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	<title>La pupila insomne &#187; Simón Bolívar</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>La Celac y la rebeldía de los pueblos</title>
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		<pubDate>Thu, 23 Jan 2014 05:30:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[iroelsanchez]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#160;Ángel Guerra Cabrera La unidad de Nuestra América, propósito de Bolívar y Martí, ha experimentado significativos avances en la última década. Así lo testimonia la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (Celac), ya a unas horas de &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=38757">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-387580" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2014/01/0-cuba_celac2014.jpg?w=300"></div></div></td></tr></table><h5><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/angel-guerra-cabrera/"><strong>Ángel Guerra Cabrera</strong></a></h5>
<p style="text-align:justify;"><a href="http://wp.me/p10AwN-a57"><img class="alignleft size-medium wp-image-38758" alt="cuba_celac2014" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2014/01/0-cuba_celac2014.jpg?w=300" width="300" height="181" /></a>La unidad de Nuestra América, propósito de <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/bolivar/"><strong>Bolívar</strong></a> y <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/jose-marti/"><strong>Martí</strong></a>, ha experimentado significativos avances en la última década. Así lo testimonia la <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/CELAC/"><strong>Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (Celac)</strong></a>, ya a unas horas de su <a title="Cumbre de la CELAC: Quién camina y hacia dónde" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2014/01/22/cumbre-de-la-celac-quien-camina-y-hacia-donde/"><strong>II Cumbre</strong></a>, que tendrá lugar en La Habana del 25 al 29 de enero. La Celac es la primera organización que reúne a todos los Estados de América <span id="more-38757"></span>Latina y el Caribe sin la presencia de <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/estados-unidos/"><strong>Estados Unidos</strong></a>, Canadá o Europa, y ya por eso sólo significa un paso importantísimo hacia una mayor independencia regional.</p>
<p style="text-align:justify;">La Celac alumbró como proyecto, a escala de todos los gobiernos de la región, en la I Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo (CALC), celebrada en diciembre de 2008 en Brasil con la presencia de sus 33 actuales miembros.  La II cumbre, efectuada en Playa del Carmen, México, el 23 de febrero de 2010 a la vez que reunía al Grupo de Río (<a href="http://www.ecured.cu/index.php/Grupo_de_R%C3%Ado">http://www.ecured.cu/index.php/Grupo_de_R%C3%Ado</a>), acordó la constitución de la Celac y un cronograma de trabajo que culminó con su nacimiento en Caracas en diciembre de 2011.</p>
<p style="text-align:justify;">La capital de <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/venezuela/"><strong>Venezuela</strong></a> era el escenario idóneo para ese acontecimiento pues nadie había hecho tanto –y seguiría haciendo- como el presidente <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/hugo-chavez/"><strong>Hugo Chávez</strong></a> a lo largo de su mandato, por la unidad y la integración de nuestros pueblos.</p>
<p style="text-align:justify;">Pero las cumbres no bastarían para explicar cómo se llegó a expresar de forma institucional una pujante conciencia de unidad latinocaribeña, que recibió un enorme impulso desde fines de la década de los noventa.</p>
<p style="text-align:justify;">Fue la lucha de los pueblos latino-caribeños contra las políticas neoliberales la que llevó a Chávez al gobierno y más tarde a Lula, Kirchner, <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/evo-morales/"><strong>Evo Morales</strong></a>, Daniel Ortega, <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/rafael-correa/"><strong>Correa</strong></a> y Pepe Mujica. Ello creó una correlación de fuerzas que hizo posible construir una infraestructura institucional que sostuviera la unidad y la integración regionales en el marco de un importante cambio en la balanza internacional impulsado por la emergencia de los BRICs.</p>
<p style="text-align:justify;">Surgió la <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/ALBA/"><strong>Alba</strong></a> integrada por Venezuela y <strong>Cuba</strong> de la mano de Chávez y <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/fidel-castro/"><strong>Fidel</strong></a>, a la que se sumarían los nuevos gobiernos antineoliberales de Bolivia, Nicaragua, Ecuador así como Antigua y Barbuda, Dominica y San Vicente y las Granadinas, estados insulares del Caribe anglófono. En 2005 se crea Petrocaribe a instancias de Venezuela, que brinda petróleo en términos solidarios y salvó de una catástrofe económica a varios países del Caribe que ya no podían sufragar los altos precios del crudo.</p>
<p style="text-align:justify;">Fruto de esta corriente nace<a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Unasur/"><strong> Unasur</strong></a> (2008), integrada por todos los estados suramericanos, que se ha constituido en un valioso foro de concertación política y realizado importantes acciones de defensa de la voluntad popular, como sus resueltas medidas contra los intentos de golpe de Estado a Evo Morales y Rafael Correa.</p>
<p style="text-align:justify;">La Celac es el escalón más alto de la construcción unitaria regional al reunir a la totalidad de sus Estados, incluyendo a los miembros del Caricom, unidos a los iberoamericanos por una historia común de dominación colonial y neocolonial y por heroicas luchas iniciadas con la Revolución Haitiana, precursora de la independencia de América Latina (1791-1804).  El trayecto hacia su constitución y su funcionamiento desde la cumbre de Caracas hasta la de Santiago de Chile y la de La Habana ha evidenciado que gobiernos con ideologías opuestas pueden trabajar por objetivos consensuados que abonan hacia la cooperación y la independencia de los estados miembros, así como  a su aporte a la paz mundial.</p>
<p style="text-align:justify;">En particular la presidencia <i>pro témpore</i> cubana es una muestra incontrovertible de ello al colocar al frente de la organización a un estado de ideología socialista y marxista al que Estados Unidos bloquea e intenta destruir. Cuba ha trabajado en estrecha colaboración con Chile y Costa Rica (gobiernos de derecha) y Haití –la llamada <i>troika</i> ampliada- en la coordinación de una agenda que ha dado voz propia a la región en los foros internacionales y la ha acercado a naciones y mecanismos integracionistas de Asia y África con los que muchos países de <strong><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/america-latina-y-el-caribe/">América Latina y el Caribe</a></strong> apenas habían tenido relaciones. El discurso del canciller cubano ante la Asamblea General de la <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/ONU/"><strong>ONU</strong></a> a nombre de la Celac es también una excelente prueba de lo que afirmo.</p>
<p style="text-align:justify;">Cuba propone a esta cumbre convertir en una región de paz el territorio de la Celac donde las diferencias se solucionen políticamente y sin el uso de la fuerza y dar una lucha frontal contra el hambre y la desigualdad en la zona más desigual del planeta.</p>
<p>Twitter: <a href="https://twitter.com/aguerraguerra">@aguerraguerra</a></p>
<p>Artículos relacionados:</p>
<ul>
<li><a title="Cumbre de la CELAC: Quién camina y hacia dónde" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2014/01/22/cumbre-de-la-celac-quien-camina-y-hacia-donde/">Cumbre de la CELAC: Quién camina y hacia dónde</a></li>
<li><a title="La Celac y las luchas contra el neoliberalismo(I)" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2013/01/31/la-celac-y-las-luchas-contra-el-neoliberalismoi/">La Celac y las luchas contra el neoliberalismo(I)</a></li>
<li><a title="La Celac y las luchas contra el neoliberalismo (II)" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2013/02/07/la-celac-y-las-luchas-contra-el-neoliberalismo-ii/">La Celac y las luchas contra el neoliberalismo (II)</a></li>
</ul>
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		<title>José Martí para una cultura latinoamericana de la naturaleza</title>
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		<pubDate>Tue, 26 Nov 2013 11:34:39 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160;Guillermo Castro H. Para Patricia Pinheiro de Melo, en Recife.  Ayer desde mañana La trascendencia de la obra de José Martí en la formación y las transformaciones de nuestra América a lo largo de nuestro siglo XX &#8211; de cuyo &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=37089">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-370900" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/11/marti-raulmartinez.jpg?w=300"></div></div></td></tr></table><h5 align="left"><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/guillermo-castro-h./"><strong>Guillermo Castro H.</strong></a></h5>
<address style="text-align:right;"><em>Para Patricia Pinheiro de Melo, en Recife.</em></address>
<p align="left"> <a href="http://wp.me/p10AwN-9Ed"><img class="alignleft size-medium wp-image-37090" alt="marti-raulmartinez" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/11/marti-raulmartinez.jpg?w=300" width="300" height="230" /></a><b>Ayer desde mañana</b></p>
<p style="text-align:justify;" align="left">La trascendencia de la obra de <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/jose-marti/"><strong>José Martí</strong></a> en la formación y las transformaciones de nuestra América a lo largo de nuestro siglo XX &#8211; de cuyo nacimiento da fe su ensayo <i>Nuestra América</i>, publicado en enero de 1891-, no puede ni debe ser juzgada mediante la sola referencia a su tiempo y su circunstancia. Martí, en efecto, debe ser <span id="more-37089"></span>juzgado en primer término por su pertinencia para la construcción de nuestras opciones de futuro.</p>
<p style="text-align:justify;" align="left">Al presente, los problemas que nos presenta esa tarea de construcción están cada vez más determinados, en lo general, por las amenazas a nuestra especie que se derivan de la crisis ambiental global en que ha venido a desembocar el desarrollo del capitalismo a escala mundial. Al propio tiempo, en lo particular, esos problemas se expresan en el papel que desempeña nuestra América en el desarrollo de esa crisis, a partir de tres tendencias dominantes en la historia ambiental inmediata de nuestra región.</p>
<p style="text-align:justify;" align="left">La primera de esas tendencias consiste en la creciente importancia de la región como última gran reserva de recursos naturales (hídricos, bióticos, minerales, forestales, agropecuarios) del mercado global, derivada del hecho de que nuestra América sólo vino a ingresar a la Edad de los Metales a partir del siglo XVI, junto con su ingreso a la condición de región periférica del moderno sistema mundial, hoy en crisis.<a title="" href="#_ftn1">[1]</a> La segunda tendencia está asociada al hecho de que esa transformación opera a través de procesos de acumulación mediante la expropiación de quienes han venido ocupando los territorios donde se ubica lo fundamental de ese patrimonio: así, por ejemplo, se estima que un tercio de esa enorme frontera interior está habitada por pueblos originarios, y el resto por poblaciones mestizas y afroamericanas de economía campesina.</p>
<p style="text-align:justify;" align="left">A lo anterior se agrega, en tercer lugar, la tendencia a la urbanización que ha llevado a nuestra América a convertirse, en el curso de apenas dos generaciones, en una región en la que el 70% de la población reside ya en áreas urbanas, superando el promedio mundial, de 50%. En nuestro caso, además, ese desarrollo urbano ha tenido un carácter desordenado, especulativo y predatorio, y genera una huella ecológica tan extensa como nociva, que se combina con la del extractivismo como forma dominante de explotación de los recursos naturales para generar procesos de deterioro ambiental de alcance y complejidad cada vez mayores.</p>
<p style="text-align:justify;" align="left">Y, finalmente, está el hecho en curso de que estos procesos han generado importantes movimientos sociales de una creciente impronta ambiental que, si en las fronteras de recursos se resisten a la acumulación por expropiación, en las áreas urbanas demandan condiciones básicas de vida, en particular aquellas relacionadas con el acceso al agua, la energía y la recolección de desechos. Estos movimientos, a su vez, tienden a converger con una tradición intelectual de crítica a las consecuencias ambientales del desarrollo en la región, la cual – con altibajos &#8211; se remonta en su forma contemporánea a la década de 1980. De esa convergencia emerge un ambientalismo de base social cada vez más amplia, y de gran fecundidad cultural.</p>
<p style="text-align:justify;" align="left">Es en ese marco donde cabe ubicar la renovación de una cultura latinoamericana de la naturaleza, entendida como aquella que expresa los valores y las normas que definen la interacción entre los sistemas sociales y los sistemas naturales en una sociedad determinada. En ese sentido, a su vez, la cultura de la naturaleza expresa también la <i>naturaleza social de la cultura</i> de la que ella hace parte, sobre todo en lo que hace al lugar que ocupan las relaciones con el entorno natural en la visión del mundo dominante en cada sociedad, y en los hábitos de conducta y pensamiento correspondientes a la misma. En nuestro caso, los orígenes de esa cultura se remontan a la Reforma Borbónica de mediados del siglo XVIII, para adquirir su primera madurez crítica a finales del siglo XIX y principios del XX, al calor de los debates sobre la necesidad de superar los límites de la Reforma Liberal de 1850 &#8211; 1875, que había venido a desembocar en el Estado Liberal Oligárquico.</p>
<p style="text-align:justify;" align="left">Aquellos debates tuvieron por objeto la transformación del Estado Liberal Oligárquico en otro de carácter Liberal Democrático, capaz de representar el interés general de sus habitantes en su propio territorio, y en el mercado mundial. Los de nuestro tiempo buscan trascender los límites políticos del Estado neoliberal productivista, en busca de formas nuevas de organización social y política que hagan viable una vida buena para nuestra gente, sin poner peligro las posibilidades de desarrollo futuro de la especie que somos.</p>
<p style="text-align:justify;" align="left">La formación y desarrollo de una historia ambiental latinoamericana hace parte de ese proceso mayor. Si bien ella hace de su propia región su ámbito de estudio inmediato, no se limita a ser una historia ambiental de <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/america-latina/"><strong>América Latina</strong></a>, sino que le ofrece voz propia a la participación de los historiadores latinoamericanos en el estudio del ámbito mayor de su campo, que es el proceso de formación y crisis del ambiente global formado por el desarrollo del moderno sistema mundial. Es en ese marco, también, donde adquiere pleno sentido la discusión del aporte de José Martí a la formación y desarrollo de la cultura de la naturaleza característica de las sociedades de nuestra América.</p>
<p style="text-align:justify;" align="left"><b>Primus inter pares</b></p>
<p style="text-align:justify;" align="left">De José Martí cabe decir fue, al mismo tiempo, el más universal de los cubanos y el primero entre sus pares hispanoamericanos. Sus ideas sobre la naturaleza, en efecto, forman parte del universo más amplio de preocupaciones, intereses y lecturas que compartió con un amplio número de jóvenes intelectuales de la región, que se percibían a sí mismos como modernos en la medida en que se ejercían como liberales en lo ideológico, demócratas en lo político, y patriotas en lo cultural, y aspiraban desde allí a representar con voz propia a sus sociedades en lo que entonces era llamado “el concierto de las naciones”. En esta perspectiva, Martí ofrece al menos tres aportes de especial interés para una historia de lo ambiental como problema en nuestra cultura.</p>
<p style="text-align:justify;" align="left">El primero consiste en sus observaciones dispersas acerca de las interacciones entre la historia humana y la historia natural, sintetizadas en la idea de que <em>“Cuando se estudia un acto histórico, o un acto individual, se ve que la intervención humana en la naturaleza acelera, cambia o detiene la obra de ésta, y que toda la historia es solamente la narración del trabajo de ajuste, y los combates, entre la Naturaleza extrahumana y la Naturaleza humana&#8230;”</em> El segundo, en su lectura –entre 1881 y 1895 y siempre en la perspectiva de su interés en la construcción de naciones modernas en las antiguas colonias de <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/espana/"><strong>España</strong></a> en América–, de autores que iban sentando las bases de lo que llegaría a ser la moderna cultura ambiental anglosajona, desde Henry David Thoreau hasta Charles Darwin. Y el tercero, en su incorporación de lo natural al campo de lo político, ya a principios de la década de 1890.</p>
<p style="text-align:justify;" align="left">Estas fechas son por demás relevantes. Los <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/estados-unidos/"><strong>Estados Unidos</strong></a> en que residiera Martí iniciaban la formidable transición que medio siglo después los llevaría a una posición hegemónica entre las potencias Noratlánticas. El desarrollo de los grandes monopolios que surgían de la fusión del capital financiero y el capital industrial constituía ya el rasgo más visible de esa transición, y Martí fue de los primeros latinoamericanos cultos de su tiempo en captar las implicaciones sociales que se derivaban de la traducción, en poderío político, del poder económico así acumulado por esa nueva forma de organización del capitalismo norteamericano.</p>
<p style="text-align:justify;" align="left">En lo que hace a la dimensión ambiental de ese proceso, la clausura oficial de la frontera interior de los Estados Unidos en 1890, daría lugar al despliegue de dos tendencias que vendrían a ser características de la relación de los norteamericanos con el mundo natural. Por un lado, la expansión hacia el exterior en nombre de la lucha por el control de recursos naturales estratégicos en ultramar, y de los mercados asociados a las mismas; por otro, la lucha por la conservación de los recursos naturales en su propio territorio.</p>
<p style="text-align:justify;" align="left">La primera de esas tendencias se vinculaba directamente al expansionismo militar y económico, y vendría a figurar con especial relevancia en el proceso de construcción y administración del Canal de Panamá, por ejemplo. La segunda, en cambio, tendió a vincularse con aquella corriente democrática de la cultura norteamericana que, a partir de Tom Paine y Thomas Jefferson, se prolongaría en la obra de pensadores como Henry David Thoreau, Ralph Waldo Emerson, Walt Whitman y Henry George, hacia los que Martí demostraría desde temprano una clara afinidad.</p>
<p style="text-align:justify;" align="left">En esta perspectiva, la afinidad de Martí con la vertiente democrática de la cultura Noratlántica de su tiempo sólo puede ser comprendida tomando en cuenta su constante crítica a aquella otra vertiente que buscaba, en la experiencia de la conquista de la frontera interior –la de aquellos bosques donde “el aventurero taciturno caza hombres y lobos, y no duerme bien sino cuando tiene de almohada un tronco recién caído o un indio muerto”–, y en filósofos como Herbert Spencer, bases ideológicas que justificaran el renovado expansionismo norteamericano.</p>
<p style="text-align:justify;" align="left">Esa postura puede ser apreciada en la forma en que la obra de Martí aborda un conjunto de figuras clave en las ciencias naturales y humanas del mundo Noratlántico de su tiempo, como Charles Darwin, el propio Spencer, y Henry David Thoreau. Darwin, en particular, constituye un importante referente de seriedad y dedicación en el trabajo científico, y los rasgos más generales de su obra son objeto de comentario bien informado, sobre todo en relación al problema de la universalidad del conocimiento en un mundo signado por la inequidad entre los hombres como entre sus naciones.</p>
<p style="text-align:justify;" align="left">En ese comentario, Martí destaca a un tiempo las importancia de las ideas de Darwin para sostener la existencia de una identidad fundamental en el género humano, y el papel desempeñado por la naturaleza americana en el surgimiento y desarrollo de esas ideas. “El genio de este hombre”, dice en 1882, “dio flor en América; nuestro suelo incubó; nuestras maravillas lo avivaron; lo crearon nuestros bosques suntuosos; lo sacudió y puso en pie nuestra naturaleza potentísima”. Y, como para darle aliento aun mayor a lo que propone, el artículo que dedica a la muerte del sabio inglés incluye algunas de las descripciones más ricas del mundo natural americano –las selvas de <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/brasil/"><strong>Brasil</strong></a>, las pampas argentinas, la Patagonia y la Tierra del Fuego, el centro y el Norte Chico chilenos– creadas por nuestra literatura.</p>
<p style="text-align:justify;" align="left">Y es también desde esa perspectiva americana que juzga Martí la obra de Darwin en su doble dimensión, científica y filosófica. “Cargada así la mente”, dice, “<em>volvió el sabio de América a Europa</em>” y, ya en su patria, echaba “<em>con los ojos mentales, a andar a la par los animales de las diversas partes del globo</em>”, pero también recordaba “<em>más con desdén de inglés que con perspicacia de penetrador, al bárbaro fueguino, al africano rudo, al ágil zelandés, al hombre nuevo de las islas del Pacífico</em>”. De ello resultaba, para Martí, que Darwin –“<em>como no ve el ser humano en lo que tiene de compuesto, ni pone mientes cabales en que importa tanto saber de dónde viene el efecto que le agita y el juicio que le dirige, como las duelas de su pecho o las murallas de su cráneo</em>”– diera en pensar “<em>que había poco del fueguino a los simios, y no más del simio al fueguino que de éste a él</em>”.</p>
<p style="text-align:justify;" align="left">Con todo, el modo y los propósitos conque acudía a dialogar Martí resaltan en el párrafo con el que concluye el artículo que dedica a la memoria del naturalista inglés. “Bien vio”, dice allí, “<i>a pesar de sus yerros, que le vinieron de ver, en la mitad del ser, y no en todo el ser</i>,<b> </b>quien vio esto; y quien preguntó a la piedra muda, y la oyó hablar; y penetró en los palacios del insecto, y en las alcobas de la planta, y en el vientre de la tierra, y en los talleres de los mares. Reposa bien donde reposa: en la abadía de Westminster, al lado de héroes”.</p>
<p style="text-align:justify;" align="left">Otro es el caso del aprecio de Martí por Henry David Thoreau. Ya en 1881 lo llamaba “el trascendentalista, el místico, el filósofo natural de Massachussets”, resaltando aquel íntimo nexo en que lo ético y lo estético convergen en una misma relación simultánea del individuo con sus semejantes y con su mundo natural. Hay aquí una huella romántica, por supuesto, pero hay, sobre todo, la valoración de una actitud que –en su aparente retiro del mundo– expresa un triple compromiso de índole muy cercana a las más íntimas convicciones del propio Martí: el de la armonía de la naturaleza ante las pasiones desordenadas de la sociedad capitalista norteamericana en ascenso; el del papel de la síntesis intuitiva en el proceso del conocer y, por último, el de una vocación libertaria enemiga de todo prejuicio y de toda restricción externa al ejercicio de la propia creatividad.</p>
<p style="text-align:justify;" align="left">En efecto, tanto la lectura de <i>Walden</i>, su libro clásico, como la de textos de tono militante como <i>Civil Desobedience </i>nos revelan en aquel “filósofo natural” a un crítico temprano, severo y consistente del impacto del capitalismo sobre la vida y la cultura de sus conciudadanos, al punto de afirmar en 1861 que:</p>
<p style="text-align:justify;" align="left">Este mundo es un lugar de negocios&#8230; Si un hombre que ama los bosques camina por ellos durante la mitad de cada día, se arriesga a ser visto como un vago; pero si dedica todo su día a la especulación, destrozando esos bosques y dejando pelada a la tierra antes de que haya llegado su hora, es estimado como un ciudadano industrioso y emprendedor. ¡Como si un pueblo no tuviese más interés en sus bosques que derribarlos!</p>
<p style="text-align:justify;" align="left">De este modo, el diálogo entre culturas que emprende Martí a partir de 1880, y que prolonga hasta el fin de sus días, sólo requiere atender a dos condiciones. Por un lado, la de no suponer “por antipatía de aldea, una maldad ingénita y fatal al pueblo rubio del continente, porque no habla nuestro idioma, ni ve la casa como nosotros la vemos, ni se nos parece en sus lacras políticas, que son diferentes de las nuestras”; por el otro, la de que la América nuestra se de a conocer –“una en alma e intento”–, de modo que el vecino “no la desdeñe”, ni agregue con ello nuevos elementos de peligro al período “de desorden interno o de precipitación del carácter acumulado del país” al que entonces ingresaban los Estados Unidos.</p>
<p style="text-align:justify;" align="left">A esas advertencias, en todo caso, llega Martí a lo largo de dos grandes etapas en su tratamiento del tema. En la primera, centrada en sus colaboraciones para el periódico <i>La América</i>, de Nueva York, y <i>La Opinión Nacional</i>, de Caracas, entre 1881 y 1884, su atención se concentra en las relaciones entre el desarrollo de la ciencia y la tecnología, la economía y la naturaleza, en busca de alternativas para una inserción más productiva y justa de América Latina en el mercado mundial, en creciente conflicto con el modelo de crecimiento hacia fuera impulsado por el Estado Liberal Oligárquico.</p>
<p style="text-align:justify;" align="left">Lo propuesto por Martí, en efecto, incluye una producción diversificada que evite los riesgos de la especialización excesiva; adecuada al potencial ecológico de cada país; centrada primordialmente en una agricultura tecnificada, bien articulada a la industria, y capaz de garantizar la integración social a través de la promoción del bienestar de las mayorías ciudadanas mediante el acceso a la tierra, a una educación adecuada a la lucha por el progreso en sus propias circunstancias, y a empleos productivos.</p>
<p style="text-align:justify;" align="left">Pero, y sobre todo, entre 1889 y 1891 –en lo que va de sus reportajes a <i>La Nación</i>, de Buenos Aires, sobre la Conferencia Internacional Americana y la Conferencia Monetaria de las Repúblicas de América, a la publicación en Nueva York y México de su ensayo <i>Nuestra América</i>– el tema ambiental aparece en Martí cada vez más vinculado al problema de la autodeterminación nacional, hasta que ambos se fusionan virtualmente, y la naturaleza se ve convertida en una categoría central de su discurso político.</p>
<p style="text-align:justify;" align="left">De <i>Nuestra América</i> podría decirse, en esa perspectiva, que es el acta de nacimiento de nuestra contemporaneidad. Allí, el que fuera un joven liberal radical en el México de Lerdo de Tejada, y admirador entusiasta de los primeros momentos del gobierno de Justo Rufino Barrios en Guatemala, rompe con el liberalismo triunfante de su tiempo, y plantea de modo abierto los que serían grandes temas de la política y la cultura latinoamericanas a partir de la revolución mexicana de 1910-1917. Y resulta notable que esa ruptura se produzca, además, mediante un vigoroso esfuerzo por trascender el paradigma oligárquico sintetizado de manera tan admirable en 1845 por Domingo Faustino Sarmiento.</p>
<p style="text-align:justify;" align="left">En ese esfuerzo, Martí empieza por definir en su ensayo al “buen gobernante en América” como:  “el que sabe con qué elementos está hecho su país, y cómo puede ir guiándolos en junto, para llegar, por métodos e instituciones nacidos del país mismo, a aquel estado apetecible donde cada hombre se conoce y se ejerce, y disfrutan todos de la abundancia que la Naturaleza puso para todos en el pueblo que fecundan con su trabajo y defienden con sus vidas”.</p>
<p style="text-align:justify;" align="left">Para que ello sea posible, agrega, el gobierno debe “nacer del país”; su “espíritu” debe ser “el del país”, y su forma debe “avenirse a la constitución propia del país”, de modo que –en suma– no sea más que “el equilibrio de los elementos naturales del país”. Y a esa definición la sigue el corolario famoso en que Martí, tras señalar que la inestabilidad recurrente de la región sólo prueba que “el libro importado ha sido vencido en América por el hombre natural”, desafía al sentido común de su tiempo –y para muchos aun, del nuestro – para afirmar: “No hay batalla entre la civilización y la barbarie, sino entre la falsa erudición y la naturaleza”.</p>
<p style="text-align:justify;" align="left">El propio planteamiento es inquietante: estamos ante un discurso nuevo, en el que lo social y lo político, lo natural y lo cultural, se fusionan en un todo indesligable, y la naturaleza misma es reformulada como categoría política, directamente asociada a la reivindicación de los sectores no capitalistas como actores legítimos del proceso político. Y al situar así la discusión, abre paso al rescate de la cultura de la naturaleza de los sectores populares como elemento legítimo en la definición de la identidad cultural de la región.</p>
<p style="text-align:justify;" align="left"><b>Lo natural como social, y la naturaleza como categoría política</b></p>
<p style="text-align:justify;" align="left">Poner en movimiento una reforma cultural y moral de un alcance así, por supuesto, es un problema más fácil de plantear que de resolver. De sus años de juventud en <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/mexico/"><strong>México</strong></a>, por ejemplo, databan las dudas de Martí sobre el lugar de los indígenas en el proceso de construcción de los nuevos Estados latinoamericanos. “¿Quién despierta a este pueblo sin ventura?”, se pregunta, “¿Quién reanima este espíritu aletargado?”. Porque, afirma: “<em>No está muerto: está dormido. No rehúye, espera. El tomará la mano que le tiendan; él se ennoblece con el conocimiento de sí mismo, y esa raza, llena de sentimientos primitivos, de natural bondad, de entendimiento fácil, traerá a un pueblo nuevo una existencia nueva, con todo el adelanto que ofrece la moderna vida, con la pureza de afectos y de miras, el vigoroso empuje, la aplicación creadora de los que conservan el hombre verdadero en la satisfacción de sus apetitos, el cumplimiento de sus necesidades, y la soledad de una existencia escondida y tranquila</em>”.</p>
<p style="text-align:justify;" align="left">En esta perspectiva, la síntesis de lo natural y lo cultural –que hace de la “Naturaleza” un concepto central en el discurso político martiano – vincula el tema del progreso al problema de la construcción de una autodeterminación nacional sustentada en la construcción de sociedades democráticas en América Latina. Con ello, además, la “Naturaleza” pasa, de la función de expresar un orden de factores extrahumanos, a designar la especificidad de los problemas y las potencialidades de las nuevas sociedades latinoamericanas, particularmente en lo relativo a la necesidad de trascender el discurso liberal dominante para abrir paso a la tarea de concebir un modelo de sociedad distinto al dominante ya en toda la región.</p>
<p style="text-align:justify;" align="left">El curso de los acontecimientos, sin embargo, convirtió las esperanzas de la modernidad en la condena a la dependencia, sin que estas sociedades llegaran a superar de manera clara y suficiente los males del legado colonial. La vieja economía de rapiña se diversificó y se intensificó, sin dejar de ser en ningún momento la forma fundamental de nuestra inserción en el mercado mundial. En el Estado Liberal Oligárquico, hegemónico en la región entre 1880 y 1930, la colonia siguió “viviendo en la República”, confirmando así que el problema de la independencia “no era el cambio de forma, sino el cambio de espíritu”. De este modo, la visión “imperial” de las relaciones entre el mundo social y el natural siguió vigente incluso cuando su promesa aparente empezaba a presentarse como una fatalidad, como la percibió en 1905 Euclides Da Cunha, al ver a los brasileños “condenados a la civilización”, y preguntarse:</p>
<p style="text-align:justify;" align="left">¿Cómo obtener una combinación armoniosa, una síntesis entre lo que fue aprendido en los libros y en la convivencia urbana, con esos extraños peligrosos, tan brasileños como nosotros? ¿Cómo comprenderlos, cómo entenderlos, cómo confraternizar con ellos, si son tan diferentes a nosotros, si no aceptan nuestra ciencia, si no aceptan nuestra revolución? ¿Cómo pueden no admitir que nosotros estamos en lo cierto y ellos están equivocados? ¿Por qué nos odian?</p>
<p style="text-align:justify;" align="left">De este modo, la obra de José Martí, al señalar con pasión y claridad tan singulares la persistencia de la falla geológica que llevaba al choque recurrente entre “el mestizo autóctono” y el “criollo exótico”, dejó establecida –como un desafío que a la larga resultaría imposible de salvar para la hegemonía de sus adversarios–, aquella máxima sencilla que planteara en <i>Nuestra América</i>, en torno a la cual se decide hoy buena parte del futuro de la región toda: “<em>Conocer es resolver. Conocer el país, y gobernarlo conforme al conocimiento, es el único modo de librarlo de tiranías</em>”. (1975: VI, 18).</p>
<p style="text-align:justify;" align="left">Las dos vías del diálogo martiano, pues, están abiertas a todas las manifestaciones de las culturas que dialogan. Hoy enfrentamos la crisis ambiental más compleja que ha conocido la Humanidad en su historia. Y en esta circunstancia, si en su tiempo pudo aspirar Martí a que nuestra naciones caminaran “con Spencer de un brazo, y con <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/bolivar/"><strong>Bolívar</strong></a> del otro”, en el de hoy su legado estimula a forjar nuestra cultura ambiental desde nosotros mismos, con el propio Martí de un brazo, y Eric Hobsbawm del otro. Podemos, ahora, crecer con el mundo, para ayudarlo a cambiar.</p>
<p style="text-align:justify;" align="right"> México, DF, 1992 – Recife, Pernambuco, 2013</p>
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<hr align="left" size="1" width="33%" />
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<p style="text-align:justify;"><a title="" href="#_ftnref1">[1]</a> Así, por ejemplo, según el Fondo de las Naciones Unidas para Actividades de Población, nuestra América cuenta con 576 millones de hectáreas en reservas cultivables; el 25% de las áreas boscosas del mundo, “el 92% localizadas en Brasil y Perú”; una megadiversidad biológica concentrada sobre todo en “Brasil, Colombia, Ecuador, México, Perú y Venezuela”, que albergan entre 60 y 70% de todas las formas de vida del planeta; “el 29% de la precipitación [pluvial] mundial” y “una tercera parte de los recursos hídricos renovables del mundo.” A esto se agrega el <i>bono demográfico</i> que representa una población activa de entre 20 y 59 años de edad, que actualmente “es más numerosa que sus dependientes, proporcionando una gran oportunidad para el crecimiento económico”.</p>
<p><a href="http://lac.unfpa.org/public/cache/offonce/pid/2023">http://lac.unfpa.org/public/cache/offonce/pid/2023</a></p>
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		<title>La miseria a nombre de la libertad. (Tercera parte)</title>
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		<pubDate>Sat, 13 Apr 2013 12:30:30 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160;Elier Ramírez Cañedo La actividad diplomática de los Estados Unidos contra la Anfictionía Uno de los sueños más hermosos y visionarios de Bolívar fue la unión de los países hispanoamericanos independizados en una gran confederación de estados. Para él, esa &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=32799">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-328000" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/04/america-latina-unida.jpg?w=247"></div></div></td></tr></table><h5><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Elier Ramírez Cañedo/"><strong>Elier Ramírez Cañedo</strong></a></h5>
<p style="text-align:justify;"><strong><a href="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/04/america-latina-unida.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-32770" alt="America Latina Unida" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/04/america-latina-unida.jpg?w=247" width="247" height="300" /></a><em>La actividad diplomática de los Estados Unidos contra la Anfictionía</em></strong><br />
Uno de los sueños más hermosos y visionarios de <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Simón Bolívar/"><strong>Bolívar</strong></a> fue la unión de los países hispanoamericanos independizados en una gran confederación de estados. Para él, esa era la única vía que podía mantener la invulnerabilidad de la independencia alcanzada frente a los apetitos imperiales de la época, sobre todo frente a los que ya se veían venir desde el Norte.</p>
<p style="text-align:justify;">Desde su célebre Carta de Jamaica (1915), Bolívar dio muestras de un profundo conocimiento de la realidad americana, de sus virtudes y defectos, y de <span id="more-32799"></span>los elementos que unían y dividían a sus pueblos. En este trascendental documento El Libertador adelantó su idea de una América unida en gran confederación de naciones libres, guiadas por aspiraciones internacionales comunes, pero sin menoscabo de las individualidades:</p>
<p style="text-align:justify;">“Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria. Es una idea grandiosa pretender formar de todo el Mundo Nuevo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tiene un origen, una lengua, unas costumbres y una religión, debería por consiguiente, tener un solo gobierno que confederase los diferentes estados que hayan de formarse; más no es posible porque climas remotos, situaciones diversas, intereses opuestos, caracteres desemejantes, dividen a la América ¡Qué bello sería que el Istmo de <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Panamá/"><strong>Panamá</strong></a> fuese para nosotros lo que Corinto fue para los griegos! Ojalá que algún día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto congreso (…)” .</p>
<p style="text-align:justify;">La tarea de confederar a las repúblicas hispanoamericanas la inició Bolívar poco después de la creación en 1819 de la Gran Colombia, cuando envió dos emisarios al Perú, Chile, Buenos Aires y <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/México/"><strong>México</strong></a> con la misión de negociar y suscribir tratados de “unión, liga y confederación perpetua”. El senador Joaquín Mosquera firma el primero el 6 de junio de 1822 con el encargado de Relaciones Exteriores de Perú, Bernardo Monteagudo; el segundo el 23 de octubre de 1823 con los representantes de Chile, Joaquín Echeverría y José Antonio Rodríguez. Miguel Santamaría suscribe el tercer tratado confederativo el 3 de diciembre de 1823 con el canciller mexicano Lucas Alamán; luego de la independencia de Centroamérica, Pedro Molina, enviado de ese país, firma uno similar el 15 de marzo de 1825 con Pedro Gual, canciller colombiano.</p>
<p style="text-align:justify;">El 7 de diciembre de 1824, desde Lima, Bolívar convocó oficialmente al Congreso de Panamá, en circular a los Gobiernos de la América del Sur:</p>
<p style="text-align:justify;">“Después de quince años de sacrificios consagrados a la libertad de América por obtener el sistema de garantías que, en paz y en guerra, sea el escudo nuestro destino, es tiempo ya que los intereses y relaciones que unen entre sí a las repúblicas americanas, antes colonias españolas, tengan una base fundamental que eternice, si es posible, la duración de estos Gobiernos. Entablar aquel sistema y consolidar el poder de este gran cuerpo político pertenece al ejercicio de una autoridad sublime, que dirija la política de nuestros gobiernos, cuyo influjo mantenga la uniformidad de sus principios y cuyo solo nombre calme nuestras tempestades. Tan respetable autoridad no puede existir sino en una asamblea de plenipotenciarios nombrados por cada una de nuestras Repúblicas y reunidos bajo los auspicios de la victoria obtenida por nuestras armas contra el poder español”.</p>
<p style="text-align:justify;">Por supuesto, este fue unos de los proyectos que recibió el mayor antagonismo de los <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Estados Unidos/"><strong>Estados Unidos</strong></a>. Washington aplaudía cualquier iniciativa que significara unir la política del sur con la del norte bajo su liderazgo y sin intervención europea, más se negaba a aceptar una confederación cuyo protagonismo correspondiera a la Gran Colombia de Bolívar. Joel Roberts Poinsett, representante diplomático de Estados Unidos en México, llegaría a proferir en una ocasión: “…sería absurdo suponer que el presidente de los Estados Unidos llegara a firmar un tratado por el cual ese país quedaría excluido de una federación de la cual él debería ser el jefe”.</p>
<p style="text-align:justify;">En el largo pliego de instrucciones –casi 40 páginas- entregado por Clay a sus enviados al Congreso de Panamá se distingue con facilidad la animadversión de Washington con los propósitos fundamentales que Bolívar aspiraba se lograsen en la magna cita: “Se desecha la idea de un consejo anfictiónico, revestido de poderes para decidir las controversias que suscitaren entre los Estados americanos, o para arreglar, de cualquiera manera, su conducta”.</p>
<p style="text-align:justify;">El problema de dicha ojeriza residía en que esos propósitos chocaban con los intereses hegemónicos de los Estados Unidos. Por ejemplo, la idea de una alianza ofensiva y defensiva entre los países concurrentes –uno de los mayores objetivos de Bolívar- evidentemente podía a largo plazo entorpecer las ambiciones estadounidenses de dominio sobre toda la región de <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/América Latina/"><strong>América Latina</strong></a> y el Caribe. Clay instruyó sus representantes que defendieran en el cónclave  la idea de que no existía la necesidad de una alianza ofensiva y defensiva entre las naciones americanas, pues ya se había despejado el  peligro de un ataque de la Santa Alianza contra las Repúblicas americanas. “Sea cual fuere la conducta de España, la acogida favorable que ha dado el Emperador de Rusia a las propuestas de Estados Unidos, con la conocida inclinación que tienen Francia y demás potencias europeas a seguir nuestro ejemplo, nos hace creer que la Santa Alianza no tomará parte en la guerra, sino que conservará su actual neutralidad. Habiendo, pues, desaparecido el peligro que nos amenazaba desde aquel punto, no existe la necesidad de una alianza ofensiva y defensiva entre las potencias americanas, la que sólo podrá justificarse en el caso de la continuación de semejante peligro. En las actuales circunstancias ese alianza sería más que inútil, pues sólo tendría el efecto de engendrar en el Emperador de Rusia y en sus aliados sentimientos que no debían provocarse inútilmente”.</p>
<p style="text-align:justify;">Otro tema de la agenda del Congreso de Panamá que seguramente  –no aparece aludido en las instrucciones citadas- disgustaba al gobierno de los Estados Unidos era la propuesta bolivariana de abolir la esclavitud en el conjunto del territorio confederado.</p>
<p style="text-align:justify;">Pese a que en cónclave de Panamá hubo resistencias de algunas delegaciones a aceptar la propuesta de Bolívar de formar un ejército continental hispanoamericano, respuesta natural a los proyectos agresivos de la Santa Alianza favorecidos con la restauración del absolutismo en España, al final se aceptó una tácita coordinación como parte de los cuatro tratados signados. El más importante de esos acuerdos fue el de la Unión, Liga y Confederación Perpetua -abierto a la firma de los restantes países de Hispanoamérica-, “cual conviene a naciones de un origen común, que han combatido simultáneamente por asegurarse los bienes de libertad e independencia”, pero que más tarde no fue ratificado por los gobiernos representados en Panamá, con excepción de Colombia. Este tratado tenía 32 artículos y uno de ellos especificaba: “El objeto de este pacto perpetuo será sostener en común, defensiva y ofensivamente si fuese necesario, la soberanía e independencia de todas y cada una de las potencias confederadas de América contra toda dominación extranjera (…)”.</p>
<p style="text-align:justify;">Desde la contemporaneidad es fácil advertir el error cometido por las naciones de América Latina y el Caribe al no haber suscrito un tratado de este tipo que las protegiera de los ataques y la dominación de potencias extra regionales. Lamentablemente muy pocos de los líderes latinoamericanos tenían la claridad meridiana de Bolívar respecto a los mayores peligros que enfrentaban los países hispanoamericanos recién independizados. No pasaría mucho tiempo en que se hiciera ostensible que el mayor de ellos venía del Norte. De ese Norte que se presentaba como protector de los intereses de hemisféricos, pero que lo único estaba salvaguardando eran sus propios intereses, y  estos; nada tenían que ver con los del resto de los países de la región. Esa era la verdad que se escondía detrás de algunas de las instrucciones que dio Clay -en nombre del presidente de los Estados Unidos- a sus enviados al congreso de Panamá: “Deben, pues, rechazar todas las propuestas que estriben sobre el principio de una concesión perpetua de privilegios comerciales a una potencia extranjera”.  También cuando orienta a los mismos que se adscribieran a cualquier declaración “dirigida a prohibir la colonización europea dentro de los límites territoriales de las naciones americanas”.</p>
<p style="text-align:justify;">Por igual, fueron cínicas y denigrantes las instrucciones de Clay al plantear el rechazo estadounidense al reconocimiento de la independencia de <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Haití/"><strong>Haití</strong></a>: “Las potencias representadas en Panamá, tal vez propondrán como un punto de consideración si se debe o no reconocer a Haití como un Estado independiente. (…) El Presidente es de la opinión, que en la actualidad Haití no debe ser reconocida como una potencia soberana independiente.”</p>
<p style="text-align:justify;">Clay explica esta posición señalando que Haití había hecho tales concesiones a su antigua metrópoli que no podía proclamarse soberana. Lo de las concesiones era cierto, pero la explicación de fondo de dicha conducta norteamericana era su disgusto porque esas concesiones eran para Francia y no para los Estados Unidos, lo cual podía crear un mal precedente en el sentido de que los países hispanoamericanos recién independizados hicieran lo mismo, pero con Inglaterra. Eso era simplemente inadmisible para el gobierno de los Estados Unidos  en disputa ya con Albión por el predominio económico del continente.</p>
<p style="text-align:justify;">Los primeros ministros que destaca Washington a Hispanoamérica fueron instruidos concretamente sobre el Congreso Anfictiónico.  John Quincy Adams, en ese momento secretario de Estado de Monroe, dice el 17 de mayo de 1823 en documento enviado a César Rodney, quien había sido nombrado ministro en Buenos Aires: “Bajo los auspicios del nuevo gobierno de la República de Colombia se ha proyectado una Confederación más extensa…comprende tanto al Norte como el Sur de América para lo que se le traza al Gobierno de los Estados Unidos una proposición formal a fin de que se una y tome su dirección…Este Gobierno tendrá tiempo de deliberar respecto a lo que le concierne cuando se le presente en forma más precisa y específica. Por ahora indica más claramente el propósito de la República de Colombia de asumir un carácter director en este Hemisferio que cualquier objeto factible de utilidad que pueda se discernido por nosotros. Con relación a Europa se advierte sólo un objeto en el cual los intereses y deseos de los Estados Unidos pueden ser los mismos de las naciones suramericanas, cual es el de que todas sean gobernadas por instituciones republicanas, política y comercialmente independientes de Europa. Para una Confederación de las provincias hispanoamericanas con ese fin, los Estados Unidos prestarán su aprobación…”.</p>
<p style="text-align:justify;">Diez días después, las instrucciones de John Quincy Adams a Richard C.Anderson, nombrado ministro de los Estados Unidos en Bogotá, son más explícitas: “Durante algún tiempo han fermentado en la imaginación de muchos estadistas teóricos los propósitos flotantes e indigestos de esa gran Confederación americana…Mientras la propuesta confederación colombiana tenga por objeto un régimen combinado de independencia total e ilimitada de <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Europa/"><strong>Europa</strong></a>…merecerá la más completa aprobación y los mejores deseos de los Estados Unidos; pero no requerirá acción especial de ellos para ser llevada a efecto. Mientras sus propósitos consistan en realizar una reunión que los Estados Unidos presidan para asimilar la política del sur con la del norte, se necesitará tener una opinión más precisa y exacta…para resolver acerca de nuestra asistencia…”.</p>
<p style="text-align:justify;">Lima fue otro foco de intrigas contra los proyectos integracionistas de Bolívar. Allí actuaba William Tudor como encargado de negocios de los Estados Unidos. El 15 de junio de 1826 este le escribe a Clay: “De los resultados de la primera sesión del Congreso de Panamá necesito decir poco…Algunas de las medidas del Congreso han producido gran enojo y desilusión aquí, habiendo existido la intención de trasladar sus sesiones a esta ciudad. La traslación a México demuestra el celo sentido por esa república y por Guatemala por los planes de Bolívar: Chile y Buenos Aires enviarán ahora sus delegados al mismo y todos esos Estados se unirán para oponerse a la influencia del dictador”.</p>
<p style="text-align:justify;">Finalmente la idea anfictiónica de Bolívar no concluyó en Panamá, sino en Tacubaya, México. Allí sesionó hasta el 9 de octubre de 1828, cuando se dio por finalizada al no aprobar los gobiernos, exceptuando Colombia, las convenciones del Congreso. Al parecer, Poinsett estuvo detrás del inmovilismo de las Cámaras legislativas mexicanas en el asunto de la no ratificación de los acuerdos del Congreso.</p>
<p style="text-align:justify;">Como en juicio docto señaló el destacado intelectual cubano Francisco Pividal: “Con paciente laboriosidad, los Estados Unidos demoraron 63 años para desvirtuar el ideal del Libertador, concretado en el Congreso Hispanoamericano de Panamá. Durante todo ese tiempo fueron llevando al “rebaño de gobiernos latinoamericanos” al redil de Washington, hasta que en 1889 pudieron celebrar la Primera Conferencia Americana, haciendo creer que, entre las repúblicas hispanoamericanas y los Estados Unidos, podían existir intereses comunes”.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>La conspiración contra Colombia</strong><br />
La Gran Colombia fue en realidad la primera realización práctica de Simón Bolívar en cuanto a sus ideales unitarios. La misma había nacido el 17 de diciembre de 1819 como República de Colombia durante el Congreso de Angostura, con la unión de los territorios de Venezuela y Nueva Granada, quedando designado Bolívar como presidente y como vicepresidentes Francisco de Paula Santander y Juan Germán Roscio para Cundinamarca y Venezuela, respectivamente. Luego del congreso de Cúcuta celebrado en 1821 se le conocería como la Gran República de <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Colombia/"><strong>Colombia</strong></a>, integrada por los territorios de <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Venezuela/"><strong>Venezuela</strong></a>, Nueva Granada y Quito. Ese mismo año se le incorporaría el territorio comprendido en el ayuntamiento de Panamá, luego de proclamada su independencia.</p>
<p style="text-align:justify;">Sin embargo, pronto los estrechos y egoístas intereses de las oligarquías locales, los celos entre neogranadinos y venezolanos y las ambiciones de poder de José Antonio Paéz y Francisco de Paula Santander, comienzan a mellar la obra unificadora de Bolívar. En abril de 1826 Paéz encabeza una sublevación separatista en Venezuela. En enero de 1827 Bolívar logra aplacar las intenciones de Paéz, pero al dejarlo sin castigo se gana el rencor de Santander quien sentía gran aversión hacia Paéz. Apenas resuelta la crisis provocada a causa de las acciones de Paéz en Venezuela, estalla el 26 de enero una rebelión de soldados colombianos en la ciudad de Lima bajo las órdenes del sargento Bustamante. Con fuegos artificiales es celebrado el hecho en Bogotá por los santanderistas.</p>
<p style="text-align:justify;">Santader escribió inmediatamente a Bustamante ofreciéndole garantías y todo su apoyo: “Ustedes uniendo su suerte, como la han unido, a la nación colombiana y al gobierno nacional bajo la actual Constitución, correrán la suerte que todos corramos. El Congreso se va ha reunir dentro de ocho días, a él le informaré del acaecimiento del 26 de enero; juntos dispondremos lo conveniente sobre la futura suerte de ese ejército, y juntos dictaremos la garantía solemne, que a usted y a todos los ponga a cubierto para siempre”.  De manera ruin y con tono vengativo le escribiría también al Libertador: “En mi concepto el hecho de los oficiales de Lima es una repetición del suceso de Valencia, en cuanto al modo, aunque diferente en cuanto al fin y objeto. Aquel y los que se repitieron en Guayaquil, Quito y Cartagena, ultrajaron mi autoridad y disociaron la República; el de Lima ha ultrajado la autoridad de usted con la deposición del jefe y oficiales que usted tenía asignados. Ya verá usted lo que es recibir un ultraje semejante y considerará cómo se verá un gobierno que se queda ultrajado y burlado”.</p>
<p style="text-align:justify;">No pasaría mucho tiempo en descubrirse que la rebelión de este oscuro sargento, lejos de buscar la defensa del orden constitucional había sido una traición a la patria, bien pagada por la aristocracia de Lima, que deseaba que las tropas colombianas defensoras de la Confederación de Colombia y el Perú abandonaran su territorio, para así apuntalar el “feudalismo peruano”.</p>
<p style="text-align:justify;">Lo interesante de esta rebelión es que la correspondencia de William Tudor, cónsul estadounidense en Lima, revela claramente que éste estuvo estrechamente vinculado a los acontecimientos. Al informar el 3 de febrero de 1827 a su secretario de estado, Henry Clay, expresó:</p>
<p style="text-align:justify;"><em>“Usted supondrá que ese movimiento se realizó de acuerdo con algunos de los principales patriotas peruanos…</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>…Realmente, la grandísima responsabilidad que han asumido, ha sido inducida por los más nobles principios del patriotismo y de la fidelidad a su país, siendo admirables la habilidad y vigor con que han procedido.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>Entre los papeles de Lara se encontraron muchas importantísimas cartas de Bolívar, de Sucre y de otros generales, las cuales arrojan considerable luz sobre los designios del primero y serán una ayuda poderosa para Santander en sus esfuerzos para proteger la Constitución de Colombia contra los pérfidos designios del Usurpador”</em>.</p>
<p style="text-align:justify;">Se desprende del documento citado que el gobierno de los Estados Unidos había visto en Santander el hombre clave que podían utilizar para enfrentar los “subversivos” planes de Bolívar. Mas adelante continúa Tudor revelando su animosidad hacia Bolívar y a sus ideas más revolucionarias:</p>
<p style="text-align:justify;"><em>“La esperanza de que los proyectos de Bolívar están ahora efectivamente destruidos, es una de las más consoladoras. Esto no es solo motivo de felicitación en lo relativo a la América del Sur, liberada de un despotismo militar y de proyectos de insaciable ambición que habrían consumido todos sus recursos, sino que también los Estados Unidos se ven aliviados de un enemigo peligroso en el futuro…si hubiera triunfado estoy persuadido de que habríamos sufrido su animosidad.</em><br />
<em>(…)</em><br />
<em>…su fe principal (la de Bolívar) para redimirse ante el partido liberal del mundo la tiene depositada en el odio a la esclavitud y el deseo de abolirla. Leed su incendiaria diatriba contra ella en la introducción a su indescriptible Constitución; tómese en consideración las pérdidas y destrucción consiguientes a la emancipación y que el régimen no podrá jamás ser restablecido en estos países; téngase presente que sus soldados y muchos de sus oficiales son de mezcla africana y que ellos y otros de esa clase tendrán después un natural resentimiento contra todo el que tome eso de argumento para su degradación; contémplese el Haití de hoy y a Cuba (inevitablemente) poco después y al infalible éxito de los abolicionistas ingleses; calcúlese el censo de nuestros esclavos; obsérvese los límites del negro, triunfante de libertad y los del negro sumido en sombría esclavitud, y a cuántos días u horas de viaje se hallan el uno del otro; reflexiónese que … la gravitación moral de nuestro tiempo…es la afirmación de los derechos personales y la abolición de la esclavitud; y, además, que, por diversos motivos, partidos muy opuestos en Europa mirarían con regocijo que “esta cuestión se pusiera a prueba en nuestro país”; y luego, sin aducir motivos ulteriores, júzguese y dígase si el “loco” de Colombia podría habernos molestado. ¡Ah, Señor, este es un asunto cuyos peligros no se limitan a temerle a él…¡”.</em></p>
<p style="text-align:justify;">Pero las aspiraciones de la aristocracia de Lima no estaban centradas solamente en expulsar a las tropas colombianas de su territorio sino también en lograr sus viejos sueños de adueñarse de Guayaquil. Por eso, en coordinación con la salida del ejército colombiano de Lima ordenada por Bustamante se produce en Guayaquil un movimiento federalista, evidentemente estimulado por los peruanos, el cual culminó en la proclamación de la independencia de aquella provincias de la República de Colombia y la elección, por una junta convocada por el Cabildo, del Gran Mariscal del Perú, don José de La Mar, como jefe civil y militar de aquella “republiqueta”.  Posteriormente, el Congreso de Lima eligió como presidente a La Mar en sustitución de Bolívar y casi simultáneamente a la toma del mando del mariscal se enviaron contingentes peruanos a los linderos de Bolivia y a las fronteras del sur de Colombia, para estimular focos de insurrección latentes en las provincias del Ecuador y tratar de emplear en las tropas que, bajo el mando de Sucre aún permanecían acantonadas en Bolivia, los mismos métodos que habían llevado al levantamiento de Bustamante.  Para esta misión el gobierno peruano designó al antiguo intendente del Cuzco, general Agustín Gamarra, quien al mismo tiempo logró reclutar para tan innobles fines al sargento José Guerra. De esta manera, en la madrugada del 25 de diciembre dicho sargento al frente de un numeroso contingente de tropas se rebeló contra sus jefes y las autoridades de la provincia a gritos de ¡Viva el Perú¡ Los sublevados se apoderaron de los dineros depositados en las arcas públicas y emprendieron la fuga hacia el Desaguadero, en busca de la protección de su cómplice: el general Gamarra. En el trayecto fueron alcanzados y derrotados por las tropas colombianas leales.</p>
<p style="text-align:justify;">Durante todos esos meses, de febrero a diciembre de 1827, el cónsul de los Estados Unidos en Lima estuvo detrás de la conspiración contra Bolívar y sus planes unitarios. Al leer la correspondencia que dirigía al Departamento de Estado, tal parece que Tudor tenía en sus manos todos los hilos que tejían la conjura. A él llegaban casi todas las cartas de los distintos frentes y le informan los jefes militares el cumplimiento del plan de operaciones sobre <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Bolivia/"><strong>Bolivia</strong></a> y <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Ecuador/"><strong>Ecuador</strong></a>.</p>
<p style="text-align:justify;">El 21 de febrero de 1827 Tudor dice en un despacho confidencial: “Calcúlese que tendrán que pasar aún tres semanas antes de que puedan recibirse noticias de Bolivia concernientes a los pasos que se den allí; pero generalmente se cree que las tropas colombianas se sentirán ansiosas de seguir los pasos de sus compañeros de aquí y estarán preparadas, por previo concierto, para adoptar las mismas medidas”.</p>
<p style="text-align:justify;">El 23 de mayo del propio año señala: “Ayer recibí una carta del coronel Elizalde, quien manda la División que entró a Guayaquil…Me informa que todo marcha de la manera más favorable; que el 27 despachó una columna con dirección a Quito para que se una a la División mandada por Bustamante, quien entró el 25 del mismo mes, todos los cuales están ahora indudablemente en Quito. Bravo, el oficial que fue enviado de aquí con los jefes arrestados y los documentos para el gobierno, también había llegado a Cuenca a su regreso a Bogotá. El General Santander habría recibido la noticia del movimiento de aquí con satisfacción y le habría escrito a Bustamante aprobando su conducta y que enviaría a Obando a tomar el mando de la División”.</p>
<p style="text-align:justify;">Pero Tudor, en su maquiavélica intriga, llega incluso a proponerle a los líderes peruanos enemigos de Bolívar que soliciten la intervención directa de los gobiernos de Estados Unidos e Inglaterra para derrotar definitivamente al Libertador. Así queda demostrado en su despacho del  20 de noviembre de 1827 al secretario de Estado: “Aquí se ha recibido la información auténtica de las órdenes que ha dado (Bolívar) para levantar en Guayaquil una fuerza para la invasión del Perú…Reflexionando sobre estos asuntos y el carácter sin principios de la guerra con que ahora él amenaza, ocúrreseme que la mediación de Estados Unidos e Inglaterra, conjunta o separadamente podría ser obtenida…Cada una de las potencias nombradas posee motivos peculiares para desear que estos países gocen de paz y prosperidad, además de las poderosas razones de Estado comunes a ambas contra el engrandecimiento excesivo y la perniciosa acumulación de poderes en manos de un individuo arrogante. Bajo todas estas circunstancias y debido a la gran confianza y franqueza con que me honran el General La Mar y su consejero más íntimo, el Dr. Luna Pizarro, solicité una entrevista privada con ambos y en ella les expuse las razones por las cuales creía que el Perú obraría políticamente si apelara a esas naciones igualmente amigas, haciéndoles una relación sucinta de la conducta del General Bolívar en este país y una reseña del estado actual de cosas y de la guerra con que él lo amenaza…Ambos convinieron en la corrección de mis insinuaciones, habiéndose convenido en una segunda entrevista y se prepararon inmediatamente los documentos necesarios…si la situación de estos países, el carácter y las miras de Bolívar así como las consecuencias que se sucederían a su triunfo, fueran plenamente comprendidos, tanto los Estados Unidos como Inglaterra no sólo ofrecerían su mediación, sino que, siendo necesario, la acompañarían con una alternativa que forzaría su aceptación”.</p>
<p style="text-align:justify;">Aprovechando que el conflicto interno en Colombia, absorbía prácticamente todo el tiempo del Libertador, el gobierno peruano presidido por el mariscal don José de La Mar, creyó llegado el momento de expulsar a las tropas colombianas de los sectores centrales del continente e imponer el predominio del Perú en las provincias de Ecuador y en la República de Bolivia. Finalmente, a fines de 1828 se produce la invasión de las fuerzas peruanas al territorio boliviano y posteriormente -enero de 1829- al Distrito sur de la Gran Colombia por la provincia de Guayaquil. Paralelamente, los coroneles José María Obando y José Hilario López, por mandato de Santander y en apoyo a la invasión peruana a Bolivia se habían levantado en armas en Popayán, dando inicio a un nuevo estado de guerra civil, esta vez en Nueva Granada.</p>
<p style="text-align:justify;">El 11 de noviembre de 1828 el general José Maria de Córdova y Bolívar vencieron a las fuerzas antibolivarianas de Obando y López en los ejidos de Popayán. Posteriormente, Sucre derrotaría definitivamente a las tropas de La Mar en Portete de Tarqui (hoy  territorio Ecuatoriano) el 27 de febrero de 1829, garantizando momentáneamente la integridad de la Gran Colombia amenazada por los apetitos expansionistas del gobierno de Lima.</p>
<p style="text-align:justify;">Sin embargo, los dolores de cabeza no terminarían para Bolívar, en 1829 se enteraría de un suceso que le llenó de alarma y sorpresa: la insurrección contra el gobierno, iniciada en la provincia de Antioquia por uno de los oficiales a quienes más afecto había profesado y cuya lealtad nunca había sido motivos de dudas para él: el general José María de Córdova. En Córdova habían influido maliciosamente para indisponerlo con Bolívar, José Hilario López y Obando –los mismos hombres que había derrotado militarmente-, Santander y el cónsul británico en Bogotá, míster Henderson. La hija de este último había aceptado los galanteos del joven general.  No era nada casual que Herderson tuviera estrechos vínculos con William Henry Harrison, ministro de Estados Unidos en Bogotá. Al cónsul británico ofreció Córdova un caudal de información estrictamente confidencial de la Gran Colombia y de los planes del Libertador.</p>
<p style="text-align:justify;">La documentación confidencial de Harrison, la cual enviaba a Clay y al presidente Adams, da muestras de que el espionaje estadounidense estaba en todos los rincones de la Gran Colombia y que sus redes conspirativas contra Bolívar estaban muy bien articuladas y que mucho tuvieron que ver con la rebelión de Córdova.</p>
<p style="text-align:justify;">22 de junio de 1829: <em>“Tengo el honor de adjuntar copia de una carta del General Bolívar para uno de sus amigos íntimos que demuestra francamente que sus designios con respecto al Perú no son de ese carácter desinteresado que su última proclama revela tan explícitamente. </em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>No creo hallarme en libertad para revelar la manera por la cual llegué a poseer este documento singular; pero me comprometo a responder por su autenticidad…”</em>.</p>
<p style="text-align:justify;">28 de junio de 1829: “Por el mismo conducto que me ha proporcionado la carta, copia de la cual tuve el honor de adjuntar en clave a mi despacho No. 14, he podido leer una carta de una persona de alto rango quien ha disfrutado de toda confianza de Bolívar; pero quien ahora le hace oposición a todos sus proyectos…”.</p>
<p style="text-align:justify;">7 de septiembre de 1829: “El drama político de este país se apresura rápidamente a su desenlace…En carta recibida la semana pasada y dirigida a un miembro de la Convención, residente en esta Ciudad, Bolívar propone la presidencia vitalicia…Los Ministros están muy alegres con sus perspectivas de éxito. Confían en que no habrá la más ligera conmoción y que este importante cambio se realizara con la aquiescencia casi completa del pueblo…</p>
<p style="text-align:justify;">Pero su confianza será su ruina. Una mina ya cargada se halla preparada y estallará sobre ellos dentro de poco. Obando se encuentra en el campamento de Bolívar seduciendo a sus tropas. Córdova ha seducido al batallón que está en Popayán y se ha ido al Cauca y a Antioquia, las cuales están maduras para la revuelta. Una gran parte de la población de esta ciudad está comprometida en el plan. Se distribuye dinero entre las tropas, sin que el gobierno tenga todavía conocimiento de estos movimientos.</p>
<p style="text-align:justify;">Córdova procederá con prudencia. Espérase que en el curso de octubre o en los primeros días de noviembre principiará por publicar una proclama dirigida al pueblo”.</p>
<p style="text-align:justify;">Cuando el gobierno de Colombia comenzó a descubrir a los soterrados autores vinculados a la insubordinación de Córdova salió a la luz que Torrens, el encargado de negocios de México, Henderson, Harrison y otras personas particulares, sabían de la rebelión de Córdova desde antes que estallara; que algunos tenían correspondencia con él, y concurrían a juntas clandestinas en que se declamaba fuertemente contra el Libertador y su gobierno.<br />
Las actividades del representante de México en Bogotá eran muy bien acogidas y reproducidas por Poinsett, ministro de Estados Unidos ante el gobierno mexicano. Torrens continuamente enviaba información falsa a su gobierno, señalando entre otras cosas que Bolívar pretendía sojuzgar a México para dominar la América española. A Poinsett esta calumnia le venía como anillo al dedo, pues contribuía con su divulgación a dividir a los pueblos hispanoamericanos.</p>
<p style="text-align:justify;">Al tiempo que sucedía la rebelión de Córdova, Santander desde el exterior –había sido   expulsado de Colombia a raíz de sus vínculos con el fallido intento de asesinar a Bolívar en septiembre de 1828- se convertía en el máximo calumniador sobre la figura de Bolívar. La prensa estadounidense y europea se hacía eco de dichas difamaciones. Al respecto señaló Bolívar: “crecerán en superlativo grado las detracciones, las calumnias y todas las furias contra mí. ¡Que no escribirá ese monstruo y su comparsa en el Norte (de América), en Europa y en todas partes¡ Me parece que veo ya desatarse todo el infierno en abominaciones contra mí”.</p>
<p style="text-align:justify;">Culminada la investigación sobre la conspiración de Córdova el Consejo de Estado de la Gran Colombia ordenó que los agentes extranjeros que habían tomado parte en ella fueran expulsados del país. No obstante, Obando atacó a Bolívar por el asesinato de Córdova y otro tanto hicieron los enemigos del Libertador en Venezuela y otras partes. El lamentable hecho, amargó a Bolívar, ordenando que Ruperto Hand, el asesino de Córdova, fuese execrado, expulsado del ejército y desterrado  de Colombia. Al mismo tiempo, ratificó la amnistía concedida por O Leary a los seguidores del manipulado general.  William Henry Harrison, había llegado a Colombia como coronel y regresaba a su país como general. Posteriormente sería presidente de los Estados Unidos.</p>
<p style="text-align:justify;">La documentación de los representantes del gobierno de Washington revela, salvando pocas excepciones, un odio visceral hacia Bolívar.  “¡La maligna hostilidad de los yanquis hacia el Libertador es tal –escribió el procónsul inglés en Lima a su secretario de Estado-, que algunos de ellos llevan animosidad hasta el extremo de lamentar abiertamente que allí donde ha surgido un segundo César no hubiera surgido un segundo Bruto¡ Pero, ¿a qué se debía tal animadversión? El racista ministro de Estados Unidos en España, Alexander H. Everett, dio en 1827 algunas de las claves: “<em>Difícilmente podría ser la intención de los Estados Unidos alentar el establecimiento de un despotismo militar en Colombia y Perú, cuyo primer movimiento sería establecer un puesto de avanzada en la isla de Cuba. Si Bolívar realiza su proyecto, será casi completamente con la ayuda de las clases de color; las que naturalmente, bajo esas circunstancias, constituirían las dominantes del país. Un déspota militar de talento y experiencia al frente de un ejército de negros no es ciertamente la clase de vecinos que naturalmente quisiéramos tener…vacilaría mucho acerca de si estaría bien insistir por más tiempo sobre el reconocimiento de la República de Colombia como cosa agradable para los Estados Unidos”</em>.</p>
<p style="text-align:justify;">Los diplomáticos del gobierno de los Estados Unidos tildaban a Bolívar de “loco”, “usurpador”, “ambicioso”, “dictador”, etc, etc. Ironías de la historia, lo mismo han dicho y dicen en la contemporaneidad de <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Fidel Castro/"><strong>Fidel Castro</strong></a> y <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Hugo Chávez/"><strong>Hugo Chávez</strong></a>.</p>
<p style="text-align:justify;">Tildar a Bolívar como un déspota, como un dictador ambicioso, era una de las bajezas más atroces que podían llevar a cabo las autoridades norteamericanas contra el hombre que había declarado su intención de revocar, “desde la esclavitud para abajo, todos los privilegios”.  Ese Bolívar que calificaban de tirano era el mismo que una y otra vez había rechazado las propuestas que le habían hecho de coronación. A su amigo Briceño Méndez le había expresado: “Ese proyecto va a arruinar mi crédito y manchar eternamente mi reputación”.  Asimismo, le había dicho a Santander refiriéndose a las insinuaciones de Páez dirigidas a que aceptara coronarse: “me ofende más que todas las injurias de mis enemigos, pues él me supone de una ambición vulgar y de un alma infame”. Según esos señores –agrega- “nadie puede ser grande sino a la manera de Alejandro, César y Napoleón. Yo quiero superarlos a todos en desprendimiento, ya que no puedo igualarlos en hazañas”.  Y al contestarle directamente al general Paéz, rechazando por completo sus ofrecimientos le expresa que “el título de Libertador es superior a cuantos ha recibido el orgullo humano y me es imposible degradarlo”.  Al mismo tiempo le envía su proyecto de Constitución, indicándole que sólo por la soberanía popular y la alternabilidad en el gobierno es como puede buscarse solución adecuada para los conflictos nacionales americanos.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>A modo de conclusión</strong><br />
Finalmente, contra los propósitos históricos de Bolívar se levantaron las propias clases dirigentes de las distintas comunidades americanas, interesadas en conservar sus privilegios tradicionales. Como consecuencia, se desató un proceso centrípeto que llevó al fracaso de la Gran Colombia, convertida en 1830 en tres estados independientes: Venezuela, Nueva Granada y Ecuador, la división de la Confederación Peruana-Boliviana (1839), y la disolución en cinco repúblicas, -Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica- de las Provincias Unidas del Centro de América (1839-1848). También puede incluirse la desarticulación, entre 1813 y 1828, del antiguo Virreinato del Río de la Plata en otros cuatro países: <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Argentina/"><strong>Argentina</strong></a>, Bolivia, Uruguay y Paraguay, así como la división de la isla de La Española en dos pequeños estados: Haití y República Dominicana, aun cuando en este caso se trataba de dos territorios que habían pertenecido a dos potencias distintas.</p>
<p style="text-align:justify;">El seudonacionalismo que dividió al continente y aseguró la hegemonía de las minorías criollas que buscaron la independencia sólo para sustituir a los españoles en sus privilegios, no ofreció solución valedera a los problemas sociales y políticos que determinaron el movimiento de emancipación; por el contrario, creó el clima propicio para que los peores defectos del régimen colonial pudieran sobrevivir, agravados a partir de ese momento por falsas esperanzas y engañosos disfraces. Al mismo tiempo,  no se pudo despejar el camino para un desarrollo verdaderamente independiente, en lo que no sólo influyeron las clases reaccionarias del continente, sino también las grandes potencias de la época, especialmente la potencia en ascenso del Norte, interesada en el mayor desmembramiento posible del hemisferio, para consiguientemente, facilitar su dominación a través de nuevos mecanismos, tan sofisticados, que no necesitaba clavar directamente sus banderas en los nuevos estados emanados. Así, ante el fracaso de los esfuerzos unificadores de Bolívar, el antiguo imperio español de ultramar se dividió en varias repúblicas, desvinculadas entre sí, lo que facilitó el proceso recolonizador que no tardó en convertirlas en simples apéndices de los centros del capitalismo mundial.</p>
<p style="text-align:justify;">Entre los factores que contribuyeron a este fatídico proceso, además de las ya analizados, podemos añadirle: la accidentada geografía de las distintas regiones hispanoamericanas que hacía incomunicables muchas de sus zonas, las inmensas diferencias económico-sociales, la falta de voluntades políticas más allá de Bolívar y de algunos pocos de sus seguidores (entre ellos se destacaron los generales Andrés de Santa Cruz y Francisco Morazán), la carencia de complementariedades económicas entre los distintos territorios, y la ausencia de una burguesía con un proyecto nacional integrador.</p>
<p style="text-align:justify;">La imposibilidad de llevar a vías de hecho los planes unitarios por los que Bolívar abogaba, y que tenían como epicentro fundamental la intención de crear una América fuerte y democrática después de la independencia, capaz de asegurarse una existencia perdurable en el contexto internacional decimonónico, donde se movían los insaciables apetitos colonialistas de las potencias de la época, dejó consecuencias funestas que llegan hasta nuestros días. Pese a las coincidencias en idioma, orígenes, religión y destinos, los países hispanoamericanos carecieron durante el todo el siglo XX de un núcleo común que las ligara y diera fuerza, quedando en cierta manera escuálidos ante las pretensiones neocolonizadoras del imperialismo estadounidense.</p>
<p style="text-align:justify;">Estados Unidos logró los objetivos fundamentales de su política exterior hacia América Latina y el Caribe en el siglo XIX: su expansión territorial a costa de más del 50% del territorio mexicano; la posesión de la Florida; hacer permanecer a Cuba y Puerto Rico en manos de España, en espera de la hora oportuna en que pudiera adueñarse de ellas; frustrar los propósitos unitarios de Bolívar y sembrar las discordias y la división entre los países recién independizados de España para conducirlos a la idea del panamericanismo, en la cual Estados Unidos tendría absoluto control; y comenzar a desplazar a Inglaterra del dominio económico de la región. Por supuesto, todo ello fue posible gracias al apoyo que recibió el gobierno de los Estados Unidos de los caudillos políticos y militares de la región que por intereses pigmeos y egoístas se opusieron a los más hermosos anhelos de independencia, libertad, unidad y progreso de nuestra América.</p>
<p style="text-align:justify;">Los objetivos de dominación política, económica y cultural de nuestros pueblos por el gobierno de los Estados Unidos han sobrevivido hasta nuestros días, refinándose los mecanismos por los cuales estos se ejecutan. Mas si no conocemos cómo históricamente los Estados Unidos se comportaron ante los procesos independentistas de nuestros pueblos, así como frente a sus más elaborados proyectos de unidad, no podemos visualizar en profundidad cuáles son hoy los objetivos del imperio del Norte y cuán importante continúan siendo los sueños que defendieron Bolívar, <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/José Martí/"><strong>Martí</strong></a> y otros próceres de <strong>Nuestra América</strong>. La hora decisiva de la segunda y definitiva independencia ha llegado. O nos unimos o morimos para siempre. Con los peligros que enfrenta hoy la humanidad no hay oportunidad para una tercera independencia. Para los que consideran imposible el triunfo habría que recordarles las palabras de Bolívar en 1819 cuando señaló: ¡Lo imposible es lo que nosotros tenemos que hacer, porque de lo posible se encargan los demás todos los días!</p>
<p style="text-align:justify;">Notas:</p>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Citado por Sergio Guerra Vilaboy  y Alejo Maldonado Gallardo en: <i>Laberintos de Integración latinoamericana. Historia, mito y realidad de una utopía</i>, Caracas, Editorial Melvin, 2006, p.39.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Germán A. de la Reza, <i>Documentos sobre el Congreso Anfictiónico de Panamá</i>, Fundación Biblioteca Ayacucho y Banco Central de Venezuela, 2010, p.XI.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Emilio Roig de Leuchesering, Bolívar, <i>El Congreso Interamericano de Panamá, en 1826, y la independencia de Cuba y Puerto Rico</i>, La Habana, Oficina del Historiador, 1956, p.23.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Manuel Medina Castro, Ob.Cit, p.182.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Germán A de la Reza, Ob.Cit, p.109.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Citado por Germán A. de la Reza, Ob.Cit, p.113.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Citado por Sergio Guerra y Alejo Maldonado, en: <i>Ob. Cit</i>, p. 44.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] <i>Ibídem</i>.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Germán A de la Reza, Ob.Cit</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Ibídem, p.115.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Ibídem, p.131-132.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Ibídem, pp.174-175.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Ibídem, p.175.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Ibídem, p.180.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Germán A. de la Reza, Ob.Cit, p.LXIV.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Francisco Pividal, Ob.Cit, p.204.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Sergio Guerra Vilaboy, <i>Cronología del Bicentenario</i>, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2010, p.119.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Ronald Muñoz, <i>El regreso de los realistas y su derrota final ante los pueblos</i>, Fundación Editorial El perro y la rana, Caracas, 2010, p.33.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Indalecio Liévano Aguirre, Bolívar, Editoriales Ciencias Sociales y José Martí, La Habana, 2005, p.392.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Citado por Indalecio Liévano, en: Ob.Cit, p.393.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Ibídem.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1]Manuel Medina Castro, Ob.Cit, p.223.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Ibídem, p.225.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Indalecio Liévano, Ob.Cit, p.392.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Ibídem, pp.396-397.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Ibídem, p.397.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Ibídem, p.226.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Ibídem, p.227.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Manuel Medina Castro, Ob.Cit, pp.228-229.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Sergio Guerra Vilaboy, Cronología…, Ob.Cit, p.152.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Juvenal Herrera Torres, <i>Bolívar, El Hombre de América. –Presencia y Camino-, Ediciones Convivencias</i>, Medellín, 2001, t.2, p.497.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Ibídem, p.232.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Ibídem, pp. 232-233.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Ibídem, p.233.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] José Manuel Restrepo, <i>Historia de la Revolución en Colombia</i>, Edición en 6 tomos, Medellín, 1974.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Juvenal Herrera Torres, Ob.Cit, p.514.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Citado por Juvenal Herrera Torres, Ob.Cit, p.515.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Juvenal Herrera Torres, Ob.Cit, p. 517.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Citado por Juvenal Herrera Torres, Ob.Cit, p.571.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Ibídem, p.521.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Citado por Indalecio Liévano, en: Ob.Cit, p. 365.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Emilio Roig De Leuchesenring, <i>Bolívar, El Congreso Interamericano de Panamá, en 1826, y la Independencia de Cuba y Puerto Rico</i>, Oficina del Historiador de la Ciudad, Municipio de La Habana, 1956,  p.71.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Ibídem, p.71.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Ibídem, p.71.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Sergio Guerra Vilaboy, <i>Breve historia de América Latina</i>, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2006, p.130.</h6>
<h6 style="text-align:justify;">[1] Citado por Juvenal Herrera Torres, en: Ob.Cit, p.560.</h6>
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		<title>La miseria a nombre de la libertad. (Segunda parte)</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Apr 2013 12:03:21 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160;Elier Ramírez Cañedo Estados Unidos y la independencia de Cuba Desde fines del siglo XVIII, Cuba estuvo enmarcada dentro de la concepción geopolítica de Estados Unidos, en la que era percibida como una extensión más del territorio continental de la &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=32785">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-327860" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/04/lat-unida.jpg?w=216"></div></div></td></tr></table><h5><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Elier Ramírez Cañedo/"><strong>Elier Ramírez Cañedo</strong></a></h5>
<p style="text-align:justify;"><strong><a href="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/04/lat-unida.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-32765" alt="Latinoamérica" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/04/lat-unida.jpg?w=216" width="216" height="300" /></a><em>Estados Unidos y la independencia de Cuba</em></strong><br />
Desde fines del siglo XVIII, Cuba estuvo enmarcada dentro de la concepción geopolítica de <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Estados Unidos/"><strong>Estados Unidos</strong></a>, en la que era percibida como una extensión más del territorio continental de la emergente nación americana. Bejamín Franklin, quien sería uno de los padres de la independencia, ya recomendaba a Inglaterra en la época de las Trece Colonias la toma de la isla de<strong> Cuba</strong>. La posición geográfica de la ínsula, privilegiada en cuanto al acceso a las más importantes vías de comunicación y a las rutas comerciales del Caribe, la calidad de sus puertos y su excelente posición para el establecimiento de puntos defensivos de la región americana que, ya los Estados <span id="more-32785"></span>Unidos consideraban suya, entre otras razones, convirtieron a la Mayor de las Antillas en una fruta apetecida para la nación del norte que, desde su nacimiento, estuvo signada por la psicología expansionista y de grandeza de la mayoría de sus Padres Fundadores. De esta manera, Cuba representaba para la política estadounidense un puente necesario con vista a sus aspiraciones hegemónicas sobre el continente americano; despreciando el apoyo que muchos cubanos habían dado a la causa independentista norteamericana.</p>
<p style="text-align:justify;">A inicios del siglo XIX, diversas declaraciones de Thomas Jefferson ilustraban la  importancia que en las proyecciones expansionistas estadounidenses tenía Cuba. Además de Cuba, la Florida y <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/México/"><strong>México</strong></a> constituían también, por su posición geográfica, el punto de mira de las primeras ambiciones territoriales de los Estados Unidos. Luego de comprarle a Napoleón Bonaparte el inmenso territorio de la Luisiana por 60 millones de francos, se hacía claro que la Florida era la próxima aspiración estadounidense y esta curiosamente apuntaba como dedo hacia Cuba.</p>
<p style="text-align:justify;">En noviembre de 1805, Jefferson manifestó a Anthony Merry, ministro británico en Estados Unidos: “La posesión de la isla de Cuba es necesaria para la defensa de la Luisiana y la Florida porque es la llave del Golfo”. También consideraba que, en caso de guerra con España, a causa de la <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Florida/"><strong>Florida</strong></a>, los Estados Unidos se apoderarían además de Cuba. Con vistas a este plan, mandó un cónsul a la Isla con la misión de estudiar secretamente su capacidad defensiva.</p>
<p style="text-align:justify;">A tal punto llegaron las pretensiones expansionistas de Jefferson en relación con Cuba que, en 1808, envió un mensajero secreto a la Isla, el general Wilkinson, a investigar la posición de los grandes hacendados y terratenientes criollos en torno a la posibilidad de anexión de Cuba. Por igual, su gabinete redactó una resolución para conocimiento de los cubanos y mexicanos en la que se señalaba que Estados Unidos estaba de acuerdo con la permanencia de Cuba y México en manos españolas, pero si Francia o Inglaterra osaban apoderarse de estos territorios, debían declarar su independencia, y Washington los apoyaría. El 19 de abril de 1809, ya en su condición de ex mandatario, Jefferson escribió a su sucesor James Madison (1809-1817), señalándole su confianza en que el conquistador Napoleón consentiría, sin dificultad, en que la unión recibiera la Florida, y que también admitiría con un poco más de reticencia que los Estados Unidos tomaran posesión de la Mayor de las Antillas. Días después, el 27 de abril, le escribirá de nuevo a Madison para expresarle:</p>
<p style="text-align:justify;"><em>“Aunque con alguna dificultad, consentirá también (España) en que se agregue a Cuba a nuestra Unión, a fin de que ayudemos a México y las demás provincias. Eso sería un buen precio.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>Entonces yo haría levantar en la parte más remota al sur de la Isla una columna que llevase la inscripción NEC PLUS ULTRA, como para indicar que allí estaría el límite, de donde no podría pasarse, de nuestras adquisiciones en esa dirección. Entonces, sólo tendríamos que incluir el Norte (Canadá) en nuestra Confederación. Lo haríamos, por supuesto, en la primera guerra, y tendríamos un imperio para la libertad como jamás se ha visto otro desde la Creación. Persuadido estoy de que nunca ha existido una Constitución tan bien calculada como la nuestra para un imperio en crecimiento que se gobierna a sí mismo (…) Se objetará, si recibimos a Cuba, que no habrá entonces manera de fijar un límite a nuestras adquisiciones. Podemos defender a Cuba sin una marina. Este hecho establece el principio que debe limitar nuestras miras. Nada que requiera una marina para ser defendido debe ser aceptado”.</em></p>
<p style="text-align:justify;">James Madison, sucesor de Jefferson en la presidencia de Estados Unidos (1809-1817), continuaría la misma política de su antecesor en relación con la Isla: mantenerla en las manos más débiles hasta que llegara la hora oportuna de lanzarse sobre ella. Entretanto, utilizando la vía diplomática, continuó pavimentando el camino hacia la anexión. Ese fue el objetivo de la visita a Cuba del cónsul William Shaler, quien, bajo la encomienda de Madison, prosiguió en las gestiones desarrolladas por Wilkinson con los hacendados y terratenientes esclavistas de la Isla. En ese período también el jefe naval estadounidense de la costa del Golfo de México propuso un ataque a <strong>La Habana</strong> (1812). Madison rechazó la propuesta, ya que, la situación interna no era propicia para enfrentar un conflicto con España.</p>
<p style="text-align:justify;">Bajo la presidencia de James Monroe (1817-1825) se delineó lo que sería la política exterior de los Estados Unidos hacia Cuba, al menos hasta fines del siglo XIX, y pasaría a la historia como la “teoría de la fruta madura”. John Quincy Adams, entonces secretario de Estado del presidente Monroe, fue la figura principal en el diseño de esta política. En instrucciones a Hugo Nelson, representante de Estados Unidos en <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Madrid/"><strong>Madrid</strong></a>, le expresó entre otras cosas que: “Los vínculos que unen a los Estados Unidos con Cuba -geográficos, comerciales, políticos, etc.- son tan fuertes que cuando se hecha una mirada hacia el probable rumbo de los acontecimientos en los próximos cincuenta años, es imposible resistir la convicción de que la anexión de Cuba a la República norteamericana será indispensable para la existencia y la integridad de la Unión. Es obvio que no estamos preparados aún para ese acontecimiento y que numerosas y formidables objeciones se presentan a primera vista contra la extensión de nuestros dominios territoriales más allá del mar. Tanto en lo interior como en lo exterior, hay que prever y vencer determinados obstáculos a la única política mediante la cual Cuba puede ser adquirida y conservada. Pero hay leyes de gravitación política como las hay de gravitación física y así como una manzana separada de su árbol por la fuerza del viento no puede, aunque quisiera, dejar de caer al suelo, Cuba, rota la artificial conexión que la une a <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/España/"><strong>España</strong></a>, separada de esta e incapaz de sostenerse a sí misma, ha de gravitar necesariamente hacia la Unión norteamericana y solo hacia ella. A la Unión misma, por su parte, le será imposible, en virtud de la propia ley, dejar de admitirla en su seno”.</p>
<p style="text-align:justify;">Adams estaba convencido de que aún no era el momento de apoderarse de Cuba, pero mientras, era preferible que la Isla permaneciera en las manos débiles de España, a que Inglaterra o Francia posaran sus ambiciones sobre ella. De materializarse esto último, Estados Unidos estaría dispuesto a ir a la guerra.</p>
<p style="text-align:justify;">Ante los voraces apetitos de las potencias europeas sobre los territorios americanos, enfrentados a los intereses expansionistas de los Estados Unidos, a fines de 1823, mediante un mensaje al Congreso, el presidente James Monroe proclamó lo que se conocería como la <strong>Doctrina Monroe</strong>: se consideraba como peligroso para la paz y la seguridad de los Estados Unidos todo intento de una potencia europea por apoderarse de las repúblicas hispanoamericanas reconocidas como independientes y por tanto como una disposición hostil.  Con esta declaración el gobierno de Washington intentó mostrarse a los ojos del mundo como defensor del continente americano. A partir de aquel momento la “seguridad” comenzó a constituir un término clave en los discursos de política exterior de los líderes estadounidenses. Podría decirse que comenzaba el largo camino del cinismo que caracterizaría hasta la actualidad la proyección exterior de ese país. La “seguridad nacional” e incluso continental se presentaba como un fin en sí mismo, cuando en realidad era sólo función utilitaria para encubrir o justificar los verdaderos propósitos hegemónicos que perseguía el gobierno de los Estados Unidos sobre <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/América Latina/"><strong>América Latina</strong></a> y el Caribe.  Sin embargo, durante los primeros tres años que siguieron a la enunciación de la Doctrina Monroe, los países de la región la invocaron en no menos de cinco oportunidades con el objeto de hacer frente a amenazas reales o aparentes a su independencia e integridad territorial solo para recibir respuestas negativas o evasivas del gobierno norteamericano.</p>
<p style="text-align:justify;">La Doctrina Monroe fue una respuesta pública estadounidense a la propuesta del ministro de Relaciones Exteriores de Inglaterra, George Canning, de realizar una declaración conjunta angloamericana que se manifestara en contra de cualquier nuevo intento de colonizar territorios americanos, tanto por parte de la Santa Alianza, como por Francia y España. Pero la parte de la propuesta inglesa que Estados Unidos obvió porque comprometía sus ambiciones expansionistas, fue la de que ambos gobiernos declarasen que no abrigaban la intención de apropiarse de ninguna parte de dichas colonias. La intención era bien clara: advertir a Inglaterra que los Estados Unidos no le tolerarían la adquisición de nuevos territorios en América, especialmente la Isla de Cuba.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>El Congreso de Panamá y la independencia de Cuba</strong></p>
<p style="text-align:justify;">Uno de los proyectos que más oposición generó en los grupos de poder estadounidenses fue el que preparaban en 1825 fuerzas mancomunadas de <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Simón Bolívar/"><strong>Simón Bolívar</strong></a> y Guadalupe Victoria -presidente de México- para organizar una expedición con el objetivo de independizar a Cuba y Puerto Rico. El presidente de los Estados Unidos en ese momento, John Quincy Adams (1825-1829), y su secretario de Estado, Henry Clay, estaban convencidos de que la independencia de Cuba y Puerto Rico afectaría los intereses hegemónicos de su nación. Clay expresó al respecto: “Si Cuba se declarase independiente, el número y la composición de su población hacen improbable que pudieran mantener su independencia. Semejante declaración prematura podría producir una repetición de aquellas terribles escenas de que una isla vecina fue desdichado teatro”. Evidentemente se estaba refiriendo a Haití. “Este país –continuó Clay- prefiere que Cuba y Puerto Rico continúen dependiendo de España. Este gobierno no desea ningún cambio político de la actual situación”.</p>
<p style="text-align:justify;">La administración Adams-Clay de inmediato dio una serie de pasos para evitar los proyectados planes de <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Colombia/"><strong>Colombia</strong></a> y México. Primero, se comunicó por vía diplomática con los gobiernos de México y Colombia para hacerles saber que Estados Unidos no toleraría cambio alguno en la situación de Cuba y Puerto Rico. Segundo, intentó convencer a España de que sólo haciendo la paz con sus colonias insurgentes y reconociendo la independencia de México y Colombia se lograría que estas desistieran de sus planes de invadir a Cuba. Tercero, trató de lograr una mediación de potencias extranjeras para que estas influyeran en una decisión de Madrid de reconocer la independencia de los países hispanoamericanos recién liberados. Clay escribió a los ministros de Estados Unidos en Rusia, Francia e Inglaterra enviándoles instrucciones de que buscasen apoyo para aquel plan.</p>
<p style="text-align:justify;">Entretanto, el primer ministro enviado a México por los Estados Unidos, Joel R. Poinsett,  se esforzaba cumpliendo las estrictas instrucciones de su gobierno por evitar que avanzara el proyecto de invasión a Cuba. Utilizó “los celos mexicanos respecto a Colombia”, e informó a Clay que si estos “se cultivaban” seriamente, producirían los resultados que Estados Unidos esperaba. Para ganar tiempo mientras Poinsett continuaba realizando esta labor, el 20 de diciembre de 1825, Clay envió notas idénticas a los gobiernos de México y Colombia pidiendo la suspensión por tiempo limitado de la salida de la expedición hacia Cuba y Puerto Rico.</p>
<p style="text-align:justify;">Ante la fuerte presión diplomática estadounidense, los gobiernos de Bogotá y de México respondieron que no se aceleraría operación alguna de gran magnitud contra las Antillas españolas, hasta que la propuesta fuera sometida al juicio del Congreso Anfictiónico de Panamá, a celebrarse en 1826. Como dijo apenadamente Simón Bolívar a una delegación de revolucionarios cubanos que lo visitó en Caracas: “No podemos desafiar al gobierno norteamericano, resuelto, en unión del de Inglaterra, a mantener la autoridad de España sobre las Islas de Cuba y Puerto Rico, …”.</p>
<p style="text-align:justify;">El presidente estadounidense John Quincy Adams (1825-1829) llevó al órgano legislativo de su país la invitación –cursada por Francisco de Paula Santander en contra de los deseos y la voluntad de Bolívar- que había recibido el gobierno para participar en el Congreso Anfictiónico de Panamá. El 18 de marzo de 1826, en su mensaje a los congresistas, destacó la importancia de la presencia de Estados Unidos en el Congreso de Panamá para evitar que prosperara cualquier plan en favor de la independencia de Cuba y Puerto Rico: “La invasión de ambas islas por las fuerzas unidas de México y Colombia se halla abiertamente entre los proyectos que se proponen llevar adelante en <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Panamá/"><strong>Panamá</strong></a> los Estados belicosos…De allí que sea necesario mandar allí representantes que velen por los intereses de los Estados Unidos respecto de Cuba y Puerto Rico. La liberación de las islas significaría la liberación de la población negra esclava de las mismas y una gravísima amenaza para los estados del sur. …todos nuestros esfuerzos se dirigirán a mantener el estado de cosas existente, la tranquilidad de las islas y la paz y seguridad de sus habitantes”.</p>
<p style="text-align:justify;">El 26 de marzo de 1825, Henry Clay, al cursar instrucciones a Joel Roberts Poinsett, amplió respecto a las preocupaciones del gobierno de los Estados Unidos sobre la proyectada expedición conjunta de Colombia y México:<em> “Caso de que la  guerra se prolongue indefinidamente, ¿a qué fin se dedicaran las armas de los nuevos Gobiernos? No es improbable que se vuelvan hacia la conquista de Cuba y Puerto Rico y que, con esa mira, se concierte una operación combinada entre las de Colombia y México. Los Estados Unidos no pueden permanecer indiferentes ante semejante evolución. Su comercio, su paz y su seguridad se hallan demasiado íntimamente relacionados con la fortuna y la suerte de la isla de Cuba para que puedan mirar ningún cambio de su condición y de sus relaciones políticas sin profunda alarma y cuidado. No están dispuestos a intervenir en su estado real actual; pero no pueden contemplar con indiferencia ningún cambio  que se realice con ese objeto. Por la posición que ocupa, Cuba domina el Golfo de México y el valioso comercio de los Estados Unidos que necesariamente tiene que pasar cerca de sus costas. En poder de España, sus puertos están abiertos, sus cañones silenciosos e inofensivos y su posición garantizada por los mutuos celos e intereses de las potencias marítimas de Europa. Bajo el dominio de cualquiera de esas potencias que no sea España y, sobre todo, bajo el de Gran Bretaña, los Estados Unidos tendrían justa causa de alarma. Tampoco pueden  contemplar ellos que ese dominio pase a México o a Colombia sin sentir alguna aprehensión respecto al porvenir. Ninguno de esos dos Estados tiene todavía, ni es posible que la adquieran pronto, la fuerza marítima necesaria para conservar y proteger a Cuba, caso de lograr su conquista. Los Estados Unidos no desean engrandecerse con la adquisición de Cuba. Con todo, si dicha Isla hubiese de ser convertida en dependencia de alguno de los Estados americanos sería imposible dejar de aceptar que la ley de su posición proclama que debe ser agregada a los Estados Unidos. Abundando en esos productos a que el suelo y el clima de México y de Colombia se adaptan mejor, ninguna de ellas puede necesitarla, mientras que si se considera ese aspecto de la cuestión, caso de que los Estados Unidos se prestaran a las indicaciones de interés, Cuba sería para ellos particularmente deseable. Si la población de Cuba fuera capaz de sostener su independencia y se lanzase francamente a hacer una declaración de ella, quizás el interés real de todas las partes sería que poseyese un gobierno propio independiente. Pero entonces sería digno considerar si las potencias del continente americano no harían mejor en garantizar esa independencia contra cualquier ataque europeo dirigido contra su existencia. Sin embargo, lo que el presidente le ordena hacer es acordarle una atención vigilante a cualquier paso relativo a Cuba y averiguar los designios del gobierno de México con relación a ella. Y usted queda autorizado para revelar francamente, si se hiciese necesario en el curso de los acontecimientos, los sentimientos e intereses que se exponen en estas instrucciones y que el pueblo de los Estados Unidos abriga con respecto a esa isla”.</em></p>
<p style="text-align:justify;">Después de meses de debate en el Congreso de los Estados Unidos –en la Cámara la discusión duró cuatro meses, y el Senado, en sesión secreta, trató el asunto en un período más breve- se aprobó finalmente la participación en el Congreso de Panamá. Los representantes de Washington al Congreso Anfictiónico de Panamá serían Richard C. Anderson y John Sergeant, nombrados Enviados Extraordinarios y Ministros Plenipotenciarios de los Estados Unidos cerca del Congreso de Panamá. Ninguno de los dos pudo finalmente participar en los debates del Congreso, pues Anderson falleció camino a Panamá y Sergeant, retrasado, solo logró unirse con los delegados en México, donde formó con Joel R. Poinsett el equipo de negociadores de los Estados Unidos. Ambos enviados del gobierno de Washington habían recibido instrucciones claras de rechazar con vehemencia y fuertes amenazas el proyecto colombo-mexicano de independizar a Cuba y Puerto Rico.</p>
<p style="text-align:justify;"><em>“Entre los asuntos que deben llamar la consideración del Congreso no hay uno que tenga un interés tan poderoso y tan dominante como el que se refiere a Cuba y Puerto Rico, pero en particular al primero. La isla de Cuba, por su posición, por el número y el carácter de su población, y por sus recursos enormes aunque casi desconocidos, es en la actualidad el importante objeto que atrae la atención tanto de Europa como de América. Ninguna potencia, ni aun España misma, tienen un interés más profundo en su suerte futura, cualquiera que fuese, que Estados Unidos. …no deseamos mudanza alguna en la posesión o condición política de aquella isla,…no podemos ver con indiferencia que pasase de España a otra potencia europea. Tampoco deseamos que se transfiera o anexe a alguno de los nuevos estados americanos.</em><br />
<em> (…)</em><br />
<em> Las relaciones francas y amistosas que siempre deseamos cultivar con las nuevas Repúblicas, exige que ustedes expongan claramente y sin reserva, que Estados Unidos con la invasión a Cuba tendría demasiado que perder para mirar con indiferencia una guerra de invasión seguida de una manera desoladora, y para ver una raza de habitantes peleando contra la otra, en apoyo de unos principios y con motivos que necesariamente conducirán a los excesos más atroces cuando no a la exterminación de una de las partes: la humanidad de Estados Unidos a favor del más débil, que precisamente sería el que sufriese más, y el imperioso deber de defenderse contra el contagio de ejemplos tan cercanos y peligrosos, le obligaría a toda costa (aun a expensas de la amistad de Colombia y México) a emplear todos los medios necesarios para su seguridad”.</em></p>
<p style="text-align:justify;">Es cierto que la abolición de la esclavitud tendría cierto impacto subversivo para los estados esclavistas sureños de la nación del Norte, pero la raíz del problema estaba en que de triunfar los planes de Bolívar y de Guadalupe de Victoria de independizar a Cuba y Puerto Rico, las ambiciones expansionistas de los Estados Unidos sobre estas islas quedarían frustradas, o al menos se harían bien difíciles de acometer. También existía el temor real en el gobierno de Washington de que Inglaterra se aprovechara de cualquier situación de inestabilidad para imponer su poderío naval y apoderarse de las islas, cuando los Estados Unidos aun no tenían capacidad suficiente para enfrentársele. La anexión de Cuba y Puerto Rico es el verdadero “interés más profundo” del que habla Clay en las instrucciones trasmitidas a Anderson y Sergeant. Claro que, para enmascararlo, orienta bien a sus enviados sobre las justificaciones que deben emplear a la hora de explicar la conducta de Estados Unidos en contra de la independencia de Cuba y Puerto Rico.</p>
<p style="text-align:justify;">A pesar de que los enviados de Washington no participaron finalmente en las discusiones del Congreso de Panamá, es evidente que el rechazo de los gobiernos de Estados Unidos e Inglaterra –de conocimiento público- frente a cualquier intentona de romper el status quo de  las islas de Cuba y Puerto Rico influyó negativamente en las decisiones de los delegados de las repúblicas hispanoamericanas en el Congreso de Panamá.  A nada se llegó en concreto al respecto en el cónclave, que se desarrolló desde el 22 de junio al 15 de julio de 1826, con la asistencia de delegaciones de Perú, Centroamérica, México y Colombia, así como de Gran Bretaña y Holanda. En definitiva, la oposición de los Estados Unidos e Inglaterra, sumado a los graves problemas internos que enfrentaban y enfrentarían las repúblicas hispanoamericanas, hicieron abortar los hermosos planes emancipadores de Bolívar y del gobierno Mexicano respecto a Cuba y Puerto Rico. Esa situación se mantendría durante los años 1827, 1828 y 1829, cada vez que se intentó revivir la empresa redentora.</p>
<p style="text-align:justify;">A tal punto llegó la hostilidad estadounidense a los proyectados planes de independizar a Cuba, que Henry Clay, en carta que le envió al capitán general de la Isla, Francisco Dionisio Vives, ofreció en nombre del presidente Adams todo tipo de ayuda para impedir que Cuba saliese de manos de España mediante el reforzamiento de sus defensas. Vives consultó a Madrid y la respuesta fue que aceptara todo tipo de auxilio excepto el desembarco de tropas.</p>
<p style="text-align:justify;">Años después, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Martin Van Buren (1829-1831), en comunicación a su ministro en España, dejaría también constancia escrita sobre cual había sido la posición de su gobierno frente a la independencia de Cuba y Puerto Rico: <em>“Contemplando con mirada celosa estos últimos restos del poder español en América, estos dos Estados (Colombia y México), unieron en una ocasión sus fuerzas y levantaron su brazo para descargar un golpe, que de haber tenido éxito habría acabado para siempre con la influencia española en esta región del globo, pero este golpe fue detenido principalmente por la oportuna intervención de este gobierno (…) a fin de preservar para su Majestad Católica estas inapreciables porciones de sus posiciones coloniales.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>A este pasaje bochornoso de la historia de los Estados Unidos se referiría también años más tarde nuestro Apóstol, José Martí, en uno de sus célebres discursos: “Y ya ponía Bolívar el pie en el estribo, cuando un hombre que hablaba inglés, y que venía del Norte con papeles de gobierno, le asió el caballo de la brida y le habló así: “¡Yo soy libre, tú eres libre, pero ese pueblo que ha de ser mío, porque lo quiero para mí, no puede ser libre!”.</em></p>
<p style="text-align:justify;">Notas:</p>
<h6>[1] Esteban Morales, “La política de Estados Unidos contra Cuba y la Crisis de Octubre”, en: <i>Cuba Socialista</i> #25, 2002, p.3.</h6>
<h6>[1] Felipe de J. Pérez Cruz: <i>Para pensar el bicentenario de la primera independencia Latinoamericana y Caribeña</i>, (conferencia) en: Bicentenario de la primera independencia de América Latina y el Caribe, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2010, p.63.</h6>
<h6>Un ejemplo de esto fue la donación que realizaron las damas de La Habana de 1 200 000 libras, la cual sufragó la marcha a Yorktown con la que finalizó la lucha independentista en las Trece Colonias. Véase Rolando Rodríguez, <i>Cuba: La Forja de una Nación</i>, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2005, (2da edición), t.1, p.18.</h6>
<h6>[1]Ángela Grau Imperatori, <i>El sueño irrealizado del Tío Sam</i>, Casa Editora Abril, La Habana, 1997, (segunda edición), p.8.</h6>
<h6>[1] Citado por Rolando Rodríguez en: Ob.Cit, p.43.</h6>
<h6>[1] Ibídem.</h6>
<h6>[1] Ibídem, pp.43-44.</h6>
<h6>[1] Gregorio Selser, <i>Enciclopedia de las intervenciones extranjeras en América Latina</i>, Monimbó e., Dietzenbach, RFA, 1992, p.9.</h6>
<h6>[1] Francisco Pividal, Ob.Cit, p.71.</h6>
<h6>[1] Citado por Ángela Grau Imperatori, <i>Ob.Cit</i>, pp.11-12.</h6>
<h6>[1] Hay que decir que para aquella época Estados Unidos era más débil que España, Inglaterra y Francia. No tenía marina de guerra y no podía competir aún económicamente con estas potencias. Su primera tarea fue la expansión hacia el oeste y el norte de México, al tiempo que esperó activa y pacientemente por el debilitamiento del imperio colonial español. El momento oportuno para apoderarse de Cuba le llegaría a Estados Unidos a fines del siglo XIX.</h6>
<h6>[1] Rolando Rodríguez, Ob.Cit, p.64.</h6>
<h6><i><b>[1]</b></i><i>“..</i><i>desde el nacimiento de la doctrina Monroe, en 1823, los Estados Unidos al colocar en primer lugar sus aspiraciones hegemónicas, procuran justificarlas tempranamente, apelando a supuestos intereses comunes de seguridad con América Latina, cuyas amenazas provenían de la posible presencia europea. La doctrina de la seguridad nacional norteamericana, aunque no se estructura como tal hasta el siglo XX, bajo los imperativos de la etapa imperialista, en la que se emplazará al comunismo como la “amenaza externa”, tiene sus raíces en la temprana ideología monroísta, que será retomada hacia finales del siglo XIX al calor del panamericanismo. Desde aquella época se irá construyendo la concepción de la hegemonía de los Estados Unidos en América Latina mediante la presunta defensa de la “seguridad nacional”, configurándose así las visiones sobre “el enemigo exterior”: primero serían las metrópolis coloniales…después los países comunistas…más tarde, los Estados y movimientos terroristas.</i> Citado de Jorge Hernández Martínez, La hegemonía estadounidense y la “seguridad nacional” en América Latina: apuntes para una reconstrucción histórica, en: <cite><a href="http://www.uh.cu/centros/ceseu/BT%20.../IJHHEg05.pdf">www.uh.cu/centros/ceseu/BT%20&#8230;/IJHHEg05.pdf</a>, Internet. </cite></h6>
<h6>[1] Alberto Van Klaveren, <i>Teoría y Práctica de la política exterior Latinoamericana</i>, FESCOL, Bogotá. 1983, p.121.</h6>
<h6>[1] Ramón Sánchez Parodi-Montoto, <i>Cuba-Estados Unidos. Diez Tiempos de una Relación</i>, Ocean Sur, 2010, pp.10-11.</h6>
<h6>[1] Citado por Philips Foner, <i>Historia de Cuba y sus relaciones con Estados Unidos</i>, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1973, p.169.</h6>
<h6>[1] Considerado como uno de los primeros espías estadounidenses en América Latina y declarado anteriormente en Chile como persona <i>non grata</i> por su interferencia en los asuntos internos de ese país cuando se desempeñaba como agente especial de los Estados Unidos.</h6>
<h6>[1] Ibídem, p.174.</h6>
<h6>[1]Manuel Medina Castro, Ob.Cit, pp.165-166.</h6>
<h6>[1] Ibídem, pp. 175-176.</h6>
<h6>[1] Germán A. de la Reza, <i>Documentos sobre el Congreso Anfictiónico de Panamá</i>, Fundación Biblioteca Ayacucho y Banco Central de Venezuela, 2010, pp.126-132.</h6>
<h6><i><b>[1]</b></i><i> </i>Sergio Guerra,<i> Jugar con fuego. Guerra social y utopía en la independencia de América Latina</i>, Fondo Editorial Casa de las Américas, La Habana, 2010, p.243.</h6>
<h6>[1] Rolando Rodríguez, Ob.Cit<i>, </i>p.74.</h6>
<h6>[1] Citado por Francisco Pérez Guzmán, en: <i>Bolívar y la Independencia de Cuba</i>, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2010, p.79.</h6>
<h6>[1] Citado por Sergio Guerra en: <i>América Latina y la independencia de Cuba</i>, Ediciones Ko´eyú, Caracas, 1999, p.52 (Discurso de José Martí en el Hardman Hall, New York, 30 de noviembre de 1889.</h6>
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		<title>La miseria a nombre de la libertad (Primera parte)</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Apr 2013 12:12:53 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160;Elier Ramírez Cañedo “¿…, y los Estados Unidos que parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la libertad? (Carta de Simón Bolívar al coronel Patricio Campbell, Guayaquil, 5 de agosto de 1829) La &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=32754">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-327550" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/04/america-latina1.jpg"></div></div></td></tr></table><h5><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Elier Ramírez Cañedo/"><strong>Elier Ramírez Cañedo</strong></a></h5>
<h4 style="text-align:right;"><em><a href="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/04/america-latina1.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-32756" alt="America Latina" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/04/america-latina1.jpg" width="278" height="182" /></a>“¿…, y los Estados Unidos que parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la libertad? (Carta de Simón Bolívar al coronel Patricio Campbell, Guayaquil, 5 de agosto de 1829)</em></h4>
<div>
<p style="text-align:justify;">La historia suele ser caprichosa y subversiva para las clases dominantes del sistema capitalista. Por supuesto,<span id="more-32754"></span> me refiero a la historia escrita por los historiadores que se esfuerzan en lograr mayores aproximaciones a la verdad –la verdad es siempre revolucionaria, decía <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Lenin/"><strong>Lenin</strong></a>-, no a la salida de plumas pagadas y traidoras dedicadas a las entelequias y tergiversaciones con el único fin de confundir a los pueblos y mantenerlos sujetos a la dominación. La desmemoria o la falsa memoria han sido históricamente resortes muy eficaces de los poderosos para garantizar la permanencia de la opresión sobre los individuos. Quien domina el pasado, domina el presente y el futuro. Por eso es hoy tan importante librar una cruenta batalla en el terreno de  la historia de <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/América Latina/"><strong>América Latina</strong></a> y el Caribe, pues aún hoy sobreviven muchas falsedades y ocultamientos de lo que fueron nuestros procesos históricos, debido al dominio prácticamente absoluto que tuvo durante muchos años la historiografía burguesa.</p>
<p style="text-align:justify;">En momentos en que los latinoamericanos y caribeños celebramos el bicentenario de nuestra primera independencia, se hace imprescindible una mayor investigación y divulgación de los acontecimientos que tuvieron lugar hace 200 años en la región. Es necesario que nuestros pueblos se apoderen de todo ese pasado de luchas, logros y frustraciones. “<i>Los que se niegan a aprender  de la historia están condenados a repetirla”</i>, decía George Santayana. Sería inadmisible, que a la altura del siglo XXI, con la conciencia que se ha alcanzado, los latinoamericanos y caribeños cometamos errores como los que condujeron a que, luego de alcanzada la separación de <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/España/"><strong>España</strong></a>, nuestra independencia sufriera lamentables recortes en función de la satisfacción de los intereses de una minoría oligárquica supeditada a <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Washington/"><strong>Washington</strong></a>. Indiscutiblemente fue el Norte el que mayores beneficios obtuvo de este triste epílogo. <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Simón Bolívar/"><strong>Bolívar</strong></a> murió con el alma en vilo al ver como lo que él, Sucre y algunos de sus más fieles seguidores habían construido con las manos, otros lo habían destruido con los pies. Finalmente, los lazos neocoloniales que los <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Estados Unidos/"><strong>Estados Unidos</strong></a> fueron tejiendo “a nombre de la libertad” con los países latinoamericanos y caribeños durante todo el siglo XIX, y que se hicieron más firmes en el XX, socavaron la soberanía por la cual tantos patriotas latinoamericanos y caribeños habían ofrendado sus valiosas vidas. Doscientos años han pasado y la historia ha demostrado cuanta claridad tenían <strong>Francisco de Miranda</strong>, <strong>Simón Bolívar</strong>, <strong>Francisco Morazán</strong>, <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/José Martí/"><strong>José Martí</strong></a> y otros de los próceres de la región, al plantearse el sueño de una sólida unión de Nuestra América y al descubrir las apetencias imperiales de Washington sobre nuestros territorios. Sólo castrados mentales o individuos con intereses espurios no podrían reconocerlo.</p>
<p style="text-align:justify;">De ahí, la necesidad de profundizar en la historia de Nuestra América, pero no solo en los hechos heroicos y en las grandes batallas militares y políticas que libraron nuestros libertadores, sino también en la conducta seguida por las fuerzas reaccionarias, esas que hicieron todo lo posible por evitar la independencia y la unidad de nuestros pueblos. Es imprescindible hoy más que nunca poner al descubierto quiénes fueron los enemigos internos y externos de ese proceso libertario, pues no es casual que en la actualidad, cuando nuestros pueblos luchan por su segunda y definitiva independencia y avanzan hacia una sólida integración, los enemigos de ayer sean los mismos de hoy, salvando las distancias y particularidades de cada tiempo histórico. En este caso quiero dedicar estás páginas a describir y analizar el papel desempeñado por el gobierno de los Estados Unidos frente a la primera independencia de América Latina y el Caribe, así como ante los planes unitarios de Simón Bolívar.</p>
<p style="text-align:justify;"><b>¿Neutralidad o parcialidad?</b></p>
<p style="text-align:justify;">Prácticamente desde su surgimiento como nación, los Estados Unidos fueron contrarios a la independencia de los territorios que hoy comprenden la región de América Latina y el Caribe, pues consideraban que aún no estaban en condiciones de cumplir con su <i>Destino Manifiesto</i> de dominar toda la América. Apenas llegaron a los Estados Unidos los ecos de la insurrección de Túpac Amaru, 1780-1781, los padres fundadores de la nación habían comenzado a formular las primeras ideas de la política a seguir ante cualquier intento independentista en el sur. John Adams –sería presidente de los Estados Unidos en el período 1797-1801- planteaba por esos días: “<i>Nosotros debemos ser muy prudentes en lo que hagamos. La mayor ventaja en este negocio será para Inglaterra, pues ella proveerá a toda Sudamérica con sus manufacturas, cosa que le dará rápidamente riqueza y poder, cuestión muy peligrosa para nosotros”</i>.<a title="" href="#_edn1">[1]</a></p>
<p style="text-align:justify;">Asimismo, Thomas Jefferson, otro de los padres fundadores que llegaría a presidente, señalaba en 1786:<i> </i>“<i>Nuestra Confederación debe ser considerada como el nido desde el cual toda América, así como la del Norte como la del Sur, habrá de ser poblada. Más cuidémonos (…) de creer que interesa a este gran Continente expulsar a los españoles. Por el momento aquellos países se encuentran en las mejores manos, y sólo temo que éstas resulten demasiado débiles para mantenerlos sujetos hasta que nuestra población haya crecido lo suficiente para írselos arrebatando pedazo a pedazo”. <a title="" href="#_edn2"><b>[2]</b></a></i></p>
<p style="text-align:justify;">En 1791 –destaca el investigador cubano Luis Suárez Salazar- en lo que puede considerarse la primera agresión “directa” contra la región latinoamericana y caribeña, el entonces presidente, George Washington (1789-1797), apoyó financieramente a la administración colonial francesa que dominaba <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Haití/"><strong>Haití</strong></a>, sin lo cual le hubiera sido imposible a dicha metrópoli sostenerse durante los primeros meses frente a la revolución antiesclavista e independentista haitiana. Posteriormente, el gobierno estadounidense se negaría rotundamente y durante muchos años a reconocer la independencia de Haití.<a title="" href="#_edn3">[3]</a></p>
<p style="text-align:justify;">A inicios del siglo XIX se hacía evidente para los líderes de la nación norteña que la revolución hispanoamericana era en buena medida un resultado de los ecos de su propia revolución y que ésta sería inevitable. Aunque públicamente los líderes estadounidenses manifestaron su interés en los resultados del proceso emancipador y el Congreso tomó un acuerdo que aplaudía la rebeldía de las posesiones españolas, en el fondo la independencia de Hispanoamérica no era bien vista en Washington al considerar que su consumación beneficiaría en esos momentos a Inglaterra y no a los Estados Unidos. Era preferible entonces que la débil España permaneciera dueña de sus colonias en América y que se aplazara la independencia de estos territorios hasta que los Estados Unidos estuvieran en condiciones de enfrentar a Inglaterra por el dominio del continente.</p>
<p style="text-align:justify;">A los motivos de la hostilidad de Washington frente a la independencia de Hispanoamérica se le unió después la amenaza que representó para su sistema esclavista que las revoluciones al sur del continente comenzaran a incorporar a los programas de lucha la abolición de la esclavitud.</p>
<p style="text-align:justify;">También el hecho de que, el 22 de febrero de 1819, John Quincy Adams, presidente de los Estados Unidos, y  Luis de Onís, ministro español en Washington, suscribieran un tratado que legalizaba la posesión de las Floridas por los Estados Unidos. A partir de esa fecha, los Estados Unidos supeditaron toda su política hispanoamericana a la ratificación del tratado Adams-Onís. España lo ratificó el 24 de octubre de 1820. Estados Unidos, el 19 de febrero de 1821. Asegurada la Florida Oriental, los Estados Unidos no se sentirían ya contenidos por motivo alguno para agredir a España materialmente o diplomáticamente. Lo que se traducía en la búsqueda de sus próximas ambiciones territoriales: Texas y <strong>Cuba</strong>, y en el reconocimiento de la independencia de las colonias españolas.</p>
<p style="text-align:justify;">El destacado investigador cubano Francisco Pividal, en su encomiable obra: <i>Bolívar, pensamiento precursor del antiimperialismo</i>, cita un trabajo periodístico publicado en 1818, que  ofrece otro elemento a tomar en cuenta a la hora de explicar la reticencia de los Estados Unidos respecto a dar cualquier paso que significase un apoyo a la revolución hispanoamericana y al reconocimiento de las repúblicas ya independientes. El documento explicaba que anualmente se exportaba a Cuba 80 000 a 100 000 barriles de harina, y se importaban de ella 45 759 bocoyes de miel y 78 000 bocoyes de azúcar. “¿<i>Era sensato –</i>se preguntaba el autor del trabajo<i>-  poner en peligro este intercambio comercial enemistándose con España, especialmente cuando el comercio con los territorios independientes de la América Hispana poseía tan escasa importancia, y cuando la depresión económica, que ya había comenzado en Estados Unidos, hacía tan vital la continuación del comercio con las Antillas españolas</i>?</p>
<p style="text-align:justify;"><i>“La única esperanza de provecho mercantil –</i>decía el folleto<i>- reside en una política de estricta neutralidad”.<a title="" href="#_edn4"><b>[4]</b></a></i></p>
</div>
<p style="text-align:justify;"><i></i>De cualquier manera, la independencia de Hispanoamérica también amenazaba los fuertes intereses expansionistas de los Estados Unidos, con miras inmediatas en las Floridas, <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/México/"><strong>México</strong></a>, Cuba y Puerto Rico, aunque ya algunos de sus líderes añoraban ser los dueños del mundo. <i>“La gente de Kentucky –destacaba el ex presidente John Adams (1797-1801) en 1804- esta llena de ansias de empresa y aunque no es pobre, siente la misma avidez de saqueo que dominó a los romanos en sus mejores tiempos. México centellea ante nuestros ojos. Lo único que esperamos es ser dueños del mundo”. </i><a title="" href="#_edn5"><i><b>[5]</b></i></a></p>
<p style="text-align:justify;">Los elementos anteriores explican el porqué los Estados Unidos, bajo la presidencia de Thomas Jefferson (1801-1809), negaron en 1806 el apoyo al venezolano Francisco de Miranda, cuando éste preparaba una expedición para iniciar la lucha independentista en <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Venezuela/"><strong>Venezuela</strong></a>. Ello, a pesar de que Miranda había prestado una inestimable ayuda en la independencia de las Trece Colonias.<a title="" href="#_edn6">[6]</a> El 10 de diciembre de 1810 el Congreso de los Estados Unidos aprobó una Resolución Conjunta. En su parte dispositiva señalaba entre otras cosas “<i>que, como vecinos y habitantes del mismo hemisferio, los Estados Unidos sienten profunda solicitud por su bienestar; y que, cuando esas provincias hayan logrado la condición de naciones, por el justo ejercicio de sus derechos, el Senado y la Cámara de Representantes se unirán al Ejecutivo para establecer con ellas, como estados soberanos e independientes, aquellas relaciones amistosas y comerciales…”.<a title="" href="#_edn7"><b>[7]</b></a></i></p>
<p style="text-align:justify;">Se desprende de dicha resolución que los revolucionarios hispanoamericanos tenían que luchar solos contra España y vencer totalmente a esta, para entonces ser reconocidos por los Estados Unidos. Esa fue la “solidaridad” que prestó el gobierno de Washington a la independencia de Hispanoamérica. Bolívar, en su célebre Carta de Jamaica de 1815, refiriéndose a la posición del gobierno de los Estados Unidos señaló: <i>“…hasta nuestros hermanos del norte se han mantenido inmóviles espectadores de esta contienda, que por su esencia es la más justa, y por sus resultados la más bella e importante de cuantas se han suscitado en los siglos antiguos y modernos…”.<a title="" href="#_edn8"><b>[8]</b></a></i></p>
<p style="text-align:justify;">El 3 de marzo de 1817,  a iniciativa del presidente norteamericano James Madison (1809-1817), el Congreso de los Estados Unidos aprobó una nueva ley de neutralidad, dirigida abiertamente contra la revolución Hispanoamericana. Madison había cedido ante las presiones del ministro español Luis de Onís. Según esta nueva ley, cualquier ciudadano que armara un buque privado que pudiese ser utilizado contra un estado en paz con los Estados Unidos, sería castigado con 10 años de prisión y 10 mil dólares de multa. William Cobbett, periodista británico, preguntaba en un folleto publicado en esos días, si realmente era neutral negar armas a un hombre desarmado que peleaba contra otro bien armado. <a title="" href="#_edn9">[9]</a></p>
<p style="text-align:justify;">Mas por si fuera poco, el gobierno de los Estados Unidos no solo se declaró “neutral” ante el conflicto entre España y la Revolución Hispanoamericana, sino que dejó se le prestara a España todo el apoyo logístico necesario, negándose a tomar medidas represivas contra los infractores de la “neutralidad”. Las reprimendas solo se producían si se trataba de alguna acción que favoreciera a los patriotas. Cuando el gobierno republicano de Venezuela dispuso por decreto del 6 de enero de 1817, el bloqueo de Guayana y Angostura, decreto que fue publicado incluso en los Estados Unidos, los buques mercantes norteamericanos hicieron caso omiso al mismo y burlaron sistemáticamente el bloqueo. En ese mismo año fueron capturadas por las fuerzas marítimas de Venezuela las goletas norteamericanas “Tigre” y “Libertad”, cuando llevaban recursos bélicos a los realistas. Este hecho conllevó a un duelo epistolar entre el agente diplomático de los Estados Unidos en Venezuela, Bautista Irvine, y Bolívar, a lo largo de 1818. El 20 de agosto de 1818 le escribe Bolívar a Irvine:</p>
<p style="text-align:justify;">“<i>Si es libre el  comercio de los neutros para suministrar a ambas partes los medios de hacer la guerra, ¿por qué se prohíbe en el Norte? ¿Por qué a la prohibición se añade la severidad de la pena, sin ejemplo en los anales de la República del Norte? ¿No es declararse contra los independientes negarles lo que el derecho de neutralidad les permite exigir? La prohibición no debe entenderse sino directamente contra nosotros que éramos los únicos que necesitábamos protección. Los españoles tenían cuanto necesitaban o podían proveerse en otras partes. Nosotros solo estábamos obligados a ocurrir al Norte así por ser nuestros vecinos y hermanos, como porque nos faltaban los medios y relaciones para dirigirnos a otras potencias. Mr.Cobbett ha declarado plenamente en su semanario la parcialidad de los Estados Unidos a favor de la España en nuestra contienda. Negar a una parte los elementos que no tiene y sin los cuales no puede sostener su pretensión cuando la contraria abunda en ellos es lo mismo que condenarla a que se someta, y en nuestra guerra con España es destinarlos al suplicio, mandarnos a exterminar. El resultado de la prohibición de extraer armas y municiones califica claramente esta parcialidad. Los españoles que no las necesitaban las han adquirido fácilmente al paso que las que venían para Venezuela se han detenido”.<a title="" href="#_edn10"><b>[10]</b></a></i></p>
<p style="text-align:justify;">Las discusiones acerca de la devolución o indemnización de los barcos confiscados se dieron por concluidas cuando Bolívar ofreció someter el caso al arbitraje internacional. Irvine desatendió el ofrecimiento y pasó a la amenaza, haciendo valer el poderío de su nación. El 7 de octubre de 1818 le respondió Bolívar de manera enérgica: “…<i>protesto a usted que no permitiré que se ultraje ni desprecie el Gobierno y los derechos de Venezuela. Defendiéndolos contra la España ha desaparecido una gran parte de nuestra población y el resto que queda ansía por merecer igual suerte. Lo mismo es para Venezuela combatir contra España que contra el mundo entero, si todo el mundo la ofende”.<a title="" href="#_edn11"><b>[11]</b></a></i></p>
<p style="text-align:justify;">Un hecho relevante ocurrido en 1817 puso también en evidencia la simulada neutralidad de los Estados Unidos frente al conflicto entre la metrópoli española y sus colonias americanas. El 29 de junio, más de un centenar de patriotas suramericanos dirigidos por MacGregor, ocuparon la Isla Amelia, frente a la costa norte de la Florida, y proclamaron la República Libre de las Floridas y establecieron la capital en Fernandina, su punto principal. Los revolucionario venezolanos izaron la bandera venezolana, constituyeron el gobierno civil y designaron autoridades militares y navales. La posesión de este punto en la Florida era de mucha importancia para los patriotas venezolanos en términos de comunicación de las fuerzas independentistas con Estados Unidos y con todos los recursos allí existentes. Al mismo tiempo era casi una posición imprescindible para garantizar el cumplimiento de las medidas de bloqueo de Guayana y Angostura dictadas por Bolívar, pues desde allí se podía detener todo cargamento con destino a los realistas.  De hecho, gracias a esta posesión  fue posible capturar las goletas Tigre y Libertad cuando se disponían a abastecer a los realistas en Venezuela, suceso referido anteriormente. Además, la pérdida de la Florida por parte de España y la ocupación subsiguiente de ésta por fuerzas insurgentes, colocaba al ejército español en una difícil disyuntiva militar: concentraba sus fuerzas en la protección de México o de Cuba. Obligado MacGregor a retirarse por con sus hombres por falta de recursos, le sucedió unos días después la flota de Luis Aury que, el 17 de septiembre de ese mismo año, ocupó el territorio (Isla Amelia y Fernandina) a nombre de los insurgentes de México, pues el marino francés acababa de dejar en Nueva España la expedición de Mina.<a title="" href="#_edn12">[12]</a></p>
<p style="text-align:justify;">La República de la Florida sólo tuvo sesenta y seis días de existencia. El presidente estadounidense James Monroe (1817-1825) y su secretario de Estado, John Quincy Adams ordenaron al ejército norteamericano desembarcar fuerzas navales y terrestres con las cuales invadieron la isla Amelia y ocuparon la capital Fernandina. Estados Unidos no podía permitir que los patriotas del sur frustraran sus planes expansionistas. A partir de este incidente Washington aceleró las acciones para lograr la anexión definitiva de las Floridas a su territorio.</p>
<p style="text-align:justify;">Lo sucedido con las goletas <i>Tigre </i>y <i>Libertad</i> y la expulsión de los patriotas latinoamericanos de la Florida son sólo dos ejemplos de los tantos acontecimientos que pusieron al desnudo la falacia de la proclamada neutralidad. Todavía en 1826 –señala Manuel Medina Castro-, los barcos norteamericanos seguían introduciendo contrabando de armas para los realistas. Al respecto le escribió Bolívar a Santander el 13 de junio de 1826: <i>“…yo recomiendo a usted que haga tener la mayor vigilancia sobre estos (norte) americanos que frecuentan las costas; son capaces de vender Colombia por un real”.<a title="" href="#_edn13"><b>[13]</b></a></i></p>
<p style="text-align:justify;"><b>El no reconocimiento de la independencia.</b></p>
<p style="text-align:justify;">Por si fuera poco la falsa neutralidad del gobierno de los Estados Unidos ante los movimientos independentistas de América del Sur, el gobierno de Washington se negó continuamente a recibir oficialmente a los enviados diplomáticos de Hispanoamérica.</p>
<p style="text-align:justify;">La Junta Suprema de Caracas fue la primera en enviar sus comisiones a Estados Unidos en busca del reconocimiento y de apoyo a la causa independentista. La misión fracasó, pues los enviados no pudieron obtener armas porque las fábricas se habían comprometido con otras naciones y no se logró el reconocimiento. El presidente norteamericano Madison prometió enviar a Caracas un cónsul (agente), después que se decretara la libertad de comercio. Es decir, Estados Unidos no reconocía a la Junta Suprema, pero esta debía reconocer al gobierno de los Estados Unidos recibiendo a su agente diplomático y ofreciéndole a su nación la libertad de comercio.</p>
<p style="text-align:justify;">También, para esa época, Manuel Palacio Fajardo, a título del Gobierno de Cartagena de Indias (Colombia), quiso establecer relaciones diplomáticas con el gobierno de los Estados Unidos. A esos efectos, inició las oportunas gestiones, pero la Cancillería en Washington las rechazó. El mismo rechazo se le dio a las comisiones de Chile y de Buenos Aires, al tiempo que se le ponía como precondición a Buenos Aires que para llevar a efecto su reconocimiento debía otorgarle a los Estados Unidos la cláusula de nación más favorecida. Paradójicamente Monroe, siendo secretario de Estado de Madison, al único que recibió cortésmente y de inmediato fue al enviado de México, Gutiérrez de Lara, pero para proponerle se interesara por la incorporación de México a los Estados Unidos. <a title="" href="#_edn14">[14]</a></p>
<p style="text-align:justify;">En Sudamérica, a diferencia de los Estados Unidos se recibía con respeto y buen trato a los agentes diplomáticos de los Estados Unidos. Entre otros, Buenos Aires recibió a Joel Roberts Poinsett, como cónsul general, en 1811; Caracas recibió a Alerxander Scout como agente en 1812; Cartagena recibió a Cristopher Hughes como agente especial en 1816; y Buenos Aires, Santiago y Lima recibieron a John B. Prevost como agente especial en 1817.<a title="" href="#_edn15">[15]</a></p>
<p style="text-align:justify;">Sólo después de transcurridos doce años de que llegaran los primeros agentes hispanoamericanos a su territorio y siguiendo todo el tiempo una política de frío cálculo,  fue que el gobierno de ese país reconoció la independencia de la Gran Colombia (lo que hoy comprende los territorios de Venezuela, <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Ecuador/"><strong>Ecuador</strong></a>, Panamá, y <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Colombia/"><strong>Colombia</strong></a>), el 8 de marzo de 1822.<a title="" href="#_edn16">[16]</a> Es conocido que, años después, Cuba se desangraría durante 30 años en su lucha por la independencia y solo sería reconocida por Washington después de haberle cañoneado la Enmienda Platt. Vergonzoso apéndice a la constitución cubana que convirtió a la Isla en una neocolonia yanqui. No debe olvidarse que Haití fue libre desde 1804 y solo fue reconocida de facto en 1862 por el gobierno de Estados Unidos. Cincuenta y ocho años después. Sin embargo, como bien señaló en un excelente libro el ecuatoriano Manuel Medina Castro, la República de Texas se independizó el 2 de marzo de 1836 y fue reconocida exactamente un año después. William Walker desembarcó en El Realejo, en <strong>Nicaragua</strong>, en julio de 1855, y su gobierno fue reconocido el 10 de noviembre del mismo año, con intercambio de ministros y todo. Panamá se independizó de Colombia el 3 de noviembre de 1903 y, debido a los intereses de Estados Unidos por construir un canal interoceánico por esa zona, fue reconocida tres días después.<a title="" href="#_edn17">[17]</a> Los ejemplos anteriores son una muestra ostensible de que la política exterior de Estados Unidos siempre se ha explicado por los intereses del capital y por la necesidad de expandir su hegemonía. Lo demás es pura retórica y falsa diplomacia.</p>
<p style="text-align:justify;">En ningún momento median razones de principio y de verdadera simpatía, en el reconocimiento del año 1822. Washington solo reconoció la independencia de los países del sur cuando calculó los beneficios económicos que podía obtener del comercio con los mismos, sobre todo para los grandes intereses agropecuarios de los estados del Oeste. También cuando valoró que la victoria de las fuerzas patriotas era inexorable, así como su capacidad de mantenerse independientes.</p>
<p style="text-align:justify;">El 25 de mayo de 1829, Bolívar escribió a José Rafael Revenga: <i>“Jamás conducta ha sido más infame que la de los norteamericanos con nosotros: ya ven decidida la suerte de las cosas y con protestas y ofertas, quien sabe si falsas, nos quieren lisonjear para intimar a los españoles y hacerles entrar en sus intereses. El secreto del Presidente (de los Estados Unidos) es admirable. Es un chisme contra los ingleses que lo reviste con los velos del misterio para hacernos valer como servicio, lo que en efecto fue un buscapié para la España; no ignorando los norteamericanos que con respecto a ellos los intereses de Inglaterra y España están ligados. No nos dejemos alucinar con apariencias vanas; sepamos bien lo que debemos hacer y lo que debemos parecer.</i></p>
<p style="text-align:justify;">Mas adelante profirió el Libertador: “<i>Yo no sé lo que deba pensar de esta extraordinaria franqueza con que ahora se muestran los norteamericanos: por una parte dudo, por otra me afirmo en la confianza de que habiendo llegado nuestra causa a su máximo, ya es tiempo de reparar los antiguos agravios. Si el primer caso sucede, quiero decir, si se nos pretende engañar; descubrámosles sus designios por medio de exorbitantes demandas; si están de buena fe, nos concederán una gran parte de ellas, si de mala, no nos concederán nada, y habremos conseguido la verdad, que en política como en guerra es de un valor inestimable. Ya que por su anti-neutralidad la América del Norte nos ha vejado tanto, exijámosle servicios que compensen sus humillaciones y fratricidios. Pidamos mucho y mostrémonos circunspectos para valer más…”.<a title="" href="#_edn18"><b>[18]</b></a> </i></p>
<p style="text-align:justify;"><b>Notas</b></p>
<div>
<p style="text-align:justify;"><a title="" href="#_ednref1">[1]</a>Manuel Medina Castro, <i>Estados Unidos y América Latina, Siglo XIX,</i> Casa de las Américas, 1968, p.26</p>
<div style="text-align:justify;">
<p><a title="" href="#_ednref2">[2]</a> Citado por Luis Suárez Salazar, <i>Madre América. Un siglo de violencia y dolor (1898-1998)</i>, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2006, p. 501.</p>
</div>
<div style="text-align:justify;">
<p><a title="" href="#_ednref3">[3]</a> Ibídem.</p>
</div>
<div style="text-align:justify;">
<p><a title="" href="#_ednref4">[4]</a> Francisco Pividal, <i>Bolívar: Pensamiento precursor del antiimperialismo</i>, Fondo Cultural del ALBA, La Habana, 2006, p.71.</p>
</div>
<div style="text-align:justify;">
<p><a title="" href="#_ednref5">[5]</a> Citado por Luis Suárez Salazar, Ob.Cit, p.502.</p>
</div>
<div style="text-align:justify;">
<p><a title="" href="#_ednref6">[6]</a> Ibídem, p.502.</p>
</div>
<div style="text-align:justify;">
<p><a title="" href="#_ednref7">[7]</a> Francisco Pividal, Ob.Cit, p.60.</p>
</div>
<div style="text-align:justify;">
<p><a title="" href="#_ednref8">[8]</a> Ibídem p.102.</p>
</div>
<div style="text-align:justify;">
<p><a title="" href="#_ednref9">[9]</a> Manuel Medina Castro, Ob.Cit, p.29.</p>
</div>
<div style="text-align:justify;">
<p><a title="" href="#_ednref10">[10]</a>Ibídem, p.33.</p>
</div>
<div style="text-align:justify;">
<p><a title="" href="#_ednref11">[11]</a> Francisco Pividal, Ob.Cit, p. 133.</p>
</div>
<div style="text-align:justify;">
<p><a title="" href="#_ednref12">[12]</a> Sergio Guerra,<i> Jugar con fuego. Guerra social y utopía en la independencia de América Latina</i>, Fondo Editorial Casa de las Américas, La Habana, 2010, p.288.</p>
</div>
<div style="text-align:justify;">
<p><a title="" href="#_ednref13">[13]</a> Manuel Medina Castro, Ob.Cit, p.35.</p>
</div>
<div style="text-align:justify;">
<p><a title="" href="#_ednref14">[14]</a> Ibídem, p.39.</p>
</div>
<div style="text-align:justify;">
<p><a title="" href="#_ednref15">[15]</a> Ibídem.</p>
</div>
<div style="text-align:justify;">
<p><a title="" href="#_ednref16">[16]</a>Francisco Pividal,, Ob.Cit, p.143</p>
</div>
<div style="text-align:justify;">
<p><a title="" href="#_ednref17">[17]</a>  Manuel Medina Castro, Ob.Cit<i>,</i> p.46.</p>
</div>
<div>
<p style="text-align:justify;"><a title="" href="#_ednref18">[18]</a> Francisco Pividal, Ob.Cit, p.142.</p>
</div>
</div>
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<ul>
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		<title>¿Simón Bolívar contra Hugo Chávez?</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Apr 2013 09:20:54 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160;Iroel Sánchez Lo primero que hicieron los protagonistas del golpe de estado contra Hugo Chávez en abril de 2002, al apoderarse del Palacio de Miraflores, fue retirar los cuadros de Simón Bolívar de ese lugar. En el decreto de los &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=32692">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-326930" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/04/chc3a1vez-y-bolc3advar2.jpg?w=223"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><strong><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/category/autores/iroel-sanchez/" target="_blank">Iroel Sánchez</a></strong></h5>
<p style="text-align:justify;"><a href="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/04/chc3a1vez-y-bolc3advar2.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-32716" alt="Chávez-y-Bolívar2" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/04/chc3a1vez-y-bolc3advar2.jpg?w=223" width="254" height="341" /></a>Lo primero que hicieron los protagonistas del golpe de estado contra <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Hugo Chávez/"><strong>Hugo Chávez</strong></a> en abril de 2002, al apoderarse del Palacio de Miraflores, fue retirar los cuadros de <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Simón Bolívar/"><strong>Simón Bolívar</strong></a> de ese lugar. En el decreto de los golpistas el segundo artículo -el primero designaba presidente a Pedro Carmona- estaba dedicado a dejar de llamar &#8220;bolivariana&#8221;  a la <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Venezuela/"><strong>República de Venezuela</strong></a>.</p>
<p style="text-align:justify;">Entre los exaltados de aquel momento estuvo el ahora candidato presidencial frente al chavista <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Nicolás Maduro/"><strong>Nicolás Maduro</strong></a>, <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Capriles/"><strong>Henrique Capriles</strong></a>, quien participó entonces del asedio a la embajada de <strong>Cuba</strong> y cuyo partido, Primero Justicia, formó parte del efímero gobierno surgido del golpe.<span id="more-32692"></span></p>
<p style="text-align:justify;">A pesar de ello y tal vez tratando de de robar para sí el rescate del bolivarianismo realizado  por Chávez desde el 4 de febrero de 1992, la oposición antichavista ha escogido el nombre de Simón Bolívar para su comando de campaña. Ahora, colocan sus actividades proselitistas con el signo que Hugo Chávez dio a su movimiento político insurreccional -Movimiento Bolivariano 200- y luego convirtió -desde el poder- en bandera  de su programa de transformación del país y  símbolo de su arrolladora estrategia de integración latinoamericana.</p>
<p style="text-align:justify;">Insólitamente, bajo el nombre de Bolívar, Capriles prometió primero retirar los médicos cubanos que dan servicio a los pobres de Venezuela y contratar galenos norteamericanos para luego cambiar y decir que los invita a “nacionalizarse”, también dijo que de ser presidente su país va a retirarse de proyectos integracionistas como el <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/ALBA/"><b>ALBA</b> </a>y <b>PetroCaribe</b>. Como si los humildes de Venezuela no supieran que cuando no existían  ALBA y PetroCaribe jamás tuvieron atención médica y estaban hundidos en la pobreza mientras las rentas del petróleo enriquecían a unos pocos.</p>
<p style="text-align:justify;">Decir que se “<a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2012/10/27/regala-venezuela-el-petroleo-a-cuba-video/" target="_blank">regala</a>” el petróleo venezolano porque se utiliza para financiar programas sociales en colaboración con Cuba o para importar alimentos que se venden en los mercados populares a precios al alcance de los sectores más necesitados, sólo puede convencer a quienes antes se llevaban el resultado de la riqueza petrolera a los bancos norteamericanos o lo gastaban en viajes de compras a <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Miami/"><b>Miami</b></a>.</p>
<p style="text-align:justify;">Pero aún contando Capriles con las simpatías de <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Washington/"><b>Washington</b></a> y el apoyo de los medios de comunicación privados, que superan ampliamente en alcance y cantidad los que posee el chavismo, <a href="http://www.cubadebate.cu/noticias/2013/04/07/encuestan-senalan-ventaja-de-17-puntos-para-maduro-en-elecciones-venezolanas/" target="_blank">todas las encuesta</a>s dan como amplio ganador al candidato del comando Hugo Chávez, Nicolás Maduro. De esto se han hecho eco hasta medios de conocida militancia antichavista como el diario español <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2013/04/07/actualidad/1365306700_772003.html" target="_blank"><i>El País, </i></a>que reconoce que “frente a estos datos duros que alimentan la desilusión, la esperanza de la oposición está en un deslave de indecisos y convertibles a última hora, más erosionables que nunca del voto oficialista por la ausencia de Chávez”.</p>
<p style="text-align:justify;">Aunque siempre hay quien intenta convertir “la esperanza” en números, y en Miami <i><a href="http://www.elnuevoherald.com/2013/04/07/1447925/encuesta-de-la-oposicion-coloca.html" target="_blank">El Nuevo Herald</a></i><i> </i>-tal vez el medio de comunicación más antibolivariano del planeta-  se hace eco de un estudio “divulgado por la campaña de Capriles” que daría a este una ventaja de 5% sobre Nicolás Maduro.</p>
<p style="text-align:justify;">Pero el futuro de Venezuela ya no se decide en Madrid -el lugar en que encargaron los golpistas  del 2002 la banda presidencial de su efímero gobernante- ni en Miami -a donde han ido a parar no pocos partidarios de la Venezuela anterior al chavismo. Hay que ganar allí, donde las mayorías se reencontraron con el legado de Bolívar gracias a las palabras y los hechos de Hugo Chávez, tan odiado por Capriles, <i>El País</i> y <i>El Nuevo Herald</i>. (Publicado en <a href="http://www.cubahora.cu/politica/simon-bolivar-contra-hugo-chavez#.UWX_qDde7IU" target="_blank"><em>CubAhora</em></a>)</p>
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<li><a title="Verdades sobre Henrique Capriles que no dirán los grandes medios" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2013/03/19/verdades-sobre-henrique-capriles-que-no-diran-los-grandes-medios/">Verdades sobre Henrique Capriles que no dirán los grandes medios</a></li>
</ul>
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		<title>Una valiosa experiencia revolucionaria venezolana</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Apr 2013 11:00:38 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160;Ángel Guerra Cabrera Caracas. El barrio 23 de enero es un sólido baluarte de la Revolución Bolivariana. Nombrado originalmente 2 de diciembre para evocar la fecha de la llegada al poder del dictador Marcos Pérez Jiménez, sus humildes vecinos decidieron &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=32616">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-326170" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/04/cartel-chavez-caracas.jpg?w=300"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Ángel Guerra Cabrera/"><strong>Ángel Guerra Cabrera</strong></a></h5>
<p style="text-align:justify;"><a href="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/04/cartel-chavez-caracas.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-32617" alt="cartel-Chavez-Caracas" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/04/cartel-chavez-caracas.jpg?w=300" width="296" height="197" /></a>Caracas. El barrio 23 de enero es un sólido baluarte de la <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Revolución Bolivariana/"><strong>Revolución Bolivariana</strong></a>. Nombrado originalmente 2 de diciembre para evocar la fecha de la llegada al poder del dictador Marcos Pérez Jiménez, sus humildes vecinos decidieron en 1958 rebautizarlo con otra fecha: la de su derrocamiento. Previamente habían ocupado revolucionariamente miles de departamentos <span id="more-32616"></span>no adjudicados aún construidos allí por el perezjimenismo.</p>
<p style="text-align:justify;">El barrio, habitado por miles de trabajadores, ha estado en primera línea en los combates populares de su tiempo: el enfrentamiento a la dictadura, la lucha armada en los sesentas y setentas, el caracazo(1989), la derrota del golpe de Estado contra el presidente <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Hugo Chávez/"><strong>Hugo Chávez</strong></a>(2002) y el apoyo más resuelto a su gobierno. Situado al oeste de Caracas, se ubica cerca del Palacio de Miraflores y dentro de su territorio, en el Cuartel de la Montaña, reposan los restos del comandante presidente. Allí el visitante es recibido por los hospitalarios y fervorosos soldados de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y sus hermanos milicianos del barrio; juntos lo custodian.</p>
<p style="text-align:justify;">Al 23 de enero voy con Rosalinda Chanagá, chavista de ley y activista de solidaridad con <strong>Cuba</strong>. Me presenta a  Juan Contreras, reconocido líder popular y diputado suplente a la Asamblea Nacional por el <strong>Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV)</strong>. Juan ha vivido en el barrio toda la vida y junto a otros compañeros fundó la Coordinadora <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Simón Bolívar/"><strong>Simón Bolívar</strong></a>(CSB), cuyos orígenes se remontan a 1989. Desde entonces ha impulsado el fortalecimiento del poder local, “basado en la autogestión y cogestión por la comunidad de los recursos humanos y materiales y en el protagonismo histórico del pueblo como sujeto social”.</p>
<p style="text-align:justify;">Como todos los jóvenes de la localidad, a los 13 años Juan comenzó a sufrir la represión de la policía y otros cuerpos armados de la Cuarta República(1958-1999). La casa de su madre fue allanada 44 veces. Era delito ser joven entonces, asegura. Los muchachos respondían a los esbirros a pedradas y botellazos; luego, militantes ya de organizaciones guerrilleras, con otros proyectiles más efectivos.</p>
<p style="text-align:justify;">La lucha armada revolucionaria es uno de los antecedentes importantes de la Revolución Bolivariana. A ella se sumaron muchos de los mejores hijos de <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Venezuela/"><strong>Venezuela</strong></a> en las décadas de los sesentas y los setentas. De ella surgieron muchos cuadros de los partidos de izquierda que luego engrosaron las filas del chavismo. En ella participaron directamente o la apoyaron desde las filas miembros de las instituciones castrenses; el porteñazo y el carupanazo son sublevaciones memorables.</p>
<p style="text-align:justify;">Aunque factores imponderables lo impidieron, veteranos guerrilleros debían combatir en el alzamiento del teniente coronel Hugo Chávez el 4 de febrero de 1992.  Uno de ellos era Juan, quien junto a otros compañeros del 23 de enero no llegó a recibir su arma. En cambio, sí participaron en la rebelión militar del 27 de noviembre de ese año.</p>
<p style="text-align:justify;">Los miembros de la CSB fueron perseguidos, encarcelados y torturados hasta la llegada a la presidencia de Chávez.  Al igual que otros vecinos, varios de ellos murieron por las balas de las fuerzas represivas antes de 1999 pero también de la contrarrevolución antichavista después de esa fecha.  Con el chavismo, la organización, nacida de la lucha social en el barrio y la solidaridad con Cuba y otros pueblos del mundo ha vivido un esplendor. Sus instalaciones ocupan lo que fuera el cuartel de la policía. Donde antes los vecinos eran apaleados y torturados hoy funciona la radio comunitaria Al Son del 23, el Club de Abuelos “Freddy Parra”, un infocentro donde reciben formación digital gratuita los alumnos de las escuelas del barrio, una Librería del Sur, un Café Venezuela con excelentes productos a precios módicos, la tienda de abarrotes “Carlos Vielma” de la red subvencionada del Estado, un club de ajedrez y un consultorio veterinario.</p>
<p style="text-align:justify;">La CSB genera actividades culturales, deportivas y recreativas que recapturan espacios públicos ocupados por la delincuencia y se extiende a otros bastiones revolucionarios en el país con un plan estratégico “estrechamente ligado al proyecto político de Hugo Chávez”.</p>
<p style="text-align:justify;">Juan asegura que en la elección presidencial del 14 de abril <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Nicolás Maduro/"><strong>Nicolás Maduro</strong></a> puede superar la alta votación obtenida por el chavismo el pasado 7 de octubre. “Este pueblo ahora es otro y ya nadie podrá detener su lucha. Hugo Chávez impulsó una transformación de su conciencia social que no tiene precedente en nuestra historia”.</p>
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</ul>
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		<title>Nuestro mejor homenaje</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Mar 2013 08:54:03 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160;Elier Ramírez Cañedo Me resistía a creer la noticia. Aún hoy me resisto. Incluso antes mi optimismo con su recuperación definitiva era infalible. Y es que se hace muy difícil aceptar la pérdida física de un ser tan henchido de &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=32217">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-322180" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/03/chavez-sonrisa-580x386.jpg?w=300"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Elier Ramírez Cañedo/"><strong>Elier Ramírez Cañedo</strong></a></h5>
<div id="attachment_32218" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/03/chavez-sonrisa-580x386.jpg"><img class="size-medium wp-image-32218" alt="Hugo Chávez" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/03/chavez-sonrisa-580x386.jpg?w=300" width="300" height="199" /></a><p class="wp-caption-text">Hugo Chávez</p></div>
<p style="text-align:justify;">Me resistía a creer la noticia. Aún hoy me resisto. Incluso antes mi optimismo con su recuperación definitiva era infalible. Y es que se hace muy difícil aceptar la pérdida física de un ser tan henchido de vida como <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Hugo%20Ch%C3%A1vez/" target="_blank"><strong>Hugo Rafael Chávez Frías</strong></a>. Mas consuela el hecho de saber que solo se nos ha ido físicamente, pues sus ideas y su legado permanecen con nosotros hoy con más fuerzas que nunca. Su ejemplo se agiganta y multiplica. Su canto de libertad<span id="more-32217"></span> nos sigue movilizando. Las semillas que sembró empiezan a germinar aceleradamente. Solo basta ver la actitud y la madurez de pensamiento de Nicolás Maduro, Elías Jaua, Diosdado Cabello y otros líderes bolivarianos. Y es que Chávez –junto a Fidel- hizo añicos la teoría del fin de la Historia de Fukuyama. Chávez despertó a los oprimidos de su letargo de casi doscientos años, portando las banderas del libertador Simón Bolívar. Cuba se había quedado prácticamente sola en su lucha frente al imperio, pero Chávez cambió para siempre y en muy pocos años el mapa político de América Latina y el mundo. El imperio parece el aislado ahora. La ALBA; la UNASUR; PETROCARIBE; TELESUR; BANCO DEL SUR; la CELAC; cuantos logros en tan pocos años debemos en gran medida a este hombre que, en Mar del Plata, año 2005, junto al presidente argentino Nestor Kichner, mando al ALCA <i>al carajo. </i>Bolívar estaría indudablemente sorprendido y admirado de tantas proezas.</p>
<p style="text-align:justify;">Cuanto amor desprendía este hombre. Cuanta naturalidad y sencillez en su personalidad. Por eso se lloró en el mundo entero al conocerse su fallecimiento y tantos presidentes, especialmente sus hermanos latinoamericanos y caribeños, expresaron su dolor y fueron a verle personalmente por última vez en su féretro. <i>Amor con amor se paga.</i></p>
<p style="text-align:justify;">Recuerdo aún la primera vez que lo escuché hablar en la televisión cubana en los años 90, me parecía lo más increíble desde el punto de vista histórico y político que había visto en los últimos años. Y es que estábamos acostumbrados a ver a los presidentes de la región plegados al Norte.</p>
<p style="text-align:justify;">He sentido mucho dolor con la muerte de ese gigante latinoamericano, de ese Bolívar de nuestro tiempo. Es imposible que no broten en estos días lágrimas de nuestros ojos al escuchar su voz cantando el himno nacional de Venezuela; viendo sus imágenes de amor; oyendo nuevamente sus brillantes discursos; escuchando a Maduro y a otros de sus compañeros expresar palabras tan hermosas y contar anécdotas estremecedoras; pero el dolor jamás se convertirá en amargura, en pesimismo, en desmovilización. No habrá parálisis ni vacío. Nuestros enemigos no tendrán ese gusto. Por Chávez seremos ahora más alegres, más optimistas, más comprometidos con sus ideas y su lucha. Ese será siempre nuestro mejor homenaje.</p>
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</ul>
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		<title>El Chávez de Montaner y el que yo conozco</title>
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		<pubDate>Tue, 12 Mar 2013 07:26:49 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160;Maximiliano Rivas Cuando visité Caracas por primera vez, acababa de producirse la rebelión de un grupo de jóvenes militares contra el segundo mandato de Carlos Andrés Pérez. Era la primavera de 1992. Ya los militares, que habían sido comandados por &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=32167">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-321680" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/03/carlos-alberto-montaner1.jpg"></div></div></td></tr></table><h5><strong>Maximiliano Rivas</strong></h5>
<div id="attachment_32173" style="width: 309px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/03/carlos-alberto-montaner1.jpg"><img class=" wp-image-32173 " alt="Carlos Alberto Montaner" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/03/carlos-alberto-montaner1.jpg" width="299" height="259" /></a><p class="wp-caption-text">Carlos Alberto Montaner</p></div>
<p style="text-align:justify;">Cuando visité Caracas por primera vez, acababa de producirse la rebelión de un grupo de jóvenes militares contra el segundo mandato de <strong>Carlos Andrés Pérez</strong>.</p>
<p style="text-align:justify;">Era la primavera de 1992. Ya los militares, que habían sido comandados por un desconocido oficial llamado <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Hugo Chávez/"><strong>Hugo Chávez</strong></a>, guardaban prisión. Tres años antes los pobres de Caracas se habían rebelado y arrasado la ciudad de los ricos, en una enorme revuelta que se llamó “el caracazo”,<span id="more-32167"></span> y en la que las fuerzas del gobierno asesinaron a miles de venezolanos.  Ahora, el informadísimo <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Carlos Alberto Montaner/"><strong>Carlos Alberto Montaner</strong></a> nos dice que, en la rebelión de 1992, el joven Chávez era el encargado de ir a la casa de gobierno a matar a Carlos Andrés Pérez.</p>
<p style="text-align:justify;">Cuando yo llegué a Caracas, ya el asunto de la rebelión no se comentaba mucho, pero sí existía, se sentía en la nación un profundo desprecio por los hombres que se repartían el poder a través del pacto de Punto Fijo.  Los venezolanos estaban ahítos de esos presidentes que, en el poder, se habían convertido en millonarios: Betancourt, Leoni, Caldera, Carlos Andrés Pérez, Herrera Campins, Lusinchi, eran denostados como malversadores.</p>
<p style="text-align:justify;">&#8211; No es que roben – me decía un profesor que no era un hombre de izquierda &#8211;, es que roban demasiado.</p>
<p style="text-align:justify;">La extrema miseria de los sectores humildes del país, el galopante índice de mortalidad infantil, la falta de viviendas en una nación que tenía el ingreso per cápita de Alemania, le daba la razón a los críticos de adecos y copeianos.</p>
<p style="text-align:justify;">Ahora, al día siguiente de la muerte de Hugo Chávez, el escritor y periodista cubano Carlos Alberto Montaner publica en el <em>ABC</em>  ( ven en mi ayuda, Edith Massola: ¿dónde si no?) una crónica sobre el desaparecido mandatario venezolano que titula “<a href="http://www.abc.es/internacional/20130306/abci-chavez-iluminado-golpista-201303061313.html" target="_blank">Un iluminado golpista</a>”.</p>
<p style="text-align:justify;">Ese artículo, que no debe pasar de las cinco cuartillas, es uno de los despliegues connotativos más intensos que he leido en los últimos tiempos. CAM no es capaz de contenerse cuando le cae en la mirilla de su máquina el nombre de Hugo Chávez. Me lo explico: el periodista ha tenido siempre a <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Fidel Castro/"><strong>Fidel Castro</strong></a> como su “bestia negra”, y Chávez ha reconocido públicamente su filiación fidelista.</p>
<p style="text-align:justify;">Ya desde esa apertura que es el mismo título, Hugo Chávez es un “golpista”. Los verdaderos golpes de estado son una concertación de poderes militares que deponen el gobierno constituido para colocarse en su lugar. Es lo que hizo Pinochet en Chile sin encontrar otra oposición que la conducta principista de Salvador Allende. Es lo que hizo en 1952 Batista en<strong> Cuba</strong>, sin que el presidente Carlos Prío fuera capaz de enfrentarlo.</p>
<p style="text-align:justify;">Y ahí empieza el desajuste connotativo. Nos enteramos de que Chávez quiso en verdad ser pitcher  pero, como no tenía talento, tuvo que “conformarse con resucitar el espíritu del Libertador<strong> Simón Bolívar</strong>”. Vaya conformidad para un tipo mediocre: “como no puedo ser Don Drysdale, me resignaré con ser <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Abraham Lincoln/"><strong>Abraham Lincoln</strong></a>”.</p>
<p style="text-align:justify;">Su hermano Adán no es economista, como asegura CAM, sino físico y Hugo Rafael no “anduvo dando tumbos por diversas vocaciones” hasta que “recaló en el ejército”,  sino que ingresó en la Academia Militar siendo adolescente y a los 21 años se graduó como teniente. En 1991, un año antes de la insurrección del 4 de febrero, había sido promovido a teniente coronel.</p>
<p style="text-align:justify;">A pesar de ser ese soldado que por casualidad “recaló” en el ejército, afirma Montaner que a Chávez le entusiasmaban los que el autor llama “espadones” latinoamericanos. Esto es, militares latinoamericanos que se erigían en dictadores. Pero CAM solo menciona a dos militares nacionalistas – los encasilla como prosoviéticos &#8211;, como fueron Velasco Alvarado y Omar Torrijos, que recuperó el canal para Panamá.</p>
<p style="text-align:justify;">Monrtaner sabe muy bien que los auténticos “espadones” eran hombres de derecha, y aliados de los <strong>Estados Unidos</strong>: se llamaron Trujillo, Somoza, Juan Vicente Gómez, Batista, Odría, Pérez Jiménez, Castillo Armas, Pinochet, Videla.</p>
<p style="text-align:justify;">Cuando el maestro connotante que es Montaner decide hacerlo, sabe minimizar muy bien. En 1998, Chávez hizo algo más que “ganar unas elecciones”: obtuvo la victoria frente a los dos grandes partidos del capitalismo venezolano, que se unieron para evitar que fuera presidente, porque sabían que con Chávez, entraba en la pelea una fuerza distinta.</p>
<p style="text-align:justify;">Montaner le llama “ultrapopulista” porque diseñó un sistema de salud y otro de educación para toda <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Venezuela/"><strong>Venezuela</strong></a>, y disminuyó sensiblemente el mundo de la pobreza en su país. Pero aclara que nada de eso era nuevo. Nos cuenta CAM que  “todos los disparates que Hugo Chávez cometió durante sus 14 años de gobierno fueron ensayados en las cuatro décadas que duró la democracia”.  Gran hallazgo ese, del populismo de adecos y copeianos: una pena que los venezolanos nunca lo advirtieran.</p>
<p style="text-align:justify;">Dice CAM que Chávez hacía regalos y regalos que la economía venezolana no toleraba.  “Santa Claus vive en Miraflores”, sentencia Montaner a propósito de Chávez. Pero parece que los venezolanos que lo reelegían permanentemente, preferían cederle a ese huésped las habitaciones que ocuparon por cuarenta años Al Capone y Johnny Dillinger.</p>
<p style="text-align:justify;">¿No sería ese permanente asalto a los recursos del pueblo lo que motivó el desdén de los venezolanos por lo que Carlos Alberto llama “el modelo democrático”?</p>
<p style="text-align:justify;">Montaner escribe de la “asonada militar” que sacó a Chávez del poder “apenas por 48 horas”. CAM nos dice que Chávez regresa “temeroso” a Miraflores. Estoy seguro de que el periodista, en alguno de sus lugares de estancia habitual (<a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Madrid/"><strong>Madrid</strong></a> o <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Miami/"><strong>Miami</strong></a>), no vio aquel día – solo lo trasmitió Venezolana de Televisión – el mar de pueblo que bajó de los cerritos de Caracas para sitiar a Pedro Carmona y los golpistas en el palacio de gobierno. Carmona Estanga si huyó veloz a refugiarse en la embajada de su socio Álvaro Uribe.</p>
<p style="text-align:justify;">El eminente oncólogo que es Carlos Alberto Montaner – con la historia clínica del caso en la mano, qué duda cabe – señala que Hugo Chávez ha muerto a consecuencias de un cáncer “mal curado” en <strong>La Habana</strong>. Hay quienes dicen que se trató de un mal inducido por esas poderosas fuerzas que Montaner conoce – tanto, que hace medio siglo que trabaja para ellas – y que han tratado de asesinar a los líderes populares en cualquier lugar del mundo.</p>
<p style="text-align:justify;">Le anuncia inestabilidad y violencia a Venezuela, porque lo único sensato para los venezolanos pobres es renunciar a la <strong>Revolución Bolivariana</strong> y conformarse con lo que esté dispuesta a concederle la oligarquía derechista de Venezuela, a la que conocen a la perfección, y saben que nunca ha dado nada.</p>
<p style="text-align:justify;">Para Montaner, Chávez deja, como legado, “un chavismo escindido en varias vertientes” y “un tercio del país acongojado”.</p>
<p style="text-align:justify;">Tan buenas escuelas que han tenido siempre los muchachos de la derecha, y a Carlos Alberto no lograron enseñarle que 60%  es mucho más de un tercio: resulta más de la mitad y casi llega a los dos tercios.</p>
<p style="text-align:justify;"><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Capriles/"><strong>Capriles</strong></a>, el equipo que le rodea y las fuerzas que lo financian, saben que la escisión del chavismo no aparece más que en sus desaforados deseos. Se saben derrotados y están provocando a un pueblo sentimentalmente herido por la muerte de su líder. Maduro, Cabello, Jaua y los demás compañeros de Chávez saben que no hay que secundar la provocación: la unidad se mantiene, la victoria electoral está segura.</p>
<p style="text-align:justify;">Las manipulaciones siempre son detestables, pero cuando se escriben para desacreditar a un hombre grande que acaba de morir, resultan especialmente repulsivas. Anótenselas a Carlos Alberto Montaner y a su ya larga frustración. Es el patético pataleo de los vencidos.</p>
<p><!--[if gte mso 9]&gt;--></p>
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</ul>
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		<title>Chávez: luz de aurora</title>
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		<pubDate>Thu, 07 Mar 2013 12:00:02 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160;Ángel Guerra Cabrera En la tarde del 5 de marzo, visiblemente conmovido,  el vicepresidente Nicolás Maduro dio la trágica y dolorosa noticia que nunca hubiéramos querido escuchar.  Había fallecido el presidente comandante Hugo Rafael Chávez Frías.  Difícil asociar la muerte &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=32046">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-320470" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/03/betqnyzcuae5wct-large.jpg?w=300"></div></div></td></tr></table><h5><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Ángel Guerra Cabrera/"><strong>Ángel Guerra Cabrera</strong></a></h5>
<div id="attachment_32052" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/03/betqnyzcuae5wct-large.jpg"><img class=" wp-image-32052 " alt="Homenaje a Chávez" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/03/betqnyzcuae5wct-large.jpg?w=300" width="300" height="179" /></a><p class="wp-caption-text">Cientos de miles de personas rinden homenaje a Hugo Chávez</p></div>
<p style="text-align:justify;">En la tarde del 5 de marzo, visiblemente conmovido,  el vicepresidente <strong>Nicolás Maduro</strong> dio la trágica y dolorosa noticia que nunca hubiéramos querido escuchar.  Había fallecido el presidente comandante <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Hugo Chávez/"><strong>Hugo Rafael Chávez Frías</strong></a>.  Difícil asociar la muerte con ese hombre tan vital que tanto amó la vida y movió cielo y tierra por hacerla más libre y digna a los <span id="more-32046"></span>pobres de la Tierra. Nacido llanero (Barinas, 1954), donde florecen silvestres el canto y  la poesía, su trazo vital marca un punto de giro decisivo en la historia de <strong>América Latina</strong> y el Caribe de hondas repercusiones planetarias.</p>
<p style="text-align:justify;">En poco más de dos décadas desarticuló la estrategia de recolonización estadunidense de nuestra región encarnada en el Alca (Mar del Plata 2005), impulsó y fue el líder más notorio del surgimiento de un bloque de gobiernos opuestos al Consenso de Washington, fundó junto a <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Fidel Castro/"><strong>Fidel Castro</strong></a> la fraterna <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Alba/"><strong>Alba</strong></a>, tejió plurales alianzas conducentes a la creación de la <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Unasur/"><strong>Unasur</strong></a> y la <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/CELAC/"><strong>Celac</strong></a>. Aglutinó a un grupo de líderes que dio pasos de gigante hacia la concreción del proyecto de unidad latinocaribeña de <strong>Bolívar</strong> y <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/José Martí/"><strong>Martí</strong></a> y en colocar a nuestra América como el polo de resistencia principal contra la dominación mundial del imperialismo.</p>
<p style="text-align:justify;">La gallarda rebelión armada(1992) que encabezó contra las políticas neoliberales de <strong>Estados Unidos</strong> y sus aliados locales proyectó al teniente coronel Chávez como líder nacional. Con su alzamiento el joven oficial y cientos de sus compañeros cumplieron con un mandato del pueblo venezolano, que tres años antes había sido reprimido sangrientamente durante el caracazo en respuesta al vigoroso repudio que manifestó en las calles contra aquellas políticas.</p>
<p style="text-align:justify;">Chávez tomó muy en serio y se comprometió muy joven con las ideas y la trayectoria de Simón Bolívar, muerto aún más joven que él.  La educación familiar de padre y madre humildes maestros de escuela, el destacado paso por la academia militar y su ejecutoria como oficial del ejército le permitieron a su inteligencia, avidez intelectual y sensibilidad excepcionales nutrirse del arsenal de conocimientos, experiencias e ideas que sellaron para siempre su comunión con el pueblo. Le cabe como a pocos aquella definición del <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Che Guevara/"><strong>Che</strong></a> cuando afirmó que el verdadero revolucionario actúa guiado por sentimientos de amor.</p>
<p style="text-align:justify;">Sentía por Fidel profundo respeto, admiración y cariño y en fluido intercambio con él delineó las líneas maestras de su accionar y de la nueva arquitectura latinocaribeña, que enriqueció y llevó  a cabo con inigualable maestría. Fidel reconoció muy temprano en él  sus cualidades de estratega y conductor de pueblos y junto a <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Raúl Castro/"><strong>Raúl</strong></a> le entregó una entrañable amistad.  Chávez también quiso mucho a <strong>Cuba</strong> y a los cubanos y dedicó grandes esfuerzos a cimentar la solidaria y leal alianza venezolano-cubana, cuyos frutos no han podido ser más nobles.</p>
<p style="text-align:justify;">Si las grandes trasformaciones de América Latina y el Caribe en los últimos años tienen en Chávez a uno de sus protagonistas más insignes, lo mismo puede decirse de la que lideró en <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Venezuela/"><strong>Venezuela</strong></a>. De país subordinado a Estados Unidos, dominado por una elite racista, rapaz y represiva, que marginaba al pueblo de las decisiones y mantenía a millones apartados del disfrute de los más elementales derechos, Chávez recuperó la patria para todos e hizo al pueblo el actor político y social principal. Impulsó una refundación política, económica y cultural que puso de nuevo el socialismo en el orden del día a escala internacional y trasformó a Venezuela en un modelo de democracia. Rescató el petróleo como palanca del desarrollo nacional, de solidaridad y de posicionamiento geopolítico. Liquidó el analfabetismo e hizo de la salud, la educación y la seguridad social derechos universales, creó cientos de miles de puestos de trabajo y aumentó el poder adquisitivo de la población. Pero su conquista más importante es haber transformado al pueblo venezolano en partícipe activo, unido y muy consciente de la política nacional e internacional. No hay contrarrevolución que pueda contra eso.</p>
<p style="text-align:justify;">Es proverbial el odio de los círculos dominantes de Estados Unidos, el capital internacional y sus colaboradores criollos contra Chávez.  Asquea lo que escriben y dicen aún después de su muerte los que presumen de sus letras y voces libres, que sabemos esclavas. Tanto es el  temor que les provoca la grandeza del venezolano y de su ejemplo. <em>Hay hombres que hasta después de muertos dan luz de aurora</em>, escribió José Martí. Chávez es uno de esos.</p>
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<li><a title="Lo que Obama debe saber sobre Chávez" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2013/03/06/lo-que-obama-debe-saber-sobre-chavez/">Lo que Obama debe saber sobre Chávez</a></li>
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</ul>
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