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	<title>La pupila insomne &#187; Mijail Gorbachov</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>La URSS y Mijaíl Gorbachov, un testimonio de Margaret Thatcher (+ video)</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Oct 2017 11:49:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
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		<category><![CDATA[Mijail Gorbachov]]></category>
		<category><![CDATA[Pedro Prada]]></category>
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		<description><![CDATA[Una opinión poco conocida de la Primera Ministra Británica Margaret Thatcher <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=60732">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-607330" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2017/09/thatcher.jpeg"></div></div></td></tr></table><p id="yui_3_16_0_1_1441696331335_20434"><span style="color:#000000;"><span id="yui_3_16_0_1_1438924989095_13931"><span style="color:#000000;">Preparando los programas de La Pupila asombrada por el centenario de la Revolución de Octubre he vuelto sobre estos dos materiales muy interesantes relacionados entre sí. </span></span></span><span id="more-60732"></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><span id="yui_3_16_0_1_1438924989095_13931"><span style="color:#000000;"> </span><a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/pedro-prada/" target="_blank" rel="noopener"><strong>Pedro Prada</strong></a><span style="color:#000000;"> es </span>Doctor en Ciencias de la Comunicación Social. Es periodista, investigador y diplomático cubano. Fue corresponsal del diario </span></span><span style="color:#000000;"><span id="yui_3_16_0_1_1438924989095_13931">Granma</span></span><span style="color:#000000;"><span id="yui_3_16_0_1_1438924989095_13931"> en la URSS en los días finales de la Unión Soviética. </span>En <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/dialogar,dialiogar/">un panel del que fue parte</a>, realizado en el espacio </span><span style="color:#000000;">Dialogar</span><span style="color:#000000;">, dialoga</span><span style="color:#000000;">r</span><span style="color:#000000;"> en el Pabellón Cuba, Prada afirmó sobre su obra </span><span style="color:#000000;">C</span><span style="color:#000000;">rónicas del derrumbe soviético: &#8220;en</span><span style="color:#000000;"> la preparación del libro pude acceder a una grabación de un testimonio de la exprimer ministra británica Margaret Thatcher. Nadie puede suponer que la Thatcher tuviera la más mínima inclinación, ni respeto, ni admiración por el socialismo o por la URSS. Me limito a leerles solo unas partes del texto:</span></p>
<p id="yui_3_16_0_1_1441696331335_20429" style="padding-left:30px;"><em><span style="color:#000000;">“…La URSS es un país que supone una seria amenaza para el mundo occidental. No me estoy refiriendo a la amenaza militar; en realidad esta no existía. Nuestros países están lo suficientemente bien armados, incluyendo el armamento nuclear. Estoy hablando de la amenaza económica. Gracias a la economía planificada y a esa particular combinación de estímulos morales y materiales, la Unión Soviética logró alcanzar altos indicadores económicos. El porcentaje de crecimiento de su Producto Nacional Bruto es prácticamente el doble que en nuestros países… Por eso siempre hemos adoptado medidas encaminadas a debilitar la economía de la Unión Soviética y a crear allí dificultades económicas, donde el papel principal lo desempeña la carrera de armamentos. Un lugar importante en nuestra política es tomar en consideración las flaquezas de la Constitución de la URSS… Por desgracia y pese a todos nuestros esfuerzos, durante largo tiempo la situación política en la URSS siguió siendo estable durante un largo período de tiempo. Teníamos una situación complicada. Sin embargo, al poco tiempo nos llegó una información sobre el pronto fallecimiento del líder soviético y la posibilidad de la llegada al poder, con nuestra ayuda, de una persona gracias a la cual podríamos realizar nuestras intenciones en esta esfera […]. Esa persona era Mijaíl Gorbachov, a quien nuestros expertos calificaban como una persona imprudente, sugestionable y muy ambiciosa. Él tenía buenas relaciones con la mayoría de la élite política soviética, y por eso, su llegada al poder, con nuestra ayuda, fue posible”.</span></em></p>
<p><span style="color:#000000;">Este video Anotoly Lukianov refiere y amplía el testimonio de Margaret Thatcher citado por Prada. Lukyanov  fue el último Vicepresidente de la URSS. Él y Mijaíl Gorbachov habían sido compañeros de estudios en la Universidad de Moscú.</span></p>
<div class="embed"><iframe width="640" height="480" src="https://www.youtube.com/embed/GwGCWMEF1xo?start=224&#038;feature=oembed" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></div>
<p><span style="color:#000000;">Por supuesto, nada de esto desmiente los gravísimos problemas internos en el orden político y económico de la URSS que el propio Prada y otros participantes en aquel panel apuntaron con profundidad, y que varios libros publicados en Cuba recogen como causa esencial del destino de ese país, pero parece ser que también existieron acciones desde el exterior que, a diferencia de lo anterior, no han sido muy divulgadas.</span></p>
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		<title>Mentiras deliberadas, muertes extrañas y agresión a la economía mundial. Por Fidel Castro</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Sep 2017 12:25:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
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		<category><![CDATA[URSS]]></category>

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		<description><![CDATA[El reciente y extraño asunto de los extraños ataques alegados por el gobierno de Estados Unidos contra sus diplomáticos en Cuba, recomienda la relectura de esta Reflexión de Fidel <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=60657">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-606580"></div></div></td></tr></table><p><em><span style="color:#000000;">El reciente y extraño asunto de los &#8220;ataques&#8221; alegados por el gobierno de Estados Unidos contra sus diplomáticos en Cuba, recomienda la relectura de esta </span></em><span style="color:#000000;"><em>Reflexión</em> <em>de Fidel publicada hace casi exactamente diez años. </em></span><span id="more-60657"></span></p>
<p><span style="color:#000000;">En una reflexión hablé de barras de oro depositadas en los sótanos de las Torres Gemelas. Esta vez el tema es bastante más complejo y difícil de creer. Hace casi cuatro décadas científicos residentes en Estados Unidos descubrieron Internet, del mismo modo que Albert Einstein, nacido en Alemania, descubrió en su tiempo la fórmula para medir la energía atómica.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Einstein era un gran científico y humanista. Contradijo las leyes físicas, hasta entonces sagradas, de Newton. Sin embargo, las manzanas siguieron cayendo en virtud de la ley de la gravedad definida por este. Eran dos formas diferentes de observar e interpretar la naturaleza, de la cual se poseían muy pocos datos en los días de Newton. Recuerdo lo que leí hace más de 50 años sobre la famosa teoría de la relatividad elaborada por Einstein: la energía es igual a la masa multiplicada por el cuadrado de la velocidad de la luz, que se denomina C: E=MC². Existía el dinero de Estados Unidos y los recursos necesarios para realizar tan costosa investigación. El tiempo político debido al odio generalizado por las brutalidades del nazismo en la nación más rica y productiva de un mundo destruido por la contienda, convirtió aquella fabulosa energía en bombas que fueron arrojadas sobre las poblaciones indefensas de Hiroshima y Nagasaki, ocasionándoles cientos de miles de muertos y un número similar de personas irradiadas que fallecieron en el transcurso de los años posteriores.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Un ejemplo claro del uso de la ciencia y la tecnología con los mismos fines hegemónicos se describe en un artículo del ex oficial de Seguridad Nacional de Estados Unidos Gus W. Weiss, aparecido originalmente en la revista Studies in Intellligence, en 1996, aunque con real difusión en el año 2002, titulado Engañando a los soviéticos. En él Weiss se atribuye la idea de hacerle llegar a la URSS los softwares que necesitaba para su industria, pero ya contaminados con el objetivo de hacer colapsar la economía de aquel país.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Según notas tomadas del capítulo 17 del libro Al borde del abismo: Historias de la guerra fría contadas desde adentro, de Thomas C. Reed, ex secretario de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, Leonid Brezhnev le dijo a un grupo de altos funcionarios del Partido en 1972: “Nosotros los comunistas tenemos que seguir arando con los capitalistas durante algún tiempo. Necesitamos sus créditos, su agricultura y su tecnología; pero vamos a continuar grandes programas militares, y para mediados de los 80 estaremos en posición de volver a una política exterior agresiva, diseñada a tener ventaja sobre el Oeste.” Esta información fue confirmada por el Departamento de Defensa en audiencias ante el Comité de la Cámara sobre la Banca y la Moneda en 1974.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">A principios de los 70 el gobierno de Nixon planteó la idea de la distensión. Henry Kissinger tenía la esperanza de que “con el tiempo, el comercio y las inversiones pudieran reducir la tendencia del sistema soviético a la autarquía”; él consideraba que la distensión podría “invitar a la gradual asociación de la economía soviética con la de la economía mundial y así fomentar la interdependencia que añade un elemento de estabilidad a la relación política”. [Kissinger oon Detente. Harcourt-Brace, 1994]</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Reagan se inclinaba a ignorar las teorías de Kissinger sobre la distensión y a tomarle la palabra al presidente Brezhnev, pero se eliminaron todas las dudas el 19 de julio de 1981, cuando el nuevo Presidente de Estados Unidos se reunió con el presidente François Mitterrand, de Francia, en la cumbre económica del G‑7 en Ottawa. En una conversación aparte, Mitterrand le informó a Reagan acerca del éxito de sus servicios de Inteligencia al reclutar a un agente de la KGB. El hombre pertenecía a una sección que evaluaba los logros de los esfuerzos soviéticos para adquirir tecnología de Occidente. Reagan expresó gran interés en las delicadas revelaciones de Mitterrand y también su agradecimiento por su oferta de hacerle llegar el material al gobierno de Estados Unidos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El dossier, bajo el nombre de Farewell, llegó a la CIA en agosto de 1981. Dejaba claro que los soviéticos llevaban años realizando sus actividades de investigación y desarrollo. Dada la enorme transferencia de tecnología en radares, computadoras, máquinas-herramientas y semiconductores de Estados Unidos a la Unión Soviética, podría decirse que el Pentágono estaba en una carrera armamentista consigo mismo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El Dossier Farewell también identificaba a cientos de oficiales de casos, agentes en sus puestos y otros suministradores de información a través de Occidente y Japón. Durante los primeros años de la distensión, Estados Unidos y la Unión Soviética habían establecido grupos de trabajo en agricultura, aviación civil, energía nuclear, oceanografía, computadoras y medio ambiente. El objetivo era comenzar a construir “puentes de paz” entre las superpotencias. Los miembros de los grupos de trabajo debían intercambiar visitas a sus centros.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">[Aún hoy, una década después de la guerra fría, Estados Unidos no permite a operativos de inteligencia participar en ningún grupo similar comercial, cultural, científico o de otro tipo que visite la antigua Unión Soviética] Aparte de la identificación de agentes, la información más útil aportada por el Dossier la constituía la “lista de compras” y sus objetivos en cuanto a la adquisición de tecnología en los años venideros. Cuando el Dossier Farewell llegó a Washington, Reagan le pidió al Director de la CIA, Bill Casey, que ideara un uso operativo clandestino del material.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La producción y transporte de petróleo y gas era una de las prioridades soviéticas. Un nuevo gasoducto transiberiano debía llevar gas natural desde los yacimientos de gas de Urengoi en Siberia a través de Kazajstán, Rusia y Europa oriental hasta los mercados de divisas de Occidente. Para automatizar la operación de válvulas, compresores e instalaciones de almacenaje en una empresa tan inmensa, los soviéticos necesitaban sistemas de control sofisticados. Compraron computadoras de los primeros modelos en el mercado abierto, pero cuando las autoridades del gasoducto abordaron a Estados Unidos para adquirir el software necesario, fueron rechazados. Impertérritos, los soviéticos buscaron en otra parte; se envió un operativo de la KGB a penetrar un proveedor canadiense de softwares en un intento por adquirir los códigos necesarios. La inteligencia estadounidense, avisada por el agente del Dossier Farewell, respondió y manipuló el software antes de enviarlo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Una vez en la Unión Soviética, las computadoras y el software, trabajando juntos, hacían operar el gasoducto maravillosamente. Pero esa tranquilidad era engañosa. En el software que operaba el gasoducto había un caballo de Troya, término que se usa para calificar líneas de software ocultas en el sistema operativo normal, que hacen que dicho sistema se descontrole en el futuro, o al recibir una orden desde el exterior.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Con el objetivo de afectar las ganancias de divisas provenientes de Occidente y la economía interna de Rusia, el software del gasoducto que debía operar las bombas, turbinas y válvulas había sido programado para descomponerse después de un intervalo prudencial y resetear ―así se califica― las velocidades de las bombas y los ajustes de las válvulas haciéndolas funcionar a presiones muy por encima de las aceptables para las juntas y soldaduras del gasoducto.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“El resultado fue la más colosal explosión no nuclear e incendio jamás vistos desde el espacio. En la Casa Blanca, funcionarios y asesores recibieron la advertencia de satélites infrarrojos de un extraño evento en medio de un lugar despoblado del territorio soviético. El NORAD (Comando de Defensa Aeroespacial Norteamericano) temía que fuera el lanzamiento de misiles desde un lugar donde no se conocía que hubiera cohetes basificados; o quizás fuera la detonación de un dispositivo nuclear. Los satélites no habían detectado ninguna pulsación electromagnética característica de las detonaciones nucleares. Antes de que tales indicios pudieran convertirse en una crisis internacional, Gus Weiss llegó por un pasillo para decirles a sus colegas del CSN (Consejo de Seguridad Nacional) que no se preocuparan, afirma Thomas Reed en su libro.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La campaña de contramedidas basadas en el Dossier Farewell fue una guerra económica. Aunque no hubo bajas personales debido a la explosión del gasoducto, hubo un daño significativo para la economía soviética.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Como gran final, entre 1984 y 1985 Estados Unidos y sus aliados de la OTAN concluyeron esta operación, que terminó eficazmente con la capacidad de la URSS para captar tecnología en un momento en que Moscú se encontraba entre la espada de una economía defectuosa, por un lado, y la pared de un presidente estadounidense empecinado en prevalecer y poner fin a la guerra fría, por el otro.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En el artículo de Weiss ya citado se afirma que: “en 1985, el caso tuvo un giro singular cuando salió a la luz información sobre el expediente Farewell en Francia. Mitterrand llegó a sospechar que el agente soviético había sido un montaje plantado por la CIA para ponerle a prueba y decidir si el material sería entregado a los estadounidenses o mantenido por los franceses. Actuando a partir de esa idea, Mitterrand despidió al jefe del servicio francés, Yves Bonnet.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Gus W. Weiss fue quien se atribuyó, como ya se dijo, el siniestro plan para hacer llegar a la URSS los softwares defectuosos, cuando Estados Unidos tuvo en su poder el Dossier Farewell. Murió el 25 de noviembre de 2003 a la edad de 72 años. El Washington Post no reportó su muerte hasta el 7 de diciembre, 12 días después. Dijo que Weiss se “cayó” de su edificio de residencia, “Watergate”, en Washington, y afirmó también que un médico forense de la capital norteamericana declaró su muerte como un “suicidio”. El periódico de su ciudad natal, el Nashville Tennessean, publicó la noticia una semana después del Washington Post, y advirtió que en esa fecha todo lo que podrían decir era que “las circunstancias que rodearon su muerte no se podían confirmar todavía.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Antes de morir dejó escritas unas notas inéditas bajo el título “El dossier de despedida: el engaño estratégico y la guerra económica en la guerra fría”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Weiss se graduó en la Vanderbilt University. Tenía postgrados de Harvard y de la New York University.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Su trabajo para el gobierno se concentró en asuntos de Seguridad Nacional, organizaciones de Inteligencia y preocupaciones con el traslado de tecnología a países comunistas. Trabajó con la CIA, con la Junta de Defensa Científica del Pentágono y con el Comité de Señales de Inteligencia de la Junta de Inteligencia de EE. UU.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Recibió la Medalla de Mérito de la CIA y la Medalla “Cipher”, del Consejo de Seguridad Nacional. Los franceses le concedieron la “Legión de Honor”, en 1975.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">No dejó sobrevivientes.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Weiss se había declarado en contra de la guerra en Iraq poco antes de su &#8220;suicidio&#8221;. Es interesante tener en cuenta que 18 días antes de la muerte de Weiss, también se suicidó ―el 7 de noviembre de 2003― otro analista del gobierno de Bush, John J. Kokal (58 años). Este saltó a su muerte desde una oficina en el Departamento de Estado donde trabajaba. Kokal era analista de Inteligencia para el Departamento de Estado en asuntos relacionados con Iraq.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Consta en documentos ya publicados que Mijail Gorbachov se enfureció cuando comenzaron los arrestos y deportaciones de agentes soviéticos en varios países, pues desconocía que el contenido del Dossier Farewell estaba en poder de los principales jefes de gobierno de la OTAN. En una reunión del Buró Político el 22 de octubre de 1986, convocada para informar a sus colegas sobre la Cumbre de Reykjavik, alegó que los estadounidenses estaban “actuando muy descortésmente y comportándose como bandidos”. Aunque mostraba un rostro complaciente en público, en privado Gorbachov se refería a Reagan como “un mentiroso”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En los días finales de la Unión Soviética, el Secretario General del PCUS tuvo que andar a ciegas. Gorbachov no tenía idea de lo que estaba ocurriendo en los laboratorios e industrias de alta tecnología de Estados Unidos; ignoraba por completo que los laboratorios e industrias soviéticas habían sido comprometidos y hasta qué punto.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Los pragmáticos de la Casa Blanca andaban igualmente a ciegas mientras esto ocurría.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El presidente Ronald Reagan jugaba su carta de triunfo: la Iniciativa de Defensa Estratégica/Guerra de las Galaxias. Sabía que los soviéticos no podían competir en esa liga, porque no podían sospechar que su industria electrónica estaba infectada con virus y caballos de Troya colocados allí por la comunidad de Inteligencia de Estados Unidos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La ex Primera Ministra británica, en sus memorias, publicadas por una importante editorial inglesa en 1993 con el título Margaret Thatcher, los años en Downing Street, expresa que todo el plan de Reagan relacionado con la Guerra de las Galaxias y la intención de hacer colapsar económicamente a la Unión Soviética fue el plan más brillante de esa administración, y que condujo definitivamente al derrumbe del socialismo en Europa.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En el capítulo XVI de su libro explica la participación de su gobierno en la Iniciativa de Defensa Estratégica.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Llevarla a cabo fue, a juicio de Thatcher, la “decisión más importante” de Reagan, “probó resultar clave en la victoria del Oeste en la guerra fría”. Impuso “más tensiones económicas y mayor austeridad” a la sociedad soviética, en fin, sus “implicaciones tecnológicas y financieras para la URSS fueron devastadoras”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Bajo el subtítulo “Reevaluando a la Unión Soviética”, describe una serie de conceptos cuya esencia está contenida en párrafos textuales tomados de ese largo pasaje, en los que deja constancia del brutal complot.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“En los albores de 1983, los soviéticos deben haber comenzado a darse cuenta de que su juego de manipulación e intimidación pronto se acabaría. Los gobiernos europeos no estaban dispuestos a caer en la trampa tendida por la propuesta de una ‘zona libre de armas nucleares’ para Europa. Continuaron los preparativos para el despliegue de los misiles Crucero y Pershing. En el mes de marzo, el presidente Reagan anunció los planes de Estados Unidos para una Iniciativa de Defensa Estratégica (IDE), cuyas consecuencias tecnológicas y financieras para la URSS serían devastadoras.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“[…] no me cabía la menor duda de lo correcto de su dedicación en insistir en el programa. Analizado retrospectivamente, ahora me queda claro que la decisión original de Ronald Reagan sobre la Iniciativa de Defensa Estratégica fue la más importante de su presidencia.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Al formular nuestro enfoque a la Iniciativa de Defensa Estratégica, había cuatro elementos diferentes que tuve en cuenta. El primero fue la ciencia en sí misma.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“El objetivo de Estados Unidos en la Iniciativa de Defensa Estratégica era desarrollar una defensa nueva y mucho más eficaz contra los misiles balísticos.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Este concepto de defensa se basaba en la capacidad de atacar a los misiles balísticos lanzados en cualquier etapa de su vuelo, desde la fase de impulsión cuando el misil y todas sus ojivas y señuelos estaban juntos, hasta el punto de reentrada en la atmósfera terrestre en su camino hacia el blanco.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“El segundo elemento que había que tener en cuenta eran los acuerdos internacionales existentes, que limitaban el despliegue de armas en el espacio y los sistemas de proyectiles antibalísticos. El Tratado sobre la Limitación de los Sistemas de Proyectiles Antibalísticos, de 1972, enmendado por un Protocolo de 1974, permitía a Estados Unidos y a la Unión Soviética emplazar un sistema de proyectiles antibalísticos estático con hasta cien lanzacohetes para defender su campo de silos de misiles balísticos intercontinentales.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“La Oficina de Relaciones Exteriores y el Ministerio de Defensa británicos siempre procuraron insistir en la interpretación más estrecha posible que los estadounidenses –acertadamente a mi juicio— creyeron que habría significado que la Iniciativa de Defensa Estratégica había muerto al nacer. Siempre he tratado de distanciarme de esta fraseología y dejé claro en privado y en público que no podía decirse que se hubiera completado la investigación sobre si un sistema era viable hasta que se hubiese ensayado con éxito. Subyacente en esta jerga, este punto al parecer técnico era realmente una cuestión de evidente sentido común. Sin embargo, se convertiría en la cuestión que dividió a Estados Unidos y a la URSS en la cumbre de Reykjavik, de modo que cobró gran importancia.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“El tercer elemento en el cálculo fue la fuerza relativa de las dos partes en la defensa contra proyectiles balísticos. Solo la Unión Soviética poseía un sistema de proyectiles antibalísticos (conocido como GALOSH) en los alrededores de Moscú, que en esos momentos estaban perfeccionando. Los estadounidenses jamás habían emplazado un sistema equivalente.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Los soviéticos también estaban más avanzados en las armas antisatélites. Por consiguiente, había un argumento fuerte de que los soviéticos ya habían adquirido una ventaja inaceptable en toda esta esfera.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“El cuarto elemento era lo que implicaba la Iniciativa de Defensa Estratégica para la disuasión. Al principio sentí bastante simpatía por la filosofía tras el Tratado sobre la Limitación de los Sistemas de Proyectiles Antibalísticos, que era que mientras más ultramoderna y efectiva fuera la defensa contra los misiles nucleares, mayor presión había para procurar avances enormemente costosos en la tecnología para las armas nucleares. Siempre creí en una versión con ligeras condiciones de la doctrina conocida como ‘destrucción recíproca segura’, MAD por sus siglas en inglés. La amenaza de lo que yo prefiero llamar ‘destrucción inaceptable’ que se produciría tras un intercambio nuclear era tal, que las armas nucleares constituían un elemento de disuasión efectivo contra la guerra no solo nuclear, sino también convencional.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Pronto comencé a ver que la Iniciativa de Defensa Estratégica no socavaría la disuasión nuclear, sino que la fortalecería. A diferencia del presidente Reagan y de otros miembros de su Administración, jamás creí que la Iniciativa de Defensa Estratégica podría ofrecer una protección al ciento por ciento, pero permitiría que suficientes misiles de Estados Unidos sobrevivieran a un primer golpe de los soviéticos.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“El tema de la Iniciativa de Defensa Estratégica fue el que dominó mis conversaciones con el presidente Reagan y con los miembros de su Administración cuando fui a Camp David el sábado 22 de diciembre de 1984 para informar a los estadounidenses sobre mis conversaciones previas con el señor Gorbachov. Esa fue la primera vez que oí al presidente Reagan hablar sobre la Iniciativa de Defensa Estratégica. Habló de eso apasionadamente. Estaba en su punto más idealista. Destacó que la Iniciativa de Defensa Estratégica sería un sistema defensivo y que no era su intención obtener para Estados Unidos una ventaja unilateral. Es más, dijo que si la Iniciativa de Defensa Estratégica tenía éxito estaría dispuesto a internacionalizarla de modo que estuviera al servicio de todos los países, y le había dicho lo mismo al señor Gromyko. Reafirmó su objetivo a largo plazo de eliminar totalmente las armas nucleares.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Esas observaciones me pusieron nerviosa. Me horrorizaba pensar que Estados Unidos estuvieran dispuestos a echar por la borda la ventaja tan arduamente ganada en materia de tecnología al ponerla a disposición de todo el mundo.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Lo que escuché, ahora que llegábamos a la discusión de las probabilidades reales más que de una concepción amplia, era tranquilizador. El presidente Reagan no simulaba que ellos supieran aún a dónde pudieran conducir las investigaciones. Pero recalcó que ―además de sus argumentos anteriores a favor de la Iniciativa de Defensa Estratégica― seguirle el ritmo a Estados Unidos impondría una presión económica a la Unión Soviética. Argumentó que no existía un límite práctico en cuanto hasta dónde el gobierno soviético podría arrastrar a su pueblo por el camino de la austeridad.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Ahora yo anotaba, mientras conversaba con el asesor para la Seguridad Nacional Bud McFarlane, los cuatro puntos que me parecían más cruciales.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Mis funcionarios luego insertarían los detalles. El Presidente y yo acordamos un texto donde se exponía la política.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“La sección principal de mi declaración expresa:</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Le hablé al Presidente acerca de mi firme convicción de que el programa de investigaciones de la Iniciativa de Defensa Estratégica debía continuar. La investigación, por supuesto, es permitida según los tratados existentes entre Estados Unidos y la Unión Soviética; y, por supuesto, sabemos que los rusos ya tienen su programa de investigaciones y, en opinión de Estados Unidos, han ido ya más allá de las investigaciones. Convinimos en cuatro puntos: 1. El objetivo de Estados Unidos, de Occidente, no era alcanzar la superioridad, sino mantener el equilibrio, tomando en cuenta los avances soviéticos; 2. El despliegue relacionado con la Iniciativa de Defensa Estratégica, en vista de las obligaciones que imponían los tratados, tendría que ser una cuestión para la negociación; 3. El objetivo general es aumentar, no socavar, disuasión; 4. La negociación entre el Este y Occidente debe apuntar hacia alcanzar la seguridad con niveles reducidos de sistemas ofensivos de ambos lados. Este será el propósito de las negociaciones reanudadas entre Estados Unidos y la Unión Soviética sobre el control de los armamentos, que yo acojo con beneplácito.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Posteriormente supe que George Schultz ―entonces Secretario de Estado― pensaba que yo había asegurado una concesión demasiado grande por parte de los americanos en la redacción; pero eso, de hecho, nos daba ―tanto a ellos como a nosotros― una línea clara y defendible, y ayudaba a tranquilizar a los miembros europeos de la OTAN. Un día de trabajo muy productivo.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Más adelante, con el subtítulo de “Visita a Washington: febrero de 1985”, Margaret Thatcher expresa:</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Visité Washington nuevamente en febrero de 1985. Las negociaciones sobre armamentos entre los americanos y la Unión Soviética ya se habían reanudado, pero la Iniciativa de Defensa Estratégica seguía siendo una fuente de discusión. Yo debía hablar ante una reunión conjunta del Congreso en la mañana del miércoles 20 de febrero y llevé conmigo desde Londres como regalo una estatua de bronce de Winston Churchill, a quien también muchos años antes se le había honrado con tal invitación. Trabajé de manera especialmente ardua en este discurso. Utilizaría el teleprompter para pronunciarlo. Sabía que el Congreso había visto al propio ‘Gran Comunicador’ pronunciando discursos intachables y yo tendría un auditorio exigente. De modo que decidí practicar la lectura del texto hasta que lograra pronunciarlo con la entonación y el énfasis correctos. Hablar a partir del teleprompter, debo agregar, es una técnica totalmente distinta a hablar a partir de notas. De hecho, el presidente Reagan me prestó su propio teleprompter y yo lo había llevado de vuelta a la Embajada británica, donde estaba alojada. Harvey Thomas, quien me acompañaba, lo consiguió y, haciendo caso omiso de cualquier desfase horario, practiqué hasta las 4:00 a.m. No me acosté, comenzando el nuevo día de trabajo con mi acostumbrado café negro y mis tabletas de vitaminas; después concedí entrevistas televisivas a partir de las 6:45 a.m.; pasé por la peluquera y estuve lista a las 10:30 para partir hacia el Capitolio. Utilicé mi discurso, que abordaba extensamente los asuntos internacionales, para dar un fuerte apoyo a la Iniciativa de Defensa Estratégica. Tuve una acogida fabulosa.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“El mes siguiente (marzo de 1985) ocurrió la muerte del señor Chernenko y notablemente, sin mucha demora, la sucesión del señor Gorbachov a la dirección de la Unión Soviética. Una vez más asistí a un funeral en Moscú: el tiempo estaba, incluso, más frío que en el de Yuri Andrópov. El señor Gorbachov tenía que atender a gran cantidad de dignatarios extranjeros. Pero tuve una charla de casi una hora con él esa tarde en el Salón de Santa Catalina del Kremlin. La atmósfera era más formal que en Chequers (residencia rural oficial de los Primeros Ministros británicos desde 1921), y la presencia callada, sardónica, del señor Gromyko no ayudaba. Pero pude explicarles las implicaciones de la política que yo había convenido con el presidente Reagan en el mes de diciembre anterior en Camp David. Estaba claro que la Iniciativa de Defensa Estratégica era ahora la preocupación principal de los soviéticos en términos de control de armamentos. El señor Gorbachov trajo, como habíamos esperado, un nuevo estilo al gobierno soviético. Él hablaba abiertamente del horrible estado de la economía soviética, aunque todavía en esta etapa se apoyaba en los métodos asociados con la campaña del señor Andrópov por una mayor eficiencia más que en una reforma radical. Un ejemplo de ello fueron las medidas draconianas que tomó Gorbachov contra el alcoholismo. Pero, a medida que avanzó el año, no hubo señales de mejoría de las condiciones en la Unión Soviética. De hecho, como señaló nuestro nuevo y gran embajador en Moscú, Brian Cartledge, que había sido mi secretario privado sobre relaciones exteriores cuando resulté Primera Ministra por primera vez, en uno de sus primeros informes, era cuestión de ‘compota mañana y, mientras tanto, nada de vodka hoy’.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Las relaciones de Gran Bretaña con la Unión Soviética entraron en un claro período de frialdad como resultado de las expulsiones que yo autoricé de funcionarios soviéticos que habían estado realizando actos de espionaje.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“En noviembre, el presidente Reagan y el señor Gorbachov celebraron su primera reunión en Ginebra. Sus resultados fueron escasos ―los soviéticos insistían en vincular las armas nucleares estratégicas con la suspensión de las investigaciones relativas a la Iniciativa de Defensa Estratégica― pero pronto se desarrolló una simpatía personal entre los dos líderes. Se había expresado cierta preocupación en cuanto a que el avispado y joven homólogo soviético del presidente Reagan pudiera superarlo en habilidad. Pero no fue así, lo cual no me sorprendió en lo absoluto, pues Ronald Reagan había tenido muchísima práctica en sus primeros años como presidente del gremio de artistas de cine al llevar a cabo negociaciones del sindicato sobre bases realistas ―y nadie era más realista que el señor Gorbachov.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Durante 1986 el señor Gorbachov demostró gran sutileza en explotar la opinión pública occidental al presentar propuestas tentadoras, pero inaceptables, sobre el control de armamentos. Los soviéticos dijeron relativamente poco sobre el vínculo entre la Iniciativa de Defensa Estratégica y la reducción de las armas nucleares. Pero no se les dio razón alguna para creer que los americanos estaban dispuestos a suspender o detener las investigaciones relativas a la Iniciativa de Defensa Estratégica. A finales de ese año se acordó que el presidente Reagan y el señor Gorbachov ―con sus Ministros de Relaciones Exteriores― se deberían reunir en Reykjavik, Islandia, para discutir ofertas sustantivas.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“El hecho era que nosotros no podíamos contener la investigación sobre nuevos tipos de armas. Teníamos que ser los primeros en obtenerlas. Es imposible detener a la ciencia: no se detendrá por ser ignorada.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“En retrospectiva, puede considerarse que la Cumbre de Reykjavik ese fin de semana del 11 y 12 de octubre [de 1986] tuvo una significación absolutamente diferente a la que le atribuyó la mayoría de los comentaristas en ese entonces. Se les había preparado una trampa a los americanos. Concesiones soviéticas cada vez mayores se hicieron durante la Cumbre: convinieron por primera vez en que los elementos de disuasión británicos y franceses se excluyeran de las negociaciones sobre las fuerzas nucleares de alcance intermedio; y que las reducciones en las armas nucleares estratégicas debían dejar a cada bando con cantidades iguales ―y no sólo una reducción porcentual, que habría dejado a los soviéticos con clara ventaja. También hicieron concesiones significativas en cuanto a las cifras relativas a las fuerzas nucleares de alcance intermedio. Cuando la Cumbre se acercaba a su fin, el presidente Reagan propuso un acuerdo mediante el cual todo el arsenal de armas nucleares estratégicas ―bombarderos, misiles Crucero y balísticos de largo alcance― se reduciría a la mitad en un plazo de cinco años y las más poderosas de estas armas, los misiles balísticos estratégicos, se eliminarían en un plazo de diez años. El señor Gorbachov era aún más ambicioso: quería que se eliminaran todas las armas nucleares estratégicas al concluir el período de diez años.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Pero entonces repentinamente, al mismísimo final, se accionó la trampa. El presidente Reagan había concedido que durante el período de diez años ambos bandos acordarían no retirarse del Tratado sobre la Limitación de los Sistemas de Proyectiles Antibalísticos, aunque se permitiría el desarrollo y los ensayos compatibles con el Tratado.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Pero Reagan sufrió una extraña amnesia en torno al detonante de la brutal competencia militar que se le impuso a la URSS, con un extraordinario costo económico. Su publicitado diario no menciona absolutamente nada del Dossier Farewell. En sus apuntes de cada día, publicados este año, Ronald Reagan, hablando de su estancia en Montebello, Canadá, expresa:</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Domingo 19 de julio (1981)</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“El hotel es una maravillosa obra de ingeniería, hecha totalmente de troncos. La mayor cabaña de troncos del mundo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Tuve un mano a mano con el Canciller Schmidt (Jefe del gobierno alemán). Estaba realmente deprimido y de un humor pesimista acerca del mundo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Luego me reuní con el presidente Mitterrand, le expliqué nuestro programa económico y que no teníamos nada que ver con las altas tasas de interés.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Esa noche cenamos solamente nosotros 8. Los 7 jefes de Estado y el Presidente de la Comunidad Europea. Se convirtió realmente en una conversación informal sobre cuestiones económicas, debido básicamente a una sugerencia de la primera ministra Thatcher.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El resultado final de la gran conspiración y la alocada y costosa carrera armamentista, cuando la Unión Soviética estaba herida de muerte en el orden económico, lo cuenta en la introducción al libro de Thomas C. Reed, George H. W. Bush, el primer Presidente de la dinastía Bush, quien participó de forma real en la Segunda Guerra Mundial, al escribir textualmente:</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“La guerra fría fue una lucha a favor de la mismísima alma de la humanidad. Fue una lucha a favor de un modo de vida definido por la libertad de una parte y por la represión de la otra. Creo que ya hemos olvidado cuán larga y dura fue esa lucha, y cuán cerca del desastre nuclear estuvimos a veces. El hecho de que este no ocurriera da fe de los honorables hombres y mujeres de ambos lados que mantuvieron su serenidad e hicieron lo correcto ―según su criterio― en momentos de crisis.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Este conflicto entre las superpotencias que sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial comenzó cuando yo regresaba a casa de la guerra. En 1948, el año de mi graduación de la Universidad de Yale, los soviéticos trataron de cortar el acceso de Occidente a Berlín. Ese bloqueo condujo a la creación de la OTAN, fue seguido de la primera prueba soviética de la bomba atómica, y se volvió sangriento con la invasión a Corea del Sur. Detrás de esto vinieron cuatro décadas de enfrentamientos nucleares, guerras donde cada superpotencia apoyaba al bando contrario y privaciones económicas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Yo tuve el privilegio de ser el Presidente de Estados Unidos cuando todo esto llegó a su fin. En el otoño de 1989 los estados satélites comenzaron a liberarse y revoluciones mayormente pacíficas se extendieron por Polonia, Hungría, Checoslovaquia y Rumania. Cuando cayó el muro de Berlín, sabíamos que se acercaba el fin.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Tendrían que transcurrir aún dos años para que se acabara el imperio de Lenin y Stalin. Yo recibí la buena nueva por medio de dos llamadas telefónicas. La primera me llegó el 8 de diciembre de 1991, cuando Boris Yeltsin me llamó desde un pabellón de caza cerca de Brest en Bielorrusia. Habiendo sido recientemente elegido Presidente de la República rusa, Yeltsin se había estado reuniendo con Leonid Kravchuk, presidente de Ucrania y Stanislav Shushchevik, presidente de Bielorrusia. ‘Hoy ocurrió un acontecimiento muy importante en nuestro país,’ dijo Yeltsin.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">‘Quise informárselo yo mismo antes de que se enterara por la prensa.’ Entonces me dio la noticia: los Presidentes de Rusia, Bielorrusia y Ucrania habían decidido disolver la Unión Soviética.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Dos semanas más tarde, una segunda llamada confirmó que la antigua Unión Soviética desaparecería. Mijail Gorbachov me contactó en Camp David en la mañana de Navidad de 1991. Nos deseó una feliz Navidad a Bárbara y a mí y luego pasó a resumir lo que había sucedido en su país: la Unión Soviética había dejado de existir. Él acababa de comparecer en la televisión nacional para confirmar el hecho y había transferido el control de las armas nucleares soviéticas al Presidente de Rusia. ‘Pueden disfrutar de una tranquila noche de Navidad’, nos dijo. Y así terminó todo.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Consta, por un artículo publicado en The New York Times que la operación utilizó casi todas las armas al alcance de la CIA ―guerra sicológica, sabotaje, guerra económica, engaño estratégico, contrainteligencia, guerra cibernética―, todo ello en colaboración con el Consejo de Seguridad Nacional, el Pentágono y el FBI. Destruyó al pujante equipo de espionaje soviético, dañó la economía y desestabilizó el Estado de ese país. Fue un éxito rotundo. De haberse hecho a la inversa (los soviéticos a los norteamericanos), pudiera haberse visto como un acto de terrorismo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Del tema se habla también en otro libro titulado Legado de Cenizas, que acaba de ser publicado. En la solapa del libro se expresa que “Tim Weiner es un reportero de The New York Times, quien ha escrito sobre los servicios de Inteligencia estadounidenses durante veinte años, y obtuvo un Premio Pulitzer por su trabajo sobre los programas secretos de Seguridad Nacional. Ha viajado a Afganistán y otros países para investigar de primera mano las operaciones encubiertas de la CIA. Este es su tercer libro.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“Legado de Cenizas se basa en más de 50 mil documentos, provenientes fundamentalmente de los propios archivos de la CIA, y cientos de entrevistas a veteranos de dicha agencia, incluidos diez directores. Nos muestra un panorama de la CIA desde su creación después de la Segunda Guerra Mundial, pasando por sus batallas durante la guerra fría y la guerra contra el terrorismo iniciada el 11 de Septiembre del 2001.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El artículo de Jeremy Allison, publicado en Rebelión en junio del 2006, y los de Rosa Miriam Elizalde, publicados el 3 y el 10 de septiembre del año en curso, 2007, denuncian estos hechos destacando la idea de uno de los fundadores del software libre, quien señaló que: “a medida que se complejizan las tecnologías será más difícil detectar acciones de ese tipo”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Rosa Miriam publicó dos sencillos artículos de opinión de apenas cinco páginas cada uno. Si lo desea, puede escribir un libro de muchas páginas. La recuerdo bien desde el día en que, como periodista muy joven, me preguntó ansiosa, nada menos que en una conferencia de prensa hace más de 15 años, si yo pensaba que podríamos resistir el período especial que nos caía encima con la desaparición del campo socialista.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La URSS se derrumbó estrepitosamente. Desde entonces hemos graduado a cientos de miles de jóvenes en el nivel superior de enseñanza. ¡Qué otra arma ideológica nos puede quedar que un nivel superior de conciencia! La tuvimos cuando éramos un pueblo en su mayoría analfabeto o semianalfabeto. Si lo que se desea es conocer verdaderas fieras, dejen que en el ser humano prevalezcan los instintos. Sobre eso se puede hablar mucho.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En la actualidad, el mundo está amenazado por una desoladora crisis económica. El gobierno de Estados Unidos emplea recursos económicos inimaginables para defender un derecho que viola la soberanía de todos los demás países: continuar comprando con billetes de papel las materias primas, la energía, las industrias de tecnologías avanzadas, las tierras más productivas y los inmuebles más modernos de nuestro planeta.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>Fidel Castro Ruz</strong></span></p>
<p>Septiembre 18 del 2007</p>
<p>6:37 p.m.</p>
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		<title>Veinte años sin la URSS</title>
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		<pubDate>Sun, 15 Jan 2012 09:04:17 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160;Higinio Polo La desaparición de la Unión Soviética es una de las tres cuestiones clave que explican nuestra realidad en el siglo XXI. Las otras dos son el fortalecimiento chino y el inicio de la decadencia norteamericana. La disolución de &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=21686">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-216870" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2012/01/urss3-1.jpg?w=300"></div></div></td></tr></table><div><strong>Higinio Polo</strong></div>
<p style="text-align:justify;"><a href="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2012/01/urss3-1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-21687" title="urss3-1" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2012/01/urss3-1.jpg?w=300" alt="" width="300" height="197" /></a>La desaparición de la <strong>Unión Soviética</strong> es una de las tres cuestiones clave que explican nuestra realidad en el siglo XXI. Las otras dos son el fortalecimiento chino y el inicio de la decadencia norteamericana. La disolución de la URSS se precipitó en el clima de crisis y enfrentamientos que se apoderaron de la vida soviética en los últimos años del gobierno de <strong>Gorbachov</strong>,<span id="more-21686"></span> quien aunque encabezó un inaplazable proceso de renovación (en su inicio, reclamando el retorno al leninismo), impulsó una desastrosa gestión de gobierno y una torpe acción política que agravó la crisis y facilitó la acción de los opositores al sistema socialista. Las disputas entre <strong>Yeltsin</strong> y Gorbachov, el premeditado y precipitado desmantelamiento de las estructuras soviéticas y de la organización del <strong>Partido Comunista</strong> fueron acompañadas de reivindicaciones nacionalistas, que se iniciaron en Armenia y se extendieron como una mancha de aceite por otras repúblicas de la Unión, mientras la crisis económica se agravaba, los abastecimientos escaseaban y los lazos económicos entre las diferentes partes de la Unión empezaban a resentirse. Los problemas a los que se enfrentaba Gorbachov eran muchos, y su gestión los empeoró: la aspiración a una mayor libertad, frente al autoritarismo soviético, y un explosivo cóctel de malas cosechas, inflación desbocada, caída de la producción industrial, desabastecimiento de alimentos y medicinas, escasez de materias primas, una reforma monetaria impulsada por el incompetente Valentín Pávlov en enero de 1991, junto con las ambiciones personales de muchos dirigentes políticos, además de los desajustes de la economía socialista y del encaje de la nueva economía privada, aumentaron el malestar de la población.</p>
<p style="text-align:justify;">En mayo de 1990, Yeltsin se había convertido en presidente del parlamento (Sóviet supremo) de la <strong>Federación Rusa</strong> anunciando el propósito de declarar la soberanía de la república rusa, contribuyendo así al aumento de la tensión y de las presiones rupturistas que ya enarbolaban los dirigentes de las repúblicas bálticas. Poco después, en junio de 1990, el congreso de diputados ruso aprobó una “declaración de soberanía”, que proclamaba la supremacía de las leyes rusas sobre las soviéticas. Era un torpedo en la línea de flotación del gran buque soviético. Sorprendentemente, la declaración fue aprobada por 907 diputados a favor y sólo 13 votaron en contra. El 16 de junio, el parlamento ruso, a propuesta de Yeltsin, anuló la función dirigente del Partido Comunista. Egor Ligachov, uno de los dirigentes contrarios a Yeltsin y a la deriva de Gorbachov, declaraba que el proceso que se estaba siguiendo era muy peligroso y llevaba al “desmoronamiento de la URSS”. Eran palabras proféticas. Yeltsin, ya liquidada la Unión, convirtió en 1992 esa fecha en fiesta nacional rusa, mientras que, con justicia, los comunistas la consideran hoy un “día negro” para el país.</p>
<p style="text-align:justify;">Las tensiones nacionalistas jugaron un importante papel en la destrucción de la URSS; a veces, con oscuras operaciones que la historiografía aún no ha abordado con rigor. Un ejemplo puede bastar: el 13 de enero de 1991 hubo una matanza ante la torre de la televisión en Vilna, la capital lituana. Trece civiles y un militar del KGB resultaron muertos, y la prensa internacional tildó lo ocurrido de “brutal represión soviética”, como titularon muchos periódicos. El presidente norteamericano, George Bush, criticó la actuación de Moscú, y Francia y Alemania, así como la OTAN, pronunciaron duras palabras de condena: el mundo quedó horrorizado por la violencia extrema del gobierno soviético, enfrentado al gobierno nacionalista lituano que controlaba en ese momento el <em>Sajudis</em>, dirigido por Vytautas Landsbergis. Siete días después, el 20 de enero, una masiva manifestación en Moscú exigía la dimisión de Gorbachov, mientras Yeltsin le acusaba de incitar los odios nacionalistas, acusación a todas luces falsa. Una oleada de protestas contra Gorbachov y el PCUS, y en solidaridad con los gobiernos nacionalistas del Báltico, sacudió muchas ciudades de la Unión Soviética.</p>
<p style="text-align:justify;">Sin embargo, ahora sabemos que, por ejemplo, Audrius Butkevičius, miembro del <em>Sajudis</em> y responsable de seguridad en el gobierno nacionalista lituano, y después ministro de Defensa, se ha pavoneado ante la prensa de su papel en la preparación de esos acontecimientos, forzados con el objetivo de desprestigiar al Ejército soviético y al KGB: ha llegado a reconocer que sabía que se producirían víctimas ese día ante la torre de la televisión, y sabemos también ahora que los muertos fueron alcanzados por francotiradores apostados en los tejados de los edificios y que no recibieron disparos desde una trayectoria horizontal, como correspondería si hubieran sido atacados por las tropas soviéticas que estaban ante la entrada de la torre de televisión. Butkevičius reconoció años después de los hechos que miembros del DPT (Departamento de Protección del Territorio, el embrión del ejército creado por el gobierno nacionalista) apostados en la torre de la televisión, dispararon a la calle. No se trata de desarrollar una teoría conspiratoria de la caída de la URSS, pero las provocaciones y los planes desestabilizadores existieron. También las tensiones nacionalistas, por lo que esas provocaciones actuaron sobre un terreno abonado, excitando la pasión y los enfrentamientos.</p>
<p style="text-align:justify;">En marzo de 1991 tuvo lugar el referéndum sobre la conservación de la URSS, en ese clima de pasiones nacionalistas. Los gobiernos de seis repúblicas se negaron a organizar la consulta (las tres bálticas, que ya habían declarado su independencia, aunque no era efectiva; y Armenia, Georgia y Moldavia), pese a lo cual el ochenta por ciento de los votantes soviéticos participaron, y los resultados dieron unos porcentajes del 76’4 de partidarios de la conservación y del 21’4 que votaron negativamente, cifras que incluyen las repúblicas donde el referéndum no se convocó. El aplastante resultado favorable al mantenimiento de la URSS fue ignorado por las fuerzas que trabajaban por la ruptura: por los nacionalistas y por los “reformadores”, que ya controlaban buena parte de las estructuras de poder, como las instituciones rusas. Yeltsin, como presidente del parlamento ruso, desarrollaba un doble juego: no se oponía públicamente al mantenimiento de la Unión, pero conspiraba activamente con otras repúblicas para destruirla. De hecho, una de las razones, si no la más importante, de la convocatoria del referéndum de marzo de 1991 fue el intento del gobierno central de Gorbachov de limitar la voracidad de los círculos de poder de algunas repúblicas y, sobre todo, de frenar la alocada carrera de Yeltsin hacia el fortalecimiento de su propio poder, para lo que necesitaba la destrucción del poder central representado por Gorbachov y el gobierno soviético. Sin olvidar que, en el clima de confusión y descontento, la demagogia de Yeltsin consiguió muchos seguidores.</p>
<p style="text-align:justify;">Así, antes del intento de golpe de Estado del verano de 1991, Yeltsin reconoció en julio la independencia de Lituania, en una clara provocación al gobierno soviético que Gorbachov fue incapaz de responder. Los dirigentes de las repúblicas querían consolidar su poder, sin tener que dar cuentas al centro federal, y para eso necesitaban la ruptura de la Unión Soviética. Un sector de los partidarios del mantenimiento de la URSS facilitó con su torpeza el avance de las posiciones de la tácita coalición entre nacionalistas y “reformadores” liberales, que recibían, además, el apoyo de los partidarios del sector de economía privada que prosperó bajo Gorbachov, e incluso del mundo de la delincuencia, que olfateaba la posibilidad de conseguir magníficos negocios, por no hablar de los dirigentes del PCUS, como Alexander Yakovlev, que trabajaban activamente para destruir el partido. La víspera del día fijado para la firma del nuevo tratado de la Unión, los golpistas irrumpieron con un denominado <em>Comité estatal para la situación de emergencia en la URSS</em>. El comité contaba con el vicepresidente Guennadi Yanáev, el primer ministro Pávlov; el ministro de Defensa, Yázov; el presidente del KGB, Kriuchkov, el ministro del Interior, Boris Pugo, y otros dirigentes, como Baklánov, y Tiziakov. El fracaso del golpe de agosto de 1991, impulsado por sectores del PCUS contrarios a la política de Gorbachov, sirvió de detonante para la contrarrevolución y alentó a las fuerzas que propugnaban, sin formularlo todavía, la disolución de la URSS.</p>
<p style="text-align:justify;">La improvisación de los golpistas, pese a contar con el responsable del KGB y del ministro de Defensa, llegó al extremo de anunciar el golpe ¡antes de poner en movimiento las tropas que supuestamente les apoyaban!; ni siquiera cerraron los aeropuertos ni tomaron los medios de comunicación, ni detuvieron a Yeltsin y otros dirigentes <em>reformistas</em>, y la prensa internacional pudo moverse a su antojo. Los servicios secretos norteamericanos confirmaron la increíble improvisación del golpe, y la ausencia de importantes movimientos de tropas que pudiesen apoyarlo. De hecho, la desaforada torpeza de los golpistas se convirtió en la principal baza de los sectores anticomunistas que acabaron con la URSS: aunque pretendiesen lo contrario, su acción, como la de Gorbachov, facilitó el camino a los partidarios de la restauración capitalista.</p>
<p style="text-align:justify;">Tras el fracaso del golpe, Yeltsin volvió a adelantarse: el 24 de agosto reconocía la independencia de Estonia y Letonia. Y no fue sólo Yeltsin quien inició los pasos para la prohibición del comunismo: también Gorbachov, incapaz de hacer frente a las presiones de la derecha. El 24 de agosto de 1991, Gorbachov anunciaba su dimisión como secretario general del PCUS, la disolución del comité central del partido, y la prohibición de la actividad de las células comunistas en el ejército, en el KGB, en el ministerio del interior, así como la confiscación de todas sus propiedades. El PCUS quedaba sin organización ni recursos. No había frenos para la revancha anticomunista. Yeltsin ya había prohibido todos los periódicos y publicaciones comunistas. La debilidad de Gorbachov era ya evidente, hasta el punto de que Yeltsin, presidente de la república rusa, era capaz de imponer ministros de su confianza al propio presidente soviético en los ministerios de Defensa e Interior, claves en la crítica situación del momento. Yeltsin ya había prohibido al PCUS en Rusia e incautado sus archivos (de hecho, esos archivos eran los centrales del partido comunista), y otras repúblicas lo imitaron (Moldavia, Estonia, Letonia y Lituania se apresuraron a prohibir el partido comunista y pedir a Estados Unidos apoyo para su independencia), mientras el “reformista” alcalde de Moscú incautaba y sellaba los edificios comunistas en la capital. Por su parte, Kravchuk anunciaba el 24 de agosto su abandono de sus cargos en el PCUS y en el Partido Comunista de Ucrania. Yeltsin, que contaba con un importante apoyo social, se abstenía cuidadosamente de revelar su propósito de restaurar el capitalismo.</p>
<p style="text-align:justify;">La desenfrenada carrera hacia el desastre siguió durante los meses finales de 1991. El referéndum celebrado en Ucrania el 1 de diciembre de 1991, contaba con el control del <em>aparato</em> de Kravchuk, el hasta hacía unos meses secretario comunista de la república, reconvertido en nacionalista, adalid de la independencia ucraniana. Tras el resultado, al día siguiente, Kravchuk anunció su negativa a firmar el Tratado de la Unión con el resto de repúblicas soviéticas. Kravchuk era el prototipo del perfecto oportunista, presto a adoptar cualquier ideología para conservar su papel: en agosto de 1991, con el intento de golpe contra Gorbachov, no dejó clara su posición, ni apoyó a Yeltsin ni a Gorbachov, pero tras el fracaso adoptó una posición nacionalista, abandonó el partido comunista, y se lanzó a reclamar la independencia de Ucrania. Era un profesional del poder, que intuyó los acontecimientos, y, si había sido elegido presidente del parlamento ucraniano en 1990 por los diputados comunistas, tras el fracaso del golpe, abandonó las filas comunistas. Así, todo se precipitaba. Si unos meses antes, el 17 de marzo de 1991, la población ucraniana había respaldado mayoritariamente la conservación de la URSS (un 83 % votó a favor, y apenas un 16 % en contra) la masiva campaña del poder controlado por Kravchuk consiguió el milagro de que, ocho meses después, la población ucraniana respaldase la declaración de independencia del parlamento por un 90 %, con una participación del 84 %.</p>
<p style="text-align:justify;">Yeltsin anunció, como pretexto, que si Ucrania no firmaba el nuevo tratado de la Unión, tampoco lo haría Rusia: era la voladura descontrolada de la URSS. Detrás, había un activo trabajo occidental: dos días después del referéndum ucraniano del día 1 de diciembre, Kravchuk hablaba con Bush sobre el reconocimiento norteamericano de la independencia: aunque Washington mantenía la cautela oficial para no enturbiar las relaciones con Moscú, su diplomacia y sus servicios secretos trabajaban esforzadamente apoyando a las fuerzas rupturistas. También Hungría y Polonia, convertidos ya en países satélites de Washington, reconocieron a Ucrania. Yeltsin hizo lo propio, lanzado ya a la destrucción de la URSS. De inmediato, se puso en marcha el plan para disolver la Unión Soviética, en una operación protagonizada por Yeltsin<strong>, </strong>Kravchuk y el bielorruso Shushkévich el 8 de diciembre de 1991, que se reunieron en la residencia de Viskulí, en la reserva natural de Belovézhskaya Puscha, de Bielorrusia, donde proclamaron la disolución de la URSS y se apresuraron a informar a George Bush para obtener su aprobación. Faltan muchos aspectos por investigar de esa operación, aunque los protagonistas que viven, como Shushkévich, insisten en que no estaba preparada de antemano la disolución de la URSS y que fue decidida sobre la marcha. El presidente bielorruso fue el encargado de informar del acuerdo a un Gorbachov impotente y superado por los acontecimientos, que sabía que iba a celebrarse la reunión de Viskulí, y le hizo partícipe, además, de que a George Bush le había gustado la decisión. La rápida sucesión de acontecimientos, con la firma en Alma-Ata, el 21 de diciembre, por parte de once repúblicas soviéticas del acta de creación de la CEI y la dimisión de Gorbachov cuatro días después, con la simbólica retirada de la bandera roja soviética del Kremlin, marcaron el final de la Unión Soviética.</p>
<div id="attachment_21688" style="width: 478px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2012/01/nyt_caida-urss.jpg"><img class="size-full wp-image-21688" title="nyt_caida-urss" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2012/01/nyt_caida-urss.jpg" alt="" width="468" height="385" /></a><p class="wp-caption-text">La noticia en &quot;The New York Times&quot;</p></div>
<p style="text-align:justify;">En una disparatada carrera de reclamaciones nacionalistas, muchas fuerzas políticas que habían crecido al amparo de la <em>perestroika</em> reclamaban soberanía e independencia, argumentando que su república iniciaría un nuevo camino de prosperidad y progreso, sin las supuestas hipotecas que comportaba la pertenencia a la Unión Soviética. Desde el Cáucaso hasta las repúblicas bálticas, pasando por Ucrania, Bielorrusia y Moldavia, con la excepción de las repúblicas centroasiáticas, la mayoría de los protagonistas del momento se apresuraron a romper los lazos soviéticos… para apoderarse del poder en sus repúblicas. Una alianza tácita entre sectores nacionalistas y liberales (que supuestamente iban a alumbrar la libertad y la prosperidad), viejos disidentes, altos funcionarios del Estado y directores de fábricas y combinados industriales, oportunistas del PCUS, dirigentes comunistas reconvertidos a toda prisa para mantener su estatus (Yeltsin ya lo había hecho, y le siguieron Yakovlev, Kravchuk, Shushkévich, Nazarbáyev, Aliev, Shevardnadze, Karimov, etc), sectores comunistas desorientados, y ambiciosos jefes militares dispuestos a todo, incluso a traicionar sus juramentos, para mantenerse en el escalafón o para dirigir los ejércitos de cada república, confluyeron en el esfuerzo de demolición de la URSS.</p>
<p style="text-align:justify;">Con todo el poder en sus manos, y con el partido comunista desarticulado y prohibido, Yeltsin y los dirigentes de las repúblicas se lanzaron al cobro del botín, a la privatización salvaje, al robo de la propiedad pública. No hubo freno. Después, para aplastar la resistencia por la deriva capitalista, llegaría el golpe de Estado de Yeltsin en 1993, inaugurando la <em>vía militar al capitalismo</em>, la sangrienta matanza en las calles de Moscú, el bombardeo del Parlamento (algo inaudito en la Europa posterior a 1945, que horrorizó al mundo pero que fue apoyado por los gobiernos de Washington, París, Berlín y Londres), y, finalmente, la manipulación y el robo de las elecciones de 1996 en Rusia, que fueron ganadas por el candidato del Partido Comunista, Guennadi Ziuganov.</p>
<p style="text-align:justify;">La destrucción de la URSS convirtió a millones de personas en pobres, destruyó la industria soviética, desarticuló por completo la compleja red científica del país, arrasó la sanidad y la educación públicas, y llevó al estallido de guerras civiles en distintas repúblicas, muchas de las cuales cayeron en manos de sátrapas y dictadores. Es cierto que existía una evidente insatisfacción entre una parte importante de la población soviética, que hundía sus raíces en los años de la represión stalinista y que se agudizó por el obsesivo control de la población, y, aún más, por la desorganización progresiva y la falta de alimentos y suministros que caracterizó los últimos años bajo Gorbachov, pero la disolución empeoró todos los males. Esa parte de la población estaba predispuesta a creer incluso las mentiras que recorrían la URSS, recogidas a veces de los medios de comunicación occidentales.</p>
<p style="text-align:justify;">En los análisis y en la historiografía que se ha ido construyendo en estos veinte años, ha sido un lugar común interrogarse sobre las razones de la falta de respuesta del pueblo soviético ante la disolución de la URSS. Veinte años después, la visión de conjunto es más clara: la agudización de la crisis paralizó buena parte de las energías del país, las disputas nacionalistas situaron el debate en las supuestas ventajas de la disolución de la Unión (¡todas las repúblicas, incluso la rusa, o, al menos sus dirigentes, proclamaban que el resto se aprovechaba de sus recursos, fuesen los que fuesen, agrícolas o mineros, industriales o de servicios, y que la separación supondría la superación de la crisis y el inicio de una nueva prosperidad!), y la ambición política de muchos dirigentes (nuevos o viejos) pasaba por la creación de nuevos centros de poder, nuevas repúblicas. Además, nadie podía organizar la resistencia porque los principales dirigentes del Estado encabezaban la operación de desmantelamiento, por activa, como Yeltsin, o por pasiva, como Gorbachov, y el partido comunista había sido prohibido y sus organizaciones desmanteladas. El PCUS se había confundido durante años con la estructura del Estado, y esa condición le daba fuerza, pero también debilidad: cuando fue prohibido, sus millones de militantes quedaron huérfanos, sin iniciativa, muchos de ellos expectantes e impotentes ante los rápidos cambios que se sucedían.</p>
<p style="text-align:justify;">En el pasado, esos dirigentes oportunistas (como Yeltsin, Aliev, Nazarbáyev, presidente de Kazajastán desde la desaparición de la URSS, cuya dictadura acaba de prohibir la actividad del nuevo Partido Comunista Kazajo) tenían que actuar en un marco de partido único en la URSS y bajo unas leyes y una constitución que les forzaban a desarrollar una política favorable a los intereses populares. El colapso de la Unión mostró su verdadero carácter, convirtiéndose en los protagonistas del saqueo de la propiedad pública, y configurando regímenes represivos, dictatoriales y populistas… que recibieron la inmediata comprensión de los países capitalistas occidentales. En una siniestra ironía, los dirigentes que protagonizaron el mayor robo de la historia eran presentados por la prensa rusa y occidental como “progresistas” y “renovadores”, mientras que quienes pretendían salvar la URSS y mantener las conquistas sociales de la población eran presentados como “conservadores” e “inmovilistas”. Esos <em>progresistas </em>se lanzarían después a una desenfrenada rapiña de la propiedad pública, robando a manos llenas, porque los “libertadores” y “progresistas” iban a pilotar la mayor estafa de la historia y una matanza de dimensiones aterradoras, no sólo por el bombardeo del Parlamento, sino porque esa operación de ingeniería social, la privatización salvaje, ha causado la muerte de millones de personas.</p>
<p style="text-align:justify;">Un aspecto secundario para el asunto que nos ocupa, pero relevante por sus implicaciones para el futuro, es la cuestión de quién ganó con la desaparición de la URSS. Desde luego, no lo hizo la población soviética, que, veinte años después, sigue por debajo de los niveles de vida que había alcanzado con la URSS. Tres ejemplos bastarán: Rusia tenía ciento cincuenta millones de habitantes, y ahora apenas tiene ciento cuarenta y dos; Lituania, que contaba en 1991 con tres millones setecientos mil habitantes, apenas alcanza ahora los dos millones y medio. Ucrania, que alcanzaba los cincuenta millones, hoy apenas tiene cuarenta y cinco. Además de los millones de muertos, la esperanza de vida ha retrocedido en todas las repúblicas. La desaparición de la URSS fue una catástrofe para la población, que cayó en manos de delincuentes, de sátrapas, de ladrones, muchos de ellos reconvertidos ahora en “respetables empresarios y políticos”. Estados Unidos se apresuró a cantar victoria, y todo parecía indicar que había sido así: su principal oponente ideológico y estratégico había dejado de existir. Pero, si Washington ganó entonces, su desastrosa gestión de un mundo unipolar dio inicio a su propia crisis: su decadencia, aunque relativa, es un hecho, y su repliegue militar en el mundo se acentuará, pese a los deseos de sus gobernantes.</p>
<p style="text-align:justify;">Veinte años después, la Unión Soviética sigue presente en la memoria de los ciudadanos, tanto entre los veteranos como entre las nuevas generaciones. Olga Onóiko, una joven escritora de veintiséis años que ha ganado el prestigioso premio <em>Debut</em>, afirmaba (con una ingenuidad que también revela la conciencia de una gran pérdida) hace unos meses: “la Unión Soviética se aparece en mi mente como un país grande y hermoso, un país soleado y festivo, el país de ensueño de mi infancia, con un claro cielo azul y banderas rojas ondeando”. Por su parte, Irina Antónova, una excepcional mujer de ochenta y nueve años, directora en ejercicio del célebre Museo Pushkin de Moscú, añadía: “La época de Stalin fue un momento duro para la cultura y para el país. Pero también he visto cómo mucho después se perdió un gran país de una manera involuntaria e innecesaria. […] A veces me digo que sólo quiero irme al otro mundo después de haber vuelto a ver el brote verde de algo nuevo, algo realmente nuevo. Un Picasso que transforme esta realidad desde el arte, desde la belleza y la emoción humana. Pero la cultura de masas ha devorado todo. Ha bajado nuestro nivel. Aunque pasará. Es sólo una mala época. Y sobreviviremos a ella”. (Fuente: <em>El Viejo Topo</em>, tomado de <a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=142726" target="_blank"><em>Rebelión</em></a>)</p>
<p style="text-align:justify;">Artículos relacionados:</p>
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		<title>El honor de un abrazo ( video)</title>
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		<pubDate>Wed, 31 Aug 2011 17:19:30 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-165670" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/08/hojilla-redimensionado.png?w=300"></div></div></td></tr></table><p style="text-align:justify;"><a href="http://www.youtube.com/watch?v=IU-F_FCw-Jw"><img class="alignleft size-medium wp-image-16567" title="Hojilla.redimensionado" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/08/hojilla-redimensionado.png?w=300" alt="" width="300" height="162" /></a>El periodista Mario Silva, ha leído en su popular programa <em>La Hojilla,</em> de<em> Venezolana de Televisión</em> el post de <em>La pupila insomne &#8220;</em><a href="../2011/08/28/es-pablo-milanes-no-mijail-gorbachov/" target="_blank">Es Pablo Milanés, no Mijail Gorbachov&#8221;. </a></p>
<p style="text-align:justify;">Silva nos ha hecho el honor de leer el citado texto <span id="more-16566"></span>luego de comentar y desmentir<a title="Enemigo rumor" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2011/08/31/enemigo-rumor/"> los rumores </a><a title="Enemigo rumor" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2011/08/31/enemigo-rumor/">sobre Fidel</a><a title="Enemigo rumor" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2011/08/31/enemigo-rumor/"> alentados por medios de la derecha venezolana, </a>y además nos ha enviado un abrazo que reciprocamos con toda gratitud. Aprovecho también para agradecer a todos los que sistemáticamente reproducen posts de <em>La pupila..</em>. en numerosos espacios dentro y fuera de Internet.</p>
<p style="text-align:justify;">Aquí les dejamos el video con el fragmento de <em>La Hojilla</em> que un amigo nos hizo llegar a través de la red social <em>Twitter</em>.</p>
<p style="text-align:justify;">[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=IU-F_FCw-Jw]</p>
<p style="text-align:justify;"><a href="../2011/08/28/es-pablo-milanes-no-mijail-gorbachov/" target="_blank"><br />
</a></p>
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		<title>En busca del Gorbachov cubano</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Nov 2010 18:12:25 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160;Iroel Sánchez En su libro La caída del imperio del mal, uno de los más célebres “disidentes” soviéticos para Occidente durante la Guerra Fría, y también uno de los más críticos analistas de los efectos de la Perestroika en la &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=4341">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-43420" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2010/11/time_gorbachov.jpg"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><strong>Iroel Sánchez</strong></h5>
<div id="attachment_4342" style="width: 204px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2010/11/time_gorbachov.jpg"><img class="size-full wp-image-4342" title="time_gorbachov" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2010/11/time_gorbachov.jpg" alt="Mijaíl Gorbachov en la portada de la revista TIME" width="194" height="256" /></a><p class="wp-caption-text">Mijaíl Gorbachov en la portada de la revista TIME</p></div>
<p style="text-align:justify;">En su libro <em>La caída del imperio del mal,</em> uno de los más célebres “disidentes” soviéticos para Occidente durante la Guerra  Fría, y también uno de los más críticos analistas de los efectos de la <em>Perestroika</em> en la antigua URSS, Alexander Zinoviev, afirma:</p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;">“Uno de los efectos más poderosos utilizados por Occidente para lograr la disgregación de la sociedad soviética  fue la vanidad de los ciudadanos soviéticos. Yo la llamaría tentación de notoriedad, en la que cayeron con asombrosa ligereza y decisión muchas personalidades influyentes. Occidente aprovechó esta debilidad de los políticos soviéticos y de las personalidades de la cultura, al igual que los<span id="more-4341"></span> colonizadores y conquistadores occidentales supieron aprovechar la debilidad de los indígenas americanos por las bebidas alcohólicas. Dejaban que los indios se alcoholizaran y luego conquistaban enormes territorios e inmensas riquezas a cambio de «agua de  fuego».</p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;">“Los primeros que picaron en el anzuelo de la notoriedad fueron los disidentes soviéticos, seguidos de los hombres de la cultura y los deportistas. Los burócratas del partido y el estado no tardaron en envidiar su «fama mundial», y se arrojaron sobre el «agua de  fuego» de la fama apartando a codazos a los disidentes, críticos con el régimen, escritores, músicos y muchos otros cuyos nombres, hasta entonces, salían en los medios de comunicación occidentales. Los burócratas aventajaron a los que les habían precedido, arrancándoles la bandera del antisovietismo y el anticomunismo. Mijaíl Gorbachov, jefe del estado soviético y del PCUS, fue el campeón de esta lucha por el «agua de  fuego»  de la notoriedad, distinguido por su traición sin precedentes con toda clase de honores y títulos, como el de «hombre del año» e incluso «de la década». Por este auténtico auge de su fama en Occidente, Gorbachov habría traicionado no sólo a su pueblo sino a toda la humanidad&#8230; En realidad eso fue lo que hizo con sus aliados en Europa y otras regiones del mundo. Otros Judas soviéticos de alto copete siguieron los pasos de Gorbachov: Yakovlev, Shevardnadze, Yeltsin,… El afán desenfrenado de cosechar elogios y notoriedad en Occidente llegó a ser el principal acicate de los reformadores soviéticos.”</p>
<p style="text-align:justify;">Por eso, me hacen sonreír los <a href="http://www.elpais.com/articulo/internacional/Partido/Comunista/cubano/fijara/alcance/reforma/economica/elpepiint/20101110elpepiint_9/Tes">grandes medios de prensa cuando insisten</a> en convertir la “<a href="http://www.cubadebate.cu/especiales/2010/05/17/actualizar-nuestro-modelo-economico-preservando-los-principios-de-justicia-del-socialismo/">actualización del modelo de gestión de la economía cubana</a>” en “reformas”, y hablan de “las resistencias internas dentro del aparato partidista”. Sólo lanzan sus azuelos en busca del Gorbachov cubano. Suponen en la dirección revolucionaria una ingenuidad incompatible con más de cincuenta años de enfrentamiento victorioso al país más poderoso del planeta. “Si nos elogiaran, entonces sí tendríamos motivos para preocuparnos.”, dijo el presidente cubano Raúl Castro, en su <a href="http://www.cubadebate.cu/noticias/2010/08/01/raul-castro-la-unidad-es-nuestra-arma-estrategica/">intervención del 1 de agosto de 2010 ante la Asamblea Nacional del Poder Popular</a>. Pero los<a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2010/08/26/libertad-de-prensa-vigilancia-y-propiedad/"> dueños del de «agua de  fuego» </a>perseveran, no pueden hacer otra cosa que suponer en los demás sus propias debilidades.</p>
<p>Artículos relacionados  en <a href="../2010/11/18/2010/11/17/2010/11/15/2010/11/15/2010/11/11/"><em>La    pupila insomne</em></a>:</p>
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<li><a title="Enlace permanente a Congreso y Conferencia del Partido Comunista  de Cuba en 2011" rel="bookmark" href="../2010/11/18/2010/11/17/2010/11/08/3635/">Congreso y Conferencia del Partido  Comunista de Cuba en 2011</a></li>
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</ul>
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		<title>¿Para quién trabajan los asesores? (Parte II)</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Aug 2010 13:26:34 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-3140" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2010/08/felipegonzalezreagan.jpg"></div></div></td></tr></table><h5><strong>Iroel Sánchez</strong></h5>
<div id="attachment_314" style="width: 177px" class="wp-caption alignright"><a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2010/08/felipegonzalezreagan.jpg"><img class="size-full wp-image-314" title="FelipegonzalezReagan" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2010/08/felipegonzalezreagan.jpg" alt="Felpie González junto a Ronald Reagan" width="167" height="167" /></a><p class="wp-caption-text">Felpie González junto a Ronald Reagan.      Foto: El País</p></div>
<p>Uno de los aspectos más inquietantes de la película <em>The ghost writer</em> , de Roman Polanski, se deriva de la idea de que las decisiones del primer ministro de una importante nación occidental puedan estar  determinadas por el hecho de haber sido reclutado por la CIA desde sus años de estudiante universitario. Como pasa siempre con el buen arte, el filme de Polanski deja en nosotros preguntas y reflexiones  que perdurarán mucho después de haberlo visto. Esas son las que afloran al escuchar las declaraciones realizadas por <a href="http://www.cubadebate.cu/especiales/2010/08/09/entrevistan-a-fide-periodistas-venezolanos/">Fidel a los periodistas venezolano</a>s, acerca del papel de “asesor” del último presidente soviético Mijáil Gorbachov, desempeñado por el ex jefe del gobierno español, Felipe González.</p>
<p><span id="more-313"></span></p>
<p>En el libro <em>La CIA en España, </em>del investigador Alfredo Grimaldos, se documentan varios hechos de la trayectoria de quien fuera uno de los principales beneficiarios de la llamada “transición” española. Se relata su asistencia al congreso del PSOE de 1974 en Suresnes, Francia, con pasaporte confeccionado por el SECED (servicio de información  franquista) y escoltado por oficiales de esa institución. Es en ese evento, donde -según se testimonia en la investigación- había más oficiales franquitas que participantes, en el que el entonces joven abogado sevillano es electo Secretario General. Cuenta en el libro un capitán del CESED que después de volver González de Francia un comisario de Sevilla que lo detuvo “se llevó una bronca tremenda y tuvo que soltarle enseguida”. Otro ex oficial franquista relata: “la dictadura propició el resurgir del PSOE para ahogar al PCE” (Partido Comunista de España). El Congreso de Suresnes se había celebrado sólo seis meses después de estallar la “Revolución de los Claveles” en Portugal, con un marcado protagonismo del Partido Comunista, hecho que había disparado las alarmas de los norteamericanos, que no estaban dispuestos a permitir una situación similar en España.</p>
<p>Afirma Grimaldos en su obra: “Los delegados que asisten al Congreso de Suresnes representan, oficialmente, a tres mil militantes del interior, pero, en realidad, esa cifra es menos de la mitad. Durante los últimos años del franquismo, el PSOE es poco más que una sigla. El mayor peso de la resistencia lo han llevado los comunistas. En definitiva, lo que ocurre en Suresnes es una refundación del partido creado por Pablo Iglesias, con el modelo portugués como telón de fondo. En el país vecino no existía ni un partido socialista histórico y hubo que inventar uno.”</p>
<p>González, ya en la dirección del PSOE, con el apoyo de los norteamericanos y la socialdemocracia alemana logra aislar a los comunistas en las negociaciones de la “transición”. En el XXVII congreso de 1979, impone que se elimine el término “marxismo” de los estatutos del partido. En 1983 -luego de ser electo en 1982 jefe del gobierno- apoya la estrategia de despliegue de misiles en Europa impulsada por Ronald Reagan y Margaret Thatcher, y en 1986 promueve la adhesión española a la OTAN. Esto último constituía un cambio radical en las posiciones del PSOE, que, en su XVII Congreso de 1976, había proclamado “a la OTAN, de entrada no”.</p>
<p>En relación con la OTAN, Javier Solana, cercano colaborador de González, quien fue sucesivamente, Ministro de Cultura, portavoz del gobierno y Ministro de Asuntos Exteriores, acumula el vuelco más espectacular. Solana pasó del “a la OTAN de entrada, no”, a ser el secretario general de la Alianza Atlántica durante la agresión a Yugoslavia, por lo cual fue <a href="http://www.nnc.cubaweb.cu/kosovo/kos2176.htm">declarado unánimemente por el parlamento ruso, en 1997, “criminal de guerra</a>”. En el año 2006, como alto representante para la política exterior y de seguridad de la Unión Europea, justificó los más de mil vuelos ilegales de la CIA en Europa como parte de la “guerra contra el terrorismo”–asociados a torturas y ejecuciones extrajudiciales- con estas palabras: “Con nuestros aliados norteamericanos compartimos la convicción de que se necesita una acción dura”. Fue Javier Solana el que coordinó en su origen <a href="http://www.cubaperiodistas.cu/columnistas/pascual_serrano/35.html">una de las operaciones de propaganda anticubana</a> a las que más recursos ha dedicado el gobierno norteamericano, la revista <em>Encuentro de la cultura cubana; </em>la presidenta de la fundación del mismo nombre, Anabelle Rodríguez, ha relatado <a href="http://www.cubaencuentro.com/es/cultura/encuentro-una-decada/encuentro-creo-un-terremoto-en-cuba-21005/%28gnews%29/1150862400">en una entrevista cómo Solana la llamó</a> desde su despacho para proponerle el “trabajo”.  En resumen, de tal palo tal astilla, el antiguo ministro de Cultura ha estado a la altura de su jefe, al menos en cuanto a favorecer los intereses de Estados Unidos.</p>
<p>Con semejante hoja de servicios y amigos como Javier Solana, Felipe González <a href="http://www.bicentenario1812.com/contenido.cfm?id=535">ha sido nombrado “embajador para la celebración de los bicentenarios de la independencia de las repúblicas iberoamericanas”</a>, esperemos que no intente asesorarnos…</p>
<p><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2010/08/12/%c2%bfpara-quien-trabajan-los-%e2%80%9casesores%e2%80%9d-parte-i/">Leer Parte I</a></p>
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		<title>¿Para quién trabajan los “asesores”? (Parte I)</title>
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		<pubDate>Thu, 12 Aug 2010 13:10:35 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160;Iroel Sánchez Dos veces surgió la palabra “asesor” en la conversación que sostuviera Fidel con periodistas venezolanos, el domingo 8 de agosto. Los nombres de Joaquín Villalobos y Felipe González, ex Comandante de la guerrilla salvadoreña y ex Secretario General &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=293">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-2940" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2010/08/canvas1.png"></div></div></td></tr></table><p><strong>Iroel Sánchez</strong></p>
<div id="attachment_294" style="width: 122px" class="wp-caption alignright"><a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2010/08/canvas1.png"><img class="size-full wp-image-294 " title="Villalobos" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2010/08/canvas1.png" alt="" width="112" height="168" /></a><p class="wp-caption-text">Joaquín Villalobos</p></div>
<p>Dos veces surgió la palabra “asesor” en la <a href="http://www.cubadebate.cu/especiales/2010/08/09/entrevistan-a-fide-periodistas-venezolanos/">conversación que sostuviera Fidel con periodistas venezolanos</a>, el domingo 8 de agosto. Los nombres de Joaquín Villalobos y Felipe González, ex Comandante de la guerrilla salvadoreña y ex Secretario General del Partido Socialista Obrero Español, respectivamente, fueron los que afloraron lateralmente durante el diálogo. Y no podía ser de otro modo, dado que el objetivo central de dicha entrevista era continuar movilizando a la opinión pública ante los peligros de que se desate una guerra nuclear.</p>
<p>Sobre el salvadoreño, afirmó el líder histórico de la Revolución Cubana: “Me acordaba mucho de Tarek William Saab, de allá de Anzoátegui, que venía, que estuvo en Paquistán, que visitó nuestra brigada, y había leído con indignación cómo se quejaba de que los yanquis le habían enviado a Villalobos, que estudió en la Universidad de Oxford, era el revolucionario. Todo eso se asocia con la muerte de un poeta, un gran poeta allá, que cuando lo acusaban de eso a uno le parecía calumnias, mentiras de las tantas que dicen”, para añadir más adelante: “no era poco mi asombro cuando vi que le estaban enviando a Venezuela, a la Revolución Venezolana, a un gobernador de uno de los estados más ricos de Venezuela, un asesor para que le dijera cómo había que gobernar”.</p>
<p><span id="more-293"></span></p>
<p>En su libro autobiográfico –recién publicado en Cuba- <em>Con sueños se escribe la vida</em>, el actual vicepresidente salvadoreño, Salvador Sánchez Cerén (Comandante <em>Leonel </em>del FMLN) se refiere con dolor al asesinato del poeta Roque Dalton, el 10 de mayo de 1975. Cuenta Sánchez Cerén: “El gran poeta tenía la visión no militarista de construir un gran movimiento popular y fue de los que impulsó en el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) la necesidad de levantar un frente de masas, de este modo chocaba con quienes defendían la necesidad de un enfoque militarista dentro del ERP. En las FPL (Fuerzas Populares de Liberación Farabundo Martí) se valoraba que fue el grupo dirigido por Joaquín Villalobos el que se enfrentó con el pensamiento de Roque y eso llevó a que  dentro del ERP consideraran incorrecta y desviada la posición del poeta, y como todos aquellos que no compartían la visión militarista fue objeto de persecución y asesinato […] no podíamos comprender ni concebir que las diferencias de ideas se resolvieran por la vía de ajusticiar a aquellas personas que pensaban de otra manera”. Uno de los hijos de Roque Dalton, en <a href="http://www.milenio.com/node/436024">recientes declaraciones a un periódico mexicano</a> afirma que “Joaquín Villalobos no es solamente el asesino de mi padre, sino quien levantó la mano a la hora de decidir su asesinato y participó en la ejecución del mismo”.</p>
<p>Terminada la guerra en su país, lejos de laborar en la reconstrucción, Villalobos recibió una beca en Oxford –como menciona Fidel- y con  ese aval es hoy “experto en la solución de conflictos internacionales” y ha asesorado a gobiernos de derecha en México, Colombia y El Salvador en “temas de seguridad”. De acuerdo con su trayectoria de asesino y cómplice de la represión a los movimientos populares, el ex guerrillero aparece habitualmente en el diario español <em>El País</em>, atacando los procesos revolucionarios en América Latina, especialmente a Cuba y Venezuela. Su <a href="http://www.elpais.com/articulo/opinion/Honduras/pulso/fuerzas/elpepiopi/20091007elpepiopi_5/Tes">opinión, publicada en ese periódico, sobre el golpe militar en Honduras</a> es una joya: “El Gobierno <em>de facto</em> representa a una sociedad asustada, no es ni una dictadura real, ni una dictadura potencial.”</p>
<p>El centro de la intriga que Villalobos tejió contra el autor de <em>Taberna y otros lugares, </em>se basaba<em> </em>en acusarlo de ser agente de la CIA. Al cabo de treinta y cinco años, pocos han contribuido  mejor a los objetivos de la agencia norteamericana en América Latina que el extremista de 1975. El fracasado intento de insertarlo en una posición relevante dentro de un país aliado estratégico de Cuba, como Venezuela, no hace sino transparentar ese curriculum.</p>
<p>Por otra parte, el asesorado de Felipe González era nada menos que Mijáil Gorbachov, presidente de la Unión Soviética. González fue mejor recibido en la URSS que Villalobos en la Venezuela bolivariana: “y decía Gorbachov en una de las cartas que lo había visitado Felipe González; bueno, me pintaba a Felipe como el non plus ultra de los socialistas. Yo lo siento mucho, pero yo no pienso así. Y decía:¨ Viene a asesorarnos sobre lo que debemos hacer.¨”, recuerda Fidel.</p>
<p><a href="http://wp.me/p10AwN-53">Leer parte II</a></p>
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