Es Pablo Milanés, no Mijail Gorbachov

 
Iroel Sánchez

Promoción del concierto de Pablo Milanés en Miami, con pintada

La presencia de Pablo Milanés en Miami puede haber dado la oportunidad a algunos de alcanzar su definición mejor y a otros de intentar disimularla.

Carlos Alberto Montaner -con una causa pendiente por terrorismo y un pasado al servicio de la CIA – ha dedicado varios artículos para aconsejar al intérprete y compositor cubano -y a quienes se identifiquen con él- un comportamiento similar a Mijail Gorbachov: “un sobrio apretón de manos entre los comunistas reformistas y los demócratas de la oposición”. A la vez, Montaner ha tratado -sin éxito- de desestimular el comportamiento cavernícola de la ultraderecha en Miami, para que no diera la nota que finalmente ha dado. Así, cree lavar su pasado de hombre violento e intolerante y ponerse a tono con sus aspiraciones en el futuro que desea para Cuba, mientras vende para la Isla el modelo de partido único PSOE-PP que ahora mismo está arrasando con los derechos de los trabajadores en España.

A pesar de ello, los trituradores de discos han vuelto con esa fuerza más a mostrar el rostro del extremismo anticastrista. No se trata de algo excepcional y minoritario en la ciudad donde pidieron la caída del avión que regresaba el niño Elián a Cuba, celebraron por adelantado y eufóricamente la muerte de Fidel, y rinden tributo a quienes asesinaron al Comandante Ché Guevara o volaron un avión civil en el que murieron 73 personas. Lamentablemente, no “son actos del pasado en una ciudad que ha cambiado mucho” -pues todas esas acciones han ocurrido en pleno siglo XXI- ni pueden mostrarse como ejemplos del  espíritu democrático en una sociedad que algunos pretenden modelo para el mundo. Tampoco -para quienes juegan a igualar intolerancias de un lado  y otro- existen parelismos posibles con tales actos que van contra la propia naturaleza humana.

La voz favorita del grupo mediático PRISA en Cuba, Yoani Sánchez, ha aprovechado para exhibir sus dotes en el periodismo y su conocimiento de la música cubana en un artículo publicado en El País bajo el título “Querido Pablo”. Con un tufillo colonial, la señora Sánchez descalifica la  música producida en la Isla cuando “todavía no había venido Ry Cooder a descubrir a los viejitos del Buena Vista Social Club”, planteando que entonces  “el panorama de la música cubana era gris y chato”,  y así multiplica por cero el trabajo de agrupaciones como Los Van Van, Iraquere, Adalberto y su son -entre muchas otras-, el auge de la canción alentado por concursos como el Adolfo Guzmán, o la obra de muchos compositores dentro de la Nueva Trova, más allá de Silvio Rodríguez o el propio Pablo Milanés. Pero, ¿qué se puede esperar de alguien que comienza su artículo diciendo que el concierto del cantante en en el Sur de la Florida  “está programado para hoy, 27 de agosto” y termina anunciando que este “en unos días cantará en Miami”?

Por su parte, Pablo Milanés declaró en una entrevista a la agencia EFE : “He venido a cantarles con todo el amor del mundo, a manifestar una parte de la cultura de nuestro país que sigue viva, que se mantiene, que se desarrolla. Soy solamente una representación mínima de aquel movimiento extraordinario de la nueva canción cubana”, añadiendo que “Cuba  se ha mantenido sosteniendo lo que fue su base para presentar al mundo como un logro y creo que todavía a estas alturas se sostiene, como es la educación, la medicina, la cultura y muchos logros sociales”. En la prensa de la ciudad donde la libertad de expresión sobre Cuba está restringida a dos o tres comentaristas en espacios totalmente marginales, aireó  sus críticas sobre las libertades que cree faltan en la  sociedad cubana y tomó distancia de sus  declaraciones  anteriores de respeto hacia el liderazgo de la Revolución. Desde esas tribunas -controladas por la oligarquía que impidió hasta 1959 el acceso mayoritario de los negros cubanos a los servicios más elementales- el autor de Canción por la unidad latinoamericana ha expresado también su percepción sobre las manifestaciones de racismo en la Isla.  Milanés, dialogó además con las emisoras que el gobierno de Estados Unidos -el mismo que se ha opuesto históricamente al accionar solidario de Cuba con los pueblos africanos- financia contra su país.

Entevistado a propósito, desde Madrid, el cantautor Joaquín Sabina ha enviado mensajes al “exilio cubano” de cara a su concierto en Miami previsto para Octubre: “Estamos esperando que surja un 15-M en Cuba. Que la gente salga a la calle y diga qué es lo que no le gusta.”  Obviamente, Sabina no espera para los cubanos el mismo trato que la policía española ha reservado para sus compatriotas que protestan en las calles desde el 15 de mayo; porque de ocurrir así, al no ser Cuba un aliado de EE.UU., no hay que tener su  imaginación para prever un desenlace similar al de Libia, algo que ya solicitó José María Aznar, siempre tan aplaudido en Miami. Por suerte, a diferencia de España, los cubanos han tenido la oportunidad de expresar “lo que no le gusta” en un proceso ampliamente democrático y participativo que culminó con la aprobación -después de un amplio debate- de los Lineamientos para el desarrollo económico y social, que recogen las aspiraciones de cambio mayoritarias en la sociedad cubana.

Sin embargo, nada es tan sencillo. Recientemente, se cumplieron 20 años de la desintegración de la URSS y ha sido la ocasión para que se manifieste cuánto desprecio siente hoy el pueblo ruso por los que entregaron su país a las mafias y lo colocaron de rodillas ante el mundo, usando como pretexto -más allá de las causas endógenas- los graciosos  motivos que hoy lanza ese amigo de Aznar llamado Carlos Alberto Montaner. Fue un proceso en que, como ha dicho el entonces disidente soviético Alexander Zinoviev: “Uno de los efectos más poderosos utilizados por Occidente para lograr la disgregación de la sociedad soviética  fue la vanidad de los ciudadanos soviéticos. Yo la llamaría tentación de notoriedad, en la que cayeron con asombrosa ligereza y decisión muchas personalidades influyentes. Occidente aprovechó esta debilidad de los políticos soviéticos y de las personalidades de la cultura, al igual que los colonizadores y conquistadores occidentales supieron aprovechar la debilidad de los indígenas americanos por las bebidas alcohólicas.” A eso apuesta Montaner cuando escribe “Bievenido, Pablo Milanés” porque, siendo un hombre de la CIA, sabe muy bien -como describe Zinoviev- que “..el afán desenfrenado de cosechar elogios y notoriedad en Occidente llegó a ser el principal acicate de los reformadores soviéticos.”

Pero Cuba no es la URSS ni tampoco Libia, ni Pablo Milanés quiere ser Gorbachov, y mucho menos  desea -como algunos en España, Cuba y Miami-  ver caer las bombas sobre La Habana. Ojalá su paso por Miami, además de permitir escucharlo en vivo a las cerca de 3 500 personas que pagaron entre 85 y 195 dólares para acceder al American Airlines Arena, haya servido para que tengan al menos que disimularlo, aunque no consigan engañar a nadie, esa parte de quienes -como Montaner- añoran ver los marines en el Malecón, donde hace exactamente tres años el cantante se proclamó antimperialista.

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26 Responses to Es Pablo Milanés, no Mijail Gorbachov

  1. Rolando says:

    Nota del editor de La pupila insomne: Llama la atención cómo este texto, a pesar de cumplir con toda corrección el lenguaje anticastrista (“dictadura cubana” , etc) no fue publicado por ese adalid de la libertad de expresión que es “El Nuevo Herald”.

    Articulo que el Herald no me publico:

    El infame grupúsculo, que ostenta la representación exclusiva para Miami, de los Actos de Repudio de la Habana, prepara acciones bélicas contra el próximo e inminente concierto de Pablo Milanes. Recordemos brevemente lo que sucedió años atrás en el de Gonzalo Rubalcaba. En aquella ocasión, la chusma, aposentada frente al Guzmán Center, agredió e insultó al público, que pese a las amenazas, asistía a escuchar la música del excelso pianista. -“Negro de mierda”-, vociferaron algunos de los racistas que formaban parte de aquella hez del exilio. Todos los exilios la tienen. Era la misma que nos insulto en las paradas que hacían las guaguas, que nos transportaban como prisioneros de Girón a la Habana. ¿Acaso hay diferencia entre estos y aquellos? Estos actos de repudio son copia fiel de los que el régimen cubano organiza contra la disidencia y las Damas de Blanco.
    Hoy planean lo mismo que hicieron antes, pero les auguro el fracaso, pues los cubanos ya no aprueban más la vergonzosa conducta pública con la que estos pedestres alborotadores manifiestan su sospechoso anticastrismo. Por supuesto que tendrán el apoyo de políticos extremistas, esos que consumen mas tiempo hablando de Castro, que de los tantos y tantos problemas que sufren sus constituyentes, y de los que manejan, con las esposas, el tío y el sobrino, las numerosas organizaciones financiadas por los populares “grants”, que el gobierno federal, alegremente, les otorga a todos los que le proponen el dudoso proyecto de implementar, desde Miami, la sociedad civil y la democracia en Cuba. Gracias a esta minoría bochinchera e inmoral, somos el hazmerreír de esta multiétnica ciudad y de buena parte del mundo. Y yo me pregunto: ¿de que bajos fondos habrá salido tanto pillo recalcitrante?
    Me parece bien, que cubanos de buena fe, que se oponen al concierto, hagan uso de sus derechos y protesten como demócratas civilizados. Pero llegar al extremo de realizar un acto de repudio, y pedir además a las autoridades, que el recital sea suspendido, es querer imitar al régimen que es el autentico creador y artífice de este tipo de repulsas. Condenar las violaciones de la dictadura cubana y entronizarlas en Miami, solo tiene dos explicaciones: La más grave, es que su agenda sea la de seguir dañando la imagen del exilio, algo que merecería un detallado cuestionamiento, puesto que el Gran beneficiario es el régimen cubano. ¿Es eso lo que pretenden? O, la orfandad intelectual, para entender que a diferencia de Cuba, vivimos en un país, cuya constitución garantiza el derecho a la libre expresión, y que bajo esa premisa, el cantautor Pablo Milanes, tiene el derecho a ser contratado y actuar libremente sin que él, ni su público, sean amenazados por turba alguna. Tomando en cuenta los que pidieron paredón en Cuba, y hoy se encuentran encumbrados dentro del idiota anticastrismo radial, sin que se les recuerde su pasado, no creo que se deba perseguir a un artista porque sea, o haya sido, partidario de Castro. Esta gente, con su extremismo, ha contribuido mucho más que Pablo Milanes, a la permanencia de la dictadura en el poder. Los mandos intermedios, que nutren las filas de las fuerzas armadas cubanas y la mayor parte del pueblo, al escuchar y ver lo que se hace y dice en Miami, jamás dudarían en mantener su lealtad al gobierno. El exilio debe deshacerse de la morralla, que con su proceder indigno ha evitado que el mundo reconozca, que los que tenemos la razón histórica somos nosotros, y no los Castros, y de la malvada intervención de Washington, en nuestros asuntos internos, a través de la historia.
    En fin, no hay que olvidar a los que, en el esfuerzo por instaurar en Cuba un sistema de justicia y libertades plenas, perdieron la vida. Sin duda alguna, los actos de repudio en Miami, mancillan su memoria.
    Rolando Mendoza
    Empresario que presento a Gonzalo Rubalcaba en Miami

     
    • Rolando says:

      El editor, dice, que el texto, a pesar de cumplir con toda corrección el lenguaje anticastrista (“dictadura cubana” , etc) no fue publicado por ese adalid de la libertad de expresión que es “El Nuevo Herald”. Debo aclarar con todo respeto que el termino, “cumplir” no es el mas adecuado, puesto que no me siento obligado, debido a mi libre manera de pensar, a llenar ningun tipo de requisito en mi lenguaje escrito o hablado donde quiera que me encuentre. Si al referirme al gobierno de mi pais, le llamo dictadura, es porque lo viste muy bien. Igual lo haria en el caso de la Espana de Franco, el Chile de Pinochet, el Egipto de Mubarak, la Guatemala de Arana, la Argentina de Videla, el Paraguay del Dr. Francia, el Portugal de Salazar, Arabia Saudita, y tantos otros que habitan nuestro desgraciado planeta. Para mi, dictadura, es un regimen que se extiende en el poder invocando el interes publico, sin consultar a los gobernados, mediante metodos represivos, y aboliendo la libertad de expresion. Si esto no corresponde a la situacion actual de mi pais, entonces me retractaria con absoluta sinceridad.

      Rolando Mendoza

       
      • Josep says:

        Pues creo que debes retractarte con absoluta sinceridad. En Cuba se acaba de realizar una amplísima consulta, muy diferente de lo que acaban de hacer aquí en España con una reforma constitucional. Aquí la única que dialoga con los ciudadanos es la policía y ya se sabe cómo lo hace. En cuanto a la libertad de expresión todos esos gobiernos que mencionas, a diferencia del cubano han contado con el apoyo del gobierno del país donde vives.

        saludos Josep

         
  2. booknerd735 says:

    Menos mal que existen aquellos que al pan llaman pan y al vino llaman vino. Menos mal que tenemos a Pablo Milanés que con sus canciones-poemas nos motiva a descubrir sentimientos que tal vez pensábamos no existen, y sin embargo, los podemos manisfestar. Aquellos que prefieren y se aferran emperradamente a la visión del arte como un entretenimiento son los que reaccionan triturando discos de artistas que no están para sólo entretener. El talento artístico comprometido con revelarnos lo que se nos esconde detrás del velo de la censura y la indoctrinación (al estilo Pavlov ó Skinner) a escala masiva. Son artistas del calibre de Pablo Milanés, que son un oasis de cultura en medio del desierto lleno de fanatismo e intolerancia. Para bien de la Humanidad, estamos encogiendo el desierto y a estos fanáticos e intolerantes se les va a llenar el cuarto de agua y lo único que les deseo es que aprendan a nadar.

     
  3. Anónimo: carta de Pablo Milanés a Edmundo García says:

    Edmundo,

    Hace años estás intentando hacerme una entrevista sin éxito, hasta el punto de resultar insoportablemente insistente porque además, para colmo, en tu petición posteriormente iban tus entrevistas adjuntas, esas entrevistas que no tuve más remedio que clasificar como “correo no deseado”, para al fin librarme de ellas.
    Pablo Milanés. Foto tomada de su sitio oficial.
    En esa primera ocasión en que nos encontramos, ibas oportunamente mal acompañado y no tuve más remedio que pensar para mis adentros “Dios los cría…”. No obstante te explicaré por qué nunca hubiera hecho una entrevista contigo: vi en ti, con mi intuición natural para esas cosas, las nueve señales del hijo de puta que son, no sé si sabes, clasificaciones que hizo Don Camilo José Cela, en su novela “Mazurca para dos muertos” y que ha llegado a ser, en la historia, famosa por su visión extraordinaria de lo que es un ser execrable a primera vista. Voy a mostrarte esas nueve señales que son:

    1. Pelo ralo

    2. Baja estatura y canijo

    3. Cara pálida

    4. Barba por parroquia

    5. Manos blandas, húmedas y frías

    6. Mirar huido

    7. Voz atiplada

    8. Pijo flácido y doméstico

    9. Avaricia

    Con esta referencia sobra decirte por qué nunca he confiado en ti.

    Edmundo, tienes una forma de hacer periodismo que no es tal; coges a tus víctimas (a tus entrevistados), no los indagas, los cuestionas, los destrozas con una autoridad que no sé cuál ser poderoso te ha otorgado y terminas triunfante ante una persona apabullada por el terror de tus palabras que recuerdan un viejo estilo autoritario, ridículo y obsoleto. Esa es a mi juicio la esencia de tu programa.

    Cuando leí tu panfleto mi primera reacción fue ver a una niña en la pubertad, asombrada y ruborizada ante su primera menstruación, miedosa de cometer pecado ante una manifestación natural de su desconocido organismo. Esa fue la primera impresión, pero la segunda, fue más solemne y peligrosa: me di cuenta de que no solamente eras todo lo que yo había pensado, sino más aún, estabas ingresando en ese grupo selecto de la ultraderecha miamense que no admite reconciliaciones, críticas y que cuyo único neolítico gesto es romper discos con aplanadoras. Tú, al igual que ellos, no quieres amor, quieres odio, tú al igual que ellos, no quieres reconciliación, quieres rencores y desunión, tú en suma, no quieres al pueblo cubano, ni de allá ni de acá. Edmundo, tú no quieres a nadie y no me hubiera extrañado verte en esa “enorme” turba gritando “Abajo, abajo”, donde sin duda alguna hubieras sido bien recibido.

    Has insinuado que la prensa de Miami y España se aprovecha y utiliza mis palabras en vez de beneficiarme de ese espacio para arremeter contra el imperialismo. Edmundo, estás equivocado, soy yo el que me sirvo de esos periódicos para que difundan las entrevistas que en Cuba me están negadas y que sueño con que aparezcan en el Granma y las lea todo el pueblo y que un sólo periodista, uno sólo de los tantos miles que hay en la isla, tenga lo que hay que tener para dar a conocer lo que tantos años llevo expresando; es más, como un punto de partida planteo que tu panfleto y esta carta se publiquen en el Granma y que el pueblo las lea, piense, sepa discernir por si mismo, y de una vez, dónde está la verdad y vayamos por el camino de las libertades individuales que tenemos que rescatar y que tú con tu actitud estás negando.

    A mi regreso a La Habana y en concordancia con el párrafo anterior, le digo por este medio a la intelectualidad cubana, a los artistas, a los músicos y a los altos cargos del Estado, que no me susurren más al oído: “estoy de acuerdo contigo pero… imagínate!”. Yo no estoy arrepentido de incinerarme sólo en mi actitud, pero es triste y vergonzoso que haya un silencio cómplice tan funesto como tu manifestación, Edmundo. Estas dos conductas, una en Miami y otra en La Habana, increíblemente al final convergen en su propia contradicción.

    Sobre la intelectualidad miamense que comentas que me ha apoyado en sus artículos, te diré que no tengo absolutamente ningún miedo ni prejuicio en recibir una frase amable y receptiva. No soy su compañero de viaje, pero Edmundo, me gusta sumar mientras que a ti te gusta dividir porque de eso vives, para eso estás en esta ciudad.

    También te has atrevido a decir que he mal influenciado a artistas del talento y el prestigio de Serrat, Sabina, Víctor Manuel y Ana Belén. No hay duda de que en este terreno también eres un ignorante, debías de saber que Juan Manuel Serrat es uno de los hombres más admirados por su entereza, caballerosidad y su limpieza durante toda su vida, y su posición ante el franquismo arriesgando su carrera y su vida, lo llevó hasta la cima de la dignidad. Que Joaquín Sabina, que a los 23 años se exilió a Inglaterra en su oposición a Franco y a su propio padre, es uno de los artistas más sinceros y honestos que conozco (esto lo sabe bien Fidel) independientemente de su talento. Que Víctor Manuel y Ana, antes de nacer tú, y andar por esos rumbos inciertos, que todos conocemos, para llegar a ser el extremista que eres hoy, pertenecían al Partido Comunista de España, en la época de Franco, y eso, Edmundo, les pudo costar la vida. Esas personas que tú no has respetado, tienen talento propio, criterios propios y no se dejan influenciar por nadie, al contrario porque son ciertamente su talento y sus principios los que han influenciado a medio mundo.

    Edmundo, mis 53 años de militancia revolucionaria me otorgan el derecho, que muy pocos ejercen en Cuba, de manifestarme con la libertad que requieran mis principios y esa libertad implica que no tengo ningún compromiso a muerte con los dirigentes cubanos, a los que he admirado y respetado, pero no son Dioses, ni yo soy fanático, y cuando siento que puedo hacer un reproche y decir no, lo digo, sin miedo y sin reservas. Cuando veo que unas señoras vestidas de blanco protestan en la calle y son maltratadas por hombres y mujeres, no puedo por menos que avergonzarme e indignarme y, de algún modo, aunque no estemos de acuerdo absolutamente, solidarizarme con ellas en su dolor; porque lo más vil y lo más cobarde puede ser que una horda de supuestos revolucionarios ataque despiadadamente a estas mujeres. No hay ningún código que defienda eso en el mundo, es más, la violencia de género se queda corta al ver esas salvajes manifestaciones. Estos dos conceptos que te he expresado, pero tú no has entendido – no hay duda de que estás en tu época de infantilismo revolucionario -, no implica que esté en desacuerdo con Fidel y tampoco implica que esté de acuerdo con las Damas de blanco. Pero tú vas al blanco o al negro, (más al negro que al blanco) y no tienes matices y los años irremediablemente te van a hacer aprender lo que es un verdadero revolucionario o inexorablemente vas a ingresar en ese mundo en el que he visto a tantos como tú, vagando, perdido en la nada.

    Edmundo, ayer creo que sufriste un revés que no te apliqué yo precisamente, sino los varios miles de personas que asistieron a un recital, carísimo para su bolsillo en crisis, demostrando que es posible el amor, que si anteayer decían “No” y ayer decían “Tal vez”, hoy dijeron “Sí”, un sí contundente, más fuerte que tus sucias y ofensivas palabras.

    Edmundo, te invito a que cojas tus maletas y regreses a tu país y allí tengas el valor de denunciar todo lo malo que veas, porque Edmundo, te advierto, esa lucha sí es dura y no te calles como esos miles periodistas de allá, cómplices lamentables del silencio.

    En muchas ocasiones he dicho que me sentaré en el portal de mi casa para ver pasar el “cadáver” de mis enemigos, ahí te espero.

    Solamente te exijo una cosa: saca mi nombre definitivamente de tu boca irrespetuosa y falsa, son demasiados los méritos que me ha otorgado el pueblo para que un desalmado como tú los manche con sus sucias palabras.

    Pablo Milanés
    Miami, 29 de agosto de 2011

     
    • Alicia says:

      Nunca imaginé a Pablo Milanés empleando este tono lleno de odio y para colmo citando a Cela que fue censor del franquismo. Cosas veredes…

       
    • Anónimo says:

      PABLO MILANÉS SE BOTA PA’L SOLAR. Por Lázaro Fariñas.
      Ante las protestas de los ultraderechistas cubano americanos de Miami por la presentación del concierto de Pablo Milanés en esta ciudad, escribí dos artículos de opinión. En uno de ellos me refería a unas declaraciones hechas por el artista cubano americano, Willy Chirino, en las que este ponía condiciones para ir a cantar a La Habana. Decía, en el mencionado artículo, que Chirino quería que le permitieran hacer un discurso político criticando al gobierno de Cuba, antes de empezar a cantar sus canciones. Pues, como se sabe, Chirino no va a La Habana, pero Milanés sí vino a Miami y antes de cantar sus canciones, hizo lo que quería Chirino hacer en La Habana: hablar mal del gobierno revolucionario. Pablo ha hablado hasta por los codos en los más grandes medios locales y hasta llegó a los micrófonos de Radio Martí, la emisora que paga el gobierno de los Estados Unidos para hacer propaganda contra Cuba, y allí le echó salsita con pimienta al gobierno que tanto defendió en el pasado.

      Pablo tiene derecho a criticar lo que él considere criticable de la revolución cubana y sus dirigentes. Me imagino que, también, tienen derecho otras personas a criticarlo a él por las críticas que él ha estado haciendo desde que llegó a los Estados Unidos. Nadie debe de restringir sus opiniones. Lo que pasa es que muchos pensaron que era saludable que él viniera a cantar sus bellas canciones y no que llegara con la intención de hacer declaraciones políticas que en nada contribuyen a la unión del pueblo cubano de aquí y de allá. La política es lo que nos divide, el arte es lo que nos une, por lo tanto, cuando se une la una con la otra, entonces, en vez de contribuir a la unión, se contribuye a la desunión. No puedo imaginarme que Milanés no se pueda imaginar esa realidad de nosotros los cubanos.

      Al declarar que él no le dedicaría un concierto a Fidel Castro, pero que no tuviera ningún inconveniente en dedicárselo a las llamadas Damas de Blanco, está lanzándose a uno de los dos bandos, está marcando territorio. Las Damas, que empezaron sus protestas en defensa de sus familiares presos, han terminado en un grupo de señora financiadas por el gobierno de los Estados Unidos y uno que otro terrorista, residente en Miami, para que salgan a las calles a provocar incidentes con las autoridades cubanas. Todos los familiares de las llamadas Damas están libres en la calle, ya sea en Cuba, o en el exterior. Ya, el motivo de sus protestas, dejó de existir, pero como el financiamiento sigue, pues siguen las protestas callejeras. A estas señoras, Pablo no ve inconveniente en hacerles canciones, dedicarles conciertos o defenderlas en sus entrevistas. Bueno, reitero, tiene su derecho a hacerlo, pero también veo, con el mismo derecho, al periodista Edmundo García de Miami a hacerle críticas a las críticas de Pablo. Un periodista criticando a un hombre público es lo más natural del mundo occidental. Pero eso que veo como lo más natural del mundo, lo ve como una ofensa el señor Milanés. Tan ofensivo lo vio, que escribió una carta abierta en contra del periodista, en la que baja de la cima de su arte y se bota para el solar, diciéndole hasta alma mía a García. La peor ofensa que se le puede decir a un cubano es decirle hijo de puta, pues por ahí empezó el cantautor, devenido chusma, para crear la base de una andanada de insultos. Nada bien ha quedado Pablo en su carta abierta a Edmundo García, se le fue la mano del arte y le salió la grosería. Parecería posible pensar, por su reacción ante una crítica, que si hubiese tenido autoridad, en vez de insultarlo lo podría haber mandado a un calabozo después de unos cuantos palos. ¿Por qué Pablo no ha tenido la misma reacción con los periodistas de las emisoras de radio de Miami que le han dicho hasta del mal que va a morir? En su carta, Pablo critica a los periodistas cubanos de La Habana por no hacerles críticas al gobierno de la isla, sin embargo, ataca despiadadamente a un periodista cubano de Miami por hacerle críticas a él. ¿Estamos o no estamos, don Pablo?

      Toda la reacción de Milanés hubiese sido comprensible, si el artículo que escribió Edmundo García hubiese sido ofensivo, si este le hubiera sacado los trapitos sucios personales que debe de tener el trovador escondidos, pero releyendo lo escrito por el periodista, no hay nada que justifique la reacción solariega del artista. Nada, que Pablo, parece, tenía ganas de botarse pa’l solar.

       
    • Anónimo Respuesta de Edmundo García says:

      Edmundo García.
      Admiro la obra de Pablo Milanés desde hace años. En esta ciudad de Miami he sido un periodista que de forma sistemática ha divulgado a artistas cubanos residentes en la isla. Lo he hecho desde que vivo aquí, hace más de 11 años; por lo que he pagado un precio, y no bajo, impuesto por la ultraderecha que en esta ciudad controla los medios. Es por eso que yo quise hacerle una entrevista a Pablo. Fui insistente, pero no más allá de lo que un periodista insiste para alcanzar su objetivo. De hecho, su primera respuesta fue “sí”.
      En busca de esa entrevista nos encontramos un día, hay fotos del encuentro. Fotos de nosotros dos y de esa tercera persona que por alguna razón él no identifica en su “Carta abierta a Edmundo García”, y que por respeto a su privacidad no voy a identificar yo tampoco.
      Aunque ambos sabemos que se trata de un peso pesado en la vida política pública de la isla. Poco hay que me hiera de veras en la “Carta…”; salvo un par de golpes bajos. Primero, sugerir que alguien me ha enviado a Miami a dividir; acusación que solo hacen mis peores enemigos y argumento que se utiliza para intimidar a quienes piensan diferente, haciéndoles creer que pudieran ser considerados agentes enemigos no inscritos ante el gobierno de los EEUU. Segundo, el pedido de que yo mismo me haga una deportación, para ver si gano alguna credibilidad ante él; exigencia más propia de un oficial de inmigración que de un poeta.
      Todos saben que aunque es difícil siempre he querido sumar, y que puedo conversar hasta con los contrincantes más radicales. Parece que Pablo no está enterado de todo lo que hago cada día para transformar la ciudad donde vivo; en su “Carta…” Pablo nos habla de su trayectoria como revolucionario en el pasado; pero esta ciudad está llena de pasados revolucionarios, incluso de comandantes como Hubert
      Matos, que lo fueron hasta el día en que decidieron pasarse a la contrarrevolución, o comenzar a coquetear con ella.
      Mantengo que Pablo no ha sido equitativo en las entrevistas concedidas en Miami. Puedo entender que como huésped no quiera molestar al anfitrión. ¿Tal vez por eso concedió una entrevista a Radio y Televisión Martí? ¿Fue por eso que se reunió con Carlos Alberto Montaner? ¿Será por eso que agregó un párrafo introductorio a la Carta-insulto dirigida a mí, publicada en “Kaos en la Red”, donde parece que está sugiriendo para Cuba las mismas situaciones que se han vivido en Túnez, Egipto, Siria y Libia? A propósito, el cantautor Joaquín Sabina (que también se presentará en Miami) después de apoyar a Pablo ha pedido para Cuba algo semejante a las protestas de un M-15 en España. Esto demuestra además que aunque Pablo no dicte las posiciones hacia Cuba de sus amigos, sí puede influir sobre sus perspectivas.
      Como dije en mi anterior artículo “Pablo Milanés reniega de la cruz de su parroquia”, en Miami se han fraguado acciones contra su país, en Miami se obstaculiza el intercambio cultural con Cuba, congresistas de
      Miami quieren limitar los viajes de cubanos a la isla y en Miami se han opuesto a su propio concierto. De eso Pablo no ha dicho nada; no ha habido para ellos cartas abiertas. Tampoco ha condenado el criminal bloqueo impuesto a Cuba, ni se ha pronunciado por la libertad de Los Cinco. De eso hasta ahora, aquí, ni una palabra.
      La “Carta…” de Pablo contiene además injurias a mi persona; e injurias también a las personas que involucran sus ofensas. Cuando me llama “hijo de puta”, citando al excelente escritor, por demás franquista
      Camilo José Cela, o cuando insinúa que yo soy homosexual (más fácil era decirme maricón, y basta), Pablo ofende a quienes alude y no solo a mi. Pero de eso no me voy a defender. Quisiera aclarar un punto donde pude haber sido injusto yo. Cuando dije que sin el proyecto revolucionario Pablo hubiera sido un bolerista en un bar de Bayamo o La Habana, no intenté ironizar ni disminuirlo. Portillo de la Luz se hizo un lugar en la historia de la música cubana y lo recordamos en el Pico Blanco del Saint John; José Antonio Méndez es inmortal desde el Scherezada del Focsa; al Benny lo evocamos en el Ali Bar… Pero Pablo, gracias al proyecto cultural de la revolución, llegó a ser una megaestrella de multitudes.
      Creo le quedan algunos conciertos en esta gira de Estados Unidos, donde no le está yendo muy bien con la venta de entradas, a precios exuberantes. Ojalá llene los teatros, recoja aplausos y, como dije en mi artículo anterior, “otros dividendos”. Y ojalá también alguien le explique que cuando se es figura pública, se está expuesto a la crítica y no se debe responder con groserías.
      Quiero hacerle una confesión personal a Pablo Milanés: yo creo que él no, pero yo, yo me muero como viví.

       
  4. Anónimo says:

    Muy buen articulo del autor de la Pupila!!, inteligente, lleno de razon, sin descalificar logra realizar un analisis objetivo. Felicidades, realmente hacen falta este tipo de enfoques, para defender verdades e ideales no se necesitan ofensas ni palabras altisonantes, mucho menos gritos. Dejemos que sean los que no tienen argumentos ni razones los que griten, ofendan y se comporten como lo que son, unos trogloditas ignorantes en el mejor de los casos, en el peor, unos pateticos fascistas, intolerantes y coartadores de libertades ajenas, realmente no me explico como la comunidad de Miami Dade permite estos actos publicos de violencia al estilo de Vigilia Mambisa y por que los asistentes a un concierto tenemos que soportar situaciones de tan pesimo gusto. No me imagino lo que harian estas personas si tuvieran el poder, si en lo publico se comportan asi, no me quiero imaginar en lo secreto…

     
  5. Silvia says:

    Es una pena que un hombre de la grandeza artística de Pablo Milanés salga en defensa de Serrat, Sabina y Víctor Manuel que si alguna vez estuvieron del lado del pueblo español hoy están integrados a la maquinaria político-mercantil que controla Esspaña.
    En cuanto a la prensa, creería en él si utilizara su acceso a los medios para reclamar también la libertad de los cinco héroes cubanos presos en Estados Unidos.

     
  6. Antonio Carlos says:

    Pablo: Sabina, Ana Belén, Víctor Manuel, y Serrat, todos juntos y sumados no llegan a la uña del pie de Fidel en estatura ética.

     
  7. miguelito says:

    Lo más triste de todo esto no es el repudio de los gusanos de Miami a Pablo ni los actos de repudio en Cuba, sino la ostinada actitud intelectual cubana de seguir creyendo que Pablo es salvable para la causa revolucionaria.
    Ha de llegar el momento en que el tío ponga todo el mérito ganado como autor e intérprete para una campaña glasnóstica abierta y los comentaristas lo seguirán justificando.
    Revísese toda la gloria del pueblo ruso en la guerra patria y póngase en la balanza del oportunismo de los traidores ex-comunistas aupado por el esnobismo político de los putos intelectuales para descubrir el inmenso peligro del proceso social cubano por estos falsos profetas que sólo buscan aumentar su protagonismo personal y su fama. ¿Puede alguien imaginar qué limites puede tocar la celebridad de Pablo si después de marcar un hito en la música cubana se convierte en un símbolo perestroiko?
    El final del artículo del autor del blog blandiendo como machete la declaración antimperialista de Pablo en un concierto hace tres años es patética.
    Ana, Víctor, Sabina y Serrat se distanciaron de la Revolución por algo y ese algo está clarito, clarito…
    Las injusticias con las DDB son nada comparadas con sus bellaquerías. Con lo que pasa en el mundo hoy día, los juegos florales son al duro y sin guente.
    Ojalá saliera en Granma la disputa entre Edmundo y Pablo.
    Ojalá alguien recuerde sus palabras cuando estén cayendo los misiles americanos en la campiña cubana.

     
    • Francis says:

      Patético es que no puedas entender que lo que hace el autor al citar la declaración de Pablo es exponer las contradicciones en que cae. El artículo es muy inteligente pero para entender la ironía también se necesitan lectores inteligentes.
      Felicidades al autor

       
  8. Anónimo says:

    Estas en Canal 51 Telemundo con nombres y apellidos, baten fuertes vientos de todas direcciones, el articulo es genial, el tema muy espinoso, hay demasiadas pasiones e intereses y la pasion nubla la razon, los intereses priman sobre la buena fe

     
  9. Anónimo says:

    Miguelito: Amen de las contradicciones de Pablo Milanes, que no es el caso analizar aqui, ni Milanes es direcatmente el tema que nos ocupa ni preocupa, lo cierto es que el concierto se dio, lo cual constituye una gran victoria de los cubanos buenos en las dos orillas. Cada accion que ponga al descubierto que las posturas extremistas de Miami son cada vez mas irracionales y minoritarias es una victoria para nuestra Patria, cada vez que nos fajamos llenos de odio e intolerancia y cada vez que nos descalificamos unos a otros por ejercer el derecho a pensar y hablar sin hipocrecia, es una victoria para los enemigos de Cuba. Cada uno de nosotros debe ejercer su derecho a expresar sus criterios, y hay que aprender a tolerar que hay una inmensa gama de matices ideologicos, tantos comos seres humanos hay; estereotiparar a los seres humanos o querer imponer por la fuerza nuestros criterios no es valido, ejercer la violencia para que otros no se atrevan a expresar sus propias ideas solo conduce a la simulacion y a la doble moral, prefiero discutir abierta y honestamente con un enemigo ideologico, que militar en el mismo partido con un oportunista amoral (decia Balzac que era la forma mas profunda de inmoralidad) que no crea ni en su madre…Saludos de hermana

     
  10. Luis M. Domínguez Batista says:

    Pablo Milanés parace una persona franca, reclama decir lo que quiere y criticar a todo lo que considera no está bien. Lo que sí rechaza es que lo cuestionen o critiquen a él a a lo que el defiende. Se cree revolucionario por antonomacia y piensa que decir cosas con la franqueza que el se atribuye es cosa buena y no puede discutirse, se autotitula defensor de la revolución a la vez que defiende cierto ideal nacionalista, pero rechaza esencias que no comparte hoy.

    No se le niega a nadie que toda revolución social en el mundo que recupera del seno de la burguesía lo que es del pueblo, tiene que tener un carácter de dictadura del proletariado por muchos años y que la clase que manda en un país que asume esos principios es la clase obrera, que se hace fuerte cuando se constituye en Estado Revolucionario, que adopta todas las formas de un estado donde un ejército revolucionario con las armas ha tomado el poder y donde todo o la mayoría del pueblo es liderada por la clase obrera, calificada por Marx como la clase más revolucionaria y que, además, es una clase en tránsito hacia una sociedad sin clases.

    A partir de la instauración de un estado de obreros y campesinos, sus fuerzas en todos los sentidos responden tanto en las organizaciones armadas, legales o económicas a un estado revolucionario y las reglas son las de una dictadura de clases, que en lógica evolución avanzará a una sociedad sin clases. En eso ha venido trabajando el estado revolucionario cubano desde hace más de 50 años.

    Sobre una dictadura del proletariado y sobre un estado de obreros y campesinos se proyecta toda la furia del imperio revuelto y brutal que describió José Martí, en el imperio americano y no deja que ese estado, en sus propias contradicciones avance a un estado en que desaparezcan ls diferencias de clases y desaparezcan las clases.

    El estado de derechos en Cuba ha venido ascendiendo en la misma forma en que se viene modificando el mundo y adaptándose a las realidades de existir en medio de un mundo dominado por un estado imperial capitalista y se ha amoldado a las prerrogativas que nos da el derecho burgués universal. Dentro de ese derecho se ha hecho en Cuba y eso lo sabe Pablo Milanés, la justicia posible, la que tenemos al alcance, sin dejar que nos gobierne o nos oblige nadie a plegar las armas de la Revolución.

    Con esto que he manifestado estuvo de acuerdo Pablo Milanés, hasta que, supongo por suponer, que recibió noticias de una filosofía distinta y le aconsejaron una franqueza modificada y no amoldada a los patrones que se acompañan para hacer una sociedad socialista en Cuba.

    Para vivir a la forma occidental de democracia hay que abandonar la justicia posible y la participacion posible en un estado de derechos en que el gobierno se aviene a la reclamación de un pueblo que está guiado por obreros y campesinos y una ideología socialista y comunista que sostiene una patria independiente y cuyos avances culturales, técnicos, científicos y de salud, se debe a que los cubanos en su inmensa mayoría han aportado grandesa en ánimo y en entrega a su nación que existe por las cualidades y apego de los cubanos a la libertad y la independencia.

    De la misma forma la revolución cubana compartió con el mundo sus logros e inuietudes y se fue allá donde había gente que nos necesitaba y ofreció su sangre por la independencia de otros sin reclamar por ello nada. Esto si no es gloria es algo parecido y además nos ayuda a compartir sueños y nos vamos de médico, maestros y constructores de la vida a caulquier parte sin reclamar tampoco nada.

    Al parecer Pablo Milanés olvidó todo esto y ahora, con una retórica extraña, se nos viene como super crítico, retórico y demagogo a querer dormir a las masas con el solo hecho de una cultura y un talento que lo debe más a la revolución que lo rescató de un estado de subdesarrollo y lo convirtió en millonario.

    La Dictadura del proletariado que no negó Ernesto Guevara y que no niega tampoco Fidel Castro es una etapa casi obligada en una revolución social.

    Sabina, María Belén y Serrá tienen un historial de resistencia, pero eso no les da derecho a atacar la Revolución ni al pueblo cubano en los ha tenido como hijo. No es que Pablo influya en ellos o que ellos influyan en Pablo. No se trata de influencia, sino de el compartimiento y del lugar que van ocupando en la oposición a Cuba.

     
  11. Cantangana says:

    tu tampoco publicas los que no te convienen no seas cara de guante anda no te la des de demócrata que tu le pasas la chagara a todo valla estas peor que zona de strike jejejejejeje que oiga ese guajaro de granma si esta por la goma valla que ni Chapman le hace na

     
  12. cesar says:

    porque los gringos no atacan militarmente al pueblo cubano?!!!!sera que jamas pueden alvidar lo que les ocurrio en vietnam y que podria ser peor, ya que restando las cuatro ratas que reciben sueldo del norte, el resto ama la revolución porque es vida,humanismo y no dolor e infierno como el capitalismo

     
  13. Luis M. Domínguez Batista says:

    Con todo respeto, el comentario número 13 no es anónimo. Dimos nuestra identificación como lo estamos haciendo ahora y el artículo no debe aparecer como anónimo. Lo hacemos con toda responsabilidad y nos identificamos con ello. Es nuestra respuesta y no debe aparecer como anónimo. Espero que la Pupila rectifique esto.

    Saludos, Luis M. Domínguez Batista.

     
  14. Luis M. Domínguez Batista says:

    Nosotros tuvimos un Pablo que se fue a España y dio la vida por la República Española, luchando frente a los fascista, cuando en esa nación el fascismo fusiló a lo más grande de la cultura española al gran Federico, y fue respetuoso para con todos. Quzás muchos pablos románticos lleven hoy el nombre de Pablo, porque sus padres, hemulos de patriotas, tomaron el ejemplo de Pablo de la Torriente para ponerlo a sus hijos y hacerlo como aquel fiel a la patria americanista e internacionalista de aquel Pablo, del que en España y en Cuba se tiene recuerdos de su ardiente verbo y es que Pablo, es el nombre de alguien que mereció llevarlo. No hace falta que se hagan matrices. No hay dos seres iguales. Hace falta, que por lo menos los que lleven el nombre de Antonio, recuerden a Antonio Maceo y los que lleven el nombre de José recuerden el nombre de Martí y que no sean una verguenza para nadie, que abochornen llevando un nombre que no merecen y que si bien pueden honrar y están a tiempo todavía, se van a la guarida del enemigo a deshonrar.

     
  15. Bueno, ¿y por qué no se comienza por dar eun espacio de debate a Pablo y a todos los que piensan diferente al oficialismo?

    ¿Y por qué no un apretón de manos entre los comunistas reformistas y los demócratas de la oposición? A que si Raúl Castro lo dice mañana, aquí mismo sale un escrito alabando la vocación conciliadora del General…

    Y la verdad que citar al Guzman como ejemplo de salvaguarda de la música cubana, ufff….

     
    • Francias says:

      Un pueblo no puede ser oficialista y el cubano mayoritariamente no piensa como Pablo, creo que hasta en Miami hay muchos que rechazan sus opiniones.
      Y sobre el Guzmán, hasta Pablo defendió bellas canciones en él: recuerdo una de Donato Poveda y otra de Tony Pinelli, bellísimas las dos

       
  16. Ud debe estar muy bien informado para saber que piensa mayoritariamente el pueblo cubano,

    Y el Guzman, pues cuestion de gusto. Para mi, kisch, estancado, y re-cheo

     
  17. Osvaldo Guzman says:

    Que pena yo viviviendo a miles de kilometros de esa bella Isla llamada Cuba ,tenga mas informacion que un cantautor , ahora si de “fama internacional”, Todo se puede perdonar, de gente ignorante y hasta enteder a nuestros enemigos de clase que por cierto”tienen” que defender el status quo que siempre han usufructuado en desmedro da las grandes mayorias, pero lo que no se le puede perdonar a un artista “comprometido”.que distorcione las realidades de su propio pais.
    Vivo en Canada cerca de 40 años tengo acceso a las informaciones “verdaderas” y a las Realmente Verdaderas, y no me confundo en lo mas minimo, he visto con mis propios ojo los atropellos a los derechos humanos que hay en paises europeos. y que con un cinismo descarado cierran los ojos o miran para el lado para no ver sus excesos.Tambien he visto con mis propios ojos a las “damas de blanco” tratadas con guante blanco por la policia cubana, ojala que en el mundo las policias trataran una decima parte de esa manera a estudiantes y trabajadores, que si con razon defienden la vida y sus derechos,.Don Pablito creo que ni Ud se la cree lo de esta sras que pagadas por el imperio(con muchas pruebas) y sin tener ningun pariente en prision protesten en forma incluso grosera para conseguir un mejor sueldo y alguna foto oportuna que le haga subir el valor monetario en dolares de sus acciones a control remoto desde Miami.De repente cuando no se quiere saber hay que ser honesto y callar.

     

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