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	<title>La pupila insomne &#187; lee marvin</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>De westerns y otras películas tragicómicas</title>
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		<pubDate>Sun, 19 Feb 2012 13:00:54 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-229720" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2012/02/dsc06576.jpg?w=300"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><strong>Vivian Martínez Tabares*</strong></h5>
<p style="text-align:justify;"><a href="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2012/02/dsc06576.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-22972" title="DSC06576" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2012/02/dsc06576.jpg?w=300" alt="" width="300" height="224" /></a>Mi vecina P parece haber enloquecido de súbito. Hastiada de su apartamento de tantos años, en el que con la ausencia de sus hijos le sobra espacio y le ocupa mucho esfuerzo limpiar, quiere mudarse a otro menor pero, en lugar de plantearse una permuta razonable, promueve su venta a cien mil cuc y añade que deja la placa y el tanque –¿será que la placa y el tanque, traducidos en valor de cambio, podrían trasladarse?–. Con ese dinero<span id="more-22971"></span> se comprará otro apartamento menor y asegurará los años que le quedan. Esa es solo una de las infinitas elucubraciones hiperbólicas que he escuchado en estos días, como resultado de tratar de averiguar cómo se puede cambiar un apartamento de dos cuartos en buen estado por uno de una habitación más, en similares condiciones, lo que a todas luces parece ser hoy una quimera.</p>
<p style="text-align:justify;">La liberación de la compra y venta de casas tan añorada por todos en Cuba, a fuerza de demorada, ha dislocado el juicio a muchos. Y ha desatado una suerte de fiebre del oro alucinante, sueño de especulación inmobiliaria sin proporciones, que amenaza con desterrar la posibilidad armónicamente pactada de cambiar de casa, a que nos hemos acostumbrado en Cuba y que, con relativa equidad –incluidos los justos “vueltos” cuando corresponda, ¡no faltaba más!– podía facilitar una parte de las necesidades de cambio.</p>
<p style="text-align:justify;">Pero esta fiebre nuestra no es del oro sino del billete. La “migración” domiciliaria no se plantea precisamente, como en la California de mediados del siglo XIX, el propósito de trasladarse hacia zonas más rústicas en busca del valioso metal. No hay recios John Wayne ni Lee Marvin, en todo caso pobres remedos de Charlot pero sin ternura: unos Pura, Fefa o Arturo a quienes les crecen los colmillos de modo desmesurado. En realidad, aquí hay más fiebre –y delirio incluido– que billetes en realidad y habrá que esperar un tiempo de calma en el que la cordura retorne a su lugar, porque ¿cuántos cubanos podemos disponer de miles de cuc para mejorar nuestras condiciones de hábitat? No tengo datos estadísticos ni información confiable que me permitan calcularlo pero, a simple vista, en mi círculo de amigos, colegas y vecinos no conozco a ninguno por quienes pudiera pensar en esa como en una opción plausible para el beneficio común. ¿O será que los afiebrados están apostando por otro tipo de compras, solo venidas de otros lares, que nos desplacen y limiten de los espacios finitos disponibles, movidas por un sentido de “todo vale”?</p>
<p style="text-align:justify;">Bravo por el Decreto-Ley 288 que elimina prohibiciones sin sentido, nos libera de estúpidas ataduras y facilita el acomodo a gusto de cada familia, pero seamos sensatos y pongamos los pies sobre esta tierra. No quisiera mirar atrás y ver con nostálgica conmiseración a Gloria, la modesta costurera que imaginó Titón –¡ay Rosita! e Isabel y Mario– con sus ínfulas de grandeza queriendo mejorar su estatus social a través de una permuta, ni mucho menos verme en el pellejo de una suerte de Daniel Olbrychski al duro y sin guante –o lo que es lo mismo, sin Wajda y sus artilugios con el lenguaje–, comprobando como todo se vende.</p>
<h5 style="text-align:justify;"><span style="color:#008000;"><span style="color:#000000;">*Vivian Martínez Tabares es crítica e investigadora teatral, editora y profesora. Dirige la revista Conjunto y el Departamento de Teatro de la Casa de las Américas.</span> <strong><br />
</strong></span></h5>
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