“Mi libertad empieza cuando soy capaz de ser libre con los otros, junto a los otros”

 
Sara Rosenberg
Campaña Nicolás Maduro

Bigote: símbolo de apoyo a Nicolás Maduro

El 6 de abril del 2013  estuvimos en el homenaje a Chávez, en el mismo lugar en el que hace exactamente nueve años, en el 2004, pudimos compartir con el Comandante la fuerza de sus palabra cargadas de acción y de verdad.  En aquel momento hubo colas, lo esperamos con alegría porque escuchar a Chávez es volar alto y participar de la construcción de un nuevo lenguaje político, caracterizado por un diálogo constante con la gente. Un lenguaje irreverente y vital, cargado de datos concretos, de hechos, de elementos comparativos, de interrogantes, de canto, de metáforas y alegorías, de anécdotas, de nombres propios, de claridad, y sobre todo de esa verdad potente que sólo se encuentra en el lenguaje de la revolución. Irreverente y cálido, su sonido es el sonido de la dignidad, que levanta las almidonadas sábanas del cuerpo muerto de un sistema perverso: el capitalismo. Es un lenguaje inaugural porque abre caminos inéditos y concretos de lucha y coloca a la palabra Democracia en pie, la rescata de las manos que la ahogan y la siembra otra vez como Democracia Socialista, la única posible. Cuando Chávez habla sentimos cómo se cae a pedazos la esclerótica democracia representativa-capitalista- que es una dictadura financiera y militar.  Y la vemos caer en el pozo profundo de su propia corrupción, con datos concretos que  nos permiten entender cómo se rompe la columna vertebral del imperialismo y el colonialismo. Su voz y sus reflexiones desnudan al mismo tiempo el lenguaje formal y retórico de la política burguesa, muestra cómo la red de sufrimiento popular que requiere el sistema capitalista está acabada y cómo los pueblos del mundo propician y aplauden esa caída. Por eso, por ese poder que tiene la verdad sustentada en hechos, los medios de desinformación de masas no han cesado de atacarlo y de tergiversar sus palabras, sea descontextualizándolas, sea burlándose de nuestra propia lengua latinoamericana, sea repitiendo hasta el cansancio insultos colonialistas que sólo denotan la enorme ignorancia y mala fe del lenguaje colonial y decadente. Porque escuchar a Chávez es un placer para la inteligencia . Esa voz capaz de dialogar constantemente con su pueblo y con los pueblos del mundo, hizo que en estos catorce años el salto cualitativo en la conciencia política, en la educación política del pueblo venezolano -y del latinoamericano- sea un modelo de horizontalidad y comunicación que hay que estudiar, para aprender. Porque hablar es decir la verdad: cuando Chávez dijo “Un pueblo culto es un pueblo libre”, sostuvo esas palabras con inmensas campañas de educación primaria, secundaria y universitaria gratuita, y con miles y miles de libros gratuitos, ordenadores gratuitos, y una formación basada en la igualdad, en la inteligencia y los saberes populares, una educación para la emancipación, para la libertad y para romper con los viejos discursos coloniales. Bolívar, Miranda, Martí, el Che, se volvieron más actuales que nunca, a la luz de los actos de la revolución bolivariana. Y hasta Jesucristo, tan estropeado por la institución eclesiástica, participó en este diálogo abierto. Porque el lenguaje debe ser capaz de transmitir experiencias, como señalaba W. Benjamin. Y ser capaz de transmitir la experiencia humana es el gran desafío para toda narrativa. La voz emancipada narra desde una perspectiva y esa perspectiva, ese punto de vista crece cuando es compartido de verdad.

Hace unas semanas en el diario El País, en una más de sus campañas políticas contra Chávez, y con la miseria propia de las plumas mercenarias coloniales, dijo que el libro que más se lee en Venezuela es la Constitución venezolana. Y al decirlo se estaban retratando, porque está claro que no sólo se lee la Constitución, sino que se la lee porque cada ciudadano, ese pueblo culto políticamente, es responsable ya de su cumplimiento. Eso es la cultura. Para eso sirve la cultura, eso es la cultura popular que no obedece a las leyes del mercado sino a la construcción de la voz propia de las mayorías. Y atreverse a mentir así desde el reino español de la ilegitimidad y la corrupción política y cultural  es una vergüenza.

Y hoy, en este homenaje, lo recordamos con palabras y con música, unidos y decididos a continuar inaugurando otras formas de pensar y de vivir. Hemos aprendido y hemos seguido y seguiremos aprendiendo a luchar porque somos un poco más sabios que hace nueve años, porque hemos comprendido cómo se construye el socialismo y la democracia participativa, inclusiva, socialista.

El auditorio de Comisiones obreras, con capacidad para mil quinientas personas estuvo otra vez lleno. Madrid lo celebró y lo recordó con mucho amor y con  la certeza de continuar luchando por un mundo más justo.

No voy a hablar de lo que sobró sino a resaltar uno de los discursos que fue especialmente importante, al menos para mí, por la significación amplificada que a veces tiene una palabra clave: Libertad, una palabra roja-rojita.

Y lo cito de memoria con la certeza de que ya es una memoria compartida:

 “Se dice en este sistema neoliberal, que mi libertad termina donde empieza la libertad del otro. Pero no es así, porque mi libertad empieza cuando soy capaz de ser libre con los otros, junto a los otros.”  Parecerá fácil, pero la libertad es colectiva, o no es. Y no termina sino que empieza cuando es colectiva. En otro discurso importante una profesora universitaria señaló con claridad cómo actúa el imperio en la guerra mediática y cómo pretenden y pretenderán deformar y asimilar las enseñanzas de Chávez. Cómo hacen para hundir la memoria activa y transformarla en pasado desactivado. A tener en cuenta.

Fue emocionante también la actitud de las mujeres venezolanas que hoy saben que el socialismo es también feminismo en Venezuela y que son capaces de ponerse un bigote- Maduro, como forma de cruzar esa zanja que el capitalismo intentó cavar entre la lucha de la mujeres y la lucha de los explotados del mundo, que es la misma. Porque la lucha de las mujeres es hoy en Venezuela una lucha mucho más amplia, efectiva y política, trasciende y hasta se ríe del género.

Muchas son la tareas que hay por delante. Enormes. Aquí y en el mundo entero.

Son diversos tiempos y situaciones, pero tienen una dirección: antiimperialismo, anticolonialismo, igualdad y libertad. Revolución Bolivariana.

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2 Responses to “Mi libertad empieza cuando soy capaz de ser libre con los otros, junto a los otros”

  1. Daniel Lobato Bellido says:

    sí, fue una magnífica cita, si no me equivoco de Bakunin, frente a la manoseada cita sobre la libertad (creo que de Sartre) de “mi libertad acaba donde empieza la tuya” que en definitiva plantea la libertad como una contraposición, como un pulso, como un conflicto, en el que no interesa conocer si otros tienen libertad, sino la tuya y la mía en una pugna, en la que el más poderoso puede imponer unos límites superiores para su libertad frente a la del otro sujeto. No creo que Sartre la imaginara cuando la formuló en el uso en el que se le ha dado por el capitalismo, al cual le ha venido muy bien para anteponer la “libertad” individual, frente a la “libertad” o emancipación colectiva. Estoy completamente de acuerdo contigo en que fue uno de los momentos más profundos para los que allí estuvimos. Estoy deseando que la embajada o alguien suba el video completo para repasar alguna intervención.
    Un saludo

     
  2. darío says:

    Siempre un aprendizaje pasar por aquí. Desde Argentina, un abrazo grande. Darío.

     

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