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	<title>La pupila insomne &#187; Ley Sinde</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>¿Una batalla entre creadores y usuarios?</title>
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		<pubDate>Sat, 05 Feb 2011 20:21:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[iroelsanchez]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[España]]></category>
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		<category><![CDATA[copyright]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160;Lilian Álvarez Mucho se oye hablar por estos días de propiedad intelectual, de la española Ley Sinde, la francesa Ley Hadopi, del llamado Acuerdo Comercial Anti-falsificación (conocido por ACTA), de las declaraciones de funcionarios, artistas y empresarios, de las protestas &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=7673">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-76740" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/02/candado.jpg"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><strong>Lilian Álvarez </strong></h5>
<p style="text-align:justify;"><a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/02/candado.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-7674" title="candado" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/02/candado.jpg" alt="" width="218" height="231" /></a>Mucho se oye hablar por estos días de propiedad intelectual, de la española <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ley_de_Econom%C3%ADa_Sostenible#Debate_p.C3.BAblico">Ley Sinde,</a> la francesa Ley <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/HADOPI">Hadopi</a>, del llamado Acuerdo Comercial Anti-falsificación (conocido por <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/ACTA#cite_note-med.govt.nz-0">ACTA)</a>, de las declaraciones de funcionarios, artistas y empresarios, de las protestas de los usuarios acerca de estas disposiciones, sin dudas más restrictivas que las vigentes, en contra del intercambio de “contenidos”, léase música, películas, software, libros, u otras obras “protegidas” por el copyright. Pudiera parecer una batalla entre creadores y usuarios en los<span id="more-7673"></span> que unos trabajan y crean y  otros quieren disponer de esos resultados de forma gratuita. El dilema no es tan sencillo.</p>
<p style="text-align:justify;">En su libro “<a href="http://www.derechosdigitales.org/culturalibre/cultura_libre.pdf">Cultura libre: Cómo los grandes medios usan la tecnología y las leyes para encerrar la cultura y controlar la creatividad”</a> el norteamericano Lawrence Leassig aporta algunos ejemplos que  nos pueden ayudar a entender qué sucede en la actualidad. Según Leassig, en  1933, después de valiosas investigaciones, a Edwin Howard Armstrong se le otorgaron cuatro patentes por su invención más significativa: la radio FM. Hasta entonces, la radio comercial había sido de amplitud modulada (AM), y Armstrong descubre que podía lograrse una transmisión del  sonido muy superior con mucho menos consumo del transmisor y menos estática. Por aquel tiempo Armstrong trabajaba para la RCA, que  dominaba el mercado de la radio AM y estaba interesada en descubrir un medio para mejorarla. Pero el invento no mejoraba la radio AM, sino que hacía  nacer algo distinto que la superaba y amenazaba su poder, la FM. Sin dudarlo,  la compañía lanzó una campaña para ahogar los resultados de la invención para lo que se valió del  uso de  sus influencias en el gobierno. En 1936, las patentes de Armstrong fueron declaradas  sin valor, la RCA se negó a pagarle sus derechos, y se  interpusieron una serie de litigios. Armstrong fue llevado a la quiebra y posteriormente al suicidio.</p>
<p style="text-align:justify;">Otro ejemplo utilizado por Leassig, tiene que ver con el nacimiento de la industria del cine de Hollywood. A principios del siglo XX, Thomas Edison ostentaba en los Estados Unidos el monopolio como inventor del cine y contaba con la Compañía de Patentes de Películas (MPPC, por sus siglas en inglés), que era sumamente estricta en cuanto a los controles que exigía. La MPPC fijó el mes de  enero de 1909 como fecha límite para el cumplimiento de las licencias. Un mes más tarde,  todos aquellos que se autotitulaban “independientes” protestaron contra el monopolio y siguieron con su negocio sin someterse a las exigencias de Edison. En el verano de ese mismo año, este movimiento se encontraba en su punto álgido y el país experimentaba  una tremenda expansión en el número de cines. Fue entonces cuando la MPPC creó una subsidiaria conocida como Compañía General del Cine, que aplicó tácticas de coacción, confiscó equipos ilegales, suspendió el suministro de productos a los cines que mostraban películas sin licencia y monopolizó de hecho la distribución estadounidense de películas. Hubo una excepción: William Fox, que desafió al monopolio incluso después de que su licencia fuera revocada.</p>
<p style="text-align:justify;">“Se interrumpieron las filmaciones con el robo de la maquinaria, y con frecuencia ocurrían ‘accidentes’ que resultaban en la pérdida de negativos, equipo, edificios y a veces vidas”, según narra Leassig.  Esto condujo a que los independientes huyeran de la costa este hacia California, lejos del alcance de Edison. Allí los cineastas podrían “piratear” sus inventos sin miedo a la ley.</p>
<p style="text-align:justify;">“Por supuesto, California creció rápidamente, y el cumplimiento efectivo de las leyes finalmente se expandió hasta el oeste. Pero como las patentes les concedían a sus dueños un monopolio verdaderamente ‘limitado’ (solo diecisiete años en aquella época), para cuando aparecieron suficientes policías federales las patentes ya habían expirado. Una nueva industria había nacido, en parte a partir de la piratería de la propiedad creativa de Edison.”</p>
<p style="text-align:justify;">Hoy no se trata del surgimiento de la FM, ni de la invención del cine. <a href="http://fcforum.net/es/">Estamos en la era de Internet donde los cambios son mayores y más profundos</a>. Los medios tecnológicos nos permiten copias clónicas, intercambios instantáneos, capacidades de almacenamiento nunca soñadas, interconexión en tiempo real.  El ser humano tiene en sus manos  la herramienta más poderosa que ha existido en la historia para crear y difundir la cultura. <a href="http://mangasverdes.es/2007/01/17/es-la-hora-del-creador/">Se ha dicho que es la hora del creador.</a></p>
<p style="text-align:justify;">Rotos los esquemas tradicionales basados en un emisor único y millones de receptores pasivos,  autor-espectador, autor-lector se confunden, se mezclan, interactúan. Surgen un número cada vez mayor de creadores que cuelgan sus videos, su música, sus textos, intercambian experiencias creativas, trabajan colectivamente, se comunican con sus seguidores a través de las nuevas tecnologías,  como instrumento de inigualable valor para  crear y difundir su obra. La cultura, como ha sido a lo largo de la historia de la humanidad  se copia, se recicla, se actualiza.</p>
<p style="text-align:justify;">Pero sucede que  al brindar este cúmulo infinito de posibilidades estas herramientas tecnológicas  ponen en crisis, como en los casos narrados por Leassig, el estado de cosas, o sea, los modelos de distribución y  negociación  controlados por unas pocas empresas muy poderosas. Estas empresas  poseen hoy en sus catálogos la mayor parte de las  obras producidas desde inicios del siglo XX  y  se dedican a explotarlas comercialmente a partir de un  modelo basado en el ejercicio de derechos exclusivos sobre las mismas. Al prohibirse la copia, el sistema crea una falsa “escasez” que le garantiza la obtención de las ganancias deseadas.</p>
<p style="text-align:justify;">¿Cómo puede reaccionar la gran industria  ante la pérdida de poder en la esfera de la distribución global de creaciones? Al igual que la RCA asfixió la invención de Armstrong y la  Compañía General de Cine persiguió implacablemente a los “independientes” , las grandes corporaciones de la industria cultural y del entretenimiento arremete contra los usuarios y trata de penalizar  el uso de todas las potencialidades de  Internet (el invento mismo), creando barreras legales y tecnológicas cada vez mayores que traten de impedir lo que es un hecho ya incuestionable:  el surgimiento de una nueva era en que creadores y “consumidores”  tienen  ante sí innumerables  opciones y pueden plantearse prescindir de sus servicios.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong><em>¿S</em></strong><strong>on los creadores  los afectados por esta crisis del sistema? </strong></p>
<p style="text-align:justify;">Es necesario, primero, hacer una distinción básica: aunque sus voces sean las que alcanzan mayor resonancia mediática, los  creadores no son solamente las pocas estrellas bien pagadas, publicitadas, contratadas y representadas por las multinacionales y sociedades de gestión. Ni siquiera lo son exclusivamente los que  pueden vivir hoy de sus ingresos. Hay un inmenso número de creadores, la mayoría, de los más diversos géneros, que encuentran en el  sistema actual su mayor traba y que viven a la espera de una oportunidad que nunca llega y sólo reciben migajas de los opresivos contratos que les propone la industria como única alternativa.</p>
<p style="text-align:justify;">En las campañas de los medios se nos hacen ver las contradicciones actuales como consecuencia de una masa irresponsable de usuarios usurpadores que quieren despojar a los creadores de lo que es suyo y  hacerlos vivir en la miseria. Cuando de la venta de un disco el autor gana sólo un 7 u 8%  y el intérprete algo similar y lo demás es distribuido entre empresas, editoras y sociedades de gestión, ¿quiénes son los usurpadores y quienes los usurpados?, ¿quiénes,  cuando los contratos de infinitas páginas apenas dejan derecho  al artista para tomarse una foto  sin permiso de su disquera, o cuando un autor no llega nunca a saber a ciencia cierta cuántos ejemplares de su libro fueron vendidos? ¿Por qué cinco o seis empresas deciden qué se oye o se ve en todo el mundo y condena a los demás creadores a no ser nunca conocidos?</p>
<p style="text-align:justify;">Estamos en presencia de una reconocida desigualdad en la relación de fuerzas entre las grandes empresas de la industria del entretenimiento y el poder de negociación de los artistas. Y una cosa son los músicos famosos y otra el artista joven en busca de trabajo, donde las condiciones contractuales con la industria se comportan de una manera  aún mas desequilibrada. Sin dudas, como se ha dicho, el creador se pone del lado equivocado cuando se sitúa al lado de las corporaciones.</p>
<p style="text-align:justify;">Diversos <a href="http://copysouth.org/portal/node/2">análisis  realizado  por investigadores</a> y  por diferentes universidades del mundo aportan nuevos elementos a la discusión. Se sostiene que durante los primeros cinco años  del siglo XXI  <strong>las ventas de discos han disminuido para el 25% de los artistas que más vendían  pero han aumentado para el 75% restante</strong><strong>.</strong></p>
<p style="text-align:justify;">¿Están en esta historia entonces, tal y como se nos quieren presentar, de un lado los usuarios usurpadores y del otro los creadores usurpados? Yo respondería: son los cineastas los mayores cinéfilos, son los verdaderos músicos quienes acumulan las mayores y mejores colecciones de música, los escritores los más voraces lectores, ya sean las obras compradas, intercambiadas, regaladas, prestadas. Quien se considere creador y no haya “quemado” una obra de otro autor que tire la primera piedra. El creador es el primer y más ávido “usuario” de la cultura. No son entonces dos partes tan distantes y de intereses tan diferentes.</p>
<p style="text-align:justify;">Los conflictos de hoy que llenan páginas y páginas de prensa plana e Internet (Ley Sinde, Hadopi, ACTA, etc.) aunque parezcan nuevos, son el resultado de la misma contradicción expresada en los ejemplos inicialmente citados : la que se presenta entre el desarrollo tecnológico (que en este caso acerca y democratiza los vínculos entre creadores y consumidores de la cultura)  y las relaciones de propiedad basadas en monopolios de explotación comercial y concentradas en manos de las grandes corporaciones.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong> </strong></p>
<p style="text-align:justify;"><strong>El lobby del copyright</strong></p>
<p style="text-align:justify;">Los únicos dos países que poseen un superávit en sus relaciones comerciales en cuanto  a bienes protegidos con copyright son los EEUU y el Reino Unido. Esto quiere decir que exportan mucho más producciones culturales que las que importan. La participación de las industrias del copyright en el PIB de estos países son superiores a muchos otros renglones. Si a esto unimos el conocido papel de la cultura como multiplicador de formas y estilos de vida, colonización de mentes, difusor de los patrones de valores (entre ellos campañas patrioteras, justificación de guerras injustas, etc.) no es extraño poder entender dónde nace y cómo se entreteje el lobby del copyright.</p>
<p style="text-align:justify;">Los hilos nacen  de la  International Intellectual Property Alliance (IIPA), asociación que agrupa a la industria estadounidense basada en la propiedad intelectual, que representa nada menos que a 1 900 compañías que producen y distribuyen materiales protegidos por las leyes del derechos de autor a lo largo del mundo, incluidos todos los tipos de software (como los CD de videogame, CD-ROMs y los productos multimedias) películas , programas de televisión y video-home, música, archivos, CD, audiocassettes, libros de texto, publicaciones profesionales y periódicos (electrónicos e impresos), entre otros materiales. Su objetivo es claro: lograr que los intereses estadounidenses “estén protegidos” en todas partes del mundo. Y sabemos cuántos y cuán variados métodos acostumbran los EEUU a utilizar cuando consideran afectados sus intereses.</p>
<p style="text-align:justify;">La IIPA, tiene en su haber algunos logros: simplemente son los responsables de la mayor parte de legislación en propiedad intelectual del mundo. En EEUU son los padres de la Digital Millennium Copyright Act, así como del cumplimiento, año tras año, de la denominada Ley Omnibus de Comercio y Competitividad de 1988. Mediante esta ley el Representante Comercial de EEUU se obliga a hacer un informe anual, el <a href="http://www.porlacultura.org/articulo.php?LeeTabla=articulos014&amp;LeeACodigo=0001">Special 301 Report, o Informe 301</a>, que analiza los países que niegan protección “adecuada y eficaz” a los derechos de propiedad intelectual o acceso “justo y equitativo” al mercado a personas que dependen de la protección a la propiedad intelectual.</p>
<p style="text-align:justify;">A través de estas llamadas  <em>Priority Watch List</em> y <em>Watch List</em> el Representante Comercial advierte y orienta a los distintos países qué deben hacer para “mejorar”, la protección  de los intereses económicos estadounidenses. A cada país se le define su actuar y se le exige desde   programas educativos hasta la aprobación de nuevas y más severas leyes, con independencia de sus propias necesidades educativas, culturales e incluso económicas. De no cumplirse tales indicaciones, estos países pueden ser objeto de sanciones económicas. Para decirlo de forma más sencilla, mediante este  procedimiento  la industria basada en la propiedad intelectual define en qué países necesita  que se modifiquen las leyes en esta materia y <a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=84726&amp;titular=gobierno-de-estados-unidos-amenaza-al-mundo-con-la-propiedad-intelectual.-">el Gobierno de Estados Unidos  se encarga de que esto se cumpla.</a></p>
<p style="text-align:justify;">Basta con echar un vistazo a los <a href="http://derechoaleer.org/2010/12/cables-wikileaks-propiedad-intelectual.html">cables de Wikileaks dados a conocer recientemente, donde se informa desde la Embajada de Madrid, todos los pasos articulados por el gobierno de los EEUU para presionar al gobierno español</a> y lograr la aprobación de la llamada Ley Sinde, impopular al disponer el cierre de sitios web  con enlaces a contenidos protegidos por copyright sin decisión judicial previa. Están circulando informaciones que revelan las presiones ejercidas por EEUU sobre otros países tales como Francia, Suecia y otros para el logro de legislaciones similares. Sin hablar de las realizadas a naciones del Tercer Mundo.</p>
<p style="text-align:justify;">En el plano internacional, IIPA está involucrada también en  la aplicación de los Acuerdos TRIPS o ADPIC (Aspectos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio), en la imposición de acápites de propiedad intelectual en los Acuerdos de Libre Comercio, en  la fracasada ALCA  y es el motor impulsor del  Acuerdo Anti-falsificación (ACTA), <a href="http://www.nacionred.com/legislacion-pi/75-profesores-de-derecho-escriben-a-obama-para-que-frene-la-firma-del-acta">negociado de forma fraudulenta, a espaldas de todos los interesados</a> y que los EEUU están  intentando imponer  a escala global por encima de intereses nacionales.</p>
<p style="text-align:justify;">En todas estas normas  el enorme potencial de Internet  se ve limitado por restricciones legales impuestas por los denominados derechos de propiedad intelectual  en beneficio de los  denominados titulares  de derechos (ya en muy pocas ocasiones, los autores)  y los Estados adquieren obligaciones precisas en la protección de estos, aun en detrimento de las posibilidades de acceso de sus ciudadanos a la cultura.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Se imponen nuevos modelos</strong></p>
<p style="text-align:justify;">Pero lo peor de todo es que este sistema de restricción de derechos,   tal y como está establecido en la mayoría de los sistemas normativos de los diferentes países  (supuestamente para beneficio de los creadores), está diseñado de manera  que actúa de forma automática, o sea, que cada vez que un creador termina su obra la somete invariablemente  a limitaciones en su  circulación.</p>
<p style="text-align:justify;">En la era de la Información en la que la <a href="http://www.sindominio.net/traficantes/copyleft/segundos.htm">atracción de la mirada de un usuario es lo más deseado y perseguido</a> dado el inmenso torrente de todo tipo de contenidos que circulan en el ciberespacio ¿Es sensato restringir la realización  de copias?   ¿Acaso no alcanzará un mayor impacto aquel contenido que se encuentre visible y disponible en mayor cantidad de sitios web? ¿Restringir no será el objetivo  de quienes lucran con la  falsa escasés y quieren perpetuarla?</p>
<p style="text-align:justify;">Es cada vez más conocido en nuestros días la proliferación de las llamadas licencias <em>Copyleft</em> (en oposición al termino copyright) y las  licencias <em>Creative Commons</em>, cuya idea principal consiste en posibilitar un modelo legal (ayudado por herramientas informáticas) para  facilitar la distribución y el uso de contenidos.</p>
<p style="text-align:justify;">Existen diferentes tipos de  <em>licencias Creative Commons</em>, por las cuales el autor otorga diferentes libertades tales como la de  citar su obra, reproducirla, crear obras derivadas, ofrecerla públicamente y la posibilidad de mantener también, según desee,  diferentes restricciones, como no permitir el uso comercial o no permitir su transformación. Mediante el  uso de estas licencias  los creadores (músicos, escritores, diseñadores, programadores, entre otros) autorizan la utilización  de sus obras en términos más permisivos de lo que la ley presupone, algo más a tono con las nuevas realidades.</p>
<p style="text-align:justify;">Que la obra creativa se aleje del concepto obra-mercancía, valorado solo por sus repercusiones económicas  implica un salto hacia adelante. <a href="http://copysouth.org/portal/node/2">Compartir ficheros no desanima a los creadores, por el contrario,  la circulación libre de muchas obras  ha supuesto una mayor difusión</a> y un aumento de beneficios a los creadores procedentes de otras actividades, como las actuaciones en directo. Es absolutamente  falso que cada descarga de un archivo musical equivalga a una venta física no realizada.</p>
<p style="text-align:justify;">Los autores, como todos, tienen el derecho de vivir de su trabajo y en Internet tienen  mil fórmulas para ello, existentes y aún por explorar. En la música, cada día aparecen nuevas iniciativas y se multiplica el número de artistas, incluso ya de éxito, que abandonan su compañía discográfica para controlar directamente la producción de sus obras. También se exploran fórmulas de autoedición y otras vías de difusión. Distribuir gratuitamente una obra no significa que los autores no cobren por su trabajo. Al contrario, está probado que al aumentar el número de seguidores, los ingresos por otras actividades asociadas a sus creaciones también aumentan. Tampoco quiere decir que estas prácticas no puedan coexistir con modelos de pago construidos sobre bases más justas que beneficien a creadores y usuarios. Lo que a nuestro juicio debemos tener claro es de qué lado están los intereses de los creadores y de la cultura y donde los de una industria (a veces presentada con maquillaje de desarrollo tecnológico)  que quiere perpetuar modelos que solo a ella le benefician, y que cierra las puertas a lo que ya es una irrealidad indetenible.</p>
<p style="text-align:justify;">Desde Cuba estas realidades aún constituyen en muchos casos referencias ajenas en tanto sabemos que nuestro acceso a Internet es muy limitado. Producto del bloqueo nuestra conexión es lenta, de muy poca capacidad y es un sueño por cumplir aún el que nuestros creadores puedan participar de estas formas colaborativas o de intercambio. Por otra parte, en nuestro país inciden, como siempre,  múltiples factores que lo hacen diferente del resto de los países. No obstante es útil reflexionar sobre estos  elementos a nuestro juicio necesarios a la hora de entender las controversias actuales en torno a la cultura. Nuestras políticas culturales actuales y futuras no pueden estar ajenas a estas transformaciones.</p>
<p style="text-align:justify;">(Tomado de <a href="http://www.lajiribilla.cu/2011/n509_02/509_20.html" target="_blank"><em>La Jiribilla</em></a>)</p>
<p style="text-align:justify;">Artículos relacionados:</p>
<ul style="text-align:justify;">
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</ul>
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		<title>Belén Gopegui: &quot;La pregunta es si nos van a seguir dominando con las mismas historias repetidas&quot;</title>
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		<pubDate>Thu, 06 Jan 2011 13:26:47 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160;Masala Belén Gopegui, que el pasado octubre participó en la gala de los oXcars invitada por la eXgae, es autora de novelas como La conquista del aire, El padre de Blancanieves o Lo real. Pese a ser una de las &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=6483">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-64840" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/01/belen-gopegui.jpg"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><strong>Masala</strong></h5>
<div id="attachment_6484" style="width: 309px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/01/belen-gopegui.jpg"><img class="size-full wp-image-6484" title="belen-gopegui" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/01/belen-gopegui.jpg" alt="Belén Gopegui" width="299" height="250" /></a><p class="wp-caption-text">Belén Gopegui</p></div>
<p style="text-align:justify;"><em>Belén Gopegui, que el pasado octubre participó en la gala de los oXcars invitada por la eXgae, es autora de novelas como La conquista del aire, El padre de Blancanieves o Lo real.  Pese a ser una de las autoras de referencia de las últimas dos décadas,  mantiene una posición diametralmente opuesta a la de la mayoría del  gremio de escritores o autores, en lo que hace a asuntos como el  copyright o el acceso y el intercambio de contenidos. Miembro del  colectivo de editores de Rebelión.org, una de las<span id="more-6483"></span> primeras webs de  contrainformación en castellano, también forma parte de Red Sostenible,  un espacio creado tras conocerse las políticas de control y censura en  internet que el Gobierno de Zapatero quería poner en práctica con la Ley  de Economía Sostenible.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><strong>- La relación entre dominio público  y producción cultural no es nueva, pero internet y sobre todo fenómenos  como las redes de intercambio entre pares le han dado una relevancia  inaudita; ¿por qué la izquierda política es incapaz de hacer una  reflexión y una propuesta seria, rigurosa y radical en un asunto que ya  hoy es crucial?</strong></p>
<p style="text-align:justify;">Una parte fundamental de las redes de  intercambio entre pares coincide con los análisis de cierta izquierda en  torno a la plusvalía y la propiedad. Una vez más se trata de  desalambrar, en este caso desalambrar el conocimiento de patentes y  licencias que impiden su uso por aquellos que lo necesitan. Por otro  lado, creo que hay discursos como el de la lógica de la abundancia, que  olvidan a veces que la abundancia circula por canales privados, y estos  canales están en manos del capital. Me refiero, por ejemplo, a la  infraestructura de la red y a multitud de proyectos que cualquier día  pueden verse forzados a una evolución no deseada  -openoffice/libreoffice, Ubuntu en Canonical, <span style="text-decoration:underline;"><a href="http://guifi.net/" target="_blank">guifi.net</a></span> &#8211; o la concentración de servidores en manos de grandes corporaciones y  la ausencia de servidores distribuidos, a la escasez de hardware libre,  etcétera. Creo que hace falta una lucha radical para lograr que la red  no acabe siendo, en efecto, &#8220;otra televisión&#8221; y en esa lucha necesitamos  tanto de la izquierda política como de todas las nuevas organizaciones  que están surgiendo.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>- Un autor, ¿qué es? ¿un asalariado o un pequeño propietario?</strong></p>
<p style="text-align:justify;">Un autor, a mi modo de ver, ha sido mitad asalariado y mitad rentista.  Esto le coloca en una posición contradictoria, y no es raro que la  mayoría de los intelectuales se acaben aliando con el poder pues  obtienen sus rentas del excedente, no de su trabajo sino del trabajo no  pagado de otros. Lo mismo les ocurre a los propietarios de viviendas en  alquiler, a los grandes empresarios, a buena parte de los funcionarios, a  los directivos de empresas, etcétera. Vivimos del trabajo de los demás,  el dinero es trabajo de los demás, y cambiar esta relación desigual y  violenta implica cambiar la relación de fuerzas.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>- Y, sobre todo, un autor ¿qué se cree que es?</strong></p>
<p style="text-align:justify;">En una entrevista reciente, Godard, el director de cine, declaraba: &#8220;El  derecho de autor realmente no tiene razón de ser. Yo no tengo derechos.  Al contrario, tengo deberes&#8221;. Esta es una posición que me interesa  mucho. En literatura la posición políticamente correcta consiste en  decir que el autor no se debe a nadie, que el arte es autónomo,  etcétera. Desde ese sitio difícilmente se puede establecer relación  alguna de reciprocidad con la sociedad. Pero curiosamente son los  autores que más defienden esa idea quienes más se sublevan por la  pérdida de derechos. Yo creo que sólo en la medida en que la sociedad  decida que necesita, pongamos, algunas historias largo tiempo meditadas,  podrá ocuparse de retribuir a quienes las escriban. A lo mejor decide  que no las necesita, que le basta con la inmensa producción creativa que  hay en la red; si es así, los novelistas tal como hasta ahora hemos  sido vistos nos extinguiremos y puede que no se pierda nada. Recordemos,  no obstante, aquel tema de Eskorbuto:</p>
<p style="text-align:justify;"><em>Cuando los dinosaurios dominaban la tierra</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>hace un millón de años en la prehistoria,</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>la fuerza era la ley</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>y ellos eran los más fuertes</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>gigantescos brutales salvajes animales</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>Pero ocurrió todos sucumbieron</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>ahora son petróleo</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>necesario en nuestro tiempo</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>Cuando los dinosaurios dominaban la tierra</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>aún siguen haciéndolo, aunque sea de otra manera</em></p>
<p style="text-align:justify;">Para mí la pregunta es esa, no tanto si se extingue o no un tipo de  industria como si nos van a seguir dominando a través de otras  industrias y otras organizaciones cínicas y violentas, las mismas  historias repetidas, los mismos valores baratos que hoy infestan las  narraciones hegemónicas.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>- Determinados artistas que son  símbolos para la izquierda social han identificado sus intereses con los  de la industria cultural, defendiendo con uñas y dientes la estructura  productiva y comercial de las últimas décadas. ¿Miedo, acomodamiento,  servilismo? ¿Qué hace que los que en un terreno ejercen cierta  disidencia en otro hagan causa común con el aparato de explotación  cultural?</strong></p>
<p style="text-align:justify;">Supongo que, al menos en los autores más modestos,  es el mismo mecanismo por el que los trabajadores muchas veces  defienden a sus empresas y procuran que no se hundan a pesar de que les  explotan. Más allá de eso, sabemos desde hace tiempo que el ser social  construye la conciencia, y en ese ser están los privilegios de que se ha  disfrutado. Los cereales que se comparten se acaban, los bits no: sin  embargo, llevamos siglos matando de hambre a un gran parte de la  humanidad y no porque no haya suficiente alimento, sino por un sistema  económico y de dominación. Ojalá no ocurra así con los bits, ojalá la  abundancia no acabe siendo controlada una vez más por el capital. En  todo caso es muy pertinente un artículo de Cory Doctorov donde se  pregunta algo como: ¿qué le hace a las libertades tu defensa de  remuneración? Creo que ahí los artistas, autores y demás deberíamos  tenerlo muy claro, quizá sea razonable esperar que alguien te retribuya  parte del tiempo trabajado, o quizá un día ni siquiera sea útil cierta  creación más lenta y ponderada -yo quiero pensar que sí lo será, pero es  evidente que soy juez y parte-, pero lo que en ningún caso debemos  consentir es que se nos utilice como pretexto para vigilar, perseguir y  cercenar finalmente los derechos y libertades de todas las personas.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>-  Es complicado definir qué es un intelectual, pero, en cualquier caso,  parece que catedráticos, periodistas, editores, directores de cine,  escritores&#8230; están mayoritariamente ausentes o indiferentes cuando no  son directamente hostiles a una batalla que en principio les pertenece:  la de la cultura libre. ¿Por qué?</strong></p>
<p style="text-align:justify;">Creo que la batalla de la  cultura libre es importante dentro de una guerra, si es sólo una batalla  resulta confusa. Por así decir: pasar de estar explotado por un gran  grupo de comunicación a estarlo por Google o por Telefónica no implica  ningún cambio cualitativo. Los autores en este aspecto son  conservadores, se aferran a lo malo conocido porque piensan que no hay  diferencia entre una gran empresa y otra. La cuestión es ampliar el  campo de batalla, por ejemplo, a la idea de que las redes de  comunicación son un servicio esencial y debieran ser públicas con una  clara voluntad política de romper la brecha digital. Creo que hay que  dar también esas batallas. Ahora bien, esto no puede en ningún caso  hacernos cerrar los ojos al hecho de que el lenguaje es común, de que  las comunidades hacen ciencia y hacen arte a través de los individuos y  no a la inversa.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>- Generalmente publicas tus novelas con copyright, aunque ya puede encontrarse alguna de ellas en descarga libre en </strong><em><strong>Rebelión</strong></em><strong>. Luther Blissett, un nombre colectivo, ha publicado novelas como </strong><em><strong>Q</strong></em><strong> o </strong><em><strong>54</strong></em><strong> con licencia libre con una multinacional como Mondadori. ¿Cuál es el  trato con tu editor y hasta qué punto tienes capacidad de, más allá de  tu remuneración, establecer unas condiciones de publicación coherentes  con tus posiciones políticas?</strong></p>
<p style="text-align:justify;">Es un trato amigable, he  podido decirle con tranquilidad que no quería estar en Libranda y en su  lugar estoy en vías de encontrar un espacio digital que me permita  colocar mis libros sin DRM<sup><a name="sdfootnote1anc" href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=119797#sdfootnote1sym"><sup>1</sup></a></sup> de tal manera que sólo los pague quien pueda hacerlo y que quien lo  haga pueda prestar el libro cuando quiera. ¿Puedo, por ejemplo,  permitirme devolver al dominio público todo lo que escribo? Me gustaría.  Lo hago con artículos y textos sueltos, con algún libro libre, de  momento no puedo hacerlo con todo porque no tengo, al menos por ahora,  otra profesión, soy novelista, no soy además otra cosa, ni me veo  cantando mis novelas en directo, y las otras cosas que sí soy, por  ejemplo miembro del colectivo de editores de <span style="text-decoration:underline;"><a href="http://rebeli%c3%b3n.org/" target="_blank">rebelión.org</a></span>,  no están remuneradas y creo que en este contexto político no deben  estarlo. Por otro lado, escribimos y trabajamos, y vendemos la fuerza de  trabajo y nos ganamos la vida en unas condiciones no elegidas  individualmente, ojalá logremos transformarlas mediante la lucha  colectiva.</p>
<h6 style="text-align:justify;padding-left:30px;"><a name="sdfootnote1sym" href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=119797#sdfootnote1anc">1</a> Digital Rights Management. Son tecnologías 	de restricción de uso  aplicadas a diferentes formatos digitales, 	desde música a libros, y que  limitan la capacidad de copiar o 	compartir los contenidos una vez  adquiridos. Establecen, por 	ejemplo, el número de veces que pueden  copiarse y pegarse en otro 	documento párrafos de un libro electrónico, o  si éste puede 	utilizarse en varios e-readers o compartirse con otros  usuarios.</h6>
<p style="text-align:justify;">(Tomado de <a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=119797" target="_blank"><em>Rebelión</em></a>)</p>
<p style="text-align:justify;">&nbsp;</p>
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		<title>Belén Gopegui: &#8220;La pregunta es si nos van a seguir dominando con las mismas historias repetidas&#8221;</title>
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		<pubDate>Thu, 06 Jan 2011 13:26:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Mentiras y medios]]></category>
		<category><![CDATA[Belén Gopegui]]></category>
		<category><![CDATA[Internet]]></category>
		<category><![CDATA[Ley Sinde]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160;Masala Belén Gopegui, que el pasado octubre participó en la gala de los oXcars invitada por la eXgae, es autora de novelas como La conquista del aire, El padre de Blancanieves o Lo real. Pese a ser una de las &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=22420">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-224210" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2011/01/belen-gopegui.jpg"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><strong>Masala</strong></h5>
<div id="attachment_6484" style="width: 309px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2011/01/belen-gopegui.jpg"><img class="size-full wp-image-6484" title="belen-gopegui" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2011/01/belen-gopegui.jpg" alt="Belén Gopegui" width="299" height="250" /></a><p class="wp-caption-text">Belén Gopegui</p></div>
<p style="text-align:justify;"><em>Belén Gopegui, que el pasado octubre participó en la gala de los oXcars invitada por la eXgae, es autora de novelas como La conquista del aire, El padre de Blancanieves o Lo real.  Pese a ser una de las autoras de referencia de las últimas dos décadas,  mantiene una posición diametralmente opuesta a la de la mayoría del  gremio de escritores o autores, en lo que hace a asuntos como el  copyright o el acceso y el intercambio de contenidos. Miembro del  colectivo de editores de Rebelión.org, una de las<span id="more-22420"></span> primeras webs de  contrainformación en castellano, también forma parte de Red Sostenible,  un espacio creado tras conocerse las políticas de control y censura en  internet que el Gobierno de Zapatero quería poner en práctica con la Ley  de Economía Sostenible.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><strong>- La relación entre dominio público  y producción cultural no es nueva, pero internet y sobre todo fenómenos  como las redes de intercambio entre pares le han dado una relevancia  inaudita; ¿por qué la izquierda política es incapaz de hacer una  reflexión y una propuesta seria, rigurosa y radical en un asunto que ya  hoy es crucial?</strong></p>
<p style="text-align:justify;">Una parte fundamental de las redes de  intercambio entre pares coincide con los análisis de cierta izquierda en  torno a la plusvalía y la propiedad. Una vez más se trata de  desalambrar, en este caso desalambrar el conocimiento de patentes y  licencias que impiden su uso por aquellos que lo necesitan. Por otro  lado, creo que hay discursos como el de la lógica de la abundancia, que  olvidan a veces que la abundancia circula por canales privados, y estos  canales están en manos del capital. Me refiero, por ejemplo, a la  infraestructura de la red y a multitud de proyectos que cualquier día  pueden verse forzados a una evolución no deseada  -openoffice/libreoffice, Ubuntu en Canonical, <span style="text-decoration:underline;"><a href="http://guifi.net/" target="_blank">guifi.net</a></span> &#8211; o la concentración de servidores en manos de grandes corporaciones y  la ausencia de servidores distribuidos, a la escasez de hardware libre,  etcétera. Creo que hace falta una lucha radical para lograr que la red  no acabe siendo, en efecto, &#8220;otra televisión&#8221; y en esa lucha necesitamos  tanto de la izquierda política como de todas las nuevas organizaciones  que están surgiendo.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>- Un autor, ¿qué es? ¿un asalariado o un pequeño propietario?</strong></p>
<p style="text-align:justify;">Un autor, a mi modo de ver, ha sido mitad asalariado y mitad rentista.  Esto le coloca en una posición contradictoria, y no es raro que la  mayoría de los intelectuales se acaben aliando con el poder pues  obtienen sus rentas del excedente, no de su trabajo sino del trabajo no  pagado de otros. Lo mismo les ocurre a los propietarios de viviendas en  alquiler, a los grandes empresarios, a buena parte de los funcionarios, a  los directivos de empresas, etcétera. Vivimos del trabajo de los demás,  el dinero es trabajo de los demás, y cambiar esta relación desigual y  violenta implica cambiar la relación de fuerzas.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>- Y, sobre todo, un autor ¿qué se cree que es?</strong></p>
<p style="text-align:justify;">En una entrevista reciente, Godard, el director de cine, declaraba: &#8220;El  derecho de autor realmente no tiene razón de ser. Yo no tengo derechos.  Al contrario, tengo deberes&#8221;. Esta es una posición que me interesa  mucho. En literatura la posición políticamente correcta consiste en  decir que el autor no se debe a nadie, que el arte es autónomo,  etcétera. Desde ese sitio difícilmente se puede establecer relación  alguna de reciprocidad con la sociedad. Pero curiosamente son los  autores que más defienden esa idea quienes más se sublevan por la  pérdida de derechos. Yo creo que sólo en la medida en que la sociedad  decida que necesita, pongamos, algunas historias largo tiempo meditadas,  podrá ocuparse de retribuir a quienes las escriban. A lo mejor decide  que no las necesita, que le basta con la inmensa producción creativa que  hay en la red; si es así, los novelistas tal como hasta ahora hemos  sido vistos nos extinguiremos y puede que no se pierda nada. Recordemos,  no obstante, aquel tema de Eskorbuto:</p>
<p style="text-align:justify;"><em>Cuando los dinosaurios dominaban la tierra</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>hace un millón de años en la prehistoria,</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>la fuerza era la ley</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>y ellos eran los más fuertes</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>gigantescos brutales salvajes animales</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>Pero ocurrió todos sucumbieron</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>ahora son petróleo</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>necesario en nuestro tiempo</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>Cuando los dinosaurios dominaban la tierra</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>aún siguen haciéndolo, aunque sea de otra manera</em></p>
<p style="text-align:justify;">Para mí la pregunta es esa, no tanto si se extingue o no un tipo de  industria como si nos van a seguir dominando a través de otras  industrias y otras organizaciones cínicas y violentas, las mismas  historias repetidas, los mismos valores baratos que hoy infestan las  narraciones hegemónicas.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>- Determinados artistas que son  símbolos para la izquierda social han identificado sus intereses con los  de la industria cultural, defendiendo con uñas y dientes la estructura  productiva y comercial de las últimas décadas. ¿Miedo, acomodamiento,  servilismo? ¿Qué hace que los que en un terreno ejercen cierta  disidencia en otro hagan causa común con el aparato de explotación  cultural?</strong></p>
<p style="text-align:justify;">Supongo que, al menos en los autores más modestos,  es el mismo mecanismo por el que los trabajadores muchas veces  defienden a sus empresas y procuran que no se hundan a pesar de que les  explotan. Más allá de eso, sabemos desde hace tiempo que el ser social  construye la conciencia, y en ese ser están los privilegios de que se ha  disfrutado. Los cereales que se comparten se acaban, los bits no: sin  embargo, llevamos siglos matando de hambre a un gran parte de la  humanidad y no porque no haya suficiente alimento, sino por un sistema  económico y de dominación. Ojalá no ocurra así con los bits, ojalá la  abundancia no acabe siendo controlada una vez más por el capital. En  todo caso es muy pertinente un artículo de Cory Doctorov donde se  pregunta algo como: ¿qué le hace a las libertades tu defensa de  remuneración? Creo que ahí los artistas, autores y demás deberíamos  tenerlo muy claro, quizá sea razonable esperar que alguien te retribuya  parte del tiempo trabajado, o quizá un día ni siquiera sea útil cierta  creación más lenta y ponderada -yo quiero pensar que sí lo será, pero es  evidente que soy juez y parte-, pero lo que en ningún caso debemos  consentir es que se nos utilice como pretexto para vigilar, perseguir y  cercenar finalmente los derechos y libertades de todas las personas.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>-  Es complicado definir qué es un intelectual, pero, en cualquier caso,  parece que catedráticos, periodistas, editores, directores de cine,  escritores&#8230; están mayoritariamente ausentes o indiferentes cuando no  son directamente hostiles a una batalla que en principio les pertenece:  la de la cultura libre. ¿Por qué?</strong></p>
<p style="text-align:justify;">Creo que la batalla de la  cultura libre es importante dentro de una guerra, si es sólo una batalla  resulta confusa. Por así decir: pasar de estar explotado por un gran  grupo de comunicación a estarlo por Google o por Telefónica no implica  ningún cambio cualitativo. Los autores en este aspecto son  conservadores, se aferran a lo malo conocido porque piensan que no hay  diferencia entre una gran empresa y otra. La cuestión es ampliar el  campo de batalla, por ejemplo, a la idea de que las redes de  comunicación son un servicio esencial y debieran ser públicas con una  clara voluntad política de romper la brecha digital. Creo que hay que  dar también esas batallas. Ahora bien, esto no puede en ningún caso  hacernos cerrar los ojos al hecho de que el lenguaje es común, de que  las comunidades hacen ciencia y hacen arte a través de los individuos y  no a la inversa.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>- Generalmente publicas tus novelas con copyright, aunque ya puede encontrarse alguna de ellas en descarga libre en </strong><em><strong>Rebelión</strong></em><strong>. Luther Blissett, un nombre colectivo, ha publicado novelas como </strong><em><strong>Q</strong></em><strong> o </strong><em><strong>54</strong></em><strong> con licencia libre con una multinacional como Mondadori. ¿Cuál es el  trato con tu editor y hasta qué punto tienes capacidad de, más allá de  tu remuneración, establecer unas condiciones de publicación coherentes  con tus posiciones políticas?</strong></p>
<p style="text-align:justify;">Es un trato amigable, he  podido decirle con tranquilidad que no quería estar en Libranda y en su  lugar estoy en vías de encontrar un espacio digital que me permita  colocar mis libros sin DRM<sup><a name="sdfootnote1anc" href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=119797#sdfootnote1sym"><sup>1</sup></a></sup> de tal manera que sólo los pague quien pueda hacerlo y que quien lo  haga pueda prestar el libro cuando quiera. ¿Puedo, por ejemplo,  permitirme devolver al dominio público todo lo que escribo? Me gustaría.  Lo hago con artículos y textos sueltos, con algún libro libre, de  momento no puedo hacerlo con todo porque no tengo, al menos por ahora,  otra profesión, soy novelista, no soy además otra cosa, ni me veo  cantando mis novelas en directo, y las otras cosas que sí soy, por  ejemplo miembro del colectivo de editores de <span style="text-decoration:underline;"><a href="http://rebeli%c3%b3n.org/" target="_blank">rebelión.org</a></span>,  no están remuneradas y creo que en este contexto político no deben  estarlo. Por otro lado, escribimos y trabajamos, y vendemos la fuerza de  trabajo y nos ganamos la vida en unas condiciones no elegidas  individualmente, ojalá logremos transformarlas mediante la lucha  colectiva.</p>
<h6 style="text-align:justify;padding-left:30px;"><a name="sdfootnote1sym" href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=119797#sdfootnote1anc">1</a> Digital Rights Management. Son tecnologías 	de restricción de uso  aplicadas a diferentes formatos digitales, 	desde música a libros, y que  limitan la capacidad de copiar o 	compartir los contenidos una vez  adquiridos. Establecen, por 	ejemplo, el número de veces que pueden  copiarse y pegarse en otro 	documento párrafos de un libro electrónico, o  si éste puede 	utilizarse en varios e-readers o compartirse con otros  usuarios.</h6>
<p style="text-align:justify;">(Tomado de <a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=119797" target="_blank"><em>Rebelión</em></a>)</p>
<p style="text-align:justify;">&nbsp;</p>
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		<title>hace 14 años</title>
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		<pubDate>Wed, 05 Jan 2011 18:50:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[iroelsanchez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[César Vallejo]]></category>
		<category><![CDATA[Derecho de Autor]]></category>
		<category><![CDATA[Héctor Velarde]]></category>
		<category><![CDATA[Internet]]></category>
		<category><![CDATA[Ley Sinde]]></category>
		<category><![CDATA[Silvio odríguez]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160;Silvio Rodríguez/En su blog Segunda cita Como desde hace dos entradas el tema de los derechos (o izquierdos) autorales va y viene, le pedí a mi amigo Eduardo Valtierra esta carta de hace 14 años que, como verán, toca el &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=6425">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-64260" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/01/silvio.jpg"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><strong>Silvio Rodríguez/En su blog <em>Segunda cita</em><br />
</strong></h5>
<h3 style="text-align:justify;">
<div id="attachment_6426" style="width: 210px" class="wp-caption alignleft"><em><em><a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/01/silvio.jpg"><img class="size-full wp-image-6426" title="Silvio" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/01/silvio.jpg" alt="Silvio Rodríguez" width="200" height="252" /></a></em></em><p class="wp-caption-text">Silvio Rodríguez</p></div>
<p><em>Como desde hace dos entradas el tema de los derechos (o izquierdos)  autorales va y viene, le pedí a mi amigo Eduardo Valtierra esta carta de  hace 14 años que, como verán, toca el tema de marras y otro que también  nos concierne: la red virtual. El mencionado Héctor Velarde es la  persona que por primera vez hizo una página web dedicada a mi trabajo.  Eduardo no hace mucho editó su libro &#8220;Silvio, aprendiz de brujo&#8221;, que  lanzará en La Habana en la feria del libro de febrero próximo.<span id="more-6425"></span></em></h3>
<p style="text-align:justify;">La Habana, 7 de septiembre de 1996.</p>
<p style="text-align:justify;">Sr. Eduardo Valtierra:</p>
<p style="text-align:justify;">Querido amigo:</p>
<p style="text-align:justify;">Tras  leer las veinte primeras páginas del impresionante macuto de mensajes  de Internet que me has hecho llegar, me doy cuenta de que va a ser una  quimera satisfacer la variada avidez de vuestro “club del éter”. Aún así  voy a intentar, en la medida en que el trabajo lo permita, intercambiar  ideas y esclarecer algunas cuestiones. Me ha estremecido la  sensibilidad y la inteligencia de los concurrentes. Es fascinante que  este medio sirva para tocar temas tan hermosos como Cesar Vallejo, ver  cómo la poesía nos reúne y nos saca las ganas de cantar, aún en esta  suerte de coro de electrones.</p>
<p style="text-align:justify;">Llama la atención el ingrediente de  libertad que Internet incorpora. Me vienen a la cabeza muchas ideas  relacionadas con esto, algunas posiblemente contradictorias. Si bien es  cierto que este salto en la comunicación desinhibe (incluso por aquello  de no vernos las caras, cosa que puede contribuir a sincerarse), esto no  nos sustrae de formación, credos, gustos, origen social y otras  características. Pero, hasta donde he leído, nadie pretende insultar a  nadie ni trata de imponer su criterio. Diríase que esta maravilla crea  una especie de homogeneidad ética y nos ofrece la oportunidad de ser  todo lo humanos que siempre deberíamos ser.</p>
<p style="text-align:justify;">La única referencia  que tengo por ahora es la página de Silvio Rodríguez. Recorriendo la  lista de ciento y tantos habituales, noto que, a pesar de que son varios  los países que participan, la inmensa mayoría son hispanohablantes.  Esto se entiende porque el asunto que los reúne son canciones en  español. Pero quién sabe si algún día Internet funcione con un traductor  instantáneo de todas las lenguas y podamos hablar entre rumanos, chinos  y lapones. Entonces este foro extendido será un mayor contribuyente a  la unidad planetaria.</p>
<p style="text-align:justify;">Para ustedes, expertos navegantes, ya es  parte de la cotidianidad eso de lanzarse al espacio de partículas que se  enlazan. Como te explicaba hace unos días, hace apenas dos años decidí  sentarme ante una computadora, y si bien el nuevo juego por momentos me  ha absorbido peligrosamente, todavía ando a gatas. Lo que más uso es el  word y desde hace un tiempito los scáners y algunos procesadores de  imágenes con los que estoy archivando las fotos que tomo.</p>
<p style="text-align:justify;">Lo  primero que voy a responder, de lo leído, es que “Domínguez” debe salir,  simultáneamente, en España, México, Argentina, Chile y Cuba el 21 de  setiembre, día de comienzo de la primavera en el sur del globo. Es  probable que se pueda coordinar este unísono con dos o tres países más  de América. En esa dirección se trabaja. Como se sabe, no nos  distribuyen las transnacionales y esto conlleva sus contra, además de  sus pro.</p>
<p style="text-align:justify;">A propósito de esto quiero decirte que me parece  edificante el debate sobre la piratería. Es conmovedor ver como la gente  se inclina a condenarla y, cuando más, a justificarla sólo en casos  extremos. Es cierto que eso ayuda a vivir a los autores (muchos sólo  disponen de estos recursos), pero también es cierto que algunos  disfrutamos más viendo circular nuestro trabajo que embolsillándonos los  beneficios. Esto no quiere decir que uno sea un santo, pero la vocación  de comunicador arrebata y el goce que produce también es un tesoro.  Cierta vez, disgustado por las manipulaciones de una disquera, le dije a  una amiga común que prefería que los piratas callejeros divulgaran mi  música, a que los señorones con patente de corso se ampararan en su  poder para robar. No veo mal que alguien, para resolver sus apremiantes  necesidades, reproduzca unos cuantos casetes y los venda. Tampoco que  los amigos intercambien la música que gusten (gracias a ello estamos en  contacto). Es cierto que la música es un hobby caro, imposible para  muchos, y nada ni nadie tiene derecho a privar a un semejante de la  espiritualidad de las artes. Incluso creo haber sido uno de los mayores  contribuyentes a que están circulando canciones que no han sido editadas  en disco. Lo que me indigna es que hay quienes piratean para cambiar de  coche cada año e ir al casino por las noches. Todo lo que se haga para  impedir esto último va a mejorar al mundo.</p>
<p style="text-align:justify;">Hay una nota de  alguien que ve similitud de propósitos en una parte de “Como esperando  Abril” y otra de “Septiembre”, de Vallejo. Es curioso, no me había dado  cuenta y es cierto que hay algo de semejanza. Pero sucede que yo utilizo  abril como un brillo de primavera insertado en invierno y Vallejo está  haciendo una referencia temporal. Mi alegoría consiste en la función  dislocada de un mes. El maestro sitúa entre septiembre y diciembre la  metamorfosis de las brasas en charcos, o sea, un triste devenir del  sentimiento.</p>
<p style="text-align:justify;">Respecto a la frase “Padre, aparta de mí este  Cáliz”, que usa Chico Buarque, no es por influencia vallejiana. Ambos  poetas la extrajeron probablemente del Nuevo Testamento. Es lo que Jesús  le dice a su padre (presumiblemente Dios) cuando se debate entre si  asume o no el terrible destino de tortura y crucifixión que le espera.</p>
<p style="text-align:justify;">Creo  que está muy claro Emilio en todo lo que plantea acerca de la ley  Helms-Burton y como cubano (y humano) le agradezco su gesto solidario. Y  conste que no pretendo hacer proselitismo, pero tal engendro no es ley  ni cosa que lo parezca, sino un insulto a la libertad en el planeta.</p>
<p style="text-align:justify;">Felicidades  a los cantores (Susana y Fernando) y cuando avance más en esta inmensa  cantidad de páginas iré soltando, cuando pueda, algún que otro  comentario. Quiero que nadie se me ofenda si no es mencionado. Por lo  que más quieran, comprendan que no voy a disponer de tiempo para  dialogar con cada uno.</p>
<p style="text-align:justify;">Es probable que el 21 de setiembre esté  sentado, en directo, en el buzón que te dio Mary, para dialogar con  quien aparezca. Esto se quiere hacer a propósito del lanzamiento de  “Domínguez”, pero no es obligatorio hablar del disco. Si sucede, espero  que me excusen la lentitud, porque escribo con dos dedos.</p>
<p style="text-align:justify;">Todo  este mensaje, Eduardo, obviamente está hecho para que lo lances al  espacio, a modo de un primer saludo personal a la tropa cósmica, además  de ser expresión de la enorme gratitud que siento por todos ustedes, que  están lo suficientemente locos como para prestarme atención.</p>
<p style="text-align:justify;">Un  saludo especial para Héctor Velarde (primmo orate asolutto) y un saludo  cariñoso a cada uno de los visitantes de esta página, remitido por  vuestro aprendiz de brujo.</p>
<p style="text-align:justify;">Silvio Rodríguez Domínguez</p>
<p style="text-align:justify;"><em>(Tomado de <a href="http://www.segundacita.blogspot.com/" target="_blank">Segunda cita</a></em>)</p>
<ul>
<li><a title="Silvio Rodríguez en “La pupila insomne”" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/silvio-rodriguez-en-la-pupilainsomne/">Silvio Rodríguez en <em>La pupila insomne</em></a></li>
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