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	<title>La pupila insomne &#187; Teresita Fernández</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>Teresita en Santa Clara, como una flor y nada más</title>
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		<pubDate>Sat, 16 Nov 2013 12:42:37 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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		<category><![CDATA[Teresita Fernández]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160;Alexis Castañeda Pérez de Alejo Teresita Fernández volvió a Santa Clara en 1997, traída por Ramón Silverio para que se presentara en El Mejunje; según ella, había estado  20 años alejada de su ciudad natal. Silverio cuenta que la vio &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=36778">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-367790" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/11/foto-teresita-mejunje.jpg?w=300"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><strong>Alexis Castañeda Pérez de Alejo</strong></h5>
<div id="attachment_36779" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2013/11/14/36778/"><img class="size-medium wp-image-36779" alt="foto teresita mejunje" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/11/foto-teresita-mejunje.jpg?w=300" width="300" height="185" /></a><p class="wp-caption-text">Teresita en El Mejunje, Santa Clara</p></div>
<p style="text-align:justify;"><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Teresita/"><strong>Teresita Fernández</strong></a> volvió a Santa Clara en 1997, traída por Ramón Silverio para que se presentara en El Mejunje; según ella, había estado  20 años alejada de su ciudad natal.</p>
<p style="text-align:justify;">Silverio cuenta que la vio actuar en el teatro La Caridad a mediados de los setenta, toda vestida de negro, en medio del escenario vacío, solo acompañada de su <span id="more-36778"></span>guitarra y desgarrando canciones de amor; nunca pudo olvidar esta imagen y desde entonces se prometió traerla a Santa Clara.</p>
<p style="text-align:justify;">Una vez consolidado El Mejunje quiso cumplir la promesa, se presentó en su casa, allá en un barrio habanero, merodeó durante varias horas, hasta que pudo burlar el cerco que le tendían los coralillos y la celada de su jauría canina, y pudo convencerla para que hiciera el viaje.</p>
<p style="text-align:justify;">Ya aquí, la cantautora se dedicó a establecer relaciones con cuanta persona entraba a El Mejunje, siempre en su tono de prédica y con sus canciones. Una de esas noches alucinantes, ya tarde, sintió una algarabía y forcejeo violento en la puerta de la institución, rápidamente se presentó, tomó su guitarra y comenzó a cantarle a los bulliciosos, estos depusieron sus ánimos y quedaron encantados con su voz.</p>
<p style="text-align:justify;">Otra noche se sentó en la acera y convocó a los cocheros que aparcaban  cerca, formó un grupo que pronto fue creciendo con otros transeúntes, todos envueltos por la magia de sus narraciones y poemas.</p>
<p style="text-align:justify;">Como colofón de su visita Silverio le organizó un encuentro con las antiguas compañeras de la Escuela Normal para Maestros, y entre recuerdos, cantos y ocurrencias finalizó la estancia.</p>
<p style="text-align:justify;">En mayo de 1998, de vuelta otra vez en nuestra ciudad, llegó hasta la Catedral, allí improvisó una versión de “El gatico Vinagrito”, que la entonces estudiante de filología Clarisa Martínez –luego profesora de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas– tuvo el acierto de anotar, y que después publiqué en el boletín El Mejunje correspondiente a ese mes: “Dios no quiso que mi gato se perdiera / travieso se perdió por los tejados de mi pueblo (…) y me cuentan, que Vinagrito / por estar feo y chiquito / encontró muchos dueños / que al atardecer / me cuentan cantando y bailando / que Vinagrito está como si fuera un ángel / volando/volando / por el cielo”.</p>
<p style="text-align:justify;">En 1999 la encontré en la alturas de Pico Blanco, llevaba allí tres días con varios especialistas del Instituto Cubano del Libro y otros trabajadores del Centro Provincial del Libro y la Literatura, que junto a la ONG canaria Viento Sur, organizaban una biblioteca-ludoteca en la escuelita del lugar, también un taller pintura y modelado, de literatura, teatro y apreciación audiovisual. La presencia de Teresita en el intricado lugar del lomerío escambraico se convirtió en un acontecimiento conmovedor: los vecinos le traían café y tabaco, le pedían canciones; en la despedida no faltaron lágrimas. Esa noche ofreció en El Mejunje un inolvidable concierto que nombró como una de sus más bellas canciones de amor: “No puede haber soledad”.</p>
<p style="text-align:justify;">Este mismo año, la Editorial Sed de belleza, gracias a los empeños del poeta Alpidio Alonso,  publicó su poemario Arco tenso, con una hermosa y aprobatoria carta de Fina García Marruz y Cintio Vitier a manera de prólogo: “… libro que me parece espléndido, obra de madurez, de bien ganado arte de silencios que dejan oír mejor la música propia (…) Siempre creímos en ti. No temas a los truenos, que tú eres el trueno mayor”, apuntaron los poetas.  En la presentación del texto durante la  XIX Feria del Libro le fue entregado, además, el Zarapico, distinción cultural de más alto rango que otorga la Asamblea del Poder Popular, premio que la popular artista donó de inmediato a El Mejunje, porque “aquella era también su casa y allí podía estar”, argumentó.</p>
<p style="text-align:justify;">En viaje a  la zona de Ceibabo, junto a la brigada Los Colines que dirige Ramón Silverio, nos contó cómo a principio de los sesenta una cantante había versionado su canción “Cuando el sol”, eliminando la palabra Dios de uno de sus versos: “enseguida se fue del país, sin embargo yo sigo aquí, fiel a mi Patria y a mi Dios sin tener que mentir”,  afirmó.</p>
<p style="text-align:justify;">Cautivada por su ciudad, que le devolvía el embrujo de sus primeras inspiraciones, decidió contar su memorias a la periodista villaclareña Alicia Elizundia, libro luego ganador del Premio Uneac de Testimonio del año 2000, bajo el confesional título &#8220;Soy una maestra que canta&#8221;. Alicia publicaría años después &#8220;Amiguitos vamos todos a cantar&#8221;, texto donde recogió buena parte de sus canciones infantiles.</p>
<p style="text-align:justify;">Teresita Fernández fue parte de una generación santaclareña espléndidamente tocada por la música, que integran nombres igualmente altos como Ela O´Farril, Doris de la Torre, Moraima Secada y Gustavo Rodríguez, todos nacidos entre 1930 y 1932.</p>
<p style="text-align:justify;">Esta ha sido la comunión amorosa de una de las más grandes trovadoras cubanas con su ciudad, que le devolvió con creces sus afectos.</p>
<p style="text-align:justify;">Tal vez nunca lo supo, pero desde hace ya varios años, todos los Viernes de la Buena Suerte de El Mejunje, terminan, ya entrada la madrugada, con “Dame la mano y danzaremos”.</p>
<p style="text-align:justify;">Emociona ver cómo cientos de jóvenes entrelazan sus manos y arman la ronda “como una trenza de azahar”, prueba de que su prédica martiana, su vocación magisterial, ha impregnado hondo hasta llegar a las generaciones más recientes.</p>
<p style="text-align:justify;">Santa Clara tiene pues el compromiso de mantener y trasmitir el legado de modestia, entrega y cubanía de una mujer que vivió absolutamente libre, sin ataduras  y rígidas convenciones sociales, y que ha quedado sembrada en la ciudad, sencilla y amorosamente, “como una flor y nada más”.</p>
<p style="text-align:justify;">Artículo relacionado:</p>
<ul>
<li><a title="Haciendo memoria con Teresita" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2013/11/12/haciendo-memoria-con-teresita/">Haciendo memoria con Teresita</a></li>
</ul>
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		<title>Haciendo memoria con Teresita</title>
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		<pubDate>Tue, 12 Nov 2013 21:15:38 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160;Víctor Casaus Este lunes, al regreso de su despedida, busqué en la computadora la palabra TERESITA. Las pantallas se sucedieron llenando el aire de informaciones, fotos, manuscritos, cariños, risas, palabras escuchadas, canciones queridas. Testimonios inolvidables del amor. Pruebas al canto, &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=36712">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-367130" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/11/discoteresita.jpg?w=300"></div></div></td></tr></table><h5><strong><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/victor-casaus/">Víctor Casaus</a></strong></h5>
<p class="HTMLBody" style="text-align:justify;"><a href="http://wp.me/p10AwN-9y8"><img class="alignleft size-medium wp-image-36713" alt="DISCO+TERESITA" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/11/discoteresita.jpg?w=300" width="300" height="294" /></a>Este lunes, al regreso de su despedida, busqué en la computadora la palabra TERESITA. Las pantallas se sucedieron llenando el aire de informaciones, fotos, manuscritos, cariños, risas, palabras escuchadas, canciones queridas.</p>
<p style="text-align:justify;">Testimonios inolvidables del amor.</p>
<p style="text-align:justify;">Pruebas al canto, evidencias poéticas y poemas soñados o vividos, qué más da. La pantalla iluminada iluminaba otras <span id="more-36712"></span>verdades: qué cerca, qué juntos anduvimos desde la penumbra de El coctel, a donde íbamos a escucharla con cuatro pesos en el bolsillo y el corazón a punto de estallar cuando bajáramos después, Rampa abajo, rumbo al Malecón; hasta la claridad de las yagrumas en el patio del <a href="http://www.centropablonoticias.cult.cu/">Centro Pablo</a>, a donde fue tantas veces a regalar canciones y saberes, hermandades y confesiones de la niña de 7 años que nunca dejó de ser.</p>
<p style="text-align:justify;">Por eso se multiplican estas pantallas en su búsqueda de un nombre en diminutivo, así sin apellido en este momento, un nombre devolviendo la memoria de sus conciertos en los que no puede haber soledad, en los que <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/jose-marti/"><strong>Martí</strong></a>, hombrecito frágil y sabio y cojonudo y divino, vuelve a vivir entre nosotros, en la edad de oro de la voz de Teresita.</p>
<p style="text-align:justify;">Por eso crecen indetenibles las pantallas buscadoras, revelando nombres y títulos y músicas y aparece su letra en la portada del cuaderno Memoria del 2001:</p>
<p style="text-align:justify;"><em>La Habana, 14 de febrero dl 2001</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>Víctor y María,</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>Gracias por la memoria, por la generosidad de acordarse de que fuimos jóvenes y soñamos con echar a volar los sueños y hacerlos realidad como palomas. Gracias a nombre de los jóvenes, de todos los trovadores y juglares. Ese hermoso proyecto está creciendo y puede alcanzar un Universo de Amor.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>Cuenten conmigo para esa entrega total.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>Siempre,</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>Teresita</em></p>
<p style="text-align:justify;">Por eso ahora, casi al borde de que <em>A guitarra limpia</em>, ese universo de amor, cumpla sus quince años, traigo aquí las palabras con las que bienvenimos a Teresita por primera vez al patio de las yagrumas. Para cantar. Y para quedarse.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>DOS AÑOS A GUITARRA LIMPIA</strong></p>
<p style="text-align:justify;">El espacio<em> A guitarra limpia</em>, creado en nuestro Centro para difundir la obra de los trovadores y las trovadoras,  llega a su segundo año de existencia con el concierto No puede haber soledad, de Teresita Fernández.</p>
<p style="text-align:justify;">Para llegar hasta aquí hemos contado con el apoyo imprescindible de los cantautores de todas las generaciones y tendencias.  Los mayores, los fundadores, aportaron su presencia y sus canciones ya históricas a este espacio que apuesta por la continuidad creadora de esta forma de expresión y de amor que es la trova cubana. Los que llegan, los más jóvenes, aportaron su confianza en este espacio creado para ellos y trajeron su pasión, su palabra, sus criterios. No hay otro modo de construir un espacio cultural vivo y rico, actuante y transformador, que llame al disfrute de la belleza y a la necesidad de la reflexión.</p>
<p style="text-align:justify;">Durante estos dos años <em>A guitarra limpia</em> se ha convertido, para nuestra felicidad, en un espacio necesario, alentado por la solidaridad y el deseo de crear. Los conciertos que ocuparon el patio de nuestro Centro cada último sábado de mes se han continuado en los quince casetes producidos con las voces de casi todos los trovadores que nos acompañaron a guitarra limpia. Nos satisface especialmente que junto a los autores mayores (Augusto Blanca, Vicente Feliú, Sara González) alternaran las voces ya imprescindibles de la generación siguiente (Gerardo Alfonso, Carlos Varela, Santiago Feliú) y empezaran a encontrar el espacio que merecen las voces más jóvenes que, en algunos casos, vieron recogidas por primera vez sus canciones  en los casetes <em>A guitarra limpia</em> (Rita del Prado, Diego Cano, Heidi Igualada, Samuel Águila).</p>
<p style="text-align:justify;">Por todo ello es particularmente hermoso y significativo que en este concierto del segundo aniversario de <em>A guitarra limpia</em> nos acompañe Teresita Fernández, trovadora de los niños y de los mayores que se resisten a dejar de ser niños; conversadora incansable e incansable globalizadora de la ternura, martiana y cristiana, contemporánea nuestra e indagadora en los misterios del futuro que también, de alguna forma, nos pertenecerá.</p>
<p style="text-align:justify;">Teresita ha llenado, llena, un espacio insustituible en el panorama de la canción cubana: lo ha hecho con perseverancia y con amor, con poesía y con humildad. Y al mismo tiempo llenó, ha llenado, los pequeños, enormes espacios de nuestras vidas personales (si las hay): ahí está en las noches del Coctel, en los sesenta, y en los días del Parque Lenin después, y en los discos de Martí y en la Ronda de Gabriela, y en tanta melodía que nos ha ayudado a vivir, a ser y a estar, como precisaría el Bola que una vez dijo el más hermoso piropo a esta trovadora indetenible: &#8220;Usted no necesita más adorno que la canción&#8221;.</p>
<p style="text-align:justify;">Setenta años en la vida de esta gran artista nuestra. Dos años en la existencia de <em>A guitarra limpia</em>, este pequeño espacio para la inmensa trova cubana. Motivos diversos y únicos para repetir: aquí estamos y seguimos.</p>
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