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	<title>La pupila insomne &#187; Karima Oliva</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>Lo perversa que puede llegar a ser una república si es servil y si es burguesa. Por Karima Oliva Bello</title>
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		<pubDate>Wed, 20 May 2020 15:05:57 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[El futuro republicano de Cuba no puede pensarse al margen del socialismo y del pensamiento profundamente anticapitalista de Fidel. <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=70685">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-706860" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2020/05/f0118287.jpg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">Un día como hoy de 1902 quedó constituída la República. Qué significó: nuestros negros excluídos, los mismos que habían dejado todo en el campo de batalla luchando por la libertad de Cuba; servilismo, el cambio de un amo por otro; represión, luchando contra los males de la República perdieron la vida no pocos de los mejores cubanos; subdesarrollo y dictadura, a pesar de las magníficas postales de La Habana. </span><span id="more-70685"></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><img class="aligncenter size-large wp-image-70687" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2020/05/enmienda-platt-de-1901.jpg?w=545" alt="" width="545" height="448" />Algunos sienten nostalgia por los carteles lumínicos.<span class="text_exposed_show"> A mí nada me contenta ante la muerte de Mella, Guiteras, Jesús Menéndez, Frank, Abel, Echeverría y tantos otros.</span><span class="text_exposed_show"> Esa es mi nostalgia. Fecha para recordar que tener república no basta. A ellos, que sí la vivieron, no les bastó, más bien les costó la vida. En el juicio de ellos creo. Fecha para tener presente que la república por la república no garantiza nada. </span></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><span class="text_exposed_show">La mentada república fue justamente lo contrario a los sueños por los que Martí, republicano, un día como ayer, cayó en el campo de batalla. Martí no se agota en haber sido republicano: fue antimperialista! Lo digo alto porque se olvida; cuanto hizo fue para eso, no citarlo justo ahí es mutilarlo a conveniencia. La República, muy república ella, nació colonizada y servil. No fue hasta enero del 59 que hubo dignidad en Cuba. </span></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><span class="text_exposed_show">Para ser consecuentes con el pensamiento martiano, el futuro republicano de Cuba no puede pensarse al margen del socialismo y del pensamiento profundamente anticapitalista de Fidel. Claro, podemos pensar en la república como un nirvana en el que flotan abstractos e incólomes los conceptos de libertad, democracia e igualdad y en el que todos, por arte de magia, nos hacemos iguales y nos amamos y somos felices para siempre. Divina magia de la república que al margen de cualquier consideración engendra por sí misma el bien, eter fantasmagórico en el que fluimos después de haber tirado por el caño la historia, las determinaciones sociohistóricas, las condiciones geopolíticas, las clases sociales y, ya de paso, el marxismo y demás herejías. </span></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><span class="text_exposed_show">Pero la suerte es que el 20 de mayo existe para recordarnos lo perversa que puede llegar a ser una república si es servil y si es burguesa. La sangre que cuesta liberarla. El Martí que dijo con todos y para el bien de todos fue el mismo que dijo con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar. ¿ Y de esta última frase, se acuerdan?</span></span></p>
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		<title>Que la defensa de lo colectivo se haga contagiosa. Por Karima Oliva Bello</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Mar 2020 11:45:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Que el llamado a quedarnos en casa, aislarnos, para salvarse cada uno, no nos haga olvidar que la libertad, la vida, la salud, el futuro, la existencia, serán colectivos o no serán. <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=69847">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-698480" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2020/03/zap.jpg"></div></div></td></tr></table><div id="js_kx" class="_5pbx userContent _3ds9 _3576">
<p><span style="color:#000000;">En casa, con motivo de la crisis creada por el covid-19, comienzo a decodificar:</span></p>
<p><span style="color:#000000;">- “Lo importante en la vida es salir adelante uno y ayudar a los que queremos”. ¿Será? ¿Podremos aspirar al bienestar individual sin defender el bienestar colectivo? En las “sociedades del riesgo”, término con que Beck designa las sociedades capitalistas contemporáneas, los riesgos nos tocan a todos. Esta idea de que saliendo adelante nosotros mismos lo tenemos resuelto, es una ilusión creada por una ideología ultraliberal que se nos ha impuesto para que aceptemos como naturales las absurdas lógicas de individualización de las sociedades de consumo. El individualismo desmedido ha ocultado el hecho de que las crisis que vivimos en el mundo hoy son sistémicas y no podremos resolverlas con soluciones individuales o biográficas, tendremos que defender hasta las últimas consecuencias las garantías, los bienes y los derechos colectivos. <span id="more-69847"></span></span></p>
<p><span style="color:#000000;">- “El mundo está bien mientras nosotros y los que queremos estén bien”. ¿Será? ¿El mundo está funcionando bien? Hoy nos alarmamos y aterrorizamos porque han muerto alrededor de 20 mil personas en aproximadamente 4 meses, pero antes de eso, ya morían y lo siguen haciendo, diariamente, 15 mil niños por pobreza y hambre. No estoy “desinformando”, ni son mis “verdades”, son cifras oficiales de las Naciones Unidas, por solo referirme a algo de lo que no está fucionando bien, otros datos pueden ser peores. Sin embargo, ni nos enteramos, ¿por qué? ¿porque no son nuestros hijos? El número de muertos que el hambre, las enfermedades de la pobreza, la falta de agua, las guerras y la violencia están dejando en el mundo diariamente sobrepasa por mucho a las muertes causadas por este virus. ¿Este virus nos alarma porque están produciéndose las muertes también en países desarrollados económicamente y porque por primera vez nosotros mismos nos vemos amenazados? Recientemente una amiga con la que debatía sobre el daño que la derecha internacional hacía al mundo, me preguntaba asombrada, qué que daño, ella veía que el capitalismo funcionaba bien, ella y su familia estaban bien. ¿Es racional pensar que un sistema-mundo en caos (Wallerstein) en el que mueren diariamente 15 mil niños por pobreza funciona bien por el simple hecho de que esos niños no son los míos? ¿Es puro idealismo querer que las cosas funcionen de otra manera o es pragmatismo? ¿Quién nos ha robado nuestro derecho a pensar que un mundo diferente es posible?</span></p>
<p><span style="color:#000000;">- “Lo privado funciona mejor que lo estatal”. ¿Será? ¿Podemos darle la responsabilidad de nuestra salud y nuestra vida a instituciones de salud orientadas por fines de lucro en una época cada vez más abocada a crisis de todo tipo? Yo no me arriesgaría. ¿Por qué los presidentes de emblemáticas sociedades capitalistas como Francia e Irlanda están reconociendo la importancia de los sistemas de salud pública como la mejor alternativa ante la crisis? ¿Cómo es que sociedades hiperdesarrolladas económicamente tienen que acudir a los medicamentos y la ayuda médica de un país socialista, bloqueado, con una economía ya no precaria, porque pareciere que es condición inherente a Cuba, sino precarizada? ¿Quiénes han quedado en condiciones más vulnerables ante la crisis, los emprendedores, los contratados informalmente, los subcontratados, o los que tienen un empleo estable con todas las garantías posibles, garantías luchadas colectivamente por la clase trabajadora en las calles?</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Que el llamado a quedarnos en casa, aislarnos, para salvarse cada uno, no nos haga olvidar que la libertad, la vida, la salud, el futuro, la existencia, serán colectivos o no serán.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>De derechos, oposiciones y activistas políticos. Por Karima Oliva Bello</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Mar 2020 14:03:38 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Los activistas políticos que protagonizan la oposición al sistema capitalista, los líderes, los defensores de derechos humanos, los periodistas que denuncian, que critican, que disienten, son, no ya apresados, sino asesinados con total impunidad, en serie, todos los días. <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=69671">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-696720" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2020/03/brasil.jpg"></div></div></td></tr></table><p style="padding-left:40px;"><span style="color:#000000;"><em>En honor a Marielle Franco, quien un 14 de marzo de 2018, hace justamente dos años, fue brutal e impunemente asesinada, por ejercer su derecho y alzar la voz en defensa de los más pobres. Cuando la oposición a un sistema es digna.</em></span></p>
<p><span style="color:#000000;">La primera vez en mi vida que vi una movilización social como acto de protesta política fue en octubre de 2014. Estaba de visita en México y, desde la ventana del Hotel donde me hospedaba, en el mismo centro de la Ciudad, a dos cuadras exactas del Zócalo, vi avanzar una multitud interminable de personas de todas las edades, que se dirigían, imparables, hacia la emblemática plaza en la que se ubica el Palacio de Gobierno. No alcancé a ver dónde concluía la aglomeración. La calle apenas la contenía. Temblaban las paredes de esos predios antiquísimos, medio hundidos en el asfalto, sobre el lago.</span><span id="more-69671"></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Me estremeció el grito de tantas voces al unísono: 1, 2, 3, 4, 5, así, hasta 43. ¡Vivos se los llevaron! ¡Vivos los queremos! Se trataba de los 43 jóvenes, estudiantes de una Normal, en Ayotzinapa, que habían sido desaparecidos por agentes de las fuerzas policiales del estado mexicano: criminalizados por pobres, sus vidas se consumieron desoladas, ensartadas en la urdimbre de un narco-estado, en donde la indignación de familiares y ciudadanía, a pesar de ser mucha, no alcanzó para encontrarlos. Los gritos, esa noche, producían un eco conmovedor contra el vacío que habían dejado los jóvenes normalistas, cavado en el alma de las madres y los padres, allí presentes. Bajé corriendo las escaleras del Hotel y me uní, profundamente consternada, a la multitud, que no dejaba de gritar pasando lista a los 43. Un grueso cordón de policías contenía a ambos lados de la calle el avance de la afluencia. Iban armados. Vi sus caras y sentí un miedo completamente nuevo, del que no tenía registro en mi experiencia: allí estaba, a la espera, cruda y voraz, la violencia del Estado.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Nunca olvidaré la seriedad de aquellos rostros en rebeldía, todos gritaban levantando los brazos, muchos lloraban: contra la pared de inverosímil terror que formaban los cuerpos de los policías, se agitaba la indignación más pura que había visto. Ese día, perdida en medio de una plaza extranjera, a miles de kilómetros de la Isla, esta comenzó a adquirir para mí un tono completamente distinto. Pensé en mi país como nunca antes. Cada escena, cada imagen, cada rostro, desde entonces, y hasta ahora, los comparo con Cuba, con severa agudeza. No pensé en ese momento que en mi país no se daban esas manifestaciones porque no existían las leyes que normaran su realización por fuera de las organizaciones y convocatorias oficiales. Pensé, en su lugar, que el estado no desaparecía a sus estudiantes más pobres, y que tal vez por eso, por no conocer esa violencia brutal contra sus hijas e hijos, el pueblo en Cuba, con o sin las leyes en cuestión, no tomaba las calles, y me alegré de que así fuera.</span><br />
<span style="color:#000000;">Meses después, en Brasil, camino a la universidad, atravesaba la Plaza 15, en el Centro de Río de Janeiro. En la medida en que dejaba atrás la estación de las barcas de dónde provenía y me adentraba en la plaza, comencé a ver personas corriendo atemorizadas, gritaban. Me di cuenta de que algo estaba mal. Me comenzó a faltar el aire y me ardían los ojos. Aparecieron policías galopando sobre caballos rollizos y desbocados, con barrotes en las manos, blandiéndolos en el aire, que para ese entonces ya era seco y me quemaba la piel, los ojos, la garganta. Estaba en medio de la represión a una movilización, pero lo supe solo después. Un hombre, al verme desorientada, me tomó de la mano y echó a correr conmigo. Presa del susto no atiné a otra cosa que seguirlo. No paramos hasta cinco cuadras más arriba, ya lejos del efecto de los gases lacrimógenos. Me dijo, ¿para dónde vas? Para la Universidad Federal de Río de Janeiro. Al notar mi acento hizo una mueca. ¿Sabes cómo llegar? </span></p>
<p><span style="color:#000000;">No desde aquí, no reconozco este lado de la ciudad. Ven conmigo, te voy a dejar donde puedas tomar un ómnibus que vaya para allá. Anduvimos varias cuadras a paso agitado sin decir palabra. Ya lejos del peligro más inminente, comencé a pensar quién era aquel hombre y hacia dónde íbamos, sentí miedo. Me miraba a cada rato y se sonreía como quien no quiere, pero debe, como quien da un abrazo, como para calmarme. Así habría lucido yo. Llegamos al punto de ómnibus. Gracias, le dije llorando. Me sujetó el hombro a modo de despedida. Nunca más lo vi. De esa violencia inesperada demoré en recobrarme. Pensé, de qué sirve el derecho a manifestarse en las democracias capitalistas si te queman los ojos y te caen a barrotes.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Entonces, era mayo del 2016 y estaba llegando al final, con éxito, el Impeachment contra la Presidenta electa Dilma Rouseff. Sin pruebas en su contra y como resultado de un complot de las élites económicas en el poder, con quien el propio partido de Dilma había pactado para poder gobernar el país, se dio un Golpe de Estado anticonstitucional en la cara de toda la ciudadanía, dividida entre quienes querían que se respetara la constitución y quienes querían ajustar cuentas al Partido de los Trabajadores, que para ese entonces, habiendo nacido de un fuerte movimiento popular, se había convertido en un grupo desligado de las bases que lo gestaron, corrompidos muchos de sus líderes. Ese es el rostro real del pluripartidismo. Todo el aparato jurídico político de la democracia en curso, no fue más que un panfleto formal, sin efecto, ante las voluntades de los grupos económicos más poderosos del país, que sentenciaron la muerte política de Dilma de forma violenta, en función de sus intereses de clase. ¿La democracia? Prostituida.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Para rematar, en esas mismas calles, donde meses atrás, me había tocado asistir desprevenida a una manifestación reprimida por el estado, el 14 de marzo de 2018, asesinaron a Marielle Franco, por usar su voz en defensa de los prescindibles para el sistema: los jóvenes negros de las favelas que tan bien ella conocía. Aun hoy, mientras escribo estas letras, su asesino está libre. ¿La justicia? Obvio, corrompida.</span><br />
<span style="color:#000000;">Marielle era, a todas luces, la expresión más clara de la belleza. Mujer, pobre, negra, había nacido y crecido en una de las favelas más bravas de la ciudad, no obstante, se había convertido en profesora de sociología en la Universidad Estadual de Río de Janeiro. Como si fuese poco, Marielle tenía una sonrisa abierta y frontal. Era feminista, militante del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), un partido de izquierda dentro del escenario político brasileño, y concejala, por este partido, en la Cámara Municipal de Río de Janeiro. El de Marielle, fue un crimen político. Se había convertido en esos días en una de las voces más fuertes contra las redadas brutales con que el narco-estado brasileño sistemáticamente limpia de negros pobres las favelas, criminalizando, a balazos, la pobreza en la que el sistema los tiene sumidos. De nada le sirvió a Marielle educarse, llegar a ser profesora universitaria, ser electa como miembro de una instancia del aparato jurídico político de la democracia en que vivía. Marielle era negra y pobre, las estadísticas indican que los negros pobres en su país tienen alta probabilidad de ser baleados y punto. ¿La meritocracia, la democracia, la justicia, y todos esos eufemísticos etcéteras?: un chiste muy mal contado.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">De modo que me avasalló una realidad que ni intuía que existiera, ya que solo conocía los actos de los llamados opositores en Cuba. Las causas por la que los movimientos sociales toman las calles en señal de oposición al sistema son, la mayoría de las veces, la reivindicación de derechos como el derecho a la vida, amenazados por estados en que los crímenes se cometen sistemáticamente con total impunidad y con complicidad de las fuerzas del orden. O el derecho a garantías laborales amenazadas por la honda privatización del mercado laboral que convierte prácticamente en esclavos a quienes contaban con empleos seguros. O la defensa de territorios que, a cuenta y riesgo de extinguir la forma de vida de sus pobladores, contaminar sus suelos, sus aguas, su aire, sus pieles, su sangre, son entregados para saciar el lucro de corporaciones extranjeras.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Estos actos de oposición al sistema capitalista, a pesar de que formalmente está reconocido el derecho a manifestarse, son barridos ferozmente, en tanto constituyen la crítica a los mecanismos de enriquecimiento de las élites económicas. Los activistas políticos que protagonizan la oposición al sistema capitalista, los líderes, los defensores de derechos humanos, los periodistas que denuncian, que critican, que disienten, son, no ya apresados, sino asesinados con total impunidad, en serie, todos los días.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Pero lo más importante es ver cómo estos movimientos, surgidos en la resistencia ante las más brutales formas de violencia y violación de derechos elementales, son modos de resistencia colectiva ante un sistema que es muchos y el mismo a la vez en todas estas latitudes colonizadas y vueltas a colonizar, por las pulcras potencias occidentales, acreedoras de la idea del bienestar que se nos impone. El occidente que decretó que negros e indios no tenían historia ni conciencia y, como salvajes, debían ser salvajemente esclavizados en estas tierras. No es casual que Marielle fuese una mujer, pobre y negra y que por los negros alzara su voz.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Ese día de la manifestación en el Zócalo, surgió en mi horizonte la noción de lo colectivo. Comprendí que los actos de oposición y protesta ante un sistema, no son alegatos narcisísticos de resentimientos e inconformidades personales, sino que nacen de la urgencia colectiva, de resistencia y lucha, en sociedades donde las fuerzas propenden al exterminio de la vida de esos grupos. Marielle no estaba indignada por ella misma, Marielle era el vehículo de una lucha colectiva que la ha trascendido, incluso, después de su muerte.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Luego de haber conocido esas realidades y las circunstancias por las cuales los pueblos y sus mejores hijos se indignan, la indignación mediática alrededor de los más recientes actos de los llamados opositores en Cuba, me parece un teatro con muy malos actores y de muy mal gusto.</span></p>
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		<title>Tienen la palabra Karima Oliva y Vivani Jiménez. Por Iroel Sánchez</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Oct 2019 16:49:38 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160;Días atrás, la publicación en  la revista Cuba Socialista de un artículo titulado &#8220;El “Progresismo” cubano y memorias del subdesarrollo&#8221;  provocó reacciones encontradas entre usuarios de las redes sociales en Cuba. Por tal razón La pupila insomne da la palabra &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=69684">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-696850" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2019/10/artc3adculo.jpg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;"><em>Días atrás, la publicación en  la revista </em>Cuba Socialista<em> de un artículo titulado <a style="color:#000000;" href="http://www.cubasocialista.cu/2019/10/21/progresismo-en-cuba-y-memorias-del-subdesarrollo-por-karima-oliva-y-vibani-b-jimenez/?fbclid=IwAR1JLg1nusJAwzFn1wsWGLtF8tjut_Ar7_9Z0G2bGlfeUKcyi_nbRlDk8lI"><span style="color:#0000ff;">&#8220;El “Progresismo” cubano y memorias del subdesarrollo</span></a>&#8221;  provocó reacciones encontradas entre usuarios de las redes sociales en Cuba. Por tal razón </em><a style="color:#000000;" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/"><span style="color:#0000ff;">La pupila insomne</span></a><em> da la palabra a su autores.</em></span><span id="more-69684"></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>Iroel Sánchez: Para comenzar, ¿quiénes son Karima Oliva y Vivani Jiménez, y qué los lleva a escribir un texto como “Progresismo” en Cuba y memorias del subdesarrollo?</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>Karima Oliva:</strong> Soy cubana, psicóloga de formación, graduada de la Universidad de la Habana y Doctora en Psicología por la Universidad Federal de Río de Janeiro. Actualmente resido y trabajo en México, soy profesora universitaria.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El artículo “Progresismo” cubano y memorias del subdesarrollo surge a raíz de una serie de análisis y debates que mi compañero y yo hemos sostenido al identificar aspectos que marcan una tendencia en el discurso de los medios “alternativos” y de los intelectuales que publican en ellos. Consideramos pertinente compartir nuestro punto de vista al respecto. Creo que el mundo vive un momento extremadamente delicado y tenemos que pensar el futuro de Cuba a la luz de esa complejidad. Considero que esta tendencia del pensamiento intelectual en Cuba tiene una mirada muy parcializada al respecto, y me pareció adecuado aportar una lectura crítica que pudiera traer luz sobre otras aristas que consideramos importantes.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>Vivani Jiménez:</strong>  Soy de México, psicólogo de formación, interesado en las ciencias humanas y sociales, trabajador en el ámbito educativo no académico, participante en movimientos sociales de mi país en diferentes momentos, simpatizante del zapatismo y de la Revolución Cubana, adherente a la sexta declaración de la selva lacandona y solidario con las luchas anticapitalistas de abajo y a la izquierda en el mundo.  Visito Cuba con cierta frecuencia desde el año 2006, la primera vez por un evento en la UH, y el resto de las ocasiones por razones personales sin vínculo institucional alguno.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El motivo del texto es hacer una modesta aportación para la reflexión en torno a una corriente de pensamiento sobre Cuba que hace uso reiterado de una narrativa particular, desde donde pretende presentarse como de izquierdas, pero que en realidad coloca planteamientos francamente conservadores maquillados en ocasiones de buenas intenciones. Me pareció importante advertir su presencia mediática en Cuba, dado que no es un discurso nuevo, pues mantiene muchas similitudes con viejas corrientes de pensamiento, bien conocidas por las luchas anticapitalistas en América Latina, donde se sigue exactamente la misma retórica que pretende mantener, bajo diferentes formas, el orden de dominación capitalista. Este tipo de tendencias han contribuido históricamente a contener las corrientes de pensamiento y acción transformadores, y perpetuar así las crisis sociales de las que hoy somos testigos en los diferentes países del continente.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>I.S: ¿Qué les han parecido las reacciones que ha suscitado la publicación de ese artículo? Entre las reacciones a su texto han existido quienes los han acusado de vínculos con funcionarios del Partido Comunista de Cuba (PCC) u otras autoridades cubanas, ¿tienen ustedes esas relaciones, militan en el PCC?</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>K.O:</strong> De modo general creo que sobre las reacciones solo valdría la pena resaltar tres aspectos fundamentales:</span></p>
<ol>
<li><span style="color:#000000;">Rápidamente algunos se sintieron aludidos y reaccionaron de forma defensiva ante el texto. Esto, a nuestro entender, pone en evidencia que la tendencia que estamos describiendo existe. Interpretamos la magnitud de su incomodidad con el grado de certeza que tuvimos en describir el fenómeno.</span></li>
</ol>
<ol start="2">
<li><span style="color:#000000;">Es muy marcada la incongruencia entre un discurso que se dice defensor de la pluralidad política, el debate, la diversidad de opiniones y la poca tolerancia ante criterios defendidos desde un lugar diferente al suyo. Hay una incapacidad para el diálogo desde el momento que solo se usan descalificaciones, se esgrimen prejuicios y ofensas. Solo pienso, si es esta la postura tan violenta simbólicamente ante lo diferente, desde un lugar de acumulación de cierto capital intelectual y estatus académico, cuál pudiera ser la postura de estos grupos ante el disenso, si en algún momento llegaran a manejar algunas cuotas de poder político real y efectivo en Cuba.</span></li>
</ol>
<ol start="3">
<li><span style="color:#000000;">No es la primera vez que mi punto de vista es desacreditado en espacios cubanos de discusión que se autodenominan “alternativos” y en defensa de la diversidad. Y soy cuestionada precisamente por emitir un criterio diferente al orden de racionalidad que, en estos medios, de forma contradictoria, se va estableciendo como hegemónico y poco tolerante ante lo que difiere de ellos. Es un tabú en estos espacios emitir algún juicio favorable al sistema político en Cuba. Si, en cambio, emites un criterio en sintonía con la narrativa hegemónica, no importa desde donde lo emitas, cuán lógica o informada esté tu argumentación, pasas el filtro de aceptación. Mi punto de vista ha sido desacreditado, de entrada, en función de determinadas pautas de discriminación, como la cantidad de artículos publicados, autores citados, medios donde público, etc. Es la enajenación propia de un sector académico muy elitista en nuestro país. Se da una descalificación que inhabilita el diálogo con lo diferente. Me queda clara la postura, que es prejuiciosa y discriminatoria, juzgan que no todos tienen el estatus requerido para poder dialogar si lo que vas a decir les contradice. No valen las experiencias ni la argumentación lógica, hay que poner por delante el estatus. Aquí hay otra incongruencia, no puede uno presentarse de izquierda desde la incapacidad de dialogar con aquellos que no hayan acumulado el mismo capital intelectual. Esto es algo que los intelectuales honestamente de izquierda en América Latina, comprometidos con los movimientos sociales, saben bien. El giro decolonial del pensamiento crítico latinoamericano nos ha demostrado que abajo, en condiciones muy diversas y adversas se construye un saber otro, que no necesita mirar al norte y reproducir el pensamiento eurocéntrico para legitimarse a sí mismo. Fanon, Dussel, González Casanova, por solo mencionar a algunos intelectuales, nos han aportado un camino de interpretación de Marx a la luz de nuestras problemáticas en el sur, en diálogo constante con otras voces, la de los grupos sociales más vulnerabilizados. Es claro que este plano de inteligibilidad resulta distante del interés de los intelectuales “progresistas” cubanos, que les es conveniente pensar Cuba al margen de este tipo de referentes.</span></li>
</ol>
<p><span style="color:#000000;">Por lo demás, no soy militante del Partido Comunista de Cuba, ni de otra organización política en Cuba o en otro país. Los únicos miembros del PCC con los que tengo relaciones son antiguos colegas de trabajo, actuales amigos. No trabajo para los medios de comunicación en Cuba ni en el extranjero. No soy activista política. Tengo inquietudes políticas, pienso seriamente que toda persona debiera tenerlas. Siempre recuerdo la entrevista en la que preguntan a Foucault, cito textual, ¿“Por qué le interesa la política?”, y responde, “¿Por qué no me interesaría?” Cómo no interesarnos por la manera como están aconteciendo las cosas en el mundo hoy, en especial en América Latina y, ¿cómo no pensar Cuba a la luz de esa realidad? Mi simpatía por el gobierno de Cuba solo se corresponde con la capacidad efectiva que muestra de resistir los mismos mecanismos de presión y dominación económica extranjera que hoy asfixian a otras naciones y sostener el sistema de garantías de derechos efectivos que sostiene, en condiciones muy adversas, para cubanas y cubanos, con carácter universal. La experiencia cubana constituye una experiencia contrahegemónica importante, si analizamos lo que está pasando en el mundo de forma sistémica y le concedo a eso un valor significativo, más cuando veo el empuje del neoliberalismo, que está costando la vida a tantos en América Latina y globalmente. Es muy incongruente sentirse consternado con la crisis que la derecha está provocando en Ecuador o en Chile, por ejemplo, y no reconocer el valor de la postura contrahegemómica del gobierno de Cuba o, por lo contrario, criticarlo precisamente por no abrir espacio a la derecha, parapeteados tras el discurso del derecho a la pluralidad política.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>VJ: </strong> Evidentemente no tengo vínculo alguno con el PCC, ni con otra autoridad o institución cubana. Creo que es lamentable que ciertos grupos utilicen cualquier relación institucional con Cuba para desacreditar, de entrada, una postura diferente a la de ellos, como si el hecho de pertenecer a una institución cubana invalidara un planteamiento.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Me parecen reacciones esperables por parte de quienes se han visto reflejados en el texto, eso evidencia que realmente existen grupos identificados con esa corriente de pensamiento a la que nos referimos y, por tanto, la pertinencia del escrito. Por otra parte, en ese tipo de actitudes se aprecia intolerancia y un profundo desprecio ante una postura diferente, no basándose en argumentos, sino en descalificaciones.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Esas reacciones también tienen un carácter elitista, en tanto niegan la posibilidad de que otros piensen por sí mismos. Es por eso que, como de costumbre, necesitan culpar también a las instituciones cubanas de que otros piensen de forma distinta, ya que son incapaces de admitir que existan posturas independientes y diferentes a las suyas, que simpatizan con la Revolución Cubana y su gobierno, sostenidas en experiencias, valores y argumentos propios. Esto contradice nuevamente su pretendido respeto por la diversidad.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>IS: También se les ha reprochado falta de seriedad por no citar nombres ni textos de personas que reflejen las posiciones que su texto critica, ¿por qué se abstuvieron de hacer esas referencias?</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>K.O:</strong> No nos referimos a ninguna persona o medio en específico porque lo significativo que vemos en ellos es precisamente el formar parte de lo que identificamos como una corriente de pensamiento con determinadas características dentro de cierto sector. Fue en la caracterización de esta corriente donde quisimos poner la mirada. No considero serio personalizar un análisis que precisamente adquiere interés para nosotros en la medida en que se va convirtiendo en análisis de una tendencia y no de la obra de algún intelectual en específico. Realmente, en lo que concierne a la obra personal de un intelectual, lo que valoro no es el número de publicaciones, a quiénes cite o la retórica que use, sino el compromiso real de su producción académica, científica, con las causas de los más desfavorecidos. En el caso del “progresismo” cubano, lo que nos llamó la atención fue la confluencia, la articulación, la manera como se va marcando una tendencia conservadora. La discursividad en torno a la democracia, el pluripartidismo, la libertad de expresión, etc., desde los referentes que está siendo presentada, me parece una retórica gastada y poco original (es la crítica que se ha hecho al sistema político cubano desde que tengo uso de razón, ahora adornada con una narrativa más ilustrada). Sobre todo, me parece enajenada y estéril frente al orden de contradicciones, desafíos y amenazas que enfrentan la mayoría de los pueblos hoy, ante las que Cuba no está inmune.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Ahora mismo, por ejemplo, mientras respondo esta entrevista, un medio mexicano publica las palabras con que Piñera se refiere en su cuenta de twitter a la represión sangrienta de las manifestaciones sociales que están teniendo lugar en Chile:</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Dice Piñera: “La multitudinaria, alegre, pacífica marcha hoy, donde los chilenos piden un Chile más justo y solidario, abre grandes caminos de futuro y esperanza. Todos hemos escuchado el mensaje. Todos hemos cambiado. Con unidad y ayuda de Dios, recorreremos el camino a ese Chile mejor para todos”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">No hay forma mejor de ilustrar la vacuidad tan dramática del discurso formal de la democracia, enunciado siempre desde determinados lugares de poder, ya sean políticos, económicos o académicos, frente a la realidad.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>VJ:</strong> El propósito del escrito es, ante todo, analizar una corriente de pensamiento que se presenta a través de diversos actores mediáticos, en este sentido, la particularización y el señalamiento no son el objetivo del texto. Nos interesa describir el aspecto ideológico de un fenómeno mediático, por lo que no consideramos relevante para la coherencia del artículo, hacer personalizaciones citando a autores específicos. Eso, además, restaría alcance al planteamiento que busca, sobre todo, aportar una herramienta más al pensamiento crítico revolucionario y sus organizaciones, que sirva para cuestionar en cualquier momento y lugar que aparezca esa corriente a la que nos referimos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En realidad, el texto no está dedicado a los actores mediáticos que se asumen dentro del progresismo, presentándose constantemente como lo que no son. Va dirigido sobre todo a quienes identificamos como compañeros de una lucha común por el socialismo, incluso más allá de las fronteras, para servir al diálogo honesto y la reflexión seria.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Pienso, además, que la seriedad y el rigor científico se sostienen a partir de los argumentos, la coherencia y la pertinencia, más allá de estatus académicos. La desacreditación apelando al autoritarismo academicista siempre me ha parecido un síntoma de esterilidad intelectual.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>IS: Sin embargo, sí han citado en su artículo a intelectuales como Adolfo Sánchez Vázquez, Mario Benedetti y Fernando Martínez Heredia, y eso ha llevado a que en el caso de este último se diga que ustedes lo han manipulado, ¿qué pueden responder a eso?</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>K.O:</strong> Fernando Martínez Heredia fue un autor que redescubrí cuando salí de Cuba, lo reencuentro porque resulta que Fernando estuvo interesado en que se conociera la obra de Frantz Fanon en Cuba. Él había estudiado la obra de Fanon, ¿cómo no hacerlo? Fanon es un autor profundamente anticapitalista, anticolonialista, que hace una interpretación suigéneris del pensamiento de Marx. Ahí me identifiqué con Fernando. Comencé a recopilar sus publicaciones y estudiarlas de manera más rigurosa. Existía en él un compromiso cabal con el proceso de construcción del socialismo en Cuba y, al mismo tiempo, sin dudas por eso, lo considero uno de sus críticos más serios. Mi punto de vista sobre el “progresismo” cubano se inspira también en la crítica que Fernando hace del pensamiento intelectual conservador. En ese sentido, me resulta muy evocador un texto suyo del año 2012 en que reseña la obra de Fanon y la importancia que tenía su incorporación al curso del pensamiento cubano, texto en el que hablando del tipo de marxismo que necesitamos, apunta cómo, y cito, “el colonialismo mental resulta el más reacio a reconocerse, quizás porque porta las enfermedades de la soberbia y de la creencia en la civilización y la razón como entes superiores e inapelables”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>V.J:</strong> El estudio de los textos de Fernando Martínez Heredia, al igual que el de otros intelectuales latinoamericanos comprometidos con el pensamiento crítico revolucionario, es incluso uno de los motivos del artículo, por lo que su referencia me parece imprescindible. Basta recordar que Fernando, en diferentes trabajos, advierte sobre la importancia central de la batalla cultural en Cuba, la lucha de ideas entre dos modelos de sociedad con valores y principios antagónicos, el socialismo y el capitalismo. Una tendencia defendida por el pensamiento crítico revolucionario que apuesta por la profundización del socialismo revolucionario cubano, y la otra corriente presente en la tendencia que el autor denomina conservadora, que, apuesta, en última instancia, por el restablecimiento del capitalismo en Cuba.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por otra parte, es también Fernando Martínez Heredia quien advierte en reiteradas ocasiones, la proclividad de asumir posturas conservadoras por parte de cierto sector, influido por un carácter elitista, clasista, es decir, burgués. Esto, debido a causas histórico sociales, también a egos personales, sin dejar de señalar al mismo tiempo, desde una perspectiva crítica, ciertas fallas en algunos espacios para el ejercicio del pensamiento crítico revolucionario, que por descuido dan lugar a la aparición de reacciones que podemos identificar dentro de esa corriente de pensamiento discutida en el texto.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Pienso que el profundo sentido crítico de Fernando Martínez Heredia, inseparable de su innegable compromiso político con la Revolución Cubana, hacen imprescindible el estudio de su pensamiento para la defensa del socialismo en Cuba y el mundo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>IS: En su texto, ustedes hablan de las experiencias de los Movimientos Sociales en América Latina de las que los revolucionarios cubanos deberíamos aprender, ¿cómo se compagina eso con el carácter descalificador y el sectarismo y el stalinismo que algunos han creído ver en este artículo?</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>K.O:</strong> Descalificarnos por sectarios y stalinistas creo que tiene que ver con la descalificación que de modo general ha tenido la categoría clase social como matriz de análisis de las contradicciones sistémicas de las sociedades contemporáneas. Los movimientos sociales verdaderamente antisistémicos hoy tienen muy claro que su lucha es una lucha de clases, y que, además, en ella les va la vida; algunos sectores de intelectuales no tanto o no les es conveniente reconocerlo en función de los intereses de clase que representan, declárenlo o no. Esta idea de que la clase ya es una categoría obsoleta, y de que todo el que se sitúe en una posición intelectual con conciencia de clase, por tanto, está hablando de manera dogmática, sectaria, panfletaria, stalinista, es equivocada, pero ha sido muy efectiva para desacreditar el uso de la categoría clase social como instrumento de intelección, precisamente por el poder tan grande que ella tiene de evocar un análisis sistémico y potenciar la acción política colectiva. Cuando Beck hace referencia a que la modernidad tardía se caracteriza porque los sujetos están cada vez más compulsados a la búsqueda de soluciones biográficas ante contradicciones que son sistémicas o, cuando Castells apunta que una de las resultantes más lamentables de la precarización del mundo del trabajo ha sido el ataque a las formas de articulación colectiva, queda claro que, en el plano ideológico, el capitalismo, aunque formalmente diga otra cosa, tiene muy presente la categoría clase y sabe que una de sus principales luchas tiene que ser el desmontaje de esta categoría y su poder de evocación de lo colectivo en la búsqueda de soluciones ante los problemas que crea el sistema. Es una época donde a todas luces son notorias las evidencias de que la lucha sigue siendo de clases, a donde quiera que miremos. Aunque, obviamente, hoy la clase no pueda entenderse en su carácter esencialista y universal y tenga que ser reconfigurada desde lugares, voces, experiencias, condiciones de género, de color de la piel, étnicas, etc. muy diversas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>V.J:</strong> Considero que existe una cercanía muy vigente entre la Revolución Cubana, sus principios, valores y objetivos, con diversos movimientos sociales anticapitalistas de abajo y a la izquierda en América Latina y el mundo, que comparten un carácter contrahegemónico en la lucha por la autodeterminación de los pueblos y la dignidad humana. Creo que puede existir un diálogo abierto y respetuoso que posibilite el aprendizaje mutuo entre quienes comparten una lucha común, siempre desde la diversidad en cuanto a formas organizativas y la historia propia de cada resistencia. Sin duda, los revolucionarios cubanos, desde su valiosa experiencia histórica, siguen aportando importantes enseñanzas a los pueblos en resistencia. Al mismo tiempo, creo que también pueden encontrar elementos útiles, para la defensa de su revolución socialista, en el saber que existe en las luchas populares anticapitalistas actuales y los movimientos sociales honestos y consecuentes que apuestan por un mundo radicalmente diferente.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En México y otras partes del mundo, los zapatistas nos han enseñado mucho al respecto, ya que, para apreciar y aprender de ese saber es necesaria una actitud intelectual diferente, comprometida y, al mismo tiempo, humilde y receptiva ante las experiencias de resistencia de los pueblos, donde ya se construye otro mundo posible y necesario. Ese tipo de saber conduce a la producción de otro tipo de teoría, que no nace exclusivamente de la academia, sino que se nutre del pensamiento universal y al mismo tiempo de las experiencias históricas de luchas concretas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Intelectuales honestos y comprometidos con las causas justas de los pueblos, han sido receptivos, acercándose a los movimientos sociales en primer lugar con el afán de aprender. Desde el cuestionamiento del monopolio del saber, han reconocido la diversidad que existe en las resistencias, y han hecho aportaciones muy valiosas a ese otro tipo de teoría que nace de la realidad. Entre algunos de ellos podemos mencionar a Pablo González Casanova, Adolfo Sánchez Vásquez, Luis Villoro, Noam Chomsky, Eduardo Galeano, entre muchos otros que, desde diversas aproximaciones teóricas, con sus diferencias y coincidencias, contribuyen al pensamiento crítico contrahegemónico.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Como se puede apreciar, es justamente lo contrario al sectarismo lo que caracteriza los planteamientos que animan el texto. Lo que sí está presente es un compromiso por defender la existencia de otras formas de convivencia en el mundo más allá del sistema hegemónico capitalista.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por otra parte, en algunas reacciones al texto se percibe una cierta identidad ideológica, bien conocida por muchos movimientos sociales de América Latina, reacciones que juzgan el ser consecuente como sectarismo, la coherencia como dogmatismo, defender principios claros es panfletario, denunciar el capitalismo es signo de ultraizquierda, ejercer libremente el pensamiento crítico revolucionario es stalinismo. Desde ese tipo de actitudes cerradas es imposible establecer un diálogo o esperar alguna crítica honesta. Para las luchas del continente ese tipo de reacciones son intentos constantes de desacreditación por parte de las élites dominantes, para Cuba considero que ese tipo de reacción representa, sobre todo, memorias del subdesarrollo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>I.S:</strong> <strong>El hecho de no vivir en Cuba ha sido esgrimido también como una limitación a la hora de escribir este artículo, ¿qué piensan al respecto?</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>K.O:</strong> En Brasil me tocó vivir el proceso de impeachment a la Presidenta Dilma Rousseff y constatar cómo toda la institucionalidad jurídico-política existente y sus actores más importantes operaban en función de sus intereses económicos, a favor del Golpe de Estado inconstitucional. Entonces fue tan evidente para mí que el orden de racionalidad desde donde siempre se ha cuestionado al sistema político cubano y, que hoy nos viene a recordar el “progresismo” en Cuba, está tan fallido en sí mismo, tan agotado, que vi la necesidad de buscar otros referentes desde donde pensarme la realidad cubana contemporánea. Es claro que tengo una visión bastante crítica y serias preocupaciones sobre determinados fenómenos que emergen y se van consolidando en mi país, del cual nunca me he desconectado. Muchas de estas preocupaciones se foguearon, incluso, con la realización de mi tesis doctoral, que tuvo a Cuba en el centro de la mirada. Pero eso ya daría tema para otro análisis.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>VJ:</strong> Considero que el hecho de no vivir en Cuba puede representar alguna limitación, pero no en todos los sentidos. Conocer la realidad cubana me ha mostrado la importancia de la defensa de la revolución para garantizar las condiciones que posibilitan seguir desarrollando el socialismo, en comparación con el difícil camino que aún nos falta por recorrer en otros lugares para alcanzar los logros que en Cuba son ya una realidad.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En ocasiones el mirar desde fuera también permite apreciar mejor ciertos aspectos, sobre todo cuando se comparte una lucha común por la humanidad y contra el capitalismo, y se escribe desde una realidad donde se viven y sufren los efectos reales de la dominación del capital. Pero como suele decirse, quienes sólo tienen aspiraciones individuales difícilmente entenderán el sentido de una lucha colectiva. Al final el único propósito del escrito es ser considerado por el pueblo cubano y sus organizaciones, quienes decidirán lo que les resulte útil y lo que es irrelevante del planteamiento.</span></p>
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