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	<title>La pupila insomne &#187; PRISA</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>La guerra contra la historia III.  Paseo por el supermercado de la cultura hegemónica. Por Sara Rosenberg</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Aug 2016 14:35:26 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160;El objetivo de la cultura hegemónica es convertir cada hecho y cada espacio mínimo en mercancía. Todo puede comprarse, pregonan. El concepto se ha  naturalizado y es ya “sentido común”. Sus productos estrella se especializan en denigrar la voluntad y &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=55851">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-558520"></div></div></td></tr></table><p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">El objetivo de la cultura hegemónica es convertir cada hecho y cada espacio mínimo en mercancía. Todo puede comprarse, pregonan. El concepto se ha  naturalizado y es ya “sentido común”. Sus productos estrella se especializan en denigrar la voluntad y cualquier posibilidad de transformación humana. Cada producto es una bomba contra la historia, contra  el derecho mismo a reflexionar, relacionar e imaginar. Y sobre todo es un producto cultural que siempre alimenta el YO  y niega el NOSOTROS.</span><span id="more-55851"></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">El Yo solitario y desesperado es un cliente perfecto. Cómo no recordar a Mersault, el alienado hasta de si mismo, pero que al final antes de morir dice que sólo desearía volver a vivir. El personaje de Camus es un retrato del sujeto que el fascismo necesita, un retrato que advierte de la falta de empatía y de las carencias del Yo.  El Yo, esa costra vital ya obesa, que deforma el sentido de la vida hasta anularlo.         </span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Cada clase social produce a sus intelectuales, decía Gramsci (1). ¿Pero qué clase de intelectual necesita la gran corporación supra nacional y el capital financiero-militar para controlar el alma -o el espíritu o el pensamiento- de sus esclavos?   Creo que la clase burguesa actual produce un tipo de intelectual especializado en el discurso de la pérdida, de la degradación humana, de la supuesta denuncia moral, de la queja, pero que sobre todo produce un discurso que ha de reforzar siempre la idea de que cualquier lucha carece de sentido y que la voluntad humana es un mito.  La pauta está fijada de una manera férrea, totalitaria:  ahogar toda comprensión histórica y política en fragmentos que jamás permitan acceder a la raíz del problema.  </span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Luchar, dicen, fue un asunto del pasado, no está de moda, no vende. El intelectual de la era del imperialismo en crisis terminal debe producir un discurso donde la especie humana sea tratada como una bazofia. Nada que hacer, sólo constatar que la maldad es inherente a esta especie. Los temas del YO se repiten: el desencanto, la desilusión, la falta de objetivos, las huidas a mundos paralelos, la melancolía, el horror, la irracionalidad, el todo vale, la aparente neutralidad, la falsa simetría, la violencia individual, el amor defraudado, el fraude. Si algún deseo  sobrevive o brinda alguna salida es el dinero. Lo inmediato. El consumo. Los modelos actuales desde las series a las novelas o el cine de masas cumplen esa norma. El YO es la única medida. Y el sin salida su espacio de actuación. El gusto contemporáneo por el olor de las cloacas del sistema –sujetos-victimas vulnerados e incapaces de luchar- dispara las ventas y tranquiliza la supuesta conciencia social que en algún lugar duerme.    </span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Analizar, iluminar la raíz de los problemas permitiría saber de qué manera y por donde se pueden solucionar, y la búsqueda de una solución –o cambio- implicaría tomar partido y por lo tanto no sólo denunciar las consecuencias inconexas sino tener un proyecto, ver una luz al fondo del túnel. Iluminar ese túnel.  </span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Una glosa: (Hay un texto espléndido de Pasolini, escrito poco antes de que lo asesinaran que  se llama “La desaparición de las luciérnagas”, donde analiza el fascismo y termina diciendo que daría su vida por la existencia de una sola luciérnaga. Lo pongo a pie de página porque vale la pena leerlo con atención.) (2)</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Pero el discurso de los llamados intelectuales de este sistema debe mantener el túnel en la oscuridad, profundizar la oscuridad y conservar el espíritu del sin salida y la degradación de cualquier gesto colectivo, de cualquier palabra que nombre la  sociedad humana capaz de construirse por si misma. Hay que degradar a todos aquellos que dieron su vida para cambiar el mundo, hay que confundirlos y equipararlos con los boys del dinero fácil y el cinismo amplio, hay que atornillar bien la imposibilidad de cualquier cambio porque el sistema capitalista se cae a pedazos y esa fragilidad necesita discursos apocalípticos –a-históricos- de alta gama. Y si hay que mentir se miente sin ninguna vergüenza, para eso usaremos el relativismo y el sentimentalismo, metástasis del canceroso YO.   </span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Productos que tengan la velocidad de la sociedad post industrial, altamente fungibles y donde cada novedad ha de repetir el principio de que nada se puede cambiar, en todos los colores y formas, tal como las latas de los supermercados. Un mismo producto en miles de embalajes diferentes. Para eso se les paga, para eso tienen grandes espacios en todos los medios, con un guión aparentemente amplio que resalta siempre la “libertad individual” y la “democracia occidental” como si existiera o fuera posible tal cosa.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Pero me dejo llevar al túnel oscuro, entro al supermercado y hoy voy a ser libre. Individua libre. Seré libre como mujer porque me ofrecen diversas latas de feminismo, predomina el morado en varias tonalidades que van desde la contradicción sobre-determinada que pregonaba Althusser hasta la emulación  del grupo fascista Femen creado no casualmente en Ucrania. Puedo elegir en la medida que ninguna lata compromete mi elección con la raíz del problema succionado ya de la violencia social de un sistema depredador, del capitalismo de la desposesión.  Pero me dejo llevar, y estoy a punto de comprar la lata de la violencia de género, que me ofrece circunscribir el tema al interior del hogar y también me ofrece una fácil condena al macho de la especie mientras diluye el tema de qué valores colectivos han sido extirpados para seguir vendiendo teta-culo a toda hora y en todas sus variantes.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">En el supermercado y como no, me encuentro con la lata –de un morado desvaído- con  textos de “escritoras” cubanas que se dedican a hablarme de la braga (blúmer, aclara la escritora ) de su mamá y de la falta de juguetes de los niños y de cómo las mujeres en Cuba no están a la misma altura que los hombres. Es una lata demasiado olorosa, diría que un producto bruto, aunque las escritoras se han especializado en hablar siempre de su sexo como reclamo publicitario y demostración del alto nivel de su liberación femenina. No arriesgan mucho, pero han de competir con cientos de bestsellers para mujeres “liberadas” que leen las sombras de grey y cosas parecidas. Y todo vale. Ellas le dan el toque tropical y están situadas en el escaparate. Siguen el guión perfectamente y cumplen con el enunciado fundamental: degradar a la revolución cubana gracias a la cual al menos deberían haber aprendido a escribir y a pensar, pero parece que les ha faltado tiempo para comprender cómo el peso colonial las empujó de rodillas a las mismas puertas del  éxito y el dinero que Prisa les ofrece, publicidad y columnas en <em>El País</em> para que puedan difamar cada semana. A moler y moler el chisme y la sensiblería, que con la Yoani no es suficiente y las de blanco ya están ahumadas. Es la ley del mercado, la única que conocen y adoran y están en su derecho. Primero hubo una de la que ya poco se habla, ahora hay otra todavía más liberada y posa desnuda para que leamos mejor sus libros y mañana aparecerá otra… ¿De que hablarán cuando sean un producto viejo, o por fin callarán y lamerán los premios recibidos en esos rincones vetustos en los que han colocado a las mujeres cubanas que se inventaron?  Ni Haydée, ni Vilma, ni Celia, ni  tantas mujeres revolucionarias cubanas están en ese escaparate y de verdad es mejor así para que ese rincón vetusto y lleno de polillas se olvide más rápido. </span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Inspirada por ellas, -humana al fin y ávida de éxito y de dinero como debería ser en el guión dominante- imagino que podría escribir sobre las bragas de la mujer argentina y el tango, o sobre las penurias de las trabajadoras de las fábricas que usan bragas especiales porque no las dejan ir al baño a mear durante ocho horas, pero aquí me desvío y podrían acusarme de estar haciendo un panfleto social o sea que retorno mejor a temas más literarios y podría contar que mi madre no usaba bragas, (bombacha en argentino), porque ya en su tiempo era muy libre y no consentía que nada la sujetara.  Pero mi madre no vivió en Cuba, no me sirve para narrar el desencanto ni la melancolía necesaria al guión establecido para un buen producto y caería otra vez en el panfleto social porque en honor a la verdad debería decir que trabajó sin pensar en otra cosa ni en nadie, que fue un producto social del mezquino espíritu burgués empresarial, una yupi consecuente, a la que poco le importaba el destino del Nosotros. Una mujer libre, si, si a eso pudiera yo llamarle libertad.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Y si me detengo en estos comentarios es solamente porque a veces siento ganas de vomitar cuando el chisme y la inmoralidad destruyen hasta la palabra misma. Porque si tuviéramos los mismos derechos en esta libérrima sociedad occidental el debate sería posible. Pero, no, estimada “intelectual” cubana pagada por Prisa, usted puede insultar al Che Guevara y llenar de lodo la memoria de todos nuestros seres queridos, mezclar las churras con las merinas, el agua y el aceite y seguir ocupando el espacio mercenario, utilizando a la mujer, al niño, a escritoras que sí lo fueron, a su madre, a sus maridos, al arte, a mis muertos y lo que tenga usted ganas de usar porque usted es útil a sus amos, que jamás le permitirán decir una verdad, como por ejemplo: sí, el camino de todas las revoluciones y las transformaciones sociales es complicado, hay que seguir transformando muchas cosas y criticar muchas otras, pero vale la pena intentarlo, porque en el camino hay luz al final del túnel. Y esa luz se llama socialismo -y para susto de los que le pagan- se llama comunismo, el deseado, el que no conocemos todavía, por el que seguimos luchando y apostando, por el Hombre nuevo del que habló y por el que dio la vida Guevara. Nuestro Che. Qué suerte tuvo de poder saludarlo en el colegio, mientras nosotros en América Latina éramos asesinados por leer su diario que solíamos llevar escondido y que pasaba de mano en mano como una chispa y que nos ayudó a crecer y a sobrevivir a la crueldad atroz de aquellos años de plomo. Si. Las revoluciones no son fáciles, pero no hay otro camino: o socialismo o barbarie, y el fascismo camina hoy por estas calles con una “libertad” -esa que ustedes pregonan tanto- inusitada.   </span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Y para hacer la Mujer nueva hay que acabar de una buena vez con el chisme y la teta culo y la mercancía confundida con lo que jamás podrá ser literatura. La gran literatura respira amor por nuestros semejantes, humanidad en marcha. No es un producto de supermercado.    </span><span style="color:#000000;"> </span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Yo también daría mi vida por encontrar una luciérnaga, y como dice el tango una “luciérnaga furiosa”.  </span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Después de este paseo por el lúgubre supermercado de la derrota humana, me encuentro con miles de luciérnagas que brillan, son luciérnagas furiosas que celebran hoy en todas las plazas de mi país del sur NUESTRA LUZ.       </span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Hoy esa luz fuerte ilumina el túnel y ha conseguido después de cuatro años de juicio y de testimonios terribles, la condena a cadena perpetua de los genocidas del campo de concentración más grande de Córdoba, el campo de “La perla”, donde asesinaron a tantos y tantos compañeros…  </span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Los genocidas siguen y seguirán siendo juzgados y seguiremos exigiendo que no se les permita ninguna prisión domiciliaria.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Las luciérnagas vuelan e iluminan esta noche oscura, son las Madres y las Abuelas, somos  todos Nosotros -mujeres y hombres- que decimos otra vez MEMORIA-VERDAD- JUSTICIA  porque  las palabras verdaderas emiten luz, una luz furiosa y capaz de transformar el mundo.       </span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">(Continuará…) </span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">(1)- “…Los intelectuales son los “empleados” del grupo dominante para el ejercicio de las funciones subalternas de la hegemonía social y de gobierno político, a saber: 1) del “consenso” espontáneo que las grandes masas de la población dan a la dirección impuesta a la vida social por el grupo social dominante, consenso que históricamente nace del prestigio (y por tanto de la confianza) detentada por el grupo dominante, de su posición y de su función en el mundo de  la producción; 2) del aparato de coerción estatal que asegura “legalmente” la disciplina de aquellos grupos que no “consienten” ni activa ni pasivamente, pero que está preparado por toda la sociedad en previsión de los momentos de crisis en el comando y en la dirección, casos en que el consenso espontáneo viene a menos…” (Antonio Gramsci. “Los intelectuales y la organización de la cultura”. Juan Pablos Editor. México 1975)  </span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">(2) <span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="http://projectepasolinibarcelona.blogspot.com.es/p/el-articulo-de-las-luciernagas.html">el texto de Pasolini</a></span>.</span></p>
<ul>
<li style="text-align:justify;"><span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2016/08/05/la-guerra-contra-la-historia-por-sara-rosenberg/">La guerra contra la historia I</a></span></li>
<li style="text-align:justify;"><span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2016/08/23/la-guerra-contra-la-historia-ii-denuncio-ergo-sum-por-sara-rosenberg/">La guerra contra la historia II</a></span></li>
</ul>
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		<title>La impunidad de las corporaciones mediáticas y su guerra contra Venezuela. Golpear con información.</title>
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		<pubDate>Sat, 05 Oct 2013 04:55:34 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160;Ángeles Diez Rodríguez* Durante la guerra y ocupación de Irak del 2003, los Estados Unidos, al conocerse las torturas y violaciones de sus soldados en Abu Ghraib, emitieron un comunicado dirigido a la comunidad internacional en el que decían que &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=35984">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-359850" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/10/hackeo-de-web-del-diario-vea-300x300.jpg"></div></div></td></tr></table><h5><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/angeles-diez-rodriguez/"><strong>Ángeles Diez Rodríguez*<em> </em></strong></a></h5>
<p style="text-align:justify;"><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2013/10/05/la-impunidad-de-las-corporaciones-mediaticas-y-su-guerra-contra-venezuela-golpear-con-informacion/"><img class="alignleft size-full wp-image-35986" alt="guerra mediatica contra venezuela" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/10/hackeo-de-web-del-diario-vea-300x300.jpg" width="300" height="300" /></a>Durante la guerra y ocupación de <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/irak/"><strong>Irak</strong></a> del 2003, los <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/estados-unidos/"><strong>Estados Unidos</strong></a>, al conocerse las torturas y violaciones de sus soldados en Abu Ghraib, emitieron un comunicado dirigido a la comunidad internacional en el que decían que no consentirían que ninguno de sus soldados fuera juzgado por crímenes de guerra. Ya en 2002 el gobierno estadounidense había conseguido una resolución del Consejo de Seguridad de NNUU por la que se eximía a las fuerzas estadounidenses de la jurisdicción de la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra, genocidio,<span id="more-35984"></span> o crímenes de lesa humanidad cometidos en relación con operaciones de NNUU establecidas o autorizadas. La impunidad no se garantizaba sólo a los soldados estadounidenses sino también a los mercenarios y empresas contratadas para la guerra, es decir, al sector privado. Dicha resolución se prolongó al 2004. En realidad se trataba de hacer explícito, por un lado, quién mandaba en el mundo y en los organismos internacionales, una vez terminada la bipolaridad, y por otro, evidenciar, una vez más, la prevalencia de la fuerza sobre el derecho.</p>
<p style="text-align:justify;">Este tipo de actuaciones, cuando se hacen públicas, generan indignación entre las poblaciones y gobiernos que sufren las consecuencias de las acciones bélicas estadounidenses y también cierto rechazo, aunque con la boca pequeña, de los socios europeos. Sin embargo, las intervenciones militares directas son la cara más visible de la injerencia en países soberanos; los golpes de Estado, el derrocamiento de gobiernos y la guerra encubierta son las prácticas más habituales del ejercicio del dominio mundial.</p>
<p style="text-align:justify;">Estas guerras encubiertas no han necesitado de resoluciones ni acuerdos para proteger a las fuerzas estadounidenses, porque los agentes que suelen llevarlas a cabo, en general, son ciudadanos, empresas o militares de los propios países a desestabilizar, financiados y alentados por las agencias estadounidenses creadas al efecto, como la Agencia Central de Espionaje (<a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/CIA/"><strong>CIA</strong></a>). Se atribuye a Franklin Henry Kissinger la expresión &#8220;Pinochet es un hijo de puta. Pero es nuestro hijo de puta&#8221;.</p>
<p style="text-align:justify;">En las guerras imperiales encubiertas, desde el inicio de la Guerra Fría, los oficiales y la tropa que <em>llevan la voz cantante</em> son las corporaciones mediáticas que gozan prácticamente de impunidad absoluta para operar, resguardadas por la consigna de la &#8220;libertad de información&#8221; considerada a su vez una extensión de la &#8220;libertad de expresión&#8221;. (1)</p>
<p style="text-align:justify;">El espionaje, el terror y la guerra psicológica tienen en los medios de comunicación masivos y en los periodistas sus principales aliados, y en las corporaciones mediáticas su Estado Mayor. Desde la II Guerra Mundial se utilizan los métodos de guerra psicológica, que incluyen el uso de la propaganda a través de los medios de comunicación, aunque ha sido con el desarrollo de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información (NTIC) cuando este tipo de operaciones ha adquirido mayor importancia pues la potencialidad de este arma para destruir al gobierno que se considera enemigo se ha multiplicado exponencialmente. La definición técnica de la guerra psicológica es <em>empleo planificado de la propaganda y de la acción psicológica orientadas a direccionar conductas, en la búsqueda de objetivos de control social, político o militar, sin recurrir al uso de la armas, o en forma complementaria a su uso</em>; y su fin último es incidir en la población civil de los países &#8220;enemigos&#8221; para que, una fracción del pueblo, erigida en totalidad y con el consentimiento del resto, sea quien derroque al gobierno.</p>
<p style="text-align:justify;">Se trata de un hecho histórico reconocido ya en 1977 por Carl Berstein, ex redactor del diario <em>Washington Post</em> y uno de los periodistas que denunció el escándalo Watergate, quien afirmó entonces que en veinticinco años las principales empresas de información habían colaborado de forma habitual con la CIA. En 2009, Maxime Vivas señalaba que la CIA estaba infiltrada en los medios de comunicación franceses y recogía las palabras de William Colby, ex director de la CIA, diciendo: &#8220;La CIA controla a todos los que son importantes en los principales medios de comunicación&#8221;, y las de un agente de la CIA, &#8220;Podemos encontrar periodistas más baratos que una buena prostituta, por doscientos dólares mensuales&#8221;.</p>
<p style="text-align:justify;">Sin embargo, las distintas agencias norteamericanas no sólo operan poniendo a su servicio a periodistas, muchas veces basta con que empresas norteamericanas se hagan con participación en los grupos empresariales a los que pertenecen los medios. De esta forma se garantiza que las líneas editoriales y las noticias no vayan en contra de los llamados &#8220;intereses norteamericanos&#8221;. Otras, se colabora financiando y distribuyendo la información adecuada a los medios locales a través de las Agencias de Información. Es importante tener en cuenta que Estados Unidos y la Unión Europea controlan el 90% de la información del planeta y que de las 300 principales agencias de prensa, 144 tienen sede en Estados Unidos, 80 en <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/europa/"><strong>Europa</strong></a> y 49 en Japón. Sin duda hay muy poco margen para una información veraz, contrastada y no subordinada a las directrices imperiales. La <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/SIP/"><strong>Sociedad Interamericana de Prensa (SIP)</strong></a> es uno de los principales organismos regionales en donde se trazan las pautas a seguir por los medios privados en una estrategia conjunta de desestabilización de gobiernos poco afines a Estados Unidos.</p>
<p style="text-align:justify;">Hay que añadir que en América Latina, las corporaciones mediáticas no sólo han sido grupos económicos con los que acumular beneficios y desde donde servir a los intereses neo-coloniales, sino que se convirtieron tempranamente en sujetos y espacios desde donde las élites criollas hacen política. Con el ascenso de los gobiernos progresistas, especialmente en <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/venezuela/"><strong>Venezuela</strong></a>, <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Ecuador/"><strong>Ecuador</strong></a> y <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Bolivia/"><strong>Bolivia</strong></a>, se convirtieron sin mayor esfuerzo en agentes golpistas y desestabilizadores. Podemos decir que las agencias norteamericanas dedicadas a la guerra encubierta no han necesitado grandes inversiones de esfuerzos ni recursos en estos medios.</p>
<p style="text-align:justify;">La actuación de las corporaciones mediáticas locales e internacionales contra el proceso venezolano es un caso paradigmático de guerra encubierta. Se implicaron abiertamente en el golpe de estado contra el presidente <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/hugo-chavez/"><strong>H. Chávez</strong></a> en el 2002, y desde entonces no han parado los bombardeos mediáticos que se recrudecen especialmente en los periodos electorales. Con la desaparición de la figura carismática de Chávez, el proceso venezolano se hace más vulnerable, como ya apuntaba el informe de Inteligencia a la Comisión del senado norteamericano (2012), y por tanto la campaña desestabilizadora va <em>in crescendo</em>. Los intentos de golpe de estado siguen siendo liderados por la oposición venezolana a través de los medios de comunicación.</p>
<p style="text-align:justify;">La forma de actuar sigue pautas que se repiten y cuyos antecedentes podemos rastrear sin ir muy atrás en el tiempo en el golpe de estado a Salvador Allende en Chile. La forma en que actuaron los medios responde a parámetros establecidos por los manuales de guerra encubierta. El primer paso es preparar las condiciones para que la población acepte la inevitabilidad de un golpe de Estado, se alimenta y crea la imagen de caos económico y social, algo relativamente fácil al hacerse de forma coordinada con los sectores económicos que, por ejemplo, acaparan alimentos básicos, sabotean instalaciones eléctricas, etc. Se responsabiliza al gobierno de todos estos desastres y se va preparando a la ciudadanía para los &#8220;salvadores&#8221; que pondrán orden, la oposición y, en su defecto, las fuerzas del orden (policías y militares) que entregarán el poder cuando se restablezca la situación.</p>
<p style="text-align:justify;">Los medios se encargan de magnificar los desastres económicos, ilustrar y dar voz a las víctimas de las políticas gubernamentales, alientan las discrepancias entre los sujetos políticos, tratan de socavar la confianza en los dirigentes, manipulan los símbolos nacionales y la religión, exageran, simplifican, omiten informaciones, hacen insinuaciones y fabrican noticias. En general, se trata de crear la imagen del caos económico y social. La desinformación y la mentira se combinan para incrementar la tensión y el miedo.</p>
<p style="text-align:justify;">Los pueblos no suelen apoyar golpes de estado pero sí suelen solidarizarse con reivindicaciones aparentemente justas. Por eso, las reivindicaciones de algunos sectores de estudiantes y trabajadores que se sienten afectados por las políticas gubernamentales serán las privilegiadas por los medios, nacionales e internacionales. En estos momentos podemos encontrar titulares como el de <em>El Nuevo Herald</em> &#8220;Universitarios en Venezuela reclaman autonomía y recursos&#8221;. También reivindicaciones políticas que se consideran propias de la formalidad democrática como por ejemplo el caso de las elecciones del 14 de abril en las que la oposición se negó a reconocer el triunfo del candidato <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/nicolas-maduro/"><strong>Nicolás Maduro</strong></a> y utilizó la excusa del recuento total de los votos. Los medios acuñan las razones para alimentar el descontento y dirigen la responsabilidad hacia el gobierno. Al mismo tiempo, las medidas que trata de poner el gobierno para paliar la situación, por ejemplo de desabastecimiento, son presentadas como autoritarias. Así el diario <em>El País</em> titulaba &#8220;Maduro ordena militarizar los super&#8221;.</p>
<p style="text-align:justify;">La imagen de caos y crispación es evidente en casi todos los titulares de <em>El País</em>, buque insignia de la corporación mediática <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/PRISA/"><strong>PRISA</strong></a> (fuertemente participada por capital estadounidense), tales como &#8220;La oposición venezolana denuncia &#8216;in extremis&#8217; el fraude electoral&#8221;, &#8220;La caza del dólar en Venezuela&#8221;, &#8220;Venezuela asoma como punto de salida internacional de la cocaína&#8221;, &#8220;Chávez nos sentenció a la guerra&#8221;, &#8220;Venezuela echa a tres diplomáticos de Estados Unidos acusados de sabotaje&#8221;. Las élites venezolanas se sienten permanentemente amenazadas por el proceso de transformación y reformas económicas que ha puesto en marcha la revolución bolivariana, pero también Estados Unidos y sus socios sienten desde hace 14 años esa amenaza pues ven cómo América Latina, liderada por Venezuela, se escapa a sus planes neo-coloniales a través de la integración regional, la defensa de la soberanía y la independencia.</p>
<p style="text-align:justify;">El golpe de estado se ha convertido en una prioridad de la agenda política no solo de la oposición venezolana sino de Estados Unidos y Europa. El golpe que destituyó al presidente Manuel Zelaya en Honduras (2009), el frustrado golpe en Ecuador (2010), el golpe encubierto al presidente Fernando Lugo en Paraguay (2012), además de revertir los procesos transformadores de estos países tienen como función rodear a Venezuela de gobiernos hostiles, debilitar y frustrar los procesos de integración regional como el <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/ALBA/"><strong>ALBA</strong></a> o la <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/celac/"><strong>CELAC</strong></a>. De ahí que las corporaciones mediáticas tanto locales como internacionales se empleen a fondo contra el proceso venezolano.</p>
<p style="text-align:justify;">A pesar de que históricamente ha sido posible demostrar la implicación de los medios de comunicación en los golpes de estado, por ejemplo, <em>El Mercurio</em> y<em> La Tercera</em> en Chile en 1973, o <em>Rctv</em>, <em>Globovisión</em>, <em>Venevisión</em> y <em>Televen</em>, en el golpe de Estado del 11 de abril del 2002 en Venezuela, ninguno de los responsables de estas empresas de comunicación está en la cárcel. La libertad de expresión ha sido y sigue siendo la cobertura legal que garantiza la impunidad de las corporaciones mediáticas en su servicio a las guerras encubiertas; y el subterfugio para operar sin restricciones contra gobiernos democráticamente elegidos.</p>
<p style="text-align:justify;"><em>(1) El derecho a la libertad de información originalmente no se refiere a la libertad de los medios de comunicación para informar o publicar noticias sino al derecho de acceso a la información en manos de organismos públicos que tiene que ser accesible a todos los ciudadanos. La libertad de expresión es un derecho individual que utilizan los periodistas y dueños de periódicos para protegerse cuando son acusados de manipulación, falsedad, etc.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em><em>*Ángeles Diez es Doctora en CC. Políticas y Sociología. Profesora de la Universidad Complutense de Madrid.</em></em></p>
<p style="text-align:justify;"><em><strong>Artículo escrito para </strong></em><strong>Venezuela es noticia</strong><em><strong>, boletín informativo sobre la actualidad venezolana editado por la Embajada venezolana en España. 03 de octubre de 2013.</strong></em></p>
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</ul>
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		<title>Estado de Derecho: Entre Cuba y el mundo*</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Sep 2013 11:50:44 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160;Carlos Fernández Liria Supongo que todos estaremos de acuerdo en que no basta con que la Constitución diga que hay Estado de Derecho para que admitamos que, en efecto, lo hay. Fundamentalmente, decimos que una sociedad está en Estado de &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=35855">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-358560" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/09/1134507_estado_de_derecho_un_concepto_imponente_fachada_de_un_r_gimen_opresor_y_despiadado2.jpg?w=230"></div></div></td></tr></table><h5><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/carlos-fernandez-liria/" target="_blank"><strong>Carlos Fernández Liria</strong></a></h5>
<p style="text-align:justify;"><strong><a href="http://wp.me/p10AwN-9jk"><img class="alignleft  wp-image-35800" alt="Estado de derecho" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/09/1134507_estado_de_derecho_un_concepto_imponente_fachada_de_un_r_gimen_opresor_y_despiadado2.jpg?w=230" width="230" height="300" /></a></strong>Supongo que todos estaremos de acuerdo en que no basta con que la Constitución diga que hay Estado de Derecho para que admitamos que, en efecto, lo hay. Fundamentalmente, decimos que una sociedad está en Estado de Derecho cuando en ella hay una división de poderes, es decir, cuando el poder que legisla, el poder que juzga y el poder que gobierna son independientes entre sí, de modo que, por ejemplo, el gobierno puede ser llevado a los tribunales para ser juzgado con arreglo a unas leyes que no han hecho ni jueces ni gobernantes.</p>
<p style="text-align:justify;"><span id="more-35855"></span>Pero esto es una cosa que decimos, igual que puede decirlo la Constitución. Lo difícil no es estar más o menos de acuerdo con esa definición. Lo difícil es averiguar lo que ponemos en juego para distinguir una sociedad que dice estar en estado de Derecho, de una sociedad que efectivamente lo esté. Así por ejemplo, en el 17 de abril de 1989, Pinochet declaró que Chile ya estaba lo suficientemente maduro para volver a ser un Estado de Derecho, que él ya había matado a suficientes marxistas, comunistas e izquierdistas y, que, por tanto, ya podían convocarse elecciones sin peligro de que ganaran las izquierdas, aunque, desde luego –advirtió-, “si gana una opción de izquierdas o se toca a uno solo de mis hombres, se acabó el Estado de Derecho”. El 17 de abril de 1989, por tanto, los medios de todo el planeta celebraron la vuelta de Chile a la democracia. Y, desde entonces, ha habido democracia y Estado de Derecho en Chile, ya que, puesto que no ha ganado las elecciones ninguna opción de izquierdas, no ha sido necesario volver a dar un golpe de Estado. En 1990 ganó Patricio Alwyn, un antiguo golpista democristiano y, cuando han ganado los socialistas, han seguido, como si tal cosa, haciendo lo que mandaba el FMI, porque durante los dieciséis años de dictadura ya aprendieron eso de que quien manda, manda, y que si no, ya se sabe, “se acabó el Estado de Derecho”.</p>
<p style="text-align:justify;">El caso es que, puesto que se celebran elecciones y no ganan las izquierdas y por tanto no hay golpes de Estado, podemos decir que en Chile hay Estado de Derecho. Lo mismo ocurre en <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Colombia/"><strong>Colombia</strong></a>: durante estas últimas décadas, los paramilitares se han ocupado de matar a tiempo –a veces “justo a tiempo”, el día antes- a todos los que siendo de izquierdas podían ganar las elecciones, de modo que luego los comicios electorales se han podido celebrar sin sacar los tanques a la calle, a causa de lo cual podemos decir en nuestra prensa democrática que Colombia es una democracia y está más o menos en Estado de Derecho (al contrario, ya se sabe, que <strong>Cuba</strong>). En <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Haití/"><strong>Haití</strong></a> dejó de haber Estado de Derecho en 1990, a causa de que, por abrumadora mayoría, había ganado las elecciones el peligroso cura izquierdista Aristide, que amenazó en seguida con subir el salario mínimo 20 centavos, por lo que, ante semejante fallo del sistema democrático, se hizo necesario dar un golpe de Estado, implantar una dictadura y matar a varios miles de personas, entre torturas horrorosas; como resulta que no se mató a los suficientes, en el 2000 volvió a ganar las elecciones Aristide, por lo que se hizo necesario otro golpe de Estado en julio de 2001, que, como fracasó, hizo necesario otro más, en diciembre de 2001, que fracasó también, por lo que se recurrió a bloquear todas las ayudas de Banco Interamericano de Desarrollo y todos los créditos del <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/FMI/"><strong>FMI</strong></a>, hundiendo la economía haitiana en un abismo sin fondo, y así hasta el golpe de Estado de este año 2004, que ha triunfado por fin, con la complicidad, por cierto de toda Europa; en cuanto se haya matado a todos los que tengan el propósito electoral de subir el salario mínimo de las Alpha Industries, en Haití se podrá restaurar, sin riesgo, el Estado de Derecho.</p>
<p style="text-align:justify;">La historia de Latinoamérica está plagada de casos así. Pero, los paladines de la democracia y las libertades, como <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Mario Vargas Llosa/"><strong>Mario Vargas Llosa</strong></a>, no ven nada raro en todo esto. Sin ir más lejos, aunque <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Hugo Chavez/"><strong>Chávez</strong></a> ganó en cuatro años ocho consultas electorales, a sus ojos y los de nuestra prensa democrática no ha cabido duda, en todo este tiempo, de que es un dictador -ya que es de izquierdas. Si hubiera triunfado el golpe “cívico-militar” del 2002, si se hubiera asesinado a Chávez y se hubieran exterminado a unas cuantas decenas de miles de bolivarianos, de modo que ya no se corrieran riesgos electorales, no cabe duda de que a los ojos de nuestros bienaventurados medios de comunicación se habría dejado a <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Venezuela/"><strong>Venezuela</strong> </a>bien madurita para la democracia y la división de poderes. De hecho, como se recordará, el golpe de Estado de abril del 2002 que colocó por 24 horas al jefe de la patronal en el poder, fue celebrado por <em>El País</em>, <em>El mundo</em> y todos las televisiones españolas y europeas como una “tranquila” “restauración de la democracia”.</p>
<p style="text-align:justify;">Cuento todo esto que siempre suelo contar para que se vea que con semejantes criterios no hay manera de averiguar si las sociedades que dicen estar en Estado de Derecho realmente lo están, de modo que habrá que poner manos a la obra para buscar otro criterio, al menos si no queremos estar hablando por hablar (aunque bien es verdad que es una actividad bastante bien pagada en el <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/PRISA/"><strong>Grupo PRISA</strong></a>, en tanto resulte eficaz para impedir que se hable de lo que hay que hablar). En España, por ejemplo, la última vez que ganó una opción electoral lo suficientemente de izquierdas como para molestar un poco a los Botín y los March, fue en 1936, y el desliz se pagó tan caro como todos sabemos. Lo mismo pasó en Grecia (1967). Y en Italia no pasó, porque EEUU ya se encargó de advertir que como pasara invadirían el país. Uno no se puede cansar de repetir que, en toda la historia del siglo XX no ha habido ni una sola vez en que una opción electoral de izquierdas haya podido intervenir en los asuntos del capital sin que el experimento no haya sido corregido por un pinochetazo.</p>
<p style="text-align:justify;">Así ha sido nuestro tan cacareado Estado de Derecho: un Estado de Derecho en el que las izquierdas jamás han tenido derecho a ganar las elecciones. Las izquierdas han tenido derecho -como lo tienen, por ejemplo, hoy día en toda Europa- a intentar ganar las elecciones, eso sí. Pero no a ganarlas, porque entonces se monta la de Dios y “se acabó el Estado de Derecho”. Esto es una cosa que la historia del siglo XX ha grabado en el alma de los votantes con sangre y con fuego: si se quiere que haya democracia y Estado de Derecho, hay que votar a las derechas. También se puede votar a las izquierdas que hagan políticas de derechas. Pero no a las izquierdas que hagan políticas de izquierdas. Así pues, no es que las izquierdas de izquierda se hayan empeñado en ser revolucionarias. De ninguna manera. Es que no se les ha dejado, jamás, otra opción. La opción no ha sido nunca, o <strong><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Fidel Castro/">Castro</a></strong> o Allende, la opción ha sido o Castro vivo o Allende muerto.</p>
<p style="text-align:justify;">Mirando el siglo XX a lo largo, resulta que a lo que hemos llamado Estado de Derecho no es exactamente a lo que antes definimos como tal, sino más bien a ese paréntesis entre dos golpes de Estado en el que el capital se puede permitir convocar elecciones porque no hay posibilidad de que ganen las izquierdas (suficientemente diezmadas en el golpe anterior: así por ejemplo, en España, para poder gozar de 25 años de democracia que llevamos por ahora, tuvimos que tener 40 de dictadura para purgar las malas hierbas).</p>
<p style="text-align:justify;">Así pues, es de lo más interesante investigar qué diablos es lo que estamos diciendo cuando decimos que en <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/España/"><strong>España</strong></a> hay Estado de Derecho y en Cuba no. Porque, en efecto, algo decimos, de todos modos. ¿En dónde reside la fuente de las evidencias empíricas que convierten a los países europeos en Estados de Derecho y a Cuba, en cambio, no? Para dar con alguna evidencia empírica, pensemos, por ejemplo, en lugar de en Vargas Llosa, en ciertos izquierdistas, críticos del castrismo como el que más: “yo, en Cuba, estaría en la cárcel”, suelen argumentar. Yo no estaría tan seguro, pero, vete a saber. Lo interesante, sin embargo, es empezar por reflexionar por qué no están en la cárcel en España y por qué sí lo habrían estado en el Chile de Pinochet. ¿Será porque Chile era una dictadura y España no lo es? ¿O no será más bien al revés, invirtiendo causas y efectos? ¿No será que Chile fue una dictadura porque había que meter en la cárcel a cierta gente? ¿No será que para impedir que las izquierdistas ganaran las elecciones, era necesario que Chile fuera una dictadura y España, en cambio, donde las izquierdas no pueden ganarlas o son tan de derechas como la derecha, no es necesario recurrir a métodos tan contundentes? ¿Para qué meter en la cárcel a los cuatro imbéciles de izquierdas que quedan por ahí haciendo el payaso en Internet? Supongo que se advierte que es muy distinto plantear las cosas de una manera que de otra. En nuestros benditos Estados de Derecho no se nos mete en la cárcel no porque sean Estados de Derecho, sino porque somos inofensivos. Si algún día dejáramos de serlo, se nos arrancaría la piel a tiras. Bastaría con que tuviéramos alguna posibilidad de ganar las elecciones y cumplir, por ejemplo, con nuestra promesa electoral de nacionalizar la banca, para que acabáramos enterrados en cal viva (y no sólo nosotros sino todos los que tuvieran cara de querer subir un centavo el salario mínimo, que así se empieza y no se sabe cómo se acaba).</p>
<p style="text-align:justify;">Si aquí no se mete en la cárcel a ese tal Fulano de tal que siendo tan izquierdista está tan convencido de que “en la dictadura castrista” estaría en la cárcel, seguro que no es porque en España haya libertad de expresión, sino porque seguro que ese Fulano de tal no tiene aquí ninguna posibilidad de hacerse oír ni de influir en nada que tenga importancia. Si un directivo loco pusiera en las manos de ese Fulano la sección de economía del Telediario, le despedirían al día siguiente. Y si entonces bajara un dios de los cielos para hacerle director vitalicio de los Informativos, y él pretendiera seguir siendo tan izquierdista como siempre había sido en esta bendita democracia, a las veinticuatro horas le habrían pegado un tiro en la nuca. Pero nunca es necesario llegar a esos extremos. Normalmente ni siquiera es necesaria la censura. Pero no porque haya libertad de expresión, no. Nadie niega que haya libertad de expresión, pero si no hay censura no es porque haya libertad de expresión: es, más bien, porque todos los periodistas a los que habría que censurar (con la consiguiente merma de la libertad de expresión) están en el puto paro. Es como una vez que me decía un periodista de <em>El País</em> que a él jamás le habían censurado ni le habían llamado de dirección para indicarle lo que tenía que decir. Resultará increíble, pero ni por un momento se le pasaba por la cabeza que era precisamente por eso, por lo muy espontáneamente que su libertad de expresión encajaba con la línea editorial de <em>El País</em> (que ni había que llamarle la atención, oye), por lo que había sido contratado y por lo que no se le ponía de patitas en la calle. Más cómicos aún son los periodistas en paro que siguen creyendo en la libertad de expresión porque nada ni nadie les impide decir lo que quieran en la página web que leen sus amigos.</p>
<p style="text-align:justify;">¿Alguna vez nos hemos preguntado en serio por qué en las democracias europeas o en los <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Estados Unidos/"><strong>EEUU</strong></a> no hay (casi) presos políticos? No hay presos políticos no porque haya libertades políticas, sino porque la política no tiene la menor posibilidad de intervenir en el curso de la realidad. Vivimos en una sociedad hasta tal punto chantajeada por sus estructuras económicas, que se puede permitir el lujo de ser todo lo democrática que quiera, ya que, de todos modos, ninguna intervención democrática tiene ninguna posibilidad de prosperar (<sup>2</sup> ). Ahí donde la palabra no tiene ninguna posibilidad de intervenir en el curso de las cosas, ¿por qué no decretar la libertad de expresión más absoluta? Ahí donde las asociaciones que no tengan un millón de euros de capital son absolutamente impotentes, ¿por qué no decretar la libertad de asociación y de reunión, el pluripartidismo y su puta madre? Está bien eso de decretar la libertad de prensa en una sociedad como ésta; al noventa y cinco por ciento de los ciudadanos nos tranquiliza de la hostia saber que si tuviéramos tanto dinero como Polanco nada nos impediría decir lo que nos diera la gana en <em>El País</em> o en <em>El Mundo</em> o en El AntiGlobo que decidiéramos fundar. ¿Pero de veras creemos que es así? ¿De verdad pensamos que si tuviéramos tanto dinero como Polanco podríamos ser comunistas en un medio de comunicación que no fuera irrelevante? ¡Vamos, hombre, nada de eso! Si eso fuera así, si los comunistas pudieran tener un imperio mediático (porque, por ejemplo, Georges Soros hubiera tenido el capricho de nombrarles herederos), se prohibiría la libertad de prensa de inmediato, se metería en la cárcel a todos los que abrieran la boca y se les arrancaría con alicates las uñas de los pies. Nunca ha sido de otra forma; eso es lo que ha ocurrido sin excepción cada vez que la izquierda ha tenido, además de la libertad de palabra, la posibilidad de hacerse oír.</p>
<p style="text-align:justify;">De todos modos, su actitud siempre será admirable, comparada con la que pusieron en práctica en las legislaturas del PSOE cuando, al ver que no podían hacer la política de izquierdas para la que habían sido votados, se pusieron, sin más a hacerla de derechas, como Dios manda.</p>
<p style="text-align:justify;">Perra vida ésta en la que nunca ha habido libertades políticas más que bajo la condición de que esas libertades fueran impotentes. En Cuba, por ejemplo, hay, eso es verdad, pocas libertades políticas. Es obvio por qué es así: porque en Cuba las libertades políticas no serían impotentes; por el contrario tendrían unos efectos espectaculares y algunos de ellos, por cierto –como suele pasar en los países en guerra y Cuba lo está-, corrosivos y suicidas.</p>
<p style="text-align:justify;">Así pues, conviene ordenar la cuestión para ver cómo se pueden hacer las comparaciones de manera que tengan sentido. Mientras no se haga este esfuerzo, todas las conversaciones y discusiones sobre Cuba están destinadas a dar vueltas sobre tópicos, estupideces y supercherías. Lo que se suele decir es que en los países capitalistas, así de media, hay muchas libertades (y poca Sanidad y Educación), mientras que en Cuba hay mucha Sanidad y Educación, pero pocas libertades. Pues no, se trata de una simetría mal montada. Lo que tenemos, por un lado, es que, bajo el capitalismo, hay muchas libertades porque el capitalismo mismo garantiza que no será posible hacer nada de importancia con ellas: las libertades no cotizan en Bolsa y, por tanto, el Ministro de Economía no tiene por qué tenerlas muy en cuenta a la hora de explicar al consejo de ministros lo que se puede y no se puede hacer. Y, por el otro lado, en Cuba, hay pocas libertades porque incluso las pocas que hay tienen efectos muy relevantes de los que sería largo hablar.</p>
<p style="text-align:justify;">Pero que conste que no hemos entrado para nada en el tema de si en Cuba hay o no algo parecido a un Estado de Derecho y que soy muy consciente de ello. Me limito a señalar que, si no queremos decir tonterías, a la hora de explicar por qué no hay Estado de Derecho en Cuba conviene que dejemos claro qué es lo que estamos diciendo cuando decimos que sí lo hay, por ejemplo, en España. O mejor, la cuestión resulta aún más llamativa en abstracto: ¿cómo consideramos que una realidad social está “en Estado de Derecho”? ¿Qué entendemos por eso? Existen, al menos, dos posibilidades:</p>
<p style="text-align:justify;">Una. Constatando que se da una coincidencia entre la realidad y el Derecho que es obra del Derecho. (Las cosas “pasan así” porque el derecho exige que pasen así)</p>
<p style="text-align:justify;">Dos. Constatando que se da una coincidencia entre la realidad y el Derecho que es obra de la realidad. (Las cosas “pasan así” y a veces coinciden con lo que exige el Derecho y a veces no, así es que, a la parte en la que se da la coincidencia, la llamamos Estado de Derecho y a la otra la consideramos, por ejemplo, en “vías de desarrollo o de madurez”)</p>
<p style="text-align:justify;">Es importante reparar en el hecho de que sólo la primera posibilidad tiene algo que ver con lo que la Ilustración llamó Estado de Derecho. Y lo más importante es reparar en que nosotros, los que decimos que representamos la punta de lanza del Estado de Derecho en este mundo, desde <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/W. Bush/"><strong>Bush</strong></a> y <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Aznar/"><strong>Aznar</strong></a> a Uribe y Blair, consistimos en estar siempre en la posibilidad Dos y decir que estamos en la Uno. Esta es nuestra gran mentira, en la que colaboran a diario todos nuestros periodistas (que no están en paro) y la mayor parte de nuestros intelectuales.</p>
<p style="text-align:justify;">La cosa se entenderá rápidamente con un ejemplo. Uno puede hacer un recorrido turístico por los barrios residenciales del norte de <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Madrid/"><strong>Madrid</strong></a>, sin sentir en ningún momento que el curso de las cosas se estrelle o se dé de bofetadas contra el Derecho. Son barrios habitados por gente culta y de clase media alta o alta a secas; en ellos nadie encuentra ningún motivo para violar la ley si por violar la ley se entienden cosas como robar en un supermercado, atracar un banco, trapichear con heroína, en fin, ese tipo de cosas por el que la gente acaba en la cárcel (<sup>3</sup> ). En estos barrios, los policías son unos señores que, más que nada, cuando se te pierde el niño te lo traen de la mano con una piruleta para que no llore. Los policías son la instancia que vela por esa milagrosa coincidencia entre cotidianeidad y derecho a la que llamamos ciudadanía. Es en sitios así donde se respira eso a lo que llamamos “Estado de Derecho”; la mejor prueba de ello es que todo el mundo tiene la sensación de que la Ley no está ahí para reprimir su libertad, sino para garantizar sus derechos. Las cosas se mueven con arreglo a derecho, y el derecho se lleva bien con el moverse de las cosas, de tal modo que no tiene que estar todo el tiempo vigilando, reprimiendo, castigando, disciplinando, regañando, interviniendo, en fin, en los asuntos humanos. ¿Cómo no considerar entonces que esos “asuntos humanos” han alcanzado un estatus al que hay que llamar, como quiso siempre el pensamiento ilustrado, mayoría de edad, madurez ciudadana, civilización e Ilustración?</p>
<p style="text-align:justify;">Más o menos, el 15 % de la población mundial es mayor de edad en este sentido. Se trata de un 15 % para el que el curso de sus asuntos no entra en conflicto, sino todo lo contrario, con las exigencias de la razón y del derecho.</p>
<p style="text-align:justify;">Ahora bien, lo verdaderamente ilustrado sería que esta coincidencia entre realidad y derecho se debiera a la capacidad del derecho para actuar sobre la realidad, para educar y enderezar el curso de los asuntos humanos y que, por tanto, el milagro por el que en La Moraleja nadie atraca bancos ni trafica con heroína ni roba en los supermercados (ni los policías pegan palizas si no que llevan piruletas), que todo eso se debiera a la exquisita educación racional de sus ciudadanos o a las virtudes incontestables del régimen político español, y no, como es obvio, a que es absurdo robar un banco del que eres propietario o dar instrucciones a tu criada para que te robe el desodorante al hacer la compra en el supermercado. En La Moraleja, la realidad y el derecho coinciden por la sencilla razón de que ahí no hay motivo alguno para violar la ley. Es una tontería robar cuando te puedes permitir el lujo de pagar. Pero, claro, sería chocante que los vecinos de La Moraleja argumentaran que si a los vecinos de San Blas o del Piti se les suele pillar más a menudo que a ellos robando coches y atracando bancos es porque han recibido peor educación o porque han asumido más torpemente las virtudes de la división de poderes plasmada en el ordenamiento constitucional español.</p>
<p style="text-align:justify;">Sin embargo, por ridículo que resulte ese argumento es exactamente el mismo que utilizamos para considerar que los países europeos o los EEUU están en Estado de Derecho. Es, sin duda, cierto que, entre nosotros, el curso de la realidad no viola demasiado las exigencias de la ley. Pero eso no ocurre en absoluto porque la ley haya encontrado, a través de nuestros inigualables ordenamientos constitucionales, procedimientos adultos y liberales para hacerse respetar y obedecer, sino porque, en una situación económicamente bastante privilegiada, la realidad no tiene mucha necesidad de contradecir lo exigido legalmente. Es el curso de la realidad ─tres siglos de colonialismo, dos guerras mundiales, instituciones económicas y militares tan poderosas como el Banco Mundial o la OTAN, etc.─ el que nos ha puesto en la situación de una casual coincidencia con las exigencias racionales; en absoluto se ha debido a un procedimiento exitoso de la razón o a la eficacia de un modelo político recomendable. Si tuviéramos que explicar a un ama de casa venezolana cómo se llega a ser ciudadana de la Moraleja, o del Estado de Derecho, sería absurdo proponerle un estudio concienzudo de las Constituciones europeas. En la Moraleja, simplemente, se nace con menos ganas de violar la ley que en un suburbio de Caracas. O al menos, se tienen muchas menos posibilidades de que el arte de ganarse el pan de cada día entre en conflicto con el Derecho, es decir, con la policía.</p>
<p style="text-align:justify;">Tras la guerra del Golfo de 1991, Arabia Saudí entregó a Egipto, en concepto de &#8220;ayuda humanitaria&#8221;, un millón de coranes. Era obvio: si los egipcios querían ser tan ricos como los sauditas, lo que tenían que hacer era respetar tanto como ellos los preceptos del Islam, así es que, en lugar de mandarles pan o petróleo, les mandaron coranes. Igualito igualito es lo que hacemos nosotros cuando nos paseamos por el mundo dando lecciones de Democracia y Estado de Derecho desde nuestras tribunas de opinión. Si los habitantes de las favelas de Río y de los suburbios de Bogotá quieren sentirse ciudadanos, si quieren sentir tan vivamente como si estuvieran en La Moraleja que la policía está ahí para proteger los derechos de la gente y para traer a casa a los niños que se pierden en los centros comerciales, lo que tienen que hacer es aprender de nuestros sistemas constitucionales. ¡No de nuestra historia de genocidios, matanzas y expolios, no! ¡No de nuestros privilegios económicos! ¡De nuestras constituciones, que dan un resultado bárbaro, y gracias a las cuales no cabe duda de que somos todo lo que somos!</p>
<p style="text-align:justify;">Es repugnante la manera en que, en una especie de ritual supersticioso, celebramos todos los días como obra del Derecho lo que en realidad nos han regalado el Mercado y la Historia. Repugnante, pero eficaz. Porque así, utilizando esa misma confusión, podemos recomendar a los demás que, si quieren Derecho, dejen pasar a la Historia y obrar al Mercado. Así es este mundo, en el que el Estado de Derecho no lo trae el Derecho, sino el capital. Flexibilizar el mundo para las necesidades del capital tiene que ser, forzosamente, la mejor manera de extender el Derecho. No importa que toda la historia del siglo XX haya demostrado lo contrario. Los capitalistas de los países capitalistas no se llevan mal con el Derecho, viven en Estado de Derecho, como prueba el hecho de que nunca van a parar a la cárcel. Es más, cuanto más capitalista eres, menos problemas tienes con el Derecho ¿o alguien se imagina a Georges Soros atracando un estanco? Claro que a algunos se nos ocurren siempre maneras de exprimir el Derecho mediante el desarrollo legislativo de ciertos artículos capaces de meter en la cárcel a gente como ésa; pero no hay cuidado, no estamos a punto de ganar las elecciones y si lo estuviéramos, sería tonto pensar que serían ellos y no nosotros los primeros en visitar la cárcel. En tales condiciones, extender el capitalismo o extender el Derecho es prácticamente lo mismo, y si en el reparto final, algunos países en Estado de Derecho, como, por ejemplo, <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Guatemala/"><strong>Guatemala</strong></a>, acaban siendo pobres como ratas, pues será, por tanto, porque no tenían derecho a ser ricos. Quizás les faltó iniciativa, trabajo, ahorro, quizás fue debido a la corrupción, o quizás esas gentes no se estudiaron bien nuestros ordenamientos constitucionales y cometieron algún fallo al aplicarlos. ¡Así razona hasta sus ultimas consecuencias una intelectualidad que ha sido capaz nada menos que de soportar a un Rorty!</p>
<p style="text-align:justify;">La cruda verdad es que como nuestra sociedad &#8220;en estado de derecho&#8221; no ha sido obra ni de la razón ni de la ley, es inútil pretender extenderla por el mundo a base de leyes y de razones. Sin embargo, igual que los pastores de Belén debieron sentirse la mar de satisfechos al contemplar que la razón y la carne –según dicen- coincidían en un recién nacido (cuando pasó eso de que “el logos se hizo carne” que contaba San Juan), la satisfacción que nos produce a nosotros asistir a ese milagro sin igual de la democracia constitucional y la división de poderes, la enorme satisfacción que nos produce el contemplar cómo, día tras día, el curso cotidiano de las cosas y las exigencias del derecho coinciden en La Moraleja, en el Club de Golf del Pardo y en la punta de la polla de Emilio Botín, toda esa satisfacción ante tamaña buena nueva, nos empuja a predicarla por el mundo, cantando las alabanzas de la democracia y la libertad. Resulta un poco ingenuo pensar que eso vaya a levantar las monedas de Argentina, <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/México/"><strong>México</strong></a>, Egipto o Senegal, pero qué más da. Nosotros a lo nuestro: mientras se predica en el desierto la buena nueva, lo que efectivamente hacemos es cerrar las fronteras, legislar extranjerías, edificar murallas y fortalezas en las que conservar inmaculada nuestra feliz coincidencia con las exigencias del Derecho. Puesto que es en La Moraleja y no en San Blas o en Getafe donde coinciden de natural la realidad y el derecho, lo lógico es preservar ese bendito lugar de toda contaminación exterior. De este modo, La Moraleja que representa el 15 % de la población mundial se ha encerrado en una fortaleza inexpugnable, a la espera de que los 4.000 millones de personas que, en el exterior, subsisten con menos de dos dólares diarios, terminen de estudiarse la Constitución y aprendan a ser ciudadanos mayores de edad respetuosos de la división de poderes, la libertad de expresión, el pluripartidismo y todo eso. Aunque Oriana Fallaci ya nos ha advertido que esa gente, por mucho que estudie, no tiene remedio&#8230; Quizás algún día haya que seguir su consejo (y el de Gabriel Albiac), convertir al 80 % del planeta en un campo de exterminio y gasear a toda esa gentuza. Al fin y al cabo, teniendo en cuenta las proporciones de la tarea, sale más barato encerrarnos nosotros en La Moraleja y gasear el resto del planeta que llenarlo todo de prisiones y cámaras de gas. La verdad es que la tarea hace ya tiempo que se inició utilizando el arma de destrucción masiva más potente que haya conocido la humanidad: la economía capitalista. Hace ya mucho tiempo que –sin necesidad de leer a Hannah Arendt- dejó de ser un misterio cómo fue eso de que la población alemana conviviera normalmente con Auschwitz , sin hacerse demasiadas preguntas o sin que aflorara escrúpulo alguno que turbara su conciencia ciudadana: probablemente había, entre ellos, periodistas parecidos a los nuestros e intelectuales que cumplían el mismo papel que la plantilla de PRISA. Si esto es posible, nada tiene de extraño que fuera posible aquello.</p>
<p style="text-align:justify;">El que haya una coincidencia entre cómo van las cosas y cómo exige el derecho que vayan no indica para nada que la cosa en cuestión esté en “estado de derecho”. Para que haya Estado de Derecho hace falta que las cosas estén en “estado de derecho” por obra del derecho (y no, por ejemplo, a consecuencia de haber construido un club de golf sobre el campo de una sangrienta batalla). A causa de todas las carnicerías de la historia, se han venido a constituir algunos recintos tan privilegiados que en ellos no queda ya motivo alguno para meterse en líos con la Ley, de tal modo que, siendo la Ley casi superflua no hay ningún problema en configurarla según todas las florituras de la división de poderes, las libertades, la seguridad jurídica y todo el resto de la cantinela. Pero, para que haya derecho a llamar Estado de Derecho a una realidad política, hace falta algo más; hace falta que el sistema político consista, precisamente, en conferir a las leyes la capacidad de modificar, influir o coartar el curso de las cosas. Y no vale decir, cada vez que el curso de las cosas coincide con lo que dicen las leyes que es porque las leyes han obrado o legislado así. En las condiciones capitalistas de producción el gobierno no está atado de pies y manos por la legislación vigente (como exigiría una sana mentalidad ilustrada que, además, remitiría esa legislación, en último término y a través de tribunales competentes, a la Declaración de los Derechos del Hombre); más bien está vendido e hipotecado de por vida a las necesidades de un sistema económico que respira a sus espaldas según designios propios, enfriándose y calentándose según ritmos febriles para los que no hay medicina política, para los que –como dicen siempre en Chicago- la política es muchas veces peor remedio que la propia enfermedad. En esas condiciones el poder económico es el que decide sobre el curso de las cosas y no lo hace precisamente consultando a políticos y jueces, sino, más bien al contrario, haciéndose consultar por ellos sobre el margen de actuación que les queda. El bienintencionado gobierno de <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Zapatero/"><strong>Zapatero</strong></a>, por ejemplo, no ha podido aún ni bajar el IVA de los libros de texto y si logra legislar sobre el matrimonio de los homosexuales, será sólo en la medida en que el ministro de economía certifique que eso no será malo para la Bolsa. Resulta patético, pero de lo más esclarecedor, comprobar cómo algunas promesas electorales que parecían anecdóticas han sido ya declaradas imposibles de cumplir por el Ministro de Economía. Nuestro flamante Parlamento, nuestro poderoso gobierno constitucional, democrático y de derecho, respaldado por la soberanía popular y con el tajante veredicto de las urnas aún caliente ¡no ha podido reducir de doce a ocho el número de domingos que abren las Grandes Superficies Comerciales! Según parece, aunque eso sería obviamente muy bueno para los pequeños comerciantes que han hecho esa reivindicación (y a los que se les prometió contemplarla a cambio de su voto) y aunque nadie puede creer que eso fuera terrible para unas Multinacionales forradas hasta los dientes, Solbes ya ha advertido que sería muy malo para la Economía (1). Más claro el agua. Lo mismo pasó con el intento de reformar el impuesto sobre las plusvalías. ¿Y alguien espera alguna Ley que aborde de cara el problema de la vivienda? ¿Sería posible –no digo si conveniente o no, digo si sería posible- una Ley que expropiara todas las segundas viviendas, o al menos las terceras, o al menos las quintas? ¿O que, al menos, obligara a venderlas a un precio justo consensuado en un Parlamento? No, el ministerio de economía dicta lo que es posible y lo que no. Un precio justo tendría que ser un precio legislado y eso es incompatible con los precios de mercado que son la salud de nuestro sistema económico. Ya se ha dicho que, en el asunto de la vivienda, habrá que jugar con el difícil equilibrio de la oferta y la demanda. Quizás, por ejemplo, si se suben las hipotecas, haya menos demanda y bajen los precios&#8230; o algo de ese tipo.</p>
<p style="text-align:justify;">Dos palabras, aún, para evitar posibles equívocos, que ya me sé lo que alguno estará pensando. Lo que no estoy pretendiendo decir es algo así como “¿que en Cuba no hay Estado de Derecho? ¿y dónde hay Estado de Derecho?”. No es que esté mal esa línea argumental, pero no es la que viene al caso. Estoy, más bien, intentando llamar la atención sobre el tipo de experimento teórico que sería pertinente para juzgar cuándo una realidad está en Estado de Derecho y cuándo no. Lo que no vale es pasearse por el mundo como hacen nuestros periodistas y comentaristas políticos plantando la medalla del Estado de Derecho, por una parte, a todas las realidades lo suficientemente privilegiadas para no tener que darse de bofetadas con la ley y, por otra parte, a todos los rincones del planeta en los que las libertades políticas son tan impotentes que ni siquiera hace falta reprimirlas. El experimento correcto para decidir sobre el nivel de Derecho en el que está una realidad social tiene que venir a preguntarse si las cosas estarían en otro estado sin el concurso del Derecho. Haría falta, en suma, algún experimento que pudiera mostrarnos en qué medida la Ley ha sido algo más que un papel mojado, en qué medida, en efecto, ha sido un límite del poder ejecutivo y un modelo capaz de conformar la realidad y corregir el curso histórico de las cosas.</p>
<p style="text-align:justify;">Cuba es uno de esos experimentos. Una de las cosas que más llama la atención en Cuba es hasta qué punto –para nosotros insospechado- las leyes son ahí responsables de cómo van las cosas. No hay problema que en Cuba no pudieran remediar las leyes. Es precisamente por esa responsabilidad de la ley en la marcha de las cosas por lo que hay a quienes Cuba les parece una dictadura. Eso ocurre porque nosotros estamos acostumbrados a que la realidad coincida con la ley no por eficacia de la ley, sino por privilegio de la realidad. Es por lo que nosotros tampoco solemos pensar que las malas leyes sean responsables de cómo nos van las cosas y solemos confiar más en otros indicadores, como el estado de la Bolsa o el índice de inflación. No reconocemos ni certificamos un “estado de derecho” más que ahí donde el Derecho es superfluo. Lo mismo pasa con la Política. No reconocemos que haya libertades políticas más que ahí donde la política es impotente. De lo contrario, la política nos parece sospechosa, y su misteriosa eficacia síntoma de oscuras posibilidades totalitarias. Nos negamos a ver que la eficacia de la política (es verdad que característica del fascismo y el totalitarismo, pero, precisamente, porque el fascismo y el nacionalsocialismo fueron la opción política del capital para salvarse del capitalismo ahí donde el capitalismo ya no respetaba ni al capitalismo) es, antes que nada, el presupuesto elemental del pensamiento ilustrado y la base de todo sistema republicano y que es a partir de ahí y no antes desde donde cobra sentido la distinción entre dictadura y libertad. Es solamente ahí donde se ha vencido el totalitarismo de lo económico, donde se abre la posibilidad política de optar entre fascismo o democracia. Pero el gran truco ideológico del siglo XX ha sido el de poner por un lado lo político y lo estatal, presentándolo como lo potencialmente totalitario, y contraponerlo al mundo sin ley de la economía, ahí donde la política es impotente, como el espacio propio de la libertad. Es de este modo como se ha llegado a considerar evidente que no hay libertades políticas más que ahí donde no hay en absoluto política.</p>
<p style="text-align:justify;">En Cuba no ocurre nada de esto. Ocurre más bien todo lo contrario. Una mala ley o una mala decisión política es capaz de hacer adelgazar a la gente a ojos vistas. Hasta tal punto Cuba depende de su Derecho y de su Política que una decisión legislativa o política llega a marcar la estatura de las personas. “Es que ésos son los que nacieron durante el período especial, por eso son bajitos”, se oye decir. En el período especial de principios de los noventa comenzó a faltar de todo en Cuba, no, desde luego, a causa de un error político o legislativo, sino a causa de que, al hundirse la URSS, Cuba vio desaparecer, de golpe, el 85 % de su comercio exterior y evaporarse la única línea de crédito de la que disponía. Pero frente a ese terremoto internacional, Cuba no tuvo, como en tantas otras ocasiones desde el 59, más que un arma disponible: las leyes y la política. Ni las leyes ni la política son todopoderosas; no son capaces, desde luego, de impedir los terremotos, los ciclones o los hecatombes históricas, pero es muy diferente, llegados a estos casos, tenerlas o no tenerlas a mano. Demasiado sabemos lo que ocurre en Haití, o en Guatemala, o en Argentina ante hecatombes bastante menos espectaculares que la desaparición del 85 % de su comercio exterior. Las venas de Latinoamérica se han abierto hasta desangrarse por un derrumbe de un punto en el precio del café o por la desaparición de un arancel del 0,1 %, mientras que, ante semejantes fatalidades, la Ley y la Política no podían hacer otra cosa que cruzarse de brazos rumiando su impotencia. Ya lo dicen el FMI y el BM: lo mejor que puede hacer política y legislativamente el Tercermundo en general es no hacer nada políticamente, suprimir todas sus inoportunas legislaciones y abrirse de piernas frente a los planes de ajuste estructural, que son los buenos y, quién sabe por qué, los legítimos (como demuestra el hecho de que quien no los cumple acaba siendo acusado de terrorismo). Primero la Economía, que después ya habrá tiempo para la Polis. Esos planes de ajuste, por supuesto, no son decididos en la Asamblea general de la <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/ONU/"><strong>ONU</strong></a>, ni en Parlamento alguno del planeta, sino en reuniones herméticas celebradas en búnkeres policiales, en cumbres de altas montañas o, si se llega a terciar, en plataformas submarinas, donde no haya que lidiar con los movimientos antiglobalización. Así se lleva siglos reprimiendo toda intervención política o legislativa y aguardando a que las vías económicas del desarrollo conduzcan a otro sitio que al basurero.</p>
<p style="text-align:justify;">Muy distinta es la cosa en Cuba. Frente a un terremoto natural o histórico, los ojos en Cuba no se vuelven hacia la Bolsa, para leer ahí el destino, sino hacia la legislación y la política. En estas ocasiones, algunos opinan que Cuba entera se convierte en un inmenso Parlamento, en lo que se ha llamado “la parlamentarización” de la sociedad; otros opinan que toda esa hirviente actividad democrática no es sino aparente y que, al final, será desde arriba desde donde se decidirá la política a aplicar. Ahora bien, los cubanos que nacieron en el periodo especial están muy seguros o bien de que son más bajitos de lo normal porque algo no se hizo bien políticamente, o bien de que, habida cuenta de lo que se venía encima, tienen que agradecer a la política el simple hecho de continuar vivos. Quizás había que haber prohibido más eficazmente el sacrificio de reses, quizás, por el contrario, había que haber liberalizado el mercado de vacuno; quizás había que haberse dado más prisa en levantar las prohibiciones sobre el pequeño comercio de subsistencia, quizás había que haber hecho esto o lo otro. Los problemas de Cuba podían y pudieron en todo momento ser discutidos, argumentados, explicados y reflexionados en el Parlamento, en lo que es su Parlamento.</p>
<p style="text-align:justify;">Sea lo que sea a lo que podamos llamar Parlamento en Cuba (<sup>5</sup> ), lo más curioso es que siempre se asemejará más que nuestros Parlamentos a lo que nuestros Parlamentos pretenden ser: un lugar en el que la política, la argumentación y la contrargumentación, el consenso, el uso público de la palabra, en suma, puede aspirar a tomar las riendas del curso de las cosas mediante una actividad legisladora. La actividad parlamentaria cubana puede presentar muchas deficiencias. Fundamentalmente, es enteramente deficiente debido no a una escasez de democracia, sino a causa de una carencia de división de poderes. En general, en Cuba no falta democracia, sino Derecho. Ya hemos visto antes que eso no es porque los cubanos no tengan el privilegio de vivir en un Estado de Derecho como el nuestro, sino porque en Cuba, al contrario que entre nosotros, el Derecho no es ni impotente ni superfluo. Nosotros nos podemos permitir el lujo de una actividad parlamentaria intachable, pero sólo mientras la actividad parlamentaria no pretenda meterse donde no le llaman, es decir, en cualquier cosa de importancia. Nuestros políticamente intachables Parlamentos sólo tienen un problema: que no están situados en el lugar de la política; que, bajo condiciones capitalistas de producción, la política no está al alcance de la actividad parlamentaria, sino de la negociación de las grandes corporaciones económicas. Protegidos por su superfluidad, nuestros Parlamentos se pueden permitir la casi completa perfección formal y, en cualquier caso, los defectos pasan desapercibidos; en Cuba, por el contrario, no hay déficit del Derecho que no resalte hasta dañar la vista. Pero, no nos engañemos: si en Cuba se ven muchos defectos es porque en Cuba los defectos son importantes.</p>
<p style="text-align:justify;">Ocurre con estos asuntos algo parecido a lo que pasa cuando se están corrigiendo exámenes de filosofía, o mejor aún, cuando se está intentando explicar a un alumno las razones de un suspenso. La mayor parte de los exámenes que merecen suspender no es porque estén mal. Al contrario, algunos, cuando nos encontramos un examen que está mal le ponemos casi siempre notable alto, o por lo menos, aprobado. Los exámenes que merecen el suspenso son aquellos que no logran siquiera alcanzar ese nivel en el que las cosas pueden estar mal. Para que un argumento esté mal hecho tiene que ser un argumento o, como mínimo, parecerlo. Los exámenes suspensos no están ni bien ni mal, sencillamente no tienen la forma en el que las cosas pueden ser verdaderas o falsas. Las equivocaciones, los errores, en filosofía, como en general ha ocurrido en la historia de la ciencia, son siempre fecundos y, a veces, tremendamente difíciles. Lo que para la teoría es impresentable no es el error, sino la ambigüedad, la falta de rigor, la opinión subjetiva, el cambio de tema, la divagación. Por eso es tan difícil explicar a un alumno que ha suspendido por qué ni siquiera merecía suspender, por qué ni siquiera alcanza ese nivel en el cual el aprobado o el suspenso tienen sentido.</p>
<p style="text-align:justify;">Pues bien, a mí no me cabe duda de que en cuestiones de Estado de Derecho, la humanidad en general está suspendida sin vacilación. Pero mientras que Cuba representa un suspenso de esos merecidos, de los que –a la luz de las circunstancias atenuantes- uno acaba por archivar como notables, la realidad parlamentaria española, por ejemplo, representa uno de esos otros suspensos que ni siquiera merecen suspender. Nuestro Estado de Derecho, en efecto, ni siquiera llega a ese nivel en el cual es posible equivocarse.</p>
<p style="text-align:justify;">Así pues, en lugar de pasarse el día, con tanta suficiencia, señalando con el dedo los defectos del régimen político cubano, la humanidad del siglo XX debería haber tenido la decencia de admirar con asombro, perplejidad y respeto, el espectáculo inigualable de una realidad social que dependía a vida o muerte de sus buenas o de sus malas leyes. Nunca como en Cuba se había hecho carne este milagro que condensa el conjunto de aspiraciones de todo el Proyecto Ilustrado desde Sócrates hasta nosotros.</p>
<p style="text-align:justify;">Al declarar la guerra a Cuba, mediante el bloqueo y el terrorismo, lo que se hacía era ponerla en una situación en la que, en general, las leyes tenían que ser bastante malas, o mejor dicho, una situación lo suficientemente inestable como para que las leyes no pudieran nunca asentarse y tuvieran que ser suplidas por caprichosos decretos ejecutivos. Todavía hoy se hacen demasiadas leyes en Cuba como para que puedan ser vividas como leyes. El curso histórico mundial ha obligado a Cuba a acomodarse, defenderse y transigir constantemente mediante revoluciones legislativas continuas. Eso naturalmente es una calamidad para cualquier pretensión de estado de derecho. Las leyes no pueden cambiar a diario, de tal manera que haya que estar muy al tanto leyendo el Granma para ver si hoy es legal esto o lo otro. De hecho, como bien advirtió con contundencia desde el primer momento el lado reaccionario de la Ilustración, una mala ley que dura es siempre mejor que una buena ley reciente. Cuba no se ha podido permitir jamás el lujo de dar tiempo a sus leyes. Y así, desde el principio (y tal y como ocurre invariablemente en todos las situaciones de guerra), los decretos han ocupado el lugar de las leyes y el poder ejecutivo ha sepultado la división de poderes.</p>
<p style="text-align:justify;">Es lo mismo que ocurrió con las jóvenes repúblicas soviéticas, que nacieron en el seno de una guerra mundial y pasaron sus primeros años combatiendo en una guerra mal llamada civil en la que se volcaron todas las potencias del capitalismo internacional. El experimento soviético navegó en realidad, desde entonces, en una guerra permanente, hasta su rendición final con Gorbachov, cuando este creyó tan ingenuamente que al fin se le iba a permitir al Derecho estacionarse sobre la fabricación de mantequilla en lugar de convulsionarse bajo la fabricación de misiles. Ningún país en guerra puede permitirse la división de poderes. El experimento soviético duró, en realidad, un abrir y cerrar de ojos, setenta años, marcados por tres guerras mundiales y decenas de millones de muertos. Es hacer gala de un sorprendente cinismo pretender que en esas condiciones el socialismo podría haber sido compatible con un Estado de Derecho. Pero el verdadero y más rebuscado cinismo se oculta tras la famosa alegación de que los países capitalistas sí lograron, en cambio, funcionar como Estados de Derecho en las mismas condiciones de guerra permanente. El capitalismo se puede permitir el Derecho –cuando se lo puede permitir y donde se lo puede permitir, que suele ser en un 10 % de las ocasiones y de los lugares- porque, normalmente, bajo sus condiciones –y siempre en el aludido 10 %-, el totalitarismo económico que garantiza los privilegios económicos que hacen innecesario violar la ley, convierte, a su vez, en innecesarias a las dictaduras de corte político. La sociedad capitalista no depende de sus leyes, sino de su capitalismo. En el socialismo, en cambio, la sociedad depende por entero de sus leyes. Nada tiene de extraño, así pues, que los países capitalistas más privilegiados se hayan podido permitir el disfrute de una intachable división de poderes, pues lo han hecho en unas condiciones en las que lo que se dividía no era el poder, sino una apariencia de poder. Aquí reside el mito tribal más persistente de lo que llamamos Occidente. Está bien eso de inventar toda suerte de dispositivos para dividir un poder imaginario, mientras el poder real circula de forma salvaje por otros cauces indomeñables. Lo que mueve al vómito es constatar la gran cantidad de buenos cerebros que de Habermas a Enzensberger o Savater se han aplicado en hacer pasar por filosofía la justificación tribal de este mito.</p>
<p style="text-align:justify;">La tarea ilustrada de la división de poderes es bastante más difícil de lo que uno puede llegar a creer leyendo a esos señores. La humanidad no se ha enfrentado en serio a la dificultad real de ese problema más que bajo el experimento de lo que se llamó “socialismo real”. Y el fracaso fue, desde luego, estrepitoso. Y por supuesto que no se reparó en gastos para provocar que lo fuera. Pensemos por ejemplo en la Nicaragua sandinista. Para poner al ejecutivo sandinista en condiciones en las que se viera obligado a censurar unos cuantos artículos de prensa, dañando así la consistencia del Estado de Derecho, fue necesario poner el mundo entero patas arriba, montando una guerra con Irangate incluido y volcando todas los malas artes del Imperio sobre un país pobre y pequeño, en el que no había un solo ascensor que funcionara. Demasiados ejemplos parecidos se podrían poner, pero bastará en los próximos meses con estar atentos a lo que ocurra en Venezuela, en donde todavía no se ha censurado nunca la prensa ni se ha puesto jamás en cuestión la división de poderes, pese a que, en efecto, el mundo entero se ha confabulado para forzar a Chávez a cometer algún desliz de este tipo.</p>
<p style="text-align:justify;">La humanidad no tiene todavía la menor idea de lo difícil que es la división de poderes, ni tampoco de lo apasionante que puede llegar a ser esa aventura a la que llamamos Ilustración. Cuba es pionera en este campo de experimentación política. En Cuba no hay Estado de Derecho, pero a lo mejor algún día nos veremos obligados a reconocer –cuando la historia del siglo XX empiece a contarse bien de una vez- que con ella comenzó para este mundo miserable y mentiroso, la aventura de una vida política conforme a derecho. Para que haya la posibilidad de un espacio político en el que vivir es, ante todo, necesario que la totalidad de las posibilidades humanas no se gasten o se consuman en la aventura de la supervivencia. Hasta el momento, y aunque resulte increíble a la luz del desarrollo tecnológico que hemos alcanzado los seres humanos, supervivir nos ha impedido vivir. No existen posibilidades políticas sin tiempo libre, como se sabe bien desde los tiempos de Pericles. La revolución tecnológica ininterrumpida en la que vivimos tendría que tener por efecto una reducción de la jornada laboral que liberara más y más tiempo para actividades políticas. Pero eso es imposible bajo condiciones capitalistas de producción, como bien demostró Marx hace ya tiempo. El capitalismo ha condenado a la humanidad a la aventura de la supervivencia en condiciones tecnológicas crecientemente más y más privilegiadas. La vida política es incompatible con un sistema económico como el capitalista que se caracteriza por mantener constantemente a los hombres en condiciones mínimas de supervivencia, para concentrar así cualquier adelanto tecnológico en la producción de más adelantos tecnológicos, de modo que la revolución de las condiciones de producción sea siempre máxima. Como decía Wallerstein, el capitalismo produce más para poder producir más. El hambre económica del capitalismo por el máximo de producción ha acogotado a la humanidad con más eficacia que antes lo hiciera el hambre biológica, obligando a la vida social a conformarse con la supervivencia y denigrando toda posibilidad de descanso y tiempo libre bajo la figura abyecta del parado.</p>
<p style="text-align:justify;">El socialismo real fue la punta de lanza de una nueva época para la humanidad, en la que la Política y el Derecho tenían la posibilidad de reinar sobre la Economía y, por tanto, legislar y decidir sobre todos los asuntos humanos de importancia. El socialismo no fue, en este sentido, sino la propia Ilustración, una vez que se había reparado en el imprevisto de un capitalismo al que nadie había invitado y al que no se podía simplemente guillotinar en una plaza pública. Se trata de la aventura más heroica y la causa más verdadera que la humanidad haya emprendido desde que Sócrates, Platón y Aristóteles lanzaran al mundo el reto de una vida política a todos los seres racionales del futuro. La Ilustración que recogió ese guante sólo tuvo una verdadera posibilidad histórica de triunfar bajo el proyecto de las economías socialistas y ya hemos visto lo mal que salió la cosa y la mucha voluntad que se puso en que saliera así de mal. Así, fue como si, bajo el socialismo, la humanidad se hubiera empeñado en demostrar hasta qué punto podía liberarse del chantaje económico a costa de sujetarse a malas leyes y malas políticas. Pero la pura verdad es que, en las ocasiones en que se intentaron hacer las cosas mejor, como con Allende en Chile o con el sandinismo en <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Nicaragua/"><strong>Nicaragua</strong></a>, los esfuerzos de la política tuvieron que consumirse en la tarea de resistir al sabotaje, el bloqueo y la guerra, en una correlación de fuerzas desigual y condenada de antemano.</p>
<p style="text-align:justify;">Hoy, Cuba es el único testigo que queda de todo aquello por lo que lucharon los esfuerzos de la Ilustración desde la muerte de Sócrates. Cuba es el único testigo de esa posibilidad humana que es el Estado de Derecho. Naturalmente que eso no la convierte ni mucho menos en un Estado de Derecho. Pero, aunque Cuba no es un Estado de Derecho, se sostiene constantemente en esa posibilidad y bastaría con que la dejaran en paz para que las leyes fueran corrigiendo a las leyes hasta instituir un verdadero régimen constitucional. Cuba no es un Estado de Derecho, pero podría serlo, y, además, no dice que lo sea, lo que siempre es un buen comienzo para el Derecho. Cuba es más bien la prueba de hasta qué punto es difícil en este jodido mundo capitalista arrancar una mísera isla de las garras de la Historia, para que la Ley y la Política puedan tomar por una vez la palabra. Cuba es la prueba de la dificultad de introducir una obra de la libertad en el curso fatal de las cosas.</p>
<p style="text-align:justify;">Mucho peor es, desde luego, lo que nos ocurre a nosotros, que no sólo no somos un Estado Derecho sino que tampoco sabemos que no lo somos y, antes bien, nos creemos la encarnación misma del Derecho sobre la tierra, así sea protegidos tras el muro de Sharon. En Cuba tienen la posibilidad de tener malas leyes. Por eso no tienen ninguna necesidad de llamar Ley a la ausencia de Ley, como ocurre entre nosotros. Por lo menos en Cuba no se llama Estado de Derecho a los rincones más privilegiados de esa salvaje carnicería en la que veinticinco multinacionales se arrancan a mordiscos la carne de sus ciudadanos.</p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:xx-small;">1 Acabo de escuchar en la radio que se acaba de iniciar un anteproyecto de revolución legislativa que permitirá a cada Comunidad autónoma pedir permiso por separado a las respectivas multinacionales que operen en su territorio para hacer realidad tan asombrosa utopía. </span></p>
<p>*Fragmento del libro <em>A quien corresponda. Sobre Cuba, la Ilustración y el socialismo</em>, publicado en 2005. Texto íntegro en <a href="http://www.lajiribilla.co.cu/2005/n205_04/205_30.html"><em>La Jiribilla</em></a><em><br />
</em></p>
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		<title>Estado de derecho: Entre Cuba y el mundo*</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Sep 2013 12:35:44 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160;Carlos Fernández Liria Supongo que todos estaremos de acuerdo en que no basta con que la Constitución diga que hay Estado de Derecho para que admitamos que, en efecto, lo hay. Fundamentalmente, decimos que una sociedad está en Estado de &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=35843">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-358440" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/09/1134507_estado_de_derecho_un_concepto_imponente_fachada_de_un_r_gimen_opresor_y_despiadado2.jpg?w=230"></div></div></td></tr></table><h5><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/carlos-fernandez-liria/" target="_blank"><strong>Carlos Fernández Liria</strong></a></h5>
<p style="text-align:justify;"><strong><a href="http://wp.me/p10AwN-9jk"><img class="alignleft  wp-image-35800" alt="Estado de derecho" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/09/1134507_estado_de_derecho_un_concepto_imponente_fachada_de_un_r_gimen_opresor_y_despiadado2.jpg?w=230" width="230" height="300" /></a></strong></p>
<p style="text-align:justify;">Supongo que todos estaremos de acuerdo en que no basta con que la Constitución diga que hay Estado de Derecho para que admitamos que, en efecto, lo hay. Fundamentalmente, decimos que una sociedad está en Estado de Derecho cuando en ella hay una división de poderes, es decir, cuando el poder que legisla, el poder que juzga y el poder que gobierna son independientes entre sí, de modo que, por ejemplo, el gobierno puede ser llevado a los tribunales para ser juzgado con arreglo a unas leyes que no han hecho ni jueces ni gobernantes.</p>
<p style="text-align:justify;"><span id="more-35843"></span>Pero esto es una cosa que decimos, igual que puede decirlo la Constitución. Lo difícil no es estar más o menos de acuerdo con esa definición. Lo difícil es averiguar lo que ponemos en juego para distinguir una sociedad que dice estar en estado de Derecho, de una sociedad que efectivamente lo esté. Así por ejemplo, en el 17 de abril de 1989, Pinochet declaró que Chile ya estaba lo suficientemente maduro para volver a ser un Estado de Derecho, que él ya había matado a suficientes marxistas, comunistas e izquierdistas y, que, por tanto, ya podían convocarse elecciones sin peligro de que ganaran las izquierdas, aunque, desde luego –advirtió-, “si gana una opción de izquierdas o se toca a uno solo de mis hombres, se acabó el Estado de Derecho”. El 17 de abril de 1989, por tanto, los medios de todo el planeta celebraron la vuelta de Chile a la democracia. Y, desde entonces, ha habido democracia y Estado de Derecho en Chile, ya que, puesto que no ha ganado las elecciones ninguna opción de izquierdas, no ha sido necesario volver a dar un golpe de Estado. En 1990 ganó Patricio Alwyn, un antiguo golpista democristiano y, cuando han ganado los socialistas, han seguido, como si tal cosa, haciendo lo que mandaba el FMI, porque durante los dieciséis años de dictadura ya aprendieron eso de que quien manda, manda, y que si no, ya se sabe, “se acabó el Estado de Derecho”.</p>
<p style="text-align:justify;">El caso es que, puesto que se celebran elecciones y no ganan las izquierdas y por tanto no hay golpes de Estado, podemos decir que en Chile hay Estado de Derecho. Lo mismo ocurre en <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Colombia/"><strong>Colombia</strong></a>: durante estas últimas décadas, los paramilitares se han ocupado de matar a tiempo –a veces “justo a tiempo”, el día antes- a todos los que siendo de izquierdas podían ganar las elecciones, de modo que luego los comicios electorales se han podido celebrar sin sacar los tanques a la calle, a causa de lo cual podemos decir en nuestra prensa democrática que Colombia es una democracia y está más o menos en Estado de Derecho (al contrario, ya se sabe, que <strong>Cuba</strong>). En <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Haití/"><strong>Haití</strong></a> dejó de haber Estado de Derecho en 1990, a causa de que, por abrumadora mayoría, había ganado las elecciones el peligroso cura izquierdista Aristide, que amenazó en seguida con subir el salario mínimo 20 centavos, por lo que, ante semejante fallo del sistema democrático, se hizo necesario dar un golpe de Estado, implantar una dictadura y matar a varios miles de personas, entre torturas horrorosas; como resulta que no se mató a los suficientes, en el 2000 volvió a ganar las elecciones Aristide, por lo que se hizo necesario otro golpe de Estado en julio de 2001, que, como fracasó, hizo necesario otro más, en diciembre de 2001, que fracasó también, por lo que se recurrió a bloquear todas las ayudas de Banco Interamericano de Desarrollo y todos los créditos del <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/FMI/"><strong>FMI</strong></a>, hundiendo la economía haitiana en un abismo sin fondo, y así hasta el golpe de Estado de este año 2004, que ha triunfado por fin, con la complicidad, por cierto de toda Europa; en cuanto se haya matado a todos los que tengan el propósito electoral de subir el salario mínimo de las Alpha Industries, en Haití se podrá restaurar, sin riesgo, el Estado de Derecho.</p>
<p style="text-align:justify;">La historia de Latinoamérica está plagada de casos así. Pero, los paladines de la democracia y las libertades, como <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Mario Vargas Llosa/"><strong>Mario Vargas Llosa</strong></a>, no ven nada raro en todo esto. Sin ir más lejos, aunque <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Hugo Chavez/"><strong>Chávez</strong></a> ganó en cuatro años ocho consultas electorales, a sus ojos y los de nuestra prensa democrática no ha cabido duda, en todo este tiempo, de que es un dictador -ya que es de izquierdas. Si hubiera triunfado el golpe “cívico-militar” del 2002, si se hubiera asesinado a Chávez y se hubieran exterminado a unas cuantas decenas de miles de bolivarianos, de modo que ya no se corrieran riesgos electorales, no cabe duda de que a los ojos de nuestros bienaventurados medios de comunicación se habría dejado a <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Venezuela/"><strong>Venezuela</strong> </a>bien madurita para la democracia y la división de poderes. De hecho, como se recordará, el golpe de Estado de abril del 2002 que colocó por 24 horas al jefe de la patronal en el poder, fue celebrado por <em>El País</em>, <em>El mundo</em> y todos las televisiones españolas y europeas como una “tranquila” “restauración de la democracia”.</p>
<p style="text-align:justify;">Cuento todo esto que siempre suelo contar para que se vea que con semejantes criterios no hay manera de averiguar si las sociedades que dicen estar en Estado de Derecho realmente lo están, de modo que habrá que poner manos a la obra para buscar otro criterio, al menos si no queremos estar hablando por hablar (aunque bien es verdad que es una actividad bastante bien pagada en el <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/PRISA/"><strong>Grupo PRISA</strong></a>, en tanto resulte eficaz para impedir que se hable de lo que hay que hablar). En España, por ejemplo, la última vez que ganó una opción electoral lo suficientemente de izquierdas como para molestar un poco a los Botín y los March, fue en 1936, y el desliz se pagó tan caro como todos sabemos. Lo mismo pasó en Grecia (1967). Y en Italia no pasó, porque EEUU ya se encargó de advertir que como pasara invadirían el país. Uno no se puede cansar de repetir que, en toda la historia del siglo XX no ha habido ni una sola vez en que una opción electoral de izquierdas haya podido intervenir en los asuntos del capital sin que el experimento no haya sido corregido por un pinochetazo.</p>
<p style="text-align:justify;">Así ha sido nuestro tan cacareado Estado de Derecho: un Estado de Derecho en el que las izquierdas jamás han tenido derecho a ganar las elecciones. Las izquierdas han tenido derecho -como lo tienen, por ejemplo, hoy día en toda Europa- a intentar ganar las elecciones, eso sí. Pero no a ganarlas, porque entonces se monta la de Dios y “se acabó el Estado de Derecho”. Esto es una cosa que la historia del siglo XX ha grabado en el alma de los votantes con sangre y con fuego: si se quiere que haya democracia y Estado de Derecho, hay que votar a las derechas. También se puede votar a las izquierdas que hagan políticas de derechas. Pero no a las izquierdas que hagan políticas de izquierdas. Así pues, no es que las izquierdas de izquierda se hayan empeñado en ser revolucionarias. De ninguna manera. Es que no se les ha dejado, jamás, otra opción. La opción no ha sido nunca, o <strong><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Fidel Castro/">Castro</a></strong> o Allende, la opción ha sido o Castro vivo o Allende muerto.</p>
<p style="text-align:justify;">Mirando el siglo XX a lo largo, resulta que a lo que hemos llamado Estado de Derecho no es exactamente a lo que antes definimos como tal, sino más bien a ese paréntesis entre dos golpes de Estado en el que el capital se puede permitir convocar elecciones porque no hay posibilidad de que ganen las izquierdas (suficientemente diezmadas en el golpe anterior: así por ejemplo, en España, para poder gozar de 25 años de democracia que llevamos por ahora, tuvimos que tener 40 de dictadura para purgar las malas hierbas).</p>
<p style="text-align:justify;">Así pues, es de lo más interesante investigar qué diablos es lo que estamos diciendo cuando decimos que en <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/España/"><strong>España</strong></a> hay Estado de Derecho y en Cuba no. Porque, en efecto, algo decimos, de todos modos. ¿En dónde reside la fuente de las evidencias empíricas que convierten a los países europeos en Estados de Derecho y a Cuba, en cambio, no? Para dar con alguna evidencia empírica, pensemos, por ejemplo, en lugar de en Vargas Llosa, en ciertos izquierdistas, críticos del castrismo como el que más: “yo, en Cuba, estaría en la cárcel”, suelen argumentar. Yo no estaría tan seguro, pero, vete a saber. Lo interesante, sin embargo, es empezar por reflexionar por qué no están en la cárcel en España y por qué sí lo habrían estado en el Chile de Pinochet. ¿Será porque Chile era una dictadura y España no lo es? ¿O no será más bien al revés, invirtiendo causas y efectos? ¿No será que Chile fue una dictadura porque había que meter en la cárcel a cierta gente? ¿No será que para impedir que las izquierdistas ganaran las elecciones, era necesario que Chile fuera una dictadura y España, en cambio, donde las izquierdas no pueden ganarlas o son tan de derechas como la derecha, no es necesario recurrir a métodos tan contundentes? ¿Para qué meter en la cárcel a los cuatro imbéciles de izquierdas que quedan por ahí haciendo el payaso en Internet? Supongo que se advierte que es muy distinto plantear las cosas de una manera que de otra. En nuestros benditos Estados de Derecho no se nos mete en la cárcel no porque sean Estados de Derecho, sino porque somos inofensivos. Si algún día dejáramos de serlo, se nos arrancaría la piel a tiras. Bastaría con que tuviéramos alguna posibilidad de ganar las elecciones y cumplir, por ejemplo, con nuestra promesa electoral de nacionalizar la banca, para que acabáramos enterrados en cal viva (y no sólo nosotros sino todos los que tuvieran cara de querer subir un centavo el salario mínimo, que así se empieza y no se sabe cómo se acaba).</p>
<p style="text-align:justify;">Si aquí no se mete en la cárcel a ese tal Fulano de tal que siendo tan izquierdista está tan convencido de que “en la dictadura castrista” estaría en la cárcel, seguro que no es porque en España haya libertad de expresión, sino porque seguro que ese Fulano de tal no tiene aquí ninguna posibilidad de hacerse oír ni de influir en nada que tenga importancia. Si un directivo loco pusiera en las manos de ese Fulano la sección de economía del Telediario, le despedirían al día siguiente. Y si entonces bajara un dios de los cielos para hacerle director vitalicio de los Informativos, y él pretendiera seguir siendo tan izquierdista como siempre había sido en esta bendita democracia, a las veinticuatro horas le habrían pegado un tiro en la nuca. Pero nunca es necesario llegar a esos extremos. Normalmente ni siquiera es necesaria la censura. Pero no porque haya libertad de expresión, no. Nadie niega que haya libertad de expresión, pero si no hay censura no es porque haya libertad de expresión: es, más bien, porque todos los periodistas a los que habría que censurar (con la consiguiente merma de la libertad de expresión) están en el puto paro. Es como una vez que me decía un periodista de <em>El País</em> que a él jamás le habían censurado ni le habían llamado de dirección para indicarle lo que tenía que decir. Resultará increíble, pero ni por un momento se le pasaba por la cabeza que era precisamente por eso, por lo muy espontáneamente que su libertad de expresión encajaba con la línea editorial de <em>El País</em> (que ni había que llamarle la atención, oye), por lo que había sido contratado y por lo que no se le ponía de patitas en la calle. Más cómicos aún son los periodistas en paro que siguen creyendo en la libertad de expresión porque nada ni nadie les impide decir lo que quieran en la página web que leen sus amigos.</p>
<p style="text-align:justify;">¿Alguna vez nos hemos preguntado en serio por qué en las democracias europeas o en los <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Estados Unidos/"><strong>EEUU</strong></a> no hay (casi) presos políticos? No hay presos políticos no porque haya libertades políticas, sino porque la política no tiene la menor posibilidad de intervenir en el curso de la realidad. Vivimos en una sociedad hasta tal punto chantajeada por sus estructuras económicas, que se puede permitir el lujo de ser todo lo democrática que quiera, ya que, de todos modos, ninguna intervención democrática tiene ninguna posibilidad de prosperar (<sup>2</sup> ). Ahí donde la palabra no tiene ninguna posibilidad de intervenir en el curso de las cosas, ¿por qué no decretar la libertad de expresión más absoluta? Ahí donde las asociaciones que no tengan un millón de euros de capital son absolutamente impotentes, ¿por qué no decretar la libertad de asociación y de reunión, el pluripartidismo y su puta madre? Está bien eso de decretar la libertad de prensa en una sociedad como ésta; al noventa y cinco por ciento de los ciudadanos nos tranquiliza de la hostia saber que si tuviéramos tanto dinero como Polanco nada nos impediría decir lo que nos diera la gana en <em>El País</em> o en <em>El Mundo</em> o en El AntiGlobo que decidiéramos fundar. ¿Pero de veras creemos que es así? ¿De verdad pensamos que si tuviéramos tanto dinero como Polanco podríamos ser comunistas en un medio de comunicación que no fuera irrelevante? ¡Vamos, hombre, nada de eso! Si eso fuera así, si los comunistas pudieran tener un imperio mediático (porque, por ejemplo, Georges Soros hubiera tenido el capricho de nombrarles herederos), se prohibiría la libertad de prensa de inmediato, se metería en la cárcel a todos los que abrieran la boca y se les arrancaría con alicates las uñas de los pies. Nunca ha sido de otra forma; eso es lo que ha ocurrido sin excepción cada vez que la izquierda ha tenido, además de la libertad de palabra, la posibilidad de hacerse oír.</p>
<p style="text-align:justify;">De todos modos, su actitud siempre será admirable, comparada con la que pusieron en práctica en las legislaturas del PSOE cuando, al ver que no podían hacer la política de izquierdas para la que habían sido votados, se pusieron, sin más a hacerla de derechas, como Dios manda.</p>
<p style="text-align:justify;">Perra vida ésta en la que nunca ha habido libertades políticas más que bajo la condición de que esas libertades fueran impotentes. En Cuba, por ejemplo, hay, eso es verdad, pocas libertades políticas. Es obvio por qué es así: porque en Cuba las libertades políticas no serían impotentes; por el contrario tendrían unos efectos espectaculares y algunos de ellos, por cierto –como suele pasar en los países en guerra y Cuba lo está-, corrosivos y suicidas.</p>
<p style="text-align:justify;">Así pues, conviene ordenar la cuestión para ver cómo se pueden hacer las comparaciones de manera que tengan sentido. Mientras no se haga este esfuerzo, todas las conversaciones y discusiones sobre Cuba están destinadas a dar vueltas sobre tópicos, estupideces y supercherías. Lo que se suele decir es que en los países capitalistas, así de media, hay muchas libertades (y poca Sanidad y Educación), mientras que en Cuba hay mucha Sanidad y Educación, pero pocas libertades. Pues no, se trata de una simetría mal montada. Lo que tenemos, por un lado, es que, bajo el capitalismo, hay muchas libertades porque el capitalismo mismo garantiza que no será posible hacer nada de importancia con ellas: las libertades no cotizan en Bolsa y, por tanto, el Ministro de Economía no tiene por qué tenerlas muy en cuenta a la hora de explicar al consejo de ministros lo que se puede y no se puede hacer. Y, por el otro lado, en Cuba, hay pocas libertades porque incluso las pocas que hay tienen efectos muy relevantes de los que sería largo hablar.</p>
<p style="text-align:justify;">Pero que conste que no hemos entrado para nada en el tema de si en Cuba hay o no algo parecido a un Estado de Derecho y que soy muy consciente de ello. Me limito a señalar que, si no queremos decir tonterías, a la hora de explicar por qué no hay Estado de Derecho en Cuba conviene que dejemos claro qué es lo que estamos diciendo cuando decimos que sí lo hay, por ejemplo, en España. O mejor, la cuestión resulta aún más llamativa en abstracto: ¿cómo consideramos que una realidad social está “en Estado de Derecho”? ¿Qué entendemos por eso? Existen, al menos, dos posibilidades:</p>
<p style="text-align:justify;">Una. Constatando que se da una coincidencia entre la realidad y el Derecho que es obra del Derecho. (Las cosas “pasan así” porque el derecho exige que pasen así)</p>
<p style="text-align:justify;">Dos. Constatando que se da una coincidencia entre la realidad y el Derecho que es obra de la realidad. (Las cosas “pasan así” y a veces coinciden con lo que exige el Derecho y a veces no, así es que, a la parte en la que se da la coincidencia, la llamamos Estado de Derecho y a la otra la consideramos, por ejemplo, en “vías de desarrollo o de madurez”)</p>
<p style="text-align:justify;">Es importante reparar en el hecho de que sólo la primera posibilidad tiene algo que ver con lo que la Ilustración llamó Estado de Derecho. Y lo más importante es reparar en que nosotros, los que decimos que representamos la punta de lanza del Estado de Derecho en este mundo, desde <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/W. Bush/"><strong>Bush</strong></a> y <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Aznar/"><strong>Aznar</strong></a> a Uribe y Blair, consistimos en estar siempre en la posibilidad Dos y decir que estamos en la Uno. Esta es nuestra gran mentira, en la que colaboran a diario todos nuestros periodistas (que no están en paro) y la mayor parte de nuestros intelectuales.</p>
<p style="text-align:justify;">La cosa se entenderá rápidamente con un ejemplo. Uno puede hacer un recorrido turístico por los barrios residenciales del norte de <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Madrid/"><strong>Madrid</strong></a>, sin sentir en ningún momento que el curso de las cosas se estrelle o se dé de bofetadas contra el Derecho. Son barrios habitados por gente culta y de clase media alta o alta a secas; en ellos nadie encuentra ningún motivo para violar la ley si por violar la ley se entienden cosas como robar en un supermercado, atracar un banco, trapichear con heroína, en fin, ese tipo de cosas por el que la gente acaba en la cárcel (<sup>3</sup> ). En estos barrios, los policías son unos señores que, más que nada, cuando se te pierde el niño te lo traen de la mano con una piruleta para que no llore. Los policías son la instancia que vela por esa milagrosa coincidencia entre cotidianeidad y derecho a la que llamamos ciudadanía. Es en sitios así donde se respira eso a lo que llamamos “Estado de Derecho”; la mejor prueba de ello es que todo el mundo tiene la sensación de que la Ley no está ahí para reprimir su libertad, sino para garantizar sus derechos. Las cosas se mueven con arreglo a derecho, y el derecho se lleva bien con el moverse de las cosas, de tal modo que no tiene que estar todo el tiempo vigilando, reprimiendo, castigando, disciplinando, regañando, interviniendo, en fin, en los asuntos humanos. ¿Cómo no considerar entonces que esos “asuntos humanos” han alcanzado un estatus al que hay que llamar, como quiso siempre el pensamiento ilustrado, mayoría de edad, madurez ciudadana, civilización e Ilustración?</p>
<p style="text-align:justify;">Más o menos, el 15 % de la población mundial es mayor de edad en este sentido. Se trata de un 15 % para el que el curso de sus asuntos no entra en conflicto, sino todo lo contrario, con las exigencias de la razón y del derecho.</p>
<p style="text-align:justify;">Ahora bien, lo verdaderamente ilustrado sería que esta coincidencia entre realidad y derecho se debiera a la capacidad del derecho para actuar sobre la realidad, para educar y enderezar el curso de los asuntos humanos y que, por tanto, el milagro por el que en La Moraleja nadie atraca bancos ni trafica con heroína ni roba en los supermercados (ni los policías pegan palizas si no que llevan piruletas), que todo eso se debiera a la exquisita educación racional de sus ciudadanos o a las virtudes incontestables del régimen político español, y no, como es obvio, a que es absurdo robar un banco del que eres propietario o dar instrucciones a tu criada para que te robe el desodorante al hacer la compra en el supermercado. En La Moraleja, la realidad y el derecho coinciden por la sencilla razón de que ahí no hay motivo alguno para violar la ley. Es una tontería robar cuando te puedes permitir el lujo de pagar. Pero, claro, sería chocante que los vecinos de La Moraleja argumentaran que si a los vecinos de San Blas o del Piti se les suele pillar más a menudo que a ellos robando coches y atracando bancos es porque han recibido peor educación o porque han asumido más torpemente las virtudes de la división de poderes plasmada en el ordenamiento constitucional español.</p>
<p style="text-align:justify;">Sin embargo, por ridículo que resulte ese argumento es exactamente el mismo que utilizamos para considerar que los países europeos o los EEUU están en Estado de Derecho. Es, sin duda, cierto que, entre nosotros, el curso de la realidad no viola demasiado las exigencias de la ley. Pero eso no ocurre en absoluto porque la ley haya encontrado, a través de nuestros inigualables ordenamientos constitucionales, procedimientos adultos y liberales para hacerse respetar y obedecer, sino porque, en una situación económicamente bastante privilegiada, la realidad no tiene mucha necesidad de contradecir lo exigido legalmente. Es el curso de la realidad ─tres siglos de colonialismo, dos guerras mundiales, instituciones económicas y militares tan poderosas como el Banco Mundial o la OTAN, etc.─ el que nos ha puesto en la situación de una casual coincidencia con las exigencias racionales; en absoluto se ha debido a un procedimiento exitoso de la razón o a la eficacia de un modelo político recomendable. Si tuviéramos que explicar a un ama de casa venezolana cómo se llega a ser ciudadana de la Moraleja, o del Estado de Derecho, sería absurdo proponerle un estudio concienzudo de las Constituciones europeas. En la Moraleja, simplemente, se nace con menos ganas de violar la ley que en un suburbio de Caracas. O al menos, se tienen muchas menos posibilidades de que el arte de ganarse el pan de cada día entre en conflicto con el Derecho, es decir, con la policía.</p>
<p style="text-align:justify;">Tras la guerra del Golfo de 1991, Arabia Saudí entregó a Egipto, en concepto de &#8220;ayuda humanitaria&#8221;, un millón de coranes. Era obvio: si los egipcios querían ser tan ricos como los sauditas, lo que tenían que hacer era respetar tanto como ellos los preceptos del Islam, así es que, en lugar de mandarles pan o petróleo, les mandaron coranes. Igualito igualito es lo que hacemos nosotros cuando nos paseamos por el mundo dando lecciones de Democracia y Estado de Derecho desde nuestras tribunas de opinión. Si los habitantes de las favelas de Río y de los suburbios de Bogotá quieren sentirse ciudadanos, si quieren sentir tan vivamente como si estuvieran en La Moraleja que la policía está ahí para proteger los derechos de la gente y para traer a casa a los niños que se pierden en los centros comerciales, lo que tienen que hacer es aprender de nuestros sistemas constitucionales. ¡No de nuestra historia de genocidios, matanzas y expolios, no! ¡No de nuestros privilegios económicos! ¡De nuestras constituciones, que dan un resultado bárbaro, y gracias a las cuales no cabe duda de que somos todo lo que somos!</p>
<p style="text-align:justify;">Es repugnante la manera en que, en una especie de ritual supersticioso, celebramos todos los días como obra del Derecho lo que en realidad nos han regalado el Mercado y la Historia. Repugnante, pero eficaz. Porque así, utilizando esa misma confusión, podemos recomendar a los demás que, si quieren Derecho, dejen pasar a la Historia y obrar al Mercado. Así es este mundo, en el que el Estado de Derecho no lo trae el Derecho, sino el capital. Flexibilizar el mundo para las necesidades del capital tiene que ser, forzosamente, la mejor manera de extender el Derecho. No importa que toda la historia del siglo XX haya demostrado lo contrario. Los capitalistas de los países capitalistas no se llevan mal con el Derecho, viven en Estado de Derecho, como prueba el hecho de que nunca van a parar a la cárcel. Es más, cuanto más capitalista eres, menos problemas tienes con el Derecho ¿o alguien se imagina a Georges Soros atracando un estanco? Claro que a algunos se nos ocurren siempre maneras de exprimir el Derecho mediante el desarrollo legislativo de ciertos artículos capaces de meter en la cárcel a gente como ésa; pero no hay cuidado, no estamos a punto de ganar las elecciones y si lo estuviéramos, sería tonto pensar que serían ellos y no nosotros los primeros en visitar la cárcel. En tales condiciones, extender el capitalismo o extender el Derecho es prácticamente lo mismo, y si en el reparto final, algunos países en Estado de Derecho, como, por ejemplo, <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Guatemala/"><strong>Guatemala</strong></a>, acaban siendo pobres como ratas, pues será, por tanto, porque no tenían derecho a ser ricos. Quizás les faltó iniciativa, trabajo, ahorro, quizás fue debido a la corrupción, o quizás esas gentes no se estudiaron bien nuestros ordenamientos constitucionales y cometieron algún fallo al aplicarlos. ¡Así razona hasta sus ultimas consecuencias una intelectualidad que ha sido capaz nada menos que de soportar a un Rorty!</p>
<p style="text-align:justify;">La cruda verdad es que como nuestra sociedad &#8220;en estado de derecho&#8221; no ha sido obra ni de la razón ni de la ley, es inútil pretender extenderla por el mundo a base de leyes y de razones. Sin embargo, igual que los pastores de Belén debieron sentirse la mar de satisfechos al contemplar que la razón y la carne –según dicen- coincidían en un recién nacido (cuando pasó eso de que “el logos se hizo carne” que contaba San Juan), la satisfacción que nos produce a nosotros asistir a ese milagro sin igual de la democracia constitucional y la división de poderes, la enorme satisfacción que nos produce el contemplar cómo, día tras día, el curso cotidiano de las cosas y las exigencias del derecho coinciden en La Moraleja, en el Club de Golf del Pardo y en la punta de la polla de Emilio Botín, toda esa satisfacción ante tamaña buena nueva, nos empuja a predicarla por el mundo, cantando las alabanzas de la democracia y la libertad. Resulta un poco ingenuo pensar que eso vaya a levantar las monedas de Argentina, <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/México/"><strong>México</strong></a>, Egipto o Senegal, pero qué más da. Nosotros a lo nuestro: mientras se predica en el desierto la buena nueva, lo que efectivamente hacemos es cerrar las fronteras, legislar extranjerías, edificar murallas y fortalezas en las que conservar inmaculada nuestra feliz coincidencia con las exigencias del Derecho. Puesto que es en La Moraleja y no en San Blas o en Getafe donde coinciden de natural la realidad y el derecho, lo lógico es preservar ese bendito lugar de toda contaminación exterior. De este modo, La Moraleja que representa el 15 % de la población mundial se ha encerrado en una fortaleza inexpugnable, a la espera de que los 4.000 millones de personas que, en el exterior, subsisten con menos de dos dólares diarios, terminen de estudiarse la Constitución y aprendan a ser ciudadanos mayores de edad respetuosos de la división de poderes, la libertad de expresión, el pluripartidismo y todo eso. Aunque Oriana Fallaci ya nos ha advertido que esa gente, por mucho que estudie, no tiene remedio&#8230; Quizás algún día haya que seguir su consejo (y el de Gabriel Albiac), convertir al 80 % del planeta en un campo de exterminio y gasear a toda esa gentuza. Al fin y al cabo, teniendo en cuenta las proporciones de la tarea, sale más barato encerrarnos nosotros en La Moraleja y gasear el resto del planeta que llenarlo todo de prisiones y cámaras de gas. La verdad es que la tarea hace ya tiempo que se inició utilizando el arma de destrucción masiva más potente que haya conocido la humanidad: la economía capitalista. Hace ya mucho tiempo que –sin necesidad de leer a Hannah Arendt- dejó de ser un misterio cómo fue eso de que la población alemana conviviera normalmente con Auschwitz , sin hacerse demasiadas preguntas o sin que aflorara escrúpulo alguno que turbara su conciencia ciudadana: probablemente había, entre ellos, periodistas parecidos a los nuestros e intelectuales que cumplían el mismo papel que la plantilla de PRISA. Si esto es posible, nada tiene de extraño que fuera posible aquello.</p>
<p style="text-align:justify;">El que haya una coincidencia entre cómo van las cosas y cómo exige el derecho que vayan no indica para nada que la cosa en cuestión esté en “estado de derecho”. Para que haya Estado de Derecho hace falta que las cosas estén en “estado de derecho” por obra del derecho (y no, por ejemplo, a consecuencia de haber construido un club de golf sobre el campo de una sangrienta batalla). A causa de todas las carnicerías de la historia, se han venido a constituir algunos recintos tan privilegiados que en ellos no queda ya motivo alguno para meterse en líos con la Ley, de tal modo que, siendo la Ley casi superflua no hay ningún problema en configurarla según todas las florituras de la división de poderes, las libertades, la seguridad jurídica y todo el resto de la cantinela. Pero, para que haya derecho a llamar Estado de Derecho a una realidad política, hace falta algo más; hace falta que el sistema político consista, precisamente, en conferir a las leyes la capacidad de modificar, influir o coartar el curso de las cosas. Y no vale decir, cada vez que el curso de las cosas coincide con lo que dicen las leyes que es porque las leyes han obrado o legislado así. En las condiciones capitalistas de producción el gobierno no está atado de pies y manos por la legislación vigente (como exigiría una sana mentalidad ilustrada que, además, remitiría esa legislación, en último término y a través de tribunales competentes, a la Declaración de los Derechos del Hombre); más bien está vendido e hipotecado de por vida a las necesidades de un sistema económico que respira a sus espaldas según designios propios, enfriándose y calentándose según ritmos febriles para los que no hay medicina política, para los que –como dicen siempre en Chicago- la política es muchas veces peor remedio que la propia enfermedad. En esas condiciones el poder económico es el que decide sobre el curso de las cosas y no lo hace precisamente consultando a políticos y jueces, sino, más bien al contrario, haciéndose consultar por ellos sobre el margen de actuación que les queda. El bienintencionado gobierno de <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Zapatero/"><strong>Zapatero</strong></a>, por ejemplo, no ha podido aún ni bajar el IVA de los libros de texto y si logra legislar sobre el matrimonio de los homosexuales, será sólo en la medida en que el ministro de economía certifique que eso no será malo para la Bolsa. Resulta patético, pero de lo más esclarecedor, comprobar cómo algunas promesas electorales que parecían anecdóticas han sido ya declaradas imposibles de cumplir por el Ministro de Economía. Nuestro flamante Parlamento, nuestro poderoso gobierno constitucional, democrático y de derecho, respaldado por la soberanía popular y con el tajante veredicto de las urnas aún caliente ¡no ha podido reducir de doce a ocho el número de domingos que abren las Grandes Superficies Comerciales! Según parece, aunque eso sería obviamente muy bueno para los pequeños comerciantes que han hecho esa reivindicación (y a los que se les prometió contemplarla a cambio de su voto) y aunque nadie puede creer que eso fuera terrible para unas Multinacionales forradas hasta los dientes, Solbes ya ha advertido que sería muy malo para la Economía (1). Más claro el agua. Lo mismo pasó con el intento de reformar el impuesto sobre las plusvalías. ¿Y alguien espera alguna Ley que aborde de cara el problema de la vivienda? ¿Sería posible –no digo si conveniente o no, digo si sería posible- una Ley que expropiara todas las segundas viviendas, o al menos las terceras, o al menos las quintas? ¿O que, al menos, obligara a venderlas a un precio justo consensuado en un Parlamento? No, el ministerio de economía dicta lo que es posible y lo que no. Un precio justo tendría que ser un precio legislado y eso es incompatible con los precios de mercado que son la salud de nuestro sistema económico. Ya se ha dicho que, en el asunto de la vivienda, habrá que jugar con el difícil equilibrio de la oferta y la demanda. Quizás, por ejemplo, si se suben las hipotecas, haya menos demanda y bajen los precios&#8230; o algo de ese tipo.</p>
<p style="text-align:justify;">Dos palabras, aún, para evitar posibles equívocos, que ya me sé lo que alguno estará pensando. Lo que no estoy pretendiendo decir es algo así como “¿que en Cuba no hay Estado de Derecho? ¿y dónde hay Estado de Derecho?”. No es que esté mal esa línea argumental, pero no es la que viene al caso. Estoy, más bien, intentando llamar la atención sobre el tipo de experimento teórico que sería pertinente para juzgar cuándo una realidad está en Estado de Derecho y cuándo no. Lo que no vale es pasearse por el mundo como hacen nuestros periodistas y comentaristas políticos plantando la medalla del Estado de Derecho, por una parte, a todas las realidades lo suficientemente privilegiadas para no tener que darse de bofetadas con la ley y, por otra parte, a todos los rincones del planeta en los que las libertades políticas son tan impotentes que ni siquiera hace falta reprimirlas. El experimento correcto para decidir sobre el nivel de Derecho en el que está una realidad social tiene que venir a preguntarse si las cosas estarían en otro estado sin el concurso del Derecho. Haría falta, en suma, algún experimento que pudiera mostrarnos en qué medida la Ley ha sido algo más que un papel mojado, en qué medida, en efecto, ha sido un límite del poder ejecutivo y un modelo capaz de conformar la realidad y corregir el curso histórico de las cosas.</p>
<p style="text-align:justify;">Cuba es uno de esos experimentos. Una de las cosas que más llama la atención en Cuba es hasta qué punto –para nosotros insospechado- las leyes son ahí responsables de cómo van las cosas. No hay problema que en Cuba no pudieran remediar las leyes. Es precisamente por esa responsabilidad de la ley en la marcha de las cosas por lo que hay a quienes Cuba les parece una dictadura. Eso ocurre porque nosotros estamos acostumbrados a que la realidad coincida con la ley no por eficacia de la ley, sino por privilegio de la realidad. Es por lo que nosotros tampoco solemos pensar que las malas leyes sean responsables de cómo nos van las cosas y solemos confiar más en otros indicadores, como el estado de la Bolsa o el índice de inflación. No reconocemos ni certificamos un “estado de derecho” más que ahí donde el Derecho es superfluo. Lo mismo pasa con la Política. No reconocemos que haya libertades políticas más que ahí donde la política es impotente. De lo contrario, la política nos parece sospechosa, y su misteriosa eficacia síntoma de oscuras posibilidades totalitarias. Nos negamos a ver que la eficacia de la política (es verdad que característica del fascismo y el totalitarismo, pero, precisamente, porque el fascismo y el nacionalsocialismo fueron la opción política del capital para salvarse del capitalismo ahí donde el capitalismo ya no respetaba ni al capitalismo) es, antes que nada, el presupuesto elemental del pensamiento ilustrado y la base de todo sistema republicano y que es a partir de ahí y no antes desde donde cobra sentido la distinción entre dictadura y libertad. Es solamente ahí donde se ha vencido el totalitarismo de lo económico, donde se abre la posibilidad política de optar entre fascismo o democracia. Pero el gran truco ideológico del siglo XX ha sido el de poner por un lado lo político y lo estatal, presentándolo como lo potencialmente totalitario, y contraponerlo al mundo sin ley de la economía, ahí donde la política es impotente, como el espacio propio de la libertad. Es de este modo como se ha llegado a considerar evidente que no hay libertades políticas más que ahí donde no hay en absoluto política.</p>
<p style="text-align:justify;">En Cuba no ocurre nada de esto. Ocurre más bien todo lo contrario. Una mala ley o una mala decisión política es capaz de hacer adelgazar a la gente a ojos vistas. Hasta tal punto Cuba depende de su Derecho y de su Política que una decisión legislativa o política llega a marcar la estatura de las personas. “Es que ésos son los que nacieron durante el período especial, por eso son bajitos”, se oye decir. En el período especial de principios de los noventa comenzó a faltar de todo en Cuba, no, desde luego, a causa de un error político o legislativo, sino a causa de que, al hundirse la URSS, Cuba vio desaparecer, de golpe, el 85 % de su comercio exterior y evaporarse la única línea de crédito de la que disponía. Pero frente a ese terremoto internacional, Cuba no tuvo, como en tantas otras ocasiones desde el 59, más que un arma disponible: las leyes y la política. Ni las leyes ni la política son todopoderosas; no son capaces, desde luego, de impedir los terremotos, los ciclones o los hecatombes históricas, pero es muy diferente, llegados a estos casos, tenerlas o no tenerlas a mano. Demasiado sabemos lo que ocurre en Haití, o en Guatemala, o en Argentina ante hecatombes bastante menos espectaculares que la desaparición del 85 % de su comercio exterior. Las venas de Latinoamérica se han abierto hasta desangrarse por un derrumbe de un punto en el precio del café o por la desaparición de un arancel del 0,1 %, mientras que, ante semejantes fatalidades, la Ley y la Política no podían hacer otra cosa que cruzarse de brazos rumiando su impotencia. Ya lo dicen el FMI y el BM: lo mejor que puede hacer política y legislativamente el Tercermundo en general es no hacer nada políticamente, suprimir todas sus inoportunas legislaciones y abrirse de piernas frente a los planes de ajuste estructural, que son los buenos y, quién sabe por qué, los legítimos (como demuestra el hecho de que quien no los cumple acaba siendo acusado de terrorismo). Primero la Economía, que después ya habrá tiempo para la Polis. Esos planes de ajuste, por supuesto, no son decididos en la Asamblea general de la <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/ONU/"><strong>ONU</strong></a>, ni en Parlamento alguno del planeta, sino en reuniones herméticas celebradas en búnkeres policiales, en cumbres de altas montañas o, si se llega a terciar, en plataformas submarinas, donde no haya que lidiar con los movimientos antiglobalización. Así se lleva siglos reprimiendo toda intervención política o legislativa y aguardando a que las vías económicas del desarrollo conduzcan a otro sitio que al basurero.</p>
<p style="text-align:justify;">Muy distinta es la cosa en Cuba. Frente a un terremoto natural o histórico, los ojos en Cuba no se vuelven hacia la Bolsa, para leer ahí el destino, sino hacia la legislación y la política. En estas ocasiones, algunos opinan que Cuba entera se convierte en un inmenso Parlamento, en lo que se ha llamado “la parlamentarización” de la sociedad; otros opinan que toda esa hirviente actividad democrática no es sino aparente y que, al final, será desde arriba desde donde se decidirá la política a aplicar. Ahora bien, los cubanos que nacieron en el periodo especial están muy seguros o bien de que son más bajitos de lo normal porque algo no se hizo bien políticamente, o bien de que, habida cuenta de lo que se venía encima, tienen que agradecer a la política el simple hecho de continuar vivos. Quizás había que haber prohibido más eficazmente el sacrificio de reses, quizás, por el contrario, había que haber liberalizado el mercado de vacuno; quizás había que haberse dado más prisa en levantar las prohibiciones sobre el pequeño comercio de subsistencia, quizás había que haber hecho esto o lo otro. Los problemas de Cuba podían y pudieron en todo momento ser discutidos, argumentados, explicados y reflexionados en el Parlamento, en lo que es su Parlamento.</p>
<p style="text-align:justify;">Sea lo que sea a lo que podamos llamar Parlamento en Cuba (<sup>5</sup> ), lo más curioso es que siempre se asemejará más que nuestros Parlamentos a lo que nuestros Parlamentos pretenden ser: un lugar en el que la política, la argumentación y la contrargumentación, el consenso, el uso público de la palabra, en suma, puede aspirar a tomar las riendas del curso de las cosas mediante una actividad legisladora. La actividad parlamentaria cubana puede presentar muchas deficiencias. Fundamentalmente, es enteramente deficiente debido no a una escasez de democracia, sino a causa de una carencia de división de poderes. En general, en Cuba no falta democracia, sino Derecho. Ya hemos visto antes que eso no es porque los cubanos no tengan el privilegio de vivir en un Estado de Derecho como el nuestro, sino porque en Cuba, al contrario que entre nosotros, el Derecho no es ni impotente ni superfluo. Nosotros nos podemos permitir el lujo de una actividad parlamentaria intachable, pero sólo mientras la actividad parlamentaria no pretenda meterse donde no le llaman, es decir, en cualquier cosa de importancia. Nuestros políticamente intachables Parlamentos sólo tienen un problema: que no están situados en el lugar de la política; que, bajo condiciones capitalistas de producción, la política no está al alcance de la actividad parlamentaria, sino de la negociación de las grandes corporaciones económicas. Protegidos por su superfluidad, nuestros Parlamentos se pueden permitir la casi completa perfección formal y, en cualquier caso, los defectos pasan desapercibidos; en Cuba, por el contrario, no hay déficit del Derecho que no resalte hasta dañar la vista. Pero, no nos engañemos: si en Cuba se ven muchos defectos es porque en Cuba los defectos son importantes.</p>
<p style="text-align:justify;">Ocurre con estos asuntos algo parecido a lo que pasa cuando se están corrigiendo exámenes de filosofía, o mejor aún, cuando se está intentando explicar a un alumno las razones de un suspenso. La mayor parte de los exámenes que merecen suspender no es porque estén mal. Al contrario, algunos, cuando nos encontramos un examen que está mal le ponemos casi siempre notable alto, o por lo menos, aprobado. Los exámenes que merecen el suspenso son aquellos que no logran siquiera alcanzar ese nivel en el que las cosas pueden estar mal. Para que un argumento esté mal hecho tiene que ser un argumento o, como mínimo, parecerlo. Los exámenes suspensos no están ni bien ni mal, sencillamente no tienen la forma en el que las cosas pueden ser verdaderas o falsas. Las equivocaciones, los errores, en filosofía, como en general ha ocurrido en la historia de la ciencia, son siempre fecundos y, a veces, tremendamente difíciles. Lo que para la teoría es impresentable no es el error, sino la ambigüedad, la falta de rigor, la opinión subjetiva, el cambio de tema, la divagación. Por eso es tan difícil explicar a un alumno que ha suspendido por qué ni siquiera merecía suspender, por qué ni siquiera alcanza ese nivel en el cual el aprobado o el suspenso tienen sentido.</p>
<p style="text-align:justify;">Pues bien, a mí no me cabe duda de que en cuestiones de Estado de Derecho, la humanidad en general está suspendida sin vacilación. Pero mientras que Cuba representa un suspenso de esos merecidos, de los que –a la luz de las circunstancias atenuantes- uno acaba por archivar como notables, la realidad parlamentaria española, por ejemplo, representa uno de esos otros suspensos que ni siquiera merecen suspender. Nuestro Estado de Derecho, en efecto, ni siquiera llega a ese nivel en el cual es posible equivocarse.</p>
<p style="text-align:justify;">Así pues, en lugar de pasarse el día, con tanta suficiencia, señalando con el dedo los defectos del régimen político cubano, la humanidad del siglo XX debería haber tenido la decencia de admirar con asombro, perplejidad y respeto, el espectáculo inigualable de una realidad social que dependía a vida o muerte de sus buenas o de sus malas leyes. Nunca como en Cuba se había hecho carne este milagro que condensa el conjunto de aspiraciones de todo el Proyecto Ilustrado desde Sócrates hasta nosotros.</p>
<p style="text-align:justify;">Al declarar la guerra a Cuba, mediante el bloqueo y el terrorismo, lo que se hacía era ponerla en una situación en la que, en general, las leyes tenían que ser bastante malas, o mejor dicho, una situación lo suficientemente inestable como para que las leyes no pudieran nunca asentarse y tuvieran que ser suplidas por caprichosos decretos ejecutivos. Todavía hoy se hacen demasiadas leyes en Cuba como para que puedan ser vividas como leyes. El curso histórico mundial ha obligado a Cuba a acomodarse, defenderse y transigir constantemente mediante revoluciones legislativas continuas. Eso naturalmente es una calamidad para cualquier pretensión de estado de derecho. Las leyes no pueden cambiar a diario, de tal manera que haya que estar muy al tanto leyendo el Granma para ver si hoy es legal esto o lo otro. De hecho, como bien advirtió con contundencia desde el primer momento el lado reaccionario de la Ilustración, una mala ley que dura es siempre mejor que una buena ley reciente. Cuba no se ha podido permitir jamás el lujo de dar tiempo a sus leyes. Y así, desde el principio (y tal y como ocurre invariablemente en todos las situaciones de guerra), los decretos han ocupado el lugar de las leyes y el poder ejecutivo ha sepultado la división de poderes.</p>
<p style="text-align:justify;">Es lo mismo que ocurrió con las jóvenes repúblicas soviéticas, que nacieron en el seno de una guerra mundial y pasaron sus primeros años combatiendo en una guerra mal llamada civil en la que se volcaron todas las potencias del capitalismo internacional. El experimento soviético navegó en realidad, desde entonces, en una guerra permanente, hasta su rendición final con Gorbachov, cuando este creyó tan ingenuamente que al fin se le iba a permitir al Derecho estacionarse sobre la fabricación de mantequilla en lugar de convulsionarse bajo la fabricación de misiles. Ningún país en guerra puede permitirse la división de poderes. El experimento soviético duró, en realidad, un abrir y cerrar de ojos, setenta años, marcados por tres guerras mundiales y decenas de millones de muertos. Es hacer gala de un sorprendente cinismo pretender que en esas condiciones el socialismo podría haber sido compatible con un Estado de Derecho. Pero el verdadero y más rebuscado cinismo se oculta tras la famosa alegación de que los países capitalistas sí lograron, en cambio, funcionar como Estados de Derecho en las mismas condiciones de guerra permanente. El capitalismo se puede permitir el Derecho –cuando se lo puede permitir y donde se lo puede permitir, que suele ser en un 10 % de las ocasiones y de los lugares- porque, normalmente, bajo sus condiciones –y siempre en el aludido 10 %-, el totalitarismo económico que garantiza los privilegios económicos que hacen innecesario violar la ley, convierte, a su vez, en innecesarias a las dictaduras de corte político. La sociedad capitalista no depende de sus leyes, sino de su capitalismo. En el socialismo, en cambio, la sociedad depende por entero de sus leyes. Nada tiene de extraño, así pues, que los países capitalistas más privilegiados se hayan podido permitir el disfrute de una intachable división de poderes, pues lo han hecho en unas condiciones en las que lo que se dividía no era el poder, sino una apariencia de poder. Aquí reside el mito tribal más persistente de lo que llamamos Occidente. Está bien eso de inventar toda suerte de dispositivos para dividir un poder imaginario, mientras el poder real circula de forma salvaje por otros cauces indomeñables. Lo que mueve al vómito es constatar la gran cantidad de buenos cerebros que de Habermas a Enzensberger o Savater se han aplicado en hacer pasar por filosofía la justificación tribal de este mito.</p>
<p style="text-align:justify;">La tarea ilustrada de la división de poderes es bastante más difícil de lo que uno puede llegar a creer leyendo a esos señores. La humanidad no se ha enfrentado en serio a la dificultad real de ese problema más que bajo el experimento de lo que se llamó “socialismo real”. Y el fracaso fue, desde luego, estrepitoso. Y por supuesto que no se reparó en gastos para provocar que lo fuera. Pensemos por ejemplo en la Nicaragua sandinista. Para poner al ejecutivo sandinista en condiciones en las que se viera obligado a censurar unos cuantos artículos de prensa, dañando así la consistencia del Estado de Derecho, fue necesario poner el mundo entero patas arriba, montando una guerra con Irangate incluido y volcando todas los malas artes del Imperio sobre un país pobre y pequeño, en el que no había un solo ascensor que funcionara. Demasiados ejemplos parecidos se podrían poner, pero bastará en los próximos meses con estar atentos a lo que ocurra en Venezuela, en donde todavía no se ha censurado nunca la prensa ni se ha puesto jamás en cuestión la división de poderes, pese a que, en efecto, el mundo entero se ha confabulado para forzar a Chávez a cometer algún desliz de este tipo.</p>
<p style="text-align:justify;">La humanidad no tiene todavía la menor idea de lo difícil que es la división de poderes, ni tampoco de lo apasionante que puede llegar a ser esa aventura a la que llamamos Ilustración. Cuba es pionera en este campo de experimentación política. En Cuba no hay Estado de Derecho, pero a lo mejor algún día nos veremos obligados a reconocer –cuando la historia del siglo XX empiece a contarse bien de una vez- que con ella comenzó para este mundo miserable y mentiroso, la aventura de una vida política conforme a derecho. Para que haya la posibilidad de un espacio político en el que vivir es, ante todo, necesario que la totalidad de las posibilidades humanas no se gasten o se consuman en la aventura de la supervivencia. Hasta el momento, y aunque resulte increíble a la luz del desarrollo tecnológico que hemos alcanzado los seres humanos, supervivir nos ha impedido vivir. No existen posibilidades políticas sin tiempo libre, como se sabe bien desde los tiempos de Pericles. La revolución tecnológica ininterrumpida en la que vivimos tendría que tener por efecto una reducción de la jornada laboral que liberara más y más tiempo para actividades políticas. Pero eso es imposible bajo condiciones capitalistas de producción, como bien demostró Marx hace ya tiempo. El capitalismo ha condenado a la humanidad a la aventura de la supervivencia en condiciones tecnológicas crecientemente más y más privilegiadas. La vida política es incompatible con un sistema económico como el capitalista que se caracteriza por mantener constantemente a los hombres en condiciones mínimas de supervivencia, para concentrar así cualquier adelanto tecnológico en la producción de más adelantos tecnológicos, de modo que la revolución de las condiciones de producción sea siempre máxima. Como decía Wallerstein, el capitalismo produce más para poder producir más. El hambre económica del capitalismo por el máximo de producción ha acogotado a la humanidad con más eficacia que antes lo hiciera el hambre biológica, obligando a la vida social a conformarse con la supervivencia y denigrando toda posibilidad de descanso y tiempo libre bajo la figura abyecta del parado.</p>
<p style="text-align:justify;">El socialismo real fue la punta de lanza de una nueva época para la humanidad, en la que la Política y el Derecho tenían la posibilidad de reinar sobre la Economía y, por tanto, legislar y decidir sobre todos los asuntos humanos de importancia. El socialismo no fue, en este sentido, sino la propia Ilustración, una vez que se había reparado en el imprevisto de un capitalismo al que nadie había invitado y al que no se podía simplemente guillotinar en una plaza pública. Se trata de la aventura más heroica y la causa más verdadera que la humanidad haya emprendido desde que Sócrates, Platón y Aristóteles lanzaran al mundo el reto de una vida política a todos los seres racionales del futuro. La Ilustración que recogió ese guante sólo tuvo una verdadera posibilidad histórica de triunfar bajo el proyecto de las economías socialistas y ya hemos visto lo mal que salió la cosa y la mucha voluntad que se puso en que saliera así de mal. Así, fue como si, bajo el socialismo, la humanidad se hubiera empeñado en demostrar hasta qué punto podía liberarse del chantaje económico a costa de sujetarse a malas leyes y malas políticas. Pero la pura verdad es que, en las ocasiones en que se intentaron hacer las cosas mejor, como con Allende en Chile o con el sandinismo en <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/Nicaragua/"><strong>Nicaragua</strong></a>, los esfuerzos de la política tuvieron que consumirse en la tarea de resistir al sabotaje, el bloqueo y la guerra, en una correlación de fuerzas desigual y condenada de antemano.</p>
<p style="text-align:justify;">Hoy, Cuba es el único testigo que queda de todo aquello por lo que lucharon los esfuerzos de la Ilustración desde la muerte de Sócrates. Cuba es el único testigo de esa posibilidad humana que es el Estado de Derecho. Naturalmente que eso no la convierte ni mucho menos en un Estado de Derecho. Pero, aunque Cuba no es un Estado de Derecho, se sostiene constantemente en esa posibilidad y bastaría con que la dejaran en paz para que las leyes fueran corrigiendo a las leyes hasta instituir un verdadero régimen constitucional. Cuba no es un Estado de Derecho, pero podría serlo, y, además, no dice que lo sea, lo que siempre es un buen comienzo para el Derecho. Cuba es más bien la prueba de hasta qué punto es difícil en este jodido mundo capitalista arrancar una mísera isla de las garras de la Historia, para que la Ley y la Política puedan tomar por una vez la palabra. Cuba es la prueba de la dificultad de introducir una obra de la libertad en el curso fatal de las cosas.</p>
<p style="text-align:justify;">Mucho peor es, desde luego, lo que nos ocurre a nosotros, que no sólo no somos un Estado Derecho sino que tampoco sabemos que no lo somos y, antes bien, nos creemos la encarnación misma del Derecho sobre la tierra, así sea protegidos tras el muro de Sharon. En Cuba tienen la posibilidad de tener malas leyes. Por eso no tienen ninguna necesidad de llamar Ley a la ausencia de Ley, como ocurre entre nosotros. Por lo menos en Cuba no se llama Estado de Derecho a los rincones más privilegiados de esa salvaje carnicería en la que veinticinco multinacionales se arrancan a mordiscos la carne de sus ciudadanos.</p>
<p style="text-align:justify;"><span style="font-size:xx-small;">1 Acabo de escuchar en la radio que se acaba de iniciar un anteproyecto de revolución legislativa que permitirá a cada Comunidad autónoma pedir permiso por separado a las respectivas multinacionales que operen en su territorio para hacer realidad tan asombrosa utopía. </span></p>
<p>*Fragmento del libro <em>A quien corresponda. Sobre Cuba, la Ilustración y el socialismo</em>, publicado en 2005. Texto íntegro en <a href="http://www.lajiribilla.co.cu/2005/n205_04/205_30.html"><em>La Jiribilla</em></a><em><br />
</em></p>
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		<title>El País, un mito que se cae (+ video)</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Jan 2013 08:29:50 +0000</pubDate>
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<h5 style="text-align:justify;"><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/marcos-roitman-rosenmann/"><strong>Marcos Roitman Rosenmann</strong></a></h5>
<p style="text-align:justify;"><a href="http://www.youtube.com/watch?v=Mxe0yqfEInI"><img class="alignleft size-medium wp-image-31071" alt="prisa1" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/01/prisa1.jpg?w=300" width="300" height="248" /></a>Hace ya unas décadas el <strong><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/prisa/" target="_blank">Grupo Prisa</a></strong>, dueño del periódico<strong> <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/el-pais/" target="_blank"><em>El País</em></a></strong>, conglomerado cultural, ideológico y político, que cuenta con semanarios, editoriales educativas y literarias, periódicos deportivos, económicos, cadenas de radio y televisión, mantiene una línea, referente a la realidad latinoamericana, fundada en la calumnia y la infamia.</p>
<p style="text-align:justify;"><a title="El País y la foto falsa de Chávez: ¿Una fábula con final feliz?" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2013/01/26/el-pais-y-la-foto-falsa-de-chavez-una-fabula-con-final-feliz/" target="_blank"><span id="more-31093"></span>La publicación de una foto falsa</a> del presidente <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/hugo-chavez/" target="_blank"><strong>Hugo Chávez</strong></a> entubado y en estado comatoso, en primera plana, cuyo pie de foto alude al <q>secreto de la enfermedad de Chávez</q>, es complementada con una noticia en internacional bajo el titular <q>La larga y oscura enfermedad del líder venezolano</q>. La decisión de publicarlo no es un hecho aislado. Es una acción de las muchas que despliegan en todas las redes del grupo. Noticieros, tertulias, programas de radio, televisión, editoriales periodísticas, ediciones de libros. Prisa cuenta con un elenco de académicos, comunicólogos, firmas literarias y personajes del mundo político que día a día hacen piña y confabulan en crear un lenguaje de la desestabilización informativa. Amparados en el rumor, la opinión, las vaguedades, los tópicos y el secreto profesional, construyen un imaginario en el que confluyen la descalificación, la tergiversación de los hechos y la manipulación informativa sobre gobiernos latinoamericanos.</p>
<p style="text-align:justify;">Respecto a <strong>Venezuela</strong> son ya años, cuyos equipos dibujan un escenario de caos, violencia, ingobernabilidad, cuasi guerra civil, donde gobierna un autócrata. Como dato, sirva el tratamiento de las elecciones presidenciales de octubre, en el cual aseveraban que las encuestas daban empate técnico; ahora, remarcando la existencia de un vacío legal y de poder, al tiempo que hablan del secretismo médico sobre la enfermedad del presidente Hugo Chávez, tratada de manera obscena y sin ningún respeto. El que sí tienen cuando informan de la operación de cadera del rey.</p>
<p style="text-align:justify;">En cualquier caso, no se trata de columnas de opinión cuyos colaboradores se ceban en insultos a gobernantes que no son del agrado de los accionistas del grupo. Es una línea editorial diseñada estratégicamente para sostener a sus aliados naturales. En México, Chile, Bolivia, Argentina, Colombia, Venezuela o la población hispana en Florida. Entre sus habituales invitados se cuentan el ex presidente de Chile Ricardo Lagos, el español Felipe González, el uruguayo Julio María Sanguinetti, el costarricense Óscar Arias y algún hijo de famoso, como Álvaro Vargas Llosa, o ideólogos como el mexicano Enrique Krauze o el venezolano Teodoro Petkoff. Todos, sin excepción, liderados por <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/juan-luis-cebrian/" target="_blank"><strong>Juan Luis Cebrián</strong></a>, quien fue director jefe durante la dictadura del diario vespertino del movimiento: <em>Pueblo</em>, y posteriormente jefe de informativos de Radio Televisión Española en la última etapa del franquismo. Su fama le llega al ser nombrado director del naciente periódico <em>El País</em>, matutino abanderado de la reforma política e infatigable defensor de Adolfo Suárez. Así, oculta su pasado. Hoy, Juan Luis Cebrián recibe como pago a sus servicios a la monarquía un sillón en la Real Academia de la Lengua y de paso participa en el grupo Bilderberg. De gustos refinados, presume de ser un demócrata de toda la vida. Sin embargo, quienes lo conocen y lo han tratado saben que es un anticomunista visceral, y me consta de primera mano.</p>
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<p style="text-align:justify;">Pero volvamos a la inmerecida fama del periódico <em>El País</em>. En los primeros años de vida fue vocero de la derecha moderna, de quienes se sumaron a la tarea de reformar el franquismo. Sus avales fueron viejos falangistas. Dada la censura, la falta de libertad de expresión, su salida a la calle se tomó como el pistoletazo de salida a la libertad de prensa. En sus páginas escribieron destacados periodistas latinoamericanos: Gregorio Selser, poetas y escritores como Mario Benedetti, Julio Cortázar, Carlos Fuentes o Gabriel García Márquez. Fue una bocanada de aire fresco. Eran otros tiempos. La <em>guerra fría</em>. El Grupo Prisa contó con ellos para proyectar una imagen hacia el continente de compromiso con las luchas democráticas en América Latina. Pronto se diluyó esta visión idílica, al poco tiempo se produjo la criba. A principios de los años 80 había apartado a los colaboradores y periodistas comprometidos, demócratas radicales y de izquierdas. El periódico miró a la derecha latinoamericana. Los intereses de <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/telefonica/" target="_blank">Telefónica</a>, Repsol, Iberdrola, Endesa, Santander, BBVA, se convirtieron en sus aliados. España buscaba la segunda colonización. El Grupo Prisa toma la delantera.</p>
<p style="text-align:justify;">Con el PSOE en el gobierno, la amistad entre Polanco y Felipe González, convierte sus páginas en vocero propagandístico de sus políticas. En los años 90 muchas firmas, desilusionadas por la línea editorial que toma el periódico, se retiran. Entre otras, Antonio Gala, uno de los escritores más relevantes del siglo XX en España. Igualmente, Mario Benedetti decide no escribir más en dicho tabloide, al ver la deriva neoliberal que asume la dirección tras su polémica con <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/mario-vargas-llosa/" target="_blank"><strong>Vargas Llosa</strong></a>.</p>
<p style="text-align:justify;"><em>El País</em> ha publicado reportajes maniqueos sobre América Latina, en los cuales no hay una pizca de ética, buen hacer o responsabilidad profesional. Tras la edición de una foto falsa del presidente Chávez y de una información manipulada, lo menos que podría hacer su dirección, si le queda algo de dignidad, es producir el cese inmediato de su responsable de internacional o pedir su dimisión. Pero temo que no será ese el camino. Dentro de unos días volverá a las andadas. <em>El País</em> nunca se ha comprometido con las causas democráticas de América Latina ni lo hará. Su historia lo demuestra. (Tomado de <a href="http://www.jornada.unam.mx/2013/01/27/opinion/022a1mun" target="_blank"><em>La Jornada</em></a>)</p>
<p style="text-align:justify;">[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=Mxe0yqfEInI]</p>
<p style="text-align:justify;">Artículos relacionados:</p>
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<li style="text-align:justify;"><a title="El País: Ni al pan, pan, ni al vino, vino" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2012/10/13/el-pais-ni-al-pan-pan-ni-al-vino-vino/" target="_blank"><span style="line-height:16px;">El País: Ni al pan, pan, ni al vino, vino</span></a></li>
<li style="text-align:justify;"><a title="Instrucciones para un intelectual latinoamericano que quiera escribir en “El País”" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2012/03/18/instrucciones-para-un-intelectual-latinoamericano-que-quiera-escribir-en-el-pais/" target="_blank">Instrucciones para un intelectual latinoamericano que quiera escribir en “El País”</a></li>
</ul>
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		<title>El País y la foto falsa de Chávez: ¿Una fábula con final feliz?</title>
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		<pubDate>Sat, 26 Jan 2013 16:40:50 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160;Iroel Sánchez Por estos días he recordado una escena de la ya vieja película francesa Se me subió la mostaza, en que su protagonista, encarnado por el comediante Pierre Richard, trata de recoger y destruir todos los ejemplares de la edición de un &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=31051">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-310520" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/01/pais.jpg?w=300"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/category/autores/iroel-sanchez/" target="_blank"><strong>Iroel Sánchez</strong></a></h5>
<p style="text-align:justify;"><a href="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/01/pais.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-31054" alt="A woman poses with a first edition copy of Spanish newspaper El Pais in central Madrid...A woman poses with a copy of the January 24 first edition of Spanish newspaper El Pais in central Madrid January 24, 2013. Spain's influential El Pais newspaper withdrew what it said was &quot;false photo of Hugo Chavez&quot; that it had published in its on-line and print editions on Thursday. The grainy photo that El Pais originally splashed on its front page, billed as a global exclusive, portrayed the head of a man lying down with a breathing tube in his mouth. REUTERS/Andrea Comas  (SPAIN - Tags: MEDIA POLITICS)" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/01/pais.jpg?w=300" width="300" height="224" /></a>Por estos días he recordado una escena de la ya vieja película francesa <i>Se me subió</i> <i>la mostaza, </i>en que su protagonista, encarnado por el comediante <strong>Pierre Richard</strong>, trata de recoger y destruir todos los ejemplares de la edición de un periódico que contiene una información incómoda para él.</p>
<p style="text-align:justify;"><span id="more-31051"></span>Algo así deben haber intentado los directivos del diario español <i><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/el-pais/" target="_blank">El País</a></i><i> </i>en la mañana de este 24 de enero, luego de percatarse de que la portada del periódico, en que <a title="El secreto de la enfermedad de El País tras foto falsa de Chávez" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2013/01/24/el-secreto-de-la-enfermedad-de-el-pais-tras-foto-falsa-de-chavez/" target="_blank">habían publicado una foto </a>que supuestamente mostraba al presidente venezolano <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/hugo-chavez/" target="_blank"><strong>Hugo Chávez</strong></a> entubado,  los conduciría a un ridículo universal al poder comprobarse con facilidad que procedía de un video correspondiente a otra persona, colocado en internet hace cinco años.</p>
<p style="text-align:justify;">Atrapado en su error, el cotidiano madrileño publicó <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2013/01/24/actualidad/1359002703_817602.html" target="_blank">una primera nota</a> en la que pedía disculpas y señalaba que había abierto “una investigación para determinar las circunstancias de lo sucedido y los errores que se hayan podido cometer en la verificación de la fotografía”, anunciaba que la foto falsa permaneció media hora en su <i>web</i> y certificaba su coincidencia con el personaje de Pierre Richard: “Tras constatar que la imagen ofrecida no correspondía a Chávez, EL PAÍS paralizó asimismo la distribución de su edición impresa y procedió a enviar una nueva edición a los puntos de venta”</p>
<p style="text-align:justify;">Sin embargo, lejos de aplacar la ola de burlas, críticas y denuncias, procedentes de los más diversos lugares del mundo, esta se incrementó, con el añadido de que el gobierno venezolano anunció demandará al periódico.  Así que el diario del grupo PRISA decidió publicar <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2013/01/24/actualidad/1359060599_118030.html" target="_blank">una segunda nota</a> en la que convierte el disparate en causa de mérito: “Las cabeceras de referencia destacaron el comportamiento de EL PAÍS por la rapidez a la hora de rectificar, pedir disculpas y retirar los periódicos con la foto falsa de los puntos de venta”. Pero no era suficiente, había que alcanzar  lo que ha devenido su <i>definición mejor</i> en los últimos tiempos: intentar cambiar los hechos y culpar, no a su obsesión antichavista que lo llevó a apoyar un golpe de estado en Venezuela, o a intentar influir en las más recientes elecciones allí… sino al gobierno cubano.</p>
<p style="text-align:justify;">Sin embargo, no fue el gobierno de la Isla el que impidió al “diario global en español” enterarse de que el 21 de enero, el periodista Walter Martínez, en su programa <i>Dossier,</i> visible en Madrid a través del canal <i>TeleSUR</i>, probó <a href="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&amp;v=kypQgWHyZSo" target="_blank">que esa imagen contenida en un video </a>divulgado por el ya célebre mentiroso  <a title="La salud del Presidente Chávez del 7 de diciembre de 2012 al 3 de enero de 2013 (Cronología)" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2013/01/04/la-salud-del-presidente-chavez-del-7-de-diciembre-de-2012-al-3-de-enero-de-2013-cronologia/" target="_blank">Dr Rafael Marquina </a>pertenecía en realidad al video  “<a href="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&amp;v=DB4bIH0GsYU" target="_blank">Intubacion de Acromegalia AMVAD</a>”, subido a <i>Youtube</i> el 6 de agosto de 2008. Las autoridades cubanas tampoco  bloquearon la navegación en internet de los directivos de <i>El País</i>, <i> </i>donde podían haber visto en<i><a href="http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&amp;v=kypQgWHyZSo" target="_blank"> YouTube</a></i><i> </i>el video del programa de <strong>Walter Martínez</strong> desde el pasado 22 de enero. Ellos fueron víctimas de su propia soberbia; embarcados en su vocación de  en creer y difundir cualquier mentira que le vendan sobre <strong>Cuba</strong>, y <strong>Venezuela</strong>, como prueban al escribir en su nota que la agencia Gtres, que le vendió la foto, -se dice a un precio de 30 000 euros- “señaló que procedía de una enfermera cubana a través de su hermana, residente en España” y le pidió que “no se publicasen estos detalles para evitar represalias a la presunta autora de la foto en Cuba”.</p>
<p style="text-align:justify;">Como si se necesitara hacernos reír más en esta historia, para el periódico de PRISA la culpa es del gobierno cubano porque “dificulta cualquier trabajo de verificación” de quien el diario llama “la corresponsal de EL PAÍS en la isla, <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/yoani-sanchez/" target="_blank"><strong>Yoani Sánchez</strong></a>”. Si por algo ha sido célebre la citada corresponsal es por mentir acerca de la<a title="¡Han matado a Castro, renace Fidel!" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2012/10/25/han-matado-a-castro-renace-fidel/" target="_blank"> salud de Fidel Castro</a>, divulgar <a title="#Elagroporlaventana, nuevo éxito humorístico en #Cuba, ¿será censurado? (+ video)" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2012/09/25/elagroporlaventana-nuevo-exito-humoristico-en-cuba-sera-censurado-video/" target="_blank">huelgas de hambre </a>que han sido verdaderos banquetes<a title="Cuba: pedradas y silencios en “los medios no oficiales”" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2011/03/09/cuba-pedradas-y-silencios-en-los-medios-no-oficiales/" target="_blank">,</a><a title="Un mal tiro para #YoaniFraude. Esperemos OVNIS sobre La Habana" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2012/03/20/un-mal-tiro-para-yoanifraude-esperemos-ovnis-sobre-la-habana/" target="_blank"> difundir falsos tiroteos </a>en las calles habaneras y<a title="Se desinflan mentiras sobre Iglesia de  Infanta y Santa Marta" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2011/09/19/se-desinflan-mentiras-sobre-infanta-y-santa-marta/" target="_blank"> asaltos policiales a Iglesias</a> ocurridos solo en su fabulosa imaginación, sin que eso conlleve ninguna demanda de las autoridades contra su persona. Aspirar a que este personaje verifique algo en honor a los 24 000 euros anuales que le paga <i>El País</i> por complacer su mitomanía sobre Cuba es, como diría el excandidato antichavista, Manuel Rosales, “pedir peras al horno”.</p>
<p style="text-align:justify;">Según el <i> </i>análisis de  <i>El País</i>,<i> </i>publicar<i> “</i>la imagen era pertinente en un momento en que el estado de salud del presidente venezolano es motivo de gran polémica y encendido debate político en su país”. O sea, que la próxima vez que el <strong>Rey de España</strong>, <strong>Juan Carlos I</strong>, ingrese a un hospital  fruto de uno de sus <a title="De petróleo, elefantes, súbditos y ciudadanos" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2012/04/21/de-petroleo-elefantes-subditos-y-ciudadanos/" target="_blank">elefanticidios</a> o las tensiones de salud que le provocan los escándalos que envuelven a la monarquía española, generando una “gran polémica y encendido el debate político en su país”, podemos buscarnos una enfermera que nos suministre una foto del Borbón encamado -no importa que se base en una imagen de su antecesor Francisco Franco en igual estado- y vendérsela al diario de PRISA que la publicará y comprenderá la necesidad de proteger la identidad de nuestra fuente frente a las represalias del gobierno español. Si algo se descubre, no importa, culparemos, al <a title="Periodismo bajo las porras: esperando los premios" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2011/08/20/periodismo-bajo-las-porras-esperando-los-premios/" target="_blank">régimen que retira cámaras fotográficas</a><a title="Periodismo bajo las porras: esperando los premios" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2011/08/20/periodismo-bajo-las-porras-esperando-los-premios/" target="_blank"> y apalea periodistas</a> en las calles de Madrid. (Publicado en<a href="http://www.cubahora.cu/politica/el-pais-y-la-foto-falsa-de-chavez-una-fabula-con-final-feliz" target="_blank"><em> CubAhora</em></a>)</p>
<p style="text-align:justify;">Artículos relacionados:</p>
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<li><a title="El secreto de la enfermedad de El País tras foto falsa de Chávez" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2013/01/24/el-secreto-de-la-enfermedad-de-el-pais-tras-foto-falsa-de-chavez/" target="_blank">El secreto de la enfermedad de El País tras foto falsa de Chávez</a></li>
<li><a title="Galeano a El País: “Hay una demonización de Chávez”" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2010/09/12/galeano-a-el-pais-hay-una-demonizacion-de-chavez/" target="_blank">Galeano a El País: “Hay una demonización de Chávez”</a></li>
<li><a title="Y dale Juana con la palangana y El País con las “reformas”." href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2010/08/08/y-dale-juana-con-la-palangana-y-el-pais-con-las-%e2%80%9creformas%e2%80%9d/" target="_blank">Y dale Juana con la palangana y El País con las “reformas”</a></li>
</ul>
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		<title>El secreto de la enfermedad de El País tras foto falsa de Chávez</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Jan 2013 13:49:14 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160;Iroel Sánchez Tanto va el cántaro a la fuente, hasta que se rompe, dice el viejo refrán de los tiempos en que en España escaseaban los acueductos, y deben estar recordándolo los directivos del diario español El País que tanto han jugado &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=31018">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-310190" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/01/chavez_prisa.jpg"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/category/autores/iroel-sanchez/"><strong>Iroel Sánchez</strong></a></h5>
<div id="attachment_31019" style="width: 215px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/01/chavez_prisa.jpg"><img class="size-full wp-image-31019" alt="La portada con la foto &quot;exlusiva&quot; de El País" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/01/chavez_prisa.jpg" width="205" height="250" /></a><p class="wp-caption-text">La portada con la foto &#8220;exclusiva&#8221; de El País</p></div>
<p style="text-align:justify;">Tanto va el cántaro a la fuente, hasta que se rompe, dice el viejo refrán de los tiempos en que en España escaseaban los acueductos, y deben estar recordándolo los directivos del diario español <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/el-pais/" target="_blank"><i>El País</i></a> que tanto han jugado con la salud del presidente venezolano <i> </i><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/hugo-chavez/" target="_blank"><b>Hugo Chávez</b></a>.</p>
<p style="text-align:justify;">La edición impresa y la <i>web </i>del periódico español en su edición de este jueves 24 de enero encabezaban su portada con una foto que aseguraban era del líder bolivariano  entubado, en el texto que la acompañaba bajo el título “El secreto de la enfermedad de Chávez”, la publicación declaraba que correspondía al mandatario venezolano en su actual proceso de restablecimiento de salud en Cuba.</p>
<p style="text-align:justify;"><span id="more-31018"></span>Pero como explica el diario <i><a href="http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2013/01/23/213313636-publica-el-pais-falsa-imagen-de-hugo-chavez" target="_blank">La Jornada</a></i><i>,</i> la imagen pertenece a un video publicado en <i>YouTube </i>en 2008. Argumenta el periódico mexicano que “A través del video titulado “Intubación de Acromegalia AMVAD” publicado en la página de videos desde hace 5 años por el usuario “deqcomMX”. En el video observa a un hombre similar a Chávez, entubado, pero evidentemente la figura no pertenece al mandatario venezolano.”</p>
<p style="text-align:justify;">Atrapado en el ridículo, <i>El País </i>ha tenido que retirar la foto de su<i> web</i> , paralizar la distribución de su edición impresa <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2013/01/24/actualidad/1359002703_817602.html" target="_blank">y pedir </a>“disculpas a sus lectores por el perjuicio causado”. Eso no lo ha eximido del escarnio en redes sociales como <i>Twitter</i>, donde el exredactor del diario  Javier Valenzuela, uno de los expulsados en la reciente reducción de plantilla que eliminó al 30% de los periodistas, expresó: “”Sensacionalismo gore y falsedad, lo más bajo del periodismo. A esto han llevado Cebrián y Moreno a EL PAÍS. ¡Me duele!”.</p>
<p style="text-align:justify;">Dice <i>El País</i> en su disculpa que ha abierto una investigación “para determinar las circunstancias de lo sucedido y los errores que se hayan podido cometer en la verificación de la fotografía”. Pero no hay que investigar mucho para saber la causa de la enfermedad del diario del grupo PRISA que lo lleva a equivocarse de medio a medio con “exclusivas” como estas: su entusiasmo irresponsable a la hora de acoger cualquier falsedad que denigre a los procesos revolucionarios en América Latina, ya sea en Cuba, Venezuela o cualquiera de los países miembros del ALBA. (Publicado en <a href="http://www.cubahora.cu/politica/el-secreto-de-la-enfermedad-de-el-pais-tras-foto-falsa-de-chavez" target="_blank"><em>CubAhora</em></a>)</p>
<p style="text-align:justify;">[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=DWLR0aSWXPk]</p>
<p style="text-align:justify;">Artículos relacionados:</p>
<ul>
<li><a title="Contrarrevolución y necrofilia" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2013/01/03/contrarrevolucion-y-necrofilia/" target="_blank">Contrarrevolución y necrofilia</a></li>
<li><a title="Esas prisas por enterrar a Chávez (+ video)" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2013/01/09/esas-prisas-por-enterrar-a-chavez/" target="_blank">Esas prisas por enterrar a Chávez (+ video)</a></li>
<li><a title="El País: Ni al pan, pan, ni al vino, vino" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2012/10/13/el-pais-ni-al-pan-pan-ni-al-vino-vino/" target="_blank">El País: Ni al pan, pan, ni al vino, vino</a></li>
</ul>
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		<title>El País como cantera de la derecha política</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Jan 2013 11:56:01 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Mentiras y medios]]></category>
		<category><![CDATA[Partido Popular]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160;Pascual Serrano Una información de Efe del pasado 30 de diciembre1 sobre el trasvase de profesionales desde el periodismo a la política nos ha dado pie a indagar sobre los casos de periodistas procedentes del diario El País. Para muchas personas, &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=30602">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-306030" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/01/portada_elpais.jpg?w=300"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/pascual-serrano/" target="_blank"><strong>Pascual Serrano</strong></a></h5>
<p style="text-align:justify;"><img class="alignleft size-medium wp-image-30603" alt="portada_elpais" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/01/portada_elpais.jpg?w=300" width="300" height="199" />Una información de Efe del pasado 30 de diciembre<a href="http://www.pascualserrano.net/noticias/el-pais-como-cantera-de-la-derecha-politica#sdfootnote1sym" name="sdfootnote1anc"><sup>1</sup></a> sobre el trasvase de profesionales desde el periodismo a la política nos ha dado pie a indagar sobre los casos de periodistas procedentes del diario <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/el-pais/" target="_blank"><em>El País</em></a>. Para muchas personas, en especial fuera de<strong> España</strong>, este periódico sigue siendo un emblema de la izquierda o, al menos, del entorno del <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/psoe/" target="_blank"><strong>PSOE</strong></a>. <span id="more-30602"></span>Pero si observamos el recorrido de algunos de los directivos de su redacción descubrimos que su destino natural ha sido la derecha y muy especialmente el <strong>Partido Popular</strong>. No se trata de colaboradores o firmas, donde ministros del actual gobierno como el de Educación, José Ignacio Wert, o el de Economía, Luis de Guindos, han sido habituales en los medios del grupo <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/prisa/" target="_blank"><strong>Prisa</strong></a>, sino de periodistas con responsabilidad en la conformación del diario.</p>
<p style="text-align:justify;">Así tenemos a la fundadora de <em>El País</em> y primera jefa de Documentación, <strong>Beatriz Rodríguez-Salmones, que hoy es</strong><strong> </strong>diputada del PP. No es el único fundador del periódico que ha tenido responsabilidades en el Partido Popular. Carlos Mendo, que a punto estuvo de ser director, fue corresponsal de El País en Londres desde 1979 a 1987, de donde regresó para hacerse cargo del Servicio Exterior del diario. Con la apertura de la delegación del periódico en Estados Unidos, fue enviado como primer corresponsal en 1989 hasta 1991, cuando fue nombrado director gerente de la edición internacional del periódico. En 1994 fue candidato del Partido Popular a las elecciones al Parlamento Europeo, pero no fue elegido. Después fue vocal-consejero en RTVE por el PP hasta 1997. Regresó como articulista de El País, contertulio en la cadena SER y en La Cuatro.</p>
<p style="text-align:justify;">La periodista política Pilar Marcos fue más tarde directora de publicaciones de FAES, la Fundación del Partido Popular presidida por José María Aznar, y hoy es diputada nacional por este partido.</p>
<p style="text-align:justify;">Aunque más conocida por su trabajo en <em>El Mundo</em>, también fue redactora free-lance para <em>El País</em> Irene Lozano, hoy diputada de UpyD.</p>
<p style="text-align:justify;">Uno de los periodistas más significados de la derecha, colaborador de FAES y amigo íntimo de Esperanza Aguirre también procede de <em>El País</em>. Se trata de Hermann Tertsch, que se incorporó al diario del grupo Prisa en 1985, siendo su corresponsal en Bonn y en Varsovia. Entre 1993 y 1996 llega a ser subdirector del diario y responsable de la sección de opinión. En 1996 deja la subdirección, manteniendo una columna de opinión en el mismo periódico hasta 2007.</p>
<p style="text-align:justify;">Por último, Luzmila Vinogradoff pasó de ser la corresponsal de <em>El País</em> en Venezuela, donde tuvo una cobertura de lo más tendenciosa contra el gobierno de Hugo Chávez justificando el golpe de Estado contra su gobierno en abril de 2002 y mintiendo sobre los acontecimientos, a ser la corresponsal de ABC. No tuvo que cambiar su tono en lo más mínimo porque la línea editorial es idéntica.</p>
<p style="text-align:justify;">Si, en cambio, buscamos algún cargo o periodista significado de <em>El País</em> que ahora esté comprometido con un movimiento, sindicato o partido político de izquierda no lo encontraremos. De modo que ya sabemos que quienes están escribiendo o decidiendo los contenidos hoy de <em>El Paí</em>s mañana bien pueden ser los nuevos diputados de la derecha o los cargos de sus fundaciones.</p>
<p style="text-align:justify;">Artículos relacionados:</p>
<ul style="text-align:justify;">
<li><a title="El País: Ni al pan, pan, ni al vino, vino" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2012/10/13/el-pais-ni-al-pan-pan-ni-al-vino-vino/" target="_blank"><span style="line-height:16px;">El País: Ni al pan, pan, ni al vino, vino</span></a></li>
<li><a title="Instrucciones para un intelectual latinoamericano que quiera escribir en “El País”" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2012/03/18/instrucciones-para-un-intelectual-latinoamericano-que-quiera-escribir-en-el-pais/" target="_blank">Instrucciones para un intelectual latinoamericano que quiera escribir en “El País”</a></li>
</ul>
<p style="text-align:justify;"><a href="http://www.pascualserrano.net/">Www.pascualserrano.net</a></p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Pascual Serrano es periodista. Su último libro es </strong><a href="http://www.pascualserrano.net/mis_libros/periodismo-canalla-los-medios-contra-la-informacion-de-pascual-serrano" target="_blank"><span style="text-decoration:underline;">&#8220;Periodismo canalla. Los medios contra la información&#8221;. Icaria Editorial.</span></a></p>
<div id="sdfootnote1">
<p style="text-align:justify;"><a href="http://www.pascualserrano.net/noticias/el-pais-como-cantera-de-la-derecha-politica#sdfootnote1anc" name="sdfootnote1sym">1</a>Eldiario.es <span style="text-decoration:underline;"><a href="http://www.eldiario.es/politica/columna-tribuna_0_85041532.html">http://www.eldiario.es/politica/columna-tribuna_0_85041532.html</a></span></p>
</div>
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		<title>El País: Ni al pan, pan, ni al vino, vino</title>
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		<pubDate>Sat, 13 Oct 2012 15:22:43 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Iroel Sánchez]]></category>
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		<category><![CDATA[Juan luis Cebrián]]></category>
		<category><![CDATA[Maruja Torres]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160;Iroel Sánchez A pesar de crecientes desencantos, aún se escuchan algunas voces de este lado del Atlántico elogiando la libertad de que gozan los intelectuales españoles. “Ellos escriben en periódicos como El País columnas atrevidas donde llaman al pan, pan, y al &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=28895">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-288960" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2012/10/el-pac3ads-contra-el-ere-y-los-despidos.jpeg?w=300"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/category/autores/iroel-sanchez/" target="_blank"><strong>Iroel Sánchez</strong></a></h5>
<p style="text-align:justify;"><a href="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2012/10/el-pac3ads-contra-el-ere-y-los-despidos.jpeg"><img class="alignleft size-medium wp-image-28897" title="S" alt="" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2012/10/el-pac3ads-contra-el-ere-y-los-despidos.jpeg?w=300" height="200" width="300" /></a>A pesar de crecientes desencantos, aún se escuchan algunas voces de este lado del Atlántico elogiando la libertad de que gozan los intelectuales españoles. “Ellos escriben en periódicos como <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/el-pais/" target="_blank"><i>El País </i></a>columnas atrevidas donde llaman al pan, pan, y al vino, vino”, suelen decirnos.</p>
<p style="text-align:justify;"><span id="more-28895"></span>Pues la reciente decisión de la dirección del<a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/prisa/" target="_blank"><strong> Grupo PRISA</strong></a> <a title="“El Grupo PRISA está arruinado”, confiesa director de El País" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2012/10/10/el-grupo-prisa-esta-arruinado-confiesa-director-de-el-pais/" target="_blank">de reducir un tercio de la plantilla periodística de su diario emblemático</a>, proclamado como el “periódico global en español”, nos ha dado la oportunidad de  conocer la libertad de que gozan sus avezados escribidores.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Elvira Lindo</strong>, que tiempo atrás <a href="http://elpais.com/diario/2010/03/03/ultima/1267570801_850215.html" target="_blank">atacaba furibundamente</a>, y con todas sus letras, al actor <strong>Guillermo Toledo</strong> por atreverse a decir la verdad en medio de una campaña de mentiras contra <strong>Cuba</strong>, ahora <a href="http://elpais.com/elpais/2012/10/09/opinion/1349802683_360709.html" target="_blank">ha escrito en <i>El País</i> una linda metáfora </a>sobre la madurez para ¿responder? a las declaraciones del presidente de PRISA,  <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/juan-luis-cebrian/" target="_blank"><strong>Juan Luis Cebrián</strong></a>, en el sentido de que los periodistas de más de 50 años ya no le sirven al periódico. En apenas dos párrafos, Lindo cita una extensa lista de personalidades que con más de 50 años han logrado realizaciones significativas pero, en franca violación de todas las reglas del periodismo, no alude al origen de su reflexión ni menciona una sola letra del nombre de Cebrián.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Maruja Torres</strong>, quien en su columna de <i>El País</i> <a href="http://elpais.com/elpais/2012/10/09/opinion/1349802683_360709.html" target="_blank">proclamara su molestia por ver a <strong>Fidel Castro</strong> y <strong>Hugo Chávez</strong></a> -también con todas sus letras- concebir planes para alfabetizar y curar la vista a millones de latinoamericanos, luego de lo cual ella ya estaba lista para  “jurar que Pinochet chochea bondadosamente” y permitir que Donald Rumsfel le “estampara un beso estilo desatascador de baño”, también “protesta” en el diario madrileño.  Escribe <a href="http://elpais.com/elpais/2012/10/10/opinion/1349865308_647102.html" target="_blank">una universal reflexión sobre la insensibilidad de los jefes</a> con los trabajadores que puede referirse por igual a México que a Hong Kong, lo mismo en el siglo XX que el XXI.</p>
<p style="text-align:justify;">“Lo que la plantilla opine sobre su director no le interesa al lector”, <a href="http://www.elplural.com/2012/10/12/javier-moreno-se-niega-a-renunciar-a-la-direccion-de-%E2%80%98el-pais%E2%80%99/" target="_blank">ha dicho <strong>Javier Moreno</strong></a>, director de <i>El País</i>, sobre la censura en el diario al hecho de que el Comité de redacción del periódico ha votado en Asamblea por  su dimisión. Pero no es solo la plantilla, los columnistas profesionales que desde sus páginas de opinión dicen juzgar lo humano y lo divino tampoco han podido referirse al tema. La misma censura se ha aplicado a los comentarios de los lectores en la web porque, según Moreno, “es un procedimiento habitual borrar comentarios ofensivos que degradan la discusión en todas aquellas informaciones en las que se produzcan”.</p>
<p style="text-align:justify;">Se hace difícil creer en estos adalides de la libertad de expresión cuando son incapaces de hacer por sí mismos lo que pontifican para los demás. La crisis económica, las malas decisiones de sus ejecutivos y las mentiras en masa, como acaban de evidenciar con su <a title="¿La hora de Vargas Llosa?" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2012/10/09/la-hora-de-vargas-llosa/" target="_blank">cobertura de las elecciones en Venezuela</a>, hacen quedar muy mal a los defensores del que alguna vez fue un referente para el periodismo latinoamericano pero hoy no es más que otra empresa española en crisis que trata de salvarse hundiendo a sus trabajadores y para colmo  les prohíbe contarlo. En fin, ni al pan, pan, ni al vino… (publicado en <a href="http://www.cubahora.cu/" target="_blank"><em>CubAhora</em></a>)</p>
<p style="text-align:justify;">Artículos relacionados:</p>
<ul>
<li><a title="¿La hora de Vargas Llosa?" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2012/10/09/la-hora-de-vargas-llosa/" target="_blank">¿La hora de Vargas Llosa?</a></li>
<li><a title="“El Grupo PRISA está arruinado”, confiesa director de El País" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2012/10/10/el-grupo-prisa-esta-arruinado-confiesa-director-de-el-pais/" target="_blank">“El Grupo PRISA está arruinado”, confiesa director de El País</a></li>
<li><a title="Huelga de firmas en El País" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2012/10/11/huelga-de-firmas-en-el-pais/" target="_blank">Huelga de firmas en El País</a></li>
</ul>
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		<title>Huelga de firmas en El País</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Oct 2012 13:20:48 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[El País]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; Antonio G. Tejeda La redacción y los trabajadores del periódico español El País realizaron una asamblea en la que votaron por la reprobación y dimisión de su actual director, Javier Moreno, al que además acusaron de ejercer una presión &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=28862">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-288630" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2012/03/el_pais1.jpg?w=300"></div></div></td></tr></table><div>
<h5 style="text-align:justify;"><strong>Antonio G. Tejeda</strong></h5>
<p style="text-align:justify;"><a href="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2012/03/el_pais1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-23960" title="el_pais1" alt="" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2012/03/el_pais1.jpg?w=300" height="220" width="300" /></a>La redacción y los trabajadores del periódico español<a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/el-pais/" target="_blank"><strong> <em>El País</em></strong></a> realizaron una asamblea en la que votaron por la <q>reprobación</q> y dimisión de su actual director, Javier Moreno, al que además acusaron de ejercer una <q>presión intolerable</q> contra los periodistas para frenar la huelga de firmas, por lo que presentarán una querella en su contra por <q>acoso laboral</q>. La guerra en el Grupo Prisa y en su buque insignia,<span id="more-28862"></span> el diario de mayor circulación de España, entró en una fase irreversible, con la mayoría de los trabajadores y periodistas indignados por la forma en que se está intentando despedir a más de la tercera parte de la plantilla.</p>
<p style="text-align:justify;">Por primera vez, los trabajadores de <em>El País</em> realizaron una votación general con un tema como único orden del día: la reprobación de su director. Con 311 votos emitidos, 235 votaron a favor de su dimisión inmediata, mientras 46 lo hicieron en contra y 29 más votaron en blanco.</p>
<p style="text-align:justify;">La declaración que se aprobó en la asamblea sostenía que “los periodistas de <em>El País</em> consideramos que las presiones y amenazas realizadas por Javier Moreno, siguiendo instrucciones de <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/juan-luis-cebrian/" target="_blank"><strong>Juan Luis Cebrián</strong></a>, le inhabilitan para seguir ocupando el cargo. En defensa de la calidad democrática y del estatuto de redacción, pedimos a Javier Moreno que abandone la dirección del diario”.</p>
<p style="text-align:justify;">Según denunciaron los periodistas del rotativo, Moreno les habría hecho saber que si se negaban a firmar sus informaciones –como hizo la mayoría de la plantilla, salvo los corresponsales y colaboradores en el exterior, así como algunos enviados especiales– <q>podría ser la última vez que firmaran algo en el periódico</q>.</p>
<p style="text-align:justify;">Consideraron inadmisible la amenaza y decidieron llevar a cabo esta inédita asamblea, en la que se vuelve a señalar al presidente del Grupo Prisa, Juan Luis Cebrián, como el principal responsable de la situación en la que se encuentra el antes poderoso emporio mediático, que ahora, a sólo cinco años de la muerte de su fundador, Jesús de Polanco, <q>está arruinado</q>, según la versión del propio director del diario.</p>
<p style="text-align:justify;">Los trabajadores del periódico siguen a la espera de ver cómo evolucionan las negociaciones con la dirección, que se muestra inflexible en el tema de reducir una tercera parte de la plantilla –128 despidos y 21 prejubilaciones–, así como en la rebaja salarial masiva de 15 por ciento y la eliminación de publicaciones históricas y de carácter regional.</p>
</div>
<div>
<p style="text-align:justify;">Los empleados del diario anunciaron que estudian la posibilidad de presentar una querella contra Cebrián por <q>administración desleal y fraude al accionista</q>, al considerar que su gestión ha estado marcada por errores graves que han llevado al emporio mediático a una crisis con una deuda de más de 4 mil millones de dólares y el desembarco para tomar el control del grupo de los bancos acreedores y multinacionales poderosas, como Telefónica, banco Santander, HSBC y el fondo de inversiones Liberty.</p>
<p style="text-align:justify;">El Comité de Empresa considera que “la actitud de la empresa hoy, personificada en su director, pone de manifiesto la pérdida acelerada de valores democráticos de esta dirección y el nulo interés negociador. Por eso el comité en ningún momento ha aceptado la explicación de Javier Moreno de que los bonos responden a un algoritmo de criterios productivos pactado. El ‘algoritmo’ que se ha utilizado en el pago de bonos a determinados subdirectores, redactores jefes y jefes de sección es el criterio de Javier Moreno”.</p>
<p style="text-align:justify;">Los periodistas amenazados de <em>El País</em> recibieron el apoyo de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), la cual mediante un comunicado señaló que “la retirada de la firma no supone un desacato a los editores, sino que es el ejercicio legítimo de un derecho. La APM confía en que la dirección de <em>El País</em> respete este derecho de los periodistas”.</p>
<p style="text-align:justify;">Mientras, los Colegios de Periodistas de Cataluña, Galicia y Andalucía emitieron un comunicado conjunto en el que señalaron que son “absolutamente condenables las presiones para que los redactores de <em>El País</em> cedan en su postura de no firmar las informaciones como protesta por el despido de 149 compañeros”. Consideran que la actitud del presidente de Prisa, amenazando con acusar de sabotaje a los redactores que retiren la firma de sus informaciones, como la del director, presionando para que la mantengan, son una clara y grave injerencia en uno de los principales derechos y deberes de un periodista: el de hacerse responsable de lo que escribe si lo hace libremente y sin presiones de ningún tipo”. (Tomado de <a href="http://www.jornada.unam.mx/2012/10/11/economia/028n1eco" target="_blank"><em>La Jornada</em></a>)</p>
<p style="text-align:justify;">Artículos relacionados:</p>
<ul>
<li><a title="“El Grupo PRISA está arruinado”, confiesa director de El País" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2012/10/10/el-grupo-prisa-esta-arruinado-confiesa-director-de-el-pais/">El Grupo PRISA está arruinado”, confiesa director de El País</a></li>
<li><a title="Si El País  fuera un periódico neoliberal con dudosa vocación democrática…" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2012/09/17/si-el-pais-fuera-un-periodico-neoliberal-con-dudosa-vocacion-democratica/">Si El País fuera un periódico neoliberal con dudosa vocación democrática..</a></li>
</ul>
</div>
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