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	<title>La pupila insomne &#187; marxismo</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>Crítica y polémica en el vacío postmoderno. Por Néstor Kohan</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Aug 2022 11:41:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Historia]]></category>
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		<description><![CDATA[Prólogo al libro "La isla posible. Ensayos sobre ideología y revolución" del intelectual cubano Enrique Ubieta <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=78753">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-787540" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2022/08/298223106_5738958542805473_6316271891650451973_n.jpg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;"><em>Fragmento del prólogo al libro &#8220;La isla posible. Ensayos sobre ideología y revolución&#8221; del intelectual cubano Enrique Ubieta [Buenos Aires, Ediciones Acercándonos, 2022]  Pa) ra leer prólogo completo en PDF <strong><a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2022/08/libro-cuba-ubieta-nestor-kohan-prologo.pdf"><span style="color:#0000ff;">pinchar aquí. </span></a></strong></em></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em><img class="size-full wp-image-78758 aligncenter" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2022/08/298223106_5738958542805473_6316271891650451973_n.jpg" alt="" width="526" height="786" /></em></span><span style="color:#000000;">“¿Y si juntamos lo mejor del capitalismo y el socialismo?”. ¡Vaya propuesta repleta de dislates y disparates! Tal vez sería divertido formular esa pregunta después de probar un cigarro de marihuana. ¡Las ensoñaciones imaginarias no son pecado! Soñar no cuesta nada, dice el refrán popular. Incluso el mundo de la imaginación y las ensoñaciones ayuda a llevar mejor la vida. Aunque entre sueños y realidad suele haber… una pequeñísima distancia.</span><span id="more-78753"></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Pero si dejamos las bromas referidas a la marihuana al costado y pretendemos un mínimo de seriedad intelectual, formulemos esa misma pregunta a Billy Gates, Elon Musk, Carlos Slim o George Soros a ver cómo la responden. O tal vez podríamos interrogar a los magnates que lideran el Foro Social de Davos a ver si acuerdan.<br />
</span></p>
<p><span style="color:#000000;">A propósito de esa interrogación, recuerdo una visita del pensador belga Ernest Mandel, en marzo de 1993, a la Universidad de Buenos Aires (UBA). Mandel era uno de los mayores economistas marxistas del mundo. Hasta representantes del FMI o del Banco Mundial, enemigos a muerte de sus teorías, querían conocerlo en persona (según el testimonio de algunos discípulos suyos). Mandel también estuvo en la isla caribeña en los años ’60 y participó en “el debate cubano” (1963-1964). Cuando llegó a Buenos Aires en 1993, hace ya tres décadas y a poco tiempo de la caída del Muro de Berlín y la implosión de la Unión Soviética (de la cual él era crítico), dio una conferencia en la UBA. Todo el mundo fue a escucharlo. A mí me tocó hacerlo de pie, porque ya no cabía un alma en el recinto, junto al profesor José Sazbón (uno de los mayores eruditos de la cultura de izquierda argentina). Su conferencia no se grabó ni filmó, lamentablemente. Pero la recuerdo al detalle. Allí Mandel, en uno de sus pasajes centrales, nos dijo: “ustedes en Argentina idealizan a los países y sociedades escandinavos. Particularmente a Suecia. Lo que ustedes no saben es que en esos países, modelos de la «socialdemocracia» a nivel mundial, gobiernan en realidad cuatro o cinco familias de poderosos millonarios”. No era la advertencia de un improvisado o un diletante sino la de alguien que sustentaba sus análisis con datos, estadísticas y una cantidad abrumadora de estudios, libros y trabajos de investigación empírica. Como europeo occidental conocía de primera mano aquello de lo que estaba hablando.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Al leer algunas de las polémicas del libro de Enrique Ubieta, me da la impresión que esa misma idealización de la socialdemocracia nórdica también prolifera en Cuba, a pesar de que los principales países escandinavos han solicitado recientemente su ingreso a la OTAN, abandonando toda pose de “neutralidad”. Es decir, subordinándose completamente, sin pena ni gloria, al neoliberalismo furioso y a la política belicista del imperialismo norteamericano y occidental. ¿Serán entonces un modelo realista para el futuro de Cuba? ¿O lo que le espera a esta isla irredenta, si rompe definivamente con el socialismo e inicia su “aterrizaje suave” en la economía social de Mercado es…, sin mayores vueltas, Puerto Rico? Cualquier polémica sobre la socialdemocracia para Cuba no debería eludir estas preguntas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Sigamos entonces con los cantos de sirena que apabullan el bombardeo mediático de la dictadura del algoritmo: “No discutamos de ideología, discutamos de bienes de consumo de última generación. ¿A quién le interesa la mejor vacuna cubana contra la pandemia del COVID 19 comparada con el televisor gigante y el último automóvil a la moda en Miami?”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En otras palabras: “si nos subordinamos al águila, vamos a tener en la vidriera el más reciente modelo de teléfono inteligente, la última versión de las computadoras de diseño y la motocicleta que utilizan los winners [ganadores], aunque nos cueste perder la bandera propia, nuestro lenguaje, nuestro cine, nuestra literatura y nuestra identidad”. Para expresarlo con claridad y sin ambigüedades: ¿Qué importa si dejamos de ser Cuba y nos convertimos en Puerto Rico, si a cambio llegan las mejores marcas de ropa, los sintetizadores que reemplazan una orquesta entera y los teléfonos celulares más complejos? </span><br />
<span style="color:#000000;">Aunque el problema macro que recorre todo el libro de Enrique Ubieta gira en torno al debate de fondo sobre las ideologías en pugna, las perspectivas que el autor va recorriendo para abordar estos problemas y responder aquellas interrogaciones se ubican en diferentes niveles y dimensiones. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">A nuestro entender, principalemente tres: (a) las discusiones estratégicas, de índole prioritariamente teóricas; (b) los debates y polémicas políticas y (c) las reflexiones aparentemente minimalistas e “inocentes” sobre la vida cotidiana.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>No hay nada más práctico que una buena teoría</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">¿Cómo convencer a todo un pueblo de que, por fin, se rinda y reciba con los brazos abiertos a su enemigo histórico? </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Recordemos que los grandes teóricos de las confrontaciones y conflictos, el prusiano Karl von Clausewitz y el británico Basil Liddell Hart, sostenían en sus respectivas doctrinas que “la mejor guerra es la que se gana sin combatir”. Para ello hay que desarmar ideológicamente al enemigo que se pretende someter. Persuadirlo que es inútil toda resistencia. Si la fuerza de quien resiste reposa en su firmeza ideológica, pues entonces: ¿qué mejor que pretender abandonar toda ideología?</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Ubieta nos explica con gran claridad y en forma muy amena, para que lo entienda todo el mundo, que el repetitivo slogan “¡fin de las ideologías!” es, también, él mismo, una ideología. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">¿En qué consiste, para el caso específico cubano, esta ideología del “fin de todas las ideologías” y el reclamado abandono del “lenguaje polarizante”? Simplemente en una invitación a estrecharnos en un abrazo perverso entre ex revolucionarios, cansados o conversos, con el viejo y ya senil amo imperial. Esto es, recibir con amabilidad, mansedumbre y el mayor complejo de inferioridad imaginado a quienes sometieron durante seis décadas al pueblo cubano a un bloqueo irracional, condenado por la casi totalidad de la comunidad internacional. Aceptar el regreso, con el sombrero en la mano, la cabeza gacha y la mirada dirigida hacia el suelo, de quienes intentaron asesinar más de 600 veces al principal dirigente histórico de la revolución cubana. Considerar como “hermanos de la misma familia” a los especialistas en técnicas de tortura, maestros de varias generaciones de fuerzas represivas latinoamericanas. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Aquellos mismos que se vanaglorian públicamente (en videos, entrevistas, libros de memorias) de ser “expertos” en golpes de Estado, procesos electorales fradulentos, arquitectos del lawfare, injerencismo en países soberanos. Los principales responsables de cientos de miles de personas desaparecidas en todo el continente (desde Guatemala, El Salvador y Perú, hasta Chile, Argentina y Brasil). Los que utilizaron el narcotráfico y la venta ilegal de armas para financiar a la contrainsurgencia en Nicaragua, asesinando monjas, maestras y médicos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Quienes nos invitan con cara de feliz cumpleaños y en un tono suave y amable a “abandonar las anteojeras ideológicas” pretenden que las víctimas y sus verdugos se estrechen mejilla con mejilla, pecho con pecho, brazo con brazo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Pero el abordaje del problema de las ideologías y la teoría que las estudia (se la conciba como “falsa conciencia” o como “concepción del mundo vinculada a intereses”) no es abordado por Ubieta en términos genéricos y universales como lo hacen los especialistas Terry Eagleton o Carlos Pereyra, siguiendo las enseñanzas de La Ideología Alemana de Marx y Engels o los Cuadernos de la cárcel de Gramsci. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Enrique Ubieta terrenaliza aquel debate remitiendo la discusión teórica de las ideologías a otros problemas, vitales, cruciales y fundamentales para comprender a Cuba, su conflicto con el imperialismo norteamericano y sus variados intentos de navegar por aguas inciertas hacia una sociedad más justa: el socialismo.</span></p>
<p>En ese punto, el libro recupera y prolonga la dimensión historicista y dialéctica que se interroga por la pluralidad y coexistencia de múltiples contradicciones en la sociedad contemporánea, tratando de escudriñar cuál es la principal y cuáles son las secundarias. El autor encuentra que la principal contradicción social del mundo actual (marcado a fuego por la crisis del imperialismo entendido como sistema mundial, no exento de desarrollos desiguales, dependencias, saqueo, explotación, etc.) es aquella cuyo antagonismo irreductible enfrenta a “los países explotadores” con los “pueblos y países explotados”.</p>
<p>De allí infiere que Cuba, antigua colonia española, luego país dependiente y neocolonia norteamericana, que logra su independencia y audeterminación nacional a partir del triunfo del movimiento revolucionario encabezado por Fidel Castro, solamente podrá mantener dicha autodeterminación como nación soberana (frente al “autonomismo” y el “anexionismo”, vestidos con nuevos ropajes) si al mismo tiempo se mantiene firme en esa búsqueda de una nueva sociedad no capitalista, conocida popularmente como el socialismo. Rápidamente el autor nos aclara que no existe un modelo único de socialismo y que éste no constituye un punto fijo y estático de llegada de una vez y para toda la eternidad. Dejando a un lado aquellas viejas definiciones de manual que la vida misma puso en crisis, Ubieta considera que el socialismo es un proceso abierto y un camino sin final preasegurado de antemano. Nunca un estado de cosas cristalizado y detenido en la historia.</p>
<p>Hecha esta aclaración fundamental, agrega que si se abandona el proyecto socialista en nombre de los cantos de sirena del pragmatismo mercantil, automáticamente Cuba perderá su independencia soberana y su autodeterminación nacional. Por eso según sus argumentos, resulta fatuo y vacío pretender separar a José Martí de Marx, Fidel y el Che. No puede existir un “patriotismo” ni un “nacionalismo” cubanos (donde Miami y La Habana podrían, por fin, bailar la misma melodía, jugando al dominó y comiendo frijoles), que no sea al mismo tiempo antiimperialista y socialista. No por una definición de diccionario, no por un espíritu “axiomático” ni un dogma de manual sino por la experiencia histórica. El imperialismo se ha fagocitado a numerosas revoluciones que no pudieron o no supieron ir a fondo. Allí están los ejemplos, incluso triunfantes, de la revolución mexicana de comienzos del siglo XX o la revolución boliviana de 1952. ¡Ambas triunfaron! Pero no pudieron ir a fondo, no se plantearon dejar atrás el capitalismo dependiente, por eso terminaron retrocediendo y finalmente restaurando las relaciones de explotación y dominación previas a los triunfos revolucionarios. Con esa apabullante y demoledora experiencia continental en la espalda, ajena a todo dogma “ideológico”, lo más pragmático, lo más realista y lo más viable es continuar navegando contra viento, marea y huracanes en búsqueda de una sociedad más justa, el socialismo, sin dibujar “modelos” de pizarrón, predeterminados de antemano.</p>
<p>A 90 millas del monstruo que en plena crisis y declive hoy pretende arrastrar al planeta entero hacia la guerra nuclear, Cuba no puede darse el lujo de pretender ser Suecia, como sueñan los “cubano-americanos” (aquellos del “aterrizaje suave”) y varias becarias de la Fundación Ebert o pupilos de George Soros (campeones en las redes del “republicanismo socialdemócrata” y el perverso abrazo entre opresores y oprimidos).</p>
<p>Sólo con esas reflexiones, ya el libro habría cumplido su cometido. Pero Ubieta no se conforma. Va por más.</p>
<p>Entonces vuelve sobre uno de los problemas al que le dedicó un libro entero publicado en 2012: aquel debate abordado por Rosa Luxemburg frente a los gerontes etnocéntricos de la antigua socialdemocracia colonialista europea: ¿reforma o revolución?</p>
<p>Ubieta no vuelve sobre la triste y patética herencia de Eduard Bernstein (cuyos argumentos son hoy reciclados y/o plagiados, sin citar al abuelo fundador, por euro-“comunistas” españoles, críticos de Cuba pero apologistas de la OTAN). Nuestro autor no se interna en una biblioteca para hacer la historia de las ideas. Pensando en un público juvenil, ubica el debate en el siglo XXI y lo formula específicamente para el futuro de Cuba. Su debate es situado, no abstracto.</p>
<p>Si en el pasado la isla de Fidel y el Che fue uno de los faros de la rebelión continental, ¿hoy en día se va a convertir en una nueva Meca, ahora reformista y socialdemócrata? ¿O continuará, en las nuevas condiciones históricas, apostando por un cambio permanente, sistemático y contínuo en medio de un mar cada vez más embravecido? Invitamos a quienes leen este libro a buscar en sus páginas la respuesta y a continuar la lectura, si acaso interesa, en otros libros y ensayos de Ubieta que también abordan dicho problema.</p>
<p>Finalmente esta obra analiza otros problemas de fondo, estratégicos, pero no circunscritos a la política.</p>
<p>Por un lado el drama humano de la vida y la muerte, una joya de pensamiento estilísticamente tan bien pulida y lograda que puede ser leída incluso por gente que no conoce una línea de marxismo.</p>
<p>Por el otro, una temática central en los Manuscritos de 1844 de Marx, leídos y estudiados al detalle tal como podemos apreciar en numerosos escritos y discursos del Che Guevara: el conflicto entre “el tener” (la mediocre utopía que nos proponen desde La Florida y cada noche por la TV capitalista) y “el ser”, entendido no como una metafísica indefinida y eterna sino como un nuevo sentido de la vida, infinitamente superior a cualquier manual de autoayuda, de esos que se venden en supermercados y librerías de shopping (al menos en Argentina).</p>
<p>Ya Ubieta analiza dicha cuestión del tener y el ser en un libro que lleva precisamente esa contradicción en su título. Pero aquí vuelve a profundizar encontrando nuevas modulaciones de una crítica radical del consumismo depredador, del vacío posmoderno y de la cultura de vidriera. Para fundamentar su inteligente razonamiento nos aporta un pasaje de José Martí (Carta a María Mantilla, del 9 de abril de 1895) que nos deja con la boca abierta por lo precursor del apostol en ver lo que se venía… Martí no conoció los Manuscritos que Marx redactara en París en 1844 ni tampoco el texto “El fetichisno de la mercancía y su secreto”. Pero con otro lenguaje, llega a las mismas conclusiones de Marx. ¡De una apabullante vigencia en nuestros días!</p>
<p><strong>Crítica y polémica en el vacío posmoderno</strong></p>
<p>Si la primera dimensión de su libro navega en las aguas movedizas de los debates teóricos de fondo, estratégicos, en la segunda se anima a abordar otra serie de discusiones, principalmente centradas en la política.</p>
<p>En ese terreno, observado su libro desde un ángulo macro, Ubieta se esfuerza por reactualizar y recuperar el espíritu de ofensiva del movimiento revolucionario, durante demasiado tiempo dejado en un cajoncito “a la espera de tiempos mejores”. ¡No! ¡Definitivamente no! Ya es hora de romper con la mentalidad de fortaleza asediada y de dejar de ubicarnos invariablemente a la defensiva. Este libro y otros que circulan en nuestra época se animan —¡excelente decisión, por fin!— a poner punto final al (injustificado) complejo de inferioridad de la tradición revolucionaria.</p>
<p>Y entonces Ubieta se mete de lleno con algunas “modas”, endebles, vacuas, tremendamente blandengues y en muchos casos repletas de plagios de la socialdemocracia europea, el socioliberalismo italiano y las reminiscencias tardías el euro-“comunismo” español. En ese rubro Ubieta aborda el vínculo amañado y tirado de los pelos que pretende homologar, en un ecléctico pastiche posmoderno, la “Ilustración” con el republicanismo neocolonial, un salvavidas de plomo para la revolución cubana… Maridaje forzado que pretende instalar, pasito a pasito y sin que nadie se dé cuenta, la peregrina idea de una supuesta sociedad “post-revolucionaria”&#8230;</p>
<p>¡Un nuevo “POST” por si no alcanzaran ya el postestructuralismo, el posmarxismo, el posmodernismo, los estudios poscoloniales, el post-obrerismo, y tantos otros derivados de las metafísicas “POST”!</p>
<p>Ubieta explica, con mucha paciencia, lo que debería ser obvio pero ya no lo es. Si la revolución cubana quedó en el pasado y si hoy estaríamos habitando una sociedad “post”, las únicas salidas posibles para vivir mejor serían… individuales. Adios a todo proyecto colectivo. Y no sólo individuales, sino también… in english. ¿Do you understand? [en inglés. ¿me entiendes?]. Otro atajo sin salida que nuestro autor identifica, señala y deja marcado para evitar ingenuidades.</p>
<p><strong>La comida recalentada de la vieja socialdemocracia</strong></p>
<p>Y entonces el libro, sin ningún complejo de inferioridad y sin miedo a los linchamientos mediáticos (a los que nos tienen acostumbrados el gusanaje de Miami y sus ventrílocuos y voceras más cercanos, lo hemos sufrido en carne propia), se mete de lleno con la discusión de la socialdemocracia y el tan mentado “centrismo” (versiones en clave caribeña de la fracasada “tercera vía”). O sea, la forma elegante y pretendidamente chic que asume la ideología de la restauración del capitalismo dependiente en Cuba.</p>
<p>Este es uno de los principales núcleos polémicos del libro, que dicho sea de paso, no se agota en esta obra. Porque el gran caballo de Troya que diversos pupilos de Soros, exultantes becarias de la Fundación Ebert y no pocos “cubano-americanos” pretenden presentar como una brillante novedad y un descomunal descubrimiento teórico-político… en realidad es más viejo que la humedad. Sólo que ahora goza del beneplácito (léase: abundantes dólares y euros mediante) de la contrainsurgencia norteamericana y de la OTAN. Fracasado ya el terrorismo primitivo de Posada Carriles y sus cómplices criminales, el mismo proyecto se presenta ahora, de forma mejor empaquetada y vistosa, como “socialdemócrata”. Remitimos al público a la lectura de cada una de las polémicas de Ubieta quien sin faltarle el respeto a nadie y con un tono, si se quiere, mesurado y elegante, ubica a cada quien en su sitio.</p>
<p>No nos sorprende ni nos afecta en lo más mínimo que “cubano-americanos” (que encima se autodefinen como sionistas, por si no alcanzara su obsecuencia con el imperialismo yanqui) balbuceen una serie de lugares comunes con el gesto y el talante de los habituales “expertos” de universidades ignotas que desfilan por CNN como si fueran supuestos sabiondos, cuando son unos ignorantes como para exponerlos en una mesa de observación.</p>
<p>En cambio, sí nos da sinceramente pena (es decir, lástima y por momentos dolor) que antiguos revolucionarios radicales se dejen seducir por semejantes engendros indigeribles. Lo cual le permite reflexionar a este prologuista —tal vez tardíamente— que quizás no todo lo que en el pasado se presentaba como “heterodoxia” era completamente radical y de izquierda.</p>
<p>Recuerdo de forma nítida, por ejemplo, que uno de aquellos “heterodoxos” del pasado, antiguo amigo personal, me expresó una vez, ¡por escrito!: “Nestor: yo soy el terror de los utopistas” (sic). Me escribió en un correo electrónico lo que ya me había manifestado oralmente en varias ocasiones. ¿A quiénes pretendía descalificar como supuestos “utopistas”, con su habitual voz gruesa y su humor irónico y ácido que tanto nos divertía y nos hacía reir en nuestras conversaciones habituales? Pues a quien escribe este prólogo y fundamentalmente al querido amigo, compañero y maestro Fernando Martínez Heredia… Y nos llamaba despectivamente “utopistas” porque nos asociaba al Che Guevara, por oposición a su admirado Adam Przeworski (liberal nacido en Polonia, nacionalizado estadounidense), y otros gurúes internacionales adoptados como guías incuestionables por los intelectuales del PSOE español.</p>
<p>Dialogando con Martínez Heredia en su propia vivienda de La Habana, alguna vez Fernando me dijo: “tú sabés bien quién ha sido consecuente y quién no; quién continúa en la perspectiva del Che y quién no”. Y la contraposición teórico-política sobre la que me alertaba Fernando Martínez Heredia continuó con detalles que prefiero no volcar en este prólogo. En aquella ocasión yo escuché en silencio, callado y atento. No quise echar leña al fuego. Pero las notables diferencias estratégicas dentro de las “heterodoxias” cubanas estaban claras.</p>
<p>No todos quienes cuestionaban y se oponían a los antiguos dogmas de origen soviético lo hacían por izquierda y desde el comunismo.</p>
<p>Algunos lo hacían por derecha y con no poca simpatía por la socialdemocracia. A partir de una admiración escasamente disimulada por el Mercado, concebido como la lámpara de Aladino que supuestamente iba a resolver todos los problemas pendientes de Cuba.</p>
<p lang="es-US">Para leer prólogo completo en PDF <strong><span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2022/08/libro-cuba-ubieta-nestor-kohan-prologo.pdf">pinchar aquí</a></span></strong>.</p>
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		<title>¿Socialdemocracia en Cuba? Crónica de un fracaso anunciado. (Parte 3 y final). Por Néstor Kohan</title>
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		<pubDate>Fri, 29 Oct 2021 13:18:06 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Ese republicanismo llevado hasta el paroxismo corre el riesgo de convertir el análisis historiográfico (y, ¿por qué no?, la reivindicación del jacobinismo) en una caricatura. <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=76702">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-767030"></div></div></td></tr></table><p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><em>[Transcripción de la <span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2021/09/27/nestor-kohan-en-la-manigua-la-guerra-cultural-de-ee-uu-vs-cuba-audio-completo/">entrevista-diálogo de «</a></span>La Manigua» con Néstor Kohan, 22/9/2021 versión revisada y aumentada por el autor entrevistado]</em></span></p>
<p style="text-align:left;" lang="es-MX" align="center"><a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2021/10/27/socialdemocracia-en-cuba-cronica-de-un-fracaso-anunciado-parte-1-por-nestor-kohan/"><em><span style="color:#0000ff;"><strong>Parte 1: </strong></span><b><span style="color:#0000ff;">Antiimperialismo en la cultura y las ciencias sociales. Izquierda revolucionaria e “izquierda” de gelatina. El pluralismo inclusivo de la Revolución cubana</span></b></em></a></p>
<p style="text-align:left;" lang="es-MX" align="center"><span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2021/10/28/socialdemocracia-en-cuba-cronica-de-un-fracaso-anunciado-parte-2-por-nestor-kohan/"><strong><em>Parte 2 La historia “olvidada” de la vieja socialdemocracia proimperialista. ¿“Socialdemocracia republicana” para Cuba?</em></strong></a></span></p>
<h3 style="text-align:left;" align="center"><b> </b><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:large;"><b>Ortodoxias, heterodoxias y pensamiento crítico</b></span></span></h3>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><b>Rodrigo H.</b></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">: Tengo a Joel, tengo a Rosique, y tengo a Alex. ¿Qué tal si ustedes formulan sus comentarios, sus preguntas, y después tú, Néstor, te puedas referir a esas tres preguntas, ¿te parece?</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><b>Néstor K.</b></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">: ¡Me parece perfecto!</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><b>Rodrigo</b></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">: Joel, tienes la palabra. </span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><b>Joel Suárez</b></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">: Buenas noches, hermano, ¿cómo estás? Me parece interesante después de escucharte todo este tiempo ubicarte personalmente en una zona de ortodoxia en el sentido literal de la palabra, o sea, rectitud con relación a la </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>doxa</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">, a la opinión, al dogma. Sin embargo tú vienes de una tradición militante e intelectual de un acceso heterodoxo al conocimiento. Y quiero que, inclusive rememorando al ya citado hermano y amigo nuestro Fernando Martínez Heredia, de esta radicalidad y rectitud con el pensamiento y la práctica revolucionaria, preguntarte ¿qué lugar le das al pensamiento crítico, y qué lugar ocupa ese pensamiento en el necesario debate y tareas de la recreación de la hegemonía de un proyecto revolucionario? Un abrazote.</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><b>Néstor K.</b></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">: Abrazote grande, hermano. </span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><b>Rodrigo H.</b></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">: Rosique, tienes la palabra.</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><b>Iramis Rosique</b></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">: Buenas noches a todas y todos, soy miembro del consejo editorial de </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>La Tizza. </i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Joel me acaba casi que quitar la pregunta… Yo quería primero agradecerle a Néstor por estar aquí. Y agradecerle también, porque yo era un joven comunista que me formé originariamente en el marxismo-leninismo de los manuales. Y tuve mi primer despertar antidogmático leyendo su libro </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Marx en su (Tercer) Mundo</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">, y ahí accedí a una lectura crítica de los manuales.</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Luego de que Néstor criticó duramente ese republicanismo socialista, mi pregunta apuntaría ¿cómo orientar los problemas teóricos? ¿qué autores leer? ¿por cual teoría irnos para entender los problemas que tienen que ver con la recomposición de la hegemonía, de la contrahegemonía socialista en Cuba, y de los problemas que tienen que ver con la democracia socialista? Porque desde un marxismo más “ortodoxo”, ahora utilizando el término en el mal sentido, un marxismo-leninismo, nos cuesta entender estos problemas del estado socialista y de la democracia socialista, y de la participación. Muchas gracias.</span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><b>Rodrigo H.</b></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">: Muchas gracias a a Iramis Rosique; ahora le toca intervenir a Alex.</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><b>Alex</b></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">: Buenas noches a mis compañeros manigüeros y al estimado compañero Néstor. Quisiera referirme, compañero Néstor, a la opinión que usted pueda tener como intelectual, como escritor y como pensador socialista, con respecto a la serie de reformas económicas que se están llevando a cabo en Cuba. No sé si estará actualizado sobre la serie de reformas económicas que está llevando a cabo nuestro país, y quisiera saber su opinión con respecto a éstas.</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><b>Rodrigo</b></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">: León, tienes la palabra. Luego le toca contestar a Néstor.</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><b>León</b></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">: Gracias, Rodrigo. Agradecido de encontrarme en este espacio con Néstor Kohan, y mi pregunta va a lo siguiente. Nosotros siempre tratanos de identificar los puntos vulnerables que podemos tener. Creo que es importante como instrumento esta nueva publicación, este nuevo libro que nos da Néstor Kohan, ya que permite ampliar toda las cosas que él estaba diciendo en sus videos en YouTube que hemos podido ver, y sus análisis mediante artículos sobre Cuba. Pienso que es un instrumento de defensa de nosotros mismos como proyecto social. Néstor utliza el término “contrainsurgencia”. Entonces yo quería enfocar la pregunta en la situación de la insurgencia en América Latina. En si el enemigo imperialista nos estudia a nosotros, ve los puntos vulnerables, ve este tema de disfrazar a los capitalistas de izquierda para poder entrarnos con un discurso más llamativo, y entonces nosotros como intelectuales, como artistas, como revolucionarios, los pueblos de América ¿qué estamos haciendo para ser contrahegemónicos con el capitalismo? ¿qué estamos haciendo para activar de nuevo las fuerzas revolucionaras en el continente? ¿qué podemos hacer para que el poblador nativo de nuestros pueblos de América deje de importar una cultura extranjerizante en su comportamiento, deje de desvalorar lo positivo de su nacionalidad para asumir un comportamiento de la cultura occidental? ¿por qué nosotros no incidimos también de alguna forma en ese pensamiento occidental y capitalista y pasamos a ser proactivos en la lucha contra el capitalismo mundial? ¿qué pasa en América Latina que se dan </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>cuasi</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"> situaciones revolucionarias y nosotros no activamos una vanguardia que pueda asumir una revolución? La Revolución cubana lleva sesenta y dos años resistiendo, y tenemos que necesariamente esperar por la revolución mundial y esperar por la rebeldía de este continente, pero nosotros debemos activar un nuevo sistema que nos permita incidir en esa gran masa de pobladores que habitan esta cultura nuestro-americana, para poder lanzar una revolución más fuerte, una revolución en bloque y una alternativa a este modo de vida que va a llevar al fin de la especie humana posiblemente. Quisiera que Néstor nos diera sus valoraciones sobre este asunto. Gracias.</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><b>Rodrigo H.</b></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">: Gracias, León. Te escuchamos entonces, Néstor.</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><b>Néstor K.</b></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">: ¡Buenísimas las preguntas e intervenciones! Me sorprende encontrarme a Joel, no sabía que estaba acá. Muy agradecido que estés, un gran amigo, un hermano de toda la vida, él y su papá, Raúl Suarez, del Centro Martin Luther King (CMLK) de La Habana, con quienes mantengo vínculos no sólo políticos o teóricos sino también afectivos desde varias décadas.</span></span></span><span id="more-76702"></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Las y los hermanos del Centro Martin Luther King forman parte de la Teología de la Liberación. Yo he podido compartir con esta corriente también en Brasil (además de haber trabajado unos veinte años con un sacerdote y teólogo en la liberación en la Universidad de Buenos Aires). </span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Pasando a la pregunta de Joel, me divierte mucho. Porque Joel toda la vida ha sido un “provocador”, por eso me simpatiza, porque creo que yo también lo soy. Entonces la pregunta de la “ortodoxia”. Joel me clasifica muy provocadoramente como “ortodoxo”. Lo cual me divierte, reitero, y me da pie para explayarme. Porque prácticamente casi lo mismo me dijo en uno de estos últimos intercambios que tuve, no orales pero sí por escrito, otro viejo amigo y compañero cubano, Jesús Arboleya, quien un día me escribió: “Bueno, Néstor, tú eres un ortodoxo”. Entonces yo le contesté a Arboleya…, y voy a reproducir ahora lo que le dije por escrito y en privado a Jesús Arboleya. Se lo voy a contestar a Joel.</span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">En primer lugar, a mí la palabra “ortodoxia” no me molesta. </span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Recuerdo a un filósofo húngaro llamado György Lukács al que siempre le tuve mucho cariño y admiración. Creo que Antonio Gramsci y György Lukács, junto al Che Guevara, son a mi modesto entender, de los principales pensadores marxistas a nivel mundial. Lukács no se hizo revolucionario por hambre o necesidad, sino por los valores y la ética anticapitalista que él tenía. Nunca necesitó el dinero, nunca pasó hambre (como si le sucedió a Gramsci). Si no recuerdo mal el padre de Lukács era banquero, pero él a pesar de eso, se rebeló contra todo ese mundo de dinero y se hizo revolucionario comunista desde muy jovencito. ¡Fue el ministro de Cultura de la insurrección de los soviets de Hungría! ¡Lukács era gran admirador de Lenin! Uno de sus libros se titula </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Lenin, la coherencia de su pensamiento</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">. Lo escribió en 1924, al morir el dirigente bolchevique. Tuve la oportunidad de escribir un estudio preliminar a ese libro de Lukács (Lukács, György [1924] 2014 </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Lenin, la coherencia de su pensamiento</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">. La Habana, Ocean Sur. Estudio preliminar de Néstor Kohan).</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Imagínense el nivel que tenía Lukács que una de las hipótesis de Lucien Goldmann, un famoso filósofo francés, apunta a que varias de las nociones centrales de Martin Heidegger en su obra célebre de su primer período </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Ser y tiempo </i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">[1927] constituyen “un paralelo” (por no decir directamente… una “traducción” en otro lenguaje) de las categorías fundamentales de </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Historia y conciencia de clase </i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">[1923] de Lukács. (Recordemos que el libro de Lukács es cuatro años anterior al de Heidegger… está claro quién pensó primero los problemas y quien “los tradujo” luego a otra jerga).</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Lukács viajó a la Unión Soviética y fue “ayudante” de David Goldenbach (popularmente conocido como David Riazánov), el biógrafo y erudito principal que sacó de las sombras y la penumbra numerosos trabajos inéditos de Marx, como los </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Manuscritos económico-filosóficos de 1844 </i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">(que tanta influencia tuvieron en el Che Guevara); </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>La ideología alemana</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">, etc. Una de las personas que ayudó a Riazánov fue Lukács…</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Intentando expresar en el terreno filosófico la ruptura radical que produjo en el plano social e histórico la revolución socialista de 1917 encabezada por Lenin y los bolcheviques, Lukács publicó </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Historia y conciencia de clase </i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">[1923]. Para mí, un libro formidable. No obstante, generó enormes polémicas en el seno de la naciente Internacional Comunista. Por ejemplo, dos filósofos de aquella época salieron a cuestionar ácidamente el intento de Lukács. Uno de ellos se llamó László Rudas y otro Abraham Deborin. En medio de las disputas por la herencia de Lenin, Lukács escribió </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Derrotismo y dialéctica. Una defensa de «Historia y conciencia de clase» </i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">([1925-1926] 2015. Buenos Aires, Editorial Herramienta). Un libro que estuvo más de seis décadas “depositado en un cajón”. </span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">La revista </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Pensamiento Crítico</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">, dirigida por Fernando Martínez Heredia, publicó uno de los capítulos originales de </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Historia y conciencia de clase</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">, titulado “La conciencia de clase” en el mismo número donde se publicó un trabajo de Fernando Martínez que lleva por título “Marx y el origen del marxismo” (Lukács, György [marzo de 1920] 1970 “La conciencia de clase”. En </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Pensamiento Crítico </i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Nro.41, La Habana, junio de 1970. pág.148-197).</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Ese mismo año, en Cuba se publica el libro completo (lamentablemente traducido del francés y cotejado con la traducción italiana, no traducido directamente del idioma alemán). Como prólogo aparece una “Nota a la edición” y por firma sólo se menciona “El editor”. Tengo entendido, si no estoy mal informado, que el prólogo lo había escrito Aurelio Alonso, otro integrante de </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Pensamiento Crítico</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">, pero como le habían sugerido cortes en su texto (lo que los editores suelen llamar diplomáticamente “edición”), el compañero Aurelio Alonso no aceptó y entonces salió sin su firma. Esa edición cubana puede descargarse gratuitamente de internet (Lukács, György [1923] 1970 </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Historia y conciencia de clase</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">. La Habana, Ciencias Sociales).</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Muy bien. Aclarado quién es Lukács y cómo apareció esta obra en Cuba, entonces vamos al contenido. </span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">En </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Historia y conciencia de clase </i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">hay un capítulo que parece escrito para contestar la pregunta de mi hermano y amigo Joel Suarez y el intercambio epistolar con Jesús Arboleya. Lukács lo tituló precisamente “¿Qué es marxismo ortodoxo?”. Allí Lukács comienza respondiendo, a partir de la interrogación del título del capítulo: “Esta cuestión, en rigor bastante simple, ha llegado a ser objeto de muchas discusiones, tanto en círculos burgueses como en círculos proletarios. Pero paulatinamente empezó a incorporarse al buen tono científico el recibir con mera burla cualquier adhesión al marxismo ortodoxo […]” (Lukács, György [1923] </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Historia y conciencia de clase</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">. En Lukács, György 1982 </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Obras Completas</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">. México, Grijalbo. Tomo 3, pág.1). </span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">¿Por qué sucede eso? Porque cuando uno escucha “ortodoxia” suena a algo viejo, apolillado, con olor a naftalina. Parece que estamos frente a algo pasado de moda, antiguo y no sólo añejo, sino además “cuadrado”, cristalizado, cerrado, que se niega a dialogar…, todo lo contrario del pensamiento vivo, todo lo opuesto a lo que se percibe como atractivo y seductor, incluso me animaría a agregar, siguiendo la frivolidad posmoderna, todo lo antagónico a lo que se considera “sexy”, ¿no es cierto?</span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">¡Genera burla!, nos advierte Lukács. ¿En el año 2021? No, ya en marzo de 1920…, hace más de un siglo generaba burla, provocaba risa, para “el buen gusto”, señala con no poco sarcasmo Lukács. ¿Ocurrirá acaso porque “el marxismo es el hazmerreír de la filosofía” y la “vergüenza de la Academia”, como ha escrito por allí, hace pocos años, uno de los sobrinos teóricos de Santiago Carrillo, admirador acrítico de la Ilustración y por supuesto, defensor del orden institucional “D-E-M-O-C-R-Á-T-I-C-O” de la España posfranquista? No lo creo. Lukács, hace más de un siglo, se explayaba largamente explicando que esas “burlas”, petulantes y altaneras, pero sobrecargadas de ideología burguesa, tenían otro origen… Sin adentrarnos en detalles, porque esta no es la ocasión, ¿cómo responde entonces Lukács a esa pregunta que, evidentemente, se sigue repitiendo hoy en día? De la siguiente manera: “En cuestiones de marxismo la ortodoxia se refiere exclusivamente al método” (Lukács, György [1923] 1982 Obra citada. Tomo 3, pág. 2). </span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Podríamos reprocharle a Lukács que no sólo está en juego el método, sino también una concepción del mundo y de la vida, como señalaría Antonio Gramsci en sus </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Cuadernos de la cárcel</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"> (respuesta que seguramente también generaría burla para esos señoritos altaneros de la Academia, herederos vergonzantes de Carrillo y por eso mismo… inmunes a las críticas de Manuel Sacristán al eurocomunismo, en el cual se han educado y de donde han extraído su “republicanismo” a toda prueba).</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Pero lo que Lukács nos quiere sugerir es que no se trata de suscribir hasta el último renglón de lo que Marx escribió o dijo. Porque incluso Marx pudo haberse equivocado. Recordemos, para dar tan sólo un ejemplo, que Ernesto Che Guevara en su artículo “Notas para el estudio de la ideología de la revolución cubana” [1960] escribe: “Es por ello que reconocemos las verdades esenciales del marxismo como incorporadas al acervo cultural y científico de los pueblos”. Es decir que el Che se declara marxista y considera que la revolución cubana, con total “naturalidad”, asume el marxismo como en física se adoptan las teorías de Albert Einstein, etc.etc. Una persona poco informada podría creer, de forma apresurada, que Guevara era un fundamentalista dogmático. Pero atención, el Che agrega: “A Marx, como pensador, como investigador de las doctrinas sociales y del sistema capitalista que le tocó vivir, puede, evidentemente, objetársele ciertas incorrecciones. Nosotros, los latinoamericanos, podemos, por ejemplo, no estar de acuerdo con su interpretación de Bolívar o con el análisis que hicieran Engels y él de los mexicanos” (Guevara, Ernesto [1960] “Notas para el estudio de la ideología de la revolución cubana”. En Guevara, Ernesto 1970 </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Obras 1957-1967</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">. La Habana, Casa de las Américas. Tomo 1. pág.93-94).</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Este ejemplo de la forma de operar y pensar del Che Guevara muestra con mucha claridad el sentido de la afirmación de Lukács. Esa es nuestra respuesta frente a la pregunta sobre la ortodoxia. Ortodoxia no implica defender ciegamente las decenas de miles de páginas que escribió Marx. El marxismo consiste en poder emplear el método de Marx, incluso para discutir alguna observación formulada por el propio Marx, si es que éste se equivoca. </span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Entonces no se trata de repetir de memoria los textos de Marx sino utilizar el método de Marx de manera creadora. A mí no me interesa la burla de la Academia. Jamás escribo pensando en “el buen gusto” del mundillo académico, tantas veces servil por una beca, tantas veces cómplice frente a los horrores del capitalismo y de las instituciones políticas que le permiten funcionar y oprimir a nuestros pueblos. Si la Academia dio por entrerrado el método dialéctico, poco me importa. Creo que sigue siendo util para comprender (y actuar en consecuencia) frente a los conflictos sociales y la lucha de clases. Yo creo en consecuencia que no sólo el Che Guevara fue, en este sentido preciso, un marxista ortodoxo. También lo fue José Carlos Mariátegui quien llegó a las mismas conclusiones de Karl Marx sin haber leído los </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Grundrisse</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">, sin haber conocido su correspondencia con los populistas rusos y Vera Zasulich e incluso sin haber estudiado el </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Cuaderno Kovalevsky </i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">[1879] de Marx, donde el autor de </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>El Capital </i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">se explaya sobre los pueblos originarios de Nuestra América. Mariátegui llegó a las mismas conclusiones de Marx sin haber leído esos materiales, recién publicados hace menos de tres años, entre 2018 y 2019. ¿Era adivino Mariátegui? No, simplemente empleó el método de Marx. Y me animo a agregar, especialmente para mi amigo Joel y otros hermanos y hermanas de la Teología de la Liberación, que Gustavo Gutiérrez, Leonardo Boff, Frei Betto, Franz Hinkelammert, Enrique Dussel, Hugo Assmann, Reyes Mate y tantos otros compañeros y compañeras, ¿no son marxistas ortodoxos, en ese sentido, al haber utilizado el método de Marx para leer y estudiar incluso… la </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Biblia</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">?</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Entonces la palabra ortodoxia, aclarando que no soy cubano, a mí no me molesta. De todas maneras la pregunta de Joel la tomo mitad en serio (y por eso la contesté) y mitad en broma (ya que con Joel vivimos haciéndonos bromas). Porque la verdad es que no me considero un marxista ortodoxo, en el sentido tradicional que se le atribuye (distinto a la lectura del joven Lukács). Sobre todo porque en el Partido Comunista Argentino unos compañeros de cierta edad, tres compañeros ya mayores, escribieron un libro entero criticándome. ¡Un libro entero! ¿Qué me cuestionaban? Mi critica de los manuales de la época de Stalin que figura en el libro </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Marx en su (Tercer) Mundo</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">, publicado en Cuba por mi viejo amigo Pablo Pacheco López. El libro que estos tres antiguos militantes del PCA me dedicaron es el siguiente: </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><span lang="es-ES">Luis y Julio Viaggio 2003 </span></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><span lang="es-ES"><i>Volver a las fuentes. Por la reafirmación del materialismo dialéctico e histórico (Una crítica de Néstor Kohan).</i></span></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><span lang="es-ES"> Buenos Aires, Asociación Héctor P.Agosti. Prólogo de Juan Azcoaga. Allí, una y otra vez –a lo largo de un libro entero- me reprochaban no ser “ortodoxo” en el sentido convencional del término. Por eso, la “clasificación” de Joel me divierte y no me molesta en lo más mínimo. S</span></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">iempre me divirtió ese libro. Nunca les contesté porque, con todo respeto, no digo que me daban lástima pero digamos que me generaban ternura estos viejos militantes. A su manera, con los manuales bajo el brazo, seguían resistiendo como podían. Ellos amaban a Stalin y toda aquella cultura política. ¿Les gustaba Stalin? ¡Adelante! ¿quién soy yo para decirles que no?</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Y agrego, pensando en mi amigo y compañero Joel Suarez pero también en toda la corriente de la Teología de la Liberación. </span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Además de algunos textos y trabajos con mayor aparato crítico y bibliografía más extensa, yo escribí algunos libros “a pedido”, o sea “por encargo”. Pero no a pedido de una empresa, ni de George Soros, ni de la Fundación Ebert, ni de la NED, con dinerillo de la CIA de por medio, con dinero del imperialismo alemán; dólares…, euros…, ¡No! Lo escribí a pedido de algunos movimientos sociales rebeldes vinculados a la Teología de la Liberación. Joel Suarez los conoce personalmente. Son compañeros de Brasil, vinculados al Movimiento de Trabajadores Sin Tierra (MST de Brasil). Ese libro se titula </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Introducción al pensamiento marxista. </i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">La primera versión en castellano salió publicada en 2003 por la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo (que publicó, según creo, varias ediciones; como mínimo tres). Traducido al idioma portugués, con el agregado de algunos dibujos (para que lo entienda todo el mundo) en 2005 lo editó el CEPIS (Centro de Educação Popular do Instituto Sedes Sapientiae) de Brasil, gente muy cercana a la formación política del MST de Brasil. Cuando se inauguró la Escuela Nacional Florestan Fernandes (ENFF) del MST de aquel país, los compañeros regalaron 500 (quinientos) ejemplares junto con un bolsito negro. Ese fue el regalo “de bienvenida” para todo el movimiento campesino y de trabajadores que asistió a la inauguración de la Escuela Nacional del MST. Luego, ese mismo libro, lo publicó la Coordinadora Intersindical de la ciudad de León, en el estado español, encabezada la edición y prologada por obreros y obreras del sindicato ferroviario.</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Ya aumentado, con otros textos, lo publicó Ocean Sur bajo el título </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Aproximaciones al marxismo</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">. </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Una introducción posible </i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">(2008, México, Ocean Sur), que es la editorial que también diagramó este libro, </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Hegemonía y cultura en tiempos de contrainsurgencia «soft». </i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">¿Y quién me solicitó de la Teología de la Liberación que escribiera el libro? Unos compañeros de Brasil, del ya mencionado CEPIS. Me expresaron en aquel momento: “Necesitamos una herramienta pedagógica para difundir el marxismo en los movimientos sociales, pero renovada y escrita desde Nuestra América”. ¿Porqué me aclararon eso? Porque necesitaban una introducción al marxismo diferente a los manuales soviéticos pero también distinta a los antiguos manuales de la compañera Marta Harnecker (althusserianos). ¿Cómo inicié entonces aquel trabajo? Inspirándome en una carta que el Che Guevara le envió desde Tanzania a Armando Hart Dávalos, en la cual Guevara le hace sugerencias para estudiar marxismo… mientras critica libros escritos en Francia y en la Unión Soviética.</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Entonces aquel libro, </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Introducción al pensamiento marxista</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">, o </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Aproximaciones al marxismo</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">, según la editorial, yo lo escribí a pedido de los sacerdotes de la Teología de la Liberación de Brasil (lo utilizaron campesinos, lo editaron y utilizaron obreros y en Argentina sirvió como herramienta para hacer formación política con la clase trabajadora de las fábricas recuperadas y con el movimiento piquetero). </span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Cuando uno de estos sacerdotes de Brasil recibió el libro ya terminado me dijo, después de leerlo: “Pero compañero Néstor, aquí falta una consigna”. Yo levanté mis hombros con cara de interrogación. Pensé que iba a solicitarme agregar alguna consigna de las Comunidades Eclesiales de Base. Me equivoqué. Este compañero, sacerdote y marxista al mismo tiempo, me dijo, con absoluta seriedad en el rostro: “No pusiste «¡Todo el poder a los soviets!»”. Yo pensé que era una broma. ¡Me lo decía en serio! ¿Quién es el ortodoxo, entonces?</span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Así que cuando Joel Suarez me dice provocativamente “ortodoxo” a mí me divierte y me gusta, porque me invita a recordar estas anécdotas de la militancia que tienen que ver, también con la elaboración y “la cocina” de algunos libros que hice.</span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">En fin. ¿Qué le contesté a su vez al compañero Jesús Arboleya cuando me preguntó por la ortodoxia, hoy debatida en la sociedad cubana? (Dicho sea de paso, Jesús Arboleya publicó un libro muy útil titulado </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>La contrarrevolución cubana</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">). Yo le contesté, también divirtiéndome: “Por supuesto que soy ortodoxo, ¡soy ortodoxo del Marx que vivió en Argelia!”. ¿A qué hacía referencia? A un libro que recoge las </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Cartas desde Argelia</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">, porque Marx vivió en África, aunque poca gente lo sabe. Entonces ése es el Marx que a mí me gusta, el Marx que desde África le escribe a Paul Lafargue, y a su amigo Engels, y a sus hijas, que el colonialismo es una porquería, mientras ensaya una especie clasificación de todos los colonialistas europeos-occidentales, los franceses, los ingleses, los holandeses, los españoles, los portugueses, y él dice cuáles son los peores, mientras se explaya en contra del racismo etnocéntrico y con una admiración no sólo por los musulmanes sino también por los pueblos africanos.</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Entonces con un poquito de ironía argentina, si me permiten, contestaría frente a este tipo de preguntas. Sí, yo soy ortodoxo, ortodoxo del Marx que vivió en África, en Argelia, y que fue profundamente anticolonialista. Soy también ortodoxo del Marx que en 1851, estudiando en el Museo Británico, recién mudado a Londres, escribió un cuaderno entero sobre el colonialismo (probablemente en Cuba no estén publicadas ni las cartas desde Argelia ni el cuaderno sobre el colonialismo, ya que este último se publicó recién en el año 2019). Y soy ortodoxo del Marx que escribe el </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Cuaderno Kovalevsky </i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">en 1879</span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>, a</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">nalizando la historia de Nuestra América previa a la conquista europea, y luego la historia de América colonial; estudiando las comunidades rurales de Argelia y analizando las comunidades rurales de la India. Prestemos atención a qué continentes dirige su estudio y su mirada Karl Marx. La India (Asia); Argelia (África) y los pueblos originarios de América (Nuestra América). Los tres continentes… ¿Qué dirigentes y pensadores de la Revolución cubana (supuestamente “no marxistas”, según los blogueros financiados por Soros) escribieron y dijeron en sus discursos que el eje de lucha antimperialista a escala mundial estaba centrado en Asia, África y Nuestra América? Fidel Castro y Ernesto Che Guevara. Y antes que ellos dos, ya lo había planteado el bolchevique Sultan Galiev, desde la Internacional Comunista, apoyado con todo entusiasmo por Lenin. El Che Guevara y Ho Chi Minh, en su estrategia revolucionaria tercermundista, son hijos de Sultan Galiev y la Internacional Comunista, como bien ya lo había planteado el marxista de Egipto (“hazmerreír de la filosofía universitaria” de Madrid, seguramente) Abdel-Malek (Abdel-Malek, Anouar 1972 </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>La dialectique sociale </i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">[</span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>La dialéctica social</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">]. París, Éditions du Seuil. pág: 298-299).</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Esto es lo que hace horrorizar a todos estos blogueros financiados por Soros y por la Fundación Ebert&#8230; ¿Cuál es el eje de la lucha revolucionaria mundial? Asia, África y América Latina. Hasta hubo una Conferencia en La Habana en enero de 1966 que se llamó la Conferencia Tricontinental; de allí surgió una revista denominada</span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i> Tricontinental</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">. </span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Pero fíjense que esta perspectiva estratégica según la cual el eje de la revolución mundial pasa por Asia, África y América Latina, es decir, el Tercer Mundo, el Sur Global, no la inventaron el Che Guevara ni Fidel Castro. ¡Ya está en la propia obra de Karl Marx! Eso es lo que él investiga en el </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Cuaderno Kovalevsky</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">, redactado en 1879, aunque no figura en ninguna de las llamadas </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Obras escogidas</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">, ni las publicadas en la antigua URSS, ni en China ni en Francia. ¿Conocían Fidel y el Che el </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Cuaderno Kovalevsky </i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">de Karl Marx? No, porque recién se publicó en castellano en el año 2018. Pero siguiendo el método de Marx, llegaron a la misma conclusión. Lo mismo que le había sucedido a José Carlos Mariátegui en 1928.</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Entonces si mi amigo y compañero Joel Suarez me dice: “Eres un poco ortodoxo”, sí, del Marx del </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Cuaderno Kovalevsky</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">, que plantea que el eje es Asia, África y América Latina, del Marx crítico del colonialismo, del Marx que se fue a vivir a Argelia.</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">¿Entonces a qué nos referimos con el término ortodoxia? Esa es la pregunta que habría que formular y repensar sin dejarnos atrapar por la superficialidad y el facilismo, cuando ahora esta seudoizquierda “enjabonada y gelatinosa”, bajo un formato “republicano socialdemócrata”, financiada por los aparatos de contrainsurgencia, pretende atacar a la Revolución cubana por su supuesta ortodoxia, asociando ese término con la cerrazón…, el dogmatismo… </span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Según la carta del Che Guevara enviada en 1965 desde Tanzania a Armando Hart Dávalos, lo que estaba en discusión en la década de 1960 eran “los ladrillos soviéticos”. Libros “que no dejan pensar”, según el Che. Por eso nuestro amigo Fernando Martínez Heredia escribió “El ejercicio de pensar”. </span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Se asocia entonces ortodoxia con los ladrillos soviéticos, para usar la expresión de Guevara. En cambio, siguiendo las enseñanzas de </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Historia y conciencia de clase </i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">del joven Lukács,</span></span><i> </i><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">nosotros asociamos ortodoxia con el método de Marx. Pero recordemos que el método de Marx, no es un conjunto de reglas procedimentales, puramente formales. Es un método centrado en las contradicciones sociales antagónicas que además está asociado, en la obra y el pensamiento de Karl Marx, a una mirada antimperialista, anticapitalista, descolonizadora, tercermundista. </span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Una perspectiva que ya está en Marx. No la “inventa” el Che Guevara, no la “descubre” Fidel Castro. Y me animaría a agregar, no la inventan tampoco Gustavo Gutiérrez o Leonardo Boff, Frei Betto, Franz Hinkelammert o Enrique Dussel. ¡Ya está en Marx! Lo que sucede es que esos libros, cuadernos, cartas y textos de Marx no pasaron a las </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Obras Escogidas</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"> que seguramente han circulado en Cuba. </span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">¿Dónde se produjeron y editaron las diversas versiones de las </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Obras Escogidas </i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">de Marx y Engels? ¿Quién escogió lo que se consideraba “fundamental” y quién decidió que otros textos quedaban fuera? Esas </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Obras Escogidas</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"> provienen de la Unión Soviética y China. Tengo mis serias dudas (quizás me equivoco). Pero sospecho que esos textos no se han publicado (por lo menos a nivel popular) en China y dudo que se hayan publicado en la Unión Soviética. Por lo tanto cuando se traducían al español tampoco están publicados en Cuba, tampoco están publicados en el estado español, ni en Inglaterra ni en Estados Unidos. Algunos de ellos se publicaron por primera vez en idioma castellano en la Bolivia plurinacional e indígena. ¡Herejía absoluta! Y que la Academia occidentalista y eurocéntrica siga burlándose, autosuficiente y arrogante, satisfecha con su propia ignorancia. El marxismo sigue vivo desafiando a esas burlas simiescas.</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Contestándole al compañero Rosique, de </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>La Tizza</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">, sobre los manuales. Como no nos conocemos, yo le aclaro que tenía todos aquellos viejos manuales. Los tengo todavía. Durante años los utilicé como mi mesa de luz. </span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Sin embargo, aunque los he criticado, no los desprecio porque en su época jugaron un papel. El propio Antonio Gramsci explica en sus </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Cuadernos de la cárcel </i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">que para socializar una religión, una concepción del mundo, a veces hay que proporcionar una versión simplificada del cristianismo, por ejemplo, para que la comprenda todo el mundo. Si una persona cristiana lleva a un barrio popular las obras de san Agustín o santo Tomás difícilmente las entiendan porque son escritores de alto vuelo. Lo que haría una corriente cristiana es llevar el catecismo, ¿no es cierto? Así entiende todo el mundo, afirma Gramsci. Pues con el marxismo ha sucedido algo similar. Para que alguien del pueblo humilde, y hoy en día todavía más, ya que se va perdiendo el hábito de la lectura y todo el mundo está pendiente del teléfono celular, si uno va a un barrio humilde y lleva el tomo tres de </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>El Capital</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">, bueno, la verdad es que no lo va a entender nadie. En cambio, cuando nosotros hacíamos formación política en una de las villas miseria (lo que en Brasil se llama “favela”, en Uruguay “cantegril”, en Chile “población”, etc.), o sea, uno de los barrios más humildes de Argentina, con una gran población de clase obrera de origen boliviano, como muchos compañeros y compañeras no sabían leer, nosotros no íbamos con libros. Lo que hacíamos era recurrir a películas. Hacíamos formación política a partir de películas, porque la película la entiende cualquiera, y desde esa herramienta se genera el debate de la formación política en los barrios populares.</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Entonces en las tradiciones de los marxismos el formato de manual ha jugado un papel. El propio Gramsci, que también los criticaba duramente, reconocía que para socializar en los sectores populares, en la clase obrera y trabajadora, los humildes y las humildes, hay que ir con una versión del marxismo a veces demasiado simplificada. A pesar de su esquematismo, esas formas simplificadas han jugado un papel a la hora de socializar y expandir la concepción del mundo inspirada en el marxismo. Ahora bien, una vez que se llegan a comprender los problemas básicos hay que dejar de lado el manual y pasar a estudiar esos mismos problemas en otro nivel, mucho más riguroso.</span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">En cuanto a la segunda parte de la pregunta de Iramis Rosique, creo que ya me explayé bastante sobre la fragilidad metodológica (y las fuentes teóricas inconfesadas) de ese “republicanismo socialdemócrata”. No quiero personalizar. Podría hacer nombres, particularmente del estado español, de Madrid y Barcelona, gente específica de donde esta pretendida socialdemocracia republicana cubana ha adoptado fórmulas y esquemas. Pero no me interesa personalizar. </span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">A lo ya dicho podría agregar algo breve. Como en 1989, año de euforia neoliberal a escala mundial (recordemos el libelo impresentable de Francis Fukuyama “El fin de la historia”, donde el entonces funcionario del Departamento de Estado y hoy asesor de la NED se equivocaba groseramente a la hora de citar libros de Hegel), se conmemoraba el bicentenario de la revolución francesa de 1789, proliferaron los panfletos antirrevolucionarios. No fue un aniversario más. Fue la fiesta de la derecha mundial. Y en ese contexto, los panfletos contra el supuesto “terror rojo” de Robespierre y los jacobinos inundaron la bibliografía del momento. Como reacción contra ese clima anti-revolución francesa, y en particular, anti-jacobinismo, se generó una corriente opuesta que con buen criterio intentó recuperar la tradición “perdida” de historiadores al estilo de Soboul (Soboul, Albert 1964 </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Historia de la revolución francesa</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">. Buenos Aires, Futuro). Entonces un grupo de especialistas de Francia intentó contrarrestar esa historiografía profundamente reaccionaria. Un ejemplo de esos intentos fue la reedición de discursos del principal líder jacobino (Bosc, Yannick; Gauthier, Florence y Wahnich, Sophie [eds] Robespierre, Maximilien [1789-1794] 2005 </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Por la felicidad y por la libertad</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">. </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Discursos</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"> [Antología]. España, El Viejo Topo).</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Esa reivindicación de Robespierre (lamentablemente la figura de François-Noël Gracchus Babeuf no corrió la misma suerte), plenamente justificada frente a la historiografía revisionista, derivó en un “republicanismo” a ultranza, acrítico y en gran medida apologético, por no decir, directamente folclórico. Una ensoñación imaginaria en un reino español gobernado por una monarquía… ¡en pleno siglo XXI!</span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Algunos de los ensayistas catalanes (insisto, no proporciono nombres para no personalizar, además de que algunos de los más renombrados han fallecido) llegaron al extremo de sostener que… ¡nunca existieron las revoluciones </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>burguesas</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">! (sic). Enamorados al extremo de fetichizar su objeto de estudio (con no poca influencia del eurocomunismo de la época de Santiago Carrillo y su fusión con la socialdemocracia, así como del liberalismo estadounidense de John Rawls) trataron de defender la hipótesis de que el término “revolución </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>burguesa</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">” fue un producto de la “eficaz propaganda bolchevique” (sic). Un disparate insostenible que no resiste el menor análisis serio. No sólo porque la expresión figura ya en la propia obra de Karl Marx, cuando Lenin ni siquiera había nacido. Por ejemplo, Marx escribía lo siguiente: “Las </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>revoluciones burguesas</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">, como las del siglo XVIII, avanzan arrolladoramentede éxito en éxito, sus efectos dramáticos se atropellan, los hombres y las cosas parecen iluminados por fuegos de artificio, el éxtasis es el espíritu de cada día; pero estas revoluciones son de corta vida […] [el subrayado me pertenece. N.K.]” </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><span lang="es-ES">(Marx, Karl [1852] 1984 </span></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><span lang="es-ES"><i>El 18 brumario de Luis Bonaparte</i></span></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><span lang="es-ES">. En Marx, Karl y Engels, Friedrich 1984 </span></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><span lang="es-ES"><i>Obras Escogidas</i></span></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><span lang="es-ES">. Buenos Aires, Cartago. Tomo I. pág: 291). Sino porque además existe toda una abrumadora historiografía, que jamás perteneció al partido bolchevique, cuya obra así lo demuestra.</span></span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><span lang="es-ES">En ese intento justo pero absolutamente desorbitado por exaltar la república de Robespierre, se terminó subsumiendo el proyecto socialista y comunista como una pequeña nota al pie, subordinada y dependiente de la revolución francesa. Un siglo y medio de luchas (incluyendo desde la victoria vietnamita contra el imperialismo yanqui hasta la revolución cubana, pasando por las guerras de liberación contra el </span></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><span lang="es-ES"><i>apartheid</i></span></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><span lang="es-ES"> en África…), se convierte por decreto automático es un simple derivado de 1789! Una mirada eurocéntrica escasamente disimulada.</span></span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;"><span lang="es-ES">Ese republicanismo llevado hasta el paroxismo corre el riesgo de convertir el análisis historiográfico (y, ¿por qué no?, la reivindicación del jacobinismo) en una caricatura. Pero, en última instancia, las limitaciones de semejante hermenéutica, corren a cuenta y cargo de los pequeños núcleos intelectuales y editoriales de Barcelona y, en el mejor de los casos, de Madrid. </span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;"><span lang="es-ES">Ahora bien, trasladados mecánicamente esos esquemas explicativos a Nuestra América, el riesgo de caricatura en la España posfranquista se transforma en una muestra más de la antiquísima mentalidad colonizada que suele comprar la moda académica del momento y aplicarla con fórceps a la historia de Nuestra América. Así hubo un althusserianismo forzado, un “foquismo” inventado por Regis Debray, más tarde vino la moda Foucault, luego la de Bourdieu y sigue la miniserie con nuevos capítulos. El republicanismo reciclado en el estado español a partir de las derrotas y claudicaciones del eurocomunismo y las capitulaciones ante la socialdemocracia, trasladadas mecánicamente a Cuba, con dinero de Soros y Ebert de por medio, bueno, ¿cómo calificarlo? Que cada quien haga la cuenta y extraiga sus propias conclusiones. Endeble en el plano específico de la propia teoría, si a eso le sumamos que dicho discurso viene de la mano de “laboratorios de ideas” financiados por la NED y la Open Society Foundation (OSF) de Soros, ¿qué podemos esperar?</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><span lang="es-ES">¿Es posible entonces una alternativa? Yo creo que hay muchas. No sólo una. Descreo de las recetas válidas para todo tiempo y lugar. Falsos universales sin tiempo ni espacio. Eso que Gramsci denominaba “metafísica” (Gramsci, Antonio [1932-1933] 2000 </span></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><span lang="es-ES"><i>Cuadernos de la cárcel</i></span></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><span lang="es-ES">. [Edición crítica de Valentino Gerratana]. México, ERA. Tomo 4. pág.266). </span></span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;"><span lang="es-ES">En Nuestra América existen diversas experiencias de lucha. La mayoría de ellas son mucho más radicales que las europeas. Por eso copiar mecánicamente una fórmula cristalizada como ese “republicanismo” de dos o tres autores y revistas, una catalana, otro madrileño y ya (producto de un proceso político muy específico) y trasladarla a Cuba, violenta metodológicamente cualquier aproximación creadora a la teoría crítica. Esta es la razón por la cual pienso que ese pequeño “furor” en las redes cubanas tiene rápida fecha de vencimiento. Es una propuesta copiada, plagiada y encima que no es original, está viciada de antemano por sus vinculaciones políticas y financieras con la contrainsurgencia estadounidense. Dudo sinceramente que de allí emerja la democracia socialista anhelada. Toda copia es, por sí misma, reaccionaria. No obstante, si se tratara de copiar (algo de lo que tengo la certeza que es inviable e ilegítimo, además de no deseable) preferiría en todo caso focalizar la mirada en los procesos comunitarios del mundo indígena, en lugar de trasladar derrotas ya pasadas de horno, como las del estado español.</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">El compañero Alex pregunta por las reformas económicas. Debo confesar que no estoy al día. Cada determinado período de tiempo intento estudiar los documentos cubanos. En su momento, los </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Lineamientos</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"> del 2008 los leí completos e incluso los estudiamos colectivamente. Después de aquellos </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Lineamientos</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">, voy leyendo algunos documentos que se publican en la prensa cubana y latinoamericana. Ahora bien, no leo diariamente la prensa cubana. Aunque parezca una obviedad, yo tengo que trabajar como cualquier trabajador argentino, y gran parte de mi vida tiene que ver con mi empleo, mi trabajo, como cualquiera que viva de su salario. A mí no me mantiene ninguna fundación norteamericana. No tengo el tiempo para seguir día a día qué se publica en Cuba. Sí estoy al tanto de las reformas… en términos generales.</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Debo confesar que yo ya era crítico de los </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Lineamientos</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"> del 2008. Yo soy partidario, si me dieran a elegir y si razonara simplemente a partir de “lo que me gusta”, a mí me gusta el sistema presupuestario de financiamiento (SPF) del Che. Es decir, la planificación socialista. Ahora bien, me parece que en política Antonio Gramsci nos enseñó en los </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Cuadernos de la cárcel</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">, en el Cuaderno 13, Tomo 5 de la Editorial Era, que el que haga política tiene que tener siempre en cuenta las relaciones de fuerza. No hay política, no hay proyecto de poder, no hay por lo tanto proyecto transformador al margen de las relaciones de fuerza. No hay que subordinarse a las relaciones de fuerzas, pero hay que tomarlas en cuenta. Lenin, un pensador y un dirigente revolucionario sumamente radical, jefe de los bolcheviques, tuvo que introducir en 1921 reformas económicas abriéndole la puerta al mercado (¡que a él no le gustaba absolutamente nada!) ¿Cómo se conoció ese proceso? Como la Nueva Política Económica, la NEP. ¿Era un camino estratégico para transformar la sociedad? No lo creo. ¿Y por qué lo hizo Lenin? ¿Era un loco? No, tomó en cuenta las relaciones de fuerza. En el caso bolchevique hacía tres años que estaban en guerra civil, ganaron esa guerra pero quedaron exhaustos. Si me permiten la comparación analógica, es como un boxeador que pelea diez rounds con un peso pesado. Gana la pelea pero queda muy, muy golpeado. Y no le queda más remedio, esa noche, en lugar de comer una gran comida (como tendría ganas), quizás tenga que tomar solamente una sopa liviana antes de ir a dormir y nada más. Porque está muy golpeado. Entonces a Lenin no le quedó más remedio, como a los bolcheviques, que implementar la Nueva Política Económica, la NEP, haciendo lo que no le gustaba.</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Yo creo que las reformas económicas que está haciendo la Revolución cubana no son el camino estratégico hacia el socialismo y el comunismo. Sin conocer ese proceso a fondo y al detalle, me da la impresión, en primera instancia, que constituyen un producto de la correlación de fuerzas. En segundo lugar, se producen en un contexto de crisis mundial. Porque Cuba, aunque es una isla, está inserta en un mercado mundial y en un sistema mundial. Hoy el capitalismo vive una crisis mucho más aguda que la de 1929, que la de 1973-1974 y que la del 2007-2008. El capitalismo mundial está en crisis.</span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">En este contexto, asistimos y padecemos una pandemia feroz que se ha llevado la vida de millones de personas. Sólo en Estados Unidos han muerto más de seiscientas mil personas. En este contexto de crisis mundial, de pandemia, donde las potencias más importantes como Alemania, en Europa, ven disminuir su su producto bruto interno de una manera abismal. Inglaterra, sociedad capialista poderosísima, está en crisis. Norteamérica está en crisis. Es decir: Alemania, Inglaterra, Estados Unidos, las potencias más importantes están en crisis. Es una crisis multidimensional…, sumada a la pandemia… En este contexto y tomando en cuenta la correlación de fuerzas actuales, Cuba no tiene al lado suyo cinco revoluciones socialistas.</span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Les voy a contestar ante esta pregunta lo que me contestó un hermano, un compañero venezolano una vez. No recuerdo exactamente qué discusión teníamos con los hermanos de Cuba. Y este compañero venezolano, un viejo guerrillero venezolano con mucha experiencia, me dijo: “Néstor, no le reclamemos nada a Cuba, porque si Cuba no puede ir más rápido como quisiéramos, la culpa es nuestra, porque no triunfamos, no logramos hacer una revolución socialista en Venezuela, no triunfó la revolución socialista en la Argentina, no triunfó la revolución socialista en México, no triunfó la revolución socialista en Brasil, y Cuba se tuvo que quedar sola frente al imperialismo”. Otra sería la historia de la economía cubana si estuviera rodeada de cuatro o cinco revoluciones socialistas. Porque a esta altura de la vida todo el mundo sabe que ningún país grande o pequeño puede marchar de manera aislada al socialismo si no es con la compañía de otros pueblos y sociedades.</span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Entonces las medidas económicas de Cuba, que pueden ser incluso antipáticas ¿por qué no? El gobierno cubano tiene que hacer concesiones. Hay que decirlo clarito, es un producto de la relación de fuerza. Quien estudie el pensamiento profundo de Antonio Gramsci, sabe que para Gramsci la clave de la política revolucionaria son las relaciones de fuerza. Humildemente yo creo que uno no puede enojarse o reclamarle a Cuba que no hace todo lo que tendríamos ganas que hiciera. Porque precisamente está inserta en un sistema mundial; tiene además al imperialismo ahí no más, demasiado cerquita. Nosotros en Argentina estamos lejos, por suerte, e igual nos presionan, nos roban, nos superexplotan. ¡Demasiado hace Cuba siendo un país tan pequeño, sin grandes recursos naturales propios y estando además tan cerca de la principal potencia político-militar del planeta! Además se vive una pandemia mundial, en medio de una crisis económica mundial, peor que en 1929, 1974 y 2008. En ese contexto, ¿podemos exigirle a Cuba que marche sola, aislada, sin nadie que la acompañe, al comunismo? A mi modesto entender, sería un disparate. Es muy fácil escribirlo y publicarlo en un blog o una página de internet. Pero quien ponga eso en un blog o en una página web, en un sitio de internet, y empiece a tirar y desparramar material fecal contra la Revolución cubana porque ya, ahora mismo, este miércoles 22 de septiembre no marcha directamente al comunismo, me parece que está recibiendo dinero de una potencia imperialista. Porque cualquier persona con un mínimo de sentido común y que conozca un poquito nomás de la teoría revolucionaria, llegaría a otra conclusión. Cuba va a poder avanzar hacia el socialismo, el comunismo, cuando triunfen otros países, pueblos y sociedades que la acompañen. Demasiado hace con resistir en este contexto de pesadilla distópica a escala planetaria. Demasiado hace con vacunar a todo su pueblo. Es el único país del continente que tiene vacunas propias, cuando se supone que Brasil es una potencia, se supone que Argentina tiene un desarrollo capitalista importante, se supone que México también. Sin embargo, no hay vacunas brasileñas, argentinas, mexicanas. Las únicas vacunas que conozco propias de este continente se produjeron en Cuba.</span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">¿Entonces qué opino de las reformas económicas? Me gustaría y me haría muy feliz que se llevara a cabo el proyecto “económico” del Che (las comillas van porque en su caso el proyecto era integral, al igual que pensaba Fidel). No debemos olvidar ¿en qué época vivimos?</span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Termino con la última pregunta de León. ¿Proliferan las insurgencias? ¿Qué pasa con las insurgencias de América Latina? A mí me parece que están muy débiles, existen todavía, no desaparecieron. Es mentira que se cerró el ciclo de la revolución latinoamericana como han escrito algunos ensayistas (incluso cubanos) con la firma de los tratados de paz de Guatemala y El Salvador a inicios de la década de 1990. No es cierto. No creo que se haya cerrado el ciclo de la revolución latinoamericana. Pienso que esos vaticinios no son realistas. Por algo apareció el chavismo, por algo apareció el zapatismo, ¿no es verdad? Por algo resurgieron los pueblos indígenas en Bolivia y por algo sobrevive todavía la insurgencia colombiana. Seguramente surgirán nuevas rebeliones. Las rebeldías de nuestros pueblos nunca salen de un pizarrón, no brotan de una computadora ni de un blog de internet. Cuestan mucho trabajo, cuestan incluso vidas. Por ahora estamos débiles. Lo que existe hoy es capitalismo mundial en una crisis civilizatoria agudísima. Una crisis que es de terapia intensiva. No es casual que aparezcan opciones de extrema derecha y el intento de construir artificialmente una “nueva” derecha en Argentina, en Brasil, en el estado español. En Argentina hay un loquito suelto que reivindica la dictadura militar y que sacó hace poco el catorce por ciento de votos en la Capital Federal reivindicando al general Videla y al almirante Massera, desconociendo que hubo desaparecidos en Argentina. ¡Todavía hoy, en el 2021, niegan que hayan existido desaparecidos en Argentina! Dicen que los derechos humanos de las familias de la gente desaparecida, secuestrada y torturada, “son un negocio para obtener dinero”. Insultan al marxismo y a la izquierda por la TV. Gritan “¡Zurdos de mierda!” [es decir, el viejo grito contra el pueblo de la época de la dictadura]. Miren el lenguaje que utilizan: macartista, extremista, neofascista. Hasta imitan la estética y los discursos (es una caricatura subdesarrollada) de Adolf Hitler. ¿Quién financia las campañas de estos personajes bizarros, neofascistas? Las mismas instituciones contrainsurgentes que tratan de intervenir en Cuba. En Cuba hablan de “republicanismo”. En Argentina imitan la estética y los discursos de Hitler y el fascismo español.</span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Hace unas semanas yo fui a recorrer, por primera vez después de tanto tiempo en que estuve encerrado, algunas librerías de libros usados. Me encontré que en muchos puestos de libros viejos, de libros usados, vendían </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Mi lucha</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"> de Adolf Hitler. Argentina, septiembre del año 2021: en muchos puestos de libros usados el libro de cabecera que ponían adelante era un libro de Adolf Hitler. Parece una película de hace ochenta años. </span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">¿Por qué aparece Vox? Esta “nueva” derecha que quiere expulsar a todos los inmigrantes del estado español. ¿Por qué emerge esta “nueva” derecha en Argentina, en Chile? Pienso que porque el capitalismo está en crisis aguda.</span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Nosotros tenemos que seguir batallando. A largo plazo vamos a ganar. No hay que darse por vencidos ni por vencidas, nunca. Estas experiencias como las que hacen ustedes tan novedosas a mí me parece que son un granito de arena nada despreciable. Cada uno tiene que aportar su granito de arena. El libro que yo escribí es un granito de arena, esto que ustedes hacen en </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>La Manigua</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"> es otro granito de arena. Hay que aportar granitos de arena cada uno como pueda, aunque aparentemente sea muy modesto y muy pequeño, cada uno y cada una tiene que resistir y tratar de articularse con las otras personas. Organizarse.</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Aunque parezca microscópico, aportar nuestro granito de arena. Poner el hombro para resistir a este capitalismo voraz que quiere destruir el planeta. La burguesía se niega a entregarse. Pero a la larga vamos a ganar. Hay que tener paciencia. Como decía Fidel Castro, ¿quién gana las carreras, quién gana los maratones? Los que tienen la persistencia de llegar hasta el final. Si uno corre muy rápido cien metros y a continuación se cansa no sirve. Mejor tener la persistencia de seguir hasta el final. La lucha por el socialismo es mundial y es como una maratón larguísima. A la larga vamos a ganar. Desde ya muy agradecido por la invitación.</span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><b>Rodrigo H.</b></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">: Oye, Néstor, muchas, muchas gracias, sin dudas a la larga vamos a ganar, y tenemos que tener persistencia, mucha paciencia tenemos que tener.</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Oye, para cerrar quiero invitar a dos manigüeros, a una manigüera y un manigüero que quieren hacer algunos comentarios. Yo sé que hay muchas preguntas todavía pero ya estamos cercanos a las once de la noche ya, nos pasamos las dos horas, sin dudas te extiendo desde ya una invitación para una próxima, me gustaría continuar conversando contigo, nos gustaría continuar debatiendo contigo, y por supuesto, escuchando tus análisis y tus reflexiones. </span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Quiero invitar entonces a Karima Oliva y a Roly, quienes van a cerrar con un par de comentarios. Vamos a continuar el chat escrito creo que hasta las doce de la noche, agradecerles a todos por su participación.</span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Jaime ancló el libro </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Hegemonía y cultura en tiempos de contrainsurgencia «soft» </i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">para aquellos que no lo han leído todavía. Entonces le damos la palabra a Karima.</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><b>Karima Oliva</b></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">: Buenas noches, Néstor, buenas noches a todos los que están escuchando el audio chat. Yo no quería participar hoy porque estaba aquí tranquila disfrutando la intervención de Néstor, a quien he leído mucho en los últimos tiempos, pero vinieron los manigüeros y entonces me dicen que no había participado ninguna mujer, y ya saben que con eso me convocan y me provocan, ¿no?, y bueno, aprovechar la posibilidad que entonces me dan de participar, primero que todo para agradecer muchísimo a Néstor el acompañamiento que nos está dando en estos momentos que estamos viviendo, en que muchas y muchos de los que están aquí en </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>La Manigua</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">, y también de personas que no están aquí en </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>La Manigua</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"> en estos momentos venimos dando una batalla fuerte en el escenario de guerra mediática que estamos viviendo actualmente en Cuba desde hace un tiempo ya.</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Recuerdo que en mi caso particular yo me incorporaba, me incorporé a este actuar militante, por decirlo de alguna manera, con un artículo escrito junto a mi compañero que titulamos: “El progresismo en Cuba. Memorias del subdesarrollo”, y justamente poníamos “Memorias del subdesarrollo”, ¿no?, jugando un poco con un filme cubano muy conocido, emblemático, pero también apuntando a esta cuestión que tú nos has explicado de forma tan clara, Néstor, de que nos quieren vender como algo nuevo, como lo último, pues un modelo de sociedad, una forma de vida que es arcaica, ¿verdad?, y que para todo quien esté más o menos al tanto de lo que ha sido el capitalismo en el mundo en los últimos, bueno, desde hace muchísimo tiempo ya, no sólo que es arcaica sino que también es incapaz de resolver las grandes contradicciones que crea, ¿no?, y resolver los grandes problemas que está creando para la mayor parte de personas en el mundo.</span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Entonces yo creo que el desconocimiento que tienen las nuevas generaciones en Cuba del lado más atroz del capitalismo, ¿no?, porque realmente estamos tratando de construir el socialismo, ¿no?, en este mundo donde es hegemónico el capitalismo y lo tenemos todo en contra. La mayor parte de las generaciones jóvenes en Cuba, nacidas del ‘59 para acá, no conocen el lado atroz del capitalismo. Entonces resuena con mucha fuerza toda esta retórica “republicanista” de los derechos, de la defensa de los derechos en abstracto, entonces hay también una estigmatización muy fuerte de quienes mantenemos posturas más radicales, ¿no? En este embate que estamos viviendo, bueno, pues se nos acusa de “dogmáticos”, de intransigentes, y hay también la intención debajo de la fachada de la pluralidad, usar la pluralidad como un caballo de Troya para introducir, bueno, pues las ideas de la socialdemocracia en nuestro país, pensando que Cuba va a ser más democrática cuando todos tengan espacio por igual, pero en ese “todos”… ¡también han incluido las voces reaccionarias!</span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Rodrigo hacía mención de las campañas que hay para que se manifiesten y tengan derecho a manifestarse elementos que está probado que tienen vínculos con la CIA, por ejemplo, que tienen vínculos con la NED, con la USAID. Entonces uno piensa, ¿no?, o sea, Cuba no va a ser más democrática porque tenga voz la reacción en nuestra sociedad. Al contrario, pone en riesgo justamente el horizonte democrático del país. Es muy difícil, es un escenario muy complejo, porque era mucho más fácil la lucha contra esta contrarrevolución tradicional, tú lo mencionabas, de los terroristas, los que están en Miami con ese discurso ácido, ¿verdad?, contra la Revolución, contra sus líderes. Es mucho más difícil la lucha contra una contrarrevolución que se camuflajea todo el tiempo, ¿verdad?, con una retórica en nombre de “los derechos”, en nombre de “las libertades”, que en teoría uno no tiene cómo de alguna panera estar en contra de eso si no uno supiera realmente que ninguno de esos derechos son efectivos en el capitalismo, y que en definitiva el dilema más importante que tiene Cuba por delante es seguir avanzando en la construcción del socialismo o retrotraerse sesenta años al capitalismo. Un capitalismo además servil, porque no podemos ignorar la posición que nosotros ocupamos de política con Estados Unidos y el plan que ellos siempre han tenido para América Latina.</span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Entonces en este momento tan complejo, Néstor, que haya personas como tú, revolucionarios como tú que nos acompañen desde una postura militante…, porque hay mucho oportunismo, hay también mucho mimetismo intelectual. Entonces que de alguna manera haya muchas voces también, en esta batalla en defensa de los valores de la Revolución, de la posibilidad de ser de la Revolución… Yo creo que los que defendemos la Revolución estamos conscientes de sus limitaciones, pero estamos apostando por un camino en que siga siendo posible construir un horizonte de más justicia, y no porque estamos satisfechos con las cosas, con todas las cosas exactamente como están, ¿no?</span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Muchísimas gracias por la compañía que nos das, muy valiosa, todas las ideas que compartes sobre nuestro país en ese libro y en la entrevista que también diste y que salió publicada en </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Cubadebate.</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"> No nos pierdas de vista, síguenos acompañando en este camino que estamos llevando hacia adelante, porque realmente nos hace muchísima falta. Marca la diferencia. Yo creo que es muy importante que espacios como este se sigan repitiendo, contigo en este caso y también con otras voces diferentes de intelectuales revolucionarios militantes de América Latina, que también desde el conocimiento de otras realidades y desde el estudio también de otras realidades y de otros contextos que conoces tú mejor que nosotros, se nos puedan unir también en esta lucha. Eso es lo que quería decir, y bueno, muchísimas gracias por venir aquí, pero sobre todo por la participación.</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><b>Rodrigo H.</b></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">: Muchas gracias, Karima. Roly tienes la palabra.</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><b>Roly</b></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">: Buenas noches, Néstor, muchas gracias por estar por acá. Agradecido de poder escucharte, siempre es bueno para los jóvenes revolucionarios, sobre todo acá en Cuba, aprovechar el conocimiento de la intelectualidad más comprometida, más militante, nos trae y comparte con nosotros, nos enriquece, nos arma en el terreno ideológico, ¿no?, en la causa que defendemos.</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Nosotros queríamos hacerle una pregunta breve a partir del contexto regional que estamos viviendo. Usted estaba abarcando muy bien en su explicación a la pregunta de León, las condiciones políticas existentes, o las causas fundamentales que han impedido un acompañamiento a la Revolución cubana, ¿no?, pero en la actualidad tenemos un México con un reimpulso a la CELAC regional, en función de la integración. Si bien no es un proceso revolucionario radical ni es un proceso social de transformaciones en sus bases económicas, etcétera, etcétera, estamos hablando de un paso que sin dudas es importante hacia la integración de la región, y un liderazgo de México que para muchos de nosotros es relevante también a partir de la alternativa que representa ante la OEA la alternativa de la CELAC. Queríamos saber su criterio al respecto. Le doy las gracias por venir, </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>La Manigua</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"> siempre lo recibirá con agrado, y además, para nosotros es un compromiso doble que usted haya compartido con nosotros toda la información y toda sabiduría durante la noche de hoy. Un abrazo desde Cuba.</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><b>Rodrigo H.</b></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">: Néstor, tienes la palabra.</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><b>Néstor K.</b></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">: Bueno, muy agradecido. Me habían hablado mucho de Karima, todos me han hecho apreciaciones muy buenas, siempre me dijeron: “Tenés que escuchar a Karima, que es una nueva generación”, así que muy contento de haberla escuchado. Muchas gracias.</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Roly, sobre México y la CELAC. Hoy [22/9/2021] me dio vergüenza ajena, me generó una indignación ver a los presidentes de Paraguay y de Uruguay, que son dos colonias, insultando a Cuba y a Venezuela. Me generó un enojo enorme. Pero a pesar de eso, es verdad lo que dices: la CELAC tiene que convertirse en una alternativa a la OEA. El problema no es sólo Luis Almagro. Existen películas viejas, como </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>La hora de los hornos</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">, un clásico, de 1966, si no recuerdo mal, en blanco y negro. Hay una versión corta de una hora y media, y la versión larga dura cuatro horas. Allí aparece un capítulo sobre la OEA: “OEA, ministerio de colonias”. Estaba releyendo hace poco la Segunda Declaración de La Habana, la lee Fidel. Y aparece también “La OEA, ministerio de colonias”. ¡Medio siglo después sigue exactamente igual la OEA! Luis Almagro apoyó de una manera vergonzosa el golpe de estado en Bolivia en 2019. La OEA no respeta ni siquiera su propia legalidad. Por eso es urgente impulsar, junto a la movilización popular en las calles, las instituiones latinoamericanistas bolivarianas y martianas que fue creando Hugo Chávez acompañado de los consejos de Fidel, a inicios del siglo </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">xxi. </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">la CELAC, UNASUR y un montón de instituciones integradoras de Nuestra América. No son necesariamente instituciones revolucionarias. No son iguales que la OLAS de 1967 ni la Tricontinental de 1966, menos que menos la Internacional Comunista de los primeros cuatros Congresos, cuando estaba vivo Lenin. No, son instituciones que agrupan países dirigidos por burguesías, y en ese espacio también conviven países dirigidos por movimientos populares. A pesar de esa limitación, creo que es un paso y un avance. No creo que de ahí venga el socialismo, pero es un avance en la resistencia contra el imperialismo, ¿no?, así que comparto tu preocupación.</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">En México hay una gran discusión al interior de la sociedad. Todos los amigos de Cuba que viven en México a mí me cuentan, que desde afuera uno lo ve de una manera y ellos de adentro lo ven de otra. Existen debates internos en el movimiento popular mexicano. Pero por lo menos hacia afuera ha tenido algunas buenas actitudes, quizás hacia adentro no tiene exactamente las mismas actitudes, depende de México, pero hacia afuera han sido solidarios, por ejemplo, con Evo Morales, para evitar que lo asesinen en el golpe de Estado.</span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Y ya que mencionamos a Bolivia y el golpe de estado, brevísimo, para que se den cuenta que la ofensiva del imperialismo es continental. Ese proyecto que apunta a instalar de manera artificial una izquierda “jabonosa”, “gelatinosa”, mitad socialdemócrata, mitad republicana, bueno, ese mismo proyecto se intentó implementar en Bolivia contra el movimiento indígena. Y se llevó a cabo de la mano de las mismas instituciones que están actuando en la contrarrevolución cubana. En Bolivia operan también la NED, la USAID, la Fundación Ebert… También en Bolivia apelan a un lenguaje aparentemente “progresista”… Y desde esas posiciones cuestionaban al movimiento indígena porque quería hacer carreteras. Había pueblos indígenas en Bolivia aislados que jamás han visto un hospital en su vida porque la selva les impide tener acceso a los hospitales. No tienen escuelas, no tienen asfalto. Entonces ante el solo hecho de intentar armar una carretera para integrar las regiones indígenas que están aisladas, aparecieron movimientos falsamente “ambientalistas”, atacando duramente a Evo Morales. Me puse a investigar quién estaba detrás de esos movimientos aparentemente “ambientalistas” contra el movimiento indígena en Bolivia. También aparecieron supuestas teóricas del “feminismo” postmoderno que siguen la moda de los llamados estudios postcoloniales de la Academia estadounidense. Existen intelectuales en Bolivia supuestamente “feministas” postcoloniales profundamente enemigas del gobierno de Evo Morales y de Álvaro García Linera. Entonces se mezclaba la ultraderecha racista de Santa Cruz de la Sierra, neonazi, que pretende la supremacía blanca contra el movimiento indígena, ¡oh casualidad! articuladas con movimientos seudo “progresistas” como los “ambientalistas”. Me puse a buscar en internet: ¡Todos estaban financiados por los yanquis! ¡Todos habían recibido becas Guggenheim! ¡Todos tenían financiamiento de la USAID y de Soros! Exactamente lo mismo que pasa en Cuba, donde está la extrema derecha macartista de Miami articulada, ¡oh casualidad! con estas seudo “socialdemocracias republicanas”, Articulación Plebeya, etc. Aparentemente sucede lo mismo en Cuba que en Bolivia. ¿Cuál es la diferencia? Que en la Revolución cubana hay una fortaleza que no estaba en Bolivia, por eso en Bolivia pudo triunfar el golpe de Estado. En cambio en Cuba no van a triunfar nunca. </span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify">
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><b>Rodrigo</b></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">: Oye, Néstor, aquí en Cuba se dice: la calle es de los revolucionarios, y creo que aquí muchos manigüeros y manigüeras que están en este chat ese día 11 de julio salimos a las calles a defender, a defender la patria, la tranquilidad.</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Muchas gracias, Néstor. Dejé los micrófonos abiertos para quien quiera despedirse de Néstor. </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>La Manigua</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"> es tu casa, es tu campamento, esperamos tenerte de regreso, deseamos que nos acompañes, como decía Karima, en esta complicidad de la militancia revolucionaria.</span></span></span></p>
<p class="western" lang="es-MX" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Muchas gracias a todos y todas quienes estuvieron presentes, a todos los que participaron. Un fuerte abrazo. Patria o Muerte.</span></span></p>
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		<title>#LaPupilaTv: José Carlos Mariátegui en la actualidad de Nuestra América (video)</title>
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		<pubDate>Tue, 11 Dec 2018 13:09:47 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Al pensador marxista peruano José Carlos Mariátegui estuvo dedicada la emisión más reciente de La pupila asombrada.  <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=64821">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-648220" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2018/12/amauta.jpg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">Al pensador marxista peruano José Carlos Mariátegui estuvo dedicada la emisión más reciente de <span style="color:#0000ff;"><strong><a style="color:#0000ff;" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/la-pupila-asombrada/">La pupila asombrada.</a> </strong></span></span></p>
<div class="embed"><iframe width="640" height="480" src="https://www.youtube.com/embed/9XqFqsQ4bB8?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></div>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El aguafiestas de Tréveris vuelve a hacer de las suyas: no le hagan ese “demasiado honor y demasiado escarnio”. Por Carlos Luque Zayas Bazán</title>
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		<pubDate>Wed, 16 May 2018 11:26:37 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[El mensaje que recogemos de ese Marx que nos continúa hablando, renacido, en su Bicentenario <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=62913">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-629140" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2017/08/marx.jpg"></div></div></td></tr></table><p style="padding-left:30px;" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;"><b>¨</b></span></span><b>De tal modo, eventos sorprendentemente similares, ocurriendo, sin embargo, en diferentes situaciones históricas, llevaron a resultados completamente diferentes.¨</b></span></p>
<p align="right"><span style="font-family:Arial, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;"><b>Carlos Marx.</b></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">¨Demasiado honor¨ a la vez que ¨demasiado escarnio¨ &#8211; (algunas traducciones del alemán vierten ¨demasiada humillación¨) son palabras de Marx respondiendo, allá por los meses finales de 1877, a una temprana interpretación, forzada e incorrecta, de sus aportes que, para sorpresa nuestra, todavía encontramos por allí, nada menos que en académicos, unos para condenar al socialismo y otros hasta para justificar ¨filosóficamente¨ con Marx, que Cuba debe transitar por el capitalismo si alguna vez alberga la esperanza de continuar su proyecto.</span></span><span id="more-62913"></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;"><span class="_5yl5">En el debate económico en curso existe una corriente auto afiliada a la concepción socialdemócrata, e incluso otros que no adhieren al comunismo, que coinciden con la política cubana expuesta en los Lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución acerca de la necesidad de diversificar las formas de propiedad y gestión de la economía en Cuba, y, a la vez, garantizar la estrategia socialista del proyecto cubano. Pero se nota en esa coincidencia la impulsión de acudir a las analogías, a mirar demasiado estrechamente hacia otras experiencias y trasladarla a situaciones forzosamente diferentes. La analogía, sin embargo, debe detenerse en el límite impuesto por el riesgo de extrapolar la evaluación de unas circunstancias específicas e intransferibles, a otras. En este caso la mirada se vuelve con insistencia hacia los derroteros de la China y de Vietnam, pues se tratan de proyectos que, al no abandonar su voluntad socialista, plantean el problema teórico &#8211; (y al respecto, las prácticas necesarias) – en la época del dominio absoluto del capitalismo, de intentar resolver para el bien del proyecto, las tensiones conflictivas que se producen entre el interés individual, al que indudablemente hace efectiva sinergia la propiedad y la gestión privadas, en relación con los objetivos y aspiraciones del proyecto socialista y comunista. Esos pensadores comprenden bien el conflicto. Advierten y subrayan que, incluso aunque la empresa privada hipotéticamente maximice su responsabilidad social y sea capaz de trascender en diverso grado los intereses particulares, sectoriales o grupales, su signo definidor es el logro de la rentabilidad y la acumulación. Con la esperanza de minimizar y controlar las consecuencias de ese conflicto, que no se ha logrado en ninguna experiencia real, principalmente los especialistas en economía proponen un amplio surtido de recetas salvadoras: controles fiscales, coinversión y cogestión entre el estado y el sector privado, regulación estatal, etc. Sin embargo los hechos tozudos demuestran que ninguno de esos mecanismos ha podido resolver los terribles problemas, &#8211; por sólo mirar al Sur, de nuestro continente. En otros lares, Vietnam, por ejemplo, pese a su elogiado desarrollo económico, muestra en algunos aspectos, indicadores que ceden a otros importantes indicadores cubanos. No se trata, pues, sólo de crecimiento económico.</span></span></span><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;"><br />
</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">La impulsión cognitiva de acudir a las analogías conlleva a mirar hacia otras experiencias y trasladarla a situaciones forzosamente diferentes. La analogía, sin embargo, debe detenerse en el límite impuesto por el riesgo de extrapolar la evaluación de unas circunstancias específicas, e intransferibles, a otras. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">En este caso la mirada se vuelve con insistencia hacia los derroteros de la China y de Vietnam, pues se tratan de proyectos que, por no abandonar su voluntad socialista, provoca que los estudiosos traten de definir desde la teoría &#8211; (y al respecto proponer prácticas) &#8211; cómo dar respuesta, en la época del dominio absoluto del capitalismo, a las tensiones conflictivas que se producen entre el interés individual, al que indudablemente hace efectiva sinergia la propiedad y la gestión privadas, en relación con los objetivos y aspiraciones del proyecto socialista y comunista.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Esos pensadores comprenden bien el conflicto. Advierten y subrayan que, incluso aunque la empresa privada hipotéticamente maximice su responsabilidad social y sea capaz de trascender en diverso grado los intereses particulares, su signo definidor es el logro de la rentabilidad y la acumulación.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Con la esperanza de minimizar y controlar las consecuencias de ese conflicto, que no se ha controlado en ninguna experiencia real, los especialistas proponen un amplio surtido de recetas salvadoras: controles fiscales, coinversión y cogestión entre el estado y el sector privado, regulación estatal, etc. Sin embargo los hechos tozudos demuestran que ninguno de esos mecanismos ha podido resolver los terribles problemas, &#8211; por sólo mirar al Sur, de nuestro continente. En otros lares, Vietnam, por ejemplo, pese a su elogiado desarrollo económico, muestra en algunos aspectos, indicadores que ceden a otros importantes indicadores cubanos. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Ahora mismo Argentina se aboca a otra profunda crisis, apenas retornó el frenético recorte macrista de prestaciones sociales y las privatizaciones del neoliberalismo, y ello, sólo al muy poco tiempo de que se comenzó a minar los modestos avances del intento anterior por lograr un ¨capitalismo nacional¨, de un rostro más humano, menos salvaje. Y su gobierno acude, nada menos que a quien ayudará a profundizar la crisis, pidiendo desesperadamente los empréstitos y las ¨ayudas¨ del FMI. (No ha mucho, alguien aconsejaba a Cuba, urdido con sesudas razones, entrar en ese organismo.)</span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;">Pero lo que interesa destacar en las notas que siguen, es una arista del tema que no podía dejar de abordar una corriente del pensamiento económico e intelectual que desea curarse en salud y librarse del reproche de limitar su análisis a las angostas fronteras de su disciplina. </span></span><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;"><i><b>Ahora también insisten en fundamentar filosóficamente sus posturas</b></i></span></span><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;">, aduciendo que el proyecto socialista cubano, &#8211; que, por cierto, parece el único con el cual no se reconcilia económica ni culturalmente el Capital, &#8211; es, </span></span><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;"><i><b>ya</b></i></span></span><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;">, inviable, imposible de llevar adelante. Por ello, además de recetas y procedimientos económicos que de todas maneras necesitan de una comprobación fáctica aun indemostrada sobre todo al sur del Río Bravo, acuden a argumentos más ¨profundos¨, y si es posible, notemos, de alguna envergadura ¨filosófica¨. </span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;">Dos ejemplos recientes respecto a los cuales no nos interesan por el momento sus autores, sino las ideas. Así, ya aventurándose en el terreno filosófico, se ha decretado, sin apelación y terminantemente, que Cuba ¨</span></span><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;"><b>…en ningún caso (…) clasificaría en la situación que el pensamiento marxista clásico definía como condiciones para el socialismo (sociedades desarrolladas y sistema internacional)</b></span></span><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;">¨. Es decir, paladinamente dicho con un pretendido argumento “marxista”: ya Cuba no puede seguir su ruta hacia el socialismo porque al fin y al cabo el marxismo clásico postuló que sólo desde el pivote de un “desarrollo” económico previo (“sociedades desarrolladas”), se podría tratar de construir el socialismo. Pero se debe advertir que la corriente que decreta esa fatal imposibilidad, manifiesta, también, que sus tesis están dirigidas a </span></span><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;"><b>conservar la condición socialista del sistema.</b></span></span><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;"> Surge una pregunta: ¿Cómo preservar lo que ya se considera imposible, incluso, de lograr? Aquí se viola, alegremente, uno de los principios lógicos del viejo Parménides, el de no contradicción (</span></span><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;"><i><b>nada puede ser y no ser al mismo tiempo</b></i></span></span><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;">).</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;">Cuando ya cerraba estas notas, leo lo siguiente en las redes. Un comentarista (otro académico), después de una fatalista relación de condiciones objetivas que deben conducirnos al realismo de aceptar que la gestión privada es mucho más eficiente </span></span><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;">en todo</span></span><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;">, sin ninguna otra consideración al respecto, indica lo que le resulta más relevante, y volvemos a darnos de bruces con un ¨marxismo¨ que no se puede saber si nace de la ignorancia o de la conveniencia, aunque parece mucho más debido a lo primero. Debemos advertir que no se trata de un diletante de las redes, sino de un académico de varios títulos y periplos universitarios, tanto como el autor de la idea anterior. Respeto la ortografía del original y el estilo algo desgarbado del académico, quizás porque se trata de un comentario escrito con la premura de exponer su tesis. Y el subrayado en negrita es del autor de estas notas, para destacar la idea que coincide con la que más arriba comentamos. Leamos su tesis:</span></span></span></p>
<p style="padding-left:30px;" align="justify"><span style="color:#000000;"><em><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;">¨</span></span>Pero ese llamado al realismo no es lo mas relevante sino <u><b>otra idea fundamental en Marx</b></u> que la fundamenta <u><b>en toda su obra</b></u> (no soy marxista pues no estoy convencido en la idea de la desaparicion de las clases y el estado, entre otras objeciones, que exprese en Cuba, antes de viajar al exterior, pero creo que es uno de los mas grandes pensadores universales que tiene su lugar en la biblioteca de cada persona culta) <u><b>es la referida al agotamiento del capitalismo como pre-condicion para el comunismo</b></u>. Notese que Marx no predica la llegada de una nueva formacion economico social en el fracaso de la anterior sino en el agotamiento de las posibilidades de desarrollo de las fuerzas productivas dentro de ese orden social. Es dentro del anterior orden social donde se agotan los marcos para la expansion de las fuerzas productivas, y donde se desarrollan las condiciones materiales para la maduracion de nuevas relaciones sociales de produccion.<span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;">¨</span></span></em></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;">El autor del párrafo anterior parece que estudia a Marx, según confiesa que es la fuente de la cita en inglés en que apoya su argumento anterior, en el New York Time. Es conveniente estudiar a Marx en sus fuentes originales y luego contrastar los resultados de las investigaciones de los varios autores que tiene a mano en los años recientes, por ejemplo, Néstor Kohan, o el muy importante Francisco Fernández Buey, o si no se tiene tiempo de sobra, al menos leer EL MARXISMO SIN ISMOS DE FRANCISCO FERNÁNDEZ BUEY, un Copyleft 2013, disponible en formato digital en las redes. Hay múltiples vías hoy para no cometer anacronismos en el estudio de Marx.</span></span> <span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;">O simplemente se puede comenzar leyendo dos textos de Marx que citaré al final. </span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Pero dejemos a un lado la curiosa incoherencia de ambos casos, quizás un desliz del subconsciente que explica la contradicción en que incurren sus autores cuando uno afirma que desea garantizar la continuación del socialismo cubano a la vez que decreta su imposibilidad; y en el segundo caso otra contradicción entre quien dice no ser comunista porque no apoya un criterio teórico marxista que no comparte, para a continuación utilizar otro presunto criterio marxista en que apoyar su tesis. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">De todas maneras lo importante es advertir que estamos en presencia de un anacronismo argumental que se comete, o interesadamente, o por desinformación. Se tratan ambos de académicos que, o se han formado con una ruidosa laguna en sus conocimientos del marxismo, o por esas mismas lagunas se explica el uso de una tesis ya superada por la exégesis de Marx ampliamente desarrollada en nuestros días: uno es un economicista de ribetes neoliberales, y el otro, digamos, que es un intelectual confeso socialdemócrata. Ambos en el lugar de Marx, nos actualizan a Engels, y en el lugar de Lenin, a Plejanov (*). Pero vamos a indicarlo, sucintamente, con la esperanza de que nuestros lectores no se dejen embaucar y acudan a los textos que vamos a sugerir. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Pues hace ya algún tiempo, ríos de tinta y bits informáticos por medio, que se ha refutado en toda la línea aquella deformación manualezca del marxismo que aherrojaba el decursar histórico a transitar por rígidas etapas, peldaño a peldaño, de una formación económico social a otra, y que postulaba, así, un determinismo histórico fatalista que exigía pasar por una previa etapa de desarrollo capitalista como umbral y condición inevitable para un tránsito hacia el socialismo. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">El llamado marxismo clásico, si nos atenemos al marxiano, no al que deformó posteriormente los aportes del aguafiestas de Tréveris, dejó bien atrás ese encorsetamiento y acartonamiento de la historia. Plejanov, a quien Lenin respetaba porque había sido quien le abrió la puerta a muchos temas filosóficos pero dejó muy atrás desde 1914, y el último Engels, pese a toda su enorme significación en otros muchos temas, insistieron en esa interpretación del necesario agotamiento de una etapa como condición de la existencia posible de la otra. Pero Marx no.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Fue una interpretación deformante de su teoría que ya Marx refutó desde los primeros vagidos de su aparición. Lo que luego daría lugar al anquilosamiento dogmático del llamado ¨etapismo¨ lo refutó Marx en toda la línea y como siempre hizo desde el criterio del estudio de los datos reales que tenía a mano.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Estudió el idioma ruso para informarse de primera mano acerca de la comuna campesina del país de los zares, y, además, acopió, estudió e incorporó a su obra cumbre, el resultado del análisis de una enorme información de realidades socio-económicas que no pertenecían a la Europa Occidental. De esa manera pudo poner en su lugar esas interpretaciones que, según aclara refutándola, estarían destinadas, como después sucedió, a:</span></span></p>
<p style="padding-left:30px;" align="justify"><span style="color:#000000;"><em><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;"><b>¨…</b></span></span><span style="font-family:Arial, serif;"><b>convertir mi esbozo histórico sobre los orígenes del capitalismo en la Europa occidental, </b></span><span style="font-family:Arial, serif;"><u><b>en una teoría filosófico—histórica sobre la trayectoria general a que se hallan sometidos fatalmente todos los pueblos</b></u></span><span style="font-family:Arial, serif;"><b>, cualesquiera que sean las circunstancias históricas que en ella concurran, para plasmarse por fin en aquella formación económica que, a la par que el mayor impulso de las fuerzas productivas, del trabajo social, asegura el desarrollo del hombre en todos y cada uno de sus aspectos. (Esto es hacerme demasiado honor y, al mismo tiempo, demasiado escarnio.)</b></span><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;"><b>¨ (</b></span></span><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;">Subrayado nuestro</span></span><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;"><b>.)</b></span></span></em></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;">(Para estudiar en toda su amplitud qué implicaciones tiene esa afirmación de Marx, de finales de 1977, es útil, entre otros autores igualmente esclarecedores, acudir al estudio detallado que de este tema hace Néstor Kohan en </span></span><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;"><b>Marx en su (tercer) mundo, </b></span></span><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;">en especial el capítulo homónimo</span></span><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;"><b>. </b></span></span><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;">Además, la edición cubana contiene varios anexos, uno de ellos titulado</span></span><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;"><b> La ruptura con el eurocentrismo. Carta a la redacción de Anales de la Patria., </b></span></span><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;">del cual se toma la cita anterior</span></span><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;"><b>.)</b></span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">La otra fuente que evidencia sin duda alguna esa aclaración marxiana, &#8211; luego interesadamente desconocida por el “marxismo clásico”-, es la célebre respuesta (de 1881, a pocos años de su muerte) a una pregunta de la rusa Vera Zasulich con respecto al debate de los revolucionarios rusos sobre el destino de la comunidad rural de aquel país. Con tanto ahínco esclarecedor le interesaba zanjar la cuestión a Marx, que el borrador de su carta ocupa, si mal no recuerdo, como 30 cuartillas, pese a que ya su enfermedad le impedía trabajar con la intensidad que le era proverbial. Al final la resumió en una sola cuartilla. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;">P</span></span><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;">ero no es el caso exponer aquí lo que debe estudiarse directamente para no sucumbir a los cantos de sirena ni ser víctima de la ignorancia. Baste decir que Marx, en palabras de Néstor Kohan, abordó </span></span><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;"><b>¨la multiplicidad plurilineal de vías alternativas (no necesariamente sucesivas) para el desarrollo histórico.¨</b></span></span><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;"> Lo otro es la hojarasca que todavía se trae a cuento para pontificar la muerte del socialismo, actualizando una pátina deformante de la que ya se ha librado al marxismo de Marx, un corsé de su pensamiento que se comenzó a fraguar incluso durante su propia vida, y que le llevó a decir, entre bromas y veras, </span></span><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:small;"><span lang="es-CL">&#8220;Si esto es marxismo, yo no soy marxista&#8221;, </span></span></span><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;">si esa sería la interpretación de sus aportes. Tenemos que negarnos a seguir un viaje a la semilla infértil, en círculo hacia esa otra fatalidad de nuevo cuño, que apunta a sembrar la idea de la imposibilidad del socialismo, basándose, entre otros argumentos también muy discutibles, en una deformación ya más que superada, del marxismo de Marx. </span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">El socialismo existirá sólo como un proceso de la lucha que sea capaz de imponerse al fatalismo y la renuncia. No habrá condiciones objetivas fatales y previas que el hombre no pueda proponerse modificar: es el mensaje que recogemos de ese Marx que nos continúa hablando, renacido, en su Bicentenario(**). </span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;">(*) “…</span></span><span style="font-family:Arial, serif;"><span lang="es-CL">hasta el final de sus días Plejanov se (aferró) religiosamente —como también lo hiciera Kautsky— a un determinismo histórico lindante con el fatalismo, del cual dedujo la imposibilidad de forzar, negar o violar “las férreas leyes de la historia”. En </span></span><span style="font-family:Arial, serif;"><span lang="es-CL"><u>Marx en su (Tercer) mundo</u></span></span><span style="font-family:Arial, serif;"><span lang="es-CL">. Néstor Kohan. </span></span><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinello, 2003</i></span></span><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;"><b>.</b></span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:medium;"><b>(**) </b></span></span><span style="font-family:Arial, serif;"><span style="font-size:small;"><span lang="es-CL">Immanuel Wallerstein: “Hay una vieja historia acerca de Marx: se le arroja por la puerta principal y vuelve a colarse por la ventana trasera. Eso es lo que ha sucedido una vez más. Marx es relevante porque tenemos que lidiar con cuestiones sobre las que todavía tiene mucho que decir y porque lo que dijo es diferente de lo que la mayoría de otros autores han argumentado sobre el capitalismo.</span></span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Arial, serif;color:#000000;"><span style="font-size:small;"><span lang="es-CL">Muchos columnistas y académicos, no solo yo, encuentran a Marx extremadamente útil y hoy atraviesa por una nueva fase de popularidad, a pesar de lo que se predijo en 1989.”</span></span></span></p>
<p align="justify">
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		<title>Revolución, cultura y marxismo (1)</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Feb 2014 22:33:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[iroelsanchez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
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		<category><![CDATA[Fernando Martínez Heredia]]></category>
		<category><![CDATA[marxismo]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Fernando Martínez Heredia Estoy muy impresionado por la presencia del marxismo en el tema que me piden ustedes. Las palabras “cultura” y “revolución” forman parte del lenguaje corriente, pero el marxismo ha estado casi ausente en Cuba durante mucho tiempo. &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=39626">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-396270" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2014/02/martinez-heredia.jpg"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/fernando-martinez-heredia/" target="_blank"><strong> Fernando Martínez Heredia</strong></a></h5>
<p style="text-align:justify;"><a href="http://wp.me/p10AwN-aj8"><img class="alignleft  wp-image-39630" alt="martinez-heredia" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2014/02/martinez-heredia.jpg" width="205" height="300" /></a>Estoy muy impresionado por la presencia del marxismo en el tema que me piden ustedes. Las palabras “cultura” y “revolución” forman parte del lenguaje corriente, pero el marxismo ha estado casi ausente en Cuba durante mucho tiempo. Es una señal muy importante, a mi juicio, que ustedes lo incluyan en sus búsquedas. Hablaré poco de marxismo en esta intervención, pero en realidad en casi toda ella estaré apelando al marxismo, o en diálogo con él.</p>
<p style="text-align:justify;">Es imprescindible conocer y manejar conceptualmente las nociones de revolución, cultura y marxismo, con dos fines básicos, por lo menos: que la conciencia pueda recuperar terrenos<span id="more-39626"></span> que hemos perdido y se vuelva más capaz ante los retos actuales;y trabajar concretamente con esos conceptos y con los valores a los que ellos pueden ser referidos, tanto en el campo específico que nos toca en cada sector como en las dimensiones más generales de la sociedad, las cuales es ineludible abordar y conocer. Hoy es cuestión de vida o muerte para la Revolución que nosotros aprendamos a pensar, situarnos, valorar y asumir criterios propios; a comprender el movimiento en su conjunto, como pedía Carlos Marx en el <a title="El Manifestoon (video)" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2011/03/14/el-manifestoon-video/" target="_blank"><i>Manifiesto Comunista</i></a>. El compañero Raúl planteó la necesidad de articular y desarrollar un pensamiento propio <a title="Raúl sobre la lucha ideólogica en Cuba: “En las presentes circunstancias, el desafío se hace mayor”" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2014/01/02/raul-sobre-la-lucha-ideologica-en-cuba-en-las-presentes-circunstancias-el-desafio-se-hace-mayor/" target="_blank">en su discurso</a> del día 1º en Santiago, reclamo que resulta providencial para nuestro tema.</p>
<p style="text-align:justify;">Debo ser selectivo, aludir a cuestiones que debería exponer en detalle, e incluso ser parcial y omiso. Mi propósito es instigarlos a que sostengamos un diálogo a partir de esta intervención, y alentarlos a que estudien cada vez más. Por las características del asunto que nos reúne resulta imprescindible incluir la dimensión histórica en el análisis; por consiguiente, abordaré elementos que considero esenciales del proceso iniciado en 1959, aunque, como es natural, la actualidad tendrá un lugar principal en nuestro encuentro. Solo insisto en que debemos apoderarnos de la historia del proceso de este medio siglo –que, desgraciadamente, es muy poco conocida–, porque sin ella no se puede pensar bien el presente ni proyectar bien el futuro.</p>
<p style="text-align:justify;">Después de 1945, el capitalismo mundial se vio precisado a realizar cambios y reajustes realmente importantes en su sistema, que se vieron facilitados por el predominio a escala mundial de Estados Unidos en el seno del capitalismo. Su naturaleza, historia, medios y modos de actuar eran más aptos para la nueva transformación que los de los poderes europeos, además de no cargar con el pesado fardo histórico del viejo colonialismo, ni el más reciente del fascismo. Es fundamental para nuestro tema tener en cuenta uno de esos cambios: el gran proceso de democratización de los consumos culturales que emprendió el capitalismo, un instrumento que ha tenido un valor grande y creciente en las reformulaciones de su hegemonía. Por su parte, los demás países independientes que se modernizaban y los nuevos Estados que se constituían a partir de la terminación de los sistemas coloniales se encontraron ante dos necesidades muy difíciles de separar: asumir una cultura que tenía una tendencia cada vez más universalizante, a la vez que defenderse de los efectos desarmantes sobre las culturas propias y de dominio extranjero que aquella portaba. Sin olvidar la gama extraordinaria de especificidades e identidades que albergan estos países –que en numerosos casos u oportunidades se ha vuelto decisiva–, resolver bien ese desafío ha seguido siendo crucial hasta el día de hoy.</p>
<p style="text-align:justify;">También después de 1945 sucedieron revoluciones de liberación nacional profundas y consecuentes en varios países del que comenzaban a llamar Tercer Mundo, las cuales animaron la formación de un nuevo campo ideológico revolucionario e influyeron en un arco afroasiático de posiciones políticas que aspiraban a ser independientes de la influencia de las grandes potencias.</p>
<p style="text-align:justify;">El socialismo y el marxismo habían sufrido un estancamiento en su centro mundial, desde el trágico final del proceso revolucionario bolchevique en la Unión Soviética durante los años treinta. Pero aquel país emergió triunfante de la prueba mortal de la Segunda Guerra Mundial, y su peso decisivo en la victoria sobre el fascismo alemán le aportó un inmenso prestigio, potencialmente extensible al socialismo. Sucedió entonces un segundo desencuentro funesto para la universalización del socialismo revolucionario marxista en el siglo XX, entre lo que podía ser su motor e influencia principales y los movimientos y las ideas de liberación de los pueblos del mundo que el capitalismo había sojuzgado.<a title="" href="http://dialogardialogar.wordpress.com/2014/02/10/revolucion-cultura-y-marxismo1/#_ftn2">[2]</a> Después de 1953, la URSS no logró ir más allá en cuanto a cambios que algunos reajustes en su sistema, en el del campo que había constituido con varios países europeos y en el conjunto de organizaciones políticas que lideraba a escala mundial. Pero se convirtió en el rival geopolítico mundial de Estados Unidos, y en ese carácter constituyó un factor favorable para el llamado Tercer Mundo, en formas y medidas diversas.</p>
<p style="text-align:justify;">La incapacidad de continuar desarrollando una nueva cultura, diferente y no solamente opuesta al capitalismo, tarea ciclópea iniciada por la Revolución bolchevique, y la apelación cada vez mayor a elementos de la cultura del capitalismo, fueron decisivas en el proceso histórico de la Unión Soviética. Todo el que pretenda situarse bien como socialista en la actualidad está obligado a estudiar aquel proceso.</p>
<p style="text-align:justify;">Menciono al menos que desde los años veinte las experiencias de resistencias, rebeldías y organizaciones habían producido intentos prácticos y cuerpos de ideas dirigidos al desarrollo del socialismo y el marxismo desde las realidades, las necesidades y los proyectos del mundo colonizado y neocolonizado. Su conjunto configura un acervo cultural revolucionario tan valioso como poco difundido y apreciado.</p>
<p style="text-align:justify;">El triunfo de la Revolución cubana fue un evento formidable. En medio del Occidente burgués, al pie mismo de Estados Unidos, un pequeño país inauguró los famosos años sesenta en enero de 1959. Sus noticias, sus fotos, sus imágenes, conmovieron a América Latina y se expandieron por el mundo. El dirigente máximo del movimiento insurreccional y de la guerra revolucionaria, Fidel Castro, se convirtió en el líder supremo de la Revolución, conductor y radicalizador del proceso, educador político principal, artífice y símbolo de la unidad de los revolucionarios y del pueblo, y uno de los líderes políticos protagonistas en la escena internacional.</p>
<p style="text-align:justify;">Para ilustrar lo que significó la Revolución en cuanto a cambios culturales en una multitud de terrenos, transformaciones que habían sido inconcebibles hasta aquel momento, me detengo un momento en el año 1961.</p>
<p style="text-align:justify;">Aquel año es tan famoso y recordado por la campaña de alfabetización como por la batalla de Girón. La primera fue la vía para la multiplicación de los actores capacitados en el proceso de la Revolución: una masa enorme se apoderó de la palabra escrita y la esgrimió como una conquista de la sociedad liberada, se transformaron los datos esenciales de una parte enorme de la actividad cultural y de comunicación, y una primera generación de jovencitos tuvo su gesta revolucionaria posterior a 1958. La segunda fue la puesta en práctica del armamento general del pueblo que había preconizado Marx como requisito de las revoluciones proletarias, en una apoteosis de sangre y victoria que confirmó la capacidad de defenderse de la Revolución, bautizó al socialismo cubano y legitimó a las Milicias como su principal organización de masas.</p>
<p style="text-align:justify;">En 1961 se hicieron palpables los desgarramientos que implicaba aquel proceso descomunal. Cincuenta y siete mil personas se marcharon por el aeropuerto de La Habana hacia Estados Unidos entre junio y agosto, mientras la disyuntiva heroica se expresaba en formas personales y familiares de rechazos y abandonos, o de nuevas razones de uniones más íntimas y fuertes. Entre los momentos estelares y los avatares cotidianos se desarrollaba una familia nueva, hermosa y enorme: la de las compañeras y los compañeros. Al mismo tiempo, se plasmaba una nueva unidad nacional que llegó a excluir de la condición de cubano a quienes se marchaban del país, y se emprendía –quizás demasiado pronto– un intento de organización política de la Revolución, fallido porque pretendió parecerse demasiado a la que regía en el campo europeo de la URSS.</p>
<p style="text-align:justify;">La cubana fue una revolución socialista de liberación nacional, un tipo de revolución que no aparecía en el alud de textos de marxismo que llegaba a Cuba en esos años. Ese carácter le fue dado por la praxis consciente y organizada, primero de una minoría combatiente que se ganó el apoyo popular, y a partir del triunfo, de cientos de miles de personas que se concientizaban y organizaban, y de un consenso popular muy activo y muy decidido. De ese modo, la Revolución rompió una y otra vez los límites de lo posible, y creó nuevas realidades. Por consiguiente, el hecho mismo de la Revolución, su fuerza y su pervivencia, no se explicaban por un requisito fijado por aquellos textos tan normativos: la obligada correspondencia entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción; más bien lo contradecían. Unir la liberación nacional y el socialismo fue un gran logro revolucionario que Cuba le aportó a la cultura del siglo XX, después de tantas décadas de intentos usualmente frustrados, discusiones estériles y conflictos que más de una vez llegaron a ser trágicos. El concepto de pueblo sirvió para comprender las luchas de clases y patrióticas que se necesitaban, y la acción del pueblo demostró su exactitud sobre el terreno.</p>
<p style="text-align:justify;">En una sociedad con realidades y conciencia social referidas a lo mercantil y al dinero desde su primera gran expansión económica hace más de doscientos años, la política práctica y la conciencia política habían sido sumamente desarrolladas desde las revoluciones por la independencia –que violentaron el curso esperable de la evolución económica– y durante toda la época de la república burguesa neocolonial.  En la etapa de los veinte años previos a la insurrección –la segunda república–, la sociedad civil y las dimensiones política e ideológica, con sus  soluciones cívico-electorales para los problemas esenciales del país, sus organizaciones y su libertad de expresión, tenían mucho más desarrollo y expectativas que la formación económica burguesa neocolonizada. El resultado era un callejón sin salida.</p>
<p style="text-align:justify;">La revolución liberó al país del poder de la burguesía y del imperialismo norteamericano, de hecho y en la dimensión de la hegemonía, mediante el recurso a desatar y multiplicar una y otra vez las fuerzas del pueblo y del poder revolucionario. Implantó la justicia social a fondo, sin temor y sin fronteras, y sometió a sucesivas destrucciones la división de la sociedad entre élites y masas. A una escala y profundidad que no se habían soñado, se fueron creando una nueva conciencia y una nueva educación política. El cambio de la actitud ante el consumo  –que era inducida y reforzada por extraordinarios aparatos de publicidad y <i>marketing</i>– fue realmente ejemplar. Cambió inclusive el sentido de los tiempos, cuando el presente se pobló de una multitud de acontecimientos, el pasado fue requerido para que apoyara a la lucha revolucionaria y revisado, y el futuro dejó de tener plazos cortos y efímeros para las mayorías, y se convirtió en un proyecto liberador muy trascendente que exigía, estimulaba y justificaba, digno de la entrega de los que no les alcanzaría la vida para verlo realizado.</p>
<p style="text-align:justify;">La Revolución tuvo que emprender y llevar a cabo modernizaciones colosales en innumerables aspectos de la vida de las personas, las relaciones sociales y las instituciones, primero por perentorios actos de justicia, pero pronto, como consecuencia de las mismas expectativas que iba creando en una población que crecía sin cesar en capacidades y necesidades. Pero para ser realmente socialista debía emprender al mismo tiempo la crítica del carácter burgués de la modernidad y de las relaciones y contradicciones que existen entre civilización y liberación. Fidel y el Che supieron comprender, actuar y divulgar en ese terreno complejo pero vital, y le abrieron un cauce formidable al radicalismo revolucionario que había planteado tan tempranamente José Martí. La primera revolución socialista autóctona de Occidente supo enfrentarse a todos los colonialismos.</p>
<p style="text-align:justify;">La gigantesca transformación creó la necesidad de un pensamiento trascendente, razón mucho más válida que la asunción del socialismo para comprender el súbito predicamento que alcanzó la filosofía marxista en Cuba. Lo que vengo planteando –y otras cuestiones que no menciono– levantaba desafíos nunca vistos antes al pensamiento y exigía la construcción de una filosofía de la Revolución cubana. Agrego solamente dos requisitos tremendos que confrontó desde el inicio el proceso de transición socialista: actuar, en lo fundamental, yendo más allá de la supuesta “etapa del desarrollo” en que se encontraba el país; y revolucionar una y otra vez las condiciones generales de la sociedad, las relaciones e instituciones principales, la actuación revolucionaria y la propia organización social. Estas dos necesidades siguen siendo condicionantes de la transición socialista hasta la actualidad. La plena conciencia de ellas, y su expresión pública, caracterizó a la dirección revolucionaria. Por ejemplo, el Che dijo: “hemos sustituido la lucha viva de las clases por el poder del Estado en nombre del pueblo”. Concibió a la Revolución como un puesto de mando sobre una economía con apellido, puesta al servicio de los trabajadores y el pueblo al mismo tiempo que dirigida al desarrollo del país y a su defensa.</p>
<p style="text-align:justify;">En la Cuba de los años sesenta existía la conciencia de que aquellas profundas transformaciones serían al mismo tiempo la premisa para desplegar procesos de liberaciones cada vez más profundas y abarcadoras, capaces de subvertir hasta sus propias creaciones previas, en busca de nuevas personas, una nueva sociedad y una nueva cultura. La Revolución franqueó el acceso a un formidable avance de la conciencia que sería suicida olvidar: la certeza de que todas las sociedades que llaman modernas funcionan garantizando la reproducción general de las condiciones de existencia de la dominación de clase y la dominación nacional, y que ellas han sido y son suficientemente competentes y hábiles para reabsorber y reapropiarse procesos que durante una época fueron  revolucionarios.</p>
<p style="text-align:justify;">Después de las nacionalizaciones masivas y la batalla de Girón quedó claro y expreso que Cuba era socialista, pero al mismo tiempo se desplegaron serias diferencias y algunos conflictos dentro del campo de la Revolución, acerca de cuestiones fundamentales de la comprensión del socialismo. Todo el pensamiento existente en 1959, cuya riqueza, amplitud y diversidad es conveniente no olvidar, resultaba, sin embargo, insuficiente desde sus propios principios para enfrentar los nuevos retos. Por cierto, en condiciones muy diferentes, estamos hoy ante una insuficiencia análoga.</p>
<p style="text-align:justify;">Había que poner el pensamiento a la altura de los hechos, de los problemas y de los proyectos, porque él debía ser un auxiliar imprescindible, un adelantado y un prefigurador.      Sucedió entonces una colosal batalla de las ideas, que después fue sometida en su mayor parte al olvido y que está regresando, en buen momento, para ayudarnos a comprender bien de dónde venimos, qué somos y adónde podemos ir. El democratismo de los años cuarenta y cincuenta, que había contribuido mucho a formar ciudadanos más capaces y exigentes, no pudo encontrar su lugar en medio de la tormenta revolucionaria. El socialismo del campo soviético no podía servirle al propósito liberador; el hecho de ser la URSS el principal aliado que tuvimos y el entusiasmo con que nos abalanzamos sobre el marxismo más bien fueron factores de confusión y perjuicio en los terrenos de la política y del pensamiento. La teoría de Marx, Engels y Lenin había sido reducida por el llamado comunismo a una ideología autoritaria destinada sobre todo a legitimar, obedecer, clasificar y juzgar.</p>
<p style="text-align:justify;">Necesitábamos un marxismo creador y abierto, debatidor, que supiera asumir el anticolonialismo más radical, el internacionalismo en vez de la razón de Estado, un verdadero antimperialismo y la transformación sin fronteras de la persona y la sociedad socialista, como premisas militantes de un trabajo intelectual que fuera celoso de su autonomía y esencialmente crítico. Un marxismo que no se creyera el único pensamiento admisible, ni el juez de los demás.</p>
<p style="text-align:justify;">“Pensar con cabeza propia”, entonces, no era una frase, sino una necesidad perentoria. Pero se trataba de un propósito muy difícil, porque el colonialismo mental resulta el más reacio a reconocerse, porta la enfermedad de la soberbia y la creencia en la civilización y la razón como entes superiores e inapelables. La educación sistemática convencional, y una gran parte de la que se adquiere por medios propios, es una formación para convertirse en un colonizado. Asume formas groseras y formas sutiles. Hay modernizaciones que parecen aportar autonomía, cuando en realidad solamente “ponen al día” los sistemas de dominación. La colonización de las personas sobrevive a la terminación de la colonización territorial y logra perdurar después del cese de la dominación neocolonial. Es una oscura revancha, que un día se despoja de sus disfraces y pasa a reinar.</p>
<p style="text-align:justify;">Sin embargo, la revolución verdadera todo lo puede, y en aquellos años se reunieron las grandes modernizaciones y el ansia de aprender con el cuestionamiento de las normas y las verdades establecidas, la entrega completa y la militancia abnegada con la actitud libertaria y la actuación rebelde, la polémica y el disenso dentro de la Revolución. En todo caso, estaba claro que el pensamiento determinante también tendría que ser nuevo. Por otra parte, para pensar con cabeza propia hay que tener instrumentos. Por eso, leer era una fiebre. Junto a las obras y las palabras de cubanos, una gran cantidad de textos y autores de otros países se consumían o se perseguían.</p>
<p style="text-align:justify;">Es cierto que el dogma y el catecismo, el marxismo como un talismán o como una propiedad privada, seguían vivos y activos, y que cumplían funciones muy diversas, que iban desde darles confianza y seguridad en la victoria futura del socialismo y el comunismo a muchos revolucionarios hasta la de encadenar y empobrecer el pensamiento, imponer autoritarismos y neutralizar voluntades, bloquear iniciativas, crear sospechas, condenar los desacuerdos y, en el terreno intelectual, animar la erudición vacía, la intolerancia y las citas de autoridad. Pero esa doctrina había retrocedido mucho y había perdido legitimidad.</p>
<p style="text-align:justify;">Quiero destacar que existía entonces un gran número de trabajos marxistas latinoamericanos muy valiosos, y seguían apareciendo sin cesar. Entre ellos hubo obras que aportaron mucho, y como marco de esa producción existía entre nosotros y en el continente un ambiente social, político y cultural en el que las nociones marxistas, o las que se le atribuían al marxismo, tenían un amplio espacio de aceptación o de manejo. Los que tenían conocimientos de esa teoría o estaban adquiriéndolos buscaban, leían y discutían con entusiasmo a autores marxistas europeos, asiáticos y norteamericanos, pero con ánimo de volverse más capaces de utilizar el marxismo frente a sus propios problemas y de formular mejor sus propios proyectos y sus estrategias. La mayoría de los jóvenes no conoce la inmensa riqueza de la obra intelectual latinoamericana del tercer cuarto del siglo XX: se les ha privado de ella. Su rescate puede ayudar mucho a que sea posible enfrentar con éxito los desafíos actuales.</p>
<p style="text-align:justify;">La que considero segunda etapa de la Revolución en el poder –de inicios de los años setenta al inicio de los noventa– fue sumamente contradictoria. Por una parte, registró grandes avances en la redistribución de la riqueza, el consumo personal y la calidad de la vida, con salarios reales superiores a los nominales, servicios de educación, salud y otros universales y gratuitos, y un gran desarrollo de la seguridad social. El nivel educacional experimentó un salto gigantesco, quizás único en el mundo para un intervalo tan corto, y una gran parte de la población tuvo a su alcance grandes oportunidades de ascenso, aunque la movilidad social fue algo menor que en los años sesenta. Se lograron las mayores producciones azucareras de toda la historia del país, con un nivel alto de mecanización de la cosecha. El internacionalismo, gran formador de altruismo y escuela superior de socialismo, se expandió y llegó a ser de masas. Pero, por otra parte, Cuba estableció una sujeción económica a la URSS como gran exportadora de azúcar crudo y níquel e importadora de alimentos, petróleo, vehículos y equipos, fórmula que aseguró el presente pero cerró puertas a la autosuficiencia alimentaria y a un desarrollo económico autónomo, a pesar del gran crecimiento de profesionales, técnicos y trabajadores calificados.</p>
<p style="text-align:justify;">Se produjo una profunda burocratización de las instituciones y organizaciones de la Revolución, y la eliminación de los debates entre los revolucionarios. La ideología dominante en la URSS fue impuesta como el único y legítimo socialismo, y se copiaron parcialmente instituciones y políticas de aquel país. Como los rasgos esenciales del socialismo cubano se mantuvieron, el resultado fue híbrido y contradictorio. Un autoritarismo férreo se abatió sobre la dimensión ideológica y los medios de comunicación, sometidos a dura censura y a algo peor, la autocensura. El pensamiento social fue dogmatizado y empobrecido. Predominaron las ideas civilizatorias sobre las de liberación socialistas. Aunque las características positivas de la etapa les restaban importancia, aparecieron privilegios e intereses de grupos, doble moral, oportunismo o indiferencia, y otros males diversos.</p>
<p style="text-align:justify;">Desde mediados de los años ochenta, Fidel lanzó una campaña política e ideológica llamada de “rectificación de errores y tendencias negativas”, que trató cumplir esas tareas, recuperar el proyecto original de la Revolución en las nuevas condiciones, profundizar el socialismo y enfrentar a tiempo la fase final, que nuestro líder preveía, de la URSS y el llamado campo socialista. Pronto se desencadenaron aquellos eventos tan desastrosos e indecorosos, pero no pudieron arrastrar consigo a la Revolución cubana, que demostró así su especificidad y sus cualidades. La maestría y la firmeza del líder y la abnegación y la sabiduría política del pueblo, unidos, impidieron la caída del socialismo cubano. Sin embargo, resultó inevitable la abrumadora crisis económica y de la calidad de la vida de los primeros años noventa, que precipitó el final de la segunda etapa de la Revolución en el poder y cambió los datos principales de la situación.</p>
<p style="text-align:justify;">La gran acumulación cultural revolucionaria propia ha seguido siendo decisiva para el sistema cubano hasta hoy, aunque en buena parte lo es de otro modo. Pero en una medida muy grande y creciente, somos hijos de estos últimos veinte años.</p>
<p style="text-align:justify;">Desde el inicio de la gran crisis la forma de gobierno tuvo que concentrar más el poder, y lo esencial de la política fue la cohesión firme entre ese poder y la mayoría del pueblo, que lo identificaba como el defensor del sistema de justicia social y transición socialista, y de la soberanía nacional. Así fue de hecho, pero no se desató una lucha ideológica que enfrentara el desprestigio mundial al que se estaba sometiendo al socialismo y reivindicara el socialismo cubano, y aunque pudieron expresarse públicamente criterios revolucionarios diferenciados, no se alentaron los debates que tanto necesitaba la nueva situación. Porque desde esos primeros años noventa se pusieron en marcha importantes transformaciones de la vida, las relaciones sociales y las conciencias dentro de la sociedad cubana, que han erosionado una buena parte de la manera de vivir que conquistó el socialismo en Cuba, y de las representaciones y valores que le correspondían. Esos cambios han sido paulatinos durante más de veinte años, hasta hoy.</p>
<p style="text-align:justify;">La ofensiva de Fidel al inicio del siglo XXI pretendió frenar desigualdades y reforzar al socialismo. Sin embargo, tuvo la insuficiencia grave de abandonar prácticamente la apelación a una divulgación política e ideológica que relacionara las medidas que se tomaban con las características socialistas que conservaba la mayor parte de la vida social y con la necesidad de defender y desarrollar el socialismo. Dejó de existir un pensamiento estructurado que operara como fundamentación del socialismo en Cuba y, por consiguiente, se vieron perjudicadas las prácticas relacionadas con él en la política, la educación, los medios, la divulgación, la vida cotidiana. Esas dos ausencias se han ido instalando en la cultura cubana.</p>
<p style="text-align:justify;">En la actualidad existe una gran franja cultural en el país que es ajena a la Revolución. Y dentro de la cultura cubana está instalado el rasgo constituido por una despolitización que al inicio –en los primeros noventa– contenía elementos de crítica política o de desilusión; después, ha buscado sus posturas y su legitimidad en la actividad individual, las profesiones, oficios y grupos de pertenencia, y también ha pretendido encontrar referentes en una supuesta tradición nacional, tornada aséptica y expurgado su enorme y tantas veces decisivo componente cívico y político. En el período reciente, la despolitización es asumida por sectores de población con naturalidad y sin explicaciones.</p>
<p style="text-align:justify;">Esa posición privilegia los asuntos personales y las relaciones familiares y de pequeños grupos, y suele creerse ajena a las militancias y las contaminaciones políticas. En unos, expresa el cansancio o la falta de interés en lo político; en otros, los afanes de la vida del hombre económico, aunque también se combinan las motivaciones. No hace política, pero desempeña, sin duda, funciones políticas: en un campo aparentemente inocuo ayuda a socavar las bases espirituales y morales del socialismo en Cuba. Convive en paralelo con las convicciones políticas y las costumbres arraigadas durante el proceso iniciado en 1959, como conviven en paralelo en nuestra sociedad un enorme número de relaciones sociales, representaciones y valores socialistas y capitalistas, pero disimula como ninguno sus consecuencias antisocialistas y antirrevolucionarias. Podría llegar a formar parte de la formación de una ideología conservadora de clase media.</p>
<p style="text-align:justify;">Es necesario conocer este proceso de despolitización, sus rasgos y sus tendencias, para actuar con eficiencia respecto a él. Por el componente reactivo que ha tenido, en relación con la politización extremada que rigió durante un largo período la vida del país –que podía llegar a ser agobiadora–, prefiero distinguir el apoliticismo respecto a otro proceso que en las últimas dos décadas ha registrado una expansión y un afianzamiento crecientes: la conservatización social. Esta última tiene análogas características y consecuencias respecto a lo político y al antisocialismo, pero parece ser aún más neutra que la despolitización, como la portadora de modas, comportamientos, satisfacciones y normas que tienen su referente en algo que porta el aura de lo intemporal. En suma, como una “vuelta a la normalidad” de la sociedad.</p>
<p style="text-align:justify;">La conservatización compite por ser la rectora de los valores y del buen gusto, de la imagen social y de los criterios, del juicio que cada quien se forme acerca de sí y de los demás, de la concepción del mundo y de la vida en nuestra sociedad. Este cáncer es pariente cercano de otro mal que nos corroe, de apariencia más moderna: el enorme consumo de productos culturales norteamericanos. En 2011 escribí un texto acerca del enfrentamiento crucial que vive el mundo, en el que incluía, como es imprescindible, la guerra cultural mundial, estrategia principal del imperialismo en ese conflicto. Permítanme hacer una larga cita de ese texto, en aras de nuestro objetivo:</p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;">Cuba no está fuera de esa guerra: somos un objetivo especial de ella, porque los expulsamos de aquí y hemos resistido con éxito al imperialismo durante más de medio siglo. Ellos quieren restaurar en Cuba el capitalismo neocolonizado, y para nosotros no hay opciones intermedias.</p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;">Una entre otras tareas sería trabajar contra las formas cotidianas en que se siembra, difunde y sedimenta ese control, sobre todo las que parecen ajenas a lo político o ideológico, e inofensivas. Por ejemplo, a través del consumo de un alud interminable de materiales se intenta norteamericanizar a cientos de millones en todo el planeta, en cuanto a las imágenes, las percepciones y los sentimientos. A veces tratan cuestiones políticas, con enfoques variados –aunque prima el conservatismo–, pero la proporción es ínfima en relación con las cuestiones no políticas. Lo decisivo es familiarizar y acostumbrar a compartir con simpatía las situaciones, el sentido común, los valores, los trajines diarios, los modelos de conducta, la bandera, las aventuras de una multitud de héroes, las ideas, los artistas famosos, los policías, la vida entera y el espíritu de Estados Unidos. Sin vivir allá ni aspirar a una tarjeta verde. Es suicida quien cree que esto es solamente un entretenimiento inocente para pasar ratos amables.</p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;">¿Qué es noticia al servicio de la dominación, para qué, cómo se trabaja, cuánto dura? En este campo tan crucial para la ideología coexisten los análisis espléndidos o rigurosos de especialistas, que lo muestran o explican muy bien, con el tratamiento que suele darse en la práctica a la información y la consecuente formación de opinión pública. Se ven y se oyen materiales que constituyen propaganda imperialista acerca de los hechos que realizan contra los pueblos, sin hacerles ninguna crítica, o se repiten sus términos, como el que le llama “servicio internacional” a su ejército de ocupación de un país. No basta con hacer divulgación o propaganda antimperialistas, si ellas conviven con mensajes imperialistas y fórmulas confusionistas. (…)</p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;">No es posible ser ciego: están tratando de convertir en hechos naturales hasta sus mayores crímenes, en asunto de noticias sesgadas y empleo de palabras más o menos comedidas. Su apuesta es lograr que los activistas sociales y los intelectuales y artistas que son conscientes y se oponen queden solos y aislados en sus nichos, y sus productos sean consumos de minorías, mientras las mayorías conforman una corriente principal totalmente controlada por ellos. El apoliticismo y la conservatización de la vida social son fundamentales para el capitalismo actual.<a title="" href="http://dialogardialogar.wordpress.com/2014/02/10/revolucion-cultura-y-marxismo1/#_ftn3">[3]</a></p>
<p style="text-align:justify;">Es impresionante cuánto material que responde a esa campaña imperialista ocupa espacio en medios de comunicación que pertenecen al Estado cubano. Es vital crear conciencia acerca de esto, y sobre todo actuar en contra de algún modo que sea efectivo. En general, el mundo de lo político y el de lo apolítico están viviendo en paralelo, con escasos conflictos y aparentemente sin generar cambios en la situación. Como esto no genera confrontaciones, podría parecer innecesario que quien se sienta revolucionario vea con alarma lo que sucede y actúe en consecuencia. Ese sería un error muy grave. En realidad, esa calmada convivencia solo contribuye a reforzar un proceso sumamente peligroso de desarme ideológico que está en marcha en nuestro país.</p>
<p style="text-align:justify;">A contrapelo de lo anterior, en estos últimos años se ha producido un positivo aumento de la politización en sectores amplios de población, que pone parcialmente en acción el nivel tan extraordinario de conciencia política que posee el pueblo cubano. Emergen sectores no pequeños de jóvenes politizados o con deseo de estarlo, que rechazan el capitalismo. Una parte de ellos podría ir integrando una nueva intelectualidad revolucionaria. Ha crecido bastante la expresión pública de criterios diferentes dentro del cauce del socialismo, pero la socialización de un pensamiento que trate las cuestiones esenciales sigue sin ponerse a la orden del día.</p>
<p style="text-align:justify;">Mientras, se han emprendido transformaciones que pueden ser decisivas respecto a la existencia misma del socialismo cubano, al mismo tiempo que continúan tendencias que vienen del curso de las últimas dos décadas. Se han tomado y se toman medidas económicas muy importantes sin que haya discusión desde una u otra posición en economía política, porque no se invoca ninguna. Un pragmatismo descarnado es la regla, salpicado por algunas palabras que reiteran que lo que se hace es para el socialismo o en nombre de él. Existe un divorcio total entre las reflexiones críticas y las preocupaciones que expresan revolucionarios socialistas –entre los cuales hay cierto número de dirigentes–, por un lado, y por otro numerosas informaciones y trabajos de opinión que aparecen en medios que pertenecen al Estado, ciegos ante lo que les parece negativo o inconveniente, y aferrados a tópicos que ya no son y a otros que nunca fueron.</p>
<p style="text-align:justify;">Una parte de los aparatos encargados de lo político, del Estado y de otras organizaciones e instituciones sociales, alberga numerosas deficiencias. Entre ellas están la indiferencia ante el deber de apoyar tanto las críticas justas como las iniciativas positivas de las personas conscientes, una inercia descomunal y el ocultamiento o la pasividad ante lo mal hecho. A muchos efectos, es como si hubiera dos países.</p>
<p style="text-align:justify;">Cuba vive una pugna cultural crucial entre el capitalismo y el socialismo. Ella se libra de un modo pacífico que es ejemplar, pero lo que está en juego es la naturaleza del sistema y de la manera de vivir que han regido en este país desde 1959. Hoy tenemos enfrente dos riesgos: a) que no triunfe el socialismo; b) que en algún momento se rompan los equilibrios que rigen esa pugna.</p>
<p style="text-align:justify;">El discurso del compañero Raúl el 1º de enero constituye también, a mi juicio, un llamado a que se plasme la ofensiva política socialista que es tan necesaria. El pueblo cubano ha ejercido la justicia social, la libertad, la solidaridad, el pensar con su propia cabeza, y se ha acostumbrado a hacerlo. A pesar de los enemigos, las insuficiencias y los errores, nos hemos vuelto más capaces de satisfacer las exigencias provenientes de las capacidades y los valores adquiridos por la humanidad durante el siglo XX que los pueblos de la mayor parte del mundo.</p>
<p style="text-align:justify;">Para enfrentar con éxito la contienda cultural que está en curso me parece imprescindible hacer expresa, fortalecer y desarrollar la alianza entre un poder político que mantenga sus fuerzas y esté dispuesto a someterse a un proyecto socialista participativo que lo vaya convirtiendo en un poder popular, y la cultura, que es una dimensión descollante de la vida nacional y al mismo tiempo constituye un potencial capaz de ponerse en acto, si se trabaja en el campo cultural con una combinación de plan y de voluntad revolucionaria, y se eliminan serios obstáculos que confronta. Esa alianza sería una de las fuerzas principales en una batalla que tendrá dos objetivos: impedir que las personas y la sociedad sean sometidas a un modo de vida y de organización social de explotación, injusticias sociales y cesiones de soberanía; y volver capaces a las personas y la sociedad de desplegar sus cualidades y sus capacidades para defender y desarrollar una sociedad solidaria y socialista.</p>
<p style="text-align:justify;">No será suficiente la crítica más atinada y profunda. Para ser viables y para triunfar estamos obligados a crear una nueva cultura diferente y superior a la del capitalismo. Que logremos ser “cultos y políticos” al mismo tiempo y en las mismas personas será un avance fundamental, porque mostrará que nos estamos dotando de facultades y potencialidades para triunfar en la más difícil de las pruebas que existen en el mundo actual. Será también indicio y anuncio de un tiempo que tendrá que venir, en el que la política no “atenderá” a la cultura, sino que será una de las formas de la cultura.</p>
<p style="text-align:justify;">Tengamos conciencia política del momento histórico en que vivimos y lo que se juega en él. Cada día somos más y adquirimos más conciencia, en esta hora de Cuba, y podemos ir condensando nuestras ideas, sentimientos y prácticas en la formación de un bloque intergeneracional. Entre innumerables tanteos, puede ser que estemos participando en las primeras etapas de la puesta en marcha, desde muchos lugares diferentes, de lo que mañana llegará a ser un nuevo bloque histórico.</p>
<p style="text-align:justify;">Unas palabras finales acerca del pensamiento y del marxismo, como les prometí al inicio.</p>
<p style="text-align:justify;">Resulta obvio que en Cuba es necesario y urgente un pensamiento que sea idóneo para analizar en toda su complejidad la situación actual y las tendencias que pugnan en ella, los instrumentos, las estrategias y tácticas, el rumbo a seguir y el proyecto. Ese pensamiento es uno de los elementos indispensables para que se mantenga la manera de vivir que construimos con tantas creaciones y tantos esfuerzos y sacrificios, y lo haga del único modo que en última instancia le es posible al socialismo: mediante el despliegue de sus fuerzas propias y sus potencialidades, y la capacidad dialéctica de revolucionarse a sí mismo una y otra vez. Sería suicida suponer que un pragmatismo afortunado nos salvará: la sociedad socialista está obligada a ser intencionada, organizada y, si es posible, planeada. En la acera de enfrente, hasta el sentido común es burgués. Nosotros tenemos que combinar bien el realismo terco con la imaginación.</p>
<p style="text-align:justify;">Necesitamos ser capaces de elaborar una economía política al servicio del socialismo para la Cuba actual y la previsible, y desarrollar en todos sus aspectos un pensamiento social crítico y aportador, capaz de participar con eficacia en la decisiva batalla cultural que se está librando. Ese pensamiento tendrá que ser socialista, es decir, superior a la mera reproducción esperable de la vida social, y si sabe utilizar el marxismo tendrá a su favor el instrumento más avanzado con que puede pensarse la liberación humana y social.</p>
<p style="text-align:justify;">Entre el final de los años ochenta y los primeros noventa, el tiempo del proceso de rectificación, la gran crisis económica y el desprestigio mundial del socialismo, no solo naufragó en Cuba el mal llamado marxismo-leninismo: se produjo un alejamiento bastante generalizado de todo el marxismo. La historia de las dos décadas siguientes ha registrado una gran diversidad en ese campo. Minorías sumamente valiosas y esforzadas han estudiado, hecho docencia, expuesto, utilizado y publicado marxismo, en una labor de rescate y desarrollo muy difícil, porque en la mayor parte del sistema de enseñanza y de la divulgación que hacen algunos medios tiene en su contra el conservatismo, la rutina o la inercia, esta última un mal nacional actual que ya es comparable al burocratismo en su alcance nefasto. El marxismo ha recibido muy escasa atención en el trabajo, el lenguaje y los medios políticos e ideológicos, y seguramente le ha parecido de mal gusto mencionarlo a los que no se arriesgan a nada que no se les oriente o les parezca aprobado previamente, y a las víctimas o los seguidores de la avalancha de productos culturales que padecemos, propagadores del modo de vida, los sentimientos, los valores y los pensamientos, de la cultura, en suma, del capitalismo.</p>
<p style="text-align:justify;">Nos ha favorecido mucho el soplo de aire fresco en el terreno teórico que acompañó a la rectificación y al desastre, y el ambiente de permisividad en ese campo que se implantó a continuación. Pero ahora que cada vez lo necesitaremos más, no podemos cometer el error de asumir cualquier cosa que se presente como marxismo. Me extendí un poco al caracterizar aquel tiempo del pensamiento en que fue necesario y se logró asumir una filosofía para la Revolución cubana, porque hoy se vuelve necesario repetir aquel logro, y nada que sea menor nos servirá. Como sucede siempre, tendrá que ser muy creativo y muy abierto y receptivo a las opiniones diversas, pero será de otro modo, enfrentará otros problemas, utilizará otros instrumentos, elaborará nuevas tesis y desempeñará papeles mayores que los de entonces en la elaboración cultural de un socialismo que considerará al del siglo XX como un socialismo primitivo. Si alcanzo a verlo, me sentiré muy feliz.</p>
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<p><a title="" href="http://dialogardialogar.wordpress.com/2014/02/10/revolucion-cultura-y-marxismo1/#_ftnref1">[1]</a> El 10 de enero de 2014 hablé sobre el tema del título en el espacio <i>Catalejo</i>, de la Unión de Periodistas de Cuba, a un grupo numeroso de miembros, presididos por Antonio Moltó. Estoy muy agradecido por los criterios y las preguntas tan valiosos vertidos por los participantes, y las gentilezas y el espíritu fraternal de aquella tarde. Redacté y agregué algunos párrafos a mis palabras, en modesta retribución a los que trabajan tanto, conscientes de la importancia que tienen sus tareas para nuestra sociedad..</p>
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<p><a title="" href="http://dialogardialogar.wordpress.com/2014/02/10/revolucion-cultura-y-marxismo1/#_ftnref2">[2]</a> El primero sucedió en los años veinte-treinta, en los tiempos de la Internacional Comunista.</p>
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<p style="text-align:justify;"><a title="" href="http://dialogardialogar.wordpress.com/2014/02/10/revolucion-cultura-y-marxismo1/#_ftnref3">[3]</a> Fernando Martínez Heredia: “Contra el capitalismo”, 1º de septiembre de 2011. Fue publicado en medios digitales.</p>
<p style="text-align:justify;">Artículos relacionados:</p>
<ul>
<li><a title="Alejandro, el grande" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2013/07/30/alejandro-el-grande/" target="_blank"><span class="item-title">Siete retos para los jóvenes de América Latina*</span></a></li>
<li><a title="El pensamiento del Che en la Cuba actual*" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2013/11/25/el-pensamiento-del-che-en-la-cuba-actual/" target="_blank"><span class="item-title"><span class="item-title">Alejandro, el grande</span></span></a></li>
<li><a title="Hurgar en las causas…" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2013/07/22/hurgar-en-las-causas/" target="_blank"><span class="item-title">Hurgar en las causas</span></a></li>
</ul>
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		<title>Una trampa que se quedó sin presa</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Apr 2012 17:35:15 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160;Iroel Sánchez Apenas despegaba de Roma el avión que trasladaría a México y Cuba a Benedicto XVI, la prensa occidental se entusiasmaba con las declaraciones del Papa sobre la actualidad del marxismo, en respuesta a una pregunta de una de &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=24457">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-244580" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2012/04/maria_antonieta_collins.jpg?w=207"></div></div></td></tr></table><h5><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/category/autores/iroel-sanchez/" target="_blank"><strong>Iroel Sánchez</strong></a></h5>
<div id="attachment_24443" style="width: 217px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2012/04/maria_antonieta_collins.jpg"><img class="size-medium wp-image-24443" title="maria_antonieta_collins" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2012/04/maria_antonieta_collins.jpg?w=207" alt="" width="207" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Cubierta de uno de los libros de María Antonieta Collins, la autora de la pregunta al Papa sobre el marxismo.</p></div>
<p style="text-align:justify;">Apenas despegaba de Roma el avión que trasladaría a <strong>México</strong> y <strong>Cuba</strong> a<strong> Benedicto XVI</strong>, la prensa occidental se entusiasmaba con las declaraciones del Papa sobre la actualidad del marxismo, en respuesta a una pregunta de una de las periodistas que acompañaban la comitiva papal.</p>
<p style="text-align:justify;">Poco después, el canciller cubano Bruno Rodríguez sería interrogado al respecto, buscando una declaración que enfrentara a las autoridades cubanas con el Vaticano en vísperas de la visita del Sumo Pontífice a la Isla. <a href="http://www.cubadebate.cu/noticias/2012/03/23/canciller-cubano-cuba-recibira-con-afecto-al-papa-benedicto-xvi/" target="_blank">El Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba respondió con cortesía y aplomo</a>, evitando la trampa obvia que le tendían.</p>
<p style="text-align:justify;"><span id="more-24457"></span>Pero<a title="De cómo en Miami se reportó la visita de Benedicto XVI a Cuba" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2012/03/30/de-como-en-miami-se-reporto-la-visita-de-benedicto-xvi-a-cuba/" target="_blank"> un artículo del periodista cubano, residente en la ciudad de Miami, Edmundo García</a> nos ha permitido conocer a la autora de la nada inocente pregunta a Benedicto XVI sobre el marxismo. Se trata de la señora María Antonieta Collins, con títulos tan vinculados a la filosofía como  &#8220;Recetas y dietas&#8221;, quien -en palabras de Edmundo- &#8220;ha ayudado a escribir y promover libros donde se difama a Fidel y Raúl, y que sostiene estrechos vínculos con la derecha cubanoamericana de Miami&#8221;.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>María Antonieta Collins</strong> formaba parte del pool de prensa que acompañaba al Papa a cuenta de la televisora hispana, asentada en Miami, <em>Univisión</em>, la misma empresa que semanas atrás lanzó <a title="Ciberataques: entre el drama y la farsa" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2011/12/24/ciberataques-entre-el-drama-y-la-farsa/">un bulo sobre una conspiración cubano-venezolano-iraní</a> para atentar contra instalaciones nucleares en Estados Unidos.</p>
<p style="text-align:justify;">La respuesta de Benedicto XVI a la señora Collins no pudo ser más matizada: “Hoy es evidente que la ideología marxista, tal como fue concebida, ya no responde a la realidad. De esta forma ya no puede responder a la construcción de una nueva sociedad.”  Fjémonos en las expresiones “tal como fue concebida…”, “de esta forma…” que fueron ignoradas por los grandes medios de comunicación, en una algarabía que pretendía ser el augurio del enfrentamiento que deseaban ver entre el Papa y los dirigentes cubanos.</p>
<p style="text-align:justify;">Sin embargo, la acogida del pueblo cubano, y las propias declaraciones del Papa y las autoridades de la Isla echarían por tierra una conjura que<a title="La mano de Washington tras provocaciones durante  visita del Papa a Cuba" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2012/03/24/la-mano-de-washington-tras-provocaciones-durante-visita-papal-a-cuba/" target="_blank"> en jornadas precedentes había fracasado en provocar incidentes que dañaran la visita</a>. La condena al bloqueo realizada por el Sumo Pontífice, el énfasis del presidente cubano <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2012/03/28/raul-en-despedida-al-papa-hemos-encontrado-muchas-y-profundas-coincidencias/" target="_blank"><strong>Raul Castro</strong> en sus palabras de despedida a Benedicto</a> XVI al decir que &#8220;hemos encontrado muchas y profundas coincidencias, aunque, como es natural, no pensemos lo mismo sobre todas las cuestiones&#8221;,  y <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2012/03/28/fidel-gustosamente-saludare-a-su-excelencia-el-papa-benedicto-xvi/" target="_blank">el renovado llamamiento</a> del líder histórico de la Revolución cubana, <strong>Fidel Castro</strong> a cristianos y marxistas para &#8220;luchar por la justicia y la paz entre los seres humanos&#8221;, así lo demuestran.</p>
<p style="text-align:justify;">No es la ideología marxista, tal como fue concebida en los manuales que llegaban desde la URSS, la que responde a la realidad de Cuba y el mundo pero son muchos en el planeta los que hoy ven en la teoría de Marx uno de los instrumentos más eficaces para analizar el capitalismo y su actual crisis. En cuanto al socialismo, en Cuba se actualiza un modelo económico para &#8220;la construcción de una nueva sociedad&#8221; con base en el planteamiento del presidente cubano <a title="Raúl: “Lo que nos corresponde es promover la mayor democracia en nuestra sociedad”" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2012/01/30/raul-lo-que-nos-corresponde-es-promover-la-mayor-democracia-en-nuestra-sociedad/" target="_blank">Raúl Castro en la reciente Primera Conferencia del Partido</a> Comunista, que reclamó &#8220;dejar atrás el lastre de la vieja mentalidad y forjar con intencionalidad transformadora y mucha sensibilidad política la visión hacia el presente y el futuro de la Patria , sin abandonar, ni por un instante, el legado martiano y la doctrina del marxismo leninismo que constituyen el principal fundamento ideológico de nuestro proceso revolucionario&#8221;.</p>
<p style="text-align:justify;">Quienes quisieron fabricar condenas del Papa a la Revolución cubana harían mejor en recordar <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2012/02/24/el-papa-critica-la-dictadura-de-los-medios-de-comunicacion/" target="_blank">sus declaraciones del pasado febrero</a> sobre lo que llamó &#8220;dictadura de los medios de comunicación&#8221;, que ha tenido un ejemplo práctico de su funcionamiento en esta mala trampa que se quedó sin presa.</p>
<div style="text-align:justify;"></div>
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		<title>Guionista de James Bond perseguido por hablar de marxismo</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Aug 2010 13:43:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[iroelsanchez]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#160;Wolf Mankowitz, el guionista de la primera película de James Bond, fue investigado por los servicios secretos británicos, que sospecharon durante más de una década que podía ser un agente secreto del KGB soviético. La agencia británica de contraespionaje, el &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=693">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-6940" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2010/08/jamesbond.jpg?w=173"></div></div></td></tr></table><div id="attachment_694" style="width: 183px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2010/08/jamesbond.jpg"><img class="size-medium wp-image-694" title="JamesBond" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2010/08/jamesbond.jpg?w=173" alt="Cartel de la película escrita por Mankowitz" width="173" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Cartel de la película escrita por Mankowitz</p></div>
<p>Wolf Mankowitz, el guionista de la primera película de <a href="http://www.elmundo.es/especiales/2008/11/cultura/bond/entrevistas/">James Bond</a>, fue <strong>investigado por los servicios secretos británicos</strong>, que sospecharon durante más de una década que podía ser un agente secreto del KGB soviético.</p>
<p>La agencia británica de contraespionaje, el MI5, <strong>siguió los pasos de Mankowitz por sus conexiones al final de la II Guerra Mundial </strong>con activistas del Partido Comunista, según se conoce ahora tras la desclasificación de varios archivos secretos. Mankowitz presentó a los productores Cubby Broccoli y Harry Saltzman, que financiaron la primera entrega cinematográfica de James Bond -&#8216;Agente 007 contra Dr. No&#8217;-, y adaptó a la gran pantalla las aventuras del personaje creado por el novelista británico Ian Fleming.</p>
<p>También escribió el guión de la primera versión que se hizo en el cine de &#8216;Casino Royale&#8217;, en 1967, una parodia del archifamoso &#8220;agente 007&#8243; que fue protagonizada por David Niven.</p>
<p>El escritor contribuyó con su trabajo a mostrar <strong>la imagen de un Reino Unido elegante y moderno</strong> en plena Guerra Fría en su <span id="more-693"></span>lucha contra una Unión Soviética cruel, decrépita y ridícula. Pero antes de hacerlo, el MI5 le siguió muy de cerca los pasos tras pensar que podía hacerlo <strong>para ocultar su auténtica labor</strong>.</p>
<h3>Sospechoso por una carta</h3>
<p>Los agentes del contraespionaje británico empezaron a investigarle en 1944, cuando Mankowitz y su mujer Ann fueron mencionados en una carta interceptada de un ex soldado sospechoso de militancia comunista al que investigaba el MI5.</p>
<p>El remitente de la carta, David Holbrook, <strong>se refería en la carta a la visita que hizo a la pareja en Newcastle </strong>(norte de Inglaterra), donde les encontró &#8220;evitando el Servicio Nacional&#8221; y ganándose la vida en la izquierdista Asociación Educativa para los Trabajadores.</p>
<p><strong>&#8220;Wolf siempre me acusa de no ser realmente un marxista</strong>, lo que probablemente es verdad, pero a mi me gusta mofarme un poco de él y pensar que soy más útil que él&#8221;, escribía Holbrook. Estas líneas fueron suficientes para que el MI5 le pidiera a la policía de Newcastle que investigara a Mankowitz.</p>
<p>La policía contestó con un informe en el que se afirmaba que Mankowitz era &#8220;conocido por discutir con frecuencia las teorías del marxismo con sus amigos cuando se reúnen en privado&#8221;. Al año siguiente, el MI5 decidió continuar con la investigación cuando el escritor decidió pertenecer a las fuerzas armadas.</p>
<p>El mando que lo tenía a su cargo le describió como <strong>un &#8220;individuo con un temperamento extremadamente nervioso&#8221;</strong>, pero descartó que fuera una influencia subversiva para sus compañeros. &#8220;Incluso si defiende puntos de vista comunistas, no creo que tenga la personalidad o la fortaleza de carácter para transmitirlos a sus compañeros soldados&#8221;, afirmó este mando militar.</p>
<p>No obstante, el MI5 no le perdió la pista y después de que dejara el ejército en 1948 impidió que la Oficina Central de Información del Gobierno de Londres le contratara como empleado.</p>
<h3>&#8216;Un marxista convencido&#8217;</h3>
<p>La agencia de contraespionaje se dirigió a esta oficina con el siguiente mensaje: &#8220;Nuestros registros demuestran que este hombre era conocido en 1944 como el <strong>marido de una miembro del Partido Comunista</strong>, y él mismo un marxista convencido&#8221;.</p>
<p>Un año después, la policía de Newcastle informó de que no había certeza de que los Mankowitz hubieran establecido contacto con el Partido Comunista local, pese a lo cual en 1951 el MI5 dirigió una carta a la cadena pública de radiotelevisión BBC, para la que trabajaba el guionista, para advertirle de su pasado radical.</p>
<p>Tras esa carta, hubo un lustro de silencio, pero los temores del MI5 volvieron a aparecer en 1956, cuando Mankowitz regresó de una visita de 10 días al Festival Mundial de la  Juventud y los Estudiantes en Moscú y <strong>expresó su deseo de coproducir una película con los soviéticos</strong>.</p>
<p>El contraespionaje británico perdió el interés en Mankowitz sólo un año después, cuando <strong>un informante hizo saber que había cancelado su intención </strong>de volver a la  URSS para trabajar en ese proyecto y había optado por &#8220;buscar localizaciones en el Caribe&#8221;.</p>
<p>Con información de <strong>EFE</strong></p>
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