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	<title>La pupila insomne &#187; reguetón</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>Reguetón: ¿Gusto o intereses? Por Javier Gómez Sánchez</title>
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		<pubDate>Wed, 07 Mar 2018 16:34:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[¿Para qué tendríamos instituciones culturales si es el mercado el que va a decidir?  <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=62226">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-622270" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2018/03/hqdefault.jpg"></div></div></td></tr></table><p align="justify"><span style="color:#000000;"><a style="color:#000000;" href="mailto:javiergosanchez09@gmail.com">javiergosanchez09@gmail.com</a></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;">Pensemos en la historia. La década del 90 estuvo dominada por la salsa cubana o timba, que se escuchaba en las fiestas y en la radio de forma bien delimitada con la música disco. En el 2000 ya la timba de NG La Banda no estaba en su auge mayor pero agrupaciones nuevas como Carlos Manuel y su Clan, Bonny y Kelly, Arnaldo y su Talismán, refrescaban la escena salsera, y le daban sus últimos momentos de gran popularidad. Algunas orquestas como La Charanga Habanera, los infaltables Van Van y Adalberto Alvarez y su Son, se mantenían. Otros como Manolín El Medico de la Salsa, e Isaac Delgado -quien terminó retornando a Cuba- decidieron continuar sus carreras en el extranjero, como luego haría también Carlos Manuel.</span><span id="more-62226"></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;">El inicio de los 2000 marca la entrada en Cuba de un ritmo nuevo, que al sonar complacía tanto a los aficionados al hip hop como a los bailadores salseros: el reguetón. Incluso su capacidad de crear un ambiente de caliente de atmósfera sensual, capaz de atraer más, porque al sonar hacía liberar sobre la pista uno de los instintos más primarios del ser humano: el sexo.</span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;">Durante el 2004 ya prácticamente no hubo una fiesta en Cuba donde no sonaran los boricuas Don Omar, Daddy Yankee, y Tego Calderón. El éxito fue arrasador, las discotecas ponían cada vez más temas de reguetón casi desapareciendo la salsa y otros géneros.</span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;">Pronto numerosos grupos cubanos de hip hop comenzaron a utilizar backgrounds reguetoneros y a simplificar cada vez más sus letras. La rima y la poesía urbana fueron desapareciendo. Durante años los grupos de hip hop habían realizado su música de modo mayoritariamente aficionado, casi ningún artista de hip hop podía vivir de su música, con pocas presentaciones en espacios pequeños y alternativos, prácticamente sin ninguna grabación discográfica. Muchos raperos comenzaron a ver que abandonar el hip hop puro y fusionarlo con otros géneros era lo que podía abrir las puertas del logro económico.</span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;">Pero casi ningún grupo de rap en la isla podía contar con los arreglos musicales y la orquestación que requería una fusión con la salsa, así que echaron mano a algún DJ de los mismos que los acompañaban en sus actuaciones raperas para que hicieran fondos similares a los boricuas, o usaran backgrounds ya pregrabados, a los que adaptaban sus propias letras, cada vez más reducidas a unas pocas líneas repetitivas. Pronto muchos grupos comenzaron a lograr con el reguetón lo que nunca habían podido con el hip hop: Vivir de la música . La razón era sencilla, el reguetón se bailaba, el hip hop no. Y casi todos querían bailar reguetón.</span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;">Comenzaron a surgir no ya raperos convertidos al reguetón, sino intérpretes que se daban a conocer directamente con el género, que dejaba de ser algo nuevo. Comienzan a escucharse nombres como Elvis Manuel, El Insurrecto, Baby Lores y El Chacal, que hacían llenar las discotecas habaneras con un público que los identificaba y los seguía.</span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;">Pero no fue solo el gusto de un sector por un nuevo ritmo musical -que ya comenzaba a lanzar letras cada vez más agresivas- lo que determinó su extensión, sino motivaciones mucho más pragmáticas. A diferencia de la salsa, con agrupaciones de más de una decena de músicos, el reguetón con solo un DJ y un par de vocalistas podía ser presentado en lugares con escenarios pequeños, y con pocas exigencias de audio. Los antiguos <i>night clubs</i>, creados en la época del filin y el bolero, y que se habían convertido en discotecas, con el reguetón volvieron a poner música ¨en vivo¨ en sus reducidos espacios. Lo mismo ocurría con las giras nacionales y al extranjero. El reguetón estimuló ingresos fáciles hasta en lugares que estaban descapitalizados y quienes los administraban estaban más interesados en los beneficios que en el valor artístico de lo que estaban promoviendo.</span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;">Comienza a verse una trayectoria en cada reguetonero en la que el individuo graba una par de temas con un capital inicial, luego sabiendo poner dinero en las manos adecuadas se logra que este sea incluido en la programación de algunos centros nocturnos y turísticos, después con el primer capital se hace la inversión en video clips y estos son introducidos en vías informales de distribución de contenidos a través de copias por USB, como el Paquete Semanal. El contenido no solo llega al público en la forma de un consumo privado, sino que a lo largo y ancho del país, miles de restaurantes, bares y cafeterías- estatales y privados-toman el contenido y lo proyectan a su clientela en incontables monitores de HD de gran tamaño. Una nueva forma de divulgación audiovisual y publicitaria, cuyo poder no debe ser dejado de tomar en cuenta.</span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;">Aprovechando la nueva política migratoria y el “deshielo” con Estados Unidos, algunos reguetoneros cubanos son lanzados desde Miami -capital de la <i>latin music</i>- y reexportados hacia Cuba con más dinero para invertir en videoclips y sobornos. El “caso Gilbertman” ilumina el ciclo económico de intereses en el <i>featuring </i>con otros<i> </i>reguetoneros<i> </i>isleños pero con dinero miamense, aunque los más inteligentes se asocian a figuras reconocidas de la música cubana y así garantizan su difusión. Dinero llama dinero.</span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;">El dinero puede lograr también la promoción por los medios radiales y televisivos, fenómeno conocido popularmente en Latinoamérica como ¨payola¨, y que no debemos cometer la ingenuidad que pensar que no existe en nuestro país. Es un secreto a voces que para un artista que inicia su carrera, los ¨regalos¨ a algunos realizadores, ayudan más a aparecer en programas de televisión. Por suerte, directores de radio y de TV con responsabilidad comunicacional y valores éticos arraigados, han apoyado la divulgación honesta de numerosos talentos del arte musical.</span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;">Puede que de la de la misma manera intenten ser incluidos en eventos locales o en conciertos de otros artistas y géneros, a veces con públicos muy distintos, algo que llega a generar la confusión entre los concurrentes y situaciones penosas para los organizadores.</span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;">Es lógico que existan intereses distribuidos en determinados sectores -luego de pasados unos años desde la promoción televisiva del vulgar tema <i>El</i> <i>Chupi Chupi</i> y la política de las instituciones culturales a partir de eso- de que se les vuelvan a abrir las puertas relajadamente de medios y escenarios al género musical que más dinero tiene para pagar por entrar y moverse en ellos.</span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;">Algunos pudieran inconscientemente favorecerlos al pensar que se trata de ¨aceptar la conexión con lo foráneo¨, ¨abrirnos al mundo¨, ¨no tenerle miedo al mercado¨,etc. Oponerse instintiva -y superficialmente- a la censura. Supuestamente dar libertad… ¿Qué tipo de libertad? ¿La libertad del mercado? ¿Para qué tendríamos instituciones culturales si es el mercado el que va a decidir? No nos confundamos, ni nos dejemos confundir.</span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;">Se ha vuelto un lugar común decir que existe una masiva identificación del público cubano joven o de extracción humilde, con los anti-valores mayormente fomentados en la mayoría de las canciones y videos de reguetón. Pero habría que cuestionarse si no es su divulgación y amplificación deliberada la que termina induciendo hacia ese tipo de consumo.</span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;">El público venera de por sí el culto al disfrute, a la belleza, a los placeres de la vida y al goce de la pareja a los que tantos artistas han cantado, pero si esos elementos se presentan intencionadamente asociados al dinero, a la vulgaridad, a la mujer como objeto sexual, a obtener y ostentar más sin importar cómo, entonces a la larga no solo se produce ese tipo de contenido masivo para el consumidor, sino que por inducción se fabrica masivamente un tipo de consumidor para ese contenido.</span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;">¿Por qué de Cuba es Gente de Zona quien ¨arrasa¨ en Viña del Mar? En ese festival que en nada o casi nada le ha abierto nunca las puertas a la música cubana. ¿Cuántos cubanos podían haber arrasado todos estos años y ahora mismo en ese festival? Un evento que precisamente, en su diseño de proyección cultural hacia América Latina estaba, y sigue estando, salvo alguna excepción- excluir todo lo que sea representativo de Cuba.</span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;">¿Con qué fue incluida y premiada excepcionalmente Danay Suárez -a quien considero auténtica y original- en su interpretación de hip hop de indudable talento? Con una canción religiosa anti-aborto (Ojo, que es legal en Cuba, el país de la intérprete, como parte de una política y una concepción social)…En un momento en que el festival se producía paralelo a un debate legislativo en Chile sobre la interrupción del embarazo y poderes de gran influencia en la sociedad chilena estaban interesados en utilizar el evento en contra de su legalización.</span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;">Por otro lado los cubanos aún estamos a la espera de que los artistas de nuestro país sean promocionados en la industria internacional por el valor de su propia obra, y no solo por aparecer últimamente calzando con su interpretación de acompañantes, la actuación de artistas de otras nacionalidades como el verdadero producto que esa industria se interesa en vender.</span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;">Mientras en Cuba el <i>featuring</i> pareciera ser el vehículo ideal para intentar validarse artísticamente, accediendo a medios y escenarios a los que jamás llegarían con el grueso de su obra. Es por eso que con el reguetón el lanzamiento de combinaciones musicales sea cada vez más frecuente, siendo los interesados en validarse no pocas veces los más solventes para asumir los costos de grabación musical y audiovisual, en lo que parecería ser una buena oportunidad para todas las partes.</span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;">Pero tristemente puede llegar a ocurrir, que en vez de los aspirantes a ser elevados ver cumplidas sus expectativas, sean los artistas de valía musical y social los que se vean disminuidos. Porque el <i>featuring </i>puede llegar a ser, ante el público, un arma de doble filo.</span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;">El capital acumulado permite la producción de video clips más costosos, aunque más baratos de realizar en Cuba que en Miami, contratando a los mejores realizadores. La producción de videos de reguetón, se ha convertido en una industria dentro de la propia industria del video clip.</span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;">El individuo que logra se introducirse en el mercado del reguetón y ha acumulado el valor comercial suficiente para ser promocionado en los escenarios de Miami, es recibido por una maquinaria que lo presenta como un exponente de la música cubana actual. Programas televisivos ¨payoleados¨ hacen su parte con entrevistas y presentaciones. El contenido generado se sube a <i>You Tube</i> y se hace llegar a Cuba a través del Paquete, buscando ejercer sobre la audiencia un efecto de ¨reflejo del éxito¨.</span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;">No se debe dejar de notar que este paseo triunfal por la pasarela miamense se vio acentuado en la medida que las instituciones culturales cubanas decidieron, ante una escalada de la vulgaridad, ejercer un control sobre los contenidos musicales emitidos en radio y la televisión.</span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;">Mientras, en medios más politizados, se insiste en el tema presentándolo como un símbolo del supuesto fracaso de las políticas culturales de la Revolución. Algunos disfrutan hacer visible en Cuba el asunto del reguetón porque representa todo lo contrario a la educación cultural de un pueblo.</span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;">A diferencia de la mayoría de los géneros musicales cultivados en Cuba, el reguetón no expone ningún logro de la formación académica que ha brindado el sistema educativo creado por la Revolución. Es por eso que resulta tan conveniente en Miami. Porque cuando un salsero o un jazzista cubano es entrevistado en programas de la TV miamense, muchas veces menciona que estudió en la ENA, en el ISA, o que descubrió su vocación por la música cuando estudiaba ingeniería en la CUJAE. Había que ver en los días del llamado ¨Intercambio Cultural¨, que facilitó la presentación de artistas cubanos en Estados Unidos, la incomodidad, la crispación disimulada , la molestia contenida, que eso provocaba en los presentadores de la televisión miamense. Pero un reguetonero, salvo alguna excepción, no los va a hacer sentir eso.</span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;">Es, política, y culturalmente, compatible con la Cuba que Miami necesita. P</span><span style="color:#000000;">or eso quieren representarnos con el reguetón, porque saben que no nos representa.</span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;">Artículos relacionados:</span></p>
<ul>
<li><a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2014/02/11/coherencia-santa-palabra/"><span style="color:#0000ff;">Coherencia, santa palabra</span></a></li>
<li><span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2016/01/06/quienes-seran-los-imbeciles-por-iroel-sanchez/">¿Quiénes serán los imbéciles?</a></span></li>
<li><span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2018/02/04/cuestionar-el-regueton-no-es-necesariamente-un-prejuicio-por-carlos-avila-villamar/">Cuestionar el reguetón no es necesariamente un prejuicio</a></span></li>
</ul>
<p align="justify">
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		<title>Cuestionar el reguetón no es necesariamente un prejuicio. Por Carlos Ávila Villamar</title>
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		<pubDate>Sun, 04 Feb 2018 17:59:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Carlos Ávila Villamar]]></category>
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		<description><![CDATA["El reguetón se basa en repetir hasta el delirio lo mismo: la innovación o la sutileza son conceptos desconocidos en él. " <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=61924">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-619250" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2018/02/regueton.jpg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">Después de leer tantos análisis sobre reguetón, he identificado dos premisas fundamentales acerca de la cultura que están implícitamente asumidas en la mayoría de ellos. La primera, la de los más críticos, afirma que la cultura es un condicionante de la sociedad, y que por tanto el reguetón es malo, porque empobrece el gusto musical y promueve los valores más ruines. La segunda premisa, sostenida por analistas que hablan desde una neutralidad cómplice, afirma que la cultura -en este caso el reguetón- es una expresión de la sociedad, y por tanto no debe ser juzgado. No espero posicionarme en el centro de estas dos posturas, cosa que sería muy fácil e improductiva, solo quiero reducirlas a su argumento de fondo, y evitar por tanto declaraciones irresponsables.</span><span id="more-61924"></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><img class="aligncenter size-full wp-image-61925" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2018/02/regueton.jpg" alt="" width="300" height="168" />Discutir sobre moral o sobre belleza es posible, cuanto más, si las distintas posiciones aceptan axiomas comunes sobre moral o belleza. Pasemos entonces a armar un análisis del reguetón como fenómeno basándonos en estos dos campos, en estas dos arenas movedizas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La cultura condiciona la sociedad, eso no se discute. Los niños quieren ser como los héroes de los audiovisuales de moda. La cultura es una expresión de la sociedad, eso tampoco se discute. Los superhéroes no serían tan exitosos de no existir un público inicial de inadaptados, solitarios, personas con la necesidad de tener otra identidad. Superman y Spiderman son perdedores convertidos, por acto de magia, en seres poderosos, ahí está su encanto. El doble carácter de la cultura, el de condicionante y el de expresión de la sociedad, es particularmente visible en el caso del reguetón. Muchos cantantes esbozan palabras, frases, maneras de gesticular que son luego reproducidas por sus seguidores. Y esos seguidores existen por una combinación de varios factores: la estupidez que porcentualmente posee un segmento de población cualquiera, sin importar su nivel de desarrollo o el sistema al que se adscriba, la ignorancia inducida por una mala educación y el consiguiente florecimiento de valores ingenuos, y por último (este factor no existía en un principio) a causa del gigantesco aparato de propaganda consciente e inconsciente que tiene el reguetón en nuestros días.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Hay dos grandes acusaciones al reguetón como condicionante de la sociedad. La primera es moral, porque tanto la letra de una buena parte de las canciones como sus más frecuentes videos son una exaltación al consumismo más crudo, a la delincuencia, al dominio de un género sobre el otro. La arena movediza moral, en este primer aspecto, no resulta tan movediza, porque la mayoría de los legitimadores del reguetón no cuestionan en sí los axiomas por los cuales son condenables estas conductas, lo que cuestionan es la responsabilidad del reguetón en estas conductas cuando aparecen en la sociedad. Grandes obras literarias o cinematográficas contienen en alguna medida semejantes exaltaciones de valores que tenemos por negativos, lo que sucede es que no hay un bombardeo constante de novelas o películas que exalten la pederastia, por ejemplo, solo hay casos más o menos aislados, cuyos efectos han resultados casi nulos, también, porque no han existido las condiciones para una estampida de pederastas. Y bueno, sabemos que la violencia cinematográfica o televisiva sí ha provocado fenómenos sociales, puesto que está más generalizada. En regiones como Centroamérica, donde existen las condiciones sociales idóneas, un bombardeo cinematográfico y televisivo de exaltación de la figura del delincuente ha contribuido al crecimiento desmedido de la delincuencia juvenil. El reguetón en ese sentido tiene brazos larguísimos, dada la cantidad de veces que puede sonar una misma canción durante el mismo día, en el oído del mismo oyente, y dadas las preexistentes condiciones sociales de América Latina.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La segunda acusación al reguetón como condicionante de la sociedad es estética, y resulta más compleja de analizar.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Una pieza de piano o una pintura abstracta constituyen lo más parecido que existe al arte puro, aquel que puede prescindir de conceptos previos como el lenguaje, en el caso de las canciones con letra, o como las figuras que se llevan al lienzo en una naturaleza muerta o un desnudo, y que el espectador pronto reconoce. El arte puro, a pesar de esto, no existe. La pieza de piano está sujeta a nuestro modo de escuchar la música, que se basa en compases de 4/4 o 3/4, en el caso de los valses, y la contemplación de la pintura abstracta puede depender de una cosa tan simple como nuestro modo de leer (los árabes, que leen de derecha a izquierda y de abajo hacia arriba, comienzan a ver una imagen desde la esquina inferior derecha, eso cambia su modo de entender la distribución de colores y formas). Ni hablemos de cuánto la memoria de piezas musicales o pinturas anteriores afecta nuestra percepción de una pieza musical o una pintura en el presente. No hay un valor <em>innato</em> en ninguna obra de arte.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Asignamos el valor de acuerdo a valores adquiridos. El arte cuyo poder de impacto sea más dependiente a su contexto suele borrarse pronto de la memoria de la gente. El arte cuyo poder de impacto sea menos dependiente suele trascender. Pero nunca se sabe en cuánta medida se depende o no, o en cuánta medida cambiará un contexto dentro de los próximos años. Decir que una u otra canción pasará o no la posteridad siempre será un juicio apresurado, lo que se puede hacer es hablar de novedad y poder de conmoción en el presente. No debe el lector confundir estos términos con la popularidad que tenga una canción, sino con su capacidad de cambiar en un hombre la forma de escuchar música. Casi todos los géneros musicales que hoy existen, con sus respectivos públicos, partieron de una o dos canciones capaces de <em>fundar</em> una nueva sensibilidad. Las grandes obras de arte se escurren por las grietas de nuestras mentes y encuentran espacios nuevos, cuartos que al verlos por primera vez nos parece que los conocimos siempre. En esta capacidad epistemológica y en nada más encuentro el valor de una obra de arte. El reguetón, como sabemos, hace lo contrario con la sensibilidad de sus oyentes.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Salvo una que otra frase ingeniosa o una fusión remotamente interesante, el reguetón se basa en repetir hasta el delirio lo mismo: la innovación o la sutileza son conceptos desconocidos en él. Me da gracia que haya gente que afirme que existe una variante nueva de reguetón, más extrema, llamada trap. El trap en la práctica resulta más de lo mismo, es solo una etiqueta que hace parecer que existen cosas nuevas dentro del género. El trap es una estrategia comercial, no una corriente. El ritmo del reguetón, monótono hasta niveles inimaginables, se mantiene invicto únicamente por la empobrecida sensibilidad de la mayoría de sus oyentes, tan cómodos y adaptados a unas pocas fórmulas, que llegan a despreciar prácticamente todos los demás géneros musicales.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En el subconsciente de las personas que escuchan asiduamente reguetón, la música se divide en divertida (o sea, bailable, o sea, reguetón) y aburrida (música <em>para escuchar</em>). Lo gracioso es que casi todas las personas que escuchan reguetón dicen lo mismo, que no les gusta tanto, pero que lo bailan en fiestas y clubes nocturnos, que <em>en realidad</em> les gusta más tal cantante de moda, cuyo nombre implique una menor connotación negativa. Por supuesto, esos otros cantantes no les gustan de verdad, solo los tienen como fachada, un esnobismo de tercera clase, por así decirlo. Para los oyentes asiduos de reguetón, toda la música en inglés, así como toda la música cubana que no sea reguetón, no puede considerarse bailable, se haría para escuchar, es decir, para disimular. En su mundo existen los que aceptan que les gusta el reguetón, y los pretenciosos que fingen no gustarle. No estoy exagerando, hablo en serio.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Vale la pena hacer una salvedad: creo que el reguetón tiene un puñado de buenas canciones («Atrévete», de Calle 13, «La tortura», de Shakira, «Bailando», de Descemer Bueno…), lo que pasa es que cuando una canción de reguetón resulta lo suficientemente buena, el mismo público deja de considerarla reguetón.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Ha quedado claro hasta ahora, según entiendo, por qué creo que el reguetón carece de valores estéticos, y lo que es peor, por qué termina empobreciendo el gusto musical promedio de un país. Existe, sin embargo, un último argumento a favor de la neutralidad, tal vez el más interesante, y el que los oyentes de reguetón menos utilizan: es cierto que el reguetón es música chatarra, pero ocupa un lugar que siempre tendrá que ocupar algún género musical. Una parte significativa de la bachata, la timba, así como buena parte de la música electrónica y del hip hop, apenas son un poco mejores que el reguetón. Luego quedan dos salidas. Uno puede aceptar o no que siempre habrá música chatarra. Si lo aceptamos, la crítica al reguetón se volverá un sollozo inútil. Si no lo aceptamos, queda una última paradoja estética: ¿es preferible que todo el mundo escuche Chopin en lugar de reguetón o bachata? La instintiva respuesta positiva es problemática. Borges se pregunta en algún momento si es preferible una biblioteca que esté constituida únicamente por <em>La Eneida</em>, repetida en tomos incontables, o una biblioteca que contenga <em>La Eneida</em> junto a otros textos de calidad diversa, a veces dudosa. Termina prefiriendo la segunda, porque la calidad de una biblioteca no se mide por la calidad promedio de sus volúmenes. De igual modo, vale la pena preguntarse si la calidad cultural de una sociedad se mide por el gusto promedio de sus individuos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La respuesta a esta última, ingeniosa defensa, es que la diversidad y la propia supervivencia de los otros géneros musicales se ve amenazada por el reguetón. El riesgo de la monotonía, ejemplificada en los incontables e idénticos volúmenes de <em>La Eneida</em>, el arte encumbrado, se expresa en realidad en las incontables e idénticas canciones de reguetón, interpretadas por incontables e idénticos artistas, que literalmente roban el espacio y las fuentes de ingreso de músicos verdaderos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"> El reguetón, además, se manifiesta de una manera mucho más violenta y excluyente contra otros registros culturales de lo que lo hacen otros de los llamados géneros chatarra. El oyente promedio de reguetón, como he explicado, suele cerrarse mucho más de lo que se cierra el oyente promedio de bachata o de música electrónica, porque la cultura que subyace detrás de las canciones prefiere el regodeo en sí misma, enseña que la idiotez es motivo de orgullo. En resumen, y ya asumiendo una postura sobre si el reguetón debe o no ser censurado, diré que prefiero una sociedad donde la idiotez sea perseguida a una donde sea exaltada.</span></p>
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		<title>Las palabras de Alpidio</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Nov 2011 16:06:51 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160;Alpidio Alonso La lectura de un artículo publicado en el diario Granma me ha hecho volver sobre estas palabras de la intervención del poeta Alpidio Alonso en el VIII Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas, efectuado en diciembre de &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=19904">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-199050" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2011/11/alpidio_alonso_grau.jpg"></div></div></td></tr></table><h5><strong>Alpidio Alonso </strong></h5>
<div id="attachment_19889" style="width: 270px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2011/11/alpidio_alonso_grau.jpg"><img class="size-full wp-image-19889" title="Alpidio_alonso_grau" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2011/11/alpidio_alonso_grau.jpg" alt="" width="260" height="184" /></a><p class="wp-caption-text">Alpidio Alonso en el VIII Congreso de la UJC</p></div>
<p style="text-align:justify;"><em>La lectura de un artículo publicado en el <a href="http://www.granma.co.cu/2011/11/23/cultura/artic01.html" target="_blank">diario </a></em><a href="http://www.granma.co.cu/2011/11/23/cultura/artic01.html" target="_blank">Granma</a><em> me ha hecho volver sobre estas palabras de la intervención del poeta Alpidio Alonso en el VIII Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas, efectuado en diciembre de 2004.</em></p>
<p style="text-align:justify;">No abogamos aquí por el aburrimiento, ni el elitismo, y mucho menos venimos a alentar el síndrome de la prohibición. Todo lo contrario.<span id="more-19904"></span> Nuestro llamado va dirigido a no descuidar un flanco tan importante en nuestro trabajo de relación con nuestros jóvenes, y a generar opciones diversas, de distinta naturaleza, pero sin hacer concesiones en la calidad. Este, que desde una mirada superficial, pareciera un tema ajeno y sin mucha importancia, tiene no solo un eje económico y financiero imprescindible, sino también otro, de carácter ideológico, que no podemos soslayar ni subestimar.</p>
<p style="text-align:justify;">Necesitamos de una diversidad cultural, donde, sin dar bandazos, la calidad no siga siendo lo alternativo: la canción inteligente, la nueva trova y la nueva canción en general, que constituyen cosecha pura del trabajo cultural en el período revolucionario, están prácticamente desaparecidas de nuestros medios y casi sin espacio para su disfrute en otros lugares; y aún, en la difusión de la música bailable por la radio y la TV, uno siente que ha habido un retroceso.</p>
<p style="text-align:justify;">Cuba cuenta, como pocos países, con una música que la distingue y que le gusta a nuestra gente. Hay en ella una invaluable fuerza de alegría, de convocatoria, de cohesión y de reafirmación identitaria. Aprovechemos esa patria profunda de nuestra música y de nuestra cultura, en función de lo que realmente queremos para nuestros jóvenes.</p>
<p style="text-align:justify;">La alegría, el verdadero disfrute, el goce y la plenitud espiritual, la verdadera fiesta de la libertad, solo pueden ser patrimonio del socialismo. Solo el socialismo puede aspirar a esto, porque solo el socialismo se centra en el hombre, en desarrollar y potenciar lo mejor de él; solo al socialismo le importa realmente transformar, mejorar, educar al hombre. (Enlace para leer el <a href="http://librinsula.bnjm.cu/1-205/2005/enero/53/documentos/documento193.htm" target="_blank">texto completo de esta intervención</a>)</p>
<p style="text-align:justify;">Artículo relacionado:</p>
<ul>
<li><a title="Tanmy:  “La luz es música” ( +video)" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2011/10/02/tanmy-la-luz-es-musica/" target="_blank">Tanmy: “La luz es música” ( +video)</a></li>
</ul>
<p><img style="position:absolute;visibility:visible;color:transparent;z-index:2147483647;left:638px;top:426px;margin:0;" src="image/png;base64,iVBORw0KGgoAAAANSUhEUgAAABYAAAAUCAYAAACJfM0wAAAABHNCSVQICAgIfAhkiAAAAAlwSFlzAAAK8AAACvABQqw0mAAAAB90RVh0U29mdHdhcmUATWFjcm9tZWRpYSBGaXJld29ya3MgOLVo0ngAAAAWdEVYdENyZWF0aW9uIFRpbWUAMDQvMDQvMDhrK9wWAAACLklEQVQ4jbXUP0wTcRQH8O/9ekdjkT8CUqpee00bRyNNmSRSV0PcJJoQg2i6ODTExEUHg04OaNSppqtCjQ4ukDSKSuLUwcm4NNZcQYsIGtD+u/f7MZSWXltqo/Ul7/JL7u7z3r3fLye53e5xj8ejoYWRSCSSstfr1YLBYHcr4XA4rMmMMciy3EoXjDHIjDEoivL/4fefrP1P3nYEvqzLajOIo8fQz5/cfH3cnVttCM8udQaODBxQFx44Ye9h4HxvdGWtgMlbSXV2SQoMHf0RNcGSJJlmvPLdos7fdyIWL+D5myx+ZwwUDAIRh2EU1wYRFItA6FwvIjdcGJr4qFYakiSBlTavlABwsJth7mUWmSyBOAfnAkQE4gKccxBx/MoYmHmcxuH+NgAwGQ03j3NeRjjnoGqcC/zcIgghAMBkNISJuKlbEy4EaKdoKerC5nNMxQdlgVx+t0siKhYQovwV1rbdtyoNxlhxxoqilBMA0uuES6Pt6NqP2hHsoDarhJuXD2F5NV/uuJR1T4XLzvTJ25/VyHUnzgzba0YkKq6pdB4T00m47EyvPhU1M54asy3ee5o55bvwQQWAr/PHMBfbQGhGrykCANqARZ8asy3+ccYjg/K3kcF9UQAYvrJ29dmrDUxHlnOxu72P+rpYrq5eFU39K649TCF0tnPB0WdtCt2z48rQHIp+8XTHu9ET7alm0aY6fnFHjda98a/w3wZjDJLP5xv3+/1aK+F4PJ7cBm32CUNiyI2GAAAAAElFTkSuQmCC" alt="" /></p>
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