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	<title>La pupila insomne &#187; Joseph Biden</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>El discurso del estado de la Unión y otros demonios. Por José Ramón Cabañas Rodríguez</title>
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		<pubDate>Sun, 12 Feb 2023 00:12:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad civil]]></category>
		<category><![CDATA[José Ramón Cabañas]]></category>
		<category><![CDATA[Joseph Biden]]></category>

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		<description><![CDATA[Washington y La Habana no necesitan “comenzar” una negociación, porque conocen plenamente aquellos temas que hacen sentido para la cooperación bilateral y aquellos en los que hay diferencias irreconciliables. <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=79972">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-799730" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2023/02/screenshot-2023-02-11-at-19-36-50-titulo-president-joe-biden-talks-with-sen.-bob-menendez-after-2023-state-of-the-union-address-fox-news-video.png"></div></div></td></tr></table><p><span style="color: #000000"><span style="font-weight: 400">Como cada año, acaba de tener lugar en el Capitolio estadounidense el acto que se denomina discurso presidencial sobre el estado de la Unión, ejercicio que se realiza de forma pública e ininterrumpida desde el 1913 y que tiene por objetivo brindar una especie de balance sobre la situación del país y el desarrollo de la agenda del primer mandatario, que en ese momento esté en el poder. George Washington inició la práctica en 1790, pero Thomas Jefferson la descontinuó (la sesión pública) en el 1801.</span><span id="more-79972"></span></span></p>
<p><span style="color: #000000"><span style="font-weight: 400">Con el paso del tiempo, este ejercicio se ha convertido en un acto más de campaña política, que por su simpleza por momentos compite con los contenidos de los llamados </span><i><span style="font-weight: 400">reality shows</span></i><span style="font-weight: 400">, sean tanto de la televisión como de las redes sociales. </span></span></p>
<p><span style="font-weight: 400;color: #000000">Durante la mayoría de los discursos durante décadas, cada uno de los presidentes ha dicho que su gobierno ha sido del mejor de todos los pasados y por venir, han criticado consistentemente a sus oponentes y los han proclamado culpables de sus fracasos tanto dentro como fuera del Congreso y, por regla general, señalan enemigos externos como demonios responsables de todos los males planetarios. Rara vez se realiza un análisis introspectivo,  autocrítico, o factual.</span></p>
<p><span style="color: #000000"><span style="font-weight: 400">Es además un acto que paulatinamente pierde originalidad porque las poses son las mismas, se repiten las señas con el dedo índice hacia el público con la otra mano puesta en el corazón, se reiteran los aplausos formales al nombrar invitados especiales que están en el público y algunas de las damas presentes se secan con similar disciplina lágrimas reales, o figuradas, al mencionarse recientes fallecimientos (que siempre son en términos de </span><i><span style="font-weight: 400">ultimate sacrifice</span></i><span style="font-weight: 400">) u otros hechos que provocan sin igual emoción.</span></span></p>
<p><span style="font-weight: 400;color: #000000">Más del 90% del tiempo las cámaras de televisión están enfocadas en la figura del presidente, más el vicepresidente y el ( o la ) líder de la Cámara, que se ubican a las espaldas del primero. En dependencia de la militancia o no de estos actores en el mismo partido, su histrionismo, formas de aplaudir y gestos faciales tienen mayor o menor intensidad.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;color: #000000">A pesar de ello, un ejército de analistas estadounidenses está en atención antes, durante y después del discurso para sacar conclusiones de todo tipo, medir registros, construir escenarios y hablar de agendas y legados, aún si el gobierno en funciones es más, o menos, eficiente. Se acuñan frases y se lanzan titulares durante 24 o 48 horas, hasta que nuevos sucesos entierran en la historia todo el evento.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;color: #000000">En este texto no pretendemos hacer un análisis del contenido del último texto, ya que en estos momentos otros especialistas están enfrascados en esas ponderaciones desde la óptica cubana y expondrán sus resultados en breve.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;color: #000000">En esta oportunidad, la frase presidencial que causó inmediata conmoción entre algunos políticos, periodistas y observadores que hacen carrera en aquel país  a costa del “tema cubano” y que los llevó a usar los pulgares de forma intensa para escribir mensajes urgentes en las redes sociales sobre las pantallas de sus celulares, fue dicha por el presidente después del discurso.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;color: #000000">Fue en un momento en que Biden tampoco estaba hablando oficialmente ante las cámaras, sino que daba palmadas amistosas y saludaba cortésmente a allegados y personalidades presentes, que vinieron a escucharlo. En el primer círculo que se nucleó alrededor del mandatario al bajar del estrado no estaba el destinatario de una frase que el presidente le dirigió cuando lo reconoció a cierta distancia. Biden hizo un gesto con su mano y expresó: “Bob, tengo que hablar contigo sobre Cuba, en serio”.<img class="alignnone size-full wp-image-79977" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2023/02/screenshot-2023-02-11-at-19-36-50-titulo-president-joe-biden-talks-with-sen.-bob-menendez-after-2023-state-of-the-union-address-fox-news-video.png" alt="Screenshot 2023-02-11 at 19-36-50 Título President Joe Biden talks with Sen. Bob Menendez after 2023 State of the Union address Fox News Video" width="805" height="453" /></span></p>
<p><span style="font-weight: 400;color: #000000">Bob es Robert Menéndez, senador demócrata presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, que sobrevivió recientemente acusaciones por corrupción, y que se precia de contar con el “oído del presidente” en los temas cubanos. Es decir, es el alter ego de Marco Rubio, que al parecer accedía al mismo órgano de Trump con relativa facilidad.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;color: #000000">Bob y Marquito han competido durante años en el manejo de los presupuestos federales para el “cambio de régimen” en Cuba, con los que han garantizado salarios de por vida a sus simpatizantes y suficientes contribuciones para sus reelecciones. Ninguno de los dos, sin embargo, ha podido relacionar su nombre con alguna legislación que resulte trascendente para el estadounidense de a pie.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;color: #000000">Al escucharse la citación a Bob, de inmediato el hongo nuclear especulativo se extendió sobre Miami. Algunos congresistas con menos tiempo de vuelo (y neuronas) comenzaron a expresar preocupación por “posibles concesiones ante la tiranía”, otros esperaron unas horas para reiterar la letanía de temas que los separa desde las fronteras ideológicas con la Isla.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;color: #000000">Ha habido terror, por ejemplo,  al especularse que pudiera haber cierta relajación de las normas que limitan los derechos de los ciudadanos estadounidenses para viajar a Cuba. Imagínense miles, decenas de miles, cientos de miles de estadounidenses retomando los ritmos del 2018 y 2019, visitando la Isla para regresar y decir “pero en Cuba no encontré enemigos, me trataron con más civilidad que en otros destinos”.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;color: #000000">Entre aquellos que clasifican como “expertos en temas cubanos”, porque toman café cortadito, almuerzan yuca alguna vez en semana y tararean la Guantanamera sin poder citar los versos, se armaron crucigramas para imaginar las futuras decisiones de la Casa Blanca respecto a Cuba.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;color: #000000">En términos prácticos, lo que ha venido sucediendo en las últimas semanas es que se han dado pasos limitados “en la dirección correcta” y se han corregido mínimamente los destrozos en la relación bilateral causados por el desgobierno precedente. Se ha completado un nuevo ciclo, según el cual la actuación irresponsable de las autoridades estadounidenses en el tema migratorio (y muchos otros) respecto a Cuba, tuvo un impacto directo en la generación de un flujo irregular de migrantes, que no tributa al interés nacional de los Estados Unidos como un todo único.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;color: #000000">Después de escuchar como presidente electo los resúmenes de los especialistas de las agencias federales, que indicaban el fin de la historia para Cuba, un Biden ya en funciones esperó durante meses en silencio para hacer una primera movida en relación con Cuba. Entonces sucedieron los “hechos del 11 de julio” y los obamistas reciclados consideraron que tenían  razones suficientes para armar su propia guerra.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;color: #000000">Por más que hablaron de abusos policiales, condenas a menores y artistas reprimidos, lograron confundir a muchos, pero por poco tiempo. No sucedió la cadena de hechos que esperaban (el derrumbe)  y que pronosticaron después para un 25 de noviembre que no registró hechos excepcionales. Era suficiente, más que líderes con plataformas alternativas y manifestaciones populares, los planificadores de golpes duros y suaves vieron desde las pantallas de sus computadoras cómo aquellos operativos que formaban parte de su “nueva Cuba” obtenían visas, hacían maletas y transitaban por los aeropuertos cubanos en viajes al exterior sin ser molestados.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;color: #000000">Silenciosamente la Casa Blanca pidió respuestas en los alrededores de Pensilvania Avenue y no las encontró. Entonces vino otro intento de aislar a Cuba en el plano internacional, pero aún sin contar con una lectura adecuada de los sucesos que estaban teniendo lugar en el entorno latinoamericano y caribeño. Y entonces se produjo la fractura espiritual del tabique nasal con lo sucedido en la Cumbre de las Américas organizada en Los Angeles: el que iba a aislar a los demás se quedó aislado (por enésima vez). El remake de Cartagena de Indias.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;color: #000000">Nadie sabe a ciencia cierta si cuando Biden le dijo a Bob “en serio”, se refería a solicitarle consejos que realmente funcionaran, o a pedirle cuentas respecto a propuestas anteriores que demostraron ya no ser funcionales.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;color: #000000">Quien haya tenido la oportunidad de conocer cómo funciona el protocolo estadounidense sabe que no hay casualidades, no hay frases imprevistas, no hay micrófonos abiertos por casualidad. No fue así cuando el presidente Obama saludó al General de Ejército Raúl Castro durante los funerales de Nelson Mandela.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;color: #000000">Obviamente, nadie está hablando de que el secreto tras los hechos referidos es que puede preverse un proceso de intercambio similar al que sucediera entonces, entre otras cosas porque Cuba, Estados Unidos y el Mundo han cambiado de forma profunda. Hay otro ingrediente radicalmente distinto: Washington y La Habana no necesitan “comenzar” una negociación, porque conocen plenamente aquellos temas que hacen sentido para la cooperación bilateral y aquellos en los que hay diferencias irreconciliables.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;color: #000000">Más aún, detrás de cada uno de los 22 memorandos de entendimiento firmados entre el 2015 y el 2017  hay literalmente una legión de expertos, científicos, académicos, empresarios y gente  común y corriente que defiende la conveniencia de un diálogo constructivo con Cuba. Esa posición se extiende también a las comunidades de cubanos residentes en distintos puntos de la geografía estadounidense que han visto postergada durante años la posibilidad de abrazar a un familiar, visitar la tumba de un amigo en la Isla, compartir con su padrino de religión, o escuchar en silencio los ritmos de una música que se ha intentado copiar muchas veces, pero que solo suena bien en el Caymán.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;color: #000000">No sabemos si ya el diálogo entre el presidente y el senador, entre Joe y Bob tuvo lugar, lo que si parece ser una realidad es que algunos  de nuevo defienden con fuerza en aquellas latitudes el “abrazo contaminante” frente al “ataque destructivo”, o una combinación de ambos, pero dejando un espacio que permita el conocimiento de primera mano de lo que sucede en Cuba y también para contar con la posibilidad de interrelacionarse (e influir) con los actores cubanos de forma directa.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400;color: #000000">Aunque la Casa Blanca se tape los oídos, cada vez se escucha con más fuerza el mensaje latinoamericano y mundial de que Cuba es un miembro pleno y activo de ambas comunidades, en la cuales cuenta además con gran capacidad de liderazgo. El G77 más China acaba de decirlo a toda voz.</span></p>
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		<title>Algunos criterios y muchas interrogantes al iniciar la Administracion Biden. Por Fernando M. García Bielsa</title>
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		<pubDate>Mon, 18 Jan 2021 03:36:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando García Bielsa]]></category>
		<category><![CDATA[Joseph Biden]]></category>

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		<description><![CDATA[Biden se ve favorecido para iniciar su gestión cuando sucede a un gobierno como el de Trump que generó tanta polémica, tanta polarización y un mediocre desempeño en un periodo en el cual se agudizaron las divisiones en el país <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=73862">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-738630" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2021/01/external-content.duckduckgo.com_-1.jpeg"></div></div></td></tr></table><p>El nuevo presidente de Estados Unidos, Joseph Biden, al asumir el gobierno deberá enfrentar numerosos desafíos, y en lo inmediato está obligado a prestar atención a severos y graves problemas como la pandemia, la recesión, el cambio climático y serias tensiones fiscales para la solución de urgentes necesidades sociales y de la coyuntura. Asimismo estará necesitado de obtener algunos resultados tangibles en sus primeros meses, sobre todo en la economía y en la lucha contra el coronavirus y mostrar que nuevamente la acción bipartidista es posible.<span id="more-73862"></span><img class="alignnone wp-image-73864 size-full" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2021/01/external-content.duckduckgo.com_-1.jpeg" width="1160" height="773" /> <!-- wp:paragraph -->
<p>Está llamado a gobernar un país cuya credibilidad internacional ha sido dañada por los vaivenes de su política y la inestable gestión del presidente saliente. Asimismo Estados Unidos adolece serios problemas estructurales, y está en un momento de graves crisis política, económica y de salud, con una sociedad muy polarizada, el descrédito y disfuncionalidad de muchas de sus instituciones y con la perspectiva de obstrucciones en el Congreso, donde cuenta con una ínfima mayoría. Además, dada la pérdida de reputación del sistema electoral y la sostenida campaña de Trump sobre un supuesto fraude, una parte de la ciudadanía considera ilegal la presidencia de Biden.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --> <!-- wp:paragraph -->
<p>A ello se agrega que los poderes del presidente Biden podrían estar algo mermados, pues por lo estrecho margen de su triunfo electoral se podría considerar que no cuenta con un sólido “mandato”. Durante este próximo cuatrienio enfrentará una férrea acción republicana para obstruir su gestión, pese a que él y su gobierno no se alejarán de la orientación política neoliberal compartida por ambos partidos del sistema, el demócrata y el republicano.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --> <!-- wp:paragraph -->
<p>Una lista abreviada de los desafíos que enfrenta la sociedad estadounidense, junto a la urgencia y gravedad del impacto de la pandemia y de tendencias preocupantes que afloran, incluye las guerras sin fin que empantanan al país, la crisis económica, los enormes déficits fiscal y comercial, un grave deterioro de las infraestructuras, los persistentes odios y tensiones raciales, el viciado enfoque de la política inmigratoria, los peligros de la creciente desigualdad, el deterioro ambiental, la pérdida de privacidad ciudadana y de legitimidad de las instituciones del sistema.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --> <!-- wp:paragraph -->
<p>Pero también el alto grado de financiarización de esa sociedad, que no trabaja para la economía real y productiva, las grandes burbujas financieras vinculadas a una enorme deuda pública a la espera de desatar un desastre mayúsculo con nefastas derivaciones sobre la sociedad toda; un sistema político electoral viciado y pasado de moda y un bipartidismo cuajado de divisiones, alejado de los problemas reales de la gente y sobrepasado ante las fracturas de la sociedad; la creciente inoperancia y estancamiento del rejuego político y legislativo en Washington.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --> <!-- wp:paragraph -->
<p><strong>La situación equivale a una crisis de representación política.</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --> <!-- wp:paragraph -->
<p>La masiva desigualdad ha hecho de la lucha por la supervivencia un componente central y cotidiano para millones de personas. La conciencia pública de muchos de ellos ha devenido retorcida por su propia situación, por sus miedos y fanatismos, porque se han sentido repetidamente engañados y abandonados por ambos partidos del sistema, y por la acción manipuladora de los medios de difusión de derecha y sus redes sociales.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --> <!-- wp:paragraph -->
<p>Asimismo hay un extendido deseo de cambios y el renacer, expansión y ramificación de fuerzas y tendencias que alimentan las divisiones en el país, a la vez que se propagan la violencia racial y de todo tipo, los grupos de odio supremacistas blancos y de milicias y grupos paramilitares fuertemente armados y con conexiones en las entidades policiacas y otros órganos de seguridad. Según cifras imprecisas tales agrupaciones cuentan con unos 50,000 integrantes.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --> <!-- wp:paragraph -->
<p>Es una realidad de la que el nuevo Presidente deberá hacerse cargo. No tiene por delante una tarea fácil y en algunos ámbitos tendría que enfrentarse a la élite oligárquica y a los arraigados intereses en ambos partidos, algo sumamente improbable teniendo en cuenta su trayectoria política.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --> <!-- wp:paragraph -->
<p>El vergonzoso episodio de la toma violenta del Capitolio por las hordas de simpatizantes de Trump de corte fascista, ha puesto en evidencia las falsas ilusiones y las grietas del país. Llama la atención la escasa resistencia, que roza con la complicidad, encontrada por los amotinados entre muchos de los guardias de seguridad a su paso hacia el hemiciclo. Aunque inusitadas y lógicamente rechazadas por la amplia mayoría de la ciudadanía, sin embargo, según algunos sondeos, esas acciones fueron vistas con simpatías por casi uno de cada cinco encuestados en la nación. A la par con tales hechos, cientos de personas efectuaron manifestaciones ante los edificios legislativos en varios estados a lo largo del país en contra de la confirmación de Biden.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --> <!-- wp:paragraph -->
<p>Ese episodio evidencia la gravedad de la crisis de legitimidad que desde hace decenios viene carcomiendo al sistema político estadounidense. La violencia política ha sido un rasgo entronizado en el quehacer de Estados Unidos desde sus orígenes, sin embargo en los últimos años se registra una renovada receptividad a la misma a la par con una erosión de la confianza en las instituciones y en los cauces supuestamente democráticos.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --> <!-- wp:paragraph -->
<p>Tales hechos pueden ser meros precursores de acontecimientos de mayor gravedad; de un período violento y turbulento. Claramente el quiebre institucional que tiene lugar no se resuelve con la salida de Trump. Algunos analistas llegan a decir que el país no ha experimentado una crisis de esta intensidad y magnitud desde los años anteriores a la Guerra Civil de la segunda mitad del siglo XIX.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --> <!-- wp:paragraph -->
<p>Al mismo tiempo, según una encuesta Reuters/Ipsos de conjunto con el Centro para la Política de la Universidad de Virginia, un tercio de los estadounidenses considera que “Estados Unidos debe preservar el predominio de su herencia blanca europea”. Siempre ha existido en el país un extendido ámbito de resentimiento el cual cuenta con expresiones políticas que no puede tolerar la creciente diversidad en esa sociedad.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --> <!-- wp:paragraph -->
<p>Esos y otros problemas no solo se proyectan a futuro, sino que son una realidad presente, incluyendo las grandes diferencias entre regiones del país, los desbalances económicos, étnicos y culturales y la sensación de abandono y desesperanzas de decenas de millones. Tales problemas son parte de la explicación y de las condiciones que hicieron posible el acceso a la Presidencia de un demagogo como Donald Trump en 2016.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --> <!-- wp:paragraph -->
<p>Muchos de esos problemas y tendencias se derivan o relacionan con el proceso de declinación que se manifiesta en la economía y en el grado de predominio de Estados Unidos en el concierto de naciones, en buena medida derivado del impacto negativo acumulado por décadas de gigantescos gastos militares, de las guerras sin fin y la desmesurada sobre expansión imperial en todos los rincones del planeta, así como de los consiguientes desbalances y crecientes desigualdades generadas por la globalización neoliberal en el seno de esa sociedad.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --> <!-- wp:paragraph -->
<p>En lo inmediato algunos hechos recientes presumiblemente deben mejorarle a Biden sus posibilidades de gestión y para impulsar en alguna medida su programa legislativo. Entre ellos destaca en primer lugar la pérdida por el Partido Republicano de su mayoría en el Senado y las muchas grietas que existen en su seno, catalizadas durante el catastrófico final del gobierno de Donald Trump.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --> <!-- wp:paragraph -->
<p>Pese a ello cabe esperar que el magnate dedicará parte de su tiempo a entorpecer la gestión del nuevo Presidente. Trump ha debido abandonar el gobierno pero el peso latente de los 74 millones de estadounidenses que votaron por él está ahí. Seguirán siendo una base política tremenda, con tendencias de rechazo a las élites de Washington y al status quo, desestabilizadora y potencialmente manipulable para proyectos políticos de derecha. Lo que ahora llamamos trumpismo permanecerá aunque la figura de Trump quede en definitiva dañada, en mayor o menor medida, o desacreditada por su implicación en la inédita revuelta llevada al seno del Capitolio.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --> <!-- wp:paragraph -->
<p>Recientemente algunos connotados políticos republicanos han estado abandonando la nave conducida por Trump, pero mayormente lo hacen midiendo consecuencias con miras a heredar eventualmente su manto. No pueden desligarse mucho de su agenda sin enajenarse el eventual apoyo de las decenas de millones que siguen fervorosamente al ex Presidente.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --> <!-- wp:paragraph -->
<p>Aparte de la no despreciable extensión y arraigo de los grupos violentos de derecha, la agenda xenófoba y de rechazo a las élites políticas y financieras que Trump ha explotado sigue siendo una vertiente extremadamente popular entre sus amplias bases de apoyo. Son muchos quienes le siguen, dentro y fuera de las instituciones. Se augura una inminente batalla sobre el futuro rumbo del Partido Republicano y hasta su eventual división, lo cual podría a mediano plazo generar secuelas y hasta poner en entredicho la continuidad del sistema bipartidista oligárquico.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --> <!-- wp:paragraph -->
<p><em><strong>La victoria electoral y la correlación de fuerzas internas no constituyen un claro mandato</strong></em></p>
<p><!-- /wp:paragraph --> <!-- wp:paragraph -->
<p>Pese a toda la superchería del proceso electoral estadounidense y del determinante impacto del dinero empleado, es indudable que Joseph Biden fue electo en 2020 en gran medida por el rechazo masivo hacia la figura de Donald Trump, además debilitado por la crisis económica y sanitaria justo previo a las elecciones. En millones de personas se impuso la habitual fórmula de votar por el menos malo.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --> <!-- wp:paragraph -->
<p>No se produjo la anunciada y esperada oleada azul (pro demócrata). La victoria de Biden fue relativamente estrecha en varios estados, se redujo la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes y aunque se asume un predominio funcional en el Senado, este órgano que por su naturaleza es eminentemente conservador, ha quedado dividido con sus curules repartidos a partes iguales, con 50 senadores de cada partido. Su ventaja es bastante reducida y frágil, máxime cuando tanto demócratas de derecha como republicanos liberales podrían unirse ocasionalmente al partido contrario en la votación de medidas ajenas a sus preferencias. Eso complejiza la proyección del programa legislativo.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --> <!-- wp:paragraph -->
<p>Más de la mitad de los estados de la Unión tienen gobernadores y/o legislaturas dominadas por los republicanos. Preocupa el papel que puede desempeñar la Corte Suprema y el cuerpo judicial a distintas instancias, todos de claro tinte conservador.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --> <!-- wp:paragraph -->
<p>Dado el papel de Trump como catalizador de muchas de las desgarraduras del país, Biden hizo su compaña enfatizando que, por un lado, iba a revertir las políticas derechistas de Trump mientras que, a la vez, prometía la muy difícil tarea de restablecer la unidad en la nación y gobernar para todos los estadounidenses, independientemente de su color partidista.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --> <!-- wp:paragraph -->
<p>Ello le resulta ahora una camisa de fuerza. El Presidente deberá moverse entre dos aguas contrapuestas: entre su pretendido cortejo con sectores republicanos que lo apoyaron, y en sentido contrario deberá evitar enajenarse DE la combativa ala progresista del Partido Demócrata, los seguidores de Bernie Sanders y la tradicional base del partido entre los trabajadores, los afroamericanos, ambientalistas y otros.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --> <!-- wp:paragraph -->
<p>En las semanas previas a la toma de posesión se hizo evidente que es la élite tradicional la que está a cargo. Favorecidos por la misma son el grueso de los escogidos para integrar el gabinete y los más importantes cargos. Por el momento se observa bastante desconocimiento y menosprecio hacia el sector progresista.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --> <!-- wp:paragraph -->
<p>Biden es un consumado político de la elite oligárquica quien accede al cargo con la notable gravitación de una clase de multimillonarios donantes de Silicon Valley y Wall Street. Él era el más conservador entre aspirantes a la nominación presidencial demócrata en las recientes elecciones. Deberá gobernar un país en declive, con muchas desgarraduras, y durante un largo período de recesión económica y tensiones fiscales. Gobernará con un Partido Demócrata dividido y en el que conciliar las diferencias con el ala progresista le plantea un desafío para no enajenar otros sectores de su coalición y evitar un descalabro en las elecciones parlamentarias de 2022.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --> <!-- wp:paragraph -->
<p>Mantener la continuidad del capitalismo neoliberal y de la tasa de ganancia empresarial será una preocupación central de la política económica de la Administración Biden, según se debe en parte a la influencia en la misma del sector financiero, los gigantes de la tecnología de avanzada, las transnacionales y del <em>establishment</em> demócrata.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --> <!-- wp:paragraph -->
<p>En el plano interno, pese a los enormes niveles de endeudamiento y el aumento intocable del presupuesto militar, hay una marcada necesidad de mayor gasto federal en atención médica, ayuda para los desempleados y las empresas, y apoyo para los gobiernos estatales y locales con problemas. Se estima que dado el nivel desigualdad existente y el bajo dinamismo de la economía, Biden podría intentar suavizar el filo de las políticas de corte neoliberal mediante la manipulación monetaria, sin abandonar la orientación general neoliberal característica de las esferas que controlan el Partido Demócrata.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --> <!-- wp:paragraph -->
<p>Incluso después de superada la pandemia, es probable que se enfrente A una debilidad económica persistente y a una necesidad desesperada de mayor inversión pública. Con toda seguridad seguirá la masiva inyección en la economía de dinero <em>fiat</em>, de grandes emisiones de papel moneda sin respaldo real, lo cual incrementaría a mediano plazo los riesgos para la estabilidad del dólar y de la propia economía.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --> <!-- wp:paragraph -->
<p>Varios analistas de peso consideran como anacrónicas y poco sostenibles las políticas centristas ortodoxas que probablemente adoptará la administración Biden, dadas las crecientes fracturas y tendencias contrapuestas en el país y la erosión de la credibilidad del neoliberalismo. El próximo período de gobierno de Biden bien podría ser un mero intervalo en la trayectoria de continuado ascenso y empoderamiento de las posiciones de extrema derecha en el país.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --> <!-- wp:paragraph -->
<p>En materia de política exterior seguramente habrá más espacio para el multilateralismo, la diplomacia y para cierto acomodo con sus aliados, al tiempo que dará continuidad a la pretensión de Estados Unidos de recuperar su primacía y dominación global mediante la amenaza y la fuerza. Es sobre todo en esta esfera donde el nuevo mandatario ha nominado a algunos notorios neoconservadores y liberales intervencionistas. Con Biden se incrementará el presupuesto militar, se mantendrán las tropas en el Oriente Medio y, en un marco geopolítico adverso, se persistirá en una línea dura hacia China. Estados Unidos continuará siendo el mayor exportador de armas, y podrían esperarse nuevas intervenciones militares y subversivas en el exterior.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --> <!-- wp:paragraph -->
<p>A primera vista Biden se ve favorecido para iniciar su gestión cuando sucede a un gobierno como el de Trump que generó tanta polémica, tanta polarización y un mediocre desempeño en un periodo en el cual se agudizaron las divisiones en el país. Sin embargo, las muchas expectativas generadas respecto a una nueva administración podrían actuar en su contra en breve plazo.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
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		<title>El mundo y los Estados Unidos: De Trump a Biden. Por Iroel Sánchez</title>
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		<pubDate>Sat, 14 Nov 2020 15:17:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Iroel Sánchez]]></category>
		<category><![CDATA[Donald Trump]]></category>
		<category><![CDATA[Joseph Biden]]></category>

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		<description><![CDATA[Los Estados Unidos de Biden serán recibidos en la mayor parte del planeta de modo mucho más favorable que los de Donald Trump <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=73194">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-731950" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2020/11/external-content.duckduckgo.com_-6.jpeg"></div></div></td></tr></table><p class="western" align="left"><span style="color:#000000;">Trump ha sido en la arena internacional una máquina de fabricar enemigos y desacuerdos, de dañar aliados y atacar el multilateralismo. El hecho de que llegue a la Casa Blanca una mirada diferente, aún cuando siga pretendiendo “liderar al mundo” es un respiro para volver a avanzar en aquellos asuntos que antes de su llegada gozaban de gran consenso internacional: enfrentamiento al cambio climático, la necesidad de un acuerdo aceptable para Occidente que viabilice el uso pacífico de la energía nuclear por Irán, el camino hacia la normalización entre Estados Unidos y Cuba, o el reconocimiento del papel creciente de China en la economía mundial y por ende concebir la relación con ella como algo de mutuo beneficio y no una guerra económica con más perdedores que ganadores.<br />
</span><span id="more-73194"></span></p>
<p class="western" align="left"><span style="color:#000000;"><img class="size-full wp-image-73196 aligncenter" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2020/11/bt.jpeg" alt="" width="300" height="168" />No es que Biden sea un pacifista ni mucho menos, fue vicepresidente del gobierno que destrozó a Libia, reinició el apoyo a una serie de golpes de estado en América Latina, declaró a Venezuela “amenaza inusual y extraordinaria” a la Seguridad Nacional estadounidense y estableció la ejecución extrajudicial mediante drones de personas que Estados Unidos considera enemigas. Pero el regreso al “poder inteligente” seguramente combinará la seducción con la fuerza y volverán a establecerse escenarios de negociación para restañar la hegemonía norteamericana que sale muy maltrecha de la era Trump.<br />
</span></p>
<p class="western" align="left"><span style="color:#000000;">En el tema Cuba ha prometido dar atrás a las “políticas fallidas” de Trump y de ser así eso también podría contribuir a mejorar su imagen entre los países latinoamericanos, después de que la actual administración restableciera descarnadamente la Doctrina Monroe y devaluara hasta mecanismos, que como la Cumbre de las Américas, fueron creados para la influencia de Estados Unidos en la región. Aún está por ver cuán lejos llegará por el camino que se interrumpió en la senda iniciada por Obama para una nueva relación con Cuba, manteniendo los objetivos de provocar cambios en la isla, pero intentando algo diferente tras más de de cinco décadas de lo que él mismo definió como algo que no funcionaba. Lo que es seguro es que ya no volverán a ser extremistas como Marco Rubio y Mario Díaz-Balart los que definirán la política cubana de la administración.</span></p>
<p align="left"><span style="color:#000000;">El &#8220;nuevo comienzo&#8221; con América Latina, proclamado por Obama en la Cumbre de las Américas de Trinidad y Tobago en 2009, mucho tiene que ver con el auge de los procesos integracionistas y el rechazo absoluto de todos los países al bloqueo contra Cuba. La política de Biden, también tomará en cuenta si logran recuperarse los gobiernos post neoliberales en  la región y retomar un nuevo rumbo hacia la integración. </span></p>
<p class="western" align="left"><span style="color:#000000;">Uno de los objetivos estratégicos de Estados Unidos es contener la expansión china en Latinoamérica pero el modo despótico en que Trump, Tillerson y Pompeo trataron a la región no deja un legado muy favorable en ello, a no ser por el seguimiento incondicional de personajes como Bolsonaro.</span></p>
<p class="western" align="left"><span style="color:#000000;">En resumen, los Estados Unidos de Biden serán recibidos en la mayor parte del planeta de modo mucho más favorable que los de Donald Trump. En sus manos está satisfacer o no esa expectativa. En las de las fuerzas contrahegemónicas está convertirlo en oportunidad para un mundo más alejado del precipicio hacia el que el capitalismo nos empuja a todos, y eso implica no desconocer la naturaleza del imperialismo ni dejar de enfrentarlo, con firmeza y también con inteligencia, en cada nuevo escenario. (<a href="https://espanol.almayadeen.net/articles/1436156/el-mundo-y-los-estados-unidos--de-trump-a-biden"><em><strong><span style="color:#0000ff;">Al Mayadeen</span></strong></em></a>)<br />
</span></p>
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		<title>La derrota de Trump. Por Ángel Guerra Cabrera</title>
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		<pubDate>Thu, 12 Nov 2020 03:58:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[Latinoamérica]]></category>
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		<description><![CDATA[La derrota del presidente Donald Trump en las elecciones del 3 de noviembre es un hecho irreversible. <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=73222">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-732230" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2020/11/external-content.duckduckgo.com_-3.jpeg"></div></div></td></tr></table><p class="yiv9890787700MsoNormal"><span style="color:#000000;">La derrota del presidente Donald Trump en las elecciones del 3 de noviembre es un hecho irreversible. Fue lograda por la alianza tácita de fuerzas sociales diversas y hasta antagónicas, que hacían imposible la reelección del magnate. Hasta ahora Trump no ha presentado prueba del supuesto fraude y todos los pleitos presentados por sus abogados han sido desestimados, excepto uno, pero no modifica los resultados. La victoria de la fórmula Biden-Harris no es aplastante pero sí muy clara, como argumenté en este espacio el día posterior a los comicios(¿Adiós Trump?). Entonces ya se podían apreciar la victoria segura del dúo demócrata en varios estados fundamentales, o las tendencias favorables en otros, que podían proporcionarle el predominio en el colegio electoral.</span><span id="more-73222"></span></p>
<p class="yiv9890787700MsoNormal"><span style="color:#000000;">La proclamación del triunfo de Biden por los medios de difusión hegemónicos, incluida la ultraderechista Fox, responde a una antigua tradición en un país donde no hay árbitro electoral nacional. De esa misma manera, como observó David Brooks, fue cantada la victoria de Trump en 2016, quien inmediatamente recibió encantado los reconocimientos. La tradición se interrumpe cuando el magnate se niega a aceptar el resultado publicado como sí lo han hecho todos sus antecesores. No sorprende esta actitud del neoyorquino, que varios habíamos pronosticado. Durante meses, él mismo desacreditó el voto por correo como fraudulento y aseguró que solo podía perder la elección si los demócratas le hacían fraude. Era sabido que su narcisismo, alimentado por lunáticos como Pompeo, le impediría aceptar un resultado adverso y lo llevaría a atrincherarse en la Casa Blanca.</span></p>
<p class="yiv9890787700MsoNormal"><span style="color:#000000;">La eventual victoria de la candidatura presidencial de Trump no le convenía a un amplio abanico de fuerzas, distintas y en algunos casos muy opuestas entre sí. No le convenía a los financieristas globalistas por la imprevisible y conflictiva relación de Trump con los aliados tradicionales de Estados Unidos -particularmente la Unión Europea-,  por su apoyo y simpatía hacia ultraderechistas salvajes como Bolsonaro o sus homólogos europeos, o por su negativa a aceptar -aunque sea formalmente- las reglas del multilateralismo, que lo llevaron a abandonar el acuerdo de París sobre el cambio climático, el tratado nuclear 6 + 1 con Irán, la Organización Mundial de la Salud y el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Tampoco las fuerzas de izquierda y progresistas de Estados Unidos aceptan, desde posiciones auténticamente democráticas, el unilateralismo de Trump, su desprecio por la democracia y los derechos humanos, su versión ultrasalvaje del neoliberalismo continental, sus posturas racistas, xenófobas, su reforzamiento cruel en medio de la pandemia de los bloqueos a Cuba y Venezuela, y su negación a la existencia del pueblo palestino, entre otros muchos atropellos que conforman una política cada vez más cercana al neofascismo. Varias de estas razones hacen también que los liberales, así como una mayoría de jóvenes, mujeres, negros y asiáticos hayan votado por Biden. Los latinos, en su mayoría mexicanos, no como se esperaba; solo un 63 por ciento sufragó por el demócrata, pero ese partido no se ha ocupado de los iberoamericanos.</span></p>
<p class="yiv9890787700MsoNormal"><span style="color:#000000;">Es evidente que los millones de Wall Street y la maquinaria electoral demócrata no alcanzaban para derrotar a Trump. Fue decisivo el llamado a votar a Biden de Bernie Sanders, Alexandria Ocazio-Cortez y otros referentes progresistas del Partido Demócrata, sumados al impulso de   Black Lives Matter y otras fuerzas sociales democráticas.  Trump es un truhan, una persona ajena a la decencia. Pero es también un extraordinario demagogo, un gran comunicador, un conocedor de la sicología del estadounidense medio, que lo hacen un formidable candidato en un sistema en crisis terminal, con importantes sectores invadidos por la desesperanza, el miedo, las más hirientes desigualdades y, con frecuencia, una gran ignorancia. De alguna manera, el bribón saldrá, o será sacado a la fuerza, de la Casa Blanca antes del mediodía del 20 de enero de 2020. Pero si no termina encarcelado por uno o varios de los muchos procesos judiciales que tiene pendientes, seguirá en la política con el gran capital de sus seguidores, que no lo son de los políticos republicanos, los cuales dependen de él. En todo caso, el hombre se las ha arreglado para reunir el mayor movimiento de ultraderecha con tintes fascistoides en la historia estadounidense, un grave peligro que otros demagogos pueden utilizar.</span></p>
<p class="yiv9890787700MsoNormal"><span style="color:#000000;">Un gobierno de Biden puede parecerse al de Obama recargado y es el momento de armar una gran coalición, que una a todas las fuerzas democráticas y progresistas para exigir a Biden-Harris salud y educación gratuitas, drásticas medidas contra el racismo y la violencia policial,  redistribución de la riqueza hacia abajo, un gran pacto verde, política internacional de paz y fin de los bloqueos a Cuba, Venezuela y otros países. Paradójicamente, es lo que acaso podría dar un poco más de vida política al capitalismo estadounidense.</span></p>
<p class="yiv9890787700MsoNormal"><span style="color:#000000;">Twitter: @aguerraguerra     </span></p>
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		<title>¿Adiós Trump? Por Ángel Guerra Cabrera</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Nov 2020 12:03:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[elecciones norteamericanas]]></category>
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		<description><![CDATA[Tampoco Biden, si llega a la Casa Blanca, puede hacer mucho para atenuar la crisis de hegemonía de Washington, que Trump ha acelerado <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=73080">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-730810" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2020/11/external-content.duckduckgo.com_.jpeg"></div></div></td></tr></table><p class="yiv2551157208MsoNormal"><span style="color:#000000;">Todo indicaría que Joseph Biden tiene asegurada la victoria en las elecciones de Estados Unidos aunque todavía no haya resultados oficiales cuando escribo. El aluvión de boletas electorales a favor del demócrata es tal que el presidente Trump se ha quedado sin recursos tramposos para impedir la victoria de su rival. Biden, al igual que Hillary Clinton en la elección de 2016, consigue   superar ampliamente a Trump en el voto popular, en el que obtiene la cifra más alta de un candidato en la historia: 67.9 millones de sufragios. Se trata también de las elecciones más concurridas desde 1908 con más de un 65 por ciento, muy alto para la tradicional apatía estadounidense y que habla de un proceso electoral completamente singular en ese país, probablemente impulsado por la polarización generada por Trump con su racismo vulgar y su talante autoritario.</span><span id="more-73080"></span></p>
<p class="yiv2551157208MsoNormal"><span style="color:#000000;"><img class="size-large wp-image-73082 aligncenter" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2020/11/external-content.duckduckgo.com_.jpeg?w=545" alt="" width="545" height="283" />Para más singularidad, Biden no es un candidato con carisma, que despierte la pasión de Trump en sus seguidores, ni que atraiga especialmente por sus propuestas en política económica y social, demasiado moderadas.  Ha sido el voto anti Trump lo que le ha proporcionado un aluvión de votos y posiblemente lo siente en la Casa Blanca, procedente de un amplio sector de población harto del manejo criminal del tema del coronavirus, de la crisis económica agravada por este, por la política pro millonarios del magnate y el abuso y la grosería con que se ha desempeñado.</span></p>
<p class="yiv2551157208MsoNormal"><span style="color:#000000;"> Aunque al cierre de esta nota se siguen contando los votos, ya es altamente probable que el ex vicepresidente tenga en la bolsa estados clave como Arizona, Michigan, Winsconsin y Nevada. No dudo que al final pueda añadir Pensilvania, donde faltaban por contar unos dos millones de votos. Pero solo con los sufragios de Michigan, Winsconsin, Nevada y Arizona, además de haber conservado todos los estados que ganó Hillary Clinton en 2016, alcanzaría el número mágico de 270 votos necesario para ganar el colegio electoral. Esto, según el arcaico sistema de voto indirecto estadounidense, que data del siglo XIX.</span></p>
<p class="yiv2551157208MsoNormal"><span style="color:#000000;">Al ver venir la derrota, desde hace semanas, Trump arreció sus ataques al supuesto fraude electoral misteriosamente oculto en el voto por correo y apresuró que fuera aprobada en el Senado la jueza conservadora Amy Coney Barret para integrar la Corte Suprema, según explicó él mismo para tener más refuerzos en esa instancia si la elección se decidía en ella.</span></p>
<p class="yiv2551157208MsoNormal"><span style="color:#000000;"> El desenlace a favor del demócrata, desde luego, no significaría que el nuevo presidente de Estados Unidos sea menos imperialista que su antecesor. De hecho, la académica estadounidense Adrienne Pine me hacía antier la observación de que en un estudio de la revista Forbes, la mayor parte de los multimillonarios prefiere a Biden. Y me comentaba, en alusión al clima de rechazo internacional que ha conseguido Trump, “ellos no quieren que Estados Unidos continúe siendo un estado paria. No es bueno para los negocios”. Sin embargo, quedaría un mayor espacio político para el nuevo y pujante movimiento progresista dentro y fuera del Partido Demócrata, del que la estrella ascendente es Alexandria Ocassio Cortez y seguramente disminuirían las tensiones raciales alimentadas por el magnate inmobiliario.   Tampoco Biden, si llega a la Casa Blanca, puede hacer mucho para atenuar la crisis de hegemonía de Washington, que Trump ha acelerado, y menos la profunda crisis multifacética, asociada a la anterior, que hace crujir los cimientos mismos del sistema estadounidense. Lejos de agotar el tema de cómo podría ser una política exterior de Biden, puede adelantarse que continuaría el enfrentamiento a China y Rusia, seguramente con menos estridencia, y buscaría restaurar las relaciones con los aliados europeos para tratar de embarcarlos en la aventura antichina. Restablecería el tratado nuclear con Irán,  aunque manteniendo las sanciones, y ha dicho que pondrá en vigor de nuevo las medidas de relajamiento del bloqueo a Cuba al nivel que las puso Obama.  América Latina y el Caribe podrían beneficiarse de una actitud más dialogante, que no es poco, sin que el imperio, claro, abandone las pretensiones, que lleva en su ADN de tratarla como patio trasero. Pero también porque se ve venir la segunda ola progresista que proporcionaría a nuestra América mucha más capacidad de negociación y unidad ante el norte revuelto y brutal.</span></p>
<p class="yiv2551157208MsoNormal"><span style="color:#000000;">Twitter: @aguerraguerra</span></p>
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		<title>¿Le servirán de trampolín electoral a Trump las protestas contra la represión racista? Por Fernando M. García Bielsa</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Sep 2020 10:51:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[Donald Trump]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando García Bielsa]]></category>
		<category><![CDATA[Joseph Biden]]></category>

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		<description><![CDATA[Las próximas semanas previas al 3 de noviembre seguramente reservan sorpresas y otros posibles giros políticos. <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=72530">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-725310" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2020/09/trumo5.jpeg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">Estamos a unas seis semanas de las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Desde hace meses el presidente Donald Trump, quien aspira a la reelección, sigue debajo en los sondeos respecto a su oponente demócrata Joseph Biden. Por otra parte le resulta reconfortante que cuenta con una base firme y leal de aproximadamente un 40% del electorado, que le sirve de sostén y no ha cedido sin importar lo que se diga o demuestre sobre el mandatario.<span id="more-72530"></span><img class="size-full wp-image-72533 aligncenter" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2020/09/trumo5.jpeg" alt="" width="299" height="168" /></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Trump ha mostrado su capacidad de trastornar la política en el país y sostenidamente ha explotado diversos temores de la población. Es un consumado y diestro manipulador. No se le debe subestimar, ni tampoco pensar que su habitual ignorancia equivale a falta de habilidades políticas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Trump y su equipo de campaña han llegado a la conclusión que la violencia desatada en varias ciudades del país a llegado a un punto que beneficia políticamente al candidato republicano. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Veamos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El inicio de una gran crisis económica en los primeros meses del año y las serias complicaciones generadas por la extensión y alcance de la pandemia del coronavirus en Estados Unidos, estaban generando un claro deterioro de las posibilidades de reelección del presidente Trump en las elecciones de noviembre. Su manejo de la epidemia ha sido desastroso y muy mal evaluado por la mayoría de los estadounidenses. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Para complicar más la situación, a fines de mayo el brutal asesinato de un ciudadano negro a manos de un policía en la ciudad de Minneapolis, ampliamente divulgado en las redes sociales, desató una ola de manifestaciones en cientos de ciudades y poblados en protesta contra ese asesinato racista y muchos otros anteriores que son parte de una secuela de brutalidad policiaca y racismo. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Esos hechos y el tema de la campaña antirepresiva “las vidas de los negros importan” concitaron en toda la sociedad amplias y transversales simpatías hacia los manifestantes hasta un grado del que no se tiene memoria. Mientras, las declaraciones del Presidente y algunas de sus decisiones en ese contexto fueron criticadas por muchos e interpretadas como que agudizaban las divisiones en el país y alimentaban la violencia.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Cuando estaba finalizando el primer semestre del año, el tema de la campaña antirracista y su ampliación se encaminaba, peligrosamente para Trump, a centrarse y girar en torno a la figura del Presidente, su errática gestión y su negligencia criminal respecto a la pandemia, que ocasionaba ya unas 150 000 muertes.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Sin embargo en la actualidad la situación ha derivado en una dirección que parece estarle permitiendo al presidente Trump sacar provecho político. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Mientras la prensa y todos nos concentramos en criticar las aparentes o reales torpezas del Presidente, su arrogancia y sus dichos irrespetuosos sobre los que protestan contra la represión, no se debe perder de vista que el mandatario parece haber encontrado, precisamente en esas tensiones, un tópico clave y efectivo sobre el cual impulsar su campaña para la reelección.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Se trata de la violencia urbana y los temores que genera. Ha comenzado una reacción negativa y un cierto retroceso en cuanto al respaldo al movimiento por la justicia racial. Las protestas en algunas ciudades se han complicado y prolongado durante más de un trimestre sin que las autoridades logren controlarlas. A la par con los manifestantes pacíficos, grupos de vándalos y/o ciudadanos airados han acudido al saqueo y la violencia. Por momentos las protestas contra la policía han ocasionado un deterioro de las fuerzas del orden. Se ha reportado que grupos violentos de derecha y simpatizantes de Trump incursionan en esos centros urbanos y catalizan los choques violentos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El caso más notable es la ciudad de Portland en Oregón, pero destaca también la ciudad de Kenosha en Wisconsin, y otras en esa situación, las que, curiosamente, están regidas por alcaldes del Partido Demócrata.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Y digo curiosamente porque ese es el punto que Trump ha estado explotando políticamente con habilidad y malicia. Se involucra y logra cobertura de sus polémicas con esos alcaldes y gobernadores demócratas, aludiendo a que su poca severidad se debe a que simpatizan con los que protestan por ser socialistas y de izquierda; y agrega: “como lo son aquellos que rodean a Biden”. Los acusa de incapacidad para controlar la situación, y se pavonea dando muestras de voluntad para “ayudar” con el envío de tropas federales para terminar con los disturbios.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El Presidente alimenta los resentimientos, demoniza a sus oponentes y valida el odio. Paralelamente incorpora como un tema central de su campaña el posicionarse como custodio y guardián de la ley y el orden, proyectar la imagen de combatir la criminalidad y de estar muy preocupado con la seguridad ciudadana.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Pocas frases condensan los argumentos del Presidente: Los vándalos con sus protestas “harán que cada localidad se parezca a la ciudad de Portland que administran los demócratas. Nadie estará seguro en los Estados Unidos de Biden”. Un voto por Biden sería un voto para darles riendas sueltas a los anarquistas y agitadores que amenazan a nuestros ciudadanos. Las tranquilas zonas suburbanas no lo serían más; los vándalos que se han visto en varias ciudades en las últimas semanas, campearían por su respecto. </span><br />
<span style="color:#000000;">Como siempre, Trump aviva y explota los temores que inquietan a la población estadounidense. Su tema central ahora es que los estadounidenses no tendrán seguridad si Biden, el candidato demócrata, obtiene la Presidencia. Si ello ocurriera la nación experimentara motines como no se han visto nunca. Biden ha abrazado, dice, las políticas de la izquierda radical, pero no tiene control sobre ella. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Estas elecciones, agrega en otro momento el Presidente, serán acerca de si defenderemos el modo de vida estadounidense o si, por el contrario, permitiremos a un movimiento radical desmantelarlo completamente y destruirlo. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Sin sonrojarse utiliza tales argumentos pese a que todos esos conflictos y la oleada de violencia están ocurriendo bajo su mandato, no son ajenos a sus responsabilidades, y a pesar de que por momentos desde la Casa Blanca y el propio Trump han parecido estar echando leña al fuego.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La cuestión es que el tema de la violencia, el vandalismo y la inseguridad se sitúa ahora en los primeros planos, como una lógica preocupación ciudadana, y también como un asunto manipulado políticamente por ambos partidos. Y se puede apostar a que las controvertidas posturas y los manejos mediáticos del mandatario no son ajenos a la prominencia y el giro que ha tomado la cuestión de la violencia urbana.</span><br />
<span style="color:#000000;">Esa campaña de odio está acompañada por blogueros y columnistas conservadores quienes sin evidencia alguna riegan rumores sobre supuestas turbas de negros que estarían atacando al azar a personas blancas en lugares públicos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La prolongación de la violencia urbana actualmente le resulta funcional a las aspiraciones del presidente Trump a fin de que tales tensiones puedan llegar a relegar y hacer pasar a un segundo plano las preocupaciones existentes respecto al coronavirus, de forma que también quede opacado el recuerdo de su insensibilidad y sus fracasos para el control de la pandemia.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Teniendo en cuenta que la brutalidad policiaca es un hecho real y repudiado por una muy extensa parte de la población, y dada la legitimidad de la lucha y las movilizaciones contra los asesinatos racistas, para los demócratas no es una opción desasociarse o dejar de apoyar a ese amplio movimiento y a Biden y otros voceros de ese partido solo les queda hacer declaraciones condenando las acciones violentas y a sus perpetradores. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Las próximas semanas previas al 3 de noviembre seguramente reservan sorpresas y otros posibles giros políticos. Pero ciertamente, de momento, estos cambios en el contexto político parecerían traer de vuelta y revivir las perspectivas de reelección del presidente Trump.</span></p>
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		<title>Elecciones en Estados Unidos ¿Hacia dónde va la pugna por la nominación demócrata? Por Fernando M. García Bielsa</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Mar 2020 03:57:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[Bernie Sanders]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando García Bielsa]]></category>
		<category><![CDATA[Joseph Biden]]></category>

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		<description><![CDATA[Después de efectuadas las votaciones en aproximadamente la mitad de los estados del país, el ex vicepresidente contaría ya con 806 delegados en su favor, frente a unos 662 que ha obtenido Sander <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=69687">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-696880" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2020/03/democratas.jpg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">La clase dominante, los magnates financieros y los dueños del gran capital en Estados Unidos controlan ahora como nunca antes el proceso electoral. Y además lo controlan sin ningún recato y con menos subterfugios.<span id="more-69687"></span></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Como se ha informado, en las últimas dos semanas después de las elecciones primarias demócratas en una veintena de estados del país, la maquinaria y recursos de que dispone el Partido Demócrata han logrado lo que, al parecer, es un giro definitivo en la campaña que sitúa al frente al ex vicepresidente Joe Biden, candidato de su preferencia. Este cuenta ahora con una considerable ventaja y se proyecta como casi seguro nominado por el partido para las elecciones de noviembre.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Ello se logró, como referiremos más adelante, gracias a un concertado esfuerzo de la elite del poder y de la maquinaria del Partido Demócrata para detener el impulso triunfador que llevaba el candidato Bernie Sanders.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Joseph Biden fue senador por Delaware durante más de 30 años (1973-2009) y ejerció como vicepresidente en los dos mandatos del gobierno de Barack Obama (2009-2017). Ha estado muy ligado a intereses bancarios, compañías de seguros y otros sectores oligárquicos. En los pasados años hizo dos intentos fallidos para obtener la nominación para la Presidencia (en 1988 y 2008).</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Todo indica que después de la aplastante victoria del senador por Vermont, Bernie Sanders, en la votación partidista en Nevada a fines de febrero, la casi totalidad de los grupos dirigentes y las estructuras regionales del Partido Demócrata se alinearon detrás del ex vicepresidente, presionaron de manera grosera en su favor, y lograron que sorpresivamente varios de los otros candidatos que le hacían sombra a Biden abandonaran su campaña en el momento oportuno y que de inmediato le dieran su respaldo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">No importó que este hubiera tenido un deslucido desempeño en la campaña, ni que contara con una pobre estructura para su despliegue político en varios estados del país. En respaldo al ex vicepresidente se han volcado ahora todos los recursos y el aparato de la maquinaria electoral del Partido Demócrata.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Después de las votaciones en la última quincena, la situación de la campaña demócrata es muy diferente. Biden ha ganado de manera contundente más de 13 de los últimos 20 cotejos. Los números y los medios de prensa claramente lo sitúan al frente de la contienda, mientras que para Sanders el camino hacia la nominación se ha estrechado mucho.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Aunque hay conteos pendientes que pueden variar ligeramente los resultados, en este momento después de efectuadas las votaciones en aproximadamente la mitad de los estados del país, el ex vicepresidente contaría ya con 806 delegados en su favor, frente a unos 662 que ha obtenido Sanders.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Faltan todavía importantes votaciones en estados como la Florida, Nueva York, Illinois, Pensilvania, Wisconsin, Arizona, Nuevo México, y otra docena de estados, en la mayoría de los cuales el ex vicepresidente sale ahora como favorito.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Se requiere una mayoría de 1,991 delegados (la mitad más uno de total de 3,979 de asistentes) para ser electo en primera vuelta como candidato del Partido en la Convención Demócrata a efectuarse el próximo mes de julio. Los cálculos actuales indican que Biden podría llegar a ese evento cómodamente por encima de la mayoría necesaria.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="color:#000000;">No obstante las aparentes definiciones acaecidas en los últimos días, no se descarta que ese evento devenga un foro conflictivo y de potenciales rivalidades. En el caso de que el ex vicepresidente resulte nominado en la Convención, está por verse cuál sería su desempeño en la recta final y en los debates frente a Donald Trump, seguro candidato del Partido Republicano.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Antes del avance logrado en las últimas semanas Biden era reconocido como un político deslucido, orador vacilante y con muchas otras vulnerabilidades en su trayectoria, que levantan dudas sobre su viabilidad para imponerse en la recta final electoral. Por ello no estaba recibiendo suficiente respaldo financiero y se calculaba que estaba a punto de tener que abandonar la campaña.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Ahora resulta claro que Biden debe su resurgencia en primer lugar al cierre de filas detrás de él de amplias secciones de la clase dominante del país, incluyendo del ex presidente Obama, figura del liderazgo demócrata con genuina popularidad en varios sectores del país.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>El esfuerzo del liderazgo demócrata para detener a Bernie Sanders</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Según los estándares europeos, este Senador sería un político aceptable de centroizquierda y no sería considerado como un peligro para el orden social existente. Pero sus mensajes resuenan en una amplia variedad de personas y capas sociales. El mismo expresó a fines de enero: “Estamos enfrentando todo el <em>establishment</em> político, tanto el republicano como el demócrata”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La elite neoliberal no podía, desde su punto de vista, permitir que un candidato a la Presidencia ajeno a sus preferencias e intereses pudiera proyectarse con serias posibilidades de obtener la nominación, como era el caso de Sanders, quien enarbola un programa de reformas de carácter popular y se auto identifica como socialista democrático.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Para ello, algunos importantes círculos de poder confiaron enfrentarlo y proyectar al frente a alguno de los políticos de su predilección  de entre unas dos decenas que se presentaron con aspiraciones  a la nominación como candidatos del partido y que representaban diferentes sectores de la clase dirigente.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Frente al poder casi determinante de los grandes donantes adinerados en el financiamiento de las costosas campañas, Bernie, como lo llaman sus seguidores, montó una formidable red para la recaudación de fondos basada en pequeñas y repetidas donaciones por parte de varios millones de personas al tiempo que rechazó recibir las provenientes de los círculos plutocráticos y corporativos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Tampoco les resultó suficiente la brutal campaña de infundios que se llevó a cabo contra Sanders durante varios meses. La líder del partido, Nancy Pelosi, y otras notables figuras han empleado buena parte de su tiempo, recursos y energía para contrarrestar lo que cobraba forma como contrario a sus designios. La estrategia demócrata de “cualquiera en lugar de Trump” pareció reemplazada por “cualquiera en lugar de Bernie”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por su parte, el combativo Senador cuenta con buena acogida por un amplio segmento de la sociedad civil estadounidense y seguía adelante basándose también en un impresionante <span style="text-decoration:line-through;">el</span> engranaje de campaña en la base que ha desarrollado con amplia participación de miles de jóvenes y voluntarios realmente motivados, que incluso se mueven de un estado a otro para tocar puertas y hacer proselitismo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Sanders se situó al frente de las encuestas y se impuso en las primeras tres primarias efectuadas en febrero. Al proyectarse como puntero en esas votaciones iniciales, sus rivales para la nominación fueron elevando el nivel de sus ataques contra el, y desplegando un barraje de críticas e intentos para descalificarlo. Esos han incluido epítetos peyorativos, acusaciones de ser un factor de división en las filas demócratas, asi como criterios de que si fuera nominado favorecería la reelección de Trump.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por sus posiciones de corte socialdemócrata ha sido calificado de comunista y trataron de aplicarle el gastado relato de que estaría siendo aupado por el mismísimo Vladimir Putin. Al mismo tiempo un amplio círculo de comentaristas ha enarbolado engaños, desinformación y tabúes acerca del supuesto daño o inviabilidad de sus propuestas. La mayoría de los ataques y argumentos han sido hechos con mala fe.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>Algunos antecedentes acerca del Senador Sanders.</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Dado que aún está en la pelea, así como que su campaña este año ha hecho historia y no tiene precedentes en ese país, incluimos algunos elementos sobre este peculiar político y sobre sus propuestas de campaña.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Sanders, de ascendencia judía, se inicia desde sus años mozos en las luchas de la década de 1960, contra la guerra en Vietnam y otras, principalmente en Nueva York, su ciudad natal.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En 1980 entró al escenario político como candidato independiente a alcalde de Burlington, en el poco poblado estado de Vermont, describiéndose a sí mismo como un socialdemócrata. Derrotó por 10 votos al candidato oficialista que se presentaba a una quinta reelección, y luego fue reelegido 3 veces. Durante su período como alcalde, Bernie fue ampliamente reconocido como un izquierdista sin pelos en la lengua, pero también como un administrador eficiente.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En 1990 se presentó como candidato para la Cámara de Representantes de Estados Unidos y se convirtió en su primer miembro independiente en cuarenta años. Rápidamente fundó el Grupo Progresista del Congreso. Desde 2006 ha sido senador por el estado de Vermont.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Desde esos años emergió como una voz calificada y consecuente a nivel nacional en temas que van desde la desigualdad en los ingresos a la cobertura médica universal, la reforma de la campaña financiera hasta los derechos LGBT. También fue un prominente crítico temprano de la guerra de Irak y los programas de vigilancia interna como la Ley Patriota.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En 2015-2016, sin muchos recursos, desarrolló una formidable campaña para la nominación presidencial demócrata que puso en jaque a Hillary Clinton, pese al favoritismo y la manipulación que desplego la burocracia y la dirigencia del Partido Demócrata para forzar el proceso a favor de la Clinton.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Ya entonces Sanders fue catalogado como una de las figuras políticas más populares del país.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>Una plataforma con arraigo</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Entre las propuestas que enarbola Sanders están el Nuevo Pacto Verde de protección ambiental, un sistema de salud universal (Medicare for all), educación universitaria pública y gratuita, y la abolición del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), que actualmente gestiona los centros de detención para migrantes. Asimismo se pronuncia por el aumento del salario mínimo, la expansión de los programas de construcción de viviendas de bajo costo y rentas asequibles, más estrictas regulaciones sobre el sector financiero y otras medidas para reducir las desigualdades extremas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Esas posiciones tienen arraigo en parte del electorado dado el descredito que progresivamente el partido se ha ganado en sus bases, sobre todo en los últimos 25 años cuando el gobierno de Bill Clinton hizo clara causa común con los intereses corporativos. Desde antes la maquinaria demócrata en la práctica se venía alejando de los sindicatos y las causas liberales al respaldar el acuerdo de libre comercio, erosionar los programas de bienestar social, reducir millones de dólares en los programas de salud, etc.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En la actual campaña los temas de política internacional han estado muy relegados, salvo críticas con medias tintas a algunos aspectos de la gestión exterior del actual gobierno por parte de la mayoría de los candidatos o de la directiva demócrata, casi todos ello sin apenas distanciarse de Trump por ejemplo respecto a Venezuela o China.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por su parte, el Senador por Vermont tampoco ha priorizado una agenda sobre asuntos de política exterior, aunque sí ha marcado  claras diferencias con el gobierno en este campo, incluyendo su oposición a la continuidad de acciones injerencistas en América Latina.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La campaña de Bernie Sanders no es ajena al despertar de cierta conciencia anticapitalista y representa una especie de insurgencia contra el propio Partido Demócrata. Esa campaña ha catalizado emociones y entusiasmo de muchos, que se suman al aumento de las expectativas de millones de personas que en Estados Unidos quieren obtener reformas sustantivas y que exigen soluciones radicales a las graves injusticias en el país. Sus partidarios organizados han pensado y se proponen que ese movimiento no se desarticule después de pasado el actual proceso electoral.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">De momento se abren interrogantes acerca de si, con Biden, los demócratas podrán atraer a las urnas a la masa de votantes jóvenes y otros de los que se volcaron a movilizarse con Sanders, así como cuánto podría salir a primer plano en los próximos meses respecto al pasado del ex vicepresidente cuando estará sometido a un mayor escrutinio.</span></p>
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