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	<title>La pupila insomne &#187; elecciones norteamericanas</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>¿Adiós Trump? Por Ángel Guerra Cabrera</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Nov 2020 12:03:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Ángel Guerra Cabrera]]></category>
		<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
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		<category><![CDATA[Donald Trump]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones norteamericanas]]></category>
		<category><![CDATA[Joseph Biden]]></category>

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		<description><![CDATA[Tampoco Biden, si llega a la Casa Blanca, puede hacer mucho para atenuar la crisis de hegemonía de Washington, que Trump ha acelerado <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=73080">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-730810" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2020/11/external-content.duckduckgo.com_.jpeg"></div></div></td></tr></table><p class="yiv2551157208MsoNormal"><span style="color:#000000;">Todo indicaría que Joseph Biden tiene asegurada la victoria en las elecciones de Estados Unidos aunque todavía no haya resultados oficiales cuando escribo. El aluvión de boletas electorales a favor del demócrata es tal que el presidente Trump se ha quedado sin recursos tramposos para impedir la victoria de su rival. Biden, al igual que Hillary Clinton en la elección de 2016, consigue   superar ampliamente a Trump en el voto popular, en el que obtiene la cifra más alta de un candidato en la historia: 67.9 millones de sufragios. Se trata también de las elecciones más concurridas desde 1908 con más de un 65 por ciento, muy alto para la tradicional apatía estadounidense y que habla de un proceso electoral completamente singular en ese país, probablemente impulsado por la polarización generada por Trump con su racismo vulgar y su talante autoritario.</span><span id="more-73080"></span></p>
<p class="yiv2551157208MsoNormal"><span style="color:#000000;"><img class="size-large wp-image-73082 aligncenter" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2020/11/external-content.duckduckgo.com_.jpeg?w=545" alt="" width="545" height="283" />Para más singularidad, Biden no es un candidato con carisma, que despierte la pasión de Trump en sus seguidores, ni que atraiga especialmente por sus propuestas en política económica y social, demasiado moderadas.  Ha sido el voto anti Trump lo que le ha proporcionado un aluvión de votos y posiblemente lo siente en la Casa Blanca, procedente de un amplio sector de población harto del manejo criminal del tema del coronavirus, de la crisis económica agravada por este, por la política pro millonarios del magnate y el abuso y la grosería con que se ha desempeñado.</span></p>
<p class="yiv2551157208MsoNormal"><span style="color:#000000;"> Aunque al cierre de esta nota se siguen contando los votos, ya es altamente probable que el ex vicepresidente tenga en la bolsa estados clave como Arizona, Michigan, Winsconsin y Nevada. No dudo que al final pueda añadir Pensilvania, donde faltaban por contar unos dos millones de votos. Pero solo con los sufragios de Michigan, Winsconsin, Nevada y Arizona, además de haber conservado todos los estados que ganó Hillary Clinton en 2016, alcanzaría el número mágico de 270 votos necesario para ganar el colegio electoral. Esto, según el arcaico sistema de voto indirecto estadounidense, que data del siglo XIX.</span></p>
<p class="yiv2551157208MsoNormal"><span style="color:#000000;">Al ver venir la derrota, desde hace semanas, Trump arreció sus ataques al supuesto fraude electoral misteriosamente oculto en el voto por correo y apresuró que fuera aprobada en el Senado la jueza conservadora Amy Coney Barret para integrar la Corte Suprema, según explicó él mismo para tener más refuerzos en esa instancia si la elección se decidía en ella.</span></p>
<p class="yiv2551157208MsoNormal"><span style="color:#000000;"> El desenlace a favor del demócrata, desde luego, no significaría que el nuevo presidente de Estados Unidos sea menos imperialista que su antecesor. De hecho, la académica estadounidense Adrienne Pine me hacía antier la observación de que en un estudio de la revista Forbes, la mayor parte de los multimillonarios prefiere a Biden. Y me comentaba, en alusión al clima de rechazo internacional que ha conseguido Trump, “ellos no quieren que Estados Unidos continúe siendo un estado paria. No es bueno para los negocios”. Sin embargo, quedaría un mayor espacio político para el nuevo y pujante movimiento progresista dentro y fuera del Partido Demócrata, del que la estrella ascendente es Alexandria Ocassio Cortez y seguramente disminuirían las tensiones raciales alimentadas por el magnate inmobiliario.   Tampoco Biden, si llega a la Casa Blanca, puede hacer mucho para atenuar la crisis de hegemonía de Washington, que Trump ha acelerado, y menos la profunda crisis multifacética, asociada a la anterior, que hace crujir los cimientos mismos del sistema estadounidense. Lejos de agotar el tema de cómo podría ser una política exterior de Biden, puede adelantarse que continuaría el enfrentamiento a China y Rusia, seguramente con menos estridencia, y buscaría restaurar las relaciones con los aliados europeos para tratar de embarcarlos en la aventura antichina. Restablecería el tratado nuclear con Irán,  aunque manteniendo las sanciones, y ha dicho que pondrá en vigor de nuevo las medidas de relajamiento del bloqueo a Cuba al nivel que las puso Obama.  América Latina y el Caribe podrían beneficiarse de una actitud más dialogante, que no es poco, sin que el imperio, claro, abandone las pretensiones, que lleva en su ADN de tratarla como patio trasero. Pero también porque se ve venir la segunda ola progresista que proporcionaría a nuestra América mucha más capacidad de negociación y unidad ante el norte revuelto y brutal.</span></p>
<p class="yiv2551157208MsoNormal"><span style="color:#000000;">Twitter: @aguerraguerra</span></p>
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		<title>El electorado estadounidense y sus muchas aristas. Por Fernando M. Garcia Bielsa</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Oct 2020 00:25:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones norteamericanas]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando García Bielsa]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Dejará Joseph Biden, el candidato oficial del Partido Demócrata, de atender los reclamos del electorado más joven y de quienes apoyaron a Sanders confiado en las ventajas que le dan las encuestas? ¿Darán los demócratas por seguro el respaldo de ese electorado? ¿Repetirá la maquinaria tradicional demócrata los patrones de la fracasada campaña del 2016? <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=72860">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-728610" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2020/10/vote.png"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">Estados Unidos es una de las naciones más pobladas del planeta, con una gran variedad étnica y religiosa y con particularidades en sus distintas regiones, todo lo cual condiciona la campaña electoral y están entre los factores que complejizan los pronósticos. La elección presidencial no se define por la votación nacional sino por un complejo sistema indirecto a partir del escrutinio por separado en sus cincuenta estados.</span><span id="more-72860"></span></p>
<p><span style="color:#000000;">El país cuenta con una población de más de 330 millones de habitantes. Tienen derecho al voto las personas mayores de 18 años, que no estén inhabilitadas por haber cometido delitos graves. Califican para votar aproximadamente 235 millones de personas. En las elecciones para elegir al presidente de la nación, las cuales concitan una asistencia a las urnas relativamente mayor, se abstiene de votar casi la mitad del electorado. Vota alrededor del 55% de los habilitados para ello. En las presidenciales de 2016 solo votaron alrededor de 139 millones de estadounidenses.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Las elecciones presidenciales y para el Congreso a efectuarse dentro de unos de veinte días, han generado una renovada atención, incluyendo acerca de la incidencia de los cambios demográficos en la composición del electorado.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">A la ciudadanía se le ofrecen dos opciones, dos candidatos que han sido filtrados a través de los respaldos financieros y mediáticos, así como por la burocracia de las respectivas maquinarias de los partidos del sistema: el Demócrata y el Republicano. Muchos de quienes concurren a ejercer su voto lo hacen por la menos mala de entre esas ofertas. Las demás formaciones políticas quedan al margen.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El sistema electoral y ambos partidos oligárquicos han perdido mucha credibilidad y están en bastante baja estima de la población. No obstante, según datos que fluctúan, algo más del 30% de los ciudadanos se definen formalmente como demócratas y muchos menos como republicanos. La mayoría de la población, cerca del 40%, se identifica como “independientes”. Aunque estos electoralmente no se pronuncian en bloque, en cada elección la propensión de estas personas tiene gran peso en los resultados de la votación.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Para una mayor seguridad del sistema la elección es indirecta; la votación redunda en la conformación de una instancia de 538 personas, donde se decide la presidencia y que refleja de manera distorsionada la suma de los resultados o victorias de los candidatos a nivel de los estados del país.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">No hay una clara perspectiva acerca de si la concurrencia a las urnas crecerá este año, alentada sobre todo por el extendido rechazo a la controvertida figura del presidente Donald Trump. O si el porcentaje de votantes disminuirá de su nivel tradicional en torno al 55 por ciento del electorado dados los temores generados por la pandemia para hacer acto de presencia en los recintos electorales. Pese a ello, la mayoría de los que apoyan a Trump al parecer prefieren ejercer su voto en persona. Por su parte quienes apoyan al ex vicepresidente demócrata Joseph Biden favorecen votar por medio del correo postal.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La participación electoral también se verá afectada por las acciones republicanas para despojar a algunos millones de personas de su derecho al sufragio, al voto a distancia o por correo postal, o al invalidarlos, excluirlos de las listas de votación y al hacer más engorroso el proceso de inscripción.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Otra de las grandes interrogantes es cuanta será la participación electoral este año del gran número de personas apáticas ante la política, así como del electorado joven, poco dado a ejercer su voto y que solo se entusiasmó con la candidatura del senador socialdemócrata independiente Bernie Sanders.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Aunque en un contexto bastante diferente, las elecciones parciales de hace dos años para renovar el Congreso tuvieron la más alta concurrencia en casi un siglo para ese tipo de elecciones. Ese aumento provino principalmente del arribo de votantes en apoyo a candidatos demócratas, y dio como resultado que ese partido recuperara su mayoría en la Cámara de Representantes. Muchos de quienes en 2016 se quedaron en casa y no votaron por Hillary Clinton, salieron a apoyar candidatos de ese partido en 2018.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">¿Dejará Joseph Biden, el candidato oficial del Partido Demócrata, de atender los reclamos del electorado más joven y de quienes apoyaron a Sanders confiado en las ventajas que le dan las encuestas? ¿Darán los demócratas por seguro el respaldo de ese electorado? ¿Repetirá la maquinaria tradicional demócrata los patrones de la fracasada campaña del 2016?</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Tendencias o preferencias de algunos segmentos del electorado.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Según se ha constatado a partir de las votaciones acaecidas en 2016 y en años anteriores se pueden apreciar las tendencias hacia uno u otro partido de los diferentes grupos de edad, afiliación religiosa, y otros.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">No obstante, la composición demográfica de una región dada no basta para llegar a conclusiones integrales. Las pautas y posibilidades de los ciudadanos para registrarse en las listas de votantes o su nivel de asistencia a las urnas varían ampliamente según las diferentes etnias. Son siempre los adultos blancos quienes muestran más altos grados de estar registrados para votar y de ejercer ese derecho respecto a los otros sectores poblacionales.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La proporción de residentes blancos ha disminuido en todos los 50 estados. En unos diez de esos territorios ha ocurrido una notable reducción del peso de los ciudadanos blancos elegibles para votar. No obstante, las personas blancas todavía representan la mayoría del electorado en 47 de esos estados.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Entre la población blanca en su conjunto (que constituye dos tercios del electorado) el actual mandatario obtuvo un margen de respaldo de unos 15 puntos de ventaja sobre la candidata demócrata.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Los votantes de mayor edad, aquellos de 65 años o más, son cerca de 61 millones de personas y es uno de los segmentos de población con mayor participación electoral. Aun cuando constituyen solo algo menos de la quinta parte del electorado, son casi un tercio de quienes concurren a las urnas. Continúan siendo un segmento ciudadano mayoritariamente leal al Partido Republicano.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En las pasadas elecciones presidenciales Trump obtuvo la mayoría del voto de los hombres (un 62 por ciento), en tanto Hillary Clinton obtuvo amplia ventaja en el voto femenino.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El número de mujeres votantes ha aumentado más que el de los hombres. En las últimas nueve elecciones presidenciales una mayor proporción de mujeres ha concurrido a las urnas. Consistentemente las mujeres apoyan más a los candidatos demócratas con márgenes amplios de más del 15% sobre el otorgado a los republicanos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Los votantes jóvenes de entre 18 y 29 años con derecho al voto son cerca de 54 millones de personas. En 2016 los que votaron lo hicieron ampliamente por los demócratas, pero son un universo con muy baja asistencia. Constituyen el 21% de las personas elegibles para votar, pero mucho menos de la mitad de ellos ejerce ese derecho.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El apoyo de ese grupo de edad a los candidatos republicanos es mínimo. En las pasadas presidenciales el 91% de los jóvenes dio el voto a la candidata demócrata y solo un 6% lo hizo por Trump.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Entre los hispanos o latinos Trump tuvo el apoyo de una cuarta parte de ese sector de electores, mientras que un 66% votaron por la Clinton. Las personas de este origen han acrecentado su proporción a lo largo del país y tienen un peso particularmente notable en los estados decisivos, donde se está dando la mayor batalla, como en Florida y Arizona.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Las poblaciones negras y latinas (o hispanas) generalmente favorecen a los candidatos demócratas con independencia de donde residan, aunque los republicanos han llegado a recibir votos en su respaldo del 37% de los hispanos en las zonas suburbanas, así como del 12% de los afroamericanos de las zonas rurales.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Históricamente estos dos grupos étnicos tienen una más baja participación electoral que los blancos. Son principalmente los negros de mayor edad, educación e ingresos quienes muestran mayor grado de satisfacción con el Partido Demócrata. Para el conjunto de los afroamericanos fue solo con la candidatura de Obama en 2012 cuando se registró el record de un 67% de su asistencia a las urnas. No está claro si esa asistencia se verá impulsada este año por el efecto de las protestas, la presencia de Kamala Harris en la boleta demócrata y el amplio rechazo al presidente Trump.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Un factor que impacta la baja asistencia de los negros a las urnas (junto a la existencia de menos lugares de votación en sus barriadas, mayores obstáculos para registrarse como votante, etc.) es la alta proporción de ellos a nivel nacional catalogados como no elegibles para votar por haber cometido supuestamente delitos calificados de graves. En el año 2000, en estados como Florida, Alabama y Misisipi esa anulación de derechos afectó casi al 30% de los hombres negros.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Geográficamente los demócratas gozan de un respaldo mayoritario entre los votantes de las zonas urbanas, con ventajas de casi tres a uno, mientras que los republicanos aventajan por dos a uno en las regiones rurales. En las zonas suburbanas, en la periferia de las ciudades, es bastante parejo el respaldo para ambos partidos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Desde el punto de vista de la afiliación religiosa los protestantes otorgan claras mayorías a los republicanos, los católicos están bastante divididos a partes iguales entre ambos partidos oligárquicos. Por su parte los laicos y las personas con más débil o menor religiosidad votan ampliamente por los demócratas. Asimismo, quienes asisten con mayor regularidad a los servicios religiosos votan mayoritariamente por los republicanos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Los protestantes evangélicos blancos son el grupo religioso que apoya en mayor grado a los republicanos, junto a quienes se identifican como conservadores o como integrantes de ese partido. Casi el 80% de los evangélicos votaron por Trump en 2016.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Quizás la más importante evolución político-demográfica que se manifestó en las pasadas elecciones presidenciales fue la continuación de un corrimiento de sectores blancos de clase trabajadora hacia el Partido Republicano. Estos votaron por Trump por un margen de 64% a 28% en las pasadas elecciones. En buena medida ello fue un reflejo del impacto negativo de la globalización neoliberal sobre el sector manufacturero u otros, y la fuga hacia el exterior de los puestos de trabajo, los cuales fueron temas hábil y demagógicamente explotados por Trump en su campaña. Existen dudas de si ese alto respaldo a Trump por sectores asalariados se repetiría este año.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Cuánto de tales rasgos del electorado se ha visto alterado o ha sido subvertido por la gestión y la arrogancia del actual Presidente, no lo sabemos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En ese marco tan complejo proliferan las encuestas acerca del estado de opinión de los votantes; los sondeos entre los distintos segmentos del electorado acerca de sus preferencias e intenciones Han reflejado sostenidamente claro favoritismo para el demócrata Biden. Tales encuestas recogen elementos importantes pero variables al ser impactadas por nuevos acontecimientos e impresiones. Como finalmente casi la mitad del electorado no concurrirá a votar, los pronósticos de tales sondeos en cierto grado se ven relativizados.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En resumen</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En general, la coalición o mezcla de votantes que respalda al Partido Republicano tiende a ser de personas de mayor edad, principalmente hombres, blancos, con menor grado de educación, y de aquellos adscritos a las denominaciones religiosas protestantes, aunque también concitan apoyo de católicos practicantes.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por su parte, los candidatos del Partido Demócrata obtienen buenos resultados entre los adultos con educación superior, y por márgenes aún mayores entre los votantes de ingresos altos; reflejan una pluralidad étnica más diversa y prevalecen entre los afroamericanos y la población latina.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Lo principal del mapa electoral republicano lo constituye la casi totalidad de los estados rurales y del centro del territorio continental, y la mayor parte del sureste del país. Los demócratas priman en las grandes ciudades y en muchos de los estados del noreste y de ambas costas de la nación. Sobre esa base, en unos cuarenta estados, de antemano se puede prever qué partido, es decir cuál de los candidatos, obtendrá el triunfo en el lugar y, por ende, obtendrá los cupos de ese territorio para el Colegio Electoral.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por otra parte, en un número reducido de estados de la Unión la votación suele ser cerrada y pueden favorecer e inclinarse hacia uno o el otro partido. Estos son, con ligeros cambios de una elección a otra, una docena de estados. Lograr la victoria en la mayor parte de ellos puede significar, para uno u otro contrincante, completar a su favor la mayoría de 270 votos electorales requeridos para alcanzar la presidencia. Es allí donde por tanto se concentra la pelea, los recursos y esfuerzos de la campaña, los recorridos de los candidatos y los mensajes a través de las redes digitales y los medios de difusión.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Este año tales estados claves para el triunfo podrían ser, en primer lugar, Arizona, Florida, Carolina del Norte, Michigan, Ohio, Pensilvania y Wisconsin, pero también Nevada, Nueva Hampshire, Colorado y Virginia.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Entre los temas principales del debate se encuentran: la gravísima situación económica, las vulnerabilidades generadas por la pandemia de la Covid-19, la polarizante figura de Trump y su gestión, los temores generados por la violencia urbana, temas relacionados con el cambio climático, y otros, sin descartar que se puedan generar tensiones internacionales a fin de manipular pasiones nacionalistas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La mayor parte de los ciudadanos quienes usualmente votan por uno o el otro partido, o se abstienen, no modifican de una elección a la siguiente la que ha sido su opción habitual. No obstante, un parte del electorado estadounidense es bastante volátil y manipulable.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Siempre hay una porción minoritaria pero considerable del electorado, de aquellos quienes finalmente concurren a votar, que permanece indecisa hasta el último momento, y no pocos de ellos con un cumulo de dudas y confusiones llegan a definirse ya cuando se dirigen a los lugares de votación.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Elecciones en Estados Unidos: Un camino lleno de trampas y exclusiones. Por Fernando M. García Bielsa</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Mar 2020 11:44:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[Mentiras y medios]]></category>
		<category><![CDATA[elecciones norteamericanas]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando García Bielsa]]></category>

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		<description><![CDATA[Es el poder del dinero, el diseño mañoso y calculado de las circunscripciones electorales, la parcialidad de los funcionarios, el manoseo de los listados, las manipulaciones en las redes digitales y por los medios de prensa, y mucho más, lo que determina el resultado <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=69631">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-696320" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2020/03/vote.jpg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">Como se puede comprobar con nada más rasgar la superficie, en Estados Unidos existe un sistema electoral corrupto diseñado para presentar a la ciudadanía opciones limitadas en las urnas de votación entre políticos de la derecha o del centro político¸ todos ellos en mayor o menor grado aceptables para las élites corporativas.</span><span id="more-69631"></span></p>
<p><span style="color:#000000;">No existen alternativas reales. Mucho está pre ordenado en buena medida por el costo de las campañas y la preponderancia de los sectores acaudalados, así como por los grandes medios de difusión, también controlados por las elites.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Colateralmente existen numerosas regulaciones para garantizar el rejuego y la exclusividad bipartidista, es decir de los partidos Demócrata y Republicano, que se alternan en el gobierno y que copan la casi totalidad de los escaños legislativos en Washington y en los 50 estados del país.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La maquinaria del Partido Demócrata se encarga de estrechar las posibilidades de figuras progresistas que, en su seno, les pudieran plantear un desafío a su línea predominantemente neoliberal.  </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Violentan las reglas de juego cuando les resulta necesario, como fue el caso de la suerte de zancadillas y coyundas que aplicó la maquinaria demócrata para restarle delegados e impedir al candidato Bernie Sanders avanzar hacia la nominación en 2016. O como lo son las estratagemas que le aplican de manera concertada este año para impedirle el triunfo, pese al impresionante y extendido movimiento de base que le respalda.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por otra parte, ni los demócratas ni los republicanos quieren a nadie estructurando partidos al margen del duopolio bipartidista.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Para ello han construido un laberinto de leyes discriminatorias y onerosas para la inscripción de candidatos alternativos, y trabas para impedir de hecho la formación o las posibilidades de inscribir lo que se ha dado en llamar ´un tercer partido ’.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Ante la repetida ausencia de reales alternativas políticas, el llamado a votar por el menos malo resulta el más efectivo acicate para la participación de los votantes a favor de los candidatos del duopolio partidista, y un habilidoso recurso manipulador de la clase dominante.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Del mismo modo, el alto costo de las campañas electorales, para trasladarse en ese gran país, contratar personal y lograr visibilidad, resulta un gran obstáculo. A la vez, dado que los medios de difusión no dan cobertura a los terceros partidos, mucha gente se mantiene ignorante de su existencia.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Los partidos demócrata y republicano tienen garantizado el monopolio electoral. Los partidos menores o que se forman para brindar alternativas casi siempre han sido agrupaciones minoritarias, de corta vida e influyentes marginalmente o cuando, en ocasiones, propician efectos puntuales sobre la línea o correlación de fuerzas de los dos grandes partidos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En diversos momentos algunas de esas agrupaciones alternativas llegaron a expresar el sentir de sustanciales mayorías, pero la capacidad de manipulación de las entidades del sistema político, generalmente han logrado hacer aparecer como inconducente dar respaldo a tales agrupaciones o partidos. O como un mero desperdicio del voto para un electorado que, finalmente, es conducido a votar por ‘el mal menor’.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Lo cierto es que casi todos esos partidos menores han fracasado o permanecido en la sombra debido a las poderosas maquinarias del duopolio demócrata-republicano, su entrelazamiento con los grandes negocios y los medios de prensa, así como por los hábitos políticos y la ideología de las masas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En determinadas coyunturas los candidatos menores o que desafían el bipartidismo, al margen de sus propósitos y esfuerzos, resultan instrumentalizados o aupados por operadores de alguno de los dos grandes partidos en medio de la campaña para restarle votos al contrario y alterar a su favor los resultados.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Esa eventualidad genera una razón más para que muchos activistas y electores rechacen la acción política independiente y se inclinen por la opción conformista de votar por el menos malo de los candidatos del sistema. Por otra parte, como ha ocurrido en múltiples ocasiones, los esfuerzos para presentar alternativas independientes son luego culpados por desenlaces indeseados.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Existen además un conjunto de prácticas legales, trabas e ilegalidades contra esos candidatos y fuerzas independientes que tratan de participar en el proceso electoral como camino para impulsar sus posiciones, como son:</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La emisión de leyes y decretos para dificultar la inscripción de tales partidos, exigencia de números excesivos de firmas para ello; acciones y decisiones sesgadas o torcidas por parte de funcionarios y juntas electorales (que en cada uno de los estados del país están controladas bien por los demócratas, bien por los republicanos). </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por otra parte, las reglas prevalecientes posibilitan mayor acceso a fondos federales a los dos grandes partidos. Además, se han aplicado atropellos y hasta ilegalidades como marginación por los medios de difusión, exclusión para participar en los debates televisados, campañas difamatorias y hasta el sabotaje y la violencia. Incluso la forma misma como se formulan las encuestas de opinión socava la capacidad de los terceros partidos para participar en la justa.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Otro elemento a destacar, y sujeto a constantes desafíos legales, es lo que llaman “gerrymandering”: múltiples artificios que se utilizan al diseñar de manera interesada y aparentemente absurda el contorno de los distritos electorales, de modo que se acomoden a los cálculos de las maquinarias partidistas predominantes en cada lugar.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Mediante una configuración calculadamente abigarrada, esos distritos se conforman para garantizar el predominio de mayorías de población blanca, conservadora u otras y, con ello, menoscabar la representación de negros y otras minorías en los cargos electivos. </span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong><u>Arbitrariedad y manipulación de las reglas electorales</u></strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Las reglas de la política electoral en Estados Unidos son poco claras, cambiantes, muy manipuladas y extremadamente restrictivas, incluso si las comparamos con otros países capitalistas. Los rasgos del sistema electoral descartan la representación proporcional. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">En la mayor parte del país el proceso electoral adolece de una falta casi total de vías para verificar los datos de la votación. En eso pesa además la evidencia de que las máquinas de votación que se emplean son vulnerables, lo que propicia que la tabulación de los votos pueda ser adulterada. El uso de esos dispositivos, junto a muchas de las reglas electorales quedan al arbitrio y las artimañas de disímiles autoridades locales.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La manipulación de las reglas electorales  y del registro de votantes resulta una aberrante arbitrariedad, que en una pluralidad de estados y localidades excluyen a miles y decenas de miles de ciudadanos de su derecho al voto.  Esa extendida exclusión ilegal de electores ha sido un factor que a llegado a alterar los resultados a diversos niveles, incluso en elecciones presidenciales.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En la mayor parte de los 50 estados del país las legislaturas están dominadas por el Partido Republicano, las que a libre arbitrio y según sus cálculos para potenciar el peso de su base electoral, ponen trabas a la inscripción o excluyen de las listas del registro electoral con este o aquel pretexto a lotes enteros de ciudadanos de raza negra y otras minorías.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">No es una coincidencia que muchas áreas pobres o con poblaciones predominantemente latinas o afroamericanas cuenten con escasos y distantes puntos de votación y se vean obligados a asumir largas colas y demoras.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Como está ocurriendo ahora mismo, por ejemplo en el estado de Wisconsin, es llamativo que sea hacia las barriadas de afroamericanos y otras a las que entes judiciales apunten al dictar órdenes de purgar (por decenas de miles) las listas de registros de electores bajo meras suposiciones de que han cambiado de domicilio, u otras argucias por el estilo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Al menos en el pasado, en estados del Sur, se han registrado acciones tan reprobables como que trabajadores de las plantaciones fueran obligados a depositar sus votos bajo la observación de sus patronos, o que funcionarios electorales inspeccionaran las boletas de los votantes afroamericanos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En algunos casos, como en las reservas y comunidades donde habitan los indios nativos, los pueblos originarios, las restricciones se manifiestan también mediante el conteo defectuoso e incompleto al realizar el Censo, así como la exclusión de manera natural por la falta del dominio del idioma inglés.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En las elecciones de 2014 y 2016 casi 16 millones de personas fueron excluidas de los listados. Se constató que los afroamericanos, los latinos y asiáticos son marcados y removidos de las listas de electores en mucho mayor grado que los anglosajones y personas de piel blanca. Es bastante extendido el criterio que todo ello responde a intensiones deliberadas. Ninguna región del país está inmune a estos rejuegos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"> <strong><u>Decisiones judiciales coadyuvan a la exclusión y el abuso</u></strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">En este ciclo electoral no pocas comunidades están particularmente en condiciones de vulnerabilidad debido a las decisiones de la Corte Suprema y otras que han debilitado la Ley de Derecho al Voto que se lograra con las luchas del movimiento pro derechos civiles hace sesenta años.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">A partir de ello, han proliferado las medidas restrictivas adoptadas en muchos estados, incluyendo el establecimiento de nuevos requerimientos para inscribirse y otros obstáculos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Bajo el argumento de establecer programas de mayor seguridad en las votaciones y de evitar el fraude, los partidos establecidos, aunque principalmente los republicanos, promueven y justifican toda suerte de subterfugios que favorezcan el predominio oligárquico.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En realidad, siempre ha habido segmentos de la sociedad estadounidense que han buscado selectivamente limitar el acceso al proceso político de ciertos sectores de la población, bien con nuevas leyes y medidas restrictivas o bien usando la intimidación y hasta la violencia. La inmigración y los cambios demográficos en el país han incrementado las tensiones y también esa propensión y acciones excluyentes.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Tradicionalmente la intimidación ha aumentado cuando las minorías han incrementado su participación en la política y en la concurrencia a las urnas. Actualmente una de cada tres personas con derecho al voto es parte de algún grupo minoritario y, pese a todas las restricciones para inscribirse, potencialmente constituyen el 43% de los posibles nuevos votantes.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong><u>La cuestionable legitimidad de los resultados electorales.</u></strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Estados Unidos tiene una rica historia de fraudes electorales que nada tiene que ver con la muy manipulada campaña acerca de una supuesta intromisión rusa o de otros países. Fueron notorios al respecto los escándalos centrados en la Florida (2000) y en Ohio (2004), en las elecciones presidenciales de esos años.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En esos casos intervino la acción grosera y manifiesta de los entes de poder, sus muchos abusos y artimañas. Debemos sumarlos a las ya mencionadas purgas en las listas de votantes, los requerimientos discriminatorios para inscribirse, la existencia de  boletas de votación engañosas, la distorsión que crea el sistema del Colegio Electoral y el diseño manipulado de los distritos electorales.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Aparte de todo ello, existen dudas fundamentadas acerca de que el cómputo de los votos sea un reflejo real de la intensión marcada por los electores. Esas interrogantes apuntan también a las vulnerabilidades de los dispositivos electrónicos, y de toda una variedad de máquinas de votar, que se emplean en el país, mediante pantallas táctiles u otras, en las que las alteraciones no dejan rastro y el fraude resulta indetectable.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Las decisiones para aplicar esta o aquella tecnología varían según las municipalidades; hay toda una variedad de sistemas de votación empleados, mayormente en los condados más populosos. Ha habido estudios serios que han aconsejado en contra o sugerido cautela en el empleo de esos medios electrónicos, pero cientos de condados los han pasado por alto.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Esos estudios muestran que esos mecanismos son inseguros y expuestos al fraude electoral, propicios para que actores malintencionados puedan manipular los códigos de barra para que produzcan alteraciones, tales como instruir a los scanners (o dispositivo seleccionador interno) a que descarte o modifique el voto.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Se dice que incluso las propias personas que revisan las maquinas podrían acceder y alterar los record electrónicos. Algunos dispositivos proveen al votante un recibo pero que no permite constatar el voto emitido.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong><u>Ingeniería electoral mediante las redes digitales y el ciberespacio</u></strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">La política se ha convertido en tecnopolítica. Los partidos políticos son empresas que compiten en el mercado de los votantes y que capitalizan en las urnas, en lo cual tiene un peso creciente el poder de procesamiento y manipulación de la información con que se cuente.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Hoy día las redes digitales y el ciberespacio son  instrumentos de primer orden para manipular a los votantes. Son vías que permiten prevalecer en base a una superior capacidad tecnológica.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Las plataformas sociales digitales son cada vez más importantes y constituyen nuevos territorios donde los jóvenes y otros tienen su primer contacto con la información, y son también espacios donde sus pareceres y sus preferencias dejan huellas propensas a ser monitoreadas, y que luego son utilizadas para fines comerciales o políticos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Un ejemplo es la campaña de Donald Trump de 2016 en la que muchos de los planteamientos y propuestas fueron diseñados a partir del análisis de datos computarizados, tanto para dirigir mensajes diferenciados según el gusto de sus auditorios, así como para mantener a potenciales votantes de su oponente lejos de las urnas, y para superarla en número de seguidores e interacciones tanto en Facebook como en su cuenta Twitter.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Para ello contrató los servicios de Cambridge Analytica, empresa londinense que ha intervenido ilegalmente en más de un centenar de procesos electorales en todo el mundo. La entidad se sirvió de bases de datos comerciales, análisis de redes sociales y el uso de complejos cálculos matemáticos para crear herramientas que permitieron a los expertos de aquella campaña monitorear los perfiles de unos 200 millones de estadounidenses.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Sobre esa base se conformó un efectivo método de publicidad personalizada por perfil para ajustar los mensajes exactamente a los intereses, los miedos y los gustos particulares de cada individuo y/o sector poblacional, proporcionando así el margen clave para la victoria del republicano.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Recientemente hemos visto la aplicación de esas técnicas perversas en nuestros países, como por ejemplo en Brasil y Bolivia. Son técnicas de manipulación de última generación, que permiten dirigirse de forma distinta a votantes que, sin saberlo, han sido categorizados psicológicamente. Y también según los asuntos públicos que más les motivan o preocupan, como por ejemplo, quienes favorecen o se oponen al derecho al uso de armas, o aquellos que se preocupan de las tradiciones, los hábitos, la familia.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Paralelamente se utilizan sitios de redes sociales, sometidos a lógicas publicitarias, manipulación de las emociones y algoritmos opacos, que devienen parte de una especie de industria de la difamación y la mentira en línea.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Dada la polarización existente, las manipulaciones que hemos descrito y toda la verborrea acumulada sobre interferencia externa en las elecciones, existe el peligro de que se produzcan grandes conflictos si la votación presidencial de noviembre resulta cerrada y la parte supuestamente perdedora impugna los resultados.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Finalmente, se puede colegir que es el poder del dinero, el diseño mañoso y calculado de las circunscripciones electorales, la parcialidad de los funcionarios, el manoseo de los listados, las manipulaciones en las redes digitales y por los medios de prensa, y mucho más, lo que determina el resultado. Así se define buena parte no solo de cuales entes o personas controlan el Congreso, las legislaturas y gobiernos de los estados y toda una gama de cargos electivos a lo largo del país, sino incluso quienes, en última instancia y en buena medida, determinan quien accede a la presidencia en los Estados Unidos.</span></p>
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		<title>Elecciones en USA: Lo que dicen las encuestas</title>
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		<pubDate>Tue, 06 Nov 2012 17:51:29 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160;Iroel Sánchez El primer martes de noviembre, cada cuatro años, el mundo amanece leyendo encuestas sobre lo que sucederá en las elecciones norteamericanas. Este 6 de noviembre no es una excepción cuando el show electoral en Estados Unidos se presenta &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=29420">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-294210" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2012/11/nyt.jpg?w=300"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/category/autores/iroel-sanchez/" target="_blank"><strong>Iroel Sánchez</strong></a></h5>
<p style="text-align:justify;"><a href="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2012/11/nyt.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-29424" title="NYT" alt="" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2012/11/nyt.jpg?w=300" height="185" width="300" /></a>El primer martes de noviembre, cada cuatro años, el mundo amanece leyendo encuestas sobre lo que sucederá en las elecciones norteamericanas. Este 6 de noviembre no es una excepción cuando el show electoral en Estados Unidos se presenta algo más reñido que su edición anterior.</p>
<p style="text-align:justify;"><span id="more-29420"></span>Con un margen de error de 2.55%, una investigación publicada por <em>The Wall Street Journal</em> y <em>NBC News</em>  da al actual presidente, Barack Obama, un 48 por ciento de los votos frente a un 47% de su rival Mitt Romney, lo que los analistas ven como empate técnico, al igual que una de la <em>CNN </em>donde ambos candidatos obtienen el 49% de las preferencias. Otra encuesta del Pew Research Center supone  a Obama con el 48% contra un 45% de Romney; y un estudio de Gallup, difundido por el diario <em>USA Today,</em> otorga un 50% a al actual presidente y un 46% al candidato republicano.</p>
<p style="text-align:justify;">Eso en cuanto al voto popular. En los verdaderamente decisivos votos del Colegio electoral- donde la victoria de cada estado aporta el total de sufragios, en correspondencia con su población, al candidato ganador en la demarcación- <a href="http://elections.nytimes.com/2012/electoral-map" target="_blank"><em>The New York Times</em></a>  pronostica para Obama 243 de los 270 votos electorales necesarios para ganar y a Romney 206, colocando 89 en los estados &#8220;indecisos&#8221; o &#8220;columpio&#8221;, y un estudio de<em> Associated Press</em> dice que Obama superará a su rival por 270 votos contra 206.</p>
<p style="text-align:justify;">El grueso de los votos indecisos del Colegio electoral están en Ohio, Florida y Virginia, que ofrecen el mayor número de sufragios electorales, aunque con menor peso aportan a esa cifra New Hampshire, Iowa, Wisconsin y Colorado.</p>
<p style="text-align:justify;">En La Florida, el estado con más votos electorales entre los &#8220;indecisos&#8221; (29) será clave el voto hispano. Un estudio titulado “El voto latino en los Estados Unidos”, realizada por la Universidad Internacional de Florida (FIU), junto a <em>The Miami Herald</em> y Newlink Research, plantea que a nivel nacional siete de cada 10 electores latinos votarían por el presidente Obama y 3 de cada 10 por Romney. Frente a  mexicanos, puertorriqueños, dominicanos, colombianos y centroamericanos, sólo los cubanos del condado de Miami-Dade -por estrecho margen- creen que Romney sería un mejor presidente para ellos. El estudio plantea que, si no fuera por los cubanos de Miami, Obama ganaría en la Florida por 65% contra 32%. Ya en el 2008 Obama ganó la Florida a pesar de esa inclinación entre los cubanos de Miami,  un electorado que ha venido evolucionando aunque sus representates en el Congreso y su poderío económico se mantienen controlados por la ultraderecha. Veremos qué sucedera hoy. (Publicado en <a href="http://www.cubahora.cu/" target="_blank"><em>CubAhora</em></a>)</p>
<p style="text-align:justify;">Artículos relacionados:</p>
<ul>
<li><a title="La democracia made in USA es una ficción (+ video)" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2012/11/05/la-democracia-made-in-usa-es-una-ficcion-video/">La democracia made in USA es una ficción (+ video)</a></li>
<li><a title="Publicidad y propaganda versus democracia en Estados Unidos" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2012/11/02/publicidad-y-propaganda-versus-democracia-en-estados-unidos/">Publicidad y propaganda versus democracia en Estados Unidos</a></li>
<li><a title="Gane quien gane… la guerra seguirá" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2012/11/01/gane-quien-gane-la-guerra-seguira/">Gane quien gane… la guerra seguirá</a></li>
</ul>
<p style="text-align:justify;"><a title="Gane quien gane… la guerra seguirá" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2012/11/01/gane-quien-gane-la-guerra-seguira/"> </a></p>
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