¿Qué nos ocultan quienes elogian el capitalismo? Por Carlos Luque Zayas Bazán

 

Desde hace algunos años Cuba ha tenido que acudir a la propiedad privada. Ahora se propone  constitucionalizarla. Pero eso no significa que sea la vía más conveniente para su proyecto. Es un mal necesario, uno de los atajos que se ve obligada a tomar una Revolución casi solitaria, que no cuenta con el apoyo de una comunidad significativa y fuerte de naciones que se propongan proyectos semejantes, sino que resiste, cual Isla con pocos recursos, navegando en un océano mayoritario de relaciones capitalistas mundializadas, y ante el genocidio de un imperio.

Ha sido duro el aprendizaje: construir una forma de vida distinta a la capitalista es un largo y tortuoso camino, de imprevisibles y formidables obstáculos, transición cuya meta alguna vez hasta las mentes más preclaras la creyeron al doblar de la esquina. Durante esa marcha se necesita no sólo una forma distinta y superior de cultura, sino también al unísono un ser humano capaz de sobreponer los intereses colectivos a los individuales, pero, a la vez esta adaptación nos implica utilizar el interés individual como motor económico. Ambas cosas son las más difíciles que el hombre ha intentado para salir de la prehistoria.

Pero adaptarse no significa hacer la apología del capitalismo, ni de sus instrumentos. Correlativo a la apología del capitalismo, es la demonización del socialismo. Correlativo al elogio de la manera como el capitalismo hizo avanzar las fuerzas productivas, es la desacreditación de la necesidad que nuestros pueblos tienen de un Estado fuerte que los proteja. Correlativo al elogio del avance de las fuerzas productivas que el capitalismo logró, es el olvido que la fuerza productiva más importante es el hombre, la fuerza de trabajo que se ve obligado a vender.

 Si el  capitalismo se considera dinámico y eficiente NO es por algo intrínseco y superior de su sistema, que no sea principalmente el saqueo inicial que hizo de los recursos mundiales, y sobre todo del hombre. Su dura explotación, las condiciones de trabajo que aún hoy existen en muchos puntos del planeta donde se verifica ese “dinamismo” portentoso del capitalismo, harían horrorizarse a aquel pensador amigo de Marx que describió cómo vivían los primeros obreros ingleses, durante aquel arranque del “portento” capitalista.

Esas fueron mis reflexiones iniciales al leer, recientemente este párrafo que cito:

“Si bien el desarrollo capitalista es contradictorio y desigual, tanto al interior de los países, como entre estos; es capaz de generar un avance de las fuerzas productivas que no tiene paralelo hasta hoy. Y ha mostrado más flexibilidad y capacidad de adaptación que otras formaciones económico-sociales. El capitalismo tiene un mayor recorrido histórico, pero desde el principio mostró un dinamismo que lo llevó a convertirse en dominante.”

Leyéndolo, recordé, quizás por capricho asociativo, la lectura del monumental libro Por el bien del imperio, del imprescindible historiador catalán, Josep Fontana, recientemente fallecido, título que toma el autor de una arenga de Alcibíades para arrastrar a los atenienses a una guerra en su propio provecho , según lo cuenta Tucídides en su Historia de la Guerra del Peloponeso. 

No me preguntéis si el recuerdo, y el correlato, está tomando por los pelos una imposible similitud. Quizás no la hay tan directa y evidente. Cada lector sacará sus propias conclusiones si relaciona la objetiva observación del párrafo que disparó el recuerdo, con esta otra afirmación, en el mismo texto: “Todas las formas de propiedad…contribuyen por igual al proyecto socialista”.  Y sólo tendría que hacer el intento de responder esta sencilla pregunta, que el emisor nunca aborda: ¿por qué y cómo el capitalismo fue capaz de generar un avance de las fuerzas productivas que no tiene paralelo hasta hoy?  Y, ¿A qué se debe su dinamismo?

En mi más que modestísima opinión, si no se tienen en cuenta esas dos interrogantes  al hacer esa afirmación, – el por qué y el cómo-, se está contribuyendo a que yo, ud que lee, y cualquiera, y si acaso no leemos mucho, y contrastamos, y cotejamos y comparamos, acabemos haciéndonos una idea muy equívoca con respecto a las soluciones que el proyecto cubano puede buscar en la propiedad privada y el mercado.

Es por ello que algunas personas, y entre ellas muy cultivadas, no entienden por qué hay que pensar muy seriamente en los límites o restricciones que se deben poner a la concentración de la propiedad en Cuba, si total, el capitalismo ha demostrado que es “capaz de generar un avance de las fuerzas productivas que no tiene paralelo hasta hoy” y además tiene un “dinamismo” formidable. Entonces, salgo y voto por esa maravilla y advierto, además, como está sucediendo, que las restricciones serían fatales y hay que excluirlas.

Esa afirmación es sorprendente. Más si la sostiene un especialista, no un hijo de vecino que si lee, lee las deportivas, y si acaso se topa por equivocación con ese aserto y aquel párrafo inicial, si no hace una mueca, quedará muy contento. También puede que salga y proponga lo mismo: gestión privada sin restricciones que cualquier tipo de propiedad va a contribuir por igual al proyecto socialista, porque además, el capitalismo mostró desde sus inicios un gran dinamismo e hizo avanzar formidablemente las fuerzas productivas…

Afirmar que “todas las formas de propiedad…contribuyen por igual al proyecto socialista”, en abstracto y sin ponderar análisis históricos y contextuales, deja fuera un mar profundo de graves consideraciones. Por sólo atender a uno de ellos: no tiene en cuenta que si así fuera, la propiedad privada en Venezuela o Ecuador no supondrían uno de los más formidables obstáculos para la buena marcha de sus procesos progresistas a favor de las grandes masas populares. ¿Contribuye “por igual” la propiedad privada al proyecto socialista bolivariano? ¿No hay que contextualizar?

Como no debemos manejar ningún concepto suspendido en el  éter, hay que considerar, respecto de la  propiedad privada, el  volumen de su capital, la envergadura de su influencia, y la función que tiene, por ejemplo, en las relaciones sociales de producción en Venezuela, si es el caso, y su significado, peso político y capacidad disruptiva. Y lo mismo vale para Cuba, donde se supone, si va a contribuir al proyecto socialista, que nunca debería alcanzar aquellas dimensiones, ni propiciar las condiciones de posibilidad que faciliten el impacto negativo del mercado sobre cualquier proyecto de emancipación.

Son numerosos los estudios y los autores que valoran los efectos esencial y radicalmente diferentes de la propiedad privada y el mercado sobre un proyecto emancipatorio. Más adelante haremos algunas consideraciones al respecto de los términos como tales, en especial del concepto mercado, y cómo puede suceder que cuando hablamos de él, en el coloquio común, podríamos poner a la Caperucita y al lobo en la misma habitación del pensamiento del prójimo, y muy contentos.

Se podría argumentar que en los países mencionados ni el poder económico ni el mediático están completamente controlados ni por el gobierno de finalidad socialista como el bolivariano, ni tampoco fue posible en el período correísta de la llamada Revolución Ciudadana ecuatoriana. Ambos ejemplos, entre otros, sólo han logrado el poder político circunstancial, y no totalmente – y por medio de los mismos instrumentos que funcionan para poner en el gobierno a un proyecto adverso con ayuda y apoyo internacional – y además constantemente agredido en el primer país por las oligarquías internas y externas, también acosado, pero ahora además traicionado en el segundo, a favor, precisamente, y bajo la presión de los intereses de los representantes  de los grandes propietarios privados.

Se podría argumentar, además, a favor de la posibilidad de controlar los efectos de la propiedad privada en Cuba, que aquí el poder político, y el económico y el mediático, están aunados. Pero, precisamente, si se sale de cauce la gravitación política de la propiedad privada en nuestro país, tendencia ineluctable del interés privado según ha demostrado siempre la experiencia histórica, tarde o temprano comenzaríamos a ser testigos de la nefasta influencia que necesitan lograr los intereses privados, para, ya convertidos en grupos o clases de presión, actuar en favor de sus objetivos en la esfera política e ideológica. Y este no será un proceso librado al ámbito endógeno sino que desde ya está siendo estimulado tanto por fuerzas internas y exógenas en dulce contubernio.

Cuando se discute si es conveniente limitar la concentración de la propiedad,  de la riqueza, o de ambas, suele olvidarse en el análisis lo expresado hasta el momento, aunque ello está tácitamente, en el meollo de la cuestión: el interés privado, dada cierta envergadura, tanto de la propiedad, como de la riqueza acumulada que ello permite, al convertirse en capital, tiene un objetivo rector, impulsivo e indetenible, que no depende de la filantropía del poseedor: necesita aumentar su capital y a su vez, su influencia política. Y no hay capital si no hay extracción de plusvalía y explotación del trabajo ajeno. Ahora bien: para lograrlo, el capital necesita, tarde o temprano, participar en la política, lo que equivale a decir, influir en las condiciones de posibilidad que le permitan seguir siendo capital, reproducirlo,  acrecentarlo y, en espiral, aumentar también su capital político.

Puede ser de una ingenuidad insólita, por ignorancia o lagunas de formación e información, o de una fría y calculada maldad clasista, según sean sus promotores, a estas alturas del nuevo siglo, desconocer, marginar, olvidar u ocultar estas enseñanzas elementales, según sea el caso la ingenuidad, el desconocimiento o el artero y consciente propósito. Respecto de estos temas, aunque abunda la intencionalidad clasista de los enemigos declarados del socialismo, en cambio, la ingenuidad es muy rara, aunque la ignorancia más abundante. Pero en el fondo, son determinadas concepciones que se explican a partir de los fundamentos de las cosmovisiones políticas y culturales que están en la base de cualquier opinión cuando no los estrechos márgenes de las especialidades.

Así ocurre con la idea inicial de estas notas según la cual toda forma de propiedad contribuye por igual al proyecto socialista. Aquí hay una simple afirmación generalizadora y abstracta, que evita por igual las conquistas del análisis marxista, las lecciones de la historia del capitalismo, en especial, la fuerza de gravedad del cercano imperialismo, a la vez que no tiene en cuenta las condicionantes geopolíticas de Cuba.

Una gravitación política significativa de grupos de presión de la propiedad privada en Cuba sería, está siendo desde sus prolegómenos ideológicos y económicos apenas se ha iniciado, instrumentalizada para desmontar el proyecto socialista cubano. Fue el objetivo declarado de la concepción obamiana, tanto como del giro trumpista. Uno mediante el abrazo tierno del león, otro mediante la violencia descarnada de la hiena.

Los intereses imperialistas no se oponen a Cuba por motivos meramente económicos, sino culturales y geopolíticos. No principalmente por Cuba, sino por el Sur, o mejor, por la dominación de los “sures” del planeta. Los motivos no son de la misma índole, claro está, por los que tienen a China o a Rusia, o a Irán, como sus principales enemigos íntimos. No hay en el Caribe una Ruta de la Seda que obstaculizar, un oleoducto que sabotear, una zona de influencia que frustrar, un poderío económico y nuclear que impedir, un rico yacimiento que dominar, una zona de diferencias étnicas o religiosas que balcanizar, un conjunto de estados que convertir en fallidos. Lo que hay en Cuba es una posición estratégica y un ejemplo antimperialista tenaz que hacer fracasar por completo para asegurar “con esa fuerza más”, la dominación del traspatio del imperio. Hoy en feroz competencia y disputa con China, Rusia y otros proyectos que se enciman sobre Latinoamérica. 

Si la gestión privada tiene éxito en Cuba, ese éxito sobredimensionado y sin sabias restricciones que algunos están promocionando, su apoyo exterior será directamente proporcional al debilitamiento del proyecto socialista que puedan obtener a cambio, y a la significación política que pueda alcanzar para liquidar el socialismo. Cuando la tendencia de la economía cubana sea fortalecerse y, a la vez, el proyecto socialista se fortalezca con ella, tanto la economía estatal como la privada será torpedeada por todos los medios posibles. Ponga ud el viceversa, como dice la grácil conductora de La Pupila Asombrada.

La peor de las pesadillas que le espera al que se duerma soñando con un despegue económico basado en los aportes de la propiedad privada, si y sólo si esta alcanza, repito, porque esta es la base de mi argumento, significación política y cultural en Cuba, será imaginar que ello será posible, – como en China, o en Vietnam-, con un Partido Comunista conductor de la Revolución, con un proyecto socialista en marcha y en progreso. Ambas cosas, al unísono y por igual, será impedido a toda costa, porque significaría, para el imperio, una victoria que se empeñan en liquidar hace ya 60 años. Y lo continuarán, porque está en el ADN de ese sistema de dominación y es una exigencia geopolítica imperial.

Toda propuesta, pues, que esté dirigida o contribuya a debilitar la unidad política cubana, el papel político rector del Partido, o la arquitectura económica y política del estado socialista, o su concepción propia de la democracia, o a debilitar sus instituciones, si no nace de un objetivo frío y calculador enemigo, que los hay, si no se origina en el desconocimiento, la falta de profundidad analítica de sus consecuencias políticas y económicas, quizás provenga, en última instancia, de una confianza extemporánea y ya anacrónica en los instrumentos del capitalismo. Y no creo que sea anacrónica la advertencia guevariana y fidelista.

¿Significa lo anterior que quien esto escribe es tozudamente, dogmáticamente, contrario a la existencia del mercado y la propiedad privada en Cuba? ¿Que no apoya lo acordado en los Lineamientos o en la Conceptualización? ¿Que se opone a ese punto de la nueva Constitución sobre la existencia de la variedad de sistemas de propiedad que propone para este momento de la Revolución? No.  No soy militante, sino un simple trabajador informático, ocupado con sus pequeñas y modestas armas en contribuir a los destinos del país. Apoyo todo lo anterior, no por disciplina, no por ganar favores ni méritos, entre otras razones éticas fundamentales, porque no tengo de dónde obtenerlos, ni quien me los otorgue, a cambio de mis ideas, incluso si ese fuera mi objetivo.

Pudiendo escribir para medios que pagan sus 30 monedas a cambio de cualquier texto así sea ligeramente hipercrítico, sesgado o descontextualizado sobre Cuba, mi opción es no hacerlo, según mi convicción de que la patria es ara y no pedestal, y que la prostitución de la inteligencia es la más nefandas de las traiciones que se pueda cometer contra la propia dignidad y la decencia humanas. 

Apoyo esos aspectos de la nueva realidad cubana por la certidumbre de que el actual estado de la correlación de fuerzas mundial hará que todo intento de transición hacia el socialismo sea el más largo y tortuoso camino imprevisible y cada vez más preñado de obstáculos para su despegue económico y su fortalecimiento hegemónico espiritual. También por la certidumbre histórica de que las experiencias socialistas intentadas en el mundo periférico y subdesarrollado nos deja la amarga lección de que hay que bogar una larga transición en que hay que conservar los sueños más ambiciosos para cuando esta humanidad ya no pueda más y eche a andar. Pero también apoyado en ciertas convicciones que el conocimiento y las lecciones de nuestros mayores y su sacrificio nos aporta.

Estoy convencido que el desafío mayor del proyecto socialista es cultural. Afirmarlo no excluye la importancia de lo económico. Al contrario, íntimamente lo incluye y es comprensible para quien no padezca una concepción estrecha de la cultura y la economía. Cultural es la necesidad de formar al hombre en un nuevo imaginario, como fruto de un cambio civilizatorio. El que ahora lo veamos tan lejos que lo creamos rayano en lo imposible, no justifica que lo olvidemos. Al avanzar, si se deja de ver el horizonte deseado, perdemos la orientación de la senda, y podemos llegar al punto de donde partimos o más atrás, en vez de arribar a la meta y descubrir así los nuevos horizontes.

La transformación sustancial y profunda del comportamiento humano que necesita el socialismo, no se verifica de modo inmediato, gracias a una profunda revolución económica y social, sino que es un proceso muy extenso y altamente complejo. Nuestra historia revolucionaria dio, y da de sí, muchos seres humanos cuyos pasos en la vida han mostrado una tendencia al mejoramiento humano, vislumbrándose en ellos ese ser distinto, como el resultado de un conjunto de vectores revolucionarios que propiciaron la formación de una directriz hacia un ser humano socialista y solidario. Pero la guerra multi aspectual  imperialista tuvo y tiene como principal objetivo impedir que ese vector NO se defina como predominante y en ascenso. Y lo ha conseguido en alguna medida. Negarlo es cerrar los ojos. Lo ha logrado no sólo en Cuba, sino en extensas regiones del mundo, porque su cultura es la hegemónica en el imaginario mundial. Y donde no ha podido con la letra, lo hace con el fuego. La base de ese predominio es el imperio de las relaciones capitalistas de la producción de los recursos que el hombre necesita para simplemente vivir, sostenido en la guerra de clases internacional y en la explotación de la mayoría de las naciones del planeta. Llegado a este punto, y por el conjunto de razones imposibles de apuntar aquí, Cuba debe, aunque siempre ha sido el camino de las  revoluciones, intentar avanzar por una senda semejante al estrecho desfiladero de Escila y Caribdis, los dos monstruos marinos mitológicos que acechaban a cada lado del camino al caminante atrevido, de manera tal que, evitando a uno, se corría el peligro de caer en las fauces del otro.

A un lado del camino, Escila: la comprensión de que el enemigo juega su carta a la indefensión económica y nos niega el agua, el pan y la sal para que la economía estatal socialista y el socialismo se revelen como incapaz e inferior al sistema económico del Capital, en las condiciones que ellos le han impuesto intentarlo. Lo subrayado es algo que olvidamos nosotros mismos, o nos invitan a olvidar, tan flaca es la memoria. Uno de los momentos más tristes del raciocinio normal y corriente, que es el propio de quien esto escribe, si el pensamiento conceptual pudiera padecer de la tristeza, es cuando se oye o lee a un connacional nuestro al que se le supone alguna lucidez o aspiración revolucionaria, repetir lo que la cultura capitalista ha sembrado y propiciado con éxito, que la economía estatal socialista y la propiedad social son fallidas por sí mismas, con abstracción de las condiciones que les ha impuesto el dominio imperial de la economía mundial durante este más de medio siglo, midiéndola solo en el aspecto material y de cotas de consumo que ni aún todos los miembros de esas sociedades pueden satisfacer, y desconociendo cuánto tiene que cambiar el ser humano para que el interés social por el otro y lo común sea igual o mayor que el interés individual. Pero dejando a un lado también, y esto es lo más grave, cuánto hace el poder del Capital para que esa evolución sea imposible.

Del otro lado del desfiladero, Caribdis, un complejo infernal: el mercado, la propiedad privada, la relación entre economía y política, un país al que le robaron su normal desarrollo en la infancia de su historia la colonia y la neo colonia, y el dominio férreo de las relaciones capitalistas vigentes en el 99.9% del escenario mundial.

En este punto debo hacer algunas breves consideraciones acerca de estos últimos conceptos. Porque se tiende a la fácil refutación, en la ligereza y levedad de la reflexión de los medios digitales y la brevedad a ultranza que afirma sin argumentar, que pontifica sin pensar. Y porque el juego falso de la legitimación política a través del voto en los modelos de democracias que nos exigen importar, se basa en la esperanza de que el ser que llaman a decidir, lo haga por impulsión momentánea, por obediencia a los instintos y necesidades primarias inmediatas, sin reflexión en las consecuencias mediatas, y si es posible, guiado por la ignorancia y la propaganda, y las medias verdades sin análisis crítico. Y para lograrlo cuentan con el dominio mediático y el cansancio que provoca la búsqueda de alternativas sistemáticamente boicoteadas y agredidas.

Se observa que aquellas corrientes de opinión que más enfatizan el criterio de que a la propiedad privada, la acumulación de riqueza y las relaciones de mercado no se le deben imponer límites, se refieren con insistencia a los mecanismos “equilibrantes” del fisco y la redistribución  de la riqueza y recursos, como las panaceas solucionadoras de cualquier deformación grave del proyecto socialista que pueda sobrevenir. Como si en algún lugar, por ejemplo, de nuestro SUR el “derrame” de la riqueza generada por sus sistemas basados en la propiedad privada, resolviera los graves problemas de sus mayorías.  Aquí lo primero que se debe apuntar es que la búsqueda de la riqueza por la riqueza ya tiene al planeta a punto de no servir como hogar de la humanidad, o en camino de ello. Lo otro es que el capitalismo cada vez derrama menos y acumula más. ¿Habrá que mencionar las cifras que lo prueban?

Atenerse a la confianza de que los mecanismos tecnocráticos van a frenar la influencia política de la propiedad privada, resulta un sueño desmentido por los hechos, tan iluso como que el “derrame” es posible. Al capitalista le agrada que se hable mucho más de soluciones técnicas, de repartos y equilibrios, de control y regulación fiscal, porque eso no toca lo que en verdad le interesa conservar. Eso significa: esto debe seguir existiendo, no tiene alternativa, y allí están los remedios si algo se sale de cauce. Pero es que se sigue saliendo de cauce, pese a todo. Por eso las soluciones tecno económicas han formado parte  de una tendencia que ha predominado desde el ya viejo debate sobre el funcionamiento del capitalismo cuando sólo o principalmente se ha centrado en aspectos económicos, haciendo caso omiso, en algunos autores muy conscientemente, de las consecuencias políticas. Algo muy característico del pensamiento económico y político neoliberal. Algunos economistas cubanos que desde allende nuestras costas pretenden aportar consejos y soluciones a Cuba, permanecen cerrados todavía hoy  en los límites de esa corriente, sea por convicción, sea por conveniencia. También, algunas propuestas de gente sencilla que se leen en las redes. Lo que Cuba no debe dejar de hacer, hoy que asume la propiedad privada, es conocer y examinar profundamente las consecuencias de ese olvido y sus fundamentos. Estoy completamente seguro que nuestras mejores inteligencias en el seno del Partido y del Gobierno y de la Academia, no lo desconocen. Cuando se tiene que aceptar la existencia de la propiedad privada y las relaciones de mercado debe existir una estrategia de carácter mucho más político que económico para resolver las contradicciones que sobrevienen.

Una mala, o intencionalmente mala lectura del estas notas, puede concluir que este comentarista se opone a la propiedad privada en Cuba y al mercado. No me opongo, porque la asumí como decisión colectiva, y la evaluación de las condiciones del mundo actual, aunque ciertamente en lo personal aspiraría a que no hubiera sido nunca necesario. Sólo advierto la tendencia en ciertos opinantes, algunos de ellos con títulos y estudios, gente acostumbrada a la lectura y la reflexión, que insisten en las bondades de la redistribución y los impuestos, en el ahorro e inversiones de propietarios privados exitosos, con un entusiasmo racional irrefrenable por esos mecanismos que, al decir de Fidel, ya han demostrado que no sirven para los propósitos de una sociedad diferente a la capitalista. Un entusiasmo eufórico sin prevención da lugar al error de la temeridad y el destino de tantos años de lucha y resistencia. Como dijo un artista, sería muy jodido que nosotros mismos echáramos a perder esto.

Y hay una relación visible entre ese entusiasmo económico y sus algunas propuestas políticas.

Un ejemplo reciente que opino pertenece a esta corriente de pensamiento en el debate respecto al futuro del socialismo cubano, es el criterio, y en este caso es  de un economista!, según el cual el gobierno debe tener en cuenta y propiciar incluso toda la variedad de intereses políticos que puedan existir al interior de nuestra sociedad. Léase despacio, estimado lector. ¿Variedad de intereses políticos? ¿Incluso los intereses políticos de una propiedad privada en ascenso que pugne por tener influencia, voz y voto en el parlamento y los órganos de gobierno? Recordemos sólo dos de los “intereses políticos” que se han manifestado en el pasado reciente, para que se valore en su justa medida la envergadura de las consecuencias de esa propuesta y cómo todo este modo de pensar funciona en sistema:

  • Forma parte de emergentes intereses políticos la implementación del pluripartidismo, la separación de poderes.
  • Forma parte de ciertos intereses políticos el estrechamiento o debilitamiento del Estado, incluso el abandono del Partido Comunista de su función política rectora.

 

Me pregunto si – no el socialismo – sino cualquier otro proyecto que se pretenda  diferente al capitalismo, podría aspirar a serlo, aceptando el ascenso de intereses políticos propios de aquello de lo cual se quiere diferenciar.

El socialismo que estamos pretendiendo, en las circunstancias actuales de Cuba, no puede jugar al pluripartidismo, a propiciar la fragmentación social que ello conlleva, de manera que unos intereses económicamente más poderosos pero minoritarios se impongan sobre los intereses de los más débiles y del común. Y eso, entre otras varias consecuencias nefastas, traería incluir cualquier interés político privado entre la diversidad social que debe impulsar y asumir el gobierno. Simplemente, mucha razón tenía el preclaro comunista Fernando Martínez Heredia: la pugna por el capitalismo de ciertas corrientes y pensadores es algo que debemos advertir cada vez con mayor claridad.

La misma corriente de opinión que afirma lo anterior, nos intenta ilustrar respecto al mercado subrayando que la idea de que la humanidad no conoce otro mecanismo de coordinación tan eficiente y flexible como el mercado. Ese elogio nos quiere prevenir con respecto a prejuicios infundados contra ese mecanismo para que no seamos tan dogmáticos. Y advierte, con razón, que no se debe confundir el mercado con el capitalismo. De acuerdo, no son lo mismo. Cierto es, pero es necesario tener en cuenta de qué hablamos, también, cuando utilizamos el término mercado.

El hijo de vecino no tiene por qué saberlo. Ciertamente, el identificar ambos conceptos mercado = capitalismo, fue lo que llevó a pensar que luego de una transición socialista exitosa, que se creyó breve, y ya eventualmente derrotado el Capital, el mercado se extinguiría por sí sólo. Esta concepción se basaba en la confusión de dos procesos diferentes: 1) el mercado como dispositivo virtual o físico donde se verifican las transacciones comerciales, las operaciones de compra-venta, que es algo existente, en esencia, desde los albores de la humanidad, ya sea en forma de trueque en especies, o mediante el “dinero sal” (de allí el término “salario”), u otros medios de cambio, hasta la aparición de la forma dinero moderna como medio de cambio. Por ello, si alguna vez la humanidad vive una forma social diferente al capitalismo, la institución mercado-espacio-compra-venta puede adquirir otra fisonomía, pero mientras haya intercambio algo existirá para su realización semejante a esa función. Eso parece eterno si es eterna la humanidad.

Pero ocurre que no debemos hablar de mercado en general sin dañar a los queremos educar o persuadir o convencer. Un lector común como el que esto escribe, pero quizás no alerta o curioso, se confunde fácilmente y comienza a defender el “mercado”, sin saber qué defiende, ni a qué se refiere. Puede llegar a creer, como aquel personaje famoso, que está halando en prosa. Porque el  Mercado también constituye el dispositivo de la reproducción capitalista. El mercado como medio de transacción no se puede eliminar administrativamente. Se intentó y fue catastrófico en las experiencias de Stalin, Ceacescu, Henver, Kim II Sun y Pol Pot. Pero como medio de la reproducción capitalista, si no de raíz, si es necesario crearle restricciones, por lo menos en una experiencia que pretenda el socialismo. La teoría del derrame de la riqueza hacia toda la sociedad no puede engañarnos. Caen también chorros de plomo.

Pero lo que interesa subrayar es: no se puede pues, intentar despejar supuestos prejuicios del proyecto socialista cubano hacia el “mercado”, sin aclarar y reflexionar sobre esos dos básicos conceptos que son inconfundibles. Repito, porque esto es esencial: ello provoca que la doxa común  defienda el “mercado”, sin saber de qué habla. Y a votarlo y fomentarlo, y defender por ejemplo, que la Constitución no proponga priorizar las formas económicas de carácter más directa y fundamentalmente social, como acaba de hacer un entendido educador en las redes, sin saber a qué conlleva y cuáles pueden ser sus consecuencias. ¿Debe ser nuestro mercado ese dispositivo de la reproducción capitalista mediante el reconocimiento de sus intereses políticos? ¿A dónde iríamos por ese camino? ¿Quizás a que la propiedad privada contribuya “por igual” al socialismo? NO se puede confundir su aporte económico, con su probable y posible constitución en un mecanismo de reproducción  del Capital, tanto económico como político.

Argumentar en la defensa de los mecanismos capitalistas que podríamos utilizar en la transición socialista que el capitalismo mostró un gran dinamismo desde sus inicios, y logró un gran avance de las fuerzas productivas sin considerar a la vez que ello supuso lodo y sangre a raudales, la expulsión violentísima de los campesinos de sus lares en la época inglesa de los cercados, y la explotación y saqueo de las civilizaciones americanas del “nuevo mundo descubierto”, y que, en gran parte, aquel celebrado “dinamismo” es el resultado de que se financió con el sudor, la sangre, el oro y la plata ajenas arrebatadas violentamente, es algo realmente propio del pensamiento neocolonizado,   y enormemente preocupante si se le escucha a un especialista, a un conocedor. ¿Qué se pretende con ese olvido? ¿Qué olvidemos a qué se debe ese “dinamismo” salvador, a que separemos ese dinamismo de sus condiciones de posibilidad? Si yo le robo al vecino, mi mérito está en mi capacidad, mi fuerza y la superioridad de mis artes para robar. Y sólo allí. Más, sobre todo, cuando mi dinamismo histórico ha continuado sostenido en el robo, el pillaje y el saqueo.

La utilización del mercado y la propiedad privada por el proyecto socialista, ciertamente, implica no sólo el uso obvio de los espacios de intercambio, sino también hacerlo de manera que NO sea el dispositivo de la reproducción capitalista. El aporte del análisis marxista indica que  el sistema capitalista comienza a regir en su esplendor, es decir, utiliza el mercado, que le antecede, para sus fines de ampliación y reproducción, cuando existen relaciones salariales generalizadas y propiedad privada de los grandes medios de producción. Porque a partir de allí se condiciona la realización de su esencia económica que es la extracción de la plusvalía y la maximización del beneficio impulsado por la competencia y la conversión del dinero en capital.

Los que con esos olvidos, ensalzan el dinamismo y la flexibilidad del mercado y la propiedad privada, y a la vez afirman que las experiencias económicas socialistas han fracasado, ocultan que las dificultades socialistas en gran parte se deben a la existencia misma del capitalismo mundial y su actividad expoliadora. Así como que ese dinamismo no es un don divino sino el resultado de un despojo.

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44 Responses to ¿Qué nos ocultan quienes elogian el capitalismo? Por Carlos Luque Zayas Bazán

  1. Damian says:

    Muy bonito todo pero lo que no me entra en la cabeza es como en cuba con tanta idea y enseñanza socialista exista capitalismo ya sea en menor cuantía para el cubano y no hablo de cuentapropismo si me doy a entender y en mayor para el extranjero,cuando un extranjero invierte en Cuba no es un gobierno, no simplemente es un empresario oligarca capitalista que se está haciendo rico explotando a la minoría según ustedes y otra cosa ese empresario paga hasta más de mil dólares mensuales por un obrero cubano que recibe el Gobierno dándole sólo al obrero más o menos unos cien, como se le podría llamar a esto según ustedes, no es necesario ya lo se,son medidas necesarias para preservar los logros de la revolucion,en cuba hay muchísimas cosas y gestiones injustas a las que ustedes no tienen abseso para informarse bien y no te hablo de la Internet sino lo que uno ve con sus ojos y a vivido en carne propia que ustedes conocen pero están conscientes de sus destinos si habren la voca,suerte con su capitalismo de estado disfrazado de socialismo.

     
  2. Pedro Crespo says:

    Que nuestros cientificos vayan a la feria agropecuaria de Salama Eapaña veremos cadena , ciencia , tecnologia , produccion, valor agregado . empresas, centros de investigacion , universidades, cooperacion , agricultores. Alimentacion, consumo.

     
  3. juan carlos corcho vergara says:

    Apoyo el texto cien por ciento y considero también que en el texto debe aparecer explícitamente la limitación a las propiedades, y también a las riquezas, sobre todo esas que se obtienen a través de la explotación de los hombres y también la que se obtiene a través de la especulación monopólica y asociativa, que es lo mismo que decir mafias. No importa el
    Tamaño ni el estilo de redacción, debe aparecer de forma explicita

     
  4. Orestes Sandoval says:

    Me temo que el autor aspira a que un día se alcance la cuadratura del círculo. Ojalá tenga suerte y se logre. Por otro lado, se habla tanto de socialismo que ya ni sabe a ciencia cierta qué cosa es. En los hechos el socialismo hasta ahora no ha pasado de ser una ideología, nada más, o sea una construcción ideal en función de determinados intereses y visiones del mundo, lo cual no es poco, dicho sea de paso, pero absolutamente insuficiente. En ninguna parte ha llegado a ser una auténtica formación económico-social sino más bien una versión de capitalismo bajo control total del estado y con una orientación social. En cuanto a la observación de que el capitalismo ha alcanzado sus “logros” a costa de sangre, fuego y lodo, explotación y saqueo, etc. es algo que ya Marx señaló pero sin moralismo alguno, mostrándolo como un precio inevitable y como algo bueno para el progreso de la humanidad. Desgraciadamente he olvidado el sitio exacto donde está el pasaje en cuestión. Pero recuerdo que me estremeció la lectura, pero tuve que reconocer que el hombre tenía razón. Estaba viendo el asunto con ojos de científico. A fin de cuentas, ¿qué es la historia de la humanidad si no una secuencia de generaciones que se han “jodido” (se han tenido que joder) para que la siguiente viva un poco mejor. ¿De qué me sirve en última instancia saber que detrás de la abundancia de alimentos de que gozo, de las bondades tecnológicas que me facilitan la vida, del nivel que ha logrado la ciencia, etc., etc., etc., ha habido mucha sangre, mucha muerte, mucho sacrificio (útil e inútil), etc., etc., etc.? Solo en la medida en que dejamos un mundo mejor (en sentido general) al anterior, es que logramos redimir a las generaciones pasadas de todo lo que les tocó pasar. Y el mundo de hoy es (en sentido general) mejor que el mundo de antes, gracias también a ese capitalismo. Eso es un hecho, nos guste o no.

     
  5. María Victoria Valdes-Rodda says:

    EXCELENTE. Me encantó: Materiales como estos debian circular por GRANMA, el organo oficial del Partido Comunista.

     
  6. juan carlos corcho vergara says:

    Quise decir en el texto de la nueva constitución

     
  7. Simpermiso says:

    Hacer apología del capitalismo a estas alturas es como hacer apología del cáncer y considerar la metástasis como el estadio superior que se puede alcanzar por el hecho de que es más productiva que las formas tradicionales de organización de las células en los seres pluricelulares. Si tuviéramos que elegir entre la producción de insulina recurriendo a células pancreáticas malignas y células pancreáticas benignas, los partidarios del capitalismo preferirían la primera opción, ya que estaría más que garantizado el abastecimiento y hasta puede que algún día la ingeniería genética nos permitiera prescindir del páncreas (aunque sólo fuera para garantizar la sostenibilidad y las plusvalías de un sector económico tan poderoso y estratégico como es el médico-farmacéutico), mientras que los partidarios del socialismo optaríamos por la segunda.

    Recurrir al cáncer como motor de un sistema económico, por el hecho de que es más productivo, pudo tener algún sentido mientras las células malignas estuvieron bajo el control del concepto utilidad sentido y demandado por los consumidores, en sociedades con enorme escasez de recursos y el mayor descontrol en la regulación de los nacimientos pero, tan pronto, lograron generar su propia demanda e imponer sus preferencias, el resultado no podía ser más catastrófico. Ahora la célula maligna se dedica a lograr su mayor crecimiento exponencial posible de acuerdo con la fórmula D-M-D’ (inversión de dinero en medios de producción para lograr más dinero) sin reparar en absoluto si, para alcanzar el objetivo, aporta bienestar o malestar, explota a los trabajadores en modelos consumistas de economía civil o los conduce al matadero en modelos extractivistas de recursos compatibles con la guerra, si las ganancias proceden de la economía real que aporta soluciones prácticas en la vida cotidiana o de la mera especulación del dinero en el casino financiero o en macroestafas como las burbujas inmobiliarias. Si, ante esta realidad constatable y determinante, alguien afirma que el capitalismo es bueno es que es un pobre ignorante. Si quien lo afirma es cubano, es, además de ignorante, un pobre desgraciado, que, teniendo la oportunidad de defender un sistema saludable, racional y humanista, sometido, es cierto, a toda clase de vejaciones, se ha dejado manipular por los ladrones de cuerpos y almas.

    No ha habido en nuestro proceso evolutivo etapa alguna en que el factor trabajo haya sido tan productivo como actualmente, por lo que todos deberíamos vivir mucho mejor que nuestros padres y peor que nuestros hijos. Sin embargo, la realidad demuestra que no es así, no solo en sociedades sometidas al mayor de los asedios y amenazas (como la cubana o la venezolana) por el hecho de elegir un modelo productivo, social y cultural diferente, sino también en cualquiera de las sociedades que viven bajo reglas de funcionamiento capitalistas (sin ningún tipo de asedio o amenaza por las pacifistas y humanistas sociedades socialistas ni por parte de los extraterrestres), en que, bajo ningún concepto racional y de justicia social puede estar justificado siendo cada día más productivo el factor trabajo. La explicación hay que buscarla en la maldad intrínseca del capitalismo, en que la iniciativa está en manos de los capitalistas y los mercados, a quienes únicamente interesa la maximización de beneficios (el carro delante de los bueyes) al menor coste económico y sin que importe en absoluto el coste a otros niveles (ambiental y humano valorado integralmente).

    Hace ya muchos años que los inversores capitalistas aprendieron a generar su propia demanda en función de la tasa de beneficios y no de la utilidad que su actividad proporcionaba a los consumidores, con el único propósito de acumular riqueza al mayor ritmo posible. Esta es la razón de que, produciendo mucho más que en ningún momento histórico el factor trabajo y pudiendo generar plusvalías suficientes para atender las necesidades de todos, existan tantas injusticias, escaseces, abusos y crímenes en serie.

    Si dejamos el destino de sociedades enteras en manos de los capitalistas (de sus peones políticos y mediáticos) el resultado será un calco perfecto de lo que está aconteciendo actualmente. Al ser el trabajo un coste de producción, se irán a producir donde puedan pagar salarios de subsistencia, sobre todo si pueden colocar las mercancías en mercados del primer mundo sin pagar aranceles. Ello acabará destruyendo mucho empleo en el primer mundo, pero, mientras el modelo funcione, aprovecharán las ventajas diferenciales. Si a ello le añadimos la posibilidad de pagar cada día menos impuestos (sobre todo los directos), mayores serán los beneficios, aunque sean cada vez menores las oportunidades de los estados y, sobre todo, de los de abajo (los trabajadores y desempleados) de tener servicios públicos de calidad. Sumemos a ello la oportunidad de ocultar el dinero en paraísos fiscales, limpio de polvo y paja. El resultado de todo ello (que sigue al dictado la lógica capitalista, que no es más que la mayor acumulación posible de riqueza) no podría ser otro que el que estamos presenciando: un sistema económico que sólo utiliza uno de cada diez dólares en la economía real, estando el resto disponible en todo momento para la economía especulativa y el crimen organizado en sus diferentes versiones y oportunidades. Habría que aclarar que, dentro de la economía productiva, ha adquirido un valor estratégico la economía de guerra, la médico-farmacéutica y la inmobiliaria a la hora de prevenir crisis sistémicas y cualquier puede imaginar el precio que estamos pagando quienes vivimos en el capitalismo.

    ¿Quién querría vivir en un sistema como este? Sólo gente manipulada, como los que siempre creyeron en el geocentrismo o el creacionismo por el hecho de que era la doctrina oficial de los aparatos ideológicos de la clase dominante y el paradigma hegemónico a nivel cultural. Los cubanos que tienen dudas del socialismo, por el hecho de que no funciona satisfactoriamente, deberían reflexionar más a fondo sobre el grado de contaminación inducida por el asedio capitalista al experimento socialista y la maldad intrínseca del capitalismo que, no sólo no le permite repartir mejor y proporcionar más bienestar a todos gracias a las plusvalías crecientes que produce sino que le lleva a optar por estrategias cada vez más contrarias al interés general y a la sostenibilidad acorde con los recursos del planeta, por el hecho de que cada vez tienen más poder y que su acumulación creciente de riqueza les lleva a buscar soluciones que sólo desde el egoísmo más absoluto y la depravación moral de mentes profundamente perturbadas (y las adicciones que provoca el juego patológico deberían ser colocadas como las más devastadoras a nivel social) podrían ser explicadas.

     
  8. Alejandro says:

    Excelente desmenuzamiento crítico-analítico de algunos de los planteamientos del economista RTP. Hay muchas nociones y criterios en esa entrevista que merecen ser debatidos desde una perspectiva marxista. La volveré a leer.
    Como dato importante: El primer director-organizador de la carrera de economía en la UH fue el doctor Carlos Rafael Rodríguez, y la escuela contó con la participación de especialistas de la talla del mexicano Juan Francisco Noyola y el español Anastasio Mansilla. Hay que rescatar las ideas y pensamientos de estos gigantes.

     
  9. luquecasiopea says:

    Evité meniconar al autor de la cita para no darle pasto a los que desean impersonalizar tanto el criterio que devenga miel para hojuelas. Me limité, de todas maneras a ciertos aspectos del contenido de esas “ideas” totalmente increíbles en un economista de tantos títulos y currículum. Mas era imposible no citar el núcleo de la idea a que debía referirme. Y debo confesar que me sorprendió sobremanera el contenido de esa entrevista: si hay economistas nuestros, en instituciones nuestras, que sostienen esos criterios, es, salvo que yo peque de gran ingenuidad, algo insólito para mi. No me sorprende ninguna crítica que se le pueda hacer a las experiencias socialistas, son necesarias…Pero el enfoque y la intencionalidad de las principales ideas contenidas en esa entrevista, sobre todo el modo de reflexionar sobre el capitalismo nunca lo imaginé en un economista nuestro de una institución investigadora nuestra. Por eso, Alejandro, te agradecería que cuando leas la entrevista con calma y profundidad, me compartas tus criterios…

     
  10. Alejandro says:

    De acuerdo. Esta tarde noche la repasare para emitir criterios.

     
  11. luquecasiopea says:

    Alejandro, si no lo conoces ya, te sugiero esta lectura..Apenas comenzada, me detuve para recomendarla a ti y a nuestros lectores, nada más leer los primeros párrafos…
    http://www.sinpermiso.info/textos/origenes-y-mutaciones-del-capitalismo

     
  12. juan carlos corcho vergara says:

    Luque no podrías darnos un adelanto de tu criterio de lo que se dice en los dos primeros párrafo. Esto me huele azufre ¿ o estoy confundiendo los olores?
    ´´El capitalismo es la forma más acabada en la historia de las organizaciones sociales´´, UUFF. Entonces yo prefiero a la comunidad primitiva.

     
  13. luquecasiopea says:

    Amigo Juan Carlos Corcho: En efecto, dice el párrafo a que te refieres: “Para la teoría económica, el capitalismo es la forma más acabada en la historia de las organizaciones sociales, y como tal, casi no ofrece horizontes de mayores transformaciones, pues la perfección no tolera cambios. Muchos analistas, incluso críticos del capitalismo, comparten esta visión (o falta de visión) histórica.”
    Y es una idea con la que estoy de acuerdo. Observa que aunque dice para la “teoría económica”, es evidente, por todo lo que sigue después, que se está refiriendo a la teoría económica neoclásica y a su correlato “filosófico”: el supuesto fin de la historia de Fukuyama. El autor dice claramente que esa conclusión neohegeliana padece de una falta de visión histórica. La critica, pues. Y pertenece a la idea general del pensamiento cultural imperialista de que no hay alternativas. De allí que esa visión afirme que se ha llegado a una meseta de perfección que sólo puede desarrollarse, pero jamás dar lugar a otra forma de organización de la vida, la economía, la cultura y sobre todo, las aspiraciones del hombre.

     
  14. Alejandro says:

    Rememoramos en esta fecha el artero golpe fascista apoyado por el imperialismo yanqui contra el gobierno de la Unidad Popular del Presidente Salvador Allende Gossens. A continuación imágenes del ataque de la aviación fascista al Palacio de La Moneda, sede de gobierno. ¡Cuánto hubiera deseado estar ahí como flechero Igla!
    https://www.youtube.com/watch?v=Gl3u9J_lsdE

    http://cinetecavirtual.cl/fichapelicula.php?cod=134

     
  15. Alejandro says:

    Ultimo discurso del Presidente Salvador Allende Gossens:
    https://www.youtube.com/watch?v=BaFMfsmC1SI&feature=share

     
  16. luquecasiopea says:

    Alejandro, para tu estudio del caso, te aporto otros elementos. Acostumbro, siempre que puedo, ver las entrevistas a distintos políticos o estudiosos de varias disciplinas, casi siempre políticas, que nos ofrece la sección En clave política, en Telesur (no recuerdo si se llama exactamente así). Cuando el moderador entrevista a dos o tres personas, una de ellas de la filoderecha, resulta bastante frecuente que cuando se trata un tema económico, este (el filoderechista) advierta que no se debe “ideologizar” el tema…Casi siempre se trata de defender un asunto económico adverso a las mayorías contra los criterios “ideológicos”, y al fin y al cabo, políticos. Pues bien: nuestro autor, este que nos interesa, es de una postura parecida. Refiriéndose a los temas económicos de la Constitución que ahora se discute, habla de “sesgo en contra de la propiedad privada”…Y más adelante, con respecto a la Constitución: “Se plantea que la forma superior es la empresa estatal socialista y que el Estado fomenta las formas consideradas más sociales. La superioridad de una forma de propiedad sobre otra no debería ser un asunto jurídico, ideológico o administrativo.” Qué os parece? Es decir, precisamente lo que deseamos advertir en esta discusión: la estrategia de desvincular lo económico de lo político. Yo encuentro una coincidencia entre los elementos que he encuestado en cuanto se pronuncian contra el hecho de que se proponga que el Estado debe tener consideraciones especiales con las formas de propiedad más directamente sociales, pero en este caso un economista se pronuncia contra ello con el argumento de que se debe “propiciar que todas puedan desarrollar al máximo sus potencialidades, con reglas de juego predecibles y justas, que eviten el secuestro de la toma de decisiones para favorecer a unas sobre otras”. Es curioso: los poíticos y economistas de los países capitalistas siempre emplean este lenguaje: “emparejar la cancha”, reglas de juego, etc. El secuestro de la toma de decisiones para favorecer a unas sobre otras ya ha sucedido, ya está hace mucho rato en marcha, y no es gobierno cubano quien lo hace, sino las administraciones norteamericanas…(quizás continuo, debo detenerme ahora…)

     
  17. Rey says:

    No está bien citar las ideas y opiniones expresadas sabe Dios donde por otra persona con el objetivo de someterlas a crítica.
    Es absolutamente imperdonable que el autor de este artículo haya cometido esa falta.
    Mucho más cuando evidentemente, el “opinante” citado es cubano, parece tener títulos, conocimientos y estatus y sobre todo un enorme ego, que le hacen creerse con el derecho de sentenciar de manera lapidaria que el Capitalismo “es capaz de generar un avance de las fuerzas productivas que no tiene paralelo hasta hoy. Y ha mostrado más flexibilidad y capacidad de adaptación que otras formaciones económico-sociales.” Y etc. , etc.
    Algo que con toda justicia pudiese haber sido totalmente cierto hasta décadas pasadas, cuando el capitalismo se desarrolló y consolidó como sustituto del feudalismo y otros sistemas socioeconómicos, pero que a estas alturas del campeonato es en el mejor de los casos, una soberana mentira, pues:
    1) Hace rato que en los países capitalistas más desarrollados las fuerzas productivas no crecen, sino decrecen.
    2) Hace aún mucho más rato que el objetivo del Capitalismo no es producir cosas útiles, sino acumular dinero y lo está consiguiendo a costa de producir armas, especular con el dinero o simplemente super-explotando, llevando al desastre a naciones pobres y a millones de gente incluso en las propias naciones ricas, donde cada la otrora notable “clase media” se ve cada vez más menguada y pierde privilegios.
    3) Si bien China, La India y otros, continúan el desarrollo de sus fuerzas productivas empleando métodos capitalistas, lo están haciendo a costa de destruir el medio ambiente, la biosfera, los recursos naturales y en buena medida, no tanto para satisfacer su consumo interno, sino para obtener ganancias produciendo bienes de manera anárquica y satisfacer las demandas absurdas de las sociedades ricas, con lo cual, indirectamente, están contribuyendo al daño común.
    4) La relación entre energía útil producida para mantener o elevar el estado de orden de la sociedad humana y la energía degradada (no aprovechable, los desechos, todo esto se asocia con la entropía del Sistema) ha alcanzado una relación absolutamente desfavorable, pues el Sistema Tierra-biosfera es ya incapaz de asimilar tanta energía degradada y desechos.
    5) Las elites de poder son ya incapaces de cambiar el orden de cosas. Este fenómeno no es nuevo en la Historia de la Humanidad y es el indicativo inmediato de que el Sistema TIENE que ser trascendido.
    Si el caballero NO citado defiende a estas alturas el Capitalismo y lo hace desde dentro de la Cuba pobre y agredida por el monstruo imperialista, haciéndolo además amparado en títulos académicos y de contra, en los momentos actuales, donde se está jugando el destino de la Patria como no sucedía desde la década del 60, dicho caballero está haciendo mucho daño y a sabiendas o no, trabaja a favor del enemigo. Por tanto, debió desenmascarársele y no dejar su nombre en la sombra.
    Cuba NECESITA de la inversión extranjera, de acceder al Mercado Internacional para sobrevivir y desarrollarse, porque por desgracia, hasta hoy, ese cochino Capitalismo sigue vigente y no podemos cambiar al mundo, solo podemos cambiarnos a nosotros mismos.
    Y ya nos cambiamos en los 60 y no podemos estarnos cambiando de nuevo.
    Primero, porque la gente que se respeta no se cambia por miedo, por modas ni por dificultades.
    Pero lo más importante: Porque NO hace falta. Es absolutamente innecesario darle paso al auge de la propiedad privada en Cuba, pues su aporte financiero es ínfimo si hablamos de las cifras requeridas para el desarrollo de líneas estratégicas como la energía o las tecnologías de avanzada. Y si tuviesen dinero para ello, sería estúpido y suicida dejar en manos privadas, sobre todo con dinero procedente de los USA, los sectores fundamentales del país.
    Solo los pequeños negocios familiares, la pequeña industria y sobre todo las cooperativas, deben tener un papel que jugar en Cuba y contribuir al bien común.
    Hay que regular la concentración de la propiedad y la riqueza. Obligatoriamente.
    Las organizaciones revolucionarias y sociales de base deben ser el principal modo de control y regulación del sector privado (y también del estatal), por encima y auxiliados de los mecanismos y organizaciones estatales.
    Y el Partido jugando su papel, como vanguardia y garantía de que el bien común prevalezca SIEMPRE sobre estrechos intereses personales y cuando esto no suceda, obligar a que suceda.
    Y otra cosa: NO creerse más que el Socialismo es algo tan lejano y difícil. Ya hay Ciencia y Tecnología para hacerlo vivir. Y si no se consigue, pues en pocas décadas la hecatombe vendrá sobre la especie humana: la biosfera y el planeta no aguantan más.
    Así que no es cuestión opcional.
    Es la conciencia de los hombres la que hay que transformar. Y eso Sí depende de la voluntad individual y colectiva. En los 60, con mucho menos nivel cultural, y conocimientos se consiguió en buena medida.
    No hay razón para retroceder asustados. En la guerra, el que se acobarda y echa para atrás, termina esclavo o muerto.

     
  18. santiago says:

    Creo que Rey y todos pueden ler aquí la fuente de las palabras que cita Luque http://www.temas.cult.cu/catalejo/en-cuba-hay-que-hablar-seria-y-profundamente-sobre-desigualdad.

     
    • Rey, yo tengo responsabilidad en lo que criticas porque a insistencia del autor (Luque, en este caso) cambié la versión del texto por una nueva que envió y no la leí nuevamente por lo que no me percaté de la introducción de esa cita que llevaba un enlace como solemos hacer siempre que se alude a otro texto. La intensidad del trabajo ayer, sumada a la atención que debí prestar a la reacciones al post sobre lo ocurrido en La Puntilla no me lo permitió. Santiago ya ha aportado el enlace. Saludos

       
  19. Rey says:

    No hay problemas hermanos, tanto Luque, Iroel, sinPermiso y los demas compañeros estamos en la misma trinchera. Es que saben, a veces indigna tanta desidia y oportunismo de alguna gente como el caso citado, porque en estos casos, no creo que quepa hablar de ignorancia.

     
  20. Rey says:

    Leida ya la entrevista original en Temas. Muchas gracias por poner el enlace, siempre es importante leerlo todo completo.

     
  21. luquecasiopea says:

    Cierto lo que dice Iroel, quien al aceptar el artículo, sugería eliminar la cita expresa. Yo insistía en que el contenido o idea esencial que deseaba trasladar era menos comprensible sin la cita y a propósito del arreglo de algunas erratas, reenvié el artículo, pero con la cita antecedida por los tres párrafos introductorios, de manera tal que el editor de La Pupila con toda probabilidad no se percató nuevamente de la cita que yo, tozudamente, reintroduje. Pero es que también, cuando se mencionan nombres nos reprochan que hacemos ataques personales. Por lo tanto aquí me interesaba examinar las ideas, pero necesitaba no parafrasear el contenido, sabiendo además que una búsqueda en internet da rápidamente con cualquier autor si es que alguien desea comprobar que no se trata de una creacion ex nihilo. De todas formas el objetivo se logra: examen de las ideas, no ataque a la persona, aunque admito la razón del reproche: si no se parafrasea sino se cita, hay que poner el enlace. La responsabilidad de esa falta de la fuente es mía…

     
  22. luquecasiopea says:

    Debo aclarar que no es mi opinión que el economista autor de las ideas sobre las cuales opino, esté conscientemente a favor de nuestros enemigos históricos ni de clase. Creo que sus concepciones están extendidas precisamente entre algunos economistas fuertemente influidos por una corriente general muy presente en las academias, y a las cuales hay que adherirse ya sea por convicción o por conveniencia, con cierta liquidez y flexibilidad, para moverse por las universidades e institutos extranjeros, donde expresar el pensamiento evidentemente marxista y crudamente antisitema está condenado. Es una cuestión de hacer carrera pero también de convicciones. Si te mueves en esos ámbitos acabas influidos por el pensamiento predominante, y algunos casos, que puede no ser el del autor, por el oportunismo academicista…De todas formas resulta escandaloso, para la inteligencia y la información, el enfoque que este autor hace del capitalismo lo cual, por cierto, es coherente con una tesis que sostiene en otro texto suyo, y ahora parafraseo, según la cual no se debe diferenciar la propiedad social de la privada en Cuba en cuanto a que la Constitución se refiere, opino yo que correctamente para el proyecto socialista, a una diferencia que debe existir entre las formas de propiedad más directamente social con respecto a la privada. Hay aquí, para mi, una correspondencia de ideas de fundamento cosmovisivo, filosófico y es lo que me interesa descatar…

     
  23. luquecasiopea says:

    Ahora bien, y disculpen el olvido: este economista y cualquier otro cubano, tiene el pleno derecho de manifestar sus ideas, tanto como este comentarista que aqui escribe, ni más ni menos y lo que me parece sí con toda seguridad dañino y muy peligroso para la Revolución, es su propuesta de que el Estado debe atender y recoger todas las opciones políticas por igual. Como cualquiera sabe, esa exigencia sí está en correspondencia con la defensa de la propiedad privada, pues no aceptamos el pluripartidismo, ni – y es mi propuesta – el peso político de la propiedad privada en Cuba. Allí creo que comete un profundo error, o es una convicción de su forma de pensar. Ahora bien: el autor admite que entre los economistas cubanos hay diferencias esenciales, pero yo como ciudadano me preocupo y me manifiesto en contra de que concepciones como esta militen en instituciones cubanas…

     
  24. Tocororo says:

    Cuánto me gusta tu trabajo Carlos. La introducción con el primer punto me parece esencial y que resume el significado y razones de casi todo. Cuando dices: “Desde hace algunos años Cuba ha tenido que acudir a la propiedad privada.. Es un mal necesario, uno de los atajos que se ve obligada a tomar una Revolución casi solitaria… que resiste, cual Isla con pocos recursos, navegando en un océano mayoritario de relaciones capitalistas mundializadas, y ante el genocidio de un imperio” Esa sería la mejor introducción y presentación para dar a conocer a unos imaginarios alienígenas que han viajado al planeta tierra para investigar a sus habitantes y sus modos de vida.

    Cuba inició un camino de la mano de un gigante, un proyecto para gigantes, una islita pequeña, “con pocos recursos”, aunque la mayor de las Antillas como se le dice, pero cerca los inmensos territorios del norte, del sur por otro lado, riqueza y exuberancia, consumismo atroz, derroche, todo eso a 90 millas del mayor imperio forajido que la historia haya creado, una islita pequeña pero de titanes, que quiso dejar de ser aposento de esos forajidos que desembarcaban con su peor aspecto, primero con las casacas azules engañando a los patriotas cubanos que luchaban contra un imperio español pasado de moda y en Santiago de Cuba izaron la bandera de las barras y de las estrellas, ignorando la bandera que había sudado sangre para conquistar su independencia y libertad, la cubana. Luego ya fue todo un rosario de afrentas y de neocolonialismo, el compañero insustituible del imperialismo como decía Fidel. Se convirtió finalmente en su peor época en un “descanso del guerrero”, en territorio “libre” de criminales y mafiosos, casinos y la omnipresente base de Guantánamo. Pero llegó el comandante y mando a parar.. Ahora me voy a sumergir en tu lectura Carlos para señalar lo qué nos ocultan quienes glorifican el capitalismo y descubrir el caballero no señalada pero que queda al descubierto de la manera más sana, con la molestia del compañero Rey, con el señalamiento de Santiago y la aclaración de Iroel, para más tarde poner el punto final tú, Carlos.

     
  25. Tocororo says:

    Alejandro tu recuerdo de este 11 septiembre fecha del artero golpe fascista como dices, y la imágenes que nos dejas con el video, esas imágenes son también la que nos ocultan en sus mentes esos que elogian al capitalismo, nos ocultan sus deseos mas escondidos y que no dudarían todos ellos por conseguir sus fines y sueños fracasados, cuanto les hubiera gustado poder bombardear la Pza. de la Revolución y todo lo que se encuentra cerca, y ahora también por supuesto, pero ahí estaríamos, no lo dudes Alejandro, ahí de flecheros con los ahora Manpads Igla, certeros y que estos no perdonan cuando ya el juego se termina.

     
  26. Pingback: ¿Qué nos ocultan quienes elogian el capitalismo? | ONG AFRICANDO SOLIDARIDAD CON AFRICA

  27. luquecasiopea says:

    Asomó, y no es sorpresa, un economista llamado Pedro Monreal, muy conocido y refutado por otros economistas cubanos por sus teorías-propuestas decididamente favorables a la propiedad privada y al debilitamiento del estado cubano, en defensa ofensiva contra los argumentos de este texto. Me veo obligado a responder aquí, porque se refiere a mi texto, y porque en el blog del economista no hay apertura a los comentarios.
    Señala que hay una cita que, sostiene, ha inventado este comentarista. Curiosamente esa afirmación ha desaparecido (“todas las formas de propiedad…contribuyen por igual al proyecto socialista”) que leí y copié de inmediato de la entrevista a que se hace alusión aquí, de manera que no puede ser un lapsus mío al tomarla de otro texto y olvidarlo yo. Quizás fue una errata en la entrevista que luego se rectificó, pero yo aseguro que la leí allí y fue el disparador principal que me animó a opinar sobre la entrevista. Por lo demás, era infantil inventarla para que alguien descubriera que no era cierto.

    El economista defensor no hace mención en su texto sino a los aspectos que le parecen más débiles, que es su método ordinario, y como en otra ocasión, evita otros, los que le molestan o para los cuales no tiene respuesta. Por ejemplo, evita referirse a la propuesta del entrevistado según la cual se deben incorporar al gobierno cubano todas las posturas políticas, y no refuta los argumentos que aporto con respecto a las propuestas de ese tipo que hacen entidades subversivas, y se dedica a ilustrar sobre lo que parece saber, por ejemplo, que las políticas fiscales son algo distinto al “derrame”,etc, como si se hubiera afirmado eso. Pero es su modo de actuar, como es también cortar el intercambio y desaparecer cuando le incomoda un argumento y no tiene respuesta para ello, como ha sucedido en otros intercambios, en otras plataformas.

    Yo insisto en que algunos enfoques centrales del economista entrevistado, que preferí inicialmente no mencionar pues lo que pretendía era examinar las ideas, son equivocados y dañinos para Cuba y algo sorprendente en alguien de esa especialidad. Y podré otro ejemplo. En un texto titulado Riqueza, propiedad y otros males, que se puede consultar en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=227615, el autor, con la intención de minimizar las consecuencias negativas de la propiedad privada, compara la economía cubana con “muchísimos países contemporáneos donde la propiedad privada es mayoritaria”, para indicar que la desigualdad en menor en ellos que en Cuba. Este es el párrafo:

    “Una mirada al mundo actual no ofrece una respuesta concluyente al respecto. Se pueden nombrar muchísimos países contemporáneos donde la propiedad privada es mayoritaria (quizá es el caso en el 99% de las economías del planeta) y al mismo tiempo exhiben indicadores de desigualdad de ingresos menores al caso cubano. Las estimaciones que circulan actualmente dan cuenta de que con mucha seguridad el Índice de Gini (que no es el único, ni probablemente el mejor indicador, pero sí el más usado) ya ha rebasado la barrera del 0,40 en Cuba, donde la propiedad privada tiene una presencia mínima en términos de los medios de producción que controla (sobre lo cual no hay datos precisos). Varios países de Europa, Asia, y Canadá se ubican por debajo de este nivel. A fines de los ochenta, Cuba ocupaba posiciones muy destacadas, pero no era el único país. Algunos justificarían el hecho a partir de que son en su mayoría países ricos, con grandes recursos y de que Cuba arrastra una trayectoria azarosa, sobre todo por el asedio de Estados Unidos. Pero de eso se trata, el desarrollo supone lograr cuotas crecientes de bienestar en contextos que no son necesariamente favorables. Nadie dijo que sería fácil, mucho menos obvio.”

    Yo pregunto: ¿acaso puede dejar a un lado, que precisamente porque la propiedad privada es mayoritaria en el mundo, esos países se benefician y se han beneficiado históricamente del intercambio desigual y la explotación de los países llamados subdesarrollados, que lo son, fundamentalmente en virtud de esa misma explotación y la injusticia de ese intercambio y además, todas las ventajas que tienen esos países por no estar bloqueados, tener acceso a empréstitos, y estar conectados favorablemente a los circuitos de explotación del Capital mundial?
    ¿Qué tipo de seriedad argumental hay en esa comparación que pueda ser respetada desde lo cognoscitivo-racional?

    Para referirse a las condiciones en que Cuba ha tenido que sobrevivir a la agresión múltiple sostenida afirma que “el desarrollo supone lograr cuotas crecientes de bienestar en contextos que no son necesariamente favorables. Nadie dijo que sería fácil, mucho menos obvio.”
    Es un eufemismo muy suave llamarle a la agresión imperialista, y la hegemonía de la economía capitalista mundial “contextos que no son necesariamente favorables…”.
    Tengamos en cuenta, además esta otra afirmación del mismo autor: “Es difícil imaginar cómo una economía donde el 30% de sus trabajadores ya se emplea fuera del Estado (y debe seguir aumentando) puede crecer saludablemente cuando el éxito empresarial (la concentración de la riqueza y la propiedad) es un mal.” Evidentemente nadie afirma que el éxito empresarial es un mal en sí mismo, algo que se colige si solo se lee esa superficial afirmación. Esa es una afirmación oportunista, porque prever la concentración de la propiedad y la riqueza en Cuba apunta a que no se creen las bases para una acumulación privada de Capital que conlleve a la influencia política y a la desviación del rumbo socialista, algo que jugará a favor de la agresión externa.

     
  28. Jorge Mandilego says:

    “Desde hace algunos años Cuba ha tenido que acudir a la propiedad privada.. Es un mal necesario…”
    https://lapupilainsomne.wordpress.com/2018/09/10/que-nos-ocultan-quienes-elogian-el-capitalismo-por-carlos-luque-zayas-bazan/

    “No vamos a retroceder ni a detenernos, ni tampoco permitir estigmas y prejuicios hacia el sector no estatal,…”
    http://www.cubadebate.cu/especiales/2017/07/14/raul-castro-seguiremos-avanzando-en-el-camino-escogido-soberanamente-por-nuestro-pueblo/#.W5kyk7mX-00

    ¿Será que con el cambio de presidente se ha cambiado la política del expresidente Raúl Castro Ruz?

     
  29. Carlos Luis Hernández says:

    Una pregunta para el amigo Mandilego: ¿Desde Cuando Carlos Luque representa el criterio del Presidente de Cuba?
    Además de que no necesariamente hay contradicción entre las frases de Luque y la de Raúl que cita.

     
  30. luquecasiopea says:

    Insiste el Sr. Monreal en creerse, porque debe creérselo él mismo, que alguien se invente una cita que luego se puede refutar tan fácilmente. Pero es tan elemental, – como los “inventos” que le propone a la economía cubana-, o tan previsible, – como nunca referirse a lo que no puede (como su participación en foros pagados para influir en la Constitución cubana)- que no se refiere sino a lo que supone le asegura una fácil refutación. El que ha leido la entrevista a que me refiero, y las notas del Sr. Monreal, se da percata facilmente que intenta acudir a la desacreditación en vez de afrontar las preguntas a cuestiones que desde su estrecho academicismo, constantemente evita. Por eso si quiere continuar en su tarea, responda a la pregunta: ¿acaso puede dejar a un lado, que precisamente porque la propiedad privada es mayoritaria en el mundo, esos países se benefician y se han beneficiado históricamente del intercambio desigual y la explotación de los países llamados subdesarrollados, que lo son, fundamentalmente en virtud de esa misma explotación y la injusticia de ese intercambio y además, todas las ventajas que tienen esos países por no estar bloqueados, tener acceso a empréstitos, y estar conectados favorablemente a los circuitos de explotación del Capital mundial?
    ¿Qué tipo de seriedad argumental hay en esa comparación que pueda ser respetada desde lo cognoscitivo-racional?

    Esta pregunta la hice comentando otro texto donde el economista de la entrevista a que este post se refiere nos alecciona (ver enlace en comentario anterior) que la propiedad privada no es la causa fundamental de la desigualdad porque hay países europeos y de otras regiones cuyo indicador Gini revela menor índice de desigualdad. Vaya comparación…Como un ejemplo de cómo enfoca el economista el capitalismo y la propiedad privada, yo hice la pregunta, que el defensor ofensivo Monreal evita. Repito que es su proceder habitual. Ya en otro reciente intercambio en Segunda Cita hizo lo mismo, es decir, no respondió ante el hecho de que estaba manipulando cifras de la ONEI para sostener sus tesis, sumando, ceo recordar ahora, indicadores de entidades no precisamente privadas con cifras pertenecientes a cooperativas para apuntalar un criterio suyo y ante la observación de que ese era un proceder cuanto menos poco serio en un economista, hizo mutis por el foro. Ahora viene con el fácil argumento, absolutamente infantil,m de que yo acometí un fraude tan fácil de refutar…en vez de…tratar de responder a si ese modo de argumentar del economista le parece correcto…Tampoco aborda este tema: apoya la idea, sostenida por el economista, de que entre la diversidad cubana, el gobierno debe acoger toda postura política, incluso la que aspira al pluripartidismo, formar partido y disputar el poder en Cuba? Si al menos se atreviera a responder a esa pregunta sabríamos con quien estamos hablando, porque desde su pensamiento económico ya sabemos algo: adelgazar la gravitación del estado revolucioanrio cubano en lo económico (por lo tanto a la larga en lo político) y potenciar más allá de lo que se propone el socialismo con respecto a la propiedad privada, que son las ideas que contenienen sus propuestas. No se revele tan débil el Sr. Monreal insistiendo en un invento, y cree algunas respuestas, por lo menos, a las dos preguntas que aqui le hago…

     
  31. luquecasiopea says:

    En efecto, Carlos Luis Hernández, no creo que haya contradicción entre lo que ha propuesto el Primer Secretario del Partido Comunista Cubano, el compañero Raúl y las preocupaciones que expreso sobre este tema. Es curioso que cuando alguien apoya algún criterio de las autoridades o de nuestros líderes se le tacha de “oficialista”…y cuando conviene intentan utilizar a Raúl o a Fidel para calzar sus intenciones, entonces ocurre que el oficialista se opone… Sobre todo, usan eso o viceversa, los “acompañantes” de Cuba que admiran y adoran secretamente al Capital, o viven de los dineros que le propician los institutos y universidades “públicas-Soros” donde trabajan, y quieren un “pacífico cambio de régimen” en Cuba. Que no olviden cuáles fueron las primeras palabras de Raúl: vengo por más socialismo, y estoy seguro que entre sus concepciones ocupa un lugar primordial la certidumbre de que la propiedad privada cuando llega a acumular Capital, va por el poder político, o tras bambalinas, claro está, y estoy seguro que eso no lo apoya y en eso coincidimos…

     
  32. vasilymp says:

    Buen texto, aunque muy extenso para estar publicado en la web. rompe todas las reglas. quizás se pudo presentar en varias partes. Yo mismo que estaba interesado en el tema, porque lo aborda de un modo consiso y con profundidad, ya tenía deseos de que acabara y no porque aburra o esté mal escrito, sino, porque es muy largo. En futuras publicaciones, se pudiera pensar en que textos así se coloquen en varias partes… Gracias por publicar textos como estos que ilustran hasta al más pinto de las palomas.

     
  33. luquecasiopea says:

    Gracias, vasilymp, por su estímulo y acertada sugerencia, que tendré muy en cuenta.

     
  34. MVMC says:

    Noto un intento de tergiversar y desacreditar a investigadores prestigiosos como Torres y Monreal… yo lo único que quiero es que ustedes argumenten como solucionar los graves problemas económicos, financieros, demográficos y por tanto sociales que padece nuestro país. Estos investigadores junto con muchos otros vienen trabajando desde hace más de 25 años en brindar aportes oportunos para contribuir al despegue de nuestro país… pocas veces han sido tenido en cuenta… Ustedes no ayudan, sus argumentos son infantiles y simplistas…

     
  35. Carlos Luis Hernández says:

    Bueno, bueno, y MVMC nos trae lo que faltaba. La técnica repetida hasta el cansancio de la victimización pero es el Sr Monreal el que ha convertido su blog en una fábrica de palabras ofensivas y descalificaciones, como ha dicho acertadamente el Dr en Ciencias Carlos García.

     
  36. MVMC says:

    Carlos, mi intención no es victimizar a nadie… la verdad es que admiro tu poder de captacion de ideas en este caso equivocadas. No hace falta victimizar a nadie.. Monreal, Torres, Triana y muchos más analizan de manera lógica y profunda los problemas cubanos. Tu y otros como tu utilizan la retórica y el descrédito hacia el que piense distinto de ustedes como arma de argumento y no me parece justo. Yo creo que todos pensamos lo mejor para nuestro país. El debate resptuoso entre todos es saludable.

     
  37. Pingback: Cuba: ¿Qué nos ocultan quienes elogian el capitalismo? | mitimaes

  38. luquecasiopea says:

    Suongo que me consideran entre los que usan la retórica y el descrédito hacia el que piense distinto. Al menos lo hago en mi nombre y no con siglas. Por lo demás, mi texto contiene argumentos a los que no se ha respondido, e inicialmente evité mencionar nombres de personas, pues lo que me importaban eran las ideas.

     
  39. Felipe Reyes says:

    Soy un lector recurrente del blog de Monreal y debo decir que en la actualidad, de todos los economistas cubanos que escriben, es el que mayor nivel científico e inteligencia posee, con diferencia respecto al resto. Todos sus trabajos tienen un carácter científico vinculado a la teoría económica y en los mismos se puede apreciar la solidez de sus planteamientos, respaldados siempre por la ciencia y no por estados de opinión, algo que no se puede afirmar de todo el que esribe. No comparto lo planteado por Carlos Luis Hernández y por el Dr. Carlos García de que su blog es una fábrica de palabras ofensivas y de descalificaciones, más bien es todo lo contrario, son otros los que pretenden descalificarlo a él y a economistas jóvenes como Torres cuyos criterios no son frutos del azar, sino de estudios previamente realizados durante años. Tampoco comprendo que se vean precisados a responder sobre algunas cuestiones que otros quieren y que en lo absoluto tienen relación ni con la ciencia ni con la resolución de problemas claves del país, al final cada quien responde lo que quiere y a quien quiere

     

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