#LaTertulia: Por los derechos de las mujeres (transcripción y video)

 

Transcribimos la videoconferencia “La lucha por los derechos de la mujer en Cuba y en el mundo”, tema de “La Tertulia” de la Unión de Periodistas de Cuba, en la que participaron Mariela Castro, Yamila González Ferrer y Karima Oliva. Moderada por Iroel Sánchez y celebrada en la Casa de la Prensa, el jueves 20 de agosto de 2020.

Debido a las medidas restrictivas en la capital cubana por el rebrote de la epidemia, se suspenderá “La Tertulia” durante los próximos 15 días, a partir de hoy. Informaremos oportunamente a nuestros lectores.

Iroel Sánchez: Buenas tardes. Un saludo desde La Habana, desde la sede de la Unión de Periodistas de Cuba, es la segunda emisión de La Tertulia, este espacio de debate en línea. Les rogamos nos disculpen por unos quince, veinte minutos de demora que tuvimos por problemas técnicos con la red, pero bueno, ya estamos aquí y gracias por estar en línea.

Hoy vamos a estar con un tema muy necesario y yo diría que también muy movilizador, que es cómo están, cómo se ha desarrollado en los últimos años la lucha por los derechos de las mujeres en el mundo, en Cuba, cuánto se ha alcanzado, cuánto hay todavía por hacer en esta problemática, y para ello me van a estar acompañando tres personas que desde distintas aristas creo que pueden aportarnos mucho.

Va a estar aquí a mi lado, también en la sede de la Unión de Periodistas en La Habana, la doctora en Ciencias Yamila González Ferrer, vicepresidenta de la Unión Nacional de Juristas de Cuba, una persona con una trayectoria en el ámbito del derecho vinculado a todo el desarrollo jurídico en estos temas, y a otros también de la familia en Cuba, está también en el Comité Nacional de la Federación de Mujeres Cubanas y es profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana.

Va a estar también con nosotros la doctora en Ciencias Mariela Castro, con una conocida trayectoria también en la lucha por los derechos de las mujeres, en la lucha por el reconocimiento de las diversidades sexuales. Mariela es doctora en Ciencias, en Sociología, es también profesora universitaria, y es directora de una institución que en todos estos temas ha tenido también un papel muy importante, que es el Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba.

Y vamos a tener desde México a la doctora en Ciencias Psicológicas Karima Oliva; Karima es profesora de la Universidad Veracruzana, además, por su propia trayectoria de vida ha conocido realidades latinoamericanas muy vinculadas a movimientos sociales de varios tipos, y en particular en la lucha por los derechos de las mujeres en Brasil y en México.

Habíamos anunciado previamente también que estaría con nosotros la poeta, Premio Nacional de Poesía Nicolás Guillén, Teresa Melo, pero por estas dificultades técnicas no la vamos a poder tener, pero bueno, en otro momento estará Teresa, que es una persona también con una sensibilidad muy especial por el tema de la mujer, y que nos aportaría desde Santiago de Cuba, como mujer caribeña, mujer de la cultura, de la literatura, también muchísimo.

Entonces ya estamos comenzando, por supuesto que la palabra aquí, el mayor peso lo van a tener las invitadas, sólo quiero apuntar por dónde vamos a ir, ¿no? Tenemos, creo, que necesariamente pensar qué desarrollos han marcado estos temas, qué subdesarrollos también, han marcado estos temas en el mundo, en nuestra región, en los últimos años, qué marcó como diferente a Cuba a partir del año 1959, qué hay de semejante a otras realidades de la región, qué desafíos tiene este tema para Cuba en particular, y para el mundo, y qué cosas están pendientes, qué cosas habría que hacer para realmente resolver todavía inequidades, desigualdades, injusticias, que siguen provocando problemas.

Entonces en primer lugar propongo que Mariela nos aborde en esta primera  vuelta como un devenir histórico de estas luchas, muy brevemente, y en qué momento estamos, Mariela.

Mariela Castro: Buenas tardes, muchas gracias por invitarnos al espacio de La Tertulia, una excelente idea de la Unión de Periodistas de Cuba a la que nos estamos sumando muchas personas, instituciones y organizaciones.

Realmente el tema es apasionante y de suma importancia para el mundo y para todos los países amantes de la paz, de los derechos humanos, de la justicia social, un tema que no ha caducado, al contrario, es de notable actualidad. En las luchas por los derechos de las mujeres se habla de logros, pero también de grandes retos y dificultades.

En 2020 la ONU está celebrando los veinticinco años de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, realizada en Beijing en 1995. En las conferencias precedentes se avanzó de manera sustantiva, pero se considera que la de Beijing marcó un importante punto de inflexión para la agenda mundial de igualdad de género, que concluyó con una Declaración y Plataforma de Acción adoptada de forma unánime por los 189 países participantes.

Veinticinco años después de establecida la Plataforma de Beijing, donde cada país acordó sus compromisos de avances jurídicos para garantizar  la igualdad de las mujeres y los hombres, se han identificado logros considerables, entre ellos,  un mayor número de niñas en las escuelas; menos mujeres mueren en los partos; la proporción de mujeres en los parlamentos se ha duplicado a nivel mundial, y en más de ciento treinta países se han aprobado leyes en favor de la igualdad de las mujeres. Sin embargo, el Informe del Secretario General de Naciones Unidas sobre los derechos de las mujeres, señala que los avances han sido demasiado lentos y desiguales.

Todavía, a nivel global, se identifican situaciones muy graves con relación al acceso de las mujeres al trabajo remunerado, incluso en países desarrollados, donde reciben un salario sustancialmente más bajo que el de los hombres (un 16% menos); las mujeres siguen asumiendo mayoritariamente las responsabilidades domésticas, educativas y de cuidados sin remuneración; los hombres controlan las tres cuartas partes de los escaños parlamentarios y ocupan los principales cargos públicos; en las negociaciones de paz las mujeres representan sólo el 13 % de quienes negocian y apenas el 4 % de los signatarios.

Se plantea que una de cada cinco mujeres ha sufrido violencia por parte de su pareja en el último año y que la nuevas tecnologías alimentan nuevas formas de violencia como el ciberacoso.

La violencia contra las mujeres es un fenómeno histórico de misoginia inducida con fines de dominación.

La violencia contra las mujeres es un fenómeno histórico de misoginia inducida con fines de dominación, está fuertemente arraigada en las relaciones estructurales que sustentan las desigualdades entre hombres y mujeres. Durante siglos ha sido una práctica naturalizada y justificada, sólo que cada vez más se problematiza, se cuestiona y confronta. Ahora la violencia de género es objeto de estudio científico, lo que ha permitido disponer de mayores recursos teóricos, metodológicos y prácticos para abordarla, sobre todo, a nivel legislativo. Sabemos que las leyes por sí solas no van a transformar inmediatamente una historia de más de seis mil años de opresión, subordinación y explotación a las mujeres, pero los recursos legislativos son instrumentos fundamentales para operar en el campo de los derechos.

En nuestra región se observan amenazas vitales en el campo de los derechos sexuales y reproductivos, con el predominio de posiciones retrógradas, el auge de los fundamentalismos religiosos, de gobiernos de derecha y de posiciones políticas de extrema derecha.

Las luchas de las mujeres y los movimientos feministas han hecho historia y aportado significativas lecciones que se deben conocer. A veces, de manera ingenua se realizan acciones que suponen aportes a la emancipación de las mujeres y la conquista de sus derechos, pero terminan reproduciendo la lógica del opresor. Tal es el caso de la famosa protesta de 1929 en Nueva York, conocida como las antorchas de la libertad. Esta marcha fue protagonizada por grupos de mujeres jóvenes que al llamado de algunas feministas salieron a fumar en público, en acto de provocación simbólica contra las rígidas tradiciones patriarcales que se lo impedían. Mediante un sofisticado ejercicio de publicidad les hicieron creer que fumar en público era un acto de liberación que las equiparaba a los hombres.

El resultado no fue la conquista de derechos para las mujeres, sino mayores ganancias para la industria tabaquera norteamericana, que utilizó deliberadamente los anhelos de independencia de las mujeres en beneficio de sus intereses comerciales; o sea, los problemas que debemos enfrentar no se traducen sólo en determinadas cifras que nos informan, hay también atravesamientos ideológicos más complejos y realidades subjetivos muy sutiles en las que tenemos que prestar mucha atención para no convertirnos en peones del juego de ajedrez del sistema de dominación patriarcal capitalista en su fase decadente. Lamentablemente, hay muchas situaciones de manipulación a través de los medios de comunicación y las redes sociales para confundir nuestras luchas y  supeditarlas a otros objetivos encubiertos.

Video Conferencia en la Unión de Periodistas de Cuba. La Habana, 20 de Agosto 2020.
Foto: Heriberto González Brito.

Iroel Sánchez: Gracias, Mariela. Claro que sí, recuerdo la maniobra publicitaria de Edward Berstein, director de relaciones públicas, que después terminó muy vinculado al gobierno norteamericano y su estrategia imperialista.

Pero yo, escuchándote, después a repensar esos mismos temas que tú apuntabas en Cuba, me acordaba, por ejemplo, del discurso de Obama del estado de la Unión de 2015, donde él presenta al Congreso el tema de la nueva política hacia Cuba, todos me imagino que lo vimos, lo transmitió Telesur. Ese fue un discurso sobre diversos temas, Cuba fue un momento de ese discurso de él; pero los derechos que planteaba para luchar, por ejemplo, por las mujeres, el derecho a la maternidad remunerada, el derecho a la protección de los hijos, el derecho a igual salario por igual trabajo, él reclamaba eso en Estados Unidos, y esas legislaciones eran ya hechos consumados en Cuba, el derecho de la mujer   a decidir sobre su maternidad…, eran cosas conquistadas en Cuba hace muchas décadas, y él nos venía supuestamente a otorgar más derechos, ¿no?

Y sobre estos temas que tú apuntabas en la relación entre estas luchas y la dominación capitalista, yo, preguntaría si se puede plantear que puede haber una convivencia o una afinidad entre el feminismo y la defensa de los valores que preconiza el capitalismo, ¿cómo sería esto?, me gustaría que Karima desde México nos diera su punto de vista, y por supuesto, hable de todo lo que ella quiera, pero conectándolo con lo que tú decías finalmente. Karima, por favor.

Karima Oliva interviene en La Tertulia. Foto: Heriberto González Brito.

Karima Oliva: Muchísimas gracias, Iroel, por la invitación, es un honor participar del espacio. Primero que todo, quería decir que me parece muy acertado comenzar hablando del mundo. Yo creo que esta problemática de las desigualdades sociales en general, de las desigualdades que tienen que ver con la condición de mujer, de la violencia de género en Cuba, no se pueden analizar hoy al margen de lo que está pasando en el mundo, ese sistema mundo capitalista del que nos habla Wallerstein. En ese sentido, cuando hablamos de mundo me represento el capitalismo. Cuba es una isla socialista, pero es una isla pequeña geográficamente, es grande en muchas otras cosas, pero es pequeña geográficamente, sólo somos once millones de cubanas y cubanos, y el mundo es mayoritariamente capitalista; y cuando pienso en el capitalismo pues pienso en el capitalismo desde el sur, obviamente, porque nací en el sur y porque he vivido toda mi vida en el sur; y como dice una psicoanalista brasileña que me gusta mucho leer, también feminista, uno tiene que asumirse en lo que uno es, no lo puede aparentar o pretender ser otra cosa.

Pero también hablo del sur por una convicción política, ahí están los feminismos descoloniales, hay toda una corriente de pensamiento que aboga por pensar los problemas de nuestras naciones desde los pueblos, con los pueblos, para los pueblos, y en ese sentido, cuando una piensa el capitalismo y una piensa el mundo en el que vivimos las mujeres hoy, porque las mujeres somos diversas, es una historia de colonización, de dominación colonial y de esclavitud que todavía se hace presente, todavía las consecuencias están presentes en muchas naciones del sur; es una historia, luego, de un proceso de neocolonización muy fuerte, de dictaduras sangrientas, las venas abiertas de las que habló Eduardo Galeano, que todavía siguen abiertas en muchos sentidos. Imagínate entonces, te invito a un ejercicio de reflexión, imagínate qué es ser mujer ante esa realidad, pero no sólo qué es ser mujer, qué es ser mujer negra, por ejemplo, negra o de cualquier grupo étnico históricamente discriminado, qué es ser mujer negra homosexual, qué es ser mujer negra homosexual y pobre. Entonces, ese no es un caso hipotético, es la realidad de muchas mujeres en el mundo hoy.

Las mujeres han estado y siguen estando dentro de los grupos históricamente violentados por las estructuras de dominación del capitalismo.

Y las mujeres, sí es cierto, han estado y siguen estando dentro de los grupos históricamente violentados por las estructuras de dominación del capitalismo, pero también hay otros grupos y hay otras violencias, en función de la clase, en función del color de la piel, del origen étnico, en función también de la orientación sexual, y cuando todos estos órdenes de discriminación se entrelazan, se interseccionan, para hablar en términos de interseccionalidad, la condición de mujer queda entrampada en una matriz muy compleja de violencias que son tanto estructurales, sistémicas y sistemáticas, como también microviolencias; entonces, creo que no se puede pensar hoy la condición de la mujer al margen de esa situación.

Por ejemplo, cuando hablamos del tema de los feminicidios, me represento las investigaciones y la lucha, también militante, llevada a cabo, por ejemplo, por Marcela Lagarde, las feministas mexicanas, en la Ciudad Juárez, ante el caso de las muertas de Ciudad Juárez. Porque allí se estaba produciendo la muerte sistemática de las mujeres. Vemos que Ciudad Juárez está al norte de México, es una ciudad fronteriza, pero que al mismo tiempo allí las mujeres están viviendo, trabajando, en condiciones muy precarias, prácticamente en condiciones esclavas, entonces son crímenes que tienen un componente económico también, pero al mismo tiempo son condiciones de mucha marginación, están marginadas, con limitaciones para poder estudiar, para recibir atención médica, y a la vez son crímenes que se cometen en condiciones de máxima impunidad, ¿por qué?, porque ahí operan las estructuras del crimen organizado relacionadas con las estructuras del estado, o sea, hay una combinación de ambos factores.

En ese sentido cuando nosotros pensamos los feminicidios hay que ver que estos se dan como resultado de un contexto en que hay una ausencia del estado, en que hay negligencia por parte del estado, en que hay, de alguna manera, un comprometimiento del estado con las estructuras del crimen, en que hay impunidad, o sea, el aparato jurídico-político burgués no está funcionando, no hay justicia para esas mujeres. Es en esas condiciones tan complicadas que se dan los feminicidios como el eslabón último de una cadena de múltiples violencias, porque hay también que pensar que las mujeres hoy son desalojadas de sus territorios, por ejemplo, que son entregados  en concesiones a las grandes transnacionales para la explotación de la tierra, de las aguas, de los suelos.

Entonces, siento que en ese sentido hay que poner en contexto todas estas violencias, y es muy importante analizarlas desde esa perspectiva, ¿y por qué digo esto?, porque el capitalismo al mismo tiempo que produce las violencias se encarga de administrar los dispositivos del saber para hablar de ellas, entonces vamos a ver que muchos discursos feministas se desentienden de estas realidades y hacen análisis descontextualizados de las cifras, de los datos y es muy importante poner todo esto en perspectiva y enfocar los análisis por ahí.

Ya por último, los movimientos feministas construidos desde abajo, desde las bases, han sido muy conscientes de la importancia de que las luchas no sólo se queden en el plano legislativo, aunque son muy importantes las luchas en el plano legislativo, sino también que se asuman profundamente anticapitalistas y antisistémicas. Las feministas, las activistas feministas que han asumido estas posturas han sido fuertemente perseguidas. Tenemos el caso de Berta Cáceres, por ejemplo, activista feminista que entrelazó, vinculó su lucha, con la defensa de los territorios que estaban siendo explotados, los ríos privatizados, y Berta Cáceres fue asesinada; tenemos también el caso de Marielle Franco. Marielle Franco, mujer, negra, feminista, pobre, homosexual llegó a ser concejala en el estado de Río de Janeiro, y pudiéramos pensar, se insertó dentro del aparato de la institucionalidad jurídico-política burguesa. Marielle Franco fue asesinada también, fue asesinada por hablar en defensa de los pobres, en defensa de los negros, en defensa de los afavelados, en un momento en que había una ofensiva militar muy fuerte en las favelas brasileñas, y aún hoy no se sabe quién asesinó a Marielle Franco, o sea, el asesinato de Marielle Franco sigue impune.

Por lo que estamos hablando de procesos muy complejos que no pueden dejarse de enfocar desde ese grado de complejidad, por decirlo de alguna manera, y eso no nos puede llevar a pensar que el socialismo cubano no tenga que trabajar mucho para luchar contra la violencia de género, pero hay que también analizar los contextos, la historia de los contextos, y las circunstancias en que se da hoy la violencia contra  las mujeres. Bueno, era eso lo que en un primer momento quería compartir.

Yamila González Ferrer. Foto Heriberto González Brito.

IROEL SÁNCHEZ: Gracias, Karima, más adelante regresamos contigo. Le doy la palabra a Yamila, que ha trabajado en ese ámbito jurídico, pero también desde la Federación de Mujeres Cubanas ha participado de esas luchas, de esas defensas desde las institucionalidad y desde las organizaciones en que se ha organizado el pueblo cubano a lo largo de su historia, cuando la Revolución lo empoderó. Queremos que Yamila  nos comente cuáles han sido esos desarrollos y si son suficientes, que sabemos no son suficientes. En qué momento estamos, que otros desarrollos se requieren hoy. ¿Qué acumulación hay de herramientas jurídicas para la defensa de estos derechos en Cuba y qué se necesita ahora?

Yamila González: Bien, reitero también el agradecimiento a participar de esta Tertulia, de este momento de debate y reflexión. Para la Unión Nacional de Juristas de Cuba, que represento, y nuestro proyecto, Justicia en clave de género, estos momentos de debate realmente son muy importantes porque nos posicionan, como decían las compañeras, en los contextos y en las complejidades que tiene la lucha por los derechos de las mujeres.

Y es que tenemos que partir, y siempre decimos, que el derecho ha sido históricamente una de las instituciones patriarcales, ¿qué quiere decir esto?, es decir, una de las instituciones que ha sustentado el sistema patriarcal, ¿y por qué es así?, porque tenemos que ver el derecho desde su multidimensionalidad, viéndolo desde el plano axiológico, de los valores, desde el plano sociohistórico, todas estas construcciones sociohistóricas, y bueno, el aporte que ha dado el movimiento feminista con la teoría de género desde esa complejidad también ha sido muy importante para entender esas construcciones sociohistóricas y sociales, desde lo político, porque precisamente es la política la que ha llevado todos esos elementos axiológicos a lo normativo en definitiva.

Pero también a partir de todos los movimientos, de todas las luchas de las mujeres y de los hombres, porque no podemos olvidar que los hombres han acompañado muchísimo también estas luchas, bueno, pues eso ha hecho que a partir de ese carácter dinámico del derecho puede ser transformador y contribuir a los cambios y a una nueva mirada desde el derecho a todas estas situaciones.

Obviamente, en toda esta historia de las luchas de las mujeres tenemos impactos desde lo jurídico que son muy importantes, no podemos, no vamos por supuesto aquí a detenernos en el recorrido del feminismo y en los momentos históricos, pero sí no cabe duda que desde el momento que surge las Naciones Unidas, y se crea en el año 1946 la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer pues empezó toda una transformación legislativa a nivel internacional que tuvo impacto muy importantes a los niveles patrios, de las naciones.

Mariela comentaba el tema de las Conferencias mundiales de la mujer, ha sido importante también a nivel jurídico el impacto de estas Conferencias porque cada una de ellas ha llevado un elemento importante en la discusión de las principales cuestiones que atañen a la vida, y a la libertad, y la igualdad, de la mujer; tenemos en el año ‘75 la Conferencia de México, que además, fue el Año Internacional de la Mujer, fue el año en que se empezó a gestar la Convención para la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, que fue aprobada en el año 1979. Y es importante decir, para ir ya entrando en nuestro país, que en todas estas Conferencias, en esa propia redacción de la Convención estuvo Cuba presente. En todos estos momentos Cuba ha tenido una presencia desde el ámbito gubernamental y desde el ámbito de las organizaciones, encabezada por la Federación de Mujeres Cubanas, esto es muy importante también reconocerlo ahora que estamos celebrando el sesenta aniversario de la organización, el papel que Cuba ha tenido en esas Conferencias internacionales, en la negociación de los documentos, que en definitiva han sido los que han trazado las posiciones, en los diferentes años, de estas cuestiones en el mundo.

Hay que reconocer el aporte de Cuba en la transformación legislativa internacional a favor del movimiento feminista.

Yo también quería referirme a otras Conferencias mundiales que también han impactado, como es la del año ‘93, la Conferencia de Derechos Humanos, de Viena, que fue increíblemente, y muy positivamente, la primera Conferencia internacional, o el primer momento en que se reconoce que los derechos de las mujeres son parte inalienable de los derechos humanos, entonces parece mentira, pero a nivel histórico fue en ese año donde se asentó esa idea, y se tomaron una serie de medidas vinculadas a esto; y en el año ‘94 la Conferencia de El Cairo, que se centró en el tema de los derechos sexuales y reproductivos, e introdujo un elemento muy importante que fue el de la participación de los hombres en la lucha por la igualdad en general, y en la lucha de las mujeres por el reconocimiento de sus derechos sexuales y reproductivos.

Y para esta parte general concluirla quiero referirme a la situación de emergencia mundial provocada a la COVID, ¿cuántas cuestiones no están saliendo de la situación propia que tienen las mujeres?, por supuesto, principalmente de los países subdesarrollados. Como producto de los confinamientos, Naciones Unidas ha alertado de la necesidad de tener en cuentan las dimensiones de género en el ámbito económico, en el ámbito del trabajo doméstico no remunerado, donde más del setenta por ciento en el mundo es asumido por las mujeres, el tema de la salud, principalmente la salud sexual y reproductiva, y el de la violencia contra las mujeres y las niñas, estas cuestiones en este momento de emergencia mundial por la COVID se han acrecentado; y por supuesto, ese concepto que hemos trabajado hace tantos años, que es el de la feminización de la pobreza, y que parte de esa situación desventajosa por esa construcción social y por todo lo que hemos estado y han hablado las compañeras, pues obviamente se ha recrudecido en los momentos actuales.

Entonces desde el punto de vista general estas son algunas de las cosas que quería acotar para posteriormente entrar en el papel que ha tenido Cuba desde el punto de vista individual.

Videoconferencia en la Unión de Periodistas de Cuba. Foto: Heriberto González Brito.

Iroel Sánchez: Muchas gracias, Yamila. Y ahora, bueno, yo creo que es el momento de aterrizar en Cuba. Todas estas contradicciones, toda esta evolución, cómo se ha visto desde Cuba, cuánto significó el cambio de 1959 para las mujeres en Cuba, pero también cuánto, el mundo evoluciona, las realidades cambian, y la obtención de derechos también lleva a más derechos, y también siguen manifestándose inequidades, injusticias, siguen manifestándose violencias, en ocasiones, lamentablemente, algunas cuestan vidas, ¿Qué hemos hecho en Cuba para avanzar en esa dirección, qué tendríamos que seguir haciendo, qué resultados, qué realidad concreta? Algunos datos, me gustaría que Mariela aportara sobre las mujeres hoy en Cuba.

Yo veía ahora, leía la información, la entrevista con varias de las personas que han participado en esta hazaña del desarrollo de una vacuna cubana contra la COVID 19, y veo que de las tres primeras que se inmunizaron el 29 de julio, dos son mujeres, dos son mujeres. De las tres personas que en Cuba ya tienen esa vacuna y arriesgaron sus vidas poniéndoselas en ellas mismas, ese acto de heroísmo, dos son mujeres, ahí hay una realidad concreta, ¿cómo hemos llegado hasta ahí?

Mariela Castro: Bueno, ahora después de sesenta años, que estamos celebrando la fundación de la Federación de Mujeres Cubanas, es inevitable mirar hacia atrás para hacer un recorrido de las luchas emancipadoras de nuestro pueblo, y distinguir a las diferentes voces, movimientos sociales y organizaciones que contribuyeron a crear las condiciones favorables que disfrutamos las mujeres cubanas hoy. Desde las poblaciones originarias y africanas esclavizadas se destacaron mujeres rebeldes; después en los inicios de las luchas independentistas y especialmente en la Asamblea Constituyente de Guáimaro, en la que Ana Betancourt hizo llegar su mensaje en favor de la liberación de la mujer, integrada a los grandes propósitos de la independencia de Cuba y la abolición de la esclavitud, junto a muchos otros ejemplos. En los inicios del siglo XX se destaca un activismo intenso de sufragistas, feministas y organizaciones de mujeres que enfrentando grandes dificultades y represiones lograron importantes reivindicaciones expresadas en leyes, como la relacionada con la patria potestad, la del divorcio y el sufragio femenino.

A Cuba llegaron las influencias de las luchas organizadas por las mujeres en Europa y Estados Unidos, de los diferentes derechos reclamados por las sufragistas, y de otras tendencias feministas, entre ellas, las relacionadas con las  primeras experiencias socialistas de la historia. Llegaron los conocimientos que se habían generando, no sólo producidos por mujeres, sino también por hombres sensibles, solidarios, conscientes y críticos de la situación social de las mujeres. Por tanto, cuando se crea la Federación de Mujeres Cubanas ya existían antecedentes revolucionarios sólidos que facilitaron su articulación y la continuidad de un proceso.

Nuestro máximo líder, Fidel Castro, conocía de estas luchas y tenía vínculos con algunas organizaciones feministas, de mujeres, e incluso del ala femenina de algunos partidos políticos, como el Partido Socialista Popular. Todas, con diferentes contribuciones lograron que la Constitución del 40 fuese tan avanzada y recogiera algunos derechos fundamentales de las mujeres como la igualdad de salario en relación a los hombres. Los escaños comunistas y de otras fuerzas de izquierdas que habían asegurado transcendentales medidas progresistas durante las luchas revolucionarias de los años 30, fueron decisorios en este giro constitucional revolucionario. Por numerosas razones técnicas y políticas para su implementación, este documento fue considerado letra muerta, y sus 12 años de vigencia concluyeron con el golpe de Estado de Fulgencio Batista. Sin embargo,  había un legado que fue rescatado con el programa revolucionario liderado por Fidel y revitalizado en la Primera Ley Revolucionaria del 7 de febrero de 1959. Así que en fecha tan temprana, las mujeres cubanas obtuvieron numerosos beneficios, entre ellos la anhelada igualdad de salario entre hombres y mujeres por igual trabajo, entre otros.

En el proceso organizativo de la delegación cubana que participó en el Congreso Internacional de Mujeres realizado en Santiago de Chile a pocos meses del triunfo revolucionario, se crearon las estructuras de la nueva organización que Fidel fundó el 23 de agosto de 1960 y nombró Federación de Mujeres Cubanas.

Fidel propuso la unión de todas las organizaciones feministas y de mujeres para facilitar su participación y su desarrollo como sujetos de derecho dentro del proceso de transformaciones revolucionarias y así ha sido. Desde su fundación la FMC se ha caracterizado por un mecanismo peculiar de participación en la elaboración de políticas, normativas jurídicas y programas sociales en los diferentes ámbitos de la sociedad cubana.

Las luchas históricas de las mujeres están fuertemente vinculadas a las aspiraciones de justicia social más profundas y radicales.

Es evidente que las luchas históricas de las mujeres están fuertemente vinculadas a las aspiraciones de justicia social más profundas y radicales, independientemente de que en todo este proceso hayan existido posiciones liberales burguesas, como algunas tendencias sufragistas, pero todas hicieron aportes valiosos que sentaron bases para nuevas tareas.

Los avances de la mujer en Cuba y sus derechos han estado fuertemente vinculados a un proceso de emancipación revolucionaria y de transición socialista; van de la mano de los cambios estructurales que modifican las condiciones que generan desigualdades sociales, relegando a las mujeres a dramáticas y violentas situaciones de inferioridad.

Las áreas más relevantes que han condicionado las transformaciones de las mujeres en la sociedad cubana se evidencian en el acceso universal y gratuito a la educación y a la salud, sin ningún tipo de discriminación; el acceso al empleo y a la toma de decisiones y en el respeto y garantía de los derechos sexuales y reproductivos.  Por ejemplo, la tasa neta de matrícula de niñas en la educación primaria es del 99%, en comparación con 1959 que era de 56,1%. A nivel global en estos momentos, 32 millones de niñas no van a la escuela.

El 62, 6 % de los graduados universitarios son mujeres; el 53,22 % de los escaños de la Asamblea Nacional del Poder Popular están ocupados por mujeres, así como el 53, 3 % de los cargos de gobernadores y vice gobernadores.

Iroel Sánchez: Yo les propondría ahora, Karima, ya que tú me hablabas de cómo se conectaban los resultados en Cuba, cifras en Cuba con cifras en el mundo, Karima si nos puedes también profundizar en esta mirada, en estos contrastes también: ¿Qué sería, Karima, cómo tú lo ves, qué sería semejante y qué sería diferente en la realidad cubana de hoy con respecto a la realidad de la mujer en el mundo, qué sería semejante y qué sería diferente, cómo tú lo ves? Karima, el micrófono, por favor.

Karima Oliva: Les voy a compartir mi visión sobre Cuba. Hay una tendencia actualmente en los análisis sobre la realidad cubana contemporánea a equipararla no sólo en el tema de género, pasa con el tema de las desigualdades o de los problemas sociales de manera general, a equiparar la realidad cubana con la realidad de otros países de la región, con la realidad de otros contextos. Yo siento que no podemos seguir analizando Cuba al margen de lo que está pasando en la región, de lo que está pasando en el mundo; hay que hacer lecturas de Cuba a la luz de América Latina, a la luz del mundo de manera general.

No podemos seguir analizando Cuba al margen de lo que está pasando en la región

Siento que hacer comparaciones sin tomar en cuenta los contextos, sin tomar en cuenta las historias supone de principio una limitación muy grande, porque por ejemplo, en el caso mismo de las mujeres, los casos de violencia no son números, son mujeres con historias de vida reales, y estas historias de vida no están situadas en la nada, están situadas en contextos con condicionamientos políticos, económicos, sociales, y también con historias, entonces no podemos desconocer los contextos, no podemos dejar de analizar estas cuestiones desde una perspectiva también cualitativa.

Hacer comparaciones de cifras de un contexto y otro, únicamente con datos en abstracto no va a traer luz sobre la complejidad de los fenómenos que estamos analizando.

Tú me dices qué yo encuentro diferente de Cuba respecto a otros contextos, con relación a la región, bueno, el socialismo, o sea, si alguien me puede decir de otro país en la región que sea socialista como Cuba pues ahí ya sí me callaría, no podemos obviar esa diferencia, esa cualidad; es un socialismo, por supuesto, en construcción, es un socialismo, y ahora voy a hablar de eso, que tiene también muchos desafíos por delante, que también tiene limitaciones en todos estos temas, pero ese es un primer elemento, para hablar de problemáticas sociales, ese es un primer elemento que hay que reconocer,  obviarlo y equiparar la realidad de una sociedad que está construyendo el socialismo a realidades donde hay un capitalismo brutal, pues entonces ya ahí tenemos un fallo.

Y por otro lado, creo que también la existencia del bloqueo, en el sentido de que también se intenta obviar, y si hay otra nación en la región que haya resistido un bloqueo de sesenta años pues me lo dices, también me callo, esas son especificidades para Cuba, ¿y por qué el bloqueo, es un capricho hablar del bloqueo?, no, no es un capricho hablar del bloqueo, el bloqueo está, y al tener un impacto importante sobre la economía cubana pues también tiene un impacto sobre todos estos procesos sociales que estamos abordando, entonces yo creo que esas son dos cuestiones que marcan una singularidad en el caso cubano.

Ahora, eso no nos puede llevar a decir, y es como lo veo, que por ser Cuba socialista todos estos problemas están resueltos, no hay violencia de género, no se dan este tipo de desigualdades vinculadas al género. No lo diría, creo que el camino no va por ahí, el camino va, precisamente, por poder estudiar estas cuestiones y estas problemáticas, en primera instancia, defendiendo el socialismo.

Cualquier lucha feminista que abogue por un horizonte de mayor equidad  hoy tiene que defender alternativas a la barbarie que estamos viviendo.

Cualquier lucha feminista hoy, o cualquier lucha que abogue por un horizonte de mayor equidad y de mayor democracia en el mundo hoy tiene que defender alternativas a la barbarie que estamos viviendo.

Entonces, creo que lo primero es la defensa del socialismo, ¿por qué la defensa del socialismo?, porque crea un conjunto de condiciones de posibilidad mínimas indispensables para que exista un margen de derechos que sean efectivos para las mujeres y también para otros grupos sociales.

El ejemplo más claro es lo que ha pasado con la pandemia, por ejemplo, para mí ha sido muy ilustrativa esta situación que estamos viviendo. Cuba ha manejado tan bien la situación de la pandemia, y no la ha manejado bien porque las redes de amigos, familiares y de la sociedad civil se han unido, no, la ha manejado bien porque hay un robusto sistema de salud pú-bli-ca y ese sistema de salud pública no es casual, es expresión de la voluntad de un estado de poner la vida de las cubanas y los cubanos por encima de todo en condiciones muy adversas, y eso tampoco es casual, es un estado socialista. Entonces, creo que esa plataforma básica de derechos elementales con carácter universal e inalienables que garantiza el socialismo hay que defenderla, como preámbulo a cualquier lucha que después vayamos a dar por los derechos.

Ahora, ¿qué pienso también?, que no se pueden desconocer, no se pueden obviar, no se puede dejar de tomar en cuenta la existencia de las distintas formas de violencias de género presentes en nuestro país hoy, no sólo como expresión de una historia de colonización y neocolonización pasada, sino también porque hay condiciones hoy que de alguna manera lo están favoreciendo. Entonces, ¿qué es lo que yo siento que es importante en ese sentido?, hay que hablar de eso, creo que tiene que haber una mayor presencia mediática del abordaje de estos temas desde las instituciones, desde las organizaciones. Hay un trabajo muy importante hecho, por ejemplo, de las academias, que es lo que conozco porque es lo que me queda más cerca. Estoy pensando, por ejemplo, en la misma Cátedra de la Mujer de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, y en ese sentido hay un trabajo importantísimo de la Dra. Norma Vasallo, que no es de ahora, tiene una historia; pero también estoy pensando en la Facultad de Sociología, estoy pensando en la Dra. Clotilde Proveyer, en la Dra. Magela Romero; las miro con muchísima admiración, son mujeres que han estado a la vanguardia en el trabajo de todos estos temas.

Pero fíjate, creo que no se puede quedar únicamente en la academia; existe una tendencia con relación a muchos de estos temas de carácter social, tan sensibles  a monopolizar los temas, o sea, solamente algunas personas por su trayectoria, por sus títulos, por sus publicaciones, son quienes pueden hablar de los temas; siento que estos temas tienen que ser de dominio público y en ese sentido, las organizaciones políticas y de masas están llamadas a renovar también sus formas de trabajo, sus prácticas, porque estas discusiones tienen que tenerse en las bases, con las personas, en las comunidades, en los barrios; las instituciones cubanas están desarrollando muchas actividades, en muchos espacios también de integración, yo creo que eso tiene que explotarse al máximo, creo que tienen que sumarse muchas voces y que tienen que ser voces diversas, porque la realidad cubana contemporánea es heterogénea, y tiene que haber representatividad en ese sentido, sin desconocer, por supuesto, el aporte tan importante que hacen, pues, las investigadoras, las científicas, las académicas, que están inmersas en todas estas luchas en defensa de los derechos de la mujer en Cuba; yo lo veo así, desde esa perspectiva.

Creo que tiene que haber un mayor posicionamiento mediático y un mayor abordaje de estas problemáticas. Hay que comprender la especificidad con que se dan en Cuba, las cualidades específicas con que surgen estos fenómenos de violencia, por qué surgen, qué condiciones los están favoreciendo, cuáles son los perfiles de los hechos que se están dando, qué pasa con las personas involucradas, qué pasa con los hombres que cometen estos crímenes, cuáles son los protocolos que existen para el abordaje de estas situaciones, a dónde puede dirigirse una mujer cuando es víctima de violencia; son cuestiones que tienen que abordarse mucho más, tiene que abrirse un debate público en torno a todos estos temas, reconociendo la labor tan importante que la Federación de Mujeres de Cuba y otras instituciones están desarrollando al respecto. Hay más trabajo hecho que el que se puede ver en las redes, que el que se socializa y en ese sentido hay que trabajar muchísimo, profundizar en los análisis y los debates en torno a todos estos temas, sobre la premisa fundamental de defender el socialismo cubano. ¿ Por qué?, porque ya el socialismo cubano ha demostrado transformar muchísimo las condiciones de vida de todos los grupos (y yo también me incluyo dentro de estos grupos) históricamente marginados, de los grupos históricamente desfavorecidos, a través de canales de integración social y de posibilidades de participación real, que no tienen antecedentes en los países capitalistas de la región, y mucho menos en países subdesarrollados y con historias como la nuestra. Del ‘59 para acá, el sistema político cubano que se construye ha logrado para Cuba y para los grupos desfavorecidos lo que no hizo ningún sistema político antes del ’59 y lo sigue haciendo, lo que no hace el sistema político de países subdesarrollados en el mundo por los grupos desfavorecidos. En ese sentido creo que sí, que hay una batalla importante que dar con relación a todos estos temas, y creo que hay mucho talento humano en Cuba para eso dentro de las instituciones.

Videoconferencia en la Unión de Periodistas de Cuba. La Habana, 20 de Agosto 2020.
Foto: Heriberto González Brito.

Iroel Sánchez: Gracias, Karima. Y antes de continuar, porque me parece que nos quedan diez minutos, yo quisiera que en esos diez minutos Yamila y Mariela nos redondearan en términos de los desafíos, de los pendientes que Karima también ha preguntado, ha apuntado.

Quiero antes saludar la gente que está participando en los debates en YouTube, en Facebook, a Olga Theraux, a Guardianas de la Salud, a Yordi Morejón, a Brenda Walsh, a Vivian Bustamante, América Rubio, a Punto Fijo, a Odalys Acosta, un saludo a todas, gracias por acompañarnos.

También quería, como preámbulo a Mariela y a Yamila, referirme a la encuesta nacional de igualdad de género, que da tres datos que a mi juicio resumen lo logrado y los desafíos también, ahí se decía que alrededor del ochenta y siete por ciento de las personas dicen que las leyes en Cuba defienden a las mujeres, protegen los derechos de las mujeres; decía también que un noventa y seis por ciento de las personas referían que en los últimos cinco años no habían sido discriminadas por su sexo, por su raza, por su orientación sexual, y también un dato que es muy revelador y que tiene que ver con estas violencias y con estas inequidades, que las mujeres referían dedicar veintisiete por ciento de tiempo al trabajo doméstico y los hombres el diecisiete, o sea, casi en un diez por ciento menos, casi no, en un diez por ciento menos, y dentro de esa realidad están los conflictos, las debilidades, y causas también, que después salen en violencias, injusticias, y en vidas también que a veces se pierden, una sola vida que se pierde para un sistema como el nuestro, para una aspiración de conquistar toda la justicia, como nos enseñó Martí, es algo que nos vamos preguntar siempre como algo que pudimos evitar. Entonces en ese sentido cómo avanzar en términos legislativos, en términos de derechos, para seguir transformando, en función de que las mujeres cubanas tengan todas las protecciones y tengan todos los derechos, y también conquistar esos espacios en los medios que hagan más conciencia sobre esto. Yamila.

La Federación de Mujeres Cubanas  une en la diversidad,  construye y lucha por la igualdad vinculada a las otras luchas, a la justicia social.

Yamila González: Considero que debemos, tenemos la obligación de hablar y de dar a conocer mucho más de lo que hacemos, cómo lo hacemos, la integración que tenemos para hacerlo, porque todos estos elementos que hablaba Karima, institucionales, de las organizaciones de la sociedad civil, de la academia, todo eso a partir de una gran voluntad política que tiene como centro el ser humano, se han integrado para desarrollar ese trabajo. Como decía Iroel, como principio, aunque sea un caso el que está afectado por cualquier situación, va a ser un caso importante, prioritario. Nosotros no decimos que tenemos un problema social o que hay un fenómeno social determinado por un número de estadísticas o comparándonos con respecto a otros países, sino cuando como país lo consideramos, ¿bien? Aunque sea una sola persona la que está sufriendo esa situación, como pueden ser los casos de violencia de género que existen, que han existido, los de violencia intrafamiliar, en fin, todas estas interacciones que conocemos. Pero muchas veces no decimos lo que hacemos, no reconocemos lo que tenemos, y a veces reconocemos lo que tenemos pero no somos críticos en los desafíos que tenemos, que efectivamente, son muchos, a veces incluso no lo hacemos porque como somos tan atacados, porque no podemos olvidar que somos un país que estamos siendo atacados constantemente por el imperialismo en sus múltiples formas, y que, bueno, cualquier elemento lo toman en contra para desacreditar a la Revolución; pues obviamente a veces no hemos hablado totalmente de todas estas cosas, pero yo creo que sí, que hay que hablar, y sobre todo de lo que estamos haciendo para enfrentar esos desafíos, para cumplir los retos que tenemos hacia adelante; quiero, bueno, por eso, significar la voluntad política del gobierno revolucionario a lo largo de toda la historia de la Revolución.

Quiero significar el pensamiento avanzado de Fidel y de Vilma, porque yo creo que este es un momento también para reconocer el papel tan importante que Vilma tuvo y tiene, porque para mí lo sigue teniendo, en todo ese proceso de lucha por la igualdad; el hecho de tener una organización como la Federación de Mujeres Cubanas, que une en la diversidad, que construye y que lucha por la igualdad vinculada a las otras luchas, a la justicia social, como ya se venía diciendo.

Si aquí yo me detengo en narrar todos los aportes que desde la Federación de Mujeres Cubanas se han hecho para los cambios y transformaciones legislativas que ha tenido este país sería interminable, lamentablemente se conoce muy poco, en el plano constitucional, en el plano familiar, en el plano laboral, en el plano penal; uno va recorriendo, se estudia las memorias de los Congresos de la Federación de Mujeres Cubanas y ahí se puede ver todo lo que se ha propuesto en función del avance de la mujer, por ejemplo, siempre digo, desde el año ‘85 en el Congreso, III Congreso de la Federación, se propuso incorporar a los padres en el cuidado de los hijos, y fue en el año 2003 donde se incorporó, en el Decreto-Ley modificativo de maternidad a la trabajadora la posibilidad de que los padres pudieran cuidar a sus hijos en ese primer año, y como ese, son una serie de aportes importantes que se han dado.

Yo creo que desde el punto de vista jurídico nuestra Constitución de 2019 ha establecido los paradigmas de la igualdad, y ha puesto, como decimos, la vara muy alto, en todos los retos que tenemos que enfrentar, y en la manera en que tenemos que desarrollarnos desde el punto de vista legislativo.

Y aquí voy un poco, Iroel, a los retos, porque creo, que el reto principal que tenemos en el país es lo cultural, eso es básico, ¿por qué?, porque estamos hablando de una sociedad que por más que ha avanzado, que por más justicia social que se ha propuesto, todavía obviamente es una sociedad con muchos elementos patriarcales, es una sociedad patriarcal todavía, el hecho de tener la voluntad política del gobierno para erradicar todas las formas de discriminación existentes, de tener organizaciones, instituciones, que acompañen en la lucha, eso no significa que van a desaparecer a un ritmo acelerado. Definitivamente todavía tenemos mucho que luchar porque existen esos desafíos en lo cultural. Tenemos los estereotipos sexistas, que están muy asentados en la subjetividad de todas las personas, todos tenemos estereotipos sexistas, y esos estereotipos no sólo los llevamos desde lo personal, sino también desde los lugares en que desarrollamos nuestro trabajo, por eso si bien un elemento fundamental es el de las transformaciones legislativas, otro importante es el de la sensibilización y capacitación en temas de género para los profesionales, los funcionarios, nuestros dirigentes, que tengan esta perspectiva es muy importante, porque hay cosas que se consideran a partir de criterios preestablecidos, ¿verdad?, y eso daña la manera en que se pueden estar llevando a cabo determinados procesos.

Y otro elemento también muy importante unido a ese perfeccionamiento legislativo, a esa sensibilización y capacitación tanto de los juristas, como de otros profesionales, de nuestros dirigentes, es todo lo relacionado con la cultura jurídica de la población, y en particular de las mujeres, porque las personas no podemos conocer nuestros derechos en abstracto, tenemos que saber cómo ejercer esos derechos, adónde acudir cuando tenemos determinada situación, quejarnos o denunciar hechos cuando hay determinados maltratos, cuando no se le da la tramitación correcta a un problema, es muy importante esa cultura jurídica de la población.

Y siempre digo, me posiciono en la Constitución, porque la Constitución cubana cubre, ¿no?, encierra toda esa voluntad política y todas esas aspiraciones que debemos y tenemos que cumplir. Se incorporó en la Constitución, en tres artículos, el tema de la violencia, violencia de género en el artículo 43, que es el que está relacionado con la igualdad entre mujeres y hombres, se incorporó un artículo específico en el tema de violencia familiar, y otro vinculado a la violencia contra niñas, niños y adolescentes; tenemos un artículo 40, que nos habla de que la dignidad humana es el centro del sistema jurídico y social cubano; un artículo 42 que está dirigido a la prohibición de todos los tipos de discriminación y potencia el principio de igualdad, que la propia Constitución establece como igualdad efectiva, lo que tiene un significado muy importante reconocerla como igualdad efectiva, ¿bien?, porque hay debates importantes a nivel académico entre igualdad y equidad, y sin embargo la igualdad incluye la equidad, porque es otorgar a cada uno lo que le corresponde en dependencia de esas construcciones, los impulsos que son necesarios dar, y yo creo que la Revolución cubana ha sido un baluarte importante en impulsar a las personas que históricamente han sido discriminadas.

La Revolución cubana ha sido un baluarte importante a la hora de impulsar a las personas que históricamente han sido discriminadas.

Entonces hay un elemento muy importante de esa igualdad efectiva, que acompaña la equidad, que es la valoración de la diferencia, en fin, son muchos elementos importantes y que obviamente nos ponen un reto en todo este sentido y en la manera en cómo tenemos que dar a conocer el trabajo que realizamos. Nuestra Federación de Mujeres Cubanas desde hace ya varios meses está coordinando el trabajo de un equipo multidisciplinario asesor vinculado a todo lo relacionado con la violencia de género, y yo creo que se está aportando muchísimo a perfeccionar en este tema de la violencia todos los procedimientos tanto jurídicos, sociales, de políticas, que son importantes, y todas las interconexiones que son necesarias hacer para darle el tratamiento más adecuado que llevan estas situaciones.

Iroel Sánchez: Gracias, Yamila. Entonces, Mariela no sé si pudo conectar, porque había tenido un corte de la corriente eléctrica en su casa.

Mariela Castro: ¿Me escuchas, Iroel?

Iroel Sánchez: Perfectamente, tienes la palabra.

Mariela Castro: Estoy totalmente de acuerdo con todo lo que han planteado las compañeras, lo que tú has planteado también.

Realmente si nos comparamos con años anteriores y con las situaciones de opresión que viven las mujeres en otros países, la obra de la Revolución se resalta con facilidad. Todos los años se hacen plenarias, cada cierto tiempo se realizan congresos, numerosos encuentros académicos y de activismo en los diferentes escenario de actuación y de empoderamiento de las mujeres. La vida de nuestra organización es muy rica, pero esa vitalidad depende de lo que aportemos desde la base, en el barrio.

Sentimos orgullo por lo logrado, y dolor por lo que nos falta.

Yo creo que hemos logrado muchísimas metas, pero desconfigurar el patriarcado es lo más complejo que hay. Sentimos orgullo por lo logrado, y dolor por lo que nos falta. Por eso no decimos que estamos conformes ni tranquilas. El  hecho de que no se socialicen de manera atractiva estas informaciones en las redes sociales no quiere decir que no estemos haciendo nada. Desde hace mucho tiempo estamos haciendo mucho, y seguimos facilitando investigaciones científicas, espacios de diálogo, capacitaciones, e intercambio de experiencias con organizaciones de otros países para tomar sus mejores aprendizajes. La FMC se ha nutrido siempre de los desarrollos del pensamiento feminista, y también le ha aportado en su práctica y en su desarrollo.

Entonces hay retos grandísimos, el patriarcado está tan metido en la vida de todas las personas, de todas las instituciones sociales, que cambiarlo se tomará  mucho tiempo. Sin detenernos, hay que estudiar con qué lenguaje, con qué códigos, y sobre todo no dejarnos usar para otros intereses. Tenemos que ser muy consciente de estos mecanismos de manipulación, que no usen nuestra lucha para llevarnos a otras trincheras.

El mayor interés de los enemigos de la Revolución Cubana está en desunirnos, en segmentar las luchas de las mujeres de las de otras formas de discriminación y de opresión. Tenemos que avanzar hombres y mujeres juntos, atendiendo a especificidades, de la manera peculiar que sugiere cada realidad, cada situación, cada contexto, y cada problemática o fenómeno que se estudia y que se quiere cambiar, pero también integrándolo en un proyecto de Estado, en un proyecto de nación, que intenta cambiar todas las bases que dieron lugar a estas formas de discriminación y exclusión social, y a sus diferentes expresiones en la violencia,

Entonces hay que trabajar sobre las causas de todo esto con estrategias y programas de acción amplios, integrales, que recojan todos estos elementos que Karima y Yamila estaban planteando; es decir, si algo caracteriza a la Revolución es la mirada crítica de su propia obra, y si algo caracteriza a la Federación de Mujeres Cubanas es la crítica a nuestras propias experiencias; claro, que también tenemos que decir lo que hemos logrado, porque si no nos besamos y nos abrazamos, ¿quién lo va a hacer?, entonces hay que contar, nos queremos, nos admiramos, nos respetamos, y contamos lo que hemos hecho, y por eso no aceptamos que se intenten desconocer, ni distorsionar.

Y en el campo de los derechos, de las mujeres y las niñas, tenemos que seguir trabajando, sin olvidarnos de cómo también el sistema patriarcal y los sistemas de dominación ponen en dificultades a los hombres, por eso la Federación de Mujeres Cubanas desde hace mucho tiempo, desde que se creó, dijo, esta es una organización de mujeres para trabajar junto con los hombres en los procesos de transformación revolucionaria.

Iroel Sánchez: Gracias, Mariela, yo creo que has ido redondeando lo que se ha dicho. De alguna manera creo que hay aquí para seguir hablando durante largo tiempo.

Yo quería terminar, a propósito de lo que tú decías, con unas palabras del presidente Díaz-Canel en la última sesión de la Asamblea Nacional, en diciembre del año pasado, él decía:

“En los próximos meses y años debemos aprobar nuevas leyes y prepararnos para legislar sobre temas trascendentes por su alta sensibilidad, que incluye algunos que han sido motivo de preocupación por diversas personas, relacionados con la violencia de género, el racismo, el maltrato animal y la diversidad sexual.

“Los cuatro están siendo objeto de atención y seguimiento para reforzar y fortalecer la legalidad, pero sin dar espacio a enfrentamientos y fracturas que tratan de promover fuerzas exógenas empeñadas en interferir en asuntos sagrados para la sensibilidad nacional.

“El Gobierno cubano, nacido de la Revolución que liberó a la mujer de la esclavitud doméstica, que hizo a todos los ciudadanos iguales, que sanciona y condena la violencia en todas sus formas, conoce y comparte las insatisfacciones de sectores de la población afectados por los vestigios de los abusos que sobreviven en su seno, pese a las políticas oficiales orientadas a la conquista de “toda la justicia”, como pedía Martí.

“Lo que no podemos perder de vista es que solo llegaremos a esa justicia total como hemos llegado hasta aquí, en medio de los peores augurios y vendavales; con unidad y en unidad.

“No es fragmentando la sociedad, acusando al otro, buscando lo que nos divide, como llegaremos a solucionar nuestras deudas con lo más justo para todos: ¡Unidos hemos vencido!  ¡Unidos venceremos!”.

Yo quería antes de terminar agradecerle a los compañeros de la Unión de Periodistas de Cuba, aquí hemos tenido de técnicos a los vicepresidentes, a Legañoa, a Ariel, a Ronquillo, que nos han estado acompañado, de técnica aquí nuestra, además, doctora en Ciencias también, Rosa Miriam, vicepresidenta primera de la Unión de Periodistas de Cuba.

Yo creo que ha sido un ejercicio de pensamiento colectivo que nos ayuda a seguir profundizando en estos temas, a seguir ganando conocimiento, y a seguir impulsando las transformaciones que nuestro pueblo y nuestras mujeres han abrazado como las primeras.

Entonces gracias a todos por estar en esta Tertulia, es la segunda que hacemos, ojalá nos sigan acompañado, gracias a los que nos han acompañado también desde las redes sociales. Y una invitación para el próximo jueves para seguir conversando sobre otro tema de interés en Cuba, en el mundo, y que pueda también tener la participación de personas tan inteligentes, tan preparadas y tan aportadoras como las que hemos tenido hoy, no por casualidad las tres son mujeres, y son mujeres cubanas.

Muchas gracias a ellas también.

(Cubaperiodistas)

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