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	<title>La pupila insomne &#187; Palabras a los intelectuales</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>Más que palabras. Por Teresa Melo</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Jun 2021 18:41:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Fidel Castro]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Palabras a los intelectuales]]></category>
		<category><![CDATA[Teresa Melo]]></category>

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		<description><![CDATA["Vivo a favor de la poesía, como mujer creadora libre bajo este cielo, el que yo he elegido." <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=75608">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-756090" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2021/06/palabras_intelectuales_60_aniv.jpeg"></div></div></td></tr></table><div class="o9v6fnle cxmmr5t8 oygrvhab hcukyx3x c1et5uql ii04i59q">
<div dir="auto"><span style="color:#000000;">Yo no había nacido el 30 de junio de 1961, aunque ese fue el año en que nací. Mi conocimiento de &#8220;Palabras a los intelectuales&#8221;, intervención de Fidel en aquel encuentro en la Biblioteca Nacional José Martí, es por haberlas leído varias veces, y por las referencias en conversaciones con algunos que sí estuvieron y que después fueron y son parte de mis afectos personales y profesionales.</span></div>
<div dir="auto"><span id="more-75608"></span></div>
<div dir="auto"><span style="color:#000000;"><img class="size-full wp-image-75610 aligncenter" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2021/06/palabras_intelectuales_60_aniv.jpeg" alt="palabras_intelectuales_60_aniv" width="1280" height="720" /></span></div>
<div dir="auto"></div>
</div>
<div class="o9v6fnle cxmmr5t8 oygrvhab hcukyx3x c1et5uql ii04i59q">
<div dir="auto"><span style="color:#000000;">Libros, entrevistas, leyendas, aciertos, errores, silencios, verdades como puños (y también, hay que decirlo, falsedades). Pero, ante la duda, siempre vuelvo a las palabras originales, resumidas comúnmente a la sola construcción: Dentro de la Revolución, todo. Contra la Revolución, nada; dichas por la misma voz que reconocía estar allí para aprender, que el primer derecho de la Revolución era el de defenderse, y de quien vio la cultura como esencia imprescindible para la vida soberana de nuestra nación.</span></div>
<div dir="auto"></div>
</div>
<div class="o9v6fnle cxmmr5t8 oygrvhab hcukyx3x c1et5uql ii04i59q">
<div dir="auto"><span style="color:#000000;">No me corresponde ni necesito hacer la historia. En estos meses hemos leído, escuchado y visto excepcionales análisis, intervenciones y testimonios, en esta campaña por los 60 años de aquel diálogo, de parte de artistas e intelectuales de teoría sólida, con objetividad.</span></div>
<div dir="auto"></div>
</div>
<div class="o9v6fnle cxmmr5t8 oygrvhab hcukyx3x c1et5uql ii04i59q">
<div dir="auto"><span style="color:#000000;">Pero necesitaba decir que me considero fruto de aquel diálogo. Sin estar; sin haber nacido entonces. Han pasado 60 años. Los errores dolorosos fueron y son reconocidos, asumidos y enmendados, aunque haya quienes persistan en colocarlos en la historia como grilletes indestructibles. La obra cultural que es la propia Revolución está viva y crece. La cultura cubana es esplendente, infinita, diversa. Sobre todo, innegable. Es la obra y el artista. Y un cuerpo de luz que los / nos rebasa.</span></div>
<div dir="auto"></div>
</div>
<div class="o9v6fnle cxmmr5t8 oygrvhab hcukyx3x c1et5uql ii04i59q">
<div dir="auto"><span style="color:#000000;">En los años 80 viví, con otros intelectuales y artistas, una de esas historias que quienes viven del rencor extremo y la frustración quisieron convertir en mi grillete indestructible; atarlo a mis tobillos y a mi espíritu. Y no pueden entenderme cuando digo que soy hija del diálogo con y en Cuba, no en Ginebra contra ella, como trataron entonces. Estoy perdida para sus causas contra la Revolución. Vivo a favor de la poesía, como mujer creadora libre bajo este cielo, el que yo he elegido.</span></div>
<div dir="auto"></div>
</div>
<div class="o9v6fnle cxmmr5t8 oygrvhab hcukyx3x c1et5uql ii04i59q">
<div dir="auto"><span style="color:#000000;">Estuve invitada a varios encuentros con Fidel, en Ferias del Libro de La Habana: ellos son mis &#8220;Palabras&#8230;&#8221;. Reconocerme en ese diálogo es mi homenaje a las ideas nacidas de aquel encuentro donde yo no podía estar, por razones obvias, el 30 de junio de 1961. CONTRA la POESÍA que es CUBA, luminosa, difícil, o ambas, NADA.</span></div>
</div>
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		<title>Palabras a los intelectuales: vigencia y perdurabilidad</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Jun 2015 11:18:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Omar Pérez Salomón]]></category>
		<category><![CDATA[Fidel Castro]]></category>
		<category><![CDATA[Palabras a los intelectuales]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160;Omar Pérez Salomón Hace unos días le escuché decir a uno de los dirigentes históricos de la Revolución cubana que la actual es la etapa más compleja de su historia. En esta confluyen varios escenarios y fenómenos que corroboran tal &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=49953">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-499540" data-img="https://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2015/06/palabras-a-los-intelectuales.jpg"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><strong><a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/category/autores/omar-perez-salomon/" target="_blank">Omar Pérez Salomón</a></strong></h5>
<p style="text-align:justify;"><a href="http://wp.me/p10AwN-cZy"><img class="alignleft wp-image-49945 size-full" src="https://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2015/06/palabras-a-los-intelectuales.jpg" alt="palabras-a-los-intelectuales" width="193" height="261" /></a>Hace unos días le escuché decir a uno de los dirigentes históricos de la Revolución cubana que la actual es la etapa más compleja de su historia.</p>
<p style="text-align:justify;">En esta confluyen varios escenarios y fenómenos que corroboran tal afirmación: actualización del modelo económico y social cubano; normalización de las relaciones con el gobierno estadounidense; una globalización neoliberal que arremete contra nuestra identidad cultural, memoria histórica e ideales emancipadores; el afán del imperialismo de mantener a todo costo y a toda costa un mundo unipolar<span id="more-49953"></span> con la propuesta de, o te sumas o no existes; el desafío que representa lograr un uso creciente e inclusivo de las tecnologías de la información y las comunicaciones por parte del pueblo cubano, y el debate a nivel de toda la sociedad de temas diversos, atractivos; pero también de otros con un fuerte trasfondo ideológico como la libre expresión, democracia, sistema político cubano y Partido único. En tales circunstancias los revolucionarios cubanos requerimos de armarnos de elementos, informaciones, evidencias y fundamentos que nos permitan exponer con inteligencia y creatividad el poderoso caudal de argumentos de la Revolución.</p>
<p style="text-align:justify;">Releyendo ese magnífico documento político que se titula <em>Palabras a los intelectuales</em>, me percato que en este mes de junio se cumplen 54 años de aquella magnífica intervención de <strong><a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/fidel-castro/" target="_blank">Fidel Castro</a></strong> ante los escritores y artistas cubanos, reunidos los días 16,  23 y 30 de junio de 1961 en la Biblioteca Nacional José Martí para tratar temas de la cultura.</p>
<p style="text-align:justify;"><em>Palabras a los intelectuales</em> trazó un derrotero que llega hasta nuestros días, convocándonos a defender la política cultural y todo lo que representa la Revolución en sí misma.</p>
<p style="text-align:justify;">Por su vigencia en las condiciones actuales, exponemos algunas de las ideas y conceptos esenciales enunciadas por Fidel:</p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;"><em>“Si la Revolución comenzó trayendo en sí misma un cambio profundo en el ambiente y en las condiciones, ¿por qué recelar de que la Revolución que nos trajo esas nuevas condiciones para trabajar pueda ahogar esas condiciones?  ¿Por qué recelar de que la Revolución vaya precisamente a liquidar esas condiciones que ha traído consigo?</em></p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;">(&#8230;)</p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;"><em>“Si los hombres se juzgan por sus obras, tal vez nosotros tendríamos derecho a considerarnos con el mérito de la obra que la Revolución en sí misma significa, y sin embargo no pensamos así.  Y creo que todos debiéramos tener una actitud similar.  Cualesquiera que hubiesen sido nuestras obras, por meritorias que puedan parecer, debemos empezar por situarnos en esa posición honrada de no presumir que sabemos más que los demás, de no presumir que hemos alcanzado todo lo que se puede aprender, de no presumir que nuestros puntos de vista son infalibles y que todos los que no piensen exactamente igual están equivocados.  Es decir, que nosotros debemos situarnos en esa posición honrada, no de falsa modestia, sino de verdadera valoración de lo que nosotros conocemos.  Porque si nos situamos en ese punto, creo que será más fácil marchar acertadamente hacia adelante.  Y creo que si todos nos situamos en ese punto —ustedes y nosotros—, entonces, ante esa realidad, desaparecerán actitudes personales y desaparecerá esa cierta dosis de personalismo que ponemos en el análisis de estos problemas.</em></p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;">(&#8230;)</p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;"><em>“Porque si alguna preocupación a nosotros nos embarga ahora, si algún temor, es con respecto a la Revolución misma.  La gran preocupación que todos nosotros debemos tener es la Revolución en sí misma.  ¿O es que nosotros creemos que hemos ganado ya todas las batallas revolucionarias?  ¿Es que nosotros creemos que la Revolución no tiene enemigos?  ¿Es que nosotros creemos que la Revolución no tiene peligros?</em></p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;">(&#8230;)</p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;"><em>“Permítanme decirles en primer lugar que la Revolución defiende la libertad, que la Revolución ha traído al país una suma muy grande de libertades, que la Revolución no puede ser por esencia enemiga de las libertades; que si la preocupación de alguno es que la Revolución vaya a asfixiar su espíritu creador, que esa preocupación es innecesaria, que esa preocupación no tiene razón de ser.</em></p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;">(&#8230;)</p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;"><em>“&#8230;revolucionario es también una actitud ante la vida, ser revolucionario es también una actitud ante la realidad existente,  y hay hombres que se resignan a esa realidad, hay hombres que se adaptan a esa realidad; y hay hombres que no se pueden resignar ni adaptar a esa realidad y tratan de cambiarla,  por eso son revolucionarios.</em></p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;">(&#8230;)</p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;"><em>“Si a los revolucionarios nos preguntan qué es lo que más nos importa, nosotros diremos: el pueblo.  Y siempre diremos: el pueblo.  El pueblo en su sentido real, es decir, esa mayoría del pueblo que ha tenido que vivir en la explotación y en el olvido más cruel. Nuestra preocupación fundamental siempre serán las grandes mayorías del pueblo, es decir, las clases oprimidas y explotadas del pueblo.  El prisma a través del cual nosotros lo miramos todo es ese: para nosotros será bueno lo que sea bueno para ellos; para nosotros será noble, será bello y será útil todo lo que sea noble, sea útil y sea bello para ellos.</em></p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;"><em>“Si no se piensa así, si no se piensa por el pueblo y para el pueblo, es decir, si no se piensa y no se actúa para esa gran masa explotada del pueblo, para esa gran masa a la que se desea redimir, entonces sencillamente no se tiene una actitud revolucionaria.  Al menos ese es el cristal a través del cual nosotros analizamos lo bueno y lo útil y lo bello de cada acción.</em></p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;">(&#8230;)</p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;"><em>“Porque la Revolución debe tener la aspiración de que marchen junto a ella no solo todos los revolucionarios, no solo todos los artistas e intelectuales revolucionarios.  Es posible que los hombres y las mujeres que tengan una actitud realmente revolucionaria ante la realidad, no constituyan el sector mayoritario de la población: los revolucionarios son la vanguardia del pueblo.  Pero los revolucionarios deben aspirar a que marche junto a ellos todo el pueblo.  La Revolución no puede renunciar a que todos los hombres y mujeres honestos, sean o no escritores o artistas, marchen junto a ella; la Revolución debe aspirar a que todo el que tenga dudas se convierta en revolucionario; la Revolución debe tratar de ganar para sus ideas a la mayor parte del pueblo; la Revolución nunca debe renunciar a contar con la mayoría del pueblo, a contar no solo con los revolucionarios, sino con todos los ciudadanos honestos, que aunque no sean revolucionarios —es decir, que no tengan una actitud revolucionaria ante la vida—, estén con ella. </em><em style="color:#444444;line-height:1.5;">La Revolución solo debe renunciar a aquellos que sean incorregiblemente reaccionarios, que sean incorregiblemente contrarrevolucionarios.</em></p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;">(&#8230;)</p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;"><em>“Nosotros hemos sido siempre muy optimistas.  Creo que sin ser optimista no se puede ser revolucionario, porque las dificultades que una Revolución tiene que vencer son muy serias.  ¡Y hay que ser optimistas!  Un pesimista nunca podría ser revolucionario.</em></p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;">(&#8230;)</p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;"><em>“La generación venidera será mejor que la nuestra; pero nosotros seremos los que habremos hecho posible esa generación mejor.  Nosotros seremos forjadores de esa generación futura.  Nosotros los de esta generación sin edades en la que cabemos todos: tanto los barbudos como los lampiños, los que tienen abundante cabellera, o no tienen ninguna o la tienen blanca.  Esta es la obra de todos nosotros.</em></p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;"><em>(&#8230;)</em></p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;"><em>“Y nos ha tocado vivir un acontecimiento histórico.  Se puede decir que el segundo gran acontecimiento histórico ocurrido en los últimos tres siglos en la América Latina, del cual los cubanos somos actores.  Y que mientras más trabajemos más será la Revolución como una llama inapagable, y más estará llamada a desempeñar un papel histórico trascendental.</em></p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;">(&#8230;)</p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;"><em>“Cuando una Revolución es un acontecimiento tan importante en la historia humana, que bien vale la pena vivir una Revolución aunque sea solo para ser testigos de ella.  Ese también es un privilegio, que los que no son capaces de comprender estas cosas, los que se dejan tupir, los que se dejan confundir, los que se dejan atolondrar por la mentira, pues renuncian a ella”.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><strong><em><a href="http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1961/esp/f300661e.html" target="_blank">Texto íntegro de la intervención de Fidel.</a></em></strong></p>
<p style="text-align:justify;">
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		<title>La imprescindible tarea de recuperar la memoria</title>
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		<pubDate>Sun, 03 Jul 2011 10:20:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[iroelsanchez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando Martínez Heredia]]></category>
		<category><![CDATA[Fidel Castro]]></category>
		<category><![CDATA[Palabras a los intelectuales]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160;Fernando Martínez Heredia El 30 de junio de 2011, a 50 años de pronunciado el discurso conocido como “Palabras a los intelectuales”, artistas y pensadores cubanos se volvieron a reunir en el Salón de Actos de la Biblioteca Nacional, para &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=14116">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-141170" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/07/fernando_martinez_heredia.jpg?w=300"></div></div></td></tr></table><h5><strong>Fernando Martínez Heredia</strong></h5>
<div id="attachment_14117" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/07/fernando_martinez_heredia.jpg"><img class="size-medium wp-image-14117" title="fernando_martinez_heredia" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/07/fernando_martinez_heredia.jpg?w=300" alt="" width="300" height="234" /></a><p class="wp-caption-text">Fernando Martínez Heredia interviene en la conmemoración de los 50 años de &quot;Palabras a los intelectuales&quot;</p></div>
<p style="text-align:justify;"><em>El 30 de junio de 2011, a 50 años de pronunciado el discurso conocido como “Palabras a los intelectuales”, artistas y pensadores cubanos se volvieron a reunir en el Salón de Actos de la Biblioteca Nacional, para reflexionar sobre la trascendencia que tuvieron aquellos encuentros para la política cultural del país y los contextos que rodearon e incidieron en las palabras de Fidel convertidas con el tiempo en documento programático de la Revolución. En diálogo intergeneracional, confluyeron algunos de los participantes de aquel encuentro de junio de 1961 como Alfredo Guevara, Roberto Fernández Retamar,<span id="more-14116"></span> Armando Hart y Jaime Sarusky con integrantes de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y de la Asociación Hermanos Saíz. En el encuentro intervinieron <a title="Al vuelo*" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2011/06/30/al-vuelo/">Nancy Morejón</a>, Fernando Martínez Heredia, Eduardo Torres Cuevas, <a title="Gracias, Fidel*" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2011/06/30/gracias-fidel/">Omar Valiño</a>, Luis Morlote y Jaime Gómez Triana.</em></p>
<p style="text-align:justify;">Me preocupa mucho que la circunstancia de la cual es hija “Palabras a los intelectuales” haya sido olvidada. Fue en el verano de 1961, cuando salían legalmente por el aeropuerto hacia EE.UU. casi 60 mil personas en tres meses. Es decir, un sector que podía viajar en avión se marchó, horrorizado ante la victoria de los revolucionarios en Girón. El 1ro. de Mayo desfilaron los milicianos desde el amanecer hasta la noche. Una semana después, fue nacionalizada toda la educación en el país. La administración de las grandes rotativas había pasado a la Imprenta Nacional de Cuba desde marzo de 1960; entre mayo y los inicios de 1961 desapareció o fue nacionalizada la mayoría de los medios de comunicación de propiedad privada. La prensa de la ciudad de La Habana era de una riqueza y una diversidad extraordinarias. Tenía más de una docena de diarios nacionales, varios de ellos con decenas de páginas y secciones en rotograbado, otros pequeños pero muy ágiles; estaban llenos de informaciones, reportajes, crónicas, secciones, comics. Por toda la isla había numerosos diarios. La revista semanal Bohemia era la más leída e influyente, la más importante de su tipo en la región central del continente y fue una sistemática opositora a la dictadura. No debemos olvidar que el consumo de esos medios era la actividad intelectual más extendida e importante de las mayorías.</p>
<p style="text-align:justify;">Aquel mundo de tanta amplitud y alcance tenía a su cargo tareas principales de socialización de la palabra, escrita y hablada, esta última a través de un formidable conjunto de emisoras radiales, nacionales y regionales, que gozaba de una audiencia y una influencia descomunales. La novedosa televisión era la pionera de América Latina, se había implantado para todo el país y avanzaba en numerosos terrenos a una velocidad impresionante. Los medios cumplían funciones de la mayor importancia en el equilibrio tan complejo que mantuvo la hegemonía de la dominación durante la segunda república. Una libertad de expresión muy amplia había sido, al mismo tiempo, una gran conquista ciudadana y un instrumento delicado de manipulación de la opinión y de desmontaje de las rebeldías. Pero desde enero de 1959 estaban cambiando las ideas y los sentimientos, las motivaciones y los actos, en todas las esferas públicas, cada vez con más fuerza, extensión y profundidad, y este sistema social de reproducción —el universo de los medios, como diríamos ahora— tenía que transformarse a fondo, como tantos otros campos de la sociedad. Durante su vertiginoso proceso de eventos y cambios la Revolución trabajó con los medios que existían y con los que ella fue creando, en medio de conflictos crecientes. La intensificación de los enfrentamientos marcó la crisis y el final de aquel sistema, mediante la expropiación de casi todas las empresas privadas de medios de comunicación. El estado cubano se hizo cargo de ellas.</p>
<p style="text-align:justify;">¿Cómo ilustrar la trascendencia de esos hechos? En los días de “Palabras a los intelectuales” habían desaparecido el mundo empresarial en una actividad especializada que en Cuba contaba con más de siglo y medio de existencia, y un proceso de libertades de expresión burguesas comenzado 80 años antes, bajo el régimen colonial. El periodismo de las dos últimas décadas del siglo XIX contó con un mar de publicaciones, que creció mucho en la primera república, e incorporó la radio desde los años 20.</p>
<p style="text-align:justify;">Esa época terminó en 1960-1961. No hay que confundirse: la mayor parte de los medios siguió existiendo, y continuó allí una buena parte de los que trabajaban en ellos. La nacionalización de los medios es un hecho histórico decisivo; la vida, el contenido y otras muchas cuestiones de los medios en los años 60 es otro hecho histórico. Doy dos simples ejemplos. La emisora COCO, “el periódico del Aire”, de Guido García Inclán, un periodista que tenía un gran prestigio cívico, continuó diciendo más o menos lo que le daba la gana durante varios años más. La Revolución mantuvo el diario El Mundo, una empresa moderna nacida con el siglo, en manos de antiguos activistas católicos, patriotas revolucionarios, hasta su desaparición a fines de la década. Allí tenía una sección Monseñor Carlos Manuel de Céspedes, y recuerdo una polémica fraternal que sostuvo con el joven profesor de marxismo Aurelio Alonso, acerca del origen de la vida.</p>
<p style="text-align:justify;">En aquellos tres años del 59 al 61, la gente se fue apoderando de su país: empresas, escuelas, tierras, bancos. Y de su condición humana, su dignidad, su ciudadanía, su esperanza. La riqueza social comenzaba a ser repartida entre los miembros de la sociedad. Pero todo era muy complicado y difícil; por ejemplo, en un momento dado amenazaron quebrarse las relaciones entre la ciudad y el campo, algo imprescindible para que se pueda vivir en ciudades. Se rompió para siempre la subordinación que existía de la gente de abajo, los jornaleros, los obreros, los desempleados, las mujeres, los negros. No hay manera de describir bien cuántos significados tuvo eso. Un orden social es una maquinaria muy compleja, gigantesca, pero con mecanismos delicadísimos en los que basa su funcionamiento, su reproducción y el consenso de las mayorías a ser dominadas y vivir del modo en que vive cada clase y cada sector. Aquel orden se fue desbaratando, y en 1961 fue identificado, aplastado y despreciado. Por eso la Revolución reunía, al mismo tiempo, victorias inigualables, necesidades sin cuento, urgencias graves, desórdenes y disciplina, desafíos mortales, un descomunal sentido histórico y un hambre insaciable de personas capaces.</p>
<p style="text-align:justify;">Girón fue el gran triunfo del pueblo entero armado. A veces el artista es más sintético —y más acertado— que el científico social, como cuando Sara González canta: “¡nuestra primera victoria, nuestra primera victoria!”. Para la clase alta y amplios sectores de clase media fue, tenía que ser, el certificado de su derrota. Su respuesta más socorrida fue con los pies. Entre ellos se marcharon la mitad de los médicos y un gran número de profesionales y de técnicos. Se vivía en eterna tensión, cambiaban las relaciones y las ideas que se tenían sobre ellas, y sucedían extraordinarias desgarraduras. Desde 1960 eran una realidad las bandas contrarrevolucionarias en el Escambray y otros lugares del país; en su mayoría era gente de pueblo, que peleaba contra la Revolución que pudo haber sido su revolución. Algunos ponían bombas en La Habana, provocaban incendios, asesinaban milicianos. Es decir, se desplegaba ante todos el correlato inevitable del poder popular: la virulencia de la lucha de clases.</p>
<p style="text-align:justify;">Como todos saben, el imperialismo norteamericano ha sido el protagonista principal de la contrarrevolución, desde el inicio hasta hoy, con saña criminal y con método al mismo tiempo; lo ha hecho contra la más elemental decencia, y a veces también contra su propia eficiencia. Pero ha sido y es el pueblo de Cuba el que ha vivido y sufrido todo este proceso. En 1961 y 1962 una cantidad enorme de jóvenes pasó a dedicarse a la defensa del país, se multiplicaron las escuelas militares y los batallones de milicias, convertidos en unidades militares, y se crearon los tres ejércitos. Lo fundamental para la Revolución durante la primera mitad de los años 60 fue la defensa, aunque al mismo tiempo se realizaron las tareas más asombrosas. La declaración de que la Revolución era socialista y democrática, de los humildes, por los humildes y para los humildes, se la hizo Fidel en la calle a una multitud armada. Todos cantaron a continuación el Himno Nacional y se dio la orden a todos de regresar a sus unidades militares. La primera orden del socialismo cubano fue: “marchemos a nuestros respectivos batallones”.</p>
<p style="text-align:justify;">El proceso revolucionario era el centro de la vida intelectual del país en 1961. En junio, ya la Revolución controlaba directamente todo el sistema escolar y todos los medios de comunicación, y se planteaba la necesidad de transformar la Universidad; seis meses después se promulgó la ley de reforma universitaria. La mayor revolución intelectual de 1961 fue, con mucho, la Campaña de Alfabetización, un acontecimiento intelectual incomparable por su contenido, su alcance transformador y su trascendencia. La gran invasión no fue la de Girón, fue la de los alfabetizadores por toda Cuba. Los héroes intelectuales del año 61 se llaman Conrado Benítez y Manuel Ascunce, y la canción de tema intelectual más importante comienza así: “Somos la Brigada Conrado Benítez…”.</p>
<p style="text-align:justify;">Este es el país y esta es la circunstancia en que se celebraron las reuniones de los intelectuales en la Biblioteca Nacional. Me extendí tanto porque me parece necesario. Las artes tienen una importancia excepcional en las sociedades, por su naturaleza, sus significados y sus funciones sociales, pero es imposible entender nada de las artes si no se sitúan en sus condicionamientos, en cada caso determinado históricamente. En aquel verano en que sucedían tantas cosas, la Revolución pretendía crear y desarrollar sus instituciones políticas, estatales y sociales. Cuba socialista necesitaba una unión de escritores y artistas, un partido político de la Revolución, un aparato estatal apropiado, una asociación de agricultores y otras muchas instituciones. Por eso, me falta todavía mencionar un condicionamiento.</p>
<p style="text-align:justify;">La unidad política estaba en el centro de la estrategia de la dirección, en dos planos: la unidad del pueblo y la de los revolucionarios. La primera tuvo como base original la identificación masiva con el Ejército Rebelde, Fidel y el movimiento revolucionario. Entre 1959 y 1961, esa base se amplió una y otra vez, al mismo tiempo que se definía y cambiaban aspectos de su contenido y su composición, según se iba desplegando la Revolución socialista de liberación nacional iniciada el 1ro. de Enero. El pueblo del 61 no es igual al pueblo del 59. La unidad de los revolucionarios se había iniciado en los meses finales de la guerra, alrededor del polo que estaba próximo a obtener la victoria. En el curso de 1960 fue definida como unidad entre el Movimiento 26 de Julio, el Directorio Revolucionario 13 de Marzo y el Partido Socialista Popular. Fidel había completado su liderazgo y era el máximo referente popular, el eje, el símbolo, el principal impulsor y el jefe de ambas instancias de la unidad. En medio de esta coyuntura, ganó mucha fuerza la idea de que era necesario tener un partido político de la Revolución que, además de expresar la unidad, tuviera una estructura muy definida y unas funciones importantes. Ese partido debía salir de las Organizaciones Revolucionarias Integradas, que la gente llamó “la ORI”. Pero ella no supo expresar la vocación y los logros de unidad entre los revolucionarios, porque se convirtió en el instrumento de un grupo sectario y ambicioso que pretendió, en pleno Caribe, expropiar la revolución popular y convertir al país en una “democracia popular” como las que dirigía la URSS en Europa. El desvío del rumbo revolucionario y los malestares, contradicciones y conflictos que ese hecho generó eran una realidad dentro de otra en el proceso que se vivía.</p>
<p style="text-align:justify;">Las reuniones de intelectuales celebradas en esta Biblioteca Nacional estaban muy relacionadas con el objetivo de la Revolución de crear una asociación nacional de los intelectuales y artistas, pero estaban condicionadas por todo lo que he dicho. Por tanto, expresaban también esos condicionamientos y eran un teatro de ellos, aunque está claro que lo principal era la actividad misma a la que se dedicaban los participantes, y las cuestiones específicas que ellos estaban viviendo y dirimiendo.</p>
<p style="text-align:justify;">Todos los participantes actuaron de acuerdo con sus conciencias de lo que hacían y lo que querían, sus motivaciones y sus intereses inmediatos, sus ideologías, sus ideales trascendentes y sus prejuicios y creencias del día. Eso es lo que sucede en todos los eventos que después se considerarán históricos. Si analizamos con cuidado todo el material de aquellos meses referido a este campo, por lo menos hasta el Congreso de fundación de la UNEAC, en agosto, podremos tratar de establecer el significado que tuvieron entonces los acontecimientos y las declaraciones. Casi siempre existe una historia de selecciones, olvidos y utilizaciones de cada evento histórico, que configura ella misma sus realidades, discernibles respecto al hecho original. Ellas tienen sus sentidos y sus funciones, pero no hay que confundirlas con lo que sucedió originalmente.</p>
<p style="text-align:justify;">Los intelectuales y artistas estaban sometidos a tensiones extraordinarias en aquel verano del 61. Desde el triunfo unos habían participado, y otros apoyado o aplaudido, a una revolución vertiginosa, hecha de cambios profundos, desafíos a Goliat, alegrías de pueblo y justicia evidente. Pero además de su inmensa rectoría moral, sus hechos excepcionales y su inagotable capacidad movilizadora, ahora la Revolución parecía haber comenzado a encargarse de todo. Prácticamente todos los medios para comunicarse estaban en sus manos, la mayor parte del trabajo intelectual y artístico debería transcurrir dentro de sus instituciones o de su orden, y este ámbito en su conjunto recibiría sus orientaciones. Y todo sucedía mientras la extrema agudización de la lucha de clases llevaba a muchas personas a decisiones que afectaban totalmente a sus vidas, convertía en hostilidad los desacuerdos y a los juicios en definiciones de amigos o enemigos.</p>
<p style="text-align:justify;">Por si fuera poco, el socialismo según los usufructuarios de las ORI incluye un control político del contenido de las artes y unas valoraciones sobre ellas que gozaban de una muy bien ganada mala fama. En la URSS se habían cometido represiones criminales contra artistas e intelectuales, y en aquel momento sus adeptos tenían todavía por artículos de fe dogmas como el del llamado realismo socialista. La Revolución contaba con varias instituciones culturales propias que ya adquirían obra y prestigio, pero no con una elaboración ideológica en ese campo que pudiera funcionar como norma. No existía unidad entre sus personalidades, ni la dirección del país les encargaba —al conjunto o a algunos de ellos— la conducción del sector. El sectarismo y el dogmatismo trataron entonces de imponerse, en nombre de la unidad y de lo que supuestamente era el legítimo socialismo.</p>
<p style="text-align:justify;">Muchos intelectuales sentían zozobra ante aspectos de la situación y de lo que podía depararles el futuro cercano. Tenían razones para sentirla, porque en el campo cultural hubo funcionarios autoritarios, maniobras sectarias y dogmáticas, abusos e injusticias: esos hechos formaron parte del problema. Me imagino que cuando Virgilio Piñera dijo que él debía hablar primero, por ser el que más miedo tenía, Fidel quizá debe haberse sonreído para sí y pensado: “y yo soy el que más dolores de cabeza tengo”. Piñera expresaba el lícito temor de un intelectual acostumbrado a trabajar solo y defender su dignidad en un mundo hostil, pero me niego a creer que era un intelectual que vivía sobre una nube, ciudadano únicamente de la república de las letras. Invito a releer su carta a Jorge Mañach de 1942, en la que el joven Virgilio le expone lo que piensa sobre los deberes sociales del intelectual, la cultura cubana en aquel tiempo posrevolucionario y el sentido cívico que tiene su revista Poeta. Le enrostra a Mañach el significado de su actuación pública —“no hay cosa más difícil para una nueva generación que toparse con que la precedente ha capitulado”, le dice— y le devuelve el dinero que ha pretendido aportar al novel editor.1 O podemos volver a ver cómo presenta Piñera a la sociedad burguesa neocolonial en su pieza Aire frío, un hito trascendente en el teatro cubano del siglo XX.</p>
<p style="text-align:justify;">Los intelectuales reunidos en la Biblioteca Nacional no constituían un areópago de tontos cultísimos a los cuales Fidel ofreció, en dos frases rotundas y brillantes, la orientación de la política cultural, desde la no historia, de una vez y para siempre, que es lo mismo que decir de una vez y para nunca. Fidel ha sido extraordinariamente grande, entre otras causas, porque sus interlocutores no eran tontos, y porque él supo cabalgar sobre sus circunstancias históricas, obligarlas a andar en una dirección determinada y darle trascendencia a lo que pudo haber quedado en unos nobles intentos y un conjunto de anécdotas para ser contadas. Opino que el sentido de sus palabras en la Biblioteca era mantener abierto el diálogo revolucionario con los intelectuales y artistas, defender abiertamente la libertad de creación, respaldar a todo el que echara su suerte con la Revolución y evitar que el sectarismo-dogmatismo consumara un desastre en ese campo. Al mismo tiempo, se proponía sostener la primacía de la Revolución frente a cualquier problema específico y, por tanto, su derecho a controlar la actividad intelectual y la libertad de expresión en todo lo que resultara necesario, reclamar a los intelectuales tener fe o confianza en la Revolución, respaldar al Consejo Nacional de Cultura sin dejar a su pleno arbitrio el campo cultural y fortalecer la política de institucionalización estatal y de organizaciones sociales, que llevaba hacia la constitución de una Unión de Escritores y Artistas.</p>
<p style="text-align:justify;">Fidel habla aquí como el máximo dirigente revolucionario, y logra mantener una relación íntima entre los principios, la estrategia y la táctica, en medio de una situación política e ideológica muy compleja. Su largo discurso es siempre en tono persuasivo, maneja argumentos y trata de influir y convencer. No ordena ni comunica decretos, no condena al documental PM y es muy cuidadoso en cuanto a no pretender que unos u otros tengan la razón, reconoce que se han expresado pasiones, grupos, corrientes, querellas, ataques, incluso víctimas de injusticias. No utiliza nunca expresiones como las de “problemas ideológicos” o “servir consciente o inconscientemente al enemigo”, que han sido tan funestas para la cultura en la revolución. Al contrario, su discurso contiene gran cantidad de giros como estos: “la Revolución no puede ser, por esencia, enemiga de las libertades”; “la Revolución no le debe dar armas a unos contra otros”: “cabemos todos: tanto los barbudos como los lampiños…”; “tenemos que seguir discutiendo estos problemas (…) en asambleas amplias, todas las cuestiones”. Lo que reivindica es el derecho del Gobierno Revolucionario a fiscalizar lo que se divulga por el cine y la televisión en medio de una lucha revolucionaria, por la influencia que puede tener en el pueblo. Pero también matiza esa exigencia: “lo puede hacer equivocadamente —dice—, no pretendemos que el Gobierno sea infalible”. Y sabe inscribir las discusiones de la Biblioteca en el marco de los hechos portentosos que está viviendo el país en el campo cultural.</p>
<p style="text-align:justify;">Todos recordamos las frases famosas: “…dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada (…) ¿Cuáles son los derechos de los escritores y de los artistas, revolucionarios o no revolucionarios? Dentro de la revolución: todo; contra la revolución, ningún derecho.” Las frases que son repetidas hasta el cansancio y sin atender a su significado, como si fueran rezos, pierden su valor, cualquiera sea su autor. Si recuperamos las que pronunció Fidel aquí hace 50 años, contienen, a mi juicio, la defensa de la posición revolucionaria cubana, de un poder muy reciente e inexperto en medio de una lucha tremenda, frente a la política elitista y la pretendida “pureza ideológica” predominante en las ORI. La idea del intelectual honesto, valioso en sí mismo, que no milita en la revolución, le permite a Fidel hacer planteamientos fundamentales respecto a los problemas reales que confronta la transición socialista. “La Revolución debe tener la aspiración de que no solo marchen junto a ella todos los revolucionarios (…) la Revolución debe aspirar a que todo el que tenga dudas se convierta en revolucionario (…) la Revolución nunca debe renunciar a contar con la mayoría del pueblo.”</p>
<p style="text-align:justify;">Yo veo la trascendencia de Palabras a los intelectuales en el conjunto de la intervención de Fidel y en los objetivos que tuvo, más que en la frase famosa. A mi juicio, esa frase atendía a lo esencial de aquella coyuntura, y no al propósito imposible de enunciar un principio general permanente de política cultural. Opino que resultó trascendente porque supo relacionar muy bien las actividades intelectuales y artísticas con la gran revolución que estaba sucediendo en Cuba, y porque estableció una forma honesta y clara —revolucionaria— de relación entre el poder y los intelectuales, que ha sido transgredida innumerables veces, pero sigue ahí, enhiesta, con su prestigio y su alcance, como una meta por conquistar.</p>
<p style="text-align:justify;">Aquellos que al inicio de los años 60 éramos apenas unos jóvenes revolucionarios estudiosos, utilizamos con entusiasmo a nuestro favor la frase famosa de “Palabras&#8230;”. En nuestra interpretación, “dentro de la revolución todo”, quería decir: “todos los que somos revolucionarios activos tenemos derecho a pensar, a expresar libremente nuestros criterios y a leer lo que nos dé la gana”.</p>
<p style="text-align:justify;">En la etapa reciente se ha venido multiplicando la información pública acerca del proceso de la cultura en los primeros años del poder revolucionario, a través de documentos personales, testimonios, reediciones de trabajos polémicos de entonces y algunos textos de análisis. Ese hecho tan positivo nos puede ayudar mucho a la imprescindible tarea de recuperar la memoria, y sobre todo a que los jóvenes se apoderen del proceso histórico de la cultura en este medio siglo y de la totalidad del proceso histórico de la Revolución. Es imprescindible, y es vital para saber bien quiénes somos, de dónde venimos, a qué herencia no debemos renunciar, qué enemigos y qué combates han tenido y tienen una y otra vez ante sí los que pretendan ejercer sus cualidades y realizarse como individuos en el mismo proceso en que crean un medio social que fomente el crecimiento y el desarrollo de la libertad y la justicia social, una sociedad que conquiste liberaciones en la que sea factible gozar y repartir entre todos los bienes, la belleza y la imaginación. Para poner en marcha esa aventura maravillosa, “Palabras a los intelectuales” puede ser convocada también, y constituir un instrumento sumamente valioso. (Tomado de <a href="http://www.lajiribilla.cu/2011/n530_07/530_13.html" target="_blank"><em>La Jiribilla</em></a>)</p>
<p style="text-align:justify;">Nota:<br />
1- La carta se publicó en La Gaceta de Cuba No. 5, La Habana,  sept. /oct. 2001, pp. 3-4</p>
<p style="text-align:justify;">Artículo relacionado:</p>
<ul>
<li><a title="Avanzar hacia un fortalecimiento del socialismo*" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2011/02/11/avanzar-hacia-un-fortalecimiento-del-socialismo/">Avanzar hacia un fortalecimiento del socialismo*</a></li>
</ul>
<p style="text-align:justify;">
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		<title>Al vuelo*</title>
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		<pubDate>Thu, 30 Jun 2011 21:28:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[iroelsanchez]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Nancy Morejón]]></category>
		<category><![CDATA[Palabras a los intelectuales]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160;Nancy Morejón Al vuelo Hay aires en la mañana sola bailando entre las plumas de los gorriones. Hay aires  al mediodía bailando entre las fauces de los tanques. Hay aires en la tarde bailando entre los humos de la carne &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=14016">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-140170" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/06/nancymorejon.jpg"></div></div></td></tr></table><h5><strong>Nancy Morejón</strong></h5>
<div id="attachment_14017" style="width: 277px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/06/nancymorejon.jpg"><img class="size-full wp-image-14017" title="nancymorejon" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/06/nancymorejon.jpg" alt="" width="267" height="400" /></a><p class="wp-caption-text">Nancy Morejón,Premio Nacional de Literatura y Presidenta de la Asociación de Escritores de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba</p></div>
<h3 style="text-align:center;"><strong>Al vuelo</strong></h3>
<p style="text-align:justify;padding-left:180px;">Hay aires en la mañana<br />
sola<br />
bailando entre las plumas de los gorriones.</p>
<p style="padding-left:180px;"><span id="more-14016"></span>Hay aires  al mediodía<br />
bailando entre las fauces de los tanques.</p>
<p style="padding-left:180px;">Hay aires en la tarde<br />
bailando entre los humos de la carne quemada.</p>
<p style="padding-left:180px;">Hay aires en la noche trunca<br />
bailando entre los gritos<br />
de un niño que sobrevivió.</p>
<p style="padding-left:180px;">Entre las sombras de un patio<br />
hablan las plumas de los gorriones<br />
clamando por una paz necesitada.</p>
<p style="padding-left:180px;">Hay aires, en la mañana quieta,<br />
volando ante mis ojos.</p>
<p style="padding-left:180px;">Hay aires en la mañana<br />
nuestra<br />
bailando entre las plumas de los gorriones.</p>
<h5 style="padding-left:180px;">Miramar, viernes 17 de junio, 2011</h5>
<h5>*Leído en el acto de celebración por los 50 años de Palabras a los Intelectuales, el 30 de junio de 2011, en la Biblioteca Nacional José Martí.</h5>
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		<title>Gracias, Fidel*</title>
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		<pubDate>Thu, 30 Jun 2011 16:30:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[iroelsanchez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Fidel Castro]]></category>
		<category><![CDATA[Omar Valiño]]></category>
		<category><![CDATA[Palabras a los intelectuales]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160;Omar Valiño         A mis hijos José Julián y Nicolás Mi generación no estuvo sentada aquí. Ni siquiera todos los que la integramos, habíamos nacido entonces, pero tuvimos el privilegio de disfrutar, desde niños y adolescentes, la rectificación y enriquecimiento &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=14003">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-140040" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/06/omar_valic3b1o.jpg"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><strong>Omar Valiño</strong><em><br />
</em></h5>
<div id="attachment_14004" style="width: 190px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/06/omar_valic3b1o.jpg"><img class="size-full wp-image-14004" title="Omar_valiño" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/06/omar_valic3b1o.jpg" alt="" width="180" height="248" /></a><p class="wp-caption-text">Omar Valiño, Vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba</p></div>
<p style="text-align:justify;"><em>        A mis hijos José Julián y Nicolás</em></p>
<p style="text-align:justify;">Mi generación no estuvo sentada aquí. Ni siquiera todos los que la integramos, habíamos nacido entonces, pero tuvimos el privilegio de disfrutar, desde niños y adolescentes, la rectificación y enriquecimiento profundos de una política cultural, no nacida, pero sí trazada en este salón hace 50 años.</p>
<p style="text-align:justify;">Reducida a una célebre frase, <em>Palabras a los Intelectuales</em> &#8212;el discurso conclusivo de Fidel Castro a sus tres encuentros de junio de 1961 cuyo aniversario cerrado conmemoramos hoy&#8212;, es leído media centuria después como un instrumento aleccionador de la política cultural de la Revolución;<span id="more-14003"></span> documento cuya riqueza rebasa con mucho los discutidos límites enunciados por la frase. Y de cuyo caudal pueden extraerse enseñanzas hasta el presente.</p>
<p style="text-align:justify;">Fidel demostró las reales coordenadas para un diálogo: sensibilidad, amplitud, justicia, crítica, verdad, sentido político, principios firmes y transparencia. Hoy, en cada lugar donde surja un diferendo de cualquier índole, debe primar ese diálogo del convencimiento, la preparación, el desprejuicio y no la fuerza. Desalienar todas las relaciones es su mejor continuidad, con base en la libertad, la democracia, la horizontalidad, la participación.</p>
<p style="text-align:justify;">Fidel propone la Revolución como un proceso, en última instancia, de construcción cultural que permitiría, por un lado, mejorar las condiciones de vida y de trabajo de escritores y artistas, y por otro, ensanchar los escuálidos segmentos poblacionales que disfrutaban del arte y la literatura. Hoy podemos reconocer con facilidad que tanto la producción cuantitativa y cualitativa de la cultura cubana actual es el resultado de una acumulación histórica potenciada por la Revolución, al tiempo que se desarrolla su creciente demanda por  la sociedad como un derecho conquistado.</p>
<p style="text-align:justify;">El prestigio de la creación artística en el seno de la nación alcanza cotas altísimas. El movimiento cultural es centro de la vida social y política.</p>
<p style="text-align:justify;">Y esto es así porque el destino del socialismo depende de la cultura. De un humano <em>diferente</em> al de la nueva alienación capitalista &#8212;cuyo sello, precisamente, se produce no solo, ni tanto, a través de las relaciones de producción, sino de la hegemonía de una avasalladora superestructura pseudocultural&#8212;; un ser pensante cuyo discernimiento integre, incluso, la condición estética para la más honda y compleja explicación del mundo. Debemos hacer indivisibles ética y estética. Solo podremos ganar en ese terreno como parte de una calidad de vida que sea “calidad de emociones”.</p>
<p style="text-align:justify;">Para conseguirlo el arte juega un papel fundamental. No podemos ver economía y cultura sino como complementarios en función  de una economía más productiva y organizada, pero hecha, a su vez, por mujeres y hombres de decoro y de conocimiento. En definitiva, somos más hijos de una fuerte hegemonía social y de una educación familiar que de una economía sólida que, sin embargo, sí tuvo el valor &#8212;inmenso para mí&#8212; de existir en función de políticas al servicio de esa hegemonía social y de ser creadora de valores.</p>
<p style="text-align:justify;">El arte puede no producir “nada” porque despliega algo &#8212;como el arte mismo&#8212;, inmensurable, y que no se produce en finca, tienda o fábrica alguna de este podrido planeta: produce y realiza felicidad. Lo hace aun cuando no vislumbre la alegría o la ternura.</p>
<p style="text-align:justify;">Constatar a lo largo de la Isla la necesidad que el ser humano tiene del arte, es un lujo, un privilegio nuestro, no una desgracia de la que haya que ocuparse como un mal, sino una gran conquista cubana a la que no podemos renunciar. Porque esto dice mucho de nuestro desarrollo humano. Es parte de una complejidad y de una plenitud a la que hemos arribado, justamente, por ese ininterrumpido proceso cultural revolucionario y cuyo más delgado filamento puede solo tocarse en el alma con el arte.</p>
<p style="text-align:justify;">Nada debe enfrentarnos a falsas dicotomías. Ninguna veleidad tecnocrática o economicista que nos haga perder la brújula. Porque  la brújula tiene que ser siempre esa plenitud del ser humano, el culto sagrado a la dignidad plena del hombre.</p>
<p style="text-align:justify;">Sobre la cultura debe regir, como de hecho se manifiesta en varias direcciones, una excepción desde el punto de vista económico. Sin dejar de renunciar a los dividendos probables en el plano práctico (con muchos nichos por explorar todavía), la cultura es, y debe ser, una esfera protegida por el Estado. Solo ello garantiza el nivel cualitativo de la tradición y de su renovación hacia nuevas identidades.</p>
<p style="text-align:justify;">Construir un país mejor sobre columnas más racionales es impostergable, pero sin renunciar nunca a sueños e “imposibles” que están en los cimientos de nuestra nación, de nuestro socialismo y del pensamiento martiano y fidelista. Por asaltar “imposibles” llegamos hasta aquí y somos lo que hoy somos.</p>
<p style="text-align:justify;">En su certero afán de unidad, Fidel prefigura la Unión de Escritores y Artistas de Cuba en el tramo final de <em>Palabras a los Intelectuales</em>. En nombre de la UNEAC, muy próxima a cumplir también 50 años, queremos agradecerte, Fidel, por hacernos saber lo que vale la matria y la patria, por desafiar al mundo siendo pequeños, por hacer primar el espíritu colectivo sobre el individual sin renunciar a ser nosotros mismos, por ser orgullosos aunque jamás aldeanos vanidosos, por colocar esta pequeña gran Isla en el globo terráqueo.</p>
<p style="text-align:justify;">Tu obra la medirá el tiempo, la historia &#8212;como una temprana vez quisiste&#8212;, porque en todo lo que se haga bien, en todo sueño cumplido estará la dimensión de la utopía que nos fijaste en el cuerpo.</p>
<p style="text-align:justify;">Ante el mural de tu vida, ya próxima a los 85 años, y sobre la plataforma escrita en este mismo espacio hace medio siglo, los escritores y artistas revolucionarios, te decimos, como una vez tú le dijiste a Santiago, Gracias, Fidel.</p>
<h5 style="text-align:justify;">*Leído en el acto de celebración por los 50 años de Palabras a los Intelectuales, el 30 de junio de 2011, en la Biblioteca Nacional José Martí.</h5>
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