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	<title>La pupila insomne &#187; Lilian Álvarez</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>Las trampas del consumismo</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Sep 2011 15:55:36 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160;Lilian Álvarez El estreno en este verano entre nosotros del filme Habanastation de Ian Padrón y —en el espacio Pasaje a lo desconocido— del documental Comprar, tirar, comprar. La obsolescencia programada, el motor secreto de nuestra sociedad de consumo de &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=17607">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-176080" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/09/consumismo.jpg?w=300"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><strong>Lilian Álvarez</strong></h5>
<p style="text-align:justify;"><a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/09/consumismo.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-17609" title="Consumismo" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/09/consumismo.jpg?w=300" alt="" width="300" height="226" /></a>El estreno en este verano entre nosotros del filme <em> Habanastation</em> de Ian Padrón y —en el espacio Pasaje a lo desconocido— del documental <em> Comprar, tirar, comprar</em>. <em>La obsolescencia programada, el motor secreto de nuestra sociedad de consumo </em> de Cosima Dannoritzer, nos motivan, desde dos ángulos diferentes, a volver sobre el tema del consumismo.</p>
<p style="text-align:justify;"><span id="more-17607"></span>Según algunos estudios, desde 2005 la humanidad ha estado tomando los recursos del planeta a un ritmo mayor al que se pueden renovar.<sup><strong>1 </strong></sup>Esto significa que la Tierra avanza en su deterioro y se acerca un momento en el que simplemente ya no habrá más recursos que utilizar. Todos somos responsables de ello, pero una cuota mayor de responsabilidad la tienen los países desarrollados, no solo por la sobreexplotación real de recursos que han provocado sino por el modo de vida que, aún en estos momentos, conociendo estas realidades, siguen promoviendo.</p>
<p style="text-align:justify;">Se ha dicho que, si todo el mundo viviera como un estadounidense medio, se necesitarían  cuatro planetas y medio<sup><strong>2</strong></sup> para sostener tal modo de vida. En otros cálculos se habla de hasta ocho.<sup><strong>3</strong></sup> De esto resulta una conclusión: este modelo de vida no puede ser generalizado a todas las personas que viven en el mundo, pues nos acercaría, a mayor velocidad, ese colapso que no queremos aún ver ni entender<em>. </em></p>
<p style="text-align:justify;">“El modo americano es divertido”, dice Lisandro Otero, “propone placer, evasión, irresponsabilidad, (&#8230;) una falsa sensación de libertad de acción, una irreal posibilidad de acceso a infinitas opciones, una engañosa creencia en la autonomía del individuo, una fe espuria en las posibilidades mágicas de la transformación de la vida. (…). Por ello las juventudes del mundo desean parecerse a las norteamericanas, vestir como ellos, comer lo mismo, oír y bailar lo que ellos oyen y bailan. (…)  Desafortunadamente buena parte de esa cultura evasiva no contribuye al conocimiento del hombre y propone la frivolidad como programa de vida (…) La imagen engañosa de una dinámica juvenil y moderna —que no existe en inmensas zonas de la vida ordinaria—, arrastra a muchos a ese vértigo embaucador. Cuando los seducidos despiertan descubren la verdad en una pesadilla que no fue imaginada (…) Pero el modo de vida americano hechiza con su imagen a los ingenuos que no desean habitar en la madurez responsable”<sup><strong>4</strong></sup>.</p>
<p style="text-align:justify;">Mientras la ciencia aporta cada vez más elementos acerca del descalabro ecológico, el cine, los videojuegos, la industria del entretenimiento y el <em> marchandising</em> a ello asociado (venta de objetos de todo tipo en este caso basados en sus personajes, películas, temas) se empeñan en la exaltación y difusión de ese modo de vida que asume la posesión de bienes como medida de la felicidad y un esquema de “ganador” y  “perdedor” en la escala social en función del dinero, las propiedades y el éxito en los negocios, ignorando valores humanos o éticos.</p>
<p style="text-align:justify;">En 1955 Víctor Lebow definió el pensamiento consumista norteamericano<sup><strong>5</strong></sup>, imprescindible para el desarrollo económico del sistema.</p>
<p style="text-align:justify;">“Nuestra enorme capacidad productiva demanda que hagamos del consumo nuestro modo de vida, que convirtamos las compras y el acto de usar bienes en rituales, que busquemos la satisfacción espiritual y del ego en el consumo.</p>
<p style="text-align:justify;">“La medida del status social, de la aceptación social, del prestigio deberá estar determinada por nuestros patrones consumistas.</p>
<p style="text-align:justify;">“El significado real de nuestras vidas deberá estar expresado en términos de consumo. Deberá crecer la presión sobre los individuos por conseguir seguridad y aceptación según los estándares sociales, lo que hará que tienda a expresar sus aspiraciones y su individualidad en términos de lo que viste, lo que maneja, lo que come, su casa, su auto, su patrón de alimentación, sus <em> hobbies</em>.</p>
<p>“Estas comodidades y servicios deben ser ofrecidos al consumidor con especial urgencia. No solo debemos generar un ‘cambio forzado’ en los hábitos de consumo, sino que debemos generar también un consumo más ‘costoso’. Necesitamos que las cosas se consuman, se quemen, se rompan, se reemplacen y se desechen a una velocidad cada vez mayor. Necesitamos tener a la gente comiendo, bebiendo, vistiéndose, manejando, viviendo, en un esquema de consumo cada vez más complicado y costoso.” <sup> <strong>6</strong></sup></p>
<p>En 1879, Thomas  Alva Edison creó la primera bombilla o foco eléctrico incandescente que tuvo éxito comercial. A partir de esta conquista, obtenida con la lámpara de filamento de carbono, Edison se ocupó del perfeccionamiento de su invento. Quería crear una bombilla que iluminara el mayor tiempo posible. En 1881 puso a la venta una que duraba 1.500 horas. En 1924 se inventó otra de 2.500 horas. “Diversos empresarios empezaron a plantearse una pregunta inquietante: ¿Qué hará la industria cuando todo el mundo tenga un producto y este no se renueve?”.<sup><strong>7</strong></sup><em> </em>Ya en 1928 una influyente revista advertía que un artículo que no se estropeaba podría ser “una tragedia para los negocios”<em>. </em>Es entonces cuando un poderoso <em> lobby</em>, el cartel Phoebus<sup><strong>8</strong></sup>, presionó para limitar la duración de las bombillas y llegar a un acuerdo entre productores que impidiera la fabricación de aquellas que pudieran ser utilizadas por más de 1.000 horas. “De nada sirvió que en 1953 una sentencia revocara esta práctica, porque se mantuvo. No salió al mercado ninguna de las patentes que duraban más (una, 100.000 horas).<sup><strong>9</strong></sup></p>
<p style="text-align:justify;">En ese escenario, en 1929, el norteamericano Bernard London, propuso definir un periodo de vida para cada producto,<sup><strong>10</strong></sup> lo que animaría a un mayor consumo y a la necesidad de producir más mercancías. Nace así el concepto de ‘obsolescencia programada o planificada’  que no es más que la planificación o programación del fin de la vida útil de un producto o servicio de modo que este se torne obsoleto, no funcional o inservible tras un periodo de tiempo calculado de antemano por el fabricante o empresa de servicios, lo cual exige al consumidor realizar una nueva compra.</p>
<p style="text-align:justify;">Las formas de garantizar esta obsolescencia van desde la utilización de materiales de duración limitada, la salida al mercado de software o hardware incapaces de funcionar en ordenadores o dispositivos electrónicos de modelos anteriores, hasta la introducción de chips en impresoras para predeterminar el número máximo de copias a realizar. También los diseños de los productos apuntan a que, ante la mínima rotura, la única solución sea desecharlos y comprar otro nuevo, no porque no sea posible técnicamente su reparación sino porque, simplemente, no se garantizan los servicios de reparación ni las piezas de repuesto necesarias para ello. Mención especial llevaría la escasa duración de las baterías de diversos productos electrónicos que, al dificultarse su reemplazo, vuelven el producto inservible una vez vencidas.</p>
<p style="text-align:justify;">Años más tarde, el diseñador industrial Clifford Brooks Stevens explica por primera vez en 1954,  un tipo particular de ‘obsolescencia programada’, la llamada ‘obsolescencia percibida’. Este concepto se aleja de elementos tecnológicos propiamente dichos para situar la “necesidad” de compra, en el interior de la mente humana.</p>
<p style="text-align:justify;">La obsolescencia percibida se define como  “el deseo del consumidor de poseer una cosa un poco más nueva, un poco mejor y un poco antes de que sea necesario”.  Es entonces cuando entra a jugar la maquinaria publicitaria. No se trata de obligar al consumidor a cambiar de tecnologías, sino de seducirlo para que sienta la “necesidad” de poseer el último modelo, aunque sus nuevas características sean en la mayoría de las ocasiones totalmente superfluas, o hasta un leve cambio de diseño o color. Esto es muy evidente en la ropa, los zapatos, y otros productos afines cuando se incita a que los cambios sean mucho más frecuentes de acuerdo a las temporadas o en los productos de alta tecnología que ofrecen día a día “mejoras” en cuanto a capacidad y otros elementos secundarios.</p>
<p style="text-align:justify;">¿Por qué, por ejemplo, cambia cada vez más aceleradamente la moda en cuanto al vestuario, o la forma de los zapatos? No porque se descubra que son mejores para la salud, protejan más o menos del calor o el frío, o sean más duraderos. Simplemente, para que se compre más, lo cual es una necesidad para la economía capitalista. Usar un modelo anterior pone en evidencia que el  consumidor no adquirió el producto nuevo, y por tanto, de acuerdo a los valores imperantes en una sociedad consumista, puede ser un indicador de que no tiene recursos suficientes, lo cual lo coloca en una escala inferior.</p>
<p style="text-align:justify;">En el caso de los productos tecnológicos funciona la identificación del comprador con la sobredimensionada capacidad introducida en el producto. La propia industria reconoce que la mayoría de los consumidores compra capacidades que nunca van a llegar a utilizar realmente: un disco duro capaz de guardar una inmensa biblioteca cuando apenas se utilizarán unos 20 libros, decenas de miles de canciones cuando para seleccionarlas, bajarlas y escucharlas no se dispone de tiempo, o un auto súper veloz “todo terreno” que a duras penas se utilizará para ir y volver al trabajo en una ciudad con embotellamientos diarios. Se compra un “estatus”, una imagen, y no un producto.</p>
<p style="text-align:justify;">Como la publicidad pretende ser un arte de persuadir, posee una minuciosa elaboración. “Sus imágenes siempre prometen lo mismo: el bienestar, el confort, la eficacia, la felicidad y el éxito; seducen con una promesa de satisfacción. Los spots venden sueños (…) propagan símbolos y establecen un culto al objeto, no por los servicios prácticos que este puede prestar, sino por la imagen que de sí mismo llegan a obtener los consumidores (…) no venden un lavavajillas, sino confort; no un jabón, sino belleza; no un automóvil, sino prestigio: en cualquier caso, venden <em>standing</em> (nivel de vida)” <sup> <strong>11</strong></sup>.</p>
<p style="text-align:justify;">Según investigaciones cada habitante de EE.UU. es bombardeado con más de 3.000 anuncios cada día, “¿para qué sirven los anuncios si no es para hacernos sentir infelices con lo que tenemos? Así que 3.000 veces al día nos dicen que nuestro cabello está mal, nuestra piel está mal, nuestra ropa está mal, nuestros muebles están mal, nuestros coches están mal, que nosotros estamos mal, pero que todo puede arreglarse si simplemente salimos a comprar”. <sup> <strong>12</strong></sup></p>
<p style="text-align:justify;">Los anuncios presentan ante los ojos agobiados por la cotidianidad “un mundo en perpetuas vacaciones relajado, sonriente (&#8230;) poblado de personajes elegidos, ufanos de la astucia que poseen y dueños al fin del producto milagro que les vuelve hermosos, limpios, felices, libres, sanos, deseados y modernos. Presentan modelos agradables que dan ganas de identificarse con ellos” <sup> <strong>13</strong></sup>. Los anuncios se dirigen a lo más íntimo del individuo, lo menos confesable, explotando sus ansias, frustraciones, vanidades y esperanzas.</p>
<p style="text-align:justify;">Fuera del campo de una sociedad consumista y de la economía de mercado la publicidad en sí misma carecería del menor sentido. Si en sus más remotos orígenes tenía el objetivo de dar a conocer productos y servicios, sus cualidades o beneficios, su larga evolución la sitúa hoy como una inmensa industria tan costosa como dañina, una pieza que perfecciona la cadena del derroche. Por un lado incita constante y agresivamente al consumo superfluo, propaga el culto a la apariencia, la competencia, y promueve estereotipos discriminatorios; por otra parte, sirve de motor impulsor a la adquisición creciente e ilimitada de productos —a comprar y desechar a una velocidad cada vez mayor—. Cada producto nuevo requiere para su fabricación de la utilización de recursos naturales que se agotan y cada producto que se bota supone desechos, en muchísimos casos contaminantes. No alcanzarán los recursos naturales para mantener los niveles de producción ni existirá forma de convivir con los desechos de estas<sup><strong>14</strong></sup>, sin reparar en los gastos millonarios por concepto de publicidad en sí misma (tanto por los medios clásicos: vallas, spots, etc., como la publicidad on line).<sup><strong>15</strong></sup></p>
<p>Es conocido el uso de la sicología para enfocar la publicidad de manera que esta sea eficiente y provoque en el receptor los deseos irreductibles de adquirir el producto. Pero con el avance de las ciencias del cerebro se han abierto las puertas al llamado <em>neuromarketing</em>, un área de estudio relativamente reciente que combina cognociencias y tecnologías de la información. El <em> neuromarketing</em>, más allá del análisis de las reacciones conscientes, permite valorar las respuestas sensomotoras, cognitivas, y emocionales de las personas (consumidores) ante un determinado estímulo. Para ello se utiliza los resultados de electroencefalogramas, la resonancia magnética funcional, la monitorización del ritmo cardíaco, o la conductividad de la piel, junto con otras técnicas como el seguimiento de la mirada y el análisis de la expresión facial. De esta forma se conoce a nivel neuronal y fisiológico las razones que empujan a cada sujeto a preferir  la compra de una determinada marca o producto. Estos estudios han sido aplicados para valorar la eficacia de los anuncios, evaluar los contenidos multimedia, así como las respuestas emocionales y la actividad cognitiva generada en los espectadores, para conocer, por ejemplo,  qué tipo de escenas producen sentimientos de suspenso o sorpresa y las características más interesantes de los videojuegos antes de sacarlos al mercado. Desde el año 2004 empresas norteamericanas dedicadas al <em> neuromarketing</em>, han sido contratadas por grandes multinacionales como Google, Disney, o Coca-Cola.</p>
<p style="text-align:justify;">A todos estos esfuerzos por alentar el consumo insaciable y llegar al acto de compra se unen las opciones de venta a plazos y créditos de todo tipo, todo un entramado de “facilidades” para hacer creer al potencial cliente que es libre en elegir y que ninguna oportunidad está lejos de su alcance.</p>
<p style="text-align:justify;">Pero los blancos principales a los que apuntan los técnicos de <em>marketing</em>, son los adolescentes y jóvenes. Ellos, que aún no han reconocido totalmente su identidad, pueden confundir sus necesidades esenciales. Las incertidumbres y contradicciones propias de la edad y la baja autoestima en otras, los llevan a buscar referentes en la imitación de personajes de televisión y otros modelos generados por la publicidad directa o indirecta. En una edad en que es tan importante el grupo y su opinión, los jóvenes se sienten presionados en ocasiones a adquirir  un producto porque la mayoría de sus compañeros lo usan. De esa manera, pretenden lograr la aceptación y el reconocimiento que no han aprendido quizá a reconocer de acuerdo a otros  valores tales como la amistad, la sensibilidad, el conocimiento, etc. Por otra parte, es lógico que el adolescente o joven, cuyo cuerpo está cambiando, necesite más rápidamente ajustar su vestuario a las nuevas formas de su cuerpo y deseen resultar sexualmente atractivos y llamar la atención para encontrar pareja. Por eso la moda puede resultar para ellos importante. La moda refleja la cultura del país, su idiosincrasia, sus maneras propias; pero una cosa es el vestir como expresión cultural de un pueblo o grupo social y otra la dictadura que imponen los intereses comerciales. La moda en el mundo de hoy ha pasado a ser un mecanismo tiránico con ciclos cada vez más cortos y cuyos dictámenes invaden cada vez más aspectos de la vida. La sobrevaloración de la importancia de la moda por parte de los jóvenes se alimenta en un ansia de ser admirado, pero genera ambición y competitividad. Comienza a no importar como se es como ser humano para centrarse en si eres o no capaz de poseer “lo último” o lo más caro en una carrera que llega a ser discriminatoria y excluyente.</p>
<p style="text-align:justify;">En Cuba, un país sin publicidad, sin centros comerciales “de marca”, sin la inversión directa en nuestros mercados de las grandes transnacionales y con televisión propia, muchos jóvenes y no tan jóvenes son también víctimas de la carrera del consumo. La publicidad llega por muy diferentes vías y el seductor modo de vida plácido e indiferente está presente en las películas, series y otros programas al alcance de todos. Nosotros hemos adoptado, por decisión soberana, un modelo basado en la justicia y la solidaridad y en garantizar una vida digna a cada ciudadano a partir de un uso racional de los recursos de que disponemos. Esta circunstancia de vivir con lo indispensable, en contraste con un mundo “de afuera” que muestra agresivamente sus vidrieras más atractivas, crea conflictos, deformidades, y ha generado en algunos padres la tendencia  dañina  de  intentar dar a sus hijos aquello que ellos no tuvieron, abriendo el paso al egoísmo, la competencia y otros vicios, tema tan bien reflejado en la película <em> Habanastation.</em> Esta carrera  consumista “a lo cubano” empuja a algunas personas humildes, sin recursos, a empeñarse de por vida, por ejemplo, para celebrar una fiesta de 15 en la que la apariencia y la ostentación competitiva suelen ser protagonistas y usurparle el lugar a la diversión, la naturalidad y la alegría que correspondería primar en una fiesta juvenil. Es cierto que no podemos vivir de espaldas al mundo, cada vez más globalizado e interconectado, pero creo debemos inquietarnos al ver cómo crecen en algunos lugares malas copias de afanes y expectativas rechazados ya por nuestros padres por injustos y engañosos. Algo tan sencillo como que la satisfacción personal no puede estar relacionada con la posesión de un objeto material debe ser uno de los primeros aprendizajes.</p>
<p style="text-align:justify;">Un adolescente o joven en nuestra sociedad no debe sentirse superior a nadie por poseer un determinado objeto. Saber del último modelo o de tal marca, o de la vida privada de tal actriz o músico, no es un conocimiento del que pueda nadie sentirse orgulloso, más aún cuando estos conocimientos “exclusivos” van casi siempre acompañados de la mayor ignorancia sobre otros aspectos. Quien crea que en una cadena ascendente de satisfacciones consumistas radica la felicidad, puede consultar las estadísticas que revelan cómo las sociedades ricas y supuestamente desarrolladas, son las que registran mayores casos de depresión, alcoholismo, drogas, crimen y ansiedad. El consumismo es una carrera frenética que no solo en las películas arrastra a las personas  a  situaciones límites y hasta al suicidio, por no poder mantener un nivel de vida acorde a un “estatus” social.</p>
<p style="text-align:justify;">La austeridad y la sencillez, sin embargo, generan creatividad, cooperación, ayuda mutua. Sobran ejemplos en nuestra sociedad  que ha atravesado por periodos críticos: periodo especial, situaciones de desastre natural, que han potenciado estas conductas y cuya práctica, por sobre todas las cosas, es la que nos ha permitido sobrevivir. La responsabilidad y la sensatez en la forma de enfrentar la vida se expresa en conocer la diferencia entre las cosas necesarias y realmente útiles, y las que no, de acuerdo a las condiciones de vida del entorno y a identificarnos con una escala de valores humanos propia de ciudadanos responsables tanto en nuestras relaciones con los demás individuos, como con la naturaleza. Las nuevas generaciones deben estar advertidas de los peligros de asumir una forma de vida indiferente pues probablemente la sociedad futura les situará pruebas mucho más difíciles que las que les tocaron a sus padres.</p>
<p style="text-align:justify;">Mucho hay por hacer en el país, y se está haciendo, para satisfacer las verdaderas necesidades de los ciudadanos, para mejorar aspectos esenciales de nuestra vida, para vivir mejor, y ser mejores como seres humanos.  La salida, si es posible, de la debacle ambiental que se nos avecina, necesita —además de grandes decisiones políticas y económicas en el plano nacional e internacional— ese aporte personal que resulta de la educación de esos nuevos ciudadanos que están bombardeados por un modo de vida inviable pero cuya apología es capaz de trasponer fronteras y sigue repitiéndonos que consumir es el mayor acto de libertad, aunque la libertad solo sea la de escoger cómo somos más insaciables, espiritualmente más pobres y más  infelices. Mientras, el planeta se extingue a la espera de racionalidad y prudencia. (Tomado de <a href="http://www.lajiribilla.cu/2011/n541_09/541_12.html" target="_blank"><em>La Jiribilla</em></a>)</p>
<p style="text-align:justify;"><strong> <span style="font-size:x-small;"><br />
</span> <span style="font-size:x-small;">Notas:</span></strong></p>
<div style="text-align:justify;">
<div>
<h6>1- Informe Planeta vivo 2008 (WWF, 2008)</h6>
</div>
<p><span style="font-size:x-small;"> 2- </span> <span style="font-size:x-small;"> La crisis sistémica y el decrecimiento como alternativa, Jose Bellver Soroa</span></p>
<p><span style="font-size:x-small;"> 3- Decrecimiento Wikipedia<br />
</span></p>
<p><span style="font-size:x-small;">4- </span> El seductor sueño americano Lisandro Otero Publicado: 2006-09-07</p>
<p><span style="font-size:x-small;"> 5- </span> en el libro &#8220;The Real Meaning of Consumer Demand&#8221;, Victor Lebow</p>
<div>
<h6><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Victor_Lebow"> <span style="color:#000000;"> 6- http://en.wikipedia.org/wiki/Victor_Lebow</span></a></h6>
</div>
<div>
<p><span style="font-size:x-small;"> 7- ¡Corta vida al producto! </span> <span style="color:#000000;font-size:x-small;"> Toni  Polo</span> <span style="color:#000000;font-size:x-small;"> Barcelona</span> <span style="font-size:x-small;"> <a href="http://www.publico.es/"> <span style="color:#000000;"> www.publico.es</span></a> </span> <span style="font-size:x-small;"> 15/12/2010 08:10</span></p>
</div>
<div>
<p><span style="font-size:x-small;"> 8</span><span style="font-size:x-small;">- </span> <span style="font-size:x-small;"> El cartel Phoebus formado, entre otros por </span> <span style="font-size:x-small;"> <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Osram"> <span style="color:#000000;"> Osram</span></a>, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Philips"> <span style="color:#000000;"> Philips</span></a> y <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/General_Electric"> <span style="color:#000000;"> General Electric</span></a> existió desde 1924 hasta <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/1939"> <span style="color:#000000;"> 1939</span></a>, para controlar la fabricación y ventas de <a title="Bombilla" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Bombilla"> <span style="color:#000000;"> bombillas</span></a></span><span style="font-size:x-small;">. Ha sido acusado de haber prevenido avances en la tecnología que podrían haber llevado a la producción de bombillas de una duración mayor.</span></p>
</div>
<div>
<p><span style="font-size:x-small;"> 9</span><span style="font-size:x-small;">- </span> <span style="font-size:x-small;"> ¡Corta vida al producto! </span> <span style="color:#000000;font-size:x-small;"> Toni Polo Barcelona</span><span style="font-size:x-small;"> <a href="http://www.publico.es/"> <span style="color:#000000;"> www.publico.es</span></a> </span> <span style="font-size:x-small;"> 15/12/2010 08:10</span></p>
</div>
<div>
<p><span style="font-size:x-small;"> 10-</span> <span style="font-size:x-small;"> Propuso esta medida en su libro <a href="http://commons.wikimedia.org/wiki/File:London_%281932%29_Ending_the_depression_through_planned_obsolescence.pdf" target="_blank"> <em> <span style="color:#000000;"> Ending the depression through planned obsolescence</span></em></a> (<em>Poner fin a la gran depresión mediante la obsolescencia programada</em>)</span></p>
</div>
<div>
<p><span style="font-size:x-small;"> 11</span><span style="font-size:x-small;">- </span> <em> <span style="font-size:x-small;"> Propagandas silenciosas</span></em><span style="font-size:x-small;">. Ignacio Ramonet, La Habana, </span></p>
</div>
<div>
<h6><span style="font-size:x-small;"> 12</span><span style="font-size:x-small;">- </span> La Historia de las Cosas.  Guión con notas y referencias Por Annie Leonard</h6>
</div>
<p><span style="font-size:x-small;"> 13</span><span style="font-size:x-small;">- </span> <span style="font-size:x-small;"> Idem</span></p>
<div>
<h6>14- Entre 1950 y 2002 el consumo de agua se ha triplicado, el de combustibles fósiles se ha quintuplicado, las emisiones de dióxido de carbono han aumentado un 400%, el número de automóviles pasó de 53 millones en 1950 a 565 millones en 2002. Las importantes ganancias en eficiencia se ven rápidamente absorbidas por el aumento del consumo. “Basura electrónica: toxicidad e injusticia planetaria”.  <a href="http://www.ecosofia.org/"> www.ecosofia.org</a></h6>
<p><span style="font-size:x-small;"> 15- El gasto mundial en publicidad creció de 1950 a 2002 un 965%, “Basura electrónica: toxicidad e injusticia planetaria”.  </span> <span style="font-size:x-small;"> www.ecosofia.org</span></p>
</div>
</div>
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		<title>¿Una batalla entre creadores y usuarios?</title>
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		<pubDate>Sat, 05 Feb 2011 20:21:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[iroelsanchez]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#160;Lilian Álvarez Mucho se oye hablar por estos días de propiedad intelectual, de la española Ley Sinde, la francesa Ley Hadopi, del llamado Acuerdo Comercial Anti-falsificación (conocido por ACTA), de las declaraciones de funcionarios, artistas y empresarios, de las protestas &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=7673">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-76740" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/02/candado.jpg"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><strong>Lilian Álvarez </strong></h5>
<p style="text-align:justify;"><a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/02/candado.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-7674" title="candado" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/02/candado.jpg" alt="" width="218" height="231" /></a>Mucho se oye hablar por estos días de propiedad intelectual, de la española <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ley_de_Econom%C3%ADa_Sostenible#Debate_p.C3.BAblico">Ley Sinde,</a> la francesa Ley <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/HADOPI">Hadopi</a>, del llamado Acuerdo Comercial Anti-falsificación (conocido por <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/ACTA#cite_note-med.govt.nz-0">ACTA)</a>, de las declaraciones de funcionarios, artistas y empresarios, de las protestas de los usuarios acerca de estas disposiciones, sin dudas más restrictivas que las vigentes, en contra del intercambio de “contenidos”, léase música, películas, software, libros, u otras obras “protegidas” por el copyright. Pudiera parecer una batalla entre creadores y usuarios en los<span id="more-7673"></span> que unos trabajan y crean y  otros quieren disponer de esos resultados de forma gratuita. El dilema no es tan sencillo.</p>
<p style="text-align:justify;">En su libro “<a href="http://www.derechosdigitales.org/culturalibre/cultura_libre.pdf">Cultura libre: Cómo los grandes medios usan la tecnología y las leyes para encerrar la cultura y controlar la creatividad”</a> el norteamericano Lawrence Leassig aporta algunos ejemplos que  nos pueden ayudar a entender qué sucede en la actualidad. Según Leassig, en  1933, después de valiosas investigaciones, a Edwin Howard Armstrong se le otorgaron cuatro patentes por su invención más significativa: la radio FM. Hasta entonces, la radio comercial había sido de amplitud modulada (AM), y Armstrong descubre que podía lograrse una transmisión del  sonido muy superior con mucho menos consumo del transmisor y menos estática. Por aquel tiempo Armstrong trabajaba para la RCA, que  dominaba el mercado de la radio AM y estaba interesada en descubrir un medio para mejorarla. Pero el invento no mejoraba la radio AM, sino que hacía  nacer algo distinto que la superaba y amenazaba su poder, la FM. Sin dudarlo,  la compañía lanzó una campaña para ahogar los resultados de la invención para lo que se valió del  uso de  sus influencias en el gobierno. En 1936, las patentes de Armstrong fueron declaradas  sin valor, la RCA se negó a pagarle sus derechos, y se  interpusieron una serie de litigios. Armstrong fue llevado a la quiebra y posteriormente al suicidio.</p>
<p style="text-align:justify;">Otro ejemplo utilizado por Leassig, tiene que ver con el nacimiento de la industria del cine de Hollywood. A principios del siglo XX, Thomas Edison ostentaba en los Estados Unidos el monopolio como inventor del cine y contaba con la Compañía de Patentes de Películas (MPPC, por sus siglas en inglés), que era sumamente estricta en cuanto a los controles que exigía. La MPPC fijó el mes de  enero de 1909 como fecha límite para el cumplimiento de las licencias. Un mes más tarde,  todos aquellos que se autotitulaban “independientes” protestaron contra el monopolio y siguieron con su negocio sin someterse a las exigencias de Edison. En el verano de ese mismo año, este movimiento se encontraba en su punto álgido y el país experimentaba  una tremenda expansión en el número de cines. Fue entonces cuando la MPPC creó una subsidiaria conocida como Compañía General del Cine, que aplicó tácticas de coacción, confiscó equipos ilegales, suspendió el suministro de productos a los cines que mostraban películas sin licencia y monopolizó de hecho la distribución estadounidense de películas. Hubo una excepción: William Fox, que desafió al monopolio incluso después de que su licencia fuera revocada.</p>
<p style="text-align:justify;">“Se interrumpieron las filmaciones con el robo de la maquinaria, y con frecuencia ocurrían ‘accidentes’ que resultaban en la pérdida de negativos, equipo, edificios y a veces vidas”, según narra Leassig.  Esto condujo a que los independientes huyeran de la costa este hacia California, lejos del alcance de Edison. Allí los cineastas podrían “piratear” sus inventos sin miedo a la ley.</p>
<p style="text-align:justify;">“Por supuesto, California creció rápidamente, y el cumplimiento efectivo de las leyes finalmente se expandió hasta el oeste. Pero como las patentes les concedían a sus dueños un monopolio verdaderamente ‘limitado’ (solo diecisiete años en aquella época), para cuando aparecieron suficientes policías federales las patentes ya habían expirado. Una nueva industria había nacido, en parte a partir de la piratería de la propiedad creativa de Edison.”</p>
<p style="text-align:justify;">Hoy no se trata del surgimiento de la FM, ni de la invención del cine. <a href="http://fcforum.net/es/">Estamos en la era de Internet donde los cambios son mayores y más profundos</a>. Los medios tecnológicos nos permiten copias clónicas, intercambios instantáneos, capacidades de almacenamiento nunca soñadas, interconexión en tiempo real.  El ser humano tiene en sus manos  la herramienta más poderosa que ha existido en la historia para crear y difundir la cultura. <a href="http://mangasverdes.es/2007/01/17/es-la-hora-del-creador/">Se ha dicho que es la hora del creador.</a></p>
<p style="text-align:justify;">Rotos los esquemas tradicionales basados en un emisor único y millones de receptores pasivos,  autor-espectador, autor-lector se confunden, se mezclan, interactúan. Surgen un número cada vez mayor de creadores que cuelgan sus videos, su música, sus textos, intercambian experiencias creativas, trabajan colectivamente, se comunican con sus seguidores a través de las nuevas tecnologías,  como instrumento de inigualable valor para  crear y difundir su obra. La cultura, como ha sido a lo largo de la historia de la humanidad  se copia, se recicla, se actualiza.</p>
<p style="text-align:justify;">Pero sucede que  al brindar este cúmulo infinito de posibilidades estas herramientas tecnológicas  ponen en crisis, como en los casos narrados por Leassig, el estado de cosas, o sea, los modelos de distribución y  negociación  controlados por unas pocas empresas muy poderosas. Estas empresas  poseen hoy en sus catálogos la mayor parte de las  obras producidas desde inicios del siglo XX  y  se dedican a explotarlas comercialmente a partir de un  modelo basado en el ejercicio de derechos exclusivos sobre las mismas. Al prohibirse la copia, el sistema crea una falsa “escasez” que le garantiza la obtención de las ganancias deseadas.</p>
<p style="text-align:justify;">¿Cómo puede reaccionar la gran industria  ante la pérdida de poder en la esfera de la distribución global de creaciones? Al igual que la RCA asfixió la invención de Armstrong y la  Compañía General de Cine persiguió implacablemente a los “independientes” , las grandes corporaciones de la industria cultural y del entretenimiento arremete contra los usuarios y trata de penalizar  el uso de todas las potencialidades de  Internet (el invento mismo), creando barreras legales y tecnológicas cada vez mayores que traten de impedir lo que es un hecho ya incuestionable:  el surgimiento de una nueva era en que creadores y “consumidores”  tienen  ante sí innumerables  opciones y pueden plantearse prescindir de sus servicios.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong><em>¿S</em></strong><strong>on los creadores  los afectados por esta crisis del sistema? </strong></p>
<p style="text-align:justify;">Es necesario, primero, hacer una distinción básica: aunque sus voces sean las que alcanzan mayor resonancia mediática, los  creadores no son solamente las pocas estrellas bien pagadas, publicitadas, contratadas y representadas por las multinacionales y sociedades de gestión. Ni siquiera lo son exclusivamente los que  pueden vivir hoy de sus ingresos. Hay un inmenso número de creadores, la mayoría, de los más diversos géneros, que encuentran en el  sistema actual su mayor traba y que viven a la espera de una oportunidad que nunca llega y sólo reciben migajas de los opresivos contratos que les propone la industria como única alternativa.</p>
<p style="text-align:justify;">En las campañas de los medios se nos hacen ver las contradicciones actuales como consecuencia de una masa irresponsable de usuarios usurpadores que quieren despojar a los creadores de lo que es suyo y  hacerlos vivir en la miseria. Cuando de la venta de un disco el autor gana sólo un 7 u 8%  y el intérprete algo similar y lo demás es distribuido entre empresas, editoras y sociedades de gestión, ¿quiénes son los usurpadores y quienes los usurpados?, ¿quiénes,  cuando los contratos de infinitas páginas apenas dejan derecho  al artista para tomarse una foto  sin permiso de su disquera, o cuando un autor no llega nunca a saber a ciencia cierta cuántos ejemplares de su libro fueron vendidos? ¿Por qué cinco o seis empresas deciden qué se oye o se ve en todo el mundo y condena a los demás creadores a no ser nunca conocidos?</p>
<p style="text-align:justify;">Estamos en presencia de una reconocida desigualdad en la relación de fuerzas entre las grandes empresas de la industria del entretenimiento y el poder de negociación de los artistas. Y una cosa son los músicos famosos y otra el artista joven en busca de trabajo, donde las condiciones contractuales con la industria se comportan de una manera  aún mas desequilibrada. Sin dudas, como se ha dicho, el creador se pone del lado equivocado cuando se sitúa al lado de las corporaciones.</p>
<p style="text-align:justify;">Diversos <a href="http://copysouth.org/portal/node/2">análisis  realizado  por investigadores</a> y  por diferentes universidades del mundo aportan nuevos elementos a la discusión. Se sostiene que durante los primeros cinco años  del siglo XXI  <strong>las ventas de discos han disminuido para el 25% de los artistas que más vendían  pero han aumentado para el 75% restante</strong><strong>.</strong></p>
<p style="text-align:justify;">¿Están en esta historia entonces, tal y como se nos quieren presentar, de un lado los usuarios usurpadores y del otro los creadores usurpados? Yo respondería: son los cineastas los mayores cinéfilos, son los verdaderos músicos quienes acumulan las mayores y mejores colecciones de música, los escritores los más voraces lectores, ya sean las obras compradas, intercambiadas, regaladas, prestadas. Quien se considere creador y no haya “quemado” una obra de otro autor que tire la primera piedra. El creador es el primer y más ávido “usuario” de la cultura. No son entonces dos partes tan distantes y de intereses tan diferentes.</p>
<p style="text-align:justify;">Los conflictos de hoy que llenan páginas y páginas de prensa plana e Internet (Ley Sinde, Hadopi, ACTA, etc.) aunque parezcan nuevos, son el resultado de la misma contradicción expresada en los ejemplos inicialmente citados : la que se presenta entre el desarrollo tecnológico (que en este caso acerca y democratiza los vínculos entre creadores y consumidores de la cultura)  y las relaciones de propiedad basadas en monopolios de explotación comercial y concentradas en manos de las grandes corporaciones.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong>El lobby del copyright</strong></p>
<p style="text-align:justify;">Los únicos dos países que poseen un superávit en sus relaciones comerciales en cuanto  a bienes protegidos con copyright son los EEUU y el Reino Unido. Esto quiere decir que exportan mucho más producciones culturales que las que importan. La participación de las industrias del copyright en el PIB de estos países son superiores a muchos otros renglones. Si a esto unimos el conocido papel de la cultura como multiplicador de formas y estilos de vida, colonización de mentes, difusor de los patrones de valores (entre ellos campañas patrioteras, justificación de guerras injustas, etc.) no es extraño poder entender dónde nace y cómo se entreteje el lobby del copyright.</p>
<p style="text-align:justify;">Los hilos nacen  de la  International Intellectual Property Alliance (IIPA), asociación que agrupa a la industria estadounidense basada en la propiedad intelectual, que representa nada menos que a 1 900 compañías que producen y distribuyen materiales protegidos por las leyes del derechos de autor a lo largo del mundo, incluidos todos los tipos de software (como los CD de videogame, CD-ROMs y los productos multimedias) películas , programas de televisión y video-home, música, archivos, CD, audiocassettes, libros de texto, publicaciones profesionales y periódicos (electrónicos e impresos), entre otros materiales. Su objetivo es claro: lograr que los intereses estadounidenses “estén protegidos” en todas partes del mundo. Y sabemos cuántos y cuán variados métodos acostumbran los EEUU a utilizar cuando consideran afectados sus intereses.</p>
<p style="text-align:justify;">La IIPA, tiene en su haber algunos logros: simplemente son los responsables de la mayor parte de legislación en propiedad intelectual del mundo. En EEUU son los padres de la Digital Millennium Copyright Act, así como del cumplimiento, año tras año, de la denominada Ley Omnibus de Comercio y Competitividad de 1988. Mediante esta ley el Representante Comercial de EEUU se obliga a hacer un informe anual, el <a href="http://www.porlacultura.org/articulo.php?LeeTabla=articulos014&amp;LeeACodigo=0001">Special 301 Report, o Informe 301</a>, que analiza los países que niegan protección “adecuada y eficaz” a los derechos de propiedad intelectual o acceso “justo y equitativo” al mercado a personas que dependen de la protección a la propiedad intelectual.</p>
<p style="text-align:justify;">A través de estas llamadas  <em>Priority Watch List</em> y <em>Watch List</em> el Representante Comercial advierte y orienta a los distintos países qué deben hacer para “mejorar”, la protección  de los intereses económicos estadounidenses. A cada país se le define su actuar y se le exige desde   programas educativos hasta la aprobación de nuevas y más severas leyes, con independencia de sus propias necesidades educativas, culturales e incluso económicas. De no cumplirse tales indicaciones, estos países pueden ser objeto de sanciones económicas. Para decirlo de forma más sencilla, mediante este  procedimiento  la industria basada en la propiedad intelectual define en qué países necesita  que se modifiquen las leyes en esta materia y <a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=84726&amp;titular=gobierno-de-estados-unidos-amenaza-al-mundo-con-la-propiedad-intelectual.-">el Gobierno de Estados Unidos  se encarga de que esto se cumpla.</a></p>
<p style="text-align:justify;">Basta con echar un vistazo a los <a href="http://derechoaleer.org/2010/12/cables-wikileaks-propiedad-intelectual.html">cables de Wikileaks dados a conocer recientemente, donde se informa desde la Embajada de Madrid, todos los pasos articulados por el gobierno de los EEUU para presionar al gobierno español</a> y lograr la aprobación de la llamada Ley Sinde, impopular al disponer el cierre de sitios web  con enlaces a contenidos protegidos por copyright sin decisión judicial previa. Están circulando informaciones que revelan las presiones ejercidas por EEUU sobre otros países tales como Francia, Suecia y otros para el logro de legislaciones similares. Sin hablar de las realizadas a naciones del Tercer Mundo.</p>
<p style="text-align:justify;">En el plano internacional, IIPA está involucrada también en  la aplicación de los Acuerdos TRIPS o ADPIC (Aspectos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio), en la imposición de acápites de propiedad intelectual en los Acuerdos de Libre Comercio, en  la fracasada ALCA  y es el motor impulsor del  Acuerdo Anti-falsificación (ACTA), <a href="http://www.nacionred.com/legislacion-pi/75-profesores-de-derecho-escriben-a-obama-para-que-frene-la-firma-del-acta">negociado de forma fraudulenta, a espaldas de todos los interesados</a> y que los EEUU están  intentando imponer  a escala global por encima de intereses nacionales.</p>
<p style="text-align:justify;">En todas estas normas  el enorme potencial de Internet  se ve limitado por restricciones legales impuestas por los denominados derechos de propiedad intelectual  en beneficio de los  denominados titulares  de derechos (ya en muy pocas ocasiones, los autores)  y los Estados adquieren obligaciones precisas en la protección de estos, aun en detrimento de las posibilidades de acceso de sus ciudadanos a la cultura.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Se imponen nuevos modelos</strong></p>
<p style="text-align:justify;">Pero lo peor de todo es que este sistema de restricción de derechos,   tal y como está establecido en la mayoría de los sistemas normativos de los diferentes países  (supuestamente para beneficio de los creadores), está diseñado de manera  que actúa de forma automática, o sea, que cada vez que un creador termina su obra la somete invariablemente  a limitaciones en su  circulación.</p>
<p style="text-align:justify;">En la era de la Información en la que la <a href="http://www.sindominio.net/traficantes/copyleft/segundos.htm">atracción de la mirada de un usuario es lo más deseado y perseguido</a> dado el inmenso torrente de todo tipo de contenidos que circulan en el ciberespacio ¿Es sensato restringir la realización  de copias?   ¿Acaso no alcanzará un mayor impacto aquel contenido que se encuentre visible y disponible en mayor cantidad de sitios web? ¿Restringir no será el objetivo  de quienes lucran con la  falsa escasés y quieren perpetuarla?</p>
<p style="text-align:justify;">Es cada vez más conocido en nuestros días la proliferación de las llamadas licencias <em>Copyleft</em> (en oposición al termino copyright) y las  licencias <em>Creative Commons</em>, cuya idea principal consiste en posibilitar un modelo legal (ayudado por herramientas informáticas) para  facilitar la distribución y el uso de contenidos.</p>
<p style="text-align:justify;">Existen diferentes tipos de  <em>licencias Creative Commons</em>, por las cuales el autor otorga diferentes libertades tales como la de  citar su obra, reproducirla, crear obras derivadas, ofrecerla públicamente y la posibilidad de mantener también, según desee,  diferentes restricciones, como no permitir el uso comercial o no permitir su transformación. Mediante el  uso de estas licencias  los creadores (músicos, escritores, diseñadores, programadores, entre otros) autorizan la utilización  de sus obras en términos más permisivos de lo que la ley presupone, algo más a tono con las nuevas realidades.</p>
<p style="text-align:justify;">Que la obra creativa se aleje del concepto obra-mercancía, valorado solo por sus repercusiones económicas  implica un salto hacia adelante. <a href="http://copysouth.org/portal/node/2">Compartir ficheros no desanima a los creadores, por el contrario,  la circulación libre de muchas obras  ha supuesto una mayor difusión</a> y un aumento de beneficios a los creadores procedentes de otras actividades, como las actuaciones en directo. Es absolutamente  falso que cada descarga de un archivo musical equivalga a una venta física no realizada.</p>
<p style="text-align:justify;">Los autores, como todos, tienen el derecho de vivir de su trabajo y en Internet tienen  mil fórmulas para ello, existentes y aún por explorar. En la música, cada día aparecen nuevas iniciativas y se multiplica el número de artistas, incluso ya de éxito, que abandonan su compañía discográfica para controlar directamente la producción de sus obras. También se exploran fórmulas de autoedición y otras vías de difusión. Distribuir gratuitamente una obra no significa que los autores no cobren por su trabajo. Al contrario, está probado que al aumentar el número de seguidores, los ingresos por otras actividades asociadas a sus creaciones también aumentan. Tampoco quiere decir que estas prácticas no puedan coexistir con modelos de pago construidos sobre bases más justas que beneficien a creadores y usuarios. Lo que a nuestro juicio debemos tener claro es de qué lado están los intereses de los creadores y de la cultura y donde los de una industria (a veces presentada con maquillaje de desarrollo tecnológico)  que quiere perpetuar modelos que solo a ella le benefician, y que cierra las puertas a lo que ya es una irrealidad indetenible.</p>
<p style="text-align:justify;">Desde Cuba estas realidades aún constituyen en muchos casos referencias ajenas en tanto sabemos que nuestro acceso a Internet es muy limitado. Producto del bloqueo nuestra conexión es lenta, de muy poca capacidad y es un sueño por cumplir aún el que nuestros creadores puedan participar de estas formas colaborativas o de intercambio. Por otra parte, en nuestro país inciden, como siempre,  múltiples factores que lo hacen diferente del resto de los países. No obstante es útil reflexionar sobre estos  elementos a nuestro juicio necesarios a la hora de entender las controversias actuales en torno a la cultura. Nuestras políticas culturales actuales y futuras no pueden estar ajenas a estas transformaciones.</p>
<p style="text-align:justify;">(Tomado de <a href="http://www.lajiribilla.cu/2011/n509_02/509_20.html" target="_blank"><em>La Jiribilla</em></a>)</p>
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