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	<title>La pupila insomne &#187; socialismo</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>Capitalismo y subdesarrollo: El objetivo es superar ambos. Por Agustín Lage Dávila</title>
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		<pubDate>Mon, 18 Apr 2022 12:30:23 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La lógica de la acumulación capitalista es un formidable dispositivo de creación de desigualdades. <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=77986">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-779870" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2022/04/index-4.jpeg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">El artículo de la semana pasada, <strong>“<a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2022/04/11/los-objetivos-y-los-procedimientos-en-la-economia-cubana-sobre-que-discutimos-por-agustin-lage/"><span style="color:#0000ff;">Los Objetivos y los Procedimientos</span></a>” </strong>atrajo muchos comentarios, que no es físicamente posible sintetizar ni polemizar en un par de páginas. La mayoría de los comentarios fueron muy buenos, y con ideas interesantes; pero también hubo algunos preocupantes, especialmente los que se acercan a un cuestionamiento, no de los procedimientos concretos (que siempre pueden contener errores), sino de los objetivos de soberanía, justicia social y prosperidad. Hubo hasta quien casi gritó: “privatizarlo todo”.</span><span id="more-77986"></span></p>
<p><span style="color:#000000;"> Esos hay que responderlos y la respuesta está en que los objetivos están vinculados entre sí y vinculados a su vez a la aspiración de Socialismo. No se alcanzarán unos sin los otros. Queremos superar el subdesarrollo, pero para ello hay que dejar atrás el capitalismo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Hay hechos históricos del ayer que es imprescindible comprender para tomar posiciones lúcidas y firmes en las polémicas de hoy. La lógica de la acumulación capitalista es un formidable dispositivo de creación de desigualdades. La propiedad privada sobre los medios de producción le da al propietario del capital ventajas para la generación de ganancias, las cuales se emplean en adquirir nuevos bienes de capital, que a su vez amplifican las ventajas iniciales. Surge así un lazo de retroalimentación positiva que construye bifurcaciones, que separan a los que tienen y a los que no tienen, las cuales en algún momento se hacen irreversibles. Marx lo estudió al interior de los países industrializados y lo describió como la ley de la concentración del capital. Fidel y Che Guevara lo estudiaron en las relaciones entre países desarrollados y subdesarrollados.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Las guerras coloniales llevaron el proceso de ampliación de desigualdades a escala internacional. Las economías de los países colonizados fueron puestas en función de la acumulación capitalista en las metrópolis. Los países colonizados fueron víctimas del proceso internacional de concentración del capital, y convertidos en suministradores de materia prima para la industria europea, materia prima obtenida con mano de obra esclava primero y con obreros mal pagados después.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El más formidable motor de acumulación de capital en Europa fue la  esclavitud americana, impuesta y mantenida a partir de la dominación militar.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El rentismo privado exportador de los países periféricos pobres fue una condición necesaria para la dinámica de acumulación en los países centrales ricos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Un pasaje emblemático de la imposición del libre comercio a favor de los intereses de los países capitalistas desarrollados fue la Guerra del Opio en 1839, en la que Gran Bretaña, por la fuerza de las armas, impuso a China el libre comercio y la apertura de sus puertos, como reacción al intento del gobierno chino de prohibir el comercio del opio, que introducía la compañía británica de Indias Orientales. Unos años después entraron en el conflicto Francia, Estados Unidos y Rusia, forzando a China a tratados, conocidos por la Historia como los “Tratados Desiguales” que abrieron 11 puertos al exterior, y crearon para China enormes desequilibrios comerciales.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">India y China aportaban todavía en 1800 el 53% de la producción manufacturera global, pero ya en 1900 habían descendido al 5%.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La gran bifurcación del mundo entre países ricos y países pobres se inició con la primera revolución industrial en el siglo XVIII y se reforzó con las guerras de conquista coloniales. Las políticas proteccionistas primero y la imposición del libre comercio una vez adquiridas las ventajas industriales (nunca antes), la hicieron irreversible.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Una vez que se monta el esquema de mono-producto a exportar (oro, plata, azúcar, caucho, café, algodón, etc) ya no se logra salir de esta “jaula del subdesarrollo”. Europa y Norteamérica, que inicialmente desarrollaron sus industrias nacionales con fuertes políticas proteccionistas, impusieron después el libre comercio a los países del sur cuyas manufacturas no podían competir con las industrias maduras del norte.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Eduardo Galeano comienza su libro imprescindible “<em>Las venas abiertas de América Latina” </em>con esta afirmación: “<em>La división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder”</em>.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La economía colonial se estructuró en función de las necesidades del mercado europeo y la población indígena sometida se convirtió en un inmenso proletariado externo para la economía de las metrópolis. La función de beneficiario principal del sistema fue asumida paulatinamente por los Estados Unidos. En 1916, cuando Lenin escribió su libro sobre el Imperialismo, el capital norteamericano abarcaba menos del 20% de las inversiones extranjeras privadas directas en América Latina y el Caribe. En 1970 ese porcentaje era ya el 75%. Y no es esta una historia limitada a los siglos precedentes: Todavía hoy los políticos de Estados Unidos invocan la Doctrina Monroe (“América para los americanos”) como el fundamento de su política exterior.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Las instituciones del capitalismo dependiente estuvieron orientadas a la extracción de valor, no a creación de valor económico. Las clases dominantes de la sociedad colonial latinoamericana y luego de las economías capitalistas subdesarrolladas, no se orientaron jamás al desarrollo económico interno, sino al lujo, el despilfarro y la dependencia.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Veamos como ejemplo de esa incapacidad de las clases dominantes del capitalismo dependiente, el caso de Cuba en 1920, cuando los precios del azúcar colocaron al país en un alto nivel de exportaciones, superior en ese momento al de Inglaterra, pero esos ingresos no se utilizaron en función del desarrollo industrial del país, sino que escaparon al extranjero y/o financiaron el consumo suntuario de las élites.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El mercado interno, limitado por la pobreza de las mayorías, no funcionó como atractor de desarrollo industrial, y eso no fue producto de ninguna ley de la economía, sino de una opción política.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La desnacionalización de las economías latinoamericanas se reforzó en la segunda mitad del siglo XX con las doctrinas económicas neoliberales impuestas por las dictaduras militares. El primer “experimento” lo hicieron los asesores económicos norteamericanos en Chile, bajo la dictadura de Pinochet. Luego siguieron otros. La misma  y escasa ayuda oficial al desarrollo que reciben los países de América Latina se utiliza mayoritariamente para financiar compras en los Estados Unidos, convirtiéndose así en un subsidio a los exportadores norteamericanos. La dependencia se reforzó con la desnacionalización del sistema bancario.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La experiencia histórica indica con claridad que la inserción en la economía global no siempre es fuente de desarrollo, sino que puede ser el camino de la profundización del subdesarrollo, especialmente si la inserción no conlleva capacidades de creación de conocimiento.  Ello depende del tipo de inserción en la economía mundial que se construya. Y los rasgos que definen el tipo de inserción en la economía mundial se dibujan día a día, incluyendo el día de hoy mismo, en cada decisión de inversión, en cada contrato comercial, en cada préstamo, en cada asociación económica internacional.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En la economía global del siglo XXI, las ventajas naturales (minerales, tierra, posición geográfica, atractivos turísticos, etc) existen y hay que usarlas, pero pierden progresivamente importancia ante las <strong>“ventajas construidas”</strong> (cohesión social, estabilidad política, seguridad ciudadana, educación, salud, capacidades científicas, cultura). La construcción de esas ventajas, es una función insustituible del Estado Socialista.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Razonemos entonces con profundidad sobre las raíces de nuestras dificultades actuales, y con mucha lucidez sobre lo que hay que hacer ahora; pero al mismo tiempo, defendamos con firmeza lo que tenemos y principalmente la opción soberana de superar al mismo tiempo el capitalismo y el subdesarrollo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Así lo sentenció José Martí en 1890: <strong>“</strong><em><strong>La Razón, si quiere guiar, tiene que entrar en la caballería”.</strong></em></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Agustín Lage Dávila</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Centro de Inmunología </span></p>
<p>(<span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="https://agustinlage.blogspot.com/2022/04/capitalismo-y-subdesarrollo-el-objetivo.html?m=1"><strong><em>DE PENSAMIENTO ES LA GUERRA</em></strong></a></span>)</p>
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		<title>Cuba: Lecciones de una guerra inconclusa. Por Iroel Sánchez</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Apr 2022 11:29:24 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Una batalla en la que la comunicación social se ubica hoy en el centro de la contraofensiva de ideas. <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=77850">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-778510" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2022/03/external-content.duckduckgo.com_-3.jpeg"></div></div></td></tr></table><p class="western" align="left">“Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época…”<span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:large;"> (Marx y Engels </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:large;"><i>dixit</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:large;">). En la</span></span> <span style="font-size:large;">época del imperialismo, es cosa sabida, son las de las la burguesía, clase social con el poder y la hegemonía en el capitalismo globalizado, en el que Estados Unidos funge como hegemón global. </span><span id="more-77850"></span></p>
<p class="western" align="left"><span style="font-size:large;">Esa hegemonía se construye y reproduce a través de vías de formación de consenso social como los sistemas educativos, productos de la industria cultural, medios de comunicación, organismos internacionales, instituciones religiosas y de gobierno y la academia, en un proceso mucho más complejo que lo que podemos describir en este espacio. La llegada de internet, lejos de disminuir, ha fortalecido las hegemonías preexistentes cuando, como promedio, las personas pasan más de seis horas diarias en la red de redes, y el acceso a los recursos tecnológicos y financieros para influir más allí, junto a las contadas empresas que controlan esos espacios, responden a las mismas relaciones de clase, dominación y acumulación preexistentes en el mundo físico. La contradicción capitalista entre el trabajo (cada vez más social) y el capital (cada vez más concentrado), se expresa en internet en su uso cada vez mayor por miles de millones de personas frente a una apropiación crecientemente concentrada en un puñado de empresas de los datos que esas personas generan. La brecha digital (acceso) se va cerrando, mientras la brecha cultural (capacidad para producir y posicionar contenidos de más influencia) se va ampliando. </span></p>
<p class="western" align="left"><span style="font-size:large;">En Cuba, la transición socialista a contrapelo de esa hegemonía capitalista enfrenta grandes desafíos y desventajas muy particulares, con respecto a otros países que ,al igual que nosotros, no comparten la permisividad hacia el dominio estadounidense y/o desarrollan proyectos socialistas: una cultura joven, una independencia recién conquistada, una población poco numerosa con una lengua hablada por 540 millones de personas más, en la que la industria cultural asentada en Miami ha ido adquiriendo una influencia creciente como productora de gustos, modos, necesidades y aspiraciones, especialmente entre jóvenes y adolescentes hispanohablantes. </span></p>
<p class="western" align="left"><span style="font-size:large;">La clase burguesa dependiente derrotada en Cuba en 1959, y asentada en el sur del estado de la Florida, ha aprovechado esas características, en alianza con las instituciones gubernamentales estadounidenses, para buscar influencia al interior de la sociedad cubana, como por ejemplo, con el control que ejercen desde allí sobre la difusión internacional de la música latina. </span></p>
<p class="western" align="left"><span style="font-size:large;">El hecho de que en internet se borren las fronteras y se facilite con ello entrenar, articular y pagar personas al interior del país, le ha permitido, a la estrategia de cambio de régimen que preconizan, capitalizar los efectos sociales de un momento particularmente complejo (pandemia y guerra económica recrudecida) y encontrar la empleomanía al servicio de esos planes entre la minoría que al interior de la Isla carece de escrúpulos para resistirse a hacerles el trabajo sucio a quienes les pagan pero los desprecian. </span></p>
<p class="western" align="left"><span style="font-size:large;">A lo anterior se suma la llegada masiva de los residentes en Cuba a las redes sociales digitales, un escenario colonizado antes por personas nacidas aquí pero residentes en otros países que están sometidas a un bombardeo constante de información negativa sobre su país de origen. Sufren el impacto de un discurso prácticamente unánime de los medios de comunicación hegemónicos, junto a la influencia de la industria cultural capitalista con su imposición de paradigmas anticomunistas. </span></p>
<p class="western" align="left"><span style="font-size:large;">A esta situación, ya de por sí muy desfavorable, se suma la articulación en las redes sociales digitales con las webs financiadas contra Cuba desde Estados Unidos y sus colaboradores en la Isla. Son emisores de un mensaje en esencia idéntico pero dirigido de manera diferenciada a prácticamente todos los sectores de la sociedad. </span></p>
<p class="western" align="left"><span style="font-size:large;">Este desafío solo puede ser superado desde Cuba con la combinación de la formación masiva de un receptor crítico y el fomento de habilidades para participar activamente en la creación de contenidos, junto a la difusión de producciones que, con códigos contemporáneos, sean portadoras de los valores que defendemos. En ese sentido, el despliegue del servicio de datos móviles, con el correspondiente incremento en alcance e inmediatez de los procesos en el espacio digital y su previsible impacto en el mundo físico, no fue suficientemente acompañado de una transformación radical para potenciar ambos aspectos. </span></p>
<p class="western" align="left"><span style="font-size:large;">La revelación en 2011 por Wikileaks del cable del 15 de abril de 2009 del Jefe de la Sección de Intereses de los Estados Unidos en Cuba, Jonathan Farrar, que proyectaba una nueva contrarrevolución con énfasis en jóvenes artistas y blogueros, había anunciado claramente a dónde se dirigía el reclutamiento para el nuevo escenario</span><span style="color:#000000;"><span style="font-size:large;"><span lang="es-CU">. F</span></span></span><span style="font-size:large;">lorecieron proyectos en internet dirigidos a la articulación de los sectores mencionados por Farrar desde valores contrarios a la Revolución. El incremento de medios digitales financiados desde el exterior de los últimos años no enfrentó un mínimo crecimiento de espacios comunicacionales que abordaran sistemáticamente aspectos de la guerra cultural y comunicacional ni como nuevos medios ni como nuevos espacios dentro de los medios tradicionales. Esos temas, por lo general, fueron abordados hasta fines del año 2020, desde blogs y espacios marginales y no en los medios de comunicación de la Revolución.</span></p>
<p class="western" align="left"><span style="font-size:large;">Combinando eficazmente en las narices de instituciones cubanas becas, eventos y publicaciones, y aprovechando nuestros vacíos, Estados Unidos logró avanzar en Cuba en la edificación de consensos en el discurso público de la economía, el derecho, la comunicación y el tratamiento de periodos históricos como la república burguesa neocolonial y los años iniciales de la Revolución. Sus proyectos en la web dotaron de una máscara aparentemente teórica al discurso contrarrevolucionario, y se esforzaron en promocionar una sociedad civil virtual que ha acompañado desde sus títulos académicos los intentos de legitimación de las acciones dirigidas a la inducción de un golpe blando desde finales del año 2020. </span></p>
<p class="western" align="left"><span style="font-size:large;">No es un secreto que, en línea con el citado cable de Farrar, la relativamente numerosa masa de creadores del arte y la literatura existente en Cuba, parte significativa de cuya producción no encuentra realización económica al interior de nuestras fronteras y busca, como sus colegas de otros países, insertarse en los circuitos internacionales, ha sido blanco de chantajes y presiones de todo tipo por la maquinaria mediática financiada desde Estados Unidos. Aquellos colaboradores de la estrategia subversiva que, con la bandera de la libertad de expresión, gestaron una protesta ante el Ministerio de Cultura y lograron arrastrar tras de sí a personas honestas, actuaron, de modo consciente o no, en defensa de su interés económico, que ya no puede renunciar a los ingresos o la celebridad provenientes de esos proyectos. Cierto que hoy están desacreditados y desenmascarados, pero que hayan podido inicialmente presentar otro rostro y embaucar a más de uno, es también el resultado de nuestras manquedades. </span></p>
<p class="western" align="left"><span style="font-size:large;">En paralelo, en los campos del consumo cultural más masivo y mercantil, como ha ocurrido con algunas figuras del reguetón, la actuación combinada de las maquinarias de seducción (mercado de Miami) y de terror sicológico (conjunto de nuevos medios e influencers surgidos durante el gobierno de Trump) han permitido que la estrategia de guerra cultural cuente con líderes de opinión cubanos a su servicio. En ese escenario, la ausencia de debate sistemático sobre estos asuntos permitió que el pequeño grupo de personas conectado con la estrategia norteamericana se mostrara como abanderado de la libertad de expresión y la lucha contra la censura frente al “estado represor”. </span></p>
<p class="western" align="left"><span style="font-size:large;">El punto de inflexión que ha significado el 11 de julio de 2021 en nuestro accionar recogió sus primeros frutos en la derrota el pasado noviembre de los planes imperialistas para provocar un baño de sangre en el país. Terminaron en la desarticulación de buena parte de su quinta columna aquí. Esto ha sido posible, en la peor de las circunstancias económicas y cuando arrastramos aún mucho de burocrático en nuestro funcionamiento institucional, por la oportuna información al pueblo, el surgimiento de nuevos espacios revolucionarios de comunicación física y mediática y la movilización popular, sobre todo de los jóvenes, en defensa de la Revolución, y demuestra que por más recursos con que cuenten nuestros enemigos, lo decisivo es lo que hagamos nosotros. Ahora bien, lo que permitirá hacer nuestra victoria irreversible, además de la sostenibilidad económica, es la consolidación de nuestra contra-hegemonía en el campo de las subjetividades. </span></p>
<p align="left"><span style="color:#000000;"><span style="font-size:large;">No se trata de que se ha pasado a la ofensiva y ya no hay peligro de retroceder. Por enorme que sea el capital político de la Revolución y las reservas éticas que esta ha sembrado en el pueblo, las duras lecciones de los últimos años debemos asimilarlas para comprender que la hegemonía no es un producto final, siempre el mismo, terminado; sino un proceso, que implica relaciones, hostilidad, enfrentamientos de muchos tipos, en espacios o instancias que hay que conquistar diariamente. </span></span></p>
<p align="left"><span style="color:#000000;"><span style="font-size:large;">Resulta urgente e imprescindible que seamos capaces de producir y reproducir una contra-hegemonía (en oposición, ruptura y superación de la hegemonía burguesa que nos llega en su versión más mediocre vía Miami). Esto debe traducirse en la producción -consciente, planificada, organizada, pensada, proyectada, creadora, multilateral- de gustos, aspiraciones, deseos, anhelos, costumbres, hábitos… que reproduzcan el socialismo cubano -como etapa de transición hacia el comunismo-. Hay que consolidar la hegemonía del socialismo cubano en todas las instancias de la vida cotidiana; para lo cual es imprescindible movilizar todos sus espacios, todas las organizaciones, todas las instituciones revolucionarias de la sociedad civil. Una batalla en la que la comunicación social se ubica hoy en el centro de la contraofensiva de ideas. </span></span></p>
<p align="left"><span style="color:#000000;">(<a href="https://www.granma.cu/pensar-en-qr/2022-03-31/cuba-lecciones-de-una-guerra-inconclusa-31-03-2022-21-03-53"><strong><em>Granma</em></strong></a>)</span></p>
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		<title>Para Cuba, Soberanía y Socialismo son la misma cosa. Por Agustín Lage</title>
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		<pubDate>Tue, 31 Aug 2021 11:56:24 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La igualdad social no es una consecuencia del desarrollo económico: es un pre-requisito para el desarrollo económico.  <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=76205">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-762060"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">El país está en manos de los jóvenes. Siempre lo ha estado: Martí tenía 16 años de edad cuando escribió <em>“El Presidido Político en Cuba</em>” , Mella tenía 22 cuando fundó el Partido Comunista, Guiteras tenía 27 cuando ordenó la nacionalización de la Empresa de Electricidad, Fidel tenía también 27 cuando asaltó el Cuartel Moncada, y el Che tenía 30 años cuando tomó Santa Clara.</span><span id="more-76205"></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><img class="size-full wp-image-76209 aligncenter" src="https://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2021/08/unnamed-1.jpeg" alt="unnamed" width="512" height="296" /></span><!--more--></p>
<p><span style="color:#000000;"> Siempre tuvo la vanguardia juvenil conceptos muy claros sobre lo que había que hacer en cada momento. Por eso es tan importante que discutamos los conceptos esenciales que necesitamos para guiar las tareas de hoy y seguir adelante.  Uno de esos conceptos esenciales, quizás el más importante, es que<strong> defender a Cuba y defender el Socialismo no son dos batallas diferentes, sino una y la misma</strong>.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"> Las sociedades humanas son entes históricos, y esta historicidad significa que lo que somos hoy es la consecuencia de una larga y compleja trayectoria, la cual es diferente para cada colectividad humana. La nuestra es una trayectoria que vincula desde sus orígenes mismos, la aspiración de soberanía nacional con la de equidad y  justicia social.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"> Para Cuba en el siglo XXI, soberanía y socialismo son dos conceptos interdependientes: no tendremos soberanía nacional sin socialismo, ni podremos construir el socialismo sin soberanía nacional.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"> La soberanía nacional siempre fue (y sigue siendo) un objetivo sagrado por el que han dado sus vidas muchos cubanos. Pero fue siempre un objetivo que no se agota en si mismo. No es la soberanía una estación de llegada: es un punto de partida. La defendemos porque es lo que nos permite continuar el camino hacia objetivos superiores, relacionados con la justicia social, la dignidad humana y la cultura.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"> La defensa de la soberanía nacional incluye hoy la defensa del socialismo</span></p>
<p><span style="color:#000000;"> La soberanía no es un concepto abstracto: es el derecho a ser diferentes. Y entre esas diferencias, hemos llegado a ser el experimento histórico más largo de construcción del socialismo, actualmente en desarrollo (con la excepción de China y todas sus particularidades).</span></p>
<p><span style="color:#000000;"> Ser “diferentes” hoy significa tener la libertad efectiva para superar la lógica de las relaciones mercantiles constructoras de desigualdades y exclusión, y guiar las estrategias hacia una racionalidad económica creadora de cultura, de justicia  y de sostenibilidad a largo plazo, la cual es diferente a la racionalidad de la maximización de las ganancias inmediatas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">  Significa que si retrocediéramos en la soberanía nacional, se congelaría la construcción de nuestra institucionalidad, perfectible pero incluyente y participativa, se congelaría la innovación y el desarrollo, y entonces los centros de poder mundial retomarían la adquisición de activos como lo hicieron desde el siglo XIX, y fabricarían en Cuba “su” élite nacional subordinada. Ya ocurrió una vez en 1902.  Los cubanos de hoy y los de mañana, no podemos permitir que eso suceda otra vez.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Para alcanzar los objetivos interdependientes de soberanía nacional y justicia social, en el mundo de hoy se necesita la propiedad social sobre los medios fundamentales de producción y el papel protagónico de la empresa estatal en la economía. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Justicia social es educación, salud, acceso a la cultura, protección al trabajo y seguridad social, objetivos que se concretan en un sistema de instituciones presupuestadas que se financian con los ingresos de la economía estatal. No hubiésemos logrado construirla con los impuestos de una economía subdesarrollada, privatizada y dependiente. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">La igualdad social no es una consecuencia del desarrollo económico: es un pre-requisito para el desarrollo económico. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">La trayectoria revolucionaria cubana ha construido un amplio consenso en nuestra sociedad sobre los objetivos que debemos alcanzar. Ese consenso es una innegable ventaja conquistada. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">La creencia básica del capitalismo (incluso en los que honestamente creen todavía en el capitalismo) es la construcción de prosperidad material basada en la propiedad privada y la competencia. La nuestra se basa en la creatividad movida por los ideales de equidad y solidaridad entre las personas, incluidas las generaciones futuras. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Tenemos ante nosotros muchas opciones, y hay mucho que discutir en nuestra sociedad, pero no podríamos hacer nada si no tuviésemos soberanía nacional para defender una independencia, que depende mucho en este siglo XXI, de la educación, la ciencia y la cultura. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Sobre la soberanía de Cuba y sobre el ideal socialista tenemos que construir un consenso sólido como una roca de granito. Después podemos polemizar todo lo que se quiera sobre los modos concretos de lograrlos. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">La tarea nuestra es fortalecer ese consenso. El plan de nuestros adversarios históricos es erosionarlo. <em>“Plan contra Plan”,</em> fue una expresión de José Martí. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">En los años 80s cuando ya se apreciaban señales de desintegración en el campo socialista europeo, Fidel Castro desarrolló la doctrina de “La Guerra de Todo el Pueblo” que le puso un freno a la opción militar para destruir la Revolución. Luego en los años 90s impulsó lo que en aquel momento empezamos a llamar “La Batalla de Ideas”. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Los que vivimos ambas etapas vemos hoy muy claro que la Batalla de Ideas es la continuidad de la Guerra de Todo el Pueblo en un nuevo escenario. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">En la primera vencimos: la historia de invasiones militares en Granada, Dominicana, Haití, Panamá y otras, no pudieron repetirla en Cuba. En la segunda, protagónica hoy y que repite esquemas de hegemonía cultural, tenemos que vencer también. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Es imprescindible comprender que <strong>para Cuba, Soberanía y Socialismo son la misma cosa</strong>.</span></p>
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		<title>No necesitamos desigualdades para construir prosperidad. Por Agustín Lage</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Aug 2021 02:41:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Agustín Lage]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[socialismo]]></category>

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		<description><![CDATA[No necesitamos para nada la expansión de las desigualdades. Nuestra economía puede crecer sin ello. <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=76025">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-760260" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2021/08/index-4.jpeg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;"> La nota que publiqué aquí el pasado 2 de agosto titulada <strong>“<span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2021/08/02/lo-que-quieren-es-la-expansion-de-las-desigualdades-en-cuba-por-agustin-lage/">Que es lo que quieren?: La expansión de las desigualdades</a></span>”, </strong>buscaba alertar sobre las intenciones de quienes nos presionan a evolucionar hacia fórmulas capitalistas en nuestra economía.</span><span id="more-76025"></span></p>
<p><span style="color:#000000;">  Fue bien recibida y compartida, pero también en varios espacios de debate hubo compañeros (buenos compañeros) que expresaron que el temor a la expansión de las desigualdades sociales podría convertirse en un freno a los cambios necesarios para aumentar la productividad del trabajo y construir la prosperidad que tanto deseamos y necesitamos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"> Tal preocupación es entendible pero es injustificada: No necesitamos para nada la expansión de las desigualdades. Nuestra economía puede crecer sin ello.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">  De hecho, los datos (de nuevo y siempre “los datos”) indican que la realidad es al revés: Las desigualdades sociales generan ineficiencia en la economía.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"> Sugiero leer el excelente ensayo publicado por la Dra. Alicia Bárcena y su equipo de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) titulado <strong>“La Ineficiencia de la Desigualdad”. </strong>Está accesible en internet </span><span style="color:#000000;">( <a style="color:#000000;" href="https://www.cepal.org/es/publicaciones/43442-la-ineficiencia-la-desigualdad"><span style="color:#0000ff;">https://www.cepal.org/es/publicaciones/43442-la-ineficiencia-la-desigualdad</span></a>).</span></p>
<p><span style="color:#000000;"> De ese ensayo es la siguiente gráfica que relaciona el Índice de Gini (un coeficiente que mide el grado de desigualdad de los ingresos, y que es mayor a mayor desigualdad) con la productividad del trabajo en un grupo grande de países.<img class="size-full wp-image-76027 aligncenter" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2021/08/image.png" alt="" width="514" height="353" /></span></p>
<p><span style="color:#000000;"> La conclusión es que la desigualdad afecta negativamente la productividad. Los países con mayores índices de desigualdad son los menos productivos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"> Uno de los mitos de la ideología capitalista pretende convencernos de que las desigualdades sociales son necesarias para el crecimiento de la economía. Se pretende así legitimar el sistema de propiedad privada sin límites y libre competencia sin control que las engendra.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"> Esa afirmación no resiste la contrastación con los datos: De hecho en varios países  actualmente hay datos que demuestran que los períodos de reducción de desigualdades coinciden con los de mayor crecimiento de la economía.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Y viceversa.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"> Obviamente los cubanos de hoy no estamos satisfechos con la dinámica a la que ha ocurrido y ocurre nuestro desarrollo económico.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Hemos tenido y tenemos problemas, lazos que atan las fuerzas productivas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"> Pero el problema no está en la equidad: está en la centralización de las decisiones económicas, y la ironía reside en que muchas veces el camino de la centralización se ha emprendido en nombre de la equidad.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La sabiduría colectiva de los cubanos en este momento de transformaciones económicas (las vemos en la prensa y en la calle todos los días) consiste en no confundir ambas cosas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Y fortalecer el consenso sobre los procedimientos que necesitamos, que no son ni la transferencia incontrolada de la propiedad estatal hacia el sector privado o la inversión extranjera, ni tampoco el control estatal burocrático sobre la creatividad de las instituciones y los necesarios procesos de exploración en un contexto mundial de cambios tecnológicos e incertidumbres.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"> A esta sabiduría nos convoca el texto de la Constitución de la República que aprobamos masivamente en el 2019 y que dice en su Artículo 30:</span></p>
<p><strong><span style="color:#000000;"><em>“La concentración de la propiedad en personas naturales o jurídicas no estatales es regulada por el Estado, el que garantiza además una cada vez más justa redistribución de la riqueza, con el fin de preservar los límites compatibles con los valores socialistas de equidad y justicia social”</em></span></strong></p>
<p><span style="color:#000000;"><em> </em>Con ese lente hay que mirar todo lo que hacemos. No necesitamos expansión de desigualdades para nada. Ya crecieron durante el período especial y no deben crecer más.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"> Se preguntarán muchos, justamente ¿y cómo se hace esto?. El tema tiene fuertes conexiones con la construcción de cultura, y también con el desarrollo tecnológico, pero eso es materia para próximos comentarios.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Agustín Lage Dávila</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Centro de Inmunología Molecular</span></p>
<p><span style="color:#000000;">(<a href="https://agustinlage.blogspot.com/2021/08/no-necesitamos-desigualdades-para.html"><em><span style="color:#0000ff;"><strong>Blog del autor</strong></span></em></a>)</span></p>
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		<title>Socialismo, democracia y Poder Popular. (video) Por Néstor Kohan</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Apr 2021 11:32:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[¿"Democracia en general", sin nombres ni apellidos? Legalidad e ilegitimidad de las instituciones políticas burguesas, sus cuerpos represivos y sus tribunales de clase. ¿Quién toma las decisiones estratégicas en el capitalismo tardío? <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=75107">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-751080" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2021/04/thumbnail.jpeg"></div></div></td></tr></table><p class="yiv9447070285MsoNormal"><span style="color:#000000;">Enfrentamiento entre dos tradiciones no sólo diferentes sino también contradictorias y antagónicas: </span></p>
<p class="yiv9447070285MsoNormal"><span style="color:#000000;">(a) Democracia verdadera, socialismo y poder popular, frente a </span></p>
<p class="yiv9447070285MsoNormal"><span style="color:#000000;">(b) República parlamentaria, burguesa, liberal y capitalista. </span><br /><span id="more-75107"></span></p>
<p class="yiv9447070285MsoNormal"><span style="color:#000000;">¿&#8221;Democracia en general&#8221;, sin nombres ni apellidos? Legalidad e ilegitimidad de las instituciones políticas burguesas, sus cuerpos represivos y sus tribunales de clase. ¿Quién toma las decisiones estratégicas en el capitalismo tardío? Las fake news, la Big Data y la manipulación imperialista de la opinión pública en la sociedad contemporánea. El lawfare como forma perfeccionada de la contrainsurgencia. ¿Quién maneja las redes sociales y los grandes monopolios de (des)información? ¿Libertad de expresión y pluralismo o censura permanente, control del pensamiento y vigilancia total? Algoritmos matemáticos e inteligencia artificial como mecanismos para disciplinar las disidencias y las opiniones críticas.</span></p>
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		<title>Dos respuestas sobre el sector privado y el socialismo en Cuba*. Por Iroel Sánchez</title>
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		<pubDate>Fri, 24 Jul 2020 12:05:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Iroel Sánchez]]></category>
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		<description><![CDATA[El sector privado en el socialismo que defendemos puede y debe aportar al desarrollo del proyecto socialista al menos en tres términos: crecimiento económico, justicia social, y soberanía nacional. <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=71748">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-717490"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;"><strong><em> La nueva Constitución le otorga reconocimiento a la propiedad privada y define como propiedad social socialista principalmente al sector estatal. ¿Qué debe diferenciar el funcionamiento del sector privado en el socialismo (y en el capitalismo)?</em></strong></span><span id="more-71748"></span></p>
<p><span style="color:#000000;">La Constitución en su Título II, relativo a los fundamentos económicos del Estado, realmente afirma que en la República de Cuba rige un sistema de economía socialista basado en la propiedad de todo el pueblo sobre los medios fundamentales de producción como la forma de propiedad principal, y la dirección planificada de la economía, que tiene en cuenta, regula y controla el mercado en función de los intereses de la sociedad. Más adelante reconoce la legitimidad y carácter complementario de la propiedad privada junto a otras, que interactúan en similares condiciones y son reguladas y controladas por el Estado en el modo de contribuir al desarrollo económico y social. Es decir, las distintas formas de propiedad reconocidas participan en la construcción del socialismo, en el impulso al proceso de desarrollo económico y social del país.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Pero existe una hegemonía global en torno al tema, en eso se basa el neoliberalismo. Se refuerza repitiendo siempre que lo privado es mucho más eficiente que lo estatal, hablando en términos estrictamente económicos, no de la eficiencia social, que ya es otra cosa y que se menciona muy poco. Pero es muy difícil comparar con certeza la eficiencia de un sector con otro que recibe veinticinco veces más cuando exporta, aunque sea indirectamente, un dólar.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Creo que es en<em> Miseria de la filosofía</em> donde Marx dice que las categorías sociales no son eternas, que tienen un contenido históricamente condicionado. Ese sector privado o no estatal, como se le dice, puede llegar en un funcionamiento coherente, que no es el que tenemos hoy, a ser también socialista, igual que el cooperativo. Cuando nosotros creemos una armonía en el funcionamiento económico ese sector privado puede y debe integrarse mucho más a la economía socialista, como se reitera hoy por la dirección del país. Recuerdo un artículo que escribí cuando la visita de Obama en vísperas del Congreso del Partido, donde dije que la respuesta a los intentos de utilizar el sector privado como factor de cambio de régimen tenía que ser integrarlo al socialismo. Creo que las medidas que se han estado adoptando van en esa dirección, aunque a veces la realidad lo dificulte, por las mismas cuestiones que ya el General de Ejército Raúl Castro criticó en la Asamblea Nacional, la improvisación, la superficialidad, las malas prácticas que han hecho inarmónico ese funcionamiento.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong><em>También conviven en Cuba imaginarios antagónicos en torno a la propiedad privada. Más allá de las miradas apologéticas o apocalípticas, ¿cómo cree que la coexistencia de lo privado (y cooperativo) y lo estatal influye en los comportamientos, formas de pensar, valores, subjetividades de las personas?</em></strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Muchos de los problemas que nosotros tenemos, los retrocesos en valores, los actos de incivilidad, son anteriores a que hubiéramos desarrollado un sector privado, y tienen que ver también con el incumplimiento de los principios socialistas. Ahora, cuando este sector privado se inserta en esas deformaciones (dualidad cambiaria, subsidios generalizados, insuficiente control de recursos como el combustible en el sector estatal… entre otras) eso trae resonancias.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Pero no es una cuestión automática, no es que una cosa genera la otra. Depende del entorno, de si se integra al sistema, si es coherente con el funcionamiento del sistema o no. Si nosotros tuviéramos ese problema resuelto, por ejemplo, no hubiera una emigración de un sector al otro. Yo creo que el centro es la desigualdad económica y social. Pasa con todo, Internet, por ejemplo, es una herramienta ideal, pero en un entorno de injusticia, amplifica la desigualdad. Entonces, en un contexto donde el trabajo no es todavía la vía fundamental de satisfacción de las necesidades de la gente, estas relaciones se complejizan.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Habría que ver si esos imaginarios serían los mismos en un entorno en el que una moneda no valiera veinticinco veces más en un sector  que en el otro, donde la electricidad y el agua no  fueran subsidiadas para unos y para otros no, donde la empresa estatal fuese realmente eficiente, donde se tuviera la misma autonomía en uno y en el otro. Pero no creo que se trate de una asociación automática, de decir ”el sector privado reproduce el capitalismo”. Cuando en una empresa estatal hay corrupción, ¿puede decirse que hay socialismo ahí? Hay que combatir al corrupto, pero también al corruptor, porque la desigualdad es corruptora, la desigualdad no basada en el aporte, en el trabajo, es muy dañina. Entonces en buena medida se dan esos problemas porque el entorno no es el adecuado.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El sector privado en el socialismo que defendemos puede y debe aportar al desarrollo del proyecto socialista al menos en tres términos: crecimiento económico, justicia social, y soberanía nacional. Lo contrario de asociarse a un poder extranjero interesado en cambiar el régimen económico y social existente en Cuba y que acaba de ser respaldado con el voto contundente del pueblo, o violar derechos de los trabajadores como la maternidad, las vacaciones, la protección ante los accidentes de trabajo, o dañar el medio ambiente.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em><img class="aligncenter size-full wp-image-45297" src="https://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2014/09/socialismo-dez-08.jpg" alt="" width="400" height="300" />*Fragmento de entrevista con Fernando Luis Rojas y Carolina García Salas para la serie “¿Qué socialismo?” de la revista </em>Temas, publicada en abril  2019</span><em><span style="color:#000000;">. <a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2019/04/12/iroel-sanchez-al-estado-socialista-le-conviene-una-sociedad-civil-activa-por-fernando-luis-rojas-y-carolina-garcia-salas/"><span style="color:#0000ff;"><strong>Leer entrevista completa,</strong></span></a></span> </em></p>
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		<title>El socialismo cubano, transformaciones, desafíos y participación (video)</title>
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		<pubDate>Sun, 12 May 2019 00:18:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Arleen Rodríguez Derivet]]></category>
		<category><![CDATA[Miguel Limia]]></category>
		<category><![CDATA[Olga Fernández Ríos]]></category>
		<category><![CDATA[socialismo]]></category>

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		<description><![CDATA[ El socialismo cubano, sus desafíos y las características que lo distinguen, las transformaciones en curso para hacerlo sostenible y la participación de la academia en el proceso de cambios que vive el país.  <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=66153">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-661540" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2019/05/1-nuestro-socialismo-sobre-la-mesa-600x398.jpg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">El programa Mesa Redonda de la Televisión cubana  de este viernes 10 de mayo planteó varias preguntas sobre el socialismo cubano, sus desafíos y las características que lo distinguen, las transformaciones en curso para hacerlo sostenible y la participación de la academia en el proceso de cambios que vive el país. </span></p>
<div class="embed"><iframe width="640" height="360" src="https://www.youtube.com/embed/Riv85OInW5A?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></div>
<p><span style="color:#000000;">La doctora en Ciencias Olga Fernández Ríos, investigadora del Instituto de Filosofía, el doctor en Ciencias, Miguel Limia David, académico de Mérito de la Academia de Ciencias de Cuba y miembro de la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo y el doctor en Ciencias, Gilberto Valdés Gutiérrez, coordinador del Grupo de Estudios sobre América del Instituto de Filosofía, abordaron estas y otras interrogantes en un programa conducido por Arleen Rodríguez Derivet que cerró con un fragmento de una entevista al intelectual cubano recientemente fallecido Fernando Martínez Heredia.<br />
</span></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El socialismo es una transición hacia otra sociedad, la comunista. Por Germán Sánchez Otero</title>
		<link>http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=64507</link>
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		<pubDate>Fri, 02 Nov 2018 12:16:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Latinoamérica]]></category>
		<category><![CDATA[Germán Sánchez Otero]]></category>
		<category><![CDATA[Reforma constitucional]]></category>
		<category><![CDATA[socialismo]]></category>

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		<description><![CDATA[ El socialismo no está escrito en las tablas de Moisés, es una transición hacia otra sociedad, la comunista, y hay que crearlo <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=64507">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-645080" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2018/10/reforma.jpg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;"><em>El intelectual y diplomático cubano Germán Sánchez Otero me ha honrado con enviarme sus propuestas de modificaciones al Proyecto de Constitución que por estos días discutimos en Cuba. Por su extensión y mi escaso tiempo aun no he terminado de leerlas, pero con su anuencia reproduzco de entre ellas, por su sólida argumentación, la relacionada con un tema varias veces abordado en este blog y que ha suscitado no pocas intervenciones en el debate: La pertinencia de explicitar en dicho documento &#8220;<strong>la  transición socialista hacia una sociedad comunista&#8221;</strong>;</em> </span><span id="more-64507"></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>PÁRRAFO ORIGINAL</strong></span></p>
<ol start="16">
<li><span style="color:#000000;">DECIDIDOS</span></li>
</ol>
<ol start="17">
<li><span style="color:#000000;">a llevar adelante la Revolución triunfadora  del  Moncada  y  del  Granma,  de la Sierra y de Girón que, sustentada en la más estrecha unidad de todas las fuerzas revolucionarias y del pueblo, conquistó la plena independencia  nacional,  estableció  el  poder revolucionario, realizó  las  transformaciones  democráticas  e  inició  la construcción del socialismo;</span></li>
</ol>
<p><span style="color:#000000;"><strong>PROPUESTA DE ENMIENDA</strong></span></p>
<ol start="17">
<li><span style="color:#000000;">a llevar adelante la Revolución triunfadora  del  Moncada  y  del  Granma,  de la Sierra, <strong>del llano </strong>y de Girón que, sustentada en la más estrecha unidad de todas las fuerzas revolucionarias y del pueblo, conquistó la plena independencia  nacional,  estableció  el  poder revolucionario,  realizó  las  transformaciones  democráticas, <strong>antimperialistas y anticapitalistas  e  inició  la  transición socialista hacia una sociedad comunista</strong>;</span></li>
</ol>
<p><span style="color:#000000;"><strong>ALGUNAS RAZONES QUE SUSTENTAN ESTA PROPUESTA </strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Primera: Añado a “las transformaciones democráticas” los conceptos “antimperialistas y anticapitalistas”, porque son tales cambios    sustantivos realizados de modo ininterrumpido junto a los primeros entre 1959 y 1960, los que permiten crear las condiciones  para el tránsito socialista.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Segunda: Se sustituye “construcción del socialismo” por “transición socialista” y más adelante propongo también el verbo “crear” en vez de “edificar” o “construir”, para  enfatizar que la transición socialista es un proceso  creativo, no predeterminado.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">A pesar de que se menciona a menudo  el conocido   alerta de Mariátegui – el socialismo no es calco ni copia sino creación heroica–   predomina en el lenguaje político de Cuba  la metáfora “construcción” o “edificación” del socialismo –importada de los textos soviéticos–, como si este fuese un edificio o un puente, del que ya tenemos el proyecto diseñado en todos sus detalles y solo es necesario erigirlo según un cronograma.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Tampoco es fortuito que Fidel,  a principios de este siglo expresara que nuestro mayor error fue haber creído que alguien sabía cómo se hacía el socialismo.   Su juicio está avalado por las experiencias cubanas de mimetismo  y otros errores propios,  y   por  lo ocurrido en procesos socialistas fenecidos o  existentes.  En el fondo es la misma idea: el socialismo no está escrito en las tablas de Moisés, es una transición hacia otra sociedad, la comunista, y hay que crearlo. Y tal  certeza, basada en la teoría original de Carlos Marx,  implica realizar ensayos, cometer errores, tener éxitos y hacer evaluaciones críticas siempre colectivas y democráticas, nunca complacientes ni burocráticas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En consecuencia sugiero cambiar   el término “construir”    por el  de “crear” u otro equivalente, y el de “construcción del socialismo”  sería más preciso sustituirlo por “transición socialista”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Tercera: Además,  recomiendo valorar la conveniencia de definir el concepto de socialismo que se alude en la Constitución. Se conoce la diversidad de variantes   que han existido o existen –socialdemócratas, las del llamado socialismo real, las asiáticas, las del  “socialismo del siglo xxi”… – y entre ellas la de Cuba.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En los  años sesenta del siglo pasado intentamos un curso original, quizás lo que hoy en día se denomina en otros países “socialismo con características propias”; luego nos inscribimos durante  14 años en la tradición del socialismo soviético, aunque sin perder ciertas esencias, entre ellas la política exterior independiente,  y más tarde, cuando fracasa allende el Atlántico y también en Cuba el modelo que copiamos  hemos estado más de 20 años<strong> </strong>buscando redefinir o afinar nuestros conceptos y políticas socialistas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En mi opinión, el debate en torno al proyecto de nueva Constitución está generando un bagaje de ideas que puede permitir sustentar con mayor rigor que todos los documentos previos, los conceptos hegemónicos en Cuba, o que debieran serlo, sobre un modelo específico de socialismo. El reto es enorme, la oportunidad histórica también y corresponde al Partido interpretarla y  lograr esa definición, consensuada entre  la abrumadora mayoría de los ciudadanos que apuestan por la alternativa  socialista cubana. Existe una extensa bibliografía al respecto, y en Cuba hay varios autores en el campo de las ciencias sociales y en otras disciplinas, que han realizado excelentes aportes en los últimos años.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Cuarta: En la acepción original de Marx y Engels, como es conocido, el socialismo es un período de transición entre el capitalismo y el comunismo.  Desde entonces llovió mucho y en   varias partes.   Diversas teorías y experiencias históricas –fracasadas la mayoría y otras en curso– se han acumulado en más de un siglo de procesos autodefinidos de tal modo desde 1917. Y aunque ese  “tránsito” ha sido más complejo y difícil de desarrollar que lo imaginado por los dos  fundadores de la teoría,   sigue vigente la idea  original de ese período intermedio de mutaciones y contradicciones para crear la nueva sociedad,  proceso  que hoy sabemos puede ser reversible y girar otra vez hacia el capitalismo, aunque la Constitución de uno u otro país declare irrevocable el socialismo. El peligro de tal fórmula pétrea es que pueda  suponerse  inexorable el decurso socialista, tema sobre el que  alertó Fidel en su memorable discurso de la Universidad de La Habana en noviembre de 2005.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Quinta: Por  todo lo expuesto y mucho más que se podría  añadir, recomiendo mantener la referencia al comunismo donde sea necesario, por ejemplo como  está inscrita en el artículo 5 de la Constitución de 1976, que termina diciendo: “(…) hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista”. Esa es nuestra genética teórica y política, y no hay razón para dejar de expresar  tal componente definitorio, que funciona además como la estrella polar en las noches y madrugadas de un mar proceloso,  cuando existen peligros de equivocar el rumbo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Desde que decidimos declarar en 1961 el carácter socialista de la revolución, asumimos que el objetivo sería el comunismo. Nuestro  pueblo mayoritariamente así lo entendió y por esa aspiración  hemos luchado y han muerto miles de  compatriotas. Debemos expresar el objetivo estratégico más importante y la relación de este con lo que hagamos durante la transición. ¿Transición hacia dónde? El socialismo no termina en una meta o en el piso 9, 23 o 52, como si se construyera un edificio.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">No existe tampoco una frontera que se cruza entre el socialismo y el comunismo. La revolución socialista tiene que avanzar de modo ininterrumpido,  y restarle poder de todas las maneras posibles al capitalismo en sus diferentes dimensiones, siempre  basándose en el consenso del pueblo y en la hegemonía del proyecto emancipador. Y la Carta Magna debiera expresar con claridad que el sostén y propulsor primordial  de este es la clase trabajadora en su más amplia acepción, incluidos sus intelectuales orgánicos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">No hay solución de continuidad entre el socialismo y el comunismo: es un proceso histórico cuya naturaleza,  energía y posibilidades de éxito radica en su interconexión y continuidad.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La brújula  durante la transición debiera estar siempre orientada hacia   las máximas aspiraciones, que deben comenzar a conseguirse desde el presente con resultados pequeños y grandes, aunque no sepamos cuánto tiempo demorarán en realizarse plenamente, pues además son impredecibles eventuales retrocesos parciales.  Tales aspiraciones no esperan ya consumadas   en un sitio ideal,  cual  si fuera el Paraíso al que llegaremos algún día si nos portamos bien.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">A medio siglo de haber expresado Fidel aquella explosiva idea sobre construir el socialismo y el comunismo en forma paralela, podría ser conveniente analizar su sentido más profundo. Marx concibe el socialismo   como una transición entre el capitalismo y el comunismo no solo en el ámbito económico.    Durante la transición los diferentes procesos forman una totalidad dinámica, interactúan e influyen entre sí, en la perspectiva medular de largo plazo de superar (en un sentido hegeliano) el capitalismo, hasta que en esa larga disputa el universo del trabajo, entendido en todas sus dimensiones –económicas, ideológicas,  políticas y culturales– lo reemplace.  El documento “Conceptualización  del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista” lo expresa de este modo:   “constituye un prolongado, heterogéneo, complejo y contradictorio proceso de profundas transformaciones en las estructuras políticas, económicas y sociales”. Útil, aunque genérico.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Sexta: ¿Por qué los adversarios están  de plácemes con que se  haya excluido la mención al comunismo en el proyecto de la nueva  Carta Magna? En las constituciones de los países que hoy se declaran socialistas ha sido  borrada la palabra comunismo. Incluso en Corea del Norte  sucedió   en la reforma de 2009. Pregunto: ¿Por qué Cuba debe hacerlo también?  No creo que debamos seguir  la pauta de las demás constituciones de países que se declaran socialistas,   sino reafirmar y elaborar con el máximo rigor nuestros conceptos sobre el socialismo y el comunismo.  Son suficientes las experiencias negativas de haber copiado varios conceptos  de la Constitución soviética, cuando se elaboró y aprobó la nuestra en 1976.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El argumento de que al mencionarse el socialismo ya incluimos el comunismo, es discutible. Entre otras razones porque existen diferentes modalidades de socialismo, por ejemplo los socialdemócratas siguen llamándose muchas veces de tal modo y la corriente llamada socialismo del siglo xxi tiene algunos  defensores que solo se proponen reformar el capitalismo, o intentar un híbrido capitalista–socialista cuyo destino ha sido o será el fracaso.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Debiéramos transitar nuestro derrotero socialista     consciente y explícitamente hacia el  horizonte comunista.   Lograr que  tal idea sea hegemónica en la  inmensa mayoría de los ciudadanos, o sea la hagan suya porque están convencidos, es una responsabilidad primordial del Partido y su éxito está asociado en primer lugar a que la gente perciba los avances en todos los ámbitos, materiales y espirituales, y a que los ciudadanos y ciudadanas  sean y se sientan actores del proceso.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Sabemos que  Cuba  en solitario o con un grupo de países no podrá alcanzar la sociedad comunista,  pues esta solo podrá existir a escala ecuménica. En eso  los dos alemanes no se equivocaron. Pero debemos recordar que ellos desde su primera proclama arrancan diciendo: “Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo”. Y  en el párrafo final enfatizan:  “Los  comunistas  no  se  cuidan  de  disimular  sus opiniones  y  sus  proyectos”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Sin el ánimo de utilizar a Fidel en  nuestra argumentación, me siento obligado a  referir que él defendió con especial vehemencia esta idea, en especial durante la coyuntura de la bancarrota del llamado campo socialista, y en los años posteriores. Por ejemplo,   el 28 de octubre de 1989, cuando se hacía añicos el muro de Berlín expresó: “(…) tenemos que atrincherarnos en las ideas del socialismo y el comunismo más que nunca”.     Y añadió: “¡Pase lo que pase!, seguiremos adelante, ¡pase lo que pase!, seguiremos luchando por el socialismo y por el comunismo; ¡pase lo que pase en el mundo!”.   Y el 3 de junio de 1998  afirmó: “Nosotros sí creemos en las ideas con una firmeza inconmovible, y las defendemos y las defenderemos; y creemos en el socialismo, creemos en el comunismo. Hoy, cuando muchos se asustan de haber hablado alguna vez de comunismo — y los hay por ahí —, nosotros con qué gusto les decimos a periodistas y a estadistas: ‘Nosotros somos socialistas, somos comunistas, y seguimos pensando en el socialismo y en el comunismo’”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La principal guerra que nos hace el imperio es de índole cultural y por ende no  es casual que nuestros enemigos insistan una y otra vez en el fracaso del “comunismo” y del “socialismo”.  Los adversarios hace mucho tiempo que centran sus ataques en la destrucción de los imaginarios y las prácticas solidarias de los países que se declaran socialistas y de los procesos progresistas y revolucionarios en cualquier lugar del mundo. Es lo que, por ejemplo,   hacen hoy contra la Revolución Bolivariana.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Aunque no se escriba la palabra  comunismo en nuestros documentos, o se mencione en público cada vez menos, nuestros antagonistas  seguirán aludiéndola en relación con el socialismo, porque  pareciera que conocen muy bien el marxismo de Carlos Marx, Engels, Lenin y Fidel.  En sus códigos, no cesan ni dejarán de decir que el socialismo y el comunismo es lo mismo, un infierno que ha fracaso en  todas partes. En el caso de China y Vietnam, reconocen  sus éxitos económicos,  que atribuyen al predominio capitalista, pero señalan que es  autoritario en lo político por no practicar la democracia liberal.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Ejercitar y conocer las ideas sobre el comunismo no es un ejercicio de futurismo o de ciencia ficción, es una necesidad para contribuir a que el metabolismo de la transición socialista nos haga funcionar y desarrollarnos de una manera determinada y no de otra. Por ejemplo en la formación de valores de solidaridad, equidad, justicia social y democracia, donde cada vez más se ejercite el autogobierno del pueblo. Además, con ello estamos contribuyendo desde Cuba a mantener la  vigencia de una utopía de emancipación humana plena,  sometida desde que fue proclamada por el Manifiesto Comunista en 1848 a la  guerra ideológica más completa y  perversa  de todas cuantas  han realizado y seguirán ejecutando las burguesías del mundo. Ahí están ahora Trump y sus compinches reiterándolo cada día y muchos otros en el mundo, como el troglodita Bolsonaro en Brasil y el infame Macri en Argentina, aunque también  son  muy dañinos quienes lo hacen con estilos más refinados. Son  muchísimos, con rostros y modales diversos, y muy poderosos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Tener plena conciencia de ello nos obliga aún más a crear nuestro socialismo rápido y bien, que es entre todas las formas existentes del internacionalismo la que  apenas se exalta. Y esto es paradójico,  pues  desde nuestras “trincheras”  podemos  suscitar con el éxito del socialismo en la isla efectos de demostración que incentiven a otros pueblos  en sus luchas y búsquedas.</span></p>
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		<title>¿Qué nos ocultan quienes elogian el capitalismo? Por Carlos Luque Zayas Bazán</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Sep 2018 12:25:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Quienes ensalzan el dinamismo y la flexibilidad del mercado y la propiedad privada, y a la vez afirman que las experiencias económicas socialistas han fracasado, ocultan que las dificultades socialistas en gran parte se deben a la existencia y agresión mismas del capitalismo mundial y su actividad expoliadora.  <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=64037">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-640380" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2018/09/cap-soc.jpg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">Desde hace algunos años Cuba ha tenido que acudir a la propiedad privada. Ahora se propone  constitucionalizarla. Pero eso no significa que sea la vía más conveniente para su proyecto. Es un mal necesario, uno de los atajos que se ve obligada a tomar una Revolución casi solitaria, que no cuenta con el apoyo de una comunidad significativa y fuerte de naciones que se propongan proyectos semejantes, sino que resiste, cual Isla con pocos recursos, navegando en un océano mayoritario de relaciones capitalistas mundializadas, y ante el genocidio de un imperio.</span><span id="more-64037"></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Ha sido duro el aprendizaje: construir una forma de vida distinta a la capitalista es un largo y tortuoso camino, de imprevisibles y formidables obstáculos, transición cuya meta alguna vez hasta las mentes más preclaras la creyeron al doblar de la esquina. Durante esa marcha se necesita no sólo una forma distinta y superior de cultura, sino también al unísono un ser humano capaz de sobreponer los intereses colectivos a los individuales, pero, a la vez esta adaptación nos implica utilizar el interés individual como motor económico. Ambas cosas son las más difíciles que el hombre ha intentado para salir de la prehistoria.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Pero adaptarse no significa hacer la apología del capitalismo, ni de sus instrumentos. Correlativo a la apología del capitalismo, es la demonización del socialismo. Correlativo al elogio de la manera como el capitalismo hizo avanzar las fuerzas productivas, es la desacreditación de la necesidad que nuestros pueblos tienen de un Estado fuerte que los proteja. Correlativo al elogio del avance de las fuerzas productivas que el capitalismo logró, es el olvido que la fuerza productiva más importante es el hombre, la fuerza de trabajo que se ve obligado a vender.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"> Si el  capitalismo se considera dinámico y eficiente NO es por algo intrínseco y superior de su sistema, que no sea principalmente el saqueo inicial que hizo de los recursos mundiales, y sobre todo del hombre. Su dura explotación, las condiciones de trabajo que aún hoy existen en muchos puntos del planeta donde se verifica ese “dinamismo” portentoso del capitalismo, harían horrorizarse a aquel pensador amigo de Marx que describió cómo vivían los primeros obreros ingleses, durante aquel arranque del “portento” capitalista.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Esas fueron mis reflexiones iniciales al leer, recientemente este párrafo que cito:</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Si bien el desarrollo capitalista es contradictorio y desigual, tanto al interior de los países, como entre estos; es capaz de generar un avance de las fuerzas productivas que no tiene paralelo hasta hoy. Y ha mostrado más flexibilidad y capacidad de adaptación que otras formaciones económico-sociales. El capitalismo tiene un mayor recorrido histórico, pero desde el principio mostró un dinamismo que lo llevó a convertirse en dominante.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Leyéndolo, recordé, quizás por capricho asociativo, la lectura del monumental libro <strong>Por el bien del imperio,</strong> del imprescindible historiador catalán, Josep Fontana, recientemente fallecido, título que toma el autor de una arenga de Alcibíades para arrastrar a los atenienses a una guerra en su propio provecho , según lo cuenta Tucídides en su Historia de la Guerra del Peloponeso. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">No me preguntéis si el recuerdo, y el correlato, está tomando por los pelos una imposible similitud. Quizás no la hay tan directa y evidente. Cada lector sacará sus propias conclusiones si relaciona la objetiva observación del párrafo que disparó el recuerdo, con esta otra afirmación, en el mismo texto: <strong>“Todas las formas de propiedad…contribuyen por igual al proyecto socialista”</strong>.  Y sólo tendría que hacer el intento de responder esta sencilla pregunta, que el emisor nunca aborda: <strong>¿por qué y cómo el capitalismo fue capaz de generar un avance de las fuerzas productivas que no tiene paralelo hasta hoy?</strong>  Y, <strong>¿A qué se debe su dinamismo?</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">En mi más que modestísima opinión, si no se tienen en cuenta esas dos interrogantes  al hacer esa afirmación, &#8211; el por qué y el cómo-, se está contribuyendo a que yo, ud que lee, y cualquiera, y si acaso no leemos mucho, y contrastamos, y cotejamos y comparamos, acabemos haciéndonos una idea muy equívoca con respecto a las soluciones que el proyecto cubano puede buscar en la propiedad privada y el mercado.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Es por ello que algunas personas, y entre ellas muy cultivadas, no entienden por qué hay que pensar muy seriamente en los límites o restricciones que se deben poner a la concentración de la propiedad en Cuba, si total, el capitalismo ha demostrado que es “capaz de generar un avance de las fuerzas productivas que no tiene paralelo hasta hoy” y además tiene un “dinamismo” formidable. Entonces, salgo y voto por esa maravilla y advierto, además, como está sucediendo, que las restricciones serían fatales y hay que excluirlas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Esa afirmación es sorprendente. Más si la sostiene un especialista, no un hijo de vecino que si lee, lee las deportivas, y si acaso se topa por equivocación con ese aserto y aquel párrafo inicial, si no hace una mueca, quedará muy contento. También puede que salga y proponga lo mismo: gestión privada sin restricciones que cualquier tipo de propiedad va a contribuir por igual al proyecto socialista, porque además, el capitalismo mostró desde sus inicios un gran dinamismo e hizo avanzar formidablemente las fuerzas productivas…</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Afirmar que “todas las formas de propiedad…contribuyen por igual al proyecto socialista”, en abstracto y sin ponderar análisis históricos y contextuales, deja fuera un mar profundo de graves consideraciones. Por sólo atender a uno de ellos: no tiene en cuenta que si así fuera, la propiedad privada en Venezuela o Ecuador no supondrían uno de los más formidables obstáculos para la buena marcha de sus procesos progresistas a favor de las grandes masas populares. ¿Contribuye “por igual” la propiedad privada al proyecto socialista bolivariano? ¿No hay que contextualizar?</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Como no debemos manejar ningún concepto suspendido en el  éter, hay que considerar, respecto de la  propiedad privada, el  volumen de su capital, la envergadura de su influencia, y la función que tiene, por ejemplo, en las relaciones sociales de producción en Venezuela, si es el caso, y su significado, peso político y capacidad disruptiva. Y lo mismo vale para Cuba, donde se supone, si va a contribuir al proyecto socialista, que nunca debería alcanzar aquellas dimensiones, ni propiciar las condiciones de posibilidad que faciliten el impacto negativo del mercado sobre cualquier proyecto de emancipación.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Son numerosos los estudios y los autores que valoran los efectos esencial y radicalmente diferentes de la propiedad privada y el mercado sobre un proyecto emancipatorio. Más adelante haremos algunas consideraciones al respecto de los términos como tales, en especial del concepto mercado, y cómo puede suceder que cuando hablamos de él, en el coloquio común, podríamos poner a la Caperucita y al lobo en la misma habitación del pensamiento del prójimo, y muy contentos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Se podría argumentar que en los países mencionados ni el poder económico ni el mediático están completamente controlados ni por el gobierno de finalidad socialista como el bolivariano, ni tampoco fue posible en el período correísta de la llamada Revolución Ciudadana ecuatoriana. Ambos ejemplos, entre otros, sólo han logrado el poder político circunstancial, y no totalmente – y por medio de los mismos instrumentos que funcionan para poner en el gobierno a un proyecto adverso con ayuda y apoyo internacional &#8211; y además constantemente agredido en el primer país por las oligarquías internas y externas, también acosado, pero ahora además traicionado en el segundo, a favor, precisamente, y bajo la presión de los intereses de los representantes  de los grandes propietarios privados.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Se podría argumentar, además, a favor de la posibilidad de controlar los efectos de la propiedad privada en Cuba, que aquí el poder político, y el económico y el mediático, están aunados. Pero, precisamente, <strong>si se sale de cauce la gravitación política de la propiedad privada en nuestro país</strong>, tendencia ineluctable del interés privado según ha demostrado siempre la experiencia histórica, tarde o temprano comenzaríamos a ser testigos de la nefasta influencia que necesitan lograr los intereses privados, para, ya convertidos en grupos o clases de presión, actuar en favor de sus objetivos en la esfera política e ideológica. Y este no será un proceso librado al ámbito endógeno sino que desde ya está siendo estimulado tanto por fuerzas internas y exógenas en dulce contubernio.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Cuando se discute si es conveniente limitar la concentración de la propiedad,  de la riqueza, o de ambas, suele olvidarse en el análisis lo expresado hasta el momento, aunque ello está tácitamente, en el meollo de la cuestión: <strong>el interés privado, dada cierta envergadura, tanto de la propiedad, como de la riqueza acumulada que ello permite, <u>al convertirse en capital</u>, tiene un objetivo rector, impulsivo e indetenible, que no depende de la filantropía del poseedor: necesita aumentar su capital y a su vez, su influencia política</strong>. Y no hay capital si no hay extracción de plusvalía y explotación del trabajo ajeno. Ahora bien: para lograrlo, el capital necesita, tarde o temprano, participar en la política, lo que equivale a decir, influir en las condiciones de posibilidad que le permitan seguir siendo capital, reproducirlo,  acrecentarlo y, en espiral, aumentar también su capital político.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Puede ser de una ingenuidad insólita, por ignorancia o lagunas de formación e información, o de una fría y calculada maldad clasista, según sean sus promotores, a estas alturas del nuevo siglo, desconocer, marginar, olvidar u ocultar estas enseñanzas elementales, según sea el caso la ingenuidad, el desconocimiento o el artero y consciente propósito. Respecto de estos temas, aunque abunda la intencionalidad clasista de los enemigos declarados del socialismo, en cambio, la ingenuidad es muy rara, aunque la ignorancia más abundante. Pero en el fondo, son determinadas concepciones que se explican a partir de los fundamentos de las cosmovisiones políticas y culturales que están en la base de cualquier opinión cuando no los estrechos márgenes de las especialidades.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Así ocurre con la idea inicial de estas notas según la cual toda forma de propiedad contribuye por igual al proyecto socialista. Aquí hay una simple afirmación generalizadora y abstracta, que evita por igual las conquistas del análisis marxista, las lecciones de la historia del capitalismo, en especial, la fuerza de gravedad del cercano imperialismo, a la vez que no tiene en cuenta las condicionantes geopolíticas de Cuba.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>Una <u>gravitación política significativa</u> de grupos de presión de la propiedad privada en Cuba sería, está siendo desde sus prolegómenos ideológicos y económicos apenas se ha iniciado, instrumentalizada para desmontar el proyecto socialista cubano</strong>. Fue el objetivo declarado de la concepción obamiana, tanto como del giro trumpista. Uno mediante el abrazo tierno del león, otro mediante la violencia descarnada de la hiena.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Los intereses imperialistas no se oponen a Cuba por motivos meramente económicos, sino culturales y geopolíticos. No principalmente por Cuba, sino por el Sur, o mejor, por la dominación de los “sures” del planeta. Los motivos no son de la misma índole, claro está, por los que tienen a China o a Rusia, o a Irán, como sus principales enemigos íntimos. No hay en el Caribe una Ruta de la Seda que obstaculizar, un oleoducto que sabotear, una zona de influencia que frustrar, un poderío económico y nuclear que impedir, un rico yacimiento que dominar, una zona de diferencias étnicas o religiosas que balcanizar, un conjunto de estados que convertir en fallidos. <strong>Lo que hay en Cuba es una posición estratégica y un ejemplo antimperialista tenaz que hacer fracasar por completo para asegurar “con esa fuerza más”, la dominación del traspatio del imperio.</strong> Hoy en feroz competencia y disputa con China, Rusia y otros proyectos que se enciman sobre Latinoamérica. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Si la gestión privada tiene éxito en Cuba, ese éxito sobredimensionado y sin sabias restricciones que algunos están promocionando<strong>, su apoyo exterior será directamente proporcional al debilitamiento del proyecto socialista que puedan obtener a cambio, y a la significación política que pueda alcanzar para liquidar el socialismo. Cuando la tendencia de la economía cubana sea fortalecerse y, a la vez, el proyecto socialista se fortalezca con ella, tanto la economía estatal como la privada será torpedeada por todos los medios posibles. </strong>Ponga ud el viceversa, como dice la grácil conductora de La Pupila Asombrada.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La peor de las pesadillas que le espera al que se duerma soñando con un despegue económico basado en los aportes de la propiedad privada, si y sólo si esta alcanza, repito, porque esta es la base de mi argumento, significación política y cultural en Cuba, será imaginar que ello será posible, &#8211; como en China, o en Vietnam-, con un Partido Comunista conductor de la Revolución, con un proyecto socialista en marcha y en progreso. Ambas cosas, al unísono y por igual, será impedido a toda costa, porque significaría, para el imperio, una victoria que se empeñan en liquidar hace ya 60 años. Y lo continuarán, porque está en el ADN de ese sistema de dominación y es una exigencia geopolítica imperial.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Toda propuesta, pues, que esté dirigida o contribuya a debilitar la unidad política cubana, el papel político rector del Partido, o la arquitectura económica y política del estado socialista, o su concepción propia de la democracia, o a debilitar sus instituciones, si no nace de un objetivo frío y calculador enemigo, que los hay, si no se origina en el desconocimiento, la falta de profundidad analítica de sus consecuencias políticas y económicas, quizás provenga, en última instancia, de una confianza extemporánea y ya anacrónica en los instrumentos del capitalismo. Y no creo que sea anacrónica la advertencia guevariana y fidelista.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">¿Significa lo anterior que quien esto escribe es tozudamente, dogmáticamente, contrario a la existencia del mercado y la propiedad privada en Cuba? ¿Que no apoya lo acordado en los Lineamientos o en la Conceptualización? ¿Que se opone a ese punto de la nueva Constitución sobre la existencia de la variedad de sistemas de propiedad que propone para este momento de la Revolución? No.  No soy militante, sino un simple trabajador informático, ocupado con sus pequeñas y modestas armas en contribuir a los destinos del país. Apoyo todo lo anterior, no por disciplina, no por ganar favores ni méritos, entre otras razones éticas fundamentales, porque no tengo de dónde obtenerlos, ni quien me los otorgue, a cambio de mis ideas, incluso si ese fuera mi objetivo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Pudiendo escribir para medios que pagan sus 30 monedas a cambio de cualquier texto así sea ligeramente hipercrítico, sesgado o descontextualizado sobre Cuba, mi opción es no hacerlo, según mi convicción de que la patria es ara y no pedestal, y que la prostitución de la inteligencia es la más nefandas de las traiciones que se pueda cometer contra la propia dignidad y la decencia humanas. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Apoyo esos aspectos de la nueva realidad cubana por la certidumbre de que el actual estado de la correlación de fuerzas mundial hará que todo intento de transición hacia el socialismo sea el más largo y tortuoso camino imprevisible y cada vez más preñado de obstáculos para su despegue económico y su fortalecimiento hegemónico espiritual. También por la certidumbre histórica de que las experiencias socialistas intentadas en el mundo periférico y subdesarrollado nos deja la amarga lección de que hay que bogar una larga transición en que hay que conservar los sueños más ambiciosos para cuando esta humanidad ya no pueda más y eche a andar. Pero también apoyado en ciertas convicciones que el conocimiento y las lecciones de nuestros mayores y su sacrificio nos aporta.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Estoy convencido que el desafío mayor del proyecto socialista es cultural. <strong>Afirmarlo no excluye la importancia de lo económico</strong>. Al contrario, íntimamente lo incluye y es comprensible para quien no padezca una concepción estrecha de la cultura y la economía. Cultural es la necesidad de formar al hombre en un nuevo imaginario, como fruto de un cambio civilizatorio. El que ahora lo veamos tan lejos que lo creamos rayano en lo imposible, no justifica que lo olvidemos. Al avanzar, si se deja de ver el horizonte deseado, perdemos la orientación de la senda, y podemos llegar al punto de donde partimos o más atrás, en vez de arribar a la meta y descubrir así los nuevos horizontes.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La transformación sustancial y profunda del comportamiento humano que necesita el socialismo, no se verifica de modo inmediato, gracias a una profunda revolución económica y social, sino que es un proceso muy extenso y altamente complejo. Nuestra historia revolucionaria dio, y da de sí, muchos seres humanos cuyos pasos en la vida han mostrado una tendencia al mejoramiento humano, vislumbrándose en ellos ese ser distinto, como el resultado de un conjunto de vectores revolucionarios que propiciaron la formación de una directriz hacia un ser humano socialista y solidario. Pero la guerra multi aspectual  imperialista tuvo y tiene como principal objetivo impedir que ese vector NO se defina como predominante y en ascenso. Y lo ha conseguido en alguna medida. Negarlo es cerrar los ojos. Lo ha logrado no sólo en Cuba, sino en extensas regiones del mundo, porque su cultura es la hegemónica en el imaginario mundial. Y donde no ha podido con la letra, lo hace con el fuego. La base de ese predominio es el imperio de las relaciones capitalistas de la producción de los recursos que el hombre necesita para simplemente vivir, sostenido en la guerra de clases internacional y en la explotación de la mayoría de las naciones del planeta. Llegado a este punto, y por el conjunto de razones imposibles de apuntar aquí, Cuba debe, aunque siempre ha sido el camino de las  revoluciones, intentar avanzar por una senda semejante al estrecho desfiladero de Escila y Caribdis, los dos monstruos marinos mitológicos que acechaban a cada lado del camino al caminante atrevido, de manera tal que, evitando a uno, se corría el peligro de caer en las fauces del otro.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">A un lado del camino, Escila: la comprensión de que el enemigo juega su carta a la indefensión económica y nos niega el agua, el pan y la sal para que la economía estatal socialista y el socialismo <strong>se revelen como incapaz e inferior al sistema económico del Capital</strong>, <strong>en las condiciones que ellos le han impuesto intentarlo. </strong>Lo<strong> subrayado </strong>es algo que olvidamos nosotros mismos, o nos invitan a olvidar, tan flaca es la memoria<strong>. </strong>Uno de los momentos más tristes del raciocinio normal y corriente, que es el propio de quien esto escribe, si el pensamiento conceptual pudiera padecer de la tristeza, es cuando se oye o lee a un connacional nuestro al que se le supone alguna lucidez o aspiración revolucionaria, repetir lo que la cultura capitalista ha sembrado y propiciado con éxito, <strong>que la economía estatal socialista y la propiedad social son fallidas por sí mismas, con abstracción de las condiciones que les ha impuesto el dominio imperial de la economía mundial durante este más de medio siglo</strong>, midiéndola solo en el aspecto material y de cotas de consumo que ni aún todos los miembros de esas sociedades pueden satisfacer, y desconociendo <strong>cuánto tiene que cambiar el ser humano para que el interés social por el otro y lo común sea igual o mayor que el interés individual</strong>. Pero dejando a un lado también, y esto es lo más grave, cuánto hace el poder del Capital para que esa evolución sea imposible.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Del otro lado del desfiladero, Caribdis, un complejo infernal: el mercado, la propiedad privada, la relación entre economía y política, un país al que le robaron su normal desarrollo en la infancia de su historia la colonia y la neo colonia, y el dominio férreo de las relaciones capitalistas vigentes en el 99.9% del escenario mundial.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En este punto debo hacer algunas breves consideraciones acerca de estos últimos conceptos. Porque se tiende a la fácil refutación, en la ligereza y levedad de la reflexión de los medios digitales y la brevedad a ultranza que afirma sin argumentar, que pontifica sin pensar. Y porque el juego falso de la legitimación política a través del voto en los modelos de democracias que nos exigen importar, se basa en la esperanza de que el ser que llaman a decidir, lo haga por impulsión momentánea, por obediencia a los instintos y necesidades primarias inmediatas, sin reflexión en las consecuencias mediatas, y si es posible, guiado por la ignorancia y la propaganda, y las medias verdades sin análisis crítico. Y para lograrlo cuentan con el dominio mediático y el cansancio que provoca la búsqueda de alternativas sistemáticamente boicoteadas y agredidas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Se observa que aquellas corrientes de opinión que más enfatizan el criterio de que a la propiedad privada, la acumulación de riqueza y las relaciones de mercado no se le deben imponer límites, se refieren con insistencia a los mecanismos “equilibrantes” del fisco y la redistribución  de la riqueza y recursos, como las panaceas solucionadoras de cualquier deformación grave del proyecto socialista que pueda sobrevenir. Como si en algún lugar, por ejemplo, de nuestro SUR el “derrame” de la riqueza generada por sus sistemas basados en la propiedad privada, resolviera los graves problemas de sus mayorías.  Aquí lo primero que se debe apuntar es que la búsqueda de la riqueza por la riqueza ya tiene al planeta a punto de no servir como hogar de la humanidad, o en camino de ello. Lo otro es que el capitalismo cada vez derrama menos y acumula más. ¿Habrá que mencionar las cifras que lo prueban?</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Atenerse a la confianza de que los mecanismos tecnocráticos van a frenar <strong>la influencia política de la propiedad privada</strong>, resulta un sueño desmentido por los hechos, tan iluso como que el “derrame” es posible. Al capitalista le agrada que se hable mucho más de soluciones técnicas, de repartos y equilibrios, de control y regulación fiscal, porque eso no toca lo que en verdad le interesa conservar. Eso significa: esto debe seguir existiendo, no tiene alternativa, y allí están los remedios si algo se sale de cauce. Pero es que se sigue saliendo de cauce, pese a todo. Por eso las soluciones tecno económicas han formado parte  de una tendencia que ha predominado desde el ya viejo debate sobre el funcionamiento del capitalismo <strong>cuando sólo o principalmente se ha centrado en aspectos económicos</strong>, <strong>haciendo caso omiso</strong>, en algunos autores muy conscientemente, <strong>de las consecuencias políticas</strong>. Algo muy característico del pensamiento económico y político neoliberal. Algunos economistas cubanos que desde allende nuestras costas pretenden aportar consejos y soluciones a Cuba, permanecen cerrados todavía hoy  en los límites de esa corriente, sea por convicción, sea por conveniencia. También, algunas propuestas de gente sencilla que se leen en las redes. Lo que Cuba no debe dejar de hacer, hoy que asume la propiedad privada, es conocer y examinar profundamente las consecuencias de ese olvido y sus fundamentos. Estoy completamente seguro que nuestras mejores inteligencias en el seno del Partido y del Gobierno y de la Academia, no lo desconocen. Cuando se tiene que aceptar la existencia de la propiedad privada y las relaciones de mercado debe existir una estrategia de carácter mucho más político que económico para resolver las contradicciones que sobrevienen.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Una mala, o intencionalmente mala lectura del estas notas, puede concluir que este comentarista se opone a la propiedad privada en Cuba y al mercado. No me opongo, porque la asumí como decisión colectiva, y la evaluación de las condiciones del mundo actual, aunque ciertamente en lo personal aspiraría a que no hubiera sido nunca necesario. Sólo advierto la tendencia en ciertos opinantes, algunos de ellos con títulos y estudios, gente acostumbrada a la lectura y la reflexión, que insisten en las bondades de la redistribución y los impuestos, en el ahorro e inversiones de propietarios privados exitosos, con un entusiasmo racional irrefrenable por esos mecanismos que, al decir de Fidel, ya han demostrado que no sirven para los propósitos de una sociedad diferente a la capitalista. Un entusiasmo eufórico sin prevención da lugar al error de la temeridad y el destino de tantos años de lucha y resistencia. Como dijo un artista, sería muy jodido que nosotros mismos echáramos a perder esto.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Y hay una relación visible entre ese entusiasmo económico y sus algunas propuestas políticas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Un ejemplo reciente que opino pertenece a esta corriente de pensamiento en el debate respecto al futuro del socialismo cubano, es el criterio, y en este caso es  de un economista!, según el cual el gobierno debe tener en cuenta y propiciar incluso toda la variedad de intereses políticos que puedan existir al interior de nuestra sociedad. Léase despacio, estimado lector. ¿Variedad de intereses políticos? <strong>¿Incluso los intereses políticos de una propiedad privada en ascenso que pugne por tener influencia, voz y voto en el parlamento y los órganos de gobierno?</strong> Recordemos sólo dos de los “intereses políticos” que se han manifestado en el pasado reciente, para que se valore en su justa medida la envergadura de las consecuencias de esa propuesta y cómo todo este modo de pensar funciona en sistema:</span></p>
<ul>
<li><span style="color:#000000;">Forma parte de emergentes intereses políticos la implementación del pluripartidismo, la separación de poderes.</span></li>
<li><span style="color:#000000;">Forma parte de ciertos intereses políticos el estrechamiento o debilitamiento del Estado, incluso el abandono del Partido Comunista de su función política rectora.</span></li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color:#000000;">Me pregunto si &#8211; no el socialismo &#8211; sino cualquier otro proyecto que se pretenda  diferente al capitalismo, podría aspirar a serlo, aceptando el ascenso de intereses políticos propios de aquello de lo cual se quiere diferenciar.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El socialismo que estamos pretendiendo, en las circunstancias actuales de Cuba, no puede jugar al pluripartidismo, a propiciar la fragmentación social que ello conlleva, de manera que unos intereses económicamente más poderosos pero minoritarios se impongan sobre los intereses de los más débiles y del común. Y eso, entre otras varias consecuencias nefastas, traería incluir cualquier interés político privado entre la diversidad social que debe impulsar y asumir el gobierno. Simplemente, mucha razón tenía el preclaro comunista Fernando Martínez Heredia: la pugna por el capitalismo de ciertas corrientes y pensadores es algo que debemos advertir cada vez con mayor claridad.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La misma corriente de opinión que afirma lo anterior, nos intenta ilustrar <strong>respecto al mercado</strong> subrayando que la idea de que la humanidad no conoce otro mecanismo de coordinación tan eficiente y flexible como el mercado. Ese elogio nos quiere prevenir con respecto a prejuicios infundados contra ese mecanismo para que no seamos tan dogmáticos. Y advierte, con razón, que no se debe confundir el mercado con el capitalismo. De acuerdo, no son lo mismo. Cierto es, <strong>pero es necesario tener en cuenta de qué hablamos, también, cuando utilizamos el término mercado.</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">El hijo de vecino no tiene por qué saberlo. Ciertamente, el identificar ambos conceptos <strong>mercado = capitalismo</strong>, fue lo que llevó a pensar que luego de una transición socialista exitosa, que se creyó breve, y ya eventualmente derrotado el Capital, el mercado se extinguiría por sí sólo. Esta concepción se basaba en la confusión de dos procesos diferentes: 1) el mercado como dispositivo virtual o físico donde se verifican las transacciones comerciales, las operaciones de compra-venta, que es algo existente, en esencia, desde los albores de la humanidad, ya sea en forma de trueque en especies, o mediante el “dinero sal” (de allí el término “salario”), u otros medios de cambio, hasta la aparición de la forma dinero moderna como medio de cambio. Por ello, si alguna vez la humanidad vive una forma social diferente al capitalismo, la institución mercado-espacio-compra-venta puede adquirir otra fisonomía, pero mientras haya intercambio algo existirá para su realización semejante a esa función. Eso parece eterno si es eterna la humanidad.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>Pero ocurre que no debemos hablar de mercado en general sin dañar a los queremos educar o persuadir o convencer.</strong> Un lector común como el que esto escribe, pero quizás no alerta o curioso, se confunde fácilmente y comienza a defender el “mercado”, sin saber qué defiende, ni a qué se refiere. Puede llegar a creer, como aquel personaje famoso, que está halando en prosa. Porque el  Mercado también constituye e<strong><u>l dispositivo de la reproducción capitalista</u></strong>. El mercado como medio de transacción no se puede eliminar administrativamente. Se intentó y fue catastrófico en las experiencias de Stalin, Ceacescu, Henver, Kim II Sun y Pol Pot. Pero como medio de la reproducción capitalista, si no de raíz, si es necesario crearle restricciones, por lo menos en una experiencia que pretenda el socialismo. La teoría del derrame de la riqueza hacia toda la sociedad no puede engañarnos. Caen también chorros de plomo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Pero lo que interesa subrayar es: no se puede pues, intentar despejar supuestos prejuicios del proyecto socialista cubano hacia el “mercado”, sin aclarar y reflexionar sobre esos dos básicos conceptos que son inconfundibles. Repito, porque esto es esencial: ello provoca que la doxa común  defienda el “mercado”, sin saber de qué habla. Y a votarlo y fomentarlo, y <strong>defender</strong> por ejemplo, <strong>que la Constitución no proponga priorizar las formas económicas de carácter más directa y fundamentalmente social,</strong> como acaba de hacer un entendido educador en las redes, sin saber a qué conlleva y cuáles pueden ser sus consecuencias. ¿Debe ser nuestro mercado ese dispositivo de la reproducción capitalista mediante el reconocimiento de sus intereses políticos? ¿A dónde iríamos por ese camino? ¿Quizás a que la propiedad privada contribuya “por igual” al socialismo? <strong>NO se puede confundir su aporte económico, con su probable y posible constitución en un mecanismo de reproducción  del Capital, tanto económico como político.</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Argumentar en la defensa de los mecanismos capitalistas que podríamos utilizar en la transición socialista que el capitalismo mostró un gran <strong>dinamismo</strong> desde sus inicios, y logró un gran avance de las fuerzas productivas <strong>sin considerar a la vez que ello supuso lodo y sangre a raudales, la expulsión violentísima de los campesinos de sus lares en la época inglesa de los cercados, y la explotación y saqueo de las civilizaciones americanas del “nuevo mundo descubierto”</strong>, y que, en gran parte, aquel celebrado “dinamismo” es el resultado de que se financió con el sudor, la sangre, el oro y la plata ajenas arrebatadas violentamente, es algo realmente propio del pensamiento neocolonizado,   y enormemente preocupante si se le escucha a un especialista, a un conocedor. ¿Qué se pretende con ese olvido? ¿Qué olvidemos a qué se debe ese “dinamismo” salvador, a que separemos ese dinamismo de sus condiciones de posibilidad? Si yo le robo al vecino, mi mérito está en mi capacidad, mi fuerza y la superioridad de mis artes para robar. Y sólo allí. Más, sobre todo, cuando mi dinamismo histórico ha continuado sostenido en el robo, el pillaje y el saqueo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La utilización del mercado y la propiedad privada por el proyecto socialista, ciertamente, implica no sólo el uso obvio de los espacios de intercambio, <strong>sino también hacerlo de manera que NO sea el dispositivo de la reproducción capitalista</strong>. El aporte del análisis marxista indica que  el sistema capitalista comienza a regir en su esplendor, es decir, utiliza el mercado, que le antecede, para sus fines de ampliación y reproducción, cuando existen relaciones salariales generalizadas y propiedad privada de los grandes medios de producción. Porque a partir de allí se condiciona la realización de su esencia económica que es la extracción de la plusvalía y la maximización del beneficio impulsado por la competencia y la conversión del dinero en capital.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Los que con esos olvidos, ensalzan el dinamismo y la flexibilidad del mercado y la propiedad privada, y a la vez afirman que las experiencias económicas socialistas han fracasado, ocultan que las dificultades socialistas en gran parte se deben a la existencia misma del capitalismo mundial y su actividad expoliadora. Así como que ese dinamismo no es un don divino sino el resultado de un despojo.</span></p>
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		<title>¿Hacia dónde conducen las falencias en el aprendizaje del marxismo revolucionario y el pensamiento social crítico? Por Orlando Cruz Capote</title>
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		<pubDate>Tue, 10 Jul 2018 20:34:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[El capitalismo ha cambiado las reglas del juego <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=63407">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-634080" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2018/07/xmanos-pagespeed-ic-ahoq1pteti.jpg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">Las propuestas conceptuales y prácticas que provienen desde disímiles contextos históricos, sociales y políticos, hasta geográficos; diferentes procesos civilizatorios; distintos desarrollos económicos, sociopolíticos y culturales; significados ideológicos, políticos y culturales discordantes no pueden obnubilarnos la visión sentipensante de admitir acríticamente algunos de los cuerpos conceptuales llamativos, incluso rigurosos, para una realidad desemejante a la nuestra, porque no están contextualizados, adaptados, asimilados y sintetizados de manera creadora, por lo que pueden ser instrumentados miméticamente, y cualquier copia mecánica conduce al fracaso. <strong>(1)</strong></span><span id="more-63407"></span></p>
<p><span style="color:#000000;">En primer lugar, no todo lo expuesto terminológicamente constituyen tesis, menos definiciones y principios, pero lo más significativo es, en segundo lugar, que el proceso a través del cual un sistema cultural, como el capitalista, subordina a otro alternativo al suyo, empieza con el acto de dar, o no dar -ya que la ambigüedad lingüística / semiótica puede desempeñar un efecto paralizante en el pensar y actuar-, nombres, denominaciones, etiquetas y adjetivos, lo que implica una esencialización, uniformización y, sin cortapisas, una imposición hegemónica del <em>Otro</em>, que se auto-ubica en un escalón ‘superior’, con la automirada arrogante de los centros de poder capitalistas eurocéntricos y norteamericanizadores hacia la periferia que consideran inferior e imperfecta. Lo que nadie parece cuestionar es que toda lectura verdadera implica reestructuración y reconstrucción, un proceder hermenéutico de valía universal y concreta.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Los thinks Tanks del capitalismo no cesan de inventar, innovar, crear y desarrollar sus propios pensares, criterios, argumentos y categorías, pero filtran, adocenan y matizan algunos descubrimientos teóricos e intelectuales del Sur geopolítico con el fin de apropiarse de estos y utilizarlos en sus des-propósitos de la más amplia y profunda dominación imperialista. <strong>(2)</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Ese es el sentido de los diseñadores de la ‘aldea global’, en contraposición a la ‘aldea local’, que no es más que la “glocalización”, “indigenización” <strong>(3)</strong> y la real neo- globocolonización de quienes nos invitan a ‘pensar globalmente’ y ‘actuar localmente’, o a la inversa; los mismos que enrumban las ideas y prácticas hacia conceptualizaciones especulativas y empíricas, con falencias críticas teóricas indicadas, que revelan coyunturas paradójicas y controversiales, perplejidades, relativismos e incertidumbres insalvables, que, si bien son signos de la etapa histórica transicional y de reconfiguración estratégica geopolítica en que se debate hasta hoy la humanidad, en parte, por la mundialización capitalista alcanzada, están siendo aprovechadas y recrudecidas, oportunistamente, por las guerras culturales de ese sistema de explotación y opresión en la contemporaneidad, en contubernio con los grupos de la gran burguesía oligárquica y transnacionalizada interior. <strong>(4)</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">La retórica discursiva del capitalismo contemporáneo, con el arribo del postmodernismo de derecha que le sirve de soporte ideológico &#8211; cultural, ataca al metarrelato histórico, se propone el relajamiento y reduccionismo del Estado, asimismo, el discurso de la <em>posthistoria</em> abstracta, impuesto por los neoconservadores, los del <em>pensamiento blando</em> y reformistas de variado espectro pretenden determinar las barreras ‘absolutas’ entre lo público y lo privado, difuminando lo primero, puesto que sugiere que incuestionablemente el Estado nación ha agotado todas sus potencialidades como principal agente organizado y mediador del desarrollo económico &#8211; social, en que el mercado es uno de los referentes históricos, el otro sería la democracia occidental burguesa, legitimando la dominación transnacional neoliberal. <strong>(5)</strong> difuminar.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Igualmente, las soberanías limitadas sustituyen a las reales, se produce el envilecimiento de todo nacionalismo, en especial el patriótico-solidario, antimperialista y antirracista; se priorizan las privatizaciones y la imposición de la ley salvaje del mercado, la mercantilización de todo lo material y espiritual; se anuncia el dislocamiento y desvanecimiento del sujeto histórico-político colectivo (si es el del cambio pues mejor) y, con ello, la exaltación de la individualización; las disoluciones de las identidades en las múltiples diversidades, los multiculturalismos viciados, la atomización y fragmentación de las sociedades, además del aupamiento de los separatismos nacionales, étnicos, religiosos y raciales extremos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">A ello se une el esfuerzo uniformador y homogeneizante del discurso imperante acerca de cómo debía ser la “sociedad civil universal”, confrontando a los Estados-naciones, los gobiernos y los partidos políticos con el fin de ensanchar sus brechas; se escribe sobre la neutralidad académica, del nihilismo y el apoliticismo ramplón, del fin de las clases <strong>(6)</strong> y la lucha de clases; el imperialismo fue sustituido hábilmente por un imperio “ultraimperialista”, a lo kaustkiano, sin estar a la altura de este, <strong>(7)</strong> se llama al descomprometimiento de los intelectuales con lo popular y las ideas de izquierda, el abandono de la críticas de las armas y las armas de la crítica.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El pensamiento desmovilizador se tradujo a través del neolenguaje de lo “políticamente correcto” y el que no lo es -ahora con la novedosa terminología de las noticias falsas, fake news-, y se juzga con un doble rasero y arbitrariamente la legitimación no solo de los sistemas sociales, sino a los gobiernos, las clases, las creencias y se ambiciona el control y la determinación del asunto de la autoridad moral y, por tanto, del derecho y la razón ‘universalistas’ en todas las latitudes geográficas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La derecha internacional desacredita la política, la deslegitima y le hace perder credibilidad ante los ojos de millones de ciudadanos, bajo el enfoque generalizado de la corrupción de los partidos políticos y los políticos, mientras las tradicionales y nuevas agrupaciones políticas se alternan el poder y los gobiernos. Se judializan los procesos progresistas y a los dirigentes de la izquierda acusándolos de malas prácticas, y los parlamentos burgueses, corruptos hasta la médula, provocan ‘impeachment’ contra estos, desalojándolos del gobierno con mentiras y falseamiento de pruebas, incluso convirtiéndolos en perseguidos y encarcelándolos. De esta forma se engaña a las masas populares.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Los conglomerados intelectuales de la derecha imperialista y capitalista fueron participes activos de los estudios poscoloniales, los raciales, los multiculturalismos, la poshistoria, la neohistoria y numerosos temas enunciados por intelectuales del denominado Sur geopolítico, desde la India y los latinoamericanos-caribeños progresistas, pero tamizaron los sentidos y símbolos, retorciendo las formas-contenidos y adocenaron las esencias hasta donde les fue posible. Elaboraron con una impresionante fuerza mediática una zaga de los conflictos de las civilizaciones y ‘culturalizaron los conflictos’, para alejar las sospechas acerca de la acción perversa de las ideologías y las políticas burguesas. <strong>(8)</strong><strong> </strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Cuba, que nunca ha estado a la retaguardia de los debates y embates enriquecedores y desafiantes de las diversas culturas a lo largo de más de cinco siglos, consecuencia de ser ‘el crucero del mundo’, dada su ubicación geográfica en la entrada del Golfo de México -la ‘Llave de las Islas Occidentales’, ‘Llave del Golfo’, ‘Llave del Caribe’, la ‘Perla del Caribe’, la ‘Isla de la Libertad’-, constituye <em>per se</em> el punto geopolítico nodal y estratégico de enlace entre las dos Américas: la anglosajona del norte y la del indo-latinoamericana del sur, también desempeña el rol de ser la mayor de las Antillas, por lo que está muy intervinculada con la diversidad de las innumerables islas caribeñas; así como entre América en su totalidad y el resto del mundo, continua en la actualidad siendo sometida a esos ‘tsunamis’ ideopolíticos y culturales.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Esa realidad contextual histórico-geográfica, le ha permitido ser un centro cosmopolita no ajeno a las heterogéneas ideas, pensamientos, ideologías, adelantos científicos y técnicos, como tampoco a la manera en que se asumen las denominaciones globales en su entorno interior, muy poroso a la asimilación, mezcla, yuxtaposición, adaptación y adecuación crítica, contando por suerte para ello con un electivismo-selectivo que le proviene del pensamiento filosófico y político, además de científico, del siglo XIX, <strong>(9)</strong> y con el de un instrumental  y  pensamiento  dialéctico-crítico que  permitió, y permite, lograr una síntesis crítica, creadora y original, que no escapa a que las influencias foráneas perduren por un tiempo antes de ser aprovechadas para el enriquecimiento de la identidad y cultura nacional.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por lo que en los arribos constantes de una cultura regional e internacional se está produciendo un desaprendizaje y aprendizaje, deconstrucción y construcción de lo cubano, de los procesos del sincretismo religioso <strong>(10)</strong> y la transculturación <strong>(11)</strong> que han sido muy singulares para la conformación de la Patria, la nación, el cubano y la cubanía. Ese ‘pueblo nuevo y mestizo’, como lo denominó el sociólogo brasileño Darcy Ribeiro, <strong>(12)</strong> que se constituyó en un valladar para la salvaguardia nacional. Aunque no debemos olvidar la sentencia que plantea que, en países y pueblos nuevos, relativamente, todos padecemos de interrogantes vitales.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El apóstol de la independencia de Cuba, José Martí (1853-1895), se refirió a esta situación de la siguiente manera: “(…) En el fiel de América están las Antillas, que serían, si esclavas, mero pontón de la guerra de una república imperial contra el mundo celoso y superior que se prepara ya a negarle el poder, -mero fortín de la Roma americana; -y si libres, -dignas de serlo por el orden de la libertad equitativa y trabajadora,- serían en el continente la garantía del equilibrio, la de la independencia para la América española aún amenazada y la del honor para la gran república del Norte, (&#8230;) Es un mundo el que estamos equilibrando: no son solo dos islas (Cuba y Puerto Rico) las que vamos a libertar. (&#8230;) Un error en Cuba es un error en América, es un error en la humanidad moderna. Quién se levanta hoy en Cuba se levanta para todos los tiempos”. <strong>(13)</strong></span></p>
<p style="text-align:center;"><span style="color:#000000;"><strong>II</strong><strong> </strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Las reflexiones del primer epígrafe provienen de cómo estamos adoptando consciente e ingenuamente el vocabulario, la terminología y hasta los conceptos foráneos -que no por ello deben ser excluidos- para reconstruir el socialismo en Cuba, en medio de las necesarias inserciones al mundo capitalista que nos rodea. Oportunidades y grandes desafíos, y quien no lo comprenda de esa forma puede deslizarse en el hondón peligroso del nunca volver a las raíces.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Es notable, a veces escandalosa, la presencia en nuestro ambiente de términos como: cuentapropistas, y emprendedores (ambos eufemismos, y el segundo una traspolación de empresarios que intenta eliminar las asimetrías entre los mismos); empleadores; clientes; negociaciones; flexibilidad laboral, en el trabajo y el empleo, que constituyen categorías diferentes, sin conocerse que la flexibilidad se usa en el capitalismo para maximizar ganancias del capital; capital humano en sus disímiles variantes; el marketing, el mercadeo y la promoción de los valores de consumo y consumismo masivo, con insuficiencias en el fomento de los sectores productivos; la mención única de la gestión sin advertir que existen nuevas formas de propiedad que todas tienen necesidad de articularse en una totalidad en el tránsito socialista y que, además, coexisten con la nuevas formas de cogestión y de autogestión con cierta autonomía de los trabajadores; el olvido de las alianzas entre los obreros y el campesinado con las clases subalternas, también los estudiantes, los trabajadores domésticos, los cooperativistas, etc.; la no diáfana concepción que las cooperativas agropecuarias e industriales son una forma organizativa, de producción y de reproducción de la vida bajo el socialismo, si no distorsionan sus principios organizativos y de a quienes sirven solidariamente.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Siguiendo con la exposición está, además, la sustitución del uso de la emulación por competitividad, dejando la primera a los centros y colectivos laborales que no poseen recursos -más si son presupuestados- para la estimulación a los trabajadores; el trabajo voluntario se realiza igualmente de acuerdo a las necesidades del lugar y su utilidad, perdiéndose su carácter formador de una consciencia socialista; el cuentapropismo (trabajo casi familiar y precario) se utiliza para no mencionar o esconder la pequeña y mediana propiedad privada (Pymes) que sí aparecen en los documentos del Partido; los espacios de disputa real que existen en los colectivos laborales y las secciones sindicales, que, hablando revolucionariamente, quedan anulados o muy restringidos por las prerrogativas de autoridad de los jefes en las instituciones tal como está descrito en el ‘Código de Trabajo’; se reitera una fórmula inexistente en el socialismo de que se paga al trabajador lo que él es capaz de producir -‘de cada cual según su trabajo a cada cual según su capacidad’-, desconociendo que la distribución no se puede aislar del modo de producción y del derecho burgués que subsiste en el tránsito, pero omitiendo que no es una fórmula realista, pues resulta necesario el plusvalor para beneficio de toda la sociedad, y menos en el socialismo subdesarrollado se podrá pagar según el trabajo realizado; sigue sin definirse si los dueños privados tienen que militar en el mismo sindicato que sus trabajadores, a los cuales explotan con intensidad -aunque son remunerados mejor que los trabajadores estatales- y sin cumplir, en muchos casos, lo establecido en las leyes en cuanto a descanso retribuido, vacaciones, licencia de maternidad y por enfermedad –no escribo por ahora si existe o no la discriminación por el color de la piel, etárea, estereotipo de lo que es bello-, sucediendo algo semejante con trabajadores que están contratados -subcontratados, pues una empresa nacional lo precontrata, nunca directamente el empresario extranjero- en las empresas de capital mixto y en mayor grado las del cien por ciento de capital foráneo, etc.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Sin embargo debo aclarar, que mis percepciones científicas y políticas no están prejuiciadas de antemano acerca que no debemos utilizar el instrumental conceptual y práctico del cual el capitalismo ha sido un abanderado en estos 500 años de despliegue de su sistema de dominación y hegemonía, aunque con grandes contratiempos: el inusitado desarrollo de las fuerzas productivas, dada su capacidad lógica de metabolizar, por necesidad, y apropiarse para sí mismo de los adelantos científicos técnicos con el fin de extraer la plusvalía, ese plusvalor que le permite la reproducción ampliada al sistema múltiple de dominación del capital.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Este modo de producción siempre se ha propuesto explotar y oprimir, directa e indirectamente, la mano de obra asalariada de los trabajadores y de los pueblos, enajenar a los hombres y mujeres, que no poseen los medios de producción, por lo que tienen que vender su fuerza de trabajo en un mercado de compra-venta, como una mercancía, que además está fetichizada y cosificada, no importando que sea más menos calificada (trabajo simple y complejo, manual e intelectual), en un mercado de valores, muchas veces de comportamiento ficticio, que, perpetuamente, les retribuirá por debajo de lo que sean capaces de rendir laboralmente, es decir no le darán un salario ni siquiera acorde al trabajo necesario que han invertido, y muchos menos al excedente que el capitalista les exige para reproducir originaria y, luego, ampliadamente el capital.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Es probable tomar y aceptar experiencias ajenas, siempre que sepamos realizar la aceptación y aprovechamiento crítico de los términos, lenguajes, definiciones y prácticas comprobadas o no, en una síntesis de rigurosas readecuaciones y sin olvidar que lo que queremos rehacer en esta reconstrucción y reaprendizaje constante es socialismo, sin convergencias entre el socialismo y el capitalismo, terceras vías y reformismos pasivos, menos centrismos que por su carácter dubitativo nos acercan más a un ‘capitalismo suave’, que por demás es inexistente.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Sólo entonces será provechoso conocer y comprender las teorías y prácticas más avanzadas en la organización y dirección de las economías nacionales y locales, sectoriales y ramales, en la macroeconomía y en la microeconomía de las sociedades, pero importando qué está predominando en las mismas como sistema socioeconómico, político, constitucional, jurídico, ideológico y cultural.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Tampoco podemos olvidar que el imaginario social construido por el capitalismo, durante tanto tiempo histórico, no nos permite omitir que mucho de esos adelantos los ha realizado bajo el manto del saqueo de las riquezas de nuestros pueblos desde la época de la conquista y colonización, poniéndolos al servicio del mal, para realizar graves daños al medio ambiente, la naturaleza y al propio ser humano, inducir guerras, incluso bombarderos atómicos, crear conflictos evitables e impedir la liberación, la fraternidad y la justicia social. El subdesarrollo, la dependencia, el colonialismo y neocolonialismo hoy presente en el mundo es consecuencia del capitalismo. No ha habido plena emancipación humana bajo las banderas del capitalismo, ni las habrá, es una tarea pendiente que comienza a tener ciertas soluciones en el tránsito socialista, pero que tendrá su máximo cumplimiento en el comunismo, que será otro punto de partida.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por otra parte, muchos de los críticos, opositores o enemigos del sistema social capitalista dominante, también hegemónico, no percibieron que la historia del hombre y la mujer se había tornado distinta desde que las ciencias y las tecnologías más avanzadas descubrieron, trabajaron y lucharon -lucha de clases incluida- porque se establecieran los “sistemas de complejidad organizada”, incluso de dirección más sofisticada por su sistematicidad, es decir desde la transdisciplinaridad de las ciencias, estrechamente vinculadas al trabajo. No obstante, tuvieron razón en cuestionar el concepto del “todo organizado”, el de “las partes más significativas que se encuentran en estrecha relación”, y el de las “relaciones sociales” que se privilegian u ocultan, con exclusión <em>de </em>otras, necesarias, para comprender los límites e historicidad del sistema. No todo es visible, hay parte de esa realidad que se invisibiliza por si misma y otra que se oculta intencionadamente.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En ese terreno los distintos marxismos y las distintas corrientes del pensamiento social crítico tuvieron razón al replantear o exigir que se regresase al análisis del problema científico que señalaron Marx y Engels cuando colocaron la relación de explotación de unos hombres por otros y la evolución de la relación de explotación, en el centro de un sistema de dominación, apropiación, mediación y acumulación cuyas características principales se deben a los relacionamientos sociales del “modo de producción”, a las “relaciones y fuerzas productivas”, a la extracción de la plusvalía y al peso especial que las clases sociales, potencias geopolíticas y complejos dominantes tienen frente a las resistencias proactivas de los pueblos, los trabajadores, los ciudadanos y los marginados / excluidos. <strong>(14)</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">El poder, o las relaciones de poder, en la relación capital / trabajo, tiene múltiples causales y efectos, muy mediados, con respecto al poder del capital/capitalista, al poder del trabajo/trabajador, al poder del dinero y al poder de la máquina como parte de la fuerza productiva, aunque también como parte de la explotación intensiva y del aparato represivo. <strong>(15)</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Al unísono, el poder vinculado al Estado como Poder del Estado, la toma del poder o conquista del poder y el cómo se realiza el ejercicio del poder, así como el poder asociado al individuo en su entramado de relaciones socioeconómicas, más allá de la formación capitalista -el poder del hombre/mujer y del individuo- siempre limitado por un formación económica social, un modo de producción, en que ambos poderes parecen diluirse a favor del poder del burgués sobre el trabajador individual y colectivo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Habría que conceptualizar el poder tomando en consideración las características sociales concretas que adquiere la noción en la teoría sociológica de Marx, como son el carácter social del poder, el independiente y autónomo, y el carácter del poder externo que adquiere el poder en la sociedad capitalista en su forma dominante.   </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Porque cuando se produce la apropiación de las riquezas y la maximización de las ganancias, el sistema reproduce de forma “natural” sus relaciones de poder político, ideológico y cultural, también civilizatorio, y el ser humano queda atrapado en una enmarañada situación, la trampa capitalista, que no le parece que existan alternativas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por tal motivo, el filósofo cubano Jorge Luis Acanda afirma: “…Si no se crean no ya otras estructuras, sino estructuras animadas de una lógica de funcionamiento radicalmente diferente, el objetivo emancipador no se alcanzará. Las estructuras de poder son constituyente del todo social, y marcan desde el inicio la matriz en la que se han de asentar y adquirir su especificidad funcional las redes de relaciones que condicionan las formas de socialización y reproducción de los individuos.” <strong>(16)</strong></span></p>
<p style="text-align:center;"><span style="color:#000000;"><strong>III</strong><strong> </strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Dos ejemplos de esta realidad nacional y de la confusión reinante, a veces pienso intencionada, otras veces, reflexiono, ingenua, las ofrezco a los lectores. La primera la ofreció una noticia breve del diario <em><u>Granma</u></em>, del 15 de mayo del 2018. Fue una panorámica aséptica de Singapur, que nos brindó una periodista nacional, Iramsy Peraza Forte.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Sin ni siquiera explicar a los lectores de que se trata de un país capitalista comienza su artículo, el cual lo expondré completo, de la siguiente manera: “…Más de 50 años después de su fundación, Singapur dejó de ser una pequeña villa de pescadores con pocos recursos naturales a superar a las grandes potencias mundiales en muchos de los índices de desarrollo. La nación es actualmente una de las economías más avanzadas del mundo e integra el selecto grupo de los llamados «Tigres Asiáticos», que lograron un despunte impresionante durante las últimas décadas, gracias a su apuesta por los avances tecnológicos, políticas sustitutivas de importación y el impulso de las exportaciones. El alto nivel de vida, el ambiente favorable para los negocios, los bajos índices de corrupción y los reconocimientos a su sistema educativo, encarnan la metamorfosis de esa ciudad Estado que al momento de fundarse carecía de recursos naturales propios, no disponía de suficientes reservas de agua potable, cargaba con una población mayormente pobre y sufría las desgracias de la corrupción. En 1963, Singapur dejó de ser una colonia británica y firmó un tratado de unión con Malasia, que dos años más tarde sería roto a causa de conflictos y tensiones raciales. Así en 1965, la nación que hoy es uno de los principales motores del actual crecimiento económico en la región, tuvo que comenzar a labrar sola su propio camino (…) Singapur pasó del tercer mundo al primero en dos generaciones. Al país le llevó solo 22 años duplicar su Producto Interno Bruto (PIB) per cápita, aproximadamente la mitad que a otras economías desarrolladas. Su plan para alcanzar el éxito incluyó varios puntos y el primero fue abrir sus puertas a las compañías extranjeras, lo que en primer lugar apaciguó el grave problema del desempleo, pero también creó dependencia de los grandes monopolios (…) También tomaron medidas para reducir el efecto causado por la sobrepoblación, combatir el envejecimiento, desarrollar la asistencia médica, la energía, el transporte y apostaron por desarrollar el campo  de las nuevas tecnologías y  los dispositivos electrónicos, una estrategia que les ofreció grandes ventajas a inicios del siglo XXI (&#8230;) Ese pequeño país también se ha volcado hacia la innovación y los nuevos talentos. En los últimos 25 años, invirtió más de 22 000 millones de dólares en proyectos de científicos jóvenes para ayudarles a materializar sus ideas. Así, desde el 2011, las inversiones singapurenses supusieron una inyección económica para 400 empresas emergentes y contribuyeron a que se registraran 800 patentes en el territorio (…) Tras medio siglo de reformas, no caben dudas de que los singapurenses construyeron uno de los países más prósperos del mundo y según datos del Fondo Monetario Internacional, en el 2018 el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita alcanzará los 55 230 dólares. La buena salud de su economía se evidencia, no solo, en su capacidad para convertirse en una importante plaza financiera y HUB (polo de desarrollo) estratégicos del comercio global, también sus altas tasas de crecimiento y bajos índices de desempleo distan muchos de las cifras de otros estados. Ahora, Singapur va por retos mayores y aspira a convertirse en el primer país inteligente del mundo, para lo cual el Gobierno puso en marcha un ambicioso plan: convertir el país en «un laboratorio viviente; una especie de sala de pruebas de soluciones inteligentes para cuestiones urbanas que transformen, aún más, esta tierra de la innovación». <strong>(17)</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Existen muchas incertidumbres de mi parte, como tantos asombros. Se trata de un artículo laudatorio <em>in extremis</em>, porque quizás se acerca la visita del primer ministro de ese país -no puede tener presidente, pues forma parte de las excolonias británicas, donde prima el parlamentarismo a la inglesa-, la llegada de un magnate corporativo que desea intercambiar ciencia, técnica y otros productos e inversión de capitales con Cuba -se sabe que la zona portuaria y de contenedores del Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM), la gerencia una transnacional de Singapur, reconocida por su eficacia, eficiencia, competitividad y rentabilidad internacional-, o se está tratando de hacernos ver con una simplista lectura y, a través del método inductivo-deductivo, que en Cuba estamos con las mismas probabilidades de éxito si proseguimos ese camino. Aunque no hay insinuaciones, los aspectos análogos de estructura económica: pocos recursos naturales y minerales, envejecimiento poblacional, las reducciones de importaciones y aumento de exportaciones, pues dejan un gran margen para el titubeo. No hay una sola advertencia del régimen sociopolítico capitalista allí instalado, solo se refiere a la dependencia hacia los monopolios extranjeros, o sea al mundializado capital transnacional neoliberal, por lo que Singapur se convierte en un rayo de luz mágico, ‘un capitalismo bueno’, de ‘rostro humano’, en un ejemplo de lo que aspiramos, pero que constituye una ilusión.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Craso error, porque ya no se trata de copiar o mirar como referente el modelo chino o vietnamita, sino el de otro «Tigre Asiático» -que se expandieron bajo la huella del ejemplo capitalista japonés luego de la segunda conflagración mundial, este último ayudado por los planes estadounidenses de recuperación y porque no se implicó en una carrera armamentista la cual le fue prohibida en los acuerdos de fin de la guerra-, porque hay varios ‘felinos’ en juego, como Indonesia, Malasia, Tailandia, Corea del Sur, Taiwán, (antes estaba Hong Kong), etcétera, etcétera y etcétera., en esa región que no ha estado ajena a las crisis cíclicas del capitalismo global, y que han tenido las propias, como la asiática de julio de 1997. En esta crisis, aunque Singapur y Japón fueron los menos afectados, sin embargo, sufrieron una pérdida en sus exportaciones, la devaluación de la moneda, bajas tasas de crecimiento con relación a su posición anterior, reducción relativa del PIB, el tipo de cambio en las monedas se vio afectado en un 10 %, etc. <strong>(18)</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Entonces, no importan los medios, el fin es lo que urge, sólo que el fin no será el socialismo próspero y sostenible, independiente, soberano y democrático, menos antimperialista, sino que lo es la restauración capitalista al estilo de un capitalismo asiático, que nunca fue y será dócil para un país tropical a 90 millas de los EE.UU. que no se propone un retorno al capitalismo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">¿No hubo grandes tropiezos en ese sendero de crecimiento y desarrollo de Singapur? ¿No es uno de los países más caros del mundo? ¿No estuvo sometiendo a su población a un gran desempleo, shock neoliberal de bajos salarios, puestos laborales precarios, explotación desmedida, a una polarización social entre ricos y pobres? ¿Cuál fue el impacto de la crisis asiática de 1997 en ese país, cuando un grupo importante de capitales depositados en los bancos de la región se marcharon y dejaron a esos países muy mal parados en el plano económico, comercial y financiero? ¿Cuál es el por ciento de dominio de los activos extranjeros en la economía interna y externa de ese país? ¿Qué repercusión tuvo la crisis mundial de 2007-2008 en ese país, la mayor después del crack de 1929, ambas con sus epicentros en los EE.UU.? ¿Quién encabeza la banca y bajo cuáles principios? ¿Marcha todo tan bien como para tenerlo en la mira económica como desarrollo autónomo alternativo? Porque lo cuestiono.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El otro ejemplo, es más llamativo en nuestro escenario nacional, porque se lo escuché decir a un grupo de estudiantes de economía de la Universidad de la Habana, de que en su Facultad no se imparte economía política del socialismo y sí se exponen un gran número de autores burgueses, de indiscutido valor, pero que existen serias carencias en los estudios marxistas y leninistas. Aunque ese grupo de estudiantes al que me refiero, realizaron intervenciones magistrales en el evento científico del Instituto de Investigación de la Cultura Cubana Juan Marinello, acerca de su conocimiento y comprensión del Marx que necesitamos actualmente, con sus vigencias y obsolescencias, de su brillante crítica a la economía política del capitalismo, y por la forma en que abordaron las problemáticas, acerca de la urgencia de la enseñanza del marxismo, el leninismo y la economía política del socialismo en la Cuba de hoy.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Este encuentro casual, coincidió con la lectura de un texto de dos reconocidos autores cubanos sobre temas económicos, los profesores, el Doctor Francisco Borrás Atiénzar y la Máster Frida Ruso Armada, con un título que llama la atención de inmediato, “Capital intelectual: visión crítica y propuestas para organizaciones cubanas”. <strong>(19) </strong>El interés de dichos creadores es brindar su experiencia en el campo investigativo para la preparación de los empresarios cubanos en el estudio del capital intelectual como instrumento de gestión empresarial, partiendo de análisis en las empresas hoteleras, las del campo de la medicina, de proyectos, los planes de estudios de las universidades nacionales, entre otros, en la que demuestran los impactos positivos y negativos de esas propuestas, no sólo de ellos sino de otros investigadores nacionales. O sean, parten de algunos resultados positivos teóricos y prácticos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">No obstante, los valores de esta investigación de inicio padecen de algunas explicaciones que nos ubique cómo podemos adaptarnos a ese mundo capitalista, insertarnos en él y cómo podemos alcanzar ventajas, que signifique desarrollo y no crecimiento. Porque, no podemos olvidar que «…La empresa estatal socialista es el socialismo (…) Su viabilidad es la viabilidad del socialismo», <strong>(20)</strong> como alertaba el investigador cubano Agustín Lage Dávila en el 2013, lo que hubiera hecho visible el manejo más correcto o acertado del capital intelectual a nuestras realidades -que tiene implicaciones no sólo semánticas, sino políticas e ideológicas, además de gnoseológicas para el socialismo- que no pueden obviarse, pero que en la literatura de las ciencias filosóficas, sociales y humanísticas tiene otros sinónimos que han sido utilizados por el Dr.C. Jorge Núñez Jover en sus investigaciones y publicaciones <strong>(21)</strong>, y por economistas como el Dr. Luis Marcelo Yera, entre otros muchos. <strong>(22)</strong> Además, comprender que las ciencias sociales en su carácter inter o transdisciplinario no pueden ser la representación estatuaria que no emita sus criterios acerca de los intentos de proceder en procesos económicos aislados, más si son elaborados reduccionistamente. <strong>(23)</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Porque, en definitiva, para cambiar la percepción de la introducción de los adelantos científicos-técnicos, la sociedad de la información y del conocimiento, urge que «…la política misma debe ser transformada de una actividad delegada en los expertos en una que coloque en el centro al ciudadano», <strong>(24)</strong> el cual deberá ser también transformado en una interacción con la política, los conocimientos y las experiencias prácticas, el estudio incesante pero sobre la base de pensar con cabeza propia, sin descartar lo que ya está introducido, pero con una mentalidad no instrumental, sino con una racionalidad moral emancipatoria.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Desde el punto de vista del capital intelectual, el conocimiento científico-técnico, los conocimientos todos como algo intangible, no poseen un valor en sí, es decir, no representan un(os) recurso(s) invaluable(s) por el significado emancipatorio que poseen al permitirle al hombre controlar y apropiarse adecuadamente de los procesos naturales, técnicos y sociales. En grado sumo, el capital constriñe la utilidad del conocimiento científico al disponer de él como mero recurso intelectual, capitalizado, en función de su valorización y la maximalización de la ganancia, la plusvalía, el plusvalor, este último con otra connotación pero que siempre significa el trabajo excedente del trabajador, aun en el socialismo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por esa vía, a los individuos y los colectivos, se le confina a un sinnúmero de especialidades técnico-profesionales perfiladas en función de la maximalización de las ganancias, el dinero y del gran capital financiero, con su ‘juegos de casino’, los ‘capitales golondrinas’, los ‘fondos buitres’, las hipotecas ‘subprime o basura’, los créditos y préstamos reales con grandes intereses que se vuelven impagables y las grandes ‘burbujas financieras’ que explotan sin precisarse cuando. Financiación e inversión de capitales que ahora no están ubicadas en sectores productivos sino en el terciario, en el servicio, la cultura, la información / comunicación, la banca, la bolsa de valores y la financiación, entre otros. Se ha impuesto la vieja fórmula de Marx: D + D = D; DINERO ahora multiplicado.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En este momento histórico, el capitalismo ha cambiado las reglas del juego, lo que eran deformaciones fragmentarias, penetraciones puntuales a través de <em>lobbies</em>, actos de corrupción y de «puertas giratorias» entre el sector público y el privado, pasó a cobrar un mayor volumen lo financiero y se convirtió, por ósmosis, en mayor poder político articulado claramente (antes se ocultaba) con las otras esferas de la vida social, dentro del cual el interés público es algo que aflora solo por momentos (privatizándolo en la primera oportunidad), y siempre a raíz de los las huelgas obreras, estudiantiles, los esfuerzos de las manifestaciones populares, los frágiles pero no desechables artículos en la prensa alternativa, y la acción de algún que otro político independiente, de tal forma el poder corporativo se sistematizó, capturó una a una las variadas dimensiones de la expresión y el ejercicio del poder, y esto dio lugar a una nueva dinámica o una nueva arquitectura del poder realmente existente. Y aunque necesita del apoyo del Estado-nación, las multinacionales al interior de estos, pesa mucho la transnacionalización de la financiación de la economía, lo social y la política, con un enorme impacto en lo cultural. <strong>(25)</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Esta división del trabajo, simple y complejo, (manual e intelectual), suscita el fenómeno que Carlos Marx denomina “cretinismo profesional”, el cual constituye parte de la hegemonía del capital ejercido sobre las capacidades humanas que presupone la más brutal lucha por la supervivencia. Para llegar a ser reconocido socialmente, para acceder al dinero, el individuo asalariado está obligado a competir con el individuo. No hay manera de que el éxito de unos no se construya sobre del fracaso de otros. Esta realización socio-individual de tipo excluyente tendrá efectos deconstructivos incalculables. Mientras más desarrollada esté esta profesionalización científico-técnica utilitarista, y más funcional le sea al modo de reproducción mercantil: el mercado salvaje del neoliberalismo, más pernicioso y destructivo se tornarán los antagonismos sociales que desencadenan.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La lógica reproductiva del capital no consentirá otro paradigma científico-técnico, que no sea el de un conocimiento fraccionado y utilitarista, a tenor con la racionalidad instrumental que la gobierna. <strong>(26)</strong> Aun cuando la permanente estimulación a la innovación tecnológica desemboque en una nueva fase de la tercera y de la cuarta revolución científico-técnica, incluyendo sus fases, que ha convertido a la ciencia en la principal fuerza productiva, tratando de superar, sin lograrlo, las diferencias cualitativas entre la producción material y espiritual, los antagonismos sociales no desaparecerán, y, por el contrario, se agudizarán al máximo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Porque Marx caracterizó al capitalismo no por la existencia de elementos de la economía mercantil, sino como un sistema de relaciones sociales, un modo específico de vinculación de lo económico con el resto de la realidad social, un tipo de organización social en la que el mercado ocupa el lugar central y determinante en la estructuración de las relaciones sociales, erigiéndose en el elemento mediador en toda relación intersubjetiva, es decir, de las personas entre sí, y objetual, el de las personas con los objetos de su actividad, sean estos materiales o espirituales, o ambos. Hay que leer, una y otra vez, a Fernando Martínez Heredia y Jorge Luis Acanda para percatarse de estas realidades.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La introducción del progreso científico- técnico contemporáneo en la actividad socio-económica, con un sentido utilitarista (instrumental), ha dado lugar al paradigma de la llamada “nueva economía”, cultivadora de un pensamiento estratégico mercantil en cuyo centro aparece el capital intelectual. La “nueva economía” responde a los imperativos de una época en que la optimización de las ganancias depende en grado considerable de la eficiente gestión del conocimiento, la innovación tecnológica, la informática y las telecomunicaciones. <strong>(27)</strong> El término eufemístico de “nueva economía” encubre el real estado agonizante de un capitalismo decadente que busca oxigenar su metabolismo disfuncional, con el auxilio del potencial científico técnico disponible. <strong>(28)</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">El marketing estratégico, <strong>(29)</strong> piedra filosofal de los apologetas del nuevo paradigma económico capitalista, acaricia el sueño de haber descubierto la fórmula de un mercado en expansión perpetua. La mercadotecnia por tanto siempre hallará lugar para colocar, al precio más competitivo, un producto más en un mercado abarrotado de mercancías, sembrando el mito de que la “nueva economía” capitalista se ha dotado del instrumento ideal que asegura su sistemática autoexpansión, pues como sugiere el marketing estratégico, no existe situación económica social, por peliaguda que sea, que se resista a una inteligente gestión. Aplicado en la economía, la política, la ideología, inclusive a la guerra, el marketing exacerba hasta lo irracional la naturaleza depredadora del capital. Como ideología de un capitalismo agonizante y parasitario, que delira con perpetuarse, el marketing induce a la esquizofrenia social.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Postula una filosofía irracional de vida: una desenfrenada innovación tecnológica y mental, como paliativo de supervivencia, en un mundo donde reina la más brutal competencia mercantil liderada por el gran capital financiero transnacional, arrastrando irresponsablemente a la humanidad al caos y la incertidumbre. El resultado paradójico será, una altísima “eficiencia económica” competitiva inseparable de la incosteable ineficiencia social y ecológica. Una economía irrentable socialmente y ecológicamente insostenible.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La crisis estructural que conmueve actualmente al sistema capitalista en su fase monopolista trasnacional, se ha encargado echar por tierra el ideologema de la autosustenibilidad estratégica del mercado capitalista. Este continúa siendo incontrolable por las ansias de lograr tasas medias de ganancias más altas -condición que desde los años 90 no se alcanza- para los burgueses transnacionales, en una sociedad y en un mercado que parecen saturados por sobreproducciones, sobreconsumos, y que, a la vez, padece del decrecimiento del ahorro, el subconsumo, el desempleo crónico, la precariedad laboral y de vivir, malvivir, en una realidad desconsolante.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El capitalismo senil queda atrapado en las paradojas que emergen de los antagonismos de su racionalidad instrumental. De tal suerte, en la llamada sociedad del conocimiento, en la que incluso el hombre se adentra en la conquista del mundo subatómico, la robotización y automatización de procesos productivos complejos, la nanotecnología, las impresoras 3D, la biotecnología, las células madres y la inmunología molecular, la inteligencia artificial, la computación, los microships, la transportación, las comunicaciones, la informatización, la industria aéreoespacial, etc., -claro que también el complejo militar industrial muy enlazado a las transnacionales civiles-, no obstante, el comportamiento y la actitud del individuo ante el cuidado y la preservación de la naturaleza no pueden ser más insensatos. Parece, a pesar de su capacidad de metabolizar y adaptarse, que ha llegado a su límite la inversión antitética de la relación del hombre con la naturaleza. Parece ser que los efectos de la era digital no serán directamente proporcionales a la productividad, sino que habrá una recaída en los salarios de los trabajadores, en la calidad del empleo, la (in)-sostenibilidad ecológica y porque han arribado en un momento en que la crisis del capitalismo es más estructural y sistémica que nunca antes. <strong>(30)</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Ahora es el medio natural el que emite señales inconfundibles de impotencia ante las fuerzas sociales que lo explotan indiscriminadamente. La naturaleza no está en capacidad de restablecer el equilibrio del ecosistema a causa de la intromisión depredadora del capital en su ciclo reproductivo. El cambio climático, la desertificación, la degradación de los suelos, la contaminación medio-ambiental y de los recursos hídricos, las especies en peligro de extinción, el agotamiento acelerado de las fuentes no renovables de energía, entre otras afectaciones, de no adoptarse medidas urgentes y responsables, que cambie radicalmente la actitud hacia el ecosistema, los daños al mismo serían irreparables. De replicarse los patrones de consumo de las naciones desarrolladas en el resto de los países harían falta más de un planeta para satisfacerlos. Sólo para mantener en los próximos años los actuales niveles de consumo de esas mismas potencias desarrolladas ya no es suficiente el mundo que habitamos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">De regreso al texto de los autores Borrás y Frida Ruso, podemos apreciar las bondades del capital intelectual -potencial de conocimientos infinitos y limitados del ser humano- para la creación de valor y el éxito empresarial. Parten de algunas aportaciones de científicos y economistas como Drucker, Bueno, Machado, Rivero, Lage, Triana y Díaz -algunos le hemos agregado textos, a otros le hemos reducido-, que, a su vez, son deudores de otros autores cuya filiación al gran capital resulta indudable, con sus excepciones. <strong>(31)</strong> Algunas conclusiones primarias son válidas. Por lo menos lo considero así, que no soy un especialista en economía.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por ejemplo: la necesidad de una empresa socialista -lo de socialista lo añado yo- de adaptarse al cambio, de forma anticipada para hacer frente al entorno externo que implicaría nuevas visiones a lo interno en cuanto a clientes, mercados, productos, y servicios, tecnologías, socios estratégicos, infraestructura y trabajadores; la urgencia de inversiones en conocimientos, lo que significa la aplicación de recursos humanos, materiales y financieros en la adquisición, creación, desarrollo y transmisión de conocimientos y saberes, con plena consciencia de que más que gastos esas inversiones, que ellos denominan intangibles como inductores de valor, que redundarán en el incremento del valor de la organización; habilidad para atraer y retener al personal idóneo, lo que hará viable el desarrollo sostenible de estas organizaciones, porque una óptima selección del personal, su superación, motivación y retención son básicas para el éxito; la ya conocida por todos nosotros innovación (la integración del enfoque Ciencia, Tecnología, Sociedad –investigación- más Innovación y Desarrollo (CTS + I + D + Comercialización que cierra el ciclo, según otros autores del patio, que los escritores del texto sólo dejan en la innovación, pero que en la industria médico-farmacéutica está presente), que facilita y dinamiza el cambio, pues actúa como transferencia del conocimiento que conlleva a una transformación tecnológica, de gestión y social; la gestión de calidad, imprescindible en su diseño para la mejora continua de su desempeño que abarca no sólo al ámbito de la producción y los servicios, sino a todo el mapa de procesos y actividades de la organización.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">De la misma manera, la conformación de redes de conocimientos en una época de urgentes relacionamientos entre las diferentes áreas de la organización lo que permitirá su potenciación cuando entrelazan los equipos de trabajo (parece ser algo similar al toyotismo), aupando a que ese personal sea capaz de desplegar actividades y habilidades para relacionarse e intercambiar información y conocimientos, con ejes centrales como la confianza mutua, la solidaridad y el compromiso por alcanzar objetivos comunes; la gestión compartida que permitirá que entre los directivos y trabajadores se alcanza la comunidad de aspiraciones, la concentración de energías, las sinergias, las empatías (estas dos últimas añadidas por mi) para el desarrollo del aprendizaje; el pensamiento sistémico que inducirá a la comprensión de los procesos complejos, fenómenos complicados, que sean capaces de atisbar más allá de lo evidente -visión de futuro-, siendo una vía para apreciar y percibir los procesos en sus dinámicas, tensiones, en sus causas y efectos, en su indiscutida interrelación de unos hechos con otros, así como comprender que algunas decisiones no tienen un efecto inmediato o instantáneo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Ligado a estos principios, los autores agregan las competencias y experiencias que posean las personas; los conocimientos y experiencias incorporados a la organización, las rutinas, sistemas, procesos, procedimientos, valores organizativos; los conocimientos incorporados a los procesos técnicos, tecnológicos y de gestión, y a los productos y servicios desarrollados, y, en último lugar según los autores, los conocimientos adquiridos por las relaciones con otros sujetos económicos y sociales del entorno en los que actúa e interactúa la organización. <strong>(32)</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Como se puede apreciar, el marco del despliegue del capital del conocimiento es ideal, como para no ser cuestionado en la realidad, por lo menos debe estar funcionando en parte en muchos países desarrollados y en vía de desarrollo. Lo cual no es cierto.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Muy pocas contradicciones, debilidades no destacadas, riesgos que hay que enfrentar, pero que son disimiles y peligrosos, la presencia de una clase trabajadora que no toda es de alta calificación, que necesita recalificarse, pero que cuenta con organizaciones laborales y sindicales <strong>(33)</strong> que pueden apoyar, contraponer, ser contrapeso a las exigencias administrativas si estas pretendieran explotar intensivamente sus horarios y resultados, etc., las anemias en la enseñanza para que salgan técnicos e ingenieros, antropólogos, sociólogos, etnólogos, psicólogos sociales, filósofos, e historiadores, entre otros tantos cientistas sociales para que aporten desde diferentes ángulos y traten de abordar la sociedad como una totalidad son algunas de las problemáticas no abordadas. <strong>(34)</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Sin embargo, la mayor debilidad del trabajo científico que tiene sus valores intrínsecos y válidos para la socialización, es cuando abordan a Carlos Marx y Federico Engels, y cuando omiten a Vladimir Ilich Lenin, Rosa Luxemburgo, Georg Lukács, Anton Pannekoek, Karl Korsh y Antonio Gramsci, por sólo citar algunos autores fundacionales, originales y creativos del marxismo revolucionario. Tampoco lo hacen con marxistas latinoamericanos como Julio Antonio Mella, Rubén Martínez Villena, José Carlos Mariátegui, Aníbal Ponce, Adolfo Sánchez Vázquez, Ernesto Che Guevara, Fidel Castro Ruz, Agustín Cueva, Theotonio Dos Santos, Vania Bambirra, Bolívar Echevarría, Ruy Mauro Marini, entre otros muchos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Y lo hacen con Marx y Engels desde varias ausencias notables, porque omiten que estos habían considerado el punto de partida de la “producción capitalista” como el proceso histórico por el cual se produce la escisión entre el productor y los medios de producción, una dinámica resultante de la lucha de clases y de la intervención coercitiva del Estado en nombre de la clase expropiadora, todo con un alto sentido relacional. En este sentido, no pueden advertir que, la estructura misma del argumento indica que, para Marx, el secreto último de la producción capitalista es <em>político</em>. Justamente, su diferencia con la economía política clásica se ubica en el hecho de no provocar brechas insalvables entre los ámbitos político y económico, sino en tratarlos como un conjunto de relaciones sociales.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Aunque toman, quizás implícitamente, algunos aspectos importantes de la filosofía y teoría crítica de los clásicos de los marxismos y marxistas, en plural, sólo destacan algunos aspectos de sus descubrimientos filosóficos, históricos, políticos y vivencias prácticas, y de su crítica profunda a la economía política del capital, pues eso es lo que realizaron en realidad, dejando en ciernes una economía política del socialismo. Los autores Frida y Borrás, sólo se refieren, para ser más exactos, a Marx y Engels, y sólo desde el ángulo económico.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La mayor dificultad es cuando los autores tratan a Marx, en su obra cumbre, ‘El Capital’, como un economista o un economista político, sin resaltar que lo elaborado fue una crítica a la economía política capitalista, y que todas sus categorías tienen un carácter relacional profundo con la política, la ideología, la teoría del poder político y la revolución social. La temática que abordan queda en la teoría marxista del valor – trabajo, pero no van a las raíces de la problemática, a su presentación dinámica y tensional.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Si no se entiende que Marx caracterizó al capitalismo ‘no por la existencia de elementos de la economía mercantil, sino como un sistema de relaciones sociales, un modo específico de vinculación de lo económico con el resto de la realidad social, un tipo de organización social en la que el mercado ocupa el lugar central y determinante en la estructuración de las relaciones sociales, erigiéndose en el elemento mediador en toda relación intersubjetiva’ -es decir, de las personas entre sí- y objetual -de las personas con los objetos de su actividad, sean estos materiales o espirituales- pues se corre el riesgo en quedarse en la epidermis del asunto tratado. <strong>(35)</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Sin saberse el por qué, los autores Borrás y Frida no abordan la existencia directa, que nos permite la certeza de afirmar que, la competencia capitalista determina que la reproducción simple, rasgo común a la economía mercantil simple que se da en las formaciones económicas sociales precapitalistas, desaparezca o quede mitigada en la actualidad, y que la reproducción ampliada se convierta en la ley de funcionamiento del sistema capitalista, mucho más ahora que ha alcanzado grandes cotas mundializadoras, dominadoras y hegemonizantes.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Y que el gran objetivo del proceso de producción de bienes materiales y espirituales ya no consiste en la producción de valor -donde los autores del estudio se quedan limitados-, sino en la producción de plusvalía, es decir, de una masa de valor siempre creciente. Y la plusvalía como Marx la apreció no es sólo de un contenido económico, sino social y político, cultural en su gran acepción. No se puede limitar el análisis al trabajo concreto y abstracto, el valor de uso y el valor de cambio, el trabajo simple y el complejo, la problemática de Marx y Engels es más dinámica, profunda no sólo en ‘El Capital’, sino en la lectura e interpretación de sus textos fundamentales.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Porque su extracción, de la plusvalía, es posible únicamente en la medida en que una dimensión siempre creciente de actividades y productos humanos se convierta en objetos destinados al mercado, para la obtención de la plusvalía. La mercantilización creciente de todas las actividades y los productos humanos es una característica esencial y específica del capitalismo. En un rejuego donde lo natural es anómalo, el capitalismo intenta presentarse como un sistema económico cuya racionalidad apunta a la producción maximizada de bienes.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Pero como entiende por “bienes” sólo aquello que existe como mercancía y puede expresarse en una dimensión cuantitativa monetaria, el capitalismo -en esencia- no es otra cosa que un sistema social de producción maximizada de dinero. Desde ese ángulo, desde lo complejo de la crítica de la economía política del capital es que podemos entender que ese es el espacio social por excelencia de producción y circulación de la subjetividad humana, de las necesidades, potencialidades, capacidades, etc., de los individuos, en donde la gran mayoría de ellos quedan frustrados, sesgados porque no tienen en sus manos los medios de producción y tienen que vender su obra de mano, con más o menos conocimientos, porque el individuo -y el colectivo- es expropiado de su subjetividad, que es deformada y constreñida para convertirla en garante de la creación exponencialmente ampliada de valor.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La explotación en el capitalismo no es un simple acto de expropiación del excedente económico, el cual no se menciona en el texto que analizamos, excedente que también existe y se necesita en el socialismo, el cual debe ser utilizado para la reproducción ampliada del sistema en transición y en beneficio de toda la sociedad, pero ese sistema de expropiación y ‘apropiación’ del excedente -atención con la palabra apropiación- y de la vida material y espiritual -no olvidar de donde proviene el socialismo, y que el derecho burgués está presente en la producción y distribución-, se constituye en un proceso constante de construcción de una subjetividad social enajenada y enajenante. Comprender eso en toda su significación es vital para forjar las líneas estratégicas de la lucha por la emancipación humana.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Los hombres se relacionan con la realidad en la medida en que la transforman y la producen. Y al producir su realidad se producen (reproducen) a sí mismos. Crean no sólo las condiciones materiales de su existencia, sino también su subjetividad. Las relaciones sociales (intersubjetivas y objetuales) son relaciones de producción y apropiación de la realidad. <strong>(36)</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">El pensamiento es una forma de apropiación espiritual de la realidad. Es preciso detenerse en el significado del concepto de apropiación. El filósofo de la liberación, Enrique Dussel llamó la atención a la necesidad de distinguir entre posesión, propiedad y apropiación. La «posesión» de un objeto es la relación efectiva de su uso. Es la relación efectivo-material con la cosa. La «propiedad» es el derecho o la capacidad subjetiva. La posesión es <em>relación objetiva</em>, la propiedad es <em>relación subjetiva</em>. En cambio, la «apropiación» es la <em>síntesis objetivo-subjetiva.</em> <strong>(37)</strong> Es a partir de Feuerbach que este concepto pierde su connotación estrictamente jurídica y pasa a ser utilizado como categoría filosófica para entender la relación de interacción de los hombres con la realidad.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Entender la apropiación de la realidad por los seres humanos solo como dominación es tener en cuenta exclusivamente un aspecto de esa relación, verlo como un proceso unidireccional: el de la objetivación. Los hombres interactúan con su entorno en la medida y a la vez que interactúan entre sí. E interactúan con ella en la medida en que la producen y, al producirla, se producen a sí mismos. Por lo tanto, el concepto <em>apropiación</em> apunta a este proceso complejo de producción de la subjetividad humana. Al producir la realidad, el hombre se apropia de ella porque la incorpora a su ser. Su objetivación es a la vez la creación de su subjetividad (potencialidades, capacidades, valores, ideas, metas, estados de ánimo, etc.). La apropiación de la realidad es tanto material como espiritual. Al definir al pensamiento como una forma de apropiación espiritual de la realidad, se está llamando la atención a la necesidad de reflexionar la interacción entre objetivación y subjetivación.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Hoy como ayer, el conservadurismo resignifica el deseo de preservar un modo históricamente determinado de existencia del poder y de apropiación de la realidad basado en la instrumentalización del individuo y en la asimetría de las relaciones interpersonales. Tampoco, por supuesto, todo deseo de cambio y renovación es negativo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por eso se tienden a equivocarse quienes intentan enfrentar la creciente enajenación capitalista atrincherándose en el fundamentalismo de formas de enajenación pre-modernas, ellas también opresivas y emasculadoras del florecimiento de la subjetividad. Como ha demostrado la historia más reciente, al totalitarismo del mercado no se le puede enfrentar con el totalitarismo del Estado, la nación o la religión. La comprensión de la revolución anti-capitalista no como simple sustitución de los agentes detentadores del poder, sino como una profunda y total subversión cultural. Las reflexiones sobre la necesidad de la transformación del modo de apropiación capitalista hacia formas de apropiación proletarias y socialistas es un gran problema pendiente.  </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Se apropian de las mentes de los seres humanos, en especial del sentido común de la gente cotidiana. Para el marxista italiano Antonio Gramsci, el sentido común es el gran enemigo a derrotar. También llamó al cambio radical de la cultura popular, no viéndola como algo menor, sino como parte del trabajo filosófico del partido y los intelectuales orgánicos para que el pueblo no se dejara embaucar y manipular por los contenidos y formas burguesas de dominación.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Y el sentido común es el conjunto de ideas, percepciones, valores socialmente extendidos, socialmente aceptados que las personas aprenden no únicamente en la escuela, en los centros religiosos, las comunidades, etc. sino en su experiencia de vida.  Para él, el sentido común, al igual que cualquier otro fenómeno social, no es una producción espontánea, sino el resultado de las interacciones y relaciones de fuerza o relaciones de poder. <strong>(38)</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por lo que la clase hegemónica es hegemónica, entre otras cosas, porque logra que el sentido común -Gramsci le da otra connotación al ‘buen sentido’-, la conciencia cotidiana de una sociedad, exprese sus necesidades y naturaliza las relaciones de poder y de dominación que, al verse como naturales, se establecen en el marco de lo legítimo, lo válido, creíble y lo comprensible, en lugar de resultar absurdas.  Es allí donde se fortalece el sistema hegemónico capitalista.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">A fin de cuentas “…Las transformaciones que produzcamos, si queremos que redunden en el beneficio de la mayoría y en la defensa de la integridad de la nación, han de colocarse en la dirección de facilitar una mayor socialización del poder y de la propiedad. Solo así podrá garantizarse la conjunción de los ideales contenidos en una concepción concreta de humanismo (basada ante todo en la eliminación de la explotación), junto con los de la democratización, conjunción que es para mí la esencia del concepto de socialismo.” <strong>(39)</strong></span></p>
<p style="text-align:center;"><span style="color:#000000;"><strong>IV</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">El socialismo, como etapa de tránsito, no puede decantar, como si no existieran, las múltiples contradicciones internas, también externas -estas tan influyentes en las primeras- en el caso de los países dependientes y subdesarrollados, porque una visión triunfalista y apologética que omita, subestime e ignore las discordancias, paradojas e incertidumbres existentes en estas infinitas etapas transitorias del socialismo hacia el comunismo, es consecuencia de la visión teleológica y escolástica que se impuso, perniciosa y duraderamente, en la manualística de vulgata que se hizo pasar por la ‘letra viva’ y la dialéctica compleja de las elaboraciones y las praxis marxistas, los marxismos y también de los socialismos, en especial aquellos del exclusivista “socialismo real”, que no fue más que una combinación de poscapitalismo y socialismo, porque padecieron de la tergiversación, manipulación y desviación teórica y práctica de los ideales del marxismo fundacional, original y creador, al igual que los socialismos, que sufrieron innumerables cargas semánticas, contaminaciones y una praxis distorsionada. Aunque no todo fue errático en esas construcciones. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">La idea de la construcción socialista en un solo país no se avenía con lo investigado y expuesto por Marx, Engels y después Lenin, quienes trazaron guías y brújulas imprescindibles para poder contar con una economía política del socialismo inacabada, una teoría política de la Revolución no finiquitada y los posibles desarrollos de la transición, casi siempre con pocas certezas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Ello permitía, sin embargo, el desarrollo creativo del marxismo, sin barreras hacia las formas de pensarlo, menos de desplegarlos en la práctica. A despecho de Iósif Stalin, cuando la impuso como una verdad absoluta, sin asideros científicos demostrables, y la institucionalizó con su aprobación en la Constitución soviética de 1936, que enfocó el dilema con su supuesta consolidación de la primera etapa en que estaba resuelta la base técnica-material socialista, mirada caprichosa, diletante y de escasa visión estratégica y táctica.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Si bien ese triunfo sucedió en un país atrasado, Marx y Engels habían rectificado en parte, para 1887, sus ideas acerca del desarrollo desigual en los países de Europa Occidental, reanalizando el problema irlandés desde el ángulo nacional y social, comprendiendo el reformismo de los obreros ingleses, mucho más desde el ángulo positivo, aunque muy moderadamente, y el potencial de la comuna rusa, lo que les otorgó una visión distinta acerca de los países “atrasados”, los pueblos colonizados y oprimidos que habían denominado ‘sin historia’, pero sabiendo que la tenían. Al mismo tiempo trataron de corregir los juicios sobre el carácter progresista de la conquista de México por los EE.UU., la percepción negativa sobre el Libertador Simón Bolívar, al equipararlo con el bonapartismo francés, y la interpretación errada sobre el dominio colonial británico sobre la India como un avance significativo para ese país.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En especial, Marx remarcó en una respuesta al populista ruso, Vera Zásulich, crítico de su obra <em>El Capital</em> que, a “(…) todo trance quiere convertir mi esbozo histórico sobre los orígenes del capitalismo en Europa Occidental en una teoría filosófico-histórica sobre la trayectoria general a que se hallan sometidos fatalmente todos los pueblos, cualesquiera que sean las circunstancias históricas que en ellos concurran (…) Esto es hacerme demasiado honor y, al mismo tiempo, demasiado escarnio”. <strong>(40)</strong> En la misma misiva, el Prometeo de Tréveris responde que la Rusia zarista, podría transitar hacia una sociedad moderna, sin capitalismo, teniendo a la comuna (rural) como punto de partida y regenerada, solo a condición que se realizara una Revolución rusa.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">A pesar de ello, Marx aún mantuvo ciertas esperanzas respecto al triunfo socialista por parte del movimiento obrero y los partidos socialdemócratas revolucionarios (comunistas) organizados en aquellos países con cierto desarrollo de las fuerzas productivas, pero no descartó que, si se producía el éxito en un país de la periferia, pues las fuerzas productivas de los estos países complementarían ese triunfo con revoluciones subsiguientes, convirtiéndose en soportes materiales, entiéndase de fuerzas productivas aprovechables para las naciones que no poseían ese avance.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La historia desmintió en varias ocasiones esas expectativas. Lenin fue el dirigente comunista que percibió en su propio pensamiento y accionar, junto a la vanguardia bolchevique, que los laureles de la revolución había que fraguarlos y construirlos en su nación euroasiática, con una masa campesina enorme, un proletariado concentrado y organizado, pero mermado luego de la Primera Guerra Mundial, la guerra civil y la agresión de las potencias imperialistas, y porque la ilusión de una victoria europea se desvaneció rápidamente, comprendiendo que debía consolidar y estabilizar la conquista en la Rusia soviética, pero siempre esperando por un socialismo que sólo podría vencer a nivel regional y planetario.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Si Marx y Engels, en 1848, en el <em>Manifiesto Comunista</em>, (41) llamaron: <em>¡Proletarios de todos los países uníos!</em> -y más adelante, como expusimos, reconocieron el rol de las masas populares en los países coloniales-, en menos de unos 70 años, V. I. Lenin, en el Segundo Congreso de la Internacional Comunista (1919-1943) y, posterior al mismo, agregaría dialécticamente, <em>¡Proletarios y pueblos oprimidos de todos los países del mundo, uníos!</em>, <strong>(</strong><strong>42</strong><strong>)</strong>  El despertar del Oriente pudo sumar a esos pueblos, clases y grupos sociales en la red de alianzas, compromisos y abrir nuevos caminos de construcción socialista abandonándose viejas ideas, como aquella de la etapa democrática burguesa, que en el caso de la India, fue variada por la de una etapa democrática revolucionaria.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Lenin, sin lugar a dudas, improvisó en la marcha inédita, junto a otros bolcheviques, pero lo hizo siempre con la estrategia segura en el horizonte: el comunismo., porque se percató que el socialismo fue, y sigue siendo, un camino inexplorado, lleno de acertijos, enigmas y dudas que debe edificarse de acuerdo a las peculiaridades específicas de cada país, aunque utilice algunas leyes y regularidades trazadas de forma general.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por eso, estaba firmemente convencido de que, si es posible que el capitalismo por su misma deriva termina autodestruyéndose, no lo es porque el mero desarrollo de las fuerzas productivas -en contradicción abstracta con las relaciones sociales de producción- que diera al traste con el modo de producción; tampoco que cualquier necesidad, simplemente economicista, condujera irremediablemente al socialismo. Ni que lo hiciera posible la sencilla toma del proletariado de los aparatos &#8211; ‘máquina’ le llamó Marx &#8211; represivos del Estado, sin destruirlos, sino que había que construirlos y reconstruirlos una y otra vez, para enrumbar hacia el comunismo, con la desaparición de las clases, sus luchas y la extinción del Estado.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Una tarea totalmente colosal, porque la lógica del capitalismo se reproduce metabólicamente dentro de otros modos de producción, incluso en el tránsito socialista. Para ello concibió la estrategia y la táctica, los métodos de lucha, específicos en cada instante histórico, sin descartar posible marchas y contramarchas, hacia delante y luego hacia atrás, con el fin de regresar a la avanzada de la historia del socialismo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Como afirmó el marxista francés, Daniel Bensaid, Lenin supo percibir que las revoluciones tienen su propio ritmo, marcados por aceleraciones y desaceleraciones, estancamientos y retrocesos y que, igualmente, poseen su propia geometría o álgebra, donde la unidireccionalidad es interrumpida por bifurcaciones, giros bruscos y repentinos. <strong>(43) </strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por eso, pudo desplegar un pensamiento y acción que captó la interacción de las continuidades, discontinuidades y las rupturas que se van sucediendo en los procesos sociales, mucho más en las revoluciones socialistas.</span></p>
<p style="text-align:center;"><span style="color:#000000;"><strong>V</strong><strong> </strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>Un problema histórico, teórico &#8211; filosófico y práctico: la continuidad y discontinuidad, ruptura y superación en el tránsito socialista.</strong><strong> </strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Las diferentes maneras de (re)-pensar los diagnósticos, proposiciones y posibles soluciones, las reiteradas formas y contenidos de cómo afrontar la realidad y como tratar de resolver los conflictos, debe partir de la premisa que ninguno cierra el desenlace del conflicto abordado. Para una correcta crítica de la totalidad, ejemplificada muy particularmente con la crítica a la historia positivista, la historia empírica y simplistamente cronológica, resulta necesario la mitigación de ese ángulo del análisis en la historia de los cuerpos societarios.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Para ello, es importante captar la historia no en la representación dominante hasta hoy, como una totalidad en la cual el sentido fluye en forma ininterrumpida y armónica, garantizando la familiaridad de todo pasado para el presente, que lo considera como momento de su origen y pasos iniciales, vista como proceso que conlleva siempre el progreso. De lo que se trata entonces es de ubicar en la discontinuidad el basamento de la genuina tradición historicista.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La continuidad / discontinuidad son en sí mismos conceptos y categorías con diversos niveles históricos, filosóficos y políticos relacionales que están implícitos, no tan explícitos, en la obra de los clásicos del marxismo, y su ‘separación’ artificial, metodológica y didáctica para ser quizás mejor indagados, puede sin embargo el riego de constituir un ejercicio metafísico, superfluo, y estéril, cuando se acometen las investigaciones sobre la sociedad o el cuerpo societario, ya que esta es un todo complejo y complicado.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Si bien los tiempos históricos de las estructuras, ritmos de los procesos económicos, sociales, políticos, culturales y de las mentalidades transcurren en tiempos / espacios diferentes -eso que Fernand Braudel trató de atrapar en su concepto de ‘larga duración’-, por lo menos, no coincidentes, sino asincrónicamente, en las distintas esferas de la vida social, no resta para abordarlos en su integralidad. <strong>(44) </strong>Tal sucede con el otro par: la ruptura y superación. Sin embargo, no son idénticos ni similares.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">No es suficiente, como nos explicaban los simplistas y ramplones manuales, aquellos del diamat y el hismat, que en un par es factible que <em>uno</em> de ellos se convierta en el <em>otro</em>, lo que no determinaba <em>apriori</em> que sucediera, ni que el saldo fuera satisfactorio. No toda continuidad conlleva ruptura, tampoco sucesión, superación, y la discontinuidad si no es óptimamente aprovechada, lo que debe conllevar al esfuerzo y la conciencia de rectificar, renovar y proseguir su rumbo hacia la continuidad, el salto, la ruptura y superación -negación de la negación- del proceso social que se analiza, sin abandonar los contextos históricos concretos y todos los factores internos y externos que pueden incidir en su despliegue. <strong>(45) </strong>Ello es más necesario y sugerente en los procesos de Revolución auténtica, donde no se puede perder la dialéctica  de la continuidad y la discontinuidad, del cambio y la persistencia, mutación y permanencia, inercia y dinámica, ruptura y superación, evolución y revolución.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La discontinuidad nos impone el repensar, en el sentido de la necesidad, filosóficamente expresado, de regresar a la urgente reflexión de los ‘puntos de partida’ (genealogía) y los ‘desenvolvimientos interrumpidos’, los recorridos intermitentes, donde la quiebra / irrupción, a bases íntima, de los sistemas y procesos nos muestra, al mismo tiempo, la supervivencia de la historia material y espiritual, objetiva y subjetiva, porque las problemáticas pretéritas aparecen siempre otra vez -en una espiral, donde nadie se baña en el mismo río dos veces- en la medida en que nunca pueden ser totalmente resueltas, no se deslizándose de forma diáfana en una cadena coherente como si todo fuera una serie de sucesos totalmente ordenados, que tienden al ocultamiento sin que podamos percibirlos a través de una sola mirada.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Entonces, la discontinuidad comprende un ‘quebrantamiento’ con la mecánica e ininteligible percepción de la ‘ley de la acumulación de los cambios cuantitativos en cualitativos’, en que no se precisa el cuándo y el cómo tales acopios cuantitativos se transforman en saltos superiores de cualidad. Ello es más complejo cuando se abordan los procesos subjetivos e intersubjetivos tan multiplicados en la actualidad.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Tampoco consideramos, que se trata de una dicotomía entre lo falso y lo verdadero, menos se puede concebir la discontinuidad como una interrupción derrotista, catastrófica. La mirada crítica debe saber apreciar que algunas acciones políticas, por ejemplo, ocurrieron en coyunturas históricas específicas, cuyas respuestas fueron motivadas por el afán de solucionar problemáticas que, en muchos casos, no eran bien conocidas -los límites del conocimiento-, asimilándose acríticamente otras referencias históricas, y porque no fueron comprendidas en su magnitud pluricausal.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En ese proceso, el cambio de percepción hacia el pasado histórico requiere del aprendizaje, la rectificación crítica, la sistematización de las experiencias acumuladas, con creatividad, que propicien vías constructivas de la transformación revolucionaria. Hay que explicar y comprender un hecho histórico continuo -lógico &#8211; histórico y cronológico- a partir de todas las imbricaciones históricas que han hecho posible, escribámoslo una vez más, su desenvolvimiento discontinuo, no unidireccional, menos <em>in crescendo</em> o progresivamente.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">De tal manera, la contradicción entre continuidad y discontinuidad se convierte en una hipótesis de solución nunca finiquitada, es decir, la continuidad no puede tornarse como un elemento central y neural, nodal, sino que debe pensarse tal como recurre, inevitablemente, en la también presente discontinuidad. Porque no existe una sola historia, sino múltiples aproximaciones a las historias que han existido y las presentes. Y la discontinuidad forma parte de ese entramado y se expresa cuando la sociedad reconfigura su discurso e interpretación a las nuevas circunstancias históricas. Desde los inicios de cualquier proceso histórico todo se transforma, pero nada se pierde, olvida, esfuma, sino retorna bajo otras circunstancias y coyunturas históricas. Son las huellas históricas las que no se borran.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El filósofo francés Michel Foucault, uno de los estudiosos más acuciosos de la discontinuidad junto a Carlos Marx, Emile Durkheim, Max Weber, Walter Benjamin, Michel Foucault y Louis Althusser, entre otros, <strong>(46)</strong> aclaraba en una entrevista con el sociólogo Raymond Aron que: “…La discontinuidad es, por supuesto, un problema muy grave (…) un problema que se les plantea a los historiadores. [<em>Refiriéndose a la discursividad del saber, de la articulación e hibridación de diversas epistemes, pero también del poder y la moral, esta última idea aportada por Frederic Nietzsche</em> <strong>(47)</strong>] (…) El problema de la periodización se plantea en la historia económica, en la historia social. No hay razón para que los historiadores de las ideas [la tercera etapa de la ‘Escuela de los Annales’ francesa, con Jackes Le Golf y Fernand Braudel, tan dispares y complementarios con la presencia de los marxismos que le antecedieron en esta escuela], <strong>(48)</strong> estén retrasados desde el punto de vista metodológico con respecto a los historiadores de la economía o de las sociedades. En el campo de las ideas se plantean problemas de periodizaciones y esta periodización es relativa al nivel en el que nos colocamos y al objeto que se elige…. Tengo la vanidad de haber establecido, creo que, por primera vez, la continuidad sincrónica, las relaciones de simultaneidad que había entre campos epistemológicos tan diferentes como el estudio del lenguaje, el estudio de la economía y el estudio de la biología. Compre una discontinuidad al precio de una continuidad o a la inversa, como usted prefiera”. <strong>(49)</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Porque para él, un hecho o proceso continuo, narrado desde los diversos relacionamientos históricos, es resultado de su desenvolvimiento discontinuo, donde existen espacios, giros y rupturas carentes, supuestamente, de relaciones que están también en otras ciencias, por lo que se debe evitar el análisis lineal y sin vínculos de los saberes de distinta índole científica y de otra índole no científica, esa que radica en el sentido común de los ciudadanos en su vida cotidiana. En una entrevista de 1972, titulada “<em>Los intelectuales y el poder</em>”, Foucault, que a final de su vida interrumpida por el VIH-Sida reconoció la influencia del marxismo en su obra, expresó acerca de la discontinuidad: “…Es posible que ahora las luchas que se están llevando a cabo, y además estas teorías locales, regionales, discontinuas que se están elaborando en estas luchas y que hacen cuerpo con ellas, es posible que esto sea el comienzo de un descubrimiento de la manera en que el poder se ejerce”. <strong>(50) </strong> </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Se refería a los combates intergeneracionales, antibélicos, pacifistas, contra la guerra de Vietnam; contraculturales y antihegemónicos al capital; por los derechos civiles de los afronorteamericanos y contra la segregación racial; las luchas de género, orientación sexual, feministas, entre otros, que se desplegaban a nivel planetario, y que habían tenido su explosión en el ‘Mayo Francés de 1968’, la ‘Primavera de Praga’ (intervención militar soviética en Checoslovaquia, con parte de los miembros del Pacto de Varsovia en 1968), el ‘Tlatelolco’ mexicano y las grandes manifestaciones de protesta en las principales ciudades del mundo, en conjunto con las acciones de los líderes negros Malcolm X y Martin Luther King Jr. (asesinados en 1965 y 1967 respectivamente), Angela Davis (encarcelada y luego liberada), y otros dirigentes de los Panteras Negras, el Black Power, etcétera, etcétera y etcétera., que iban a poseer una larga secuela, tal correlatos, en los años venideros.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">A su vez, para Walter Benjamin, que se había autoimpuesto su afán historicista para la elaboración de una continuidad, no se sustrajo de plantear, sin temores, acerca de una contradicción insoluble: “…el concepto de <em>tiempo histórico</em> está en oposición a la idea de un <em>continuum</em> temporal”. <strong>(51)</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">En este sentido, debe hablarse de una discontinuidad histórica que se opone claramente a la continuidad de la historia, así como de la imposibilidad de hablar de una homogénea historia universal, regional y nacional, como algo terminable, más bien acercarse a las pluralidades históricas, pero hallándole a esas relaciones, a veces oscuras o poco visibles al observador, sus puntos de contactos. Tal sucede en el ámbito gnoseológico, inteligible y comprensivo de la historia, a través de la lectura hermenéutica y heurística de los textos filosóficos. Más aún en el estudio histórico y filosófico de las subjetividades e intersubjetividades donde el marxismo puede chocar con lo irracional de esta área específica, sin embargo, a través de la transdiciplinaridad es posible que se una en esos esfuerzos con el sicoanálisis, la psicología social, la antropología, los estudios culturales, porque como afirmó Georg Lukács en fechas tan tempranas de inicio del siglo XX que, la tarea del pensamiento racional-totalizador consiste también en expresar lo irracional en conexión con lo racional. <strong>(52)</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">El énfasis puesto en la etapa que analiza el carácter “tendencial” de todo proceso, en contra de una lógica del cierre y/o hacia lo necesario y de concepciones sobre una progresión lineal, nos demuestra que toda tendencia se halla preparando una situación concreta junto a contratendencias o variantes, con lo cual el “caso” [como lo denomina el filósofo francés Louis Althusser, según Étienne Balibar, en un momento tardío de su obra de fundamentación estructuralista], nos indica que se marcha hacia una coyuntura específica, la que tiene que concebirse como un sistema contradictorio, surcado por fuerzas en pugna  -lucha de clases reconocida por él-, siempre abiertas a un devenir discontinuo, donde según el propio Althusser, en estos espacios «intersticiales» se podrían desempeñar los movimientos populares y las luchas subalternas, justamente al margen de los partidos políticos cimentados en estructuras jerárquicas, anquilosadas, ancladas en la retórica, el autoritarismo y la falsedad, en franca alusión al eurocomunismo, el socialismo de Estado soviético y preanunciando formas nuevas de confrontaciones sociales.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Y en el caso de Althusser, estamos en presencia de un filósofo que, sí conoció y estudió las obras de Carlos Marx de primera mano, y siendo de sus interpretadores más eficaces de ese momento histórico, aunque con un lenguaje hermético y complicado en sus formulaciones, al que posteriormente se le realizaron críticas justas e injustas. <strong>(53) </strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">El hincapié que se hace en este V epígrafe sobre la problemática de lo continuo y lo discontinuo, está determinado hipotéticamente, por lo cual puede ser cuestionado, es que para este autor lo que signa histórica, política y filosóficamente este momento histórico concreto nacional, que muta incesantemente, en que se acomete la Actualización del Modelo Económico y Social, constituye una discontinuidad o disrupción en el proceso revolucionario y socialista nacional, que no sólo valora, en primer lugar, una revisión -sin el sentido peyorativo del término- hacia aquella ‘Ofensiva Revolucionaria’ de 1968, cuando se nacionalizó los últimos vestigios de la propiedad privada artesanal y manufacturera urbana, sino también, en segundo lugar, hacia la imperiosidad o exigencia del abandono crítico de una idea y práctica del socialismo en que la estatización ha predominado, como consecuencia de un referente histórico y teórico, por supuesto que práctico, que se impuso en el país, en el que no se aceptaban otras formas de propiedad y gestión, a no ser aquellas que existieron en las zonas rurales, específicamente entre los campesinos y las cooperativas, aunque estas últimas sufrieron de vaivenes, porque en algunos casos pasaron a ser ‘Granjas del Pueblo’ con dirección y organización estatal, y en otros, porque la centralización extrema les restó capacidad de iniciativa y maniobra autónoma con el fin de alcanzar producciones elevadas, variadas y alcanzar más eficacia y eficiencia.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">A lo que habría que añadir que, desde 1966 cuando comenzó a ser abandonada la política de la cooperativización, se inició un proceso de compra estatal de las fincas de los campesinos -ya fuera en la adquisición definitiva o en arriendo-, que también abarcó la estatización de las cooperativas, y con esas tierras fueron creados los planes integrados, especializados que se dedicaron a la caña de azúcar, la ganadería, los cultivos varios y la agricultura tabacalera. Aunque este se realizó por el campesinado privado y cooperativo voluntariamente, sin embargo, en algunos lugares se sintió una cierta presión política.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Es conocido que los procesos de intervenciones, estatizaciones y nacionalizaciones comenzaron antes y después de la Primera y Segunda Ley de Reforma Agraria, en 1959 y 1963 respetivamente; asimismo, habría que recordar que las primeras intervenciones estatales se realizaron bajo control y regulación obrera, aunque luego fueron asumidas por el entonces <em>Ministerio de Recuperación de Bienes Malversados</em>, el Instituto Nacional de la Reforma Agraria (INRA), entre otras instituciones revolucionarias creadas en los años 1959 y 1960; así como que, las desafiantes nacionalizaciones y estatizaciones de las grandes y medianas propiedades del capital foráneo (principalmente estadounidense, aunque también español, holandés, británico, etc.), y las de la oligarquía azucarera, burgués-terrateniente, exportadora e importadora, casatenientes y la burguesía interior se llevaron a cabo entre 1960 y 1962, que incluyó la Reforma Urbana y la Nacionalización de la Enseñanza en el último año.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Sin embargo, las nacionalizaciones de la pequeña y mediana propiedad privada restantes fueron acometidas durante la ‘Ofensiva Revolucionaria’ de 1968 (13 de marzo de 1968). Estas, especialmente, brindan un buen ejemplo de discontinuidad con lo que está proponiendo y llevando a vías de efecto la actualización del socialismo cubano hoy, aunque en contextos históricos internos y externos no similares.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">No se puede desconocer, que desde el 4 de diciembre de 1962, se habían culminado las nacionalizaciones de un conjunto importante de esas propiedades, como las peleterías, tiendas de ropa y ferreterías, por lo que, con el proceso de la ‘Ofensiva Revolucionaría’ se abarcó sólo -aunque bastante- a un total de 55 636 mini-empresas artesanales y manufactureras, de servicios, bares, [chinchales] y timbiriches, realizadas bajo la justificación económica e ideológica, de que algunos de estos propietarios les estaban haciendo el juego a la contrarrevolución ejerciendo el agio, la malversación de los bienes del Estado, el acaparamiento y especulación de productos y precios de mercancías de primera necesidad. <strong>(54) </strong>No se puede olvidar que en la mercancía se reifica (del latin <em>res</em> = cosa) y se expresa todo el sistema de relaciones de los individuos con los objetos y de los individuos entre sí.  </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Ese proceso estatalizador apresurado, más que todo desde el ángulo ideológico, provocó el desastabecimiento en la población, aunque presionado por las amenazas del imperialismo estadounidense, pero incitado a lo interno por la carencia de mano de obra para la siembra, limpia el corte de la caña -se preparaba la Zafra de los 10 millones de toneladas de azúcar en 1970-, la escasez de productos, inflación, el descontrol económico y las indisciplinas del sistema empresarial estatal, entre otras debilidades económicas, sociales y políticas, <strong>(55)</strong> lo cual provocó el desastabecimiento en la población -ya estaba implementada la libreta de abastecimiento o racionamiento para que todos los ciudadanos pudieran tener una canasta básica de productos alimentarios e industriales de forma extremadamente igualitaria- y ayudó, paradójicamente, a fomentar un ‘mercado informal’ que fue, y es, contraproducente al socialismo cubano en la proyección de su política de igualdad (no igualitarismo) y equidad social.  <strong>(56)</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Después de estas nacionalizaciones y estatizaciones, sin llegar a la socialización necesaria de ese poder, el Estado -que en Cuba tiene la caracterísitca de ser ampliado- no pudo suplir, ni siquiera con producciones mínimas y subsidios, muchas de las manufacturas y servicios que prestaban estos propietarios, demostrándose que la pequeña y mediana propiedad privada podía subsistir en el socialismo -que, como ya advertimos, supone la coexistencia con las viejas relaciones sociales capitalistas que pugnan con las que nacen-, pero cuidando que no estén en las esferas estratégicas de la economía nacional, tampoco en aquellas con un impacto social y cultural esencial, y que tal sistema de propiedades debía estar debidamente articulado al plan -entiéndase la planificación central y flexible- y no funcionar sin integralidad y enfoque de totalidad. <strong>(57)</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Fue una visión estratégica, pero idealista, de construir simultáneamente el socialismo y el comunismo. Lo que no conlleva al extremo instrumentalista de abandonar el horizonte comunista.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Algunos colegas, en los actuales debates, han expresado que, “…La idea de la construcción paralela, ya ha sido superada (…) en realidad, faltan algunos ajustes de instalación del modelo, para concretar este como parte de un proceso de transición al socialismo. La marcha hacia el socialismo debe servir como marco general de la transición hacia el nuevo modelo económico. Se habla mucho de la instalación del modelo y de socialismo, pero debe quedar claramente establecida la imbricación entre ambos procesos,” <strong>(58)</strong> mientras otro autor, se afirma que, “…El socialismo no es la supresión del mercado ni siquiera la supresión de la propiedad privada, el socialismo es la supresión de le hegemonía del capital.” <strong>(59)</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Ideas polémicas para discutir. Lo que sí queda claro es la idea seminal de Ariel Dacal: la transición socialista que no plantee sus bases anticapitalistas solo alcanzará la cuadratura del círculo. <strong>(60)</strong> Todo lo demás será consustancial pero no sustancia o esencia fundamental.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>Notas y Bibliografía citada</strong>.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(1)</strong> Spurr, David (1999): <strong><em>The Rethoric of Empire. Colonial Discourse in Journalism, Travel Writting and Imperial Admnistration</em></strong>. Durham/London: Duke University Press.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(2)</strong> Appadurai, Arjun (1990): <strong><em>Disjuncture and Difference in the Global Cultural Economy</em></strong>, Public Culture, 2(2), USA; Guha, Ramachandra (1997): <strong><em>The Environmentalism of the Poor</em></strong>, en <strong><em>Between Resistance and Revolution</em></strong>, R. Fox y O. Starn (editores), Rutgers University Press, New Brunswick; Guha, Ranajit (1998): <strong><em>A subaltern Studies Reader. 1986-1995</em></strong>, University of Minessota Press, Minneapolis; Mandami, Mahmood (1996): <strong><em>Citizen and Subject. </em></strong><strong><em>Contemporary Africa and the legacy of Colonialism</em></strong>, Princeton University Press, Princeton; Dussel, Enrique (2005): <strong><em>“Europa, modernidad y eurocentrismo”</em></strong>, en <strong><em>La colonialidad del saber. Eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas</em></strong>, (Compilado por Edgardo Lander). La Habana, Ciencias Sociales, pp. 41-56; Castro Gómez, Santiago (2005):<em> <strong>“Ciencias sociales, violencia epistémica y el problema de la &#8220;invención del otro”</strong></em>, <em>Idem.</em>, pp. 153-172; Mignolo, Walter (2007): <strong><em>La idea de América Latina. La herida colonial y la opción decolonial</em></strong>, Editorial Gedisa, S. A., Barcelona.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(3) </strong>Clark, Leslie (2003): <strong><em>The Transnational Capitalist Class</em></strong>, Blackwill, Oxford, USA, p. 256.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(4)</strong> El eminente intelectual palestino, Edward W. Said, la entiende o interpreta en el sentido de que esos hombres que llevan a cabo el proceso independentista, anticolonialista o de descolonización, lo desarrollan, antes y después, bajo la formación cultural de la colonia, sometida a la metrópolis, y al mismo tiempo, que luchan por sus comunidades nacionales, tratan de encontrar también un lugar en el esquema cultural que comparten de forma contradictoria y hasta antagónica, en un plano de colaboración, consciente e inconsciente, con el Occidente burgués capitalista. Lo cual provoca que se reproduzcan a corto o mediano plazo -y como quiera que sea, admite Said- la ideología nacionalista burguesa, bajo la imitación, el clientelismo y el lacayismo servil o como un sacudimiento y una negociación voluntariamente horizontal, que capitalizó en la mayoría de los lugares del planeta luego de los procesos de descolonización, o sea el neocolonialismo. Said, Edward W. (1996): <strong><em>Cultura e imperialismo</em></strong>,  Edit. Anagrama, Barcelona.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(5)</strong> Se les orienta y obliga, desde las metrópolis capitalistas, el Fondo Monetario Mundial (FMI), el Banco Mundial (BM), el Banco Interamericano de Desarrollo (BIRD), la Organización Mundial del Comercio, al que se le suman el Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI) y de Patentes Intelectuales, la Organización de Países de Desarrollo Económico (OCDE), las  empresas  transnacionales de <em>rating </em>(Moody’s, adscrita a la Securities and Exchange Comisión, Standard and Poor’s; Fitch Investors Services, Duff and Phelps, Thomas Bank Watch y la IBCA), etc., a que se reduzcan a cumplir funciones policiales, de seguridad, para controlar a las masas populares y también a los desempleados y discriminados, marginales y excluidos; suprimir sus prerrogativas para decidir la planificación, regulación y control de las economías; invalidar y/o violar las leyes estatales, federales y autonómicas (las provinciales, municipales, distritales y locales); eliminar sus derechos para determinar los emplazamientos -cuáles y dónde- de nuevas industrias y servicios (incluidos los bancarios, culturales e informáticos). Asimismo, se les indica la ubicación, con la cantidad incluida, de las inversiones de capital transnacional &#8211; casi siempre hacia la propiedad privada -, de las nuevas tecnologías, sobre el mercado destinatario, su comercio, que están privilegiando al sector privado de la oligarquía local; así como eludir las normas ecológicas o de protección medio ambiental, entre otras restricciones. Otros, como el filósofo Jürgen Habermas, reduce la existencia de una nación y una nacionalidad a un ‘patriotismo de la Constitución’. Habermas, Jürgen (2001): <strong><em>Más allá del Estado nacional</em></strong>, Editorial Trotta, Madrid; Santos, Boaventura de Sousa (2005): <strong><em>Reinventar la democracia. Reinventar el Estado</em></strong>, Editorial José Martí, La Habana.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(6) </strong>Jeremy Rifkin, escribió que el trabajo se encaminaba hacia su final, consecuencia de la <a style="color:#000000;" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Globalizaci%C3%B3n">globalización</a> y de los Tics, aumentando la <a style="color:#000000;" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Productividad">productividad</a> aceleradamente, junto a un alto <a style="color:#000000;" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Desempleo_estructural">desempleo estructural</a> que exigiría medidas extras y diferentes a la tradicional flexibilidad laboral, como la <a style="color:#000000;" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Reducci%C3%B3n_de_la_jornada_de_trabajo">reducción de la jornada de trabajo</a>, la potenciación de la <a style="color:#000000;" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Econom%C3%ADa_social">economía social</a> o <a style="color:#000000;" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Tercer_sector">tercer sector</a>, diferente del <a style="color:#000000;" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Estado">Estado</a> y del <a style="color:#000000;" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Econom%C3%ADa_de_mercado">mercado</a>, que generen nuevos empleos y, por ende, una nueva economía que ponga en marcha la <a style="color:#000000;" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Renta_b%C3%A1sica">renta básica</a> universal. Jeremy Rifkin (1995): <strong><em><a style="color:#000000;" href="http://es.wikipedia.org/wiki/El_fin_del_trabajo">El fin del trabajo </a></em></strong><strong><em>(</em></strong><strong><em><a style="color:#000000;" href="http://es.wikipedia.org/wiki/El_fin_del_trabajo">The End of Work: The Decline of the Global Labor Force and the Dawn of the Post-Market Era</a></em></strong><strong><em>)</em></strong>, Putnam Publishing Group, USA, <a style="color:#000000;" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Especial:FuentesDeLibros/0874777798">ISBN 0-87477-779-8</a>; Raventós, Daniel (2017): <strong><em>El interés creciente y los debates actuales sobre la Renta Básica Renta básica incondicional</em></strong>, <em><u>Sin Permiso</u></em>, 16 de abril, <a style="color:#000000;" href="http://www.sinpermiso.info">www.sinpermiso.info</a>; (2017): <strong><em>Del neoliberalismo despiadado a la renta básica paliativa. La gobernanza de la pobreza</em>, </strong><em><u>Rebelión</u></em>, 02-05, <a style="color:#000000;" href="https://trampantojosyembelecos.wordpress.com/2017/04/17/la-teologia-economica-iii/">https://trampantojosyembelecos.wordpress.com/2017/04/17/la-teologia-economica-iii/</a>; (2018): <strong><em>Renta básica incondicional</em> una<em> propuesta racional y justa: algunas razones</em></strong>, <em><u>Rebelión</u></em>, 30 de marzo, <a style="color:#000000;" href="http://www.unitedexplanations.org/2018/03/27/renta-basica-incondicional-">http://www.unitedexplanations.org/2018/03/27/renta-basica-incondicional-</a>; Apilánez, Alfredo; Gorz, André (1991): <strong><em>Metamorfosis del Trabajo. Búsqueda de sentido. Crítica de la razón económica</em></strong>, Fundación Sistema &amp; Iniciativas Editorial Sistema, S. A., Madrid; Antunes, Ricardo (2006): <strong><em>¿Adiós al trabajo? </em></strong><strong><em>Ensayo sobre las metamorfosis y la centralidad del mundo del trabajo</em></strong>, Biblioteca Latinoamericana de Servicio Social, Cortez Editora, Sao Paulo, Brasil;  (2008): <strong><em>Nueva morfología del trabajo: Entrevista con Ricardo Antunes</em></strong>, <em><u>La Haine</u></em>, <a style="color:#000000;" href="http://www.lahaine.org/nueva_morfologia_del_trabajo_entrevista_">http://www.lahaine.org/nueva_morfologia_del_trabajo_entrevista_</a>, en revista <em><u>PAMPA</u></em>, año II / n. 3, diciembre / 2007, Buenos Aires, Argentina.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(7) </strong>Negri, Antonio y Hardt, Michael (2001):<strong> <em>Imperio</em></strong>, Editorial Record, Río de Janeiro-Sao Paulo, Brasil; Boron, Atilio (2002):<strong> <em>Imperio e Imperialismo: una lectura crítica de Michael Hardt y Antonio Negri</em></strong>, CLACSO, Buenos Aires.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(8)</strong> Huntington, Samuel (1997): <strong><em>El Choque de las Civilizaciones y la reconfiguración de un nuevo orden mundial</em></strong>, Ediciones Paídós, Ibérica, S.A., Barcelona; Hopenhayn, Martin (2005): <strong><em>¿Integrarse o subordinarse? Nuevos cruces entre política y cultura</em></strong>, en <strong><em>Cultura, política y sociedad. Perspectivas latinoamericanas</em></strong>, Daniel Mato Compilador, CLACSO, Buenos Aires.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(9) </strong>Desde los primeros hechos y procesos del ‘reformismo ilustrado’ cuyas figuras descollantes fueron los pensadores filósofos José Agustín Caballero, Félix Varela y José de la Luz y Caballero que enarbolaron la necesidad de la autonomía, luego la independencia, de la isla de Cuba de la metrópolis colonial España, se fue enraizando un pensamiento antimedieval, aniescolástico, antirreligioso tradicionalista, prolaico, jurídica y políticamente muy avanzado que desataron una polémica filosófica que trascendía los marcos teóricos, para ir a la necesidad de la práctica científica,  social y Cultural, con vista que Cuba tuviera un pensamiento y accionar de avanzada en el campo de la experimentación científica, la renovación del pensar político, con un electivismo-selectivo que no se limitada a una escuela y método, sino a todos los aportes válidos para transformar la sociedad cubana. Vitier, Medardo (1970): <strong><em>Las ideas y la filosofía en Cuba</em></strong>, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana; Ternevoi, O. (1981): <strong><em>La filosofía en Cuba</em></strong>, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana; Monal, Isabel (1968): <strong><em>Breve bosquejo de la filosofía en Cuba hasta el advenimiento de la República</em></strong>, en <strong><em>Lecturas de Filosofía</em></strong>, en dos tomos, T. I., Editorial Estudios, La Habana; Miranda, Olivia (1984): <strong><em>Félix Varela, su pensamiento político y su época</em></strong>, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana; Guadarrama González, Pablo y Rojas Gómez, Miguel (1998): <strong><em>El pensamiento filosófico en Cuba en el siglo XX: 1900-1960</em></strong>, Editorial Félix Varela, La Habana; Torres-Cueva, Eduardo (2006): <strong><em>En Busca de la Cubanidad</em></strong>, en dos tomos, T. I., pp. 239-337, y T. II., pp. 3-238, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(10)</strong> Al prohibirle a los esclavos africanos, en la ignominiosa Trata Negrera, traer sus dioses originales, estos comienzan a utilizar las imágenes e iconos de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, transformándolos en sus deidades. En este proceso de sincretismo religioso en Cuba se va dar una mezcla con las variadas religiones africanas según las características étnicas religiosas de, por lo menos, quince naciones del África actual, que extraídos a la fuerza para ser utilizados como mano de obra esclava-, la de los pueblos originarios d la Isla, la católica, las protestantes, la religión vudú que arriba a la Isla desde Haití (1804) y otras formas (santeros, paleros, espiritistas, etc.), que mezclan, en muchos casos, las costumbres, los ritos, creencias, mitos y leyendas. Es muy difícil encontrar la pureza total de una religión en Cuba y tampoco creyentes o feligreses que respondan a una sola religión. Aunque fue y sigue siendo la católica la más importante e influyente en la Isla por su estructura, organicidad teológica, coherencia, organización y funciones. Céspedes, Carlos Manuel de (1995): <strong><em>¿Puede afirmarse que el pueblo cubano es católico o no?</em></strong>, <em><u>Temas</u></em>, No. 4, La Habana.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(11)</strong> “…Entendemos que el vocablo transculturación expresa mejor las diferentes fases del proceso transitivo de una cultura a otra, porque éste no consiste solamente en adquirir una distinta cultura, que es lo que en rigor indica la voz inglesa <em>aculturación</em>, sino que el proceso implica también necesariamente la pérdida o desarraigo de una cultura precedente, lo que pudiera decirse una <em>desculturación</em> y, además, significa la consiguiente creación de nuevos fenómenos culturales que pudieran denominarse neoculturación. Al fin, como bien sostiene la escuela de Malinowski, en todo abrazo de culturas sucede lo que en la cópula genética de los individuos: la criatura siempre tiene algo de ambos progenitores, pero también es distinta de cada uno de los dos. En conjunto, el proceso es una transculturación y este vocablo comprende todas las fases de su parábola.” Ortiz, Fernando (1963): <strong><em>Contrapunteo cubano del azúcar y el tabaco</em></strong>, Universidad Central de Las Villas, Santa Clara, Cuba, pp. 136.  </span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(12)</strong> Ribeiro, Darcy (1992): <strong><em>El proceso civilizatorio</em></strong>, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(13)</strong> “(…) En el fiel de América están las Antillas, que serían, si esclavas, mero pontón de la guerra de una república imperial contra el mundo celoso y superior que se prepara ya a negarle el poder, -mero fortín de la Roma americana; -y si libres, -dignas de serlo por el orden de la libertad equitativa y trabajadora,- serían en el continente la garantía del equilibrio , la de la independencia de española y la del honor para la gran república del Norte, (&#8230;) Es un mundo el que estamos equilibrando: no son solo dos islas (Cuba y Puerto Rico) las que vamos a libertar. (&#8230;) Un error en Cuba es un error en América, es un error en la humanidad moderna. Quién se levanta hoy en Cuba se levanta para todos los tiempos”. Martí, José (1992): <strong><em>“El Tercer Año del Partido Revolucionario Cubano”</em></strong>, Obras Escogidas, en Tres tomos, T. II., Colección de Textos Martianos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, pp.362-363.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(14) </strong>González Casanova, Pablo (2017):<strong> <em>Las Nuevas Ciencias y las Humanidades. De la Academia a la Política</em></strong>, Colección Clásicos Recuperados, Archivo Digital: online ISBN 978-987-722-265-4, CLACSO, (Editorial Anthropos, Barcelona, 2004), Buenos Aires.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(15)</strong> Althusser, Louis (2011): <strong><em>La revolución teórica de Marx</em></strong>, Siglo XXI editores, México; (2010): <strong><em>Para leer El capital</em></strong>, Siglo XXI Editores, México; (1997): <strong><em>Ideología y aparatos ideológicos del Estado</em></strong>, (<strong><em>Notas para una investigación</em></strong>)”, en <strong><em>La filosofía como arma de la revolución</em></strong>, México, Siglo XXI editores, [Edición original en francés 1969]; (1998): Althusser, Louis y Balibar, Étienne, (2000): <strong><em>Para leer el capital</em></strong>, , Siglo XXI Editores, México, [Edición original en francés 1965]; (2002): <strong><em>Para un materialismo aleatorio</em></strong>, Editorial Arena, Madrid; (2003): <strong><em>Marx dentro de sus límites</em></strong>, Editorial Akal, Barcelona; Foulcault, Michael (1979):<strong> <em>Historia de la locura en la época clásica</em></strong>, Fondo de Cultura Económica, México; (1972): <strong><em>Arqueología del Saber</em></strong>, Siglo XXI ED. México; (1980): <strong><em>Microfísica del poder</em></strong>, Editorial La Piqueta, Madrid; <strong><em>El orden del discurso</em></strong>, Tusquets, Barcelona; (1985): <strong><em>Diálogos sobre el poder</em></strong>, Alianza Ed. Madrid; Poulantzas, Nicos (2005): <strong><em>Estado, poder y socialismo</em></strong>, 9na edición, siglo XXI editores, s.a., Buenos Aires; De Sousa Santos, Boaventura (2009): <strong><em>Pensar el Estado y la sociedad: desafíos actuales</em></strong>, Editorial CLACSO y Waldhuter Editores, Buenos Aires; Mészáros, Istvàn (2005): <strong><em>La Teoría de la Enajenación en Marx</em></strong>, Editorial Ciencias Sociales, la Habana; (2005): <strong><em>Socialismo o barbarie. La alternativa al orden social del capital</em></strong>, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana; (2015): <strong><em><a style="color:#000000;" href="https://colarebointernacional.wordpress.com/2015/10/12/meszaros-la-montana-que-debemos-conquistar-reflexiones-acerca-del-estado/">La montaña que debemos conquistar: reflexiones acerca del Estado</a></em></strong>, entrevista a Leonardo Cazes para el periódico <em><u>O Globo</u></em>, en <em><u><a style="color:#000000;" href="https://colarebointernacional.wordpress.com/author/colarebointernacional/">colarebointernacional</a></u></em>, 12 de octubre, Caracas, Venezuela; (2017): <strong><em>Reflexiones sobre la Nueva Internacional</em></strong>, <em><u>Metrópolis</u></em>, digital, 03-10, Caracas, Venezuela.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(16)</strong> Acanda, Jorge Luis (2000): <strong><em>De Marx a Foucault: poder y revolución</em></strong>, en<strong> <em>Inicios de Partida</em>. <em>Coloquio sobre la obra de M. Foucault</em></strong>, Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinello, La Habana, p. 73-119.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(17)</strong> <a style="color:#000000;" href="http://www.granma.cu/archivo?a=882">Peraza Forte</a>, Iramsy (2018): <strong><em>Singapur del tercer mundo al primero: la fórmula del éxito de un tigre asiático</em></strong>, <em><u>Granma</u></em>, La Habana, 15 de mayo, <a style="color:#000000;" href="mailto:internet@granma.cu">internet@granma.cu</a>.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(18)</strong> Arce, Rafael de, Mahía, Ramón, Pérez, Julian, Vicéns, José (1998): <strong><em>Informe sobre los efectos de la crisis asiática en las economías occidentales</em></strong>, Instituto L. R. Klein, Universidad Católica de Chile, febrero.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(19)</strong> Borrás Atiénzar, Francisco y Ruso Armada, Frida (2015): <strong><em>Capital intelectual: visión crítica y propuestas para organizaciones cubanas</em></strong>, Editorial Universidad de la Habana (UH), La Habana.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(20)</strong> Lage Dávila, A. (2013): <strong><em>La Economía del conocimiento y el socialismo</em></strong>, Editorial Academia, La Habana, p. 245.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(21)</strong> Núñez Jover, J. (1999): <strong><em>De la ciencia a la tecnociencia: pongamos los conceptos en orden</em></strong>, en <strong><em>La ciencia y la tecnología como procesos sociales. Lo que la educación científica no debería olvidar</em></strong>, Edit. Félix Varela, La Habana; Núñez Jover, J. y otros (2013): <strong><em>La función social de la ciencia: el papel de la Universidad</em></strong>, en revista <em><u>Universidad de La Habana</u></em>, Nº 276, julio-diciembre, Editorial Universidad de La Habana, pp. 8-14.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(22)</strong> Marcelo Yera, Luis (2016): <strong><em>Ciencia y Tecnología en el rediseño socialista del sistema empresarial estatal cubano</em></strong>, en revista <em><u>Cuba: Investigación Económica</u></em>, INIE, No. 2, julio-diciembre, La Habana, 2015; reproducido en <strong><em>El ideal socialista en la sociedad cubana de hoy: ayer y hoy</em></strong>, compiladores Jorge Luis Santana Pérez y Concepción Nieves Ayús, Sello Editorial filosofi@.cu, 2016, Instituto de Filosofía, La Habana, pp. 96-113.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(23)</strong> Avendaño, B. (2008): <strong><em>Ciencias Sociales. No son un adorno intelectual. Entrevista a Juan Luis Martín</em></strong>, Boletín CIPS, No. 11, Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS), La Habana.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(24)</strong> Delgado Díaz, C. J. (2013): <strong><em>Ciencia, tecnología y ciudadanía: cambios fundamentales y desafíos éticos</em></strong>, <em><u>Revista Universidad de La</u></em> Habana, Editorial Universidad de La Habana, Nº 276, julio-diciembre, pp. 34-47.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(25)</strong> Con un sistema financiero globalizado, la apropiación de la plusvalía obedece a mecanismos centrados en la especulación con derivados (más de 600 billones de dólares de <em>outstanding derivatives</em>, cerca de ocho veces el PIB mundial), con deuda pública (52 billones de dólares para el conjunto de los países endeudados), con impuestos que recaen sobre personas físicas y jurídicas, y con incontables tasas sobre tarjetas de crédito, seguros y otros productos cada vez más complejos que drenan las economías mundiales. En esta era de financiarización global, la plusvalía financiera se ha convertido en la forma dominante de apropiación de la renta y la riqueza. Joseph Stiglitz lo resume así: «Mientras que antes las finanzas constituían un mecanismo para inyectar dinero a las empresas, hoy sirven para extraer dinero de ellas».</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(26)</strong> Hinkelammert, Franz, J. (1999): <strong><em>Ensayos</em></strong>, Editorial Caminos, La Habana, p. 285.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(27)</strong> Castro Díaz Balart, Fidel (2001): <strong><em>Ciencia, Innovación y Futuro</em></strong>, Instituto Cubano del Libro, La Habana.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(28)</strong> Sánchez Noda, Ramón (2008): <strong><em>La nueva economía del conocimiento: entre el mito y la realidad</em></strong>, Editorial Félix Varela. La Habana. </span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(29)</strong> “…Como Filosofía, no deja de ser una actitud o una postura mental, que se adopta a la hora de llevar a cabo una relación de intercambio con el fin de satisfacer necesidades. Como concepto, es un proceso social y de gestión a través del cual los distintos grupos e individuos obtienen lo que necesitan y desean, creando, ofreciendo e intercambiando productos con valor para otros. Como función, es una más a desarrollar por empresas y organizaciones, equiparables a la de producción, financiera, recursos humanos, etc., que está constituida por un conjunto de actividades de Investigación, Planificación, Comunicación, Distribución y Organización de las Ventas dirigidas hacia el cliente mediante política, normas, procedimientos para todos los departamentos de la entidad analizados estratégicamente”. <strong><em>Marketing y Dirección Comercial</em></strong> (2005): Centro de Estudios Contables, Financieros y de Seguro. La Habana.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(30) </strong>A pesar de existir un fuerte debate sobre los efectos del proceso de digitalización de la economía, que ya fomenta la ‘interconectividad’ de las actividades de producción y distribución consecuencia del abaratamiento de las tecnologías que obtienen y procesan la información, la comunicación, que pueden ir sustituyendo, paulatinamente, al ser humano en la dirección directa de los procesos productivos, además de la promoción a gran escala de los productos materiales y espirituales, pues no está definido si este impacto tendrán un efecto específico e importante en la aceleración de la productividad. Las TICs, bien empleadas, pueden ser capaces de ir moviéndose hacia otros sectores y ramas que anteriormente utilizaban fuerza de trabajo humana extensiva e intensivamente, crear desbordamientos, nuevos productos y mercados, etc. Sin embargo, no está claro debido a la “paradoja Solow”, que cuestiona que estos adelantos no podrán competir con las anteriores revoluciones científico-técnicas–aún no se aprecian resultados directos-, pues está basado más en la innovación del producto, más que en el proceso de fabricación del mismo. Existiendo el temor al “efecto Baumol”, que percibe que habrá una destrucción del empleo, al precarizarse el trabajo y sustituirlo por la automatización y robotización, lo que bajará el consumo porque la demanda de ese producto tecnológico será insuficiente, aunque haya el cambio tecnológico, también mayor destrucción del medio ambiente, más las demoras estructurales y organizativas ante tales cambios, lo que ralentizará tales consecuencias científicas técnicas a gran escala.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(31) </strong>Drucker, P. (1993): <strong><em>Administración y futuro</em></strong>, Editorial Sudamericana, Buenos Aires; Bueno, E. (2003): <strong><em>El reto de emprender en la sociedad del conocimiento el capital de emprendimiento como dinamizador del capital intelectual</em></strong>, en Genescá, E. <em>et al. </em>(coords.), <strong><em>Creación de empresas</em></strong>, Entrenpreneurship / Universidad Autónoma de Barcelona, Barcelona; (2004): <strong><em>Dirección del conocimiento en las organizaciones</em></strong>, Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas (AECA), Madrid; (2013): <strong><em>El capital intelectual como sistema generador de emprendimiento e innovación</em></strong>, revista <strong><em>Economía Industrial</em></strong>,  No. 328, Barcelona, pp. 12-18; Machado, R. (2008): <strong><em>Hacia un modelo de gestión del capital humano en las empresas turísticas cubanas. Clave del desarrollo de la competitividad</em></strong>, Ediciones Balcón /CIDTRU /EAEHT, La Habana; Lage Dávila, Agustín (2013): <strong><em>La economía del conocimiento y el socialismo</em></strong>, Editorial Academia, La Habana; (2015): <strong><em>Ciencia y Tecnología</em></strong><strong>, </strong><a style="color:#000000;" href="mailto:internet@granma.cu">internet@granma.cu</a>,  13 de marzo, La Habana; (2017): <strong><em>Burocracia: paradigmas y realidades</em></strong>, <em><u>Granma</u></em>, 13 de mayo, <a style="color:#000000;" href="http://www.granma.cu/cuba/2017-05-09/burocracia-paradigmas-y-realidades-09-05-2017-17-05-01">http://www.granma.cu/cuba/2017-05-09/burocracia-paradigmas-y-realidades-09-05-2017-17-05-01</a>; Castro Díaz-Balart, Fidel (2017): <strong><em>Rediseñar el sistema de ciencia e innovación</em></strong>, <em><u>Cubadebate</u></em>, 07-09, La Habana; Machado, Ricardo J. (2017): <strong><em>Relaciones disfuncionales y asimetrías en la actividad científica cubana</em></strong>, <em><u>Segunda Cita</u></em>, 21 de septiembre; Triana, J. (2010): <strong><em>La economía del conocimiento en Cuba: retos desde la perspectiva del desarrollo</em></strong>, conferencia, Ibercegyt, noviembre, La Habana; (2016): <strong><em>2016: un año tenso para la economía de Cuba</em></strong>,<em> <u>On </u></em><em><u>Cuba</u></em>, 05-01, La Habana; (2017): <strong><em>De empresas y empresarios</em></strong>, I y II, <em><u>OnCuba</u></em>, 26 de abril, La Habana; (2017): <strong><em>La hoja de ruta de la economía cubana</em></strong>, <em><u>OnCuba</u></em>, 24 de mayo, <a style="color:#000000;" href="http://oncubamagazine.com/columnas/la-hoja-de-ruta-de-la-economia-cubana/">http://oncubamagazine.com/columnas/la-hoja-de-ruta-de-la-economia-cubana/</a>; (2017): <strong><em>Mucho más que crecer</em></strong>, <em><u>OnCuba</u></em>, 27-12, La Habana; (2018): <strong><em>Lo público lo privado y el bienestar</em></strong>, OnCuba, 15-05, La Habana; (2018): <strong><em>Acopio, comercio y planificación</em></strong>, <em><u>OnCuba</u></em>, 04-04, <a style="color:#000000;" href="http://oncubamagazine.com/columnas/acopio-comercio-planificacion/">http://oncubamagazine.com/columnas/acopio-comercio-planificacion/</a>; (2018): <strong><em>CUP-CU: convertidores y moneda total</em></strong>, <em><u>OnCuba</u></em>, 23-01, La Habana, etc.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(32)</strong> Borrás Atiénzar, Francisco y Ruso Armada, Frida (2015):<strong> <em>Capital intelectual: visión crítica y propuestas para organizaciones cubanas</em></strong>… Ob. Cit., pp. 26-27.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(33) </strong>Ídem., p. 27.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(34)</strong> Martínez Heredia, Fernando (2008): <strong><em>Abrir paso a las iniciativas, la participación y la libertad comprometida con el socialismo</em></strong>, Entrevista con Fernando Martínez Heredia realizada por Ortega González, Diosnara, <em><u>Temas</u></em> digital, en ocasión de la presentación de su libro <strong><em>El ejercicio de pensar</em></strong>; (2015): <strong><em>Estudiar la historia del pensamiento revolucionario latinoamericano y del marxismo fue y es una necesidad de la proyección internacionalista de la Revolución Cubana</em></strong>, <em>en ebook</em> de: Suárez Salazar, Luis y Kruij, Dirk<strong> <em>La Revolución Cubana en Nuestra América: El internacionalismo anónimo</em></strong>, RUTH Casa Editorial, Buenos Aires; (2015): <strong><em>El reto de las ciencias sociales en la Cuba de hoy</em></strong>, Intervención en el espacio Dialogar, dialogar, de la Asociación Hermanos Saiz,. Pabellón Cuba, 30 de septiembre, La Habana.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(35)</strong> Alhama Belamaric, Rafael y García Brigos; Jesús Pastor (2016): <strong><em>Colectivos laborales. ¿Dónde están?</em></strong>, © Editorial Filosofí@.cu, Instituto de Filosofía, Primera Edición Digital, ISBN: 978-959-7197-19-5, La Habana; Pérez Cruz, Felipe de J. (2017): <strong><em>La enseñanza de la Historia: Inventario preliminar</em></strong>, <em><u>Rebelión</u></em>, 01-09; Cruz Capote, Orlando (2017): <strong><em>El replanteamiento del rol de los sindicatos en el proceso de actualización del modelo económico y social socialista cubano</em></strong>, <em><u>La pupila insomne</u></em>, https://lapupilainsomne.wordpress.com/, 27 diciembre; <strong>Gómez </strong>Velázquez, Natasha (2017): <strong><em>El marxismo en Cuba hoy</em></strong>, Dialogar, dialogar, La Habana, 30-03, <a style="color:#000000;" href="http://dialogardialogar.wordpress.com/2017/03/27/el-marxismo-en-cuba-hoy/">http://dialogardialogar.wordpress.com/2017/03/27/el-marxismo-en-cuba-hoy/</a>; Hernández, Rafael (2018): <strong><em>Por un socialismo sin miedo</em></strong>, entre partes, <em><u>El viejo topo</u></em>, entrevista  de Christine Arnaud con Rafael Hernández, director de la revista cubana <em><u>Temas</u></em>, <em><u>Topo Express</u></em>, <a style="color:#000000;" href="http://www.elviejotopo.com/topoexpress/cuba-socialismo-sin-miedo-i/">http://www.elviejotopo.com/topoexpress/cuba-socialismo-sin-miedo-i/</a>; Hayes Martínez, Miguel Alejandro (2018): <strong><em>La enseñanza del marxismo en Cuba</em></strong><strong><em>. </em></strong><strong><em>El milagro que debe realizarse</em></strong>, <em><u><a style="color:#000000;" href="http://www.rebelion.org">Rebelión</a></u></em>, 05-02.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(36)</strong> Acanda, Jorge Luis (2018): <strong><em>Marx y el secreto de la explotación capitalista</em></strong><strong>, </strong><strong><em><u>Ruta Crítica</u></em>, </strong><strong>mayo, Quito, Ecuador.</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(37)</strong> Acanda, Jorge Luis (2002): <strong><em>¿Qué significa ser progresista en materia de pensamiento?</em></strong>,  <em><u>El Catoblepas</u></em>, revista crítica del presente, <a style="color:#000000;" href="http://www.nodulo.org/ec/2002/n010.htm">número 10</a>,  diciembre, La Habana, p. 5.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(38) </strong>Acanda, Jorge Luis (2017): <strong><em>Hace falta una lectura de Marx que hunda raíces en las fuentes originarias del pensamiento de Marx</em></strong>, en <strong><em>entrevista de Tomás Quevedo a Jorge Luis Acanda, sociólogo y profesor de la Universidad Central del Ecuador</em></strong>, <em><u>La</u> <u>Línea de Fuego</u></em>, 26 de septiembre, Quito, Ecuador, http://lalineadefuego.info/2017/09/20/hace-falta-una-lectura-de-marx-que-hunda-raices-en-las-fuentes-originarias-del-pensamiento-de-marx-entrevista-a-jorge-luis-acanda/.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(39)</strong> Dussel, Enrique (1985): <strong><em>La producción teórica de Marx</em></strong><em>, </em>Siglo XXI editores, México, p. 227.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(40)</strong> Acanda, Jorge Luis (2013): <strong><em>Dossier</em></strong>. <strong>D</strong><strong><em>ialogar</em></strong><strong><em> sobre la marcha del proceso de reformas y los vínculos entre intelectualidad, debate público y servicio a la nación</em></strong>, con el escritor y guionista Arturo Arango, el antropólogo y activista social Dmitri Prieto, el filósofo Jorge Luis Acanda, el investigador y politólogo Hiram Hernández y el Premio Nacional de Literatura Leonardo Padura, Espacio Laical, febrero, La Habana.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(41)</strong> Marx, Carlos y Engels, Federico (s/f): <strong><em>El Manifiesto Comunista</em></strong> (1848), T. I., Obras Escogidas, en un tomo, Editorial Progreso, Moscú, pp.27-60.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(42)</strong> Tras culminar las sesiones del II Congreso de la Internacional Comunista (del 19 de julio al 20 de agosto de 1920), se celebró en Bakú, Azerbaiyán, el I Congreso de los pueblos de Oriente, con la participación de más de dos mil delegados, en el que se aprobó y proclamó, de acuerdo al espíritu del II Congreso de la Comintern, la consigna de <strong><em>“¡Proletarios de todos los países y pueblos oprimidos del mundo, uníos!”</em></strong>. Insituto de Marxismo-Leninismo (s/f): <strong><em>La Internacional Comunista. Ensayo histórico sucinto</em></strong>, Editorial Progreso, Moscú, p. 91.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(43)</strong> Bensaïd, Daniel (2002): <strong><em>Lenin: ¡Saltos! ¡Saltos! ¡Saltos!</em></strong> (<strong><em>Leaps! </em></strong><strong><em>Leaps! Leaps! Lenin and Politics&#8221;</em></strong>, en <strong><em>International Socialism</em></strong>, no. 95, USA, julio. Ver: Marxists Internet Archive, mayo de 2010.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(44)</strong> Vovelle, Michel (1996): <strong><em>La Historia y la larga duración</em></strong>, en <strong><em>La Historia y el oficio de historiador</em></strong>, Editorial de Ciencias Sociales, Imagen Contemporánea, La Habana, pp.23-52; Braudel, Fernand (1970): <strong><em>La historia y las ciencias sociales</em></strong>, Alianza Editorial, Madrid.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(45)</strong>      Alonso González, Georgina (2016): <strong><em>Al socialismo le falta mucho de ternura</em></strong>, entrevista a Georgina Alfonso, directora del Instituto de Filosofía y premio Temas de ensayo con <strong><em>“Los valores y el sentido de la vida. El debate filosófico de una época. 1940-1960”</em></strong>, <a style="color:#000000;" href="../AppData/Local/Temp/Fernando%20Luis%20Rojas%20y%20Carolina%20García%20Salas">Fernando Luis Rojas y Carolina García Salas</a>, <em><u>Temas</u></em>, 16-12; <a style="color:#000000;" href="http://temas.cult.cu/al-socialismo-le-falta-mucho-de-ternura/">http://temas.cult.cu/al-socialismo-le-falta-mucho-de-ternura/</a>.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(46)</strong>      Carlos Marx, Emile Durkheim y Max Weber desde diferentes enfoques y posicionamientos políticos e ideológicos, concurren la conformación de una ciencia social unificada. En el caso de Durkheim y Weber, la sociología, en tanto ciencia de la realidad social, es una “ciencia empírica”. Para Marx, adquiere un fundamento teórico y científico indudable, que se refuerza con la actividad práctica de los sujetos del cambio.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(47)</strong>      Nietzsche, F. (2005): <strong><em>La genealogía de la moral</em></strong>, Editorial Alianza Madrid, p. 25.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(48)</strong> Aguirre Rojas, Carlos Antonio (1999): <strong><em>Itinerarios de la historiografía del siglo XX. De los diferentes marxismos a los varios Annales</em></strong>, Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Cubana Juan Marinello, La Habana.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(49)</strong>      Aron, Raymond, Foucault, Michel (2008): <strong><em>Diálogo: Raymond Aron y Michel Foucault</em></strong>, Editorial Nueva Visión, Buenos Aires, p. 22.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(50)</strong>      Foucault, M. (1990): <strong><em>Los intelectuales y el poder</em></strong>, en <strong><em>Microfísica del poder</em></strong>, La Piqueta. (Ed. y Trad. de J. Varela y F. Álvarez Uría), Barcelona, p. 85.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(51)</strong>      Benjamín, Walter (2005): <strong><em>Tesis sobre la historia y otros fragmentos</em></strong>, Contrahistoria Editorial, México, p. 55.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(52)</strong>      Althusser, Louis, (2002): <strong><em>Para un materialismo aleatorio</em></strong>, Editorial Arena, Madrid.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(53)</strong> Lukács, Georg (1970): <strong><em>Historia y conciencia de clases</em></strong>, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(54)</strong> Figueroa Albelo, Víctor (2009): <strong><em>Economía Política de la transformación al socialismo. Experiencia cubana</em></strong>, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, pp. 294-299.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(55)</strong>      Fornet, Jorge (2013): <strong><em>El 71. Anatomía de una crisis</em></strong>, Editorial Letras Cubanas, La Habana.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(56)</strong>      Cruz Capote, Orlando (2017): <strong><em>La trascendencia del ‘intelectual orgánico’ en la Revolución Cubana y el ‘enigma’ de su omisión en el tránsito socialista</em></strong>. Inédito.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(57)</strong> Lange, Oskar y otros (1966):<strong> <em>Problemas de la economía política del socialismo</em></strong>, Edit. Publicaciones Económicas, La Habana; Pollitt, Brian (1967): <strong><em>Estudios acerca del nivel de vida rural en la Cuba revolucionaria</em></strong>, en revista <em><u>Teoría y Práctica</u></em>, Nos. 42-43, La Habana; (1971): <strong><em>Problemas de empleo y desarrollo económico de Cuba</em></strong>, revista <em><u>Comercio Exterior</u></em>, No. 5, México; Aranda, Sergio (1968): <strong><em>La revolución agraria en Cuba</em></strong>, Editorial siglo XXI, México; Kycsynsky, J. (1968): <strong><em>El camino cubano de la construcción del socialismo</em></strong>, en <strong><em>Ensayos Económicos</em></strong>, Instituto Cubano del Libro, La Habana; Preobrajensky, E. (1969): <strong><em>La nueva economía</em></strong>, Instituto Cubano del Libro, La Habana; Huberman, Leo y Sweezy, Paul M. (1969): <strong><em>El socialismo en Cuba</em></strong>, Instituto Cubano del Libro, La Habana; Dorticos Torrado, Osvaldo (1972): <strong><em>La teoría, instrumento indispensable de la práctica revolucionaria</em></strong>, <strong><em>Discurso en el Activo de Educación Interna (noviembre 1971)</em></strong>, en <em><u>Economía y Desarrollo</u></em>, No. 11., La Habana; Sánchez Linares, Felipe (1989): <strong><em>Algunas reflexiones sobre el período de tránsito del capitalismo al comunismo</em></strong>, <em><u>Cuba Socialista</u></em>, No. 40., La Habana; Figueras Albelo, Víctor (1995): <strong><em>El sector mixto en la reforma económica cubana</em></strong>, Editorial Félix Varela, La Habana; González, Alfredo (1997): <strong><em>La economía política de una economía mixta es un capítulo inédito de la teoría marxista</em></strong>, revista <em><u>Temas</u></em>, No. 11, La Habana; Rodríguez, José Luis (1990): <strong><em>Estrategia del desarrollo económico en Cuba</em></strong>, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana; (2011):<strong> <em>Notas sobre economía cubana</em></strong>, Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello y Ruth Casa Editorial, La Habana.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(58)</strong> El economista político y experto en las relaciones Cuba-EE.UU., además de ser un acucioso investigador de la temática racial en la Isla, el Dr. Esteban Morales ha planteado: “…Luego, construir el socialismo, huyendo del capitalismo, no será sino cubrir ese periodo de transición, en que la sociedad está comenzando a ser socialista, sin dejar aun de ser capitalista, pero, además, sin que el capitalismo logre ser restaurado (…) Esa es y no otra, la encrucijada en que Cuba se encuentra actualmente (…) Pero no se trata solo de una cuestión teórica, sino sobre todo práctica (…) 1-  Hay que lograr establecer el modelo económico propio, eficiente sostenible y sustentable, que termine de dar coherencia a la economía cubana; 2- Cuba está obligada cruzar de manera efectiva el periodo de cambio generacional del liderazgo político; 3-Superar el espacio de tiempo, en el que paralelamente está teniendo lugar una confrontación con Estados Unidos, que se propone dar marcha atrás a lo que se había avanzado en las relaciones entre 2009-2016; 4- Estamos en un contexto político dentro del cual, el interés de Estados Unidos por subvertir a Cuba, permanece, pues resulta ser un interés de Estado para la política norteamericana; 5- Cuba, al mismo tiempo, debe utilizar todo su prestigio acumulado, para nuclear  a su alrededor aquellas fuerzas políticas que puedan colaborar con sus intereses estratégicos. Domínguez Morales, Esteban (2018): <a style="color:#000000;" href="http://estebanmoralesdominguez.blogspot.com/2018/02/huir-del-capitalismo-ii-parte.html"><strong><em>¿H</em></strong><strong><em>uir del capitalismo?</em></strong>, I y II parte</a>, UNEAC, viernes, 26 de enero de 2018 y martes, 20 de febrero, La Habana.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(59)</strong> “…a lo cual habría que añadir que supone el establecimiento de una estructura donde la propiedad social sea determinante y controle los medios fundamentales de manera que el interés privado esté subordinado al interés público y el mercado a la democracia. Donde la capacidad de resolver las necesidades materiales y espirituales de toda la sociedad sea sostenible y creciente (para lo cual es esencial una economía eficiente) y donde la conquista de nuevas libertades y mayores niveles de participación real sean una preocupación permanente de la política, sin concesiones de soberanía.” Carranza, Julio (2017): <strong><em>Sobre un debate reciente acerca de programas para la economía cubana</em></strong>, <em><u>El Estado como tal</u></em> (Blog), 09-12, <a style="color:#000000;" href="http://elestadocomotal.com/2017/12/08/julio-carranza-sobre-un-debate-reciente/">http://elestadocomotal.com/2017/12/08/julio-carranza-sobre-un-debate-reciente/</a>.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>(60)</strong> Dacal, Ariel (2018): <strong><em>¿</em></strong><strong><em>Socialismo sin anticapitalismo? La cuadratura del círculo</em></strong>, <em>Ponencia presentada por el autor en la Mesa de Debate:</em> <strong><em>Marx y una economía política para la transición socialista</em></strong><em>, Instituto Cubano de Investigación Cultural “Juan Marinello”, 16 de mayo, 2018</em><em>, </em><em><u>La Tizza</u></em>, La Habana, 2 de julio.</span></p>
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