas, los cuales todos fracasaron al tener la oposición de una mayoría del Congreso o por haber sido vetadas por el presidente de la República, y eso debía tenérsele en cuenta. Además, no se le conocía que hubiera caído en algún acto de corrupción.</p>
<p>En el reportaje del <em>Heraldo de Cuba</em>, el día 19, un reportero de ese periódico que se encontraba en la Academia de Ciencias cuando se celebró el acto, expresó que, después de la protesta, Regüeiferos pronunció su discurso, pues el acto continuó. Y en ese mismo reportaje entrevistó al secretario de Justicia acerca del incidente, y apareció la declaración hecha por este:</p>
<p><em>Yo no le hago caso a eso [&#8230;]. Son unos inconscientes [&#8230;]. Yo he firmado el decreto de la compra del Convento de Santa Clara, porque estoy convencido que se trata de una buena obra [&#8230;].</em></p>
<p><em>Yo lo autorizo para que lo diga así: El pueblo de Cuba no sabe lo que se ha propuesto el Presidente con esa compra. Hemos comprado las reliquias históricas que allí existen, la verdadera Habana antigua, con sus calles, con sus casas, casi como en su fundación. Tesoros de tradición, de historia, de leyenda, salvados para la posteridad [&#8230;] como se hace en todos los países.</em></p>
<p>En un principio no hubo reacción contra el grupo. Dos días más tarde, en el órgano de prensa oposicionista apareció una carta de Rubén a la presidenta del Club Femenino en la que le daba satisfacciones personales por el incidente en la Academia de Ciencias el día 18. Sin embargo, de nuevo ratificaba la Protesta (ya con mayúscula), la cual contaba con todo detalle, y anunciaba “que era la primera de otras que le seguirían”. (Y con esta afirmación ya se veía el despunte de Rubén como el futuro líder de “la juventud intelectual de la época” —y vuelvo ahora a citar a Tallet—, y también en este escrito se vislumbra que ese grupo inicial iría aumentando en un futuro inmediato). Y con referencia a esa, la primera de las futuras protestas, en el escrito Rubén se lamentaba que esta hubiera sido contra Regüeiferos, a quien calificaba como más capaz de negligencia que de actuar de mala fe.</p>
<p>Ese mismo día Regüeiferos se querelló (por desacato) y esa noche detuvieron a Rubén, pero como el juez de guardia no se presentó, tuvo que dormir en el vivac, y al día siguiente prestó fianza. Inmediatamente, en el Juzgado de Instrucción de la Sección Primera se dio seguimiento a la acusación y todos los demás firmantes, los trece, fueron procesados y obligados a pagar una fianza de mil pesos y pasar a firmar en el Juzgado todos los lunes.</p>
<p>Fueron trece los firmantes, pues a la hora de firmar el documento donde quedaron inscritas las palabras de Rubén en nombre de todos —me refiero al que apareció al día siguiente del acto en la Academia de Ciencias—, de los quince jóvenes que allí fueron a protestar, dos de ellos no quisieron rubricar el referido documento, por motivos diferentes: Ángel Lázaro, poeta español residente en Cuba, porque tenía temor fuera expulsado del país por “extranjero indeseable”; y el pedagogo Emilio Teuma, quien dirigía una escuela para casos especiales en la calzada de Carlos III, porque él era masón y no deseaba ofender a Regüeiferos, su hermano en la masonería.</p>
<p>Con el tiempo, la historia bautizó al hecho como “la Protesta de los Trece”. Y los trece protestantes, relacionados según el orden en que firmaron el documento publicado en el <em>Heraldo de Cuba</em>, fueron:</p>
<p>l. Rubén Martínez Villena (Alquízar, 1899-La Habana, 1934).</p>
<p>2. José Antonio Fernández de Castro (La Habana, 1897- id., 1951).</p>
<p>3. Calixto Masó (?, 1901-Chicago, 1974).</p>
<p>4. Félix Lizaso (La Habana, 1891-Rhode Island, 1967).</p>
<p>5. Alberto Lamar Schweyer (Matanzas, 1902-La Habana, 1942).</p>
<p>6. Juan Marinello Vidaurreta (Jicotea, Las Villas, 1898-La Habana, 1977).</p>
<p>7. José Zacarías Tallet (Matanzas, 1893-La Habana, 1989).</p>
<p>8. José Manuel Acosta (Matanzas, 1895-La Habana, 1973).</p>
<p>9. Primitivo Cordero Leyva (?, 1898-194?).</p>
<p>10. Jorge Mañach (Sagua la Grande, 1898-San Juan de Puerto Rico, 196l).</p>
<p>11. Francisco Ichazo (Cienfuegos, 1901-México, 1961).</p>
<p>12. José Ramón García Pedrosa (?, 1901-?).</p>
<p>13. Luis Gómez Wangüemert (Santa Cruz de Tenerife, 1901-La Habana, 1980).</p>
<p>Como se podrá observar, de los protestantes, solo uno pasaba de los 30 años de edad, tres de ellos tenían entre 26 y 29 años, y el resto, unos nueve, tenía entre 22 y 25 años. El último en desaparecer físicamente fue José Zacarías Tallet, en La Habana, a los 96 años, en los días finales de 1989.</p>
<p><strong>La Protesta</strong><strong> en el recuerdo militante</strong></p>
<p>Los protestantes, con tal de que no se perdiera el resultado logrado con la Protesta —de la cual se estuvo hablando todos los días posteriores, pues había sido un hecho colegiado de la juventud intelectual que caló hondo en el público al poner no únicamente en tela de juicio el hecho corrupto que representó la compra del convento de Santa Clara, sino la acusación al Gobierno del presidente Alfredo Zayas de su corrupción— fundaron en fecha del 1ro. de abril de ese año 1923 la Falange de Acción Cubana.</p>
<p>Esta agrupación contaba con sus Estatutos —publicados en el periódico el 11 de abril—, una “Exposición” de los fines que se proponía, y el nombre de la dirigencia, integrada por los Trece protestantes, de la cual su Director Primero lo era el propio Rubén, además de otros intelectuales aceptados como miembros activos. Poco más tarde, de esta misma dirigencia, se creo el Grupo Minorista, que sumó a otros muchos intelectuales, tal antes lo había dicho Rubén.</p>
<p>No cabe duda alguna que aquellos participantes de la Protesta de los Trece fueron la vanguardia de estas agrupaciones de intelectuales, las cuales fueron incrementándose con el tiempo. Muchos de ellos no llegaron a mantener posiciones progresistas o de izquierda y, a la postre, enraizaron hacia las derechas. Fue Rubén quien se destacó como revolucionario de primera línea, y años después llegó a dirigir la Huelga General que en 1933 diera al traste con la dictadura de Gerardo Machado (1871-1939). Sin embargo, aunque no todos tuvieron el mismo coraje ni la misma actuación, en la Revolución Cubana nos acompañaron algunos de estos otrora “jóvenes intelectuales” y que después de 1959 fueron unos “intelectuales beneméritos”, como Juan Marinello, José Zacarías Tallet, José Manuel Acosta y Luis Gómez Wangüemert.</p>
<p>Tallet me llegó a mostrar dos recortes que tenía acerca de consideraciones sobre el papel de los integrantes de la Protesta de los Trece. Uno, de Juan Marinello, y otro, de alguien que, aunque mantuvo una postura política diferente, sí supo aquilatar con limpieza todo aquello que sirviera para hacer brillar la Historia de Cuba, Ramiro Guerra (1880-1970).</p>
<p>Dijo Juan Marinello Vidaurreta:</p>
<p><em>La Protesta</em><em> de los Trece es la primera expresión política de nuestros intelectuales, como grupo definido. Acierta Rubén al escribir que la Protesta «dio una forma de sanción y actividad revolucionaria a los intelectuales cubanos». Hasta entonces habíamos contado con pensadores y artistas de muy alta calidad ofreciendo ejemplos de vigilancia patriótica. Algunos nombres marcan la ruta: Heredia, Martí, Sanguily, Varona&#8230;, pero en la ocasión que evocamos apunta por primera vez, un sentido colectivo nacido de la inserción profesional. El hecho de que la mayoría de los protestantes, como también de los firmantes del Manifiesto Minorista, se pasasen al enemigo, no resta significación a la naturaleza del gesto.</em></p>
<p><em>El impulso surgido de la Protesta sirvió —por encima de las esperadas y numerosas deserciones— para afirmar en las gentes de pensamiento y sensibilidad un sentido de responsabilidad social que pronto creció en conciencia, orientación y militancia.</em></p>
<p>Por su parte, Ramiro Guerra escribió:</p>
<p><em>En aquel gesto puede decirse que cuajó el ideal más alto de la revolución: libertad para pensar, para ser, para afirmar la personalidad. Hasta entonces habíamos dispuesto en nuestros juicios, de una escala de valores seudocoloniales a base de convencionalismo, de respeto, de cobardía frente a lo insincero y falso; a partir de aquel momento tuvimos otra medida llena de audacia y de juvenil insolencia y, al mismo tiempo, de elevada rectitud moral. Después de aquella tarde nadie se sintió seguro en la posesión de una reputación legítima. Cada hombre debía ser capaz de resistir los recios martillazos de la verdad.</em></p>
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		<title>#LaPupilaTv: La protesta de los Trece ( video)</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Mar 2023 14:17:19 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[La pupil asombrada]]></category>
		<category><![CDATA[Rubén Martínez Villena]]></category>

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		<description><![CDATA[Un hecho que cambió la historia intelectual de Cuba <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=80156">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-801570" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2023/03/img_20230317_084644_014.jpg"></div></div></td></tr></table><p><!-- wp:embed {"url":"https://youtu.be/OGDXOR891SA","type":"video","providerNameSlug":"youtube","responsive":true,"className":"wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"} --></p>
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		<title>Rubén:  Por la justicia, el pan y la belleza.* Por Iroel Sánchez</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Dec 2022 12:50:07 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Poesía]]></category>
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		<description><![CDATA[Rubén murió sin publicar un libro y en medio de una ácida polémica escribió una frase que respaldó con su vida dedicada a partir de entonces a la lucha por el socialismo, «Yo destrozo mis versos, los desprecio, los regalo, los olvido: me interesan tanto como a la mayor parte de nuestros escritores interesa la justicia social» <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=79577">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-795780" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2022/12/ruben.jpeg"></div></div></td></tr></table><p><!-- wp:paragraph {"placeholder":"Habla sobre tu padre o de tu figura paterna."} --></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><span style="color: #000000">Jesús David Curbelo lo considera «dotado como pocos para la poesía», Virgilio Piñera describe su cuento «En automóvil» como «una pequeña obra maestra», <a style="color: #000000" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/silvio-rodriguez/" target="_blank" rel="noopener">Silvio Rodríguez</a> dice que después de leer su poema «Insuficiencia de la escala y el iris» quedó «paralizado por un tiempo» y <a style="color: #000000" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/roberto-fernandez-retamar/" target="_blank" rel="noopener">Roberto Fernández Retamar</a> le dedicó su primer poemario <em>Elegía como un himno</em>. Para el escritor mexicano Paco Ignacio Taibo II, Rubén Martínez Villena es “Una mezcla de sinceridad, maravilloso hombre de honor entregado a la lucha, poeta romántico, involuntario y trágico Dama de las Camelias castigado por la tuberculosis<span id="more-38407"></span> y personaje del realismo socialista narrado por Byron”.</span><span id="more-79577"></span></p>
<p><span style="color: #000000">Pero Rubén murió sin publicar un libro y en medio de una ácida polémica escribió una frase que respaldó con su vida dedicada a partir de entonces a la lucha por el socialismo, «Yo destrozo mis versos, los desprecio, los regalo, los olvido: me interesan tanto como a la mayor parte de nuestros escritores interesa la justicia social» en un acto que la escritora Gleyvis Coro definió como «una de las mejores páginas de la polémica intelectual cubana».</span></p>
<p><span style="color: #000000">Alejo Carpentier -que lo acompañó en el Grupo minorista- lo describe como “mi amigo Rubén Martínez Villena» y dice sobre su actuación, ya mortalmente enfermo, en la huelga que derrocó a la tiranía machadista: «Ahí hay un caso de personaje heroico, y hay un caso de epopeya contemporánea”.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Raúl Castro lo menciona en su discurso por los 55 años del triunfo de la Revolución entre las figuras que dieron continuidad al ideal revolucionario «contra la república burguesa y neocolonial», y Fidel definió en 1973 el asalto al cuartel Moncada en base a su «Mensaje lírico civil» con la «<a style="color: #000000" title="“Para limpiar la costra tenaz del coloniaje”" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2013/03/18/para-limpiar-la-costra-tenaz-del-coloniaje/" target="_blank" rel="noopener">carga para matar bribones</a>» que Villena reclamó al poetizar la protesta que él mismo encabezara en 1923 contra la frustración republicana: «Desde aquí te decimos, Rubén: el 26 de julio fue la carga que tú pedías».</span></p>
<p><span style="color: #000000">Sin embargo, no seríamos fieles a su memoria si no nos preguntamos cuánto de eso hemos logrado llevar a los cubanos de hoy. La violinista y cantautora <a style="color: #000000" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/tanmy-lopez-moreno/" target="_blank" rel="noopener">Tanmy López</a>, graduada de la Universidad de las Artes luego de transitar toda la enseñanza artística cubana, <a style="color: #000000" title="Tanmy:  “La luz es música” ( +video)" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2011/10/02/tanmy-la-luz-es-musica/" target="_blank" rel="noopener">confiesa</a> que antes de ganar el concurso que convocó Silvio Rodríguez para musicalizar la poesía de Rubén sólo «conocía el Villena revolucionario, que te dan en la escuela en Historia de Cuba, eso era lo que conocía».</span></p>
<p><span style="color: #000000">Su poesía es poco conocida por los jóvenes y su vida de novela no lo es más. A mi me conquistó para leerlo en la adolescencia ver cantar a Silvio en la televisión, un mediodía de domingo, su «Tonada para dos poemas de Rubén» con los versos de «<a style="color: #000000" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/la-pupila-insomne/" target="_blank" rel="noopener">La pupila insomne</a>» y «El anhelo inútil», donde resuena la maestría de Emiliano Salvador en el piano. Fue una puerta que se me abrió a una etapa de la literatura y la historia de Cuba. Asalté,<em> </em>en el librero de mi padre, la <em>Órbita de Rubén Martínez Villena</em>, preparada en 1964 por Retamar y publicada por la UNEAC. Devoré ese volumen con el prólogo que Raúl Roa escribiera para la primera edición de su poesía, en 1937, y me extendí inmediatamente a los testimonios sobre la Revolución del 30 de la mano del propio Roa y <a style="color: #000000" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/pablo-de-la-torriente-brau/" target="_blank" rel="noopener">Pablo de la Torriente Brau</a>, junto a otros libros como <em>El ala izquierda estudiantil y su época</em> de Ladislao González Carvajal. </span></p>
<p><span style="color: #000000">Imaginé a Villena, en el bufete de Fernando Ortiz, contando a Pablo su encuentro con Gerardo Machado para reclamar la libertad de<a style="color: #000000" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/julio-antonio-mella/" target="_blank" rel="noopener"> Julio Antonio Mella</a> en huelga de hambre, que derivó en su insuperable definición para el tirano de «ASNO CON GARRAS» (Pablo la coloca en altas al relatar la descripción  que Rubén le hizo de aquel encuentro, «todavía con los ojos iluminados de violencia, pero también de burla»).  Hoy me sigue pareciendo que pocas veces el talento poético ha entrado en la historia con más efectividad que en aquella metáfora demoledora.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Escribe Pablo que ante el reclamo que en presencia de Rubén hiciera al tirano el Capitán Muñiz Vergara, un veterano de la independencia a quien los amigos de Mella habían pedido ayuda, Machado respondió: «Mella será un buen hijo, pero es un comunista… Es un comunista y me ha tirado un manifiesto, impreso en tinta roja, en donde lo menos que me dice es asesino… ¡Y eso no lo puedo permitir!… ¡No lo puedo permitir!…». Inmediatamente agrega el cronista:</span></p>
<p><span style="color: #000000">¡Pero allí estaba Rubén!… Se le acercó y con aquella voz suya vibrante, mirándolo a los ojos, con los suyos tan penetrantes y azules le habló así, rompiendo con todos los protocolos establecidos:</span></p>
<p><span style="color: #000000">─¡Usted llama a Mella comunista como un insulto, y usted no sabe lo que es ser comunista! ¡Usted no debe hablar de lo que no sabe!…</span></p>
<p><span style="color: #000000">Todavía hoy, cuando Muñiz Vergara recuerda la escena, se asombra de la virilidad extraordinaria de Rubén y dice:</span></p>
<p><span style="color: #000000">─¡Quién había de pensar que en un hombre tan frágil, se escondiera tanta varonía, tal sentido de la dignidad!…</span></p>
<p><span style="color: #000000">La escena en que Rubén discute con Machado sobre Mella es la única aparición del autor de <em>La pupila insomne</em> en el cine cubano. Lamentableme no hay una película, con excepción de<em> Mella</em>, de Enrique Pineda Barnet, donde aparezca «el muchacho flaco y rubio» que la prensa describió como líder de «La protesta de los trece»; el cine es caro y el de época es aún más costoso. Pero hay <a style="color: #000000" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2013/03/27/la-confirmacion-de-la-belleza/" target="_blank" rel="noopener">seis discos maravillosos</a> producidos por los estudios <em>Ojalá</em> de Silvio Rodríguez que contienen gráfica y musicalmente una obra extraordinaria inspirada en la poesía de Rubén y aún esperan porque la abundante producción de videoclips cubanos se fije en ellos y traduzca a la imagen contemporánea un tesoro que nos damos el lujo de silenciar.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Démosle a nuestros jóvenes la posibilidad de enterarse de que existió ese hombre de carne y hueso que amó, sufrió, hizo versos y los destrozó, poetizó con la vida, dudó, militó y fue leal a su Partido y a los trabajadores cubanos, como le dijo a Roa en palabras que deberían ser más difundidas:</span></p>
<p><span style="color: #000000">“Mi visión del mundo ha cambiado. Sin embargo, amo la belleza aún más que antes. Pero ahora sé que sin justicia y pan, la belleza es un remordimiento, un gravamen de conciencia… Por eso he consagrado mi vida a luchar por la justicia, el pan y la belleza… No haré un verso más como esos que hice hasta ahora. No necesito hacerlos ¿Para qué? Ya yo no siento mi tragedia personal. Yo ahora no me pertenezco. Ya ahora soy de ellos (de los obreros, de los humildes) y de mi Partido.”</span></p>
<p><span style="color: #000000">Justicia, pan y belleza, buen conjuro para evitar que la palabra comunista  se convierta otra vez en un insulto aquí, como lo es a noventa millas, allí  donde «la Florida es un índice que señala hacia Cuba» y está la tumba de Gerardo Machado, huido de la ira popular tras la huelga que el dirigente comunista Rubén organizó para derrocarlo. En el mejor tono de la radio miamense de hoy, que pide tres días para matar comunistas tras la caída de la Revolución, Machado había prometido: «¡Perseguiré sin piedad a los comunistas!”…</span></p>
<p><span style="color: #000000">Mientras bibliotecas, escuelas, museos y hasta la sala principal de la Unión de Escritores y Artistas se llaman en Cuba Rubén Martínez Villena, a Machado lo acompañan en el cementerio Woodlawn de Miami otros anticomunistas de su estirpe como el nicaraguense Anastasio Somoza y el presidente de la Fundación Cubano Americana, Jorge Más Canosa.</span></p>
<p><span style="color: #000000"><em>Este texto fue publicado originalmente en </em><a style="color: #000000" href="http://www.lajiribilla.cu/articulo/6669/sin-justicia-y-pan-la-belleza-es-un-remordimiento" target="_blank" rel="noopener">La Jiribilla</a><em> en enero de 2014 por los 80 años de la muerte de <a style="color: #000000" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/ruben-martinez-villena/" target="_blank" rel="noopener">Rubén Martínez Villena</a> con el título </em>«Sin justicia y pan la belleza es un remordimiento»</span></p>
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		<title>Defensa del miocardio inocente. Por Rubén Martínez Villena</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Feb 2022 13:24:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Rubén Martínez Villena]]></category>

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		<description><![CDATA[Un poema de Rubén Martínez Villena  <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=77536">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-775370" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2022/02/images-2.jpeg"></div></div></td></tr></table><p><strong>Defensa del miocardio inocente</strong></p>
<p>Para impugnar la tesis de una verdad ficticia<br />
vulgarizada en versos desprovistos de lógica,<br />
quiero hablar en el nombre de la Santa Justicia<br />
y de la respetable justicia fisiológica.<span id="more-77536"></span></p>
<p>Corazón: los poetas -rubios de candideceste<br />
rellenaron firme de goces y pesares.<br />
¡Tú, que tan sólo sirves para “vivir”!… y, a veces<br />
para rimar sonoras consonantes vulgares.</p>
<p>Tú, apenas responsable de una inquietud atáxica<br />
pues isócronamente, un día y otro día,<br />
preso en la celda ósea de la jaula torácica<br />
mueves tu mecanismo vil de relojería.</p>
<p>¡Pobre músculo hueco, viscera miserable!<br />
Automática bomba aspirante-impelente;<br />
¡centro de las calumnias!… Mientras el Gran Culpable<br />
se alberga tras la sabia protección de la frente.</p>
<p>El es —¡esclavo dócil!— tu inexorable dueño;<br />
él es tu noria férrea —¡asno del organismo!—;<br />
y es padre y receptáculo de Realidad y Ensueño,<br />
y abismo de mentiras y Verdad del Abismo.</p>
<p>Alza sobre tus largos instantes de fatiga<br />
como una superpuesta colocación de lápidas.<br />
Maneja su rendaje de nervios y te obliga<br />
a galopar tus sístoles y diástoles más rápidas.</p>
<p>Él va, versátilmente, canturreando en tus pulsos<br />
en sus jineterías de señor enigmático:<br />
el freno neumogástrico reprime tus impulsos<br />
o te castiga el anca la fusta del “simpático”.</p>
<p>Tu sencillez ingenua, de cuatro cavidades,<br />
no sospecha la causa de sus resoluciones;<br />
y él ofrece a la espira de las complejidades<br />
un enmarañamiento de circunvoluciones.</p>
<p>En verdad: es el Padre de todo impulso noble:<br />
-estas sinceridades son suyas, al ser míaspero<br />
es tan falso siempre, corazón ¡que hasta es doble!<br />
¡Doble como la imagen de las hipocresías!</p>
<p>Y tú, en el hacecillo miológeno inconsciente,<br />
sufres tus reducidas fronteras autonómicas…<br />
¡Obrero infatigable! ¡Miocardio inocente!<br />
vapuleado en poéticas absurdidades cómicas!…</p>
<p>¡Ah, lo confieso!; un tiempo agravé tu calvario:<br />
te “di” con mano pródiga de adolescente loco,<br />
abusé de tu manso papel de proletario,<br />
te puse en consonancias… ¡y me “doliste” un poco!</p>
<p>Pero ya basta: usando mi poquito de ciencia,<br />
con algo de abogado y con mucho de artista,<br />
proclamo la solemne Verdad de tu Inocencia,<br />
con revolucionario criterio socialista.</p>
<p>Que ya, cuando me aburran consonancias y ripios<br />
y me canse tu danza de impenitente músico,<br />
te llevaré a una huelga de sólidos principios.<br />
¡Oh, persuasión ingénita en el ácido prúsico!</p>
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		<title>La Protesta de los Trece. Por Juan Marinello</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Mar 2021 01:07:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Latinoamérica]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Marinello]]></category>
		<category><![CDATA[La protesta de los trece]]></category>
		<category><![CDATA[Rubén Martínez Villena]]></category>

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		<description><![CDATA["Su significado verdadero no está en su gesto ocasional sino en haber sido el anuncio de una nueva interpretación de nuestra realidad y de un cauce, nuevo también, para transformarla" <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=74684">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-746850"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;"><em>El 18 de marzo de 1923 un grupo de jóvenes intelectuales cubanos, liderados por Rubén Martínez Villena, protagonizaron un acontecimiento que entraría en la historia de Cuba como &#8220;La protesta de los trece&#8221;. Cincuenta años después uno de los protagonistas de aquel hecho, el destacado ensayista  y revolucionario Juan Marinello, escribió para la revista Bohemia su testimonio de aquellos acontecimientos que marcaron el nacimiento de una nueva intelectualidad en la isla identificada con el pensamiento antimperialista de José Martí.<span id="more-74684"></span><img class="size-large wp-image-74689 aligncenter" src="https://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2021/03/rubenmartinevillena.jpeg?w=545" alt="" width="545" height="332" /></em> </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Se cumple ahora medio siglo de un hecho de relieve innegable en el camino político y cultural de Cuba, la llamada Protesta de los Trece o Protesta de la Academia. El paso de 50 años desdibuja por fuerza la imagen y el sentido de muchos acontecimientos. No sobra, por ello, una referencia escueta al que fue claro signo anunciador. Hagámoslo en los términos más breves.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Para fijar la naturaleza de la Protesta de los Trece es fuerza situarse en 1923, en los días del gobierno de Alfredo Zayas. El proceso de entreguismo sin escrúpulos, iniciado con la República mutilada, había llegado a una de sus más vergonzosas etapas. La componenda oportunista y el aprovechamiento cínico eran, más que nunca, expresión de un sometimiento total al mando imperialista, en que los lacayos de turno se daban al latrocinio sin fronteras. La burla al pueblo y la traición a sus intereses llegaron a ser normas gobernantes. Es cierto que años después debía aparecer la orgía sin tamaño de Grau San Martín y su ministro Alemán; pero, hasta entonces, marcaba el zayato un límite nauseabundo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Dentro de la corrupción dominante se produjo, en 1923, un suceso insólito en su descoco: la compra por el gobierno del viejo convento de Santa Clara. A nadie se ocultó que la operación —que, como dijo Fernando Ortiz, no tuvo nada de santa y mucho menos de clara— había supuesto el más escandaloso fraude. Tasado en el doble de su valor, el convento produjo al presidente Zayas y a sus cómplices cercanos una suma de gigantesca cuantía. La magnitud del “chivo” fue tal que los más hechos al diario chalaneo dijeron su inconformidad y su protesta.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Desde antes del descomunal negocio venía reuniéndose un grupo de escritores jóvenes, opuestos a una realidad en la que gobernar no era más que repartirse los dineros del pueblo a la sombra del dominio extranjero. La compra del convento de Santa Clara colmó todas las medidas, y fue en aquella coyuntura que se produjo la Protesta.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El grupo juvenil, sin definición política ni rumbo ideológico todavía, tuvo noticia de que en el local de la Academia de Ciencias y en su salón de actos iba a efectuarse un homenaje a la educadora uruguaya Paulina Luissi, organizado por la entidad femenina que dirigía Hortensia Lamar. El discurso central estaría a cargo de Erasmo Regüeiferos, ministro de Justicia, que había refrendado el decreto presidencial adquiriendo el convento. Pareció al grupo ocasión apropiada para impulsar una indignación que conmovía al país entero.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">A media tarde entramos los “protestantes” en el albo recinto circular de la calle Cuba, sentándonos en el centro del público, integrado en su mayoría por mujeres. Situados allí, seguimos el desarrollo del acto. Después de las palabras iniciales, se anunció el turno del Ministro culpable, dechado de mediocridad e inconciencia y quizás el menos aprovechado en la sucia transacción. Mientras se dirigía a la tribuna el Dr. Regüeiferos se puso de pie Rubén Martínez Villena, dirigiendo la palabra a la presidencia alarmada.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El discurso de Rubén fue corto y tajante. Excusándose ante el Ministro del Uruguay, que presidía la ceremonia, manifestó que se retiraba, con sus compañeros, como protesta ante el hecho de que el ministro Regüeiferos, cómplice en la escandalosa adquisición del convento de Santa Clara, hablase en un acto de aquella naturaleza… Ante las palabras acusadoras palideció el Ministro, cayeron de sus manos las cuartillas y fracasó el homenaje. Los trece protestantes, con Rubén a la cabeza, abandonaron la sala entre la sorpresa y el desconcierto de los presentes.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Como había de ocurrir, la persecución gubernamental vino de inmediato contra el grupo acusador. En el auto dictado por el juez Antonio García Sola el 25 de marzo se declaran procesados “por esta causa y sujetos a sus resultados” a Rubén Martínez Villena, José Ramón García Pedrosa, Francisco Ichaso y Macías, Calixto Masó y Vázquez, Luis Gómez Wangüemert, Alberto Lamar Schweyer, Jorge Mañach y Robato, Primitivo Cordero y Leiva, Juan Marinello y Vidaurreta, José Antonio Fernández de Castro y Abeillé, José Manuel Acosta y Bello, Félix Lizaso y González y José Zacarías Tallet y Duarte. Aunque se les declaraba en libertad provisional, debían acudir todos los lunes al edificio de la Audiencia de La Habana, entonces en el Paseo del Prado y frente al mar, a trazar la firma apud-acta que los amarraba al proceso iniciado.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El vínculo nacido de la Protesta de la Academia dio origen a una entidad de vida efímera, pero no irrelevante, la Falange de Acción Cubana. El Domingo de Resurrección, primer día de abril de 1923, se levantó el acta de constitución de la Falange. Su gobierno se formaba con un Primer Director, que lo fue naturalmente, Rubén Martínez Villena, un segundo Director lo era el firmante de este artículo, ocupando las Secretarías Calixto Masó y Félix Lizaso. Fueron electos vocales Tallet, Fernández de Castro, Ichaso, Lamar Schweyer, Martínez Márquez, Serpa, Baralt, Mañach, García Pedrosa, José Manuel Acosta, Cordero Leiva y Gómez Wangüemert. La naciente entidad se cobijaba bajo una advocación martiana: “Juntarse: ésta es la palabra de orden”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">A los trece protestantes se suman para integrar la Falange, cuatro jóvenes más: Enrique Serpa, Emilio Roig de Leuchsenring, Guillermo Martínez Márquez y Luis A. Baralt y, a propuesta del Director Primero, se aceptan como socios activos a Pedro Martínez Fraga, Conrado W. Massaguer, A. González, Alberto J. García, Joaquín Martínez Sáenz y Alfredo T. Quílez, los que prestarían en oportunidad próxima el juramento exigido en el artículo 8 de los Estatutos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Sorprende y asombra la presencia, en un grupo en que cuentan gentes honestas y algunas, como Rubén, de suprema calidad revolucionaria, nombres que se destacan después en las más graves traiciones al pueblo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">De no situarnos en la inmadurez del instante, carecería de explicación que fuese Martínez Villena quien propusiera como compañero de acción a Joaquín Martínez Sáenz al que, andando los años, habría desenmascarar corno caudillo fascista en un documento por muchas razones admirable. Y ¿cuántos, entre los trece protestantes, se mantuvieron junto a las masas y a la liberación nacional? Lamar Schweyer traicionó el primero y Mañach, lchaso, Lizaso y Masó se pasaron al campo enemigo, haciendo armas contra la Revolución. Otros se cruzaron de brazos, dando a la Protesta categoría de juvenil devaneo. De los que viven se mantienen junto a la Revolución Tallet y Gómez Wangüemert.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La violenta mezcolanza en que se trenzan la condición apostólica de Rubén con la agresividad reaccionaria de un Martínez Márquez —hoy jerarca de la SIP—, y el aprovechamiento electorero de un Martínez Fraga expresa nítidamente el retraso ideológico imperante. No se mide fácilmente desde hoy lo que significó, como artífice de la ceguedad política, la acción de la penetración imperialista, muy ensamblada en la obra retardataria de la colonia española, todavía cercana. No se olvide hasta dónde gobiernos nacionales plegados del todo al mandato yanqui alimentaban un aparato omnipotente, vuelto contra toda información y actitud denunciadora de su propósito.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El hecho de que muchos mandatarios de la época agitasen a toda hora la bandera mambisa de sus hazañas recientes pasó considerablemente en la confusión y en la miopía.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Alguna vez hemos anotado el caso sorprendente de Rubén, en el rápido proceso ascendente de su entendimiento revolucionario. El joven que en 1923 funda la Falange de Acción Cubana, señalándole como tarea única el combate a la corrupción administrativa, es el mismo que un lustro después define al imperialismo como causante de nuestra deformación nacional y embraza el marxismo-leninismo, que lo conducirá en tiempo corto a dirigente máximo del Partido Comunista de Cuba. Sólo una honestidad cenital, de clara estirpe martiana, pudo determinar cambio de tanta magnitud.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Ha de insistirse en señalar los años que van de 1920 a 1930 como integrantes de una etapa crítica, riquísima en la vida revolucionaria de Cuba. Nuestros historiadores deben bucear hasta la entraña en los aspectos capitales de este decenio. En él se irrita al grado más intenso la sensación angustiosa del fracaso, la asfixia de la frustración que remueve a todo el país. No se han marcado todavía las sendas maestras para ganar nuestra real libertad, pero apunta por todas partes, la decisión generosa que las reclama.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Lo típico es el clamor dramático frente al naufragio. Un poeta había gritado: “¡Todo se hunde, salvemos la bandera!” No son sucesos aleatorios en la década que recordamos la formación del Grupo Minorista, la aparición de la Revista de Avance, de Alma Mater de Venezuela Libre, de América Libre, la creación de la Universidad Popular José Martí y de la Liga Antimperialista y con mayor jerarquía, la fundación de la Confederación Nacional Obrera y del Partido Comunista de Cuba.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En ese conjunto ha de situarse la Protesta de los Trece. Sin apasionamiento por nuestro tiempo, podemos tener la ebullición generosa de aquellos diez años como una coyuntura en que coinciden las trágicas insatisfacciones que encontrarán vía oportuna y sin regreso treinta años después, en la revolución libertadora encabezada por Fidel Castro.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Significado de la Protesta</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Una pregunta nos abrirá el camino para precisar el tamaño de la Protesta de los Trece. ¿Por qué, si su impulso no superaba la demanda de un honesto manejo de los dineros del pueblo, se le otorga servicio singular en nuestra lucha de liberación? Intentemos una respuesta válida.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">No hay dudas de que lo inesperado de la acusación y su pronta resonancia apuntaban más lejos que su ocasional objetivo. Tras la denuncia del peculado latía, sin expresión inmediata, una inconformidad de más anchura y trascendencia. Había allí una señal inequívoca de tarea en marcha, de gesto provisor, de cambio primordial. Por otra parte, la circunstancia de venir la denuncia de gentes de pensamiento y sensibilidad, no muy volcadas en el quehacer político hasta entonces, teñía al hecho de un matiz inquietador que no escapó a los más sagaces.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La alarma levantada por la censura inusual alcanzó a círculos y actividades que parecían adormecidos en la complicidad jugosa. Tiene mucho sentido que fuera un hombre de la ubicación de Ramiro Guerra, quien, desde su tribuna del Diario de la Marina anunciase el estado de sitio a los enemigos del pueblo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Sus palabras traspasaban lo anecdótico, llegando al fondo del suceso. Recordémoslas: “En aquel gesto (el de los protestantes de la Academia) puede decirse que cuajó el ideal más alto de la revolución: libertad para pensar, para ser, para afirmar la personalidad. Hasta entonces habíamos dispuesto, en nuestros juicios, de una escala de valores pseudocolonial, a base de convencionalismo, de respeto, de cobardía frente a lo insincero y falso; a partir de aquel momento tuvimos otra medida, llena de audacia, y de juvenil insolencia y, al mismo tiempo, de elevada rectitud moral. Después de aquella tarde nadie se sintió seguro en la posesión de una reputación legítima. Cada hombre debía ser capaz de resistir los recios martillazos de la verdad”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En la advertencia del autor de Azúcar y población en las Antillas a los responsables del desastre late una buida interpretación de la insurgencia juvenil que alzaba, de improviso, sus banderas. En sus palabras se toca un complejo de culpa de muy ancho radio. Nadie quedaría en lo adelante libre del examen justiciero, nadie, proclamaba, “se sentiría seguro en la posesión de una reputación legítima”. El duende inoportuno, subconsciente que te dicta la advertencia, apunta a reputaciones de legitimidad transitoria, de sustento amenazado. No se ocultaba a meditador de su calidad que lo ocurrido reflejaba, en lo más hondo, un rechazo de las causas que traían y empujaban la corrupción creciente.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El historiador perspicaz, muy conocedor del subsuelo que comenzaba a moverse, sentía que el piso claudicaba bajo sus pies, adivinando que la embestida no se detendría en la censura de un Ministro indecoroso. Los tiempos confirmaron el acierto de su sospecha solitaria.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La militancia intelectual</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La Protesta de los Trece es la primera expresión política de nuestros intelectuales, como grupo definido. Acierta Rubén al escribir que la Protesta “dio una fórmula de sanción y actividad revolucionaria a los intelectuales cubanos”. Hasta entonces habíamos contado con pensadores y artistas de muy alta calidad ofreciendo ejemplos de vigilancia patriótica. Algunos nombres marcan la ruta: Varela, Heredia, Martí, Sanguily, Varona&#8230; pero en la ocasión que evocamos apunta, por primera vez, un sentido colectivo nacido de la inserción profesional. El hecho de que la mayoría de los protestantes, como también la de los firmantes del Manifiesto Minorista, se pasaran al enemigo no resta significación a la naturaleza del gesto.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">No ha de desbordarse el significado de la actitud de los intelectuales en un proceso revolucionario; lo fundamental está, desde luego, en la obra de las masas trabajadoras y campesinas, entrañas del pueblo y responsables de los grandes cambios libertadores. Pero sería desacierto negar relieve a la actividad de los que; por su tarea singular, poseen amplio auditorio y real influencia social. Lenin entendió nítidamente el rol de los “ingenieros de almas”, porque su visión aquilina supo descubrir en cada hombre y en todos los hombres, una receptividad acogedora y dinámica de la voz del escritor, del pintor y del músico.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Pero, la Protesta ha de enjuiciarse no sólo en su condición anunciadora sino en su proyección inmediata, en su encarnación ascendente. El impulso surgido de la Protesta sirvió —por encima de las esperadas y numerosas deserciones— para afirmar en las gentes de pensamiento y sensibilidad un sentido de responsabilidad social que pronto creció en conciencia, orientación y militancia.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Algunos de los protestantes de la Academia formaron en la dirección del Movimiento de Veteranos y Patriotas, que levantó anchas esperanzas en la sustitución de Alfredo Zayas, capitán indiscutible del latrocinio dominante por un mandatario de acrisolada pulcritud. Como se sabe, los dirigentes de aquel Movimiento, lobos del mismo pelo, optaron por la transigencia cómplice, y el aprovechamiento sin escrúpulos aumentó su volumen.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Bien vistas las cosas fue grande la lección de aquella aventura grotesca para los jóvenes que pusieron ilusión en su ocurrencia. Para Rubén, supuso una experiencia definidora y marcó su rompimiento con los responsables del entreguismo y la adopción de una postura de radical validez. El camino se desbrozaba al fin, iluminándose en su rumbo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Entre los firmantes del Manifiesto Minorista aparecen nueve de los participantes en la Protesta de los Trece. Y, como en aquella ocasión, se mezclan en sus adherentes toda especie de conductas e ideología. El Manifiesto se hacía para condenar al tránsfuga Lamar Schweyer, pero no escaseaban entre sus acusadores los que en seguida o después le seguirían la huella indigna.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Lo esencial, lo valioso y válido está en que el manifiesto congrega a un destacamento de intelectuales para impulsar consignas de nuevo superior alcance, impensables cuatro años antes.</span><br />
<span style="color:#000000;">Rubén Martínez Villena, que encabezó la protesta de los Trece, redactó y firmó el primero el Manifiesto Minorista.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En su texto se comunican y eslabonan la Protesta con el Minorismo. Se precisa en estos términos: “Hace algunos años el 18 de marzo de 1923, un reducido número de intelectuales —artistas, periodistas, abogados—, reunidos incidentalmente en la Academia de Ciencias, llevaron a cabo un acto de rebeldía y censura contra el entonces Secretario de Justicia allí presente, significando así el repudio que la opinión pública hacía de la memorable compra por el Gobierno del Convento de Santa Clara, como imposición gubernamental a la mayoría del país”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Seguidamente, explica Rubén el curso de la actividad del grupo protestante, cerrando de este modo: “Todo eso era indicio de que en Cuba se integraba, perfilándose sin organización estatutaria, pero con exacta identidad de ideales y creciente relieve, un grupo intelectual izquierdista, producto natural del medio, y órgano histórico fatalmente determinado por la función social que había de cumplir”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">A tal punto ha madurado la mente política de los jóvenes acusadores de la Academia que, aunque sólo en alusión incipiente, quedan fijados en el Manifiesto objetivos primordiales de la Revolución Cubana. Allí se Ilama a la revisión de los valores falsos y gastados, al acogimiento del arte nuevo en sus diversas manifestaciones, al conocimiento de las últimas doctrinas, teorías, y prácticas artísticas y científicas, a la reforma de la enseñanza pública, a la autonomía universitaria y, ya en un plano de mayor alcance, se convoca a luchar por la independencia económica de Cuba y contra el imperialismo yanqui, contra las dictaduras políticas unipersonales en el mundo, en la América y en Cuba; contra los desafueros de la pseudo-democracia; contra la farsa del sufragio y por la participación efectiva del pueblo en el gobierno. El Manifiesto culmina con dos demandas fundamentales: en pro del mejoramiento del agricultor, del colono y el obrero de Cuba y por la cordialidad y la unión latinoamericanas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El programa de los Minoristas se expresa en términos y fórmulas muy del momento, reflejos obligados de la convicción naciente. Quien vivió aquellos días formadores puede decir cómo se dibujaban en la noble inquietud demandas imprecisas. Anotada esta circunstancia, ha de afirmarse que el mensaje del Grupo Minorista fue una clarinada de oportuna novedad, una escala que anunciaba pronunciamientos y acciones de más hondura y magnitud.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Es hora de que pongamos la atención en una circunstancia de mucha cuenta, dominante en la limpia insurgencia juvenil. Nos referimos al hecho de que, distinguiéndose de casos similares en el ámbito latinoamericano, los intelectuales cubanos de la época no se sitúan en campo aparte, arrogándose función privativa y decisoria en la obra revolucionaria. Desde el primer momento, adviértase bien, los protestantes y los minoristas entienden y proclaman que la acción transformadora no está en sus manos sino en las del pueblo. Lo que supone tan lúcida auto limitación se evidencia en los tiempos que siguen.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La trayectoria del más perspicaz, valeroso y abnegado de aquellos jóvenes, Rubén Martínez Villena, prueba cómo hay, en él y en sus seguidores, una correcta estimación, de su oficio revolucionario. Si en el Manifiesto se proclama la necesidad de combatir el imperialismo y defender a los trabajadores, la actividad posterior de Rubén confirma, con el poder de los hechos, que solo una decisión colectiva, proletaria, campesina —popular— puede cumplir las demandas enarboladas entonces. El inspirador y maestro del Grupo Minorista es, a muy poco trecho de su fundación, dirigente del partido de los trabajadores y figura primordial en la historia de su época. Caso ejemplar de entendimiento de la tarea y responsabilidad de los intelectuales, Rubén resuelve, con su propio ejemplo, el difícil contrapunto entre su origen y su tarea conductora.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El ímpetu recóndito de la Protesta de los Trece tarda en encontrar encaje pleno, y eficaz. Su significado verdadero no está en su gesto ocasional sino en haber sido el anuncio de una nueva interpretación de nuestra realidad y de un cauce, nuevo también, para transformarla. Su última sustancia, su más ancha hazaña, están en la fidelidad de los intelectuales de hoy a una Revolución que, por impulsar una incansable plenitud en todos los dominios, defiende y exalta la libertad y la excelencia de la actividad creadora.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El paso de medio siglo no ha podido vencer en nosotros la imagen de Rubén en la tarde de la Protesta. Aún lo vemos erguido y alígero, ingrávido e invulnerable, como el Ariel shakesperiano; la cabeza delicada y fiera, hecha de afilados perfiles heroicos; la mano en alto, viril y sensible; la persona toda ardiendo en la endeblez poderosa. Rodeándolo —como habría de ocurrir después y siempre— el temblor de los viles y la esperanza de los buenos. Así quedará, inalterable y ansioso, en el arranque de nuestra decisión de vencer o morir. Así lo verán los que vengan en el tiempo, los que miren hacia él como a una presencia inagotable y benéfica, como a un héroe pleno desangrándose sin pausas, como a un camarada entrañado en nuestra sangre, como a un hermano de lejanía imposible.</span></p>
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		<title>24 de febrero. Por Rubén Martínez Villena</title>
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		<pubDate>Wed, 24 Feb 2021 12:57:45 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Historia]]></category>
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		<category><![CDATA[José Martí]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>
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		<description><![CDATA[Un poema de Rubén Martínez Villena, escritor y líder comunista cubano <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=74320">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-743210"></div></div></td></tr></table><div id="container">
<div id="content">
<div id="post-15885" class="post-15885 post type-post status-publish format-standard hentry category-ruben-m-villena tag-poesia tag-ruben-martinez-villena">
<div class="entry-content">
<p><span style="color:#000000;">Hubo una larga pausa en el sangriento drama;</span><br />
<span style="color:#000000;">Hubo un resurgimiento de ensueños y de afán</span><br />
<span style="color:#000000;">y diecisiete años avivaron la llama</span><br />
<span style="color:#000000;">que ardiendo en cada pecho se convirtió en volcán.<span id="more-74320"></span><img class="size-full wp-image-74323 aligncenter" src="https://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2021/02/la-guerra-necesaria.jpeg" alt="" width="496" height="400" /></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Se oyó el grito de Baire que libertad reclama,</span><br />
<span style="color:#000000;">Resplandeció una estrella en medio del huracán</span><br />
<span style="color:#000000;">y en el fulgor de oro que el símbolo derrama</span><br />
<span style="color:#000000;">apareció un Apóstol de mano de un titán.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Febrero veinte y cuatro; un cuatrienio de guerra;</span><br />
<span style="color:#000000;">y después que la sangre se extendió por la tierra,</span><br />
<span style="color:#000000;">para que germinara la siembra de Martí;</span><br />
<span style="color:#000000;">entre pliegues azules y entre pliegues de armiño,</span><br />
<span style="color:#000000;">una estrella tan pura como un sueño de niño,</span><br />
<span style="color:#000000;">ascendió por un mástil, engarzada en rubí.</span></p>
</div>
</div>
</div>
</div>
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		<title>Sinfonía Urbana. Por Rubén Martínez Villena</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Nov 2019 21:20:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Ángel Augier]]></category>
		<category><![CDATA[La Habana]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Rubén Martínez Villena]]></category>
		<category><![CDATA[Sinfonía urbana]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160;En su Poesía de la Ciudad de La Habana, Ángel Augier llama a este poema de Rubén Martínez Villena, escrito en 1921, &#8220;cuatro sonetos antológicos&#8221;. Para Augier, el autor de  La pupila insomne &#8220;con gracia y vigor insuperables refleja momentos &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=68443">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-684440" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2010/11/portocarrero.jpg"></div></div></td></tr></table><p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">En su <em>Poesía de la Ciudad de La Habana</em>,<span style="color:#0000ff;"> <a style="color:#0000ff;" href="http://www.ecured.cu/index.php/%C3%81ngel_Augier">Ángel Augier</a></span> llama a este poema de<span style="color:#0000ff;"> <a style="color:#0000ff;" href="http://www.ecured.cu/index.php/Rub%C3%A9n_Mart%C3%ADnez_Villena">Rubén Martínez Villena</a></span>, escrito en 1921, &#8220;cuatro sonetos antológicos&#8221;.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Para Augier, el autor de  <span style="color:#0000ff;"><em><a style="color:#0000ff;" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/la-pupila-insomne/">La pupila insomne</a> </em></span> &#8220;con gracia y vigor insuperables refleja momentos de la vida citadina de entonces&#8221;.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;"><span id="more-68443"></span></span></p>
<div id="attachment_4128" style="width: 282px" class="wp-caption aligncenter"><img class="size-full wp-image-4128" src="https://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2010/11/portocarrero.jpg" alt="La Habana en rojo René Portocarrero" width="272" height="185" /><p class="wp-caption-text">La Habana en rojo de René Portocarrero</p></div>
<h2><span style="color:#000000;"><strong>Sinfonía urbana</strong></span></h2>
<p><span style="color:#000000;"><strong>1. Crescendo matinal</strong></span><br />
<span style="color:#000000;">Una incipiente lumbre se expande en el oriente;</span><br />
<span style="color:#000000;">unos tras otros, mueren los públicos fanales&#8230;</span><br />
<span style="color:#000000;">Ya la ciudad despierta, con un rumor creciente</span><br />
<span style="color:#000000;">que estalla en un estruendo de ritmos desiguales.</span><br />
<span style="color:#000000;">Los ruidos cotidianos fatigan el ambiente;</span><br />
<span style="color:#000000;">pregones vocingleros de diarios matinales,</span><br />
<span style="color:#000000;">bocinas de carruajes que pasan velozmente,</span><br />
<span style="color:#000000;">crujidos de madera y golpes de metales.</span><br />
<span style="color:#000000;">Y elévase en ofrenda magnífica de abajo</span><br />
<span style="color:#000000;">el humo de las fábricas incienso del trabajo;</span><br />
<span style="color:#000000;">rezongan los motores en toda la ciudad,</span><br />
<span style="color:#000000;">en tanto que ella misma, para la brega diaria,</span><br />
<span style="color:#000000;">se pone en movimiento como una maquinaria,</span><br />
<span style="color:#000000;">¡movida por la fuerza de la necesidad!</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;"><strong>2. Andante meridiano</strong></span><br />
<span style="color:#000000;">Se extingue lentamente la gran polifonía</span><br />
<span style="color:#000000;">que urdió la multiforme canción de la mañana,</span><br />
<span style="color:#000000;">y escúchase en la vasta quietud del mediodía</span><br />
<span style="color:#000000;">como el jadear enorme de la fatiga humana.</span><br />
<span style="color:#000000;">Solemnidad profunda, rara melancolía.</span><br />
<span style="color:#000000;">La capital se baña de lumbre meridiana,</span><br />
<span style="color:#000000;">y un rumor de colmena colosal se diría</span><br />
<span style="color:#000000;">que flota en la fecunda serenidad urbana.</span><br />
<span style="color:#000000;">Flamear de ropa blanca sobre las azoteas;</span><br />
<span style="color:#000000;">los largos pararrayos, las altas chimeneas,</span><br />
<span style="color:#000000;">adquieren en la sombra risibles proporciones:</span><br />
<span style="color:#000000;">el sol filtra en los árboles fantásticos apuntes</span><br />
<span style="color:#000000;">y traza en las aceras siluetas de balcones</span><br />
<span style="color:#000000;">que duermen su modorra sobre los transeúntes.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;"><strong>3. Alegro vespertino</strong></span><br />
<span style="color:#000000;">¡Ocasos ciudadanos, tardes maravillosas!</span><br />
<span style="color:#000000;">Pintoresco desfile de la ciudad contenta,</span><br />
<span style="color:#000000;">profusión callejera de mujeres hermosas:</span><br />
<span style="color:#000000;">unas que van de compra y otras que van de venta&#8230;</span><br />
<span style="color:#000000;">Tonos crepusculares de nácares y rosas</span><br />
<span style="color:#000000;">sobre el mar intranquilo que se dora y se argenta,</span><br />
<span style="color:#000000;">y la noche avanzando y envolviendo las cosas</span><br />
<span style="color:#000000;">en un asalto ciego de oscuridad hambrienta.</span><br />
<span style="color:#000000;">(Timbretear de tranvías y de cinematógrafos,</span><br />
<span style="color:#000000;">música de pianolas y gaguear de fonógrafos.)</span><br />
<span style="color:#000000;">¡La noche victoriosa despliega su capuz,</span><br />
<span style="color:#000000;">y un último reflejo del astro derrotado</span><br />
<span style="color:#000000;">defiende en las cornisas, rebelde y obstinado,</span><br />
<span style="color:#000000;">la fuga de la tarde, que muere con la luz!</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;"><strong>4. Morendo nocturno</strong></span><br />
<span style="color:#000000;">Un cintilar de estrellas en el azul del cielo</span><br />
<span style="color:#000000;">y una potente calma de humanidad rendida,</span><br />
<span style="color:#000000;">mientras el mundo duerme bajo el nocturno velo,</span><br />
<span style="color:#000000;">como cobrando fuerzas para seguir la vida.</span><br />
<span style="color:#000000;">Alguna vaga y sorda trepidación del suelo</span><br />
<span style="color:#000000;">rompe la paz augusta que en el silencio anida,</span><br />
<span style="color:#000000;">y la lujuria humana, perennemente en celo,</span><br />
<span style="color:#000000;">transita por las calles de la ciudad dormida.</span><br />
<span style="color:#000000;">Ecos, roces, rumores&#8230; Nada apenas que turbe</span><br />
<span style="color:#000000;">el tranquilo y sonámbulo reposar de la urbe;</span><br />
<span style="color:#000000;">y todo este silencio de noche sosegada,</span><br />
<span style="color:#000000;">en donde se adivinan angustias y querellas,</span><br />
<span style="color:#000000;">es el dolor oculto de la ciudad callada</span><br />
<span style="color:#000000;">¡bajo la indiferencia total de las estrellas!</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">(Tomado de <em>Poesía de la Ciudad de La Habana</em>, compilación de Ángel Augier)</span></p>
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		<title>Canción del sainete póstumo. Por Rubén Martínez Villena</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Feb 2019 13:17:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Rubén Martínez Villena]]></category>

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		<description><![CDATA[Y te dirán: –¿Qué tienes?... Y tú dirás que nada;  mas te irás a la alcoba para disimular <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=65434">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-654350" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2010/12/ruben1.jpg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">Yo moriré prosaicamente, de cualquier cosa</span><br />
<span style="color:#000000;">(¿el estómago, el hígado, la garganta, ¡el pulmón!?),</span><br />
<span style="color:#000000;">y como buen cadáver descenderé a la fosa</span><br />
<span style="color:#000000;">envuelto en un sudario santo de compasión.</span><span id="more-65434"></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Aunque la muerte es algo que diariamente pasa,</span><br />
<span style="color:#000000;">un muerto inspira siempre cierta curiosidad;</span><br />
<span style="color:#000000;">así, llena de extraños, abejeará la casa</span><br />
<span style="color:#000000;">y estudiará mi rostro toda la vecindad.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Luego será el velorio, desconocida gente,</span><br />
<span style="color:#000000;">ante mis familiares inertes de llorar,</span><br />
<span style="color:#000000;">con el recelo propio del que sabe que miente</span><br />
<span style="color:#000000;">recitará las frases del pésame vulgar.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Tal vez una beata, neblinosa de sueño,</span><br />
<span style="color:#000000;">mascullará el rosario mirándose los pies;</span><br />
<span style="color:#000000;">y acaso los más viejos me fruncirán el ceño</span><br />
<span style="color:#000000;">al calcular su turno más próximo después.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Brotará la hilarante virtud del disparate</span><br />
<span style="color:#000000;">o la ingeniosa anécdota llena de perversión,</span><br />
<span style="color:#000000;">y las apetecidas tazas de chocolate</span><br />
<span style="color:#000000;">serán sabrosas pausas en la conversación.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Los amigos de ahora –para entonces dispersos–</span><br />
<span style="color:#000000;">reunidos junto al resto de lo que fue mi &#8220;yo&#8221;,</span><br />
<span style="color:#000000;">constatarán la escena que prevén estos versos</span><br />
<span style="color:#000000;">y dirán en voz baja: –¡Todo lo presintió!</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Y ya en la madrugada, sobre la concurrencia</span><br />
<span style="color:#000000;">gravitará el concepto solemne del &#8220;jamás&#8221;;</span><br />
<span style="color:#000000;">vendrá luego el consuelo de seguir la existencia&#8230;</span><br />
<span style="color:#000000;">y vendrá la mañana&#8230; pero tú, ¡no vendrás!&#8230;</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Allá donde vegete felizmente tu olvido</span><br />
<span style="color:#000000;">–felicidad bien lejos de la que pudo ser–,</span><br />
<span style="color:#000000;">bajo tres letras fúnebres, mi nombre y mi apellido,</span><br />
<span style="color:#000000;">dentro de un marco negro, te harán palidecer.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Y te dirán: –¿Qué tienes?&#8230; Y tú dirás que nada;</span><br />
<span style="color:#000000;">mas te irás a la alcoba para disimular,</span><br />
<span style="color:#000000;">me llorarás a solas, con la cara en la almohada,</span><br />
<span style="color:#000000;">¡y esa noche tu esposo no te podrá besar!&#8230;</span></p>
<p><span style="color:#000000;">[1922]</span></p>
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		<title>iy el huracán de cascos y machetes descerrajó las puertas de la gloria! Por Rubén Martínez Villena</title>
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		<comments>http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=64850#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 15 Dec 2018 19:21:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Mal Tiempo]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Rubén Martínez Villena]]></category>

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		<description><![CDATA[Fue la voz del clarín en rebeldía, que tocando a degüello parecía un formidable grito de ¡adelante! <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=64850">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-648510" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2018/12/300px-Maltiempo1.jpg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;"><i>El 15 de diciembre de 1895 las tropas del Ejército Libertador cubano, en marcha hacia el Occidente de la Isla con Máximo Gómez y Antonio Maceo al frente, infrigieron una de las más sonadas derrotas al ejército coloniaista español que las superaba con creces en armamento y logística de todo tipo. Rubén Martínez Villena dedicó este poema al combate que destruyó el mito de la invulnerabilidad de la fusilería del cuadro español frente al machete mambí. </i></span><i> </i></p>
<p><span id="more-64850"></span><br />
<span style="color:#000000;"><strong>Mal tiempo</strong></span><br />
<span style="color:#000000;">Fue el choque del centauro y del infante, </span><br />
<span style="color:#000000;">fue el encuentro brutal, fue la porfía</span><br />
<span style="color:#000000;">del impulso cargado de energía</span><br />
<span style="color:#000000;">con la tranquilidad más arrogante.</span><br />
<span style="color:#000000;">Fue una bélica música vibrante,</span><br />
<span style="color:#000000;">fue la voz del clarín en rebeldía,</span><br />
<span style="color:#000000;">que tocando a degüello parecía</span><br />
<span style="color:#000000;">un formidable grito de ¡adelante!</span><br />
<span style="color:#000000;">Vibró la nota lastimera y larga.</span><br />
<span style="color:#000000;">Requirieron la brida los jinetes;</span><br />
<span style="color:#000000;">emprendió la legión de la victoria</span><br />
<span style="color:#000000;">con galope frenético la carga&#8230;</span><br />
<span style="color:#000000;">iy el huracán de cascos y machetes</span><br />
<span style="color:#000000;">descerrajó las puertas de la gloria!</span></p>
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		<title>San Pedro. Por Rubén Martínez Villena</title>
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		<pubDate>Fri, 07 Dec 2018 12:44:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[antonio maceo]]></category>
		<category><![CDATA[Rubén Martínez Villena]]></category>

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		<description><![CDATA[Y clavó las espuelas en la tierra ¡Para cargar contra la misma muerte! <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=64802">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-648030" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2018/12/menocal.jpg"></div></div></td></tr></table><p style="padding-left:60px;"><strong><span style="color:#000000;">San Pedro</span> </strong></p>
<p><span style="color:#000000;">Al fin cayó el león; aquí la historia</span><br />
<span style="color:#000000;"> Hubiera vuelto con cariño arredro:</span><br />
<span style="color:#000000;"> Este fue su Tabor; este San Pedro</span><br />
<span style="color:#000000;"> Le abrió las puertas de la misma gloria.</span><br />
<span style="color:#000000;"> Aquí finalizó su ejecutoria,</span><br />
<span style="color:#000000;"> La progresión gigante de su medro.</span><span id="more-64802"></span></p>
<p><span style="color:#000000;"> Aquel titán de robustez de cedro,</span><br />
<span style="color:#000000;"> Aquel rebelde de feliz memoria.</span><br />
<span style="color:#000000;"> Y aquí, en el delirar de su agonía.</span><br />
<span style="color:#000000;"> Se juzgó necesario todavía</span><br />
<span style="color:#000000;"> Para las libertades y la guerra,</span><br />
<span style="color:#000000;"> Sintióse derrotado por la suerte</span><br />
<span style="color:#000000;"> Y clavó las espuelas en la tierra</span><br />
<span style="color:#000000;"> ¡Para cargar contra la misma muerte!</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Rubén Martínez Villena (1919).  </span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em>Poema dedicado a Antonio Maceo</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
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