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	<title>La pupila insomne &#187; URSS</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>Rusia post soviética: La voz de las luciérnagas. La huella roja. (PDF). Por Sara Rosenberg</title>
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		<pubDate>Wed, 04 May 2022 12:09:49 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Un libro sobre Rusia después de la URSS <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=78101">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-781020" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2022/05/index-1.jpeg"></div></div></td></tr></table><div id="attachment_78106" style="width: 192px" class="wp-caption aligncenter"><img class="alignnone size-full wp-image-78106" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2022/05/index-1.jpeg" alt="index" width="182" height="276" /><p class="wp-caption-text">Para descargar el libro dar clic en este enlace http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2022/05/5799_voz_luciernagas-copia-3.pdf</p></div>
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		<title>La razón económica como inductora del golpe. Por Zhores Medvedev</title>
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		<pubDate>Thu, 31 May 2018 12:49:19 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[En el debate sobre la propiedad que actualmente tiene lugar en Cuba se pueden leer algunos llamados a aplicar fórmulas como "incorporar a los trabajadores como accionistas, o formar colectivos de autogestión obrera" junto a la "liberalización de precios y salarios". <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=63077">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-630780"></div></div></td></tr></table><p><em><span style="color:#000000;">En el debate sobre la propiedad que actualmente tiene lugar en Cuba se pueden leer algunos llamados a aplicar fórmulas como &#8220;incorporar a los trabajadores como accionistas, o formar colectivos de autogestión obrera&#8221; junto a la &#8220;liberalización de precios y salarios&#8221;. Al respecto es bueno releer este artículo publicado por el diario español </span></em><span style="color:#000000;">El País</span><em><span style="color:#000000;">, nada sospechoso de ortodoxia marxista, en su edición impresa del Jueves 14 de octubre de 1993, al calor de la aplicación de esas ideas en la Rusia postsocialista. </span></em><span id="more-63077"></span><em><span style="color:#000000;">Sugiero también la lectura de tres textos ya publicados en</span> </em><a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/"><span style="color:#0000ff;"><strong>La pupila insom<span style="color:#0000ff;">n</span>e</strong></span></a>:</p>
<ul>
<li><span style="color:#0000ff;"><span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2014/11/10/como-rusia-volvio-al-capitalismo/"><strong>Cómo Rusia volvió al capitalismo. Por Rusla Dzarazov</strong></a></span></span></li>
<li><span style="color:#0000ff;"><strong><a class="row-title" style="color:#0000ff;" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2014/11/24/lo-mejor-que-he-leido-sobre-la-economia-cubana-de-los-ultimos-25-anos-pdfs-en-ingles-y-espanol/">Cuba inesperada (+ PDFs en inglés y español). Por Emily Morris</a></strong></span></li>
<li><span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2017/01/09/la-habana-se-enfrenta-a-un-desafio-no-a-una-crisis-por-emily-morris/"><strong>La Habana se enfrenta a un desafío, no a una crisis. Por Emily Morris</strong></a></span></li>
</ul>
<h3 id="articulo-titulo" class="articulo-titulo "><span style="color:#000000;"><strong>La razón económica como inductora del golpe. Por Zhores Medvedev</strong></span></h3>
<p><span style="color:#000000;">Yeltsin ha ganado la batalla con el Parlamento ruso tras el inopinado bombardeo de su sede en la Casa Blanca. La acción fue acogida con generalizada conformidad entre los Gobiernos occidentales, por formar parte, a su juicio, de las condiciones que han de crearse para el buen fin de las reformas económicas ya emprendidas, aunque la realidad demuestra que la confrontación entre ambos poderes responde al hecho de que la transición hacia la economía de mercado dirigida por Yeltsin había tomado una dirección equivocada. A principios de septiembre se hacía evidente que el programa de privatización económica más vasto y acelerado habido jamás en el mundo no tenía visos de instituir en Rusia el estilo capitalista de Occidente. Miles de fábricas se transformaron en sociedades anónimas en virtud de las nuevas leyes. Sin embargo, en muchas de ellas el accionariado mayoritario -en poder del 51% al 71% de las acciones estaba compuesto por los propios trabajadores, quienes habían elegido la <em>suscripción cerrada,</em> una de las tres opciones permitidas por el programa de privatización. Casi tres cuartas partes del número de empresas del sector industrial recientemente privatizadas pertenecían legalmente a los colectivos de trabajadores. Se había logrado, en primera instancia, no un capitalismo de mercado, sino uno de signo autogestionario al estilo yugoslavo de la década de los cincuenta.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Depositar la propiedad en manos de los trabajadores demostraba claramente no ser la mejor vía para la reconstrucción económica, ni mucho menos la puerta de entrada a la modernización del proceso productivo que <em>per se</em> ha de generar paro forzoso y excedentes laborables, máxime si los beneficios debían ser destinados a elevar los salarios y a mantener los servicios sociales antes que a repartir dividendos entre aquellos audaces que adquirieron en Bolsa los títulos sobrantes de cada compañía. Se daba por hecho que los precios subirían más que la productividad. La opción alternativa de <em>reconstrucción</em> que ofrecía el programa de privatización consistía en otorgar un 20% de las acciones a los empleados a cambio de nada, y subastar al menos un 50% del resto en el mercado libre. Tan sólo un 2% de las empresas se acogieron a este método, precisamente las que se hallaban al borde de la bancarrota o las que ni siquiera habían entrado en funcionamiento.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">A nadie le sorprendió que los colectivos de trabajadores se pudieran permitir la compra de acciones, por la sencilla razón de que la mayoría se vendían a precio de saldo. En el periodo comprendido entre enero de 1992 -inicio de las reformas económicas con la liberalización de precios y salarios y enero de 1993-cuandose dio el pistoletazo de salida a la <em>privatización popular-,</em> la mayoría de los precios se incrementaron un 2.500%, mientras que el valor nominal de las empresas industriales se mantuvo al nivel de 1991. Dicho valor se había estimado en función del <em>coste histórico</em> (a saber, la asignación presupuestaria que únicamente barajaba el Estado en sus tablas, en concepto de: compras para cada nuevo centro industrial, y la liquidez monetaria necesaria para el pago de salarios, ambas cosas requeridas para construir y poner una fábrica en funcionamiento), lo cual se inscribiría en un <em>registro de costes,</em> algo que en el inveterado sistema soviético hubiese dado en llamarse a efectos estadístico<em>s registro de valores</em> de la empresa.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La contradicción evidente entre los objetivos del programa de privatización y sus resultados le empujan a uno a pensar en quién diseñó tamaña estrategia. La necesidad de reformas y de creación de una economía mixta, con pritavizaciones graduales de las industrias de servicios fue ya en tiempos reconocida por Gorbachov. Desde los inicios de la <em>perestroika,</em> las rentas habían crecido con más rapidez que la productividad. Tras la huelga de los mineros en 1989, los salarios aumentaron ostensiblemente. En las economías de mercado, esto causa presiones inflacionistas, en tanto que en las economías socialistas, donde los precios son controlados y subvencionados, el desequilibrio entre las rentas y la producción crea una escasez artificial de bienes de consumo y largas colas. En 1990, cuando las elecciones democráticas auparon al poder Gobiernos de talante populista en casi todas las repúblicas soviéticas, el Gobierno central perdió el control sobre los salarios. En la Federación Rusa, el salario mensual medio se elevó de 297 a 579 rublos en 1991. El volumen de ahorro depositado en los bancos alcanzó la cifra récord de 372 billones de rublos, mucho más que el presupuesto anual del Estado. Se desarrollaron tres propuestas a partir de los debates y prescripciones sobre cómo se debía poner remedio a la situación.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La más optimista y utópica de las propuestas fue la de <em>grandes oportunidades</em> formulada por el tándem Gorbachov-YavIinsky, citada por el propio Gorbachov en su discurso de aceptación del Nobel de la Paz y en la reunión del G-7 en Londres, en julio de 1991. Esencialmente consistía en un Plan Marshall para la Unión Soviética: del mismo modo que el programa de recuperación europea creó estabilidad económica tras la guerra, un paquete de ayuda similar de 150.000 millones de dólares durante tres años para la reconstrucción económica de la Unión Soviética surtiría los mismos efectos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Leonid Abalkin y Aganbegyan, economistas de la línea pragmática, abogaron por un enfoque más realista. Proponían una eliminación gradual de la subsidiación de precios junto con un proceso de privatización selectivo, basado en la acumulación de fondos en efecto que incluiría la venta total al público de pisos, viviendas, pequeños comercios, cafeterías, materiales de construcción, dachas, algunos bienes de equipo y pequeñas parcelas de tierra. Esta medida conllevaría la absorción del exceso de depósitos en cuentas de ahorro, mejoraría los servicios y a la vez estimularía el crecimiento económico. El plan se presentó en dos versiones: una rápida, para realizarlo en 500 días, y otra lenta, que lo prolongaba durante varios años.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El tercer plan era el más simple y el que recibió el apoyo del Fondo Monetario Internacional y de algunos de los asesores occidentales de Yeltsin. Proponía métodos para una terapia de choque que se habían probado con éxito en Polonia. El proyecto era respaldado para su aplicación en Rusia por un equipo de jóvenes economistas encabezados por Yegoir Gaidar y, en sí, preveía una eliminación rápida y simultánea de los controles gubernamentales sobre los precios y las rentas, a fin de que el dinamismo del propio mercado se hiciera cargo del resto. Parecía el camino más fácil hacia la reforma, y Yeltsin decidió adoptarlo con algunas modificaciones para paliar posibles tensiones durante la fase dura del tratamiento. Se confiaba en que un proceso de privatización acelerado, amplio y masivo desde mediados de 1992 junto con la concesión temporal de poderes extraordinarios que capacitaran al presidente en la toma de decisiones rápidas coadyuvarían a equilibrar los efectos negativos de las medidas de choque.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El programa se impulsó a principios de 1992. La terapia de choque produjo unos efectos mucho más rápidos que en Polonia, ya que la economía rusa estaba dominada por monopolios. En los primeros cuatro meses los precios subieron de cinco a diez veces, engullendo todo el excedente monetario acumulado por la población durante décadas. Por contra, se produjo una aguda escasez de dinero en efectivo y una profunda caída del consumo, pese al férreo control sobre la masa monetaria y por si no fuera poco la inflación no decayó, ni tan siquiera se detuvo. Los precios continuaron subiendo y la crisis monetaria golpeó a todo el mundo por igual, consumidores, productores y Gobierno. El derrumbe de la economía se impidió con la intervención del Banco Central, que actuó sin el permiso de la autoridad, aunque el problema de liquidez era tan grave que no se daba abasto en la impresión de papel moneda.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El proceso de privatización se mantuvo bajo esta situación dramática definida por la escasez, no sólo de capital para invertir y de créditos bancarios, sino también de liquidez para pagar salarios y pensiones. El Gobierno creyó que, dada la escasez de dinero, los vales de privatización se tomarían con seriedad, la justa para acometer la rápida transición del socialismo al capitalismo. Con el fin de incitar a la población a que usase sus vales con rapidez, un mensaje impreso sobre el mismo advertía que su validez expiraba el 31 de diciembre de 1993. Sin embargo, hasta septiembre de este año, tan sólo 23,8 millones de vales se habían utilizado para adquirir acciones. Los restantes 125 millones, a recaudo aún de la población, son ahora vistos más como amenaza que como estímulo a la economía rusa.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">A principios del pasado septiembre, Oleg Lobov, por entonces viceprimer ministro para asuntos económicos, presento un escrito a Yeltsin sugiriéndole la paralización de la venta de vales de propiedad. Creía que la privatización sólo podía reanudarse tras una revaluación real de la infraestructura industrial y del patrimonio. Los cálculos posteriores indicaban que los principales activos industriales rusos se valoraban no en 1,5 trillones de rublos, sino de 250 a 300 trillones a precios de julio de 1993. Se discutió la invalidación de todos los vales en circulación expedidos con anterioridad, por lo que se recomendó sustituirlos por cuentas de privatización revisadas en función de la inflación, un proyecto que el Parlamento intentó aplicar infructuosamente desde 1991. A la vista de los hechos arreciaron las críticas del Parlamento contra las prácticas deshonestas y económicamente destructivas del Gobierno y su programa de privatización.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En un principio, Yeltsin coincidió con los planteamientos de su ministro Lobov, si bien se percató acto seguido que un cambio radical en el curso de las medidas pondría al Gobierno que presidía en una dificil situación. Inesperadamente, se deshizo de Lobov y restituyó en el cargo a Yegor Gaidar. Occidente acogió el cambio como signo de que las reformas se agilizarían. De hecho, no fue más que una forma de cubrir su retirada. Gaidar es un símbolo convincente de la reforma, sobre cuyas espaldas pasaría inadvertida una moratoria del proceso de privatización.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En estos días, como cerrojazo final a sus planes, Yeltsin se ha embarcado en una extemporánea salida del desbarajuste económico reinante, ha disuelto el Parlamento y ha silenciado a todo y todos cuantos fueron o pudieran ser críticos con su gestión. En el fondo sabe bien que los vencedores nunca responden ante los tribunales.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">es biólogo, analista político y escritor. Reside en Londres desde 1973.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Traducción: Joan Carles Gómez</span></p>
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		<title>El sabotaje a la URRS, la quintacolumna y los teóricos del acceso fácil a los bienes de consumo. Por Fidel Castro</title>
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		<pubDate>Fri, 17 Nov 2017 13:28:08 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA["Había allí teóricos del acceso fácil a los bienes de consumo, como los hay en Cuba; oídos y ojos imperiales atentos a esos sueños." <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=61190">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-611910" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2016/12/fidel2.jpg"></div></div></td></tr></table><p align="left"><span style="color:#000000;">A Rusia le extrajeron más de 500 mil millones de dólares a través de los países capitalistas de Europa Occidental, una parte importante de los cuales se invirtió en empresas altamente rentables o residencias de lujo, y el resto lo ingresó en bancos norteamericanos amparados por el gobierno de ese país. Todo era ilegal e inmoral. Antes de su desaparición, la URSS fue víctima de sabotajes como <a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2017/09/27/mentiras-deliberadas-muertes-extranas-y-agresion-a-la-economia-mundial-por-fidel-castro/"><span style="color:#0000ff;">el que hizo estallar por medios técnicos el gasoducto de Siberia</span></a>, operado con software norteamericano, caballo de Troya del imperio, y se desarmó unilateralmente ante Reagan, como ha sido demostrado.</span><span id="more-61190"></span></p>
<p align="left"><span style="color:#000000;">No puedo menos que recordar el lunes 3 de abril, cuando puse a un lado el voluminoso boletín de las noticias internacionales, y tomé el <i>Granma</i> de ese día para distraerme un rato. Comencé por ojear la última página. ¡Qué sorpresa! Juan Varela nos ilustraba con una descripción casi perfecta de la diferencia entre el Conejito de Aguada de Pasajeros, en la provincia de Cienfuegos y el de Nueva Paz, provincia de La Habana, ambos abiertos las 24 horas del día. En el primero se luchó y se lucha en una batalla hasta ahora ganada. En el segundo, aunque se lucha, no está ganada todavía.</span></p>
<p align="left"><span style="color:#000000;">¿Qué nos cuenta Juan Varela? &#8220;Los vendedores proceden de diferentes lugares, funcionan como una especie de asociación con un original sistema de aviso. Mediante señales alertan la presencia de agentes de la autoridad o de cualquier dirigente. Con felina movilidad son capaces, en pocos minutos, de desmontar el escenario de operaciones y trasladar la mercancía hacia un lugar convenido. Allí esperan la señal que les devuelva la normalidad.&#8221;</span></p>
<p align="left"><span style="color:#000000;">¿De dónde procede lo que vende la quintacolumna en Nueva Paz? Son mercancías sustraídas de fábricas, transportes, centros de almacenaje o distribución. Los que rinden culto al egoísmo sin restricción alguna por parte del Estado, lo cual califican de perturbador, no podrían construir jamás una obra social sólida y duradera, que en nuestra época, con el desarrollo de las fuerzas productivas, sólo puede ser fruto de la educación y la conciencia, creando valores que deben sembrarse y cultivarse.</span></p>
<p align="left"><span style="color:#000000;">No está prohibido pensar; tampoco está prohibido soñar, pero pensando no se hace daño a nadie; soñando se puede hundir a un país o algo más: la propia especie. Junto a las fuerzas productivas, la ciencia ha desarrollado parejamente las fuerzas destructivas. ¿Alguien lo puede negar?</span></p>
<p align="left"><span style="color:#000000;">Ese mismo día, vuelvo la hoja de <i>Granma</i> y me encuentro con la sección &#8220;Detrás de la noticia&#8221;, que escribe Elson Concepción Pérez. Lo que dice textualmente no tiene desperdicio:</span></p>
<p style="padding-left:30px;" align="left"><em><span style="color:#000000;">&#8220;Ni un solo despacho de la gran prensa se refiere a las diferencias sociales, el desempleo, la inflación, entre otros males llegados con el capitalismo.</span></em></p>
<p style="padding-left:30px;" align="left"><em><span style="color:#000000;">&#8220;En Internet, no obstante, se puede conocer esa otra cara de la moneda: un grupo de 300 rumanos —los más ricos—, ha alcanzado la espectacular cifra de más de 33 000 millones de dólares, que representan el 27 por ciento del Producto Interno Bruto de este país, según informó la revista Capital ‘Top 300’.</span></em></p>
<p style="padding-left:30px;" align="left"><em><span style="color:#000000;">&#8220;Mientras se cuentan por millones los que viven por debajo de los niveles de la pobreza, la nación del Este europeo tiene un ciudadano con una fortuna calculada entre 3 100 y 3 300 millones de dólares. Su nombre es Dinu Patriciu, que recientemente vendió una parte de la compañía petrolera Rompetrol al grupo KazMunaiGaz, de Kazajstán, por 2 700 millones de euros&#8221;. Casi 4 000 millones de dólares.</span></em></p>
<p style="padding-left:30px;" align="left"><em><span style="color:#000000;">&#8220;Dinu destronó a Iosif Constantin Drãgan, que quedó relegado al séptimo puesto con un capital de entre 1 500 y 1 600 millones de dólares, dice textualmente la publicación.</span></em></p>
<p style="padding-left:30px;" align="left"><em><span style="color:#000000;">&#8220;Gigi Becali, dueño del club de fútbol Steaua, tiene la segunda fortuna más grande, estimada entre 2 800 y 3 000 millones de dólares, que ha acumulado sobre todo en el sector inmobiliario.</span></em></p>
<p style="padding-left:30px;" align="left"><em><span style="color:#000000;">&#8220;El ex tenista y hombre de negocios Ion Tiriac, el segundo hombre más rico en el 2006, con negocios en banca, seguros y automóviles, pasó al tercer lugar con una fortuna entre 2 200 y 2 400 millones.&#8221;</span></em></p>
<p align="left"><span style="color:#000000;">Hasta aquí lo que en forma detallada reporta Elson en la sección de <i>Granma</i>.</span></p>
<p align="left"><span style="color:#000000;">Recordemos todos que Rumania era un país socialista donde había petróleo e industria petroquímica bastante desarrollada, generoso suelo y clima para la producción de alimentos proteicos y calóricos, para no citar otras ramas.</span></p>
<p align="left"><span style="color:#000000;">Había allí teóricos del acceso fácil a los bienes de consumo, como los hay en Cuba; oídos y ojos imperiales atentos a esos sueños.</span></p>
<p align="left"><span style="color:#000000;">Fragmento de la reflexión <a href="http://www.granma.cu/granmad/secciones/ref-fidel/art020.html"><span style="color:#0000ff;"><em><span style="font-family:Arial;"><span style="font-family:Arial;font-size:medium;">Bush, los millonarios, el consumismo y el subconsumo </span></span></em></span></a></span><span style="font-family:Arial;"><span style="font-family:Arial;font-size:medium;">del 10 de abril de 2008. </span></span></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>#LaPupilaTv:  La URSS y un ajedrez inconcluso (video)</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Nov 2017 22:13:59 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[El segundo programa de la serie de dos que dedicamos al centenario de la Revolución de Octubre, centrado esta vez en los proceso que terminaron en el fin de la Unión Soviética.  <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=61175">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-611760" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2017/11/perestroika1.jpg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">El segundo programa de la serie de dos que dedicamos al centenario de la Revolución de Octubre, centrado esta vez en los proceso que terminaron en el fin de la Unión Soviética: música de Carlos Varela  y Santiago Feliú, palabras de Fernando Martínez Heredia, Fidel y el Che Guevara y revelaciones del Vicepresidente de Gorbachov sobre el papel de Margaret Thatcher en esos acontecimientos, entre otros interesantes materiales. </span></p>
<p><a href="https://www.facebook.com/LaPupilaAsombrada/videos/1497491986965833/">https://www.facebook.com/LaPupilaAsombrada/videos/1497491986965833/</a></p>
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		<title>La URSS y la nostalgia. Por Carlos Ávila Villamar</title>
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		<pubDate>Sat, 11 Nov 2017 13:01:55 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Latinoamérica]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Ávila Villamar]]></category>
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		<description><![CDATA["Por qué es tan difícil para mí concebir el que apenas cuatro años me separen de la existencia de la Unión Soviética como país." <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=61148">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-611490"></div></div></td></tr></table><p class="western"><span style="color:#000000;">Se ha hablado mucho de lo atroz que resulta dejar de existir. Siempre hay una extrañeza ante la idea de que el mundo pueda seguir tras nuestra muerte. Sin embargo, es igual de atroz pensar en el nacimiento de un ser humano. Si nos dicen que imaginemos nuestra casa hace cien años, o el terreno que ocupaba nuestra casa, podemos hacerlo. Pero ¿qué pasa si nos piden que imaginemos nuestra casa días, minutos antes de que viniéramos al mundo? Pensar en la sala y en los sillones que nos desconocían, en la lluvia y en la tierra húmeda que por una diferencia de días o de minutos son ajenos a nuestra vida. Algunos acontecimientos quedan tan separados en nuestra imaginación, que el revisar fechas solo nos devuelve una realidad enrarecida, casi inverosímil. Pienso en los cortísimos cinco años que transcurrieron desde la muerte de Napoleón hasta la invención de la fotografía. Con todo esto quiero explicar, de algún modo, por qué es tan difícil para mí concebir el que apenas cuatro años me separen de la existencia de la Unión Soviética como país.</span><span id="more-61148"></span></p>
<p class="western"><span style="color:#000000;"><img class="aligncenter size-large wp-image-21687" src="https://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2012/01/urss3-1.jpg?w=545" alt="" width="545" height="359" /></span></p>
<p class="western"><span style="color:#000000;">Eso significa que en el momento en el que nací todavía existían objetos cotidianos soviéticos. No hablo de artículos más sólidos, como televisores o automóviles (que los soviéticos fabricaban para toda una vida), sino de aquellos que habrían de reponerse pronto, cajas de fósforo, o tal vez un pomo de vidrio todavía con la etiqueta puesta, usado para almacenar sal. Tal vez alguna ropa agujereada que con el tiempo se cogió para dormir. Dada la rapidez con la que se intentó borrar el recuerdo de la Unión Soviética en el mundo, aquella breve supervivencia de una blusa o un cabo de lápiz constituyó un pequeño milagro. Me figuro un niño cubano que dibuja con un lápiz de color hecho en la Unión Soviética, tarde o temprano va a crecer y aquel residuo va a borrarse para siempre de su memoria. Rusia existe en nuestros días, pero tal vez en cien años comparar Rusia con la Unión Soviética sea como comparar Italia con el Imperio Romano.</span></p>
<p class="western"><span style="color:#000000;">Basta pensar en las hidroeléctricas, los complejos industriales tan comúnmente representados en los sellos, la arquitectura brutalista, las heroicas aventuras espaciales (a Estados Unidos no le interesó conquistar el espacio antes de que alguien más quisiera conquistarlo, y la verdad tampoco le ha interesado después): me es difícil imaginar un destino más ambicioso que aquel trazado por los pueblos soviéticos. Sabían que tanto el éxito como el fracaso habrían de marcarlos por igual para la eternidad, puesto que difícilmente aparecería una meta de semejante magnificencia que, de ocurrir lo peor, pudiese sucederla. En efecto, hoy Rusia es un gigante cuya alma se refugia en un sustituto menor, el nacionalismo, tan común en el resto de los países. Recuerda con nostalgia, quizás, los pasajes equivocados del socialismo (dígase el gobierno estalinista, que lentamente vuelve a ser motivo de admiración entre los rusos). Los rusos hoy admiran de la Unión Soviética el poder y la fuerza, virtudes bastante pobres comparadas con muchas otras promovidas por el socialismo, muestra tristísima del cambio radical en el pensamiento colectivo. Admiran hoy, si lo pensamos bien, solo lo que admiraban sus rivales estadounidenses.</span></p>
<p class="western"><span style="color:#000000;">Para muchos países europeos, la Unión Soviética significaba la intromisión de un poder externo y rígido, no solicitado, y no sorprendió a nadie que en ellos se intentara borrar su memoria lo más pronto posible. Para nuestro país, en cambio, significó la prosperidad. Los cubanos que recuerdan los años ochenta asocian la Unión Soviética a la posibilidad (entonces visible a mediano plazo) de un socialismo global. Y esto es importante. Como los individuos, los pueblos van de proyecto en proyecto, en una búsqueda interminable de propósito. Tras la desintegración, el enfoque del proyecto cubano tuvo que cambiar a la idea del bastión inquebrantable, la pujanza fue reemplazada por la resistencia, convertir la nueva desventaja (el desamparo geopolítico) en virtud (la orgullosa excepcionalidad de nuestro proyecto). Es más o menos el enfoque que se mantiene hoy, aunque durante el reciente auge de los gobiernos de izquierda en América Latina se matizara la excepcionalidad socialista con la idea de la integración regional, una integración que no implicaba al socialismo en sí, sino al otro gran pilar ideológico cubano, el antiimperialismo. De cualquier modo, la Unión Soviética ha quedado atrás y contrario a la opinión que hay de Cuba en muchos países, pensamos en ella pocas veces al día.</span></p>
<p class="western"><span style="color:#000000;">En resumidas cuentas, quiero decir que una soledad extraña me invade cada vez que pienso que ya han pasado cien años desde la Revolución de Octubre, una absurda sensación de culpa y añoranza. Yo no viví en la Unión Soviética y de haber nacido y vivido allá probablemente no me hubiera gustado, pero el alma humana es compleja. De algún modo su proyecto se impregnó culturalmente en Cuba: no solo a través de una generación de niños llamados Boris o Vladimir, sino porque aquel recuerdo remoto (no dudo que idealizado, por razones ya dichas) constituye un amuleto. Una de las cosas maravillosas de la Unión Soviética es que aunque su ideología era occidental, su base yacía en un conjunto de pueblos no occidentales, un tanto misteriosos tras siglos de aislamiento. Sobre un mapa inexplorado se construyó todo. Los soviéticos pasaban por calles, túneles y puentes construidos dentro del propio socialismo, casi todo lo que veían, de hecho, provenía del socialismo, o de lo contrario de una tradición por completo alejada de lo occidental. Eso significa que era muy fácil visualizar, a través de ella, un futuro distinto a lo ya conocido. Nuestro país ha tenido que enfrentarse al recuerdo del capitalismo, impregnado hasta en la arquitectura, pero siempre quedará el recuerdo cultural de la Unión Soviética para compensarlo. Desde su caída no ha emergido un proyecto que se le compare, y hasta que eso suceda, nos queda la recompensa que solo hay en lo distante, es decir, lo que ya no puede volver a caer ni corromperse, nos queda el mito, la muy subvalorada nostalgia.</span></p>
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		<title>La escasez inducida en el fin de la URRS. Por Valentina Rushnikova</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Nov 2017 14:50:31 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Mentiras y medios]]></category>
		<category><![CDATA[Rusia]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160;Valentina Rushnikova/  Pravda / Traducido del ruso por Josafat S y publicado por La radio del Sur el 19 de noviembre de 2011. Antes de que llegue la ciberpolicía quiero declarar que la publicación de este artículo para nada pretende &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=61099">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-611000" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2017/11/articulo_imagenes_colapso_de_la_union_sovietica_27082014_640b.jpg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;"><em>Valentina Rushnikova/  Pravda / Traducido del ruso por Josafat S y publicado<span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="https://laradiodelsur.com.ve/2011/11/la-escasez-en-la-urss-se-creo-de-un-modo-artificial/"> por La radio del Sur el 19 de noviembre de 2011</a></span>. Antes de que llegue la ciberpolicía quiero declarar que la publicación de este artículo para nada pretende ocultar causas endógenas que influyeron de modo importantísimo en el fin de la URSS pero tampoco se pueden desconocer hechos como los que argumenta la autora y otros como los que han aportado dos testigos excepcionales de aquel proceso: <a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2017/10/04/la-urss-y-mijail-gorbachov-un-testimonio-de-margaret-thatcher/"><span style="color:#0000ff;">Anatoli Lukyanov</span></a> y <a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2017/09/27/mentiras-deliberadas-muertes-extranas-y-agresion-a-la-economia-mundial-por-fidel-castro/"><span style="color:#0000ff;">Fidel Castro</span></a>. A propósito, recuerdo que nuestro espacio televisivo </em>La pupila asombrada <em>transmitirá mañana jueves el segundo programa de los dos que dedicamos a la Revolución de Octubre y la Unión Soviética.<br />
</em></span></p>
<ul>
<li><span style="color:#0000ff;"><strong><a style="color:#0000ff;" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2017/10/04/la-urss-y-mijail-gorbachov-un-testimonio-de-margaret-thatcher/">La URSS y Mijail Gorbachov, un testimonio de Margaret Thatcher</a></strong></span></li>
<li><span style="color:#0000ff;"><strong><a style="color:#0000ff;" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2017/09/27/mentiras-deliberadas-muertes-extranas-y-agresion-a-la-economia-mundial-por-fidel-castro/">Mentiras muertes extrañas y agresión a la economía mundial. Por Fidel Castro</a></strong></span></li>
</ul>
<p><span style="color:#000000;">Hace 20 años los destructores del País de los Soviets consiguieron culminar el golpe de estado y comenzar la restauración del capitalismo en nuestro país. Mucho antes de 1991 ya se había creado y estaba en pleno funcionamiento la “quinta columna”, inculcando progresivamente en la conciencia de la gente el irrespeto por el modo de vida socialista, a menudo originando problemas de un modo artificial. No solo operaba la propaganda antisoviética, que se servía de determinadas dificultades del sistema socialista, también estaba en marcha la actividad saboteadora, oculta hasta ese momento.</span><span id="more-61099"></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><img class="aligncenter size-large wp-image-61100" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2017/11/articulo_imagenes_colapso_de_la_union_sovietica_27082014_640b.jpg?w=545" alt="" width="545" height="366" />Una de las direcciones fundamentales para exacerbar la tensión en la sociedad fue la creación artificial de problemas relacionados con el suministro de bienes de consumo, en primer lugar con productos de alimentación. Desde mediados de los 80, en muchas ciudades y núcleos urbanos comenzaron a escasear los productos de alimentación en muchos aparadores de las tiendas, y no solo las exquisiteces, sino también los productos de consumo diario. Era un proceso que iba en aumento de año en año, con la única excepción de la capital, donde la variedad de productos de alimentación se mantenía a un nivel decente.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Ese sesgo a favor de Moscú en cuanto al abastecimiento de artículos de alimentación, generaba otros muchos problemas. Comenzaron a llegar a la capital flujos de gentes venidas de las regiones cercanas a la capital, e incluso de regiones del país más alejadas. Los viajes por sistema a la capital para conseguir embutido, las interminables colas en las tiendas, agotaban a la gente y motivaban el descontento con la situación, tanto entre los moscovitas, como entre los que venían de fuera. Eso era lo que buscaban los “jefes de obra de la perestroika”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Así, para los actuales detractores del período soviético, el principal argumento contra el socialismo ─después de la “represión estalinista”─ fue la supuesta escasez generalizada de productos de alimentación y otros bienes de consumo. Sin embargo esos mismos detractores olvidan mencionar, de manera premeditada, la verdadera causa de esa escasez.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Así por ejemplo, en 1987 el volumen de producción de la industria alimentaria, en comparación con los indicadores de 1980, había crecido en un 130%. En el sector cárnico, ese crecimiento ─en comparación con 1980─ había sido de un 135%, en el sector de lácteos fue de un 131%, en el de pescado de un 132% y en el de derivados de la harina, de un 123%. En ese mismo periodo de tiempo, el crecimiento de la población fue de un 6,7%, mientras que el salario medio en la economía creció de media un 19%. En consecuencia, la producción de productos de alimentación en nuestro país iba muy por delante del incremento de población y del poder adquisitivo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Todas las empresas de la industria alimentaria trabajaban a plena capacidad, estaban garantizados los suministros de productos agrícolas y de otros tipos de materias primas necesarios para su funcionamiento, así como la mano de obra. Significa esto que el desarrollo de la industria alimentaria en modo alguno pudo ser el causante de la escasez de género en las tiendas de comestibles.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por eso solo cabe hacer una deducción:<strong> la escasez fue generada de modo consciente, artificial, pero no en la etapa de la producción, sino en la esfera de la distribución. El objetivo era crear tensión social en el país.</strong> Por cierto, que nuestra generación recuerda bien el programa “600 segundos”. En él, en 1990, se mostraron reportajes bastante elocuentes de cómo se destruía embutido, mantequilla, aceite y otros productos que ya eran deficitarios en ese momento. En una de las publicaciones de la época, el entonces alcalde de Moscú y hoy consejero del alcalde (!?), Gabril Popov, reconocía esos casos en que se destruían productos de alimentación con el objetivo de generar escasez en la ciudad. En la prensa se informaba de cómo se habían detenido al unísono, para ser reparadas, todas las empresas que producían tabaco y detergente.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En general seguimos sin conocer sus nombres, siguen en la sombra, los instigadores, organizadores y ejecutores de aquel sabotaje económico. Sigue siendo un misterio de qué modo y en qué dirección desapareció esa enorme cantidad de productos de alimentación. Las escasas publicaciones que hay sobre el tema, solo dan pie a presuponer cómo se generó la escasez.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El sabotaje tuvo éxito y el modo capitalista vino a sustituir al modo socialista de producción. La propaganda burguesa delibera permanentemente sobre los aparadores repletos de productos en las tiendas y sobre la abundancia de productos de alimentación.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Podría pensarse que los problemas de escasez están resueltos. ¿Pero cómo? Desde luego no ha sido gracias al desarrollo del sector agroindustrial, sino mediante la importación del extranjero de productos de alimentación, así como ─y esto es lo principal─ gracias a la baja capacidad de compra de la población. La escasez permanece, solo que de un modo oculto.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Además las importaciones que se hacen del exterior (a excepción de las provenientes de Bielorrusia), son de una calidad más que dudosa, que nunca se hubiera admitido en la URSS. En comparación con el periodo soviético, ha empeorado notablemente la calidad de la producción nacional. Para sustituir a la materia prima natural, llegaron los sucedáneos, los agregados y los equivalentes. Como resultado ha descendido la calidad del producto en lo gustativo. A menudo la producción alimentaria no es del todo segura para la salud del consumidor. El número de productos que cumplen los requerimientos de calidad del estado ha descendido sensiblemente. Han sido sustituidos por condiciones técnicas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR) en su programa electoral se fija como prioridad el renacimiento del campo ruso y el incremento de la producción agraria. Eso sería un potentísimo impulso para el desarrollo de la industria de transformación.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Tras llegar al poder, el gobierno garantizará que la población tenga acceso a productos de calidad de fabricación nacional. La seguridad alimentaria será restituida.</span></p>
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		<title>La URSS y Mijaíl Gorbachov, un testimonio de Margaret Thatcher (+ video)</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Oct 2017 11:49:12 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Margaret Thatcher]]></category>
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		<category><![CDATA[Pedro Prada]]></category>
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		<description><![CDATA[Una opinión poco conocida de la Primera Ministra Británica Margaret Thatcher <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=60732">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-607330" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2017/09/thatcher.jpeg"></div></div></td></tr></table><p id="yui_3_16_0_1_1441696331335_20434"><span style="color:#000000;"><span id="yui_3_16_0_1_1438924989095_13931"><span style="color:#000000;">Preparando los programas de La Pupila asombrada por el centenario de la Revolución de Octubre he vuelto sobre estos dos materiales muy interesantes relacionados entre sí. </span></span></span><span id="more-60732"></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><span id="yui_3_16_0_1_1438924989095_13931"><span style="color:#000000;"> </span><a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/pedro-prada/" target="_blank" rel="noopener"><strong>Pedro Prada</strong></a><span style="color:#000000;"> es </span>Doctor en Ciencias de la Comunicación Social. Es periodista, investigador y diplomático cubano. Fue corresponsal del diario </span></span><span style="color:#000000;"><span id="yui_3_16_0_1_1438924989095_13931">Granma</span></span><span style="color:#000000;"><span id="yui_3_16_0_1_1438924989095_13931"> en la URSS en los días finales de la Unión Soviética. </span>En <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/dialogar,dialiogar/">un panel del que fue parte</a>, realizado en el espacio </span><span style="color:#000000;">Dialogar</span><span style="color:#000000;">, dialoga</span><span style="color:#000000;">r</span><span style="color:#000000;"> en el Pabellón Cuba, Prada afirmó sobre su obra </span><span style="color:#000000;">C</span><span style="color:#000000;">rónicas del derrumbe soviético: &#8220;en</span><span style="color:#000000;"> la preparación del libro pude acceder a una grabación de un testimonio de la exprimer ministra británica Margaret Thatcher. Nadie puede suponer que la Thatcher tuviera la más mínima inclinación, ni respeto, ni admiración por el socialismo o por la URSS. Me limito a leerles solo unas partes del texto:</span></p>
<p id="yui_3_16_0_1_1441696331335_20429" style="padding-left:30px;"><em><span style="color:#000000;">“…La URSS es un país que supone una seria amenaza para el mundo occidental. No me estoy refiriendo a la amenaza militar; en realidad esta no existía. Nuestros países están lo suficientemente bien armados, incluyendo el armamento nuclear. Estoy hablando de la amenaza económica. Gracias a la economía planificada y a esa particular combinación de estímulos morales y materiales, la Unión Soviética logró alcanzar altos indicadores económicos. El porcentaje de crecimiento de su Producto Nacional Bruto es prácticamente el doble que en nuestros países… Por eso siempre hemos adoptado medidas encaminadas a debilitar la economía de la Unión Soviética y a crear allí dificultades económicas, donde el papel principal lo desempeña la carrera de armamentos. Un lugar importante en nuestra política es tomar en consideración las flaquezas de la Constitución de la URSS… Por desgracia y pese a todos nuestros esfuerzos, durante largo tiempo la situación política en la URSS siguió siendo estable durante un largo período de tiempo. Teníamos una situación complicada. Sin embargo, al poco tiempo nos llegó una información sobre el pronto fallecimiento del líder soviético y la posibilidad de la llegada al poder, con nuestra ayuda, de una persona gracias a la cual podríamos realizar nuestras intenciones en esta esfera […]. Esa persona era Mijaíl Gorbachov, a quien nuestros expertos calificaban como una persona imprudente, sugestionable y muy ambiciosa. Él tenía buenas relaciones con la mayoría de la élite política soviética, y por eso, su llegada al poder, con nuestra ayuda, fue posible”.</span></em></p>
<p><span style="color:#000000;">Este video Anotoly Lukianov refiere y amplía el testimonio de Margaret Thatcher citado por Prada. Lukyanov  fue el último Vicepresidente de la URSS. Él y Mijaíl Gorbachov habían sido compañeros de estudios en la Universidad de Moscú.</span></p>
<div class="embed"><iframe width="640" height="480" src="https://www.youtube.com/embed/GwGCWMEF1xo?start=224&#038;feature=oembed" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></div>
<p><span style="color:#000000;">Por supuesto, nada de esto desmiente los gravísimos problemas internos en el orden político y económico de la URSS que el propio Prada y otros participantes en aquel panel apuntaron con profundidad, y que varios libros publicados en Cuba recogen como causa esencial del destino de ese país, pero parece ser que también existieron acciones desde el exterior que, a diferencia de lo anterior, no han sido muy divulgadas.</span></p>
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		<title>Mentiras deliberadas, muertes extrañas y agresión a la economía mundial. Por Fidel Castro</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Sep 2017 12:25:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[El reciente y extraño asunto de los extraños ataques alegados por el gobierno de Estados Unidos contra sus diplomáticos en Cuba, recomienda la relectura de esta Reflexión de Fidel <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=60657">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-606580"></div></div></td></tr></table><p><em><span style="color:#000000;">El reciente y extraño asunto de los &#8220;ataques&#8221; alegados por el gobierno de Estados Unidos contra sus diplomáticos en Cuba, recomienda la relectura de esta </span></em><span style="color:#000000;"><em>Reflexión</em> <em>de Fidel publicada hace casi exactamente diez años. </em></span><span id="more-60657"></span></p>
<p><span style="color:#000000;">En una reflexión hablé de barras de oro depositadas en los sótanos de las Torres Gemelas. Esta vez el tema es bastante más complejo y difícil de creer. Hace casi cuatro décadas científicos residentes en Estados Unidos descubrieron Internet, del mismo modo que Albert Einstein, nacido en Alemania, descubrió en su tiempo la fórmula para medir la energía atómica.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Einstein era un gran científico y humanista. Contradijo las leyes físicas, hasta entonces sagradas, de Newton. Sin embargo, las manzanas siguieron cayendo en virtud de la ley de la gravedad definida por este. Eran dos formas diferentes de observar e interpretar la naturaleza, de la cual se poseían muy pocos datos en los días de Newton. Recuerdo lo que leí hace más de 50 años sobre la famosa teoría de la relatividad elaborada por Einstein: la energía es igual a la masa multiplicada por el cuadrado de la velocidad de la luz, que se denomina C: E=MC². Existía el dinero de Estados Unidos y los recursos necesarios para realizar tan costosa investigación. El tiempo político debido al odio generalizado por las brutalidades del nazismo en la nación más rica y productiva de un mundo destruido por la contienda, convirtió aquella fabulosa energía en bombas que fueron arrojadas sobre las poblaciones indefensas de Hiroshima y Nagasaki, ocasionándoles cientos de miles de muertos y un número similar de personas irradiadas que fallecieron en el transcurso de los años posteriores.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Un ejemplo claro del uso de la ciencia y la tecnología con los mismos fines hegemónicos se describe en un artículo del ex oficial de Seguridad Nacional de Estados Unidos Gus W. Weiss, aparecido originalmente en la revista Studies in Intellligence, en 1996, aunque con real difusión en el año 2002, titulado Engañando a los soviéticos. En él Weiss se atribuye la idea de hacerle llegar a la URSS los softwares que necesitaba para su industria, pero ya contaminados con el objetivo de hacer colapsar la economía de aquel país.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Según notas tomadas del capítulo 17 del libro Al borde del abismo: Historias de la guerra fría contadas desde adentro, de Thomas C. Reed, ex secretario de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, Leonid Brezhnev le dijo a un grupo de altos funcionarios del Partido en 1972: “Nosotros los comunistas tenemos que seguir arando con los capitalistas durante algún tiempo. Necesitamos sus créditos, su agricultura y su tecnología; pero vamos a continuar grandes programas militares, y para mediados de los 80 estaremos en posición de volver a una política exterior agresiva, diseñada a tener ventaja sobre el Oeste.” Esta información fue confirmada por el Departamento de Defensa en audiencias ante el Comité de la Cámara sobre la Banca y la Moneda en 1974.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">A principios de los 70 el gobierno de Nixon planteó la idea de la distensión. Henry Kissinger tenía la esperanza de que “con el tiempo, el comercio y las inversiones pudieran reducir la tendencia del sistema soviético a la autarquía”; él consideraba que la distensión podría “invitar a la gradual asociación de la economía soviética con la de la economía mundial y así fomentar la interdependencia que añade un elemento de estabilidad a la relación política”. [Kissinger oon Detente. Harcourt-Brace, 1994]</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Reagan se inclinaba a ignorar las teorías de Kissinger sobre la distensión y a tomarle la palabra al presidente Brezhnev, pero se eliminaron todas las dudas el 19 de julio de 1981, cuando el nuevo Presidente de Estados Unidos se reunió con el presidente François Mitterrand, de Francia, en la cumbre económica del G‑7 en Ottawa. En una conversación aparte, Mitterrand le informó a Reagan acerca del éxito de sus servicios de Inteligencia al reclutar a un agente de la KGB. El hombre pertenecía a una sección que evaluaba los logros de los esfuerzos soviéticos para adquirir tecnología de Occidente. Reagan expresó gran interés en las delicadas revelaciones de Mitterrand y también su agradecimiento por su oferta de hacerle llegar el material al gobierno de Estados Unidos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El dossier, bajo el nombre de Farewell, llegó a la CIA en agosto de 1981. Dejaba claro que los soviéticos llevaban años realizando sus actividades de investigación y desarrollo. Dada la enorme transferencia de tecnología en radares, computadoras, máquinas-herramientas y semiconductores de Estados Unidos a la Unión Soviética, podría decirse que el Pentágono estaba en una carrera armamentista consigo mismo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El Dossier Farewell también identificaba a cientos de oficiales de casos, agentes en sus puestos y otros suministradores de información a través de Occidente y Japón. Durante los primeros años de la distensión, Estados Unidos y la Unión Soviética habían establecido grupos de trabajo en agricultura, aviación civil, energía nuclear, oceanografía, computadoras y medio ambiente. El objetivo era comenzar a construir “puentes de paz” entre las superpotencias. Los miembros de los grupos de trabajo debían intercambiar visitas a sus centros.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">[Aún hoy, una década después de la guerra fría, Estados Unidos no permite a operativos de inteligencia participar en ningún grupo similar comercial, cultural, científico o de otro tipo que visite la antigua Unión Soviética] Aparte de la identificación de agentes, la información más útil aportada por el Dossier la constituía la “lista de compras” y sus objetivos en cuanto a la adquisición de tecnología en los años venideros. Cuando el Dossier Farewell llegó a Washington, Reagan le pidió al Director de la CIA, Bill Casey, que ideara un uso operativo clandestino del material.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La producción y transporte de petróleo y gas era una de las prioridades soviéticas. Un nuevo gasoducto transiberiano debía llevar gas natural desde los yacimientos de gas de Urengoi en Siberia a través de Kazajstán, Rusia y Europa oriental hasta los mercados de divisas de Occidente. Para automatizar la operación de válvulas, compresores e instalaciones de almacenaje en una empresa tan inmensa, los soviéticos necesitaban sistemas de control sofisticados. Compraron computadoras de los primeros modelos en el mercado abierto, pero cuando las autoridades del gasoducto abordaron a Estados Unidos para adquirir el software necesario, fueron rechazados. Impertérritos, los soviéticos buscaron en otra parte; se envió un operativo de la KGB a penetrar un proveedor canadiense de softwares en un intento por adquirir los códigos necesarios. La inteligencia estadounidense, avisada por el agente del Dossier Farewell, respondió y manipuló el software antes de enviarlo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Una vez en la Unión Soviética, las computadoras y el software, trabajando juntos, hacían operar el gasoducto maravillosamente. Pero esa tranquilidad era engañosa. En el software que operaba el gasoducto había un caballo de Troya, término que se usa para calificar líneas de software ocultas en el sistema operativo normal, que hacen que dicho sistema se descontrole en el futuro, o al recibir una orden desde el exterior.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Con el objetivo de afectar las ganancias de divisas provenientes de Occidente y la economía interna de Rusia, el software del gasoducto que debía operar las bombas, turbinas y válvulas había sido programado para descomponerse después de un intervalo prudencial y resetear ―así se califica― las velocidades de las bombas y los ajustes de las válvulas haciéndolas funcionar a presiones muy por encima de las aceptables para las juntas y soldaduras del gasoducto.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“El resultado fue la más colosal explosión no nuclear e incendio jamás vistos desde el espacio. En la Casa Blanca, funcionarios y asesores recibieron la advertencia de satélites infrarrojos de un extraño evento en medio de un lugar despoblado del territorio soviético. El NORAD (Comando de Defensa Aeroespacial Norteamericano) temía que fuera el lanzamiento de misiles desde un lugar donde no se conocía que hubiera cohetes basificados; o quizás fuera la detonación de un dispositivo nuclear. Los satélites no habían detectado ninguna pulsación electromagnética característica de las detonaciones nucleares. Antes de que tales indicios pudieran convertirse en una crisis internacional, Gus Weiss llegó por un pasillo para decirles a sus colegas del CSN (Consejo de Seguridad Nacional) que no se preocuparan, afirma Thomas Reed en su libro.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La campaña de contramedidas basadas en el Dossier Farewell fue una guerra económica. Aunque no hubo bajas personales debido a la explosión del gasoducto, hubo un daño significativo para la economía soviética.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Como gran final, entre 1984 y 1985 Estados Unidos y sus aliados de la OTAN concluyeron esta operación, que terminó eficazmente con la capacidad de la URSS para captar tecnología en un momento en que Moscú se encontraba entre la espada de una economía defectuosa, por un lado, y la pared de un presidente estadounidense empecinado en prevalecer y poner fin a la guerra fría, por el otro.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En el artículo de Weiss ya citado se afirma que: “en 1985, el caso tuvo un giro singular cuando salió a la luz información sobre el expediente Farewell en Francia. Mitterrand llegó a sospechar que el agente soviético había sido un montaje plantado por la CIA para ponerle a prueba y decidir si el material sería entregado a los estadounidenses o mantenido por los franceses. Actuando a partir de esa idea, Mitterrand despidió al jefe del servicio francés, Yves Bonnet.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Gus W. Weiss fue quien se atribuyó, como ya se dijo, el siniestro plan para hacer llegar a la URSS los softwares defectuosos, cuando Estados Unidos tuvo en su poder el Dossier Farewell. Murió el 25 de noviembre de 2003 a la edad de 72 años. El Washington Post no reportó su muerte hasta el 7 de diciembre, 12 días después. Dijo que Weiss se “cayó” de su edificio de residencia, “Watergate”, en Washington, y afirmó también que un médico forense de la capital norteamericana declaró su muerte como un “suicidio”. El periódico de su ciudad natal, el Nashville Tennessean, publicó la noticia una semana después del Washington Post, y advirtió que en esa fecha todo lo que podrían decir era que “las circunstancias que rodearon su muerte no se podían confirmar todavía.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Antes de morir dejó escritas unas notas inéditas bajo el título “El dossier de despedida: el engaño estratégico y la guerra económica en la guerra fría”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Weiss se graduó en la Vanderbilt University. Tenía postgrados de Harvard y de la New York University.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Su trabajo para el gobierno se concentró en asuntos de Seguridad Nacional, organizaciones de Inteligencia y preocupaciones con el traslado de tecnología a países comunistas. Trabajó con la CIA, con la Junta de Defensa Científica del Pentágono y con el Comité de Señales de Inteligencia de la Junta de Inteligencia de EE. UU.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Recibió la Medalla de Mérito de la CIA y la Medalla “Cipher”, del Consejo de Seguridad Nacional. Los franceses le concedieron la “Legión de Honor”, en 1975.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">No dejó sobrevivientes.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Weiss se había declarado en contra de la guerra en Iraq poco antes de su &#8220;suicidio&#8221;. Es interesante tener en cuenta que 18 días antes de la muerte de Weiss, también se suicidó ―el 7 de noviembre de 2003― otro analista del gobierno de Bush, John J. Kokal (58 años). Este saltó a su muerte desde una oficina en el Departamento de Estado donde trabajaba. Kokal era analista de Inteligencia para el Departamento de Estado en asuntos relacionados con Iraq.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Consta en documentos ya publicados que Mijail Gorbachov se enfureció cuando comenzaron los arrestos y deportaciones de agentes soviéticos en varios países, pues desconocía que el contenido del Dossier Farewell estaba en poder de los principales jefes de gobierno de la OTAN. En una reunión del Buró Político el 22 de octubre de 1986, convocada para informar a sus colegas sobre la Cumbre de Reykjavik, alegó que los estadounidenses estaban “actuando muy descortésmente y comportándose como bandidos”. Aunque mostraba un rostro complaciente en público, en privado Gorbachov se refería a Reagan como “un mentiroso”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En los días finales de la Unión Soviética, el Secretario General del PCUS tuvo que andar a ciegas. Gorbachov no tenía idea de lo que estaba ocurriendo en los laboratorios e industrias de alta tecnología de Estados Unidos; ignoraba por completo que los laboratorios e industrias soviéticas habían sido comprometidos y hasta qué punto.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Los pragmáticos de la Casa Blanca andaban igualmente a ciegas mientras esto ocurría.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El presidente Ronald Reagan jugaba su carta de triunfo: la Iniciativa de Defensa Estratégica/Guerra de las Galaxias. Sabía que los soviéticos no podían competir en esa liga, porque no podían sospechar que su industria electrónica estaba infectada con virus y caballos de Troya colocados allí por la comunidad de Inteligencia de Estados Unidos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La ex Primera Ministra británica, en sus memorias, publicadas por una importante editorial inglesa en 1993 con el título Margaret Thatcher, los años en Downing Street, expresa que todo el plan de Reagan relacionado con la Guerra de las Galaxias y la intención de hacer colapsar económicamente a la Unión Soviética fue el plan más brillante de esa administración, y que condujo definitivamente al derrumbe del socialismo en Europa.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En el capítulo XVI de su libro explica la participación de su gobierno en la Iniciativa de Defensa Estratégica.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Llevarla a cabo fue, a juicio de Thatcher, la “decisión más importante” de Reagan, “probó resultar clave en la victoria del Oeste en la guerra fría”. Impuso “más tensiones económicas y mayor austeridad” a la sociedad soviética, en fin, sus “implicaciones tecnológicas y financieras para la URSS fueron devastadoras”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Bajo el subtítulo “Reevaluando a la Unión Soviética”, describe una serie de conceptos cuya esencia está contenida en párrafos textuales tomados de ese largo pasaje, en los que deja constancia del brutal complot.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“En los albores de 1983, los soviéticos deben haber comenzado a darse cuenta de que su juego de manipulación e intimidación pronto se acabaría. Los gobiernos europeos no estaban dispuestos a caer en la trampa tendida por la propuesta de una ‘zona libre de armas nucleares’ para Europa. Continuaron los preparativos para el despliegue de los misiles Crucero y Pershing. En el mes de marzo, el presidente Reagan anunció los planes de Estados Unidos para una Iniciativa de Defensa Estratégica (IDE), cuyas consecuencias tecnológicas y financieras para la URSS serían devastadoras.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“[…] no me cabía la menor duda de lo correcto de su dedicación en insistir en el programa. Analizado retrospectivamente, ahora me queda claro que la decisión original de Ronald Reagan sobre la Iniciativa de Defensa Estratégica fue la más importante de su presidencia.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Al formular nuestro enfoque a la Iniciativa de Defensa Estratégica, había cuatro elementos diferentes que tuve en cuenta. El primero fue la ciencia en sí misma.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“El objetivo de Estados Unidos en la Iniciativa de Defensa Estratégica era desarrollar una defensa nueva y mucho más eficaz contra los misiles balísticos.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Este concepto de defensa se basaba en la capacidad de atacar a los misiles balísticos lanzados en cualquier etapa de su vuelo, desde la fase de impulsión cuando el misil y todas sus ojivas y señuelos estaban juntos, hasta el punto de reentrada en la atmósfera terrestre en su camino hacia el blanco.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“El segundo elemento que había que tener en cuenta eran los acuerdos internacionales existentes, que limitaban el despliegue de armas en el espacio y los sistemas de proyectiles antibalísticos. El Tratado sobre la Limitación de los Sistemas de Proyectiles Antibalísticos, de 1972, enmendado por un Protocolo de 1974, permitía a Estados Unidos y a la Unión Soviética emplazar un sistema de proyectiles antibalísticos estático con hasta cien lanzacohetes para defender su campo de silos de misiles balísticos intercontinentales.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“La Oficina de Relaciones Exteriores y el Ministerio de Defensa británicos siempre procuraron insistir en la interpretación más estrecha posible que los estadounidenses –acertadamente a mi juicio— creyeron que habría significado que la Iniciativa de Defensa Estratégica había muerto al nacer. Siempre he tratado de distanciarme de esta fraseología y dejé claro en privado y en público que no podía decirse que se hubiera completado la investigación sobre si un sistema era viable hasta que se hubiese ensayado con éxito. Subyacente en esta jerga, este punto al parecer técnico era realmente una cuestión de evidente sentido común. Sin embargo, se convertiría en la cuestión que dividió a Estados Unidos y a la URSS en la cumbre de Reykjavik, de modo que cobró gran importancia.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“El tercer elemento en el cálculo fue la fuerza relativa de las dos partes en la defensa contra proyectiles balísticos. Solo la Unión Soviética poseía un sistema de proyectiles antibalísticos (conocido como GALOSH) en los alrededores de Moscú, que en esos momentos estaban perfeccionando. Los estadounidenses jamás habían emplazado un sistema equivalente.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Los soviéticos también estaban más avanzados en las armas antisatélites. Por consiguiente, había un argumento fuerte de que los soviéticos ya habían adquirido una ventaja inaceptable en toda esta esfera.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“El cuarto elemento era lo que implicaba la Iniciativa de Defensa Estratégica para la disuasión. Al principio sentí bastante simpatía por la filosofía tras el Tratado sobre la Limitación de los Sistemas de Proyectiles Antibalísticos, que era que mientras más ultramoderna y efectiva fuera la defensa contra los misiles nucleares, mayor presión había para procurar avances enormemente costosos en la tecnología para las armas nucleares. Siempre creí en una versión con ligeras condiciones de la doctrina conocida como ‘destrucción recíproca segura’, MAD por sus siglas en inglés. La amenaza de lo que yo prefiero llamar ‘destrucción inaceptable’ que se produciría tras un intercambio nuclear era tal, que las armas nucleares constituían un elemento de disuasión efectivo contra la guerra no solo nuclear, sino también convencional.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Pronto comencé a ver que la Iniciativa de Defensa Estratégica no socavaría la disuasión nuclear, sino que la fortalecería. A diferencia del presidente Reagan y de otros miembros de su Administración, jamás creí que la Iniciativa de Defensa Estratégica podría ofrecer una protección al ciento por ciento, pero permitiría que suficientes misiles de Estados Unidos sobrevivieran a un primer golpe de los soviéticos.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“El tema de la Iniciativa de Defensa Estratégica fue el que dominó mis conversaciones con el presidente Reagan y con los miembros de su Administración cuando fui a Camp David el sábado 22 de diciembre de 1984 para informar a los estadounidenses sobre mis conversaciones previas con el señor Gorbachov. Esa fue la primera vez que oí al presidente Reagan hablar sobre la Iniciativa de Defensa Estratégica. Habló de eso apasionadamente. Estaba en su punto más idealista. Destacó que la Iniciativa de Defensa Estratégica sería un sistema defensivo y que no era su intención obtener para Estados Unidos una ventaja unilateral. Es más, dijo que si la Iniciativa de Defensa Estratégica tenía éxito estaría dispuesto a internacionalizarla de modo que estuviera al servicio de todos los países, y le había dicho lo mismo al señor Gromyko. Reafirmó su objetivo a largo plazo de eliminar totalmente las armas nucleares.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Esas observaciones me pusieron nerviosa. Me horrorizaba pensar que Estados Unidos estuvieran dispuestos a echar por la borda la ventaja tan arduamente ganada en materia de tecnología al ponerla a disposición de todo el mundo.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Lo que escuché, ahora que llegábamos a la discusión de las probabilidades reales más que de una concepción amplia, era tranquilizador. El presidente Reagan no simulaba que ellos supieran aún a dónde pudieran conducir las investigaciones. Pero recalcó que ―además de sus argumentos anteriores a favor de la Iniciativa de Defensa Estratégica― seguirle el ritmo a Estados Unidos impondría una presión económica a la Unión Soviética. Argumentó que no existía un límite práctico en cuanto hasta dónde el gobierno soviético podría arrastrar a su pueblo por el camino de la austeridad.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Ahora yo anotaba, mientras conversaba con el asesor para la Seguridad Nacional Bud McFarlane, los cuatro puntos que me parecían más cruciales.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Mis funcionarios luego insertarían los detalles. El Presidente y yo acordamos un texto donde se exponía la política.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“La sección principal de mi declaración expresa:</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Le hablé al Presidente acerca de mi firme convicción de que el programa de investigaciones de la Iniciativa de Defensa Estratégica debía continuar. La investigación, por supuesto, es permitida según los tratados existentes entre Estados Unidos y la Unión Soviética; y, por supuesto, sabemos que los rusos ya tienen su programa de investigaciones y, en opinión de Estados Unidos, han ido ya más allá de las investigaciones. Convinimos en cuatro puntos: 1. El objetivo de Estados Unidos, de Occidente, no era alcanzar la superioridad, sino mantener el equilibrio, tomando en cuenta los avances soviéticos; 2. El despliegue relacionado con la Iniciativa de Defensa Estratégica, en vista de las obligaciones que imponían los tratados, tendría que ser una cuestión para la negociación; 3. El objetivo general es aumentar, no socavar, disuasión; 4. La negociación entre el Este y Occidente debe apuntar hacia alcanzar la seguridad con niveles reducidos de sistemas ofensivos de ambos lados. Este será el propósito de las negociaciones reanudadas entre Estados Unidos y la Unión Soviética sobre el control de los armamentos, que yo acojo con beneplácito.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Posteriormente supe que George Schultz ―entonces Secretario de Estado― pensaba que yo había asegurado una concesión demasiado grande por parte de los americanos en la redacción; pero eso, de hecho, nos daba ―tanto a ellos como a nosotros― una línea clara y defendible, y ayudaba a tranquilizar a los miembros europeos de la OTAN. Un día de trabajo muy productivo.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Más adelante, con el subtítulo de “Visita a Washington: febrero de 1985”, Margaret Thatcher expresa:</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Visité Washington nuevamente en febrero de 1985. Las negociaciones sobre armamentos entre los americanos y la Unión Soviética ya se habían reanudado, pero la Iniciativa de Defensa Estratégica seguía siendo una fuente de discusión. Yo debía hablar ante una reunión conjunta del Congreso en la mañana del miércoles 20 de febrero y llevé conmigo desde Londres como regalo una estatua de bronce de Winston Churchill, a quien también muchos años antes se le había honrado con tal invitación. Trabajé de manera especialmente ardua en este discurso. Utilizaría el teleprompter para pronunciarlo. Sabía que el Congreso había visto al propio ‘Gran Comunicador’ pronunciando discursos intachables y yo tendría un auditorio exigente. De modo que decidí practicar la lectura del texto hasta que lograra pronunciarlo con la entonación y el énfasis correctos. Hablar a partir del teleprompter, debo agregar, es una técnica totalmente distinta a hablar a partir de notas. De hecho, el presidente Reagan me prestó su propio teleprompter y yo lo había llevado de vuelta a la Embajada británica, donde estaba alojada. Harvey Thomas, quien me acompañaba, lo consiguió y, haciendo caso omiso de cualquier desfase horario, practiqué hasta las 4:00 a.m. No me acosté, comenzando el nuevo día de trabajo con mi acostumbrado café negro y mis tabletas de vitaminas; después concedí entrevistas televisivas a partir de las 6:45 a.m.; pasé por la peluquera y estuve lista a las 10:30 para partir hacia el Capitolio. Utilicé mi discurso, que abordaba extensamente los asuntos internacionales, para dar un fuerte apoyo a la Iniciativa de Defensa Estratégica. Tuve una acogida fabulosa.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“El mes siguiente (marzo de 1985) ocurrió la muerte del señor Chernenko y notablemente, sin mucha demora, la sucesión del señor Gorbachov a la dirección de la Unión Soviética. Una vez más asistí a un funeral en Moscú: el tiempo estaba, incluso, más frío que en el de Yuri Andrópov. El señor Gorbachov tenía que atender a gran cantidad de dignatarios extranjeros. Pero tuve una charla de casi una hora con él esa tarde en el Salón de Santa Catalina del Kremlin. La atmósfera era más formal que en Chequers (residencia rural oficial de los Primeros Ministros británicos desde 1921), y la presencia callada, sardónica, del señor Gromyko no ayudaba. Pero pude explicarles las implicaciones de la política que yo había convenido con el presidente Reagan en el mes de diciembre anterior en Camp David. Estaba claro que la Iniciativa de Defensa Estratégica era ahora la preocupación principal de los soviéticos en términos de control de armamentos. El señor Gorbachov trajo, como habíamos esperado, un nuevo estilo al gobierno soviético. Él hablaba abiertamente del horrible estado de la economía soviética, aunque todavía en esta etapa se apoyaba en los métodos asociados con la campaña del señor Andrópov por una mayor eficiencia más que en una reforma radical. Un ejemplo de ello fueron las medidas draconianas que tomó Gorbachov contra el alcoholismo. Pero, a medida que avanzó el año, no hubo señales de mejoría de las condiciones en la Unión Soviética. De hecho, como señaló nuestro nuevo y gran embajador en Moscú, Brian Cartledge, que había sido mi secretario privado sobre relaciones exteriores cuando resulté Primera Ministra por primera vez, en uno de sus primeros informes, era cuestión de ‘compota mañana y, mientras tanto, nada de vodka hoy’.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Las relaciones de Gran Bretaña con la Unión Soviética entraron en un claro período de frialdad como resultado de las expulsiones que yo autoricé de funcionarios soviéticos que habían estado realizando actos de espionaje.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“En noviembre, el presidente Reagan y el señor Gorbachov celebraron su primera reunión en Ginebra. Sus resultados fueron escasos ―los soviéticos insistían en vincular las armas nucleares estratégicas con la suspensión de las investigaciones relativas a la Iniciativa de Defensa Estratégica― pero pronto se desarrolló una simpatía personal entre los dos líderes. Se había expresado cierta preocupación en cuanto a que el avispado y joven homólogo soviético del presidente Reagan pudiera superarlo en habilidad. Pero no fue así, lo cual no me sorprendió en lo absoluto, pues Ronald Reagan había tenido muchísima práctica en sus primeros años como presidente del gremio de artistas de cine al llevar a cabo negociaciones del sindicato sobre bases realistas ―y nadie era más realista que el señor Gorbachov.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Durante 1986 el señor Gorbachov demostró gran sutileza en explotar la opinión pública occidental al presentar propuestas tentadoras, pero inaceptables, sobre el control de armamentos. Los soviéticos dijeron relativamente poco sobre el vínculo entre la Iniciativa de Defensa Estratégica y la reducción de las armas nucleares. Pero no se les dio razón alguna para creer que los americanos estaban dispuestos a suspender o detener las investigaciones relativas a la Iniciativa de Defensa Estratégica. A finales de ese año se acordó que el presidente Reagan y el señor Gorbachov ―con sus Ministros de Relaciones Exteriores― se deberían reunir en Reykjavik, Islandia, para discutir ofertas sustantivas.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“El hecho era que nosotros no podíamos contener la investigación sobre nuevos tipos de armas. Teníamos que ser los primeros en obtenerlas. Es imposible detener a la ciencia: no se detendrá por ser ignorada.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“En retrospectiva, puede considerarse que la Cumbre de Reykjavik ese fin de semana del 11 y 12 de octubre [de 1986] tuvo una significación absolutamente diferente a la que le atribuyó la mayoría de los comentaristas en ese entonces. Se les había preparado una trampa a los americanos. Concesiones soviéticas cada vez mayores se hicieron durante la Cumbre: convinieron por primera vez en que los elementos de disuasión británicos y franceses se excluyeran de las negociaciones sobre las fuerzas nucleares de alcance intermedio; y que las reducciones en las armas nucleares estratégicas debían dejar a cada bando con cantidades iguales ―y no sólo una reducción porcentual, que habría dejado a los soviéticos con clara ventaja. También hicieron concesiones significativas en cuanto a las cifras relativas a las fuerzas nucleares de alcance intermedio. Cuando la Cumbre se acercaba a su fin, el presidente Reagan propuso un acuerdo mediante el cual todo el arsenal de armas nucleares estratégicas ―bombarderos, misiles Crucero y balísticos de largo alcance― se reduciría a la mitad en un plazo de cinco años y las más poderosas de estas armas, los misiles balísticos estratégicos, se eliminarían en un plazo de diez años. El señor Gorbachov era aún más ambicioso: quería que se eliminaran todas las armas nucleares estratégicas al concluir el período de diez años.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Pero entonces repentinamente, al mismísimo final, se accionó la trampa. El presidente Reagan había concedido que durante el período de diez años ambos bandos acordarían no retirarse del Tratado sobre la Limitación de los Sistemas de Proyectiles Antibalísticos, aunque se permitiría el desarrollo y los ensayos compatibles con el Tratado.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Pero Reagan sufrió una extraña amnesia en torno al detonante de la brutal competencia militar que se le impuso a la URSS, con un extraordinario costo económico. Su publicitado diario no menciona absolutamente nada del Dossier Farewell. En sus apuntes de cada día, publicados este año, Ronald Reagan, hablando de su estancia en Montebello, Canadá, expresa:</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Domingo 19 de julio (1981)</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“El hotel es una maravillosa obra de ingeniería, hecha totalmente de troncos. La mayor cabaña de troncos del mundo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Tuve un mano a mano con el Canciller Schmidt (Jefe del gobierno alemán). Estaba realmente deprimido y de un humor pesimista acerca del mundo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Luego me reuní con el presidente Mitterrand, le expliqué nuestro programa económico y que no teníamos nada que ver con las altas tasas de interés.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Esa noche cenamos solamente nosotros 8. Los 7 jefes de Estado y el Presidente de la Comunidad Europea. Se convirtió realmente en una conversación informal sobre cuestiones económicas, debido básicamente a una sugerencia de la primera ministra Thatcher.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El resultado final de la gran conspiración y la alocada y costosa carrera armamentista, cuando la Unión Soviética estaba herida de muerte en el orden económico, lo cuenta en la introducción al libro de Thomas C. Reed, George H. W. Bush, el primer Presidente de la dinastía Bush, quien participó de forma real en la Segunda Guerra Mundial, al escribir textualmente:</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“La guerra fría fue una lucha a favor de la mismísima alma de la humanidad. Fue una lucha a favor de un modo de vida definido por la libertad de una parte y por la represión de la otra. Creo que ya hemos olvidado cuán larga y dura fue esa lucha, y cuán cerca del desastre nuclear estuvimos a veces. El hecho de que este no ocurriera da fe de los honorables hombres y mujeres de ambos lados que mantuvieron su serenidad e hicieron lo correcto ―según su criterio― en momentos de crisis.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Este conflicto entre las superpotencias que sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial comenzó cuando yo regresaba a casa de la guerra. En 1948, el año de mi graduación de la Universidad de Yale, los soviéticos trataron de cortar el acceso de Occidente a Berlín. Ese bloqueo condujo a la creación de la OTAN, fue seguido de la primera prueba soviética de la bomba atómica, y se volvió sangriento con la invasión a Corea del Sur. Detrás de esto vinieron cuatro décadas de enfrentamientos nucleares, guerras donde cada superpotencia apoyaba al bando contrario y privaciones económicas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Yo tuve el privilegio de ser el Presidente de Estados Unidos cuando todo esto llegó a su fin. En el otoño de 1989 los estados satélites comenzaron a liberarse y revoluciones mayormente pacíficas se extendieron por Polonia, Hungría, Checoslovaquia y Rumania. Cuando cayó el muro de Berlín, sabíamos que se acercaba el fin.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Tendrían que transcurrir aún dos años para que se acabara el imperio de Lenin y Stalin. Yo recibí la buena nueva por medio de dos llamadas telefónicas. La primera me llegó el 8 de diciembre de 1991, cuando Boris Yeltsin me llamó desde un pabellón de caza cerca de Brest en Bielorrusia. Habiendo sido recientemente elegido Presidente de la República rusa, Yeltsin se había estado reuniendo con Leonid Kravchuk, presidente de Ucrania y Stanislav Shushchevik, presidente de Bielorrusia. ‘Hoy ocurrió un acontecimiento muy importante en nuestro país,’ dijo Yeltsin.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">‘Quise informárselo yo mismo antes de que se enterara por la prensa.’ Entonces me dio la noticia: los Presidentes de Rusia, Bielorrusia y Ucrania habían decidido disolver la Unión Soviética.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Dos semanas más tarde, una segunda llamada confirmó que la antigua Unión Soviética desaparecería. Mijail Gorbachov me contactó en Camp David en la mañana de Navidad de 1991. Nos deseó una feliz Navidad a Bárbara y a mí y luego pasó a resumir lo que había sucedido en su país: la Unión Soviética había dejado de existir. Él acababa de comparecer en la televisión nacional para confirmar el hecho y había transferido el control de las armas nucleares soviéticas al Presidente de Rusia. ‘Pueden disfrutar de una tranquila noche de Navidad’, nos dijo. Y así terminó todo.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Consta, por un artículo publicado en The New York Times que la operación utilizó casi todas las armas al alcance de la CIA ―guerra sicológica, sabotaje, guerra económica, engaño estratégico, contrainteligencia, guerra cibernética―, todo ello en colaboración con el Consejo de Seguridad Nacional, el Pentágono y el FBI. Destruyó al pujante equipo de espionaje soviético, dañó la economía y desestabilizó el Estado de ese país. Fue un éxito rotundo. De haberse hecho a la inversa (los soviéticos a los norteamericanos), pudiera haberse visto como un acto de terrorismo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Del tema se habla también en otro libro titulado Legado de Cenizas, que acaba de ser publicado. En la solapa del libro se expresa que “Tim Weiner es un reportero de The New York Times, quien ha escrito sobre los servicios de Inteligencia estadounidenses durante veinte años, y obtuvo un Premio Pulitzer por su trabajo sobre los programas secretos de Seguridad Nacional. Ha viajado a Afganistán y otros países para investigar de primera mano las operaciones encubiertas de la CIA. Este es su tercer libro.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Legado de Cenizas se basa en más de 50 mil documentos, provenientes fundamentalmente de los propios archivos de la CIA, y cientos de entrevistas a veteranos de dicha agencia, incluidos diez directores. Nos muestra un panorama de la CIA desde su creación después de la Segunda Guerra Mundial, pasando por sus batallas durante la guerra fría y la guerra contra el terrorismo iniciada el 11 de Septiembre del 2001.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El artículo de Jeremy Allison, publicado en Rebelión en junio del 2006, y los de Rosa Miriam Elizalde, publicados el 3 y el 10 de septiembre del año en curso, 2007, denuncian estos hechos destacando la idea de uno de los fundadores del software libre, quien señaló que: “a medida que se complejizan las tecnologías será más difícil detectar acciones de ese tipo”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Rosa Miriam publicó dos sencillos artículos de opinión de apenas cinco páginas cada uno. Si lo desea, puede escribir un libro de muchas páginas. La recuerdo bien desde el día en que, como periodista muy joven, me preguntó ansiosa, nada menos que en una conferencia de prensa hace más de 15 años, si yo pensaba que podríamos resistir el período especial que nos caía encima con la desaparición del campo socialista.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La URSS se derrumbó estrepitosamente. Desde entonces hemos graduado a cientos de miles de jóvenes en el nivel superior de enseñanza. ¡Qué otra arma ideológica nos puede quedar que un nivel superior de conciencia! La tuvimos cuando éramos un pueblo en su mayoría analfabeto o semianalfabeto. Si lo que se desea es conocer verdaderas fieras, dejen que en el ser humano prevalezcan los instintos. Sobre eso se puede hablar mucho.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En la actualidad, el mundo está amenazado por una desoladora crisis económica. El gobierno de Estados Unidos emplea recursos económicos inimaginables para defender un derecho que viola la soberanía de todos los demás países: continuar comprando con billetes de papel las materias primas, la energía, las industrias de tecnologías avanzadas, las tierras más productivas y los inmuebles más modernos de nuestro planeta.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>Fidel Castro Ruz</strong></span></p>
<p>Septiembre 18 del 2007</p>
<p>6:37 p.m.</p>
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		<title>Un revulsivo contra la ingenuidad. Por Iroel Sánchez</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Feb 2017 21:02:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Alemania]]></category>
		<category><![CDATA[Hans Modrow]]></category>
		<category><![CDATA[URSS]]></category>

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		<description><![CDATA[El libro de un testigo excepcional del golpe de estado burocrático que dio el tiro de gracia al estado soviético.
 <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=55465">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-554660" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2016/07/mudrow.jpg"></div></div></td></tr></table><p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Hans Modrow fue el último dirigente del extinto campo socialista europeo en visitar la URSS y el Comité Central del PCUS en esa función. Poco antes había sido testigo excepcional del golpe de estado burocrático que dio el tiro de gracia al estado soviético. Solo esos testimonios harían muy interesante el libro de <em>, </em>cuya edición en castellano se presentara en la Feria del Libro de La Habana en febrero de 2016. </span><span id="more-55465"></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Pero el último Presidente del Consejo de Ministros de la República Democrática Alemana (RDA) no se limita a ello. Modrow recoge en su libro  lo que vivió desde primera fila en la conducción económica y política de los países miembros del Tratado de Varsovia desde que se desempeñara como Secretario del Partido Socialista Unificado Alemán (PSUA) en la provincia alemana de Dresde y su visión de la URSS a través de su vínculo primero con el Secretario del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) en la entonces región de Leningrado, Gregori Romanov, y luego con varios funcionarios soviéticos y especialmente con Gorbachov en el proceso que condujo a la absorción de la RDA por Alemania Occidental.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Según plantea Modrow en su libro, Romanov era una de las figuras alternativas a Gorbachov para asumir la dirección soviética tras la muerte de Konstantin Chernenko, a quien después de su ascenso el artífice la<em>Perestroika</em> sacó del escenario político. Precisamente el tema de la sucesión en el socialismo  de  signo soviético y su conexión con la sacralización del máximo dirigente partidista es abordado desde temprano en el libro, quien plantea Modrow en su prólogo, “o moría en el cargo o era destronado”. </span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">También en el prólogo se esboza otro problema esencial:  la contradicción acumulación-consumo en la RDA que Erich Honecker habría resuelto a favor de lo segundo a costa de un endeudamiento creciente con Occidente, frente a la estrategia de su predecesor Walter Ulbricht, destituido por decisión de Moscú a través de una subordinación que nunca concibió la relación entre iguales para los Partidos supuestamente hermanos del Este europeo. Sobre esto último, Modrow aporta la nécdota de cómo Konstantin Chernenko “regañó a Honecker en el Kremlim, a puertas cerradas, como si fuera un escolar, y le prohibió una invitación para visitar Bonn”; junto a Chernenko estaba Gorbachov, “quien también hurgó en la misma herida”. </span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Aunque comenzando el libro el autor se pregunta “¿estaba el socialismo de corte soviético condenado a terminar como terminó o existió realmente alguna oportunidad de una auténtica renovación?”, y arriesga sus simpatías por el corto periodo de dirección de Yuri Andropov -ya muy enfermo cuando llegó a estar al frente de la URSS-, argumentando con datos el crecimiento agrícola e industrial producido durante su mandato, Modrow no revela en el libro las capacidades con que una dirección realmente colectiva y una real democracia dentro de las filas del Partido hubieran impedido el colapso de ese sistema. Su tesis es que Gorbachov “acostumbraba a dar pasos sirviéndose de rodeos y compromisos intermedios que sabía utilizar gracias a su astucia táctica” comparte con los norteamericanos Condoleeza Rice y Philip Zelnikov la idea sobre este de que “los cambios en la política exterior fueron concebidos como apoyo a la renovación interna”, agregando que el último Secretario General del PCUS más allá de sus declaraciones en sentido contrario después del colapso, “nunca supo cuál era el final del viaje”. </span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">A pesar de que cuestiona el inmovilismo y el voluntarismo de Erich Honecker al frente del PSUA, negado a acometer transformaciones en la RDA para enfrentar los recortes en los envíos de petróleo desde la URSS a partir de 1981, y de ser tildado -Hans Modrow- por la prensa occidental como el “Gorbachov de la RDA”, el autor da la razón a  Honecker al llamar “aventurero político” y “apostador” al padre de la <em>perestroika</em>.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">A  la altura de 1987, Modrow caracteriza ya la situación en la URSS de modo muy crítico: </span></p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;"><span style="color:#000000;"><em>“El partido ya no dirigía, los funcionarios dejaban todo correr y a eso le llamaban “libre autodeterminación””</em> </span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Su apreciación es que para mediados de 1988, cuando Gorbachov llamó a la aceleración de la <em>perestroika, </em>“Moscú renunció a la idea de una alternativa socialista”, y para Modrow “el cambio a una economía de mercado no resolvió ninguno de los problemas existentes”. </span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Sin embargo, es en su análisis de las negociaciones  con Estados Unidos alrededor de Europa y particularmente sobre el futuro de las dos Alemanias donde el libro aporta los testimonios más interesantes  y sale a la luz la ingenuidad e irresponsabilidad de los líderes soviéticos y en particular de Gorbachov.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Partiendo de la Cumbre con Reagan en Moscú en el verano de 1988, donde Washington se negó a aceptar la propuesta soviética de no intervención en los asuntos internos de los estados, la trayectoria de concesiones sucesivas a cambio de promesas que serían siempre incumplidas es una aleccionadora constante. “¿Pero cómo se podría convertir a Saúl en Pablo sin que mediara un trámite legal?” se pregunta Modrow. Para el último Primer Ministro de la RDA se pasó del “cambio a través de la fuerza” de Konrad Adenauer a un concepto mucho más exitoso -“cambio a través del acercamiento”-  que incluía a la vez la fuerza militar y la oferta de negociación y que contaba con la propensión de Gorbachov a no hacer nada que aprovechando las contradicciones interimperialistas contrarrestara la estrategia estadounidense, como cuando se negó a aceptar la invitación del Presidente francés Francois Miterrand para visitar juntos Berlín y enviar un mensaje común a Washington contra la unificación  alemana en la OTAN. </span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Hay un momento cumbre de la ¿ingenuidad? del máximo dirigente soviético. En marzo de 1990, ya aceptada por la URSS la reunificación alemana con permanencia en la OTAN, cosa que ni el propio gobierno de Bonn defendiera hasta poco antes, Gorbachov llama telefónicamente a Modrow para comunicarle “aspectos concretos” de sus conversaciones con el Secretario de Estado norteamericano James Baker y el canciller alemán Helmut Kohl, y le comenta su “sorpresa por la coincidente actitud de alemanes y norteamericanos” (!!!!), como si acabara de ingresar en el Primer año de vida del Círculo Infantil de la política internacional. </span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Pero aun después, el 30 de mayo Gorbachov rompió su propio récord en el ingenuómetro al anfirmar en una Cumbre en Washington con George Bush padre que una Alemania unida debería pertenecer tanto a la OTAN como al Pacto de Varsovia. </span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Hacia el final del libro hay un párrafo en que Modrow resume sus impresiones sobre la evolución del estilo de trabajo de Gorbachov: </span></p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;"><span style="color:#000000;"><em>“Al principio sobresalió por su capacidad de escuchar y por sus ideas originales. Pero estas virtudes desaparecieron pronto. El “demócrata” respetaba cada vez menos los modelos democráticos.”</em></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">La pregunta que surge en el lector es si cuando eso comenzó a suceder y “su ingenua conducta se repetía una y otra vez  a expensas de la URRS y sus aliados” la democracia interna del Partido estaba en condiciones de percatarse y actuar  a tiempo contra quien terminó disolviéndolo.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;"> <em>La Perestroika: Impresiones y confesiones </em>es un libro interesante y útil para todo el que se interese en los procesos que determinaron el fin de los experimentos socialistas en Europa. Su autor sigue siendo un convencido de la necesidad del socialismo como solución para los graves problemas que acosan a la humanidad y mira con esperanza los cambios de orientación socialista que a inicios del Siglo XXI se desataron en América Latina que hoy enfrentan graves desafíos. Precisamente, una edición en castellano de este título es sobre todo útil de este lado del mundo, donde Estados Unidos ha renovado su estrategia y pretende con su <em>soft power </em>seducir ingenuos para renovar su hegemonía y restablecer una dominación que la Revolución cubana comenzó a quebrar en nombre del socialismo hace más de cinco décadas. </span></p>
<p style="text-align:justify;"><em><span style="color:#000000;">Publicado en el Nro 3 de la Revista Cuba Socialista.</span> </em></p>
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		<title>&#8220;No viví en la Unión Soviética pero la echo de menos&#8221;</title>
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		<pubDate>Tue, 01 Sep 2015 11:54:15 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Rusia]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160;Ángel Ferrero El recuerdo de la Unión Soviética sobrevive entre sus antiguos ciudadanos pero también en una nueva generación que incluso nació después de su desintegración. MOSCÚ.- ¿Se puede tener nostalgia de algo que no se ha vivido? “En contra &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=50990">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-509910" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2015/09/timati-lone-utesov1.jpg?w=300"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><strong>Ángel Ferrero</strong></h5>
<p id="m69-68-70" style="text-align:justify;"><em><a href="http://wp.me/p10AwN-dgq"><img class="alignleft wp-image-50992 size-medium" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2015/09/timati-lone-utesov1.jpg?w=300" alt="timati-lone-utesov" width="300" height="176" /></a>El recuerdo de la Unión Soviética sobrevive entre sus antiguos ciudadanos pero también en una nueva generación que incluso nació después de su desintegración.</em></p>
<p id="m249-248-250" style="text-align:justify;">MOSCÚ.- ¿Se puede tener nostalgia de algo que no se ha vivido? “En contra de la opinión comúnmente aceptada, los procesos históricos<span id="more-50990"></span> no se han acelerado con la aparición de los medios de comunicación de masas”, escribe el <b>sociólogo ruso Borís Kagarlitsky</b>. “Los &#8216;historical tempi&#8217; –explica Kagarlitsky– no están determinados solamente por la velocidad de la transmisión de la información, sino también por la dinámica de la conciencia de las masas”.</p>
<p style="text-align:justify;">Más de siete décadas de comunismo soviético habían de dejar a la fuerza una honda huella psicológica en la población rusa. El recuerdo de la Unión Soviética sobrevive, obviamente, entre <b>sus antiguos ciudadanos</b>, cuyos sentimientos van desde el rechazo absoluto hasta la nostalgia por una época que, pese a todo, forma parte inseparable de sus biografías. Pero también se ha transmitido –y esto es lo interesante– a una nueva generación que no tiene edad suficiente como para recordar la URSS o que incluso nació después de su desintegración.</p>
<h2 id="m259-2-260" style="text-align:justify;">Tres jóvenes rusos y la URSS</h2>
<p id="m264-3-265" style="text-align:justify;">La revista <i>The Village </i>entrevistó recientemente a varios de estos jóvenes. El artículo ofrece una perspectiva poco habitual a este fenómeno, que si bien no es general, al menos sí que merece cierta atención.</p>
<p style="text-align:justify;">“Hace tiempo que <b>me intereso por la politología</b> y leo mucho sobre ideología. Sueño con la construcción del socialismo en Rusia, que los políticos trabajen por el bienestar de la gente y no al revés, porque así es como tendría que ser”, dice Kiril (15 años). Para Kiril, la Unión Soviética era <b>un país donde la gente “se sentía tranquila”</b>, ya que podía “recibir una educación gratuita, había trabajo y la vida era buena”. “Mis abuelos sabían qué les deparaba el futuro, había asistencia médica gratuita, y el Estado siempre ayudaba”, añade. Este quinceañero explica que no le importa dedicar parte de su tiempo libre a defender el pasado soviético de Rusia en los foros de Internet: “sí, todas estas conversaciones, por ejemplo, sobre que en la URSS no había productos, que los estantes estaban vacíos&#8230; tonterías. Todo eso ocurrió en los noventa. En tiempos de la Unión Soviética había de todo.”</p>
<p style="text-align:justify;">“Soy una persona muy alejada de los valores actuales”, confiesa por su parte Ígor (24 años). “<b>No le doy un valor especial al dinero,</b> cuánto gana una persona no es para mí ningún indicador de éxito”. Hijo de un funcionario del KGB y una ingeniera, a Ígor le gusta ver cine soviético –que considera mejor que el actual cine ruso– y escuchar al conocido<b>cantautor soviético Vladímir Vysotski</b>. “Claro, las cosas han cambiado, como se dice, &#8216;las cosas son ahora mejor&#8217;. Han pasado más de veinte años desde la desintegración de la URSS. ¿Pero qué ocurrió en los primeros cuarenta años de la Unión Soviética? No hay más que compararla con la Rusia prerrevolucionaria y la Rusia de preguerra, eran países diferentes. Uno era un país agrícola atrasado y el otro un país avanzado.”</p>
<p style="text-align:justify;">Como a Kiril, lo que más le atrae a Ígor de la URSS es <b>la seguridad que brindaba el Estado soviético a sus ciudadanos</b>. “Al hombre soviético se le acompañaba desde la cuna hasta la tumba. Y eso es algo que me gusta: naces, vas a la guardería, de la guardería vas a la escuela, de la escuela vas al instituto y la universidad, sales y tienes trabajo. Trabajas, recibes los vales, viajas. Eso es lo mínimo, la base. Y si quieres, siempre puedes conseguir algo más.” Aunque Ígor se muestra escéptico con el actual Gobierno, esta nostalgia –aunque él no la considera así– no le ha llevado a militar en ningún partido ni organización política. Todo lo contrario que Gueorgui (22 años), cuyo temprano interés por la historia de la URSS le llevó a afiliarse al Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR).</p>
<p style="text-align:justify;">“Todo comenzó en el instituto, cuando tenía 16 años”, explica Gueorgui. Fue entonces cuando comenzó “a <b>estudiar la historia del país</b>”: “la época de la Unión Soviética me enganchó, y comencé a estudiarla.” La URSS, continúa, “enseñó a la humanidad que hay un camino alternativo, que se pueden hacer las cosas de otra manera. Nos inspiraron los sindicatos occidentales y su lucha por los derechos. El esfuerzo y la abnegación de la gente que construyó el país y sobrevivió incluso a las peores épocas son motivo de admiración.” Los ciudadanos de la URSS eran “gente normal y corriente”, pero que hicieron grandes cosas.</p>
<p style="text-align:justify;">Con todo, para Gueorgui, cuyo ídolo es el cosmonauta Yuri Gagarin, no se trata sólo de los grandes proyectos, sino también de los pequeños detalles de la vida cotidiana. “Todo el mundo ha oído <b>hablar de las máquinas expendedoras</b> de soda, del hecho de que nadie robaba los vasos que habían en la máquina. Cosas pequeñas como ésta pueden llevar a cosas más grandes. Y de cosas pequeñas como ésta se pasaba a otras, a cosas que hoy prácticamente no se encuentran.” Este joven cree que “nuestra generación se queja demasiado”. “Todo está lleno de individualistas. Después de la guerra todo era mucho peor que ahora y sin embargo sobrevivieron. La gente luchó, reconstruyó lo destruido. ¿En qué soñaban entonces? ¡En 1961 Gagarin viajaba al espacio! Si él podía viajar, significaba que todos podíamos hacerlo (…) ¿Y ahora qué tenemos? Gente que dice: &#8216;Un iPhone 6. Tengo que comprármelo&#8217;. Eso es todo.”</p>
<h2 id="m269-4-270" style="text-align:justify;">En búsqueda de un continuum cultural</h2>
<p id="m274-5-275" style="text-align:justify;">Por supuesto, no todo el mundo piensa como Kiril, Ígor o Gueorgui. “No quiero ni oír hablar de la Unión Soviética”, contesta Nikolái (30 años) cuando se le pregunta por el artículo de The Village. “Es <b>la época de la historia de Rusia</b> que menos me gusta”, insiste. Y con todo, a Nikolái le encanta por ejemplo la arquitectura soviética, desde el neogótico estalinista hasta la modernista. “No me puedo imaginar viviendo en Alemania”, dice. Incluso entre quienes preferirían pasar página a este capítulo de la historia rusa, la URSS sigue siendo una presencia insoslayable.</p>
<p style="text-align:justify;">Algo que no ha pasado desapercibido a varios músicos rusos. “La nueva ola rusa abraza el chic soviético”, titulaba no hace mucho el diario <i>The Guardian</i> un artículo sobre este tema. En él se citaba <b>uno de los últimos videoclips de Timati</b> (Moscú, 1983), Utiosov. El título, como dicen los alemanes, es programa: Leónid Utiósov fue un cantante de jazz soviético (de hecho, el primero en obtener el título de Artista del Pueblo, en 1965), cuya voz sampleada –“muy bien”– acompaña a los raperos Timati y L&#8217;One en un vídeo musical que algunos han considerado la respuesta rusa a los clips de raperos estadounidenses con pitbulls y Mercedes.</p>
<p style="text-align:justify;">En el vídeoclip, una limusina ZIL llega a un polígono industrial donde se apilan varios contenedores. Del coche bajan los cantantes y un enorme oso pardo. Tras firmar un contrato, los raperos abren un contenedor donde se encuentra el vehículo de su elección: un viejo tanque soviético con el que aplastan varios automóviles mientras <b>desgranan sus simpatías por Rusia frente a Occidente</b>. “Me queda más cerca el gato Leopold que Mickey Mouse / me queda más cerca la canciones de Zemfira, y no las de Miley Cirus / Me queda más cerca Ded Moroz, y no Santa Claus”, rapea L&#8217;One, de origen georgiano. Toda la canción está repleta de referencias a la URSS y Rusia: la Copa Gagarin de la Liga Continental de Hockey, los diamantes de Yakutia, el caviar negro, la torre Ostánkino de Moscú, el águila bicéfala, el MiG-21, el fundador del esquema piramidal MMM, Serguéi Mavrodi… “En la mano izquierda un YotaPhone / en la derecha, Vyatski kvas”, con el que Timati brinda a la madre patria, no sin antes prometer correr el París-Dakar con un camión de la marca Kamaz.</p>
<h2 id="m284-7-285" style="text-align:justify;">Utiosov (Timati, 2015)</h2>
<p style="text-align:justify;">“En el hip-hop estadounidense utilizan canciones antiguas, <i>oldies</i> americanos como James Brown, Aretha Franklin, Nina Simone, cosas de los sesenta, setenta y ochenta, comenzando por Frank Sinatra”, ha dicho Timati. “¿Por qué no podemos hacer nosotros lo mismo? Estamos haciendo hip-hop y R&amp;B en Rusia, en ruso. ¿Por qué no usar <i>samples</i>?” Timati y L&#8217;One también son los autores, por cierto, de una canción –que da nombre a su última gira– que se llama GTO, siglas en ruso de <b>Preparación para el Trabajo y la Defensa</b>, un programa de ejercicio físico para toda la población de la URSS que el 24 de marzo de 2014 el Kremlin aprobó reintroducir.</p>
<p style="text-align:justify;">
<div class="embed"><iframe width="640" height="360" src="https://www.youtube.com/embed/DP6lcaNVP7U?feature=oembed" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></div>
</p>
<p style="text-align:justify;">Aunque quizá los más famosos, Timati y L&#8217;One no son los únicos. <b>La vieja música soviética es cada vez más interesante</b> para los jóvenes artistas como “base creativa”, afirma Artiom Makarsky, editor de la revista Look at Me. Makarsky –que es otro de los entrevistados por The Guardian– habla no sólo como observador, ya que él mismo pincha remixes de música soviética en el Strelka de Moscú, un club que se encuentra en la antigua fábrica de chocolate Octubre Rojo, hoy convertida en incubadora de empresas y tiendas de moda, y uno de los lugares habituales de reunión de los hipsters moscovitas. Según el editor de Look at Me, “los músicos jóvenes quieren encontrar un continuum ruso, encontrar una conexión con la cultura del pasado”. The Guardian cita algunos ejemplos (TenDJiz, Artek Elektronika, Electronica 302) y se deja otros (Midget Ninjas y su Soviet Bass).</p>
<p style="text-align:justify;">La Unión Soviética desapareció en 1991, pero parece que <b>sigue sobreviviendo en las sinapsis de muchos rusos</b>. En unos por nostalgia, en otros, por interés hacia sus raíces culturales, las mismas que los reformadores de los noventa pretendieron eliminar de la memoria colectiva con una terapia de shock que, además de económica, también fue política y cultural. Ese continuum entre la URSS y la Federación Rusa del que habla Makarsky había de ser, al fin y al cabo, algo natural, pero quedó truncado, de ahí que ahora se exprese en forma de nostalgia o recuperación cultural incluso entre quienes no vivieron en ella. El primer título que Marx pensó para el Manifiesto comunista era, según se dice, “espectros”, y eso es lo que parece que todavía se esconde en muchos lugares de Rusia. (Tomado de <em><a href="http://www.publico.es/internacional/no-vivi-urss-echo-menos.html" target="_blank">Público</a></em>)</p>
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