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	<title>La pupila insomne &#187; La Jiribilla</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>Rosa Miriam Elizalde: “A mí La Jiribilla me cambió la vida”</title>
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		<pubDate>Tue, 11 May 2021 12:10:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[La Jiribilla]]></category>
		<category><![CDATA[Rosa Miriam Elizalde]]></category>

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		<description><![CDATA[La Jiribilla fue también un espacio de innovación <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=75206">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-752070" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2021/05/5723a0cbe1ceajiritapiz_robocito_1024.jpeg"></div></div></td></tr></table><div class="article-body">
<p><span style="color:#000000;"><strong>La revista de cultura cubana <em>La Jiribilla</em> surge el 5 de mayo de 2001. A 20 años de su aparición en Internet, su equipo editorial entrevistó a fundadores y colaboradores de la publicación que durante estas dos décadas han contribuido a difundir y analizar la realidad cultural de Cuba, así como poner a debate los más complejos temas del entramado cultural de la Isla.<span id="more-75206"></span></strong></span></p>
<p><strong><a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2021/05/05/seguir-siendo-cuba-su-cultura-rosa-elena-encinas-entrevista-a-iroel-sanchez-por-los-20-anos-de-la-jiribilla/">Leer también: “Seguir siendo Cuba, su cultura”, entrevista a Iroel Sánchez</a> </strong></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>A modo de testimonio la periodista cubana, Vicepresidenta Primera de la Unión de Periodistas de Cuba Rosa Miriam Elizalde rememora parte de la historia de <em>La Jiribilla.</em></strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>¿Cómo inicia la revista <em>La Jiribilla </em>y usted se vincula al proyecto?</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">El primer número de <em>La Jiribilla</em> sale, efectivamente, en mayo del 2001, poco después de que se populariza la web en el mundo. Yo no tenía prácticamente ninguna experiencia en el trabajo en Internet, salvo que había estado vinculada al nacimiento de la página web de <em>Juventud Rebelde</em> en 1998, que fue el segundo medio que aparece en línea en un país con una gran precariedad desde el punto de vista de las telecomunicaciones.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Recuerdo que en ese momento toda Cuba tenía tanta conexión como un hotel en Miami y, sin embargo, estaba dando servicios a una gran población, sobre todo a médicos gracias al desarrollo de Infomed, que ya ofrecía correo electrónico a los médicos y acceso a bases de datos internacionales que se replicaban en servidores cubanos. Es decir, estamos hablando exactamente de los primeros pasos del país y de América Latina en la web.</span></p>
<div><span style="color:#000000;"><img class="center-block img-responsive aligncenter" src="http://www.lajiribilla.cu/uploads/5723a0cbe1ceajiritapiz_robocito_1024.jpg" alt="" /></span></div>
<div><span style="color:#000000;">El primer número de <em>La Jiribilla</em> salió en mayo del 2001. Fotos: Internet</span><br /><span style="color:#000000;"> </span></div>
<p><span style="color:#000000;">El proyecto surge con las características de esa época. Lo que se hacía era un vaciado en la web de publicaciones impresas, aunque los contenidos de esta revista serían todos originales para Internet. Abel (Prieto) e Iroel Sánchez le pidieron a Rogelio Polanco, director de <em>Juventud Rebelde</em>, hacer un suplemento cultural del diario en Internet, un semanario digital.  Como subdirectora editorial a cargo de la web de <em>Juventud Rebelde, </em>me ocupé de este proyecto. Por supuesto, incorporé al diseñador que había diseñado la web del diario, Orlando Romero, que había desarrollado la del diario Granma, la primera en salir a Internet en Cuba; a Manuel González Bello, columnista de <em>JR,</em> extraordinario profesional de gran cultura literaria y un amigo. Él fue el editor de los primeros números junto conmigo y muchas veces iba a escribir a mi casa, porque no tenía computadora. Eventualmente, convocamos a otros compañeros que colaboraron en esos primeros números como Amado del Pino, que había trabajado años antes en el periódico.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La propuesta era que cada edición semanal tuviera un dossier monográfico. Tenía que ver con las propias características de ese medio en ese momento y así se armó el diseño de los primeros números, en secuencia, al estilo de los blogs, que todavía no eran populares. El gran problema eran las tensiones técnicas, la agonía de actualizar la página, por FTP, lo que nos ocupaba unas 10, 12 horas, y usualmente toda la noche del viernes. Si había que editar o corregir algo, suponía horas de trabajo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em>La Jiribilla</em> se propuso desde el inicio no ser solo un semanario cultural tradicional, sino un lugar de convergencia de diversas artes y una fiesta de la cultura, rescatando incluso algunos autores emigrados y a otros que no eran muy conocidos por las generaciones más jóvenes, de modo que confluyeron aquí pintores, diseñadores, músicos y autores de otras expresiones artísticas. Queríamos que la publicación fuera además hermosa, con una imagen gráfica distintiva. Fariñas diseñó el famoso ángel de La Jiribilla, que fue desde el inicio la marca identitaria de la publicación. Comenzó a producirse una confluencia de periodistas, escritores, diseñadores, artistas plásticos y autoridades de la cultura en <em>Juventud Rebelde </em>para la producción de aquel semanario, que recuerdo como uno de los momentos más interesantes de mi vida profesional. De hecho, le debo haber comenzado allí mi relación con el universo digital.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Se decide que el primer número se le dedicaría a Reinaldo Arenas, porque había una coyuntura noticiosa: en el 2000 se desató una campaña contra Cuba a raíz del estreno de la película estadounidense <em>Antes que anochezca</em>, basada en el diario del escritor cubano. Desde su primer número <em>La Jiribilla</em> dejó claro el interés de profundizar en aspectos de la vida artística y literaria del país que eran manipulados o desconocidos fuera de Cuba.  Además del dossier sobre Reinaldo Arenas, con cuentos y otros pasajes de su obra poco conocidos, incluimos un ensayo de Ambrosio Fornet sobre la diáspora y otro, del investigador estadounidense John Hillson sobre la trayectoria de los derechos de los homosexuales en Cuba, que es uno de los primeros que aborda sin los estereotipos más socorridos hechos realmente tristes como la UMAP.</span></p>
<div><span style="color:#000000;"><img class="center-block img-responsive aligncenter" src="http://www.lajiribilla.cu/uploads/jiritapiz_lengua_1024.jpg" alt="" /></span></div>
<div><span style="color:#000000;">Unos meses antes de sacar el primer número de <em>La Jiribilla</em>, se había estrenado la película <em>Antes que anochezca</em>,</span><br /><span style="color:#000000;">basada en el libro homónimo de Reinaldo Arenas, y se había desatado una gran campaña contra la Revolución</span><br /><span style="color:#000000;">con el tema de la persecución contra los homosexuales.</span></div>
<p><span style="color:#000000;">Entendíamos la cultura cubana como una sola. Independientemente de que algunos grandes autores estuvieran fuera del país, su producción, su obra, formaba parte de la cultura nacional. De ahí el respeto con el que se trata a Reinaldo Arenas, separando sus aportes indiscutibles como escritor de la politiquería que intentaba secuestrar su obra, después de haberlo tratado como un paria en Miami, como él mismo relató en sus memorias. </span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em>La Jiribilla</em> fue también un espacio de innovación. Organizamos la transmisión de uno de los primeros conciertos virtuales realizados en Cuba, organizado por el Centro Pablo y  al que asistió Fidel,  quien siguió muy de cerca, sobre todo a través de la relación con Abel Prieto, este proyecto de la cultura cubana. Para tener una idea de lo que eso significó, Cuba tenía en 1999 menos de 1 megabit por segundo de conexión satelital a Internet y en 2001 no superaba demasiado esa cifra, de modo que fue toda una aventura aquella transmisión, pero se hizo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Era una fiesta trabajar en la revista. Si dedicábamos un número a una figura, pensábamos siempre en que estuvieran todas las miradas y lo más relevante de su obra, y aquella empresa participaron escritores de la talla de Ambrosio, Cintio Vitier, Pablo Armando Fernández, César López, Miguel Barnet, Enrique Núñez Rodríguez, Roberto Fernández Retamar; compositores como Silvio Rodríguez y Amaury Pérez; pintores como Kcho y Fariñas, y otros muchos. Se crearon también dentro de la publicación varios espacios para la sátira política, porque no se puede desconocer el contexto en que surge <em>La Jiribilla</em>, en momentos de una disputa política y de los intentos de manipular a referentes de la cultura a través de proyectos pagados por el gobierno de Estados Unidos como la <em>Revista Encuentro</em>. Era un momento también donde académicos de derecha exigían la invasión militar a Cuba en el diario <em>El País</em>. Algunos han ido lavando este pasado, pero eso está ahí, en esos primeros números de<em> La Jiribilla</em> y también los análisis de Frances Stonor Saunders, que había publicado en 1999 su libro monumental <em>La CIA y la Guerra Fría Cultural.</em> Ahí descubrimos que ni siquiera el nombre de la revista, <em>Encuentro</em>, era original dentro de los planes de la CIA para utilizar a los intelectuales.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Recuerdo que se incorporó al equipo el diplomático Eugenio Martínez, actualmente director de América Latina de la Cancillería, quien por entonces trabajaba en la DACCRE (Dirección General de Asuntos Consulares y Atención a Cubanos Residentes en el Exterior). Esta era nuestra primera experiencia con la fauna contrarrevolucionaria de Miami y Madrid,  y él, por su trabajo, conocía muy bien la emigración. Queríamos evitar confundir nombres o cometer cualquier injusticia. Gracias a esta colaboración llega Johana Tablada, esposa de Eugenio, quien aporta una investigación sobre la NED y los fondos para el cambio de régimen en Cuba, publicado también en aquellos días.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>Y obviamente esto supuso a lo interno del trabajo mismo en <em>Juventud Rebelde</em>, un cambio, en las rutinas productivas&#8230; </strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Mirando un poco hacia atrás, creo que lo más traumático entonces eran las condiciones para poder subir a Internet el semanario. Empezábamos el viernes, sobre las siete u ocho de la noche a subir la página y eran las ocho de la mañana del otro día y todavía no habíamos terminado. Los lunes hacíamos las reuniones para evaluar las reacciones al número de la semana y se preparaba el próximo semanario, se distribuían las tareas. Disfruté y aprendí mucho. Me vi obligada a sistematizar lecturas, sobre todo de los más jóvenes escritores, que estaban fuera de la órbita universitaria en la que me había formado. Se aprendía en las mesas de trabajo con Abel y con Iroel, que era un tren, agitando y organizando, sugiriendo autores e incorporando colaboraciones originales de escritores, músicos y artistas de la plástica.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Nos sorprendió que  <em>Wired</em>, que era la revista más importante en ese momento en el ámbito digital, reconoció a <em>La Jiribilla</em> como uno de los proyectos más innovadores de América Latina, en términos de producción cultural para la web. No solo le dedicó un extenso trabajo, sino que nos hicieron una entrevista, que respondí a nombre del equipo. Si buscas en Internet todavía aparecen estas referencias, donde hablamos de la importancia que para la publicación tenía incorporar la más variada y múltiple representación de la cultura cubana, una que contenga sin contradicciones los mensajes éticos más elaborados y la más auténtica cultura popular.  El artículo de <em>Wired</em>, que se publicó el 26 de julio de 2001, calificó a <em>La Jiribilla</em> nada menos que como un “sitio de contenidos incisivos, bien diseñado y lleno de humor; absolutamente profesional; altamente capacitado; inteligente publicación”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La publicación era original también por su diseño, por el uso de la imagen y los recursos multimediales, que incluyeron desde libros gratis hasta una discoteca de música cubana, que se podían descargar sin costo para el usuario, aportada por los propios artistas. Eso tenía una explicación. Cuando se revisa qué estaba pasando en Cuba a finales de los 90 y principios del 2000 en términos de Internet, se aprecia una proyección muy original, única, diferencial para la apropiación de las redes como espacio de distribución y acceso al conocimiento. ¿Qué está pasando en simultáneo con la salida de <em>La Jiribilla</em>? Infomed, el renacimiento de los Joven Club de Computación, la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI), que se abre en 2001 y es la síntesis de los mejores modelos de universidad inteligente que existían en ese momento en el mundo. La red Infomed, que nace en 1998, se adelanta seis años a los algoritmos de Facebook y lo hace con el objetivo de darle servicio a varios miles de médicos en aquellas condiciones precarias de conectividad de las cuales ya te hablé. Es decir, hay definiciones de política muy originales a partir del encuentro de Fidel en los plenos y congresos de la UPEC y de la UNEAC, y gene muy talentosa estaba en función de desarrollar infraestructuras y servicios nacionales con una visión de acceso universal a Internet. No había nada igual en América Latina en esos años, por lo que en ese contexto era lógico que termináramos haciendo un sitio disruptivo para la época y hasta de vanguardia en la red, aunque entonces no lo sabíamos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En febrero del 2001, estamos hablando antes del atentado a las Torres Gemelas, en el Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos, Cuba fue acusada como país ciberterrorista. Es el primer país en el mundo acusado de tal cosa, una total desmesura. En realidad fue un grito de alarma de los halcones del Pentágono que puso en actitud defensiva al gobierno de los Estados Unidos frente a estas señales indiscutibles de capacidad para innovar y utilizar Internet para el desarrollo en las condiciones más difíciles que se pudieran imaginar.</span></p>
<p> </p>
<div><span style="color:#000000;"><img class="center-block img-responsive aligncenter" src="http://www.lajiribilla.cu/uploads/Portada de La Jiribilla de papel no. 35, octubre 2004.jpg" alt="" /></span></div>
<div><span style="color:#000000;">“En febrero del 2001, (…) en un consejo del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara del Senado</span><br /><span style="color:#000000;">de Estados Unidos, Cuba fue acusada como país ciberterrorista”.</span><br /><span style="color:#000000;"> </span></div>
<p><span style="color:#000000;">“En febrero del 2001, (…) en el Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos, Cuba fue acusada como país ciberterrorista.”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Eso hecha por tierra un estereotipo que muchas veces se ha tratado de implantar de que el nacimiento de las páginas web en Cuba surgió con fines propagándisticos, bajo las órdenes del Partido Comunista de Cuba. Infomed ya publicaba las noticias de los diarios nacionales cubanos e investigaciones en materia de Salud antes de que <em>Granma, Juventud Rebelde</em> y los demás medios aparecieran oficialmente como publicaciones digitales. <em>Cubahora</em>, una revista del Centro de Información para la Prensa, entonces subordinado a la UPEC y bajo la dirección de Jesús Hernández que nos ayudó muchísimo, fue la primera publicación nativa digital del país y una de las primeras en América Latina, y <em>La Jiribilla,</em> el primer semanario cultural concebido y realizado originalmente para Internet en Cuba, que incluyó contenidos multimediales de diversos formatos (imagen, audios, videos).</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>¿Cómo <em>La Jiribilla</em> debe seguir siendo un referente dentro de todos los medios de prensa culturales y del país, referente para el buen diálogo, para la crítica honesta, para esa polémica que se asume desde la responsabilidad y la ética?</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Creo que la intención de <em>La Jiribilla</em> desde su nacimiento fue y sigue siendo — yo creo que sirve perfectamente a los tiempos actuales— sostener en la web una publicación líder del acontecer artístico y literario cubano, que a la par de reflejar la intensa vida cultural del país no renuncia a abordar temas complejos y polémicos que interesan a los creadores cubanos y a toda la población. Es una revista que enlaza sin complejo periodismo y creación artística y que a la vez es irreverente, diversa, iconoclasta y bella.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Ese ha sido un primer objetivo en 2001 y, también, la compresión de la cultura no como una torre de marfil, sino como un lugar donde tiene preeminencia la cultura popular y donde cabe desde una receta de cocina hasta una canción. Una revista que no desdeña la innovación y las nuevas narrativas y hasta ciertos alardes tecnológicos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Hoy no tiene sentido hacer una revista que solo se publique una vez a la semana, porque ya Internet está en todas partes y todo el tiempo se integra de manera natural a nuestra vida cotidiana. Sí creo que debe seguir siendo fresca, sin números enlatados, haciendo arqueología y rescatando la memoria, pero también atenta a los sucesos culturales del momento.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“La lección de los primeros 20 años <em>La Jiribilla</em> es que es necesaria y debe seguir viviendo, debe seguir manteniéndose con el espíritu con que se fundó, como cruce de caminos para la cultura nacional y también para la defensa de un proyecto de país independiente, soberano y abierto (&#8230;)”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Lo otro que nos sorprendió mucho en 2001 fue tener la audiencia que tuvimos en un país que estaba empezando a asomarse a Internet. Imantó a cubanos dispersos en muchos países a través de la cultura, personas que estaban buscando cómo conectarse con sus referentes de identidad, que ahora disputa tanto la derecha.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“En sus primeros 20 años La Jiribilla lo que necesita es seguir viviendo, que se siga manteniendo con el espíritu con que se fundó, con ese espacio que es un cruce de caminos para la cultura nacional y también para la defensa de un proyecto de país independiente, soberano y abierto (&#8230;)”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>¿Crees que estos 20 años de alguna manera han hecho honor a la obra de Lezama?</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Sí, me sigue pareciendo un arca de nuestra resistencia, como decía Lezama. Si uno busca <em>La Jiribilla</em> en todos sus números va a encontrar los debates del momento, las figuras más prestigiosas de la cultura nacional que han pasado por ahí, textos originales y otro rescatados del olvido. Es ineludible que para hacer la historia de estos 20 años en la cultura cubana hay que ir a esta publicación, no hay otra que se le parezca en el escenario cultural de las últimas dos décadas. Hay muy buenas revistas culturales en Cuba, sin ninguna duda, pero tienen una mirada más centrada en el universo literario y artístico, mientras aquí hay una confluencia de actores, de intelectuales de distintas generaciones que dialogan permanentemente con lo cotidiano y a veces con la situación política del momento. Está lo permanente y lo contingente de la cultura y de la vida nacional, y eso es muy raro encontrarlo en un mismo lugar.</span></p>
<div><span style="color:#000000;"><img class="center-block img-responsive aligncenter" src="http://www.lajiribilla.cu/uploads/jiri - Copy 1.jpg" alt="" /></span></div>
<div><span style="color:#000000;">“… Si uno busca <em>La Jiribilla</em> en todos sus números va a encontrar los debates del momento, las figuras más prestigiosas de la cultura nacional que han pasado por ahí, textos originales y otro rescatados del olvido.”.</span><br /><span style="color:#000000;"> </span></div>
<p><span style="color:#000000;">Si uno quiere buscar qué está pasando, qué hechos culturales se están produciendo, qué debates hay, debe ir  por obligación a <em>La Jiribilla</em>.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>¿Qué ha significado la revista en tu trayectoria profesional?</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em>La Jiribilla</em> me cambió la vida. Yo no tenía ni remota idea de que iba a dedicarme al mundo digital. De hecho salí de <em>Juventud Rebelde</em> a dirigir un portal en Internet, <em>CubaSí</em>, nativo digital completamente, y la explicación que me dieron para proponerme ese trabajo era que yo había trabajado en <em>La Jiribilla</em> y tenía “experiencia”, cuando en realidad sabía muy poco y todavía estoy aprendiendo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em>La Jiribilla</em> me obligó, por ejemplo, a estudiar HTML, el código de programación. Desgraciadamente no sé programar en puridad de término, pero conocer los elementos básico, me permite tener una idea de cómo está armado ese mundo y me sirvió en <em>CubaSí</em>, en <em>antiterroristas.cu</em> y en <em>Cubadebate</em>, que surgió en 2003,  a corta distancia de <em>La Jiribill</em>a, y así hasta hoy con <em>Dominio Cuba</em>, que es un proyecto enfocado en la innovación digital más parecido a esta época. Pero todo empezó por aquí y me ha permitido vivir a caballo entre el periodismo impreso —donde empecé y donde he seguido trabajando— y en el periodismo digital, y creo que lo que he aprendido en el camino es que cambian las narrativas, pero no la esencia del periodismo, que es bueno o malo en cualquier época. Solo que ahora, con la convergencia, hay grandes potencialidades para ampliar las capacidades comunicativas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Esa intuición nació en <em>La Jiribilla</em>, donde nos dimos cuenta de que era una publicación cultural, pero era otra cosa porque de pronto los lectores se multiplicaron, el alcance se multiplicó, los colaboradores surgían en todos los confines del planeta. Recuerdo, por ejemplo, artículos de René Vásquez Díaz, que vive Suecia, un temprano colaborador de <em>La Jiribilla, </em>que llegó hasta ella buscando a Cuba. Antes de eso lo único que había en Internet era la revista <em>Encuentro</em>, con la intención más política que cultural de subvertir el proyecto revolucionario, en las antípodas de lo que nos unía, más allá de que a veces publicábamos cosas que a alguno no le sonaban bien al oído, para no contar el debate del nombre de publicación, <em>La Jiribilla,</em> que quienes no se habían leído a Lezama no entendían.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Todo ese proceso fue muy lindo y lo agradezco porque, de alguna manera, me asomó a un mundo que me fascina y en el que encuentro cosas nuevas todos los días.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong><em>La Jiribilla</em> arribó a sus 20 años, ¿cuál crees que sea la mejor forma de celebrar estas dos décadas? </strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">La lección de los primeros 20 años de <em>La Jiribilla</em> es que es necesaria y debe seguir viviendo, debe seguir manteniéndose con el espíritu con que se fundó, como cruce de caminos para la cultura nacional y también para la defensa de un proyecto de país independiente, soberano y abierto a esa visión de la cultura amplia donde caben todos los que le puedan aportar a ese sentido de lo nacional, a su memoria y a sus esencias.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">(<a href="http://www.lajiribilla.cu/articulo/entrevista-a-rosa-miriam-elizalde"><span style="color:#0000ff;"><strong><em>La Jiribilla</em></strong></span></a>)</span></p>
</div>
<p> </p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
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		<title>&#8220;Seguir siendo Cuba, su cultura&#8221;. Rosa Elena Encinas entrevista a Iroel Sánchez por los 20 años de La Jiribilla.</title>
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		<pubDate>Wed, 05 May 2021 23:22:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Iroel Sánchez]]></category>
		<category><![CDATA[Latinoamérica]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[La Jiribilla]]></category>

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		<description><![CDATA[La Jiribilla cumple 20 años.  <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=75159">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-751600" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2021/05/jiri1.jpg"></div></div></td></tr></table><p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Verdana, serif;"><b>La revista de cultura cubana </b></span><span style="font-family:Verdana, serif;"><i><b>La Jiribilla</b></i></span><span style="font-family:Verdana, serif;"><b> surge el 5 de mayo de 2001. A 20 años de su aparición en Internet, su equipo editorial entrevistó a fundadores y colaboradores de la publicación que durante estas dos décadas han contribuido a difundir y analizar la realidad cultural de Cuba, así como poner a debate los más complejos temas del entramado cultural de la Isla. <span id="more-75159"></span><img class="size-large wp-image-75163 aligncenter" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2021/05/jiri1.jpg?w=545" alt="" width="545" height="382" /></b></span></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Verdana, serif;"><b>A modo de testimonio el periodista y analista político cubano Iroel Sánchez rememora parte de la historia de </b></span><span style="font-family:Verdana, serif;"><i><b>La Jiribilla. </b></i></span></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Verdana, serif;"><b>Usted es uno de los fundadores de </b></span><span style="font-family:Verdana, serif;"><i><b>La Jiribilla</b></i></span><span style="font-family:Verdana, serif;"><b> ¿Cómo surge la revista?</b></span></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Verdana, serif;">Nosotros nos percatamos de que estaba ocurriendo un debate sobre Cuba, sobre la cultura de la Isla en Internet. Y aunque visto desde la distancia eran muy pocos los usuarios de Internet en Cuba en ese momento, sí se lograba socializar mucho contenido por correo </span><span style="font-family:Verdana, serif;">electrónico.</span><span style="font-family:Verdana, serif;"> La voz de Cuba estaba a muy bajo volumen en ese debate. Cuando hablo de la voz de Cuba me refiero a la voz de los intelectuales y artistas cubanos </span><span style="font-family:Verdana, serif;">desde la isla</span><span style="font-family:Verdana, serif;">. Y quisimos intervenir en ese debate dándole la posibilidad a los intelectuales, a los escritores y artistas cubanos de participar con su obra y también con su análisis, con su opinión.</span></span></p>
<p class="western" align="justify"> </p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Verdana, serif;">Sobre esos primeros meses del año 2001 empezamos a articularlo también con </span><span style="font-family:Verdana, serif;"><i>Juventud Rebelde</i></span><span style="font-family:Verdana, serif;">. Su director en ese momento era Rogelio Polanco y a través de él llegamos a Rosa Miriam Elizalde, la subdirectora del periódico, </span><span style="font-family:Verdana, serif;">ambos acogieron la idea con entusiasmo</span><span style="font-family:Verdana, serif;">. Ella siempre agradece a este proyecto haber entrado a su razón de ser, diríamos, su especialidad </span><span style="font-family:Verdana, serif;">hoy</span><span style="font-family:Verdana, serif;">, que es todo este mundo de la Internet, de las redes sociales. Y, bueno, Rosa también fue clave. Abrazó la idea, incorporó a un diseñador web del periódico </span><span style="font-family:Verdana, serif;"><i>Granma</i></span><span style="font-family:Verdana, serif;">, Orlando, que nos ayudó a armar todo esto, nuestra primera estructura en la web.</span></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Verdana, serif;">Y así empezamos muy precariamente, con una línea telefónica, con una laptop </span><span style="font-family:Verdana, serif;">prestada, con</span><span style="font-family:Verdana, serif;"> muy pocas prestaciones, armando los textos en la </span><span style="font-family:Verdana, serif;">oficina de la Presidencia</span><span style="font-family:Verdana, serif;"> del Instituto Cubano del Libro. </span></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Verdana, serif;">Después discutimos el proyecto en la dirección del Ministerio de Cultura, fuimos involucrando a otros compañeros, intelectuales, que estuvieron en ese primer número, que </span><span style="font-family:Verdana, serif;">fue muy transgresor </span><span style="font-family:Verdana, serif;">porque estuvo dedicado nada menos que a Reinaldo Arenas y una película sobre un libro suyo que en ese momento tenía una gran circulación fuera de Cuba y con mucha propaganda negativa, con una carga muy manipuladora sobre todo este tema del tratamiento de la homosexualidad en Cuba, y las incomprensiones que </span><span style="font-family:Verdana, serif;">hubo sobre eso e</span><span style="font-family:Verdana, serif;">n determinado momento.</span></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family:Verdana, serif;color:#000000;">Y a partir de ahí la revista fue muy leída, sobre todo en Miami. Yo diría que le movió el piso a muchos estereotipos.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Verdana, serif;">Cada amanecer de sábado era un zafarrancho, después de un </span><span style="font-family:Verdana, serif;">parto</span><span style="font-family:Verdana, serif;"> muy largo que a todos nos suponía un trabajo extra de las funciones que cumplíamos. No teníamos ni remotamente una plantilla, ni gente a la que le pagáramos por eso. Y así estuvimos </span><span style="font-family:Verdana, serif;"> muchos</span><span style="font-family:Verdana, serif;"> meses.</span></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Verdana, serif;">Recuerdo eso con mucha pasión y con mucho cariño porque nació de concertar voluntades y no como una mercancía, no como un negocio, no como algo con lo que íbamos a ganar algo; sino como una necesidad que compartíamos, que asumimos colectivamente y que abrazamos </span><span style="font-family:Verdana, serif;">entre todos</span><span style="font-family:Verdana, serif;">.</span></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family:Verdana, serif;color:#000000;">Lo que puede haber tenido de exitoso está en las personas que abrazaron esa idea. Yo creo que ahí se combinan ese espíritu transgresor, ese espíritu de ir más allá de lo tratado, de lo abordado, con una militancia revolucionaria muy radical.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family:Verdana, serif;color:#000000;"><b>¿Cómo surge el nombre de la revista?</b></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Verdana, serif;">A mí me gusta mucho una entrevista que le hace Ambrosio Fornet a Raúl Roa en su antología </span><span style="font-family:Verdana, serif;"><i>La revolución del 30 se fue a bolina</i></span><span style="font-family:Verdana, serif;">. El primer artículo es “Tiene la palabra el camarada Mauser” que, si mal no recuerdo, Roa lo escribe estando preso en Isla de Pinos, y esta entrevista de Ambrosio a Roa cierra el libro. Creo que es un clásico del periodismo nuestro, no solo del periodismo cultural, también del periodismo político. Y recuerdo cuando Ambrosio le pregunta a Roa por el mayor escritor de esa generación y él dice sin lugar a dudas que es Lezama</span><span style="font-family:Verdana, serif;"> y creo recordar que algún otro lugar dice que su ángel es el ángel de la jiribilla. </span></span></p>
<p class="western" align="justify"> </p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Verdana, serif;">Cuando yo leí eso siendo adolescente salí a buscar más sobre Lezama y ese ángel de la jiribilla y todo eso. </span><span style="font-family:Verdana, serif;">Pero ese modo en que dos grandes intelectuales de la historia de Cuba, como son Roa y Lezama, dialogan en la memoria, a mí me pareció que tenía que ver mucho con el espíritu que íbamos a darle a la revista, ese espíritu jiribillesco, inquietante, radical, vertical de Roa y, a la vez, esa densidad cultural, conceptual y esa solidez de Lezama. ¿Cómo mirar eso, que es también nuestra mejor producción cultural? Esa fue la aspiración y yo creo que resumía lo que perseguíamos. “La Jiribilla” era un nombre inédito en Internet y atractivo, no se parece a nada y a la vez nos retrata como cubanos.</span></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Verdana, serif;"><b>Usted comentaba sobre ese primer número de la revista en que se publica el dossier dedicado a Reinaldo Arenas, y del contexto en que surge la revista, en un escenario mediático bastante complejo como lo es hoy. Desde entonces </b></span><span style="font-family:Verdana, serif;"><i><b>La Jiribilla </b></i></span><span style="font-family:Verdana, serif;"><b>ha posicionado los más complejos </b></span><span style="font-family:Verdana, serif;"><b>debates, polémicas; ha asumido la crítica desde el respeto, la ética, con plena voluntad de diálogo. ¿Cómo desde los inicios posicionaron los debates en torno a la realidad cubana y también latinoamericana, bajo la esencia lezamiana?</b></span></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Verdana, serif;">En eso fue clave lograr incorporar buenos </span><span style="font-family:Verdana, serif;">periodistas. </span><span style="font-family:Verdana, serif;">Estaba pensando, por ejemplo, en la presencia en ese primer número de Pedro de la Hoz, intelectuales nuestros de punta, de alto prestigio. Ahí hay textos de Cintio, de Retamar y de las grandes plumas de nuestra cultura. Y en la concepción de esos primeros números, las reuniones que en el Ministerio de Cultura sostuvimos con un grupo importante de escritores, sobre todo, que abrazaron la publicación, la hicieron suya, participaron, escribieron para ella, y los que no escribieron aportaron ideas valiosas y también la gente del mundo de la música, del mundo de las artes plásticas, del cine.</span></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Verdana, serif;">Creo que la participación, no hacer algo sectario, discutir siempre lo que queríamos hacer y escuchar, escuchar a los que sabían, a los que incluso podían estar en desacuerdo con lo que se iba a hacer, y estar muy atento también a la recepción. Internet te permite eso y nosotros tuvimos la ventaja (creo que ese fue un error que ellos cometieron) de que cada vez que salía un número, el </span><span style="font-family:Verdana, serif;"><i>Nuevo Herald</i></span><span style="font-family:Verdana, serif;"> hablaba de nosotros y entonces nos daba la evaluación de cómo lograr ese equilibrio entre picazón y profundidad; esa beligerancia inteligente que caracterizó a la publicación y, a la vez, lograr </span><span style="font-family:Verdana, serif;">ser atractivos</span><span style="font-family:Verdana, serif;"> en la visualidad, en el diseño. El discurso de la </span><span style="font-family:Verdana, serif;">belleza debe ser</span><span style="font-family:Verdana, serif;"> un discurso nuestro. El discurso de tener una visualidad atractiva que se desmarque de lo aburrido, de lo gris.</span></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Verdana, serif;">Todos e</span><span style="font-family:Verdana, serif;">sos elementos fueron viniendo del diálogo con los lectores, con la audiencia, con la participación y con las ideas de esa intelectualidad que hizo suya la revista y que nos propuso más secciones. No sé cuántas secciones llegamos a hacer, desde caricaturas, de beisbol, de todo lo que es la cultura, la historia, las religiones, todo, en su sentido más amplio. Aprovechar esa posibilidad. Los</span><span style="font-family:Verdana, serif;"><i> Filminutos</i></span><span style="font-family:Verdana, serif;">, transmitir conciertos en vivo e ir descubriendo las posibilidades que Internet ofrecía en ese momento y después se hicieron prácticamente infinitas como hoy.</span></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Verdana, serif;">Ese espíritu innovador, acompañado del conocimiento, del rigor, de la conexión con la creación de nuestros artistas y escritores. Creo que lo más importante fue esa mezcla, esa participación, ser como la voz de los </span><span style="font-family:Verdana, serif;">creadores </span><span style="font-family:Verdana, serif;">cubanos en ese nuevo escenario. </span></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Verdana, serif;"><b>En esa esencia renovadora de diálogo con la intelectualidad apuntabas que empezaron a participar muchos artistas y escritores. La capacidad y voluntad de sumar fue esencial dentro del proyecto </b></span><span style="font-family:Verdana, serif;"><i><b>Jiribilla</b></i></span><span style="font-family:Verdana, serif;"><b> desde sus inicios. Por ello también trascendió dentro del entramado cultural del país. En su opinión, ¿cuáles fueron los valores esenciales de la revista que la hicieron trascender en los años iniciales de los 2000 en un escenario tan complejo para Cuba?</b></span></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Verdana, serif;">No he sistematizado eso, pero creo que la presencia de voces de mucho prestigio dentro de la cultura cubana, la mezcla de la beligerancia política, de la radicalidad política con la amplitud de miras, con el antidogmatismo, </span><span style="font-family:Verdana, serif;">romper hablando de lo que supuestamente no se puede habla</span><span style="font-family:Verdana, serif;">r, la amplitud de temáticas. Creo que esa combinación, que descoloca al que nos ve </span><span style="font-family:Verdana, serif;">con anteojeras, </span><span style="font-family:Verdana, serif;">como en aquel momento sucedió con el </span><span style="font-family:Verdana, serif;"><i>Nuevo</i></span> <span style="font-family:Verdana, serif;"><i>Herald</i></span><span style="font-family:Verdana, serif;">. Eso creo que también fue muy atractivo y descolocó a los que nos miran de manera estereotipada.</span></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family:Verdana, serif;color:#000000;">La calidad visual también. Su espíritu innovador, de siempre tener algo nuevo en el sentido de las posibilidades de la red. Ser los primeros que transmitimos un concierto online en Cuba. Ese espíritu innovador de “¿con qué se van a bajar esta gente ahora?”. </span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Verdana, serif;">Y también, Cuba. Creo que lo más importante es Cuba. Mucha gente en el mundo miró hacia </span><span style="font-family:Verdana, serif;"><i>La Jiribilla</i></span><span style="font-family:Verdana, serif;">. Mucha de la intelectualidad internacional de izquierda también fue publicada en la revista. En momentos como el año 2003, que fueron terribles en el cerco mediático a Cuba, </span><span style="font-family:Verdana, serif;"><i>La Jiribilla</i></span><span style="font-family:Verdana, serif;"> se convirtió en un ente articulador, daba voz de manera articulada, iba a contracorriente a esa agresión mediática que se le hacía a Cuba. </span></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Verdana, serif;">Por otro lado, tú puedes poner un libro en línea, pero si ese mismo libro lo pones por partes, le haces hipervínculos, le pones gráficos, ya es otra cosa, no es que colgaste el libro ahí y ya. Y ese trabajo, mucho más exigente, le da un valor añadido y hace que la gente lo prefiera. Son los mismos contenidos, pero presentados de otra manera. Y yo creo que la publicación tenía, gracias a la entrega de su colectivo, de hacer el trabajo con los archivos de la Biblioteca Nacional, los archivos del Instituto Cubano del Libro, de la editorial Letras Cubanas, el trabajo con la memoria, que son cosas que no estaban en Internet y están en </span><span style="font-family:Verdana, serif;"><i>La Jiribilla</i></span><span style="font-family:Verdana, serif;">. Eso le dio un valor.</span></span></p>
<p class="western" align="justify"> </p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;">“…<span style="font-family:Verdana, serif;">creo que la presencia de voces de mucho prestigio dentro de la cultura cubana, la mezcla de la beligerancia política, de la radicalidad política con la amplitud de miras, con el antidogmatismo, romper lo que no se puede hablar, la amplitud de temáticas…”.<br /> </span></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Verdana, serif;">Fueron muchos los proyectos que se desarrollaron. Siempre nos preguntábamos: ¿bueno, ahora logramos esto y qué más, y qué más? Los cuadernos, la revista en papel, las presentaciones, los conciertos. Salir del Internet al mundo físico. Ese es un camino infinito. Creo que eso también tiene que ver con el colectivo, su disposición y colaboración, y lo otro con el respaldo de las instituciones. Era una revista asentada en el Instituto Cubano del Libro, desde su presidencia y desde la dirección del Ministerio de Cultura. Eso facilitó las cosas, el acceso a materiales </span><span style="font-family:Verdana, serif;">de la Biblioteca Nacional también</span><span style="font-family:Verdana, serif;"> hay que reconocerlo. </span></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Verdana, serif;"><b>Comentaba al inicio sobre el nombre de la </b></span><span style="font-family:Verdana, serif;"><b>revista</b></span><span style="font-family:Verdana, serif;"><b> vinculado a la obra de Lezama en una suerte de definición poética de la identidad cubana. ¿Hacen honor estos 20 años a esa esencia lezamiana?</b></span></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Verdana, serif;">Creo que ahí hay una inspiración en lo que fue el año 59, esa capacidad de Lezama de captar la esencia. Creo que ese diálogo entre esa resistencia, que no es una resistencia para quedarnos ahí, es una resistencia para ir hacia adelante, para hacer más, pero también para ser más nosotros y no lo que otros quieren que seamos. Yo creo que </span><span style="font-family:Verdana, serif;"><i>La Jiribilla</i></span><span style="font-family:Verdana, serif;"> ha estado ahí, en esa resistencia, en esas esencias que abrazamos los cubanos. Despojarnos de lo superfluo, de lo que va a pasar y quedarnos con lo que perdurará.</span></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family:Verdana, serif;color:#000000;"><b>¿Cómo en la actualidad la revista ha de convertirse en un referente también para ese diálogo permanente, no solo con la institucionalidad o de cara a la institucionalidad, sino también con ese movimiento artístico e intelectual del país?</b></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Verdana, serif;">Hoy es muy distinto, hay </span><span style="font-family:Verdana, serif;">mucho más I</span><span style="font-family:Verdana, serif;">nternet, hay redes sociales. No me atrevo a decir un deber ser. Creo que todo el mundo sabe lo que es </span><span style="font-family:Verdana, serif;"><i>La Jiribilla</i></span><span style="font-family:Verdana, serif;">, lo que significa y la postura que tiene. Estar ahí es una definición. Atacarla también. En la medida que se es coherente las personas toman posiciones con respecto a esa coherencia, y si tú ves que la maquinaria que ataca a Cuba ataca a </span><span style="font-family:Verdana, serif;"><i>La Jiribilla</i></span><span style="font-family:Verdana, serif;"> las cosas no se están haciendo tan mal, y pienso que eso sería aspirar a una buena evaluación y que, a la vez, ser capaces de articular lo mejor de nuestros escritores y artistas, lo mejor de nuestros jóvenes, también del mundo del diseño, ese mundo tan importante en Internet que es lo visual, y ser capaz de sostener un diálogo con el mundo, porque en Internet no hay fronteras, ni adentro ni afuera, no existen, tanto para los cubanos que están o no están en Cuba y a los cuales tenemos que hacer sentir parte de su cultura donde quiera que estén. También es necesario tener espacio para eso, pero a la vez con el amplio espectro de ideas antimperialistas, anticapitalistas. No se puede defender auténticamente la cultura sin ser anticapitalista. El capitalismo ha convertido en mercancía prácticamente toda la creación humana y la naturaleza, y cuánta gente hay hoy luchando, sin saberlo a veces, por eso.</span></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Verdana, serif;">Creo que sería una buena aspiración, sin pretender dar un manual ni un deber ser, lograr ser parte de este mundo hoy cada vez más estremecido por contradicciones. Esa lucha ideológica </span><span style="font-family:Verdana, serif;">frente a lo que pretende barrer</span><span style="font-family:Verdana, serif;"> con cualquier atisbo de pensamiento crítico conectado con las aspiraciones de las mayorías. Estar ahí no con un panfleto, no c</span><span style="font-family:Verdana, serif;">on una elaboración libresca</span><span style="font-family:Verdana, serif;">, sino con una carga de argumentos bien </span><span style="font-family:Verdana, serif;">presentados, p</span><span style="font-family:Verdana, serif;">orque Internet también tiene eso. Cumplir con las reglas de Internet, pero no ser esclavo de ellas y ser leales a la esencia de lo que hemos abrazado, de lo que hemos querido ser.</span></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Verdana, serif;"><b>¿Qué ha significado </b></span><span style="font-family:Verdana, serif;"><i><b>La Jiribilla</b></i></span><span style="font-family:Verdana, serif;"><b> en su desarrollo profesional?</b></span></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Verdana, serif;">Yo ya veía cosas en Internet </span><span style="font-family:Verdana, serif;">antes de participar en la creación de </span><span style="font-family:Verdana, serif;"><i>La Jiribilla</i></span><span style="font-family:Verdana, serif;">, pero intervenir, la posibilidad de empujar </span><span style="font-family:Verdana, serif;"> juntos e</span><span style="font-family:Verdana, serif;">n una dirección y que se </span><span style="font-family:Verdana, serif;">escuchen </span><span style="font-family:Verdana, serif;">un poco más alto </span><span style="font-family:Verdana, serif;">las ideas que abrazas junto a otros</span><span style="font-family:Verdana, serif;"> es una maravilla, la posibilidad también de articular personas alrededor de eso es otra maravilla, es un privilegio que te da la vida. ¿Cómo no asumirlo? Descubrir esa posibilidad de unirnos, de empujar en la misma dirección, </span><span style="font-family:Verdana, serif;"> por el bien de más gente</span><span style="font-family:Verdana, serif;">, que las personas estén contentas de estar ahí, con pertenecer a eso. Los aniversarios de </span><span style="font-family:Verdana, serif;"><i>La Jiribilla</i></span><span style="font-family:Verdana, serif;"> eran una fiesta de la cultura cubana y eso dice mucho de lo que llegó a significar ser parte del proyecto. Después ese conocimiento tú lo vas volcando en otra cosa porque son cosas que ya se te quedan ahí y vas descubriendo nuevas posibilidades. P</span><span style="font-family:Verdana, serif;">ero lo importante es unir gente, ya sea en </span><span style="font-family:Verdana, serif;"><i>La Jiribilla</i></span><span style="font-family:Verdana, serif;">, en Ecured, en la Pupila, el blog, su peña el programa de televisión&#8230;</span><span style="font-family:Verdana, serif;"> Unir, como antes en la Editora Abril, cuando pudimos volver a echar a andar después del Período Especial, las publicaciones, que todas estaban </span><span style="font-family:Verdana, serif;">prácticamernte</span><span style="font-family:Verdana, serif;"> cerradas, igual que publicar libros. Hacer feliz a los demás. Es como uno lo ve.</span></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Verdana, serif;">Hacer juntos </span><span style="font-family:Verdana, serif;">en función de que estemos mejor y defender las ideas en las que creemos. Es lo que nos han enseñado los que nos han traído hasta aquí. </span><span style="font-family:Verdana, serif;">Lo demás es vanidad</span><span style="font-family:Verdana, serif;">. Lo importante es la satisfacción de haber empujado con otros en la dirección que uno cree que deben ir las cosas. Eso no quiere decir que sea infalible, ni que las cosas no tengan errores ni que no se hayan cometido errores, pero la satisfacción de hacer por los demás es lo que ha hecho grande a este país. Y pertenecer a ese país y a ese espíritu es lo que te puede decir: “Mira, yo puse un granito milimétrico en esa enorme cordillera que somos”.</span></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family:Verdana, serif;color:#000000;"><b>¿Cuál cree que sería la mejor manera de festejar los 20 años?</b></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Verdana, serif;">Creo que el diálogo con nuestros escritores y artistas, con nuestros intelectuales. Insertarse en ese diálogo, ser parte. Rescatar, si es que en algo se ha perdido,</span><span style="font-family:Verdana, serif;"> ese espíritu, e incorporalo también en las nuevas generaciones, ese espíritu con que se han llegado a lo largo de estos años y que también de algún modo lo han hecho suyo.</span><span style="font-family:Verdana, serif;"> Las cosas no tienen por qué ser para siempre, lo que tiene que ser para siempre es el espíritu de las cosas. Algo de ese espíritu que valga la pena. </span><span style="font-family:Verdana, serif;">Plantearnos quizá de qué modo las personas puedan sentirse parte de su universo cultural y nacional</span><span style="font-family:Verdana, serif;">. Eso que los </span><span style="font-family:Verdana, serif;">representa, </span><span style="font-family:Verdana, serif;">los defiende.</span></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Verdana, serif;">Yo recuerdo, creo que fue Eduardo Heras el que dijo en los primeros días que no teníamos nadie que nos defendiera y de pronto </span><span style="font-family:Verdana, serif;"><i>La Jiribilla</i></span><span style="font-family:Verdana, serif;"> es algo </span><span style="font-family:Verdana, serif;">que somos nosotros, con lo que nos defendemos,</span><span style="font-family:Verdana, serif;"> porque hay que decir también que la intelectualidad cubana ha sufrido muchas campañas de descrédito, de agresiones. Incluso hoy lo vemos, los linchamientos mediáticos que ocurren. Lograr que la gente sienta que eso es una posibilidad también de hacer esa defensa colectiva de lo que somos, de lo que son nuestros escritores y artistas.</span></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;"><a style="color:#000000;" name="_GoBack"></a> <span style="font-family:Verdana, serif;">Ser también en toda su diversidad, en todas sus contradicciones. Seguir siendo, con todas sus discrepancias, contradicciones, esa riqueza, esa diversidad, seguir siendo Cuba, su cultura. Quizá habría que ver en las actividades que se hagan cómo lograr concretar eso, o en la suma de ellas.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;">(<span style="color:#0000ff;"><strong><em>La Jiribilla</em></strong></span>)</span></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
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		<title>La Jiribilla: Otro periodismo puede ser no solo posible, sino exitoso.</title>
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		<pubDate>Fri, 06 May 2016 11:44:46 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160;Ayer cumplió quince años una hija traviesa: La Jiribilla. Junto a las palabras que envié para su dossier quinceañero, incluyo también aquí las de los escritores Roberto Méndez y Ambrosio Fornet, pero recomiendo todos los valiosos testimonios que recoge la revista &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=54319">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-543200" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2016/05/angel_lezama.jpg"></div></div></td></tr></table><p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;"><em>Ayer cumplió quince años una hija traviesa: </em><span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="http://www.lajiribilla.cu/">La Jiribilla</a></span>. <em>Junto a las palabras que envié para su </em><em>dossier quinceañero, incluyo también aquí las de los escritores Roberto Méndez y Ambrosio Fornet, pero recomiendo<span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="http://www.lajiribilla.cu/"> todos los valiosos testimonios que recoge la revista en esta edición de aniversario. </a></span></em></span></p>
<div id="yui_3_16_0_ym19_1_1462506358839_16348" class="msg-body inner undoreset">
<h3 class="email-wrapped" style="text-align:justify;"><span id="more-54319"></span></h3>
<h3 id="yui_3_16_0_ym19_1_1462506358839_16347" class="email-wrapped" style="text-align:justify;"><strong>Una aventura de libertad, rigor y beligerancia. Por Iroel Sánchez</strong></h3>
</div>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">¡15 años de La Jiribilla! Rápido y hasta a veces furioso, para decirlo a tono con estos días de Hollywood en La Habana, ha pasado el tiempo desde aquellas madrugadas de sábado en que pretendíamos sorprender el amanecer sin dejar a nadie indiferente. El propósito: dar voz e imagen a Cuba y su cultura, entonces prácticamente ausentes de las redes.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Como casi siempre sucede con lo que está llamado a perdurar, <em>La Jiribilla</em> nació sin oficina, presupuesto ni plantilla. Sin embargo, en poco tiempo se volvió ubicua en Cuba, en Europa, en Miami… Fue, frente al respaldo multimillonario a la mentira, el silencio y la manipulación, una herramienta guerrillera, inquieta y divertida, con lo más valioso que poseemos: el talento de nuestra gente sin depender de fronteras.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Hace pocos años, a solicitud de la misma revista, Rosa Miriam Elizalde y yo relatamos en un texto titulado “<span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2012/05/21/la-jiribilla-arca-de-nuestra-resistencia/"><em>La Jiribilla</em>: Arca de nuestra resistencia</a></span>”, cómo iniciamos aquella aventura de libertad, rigor y beligerancia. Si algo resalta al volver sobre ello, es cuánta diversidad la respaldó y cuánto consenso se construyó con una participación tan amplia como creativa y comprometida.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Cuando parecen avanzar entre nosotros el dinero y lo privado como paradigmas de calidad en el periodismo, más que nostalgias estériles, la génesis de <em>La Jiribilla</em> muestra que otro periodismo puede ser no solo posible, sino exitoso.</span></p>
<h3><strong>15 años edificando. Por Roberto Méndez</strong></h3>
<div class="col-sm-9" style="text-align:justify;"></div>
<div class="article-body">
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Han transcurrido tres lustros desde aquel 5 de mayo de 2001, cuando vio la luz en la Red de redes el primer número de <em>La Jiribilla, </em>para alegría de muchos y contrariedad de algunos. Aunque existiera algún antecedente, era la primera revista de pensamiento y cultura cubana que accedía al ámbito digital con el propósito de quebrar los muros que ciertos enemigos externos levantaban ante la infatigable labor espiritual de los intelectuales insulares.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">El nombre de la publicación remitía a un texto paradigmático de José Lezama Lima, “Se muestra ahora el Ángel de La Jiribilla”, un modo poético de definir la identidad cubana: “Jiribilla, hociquillo simpático. Simpatía de raíz estoica. Fabulosa resistencia de la familia cubana. Arca de nuestra resistencia en el tiempo, cinta de la luz en el colibrí, que asciende y desciende, a la medida del hombre, como un templo, como la luz instrumentada por Anfión, del linaje de Orfeo” [1].</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">El texto lezamiano venía a fundamentar, precisamente, la labor de un grupo de creadores no solo llenos de la agilidad y gracia de <em>La Jiribilla</em> para ripostar las saetas del enemigo, sino de la capacidad para nutrirse de una historia y una tradición, y extraer de ellas la fuerte argamasa para edificar una propuesta tan resistente como las murallas de Tebas que, según la leyenda, el músico Anfión pudo levantar al son de su lira.</span></p>
<div style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Gracias a la iniciativa de algunos que entonces parecían visionarios: Abel Prieto, Iroel Sánchez, Rosa Miriam Elizalde, pudieron salvarse en poco tiempo los obstáculos técnicos,  la falta de experiencia en tales menesteres y hasta los intentos de sabotaje de algunos adversarios furiosos.<em>La Jiribilla</em> había llegado para permanecer en perpetua transformación, pero sin diluir sus esencias, como lo demuestran ya los más de 770 números colocados en la red.</span></div>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Aunque existiera algún antecedente, era la primera revista de pensamiento y cultura cubana que accedía al ámbito digital con el propósito de quebrar los muros que ciertos enemigos externos levantaban ante la infatigable labor espiritual de los intelectuales insulares.Es significativo que el primer dossier se dedicara a la figura del narrador Reinaldo Arenas, en tanto algunos procuraban apropiarse de su imagen con un propósito sectario y divisor. Sin temor alguno, no solo se replicó a los forjadores de la intriga, sino que fueron reconocidos los valores del autor de <em>El mundo alucinante</em>, fueron entrevistados dos de sus antiguos camaradas —luego devenidos personajes en sus relatos y novelas— y se reprodujeron algunos de sus textos. Ni silencio ni ocultamiento han sido estrategias de esta publicación que  ha preferido airear misterios, vencer reservas, dar espacio a la polémica sustanciosa y abrir sus páginas a gente de buena voluntad de todas partes.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Es significativo que cuando se imprimió en 2009 un disco con los primeros 400 ejemplares de la publicación, alguien lo catalogara como una enciclopedia de la cultura cubana. En aquellas páginas convivía la literatura nacional, desde sus iniciadores hasta los autores más jóvenes, con las artes plásticas, la música, el cine, el ballet y la danza moderna; las reflexiones históricas y filosóficas se avecindaban con cuentos, poemas, canciones y una galería de imágenes que es uno de los más completos archivos iconográficos que haya podido reunir una publicación cultural de este archipiélago.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;"><em>La Jiribilla</em> había llegado para permanecer en perpetua transformación, pero sin diluir sus esencias, como lo demuestran ya los más de 770 números colocados en la red.En 15 años el equipo redactor de la revista se ha renovado más de una vez. Es significativo el número de jóvenes periodistas que ha sido adiestrado en su siempre ajustada sala de redacción; sin embargo, ellos han formado parte de un universo mucho más amplio: el de los creadores que de manera puntual o sistemática han colaborado con ella. Baste con revisar las páginas firmadas por Cintio Vitier, Fina García Marruz, Roberto Fernández Retamar, Pablo Armando Fernández, Ambrosio Fornet, Miguel Barnet, Carilda Oliver Labra, Aurelio Alonso, Fernando Martínez Heredia, Pedro de la Hoz y Guille Vilar, por solo citar a algunos de los más relevantes, sin olvidar las colaboraciones de amigos de todas las latitudes, que incluyen más de un Premio Nobel y muchísimos autores tan significativos por su obra como por su impronta ética.</span></p>
<div style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">El empeño con que ha sabido consolidarse viene a situarla dentro de esa tradición de combate, resistencia y fundación de las principales revistas de la cultura nacional, aquellas que sirvieron de vehículo a la vanguardia artística más allá de su coral diversidad: <em>Revista de Avance, Orto, Espuela de Plata, Orígenes, Clavileño, Gaceta del Caribe, Nuestro Tiempo.</em> Solo que, a diferencia de ellas, no representa a un grupo ni a una generación, pues ha estado abierta a una pluralidad que nunca ha sino caótica, sino que se ha concertado con ese espíritu ecuménico que preside las buenas obras.</span></div>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Cumplir 15 años es importante, sobre todo si se celebran con auténtica juventud y sin cursilería, pero más aún lo es aspirar a perdurar con vitalidad de adolescentes una centuria y más.En lo personal, confieso que no puedo asociar exactamente <em>La Jiribilla</em> con una revista. Creo que en mi concepto está más cercana de un orbe o una galaxia, compuesta no solo por artículos, textos de ficción y fotos, sino por tantas grabaciones memorables en MP3; por la ajetreada labor de aquellos años heroicos en que fue, además, una publicación en papel; por las memorias de aquellos encuentros en el vedadense <em>Patio de Baldovina</em> que alguna vez saltó hasta la Centro Habana profunda del espacio de la EGREM; por las ceremonias de entrega del Ángel de la Jiribilla, y hasta por las iniciativas efímeras de paneles, conciertos, exposiciones que reunieron a tanta gente que lleva hasta hoy, en la frente, un signo indeleble como el de los cronopios de Cortázar: los “jiribilleros” de siempre.</span></p>
<div style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Cumplir 15 años es importante, sobre todo si se celebran con auténtica juventud y sin cursilería, pero más aún lo es aspirar a perdurar con vitalidad de adolescentes una centuria y más; para lograrlo hay que repetir la invocación de Lezama:</span></div>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Ángel de la jiribilla, ruega por nosotros. Y sonríe. Obliga que suceda. Enseña una de tus alas, lee: Realízate, cúmplete, sé anterior a la muerte. Vigila las cenizas que retornan. Sé el guardián del etrusco <em>potens</em>, de la posibilidad infinita. Repite: Lo imposible al actuar sobre lo posible, engendra un posible en la infinidad. Ya la imagen ha creado una causalidad, es el alba de la era poética entre nosotros. Ahora podemos penetrar, ángel de la jiribilla, en la sentencia de los Evangelios: <em>Llevamos un tesoro en un vaso de barro</em><strong>.</strong>  Ahora, ya sabemos que la única certeza se engendra en lo que nos rebasa. Y que el icárico intento de lo imposible es la única seguridad que se puede alcanzar, donde tú tienes que estar ahora, ángel de la jiribilla [2].</span></p>
<h5 style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;"><strong>Notas</strong></span></h5>
<h5 style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">1. Lezama Lima, José: Se muestra ahora el Ángel de La Jiribilla. En: Confluencias. La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1988, p.100.</span><br />
<span style="color:#000000;">2.  Ibídem.</span></h5>
<h3 style="text-align:justify;"><strong><span style="color:#000000;">Era algo que flotaba en la atmósfera. Por Ambrosio Fornet</span></strong></h3>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">No nos sorprendió porque era algo que flotaba en la atmósfera, que se olía desde el título. Desde su aparición, <em>La Jiribilla</em> estuvo marcada por un tipo de periodismo cultural caracterizado por la frescura y la travesura; lo primero, por la novedad de sus planteamientos, lo segundo, porque siempre había en ellos un desafío, una invitación a replantearse las ideas desde otro punto de vista. Creo que todos los que colaboramos en la naciente <em>Jiribilla</em>  nos dimos cuenta de que estábamos participando en un proyecto de comunicación y difusión que iba más allá del que suele cumplirse en el simple trámite de la información periodística. Así que lo que estamos celebrando en este aniversario es algo más que unos quince.</span></p>
</div>
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		<title>La Jiribilla con traje nuevo</title>
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		<pubDate>Wed, 07 Nov 2012 01:20:01 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160;La Jiribilla, la revista por excelencia de la cultura cubana en Internet, estrenó este 6 de noviembre una nueva plataforma con las ventajas de la web 2.0 -abierta a los comentarios de los lectores-  y la integración a las redes &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=29453">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-294540" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2012/11/jiribilla.jpg?w=287"></div></div></td></tr></table><p style="text-align:justify;"><em><a href="http://www.lajiribilla.cu"><img class="alignleft size-medium wp-image-29454" title="Jiribilla" alt="" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2012/11/jiribilla.jpg?w=287" height="300" width="287" /></a><a href="http://www.lajiribilla.cu/" target="_blank">La Jiribilla</a>,</em> la revista por excelencia de la cultura cubana en Internet, estrenó este 6 de noviembre una nueva plataforma con las ventajas de la <em>web 2.0 </em>-abierta a los comentarios de los lectores-  y la integración a las redes sociales en lo que ha llamado &#8220;Jiri comunidad&#8221;.</p>
<p style="text-align:justify;">Con su número 600, dedicado al Festival Internacional de Ballet de La Habana, el sitio que naciera hace más de 11 años<a title="La Jiribilla: “Arca de nuestra resistencia”" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2012/05/21/la-jiribilla-arca-de-nuestra-resistencia/" target="_blank"> y se colocara entonces a la vaguardia de la <em>web</em> cubana</a> renueva su ya atractivo diseño, a la vez que mantiene<span id="more-29453"></span> sus tradicionales secciones. A los pupilenses los invitamos a visitarlo y explorar lo que el ensayista Víctor Fowler denominó &#8220;una enciclopedia de la cultura cubana&#8221;.</p>
<p style="text-align:justify;">Artículo relacionado:</p>
<ul>
<li><a title="La Jiribilla: “Arca de nuestra resistencia”" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2012/05/21/la-jiribilla-arca-de-nuestra-resistencia/" target="_blank">La Jiribilla: Arca de nuestra resistencia</a></li>
</ul>
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