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	<title>La pupila insomne &#187; Enrique Ubieta</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>Crítica y polémica en el vacío postmoderno. Por Néstor Kohan</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Aug 2022 11:41:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
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		<description><![CDATA[Prólogo al libro "La isla posible. Ensayos sobre ideología y revolución" del intelectual cubano Enrique Ubieta <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=78753">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-787540" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2022/08/298223106_5738958542805473_6316271891650451973_n.jpg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;"><em>Fragmento del prólogo al libro &#8220;La isla posible. Ensayos sobre ideología y revolución&#8221; del intelectual cubano Enrique Ubieta [Buenos Aires, Ediciones Acercándonos, 2022]  Pa) ra leer prólogo completo en PDF <strong><a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2022/08/libro-cuba-ubieta-nestor-kohan-prologo.pdf"><span style="color:#0000ff;">pinchar aquí. </span></a></strong></em></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em><img class="size-full wp-image-78758 aligncenter" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2022/08/298223106_5738958542805473_6316271891650451973_n.jpg" alt="" width="526" height="786" /></em></span><span style="color:#000000;">“¿Y si juntamos lo mejor del capitalismo y el socialismo?”. ¡Vaya propuesta repleta de dislates y disparates! Tal vez sería divertido formular esa pregunta después de probar un cigarro de marihuana. ¡Las ensoñaciones imaginarias no son pecado! Soñar no cuesta nada, dice el refrán popular. Incluso el mundo de la imaginación y las ensoñaciones ayuda a llevar mejor la vida. Aunque entre sueños y realidad suele haber… una pequeñísima distancia.</span><span id="more-78753"></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Pero si dejamos las bromas referidas a la marihuana al costado y pretendemos un mínimo de seriedad intelectual, formulemos esa misma pregunta a Billy Gates, Elon Musk, Carlos Slim o George Soros a ver cómo la responden. O tal vez podríamos interrogar a los magnates que lideran el Foro Social de Davos a ver si acuerdan.<br />
</span></p>
<p><span style="color:#000000;">A propósito de esa interrogación, recuerdo una visita del pensador belga Ernest Mandel, en marzo de 1993, a la Universidad de Buenos Aires (UBA). Mandel era uno de los mayores economistas marxistas del mundo. Hasta representantes del FMI o del Banco Mundial, enemigos a muerte de sus teorías, querían conocerlo en persona (según el testimonio de algunos discípulos suyos). Mandel también estuvo en la isla caribeña en los años ’60 y participó en “el debate cubano” (1963-1964). Cuando llegó a Buenos Aires en 1993, hace ya tres décadas y a poco tiempo de la caída del Muro de Berlín y la implosión de la Unión Soviética (de la cual él era crítico), dio una conferencia en la UBA. Todo el mundo fue a escucharlo. A mí me tocó hacerlo de pie, porque ya no cabía un alma en el recinto, junto al profesor José Sazbón (uno de los mayores eruditos de la cultura de izquierda argentina). Su conferencia no se grabó ni filmó, lamentablemente. Pero la recuerdo al detalle. Allí Mandel, en uno de sus pasajes centrales, nos dijo: “ustedes en Argentina idealizan a los países y sociedades escandinavos. Particularmente a Suecia. Lo que ustedes no saben es que en esos países, modelos de la «socialdemocracia» a nivel mundial, gobiernan en realidad cuatro o cinco familias de poderosos millonarios”. No era la advertencia de un improvisado o un diletante sino la de alguien que sustentaba sus análisis con datos, estadísticas y una cantidad abrumadora de estudios, libros y trabajos de investigación empírica. Como europeo occidental conocía de primera mano aquello de lo que estaba hablando.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Al leer algunas de las polémicas del libro de Enrique Ubieta, me da la impresión que esa misma idealización de la socialdemocracia nórdica también prolifera en Cuba, a pesar de que los principales países escandinavos han solicitado recientemente su ingreso a la OTAN, abandonando toda pose de “neutralidad”. Es decir, subordinándose completamente, sin pena ni gloria, al neoliberalismo furioso y a la política belicista del imperialismo norteamericano y occidental. ¿Serán entonces un modelo realista para el futuro de Cuba? ¿O lo que le espera a esta isla irredenta, si rompe definivamente con el socialismo e inicia su “aterrizaje suave” en la economía social de Mercado es…, sin mayores vueltas, Puerto Rico? Cualquier polémica sobre la socialdemocracia para Cuba no debería eludir estas preguntas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Sigamos entonces con los cantos de sirena que apabullan el bombardeo mediático de la dictadura del algoritmo: “No discutamos de ideología, discutamos de bienes de consumo de última generación. ¿A quién le interesa la mejor vacuna cubana contra la pandemia del COVID 19 comparada con el televisor gigante y el último automóvil a la moda en Miami?”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En otras palabras: “si nos subordinamos al águila, vamos a tener en la vidriera el más reciente modelo de teléfono inteligente, la última versión de las computadoras de diseño y la motocicleta que utilizan los winners [ganadores], aunque nos cueste perder la bandera propia, nuestro lenguaje, nuestro cine, nuestra literatura y nuestra identidad”. Para expresarlo con claridad y sin ambigüedades: ¿Qué importa si dejamos de ser Cuba y nos convertimos en Puerto Rico, si a cambio llegan las mejores marcas de ropa, los sintetizadores que reemplazan una orquesta entera y los teléfonos celulares más complejos? </span><br />
<span style="color:#000000;">Aunque el problema macro que recorre todo el libro de Enrique Ubieta gira en torno al debate de fondo sobre las ideologías en pugna, las perspectivas que el autor va recorriendo para abordar estos problemas y responder aquellas interrogaciones se ubican en diferentes niveles y dimensiones. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">A nuestro entender, principalemente tres: (a) las discusiones estratégicas, de índole prioritariamente teóricas; (b) los debates y polémicas políticas y (c) las reflexiones aparentemente minimalistas e “inocentes” sobre la vida cotidiana.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>No hay nada más práctico que una buena teoría</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">¿Cómo convencer a todo un pueblo de que, por fin, se rinda y reciba con los brazos abiertos a su enemigo histórico? </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Recordemos que los grandes teóricos de las confrontaciones y conflictos, el prusiano Karl von Clausewitz y el británico Basil Liddell Hart, sostenían en sus respectivas doctrinas que “la mejor guerra es la que se gana sin combatir”. Para ello hay que desarmar ideológicamente al enemigo que se pretende someter. Persuadirlo que es inútil toda resistencia. Si la fuerza de quien resiste reposa en su firmeza ideológica, pues entonces: ¿qué mejor que pretender abandonar toda ideología?</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Ubieta nos explica con gran claridad y en forma muy amena, para que lo entienda todo el mundo, que el repetitivo slogan “¡fin de las ideologías!” es, también, él mismo, una ideología. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">¿En qué consiste, para el caso específico cubano, esta ideología del “fin de todas las ideologías” y el reclamado abandono del “lenguaje polarizante”? Simplemente en una invitación a estrecharnos en un abrazo perverso entre ex revolucionarios, cansados o conversos, con el viejo y ya senil amo imperial. Esto es, recibir con amabilidad, mansedumbre y el mayor complejo de inferioridad imaginado a quienes sometieron durante seis décadas al pueblo cubano a un bloqueo irracional, condenado por la casi totalidad de la comunidad internacional. Aceptar el regreso, con el sombrero en la mano, la cabeza gacha y la mirada dirigida hacia el suelo, de quienes intentaron asesinar más de 600 veces al principal dirigente histórico de la revolución cubana. Considerar como “hermanos de la misma familia” a los especialistas en técnicas de tortura, maestros de varias generaciones de fuerzas represivas latinoamericanas. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Aquellos mismos que se vanaglorian públicamente (en videos, entrevistas, libros de memorias) de ser “expertos” en golpes de Estado, procesos electorales fradulentos, arquitectos del lawfare, injerencismo en países soberanos. Los principales responsables de cientos de miles de personas desaparecidas en todo el continente (desde Guatemala, El Salvador y Perú, hasta Chile, Argentina y Brasil). Los que utilizaron el narcotráfico y la venta ilegal de armas para financiar a la contrainsurgencia en Nicaragua, asesinando monjas, maestras y médicos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Quienes nos invitan con cara de feliz cumpleaños y en un tono suave y amable a “abandonar las anteojeras ideológicas” pretenden que las víctimas y sus verdugos se estrechen mejilla con mejilla, pecho con pecho, brazo con brazo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Pero el abordaje del problema de las ideologías y la teoría que las estudia (se la conciba como “falsa conciencia” o como “concepción del mundo vinculada a intereses”) no es abordado por Ubieta en términos genéricos y universales como lo hacen los especialistas Terry Eagleton o Carlos Pereyra, siguiendo las enseñanzas de La Ideología Alemana de Marx y Engels o los Cuadernos de la cárcel de Gramsci. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Enrique Ubieta terrenaliza aquel debate remitiendo la discusión teórica de las ideologías a otros problemas, vitales, cruciales y fundamentales para comprender a Cuba, su conflicto con el imperialismo norteamericano y sus variados intentos de navegar por aguas inciertas hacia una sociedad más justa: el socialismo.</span></p>
<p>En ese punto, el libro recupera y prolonga la dimensión historicista y dialéctica que se interroga por la pluralidad y coexistencia de múltiples contradicciones en la sociedad contemporánea, tratando de escudriñar cuál es la principal y cuáles son las secundarias. El autor encuentra que la principal contradicción social del mundo actual (marcado a fuego por la crisis del imperialismo entendido como sistema mundial, no exento de desarrollos desiguales, dependencias, saqueo, explotación, etc.) es aquella cuyo antagonismo irreductible enfrenta a “los países explotadores” con los “pueblos y países explotados”.</p>
<p>De allí infiere que Cuba, antigua colonia española, luego país dependiente y neocolonia norteamericana, que logra su independencia y audeterminación nacional a partir del triunfo del movimiento revolucionario encabezado por Fidel Castro, solamente podrá mantener dicha autodeterminación como nación soberana (frente al “autonomismo” y el “anexionismo”, vestidos con nuevos ropajes) si al mismo tiempo se mantiene firme en esa búsqueda de una nueva sociedad no capitalista, conocida popularmente como el socialismo. Rápidamente el autor nos aclara que no existe un modelo único de socialismo y que éste no constituye un punto fijo y estático de llegada de una vez y para toda la eternidad. Dejando a un lado aquellas viejas definiciones de manual que la vida misma puso en crisis, Ubieta considera que el socialismo es un proceso abierto y un camino sin final preasegurado de antemano. Nunca un estado de cosas cristalizado y detenido en la historia.</p>
<p>Hecha esta aclaración fundamental, agrega que si se abandona el proyecto socialista en nombre de los cantos de sirena del pragmatismo mercantil, automáticamente Cuba perderá su independencia soberana y su autodeterminación nacional. Por eso según sus argumentos, resulta fatuo y vacío pretender separar a José Martí de Marx, Fidel y el Che. No puede existir un “patriotismo” ni un “nacionalismo” cubanos (donde Miami y La Habana podrían, por fin, bailar la misma melodía, jugando al dominó y comiendo frijoles), que no sea al mismo tiempo antiimperialista y socialista. No por una definición de diccionario, no por un espíritu “axiomático” ni un dogma de manual sino por la experiencia histórica. El imperialismo se ha fagocitado a numerosas revoluciones que no pudieron o no supieron ir a fondo. Allí están los ejemplos, incluso triunfantes, de la revolución mexicana de comienzos del siglo XX o la revolución boliviana de 1952. ¡Ambas triunfaron! Pero no pudieron ir a fondo, no se plantearon dejar atrás el capitalismo dependiente, por eso terminaron retrocediendo y finalmente restaurando las relaciones de explotación y dominación previas a los triunfos revolucionarios. Con esa apabullante y demoledora experiencia continental en la espalda, ajena a todo dogma “ideológico”, lo más pragmático, lo más realista y lo más viable es continuar navegando contra viento, marea y huracanes en búsqueda de una sociedad más justa, el socialismo, sin dibujar “modelos” de pizarrón, predeterminados de antemano.</p>
<p>A 90 millas del monstruo que en plena crisis y declive hoy pretende arrastrar al planeta entero hacia la guerra nuclear, Cuba no puede darse el lujo de pretender ser Suecia, como sueñan los “cubano-americanos” (aquellos del “aterrizaje suave”) y varias becarias de la Fundación Ebert o pupilos de George Soros (campeones en las redes del “republicanismo socialdemócrata” y el perverso abrazo entre opresores y oprimidos).</p>
<p>Sólo con esas reflexiones, ya el libro habría cumplido su cometido. Pero Ubieta no se conforma. Va por más.</p>
<p>Entonces vuelve sobre uno de los problemas al que le dedicó un libro entero publicado en 2012: aquel debate abordado por Rosa Luxemburg frente a los gerontes etnocéntricos de la antigua socialdemocracia colonialista europea: ¿reforma o revolución?</p>
<p>Ubieta no vuelve sobre la triste y patética herencia de Eduard Bernstein (cuyos argumentos son hoy reciclados y/o plagiados, sin citar al abuelo fundador, por euro-“comunistas” españoles, críticos de Cuba pero apologistas de la OTAN). Nuestro autor no se interna en una biblioteca para hacer la historia de las ideas. Pensando en un público juvenil, ubica el debate en el siglo XXI y lo formula específicamente para el futuro de Cuba. Su debate es situado, no abstracto.</p>
<p>Si en el pasado la isla de Fidel y el Che fue uno de los faros de la rebelión continental, ¿hoy en día se va a convertir en una nueva Meca, ahora reformista y socialdemócrata? ¿O continuará, en las nuevas condiciones históricas, apostando por un cambio permanente, sistemático y contínuo en medio de un mar cada vez más embravecido? Invitamos a quienes leen este libro a buscar en sus páginas la respuesta y a continuar la lectura, si acaso interesa, en otros libros y ensayos de Ubieta que también abordan dicho problema.</p>
<p>Finalmente esta obra analiza otros problemas de fondo, estratégicos, pero no circunscritos a la política.</p>
<p>Por un lado el drama humano de la vida y la muerte, una joya de pensamiento estilísticamente tan bien pulida y lograda que puede ser leída incluso por gente que no conoce una línea de marxismo.</p>
<p>Por el otro, una temática central en los Manuscritos de 1844 de Marx, leídos y estudiados al detalle tal como podemos apreciar en numerosos escritos y discursos del Che Guevara: el conflicto entre “el tener” (la mediocre utopía que nos proponen desde La Florida y cada noche por la TV capitalista) y “el ser”, entendido no como una metafísica indefinida y eterna sino como un nuevo sentido de la vida, infinitamente superior a cualquier manual de autoayuda, de esos que se venden en supermercados y librerías de shopping (al menos en Argentina).</p>
<p>Ya Ubieta analiza dicha cuestión del tener y el ser en un libro que lleva precisamente esa contradicción en su título. Pero aquí vuelve a profundizar encontrando nuevas modulaciones de una crítica radical del consumismo depredador, del vacío posmoderno y de la cultura de vidriera. Para fundamentar su inteligente razonamiento nos aporta un pasaje de José Martí (Carta a María Mantilla, del 9 de abril de 1895) que nos deja con la boca abierta por lo precursor del apostol en ver lo que se venía… Martí no conoció los Manuscritos que Marx redactara en París en 1844 ni tampoco el texto “El fetichisno de la mercancía y su secreto”. Pero con otro lenguaje, llega a las mismas conclusiones de Marx. ¡De una apabullante vigencia en nuestros días!</p>
<p><strong>Crítica y polémica en el vacío posmoderno</strong></p>
<p>Si la primera dimensión de su libro navega en las aguas movedizas de los debates teóricos de fondo, estratégicos, en la segunda se anima a abordar otra serie de discusiones, principalmente centradas en la política.</p>
<p>En ese terreno, observado su libro desde un ángulo macro, Ubieta se esfuerza por reactualizar y recuperar el espíritu de ofensiva del movimiento revolucionario, durante demasiado tiempo dejado en un cajoncito “a la espera de tiempos mejores”. ¡No! ¡Definitivamente no! Ya es hora de romper con la mentalidad de fortaleza asediada y de dejar de ubicarnos invariablemente a la defensiva. Este libro y otros que circulan en nuestra época se animan —¡excelente decisión, por fin!— a poner punto final al (injustificado) complejo de inferioridad de la tradición revolucionaria.</p>
<p>Y entonces Ubieta se mete de lleno con algunas “modas”, endebles, vacuas, tremendamente blandengues y en muchos casos repletas de plagios de la socialdemocracia europea, el socioliberalismo italiano y las reminiscencias tardías el euro-“comunismo” español. En ese rubro Ubieta aborda el vínculo amañado y tirado de los pelos que pretende homologar, en un ecléctico pastiche posmoderno, la “Ilustración” con el republicanismo neocolonial, un salvavidas de plomo para la revolución cubana… Maridaje forzado que pretende instalar, pasito a pasito y sin que nadie se dé cuenta, la peregrina idea de una supuesta sociedad “post-revolucionaria”&#8230;</p>
<p>¡Un nuevo “POST” por si no alcanzaran ya el postestructuralismo, el posmarxismo, el posmodernismo, los estudios poscoloniales, el post-obrerismo, y tantos otros derivados de las metafísicas “POST”!</p>
<p>Ubieta explica, con mucha paciencia, lo que debería ser obvio pero ya no lo es. Si la revolución cubana quedó en el pasado y si hoy estaríamos habitando una sociedad “post”, las únicas salidas posibles para vivir mejor serían… individuales. Adios a todo proyecto colectivo. Y no sólo individuales, sino también… in english. ¿Do you understand? [en inglés. ¿me entiendes?]. Otro atajo sin salida que nuestro autor identifica, señala y deja marcado para evitar ingenuidades.</p>
<p><strong>La comida recalentada de la vieja socialdemocracia</strong></p>
<p>Y entonces el libro, sin ningún complejo de inferioridad y sin miedo a los linchamientos mediáticos (a los que nos tienen acostumbrados el gusanaje de Miami y sus ventrílocuos y voceras más cercanos, lo hemos sufrido en carne propia), se mete de lleno con la discusión de la socialdemocracia y el tan mentado “centrismo” (versiones en clave caribeña de la fracasada “tercera vía”). O sea, la forma elegante y pretendidamente chic que asume la ideología de la restauración del capitalismo dependiente en Cuba.</p>
<p>Este es uno de los principales núcleos polémicos del libro, que dicho sea de paso, no se agota en esta obra. Porque el gran caballo de Troya que diversos pupilos de Soros, exultantes becarias de la Fundación Ebert y no pocos “cubano-americanos” pretenden presentar como una brillante novedad y un descomunal descubrimiento teórico-político… en realidad es más viejo que la humedad. Sólo que ahora goza del beneplácito (léase: abundantes dólares y euros mediante) de la contrainsurgencia norteamericana y de la OTAN. Fracasado ya el terrorismo primitivo de Posada Carriles y sus cómplices criminales, el mismo proyecto se presenta ahora, de forma mejor empaquetada y vistosa, como “socialdemócrata”. Remitimos al público a la lectura de cada una de las polémicas de Ubieta quien sin faltarle el respeto a nadie y con un tono, si se quiere, mesurado y elegante, ubica a cada quien en su sitio.</p>
<p>No nos sorprende ni nos afecta en lo más mínimo que “cubano-americanos” (que encima se autodefinen como sionistas, por si no alcanzara su obsecuencia con el imperialismo yanqui) balbuceen una serie de lugares comunes con el gesto y el talante de los habituales “expertos” de universidades ignotas que desfilan por CNN como si fueran supuestos sabiondos, cuando son unos ignorantes como para exponerlos en una mesa de observación.</p>
<p>En cambio, sí nos da sinceramente pena (es decir, lástima y por momentos dolor) que antiguos revolucionarios radicales se dejen seducir por semejantes engendros indigeribles. Lo cual le permite reflexionar a este prologuista —tal vez tardíamente— que quizás no todo lo que en el pasado se presentaba como “heterodoxia” era completamente radical y de izquierda.</p>
<p>Recuerdo de forma nítida, por ejemplo, que uno de aquellos “heterodoxos” del pasado, antiguo amigo personal, me expresó una vez, ¡por escrito!: “Nestor: yo soy el terror de los utopistas” (sic). Me escribió en un correo electrónico lo que ya me había manifestado oralmente en varias ocasiones. ¿A quiénes pretendía descalificar como supuestos “utopistas”, con su habitual voz gruesa y su humor irónico y ácido que tanto nos divertía y nos hacía reir en nuestras conversaciones habituales? Pues a quien escribe este prólogo y fundamentalmente al querido amigo, compañero y maestro Fernando Martínez Heredia… Y nos llamaba despectivamente “utopistas” porque nos asociaba al Che Guevara, por oposición a su admirado Adam Przeworski (liberal nacido en Polonia, nacionalizado estadounidense), y otros gurúes internacionales adoptados como guías incuestionables por los intelectuales del PSOE español.</p>
<p>Dialogando con Martínez Heredia en su propia vivienda de La Habana, alguna vez Fernando me dijo: “tú sabés bien quién ha sido consecuente y quién no; quién continúa en la perspectiva del Che y quién no”. Y la contraposición teórico-política sobre la que me alertaba Fernando Martínez Heredia continuó con detalles que prefiero no volcar en este prólogo. En aquella ocasión yo escuché en silencio, callado y atento. No quise echar leña al fuego. Pero las notables diferencias estratégicas dentro de las “heterodoxias” cubanas estaban claras.</p>
<p>No todos quienes cuestionaban y se oponían a los antiguos dogmas de origen soviético lo hacían por izquierda y desde el comunismo.</p>
<p>Algunos lo hacían por derecha y con no poca simpatía por la socialdemocracia. A partir de una admiración escasamente disimulada por el Mercado, concebido como la lámpara de Aladino que supuestamente iba a resolver todos los problemas pendientes de Cuba.</p>
<p lang="es-US">Para leer prólogo completo en PDF <strong><span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2022/08/libro-cuba-ubieta-nestor-kohan-prologo.pdf">pinchar aquí</a></span></strong>.</p>
<p lang="es-US">
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		<title>El &#8220;tema Facundo&#8221;: Cinco opiniones no aplaudidas en Miami</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Jan 2020 12:36:36 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Javier Gómez Sánchez]]></category>
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		<description><![CDATA[Desde fines del año pasado la polémica alrededor de un actor perteneciente al elenco del programa humorístico de mayor audiencia en la televisión cubana ha estado suscitando reacciones en la red social Facebook <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=69020">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-690210" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2020/01/noticia-falsa.jpg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;"><span style="color:#000000;"><em>Desde fines del año pasado la polémica alrededor de un actor perteneciente al elenco del programa humorístico de mayor audiencia en la televisión cubana ha estado suscitando reacciones en la red social Facebook, unas aplaudidas y otras atacadas o ignoradas desde medios de comunicación asentados en, o financiados desde, Miami que han estado siguiendo el tema. Public</em>o acá varias que, <em>sin dejar de en la mayoría de ellas contener críticas hacia instituciones cubanas,</em> <em>se encuentran en el segundo caso.</em> </span> </span><span id="more-69020"></span></p>
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<h3><span style="color:#000000;">Any Ortega (Periodista de la Televisión cubana): </span></h3>
<p><span style="color:#000000;">EL CHOTEO- SHOW DE ANDY VÁZQUEZ.</span><br />
<span style="color:#000000;">Hace rato que valoro si participo o no de lo acontecido con el &#8221; Chiste&#8221; de Andy Vázquez, el Facundo del Humoristico de la TVC &#8221; Vivir del Cuento&#8221; .</span><br />
<span style="color:#000000;">He tenido la oportunidad de entrevistar varias veces a sus actores y a su Director Ignacio García. Conozco de sus horas de desvelos y trabajos de mesa en función de una buena entrega televisiva.</span><br />
<span style="color:#000000;">Y es justo reconocer que antes de la aparición de este espacio, la TVC estaba huérfana de espacios como éste. </span><br />
<span style="color:#000000;">Vacío que no había sido cubierto, con tan alta teleaudiencia , desde los antológicos San Nicolás del Peladero y Detrás a la Fachada (sólo de alcance nacional, teniendo en cuenta contextos epocales).</span><br />
<span style="color:#000000;">Su altísima cantidad de seguidores avalan sus resultados.</span><br />
<span style="color:#000000;">Por qué su popularidad? Por qué su alto raiting por tantos años consecutivos?</span><br />
<span style="color:#000000;">Bueno, ya este epígrafe ha sido abordado en varias entrevistas y artículos de otros colegas. Por tanto se conocen bien todas las respuestas. Razones que han provocado felices risas pensantes y largos aplausos a teatro lleno.</span><br />
<span style="color:#000000;">Sin embargo resalto una de las razones esenciales, en mi criterio: la elevada conexión , pudiéramos decir , química existente entre los integrantes de su equipo. Resultado obtenido por la estrecha relación de trabajo entre todos.</span><br />
<span style="color:#000000;">Pero esta vez&#8230;.un comportamiento particular ha afectado a un colectivo. Ha roto, ha quebrantado esa unidad a ojos de los demás, cuestionada hoy por todos a causa de la actitud de Andy Vázquez.</span><br />
<span style="color:#000000;">Entonces me hago varias preguntas.</span><br />
<span style="color:#000000;">- Andy Vázquez actuó deliberadamente?</span><br />
<span style="color:#000000;">Es cierto que lo publicó en las Redes, pero:</span><br />
<span style="color:#000000;">- Cuál era su intención cuándo se burló de algo que lastimó e incomodó tanto al pueblo?.</span><br />
<span style="color:#000000;">Sabiendo que fue tan desagradable y vergonzoso lo ocurrido. (Que las colas y tumultos son comunes, es cierto) pero aquello, de esa forma tan agresiva, nunca había sucedido.</span><br />
<span style="color:#000000;">Por eso lo acontecido en el Mercado de Cuatro Caminos lastimó al PUEBLO. Y MUCHO.</span><br />
<span style="color:#000000;">Entonces:</span><br />
<span style="color:#000000;">- Había que jugar con eso? Burlarse? </span><br />
<span style="color:#000000;">- Qué intención tuvo &#8230;.para congraciarse con quién?</span><br />
<span style="color:#000000;">Andy Vázquez me gustaría saber si pensaste en todo esto ? , en las consecuencias como es lógico. </span><br />
<span style="color:#000000;">Porque tu estilo burlón del &#8220;chiste&#8221; ya tiene otros ejemplos , no muy afortunados y tú lo sabes.</span><br />
<span style="color:#000000;">Sabes por qué. Porque trasciende el tema de la Censura. Alcanza más allá. </span><br />
<span style="color:#000000;">Y si no sabes a lo que me refiero entonces tu ligereza trasciende el sentimiento.</span><br />
<span style="color:#000000;">Burlarse , dar chucho, reírse de lo que nos pasa depende y siempre ha dependido de las realidades y circunstancias que matizan la vida de los cubanos.</span><br />
<span style="color:#000000;">Asumimos como &#8221; cubania&#8221; el choteo, la burla, ahora se incluyen los memes. Está bien. Ha sido reconocido por el mismísimo Emilio Roig. Sólo que asumirlo, tan repetitivamente, nos ha ido conduciendo poco a poco a la falta de seriedad y responsabilidad ante la vida del país.</span><br />
<span style="color:#000000;">Pero, esta vez es diferente. Esta vez un montón de irresponsables inescrupulosos sabotearon el esfuerzo de años por mejorar un lugar cuyas características todos conocemos.</span><br />
<span style="color:#000000;">Cuatro Caminos era el símbolo de un esfuerzo grande que sería celebrado en una fiesta por la Habana. Y fue como escupir la mano que ayuda.</span><br />
<span style="color:#000000;">Hay que burlarse de eso? Algunas expresiones se han repetido al mismo tiempo en que fluyen los apoyos :</span><br />
<span style="color:#000000;">&#8221; Se pasó Facundo&#8221;</span><br />
<span style="color:#000000;">&#8221; Pero qué le pasa a éste ahora, se está contagiando?&#8221;</span><br />
<span style="color:#000000;">Son muchas y diversas las conjeturas y preguntas.</span><br />
<span style="color:#000000;">Las respuestas pueden ser también tan diversas como los criterios en torno a la Censura y la Sanción al comediante.</span><br />
<span style="color:#000000;">Que quién es?</span><br />
<span style="color:#000000;">Andy Vázquez. &#8230;actor empírico, encumbrado por su alta capacidad actoral, carisma, vis cómica, mimetismo y desdoblamiento demostrados en el programa humorístico más famoso de Cuba, dentro y fuera de fronteras. </span><br />
<span style="color:#000000;">Anónimo por completo antes de este espacio.</span><br />
<span style="color:#000000;">Lo cierto es que ahora, con su gracia, no sólo falta una pata de la mesa, sino que ha generado un estado de opinión , digamos, bastante adverso, cuestionador lógicamente y convulso en cuanto a :</span><br />
<span style="color:#000000;">- la actitud de sus propios colegas , (ahora muy cuestionados) supuestamente por no defender a Andy Vázquez, quien actuó por su cuenta. Fue su decisión hacer lo que hizo. </span><br />
<span style="color:#000000;">- cuestionamientos acerca de la permanencia o no del Programa.</span><br />
<span style="color:#000000;">- su salida del espacio que afectó la estructura del Programa. Él sabe que era un personaje clave.</span><br />
<span style="color:#000000;">Acaso no imaginó que su &#8221; chiste&#8221; , tan parecido a ciertos estilos foráneos tendenciosos, podía molestar en el Medio para el cual trabaja?</span><br />
<span style="color:#000000;">Con esto no niego la necesidad de la crítica, ni la indiscutible verdad sobre el rol del Programa, al llevar una especie de crónica satírica en torno a la cadena de acontecimientos que vive la Cuba de hoy y su carácter de inmediatez. Incluso llegando a los análisis más necesarios que sólo ellos lograban de maneras tan simpaticas y originales. Escasos en nuestros medios de prensa.</span><br />
<span style="color:#000000;">Pero , NO ES LO MISMO que usted se burle de la caída tonta de un amigo, a que usted se burle de que a su amigo le han caído a golpes en pandilla, de que a su amigo le han intentado destruir su casa después de tanto esfuerzo por arreglarla.</span><br />
<span style="color:#000000;">No siempre el choteo y la burla son oportunos , ni acertados. A veces son incluso burlas innecesarias. Que incluso lastiman. Hieren suceptibilidades.</span><br />
<span style="color:#000000;">Te pregunto Andy Vázquez, simpatías aparte:</span><br />
<span style="color:#000000;">Qué necesidad tenías de esto, justo en estas fechas y con algo que ya es Bohemia vieja? (Y que a los 3 días fue solucionado)</span><br />
<span style="color:#000000;">PUES YO , </span><br />
<span style="color:#000000;">QUE NO APOYO PARA NADA LAS INJUSTICIAS, y que aún no entiendo lo sucedido con el periodista deportivo Yasel Porto, esta vez NO SOY ANDY VÁZQUEZ.</span><br />
<span style="color:#000000;">NI ME DIO NINGUNA GRACIA SU &#8220;CHISTE&#8221; INNECESARIO , TARDÍO Y FUERA DE LUGAR.</span><br />
<span style="color:#000000;">TODO EN LA VIDA TIENE MATICES, TODO ES RELATIVO. PERO EN TEMAS DE OPORTUNISMOS BARATOS, ESTIMADO MIO, O APOYAS A TU PAÍS O TE PRESTAS AL CHOTEO-SABOTEO.</span></p>
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<div id="id_5e12b4e0449849d62635254" class="text_exposed_root text_exposed">
<h3><span style="color:#000000;">Luis Toledo Sande (Dr en Filología, escritor): </span></h3>
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<div id="id_5e12b4e0449849d62635254" class="text_exposed_root text_exposed"><span style="color:#000000;">ME VIENEN A CONVIDAR</span><br />
<span style="color:#000000;">Me llega la invitación a sumarme a un proyecto que explícitamente busca masividad en la defensa del actor que encarnaba el personaje Facundo en el programa de televisión “Vivir del cuento”. Pero no me sumo, y he aquí mis razones:</span><br />
<span style="color:#000000;">No he visto el trabajo audiovisual por el que dicen que el actor fue sancionado, y me hallaba fuera de Cuba cuando ocurrieron los deplorables sucesos (¿casuales?) en el mercado de Cuatro Caminos, por lo cual conocí esos hechos so<span class="text_exposed_show">lamente por las noticias que circularon en mi entorno, y por lo que apareció en las redes, que tan útiles son, y tanto honor hacen a su nombre: enredan.<br />
Los excesos de interdicción o censura cometidos en otros momentos no se compensan con el culto de un laxo “laissez faire socialista”. (¿”Libertad de expresión sin responsabilidad?)<br />
Si la sanción fue indebida —y eso no lo sé, ni puedo juzgar: me faltan elementos de juicio—, debe revertirse por las vías pertinentes. Repito: si fue indebida.<br />
En su conjunto, y a pesar de la presencia en él de un actor como Omar Franco, el programa del que formaba parte el personaje dejó de resultarme simpático desde que sirvió de vía<span style="color:#0000ff;"><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2016/03/20/frente-al-soft-power-ni-censura-ni-complicidad-analisis-por-iroel-sanchez/"> para que el pícaro Barak Obama entrara como tipo gracioso en los hogares cubanos</a></span>. Pero eso, si ciertamente fue un error —y creo que lo fue: lo he dicho y escrito en más de una ocasión—, no sería principalmente responsabilidad de los realizadores del espacio, y nadie ha pagado por ello, que yo sepa. Por cierto, el capítulo con que “se explicó” la sustitución de Facundo por otro personaje oportunista, acaso peor que aquel, no me pareció edificante.<br />
Hasta aquí mis razones básicas para no aceptar la invitación que he recibido. Y espero que quienes se oponen apasionadamente a toda forma de censura me reconozcan el derecho a tenerlas y expresarlas.<br />
Añado el enlace de un artículo que escribí hace pocos meses, y fue publicado en Cubaperiodistas, por donde Cubadebate lo reprodujo: &#8220;</span><span style="color:#0000ff;"><strong><a style="color:#000000;" href="https://www.cubaperiodistas.cu/index.php/2019/09/sin-ignorar-el-pendulo-ni-resignarse-a-el/?fbclid=IwAR09Pc40GNZRrCOzdYlRGCVctCRwr3e-SinMMwaYBRHRkCnEFkK_bUiXtU4">Sin ignorar el péndulo, ni resignarse a él</a></strong></span><strong><a style="color:#000000;" href="https://www.cubaperiodistas.cu/index.php/2019/09/sin-ignorar-el-pendulo-ni-resignarse-a-el/?fbclid=IwAR09Pc40GNZRrCOzdYlRGCVctCRwr3e-SinMMwaYBRHRkCnEFkK_bUiXtU4">&#8220;</a></strong></span><br />
<span class="text_exposed_show" style="color:#000000;">En La Habana, a 4 de enero de 2020,<br />
Luis Toledo Sande</span></p>
<h3><span style="color:#000000;">Enrique Ubieta. (Ensayista. Director de la revista Cuba Socialista):</span></h3>
<p><span style="color:#000000;"><em>(Comentario a la publicación de Luis Toledo Sande)</em> </span></p>
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<div id="u_ps_jsonp_3_4_k" class="accessible_elem inlineBlock"><span dir="ltr" style="color:#000000;"><span class="_3l3x _1n4g">Excelente amigo, como siempre, en realidad se le rescindió el contrato, no fue sancionado (no es lo mismo), ni expulsado de la TV y no por su más reciente video miamense, sino por el conjunto de videos y declaraciones miamenses que a lo largo del tiempo ha realizado utilizando un personaje e incluso el nombre de Vivir del cuento, todo sin autorización de la TV cubana o del equipo del programa donde se discuten sus diálogos (como en toda televisora). Ante cada falta la dirección del programa discutió con él; entonces admitía su falta, pero volvía a lo mismo. Creo que en realidad trataba de hacer &#8220;méritos&#8221; para quedarse, y eso me parece indigno (no quedarse, sino tratar de hacer &#8220;méritos&#8221; para ser &#8220;elegible&#8221;) Cuando desmintió que ese fuese su objetivo (él no ha regresado aún de Miami), dejó caer una frase sospechosa y francamente canalla: &#8220;no sigan diciendo eso, que allá todavía está mi esposa y mi hijo de dos meses&#8221;, como si además en Cuba pudiesen tomar represalias contra su familia.</span></span></div>
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<h3><span style="color:#000000;">Ernesto Limia (Historiador):</span></h3>
<div id="js_m" class="_5pbx userContent _3576"><span style="color:#000000;">Un editorial de Cibercuba me obliga a romper el silencio sobre el tema de Vivir del cuento: &#8220;Periodista oficialista justifica expulsión de Andy Vázquez del ICRT: &#8220;Lo acontecido en Cuatro Caminos lastimó al pueblo&#8221;, en referencia a un post que publicó Any Ortega en su muro de Facebook.</span><br />
<span style="color:#000000;">Any Ortega está en el derecho de expresar la opinión que considere en su muro. Como periodista también tiene el derecho de realizar una crítica a un artista. Los presuntos errores del ICRT no se le pueden atribuir a ella. Simpatizo con los personajes de Andy Vázquez, le eché menos en la nueva temporada. El sustituto, igualmente un gran humorista, no consiguió estar a la altura de lo que se necesitaba.</span><br />
<span style="color:#000000;">Más allá de cualquier consideración extra artística, el video de Andy sobre Cuatro Caminos fue un pujo, que terminó en panfleto político cuando se anunció como &#8220;las chivaterrías de Facundo Correcto&#8221;. Hacerlo desde Miami en medio de una escalada de la guerra anticubana y de las tensiones en las relaciones bilaterales sin precedentes desde la era de Reagan, es, cuando menos, irresponsable. En lo personal, considero que Andy vio la barba de sus vecinos arder y puso la suya en remojo. O sea, que le cogió miedo a Ota Ola y decidió hacer una concesión, una bufonada. Cabe preguntarse: ¿Por qué no hace un chiste contra Mauricio Claver-Carone o contra Marcos Rubios? ¿Por qué no inventa en Miami un personaje para ridiculizar a los batistianos y los terroristas de la Calle 8? ¿Por qué desde el humor no enfrenta a Ota Ola en la defensa de los artistas de la Isla que están siendo objeto de un linchamiento mediático?</span><br />
<span style="color:#000000;">No estoy de acuerdo con que lo sacaran del programa. A mi juicio, <span style="color:#0000ff;"><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2016/03/20/frente-al-soft-power-ni-censura-ni-complicidad-analisis-por-iroel-sanchez/">más dañino resultó el programa que &#8220;Vivir del cuento&#8221; le dedicó a Obama, cuyo guion debió ser aprobado por la Casa Blanca</a></span>. La medida que muy pocos comprenden, <span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="https://www.youtube.com/watch?v=Szu-cKPY1rY">junto a la respuesta tardía del director de Cubavisión</a></span>, han agravado el problema. Un artículo de un crítico de arte, o este propio de Any Ortega hubiera llamado a Andy a la vergüenza, no tengo duda. Eso es lo que pienso.</span><a href="https://www.youtube.com/watch?v=Szu-cKPY1rY">https://www.youtube.com/watch?v=Szu-cKPY1rY</a></p>
<p><span style="color:#000000;">Ahora bien, el tema lo está aprovechando la contrarrevolución &#8212;la tradicional y la de nuevo signo&#8212; para denigrar a nuestra institucionalidad y a la Revolución misma. Una bandera cubana tatuada en la piel no dice nada, absolutamente nada. A Céspedes lo delató un cubano, sino el batallón de San Quintín no llega a San Lorenzo; a Martí lo remató otro cubano; Gerardo Machado fue general mambí; Batista era de Banes, Holguín, la provincia de Calixto García y de Fidel. No podemos ser ingenuos, la Revolución es de nuestro pueblo y la pelea, incluida la batalla cultural, es por el corazón de los cubanos. Mienten quienes han dicho que la mayoría de nuestros artistas e intelectuales han abandonado el país. La inmensa mayoría tiene un pensamiento descolonizado y antimperialista. Y su proyección es lógica y necesariamente crítica, porque de lo contrario no cumple con su objeto: acompañar a la dirección de la Revolución y a nuestras bases populares en las transformaciones sociales que emprendimos hace 61 años cuando tomamos el poder político mediante una insurrección armada. Traidores los hubo y los habrá en todos los niveles. No creo a Andy un traidor y no estoy de acuerdo en empujarlo hacia el enemigo. Considero que debemos ser cuidadosos para no lacerar más de lo que este intenso debate debe haber lacerado tanto a él como a su familia. Por lo sensible del tema no había querido opinar, pero no puedo mantenerme al margen cuando un medio proyanqui como Cibercuba intenta formar opinión en nuestro país.</span></p>
<h3><span style="color:#000000;">Javier Gómez (Productor audiovisual):</span></h3>
<p><span style="color:#000000;">Para coger mi &#8220;cuota de piedras&#8221; e insultos, esto lo dije hace unos meses cuándo apareció en <em>Granma</em> <span style="color:#0000ff;"><a style="color:#000000;" href="http://www.granma.cu/cultura/2019-08-08/humor-de-un-solo-sentido-08-08-2019-22-08-34"><span style="color:#0000ff;">aquel artículo sobre el tema &#8220;Facundo&#8221;&#8230;:</span> *</a></span></span></p>
<p style="padding-left:40px;"><span style="color:#000000;"><em>&#8220;Si la primera vez que al personaje de Facundo en &#8220;Vivir del cuento&#8221; se les ocurrió sacarlo con el borde rojo de un carnet del PCC en el bolsillo de la camisa, l</em><span class="text_exposed_show"><em>os que debieron haberse percatado de eso al momento lo hubiesen hecho. Si la primera vez que se les ocurrió agregarle el sello de la Asociación de Combatientes igual se hubiesen percatado, no tendrían que estar ahora soportando el ridículo&#8230; ¿A que estaban atendiendo?&#8230;Ahora no les queda mas remedio que aguantarlo.&#8221;</em></span></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Ahora, una vez tomada la decisión de no aguantarlo mas, la institución debe defender mejor su decisión. La argumentación de por qué sacar del aire un personaje por su intencionada burla política, ofensiva para muchas personas, instituciones y organizaciones políticas de este país, no podía quedar en boca de un funcionario de tercer nive<span class="text_exposed_show">l. Andy Vázquez salió cada semana asumiendo su postura política ante millones de televidentes, se permitió que Obama usara el programa, se quedaron de brazos cruzados mientras los medios digitales de Miami hacían suyo el programa, nunca advirtieron ni denunciaron las provocaciones utilizando el programa , pero los responsables de eso y de la decisión de sacar del aire al personaje son los que tienen miedo de salir al aire defendiéndose a sí mismos.</span></span></p>
<div id="attachment_69032" style="width: 555px" class="wp-caption aligncenter"><img class="wp-image-69032 size-large" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2020/01/noticia-falsa.jpg?w=545" alt="" width="545" height="388"><p class="wp-caption-text">Imagen tomada del Facebook de Javier Gómez Sánchez</p></div>
<p><span style="color:#000000;">*Se refiere al texto &#8220;<span style="color:#0000ff;"><strong><a style="color:#0000ff;" href="http://www.granma.cu/cultura/2019-08-08/humor-de-un-solo-sentido-08-08-2019-22-08-34">Humor de un solo sentido</a></strong></span>&#8221; publicado en el diario Granma el 9 de agosto de 2019 </span><br />
<span style="color:#000000;">En relación con este tema he publicado con anterioridad dos artículos en este blog: </span></p>
<ul>
<li><span class="post-53519-link" style="color:#0000ff;"><strong><a style="color:#0000ff;" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2016/03/20/frente-al-soft-power-ni-censura-ni-complicidad-analisis-por-iroel-sanchez/" target="_blank" rel="noopener">Frente al soft power, ni censura ni complicidad: análisis.</a></strong></span></li>
<li><span style="color:#0000ff;"><strong><a class="row-title" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/wp-admin/post.php?post=67295&amp;action=edit" aria-label="“eldiario.es: “Que viva el humor crítico… pero que viva lejos”. Por Iroel Sánchez” (Editar)"><span style="color:#0000ff;">eldiario.es: “Que viva el humor crítico… pero que viva lejos”.</span></a></strong></span></li>
</ul>
</div>
]]></content:encoded>
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		<title>Aurelio Alonso y Enrique Ubieta: Segundo intercambio</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Aug 2017 13:16:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Segundo intercambio entre Aurelio Alonso y Enrique Ubieta <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=60324">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-603250"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">Se ha producido un segundo intercambio entre Aurelio Alonso y Enrique Ubieta que pondré a continuación. Antes quiero llamar la atención sobre la cita que hace Ubieta de la definición hecha por Aurelio Alonso en junio de 2000 acerca de la revista <em>Encuentro de la Cultura Cubana</em> -un proyecto encargado por el entonces Ministro de Exteriores Español Javier Solana y financiado entre otros por la National Endownment for Democracy que hasta el New York Times ha considerado pantalla de la CIA- que me parece a mi pudiera describir con bastante exactitud  lo que es Cuba Posible: </span><span id="more-60324"></span></p>
<p style="padding-left:30px;"><span style="color:#000000;"><em>“no proclive a una propuesta de reversión total del cambio de los sesenta, capaz de incorporar el rechazo a la política norteamericana hacia la Isla, y circunscrito a rescates puntuales en torno al pasado; matizado en las críticas a la influencia del socialismo soviético, en especial para restar relevancia a la política cubana en los puntos de acuerdo tanto como en los de desacuerdo; amparado en una propuesta de reconciliación nacional tan sesgada, parcial y ajena a la realidad que se hace imposible tomarla en serio; implacable ante la extensión, después del derrumbe del Este, del liderazgo revolucionario en Cuba, la cual considera anacrónica, de corte gerontocéntrico; y contra el socialismo mismo como proyecto.” </em></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por cierto, la opinión de Lenier González Mederos, uno de los gestores de Cuba Posible, sobre la misma revista, es algo diferente de la de Aurelio, al ubicarla entre &#8220;los proyectos editoriales más ambiciosos de nuestro último medio siglo&#8221; desde los que &#8220;una generación aprendió a pensar a Cuba&#8221;. La expresión de González Mederos se encuentra en </span><span style="color:#0000ff;"><a href="http://www.espaciolaical.org/contens/31/3138.pdf">una entrevista hecha por este al cubanólogo Carmelo Mesa Lago, </a></span><span style="color:#000000;">y publicada en la revista Espacio Laical. Lenier califica a Mesa Lago como &#8220;un icono gigante -casi inalcanzable- de la cultura cubana hecha fuera de la Isla&#8221;. </span></p>
<h3><span style="color:#000000;"><strong>Carta abierta a Enrique Ubieta. Por </strong><strong>Aurelio Alonso </strong></span></h3>
<p><span style="color:#0000ff;">(http://segundacita.blogspot.com/2017/08/carta-abierta-enrique-ubieta.html)</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Después de hacer pública la nota que Granma desestimó, tomé la decisión de no volver al tema. Habían quedado claras para mí las reglas del juego, y al propio tiempo mis criterios estaban a luz. No obstante, apareció “La respuesta esencial” de Enrique Ubieta, en su blog La Isla desconocida. Aclaro de antemano que las líneas que siguen se limitarán a expresar mi inconformidad con un discurso ofensivo que me siento obligado a rechazar. Si su propósito era hacerme reaccionar, lo logró. Pero intentaré hacerlo sin entrar en polémica, que no concibo bajo una refriega de insultos personales.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">He sopesado mucho lo que digo a continuación, para no contribuir a distanciamientos no  deseados, ya que  me resulta imposible quedar en silencio.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Releí con atención mis notas del 9 de julio en Segunda cita comentando un artículo de Elier Ramírez sobre las Palabras a los intelectuales de Fidel, y no encontré nada que pueda inducir el “descrédito de Elier”, de lo que me acusa Ubieta . Creo que al contrario, le expreso reconocimiento; de otro modo ni me hubiera molestado en dedicarle las líneas que publiqué. Su respuesta en el mismo blog, con sus discrepancias, no la percibí ofendida.  No suelo reaccionar cuando creo que no vale la pena, y los artículo de Elier en Granma no son el caso. Dice también Ubieta que lo hago en “un texto ajeno a mi temática”. No tengo idea de por qué se siente con la competencia de definir cuál es “mi temática”, y qué implicaciones le atribuye a sus facultades. Me parece pedante de su parte, por decir lo menos, y es el calificativo más fuerte que me haya permitido hasta ahora en este intercambio donde he tenido que soportar más de una ofensa.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">También releí lo que solicité a Segunda cita que publicara el sábado 5 de agosto  y me parece haber cuidado del debido respeto a quienes puedan considerarse aludidos. Si Ubieta se sintió irritado porque me referí a su confusión cronológica al vincular el asesinato de Olof Palme con el derrumbe del sistema soviético, desliz que él mismo  admite ahora como “peccata minuta”, le aclaro que yo tampoco le doy mucha importancia, aunque rectificarlo ante los lectores me parecía imprescindible.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Le recuerdo a Ubieta –me parece necesario– que Fernando Martínez no solo fue mi amigo, sino un hermano: el compañero en la lucha por defender desde la revista Pensamiento crítico, y desde el aula universitaria lo que él había definido como “el ejercicio de pensar”. El luchador intelectual con quien volví a reunirme en el Centro de Estudios de Europa Occidental en los setenta y en el Centro de Estudios sobre América y la revista Cuadernos de Nuestra América en los noventa. Soy miembro fundador de la Cátedra Antonio Gramsci que creó en el Instituto Juan Marinello y hemos estado identificados hasta sus últimos días. Es un vínculo de medio siglo. Ubieta debe saberlo. ¿A qué viene introducir sin ton ni son a Fernando en esta respuesta a mi nota del 5 de agosto? ¿Es que piensa que tiene que “protegerlo” de mi amistad, o es que quiere protegerse a costa suya de alguna crítica? Me satisface mucho, como es obvio, cuando veo que se acude a su obra y sus enseñanzas, pero comienzo a preguntarme también si habrá siempre sinceridad en quienes lo están haciendo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Ahora me percato de que todo, o casi todo lo que quería responderle a Ubieta está en el primer párrafo de su artículo. Me satisface que me quede poco para terminar, porque como él mismo ha dicho,  “es una tarea fatigosa volver a repetir ideas que ya han sido formuladas por otros colegas”. También resulta fatigoso repetirse una y otra vez sin atender los argumentos del otro. En el debate en torno a… ¿el centrismo,  en Cuba, hoy? creo que ya sabemos cómo pensamos todos. Así que me ahorro fatigas innecesarias. Me salto el recuento referencial de Ubieta sobre lo publicado en sus artículos y libros y los de otros, así como sus comentarios críticos a mis apreciaciones aunque no los comparta –no polemizo con él, prefiero cederle el privilegio de la última palabra. Lo que motivó mi misiva a Granma, fue que anunciaba un debate del que solo daba a conocer una posición, omitiéndose los criterios distintos, de los cuales cité algunos de los que me lucían más interesantes. Solamente un anónimo, escrito en un estilo bastante parecido al de este artículo de Ubieta, asumió la tarea de defender, en Post Cuba, de mi supuesto atrevimiento, al órgano del partido.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Quiero detenerme, para terminar, en sus últimas líneas, donde introduce el “origen de esta polémica, tendenciosamente olvidado: Cuba posible”. Tendenciosamente olvidado, aclaro, porque siendo el blanco de sus críticas, Ubieta , y otros colegas, han preferido caracterizarlo desde el principio mismo como una peligrosa tendencia centrista. Me pregunto si han leído lo publicado porque hasta ahora su argumentación se ha centrado en condenas a priori más que en la discusión de contenidos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Claro que no hay que ignorar intereses y movidas de quienes, fuera y dentro del país se pronuncian y trabajan en contra del futuro socialista del proyecto cubano. Esas posiciones surgen y van a surgir alrededor de cualquier iniciativa crítica sobre la cual vean la posibilidad de influir. Es parte del desafío, como también creo que lo es propiciar la existencia de un abanico de reflexión con la mayor amplitud de posiciones.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">No sé si las esferas de dirección del país debieron propiciarlo ellas mismas, o permitir simplemente que se tomara la iniciativa desde la sociedad civil. Cuba posible se creó en esa perspectiva, como foro de reflexión.  Se excluía en aquella iniciativa solo lo que en la teoría o en la acción respondiera a las proyecciones de los enemigos del proyecto social cubano. Pero, hecha esa salvedad, sería un espacio para que participaran contribuciones que merecieran ser tomadas en cuenta, vinieran desde la izquierda, el centro o la derecha; verla como centrista puede ser incluso un reduccionismo. Porque de la derecha, cuando no responde al canon del enemigo, y aunque no aceptemos sus soluciones, nos debieran interesar las críticas. Suelen conocer nuestros errores tanto como los que estamos comprometidos a fondo con el ideal socialista que nos guía, que, por otra parte, nos vemos atrapados a veces entre conformismos y vacilaciones.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Lo que sobre un tema dado piensen Roberto Veiga y Lenier Gonzalez – como cualquier otro autor – es lo que piensan ellos y no algo consensuado. Sus posiciones habría que debatirlas con ellos y no con Cuba posible. Yo puedo no compartir sus tesis, pero creo que tienen el derecho, en una democracia socialista, de defender lo que piensan, y que Ubieta debe respetarles ese derecho tanto como yo. O más que yo porque tiene funciones que permiten accesos más elevados y responsabilidades de mayor alcance que las que yo pueda tener. Y también discutirles – sobre todo si cree que es tan peligroso el desafío –  y propiciar que otros puedan discutir sus criterios.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">De repente tengo la impresión de que Ubieta me está criticando con la mirada puesta en otro lugar. No sería mucho pedirle que se atuviera, para hacerlo, a lo que yo haya dicho o publicado, allí o fuera de allí. En el fondo lo que justifica estas líneas, es la necesidad de rechazar, de una sola vez, la sarta inaceptable de insultos que ha lanzado contra mi persona, frente a los cuales, cercano ya a los ochenta, pienso que mi conducta y mis posiciones revolucionarias no deja lugar a dudas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Además, insisto en que para juzgar con objetividad, lo primero sería tomar en cuenta el apreciable caudal de reflexión que ha producido y difundido, desde su constitución, Cuba posible. No pienso que todo lo publicado sea igualmente valioso pero estoy convencido de que contiene una contribución de utilidad en nuestra sociedad real, hoy; la que ha vivido la mitad del siglo XX bajo el bloqueo y posiblemente tenga que seguir viviendo buena parte del XXI sin poder sacudírselo. Una contribución a comprender sus problemas viejos y los nuevos, a identificar los errores, y medir los  desafíos. Creo sinceramente que Cuba posible merece existir, y padecer todos los encontronazos polémicos que pueda generar su existencia.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Ese es el espíritu con el que recuerdo que se creó y me gustaría que logre mantener. No trato de definirla.  A veces las definiciones congelan las cosas, y las cosas cambian, no son estáticas. A veces sus cambios se generan desde dentro, a veces se les empuja desde fuera a ser algo distinto. Y cuando ya no son lo que creímos que serían, o dejan de existir, pueden llegar otros, que harán lo que queríamos hacer, pero dándole otro nombre, o harán algo distinto bajo el mismo nombre.</span></p>
<h3><span style="color:#000000;"><b>Comentarios a una carta abierta. Por </b><strong>Enrique Ubieta Gómez</strong></span></h3>
<p><span style="color:#0000ff;">(http://la-isla-desconocida.blogspot.com/2017/08/debate-ii-parte-aurelio-alonso-enrique.html)</span></p>
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<li><span style="color:#000000;">No sé a qué “refriega de insultos personales” responde Aurelio Alonso, he vuelto a leer mi texto –que no se titula &#8220;La respuesta&#8221; sino &#8220;La pregunta esencial&#8221;, la respuesta es él quien puede dárnosla– y no los encuentro, a no ser que estime “ofensiva” mi discrepancia. En mi texto hay argumentos y ciertamente, no los responde. A un pensador revolucionario de larga trayectoria, no le asienta la victimización. Hay quien pide osadía a los jóvenes si estos piensan como ellos, y respeto, si piensan de manera diferente a ellos (yo ya, como él sabe, no soy joven). La unánime certeza de que el debate debe imponerse en la sociedad cubana, se derrumba cuando los que lo reclaman se ven enfrentados a criterios discrepantes: el listado de insultos contra mi persona es largo y ancho. Pero no me quejo, ni los reproduzco.</span></li>
<li><span style="color:#000000;">Tampoco me lee bien. Dije que él “se insertó desde el comienzo en el debate en curso con un texto ajeno a su temática”. Es obvio que me refería a la temática del debate y no a la de sus competencias.</span></li>
<li><span style="color:#000000;">Precisamente el respeto a Fernando –de quien me consta fue muy amigo–, fue el factor que me detuvo al inicio. Es lo que dije y repito. No tengo que protegerlo y menos aún protegerme de nada. Fernando fue uno de los pensadores anticapitalistas más coherentes que he conocido. </span></li>
<li><span style="color:#000000;">Jamás he colaborado con el blog Post Cuba ni he enviado algún anónimo, ni a ese blog ni a sitio alguno: tengo la satisfacción de que todo lo que he querido decir en mi vida ha sido firmado con mi nombre y apellidos. No comparto la manera en la que ese blog defiende sus criterios. Y dicho sea de paso, porque he visto comentarios absurdos y –esos sí– ofensivos sobre mí: respeto y admiro la vida y la obra de Silvio (ahora mismo escucho su música, es un “vicio” sano que, por encima de cualquier diferencia de criterios, me alimenta). Esos comentaristas, sí que quieren desviar el sentido del debate y dividirnos. Las ofensas, cuando aparecen, son extravíos, y no debiéramos colocarlas en el camino real; a veces surgen de provocadores que persiguen distraernos o conducirnos a equívocos insalvables.</span></li>
<li><span style="color:#000000;"> “Lo que sobre un tema dado piensen Roberto Veiga y Lenier González – como cualquier otro autor – es lo que piensan ellos y no algo consensuado”, escribe Aurelio. El problema es que las citas que reproduzco de esos autores no expresan opiniones personales; son los fundamentos explícitos –según sus directivos– de un proyecto público: Cuba Posible. Lo que dicen no es lo que piensan, es lo que se proponen hacer con esa plataforma. Veiga dice (disculpen que lo repita): “Yo tengo una opinión personal a favor de una Cuba pluripartidista. Nuestro proyecto quiere facilitar esto y contribuir con serenidad a ese proceso.” Y agrega: “Cuba Posible promoverá el ‘cambio transicional’”. No veo cómo Aurelio pueda ignorar eso al decidir participar en su directiva.</span></li>
<li><span style="color:#000000;">A diferencia suya, lo que a mí me interesa comentar de su Carta Abierta no son los párrafos iniciales, sino los finales: “Se excluía en aquella iniciativa solo lo que en la teoría o en la acción respondiera a las proyecciones de los enemigos del proyecto social cubano –escribe Aurelio–. Pero, hecha esa salvedad, sería un espacio para que participaran contribuciones que merecieran ser tomadas en cuenta, vinieran desde la izquierda, el centro o la derecha; verla como centrista puede ser incluso un reduccionismo. Porque de la derecha, cuando no responde al canon del enemigo, y aunque no aceptemos sus soluciones, nos debieran interesar las críticas”. ¿Qué entiende el ideólogo revolucionario Aurelio por “enemigos del proyecto social cubano”? ¿De qué derecha habla cuando dice que “no responde al canon del enemigo”? Hay hombres y mujeres conservadores y honestos, eso lo sé, pero esas no son clasificaciones que pueden definir a los ideólogos. Pero mi estupor es grande: ¿cree Aurelio que los ideólogos de derecha y los de centro –él acepta de facto la existencia del término– acuden a Cuba Posible a exponer sus críticas para fortalecer la Revolución en el poder?, ¿que publican en (y financian) ese espacio de “cambio transicional” e invitan a sus integrantes a mesas de diálogo en Washington, incluso en el Departamento de Estado, y en México, sobre, por ejemplo, como cambiar nuestra Constitución, para disfrutar del intercambio civilizado entre colegas? A mí también me interesa conocer lo que piensa la derecha, pero para eso están los libros y la prensa transnacional hegemónica que, por cierto, le ha dado cobertura desde sus inicios a Cuba Posible, mientras silencia, cuando no ataca a los revolucionarios cubanos. </span></li>
<li><span style="color:#000000;">No está de más recordar la caracterización ejemplar que hizo Aurelio sobre el proyecto editorial <em>Encuentro de la Cultura Cubana</em>, en el sitio <em>La Jiribilla</em>, en junio de 2000: “Me represento a Encuentro de la cultura cubana como un producto típico del anticastrismo de tercera generación: no proclive a una propuesta de reversión total del cambio de los sesenta, capaz de incorporar el rechazo a la política norteamericana hacia la Isla, y circunscrito a rescates puntuales en torno al pasado; matizado en las críticas a la influencia del socialismo soviético, en especial para restar relevancia a la política cubana en los puntos de acuerdo tanto como en los de desacuerdo; amparado en una propuesta de reconciliación nacional tan sesgada, parcial y ajena a la realidad que se hace imposible tomarla en serio; implacable ante la extensión, después del derrumbe del Este, del liderazgo revolucionario en Cuba, la cual considera anacrónica, de corte gerontocéntrico; y contra el socialismo mismo como proyecto.” Desde luego, es otra época, ya el anticastrismo –con el que Aurelio jamás comulgaría–, es inoperante. Cuba Posible es más sutil, su lenguaje y su propósito deconstructor se apoyan en un fenómeno que Lenier González, uno de sus gestores, describe de la siguiente manera: “Si algo ha tipificado los últimos 10 años, es un corrimiento “al centro” en un conjunto importante de actores sociales y políticos, dentro y fuera de la Isla”.</span></li>
<li><span style="color:#000000;">Jamás se me ocurriría confeccionar una lista de “centristas” u otra de “anticentristas” –cada persona es un mundo, decía mi abuelo–; hablo de un proyecto que <em>El Nuevo Herald</em>, tendencioso, es obvio, pero sagaz, calificaba hace unos días de político y de centro. Los que se incorporan alegremente al imaginario “listado” por no estar de acuerdo con algún punto o alguna expresión de los que han señalado las características de ese proyecto, le hacen el juego (y ocultan) a los que sí trabajan contra el proyecto revolucionario.</span></li>
<li><span style="color:#000000;">No entiendo la frase enigmática en la que afirma que estoy respondiéndole a él (no, como dice, criticándolo) con la mirada “en otro lugar”. Después de darle vueltas, supuse que se refiere a los comentarios que incorporo sobre textos de Humberto Pérez y Pedro Monreal. Pero resulta que es él quien los comenta favorablemente en su artículo y dice que casi lo hacen desistir de escribir. Es decir, que no miro a ningún otro lugar que no sea su artículo.</span></li>
<li><span style="color:#000000;">Un último punto: se ha mencionado mi supuesta alta responsabilidad en el Partido –que no es tal, aunque toda responsabilidad es alta desde un punto de vista moral– para insinuar que no debo involucrarme en estos debates. Me siento orgulloso de ser un cuadro del Partido de Fidel y de Raúl, y también un intelectual que, a un año de cumplir mis 60, jamás ha escrito un texto en el que no crea. Mi responsabilidad –que no empieza ni termina con un cargo, felizmente efímero–, de la manera en que la siento, es la que me obliga a participar en el debate. Pero hay responsabilidades sin cargos –como la que tenía Fidel, salvando las distancias, en sus años finales de vida, o aquella a la que alude el Che en su carta de despedida, por lo que significan vida y obra– que son abrumadoramente superiores a las de quienes ocupan cargos. Responsabilidades como esas, estoy seguro que hicieron escribir a Aurelio aquel texto sobre la revista <em>Encuentro de la Cultura Cubana.</em></span></li>
</ol>
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		<title>Omitir, negar y evitar: la troika de la manipulación. Por Carlos Luque Zayas Bazán</title>
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		<pubDate>Sat, 12 Aug 2017 23:01:01 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Los malos panfletos que en su aparente objetividad, “combaten” pero omitiendo lo que no les conviene, negando lo evidente y evitando lo medular. <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=60193">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-601940" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2017/08/omisic3b3n.jpg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">Pedro Monreal (desde ahora PM), se embarca en <span style="color:#0000ff;"><a href="https://elestadocomotal.com/2017/08/11/el-centrismo-en-cuba-la-invencion-y-la-ausencia/">un fatigoso inventario cronológico</a></span> de artículos publicados en el blog La Pupila Insomne con el peregrino objetivo de  atribuirles la invención y uso del término centrismo a los autores de los textos que han abordado un fenómeno político e ideológico que existe sustantivamente. Se supone, por lo tanto, que el autor no pretenda negar la existencia en sí misma de los posicionamientos que se denominan del centro político. Pero si no lo niega, entonces dedicar esfuerzos a la arqueología de su uso local-insular es un ejercicio poco menos que inútil. Porque como advierte Enrique Ubieta el asunto de su nominación es irrelevante si no fuera porque necesitamos conceptuar las ideas.</span><span id="more-60193"></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Al referirse a la selección de esos artículos, (la “antología”, como la entrecomilla PM, y no se puede afirmar si para enfrentar al lector a una cita o es un intento de descrédito), aclara que no utiliza el término panfleto con una intención peyorativa, sino sólo para identificar un tipo de “literatura de combate”. Sin embargo, cuando un propósito subyacente pretende ocultarse con una advertencia inicial, casi siempre resulta una confesión adelantada, y por ello después el subconsciente termina revelando lo que niega: PM no puede evitar el desliz de un juicio peyorativo al suponer que la reunión de esos textos pretende darle un “cariz intelectual”. No hace mucho el mismo PM le señalaba a un polemista, que sus opiniones no eran dignas de tenerse en cuenta porque su nombre no aparecía registrado en respetables índices académicos. Uno se pregunta para qué sirve la ardorosa defensa de la democracia que hacen esos que después le niegan la palabra y el juicio a quienes no consideran a su altura intelectual. Es un método dogmático, que acaba de repetir el cantante Miguel Bosé para dar ventaja al fascista Leopóldo López sobre el “chofer de bus” Nicolás Maduro.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Si ya cualquiera sabe que no hablamos en “prosa”, como creía aquel célebre personaje de Moliere,  sin embargo hay quien se reserva una estatura intelectual inalcanzable para los meros combatientes en el campo de las ideas. Cierto onanismo académico no aspira a que su sapiencia tenga como receptor final y más importante al hombre común, y que este tenga la necesidad y el derecho de opinar sobre el resultado de sus propuestas, fruto de la injusta división del trabajo en virtud del cual unos disponen  y disfrutan del ocio creador, mientras otros crean la riqueza que se lo permite. Quizás escriben para los papers y los currículos académicos. En todo caso debemos recordar que la nobleza obliga.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Y al no obedecer esa vieja sabiduría, el intento desacreditador le resulta fatal a PM. Veamos qué omite, qué niega y qué evita.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En ningún momento abandona su inventario estadístico para exponer  argumentos que demuestren que los autores de la antología destilan el “veneno impreso” que le atribuye a los “panfletos”. Es decir, no argumenta si las propuestas y las ideas de los autores que se discuten en esa recopilación, <strong>adoptan o no posiciones políticas e ideológicas de centro</strong>, y por lo tanto en qué se equivocan los &#8220;panfletistas&#8221; de la antología. Quizás eso bastaba en lugar del intento de desdorar a otros desde la superior poltrona de un estadístico académico, que revela en su sospecha de que esa selección pretendía darle un cariz intelectual. PM no se atreve a revelar claramente su juicio peyorativo, que se adelanta a negar al principio, quizás porque lo que se insinúa es más sugerente, y venenoso que lo que se declara. Por fortuna la “antología” no hace uso de esas artes de la mala polémica sino del lenguaje alto y claro que tanto molesta a los moderados que desean persuadir al capitalismo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Así, vemos que en lugar de un elemental ejercicio argumentativo, PM sólo hace un arduo ejercicio cronológico con la esperanza de apuntalar los dos sustantivos que adornan su título: la invención y la ausencia. La existencia de las políticas e ideologías centristas, o úsese el término que se quiera, en todo caso no es una invención de nadie ni nace en la fecha que compila. Como cualquier fenómeno político-social que previamente exista, fue más bien un descubrimiento, y de más vieja data que la fecha de génesis que PM fija, porque apareció hace mucho <strong>como práctica</strong> en el  escenario político mundial, de manera que excede los límites insulares. A no ser que PM quiera ajustarse sólo al término “centrista” entre nosotros, lo que resultaría más que baladí, y no a la sustancia objetiva de ese posicionamiento político, ampliamente analizado por investigadores y analistas de distintas geografías. Pero un texto que debe ser breve no puede rastrear esa historia. En su lugar debemos subrayar que PM, si se quiere limitar al ámbito cubano, olvida, o no conoce, que el uso del término objeto de sus desvelos salta a la palestra de los debates en un momento anterior a su inquietante aparición en el blog que él antologa. Es la omisión que comete, la brecha que deja en su cuidadosa cronología, y  a la que nos vamos a referir en un momento.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Antes digamos que el camino más eficaz para demostrar esa falta de un prestigioso “barniz” intelectual en los textos de la &#8220;antología&#8221; sobre el centrismo, podría ser dar él mismo un ejemplo intelectual a los que acusa de panfletarios, y no tratar de negar la íntima relación que tiene toda la obra y la acción de Fernando Martínez Heredia con la ideología comunista, y por ende anticentrista, en cualquiera de los matices o metamorfosis de ese posicionamiento, y desde la base meridianamente marxista, comunista y revolucionaria de nuestro pensador. No creemos que PM haya tratado de demostrar lo contrario, <strong>sólo</strong> basado en que el autor de <strong><em>Las ideas y la batalla del Che,</em></strong>  <strong><em>En el horno de los 90</em></strong>, o <strong>El corrimiento hacia el rojo</strong>, no usó la palabra centrismo en la respuesta de la entrevista que cita, o cualquiera de sus posibles variantes o sinónimos. No sería de esperar que quien nos recuerda que un panfleto es un veneno impreso, a su vez administre la pócima de tan débil argumento. Entre otras muchas razones que no son del caso, debemos tener en cuenta que Fernando Martínez Heredia nunca optó por enviar sus textos a determinadas plataformas y sí, y varias veces, a La Pupila Insomne, lo cual es ya toda una toma de posición. Pero lo importante es que la obra completa de Fernando es un mentís rotundo a la pertinencia de cualquier matiz centrista que nos proponga un socialismo que diluya las contradicciones fundamentales, llame a moderar la política, a persuadir al Capital, a suavizar su salvajismo intrínseco, e intentar en Cuba otra que no sea socialismo, temas sobre los que debiera disertar PM en vez de inventar una impostura.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Eso basta para refutar el buen intento de PM de separar a Fernando de un posicionamiento en la polémica que legítimamente subyace, como sólida refutación, en toda su obra. Pero si de sutilezas se trata y nos fijamos sólo en la entrevista a que se limita PM para estimular su propia inventiva, obsérvese que a la pregunta de la periodista: <strong><em>“Fernando, usted mismo ha alertado de la existencia en Cuba de un nacionalismo de derecha, que está en contra del bloqueo pero también implícita o explícitamente  en contra de la Revolución, invocando posturas centristas.”,</em></strong> el entrevistado inicia su respuesta con una conjuntiva que enlaza y acepta la idea anterior en la propuesta de la periodista: <strong>“<em><span style="color:#ff0000;">Y</span></em> un nacionalismo de derecha incluso que tiene una acumulación cultural a la cual referirse”. </strong>Pero ese argumento no es ni necesario. La no participación de Fernando en el &#8220;laboratorio de ideas&#8221; es una prueba más que elocuente del significado de su silencio y la opción de su medio para publicar algunos de sus textos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Pero he aquí que tenemos una sorpresa final: el oficiante del inventario comete una omisión en su meticulosa lista de textos anticentristas, y aunque menciona a Emilio Ichikawa en la supuesta saga del uso del término (lo que tiene como fin deslizar uno de esos “venenos impresos” al sugerir que la opción D del filósofo cubano le impondría una dificultad a La Pupila), sin embargo excluye con cuidado un antecedente en la fatigosa armadura del árbol genealógico isleño del dichoso calificativo que tantas ronchas levanta: y es que fue precisamente uno de los direcivos de la plataforma donde anidan varios textos centristas y otros contra bolivarianos, en dulce maridaje pluralista, esos, los supuestos opositores al capitalismo, pero también ariscos al comunismo, quien -inauguralmente y bastante antes de que en La pupila insomne se mencionaran los términos &#8220;centro&#8221; o &#8220;centrista&#8221;- en una entrevista aventuró que en la sociedad cubana se estaba verificando “un corrimiento al centro”.  La afirmación se encuentra en una entrevista a Elaine Díaz en Global Voices, donde el entrevistado declara que: <strong>“Si algo ha tipificado los últimos 10 años, es un corrimiento “al centro” en un conjunto importante de actores sociales y políticos, dentro y fuera de la Isla”</strong>. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Apuntemos, de paso y como quien no quiere la cosa, que más adelante, el entrevistado parece no apoyar, “la transición cubana” que “está codificada en las leyes norteamericanas”, y uno se hunde en la confusión cuando su otro compañero de ruta, y director del laboratorio CP, en otra entrevista declara estar a favor de un cambio de régimen, change y régimen que nunca caracterizan con claridad, sino con ese lenguaje resbalante e inapresable que habla de consensos y pluralidades fraguadas en simposios foráneos. No es el capitalismo, dixit, no es el modelo del estado socialista cubano, proclaman y, entonces, ¿qué es?. Pues eso que está allí, en esa zona política difusa adonde se llega si hay un corrimiento al supuesto centro inexistente, porque tanto los senderos de la centroizquierda como los de la centroderecha llegan a la misma meta. Recomiendo a nuestros lectores la lectura y el estudio cuidadoso de <strong>Las disyuntivas de la izquierda en América Latina</strong>, del economista argentino Claudio Katz que hace un sustancioso estudio de este tema y muchos otros afines. Siempre es necesario tener a mano un buen antídoto para ciertos brebajes y para detectar las OTI de nuevo tipo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">¿Qué intentó generalizar aquella opinión omitida ahora tendenciosamente por PM en el recuento histórico de la aparición de un <strong>significante</strong> del que evita discutir su <strong>significado</strong>?¿Qué se quiso atribuir a toda, o casi a toda una sociedad, con una festinada generalización que no matizaba ni entraba en ninguna otra consideración? <strong>Revelaba algo que les pertenecía</strong>, es decir, que ese “corrimiento” se estaba manifestando muy señaladamente en un conjunto de autores de un círculo bien acotado y desde una plataforma bien específica, mientras se deseaba presentar como una tendencia predominante en el pensamiento social cubano. ¿Lo olvidó PM, no lo leyó, o es que “corrimiento al centro” y “centrismo”  no tienen ningún parentesco etimológico? No me desgasto en desmnentir al inaugurador de esa expresión “corrimiento al centro”, los más de siete millones de cubanos de cubanos que suscribieron con su firma, nombre y carnet de identidad el concepto de Revolución fidelista, luego de repetir “yo soy Fidel” por toda Cuba lo hacen innecesario.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por último, una aclaración pertinente: creo que ninguno de los “panfletistas” antologados (y en lo que atañe a este comentarista a mucha honra, si sus convicciones no tienen ninguna tangencia con las de PM, ni con determinados autores de Cuba Posible, y ojalá sí algunas con las de Fernando, o a ello al menos aspira) tiene como principio de su actividad polémica una oposición contra la “normalización” iniciada por Obama. Creer eso puede ser confusión de algunos, e intento consciente de dividir en otros, haciendo una campaña contra las “etiquetas”, mientras diluyen y debilitan sus argumentos echando mano a lo que dicen repudiar, con otras etiquetas muy caras a las propagandas anticomunistas de todos los tiempos: oficialistas, extremistas, izquierdistas radicales, stalinistas, ortodoxos, etc. Lo que nos diferencia y opone en la valoración de ese proceso, es su utilización para propiciar los objetivos obamianos de hacer una “transición pacífica” que no es otra cosa, aunque lo oculten con ardides de academia, que llevar a Cuba al capitalismo, suavemente, “suavemente nena”, como lo musicó Iroel al comentar una entrevista a Arturo López Levy, mediante la “moderación”, mimetizados en una supuesta izquierda, o desde la real y franca derecha que se dice socialdemócrata, a la vez que opina que el capitalismo no siempre es salvaje y se le debe persuadir. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Opino que si en La Pupila no se citó la famosa opción D de Emilio Eichikawa (“<em>Defensores del régimen político y críticos de la normalización de las relaciones Cuba-EEUU, sería el izquierdismo radical, nostálgicos del fidelismo, etc.</em>”).es porque sencillamente el tema era otro, y no habría ninguna suspicacia elusiva en ello, pues resulta evidente que los que publican en ese blog no ocultan nada y son defensores claros del gobierno, el partido y el proyecto socialista cubanos  y, si quieren, del “régimen socialista”, pues el término también tiene significados ajenos a la propaganda de la derecha y de sus intelectuales orgánicos. Lo que nos diferencia en la crítica es la intencionalidad del discurso crítico. Y también pueden ser críticos de la normalización, si eso no se tuerce para interpretar oposición extremista, sino examen y ejercicio del criterio como hizo Martínez Heredia en la citada entrevista al decir “pensar que, porque Obama viene a Cuba, la situación material de una parte grande de los cubanos va a mejorar (…) supone una tremendísima confusión”; y, sobre todo, no sienten ninguna nostalgia por una presencia que sigue viva entre nosotros y afirmara “no necesitamos que el imperio nos regale nada”. Crítico es también Raúl cuando en su más reciente discurso ante la Asamblea Nacional declaró:  “El presidente Obama terminó su mandato y se mantuvo el bloqueo, la Base Naval en Guantánamo y la política de cambio de régimen”. La ponzoñosa sugerencia de que se evitó la taxonomía de Ichikawa se parece mucho más a las “sutilezas” de los malos panfletos que en su aparente objetividad, “combaten” pero omitiendo lo que no les conviene, negando lo evidente y evitando lo medular.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Hablando de omisiones, aprovecho esta réplica para preguntar por qué si se tomó PM el trabajo de dedicar un artículo a refutar el comentario de un forista en La pupila insomne, no ha respondido las interrogantes de otro  identificado como Aldo Cabrera, <span style="color:#0000ff;"><a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2017/07/08/belen-gopegui-en-lapupilatv-video/#comment-71641">quien dijo lo siguiente</a></span>: </span></p>
<p style="padding-left:30px;"><em><span style="color:#000000;">“Es posible tener discrepancias con politicas de revolucion cubana pero no es correcto participar en la divulgacion de posiciones al servicio de la ley Helms-Burton, con dinero de la ley Helms-Burton para servir a sus intereses. Nada se puede tener contra el uso de las estadisticas pero el Doctor Pedro Monreal de Cuba Posible cuando participaba en el encuentro para una nueva constitucion cubana organizado para el profesor Rafael Rojas en Mexico, a nombre del Centro de estudios constitucionales iberoamericanos con 60 mil dolares para distribuir entre sus participantes, incluyendo los directores de la Fundacion de los derechos humanos en Cuba (pantalla de la Fundacion Nacional Cubano Americana encabezada por Juan Antonio Blanco y Marlene Azor) tiene que enfrentar el dato de que estaba participando en una actividad anticubana. ¿Qué dijo Monreal allí que no se pudiese leer en ningun lado? ¿Por que la National Endowment for Democracy, la USAID y la Fundacion Nacional Cubano-Americana están auspiciando ese evento en México para como reformar la constitucion cubana sin ningun reporte publicado?&#8221;</span></em></p>
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		<title>Recorriendo el debate. Por Aurelio Alonso y Enrique Ubieta</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Aug 2017 14:02:05 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[El blog La isla desconocida, de Enrique Ubieta recoge un texto de Aurelio Alonso y otro del propio Ubieta que le responde. <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=60171">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-601720" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2017/08/debate.jpg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;"><em>El blog</em> <span style="color:#0000ff;"><a href="https://la-isla-desconocida.blogspot.com/2017/08/polemica-aurelio-alonso-enrique-ubieta.html">La isla desconocida</a></span><em>, de Enrique Ubieta, recoge un texto de Aurelio Alonso y otro del propio Ubieta que le responde. Juntos, ambos escritos, por sus referencias a otras publicaciones, de algún modo resumen buena parte del recorrido del actual debate. </em></span><span id="more-60171"></span></p>
<h3><span style="color:#000000;"><strong>¿Es que el centro es el centro?. Por </strong><strong>Aurelio Alonso</strong></span></h3>
<p><span style="color:#0000ff;"><a href="http://segundacita.blogspot.com/2017/08/es-que-el-centro-es-el-centro.html"><strong>Segunda Cita  / 5 de agosto de 2017</strong></a></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Con el título “Un debate ideológico necesario”, la primera página del <em>Granma</em> del 21 de julio remitía al artículo de su sección de opinión. Pensé que ese enunciado podía abrir el espacio a otros puntos de vista y envié a la Dirección del diario unas líneas, el día 29, las cuales no fueron publicadas ni puedo reconocer respondidas. Pues no se me ocurre identificar una respuesta en el anónimo titulado “El debate, el Arca de Noé y los reclamos al Granma”, irrespetuoso además para mi persona y para otros compañeros, aparecido en el blog Post Cuba, junto a otros textos igualmente acusatorios. Como no había hecho públicas mis líneas al diario, solicito ahora a Silvio que me permita una vez más hacer uso de su espacio Segunda cita para darlas a conocer. La unidad se fortalece tomando en cuenta las discrepancias dentro de la Revolución, y termino preguntándome si no habrá quien se regodee de habernos puesto a pelear en torno a un dilema teórico cuando enfrentamos el más complejo desafío práctico como Nación.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Fue con un día de retraso que logré leer la entrevista de Enrique Ubieta en el Granma del viernes 7 de julio, y me pasó otro tanto con el artículo de Elier Ramirez del día 21. Confieso que por momentos he sentido deseos de decir que no quiero oír más de centrismo,  pero sería meter la cabeza en la arena, como dicen que hace el avestruz. La existencia del centro en política, derivada de la oposición de fuerzas de izquierda y de derecha – conceptos cuya connotación es siempre relativa, sujeta a realidades históricas concretas –, es un hecho desde la transición de las monarquías absolutas al republicanismo burgués o la realeza  formal en el siglo XIX europeo. Lo que quisiera añadir ahora es que lo que llamamos el centro es el más borroso de los territorios, pues puede ser caracterizado desde la moderación sistemática, la falta de radicalidad, la prudencia desmedida, la indefinición, la voluntad de permanecer apolíticos, la vacilación o la incertidumbre. Por lo tanto no siempre califica como tendencia. Una característica a tomar en cuenta del centrismo, cuando se le necesita para concertar alianzas, es que suele comenzar distanciándose de la izquierda para terminar barrido por la derecha. Lo delatan actuaciones pendulares. Omar Pérez Salomón, en <em>La pupila insomne</em>, usó una cita de Martí en 1882 para caracterizar retrospectivamente lo que sería, en su criterio, un centrismo autonomista: “soberbios para abominar la dominación española, pero bastante tímidos para no exponer su bienestar personal en combatirla”. Pero Martí nunca les llamó centristas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Una digresión, sin entrar en las respuestas de Ubieta, para señalar una discrepancia con su entrevistador de Cubadebate, en una apreciación que, por ser común, no dejo de considerar errada, y  que afecta la mirada global. El mundo no dejó de ser bipolar, solo que se nos despejó la errática noción del bipolarismo Este/Oeste, como primario, para dejar inequívoco el dominio del bipolarismo Norte/Sur, que siempre estuvo ahí. Pienso que, en el fondo, nunca hubo dos mercados en competencia en el mundo, sino que el mercado moderno fue siempre uno, capitalista, a escala global, y que el CAME no pasó de ser una asociación para insertarse en él con condiciones más ventajosas. Su éxito fue relativo, aunque los presupuestos de la coexistencia entre dos sistemas resultaron inconsistentes. Pero este sería otro debate.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Posiblemente uno de nuestros pecados – que no son de la dimensión de los atribuibles al socialismo soviético aunque tampoco los creo ajenos – ha sido no haberlo entendido antes, aunque no nos faltaran atisbos. Tuvo que derrumbarse el sistema socialista a escala mundial para que la necesidad nos llevara a descubrir que era posible (y necesaria) la asociación con el capital extranjero, la explotación del turismo como fuente de ingresos, la expansión de sistemas de propiedad cooperativa, una comprensión positiva de la autogestión, y la privatización en escala controlada; todo eso sin salirnos de las coordenadas del proyecto socialista. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Confieso que interrumpí este artículo al ver que Pedro Monreal se había detenido en una oportuna defensa del significado de las estadísticas, y del dato probatorio (y otros puntos en textos igualmente certeros), y Humberto Pérez desmontó, con una síntesis impecable de referencias marxistas estratégicas, la quimera de que el capitalismo no tiene aporte que dar en una transición socialista. Nada que ver en ellos con la superficialidad de imaginar “terceras vías” o “juntar lo mejor del capitalismo y el socialismo” que se atribuye a los centristas camuflados. Estamos hablando de perfeccionamiento socialista, y de los Lineamientos que lo definen a través de las discusiones de muchos de nuestros propios criterios. Posteriormente apareció también un artículo –convincente por su rigor– de Julio César Guanche sobre el centrismo. Todo ello en el sitio web Segunda cita, donde debemos agradecer la solidaridad de Silvio Rodríguez al acoger las respuestas polémicas desde temprano, sin dejar de tomar posición con sus criterios personales.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Al igual que el día 7, el viernes 21 me sorprendió de nuevo Granma, dedicando completa la página de opinión a una contra-riposta de Elier, sin que se hubieran hecho llegar igualmente al lector las opiniones discrepantes que acabo de aludir, todas ellas incuestionables por su seriedad como por su perspectiva revolucionaria. Sin precisar a quienes responde, Elier habla de una “maquinaria de fango” (sic), de “improperios y manipulación” que yo no he hallado en los autores citados, y si se trata de otros autores habría que nombrarlos y no dejar acusaciones en el aire. De ningún modo dejarlos confundidos con la polémica de argumentos. También alude sin más datos a quienes “antes fueron defensores a ultranza del dogma y ahora se presentan como abogados de la mayor pluralidad de ideas…”. Bueno, solo puedo decir que la evolución a posiciones críticas de una inteligencia que se inició dogmática, al igual que la de un reformista que se radicaliza – sea uno u otro el caso– me motiva casi siempre reconocimientos, nunca reproches.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">No excluyo que Elier se haya sentido ofendido; no lo he leído todo y no puedo saber si alguien incurrió en “improperios”, como dice. Pero en todo caso dudo que sean más graves que las acusaciones arbitrarias de desviarse, de manera intencional o por ingenuidad, del curso socialista, que Ubieta y él han lanzado con impunidad, hacia quienes no compartimos los criterios que les animan en este debate. A quien pueda seguir las dos posiciones en discusión – para lo cual, hasta ahora, tiene que entrar en Internet, porque Granma solo ha propiciado una mirada – se hace más fácil discernir quienes “eluden [verdaderamente] lo esencial del debate”, y cómo lo eluden.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Decir que “la fórmula centrista funciona al interior del sistema capitalista como un recurso electorero” – como afirmó Ubieta en la entrevista de marras – es válido, pero insuficiente, pues el centrismo no se define así. No obstante, de lo que se trataría aquí es de explicar cómo funciona al interior del socialismo; del nuestro específicamente. Situados ya en este plano, afirma que el centrismo “se apropia de elementos del discurso revolucionario, adopta una postura reformista y en última instancia frena, retarda u obstruye el desarrollo de una verdadera Revolución”. Dicho en abstracto puedo compartir esa afirmación. Pero cuando en 2005 Fidel lanzó la dramática advertencia de que la Revolución no podía ser derrotada por el enemigo pero que existía el peligro de que la hiciéramos fracasar nosotros mismos, se refirió de manera explícita a la corrupción, no al centrismo. Aunque no excluyo que podamos ver también en la complacencia hacia el acomodo, la  indolencia, el inmovilismo, la incompetencia tolerada, el oportunismo, la búsqueda de beneficios en los cargos públicos y todas las anomias que distorsionan los dispositivos de la administración socialista, una manifestación del centrismo. Una más íntima, que no se genera en estrategas de Washington. Ahí están los circuitos más generalizados de corrupción que afectan al sistema cubano, donde el crimen organizado, el narcotráfico, el lavado de dinero, el robo de bancos, el terrorismo, la prostitución infantil, el tráfico de personas no existen o no alcanzan (todavía) una magnitud que pueda desordenar la sociedad (o reordenarla en consonancia con la aquiescencia imperial).</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Pero no es ese el centrismo que parece preocupar a Ubieta y a Elier, sino la proximidad, real o aparente, de una corriente crítica, proyectada al cambio, con objetivos reformistas de corte socialdemócrata. Y tampoco es para subestimarlo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Les preocupa que, con la generación histórica de la revolución envejecida, el 80% de los cubanos vivos – ellos mismos incluidos – no han vivido el capitalismo. En ese 80% se proponen distinguir los dispuestos a impedir que los planos del pasado nacional retornen a nuestra Isla, de los que querrían la restauración de la burguesía. ¿Pero cómo definir “el centro” simplemente a partir de la acusación a personas o a iniciativas institucionales dentro de la sociedad  civil? ¿Y piensan  que el peligro advertido por Fidel en 2005 se desvaneció solo?</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por cierto, aprovecho para recordarle a Ubieta que en el asesinato de Olof Palme, socialdemócrata amigo, en febrero de 1982, no puede verse, como él afirma, un hecho sucedáneo a la desarticulación de la Unión Soviética, que ocurrió casi una década después.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El problema es que la polémica que se ha abierto ahora no me parece dirigida  realmente contra el centrismo sino contra el ejercicio de la crítica y la disposición de polemizar desprejuiciadamente, en el momento en que nuestra revolución más lo necesita y cuenta con más madurez para hacerlo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Me he decidido a retomar estas líneas después de leer el día 21 “Tarjeta roja para el ‘centro’: respuesta a Elier Ramírez” de Monreal, por la carta enviada a Granma por Fidel Vascós, que el diario publicó solo en su página digital, y el comentario de Humberto Pérez sobre la asimetría en la difusión de este debate entre revolucionarios. Ninguna de estas notas ha llegado al gran público.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Hago llegar estas líneas a la dirección de Granma con la solicitud expresa de que aparezcan en la edición impresa, ya que ninguno de los textos omitidos – más importantes que lo que aquí expreso – han sido publicados en el diario. Lo hago porque creo, personalmente, que lo que se dirime en este debate –aun si quedara limitado solamente a dejar el problema expuesto con claridad –es de un talante que rebasa el marco de los planteos teóricos, y toca al dilema práctico de hacer sostenible (o sustentable, como prefiera decir cada cual) nuestro proyecto socialista.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Reconozco que tiene razón Elier, cuando afirma, al final de su último artículo, que  “el tiempo se ocupará en definitiva de sacar a flote la verdad y colocar a cada quien en su verdadero lugar”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">28 de julio de 2017.</span></p>
<h3><span style="color:#000000;"><strong>La pregunta esencial.  Por </strong></span><span style="color:#000000;"><strong>Enrique Ubieta Gómez</strong></span></h3>
<p><a href="https://la-isla-desconocida.blogspot.com/2017/08/polemica-aurelio-alonso-enrique-ubieta.html"><span style="color:#0000ff;"><em><strong>La isla desconocida. 10 de agosto de 2017</strong></em></span></a></p>
<p><span style="color:#000000;">A pesar de que Aurelio Alonso se insertó desde el comienzo en el debate en curso con un texto ajeno a su temática, que solo parecía buscar el descrédito del joven historiador Elier Ramírez Cañedo, yo me abstuve de mencionarlo, sobre todo por respeto a Martínez Heredia –un hombre de extraordinaria coherencia–, su amigo, a quien admiré siempre, y porque el propio Elier se encargó de responderle de manera brillante. Ha vuelto sin embargo al ruedo, ahora sí en tema. No sé si solo ha leído los textos aparecidos en <em>Granma </em>–el de Elier y el mío–, pero debo enfatizar el hecho de que en estos días se han publicado contundentes reflexiones en el blog <em>La pupila insomne</em>, en <em>Cubadebate</em>y en las redes, más valiosos y profundos en mi opinión que los que cita con entusiasmo y casi nos privan de su respuesta, según dice.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Es una tarea fatigosa volver a repetir ideas que ya han sido formuladas por otros colegas. Me permito recomendar al lector algunos pocos de esos textos:</span></p>
<p><span style="color:#000000;">de Raúl Antonio Capote, “Tercera opción en Cuba, el drama de los equilibristas”, (<em>Cubadebate</em>, del 26 de junio); de Jorge Ángel Hernández, “¿Qué nos dice el centrismo a estas alturas en Cuba?”, (<em>La Jiribilla</em>); de Iroel Sánchez, “El debate abierto y la mano cerrada”, (10 de julio, blog <em>La pupila insomne</em>); y de Carlos Luque Zayas Bazán, “Breves notas sobre la moderación política”, (8 de agosto, blog <em>La pupila insomne</em>) entre otros. Escritores no directamente vinculados a la polémica como Luis Toledo Sande, incluso algunos que residen en el exterior, como René Vázquez Díaz y Emilio Ichikawa, han aportado valiosos comentarios.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Una de las dificultades de un debate como este suele ser la dispersión de los textos y la posibilidad de que los contendientes no lean las respuestas más abarcadoras. Es el caso de Aurelio, al parecer. Como reduce su réplica a mis palabras en la entrevista citada –al fin y al cabo, una entrevista oral, retocada por supuesto, pero prisionera de la improvisación–, e ignora mi artículo “Las falacias en su centro” (<em>Cubadebate,</em> 18 de julio) y luego mis extensas respuestas a López Levy (blog <em>La isla desconocida</em>, Primera Parte, 24 de julio y Segunda Parte, 29 de julio), desconoce los argumentos expuestos en esos textos, que quizás, hubiesen evitado entuertos retóricos innecesarios.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En mi respuesta a López Levy menciono el hecho de que el Che ya avizoraba que la contradicción primaria –prefiero usar ese término– de la época, es la de países explotadores versus países explotados. Tras ella, sin embargo, subyace otra, que sí puede ser catalogada de fundamental: la que marca los límites históricos del capitalismo. No hablo de una contradicción entre países capitalistas y países “socialistas”, sino entre el capitalismo y el socialismo necesario. Porque no hay, no habrá supresión de la explotación para la mayoría de los países y de los seres humanos, vivan donde vivan, por unos pocos, si no se derriba el capitalismo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Me sorprende sin embargo que un investigador como Aurelio afirme que Cuba no pudo entender esa realidad antes de la caída del socialismo este-europeo; si hubo un país que rompió desde sus propios orígenes revolucionarios la burbuja de un “campo socialista en coexistencia pacífica con el imperialismo” y se hizo cargo de aquella contradicción primaria, fue Cuba. Una cosa son los manuales, estimado Aurelio, –incluso los publicados o distribuidos en Cuba–, y otra la práctica revolucionaria, cuando existen líderes de la estatura de Fidel y del Che. No fue por el equilibrio Este – Oeste  que decenas de miles de cubanos entregaron sus vidas (muchas veces a contrapelo de los criterios de Moscú) en República Dominicana, Argelia, Congo, Congo Brazzaville, Guinea Bissau, Angola, Etiopía, Venezuela, Bolivia, Centroamérica, etc., ni el incondicional apoyo dado a Vietnam –el nuestro fue el único país que tuvo embajada en el territorio liberado del Sur–, o a los gobiernos de Allende en Chile, o de los sandinistas nicas en su primera etapa, para solo citar tres casos paradigmáticos. Tampoco el hecho de que decenas de miles de colaboradores de la salud y de otros sectores –maestros, constructores, entrenadores deportivos, ingenieros, etc.– ofrecieran sus servicios en zonas intrincadas, selváticas o marginales de más de 60 países, en su mayoría del Tercer Mundo. Sobre las diferencias entre el CAME y el ALBA, como proyectos integradores, expongo mi criterio en el libro <em>Cuba, ¿revolución o reforma?</em> (páginas 227 – 230) cuya segunda edición a cargo de la Editorial Ocean Sur –de donde ubico las páginas–, será presentada dentro de algunas semanas, en el venidero septiembre.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Me sorprende también su afirmación de que el derrumbe del sistema socialista nos hizo “descubrir que era posible (y necesaria) la asociación con el capital extranjero, la explotación del turismo como fuente de ingresos, la expansión de sistemas de propiedad cooperativa, una comprensión positiva de la autogestión, y la privatización en escala controlada”. Aurelio coloca de esta manera la verdad fuera de todo contexto, como una entidad que debe ser vislumbrada o descubierta al margen de los sucesos históricos y sus necesidades. Existe la tendencia a calificar de erróneas todas las políticas implementadas con anterioridad por la Revolución –no creo que sea su caso–, lo que resulta un disparate y en algunos autores, una estrategia descalificadora. Por cierto, la primera Ley de Inversión Extranjera data de 1982, mucho antes de la caída del socialismo europeo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Empecemos por abordar el tema del reformismo. Las reformas en el capitalismo –en este caso, las que provienen de, o fueron enarboladas por la socialdemocracia– solo son realizables si el capitalismo las necesita o dicho de manera más exacta, solo fueron realizables mientras el capitalismo las necesitó. Ese es el problema histórico del reformismo, que presume de realista y de pragmático, de conocedor de los datos de la realidad, de lo que es posible –en oposición al espíritu revolucionario, acusado de utópico, de cazador de imposibles– en aras de objetivos mayores que nunca alcanza. Cuando el capitalismo europeo necesitó del Estado de Bienestar y de las políticas keynesianas, en las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, las implementó, estuviese o no en el gobierno la socialdemocracia. No fueron conquistas de un partido, sino enroques de un sistema. Pero a finales de la década de 1970 cambió la situación: la especulación financiera y la contracción del capital productivo, así como la transnacionalización desnacionalizadora del capitalismo, entre otros rasgos, requerían de políticas neoliberales. Algunos líderes socialdemócratas como Olof Palme resultaban molestos y contraproducentes para el insaciable proceso de reproducción del Capital, y fueron eliminados de manera impune. Cuando sobrevino la caída del llamado campo socialista, la socialdemocracia –supuestamente dueña absoluta, por primera vez, de las banderas de la izquierda–, ya no era viable (por sí misma nunca lo fue), y para sobrevivir electoralmente tuvo que ajustar sus programas hasta hacerlos indiferenciables de la derecha neoliberal. En la entrevista oral que reprodujo <em>Granma</em>, hablo de manera muy sucinta  de esto y al intercalar la alusión al asesinato de Palme, da la impresión de que lo vinculo al derrumbe del socialismo, <em>peccata minuta</em> que aprovecha Aurelio, ante la ausencia de argumentos más sólidos. Vale decir, no obstante, que sí existe al menos una relación indirecta y por supuesto, adelantada, entre aquel asesinato y esa caída, porque el debilitamiento del sistema socialista le permitiría al capitalismo el abandono paulatino de las políticas de corte socialdemócrata, algo que Aurelio debiera saber y no dice. Si hubiese leído mi respuesta a López Levy, hubiese comprendido lo que acabo de explicar.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">No comparto la teoría del péndulo en la sensibilidad política de los pueblos, pero es posible señalar al menos dos períodos de predominio reformista en Cuba, ambos asociados a grandes decepciones nacionales; el primero ocurre después del Pacto del Zanjón, cuando se impone la mirada del autonomismo, y del cientificismo positivista. Cintio Vitier añade un tercer elemento a los dos anteriores, que los complementa: la crítica literaria academicista. Martí, solar, se apartó de esa tríada de tendencias reductoras. Fue independentista (revolucionario), antipositivista –la verdad social no podía ser ajena a la justicia humana–, y modernista.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El segundo momento se produce al nacer la República neocolonial, con una Enmienda que rebajaba su condición de Estado libre y soberano, por el que habían muerto en la manigua tantos cubanos. Durante las dos primeras décadas del siglo XX predominó en Cuba el apego al dato, un cientificismo positivizante muy orondo, sin alas para volar. No significa, por supuesto, que en uno u otro período no se hiciesen aportes relevantes a la cultura cubana; el mejor ejemplo, por sus indudables aciertos y también por sus limitaciones, es la revista <em>Cuba Contemporánea</em>. Incluso Fernando Ortiz, nuestro tercer descubridor, aparece atado todavía a conceptos “científicos” que lastran sus primeros acercamientos a la realidad nacional, lo que luego superaría con creces.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">A veces temo que un sector descreído de la intelectualidad –escéptico y desilusionado– produzca un tercer período, e intento hacer contrapeso. A eso me refería, por supuesto, cuando aludía a las estadísticas y a la descripción minimalista, como síntomas de un cientificismo empobrecedor y desmovilizador (contrarrevolucionario). Es una reacción típica de un cientificista el sacar de inmediato su sable en defensa de las estadísticas –sin entender el sentido de la frase–, cuando cualquiera, en realidad, las reconoce como útiles y necesarias. Las estadísticas, desde luego, no son el problema: son los hombres y las mujeres que las usan, los que quedan atrapados en sus redes. Los revolucionarios están obligados a conocer a fondo la realidad –la tangible y la intangible, la visible y la invisible, o simplemente la posible (que es una zona muchas veces desconocida de la realidad)– para transformarla, nunca para aceptarla de forma pasiva. Martí y Fidel conocían mejor que sus contemporáneos sus respectivas realidades, porque trascendían la mirada que se ajustaba estrictamente al dato comprobable. He repetido mucho esta anécdota en mis conferencias y textos sobre Martí, pero es menester que insista en ella: cuentan que tras un ardoroso discurso ante emigrados cubanos en los Estados Unidos, en el que Martí había exaltado con verbo encendido las condiciones que según él existían en el país para la Revolución, un recién llegado de la Isla replicó: “Maestro, pero en la atmósfera de Cuba no se respira ese fervor que usted describe”, a lo que Martí respondió: “Pero yo no hablo de la atmósfera, hablo del subsuelo”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El uso de uno u otro nombre para denotar un hecho o una posición política, caramba, no cambia su cualidad. Que Martí no utilizara el término centrista para referirse al autonomismo –atrapado en una solución intermedia entre el colonialismo verticalista y la independencia– no implica que el reformismo no intente situarse siempre en esa incómoda e irreal posición. Pero, ¿alguien cree que nos creemos el cuento? Si nos piden que eliminemos “la etiqueta” por falsa, no tendremos reparos; lo que no podemos es dejar de señalar la postura. Tampoco Aurelio logra avanzar mucho al rechazar mis asedios al término. Coloca una advertencia que compartimos todos: “una característica a tomar en cuenta del centrismo, cuando se le necesita para concertar alianzas, es que suele comenzar distanciándose de la izquierda para terminar barrido por la derecha. Lo delatan actuaciones pendulares”. Parece escrito por el incisivo Iroel Sánchez. Pero intenta deslindarse: “la fórmula centrista –afirmo yo en la entrevista oral–, funciona al interior del sistema capitalista como un recurso electorero”, y Aurelio, en un tono condescendiente, acota de inmediato: “es válido, pero insuficiente”. También lo creo. Después, reproduce mi definición para Cuba: el centrismo “se apropia de elementos del discurso revolucionario, adopta una postura reformista y en última instancia frena, retarda u obstruye el desarrollo de una verdadera Revolución”. Retengo la respiración para esperar el veredicto, pero enseguida sentencia: “dicho en abstracto puedo compartir esa afirmación.” Estoy aliviado, al menos saco el aprobado. Sin embargo, el propio Aurelio demuestra más adelante –lo hace para objetar que nos enfoquemos en algo que le parece baladí– que la definición del centrismo que manejamos no es tan abstracta como pretendía: “el centrismo que parece preocupar a Ubieta y a Elier, [es] la proximidad, real o aparente, de una corriente crítica, proyectada al cambio, con objetivos reformistas de corte socialdemócrata”. No podría decirlo mejor.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Aurelio pide que revisemos el discurso de Fidel en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, aquel que advierte que el imperialismo jamás podría destruirnos, y que nosotros sí. Sobre ese discurso publiqué un artículo titulado “Dos modelos éticos: una década después de la advertencia de Fidel” en la revista <em>Universidad de La Habana</em>, en su número 279 de enero – junio de 2015. Lo que podría autodestruirnos, dice Aurelio basado en ese texto, no es el centrismo, sino la corrupción. Pero yo le recomiendo que relea con más detenimiento ese discurso extraordinario. Por supuesto, a Fidel le preocupa la corrupción, y no el centrismo –que solo existe en la mente calenturienta de algunos partidarios del capitalismo, por acción o por omisión– pero no en abstracto: le preocupa el mercanchinfleo, el enriquecimiento ilícito de los que juegan al capitalismo como fuente de una desigualdad no basada en el trabajo. Es decir, a Fidel le preocupan los bolsones de capitalismo que emergen sin control en la sociedad cubana. Recientemente el Estado cubano ha iniciado un reordenamiento de la actividad privada y cooperativa, no para frenar su expansión, sino para mantener el control popular. Los que se oponen a ese ordenamiento, y claman por una profundización (liberalización) de las medidas, saben o intuyen –el instinto de clase es poderoso–, que el desorden y la ausencia de controles le abriría las puertas al capitalismo. A propósito, resulta pueril, pero evidentemente necesaria, una aclaración: jamás he dicho que no existen elementos de capitalismo en el socialismo, o que no hemos abierto o cerrado compuertas, según las necesidades de su construcción. El camino hacia el socialismo, que es lo que comúnmente se entiende por socialismo, se construye con el cemento y la arena de las canteras del capitalismo. Pero, ¿qué significa traer “lo mejor” del socialismo (que no existe como realidad establecida, que apenas se construye) para unirlo a “lo mejor” del capitalismo? Lo mejor del socialismo, cuando se alcanza en algún punto, es la negación-superación del capitalismo en ese punto. Ignoro de dónde Humberto Pérez extrajo la frase entrecomillada –&#8221;al capitalismo hay que descartarlo completamente como fuente de experiencias a considerar ya que en él no hay aspectos positivos que rescatar&#8221;– que le sirve de comodín para caricaturizar la imposibilidad de unir “lo mejor” de cada sistema. No la escribí yo y él no expone la fuente. Google, tan acuciosa, solo lo sitúa a él como referente. Pero debo admitir sin embargo que en su más reciente artículo se acerca, no sé si conscientemente, a las ideas que defendemos. Suscribo plenamente esta afirmación suya referida a la Conceptualización del Modelo Económico y Social:</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Es un magnifico documento que representa el nuevo Programa del Partido y la Revolución en las circunstancias actuales y que tiene sus antecedentes fundamentalmente en el Programa del Moncada, que fue el primer programa, y en la Plataforma Programática aprobada en el I Congreso del Partido, que fue el segundo programa de la revolución y su primero para la construcción del socialismo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">También Aurelio menciona en acuerdo, así sea someramente, la existencia de los Lineamientos consensuados con el pueblo. Entonces, ¿en qué discrepamos? Quieren hacer creer que estamos en contra de la crítica revolucionaria. En mi artículo “La añorada contaminación de la crítica revolucionaria. Algunas reflexiones” (2012), publicado en mi blog <em>La isla desconocida</em> y después en mi libro <em>Ser, parecer, tener</em>(Casa Editora Abril, 2014), apunto tres objetivos que avanzaban ya de manera sigilosa:</span></p>
<p style="padding-left:30px;"><span style="color:#000000;">–        El primer objetivo y el de más alcance, es quebrar la identidad histórica entre Gobierno y Revolución (presuntamente, el Gobierno cubano construye hoy en secreto un nuevo capitalismo).</span></p>
<p style="padding-left:30px;"><span style="color:#000000;">–        El segundo objetivo es la contaminación de ese imaginario con presupuestos de una izquierda no revolucionaria, restauradora del capitalismo, que utilice a conveniencia la terminología revolucionaria y eluda las definiciones para pasar inadvertida; que aliente el combate contra el Gobierno cubano “por no ser suficientemente revolucionario”, y que simultáneamente teja una urdimbre conceptual que “supere” la visión revolucionaria.</span></p>
<p style="padding-left:30px;"><span style="color:#000000;">–        El tercer objetivo sería entonces romper el nexo histórico entre rebeldía juvenil y Revolución. Contaminar el espacio de la crítica revolucionaria, es decir, incorporar en él a la crítica contrarrevolucionaria. Hacer que la Crítica pierda sus apellidos, para legitimar a los actores invisibles de la contrarrevolución.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Quiero recalcar que apoyo la crítica revolucionaria, la que tiene como fin no el desmantelamiento del sistema o su criminalización, sino su necesario y continuo perfeccionamiento; la crítica que denuncie la aparición de bolsones de capitalismo sin control popular; la que defienda a los más humildes de las injusticias o del acomodamiento de los de más recursos. Qué vengan todas las ideas útiles, todas las mentes dispuestas a contribuir al debate nacional, siempre que el propósito, la direccionalidad discursiva, el sentido de cada sugerencia, sea la derrota definitiva del capitalismo en Cuba. Pero entonces, ¿qué nos separa?, ¿quién nos separa?</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Volvamos al origen de esta polémica, tendenciosamente olvidado: <em>Cuba Posible</em>. Uno de sus fundadores, Lenier González, expresaba en una entrevista concedida a Elaine Díaz para<em> Global Voices</em>, en el 2014:</span></p>
<p style="padding-left:30px;"><span style="color:#000000;">en el contexto cubano no se trata de modificar “un modelo de prensa”, sino de transformar “un modelo de Estado”. Ese “modelo de Estado” consagra constitucionalmente una ideología y la proyecta sobre toda la nación, y pone a todo su aparato institucional en función de su reproducción, como si de una iglesia y sus fieles se tratase.</span></p>
<p style="padding-left:30px;"><span style="color:#000000;">(…) El desafío, que es de índole estrictamente político, consiste en reconocer, de una vez por todas, el pluralismo político de la nación, y construir unos marcos legales e institucionales donde esos cubanos, con pensamiento(s) diferente(s), puedan trabajar por el cumplimiento de las metas históricas de la nación.</span></p>
<p style="padding-left:30px;"><span style="color:#000000;">(…) Si algo ha tipificado los últimos 10 años, es un corrimiento “al centro” en un conjunto importante de actores sociales y políticos, dentro y fuera de la Isla. Ello ha sido positivo, y ha favorecido el surgimiento de plataformas e iniciativas de comunicación de inestimable valor.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">¿Qué significa “un modelo de Estado” que promueva y difunda todas las ideologías? Todas significa una: el capitalismo. Otro de los fundadores, Roberto Veiga, comentaba a Reuters en el propio año 2014:</span></p>
<p style="padding-left:30px;"><span style="color:#000000;">“Evidently in Cuba there will come a time when more than one party exists,&#8221; Veiga said. &#8220;I have a personal opinion in favor of a multiparty Cuba. Our project wants to facilitate this and contribute to serenity in the process. (“Yo tengo una opinión personal a favor de una Cuba pluripartidista. Nuestro proyecto quiere facilitar esto y contribuir a la serenidad en el proceso.”)</span></p>
<p style="padding-left:30px;"><span style="color:#000000;">(…) Cuba Posible will promote &#8220;transitional change&#8221; with views from a wide range of Cubans, Veiga said. (“Cuba Posible promoverá el ‘cambio transicional’”)</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Estos son los propósitos fundacionales de <em>Cuba Posible</em>, alegremente financiados por embajadas, instituciones y fundaciones que –es evidente–, no quieren el socialismo en Cuba. Una plataforma en la que actores principales como Arturo López Levy declaran de manera abierta su militancia socialdemócrata (y sionista) y en la que se ataca desembozadamente a Venezuela (“Venezuela: claves para una crisis”, 6 de agosto) precisamente cuando el imperialismo intenta estrangularla y privarla de la solidaridad externa. Porque Venezuela y Cuba libran una guerra contra el mismo enemigo, aunque los procederes por el momento sean distintos. Por eso las palabras de Emir Sader dirigidas a los intelectuales que se distancian ahora de la Venezuela asediada, son también pertinentes para Cuba:</span></p>
<p style="padding-left:30px;"><span style="color:#000000;">Para esos, aunque se digan de izquierda no existen ni capitalismo, ni imperialismo. No hay tampoco derecha, ni neoliberalismo. Las clases sociales desaparecen, disueltas en la tal “sociedad civil”, que pelea en contra del Estado. No toman en cuenta que se trata de un proyecto histórico anticapitalista y antimperialista.</span></p>
<p style="padding-left:30px;"><span style="color:#000000;">Parece que no se dan cuenta que no se trata de defender un gobierno, sino un régimen y un proyecto histórico.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Entonces, la pregunta esencial del debate que Aurelio, uno de los miembros fundadores –como también lo fue Julio César Guanche– de la directiva de <em>Cuba Posible</em>, de larga trayectoria como intelectual revolucionario, debe hacerse, no para responderme –no me debe explicación alguna–, sino para responderse él solo, es esta: ¿comparte o son compatibles con sus principios, estas posiciones y realidades de partida?</span></p>
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		<title>Los malabares del Ni-Ni. Por Carlos Luque Zayas Bazán</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Aug 2017 11:38:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Ni la cubanología, ni la politología cubensis foránea, ni los laboratorios de ideas, ni la intelectualidad orgánica afín, han acertado nunca con Cuba.  <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=60025">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-600260" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2017/08/cantinfleo.jpg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">El escenario del debate  y de la lucha ideológica reciente en Cuba se ha ido despejando. Si algún tiempo atrás era un algo brumoso identificar a los contendientes, si en un principio el Rey deseaba hacernos creer que lucía sus mejores galas, no ha sido tan necesario que apareciera después el niño díscolo para  revelar que estaba realmente desnudo. Claro que no se pudo evitar el análisis y la denuncia del género que vestían sus iniciales intenciones. Pero al fin, las evidencias eran tan claras, que, en revelador concierto de varias declaraciones aparecidas casi al unísono, algunas figuras se han encargado de las autodefiniciones aceptando lo innegable. Esas reacciones  no hubieran sido tan urgentes de no resultar que el dedo venía hurgando en clásica llaga. Varias veces, abogando por la conciliación y el diálogo, y el llamado a no dividir las filas revolucionarias, pero  en una intención de abogar por una falsa unidad que debía ser esclarecida., quisieron negar la pertinencia del debate polémico y firme, al que repetidamente, calificaban del debate equivocado erróneo, provocador de cismas. Y si era tan gratuito, qué necesidad había de responderles. Con frecuencia el silencio que calla no otorga,  y el ruido de la protesta, revela.</span><span id="more-60025"></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Las evidencias históricas del fracaso en la búsqueda de una solución a los problemas de la humanidad que no sea el capitalismo, pero tampoco el socialismo, y menos el comunismo, son abrumadoras e innegables. Los intentos se acumularon rápidamente desde los tiempos mismos de Marx, Engels y después Lenin. Prosiguieron con los diversos revisionismos de los “marxistas” arrepentidos o renegados, y las “filosofías” occidentales. La radicalidad marxista y leninista repetidas veces se intentó diluir, adaptar, congeniar, contemporizar. La socialdemocracia, los presuntos “socialistas democráticos”, abandonaron una y otra vez a la clase obrera durante toda la sucesión de las -, de una u otra forma y por diversos motivos -, fracasadas Internacionales Obreras. Las causas específicas fueron circunstanciales, pero la esencia siempre era la misma: la adaptación “realista” a las coyunturas, y la incomprensión o el abandono de los aportes centrales del marxismo. Si el marxismo es una guía para la acción, la flexibilidad que encierre esa afirmación no significa el relativismo de las soluciones, porque puso la piedra basal inamovible que descubrió la invariante del conocimiento  que dicta el secreto de la lucha política y de clases: la contradicción antagónica insalvable entre Trabajo y Capital, la lucha de clases.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Cuando se trata de evadir la solución básica que tiene ese antagonismo, cuando se intenta sembrar en el imaginario social que a los intereses del capitalismo se les puede  vencer desde adentro mediante la lucha parlamentarista en política, o la aceptación acrítica de la propiedad privada en lo económico, o  conciliando o persuadiendo y educando en lo cultural; cuando se confunde lo que se puede y debe continuar en el socialismo de  toda la historia anterior porque es herencia común cultural de la humanidad &#8211; (eso que Lenin afirmaba que podíamos tomar del capitalismo porque eran conquistas invariantes del hombre y condiciones afirmativas de su universalidad – cuando se confunde eso de lo que, como específico del capitalismo, es inconciliable con una sociedad de aspiraciones socialistas, es cuando aparecen los intentos del equilibrio imposible: o se lucha coherentemente por un objetivo estratégico, lo que no significa rigidez en la táctica y la negación de toda la flexibilidad posible, o se sucumbe y traiciona por creer que existen soluciones intermedias, vías estratégicas distintas que intenten resolver la contradicción esencial apuntada al final del párrafo anterior. Es lo que no sólo los cubanos hoy, sino muy diversos pensadores sobre la política pasada y la presente, denominamos posiciones políticas centristas, o los engañosos y fracasados intentos socialdemócratas por congeniar la contradicción insalvable de la lucha de clases, y que tanto escozor concertado está  provocando su análisis y advertencia.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Hay que  destacar y revelar una y otra vez la direccionalidad ideológica, la intencionalidad política circunstancial de esas corrientes. Pero es urgente recordar también el fundamento filosófico esencial que sostiene la incompatibilidad de la conciliación ideológica y las soluciones que se pretenden no capitalistas, pero tampoco comunistas. Ambas direcciones de la polémica ayudarían a esclarecer mejor la manipulación que la socialdemocracia y el centrismo hacen del patriotismo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Con respecto a la intencionalidad política, no resultan en iguales objetivos y consecuencias para el socialismo cubano declarar el propósito de <strong><u>acompañar</u></strong> a Cuba en un proceso de “cambio de régimen”, que pensar y <strong><u>actuar</u></strong>, con Cuba, con los cubanos, con su gobierno y desde dentro, en el desarrollo del socialismo, y en la revolución que pueda y deba devenir la específica modalidad que ha adoptado la democracia cubana. Aunque se quiera relativizar y justificar, acompañar el proceso cubano con la <em>compañía</em>, a su vez, de factores externos y extraños al proyecto cubano, en un indicio de una intencionalidad política que adversa, no colaborativa, no es oposición leal. <em>Acompañar</em> y <em>compañeros</em> son conceptos de raíz común con <em>colaborar</em> y <em>cooperar</em> con sus iguales de intereses de clases al interior de las naciones y en la lucha de clases internacional, que no es lícito enarbolarlos a la vez que se “<em>acompaña</em>” a Tirios y Troyanos.  </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Con respecto a este punto se argumenta que en uno de esos círculos, el conocido como Cuba Posible, participan intelectuales de diversa tendencia y, en efecto, para este lector, algunos cuya obra le ha sido de utilidad y ha leído con delectación. Les animarán diversos motivos y racionalizaciones para hacerlo, pero otros partimos de un criterio nada ambiguo: participar en una plataforma cuya máxima dirección proclama la subversión interna de un orden social, y no aclarar la postura en el momento de ocurrir, es una forma de legitimarla, así sea por omisión. Si hay alguien que lo sabe, o debe saber mejor que nadie, es el intelectual, pues dentro del arsenal de medios que se utilizan hoy para los propósitos de los intereses del Capital,  la captación y cooptación de la intelectualidad sigue siendo la más efectiva vía, y mientras más parezca que gozan de independencia moral e investigativa y no sujeción a pagos y prebendas, mucho mejor. Ya van pasando esos tiempos en que podía seguirse con claridad la traza visible que relacionaba directamente, por ejemplo, a la CIA con el mundo cultural. Hay una historia completa de ello. Hoy los hilos son mucho más sutiles y transparentes y es por ello que algunos pueden desafiar ahora a que se les pruebe la conexión dolosa, sabiendo que hay muchas prácticas de cooptación que muy difícilmente están codificadas penalmente, pero así como existen las leyes no escritas, existe el error no tipificado. Se comprende la peculiaridad del pensador que duda, que investiga, que pone a prueba sus mismas ideas, que necesita de recursos para leer, viajar, investigar, publicar y los acepta, no como pago a su conciencia, sino como una oportunidad en la que puede mantener su independencia. Pero también ya es harto conocido que no en pocas ocasiones ese es el camino más directo para la deserción de las causas iniciales que se dicen defender, y que esas prácticas son el inicio del fin de lentas derivas al final de las cuales la persona está plenamente justificada ante sí misma. Nadie les niega el derecho. Que tampoco nieguen el derecho a revelarlo y no acusen de recicladas santas inquisiciones y oscuras intenciones a los que tienen el mismo derecho de analizar esas prácticas como otros a realizarlas. Cada uno hace sus opciones en la que Gramsci llamó guerras de posición.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La intencionalidad se revela también en la consecuente repetición de concepciones unilaterales y parciales, originados en la guerra cultural e ideológica imperial contra el socialismo, como el agotamiento de la radicalidad revolucionaria, el “empoderamiento” de la “sociedad civil”, torciendo, manipulando, podando u oscureciendo el sentido gramsciano  del concepto, martillando sobre las dificultades económicas cubanas como responsabilidad de y atribuida sólo a la forma de la propiedad social estatal con la minimización de las causas externas, o la desconfianza que se desea sembrar en la intelectualidad y la juventud con respecto al Partido Comunista como gestor y garante de la necesaria unidad de los cubanos en torno al  proyecto socialista.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Otro indicio que puede indicar el carácter de esa intencionalidad es la opción de apoyar la idea de que se debe negociar y contemporizar con,  y persuadir a, los intereses del capitalismo para que sea un poco menos salvaje y depredador, incluso aunque eso signifique soportar su presión hegemónica, asistiendo a sus cónclaves académicos, y no poniendo allí y al menos sobre la mesa con claridad y energía, las reivindicaciones cubanas, como hace la diplomacia cubana en el curso de la “normalización”, proceso este con el que han querido legitimarse, justificarse y compararse, en vez de, desmarcándose con meridiana claridad de aquella “compañía”, participar en la investigación, la propuesta de ideas y el debate sólo con sus propias fuerzas y recursos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El sustrato filosófico de las concepciones que separan la radicalidad revolucionaria anticapitalista y efectivamente patriótica, de las posturas de una supuesta izquierda moderada, (lo cual es un contrasentido, cuasi un oxímoron, una contradicción ilógica en los términos, porque la moderación en los principios básicos ya deja de ser realmente de izquierda, y porque izquierda moderada siempre ha derivado o ha sido funcional al capitalismo) se ha revelado con mayor claridad en el reciente intercambio de criterios que han sostenido el socialdemócrata anticomunista Arturo López-Levy y el filósofo comunista cubano Enrique Ubieta. Su análisis puede aportar mucha más claridad acerca del fondo filosófico de la cuestión ideológica y política que está en la base de la polémica actual.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Un punto nodal de ese intercambio es el concepto de patriotismo, en el que, inobjetablemente, existe una diferencia inconciliable entre el sionista  académico López Levy y el que sostiene el escritor Enrique Ubieta – o al menos en la modalidad que el Sr. López Levy  es y  declara un anticomunismo incompatible esencialmente con la martianidad. Este punto es vital porque es en la asunción del legado martiano y en su peculiar interpretación del patriotismo  que, “en su mérito”, el socialdemócrata Lopez-Levy quiere legitimar la validez de su posicionamiento en el diálogo cubano, a la vez que sostiene  que no existe una contradicción entre la solución martiana del proyecto cubano y el (su) anticomunismo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Ya antes del intercambio a que nos referimos, López-Levy había dado fe de su posición reescribiendo el apotegma de Fidel: “Dentro del Patriotismo todo, contra el Patriotismo nada”, sustituyendo Revolución por Patriotismo y de esa manera diferenciándolos como dos procesos no relacionados y proponiendo una Patria posible, una Cuba posible, sin Revolución, sin socialismo y mucho menos sin aspiraciones comunistas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Lo primero notorio aquí es que todos aquellos que se han opuesto a la Revolución, y al comunismo, acuden en esencia a la misma concepción, postulando que el comunismo, o el socialismo cubano en el camino del esfuerzo de su construcción transicional, es un accidente evitable, ajeno, prescindible y artificial al curso de la formación de la nacionalidad cubana y su cristalización histórica. Para calzar ese modo de pensar, cuando acude  a la historia, Ya hemos señalado que ALL cita sólo a aquellos pensadores o políticos de nuestra historia que le allegan argumentos de apoyo. Así ocurre  con determinadas personalidades además del mismo Martí, pero no, por supuesto, con Baliño, Mella, Rubén o Guiteras, quienes no les servirían, pese a tener, como aquellos, tanto peso en la conformación histórica del perfil ideológico de nuestra nacionalidad, pero en la línea comunista y anticapitalista.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por ello creo que se debe prestar cuidada atención a los argumentos de Ubieta y aunque basta con leer ese intercambio, mi deseo es enfatizar ciertos puntos del hilo argumentativo del debate porque revelar tanto la forzada interpretación histórica de ALL, como el consiguiente relativismo y manipulación que implica, pueden ayudar a esclarecer temas de fondo que en los meros intercambios en las redes se leen con premura por el espacio en que se producen.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Atendiendo a esos temas de fondo, ya no es lo más importante del debate, el anticomunismo que sostiene una posición, cuando se revela declaradamente, que es incompatible, antagónica y además, como con toda razón Ubieta aclara, ideológica y políticamente enemigo. No en el sentido personal – ya Marx nos hablaba del buen capitalista, magnífico padre de familia, filántropo y de buen corazón. En este sentido aquí no habría nada personal y tampoco desechar la valoración de los aspectos positivos y útiles de, por ejemplo, la defensa de la soberanía y la independencia, aunque por vías equivocadas, o el apoyo por la causa de los 5, o la oposición al bloqueo, algo que exigen hace mucho tiempo ha todos los países en la ONU, más la pasada abstención del grácil expresidente, todo ello sumamente valioso a no dudarlo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Ubieta no evade el tema del patriotismo, como le señala ALL, sino todo lo contrario, le da cumplida respuesta y no equipara como una identidad comunismo a patriotismo, como también malinterpreta, o crea el falso argumento, su opositor. En su última respuesta el escritor cubano revela la sutilidad de la retórica de su opositor. Efectivamente este utiliza un recurso retórico harto reiterado por él, afirmando varias veces la razón del oponente para posicionar, &#8211; desde la simpatía que despierta en el lector ajeno ese recurso de reconocimiento-, sus propias ideas. Ubieta lo desnuda así:</span></p>
<p style="padding-left:30px;"><em><span style="color:#000000;"><strong>“A menudo usted retoma mis palabras, aparenta situarse en ángulos visuales cercanos a los míos, e incluso, cuando polemiza, construye afirmaciones e introduce conceptos –pretendidamente opuestos a los que defiendo–, que pueden hallarse con otro sentido en la Conceptualización de nuestro Modelo Social y Económico”.</strong></span></em></p>
<p><span style="color:#000000;"> Y para definiciones más claras que le hagan sortear los vericuetos de que “tiene ud razón en esto, pero”, el filósofo cubano le invita a la observación precisa:</span></p>
<p style="padding-left:30px;"><em><span style="color:#000000;"><strong>“Si no es mi enemigo en ideología, tendrá que objetar el retorno al pasado en Cuba (no insista en que se opone al capitalismo “dependiente”, mi pregunta es sencilla: ¿se opone al capitalismo?)”</strong></span></em></p>
<p><span style="color:#000000;">Y para buscar una respuesta plausible y airosa ALL tendrá que hacer los malabares propios del Ni-Ni, es decir, ni con esto ni con aquello, que está definido ya por el inefable Cantinflas, “ni esto, ni lo otro, sino todo lo contrario.”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por supuesto, ALL tiene una puerta de escape a la incómoda pregunta definitoria. Que la ha refugiado en el concepto de socialismo democrático. Y que es la razón por la que Ubieta subraye esta verdad, que no lo es, por supuesto para su no-enemigo:</span></p>
<p style="padding-left:30px;"><em><span style="color:#000000;"><strong>“La contraposición de los conceptos de socialismo democrático y socialismo revolucionario es confusa; alude en todo caso a la existencia de un “socialismo”, el suyo, que respeta las rígidas normas de la democracia burguesa, imperfecta y no perfectible, y de otro, el nuestro, que establece un nuevo tipo de democracia, imperfecta pero perfectible.” </strong></span></em></p>
<p><span style="color:#000000;">Téngase en cuenta que ALL cifra su esperanza para una Cuba con democracia burguesa, en el respeto capitalista no suficiente salvaje a los estándares y las normas internacionales  de convivencia y derechos humanos. Aquí el lector se queda con el deseo de la demostración, sobre todo en lo que va de siglo, de esa respetuosa actitud como realmente se manifiesta en varios puntos del candente planeta.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Contra el simplismo &#8211; que para mí es de corte oportunista al cebarse de las dificultades de los intentos socialistas &#8211; del argumento de ALL, que le señala a Ubieta un presunto intento de postular la identidad entre patriotismo y comunismo, Ubieta responde con acierto: <strong><u>“No se trata de otorgar a una ideología la representación de una identidad nacional”</u></strong>. La identidad nacional está formada por una diversidad de toda índole, incluida por supuesto, las opciones políticas y las cosmovisiones ideológicas. Lo que Ubieta subraya es que al intentar el imposible de vaciar el patriotismo de su contenido de clase, diluye o ayuda a tornar invisible la condición violenta de la explotación capitalista, su inevitable principio de maximización de la ganancia como condición indispensable de su existencia y por ello la orgánica imposibilidad de la “moderación” como principio de eficacia del patriotismo.  Así, ALL pasa tabla rasa sobre lo que le señala Ubieta: el proyecto de nación del patriota desposeído, pero con autoconciencia de clase, pero incluso aunque no tenga conciencia de ella, nunca podrá ser el mismo (para la efectividad de su patriotismo), que el proyecto de nación de aquel cuyos intereses se conecten por riqueza, o por ideología, por cuna o por opción, por interés o sinceramente, con la cosmovisión del sistema del capital, que no sólo es antipatriótico por definición, sino anti humanista y, por excelencia, enemigo mortal de la naturaleza y la civilización. Al no poder comprender ese corolario, el Sr. ALL, no le queda más remedio que enunciar que el capitalismo no siempre es salvaje y que por lo tanto se le puede persuadir. En efecto,  no siempre lo es, porque el capitalismo es el mejor de los sistemas de vida posible…para los capitalistas o para sus pensadores orgánicos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La verdad no es la verdad, dígala Agamenón o su porquero. Por ello no puede existir Patria capitalista, en la realidad tercermundista, como le afirma Ubieta. Pero no creo que sólo para ella, aunque no haré aquí mención a la realidad europea actual. Es un contrasentido. Es por ello que en las naciones pudientes, “desarrolladas”, sus poblaciones viven en “Patrias” muy diferentes, aquellas delimitadas por las fronteras, no las del misterio al decir del poeta, las demarcadas dentro de su propia tierra por la desigualdad, la precariedad y el distinto acceso al disfrute de las bondades de su país. No es una identificación ideológica a priori y forzada la que hay entre la Patria que tenga la posibilidad de ser  construida idealmente con todos y para el bien de todos, y el socialismo de Ubieta, es decir, el nuestro, (de lo cual siempre nos acusarán los enemigos del socialismo y el comunismo, eso sí, enemigos de ideas y principios): la relación dialéctica (no la identidad) que hay entre patriotismo y socialismo, llegado un momento específico de la historia humana, es una relación de necesidad objetiva, de condición de posibilidad de realizar la Patria en el mundo hoy conocido, y en lo que coinciden cada vez más lúcidas mentes: lo que logre ser el socialismo mañana, lo que vaya siendo en su tránsito tremendo, mientras exista la tensión del capitalismo, es hoy por hoy lo único conocido que puede hacer que el patriota alcance una condición superior de posibilidad en su aspiración de hacer realidad su patriotismo: es por ello que el Che habló del revolucionario como la escala superior del ser humano. Allí no hay sesgo ideológico, como les gusta repetir a los ideólogos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Aparte de que el contradictor de Ubieta se declara abiertamente no comunista, socialdemócrata y sionista, y con todo ello a la vez que martiano, lo cual explica ampliamente el basamento de sus concepciones y opciones, el fundamento de su posición está en la negación de lo más visible e innegable de la historia: la lucha de clases. Y eso limita tremendamente la capacidad de intelección de lo que le argumenta Ubieta, a saber, que “con todos y para el bien de todos” no significó en Martí, y menos aún hoy, “con los justos y los injustos”, que es una forma de decir que un proyecto de nación, cualquiera que sea, no puede en ultima instancia nunca realizarse con el concurso de todos, precisamente porque existen los intereses de clases antagónicos y enemigos que los enfrentará, tarde o temprano, en opciones distintas. Lo más que se puede hacer es lo que intentó Martí y lo que intenta todo político sagaz: procurar la mayor unión posible. Lo que es innegable es que cualquier revolución verdadera desea que sus conquistas se logren para el bien de todos, y si no resulta ni lo uno ni lo otro, es porque a la postre las diferencias de clase, intereses, cosmovisiones, deslindará  a los que siguen una dirección de los que se apartan de la ella.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Finalmente una tesis a desarrollar en la ocasión propicia: no es casual que esta clarificación de las posiciones, esta caída de los velos, y hasta los desafíos que por allí leemos, y el anuncio de la  puesta en marcha  atrás del reloj de la Revolución cubana, se haya intensificado en el transcurso de estos años, sobre todo desde Obama a la fecha, porque todo se cifra, en palabras de ALL, a las “oportunidades” que se abren “una vez que la política de cambio de régimen por coacción se derogue”. Porque se intenta aprovechar el curso complejo de la actualización, el cambio generacional en Cuba, el repliegue reaccionario en Nuestra América y la suerte de la experiencia bolivariana, con la hipótesis-aspiración-deseo de que todas esas variables combinadas puedan y deban facilitar, o un cambio de sistema sociopolítico en Cuba,  o una deriva “suave” al capitalismo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"> Ese “sueño-pesadilla” ya tiene más de medio siglo. Ni la cubanología, ni la politología cubensis foránea, ni los laboratorios de ideas, ni la intelectualidad orgánica afín, han acertado nunca con Cuba. Las  agoreras interpretaciones  de estos días anuncian “plausible” que la próxima presidencia del país se vea obligada a intentar más “reformas” para compensar una supuesta falta de liderazgo con un éxito económico, y suponiendo una pluralidad de “facciones” al interior del Partido. Desprecian que el apoyo cubano a su revolución ha pasado las peores etapas sin condicionarlo al éxito económico. Sino todo lo contrario. Nunca brilló más alto la entereza de este pueblo que en los angustiosos días de los primeros años de la década del 90. Desprecian y desconocen, al reflexionar desde los presupuestos de sus ideologías, el carácter colegiado de la política partidista, aun en vida de Fidel, principio que los cubanos le exigiremos cada vez más al órgano del cual formamos parte sus militantes y sus no militantes, como bien aclara Ubieta. Ignoran o no quieren aceptar que el Partido cubano, no el concepto de partido que conocen desde sus erudiciones y visiones teoréticas de la vida, fue, es, y sigue siendo “el alma visible de la Patria”. Eso le exigiremos al Partido quienes tenemos el derecho pleno de hacerlo, de ser sus miembros, estemos o no en sus filas, y es bueno que continúen dudándolo y haciendo sus cábalas, pues cuando coincidamos es cuando comenzaremos de veras a preocuparnos.</span></p>
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		<title>Las falacias en su centro. Por Enrique Ubieta</title>
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		<pubDate>Tue, 18 Jul 2017 17:27:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
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		<description><![CDATA[Es curioso, pero los extremismos se ubican, paradójicamente, en la comodidad del centro. <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=59842">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-598430"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">La verdad social puede ser escurridiza. No basta con pretenderla para hallarla. A diferencia de la manzana de Newton, no siempre cae hacia abajo. En gran medida su descubrimiento depende de nuestros ojos; y más que de los ojos, de nuestra mirada, o para ser más exactos, de nuestro ángulo de visión, de nuestra atalaya. Existe con independencia de los individuos; pero la guerra en torno a su legitimación expresa intereses. Las simplificaciones más comunes acogen extremos falsos: que la verdad está repartida entre todos, que es la suma de todos los ángulos de visión; que sin la verdad de los explotadores es parcial e incompleta la verdad de los explotados. Es curioso, pero los extremismos se ubican, paradójicamente, en la comodidad del centro.<img class="aligncenter size-full wp-image-59843" src="https://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2017/07/centro.jpg" alt="" width="181" height="278" /></span><span id="more-59842"></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Algunos textos de apreciados colegas que fueron publicados en medios digitales y <span style="color:#0000ff;"><a href="http://www.cubadebate.cu/especiales/2017/07/06/es-posible-unir-lo-mejor-del-capitalismo-y-el-socialismo-responde-enrique-ubieta-video/">la entrevista que Cubadebate me hiciera</a> </span>–aparecida también en las páginas de Granma–, todos sobre el supuesto centrismo de corrientes ideológicas que intentan asentarse en Cuba, provocaron un enorme revuelo en diversas plataformas digitales, algunas de abierto perfil contrarrevolucionario. Lo paradójico es que, al menos en las primeras jornadas, los aludidos y los que no habían sido aludidos –pero sintieron que podían serlo–, en lugar de discutir los argumentos, invirtieron los roles: nos acusaron de victimarios, de censores. La exigencia de que hablásemos de los problemas de la agricultura, o de la burocracia, o de cualquier asunto no resuelto, y no de tendencias ideológicas, paralizaba el debate. Pero la excusa es insostenible: ninguno de los problemas actuales que enfrenta el país podrá ser resuelto si perdemos la Revolución (1).</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Iniciaré estas reflexiones, que pretenden rescatar el debate extraviado, con una breve referencia al artículo que <em>Cuba Posible</em> –principal plataforma en la web del más sutil pensamiento restaurador– coloca como primera respuesta a la denuncia de su intención desmovilizadora, e iré abriendo el análisis a otros tópicos. El autor del texto, Lennier López, acepta y reivindica el término desde el propio título:<span style="color:#0000ff;"> <a href="https://cubaposible.com/la-centralidad-del-tablero-radical-democrata-socialista-e-ilustrada/" target="_blank" rel="nofollow noopener"><em>La centralidad del tablero es radical, demócrata, socialista e ilustrada</em></a>.</span> Para ello apela a dos o tres ideas muy simples, impracticadas e impracticables: hay que eliminar los “discursos polarizadores”, la “política de guerra”, porque según su aséptica comprensión, la política “es la administración efectiva del poder”, y no “una batalla desleal, sin reglas”, por eso propone sustituir el eje “izquierda-derecha” por “la centralidad del tablero (…) de una partida en desarrollo”. Todo esto, reconozcámoslo, dicho de forma elegante, desde una torre que llaman “laboratorio de ideas” –como se autodenomina esa Cuba que solo sería Posible si perdemos a Cuba–, construida, según declaración reciente de sus fundadores, para propiciar “una evolución gradual del actual modelo sociopolítico cubano”, mientras otros desde Washington, y desde algunas otras sedes alternas y subcapitalistas de América Latina, mueven en Caracas los hilos de la “política de guerra”, de la violencia, o alternan funciones en el reparto de <span style="color:#0000ff;"><a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2016/12/26/la-guerra-cultural-acaso-una-elucubracion-por-elier-ramierez-canedo/">zanahorias y garrotes </a></span>para Cuba (Obama <em>dixit</em>).</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Lennier insiste en la metáfora de la partida de ajedrez –empleada antes por el derechista Aznar, cuando era primer ministro de España y respondida por Fidel– para entender la política: “las piezas –dice el articulista citado– están dispersas ocupando columnas, diagonales y casillas en todos los sectores del tablero. La centralidad resulta, entonces, un intento de hacer política desde la transversalidad”. Viene al caso la respuesta de Fidel al político español: “hubo un caballerito que como en un tablero de ajedrez me dijo que si Cuba movía fichas, ellos movían fichas y yo le dije que el destino de un país no se juega en un tablero de ajedrez”. Lennier, desde luego, no pretende una discusión de pueblo, aunque la invoque y enumere deficiencias o carencias no estructurales, que cualquiera reconocería, para eludir los temas de fondo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Hay señales de olor en el texto que atraen al público entendido, capaz de “degustarlo”; actitudes correctísimas, que prestigian mucho: Lennier defiende, por supuesto, la Razón y adopta el discurso de la Ilustración, el de la burguesía en ascenso, en una suerte de utopía reaccionaria, aunque se declara, a la vez, moderno, postmoderno y postestructuralista. Pretende estar en el centro, ser antidogmático, pero asume todos los dogmas de la derecha. Hay que reconocer que fue creativo al utilizar el término Centralidad… ¡qué hallazgo! Como me comentaba alguien que no respeta esa portentosa imagen: es un gato en el centro del tejado de zinc caliente. Y en un quejido lastimero declara: “¡Qué desperdicio para una nación el dejar fuera de la participación política a varios segmentos de sí misma!” ¡Sí, qué desperdicio, digo yo, que haya clases y lucha de clases, naciones opresoras y naciones oprimidas, patriotas y vendepatrias! Lennier es tan socialista como Felipe González.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Porque en lo común no se trata de perspectivas o de opiniones diferentes, sino de intereses contrapuestos. Repito y preciso: intereses de clase. El conflicto histórico de los Estados Unidos con Cuba, el que hoy todavía nos separa, nada tiene que ver con una diferente comprensión de los derechos humanos. Batista, Trujillo, Somoza, Pinochet, fueron socios –en el sentido cubano del término– del imperialismo (no hablo únicamente de los gobernantes estadounidenses).<a href="http://www.cubadebate.cu/noticias/2017/05/20/donald-trump-es-recibido-con-pompa-en-arabia-saudita-y-firma-multimillonarios-acuerdos-militares/"> </a>Donald Trump acaba de regresar de Arabia Saudita, adora a los jeques sauditas –el nombre del país se deriva del apellido de la familia real–, y les venderá armas con componentes israelíes. No se confundan: no es el abrazo final de árabes y judíos, es el abrazo de árabes ricos, judíos ricos y estadounidenses ricos en contra de sus respectivos pueblos. En los 70 del siglo pasado, los hippies enfrentaron al sistema con audacia y candor: “hagamos el amor y no la guerra”, decían y recibían una paliza tras otra como respuesta, mientras los B52 partían con sus armas químicas –ahora son drones o misiles “inteligentes”, la muerte se administra por computadora–, sordos de ira, hacia Viet Nam. La guerra imperialista en Indochina terminó porque el pueblo vietnamita expulsó con las armas en la mano a los invasores y a sus mercenarios locales ¿Es cosa del pasado?</span></p>
<h3><span style="color:#000000;">¿Los frentes amplios de la izquierda son centristas?</span></h3>
<p><span style="color:#000000;">Todo pareciera conducir en el mundo al <span style="color:#0000ff;"><a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/centrismo/">centrismo:</a></span> los movimientos revolucionarios construyen frentes amplios que incorporan a una militancia no tradicional, históricamente desmovilizada y descreída, que exige el cumplimiento estricto de la democracia burguesa. Ello es saludable, es un paso de avance y una estocada de muerte, ya que sabemos que en tiempos de crisis el sistema ni quiere ni puede cumplir con unas reglas que fueron concebidas para reproducir el poder burgués, no para socavarlo. Sin embargo, el proceso debe servir para educar a las masas, y sobre todo, a los dirigentes; la democracia burguesa solo los llevará al gobierno si está rota, si alguno de sus conductos de oxigenación está obstruido por la crisis, y aún así, nunca al poder; entonces, ya en el gobierno, tendrán dos alternativas: o mantienen un perfil anodino, de infinitas dejaciones y concesiones, de espaldas al pueblo, lo que desilusionará a los electores en la próxima ronda (y no evitará la cruenta demonización mediática) o intentan tomar el poder, es decir, radicalizarse.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Si anuncian que van a por más, que quieren el poder, el tigre (que no es de papel) saltará al cuello, a morder la yugular; y si lo anuncian y no se mueven, la pierden. Si, en cambio, permanecen en los límites precisos de la democracia burguesa y a pesar de ello entorpecen los proyectos de enriquecimiento trasnacional –de los que la viceburguesía antinacional obtiene siempre alguna ganancia–, el ALCA por ejemplo, el sistema judicial encargado de proteger a los ricos intentará castigarlos de manera drástica. Para eso existe la “separación” de poderes, todos en manos de una minoritaria clase social. Escoja usted la variante más eficaz: golpes de estado judiciales (Honduras, Paraguay, Brasil), procesos y condenas a expresidentes “indisciplinados” que conservan el apoyo de las masas y pueden regresar al Gobierno –nunca tuvieron el poder– (Dilma y Lula en Brasil, Cristina Fernández en Argentina).</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Finalmente, si el frente amplio toma el poder, será declarado totalitario, antidemocrático, y populista (una palabra que despojan de sus significados históricos y concretos para reducirla a la acepción más grosera, la de demagogia). Y vaya paradoja, los restantes frentes que puedan existir en el mundo en lucha electoral, tendrán que moderar aún más el lenguaje, evitar hablar de los que consiguieron llegar, desmarcarse de ellos. Da igual, el sistema los acusará de ser sus cómplices o peor, sus seguidores: ahora por ejemplo está de moda espantar al electorado colonizado –y a los políticos “correctos”– con la amenaza de que la nueva izquierda quiere convertir el país en otra Venezuela, o en otra Cuba.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Así las cosas, mientras el sistema hace aguas en medio mundo, sus ideólogos intentan reciclarlo asfixiando revoluciones y retornándolas de vuelta al redil. Si le exigen a una Revolución en el poder que restaure la democracia burguesa (separación de poderes, pluripartidismo y medios de comunicación privados), porque esa democracia es importante (para que ellos puedan recuperar lo perdido, desde luego), y sitúan como ejemplo a quienes buscan el poder en países burgueses construyendo frentes amplios –a estos los acusan de ser como nosotros, a nosotros nos acusan de no ser como ellos–, ya sabemos lo que quieren.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Entiéndase esto: la única validación aceptable para el sistema de que hemos introducido correctamente esos instrumentos suyos, es que perdamos las elecciones, el gobierno y el poder. Venezuela es un ejemplo clásico: el respeto estricto a todos los códigos de esa democracia nunca obtuvo la certificación imperialista. Porque si esa “democracia” existe para impedir que la voluntad popular derribe el sistema de dominación, allí donde este ha sido derribado y en los siguientes cinco o diez años no ha logrado restaurarse –esto puede afirmarse de modo “científico”–, funciona mal.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En realidad queremos democracia, sí, eso son las Revoluciones, grandes saltos democráticos, y de lo que se trata es de echar a andar la nueva visión que tenemos de ella, no de restaurar sus viejos postulados. No estamos conformes con el nivel alcanzado en el ejercicio de esa nueva democracia, pero no porque queramos la otra, la que ya sabemos inservible: la comparación es y será con nuestros propios ideales. Porque, hay que recordarlo, en Cuba no pretendemos tomar el poder, ya lo tenemos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Es cierto que Fidel, como Martí en el siglo XIX, fue el artífice de la unidad de todas las fuerzas revolucionarias. Fidel salvó para la Revolución a seres humanos honestos, que eran revolucionarios o que se hicieron revolucionarios con los acontecimientos o que nunca fueron contrarrevolucionarios, pero no integró de manera ecléctica diferentes tendencias ideológicas, ni incluyó a una sola persona pagada desde los Estados Unidos o Europa. Blas Roca como presidente y Raúl Roa como vicepresidente de la primera Asamblea Nacional, conformaron un dúo simbólico: ambos pusieron su talento y su capacidad creadora al servicio de la más radical de las miradas posibles, la de Fidel, la del Partido, que bajo su liderazgo todos contribuyeron a construir. Fidel no hizo pactos, construyó un nuevo consenso, el que emanaba de la justicia social postergada y anhelada por el pueblo. Rechazó el Pacto de Miami, en momentos en que parecía más necesario que nunca, con argumentos diáfanos: “lo importante para la revolución –escribió Fidel–, no es la unidad en sí, sino las bases de dicha unidad, la forma en que se viabilice y las intenciones patrióticas que la animen”. No adoptó el camino socialista porque el gobierno estadounidense fuera hostil, esa es una afirmación reductora, aunque sin dudas aquel fue un factor catalizador. En septiembre de 1961 escribió:</span></p>
<blockquote><p><em><span style="color:#000000;">&#8220;La Revolución no se hizo socialista ese día [16 de abril]. Era socialista en su voluntad y en sus aspiraciones definidas, cuando el pueblo formuló la Declaración de La Habana. Se hizo definitivamente socialista en las realizaciones, en los hechos económicos-sociales cuando convirtió en propiedad colectiva de todo el pueblo los centrales azucareros, las grandes fábricas, los grandes comercios, las minas, los transportes, los bancos, etc.</span></em></p>
<p><em><span style="color:#000000;">&#8220;El germen socialista de la Revolución se encontraba ya en el Movimiento del Moncada cuyos propósitos, claramente expresados, inspiraron todas las primeras leyes de la Revolución.</span></em></p>
<p><em><span style="color:#000000;">&#8220;El 16 de abril se reafirmó y se llamó por su nombre, lo que orientaba ya hacia el ideal socialista desde el día mismo en que, frente a las aspilleras de la fortaleza militar de Santiago de Cuba o en sus celdas de tortura y muerte o frente a los pelotones de criminales –que defendían un poder caduco–, daban su vida casi un centenar de jóvenes que se proponían lograr un cambio total en la vida del país. Y dentro de un régimen social semicolonial y capitalista como aquel, no podía haber otro cambio revolucionario que el socialismo, una vez que se cumpliera la etapa de la liberación nacional.&#8221;</span></em></p></blockquote>
<p><span style="color:#000000;">En su última alocución pública, que a la postre fue su despedida, frente a los delegados al Congreso del Partido –abril de 2016–, Fidel reafirmó su credo comunista: “A todos nos llegará nuestro turno, pero quedarán las ideas de los comunistas cubanos”, dijo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">No me sorprende que <span style="color:#0000ff;"><a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2017/07/17/el-anticomunismo-como-bandera-por-javier-gomez-sanchez/">Arturo López Levy, uno de los asiduos ideólogos de <em>Cuba Posible</em></a></span>, en uno de los artículos más transparentes de la última semana, escribiera: “La pregunta central de este debate sobre opciones ideológicas no debe formularse en términos históricos, sino políticos [olvidemos la historia, pedía Obama]. No debe ser sobre lo que hubiese hecho Fidel Castro hoy (…) Cuba pertenece a las generaciones actuales de cubanos”. Este autor, que se declara socialdemócrata y sionista, coloca varias carnadas en su anzuelo, pero en un comentario al debate abierto en un blog, termina donde debe terminar: “El día en que se acabe el bloqueo/embargo, soy partidario de que se inicie un proceso hacia la instauración de una democracia multipartidista en Cuba, con libertades de prensa, asociación, y todas las otras recogidas en la Declaración Universal de Derechos Humanos, tal como se entienden por los comités que han estado a cargo de manejar su interpretación”. El título del artículo, sin embargo –que manipula una frase de Martí, el más radical de los cubanos– revela ya su sentido: <a href="https://cubaposible.com/la-moderacion-probada-del-espiritu-cuba/" target="_blank" rel="nofollow noopener"><em>La moderación probada del espíritu de Cuba</em></a>. Volveremos a él.</span></p>
<h3><span style="color:#000000;">¿Lo mejor de uno y otro sistema?</span></h3>
<p><span style="color:#000000;">¿Por qué ha causado tanto escozor mi afirmación de que no es posible integrar “lo mejor” del capitalismo y lo “mejor” del socialismo? Tal manera de concebir la coexistencia (nada pacífica en términos sociales) de elementos de uno y otro sistema, algo que es inevitable, parece establecerlo como fin y no como punto de partida. Hablo desde la perspectiva de un revolucionario (que defiende los intereses de los desposeídos), que es diferente a la de un reformista (que le teme a las masas aunque las invoque mientras procura resguardar sus intereses). La prensa trasnacional hegemónica, al mencionar los cambios que el pueblo cubano decidió introducir, utiliza el vocablo “tránsito” –reiterado por Veiga, uno de los fundadores de <em>Cuba Posible</em>– como si fuese el inicio de un proceso de restauración capitalista.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La promoción de cambios no es <em>per se</em> revolucionaria; tampoco es reaccionaria o conservadora la intención de conservar algo. Todo depende de lo que se quiera cambiar y de lo que se pretenda conservar. En ambos casos, el punto determinante está en las necesidades de los más humildes (“con los pobres de la Tierra quiero yo mi suerte echar”, escribía Martí), solo en relación a ellos se es o no se es revolucionario. La condición del revolucionario no se mide ni por los métodos que se utilizan, ni por la intención de cambios; puede sintetizarse en dos cualidades: va a la raíz de los problemas (es radical) y siente como agravio personal la injusticia, donde quiera que se cometa. Pero aviso a los académicos burgueses (sordos, ciegos y mudos para la verdad): en el siglo XX lo que fracasó, definitivamente, fue el capitalismo. Y los que aman las estadísticas deberían saberlo: el un por ciento de la población mundial tiene tanto dinero como el otro 99 por ciento (datos de la ONG Oxfam divulgados por la BBC). Según RTVE, nada sospechosa de infidencia, el un por ciento de los españoles acumula tanta riqueza como el otro 88 por ciento, lo que significa decir que 466 mil personas poseen tanto como 37,3 millones de conciudadanos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Algunos autores que desde una supuesta moderación abrazan la idea de “fundir” los dos sistemas, es decir, retornar al capitalismo, aseguran con cinismo que se preservarían las conquistas sociales y la soberanía nacional, aunque saben –claro que lo saben, y los que no, amigos, son unos ignorantes– que a la larga se perderían ambas, por eso exigen que se “profundicen” los cambios. Sabemos el sentido que tiene para ellos el verbo profundizar. Por eso en la entrevista que me hizo Cubadebate insistí en la necesidad de desentrañar la direccionalidad discursiva de cada discurso, no a partir de la posición que cada cual se atribuye, sino a partir de una pregunta simple, que Lenin usó con efectividad: ¿a quién sirve? La palabra cambio implica para los revolucionarios cubanos que se  perfeccione el socialismo; para los contrarrevolucionarios, que se desarticule, que evolucione hacia su contrario. Esta no es una discusión teórica ajena a los intereses del pueblo: todas las dificultades, insuficiencias, errores, que hoy padecemos, tendrán solución o no, en la medida en que triunfe o fracase el socialismo cubano. Por eso, sin subestimar las contradicciones (antagónicas) que los elementos de capitalismo y de socialismo generan en Cuba, como en cualquier otro lugar, las preguntas claves son estas: ¿a cuál de los dos sistemas se subordinan?, ¿a cuál sirven?, ¿hacia dónde nos proponemos ir?</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La Conceptualización del Modelo, discutida y aprobada por decenas de miles de cubanos en reuniones auténticamente democráticas, que recogían y clasificaban cada criterio, y en la Asamblea Nacional, con las enmiendas derivadas de esos debates, dice en su primer capítulo:</span></p>
<blockquote><p><em><span style="color:#000000;">&#8220;[Este documento] (…) sirve de guía para avanzar hacia la materialización plena de la Visión de la Nación: independiente, soberana, socialista, democrática, próspera y sostenible, mediante el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social a largo plazo, y otras acciones.</span></em></p>
<p><em><span style="color:#000000;">&#8220;Los objetivos estratégicos de la actualización del Modelo son: garantizar la irreversibilidad y continuidad de nuestro socialismo afianzando los principios que lo sustentan, el desarrollo económico y la elevación del nivel y calidad de vida con equidad. Todo ello, conjugado con la necesaria formación de los valores éticos y políticos, en contraposición al egoísmo, el individualismo y el consumismo enajenante y depredador.&#8221;</span></em></p></blockquote>
<p><span style="color:#000000;">Desde luego, la interacción y lucha de elementos capitalistas y socialistas en el mundo en el que vivimos es una realidad de múltiples aristas. De una parte, el capitalismo, en su guerra por la sobrevivencia, ha incorporado ciertos mecanismos y visiones socialistas de carácter colateral: las luchas sindicales, de género,  las victorias anticolonialistas, las revoluciones del siglo XX, la existencia de experiencias, fallidas o no, de construcción socialista, han introducido elementos de justicia social, sobre todo en los países más ricos. No cometamos el error de atribuirle al capitalismo –en su versión de Bienestar Social, en países que fueron usufructuarios del sistema colonial y neocolonial, tuviesen colonias o no, y de la injusta división internacional del trabajo, o simplemente, a sus conquistas laborales–, los huevos de la nueva sociedad (uso de manera libre una imagen de Lenin), engendrados por la resistencia al capitalismo. El capitalismo, como sistema, es el mismo en todos los países ¿Por qué tomamos de ejemplo a los países nórdicos y no a los del Sur, que comparten nuestra historia de expoliaciones, y son, además, la mayoría? ¿Por qué el capitalismo en Cuba –si solo se tratara de copiar un sistema– nos llevaría a ser como Suecia, Suiza o Reino Unido y no como Honduras o Haití? Pero en Suecia, dicho sea también, hay elementos del nuevo orden socio-económico por el que luchamos, que niegan en alguna pequeña medida, el que allí existe.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Es decir, la superación del capitalismo ocurre por diferentes vías, de manera simultánea. Cuando los países latinoamericanos, por ejemplo, adoptan una posición común que se opone a la injerencia imperialista o rescatan la soberanía nacional –que solo puede ser defendida como valor regional–, más allá de sus razones puntuales, están golpeando al sistema. Si un sector de la burguesía argentina o de la brasileña decide reivindicar sus intereses y enfrentar la hegemonía económica y política del imperialismo, el golpe no es bilateral, es sistémico. Todo golpe al imperialismo es un golpe al capitalismo. Los sectores más radicales de esos países en ocasiones no perciben que ese gobierno burgués, a pesar de sí mismo, es un aliado de “lo nuevo que nace”. El imperialismo, por el contrario, sí lo percibe, y le declara la guerra.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por otra parte, la cultura socialista (anticapitalista) existe como contracultura aún en los países donde hay gobiernos revolucionarios, e incluso en aquellos donde las transformaciones han sido más radicales, porque la cultura del capitalismo (hablo de sus modos de vida, de sus conceptos de éxito y de felicidad) es hegemónica. La base material que sustenta a la nueva cultura es aún débil, de resistencia, tiene un alcance limitado. Un partidario e incluso un protagonista de la revolución, puede ser también un adicto acrítico a los r<em>ealitys shows</em> de Miami o un reproductor de la cultura del tener, es decir, del capitalismo; puede trabajar durante toda la semana por la consolidación del Gobierno revolucionario, y reproducir en su vida privada, en sus sueños más íntimos, los valores del sistema que combate.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Como el triunfo en el capitalismo se asocia indefectiblemente al dinero, sin importar su origen, y el esfuerzo personal en el trabajo no suele conducir al éxito prometido, el sistema abre pequeñas válvulas de entrada, ajenas al aporte social del individuo: la herencia, el juego en todas sus modalidades, el matrimonio de conveniencia, lo mismo para la mujer que para el hombre, el robo de cuello blanco o de pistola en mano (siempre que el autor logre evadir la justicia). El mercado del deporte se convierte para los pobres en un camino a transitar. Ningún otro relato clásico expresa la esencia de este postulado como el de <em>Cenicienta</em>: un cuento recreado y actualizado de todas las maneras posibles. La corrupción es un subproducto del capitalismo. Si el origen del dinero no es importante, y su posesión establece el rango de éxito o fracaso social del individuo, las vías fraudulentas son un recurso tolerado. Decir que el socialismo genera también burocratismo o corrupción, significa reconocer que hay bolsones de capitalismo en su seno.</span></p>
<h3><span style="color:#000000;">¿Qué supone la normalización de relaciones con los Estados Unidos?</span></h3>
<p><span style="color:#000000;">Se ha dicho que quienes nos oponemos a las máscaras de centro, conformamos un grupo duro opuesto a la normalización de relaciones entre los Estados Unidos y Cuba. Nada más ajeno a la realidad. Es una idea que reproduce el esquema que otorga una falsa paridad a los supuestos extremos de La Florida y La Habana: si bien el extremo floridano pudiera asociarse al terrorismo y a la politiquería anticubana, es decir, al lacayismo proimperialista ¿a qué se asocia el de La Habana?, ¿a la defensa de la Patria socialista? Ningún revolucionario cubano viajó en lanchas rápidas para ametrallar poblados floridanos, ni colocó o pagó para que colocasen bombas en industrias o centros recreativos de Miami. Ni siquiera quemó banderas estadounidenses. Pero existe un tercer elemento, que es decisivo: el imperialismo de ese país. Un blog contrarrevolucionario ya de capa caída, publicó hace algunos años un artículo esclarecedor de un tal Castillón:</span></p>
<blockquote><p><em><span style="color:#000000;">&#8220;Pocos luchan mejor por sus países de adopción que los inmigrantes. La historia norteamericana está llena de ejemplos […] Posada Carriles ha sido soldado estadounidense en tiempo de guerra y eso le da derecho a estar en Estados Unidos. Porque Posada, a pesar de haber luchado en un campo de batalla diferente, no es tan distinto de todos esos otros soldados. Porque aunque nos hayamos olvidado de ella y la hayamos relegado a ese cajón en que se guardan los recuerdos molestos, la Guerra Fría fue una guerra real. Una guerra en la que participaron numerosos exiliados en contra de los estados que dirigían sus naciones.&#8221;</span></em></p></blockquote>
<p><span style="color:#000000;">Es aquí donde aparecen las reminiscencias autonomistas y anexionistas. Ambos proyectos decimonónicos, que no conciben el desarrollo nacional sin la presencia dominadora de una potencia extranjera, empalman con el reformismo contemporáneo, gústele o no a López Levy. Evidentemente, no existe concordancia entre el extremismo lacayo y la defensa radical de la soberanía nacional. Permítaseme que me cite brevemente: “¿Qué significa ser extremista? –decía en el artículo<span style="color:#0000ff;"> <a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2016/05/13/la-patria-posible-por-enrique-ubieta/" target="_blank" rel="nofollow noopener"><em>La Patria posible</em></a></span>–, ¿cuáles son los extremos del debate nacional? Para los revolucionarios cubanos, el extremista es quien adopta de manera irreflexiva consignas y frases hechas, cuyo fondo conceptual ignora o no comprende, y es incapaz por tanto de discernir qué es esencial y qué no lo es. El extremismo conduce al dogmatismo y a la doble moral. (…) Pero nada tiene que ver con la visión radical –que va a las raíces–, y a la postura revolucionaria frente a la realidad”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Los revolucionarios cubanos (no pertenezco a ningún grupo) abogamos por unas relaciones “normales” entre vecinos civilizados; no obstante, lo que me parece más peligroso de esa suposición que se nos imputa es que revela lo que algunas personas entienden por normalización. Ya se sabe que el restablecimiento de relaciones diplomáticas es el primer paso, y que la normalización, tal como la proyecta Cuba, implica la derogación absoluta del bloqueo económico, comercial y financiero, la devolución de la Base Naval de Guantánamo y el cese de las actividades subversivas en el país. Sin embargo, López Levy es osado y –no puedo evitar la palabra– cínico, al escribir:</span></p>
<blockquote><p><em><span style="color:#000000;">&#8220;No caben dudas de que como priorizamos los intereses de desarrollo económico y bienestar del pueblo cubano, así como el alejamiento de un conflicto militar con Estados Unidos que puede ser devastador para Cuba, los “centristas” tenemos visiones distintas a las de Iroel Sánchez y Enrique Ubieta sobre las relaciones a buscar con Estados Unidos. Una política de distensión, incluso de acciones persuasivas de corte hegemónico, es preferible a la estrategia de coacción imperial por sanciones y financiamiento directo de opositores. (…) Este ambiente distendido permite, también, avanzar en reformas dirigidas a una economía de mercado y a una sociedad más plural en lo político, con afinidades a posiciones como las nuestras, pues Cuba tendría una interacción mayor con un mundo más favorable a ese rumbo.&#8221;</span></em></p></blockquote>
<p><span style="color:#000000;">De esa manera, casi al finalizar su artículo, el socialdemócrata López Levy declara abiertamente su respaldo al proyecto obamista de eliminar el bloqueo por ineficaz –en términos políticos– y no por inmoral y criminal, y sustituirlo por otra política igualmente injerencista, pero menos confrontativa, que reinstaure en Cuba el capitalismo (y la subordinación a Washington). Aceptamos el reto –creemos que este pequeño David puede batir a Goliat en el terreno de las ideas–, a pesar de que el articulista sabe, más por viejo que por diablo, que se trata de una guerra de baja intensidad, con financiamiento a proyectos subversivos de corte no confrontacional como <em>Cuba Posible</em>. Pero igual, cobren o no, el que intente retornar a Cuba a un pasado de capitalismo semicolonial, es mi enemigo. No creo en los centrismos; nadie, ni ellos mismos, creen que sea posible “estar en el medio”.</span></p>
<h3><span style="color:#000000;">Nota</span></h3>
<blockquote><p><span style="color:#000000;">(1)  El debate en las redes sociales se aleja del debate. Es la fiesta de los asombros, cuando aparece, esta vez sí, un grupo. El “sabio” Pedro Monreal casi escribe un tratado para reivindicar la importancia de las estadísticas –Julio Carranza, antes o después que él, insiste en ello–, a partir de una lectura primitiva y/o tendenciosa de mi entrevista. Se quedan en los marcos de la puerta, sin entrar. Un tal Domingo Amuchástegui me endilga todas las culpas y desvíos del espíritu revolucionario, ocurridos desde mis tres años de vida y aún antes. En cambio, algunos de los protagonistas de esos desvíos, censores y adoradores de manuales, escriben largas peroratas sobre la flexibilidad del pensamiento y la dialéctica. Haroldo Dilla, expulsado de la politiquería dominicana por su desmedido oportunismo, propone que se me expulse del debate político de la Revolución cubana.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">(<a href="http://www.cubadebate.cu/opinion/2017/07/18/las-falacias-en-su-centro/#.WW5AiYh97IU"><span style="color:#0000ff;"><em><strong>Cubadebate</strong></em></span></a>)</span></p></blockquote>
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		<title>¿Quiénes y cómo crearon el consenso del que habla Ubieta?</title>
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		<pubDate>Sun, 14 May 2017 15:21:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Un debate imprescindible que ojalá llegue a nuestros medios de comunicación audiovisuales.  <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=59003">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-590040" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2016/03/pelota.jpg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">Hace tres años escribi <span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2014/07/15/a-mi-no-me-gusta-el-futbol-pero/">un artículo en que elogiaba el programa de TeleSUR <em>De Zurda</em></a></span> difundido durante el mundial de fútbol de 2014. Decía allí<em>: </em></span><span id="more-59003"></span></p>
<p style="padding-left:30px;"><span style="color:#000000;"><em>&#8220;Las coberturas deportivas son la mayoría de las ocasiones un pretexto para enajenar a las audiencias de las realidades del planeta. Sin embargo, De Zurda demostró que no necesariamente tiene que ser así, sin dejar de ser alegre y entretenido. Desde el texto de la canción tema y las imágenes de su correspondiente video clip hasta los rostros de los enfavelados en Rocinha, los vendedores ambulantes, los graffitis en las calles de Brasil<strong>,</strong> o los jóvenes villeros argentinos alojados solidariamente en lugares humildes en Río o Sao Paulo, el espacio de Diego y Víctor Hugo se adentró en los escenarios  que otros suelen ignorar.</em></span></p>
<p style="padding-left:30px;"><span style="color:#000000;"><em>&#8220;En contraste con las blanqueadas minorías que pueden pagar la entrada a los estadios, vimos expresarse en De Zurda un Brasil mestizo muchas veces sumergido en la pobreza, a pesar de las transformaciones impulsadas bajo los gobiernos del Partido de los Trabajadores. En el otro extremo, sufrimos en la revista Buenos Días -que como toda la televisión cubana sí tuvo acceso a la señal de video del mundial- la burla racista de un comentarista deportivo contra uno de los técnicos del estudio. No fue la única paradoja. Si nuestros comentaristas elogiaron las ventajas de jugar en planteles pertenecientes a las ligas europeas, Maradona testimonió las desventajas de armar un equipo con jugadores que tienen que cruzar el Atlántico para entrenar junto a sus compatriotas frente a aquellos que sólo deben viajar una o dos horas en trenes de alta velocidad en Europa para estar a la orden de su Director Técnico.</em></span></p>
<p style="padding-left:30px;">(&#8230;)</p>
<p style="padding-left:30px;"><span style="color:#000000;"><em>&#8220;Sin esconder su vocación política, De Zurda logró una alta audiencia entre los jóvenes cubanos. Lo he comprobado en mis hijos y sus amigos. Deben haber infartado quienes dicen que los jóvenes no quieren oír hablar de política y los vieron criticar una ¿entrevista? a Leo Messi en la televisión cubana demasiado parecida a la que le haría la revista Hola, para luego contemplar al mismo Messi en De Zurda solidarizándose con las Abuelas de la Plaza de Mayo, o al equipo argentino pidiendo devuelvan a su país las Islas Malvinas, algo por lo que -según se informó- la FIFA les ha abierto un proceso disciplinario. A propósito, me pregunto si los que dicen que estos futbolistas son iguales a los cubanos que juegan en las Grandes ligas del beisbol estadounidense, le pedirán a aquellos que exijan la devolución del territorio ilegalmente ocupado en Guantánamo, una causa que no nació con la Revolución de 1959 y que serviría para demostrar que en Estados Unidos se puede ser millonario y libre, o al menos patriota, en el tema cubano.</em></span></p>
<p style="padding-left:30px;"><span style="color:#000000;"><em>&#8220;Otra cosa que marcó De Zurda fue la sistemática denuncia de las arbitrariedades, la corrupción y el comercialismo extremo de la FIFA, que en su afán de obtener dinero no vaciló en vestir a los niños que acompañaron a los jugadores a los terrenos de fútbol del mundial como la mascota de Mc Donalds. Ante ello, algunos se quejaron: “¡qué politizado es De Zurda!“, como si callar lo que hace la FIFA no fuera otra manera de hacer política. Si se habla con el punto de vista de los pobres es politización, si prevalece el de los ricos no hay que molestarse porque ese debe ser el orden natural de las cosas.&#8221;</em></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Lo traigo a colación porque Enrique Ubieta ha publicado en <em>Granma </em>un texto titulado &#8220;<span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="http://www.granma.cu/opinion/2017-05-11/elogio-del-pelotero-cubano-11-05-2017-20-05-48?page=2">Elogio del pelotero cubano</a></span>&#8221; que comienza diciendo: </span></p>
<div class="story-body-text story-content">
<p style="padding-left:30px;"><span style="color:#000000;"><em>&#8220;Sé que estas palabras se moverán a contracorriente, que el consenso que existe no respalda mi fe. Pero los consensos no son verdades, se construyen. A veces, expresan realidades; a veces, las producen. Un lento y arduo proceso de construcción ha convencido a muchos de la superioridad del profesionalismo (que no es igual a profesionalidad) en el deporte, sobre el ya casi extinto ideal del amateurismo. Y ese convencimiento –sobre el que pesan mitos, argumentos y deserciones bien remuneradas: toda una estrategia de imposición persuasiva–, ha disminuido nuestra autoestima en el deporte nacional.&#8221;</em></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Y me hace preguntarme qué peso han tenido en ese consenso las prácticas de los medios de comunicación cubanos y si es cierto lo que dice uno de los lectores que comenta el texto de Ubieta en <em>Granma</em>: </span></p>
<p style="padding-left:30px;"><span style="color:#000000;"><em>&#8220;Muy por el contrario compañero Ubieta, el consenso que existe no solo respalda, sino que comparte plenamente su opinión, solo que desgraciadamente no tenemos tribuna donde se nos oiga, atienda o de respuesta. Los intentos de mesas redondas, han sido con intenciones de “debate” pero no con el público, sino entre “entendidos”, “comunicación en una sola dirección”, de allá pa´ca, donde en el mejor de los casos se oyó “tienen razón en sus planteamientos”, pero…se hace como ellos “los entendidos”, los facultados (mas bien potentados), dictaminan.&#8221;</em></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por solo poner un ejemplo, me pregunto si al comentar en nuestra televisión la objeción de la liga de béisbol de Puerto Rico porque, a diferencia de sus similares del Caribe, las Grandes Ligas del bésisbol norteamericano no le autorizaron a contratar peloteros de Cuba y ello se justifica con que la  isla vecina es &#8220;Estado Libre Asociado&#8221;, asumiendo un término aparentemente neutro pero destinado a ocultar un status colonial que hasta la ONU reconoce, ¿se está  haciendo política, o deporte?</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En todo caso, publico íntegramente el texto de Enrique Ubieta en contribución a ese debate imprescindible que ojalá llegue a nuestros medios de comunicación audiovisuales. </span></p>
<h3 class="g-story-heading"><strong>Elogio del pelotero cubano. Por Enrique Ubieta</strong></h3>
<p><span style="color:#000000;">Sé que estas palabras se moverán a contracorriente, que el consenso que existe no respalda mi fe. Pero los consensos no son verdades, se construyen. A veces, expresan realidades; a veces, las producen. Un lento y arduo proceso de construcción ha convencido a muchos de la superioridad del profesionalismo (que no es igual a profesionalidad) en el deporte, sobre el ya casi extinto ideal del amateurismo. Y ese convencimiento –sobre el que pesan mitos, argumentos y deserciones bien remuneradas: toda una estrategia de imposición persuasiva–, ha disminuido nuestra autoestima en el deporte nacional. El más reciente Clásico Mundial –no por la ubicación conseguida en él, sino por las sucesivas derrotas que sufrió nuestro equipo en la segunda etapa, la última por nocaut– ha sido, para decirlo en términos beisboleros, el puntillazo. Algunos han dicho, supongo que sin alegría, «al fin podemos apreciar el nivel real del béisbol cubano».</span></p>
<p><span style="color:#000000;">No estoy de acuerdo con esa frase. Mi posición no pretende que se ignoren deficiencias y carencias actuales –organizativas, técnicas, incluso conceptuales– que sin duda afectan a nuestro deporte nacional, desde sus bases hasta el nivel superior. Durante décadas sostuvimos una Serie Nacional de alta calidad, a pesar de que el número de equipos y peloteros involucrados no se correspondía con la cantidad de habitantes en el país; en realidad, tampoco se «corresponde» la cantidad de médicos, de científicos o de bailarines clásicos, para solo citar tres ejemplos, pero de eso se trata cuando se habla de Revolución. Ello no significa que hoy, ante circunstancias nuevas, no podamos reestructurar la Serie y disminuir la cantidad de equipos contendientes ­–aunque esa no es la solución real–, para mantener la calidad.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Pero sobre estos y muchos otros temas, ya se ha escrito.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Quiero exponer mis criterios personales sobre aquellos tópicos que sobrepasan lo estrictamente deportivo, y que sin embargo lo condicionan. Porque la derrota transitoria del sistema deportivo socialista –que el atleta de alto rendimiento sea un profesional no significa que aceptemos gustosamente las reglas del profesionalismo; el socialismo no puede prescindir del mercado, pero se opone por esencia al mercantilismo en el arte y en el deporte–, es una de las consecuencias naturales de la derrota transitoria del ideal socialista. Dejaron de existir los escenarios internacionales de prestigio para el deporte amateur, y la guerra en torno al deporte cubano, y al béisbol –que es parte de la identidad nacional, de la autoestima que la Revolución sembró en el pueblo–, se intensifica.</span><br />
<span style="color:#000000;"> </span><br />
<span style="color:#000000;">2</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La desaparición del llamado «sistema socialista» tuvo un efecto económico devastador en el país, y sin dudas, también, en el deporte cubano. Sin embargo, ninguno de los tres primeros Clásicos logró demostrar la inferioridad del béisbol nacional. Recuerdo que en días previos al I Clásico, los medios contrarrevolucionarios auguraban la más rotunda derrota de Cuba y la politizaban. En una publicación en Internet que supuestamente abogaba por el reencuentro entre cubanos, se afirmaba:</span></p>
<p><span style="color:#000000;">«El Clásico Mundial de Béisbol (CMB) dará la posibilidad, de una vez y por todas, de comprobar cuál es el nivel real del béisbol cubano. […] Alejada del mejor béisbol del mundo por casi cinco décadas, Cuba competirá con una presión adicional. El equipo de la Isla no puede darse el lujo de una derrota aparatosa, pues se derrumbaría toda la propaganda montada durante tantos años. El béisbol ha sido el principal baluarte de una política propagandística dirigida a demostrar la superioridad del sistema deportivo cubano […].»</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Algún comentarista llegó a decir que si Cuba no llegaba a la discusión de la medalla de oro, se evidenciaría «el fracaso del sistema deportivo revolucionario». Era tal el deseo de que el equipo cubano naufragara, que ese mismo medio, en un editorial de la redacción, estalló de alegría cuando caímos en el primer juego frente a Puerto Rico –con marcador similar a la reciente derrota frente a Holanda, por cierto–, y se apresuró en la organización del entierro:</span></p>
<p><span style="color:#000000;">«El marcador, 12 x 2, refleja la derrota más abultada del equipo cubano desde que el régimen de Fidel Castro decidiera darle la espalda al mundo profesional del béisbol. (…) Fuera de la burbuja propagandística del castrismo, el equipo nacional se vio desamparado y sin respuesta ante una novena que le arrolló en todos los ámbitos del juego. Tras más de cuatro décadas de politización de la vida cubana en general, y en especial del deporte y del béisbol, se hace muy difícil para los aficionados obviar tras el partido un enfoque desde esta perspectiva. Y lo que acaba de pasar, impensable en un año como 1959, dice mucho de la situación actual del país».</span></p>
<p><span style="color:#000000;">¿Quién politiza qué? El mercado politiza todo lo que toca, a favor del capitalismo por supuesto. La verdadera despolitización del deporte es su no mercantilización. No se trata de una discusión técnica o de preferencias organizativas; la sola posibilidad de que un país pobre, con políticas masivas y gratuitas de atención al deporte y a la educación física pueda producir peloteros del nivel de aquellos que devengan millones en un negocio extraordinariamente lucrativo, es inadmisible para los que ostentan el poder global. Una periodista de origen cubano escribía el 27 de marzo del 2006 en El Nuevo Herald, al finalizar el I Clásico:</span></p>
<p><span style="color:#000000;">«Aunque puse cara de póker durante las dos semanas que duró el torneo, hacia el final, en vísperas del juego definitivo entre Japón y Cuba, me hicieron la pregunta inevitable: ¿quién quieres que gane? Y les contesté la respuesta, para mí, inevitable: en todos y cada uno de los partidos he deseado fervientemente que Cuba perdiera».</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Sin embargo, cuando se obtuvo el subcampeonato frente a Japón, ningún medio, ni siquiera los nuestros –hay que confesar que, acostumbrados a ganar, nos sentimos insatisfechos con ese segundo lugar– invirtió los términos de la apuesta y exclamó: ¡Cuba ha demostrado tener un sistema deportivo superior! Ninguno de los tres primeros Clásicos, por otra parte, reivindicó la real calidad del equipo estadounidense, pero la prensa de aquel país no habló de crisis (no tenía por qué) en el béisbol de los Estados Unidos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Durante el II Clásico, los vaticinios de la contra fueron más cautelosos. Entonces empezó el largo recuento de las glorias deportivas que tuvo Cuba antes de 1959, para fijar la idea de que los triunfos en la pelota nada debían a la Revolución. Es algo que se repite, el deseo genuino por rescatar la historia acaba siendo manipulado: hubo cine antes de 1959, pero la Revolución unió arte e industria y desarrolló lo impensable, un cine nacional; hubo una Alicia Alonso antes de 1959, pero la Escuela Cubana de Ballet es hija de la Revolución; hubo médicos brillantes en las primeras décadas del siglo XX, pero nunca antes el país alcanzó cifras tan bajas de mortalidad infantil ni soñó con tener el más alto índice de médicos por habitante del planeta, entre otros ejemplos. Quiero citar las palabras de un reconocido estudioso del béisbol cubano, el estadounidense Peter C. Bjarkman, coautor de los libros Smoke: the romance and lore of cuban baseball (1999) y A History of Cuban Baseball, 1864-2007 (2da. edición, 2014), en una entrevista concedida al bloguero Reynaldo Cruz:</span></p>
<p><span style="color:#000000;">«La Era Dorada del Béisbol [en Cuba] está en las últimas décadas y no con la limitada liga invernal profesional de La Habana en la primera mitad del siglo XX. ¿Por qué? (…) Uno no podía imaginar a las principales estrellas cubanas en los años 50 compitiendo contra los mejores de las Grandes Ligas como lo hicieron Cepeda, Paret y compañía en el primer Clásico en el 2006. Incluso con las trabas políticas, Cuba envió más nuevos jugadores a las Grandes Ligas (nueve) este año [2014] que en cualquier temporada precedente en la historia. Los peloteros cubanos (y por tanto el béisbol cubano como un todo) son mucho, mucho mejores en las dos últimas décadas que antes de 1960. También la Cuba posrevolucionaria tiene ahora una liga verdaderamente a escala nacional, mientras el béisbol profesional en la Isla antes de Fidel estaba mayormente restringido a solo cuatro equipos en la ciudad de La Habana (y más de la mitad de los jugadores en esa vieja liga invernal eran realmente norteamericanos y no cubanos de nacimiento)».</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Es curioso que Bjarkman sostenga su polémico criterio –llega a decir: «Creo que los jugadores en Cuba durante los últimos diez años son los mejores»– sobre la base del exitoso comportamiento de los peloteros cubanos contra sus similares de Grandes Ligas, en sus encuentros correspondientes al Clásico y en sus inserciones posteriores en ese circuito profesional, ya que ese es el patrón de medida impuesto, y subestime a las figuras de las décadas del 70, 80 y 90.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Lo cierto es que más allá de hasta dónde avanzaron los equipos nacionales en los primeros tres Clásicos –en cada uno de ellos, la escuadra nacional era «evaluada» como inferior a sus rivales de la Gran Carpa e incluso, de otras ligas profesionales, aunque se le exigía el triunfo inobjetable, lo que creaba en sus integrantes un estado sicológico adverso que se unía al acoso político y de los cazatalentos–, la presencia cubana dejó una huella positiva. De hecho, muchos de los integrantes del equipo nacional que desertaron y se incorporaron al circuito de Grandes Ligas, brillaron también en sus filas –y hubo quienes no desertaron (los Lazo, Cepeda, Vera, Despaigne, etc.) y eran superiores a muchos de los que tuvieron éxito en aquella «otra pelota»–, lo que desmiente la aseveración de que no eran peloteros de ese nivel.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Previo al IV Clásico, un sitio anticubano, sabedor de que la mayoría de nuestros representantes en las primeras ediciones ya jugaban en otros países, difundió algunas estadísticas sorprendentes: el bateador de mejores números y el pitcher de mejor desempeño en la historia de esos eventos, pertenecían al vilipendiado equipo Cuba. Del primero, Frederich Cepeda –que prefirió vivir y jugar en Cuba–, decía: «entre los 541 bateadores que se han parado en el plato desde el 2006, lidera categorías tan importantes como las de carreras anotadas (17), hits (31), extra bases (15), dobles (8), jonrones (6) y empujadas (23)», y añadía: «En las primeras tres ediciones, Cuba ha dejado los mejores dividendos en promedio (único equipo que compila para 310, con 30 jonrones y 69 extra bases)».</span></p>
<p><span style="color:#000000;"> 3</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Un artículo publicado el 19 de octubre del 2016 en El Nuevo Herald era titulado con cínica satisfacción: El béisbol se hunde en Cuba, pero sus peloteros brillan en las Grandes Ligas. Es poco serio discutir sobre la real o supuesta merma de calidad en las Series Nacionales y en los equipos cubanos, si no mencionamos el continuado desangramiento que producen las deserciones (el robo) de peloteros consagrados y de talentos en desarrollo. Tampoco es posible ignorar las consecuencias de la debacle económica de los años noventa. La pregunta es: ¿funcionaba o no el sistema deportivo revolucionario?, ¿producía o no peloteros y equipos de primer nivel mundial?, ¿era o no una inobjetable conquista el quinto lugar que alcanzamos en las Olimpiadas de Barcelona? La respuestas a estas preguntas son vitales, porque la intención de nuestros adversarios históricos es pasarle la factura al socialismo del «estado actual» del deporte cubano. Con los peloteros que abandonaron el país y hoy son estrellas en diferentes organizaciones del béisbol profesional –me refiero a los formados por el sistema cubano, algunos de ellos, exmiembros de nuestro equipo nacional, por mucho que quiera atribuírsele a los compradores el haber limado posibles deficiencias– podrían confeccionarse varios equipos de nivel mundial.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Lo que nadie dice es que el bloqueo estadounidense obliga a los peloteros cubanos que se insertan en Grandes Ligas a vivir fuera de la Isla, y los estimula a hacerse pasar por opositores al sistema (aunque no todos acepten ese papel).</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Tampoco suele mencionarse un elemento moral que atañe a quienes deciden, incluso en esas condiciones, abandonar el país y el equipo nacional –en la sociedad que queremos construir, el mercado tiene que ser confrontado por la moral–: esos peloteros aceptan la oferta de un sistema que intenta desangrar a su Patria, porque quieren alcanzar una gloria personal, material o deportiva, que no puede esperar –el tiempo deportivo es corto– a un contrato digno. El monto del dinero recibido no los dispensa de la indignidad.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Mi punto es este: aún cuando ese dinero que la MLB desembolsa –haciéndose cómplice de la trata de personas– tenga en parte motivaciones políticas, también pone de manifiesto la calidad de los peloteros cubanos. Los estadounidenses saben unir política (o más certeramente, guerra) y negocios. Calidad que se extiende a los cubanos que ahora integran equipos españoles, mexicanos, boricuas, venezolanos y asiáticos, exjugadores de series nacionales que nunca clasificaron o sí, para el equipo del país. Entonces, ¿cómo es que, a pesar de esa continua sangría, el equipo Cuba –sin un solo pelotero no nacido en su territorio, sin uno solo proveniente de las Grandes Ligas, sin un solo integrante formado en otra escuela que no sea la propia– logra recomponerse año tras año? Más aún, ¿por qué se habla de crisis de la pelota cubana, si cada año la escuela nacional aporta, de la peor manera, nuevas estrellas o prospectos a la Gran Carpa? ¿Por qué no se habla de crisis en la pelota caribeña, si sus series nacionales son cada vez más breves y con menos equipos, y en ella son indispensables los talentos extranjeros?</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Hay que cambiar dinámicas en el béisbol nacional, empezar otra vez, cuesta arriba, con los más noveles, con los que no nos abandonaron –la guerra en torno a los símbolos nacionales, incluye a la pelota–, pero para eso todos tenemos que cambiar, incluso nosotros, los aficionados. Si perdemos la autoestima como afición, si dejamos de creer en los que salen al terreno a entregarnos lo mejor de sí, si el lugar de prestigio deja de ser el Latinoamericano, el Guillermón Moncada, el Sandino o el Capitán San Luis y pasa a ser el Yankee Stadium, los peloteros jóvenes no tendrán opción. En este sentido, Alfredo Despaigne hace un invaluable aporte: ha transitado por los mecanismos que la Comisión Nacional ha abierto en Japón y cada dólar suyo –salud, educación para los hijos, casa propia– se triplica para su provecho en Cuba. Vive y disfruta su Patria, y al dinero que gana une el amor, la veneración de su pueblo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Sí, el mundo ha cambiado. Hay que adaptarse a las nuevas condiciones. Eso no significa que dejemos a un lado los principios del amateurismo. El mundo ha cambiado, pero nosotros no hemos renunciado a construir una sociedad socialista. El retorno de Cuba a los escenarios del profesionalismo, que ya son todos, no es una victoria. Es una derrota la conversión de las Olimpiadas en bazares inescrupulosos, en los que todo se vende, se publicita y se compra. Es una derrota –que la Humanidad subsanará algún día– la desaparición del espíritu amateur en el mundo. Escuché apostillar a un comentarista que alababa el regreso de Cuba a la Serie del Caribe que de ella «nunca debimos haber salido», y a otro que enfatizaba que de aquel evento nunca quisimos irnos, sino que nos echaron: no, queridos lectores, abandonamos con toda lucidez la senda del profesionalismo (probablemente nos echaron, pero igual ya nos íbamos), y esa fue una decisión sabia –«el triunfo de la pelota libre sobre la esclava», en palabras de Fidel– que hoy, con pesar, no podemos mantener. Lo que a partir de entonces denominamos amateurismo fue el esfuerzo del socialismo histórico por rescatar el deporte de las trampas del mercantilismo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Nuestros peloteros, claro que son profesionales, eso lo he dicho en otras ocasiones, y deben ser remunerados en correspondencia con su rendimiento –el país necesita extirpar los falsos y dañinos igualitarismos–, pero siempre han jugado con espíritu amateur, y eso nos hace superiores. Conservar ese espíritu, en las aguas turbulentas del profesionalismo, es un reto que debe afrontar el deporte cubano. Aprendamos de los otros sin disminuirnos, sin que la descripción de un juego se convierta en el catálogo de los aciertos del contrario y el azote y la desconfianza evidente en la fuerza de los propios. Revisemos y reparemos las deficiencias, con la convicción de que el béisbol cubano no es inferior al de nuestros vecinos. Nadie duda de que en las Grandes Ligas, donde se reúne el talento mundial usurpado a fuerza de dinero, se juega un béisbol de alta calidad. Pero ellos, sus promotores, no dudan de que en una pequeña isla del Caribe, sin dinero, con la voluntad política de un Estado revolucionario, se producen peloteros espectaculares. ¿Lo dudamos nosotros?</span></p>
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		<title>¿Quiénes serán los imbéciles? Por Iroel Sánchez</title>
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		<pubDate>Wed, 06 Jan 2016 12:51:14 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Iroel Sánchez]]></category>
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		<description><![CDATA[A veces pareciera que la lucha de clases no existe, y la ideológica, tampoco, pero, como el dinosaurio de Monterroso, cuando despertemos, estarán ahí. <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=52843">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-528440" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2016/01/crisis_capitalista_y_lucha_de_clases_big.jpg"></div></div></td></tr></table><p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">He permanecido ajeno hasta hace muy poco a los dichos del reguetonero Baby Lores <a style="color:#000000;" href="http://oncubamagazine.com/cultura/baby-lores-un-reguetonero-refinado/" target="_blank">en la revista </a><em><a style="color:#000000;" href="http://oncubamagazine.com/cultura/baby-lores-un-reguetonero-refinado/" target="_blank">On Cuba </a></em>y es un texto de <a style="color:#000000;" href="http://linkis.com/blogspot.com/a7TAM" target="_blank">Enrique Ubieta</a> el que me ha remitido al asunto que también había sido abordado antes por <a style="color:#000000;" href="http://cubaizquierda.blogspot.com/2015/11/baby-lores-no-es-un-imbecil.html" target="_blank">István Ojeda.</a> Hay que agradecer a ambos su valentía para, una vez más, mirando más allá de un &#8220;caso&#8221;, incidir en aspectos sobre los que no reflexionamos suficientemente. </span><span id="more-52843"></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Porque la mayoría de las veces que nos asomamos a este tipo de situaciones lo hacemos desde una perspectiva que no aborda los procesos que gestan y se articulan tras esos comportamientos, como si la Economía Política hubiera dejado de existir y los gerentes que organizaron el referido concierto a 100 CUC la entrada en el Salón Rojo del Capri, o acciones similares, no estuvieran estimulando esa subcultura buscando ganar dinero a cualquier costo en nombre de Robin Hood pero en realidad trabajando para el Sheriff de Notingham<em> </em>y no pocas veces para el propio bolsillo. </span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">El Sheriff ha hablado con bastante claridad sobre los objetivos de su nueva política hacia Cuba y hasta ha llegado a decir con qué instrumento: &#8220;Las medidas que estamos tomando reforzarán a la clase media de Cuba. Este es el mejor instrumento para obtener lo que todos queremos: una  Cuba libre, próspera y democrática&#8221;, afirmó<a style="color:#000000;" href="http://ubsecretario%20de Estado de EE.UU. Antony Blinken acaba de declarar al diario español El País:"> el segundo hombre en la política exterior de EEUU<strong>., </strong></a>Antony Blinken, al diario español <em>El País </em>el 29 de julio de 2015.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Ya sabemos cuál es el concepto de libertad, democracia y prosperidad que reparte Washington por el mundo y nuestro propio pasado en que EEUU intentó convertirnos en lo que Fidel llama &#8220;<a style="color:#000000;" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2015/12/11/fidel-estados-unidos-siempre-sono-con-apoderarse-de-cuba-para-convertirla-en-un-hibrido-de-casino-con-prostibulo/" target="_blank">híbrido de casino con prostíbulo</a>&#8221; lo atestigua. Hay un grupo social que a fuerza de dinero hace sinergia con la búsqueda de algo bastante parecido, aprovechando las ventajas que les ofrece una economía en proceso de apertura, aun deformada por la dualidad monetaria y cambiaria y con vacíos legales, y, como si no le fuera suficiente intentar corromper los nuestros, que tienen mucho que cambiar para estar a la altura de los nuevos desafíos, ya viene gestando sus propios medios de comunicación. </span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Recuerdo que el caso Gilbertman tampoco nos llevó a preguntarnos por qué el reguetonero-delincuente que nos escogió como destino, <a style="color:#000000;" href="http://www.cubadebate.cu/opinion/2015/02/24/el-man-gilbert/#.VoNOk82YO1E" target="_blank">como escribió entonces Ubieta</a>, &#8220;creía que el dinero, su superpoder, lo haría invencible en Cuba, como podría serlo en Miami o en Bogotá&#8221; y sólo su aparición en la prensa estadounidense desató su detención en La Habana, donde  sin clandestinidad alguna &#8220;financiaba videos de los Desiguales, de Eddy K (de regreso en la isla), del Yonki, del Príncipe, de Damián, a condición de que lo dejasen aparecer en pantalla&#8221;, personajes que en su mayoría, al César lo que es del César, no hemos conocido en &#8220;El Paquete&#8221; sino en espacios estelares de nuestra televisión. </span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;"><a style="color:#000000;" href="http://www.cubadebate.cu/noticias/2015/08/14/kerry-ni-enemigo-ni-rivales-vecinos/#.VokxNvkrLIU" target="_blank">En la inauguración de la embajada estadounidense en La Habana</a>, el jefe de Blinken, John Kerry, nos puso de ejemplo a Vietnam,  &#8220;un país dinámico, con una economía creciente&#8221;, pero no nos dijo que en esa tierra hermana, con la fortaleza cultural que suponen miles de años como nación antes de que existiera EEUU y una lengua propia,  con ocho veces la población de Cuba y a miles de kilómetros del territorio estadounidense, todos los medios de comunicación son de propiedad pública y las regulaciones sobre la difusión de información por privados a través Internet son mucho más restrictivas que aquí.  Para nada estoy diciendo que debemos copiar ninguna regulación de Vietnam pero sí es bueno saber qué nos ocultan los mismos que destinan cincuenta millones de dólares anuales -varias veces el presupuesto de todos los medios de comunicación cubanos juntos- a comunicarnos cómo debemos organizarnos en esta Isla. Interesante que quienes, según Kerry, ya no son &#8220;ni enemigos, ni rivales&#8221; sino nuestros &#8220;vecinos” callen ante nosotros que en el &#8220;país dinámico&#8221; la gestión eficiente de la economía y la amplia participación del sector privado en el socialismo no suponen propiedad privada sobre los medios de comunicación.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Ubieta sobre el caso Gilbertman hablaba de cómo la &#8220;revista digital de frivolidades <em>Vistar magazine</em>&#8220;&#8230;&#8221;que presenta en su costado más banal a los buenos, regulares y malos artistas, con anuncios de negocios que pagan, sean o no legales—le dedicó una página en uno de sus números y en otro, anunció el video&#8221; donde Gilbertman</span></p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;"><span style="color:#000000;"><em>&#8220;reunía en su casa a sus financiados, entre maletas llenas de mujeres, de dinero, de expresiones duras, de pistolas, de cadenas de oro, de muebles caros y de mal gusto, como capos a la espera del resultado de una supuesta guerra callejera, importada de otras calles, de otro mundo que no es el nuestro, un video donde la violencia alcanza grados repugnantes, y en el que se compra la imagen, el símbolo esta vez invertido del joven actor que encarnaba al Chala&#8221; (protagonista de la película Conducta)</em></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Dice István que Lores &#8220;no es un imbécil&#8221; y agrega:</span></p>
<p style="padding-left:30px;text-align:justify;"><span style="color:#000000;"><em>&#8220;Es la más estridente de un grupo mayor o menor dentro de la sociedad cubana actual, obviamente mucho más allá de sus colegas, que alardea bendecido por alguna prensa. Ellos sueñan ¡y están obrando! su propio proyecto de país desde una idea torcida de la prosperidad sustentada en el apetito inmoderado por el poder y el culto al triunfo a costa de la bondad y la justicia.&#8221;</em></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Ojalá los imbéciles no terminemos siendo los que defendemos lo que Ubieta caracteriza como &#8220;una sociedad alternativa que no repudia el dinero que se gana con honestidad y talento, pero que se sustenta en la cultura del ser&#8221;, si continuamos actuando como si ignoráramos lo que afirma István. Porque los valores que conforman una cultura -ya sea del ser o del tener- se reproducen a través de las relaciones sociales determinadas en primera instancia por la economía y es lo peor de la sociedad cubana la que tiene acceso a espacios en los que se ha vuelto hegemónico &#8220;el culto al triunfo a costa de la bondad y la justicia&#8221;. Allí están ausentes los que con su trabajo sostienen el país pero sí disfrutan&#8230; y pagan &#8220;un grupo de pillos que cada día se están enriqueciendo más&#8221;, <a style="color:#000000;" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2015/12/30/un-golpe-al-tercer-bloqueo-por-iroel-sanchez/" target="_blank">en palabras del Presidente Raúl Castro</a> sobre quienes especulan con las necesidades alimentarias del pueblo pero que pueden aplicarse a no pocos que lucran desde la ilegalidad o la alegalidad en otras esferas de la sociedad.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Desde allí viajan la vulgaridad, el culto a la violencia, el machismo y el dinero fácil hacia programadores, realizadores, y algunos espacios de medios de comunicación, y también al transporte público y las instalaciones gastronómicas, los agromercados y mil lugares más donde la banda sonora de los  nuevos hombres de éxito nos acompaña las 24 horas. Un recorrido, muchas veces billete en mano, para cerrar el ciclo &#8220;dinero-mercancía-dinero incrementado&#8221; que convierte en gusto lo que es un proceso de corrupciones sucesivas  al que vienen a sumarse los nacientes medios de comunicación privados.<br />
</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Si en Latinoamérica vemos actuar -y vencer- a la prensa privada como un Partido Político al servicio de las oligarquías y la contrarreforma promovida por Washington, no hay que ser visionario para prever su rol futuro -ya casi presente- en Cuba. A pesar de su ofensiva para degradar lo colectivo y promover lo privado, los valores sembrados por la Revolución tienen fuerza propia. <a style="color:#000000;" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2015/12/07/jovenes-periodistas-cubanos-ni-indiferentes-ni-equidistantes-por-iroel-sanchez/">Un grupo de jóvenes periodistas procedente de todas las provincias de Cuba recientemente reunidos en La Habana</a> insistía “en la necesidad de contar con una norma jurídica que ampare la producción comunicativa del país, porque hay comportamientos que escapan a los límites regulatorios gremiales”, y resaltaba “la necesidad de que la vanguardia esté dentro de nuestros propios medios y no en proyectos privados que no están en consonancia con el proyecto de país que hemos emprendido.”</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Y puede haber hasta refinamiento. &#8220;Un reguetonero refinado&#8221; llama a Lores la revista &#8220;cuyo perfil editorial se construye desde el cinismo&#8221;, definición de Enrique Ubieta sobre <em>OnCuba</em> que acaba de brillar en <a style="color:#000000;" href="http://oncubamagazine.com/cultura/quienes-podran-ir-al-gran-teatro-de-la-habana/" target="_blank">un artículo de esa publicación</a> denunciando que la entrada al Gran Teatro de La Habana después de su restauración -para ver una de las mejores compañías de ballet del mundo- cueste ¡entre 10 y 30 pesos cubanos! La intención de subrayar que todo lo que hace el gobierno está mal -primera etapa de la Guerra de cuarta generación- puede, sin dudas, desembocar en el absurdo. Semanas atrás casi linchan en Facebook a un periodista por quejarse de que la entrada a un espacio recreativo costaba cincuenta pesos, pero sospecho que su pecado no fue lo que dijo sino desde dónde lo hacía: una agencia de prensa estatal. </span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">A veces pareciera que la lucha de clases no existe, y la ideológica, tampoco, pero, como el dinosaurio de Monterroso, cuando despertemos, estarán ahí. Sin profundizar en las causas económicas y sociales detrás de actitudes que no son  individuales sino grupales, y cada vez más clasistas, cualquier esfuerzo podría ser vano; un triste e inútil trabajo de Sísifo que ignora las leyes que rigen la sociedad descubiertas por Marx, como el mítico personaje castigado por Zeus ignoraba la Ley de la gravedad. </span></p>
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		<title>Un libro imprescindible en la hora actual de Cuba</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Jul 2014 15:23:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
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		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Elier Ramírez Cañedo]]></category>
		<category><![CDATA[Enrique Ubieta]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160;Elier Ramírez Cañedo Ser, parecer, tener, me resulta un libro muy familiar, al igual que su autor, el destacado y versátil intelectual cubano, Enrique Ubieta. Digo versátil, porque a Ubieta es muy difícil encasillarlo solo como filósofo, periodista o bloguero. &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=44279">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-442800" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2014/07/libro_ubieta.jpg"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/elier-ramirez-canedo/" target="_blank"><strong>Elier Ramírez Cañedo</strong></a></h5>
<p style="text-align:justify;"><a href="http://wp.me/p10AwN-bwb"><img class="alignleft wp-image-44280 size-full" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2014/07/libro_ubieta.jpg" alt="libro_ubieta" width="140" height="200" /></a>Ser, parecer, tener, me resulta un libro muy familiar, al igual que su autor, el destacado y versátil intelectual cubano, Enrique Ubieta. Digo versátil, porque a Ubieta es muy difícil encasillarlo solo como filósofo, periodista o bloguero. Nadie mejor que él para definirse: “he sido profesor universitario, académico, funcionario cultural, periodista y un poco aventurero. Y no renuncio a ser todas esas cosas a la vez. Martí, el Che y don Quijote, son mis tres personajes de cabecera. Aún me invitan como ponente a congresos internacionales<span id="more-44279"></span> de Filosofía y siento que mi forma de pensar está definitivamente marcada por esa profesión. Pero mi vida es y será la Revolución”.[1]</p>
<p style="text-align:justify;">Soy un ávido seguidor y en ocasiones hasta colaborador del blog que ha dado vida a este libro, La Isla desconocida. Título que, como explica el autor en las palabras introductorias, tuvo como inspiración un cuento de Saramago. Según Ubieta, esta historia del renombrado escritor, le permitió entender que él vivía en una Isla que navegaba buscándose a sí misma. Y es que para Ubieta, el socialismo no es un lugar de llegada, sino más bien un punto de partida, una búsqueda constante del horizonte anticapitalista.</p>
<p style="text-align:justify;">Ser, parecer, tener, como también advierte el autor en su exordio, es una especie de caleidoscopio: viñetas, artículos, crónicas, ensayos breves, intercambios epistolares y entrevistas. Todos textos publicados en su blog y otros sitios digitales, así como en la revista impresa La Calle del Medio, desde 2001 hasta 2013. Si a Ubieta le preocupaba que el libro mostrara algo de dispersión, debo decirle que puede estar tranquilo en ese sentido, pues desde el comienzo de la lectura, se observa claramente una organicidad, y las ideas repetidas no parecen tales al usarse en distintos contextos. Ojalá que en este caso la repetición sirva para fijar ideas tan subversivamente revolucionarias en las mentes de los lectores cubanos y foráneos.</p>
<p style="text-align:justify;">Celebro mucho, además, que esta obra se haya publicado en nuestro país, pues es una manera de lograr que muchos de los trabajos que solo han leído los que tienen acceso a Internet o a un correo electrónico, lleguen a miles de cubanos que no tienen todavía esta posibilidad. Creo sinceramente que mucho de lo que hoy se está publicando en la “Blogosfera Cubana” supera con creces, tanto en calidad discursiva, diversidad, actualidad, e importancia ideológica y cultural, lo que podemos encontrar en nuestra prensa escrita.</p>
<p style="text-align:justify;">Se puede estar de acuerdo o no con algún criterio de Ubieta, pero lo cierto es que sus textos son medulares para el debate que está ocurriendo hoy en nuestro país. Este libro, al igual que el anterior del autor, Cuba: ¿revolución o reforma?[2], es declaradamente polémico. Su autor es un polemista por excelencia. Cree en ella como una manera de defender y poner a circular el pensamiento crítico. Ubieta no teme a los duelos en el terreno de las ideas. Si algo lo caracteriza, es su audacia, valentía y honestidad intelectual. No disfraza para nada sus criterios. Creo que en ese sentido el capítulo titulado: “Diálogo, debate y confrontación”, resultará quizá el más atractivo para los lectores. En él se recogen una serie de polémicas del autor con intelectuales cubanos tan prestigiosos como Guillermo Rodríguez Rivera y Víctor Fowler, así como su participación en otros debates y confrontaciones con escritores cubanos que viven en el exterior, en este último caso, adversarios del sistema socialista cubano, o como los ha denominado Ubieta en alguno de sus trabajos: “oficialistas del sistema capitalista”.</p>
<p style="text-align:justify;">El post “Ser o tener, ¿cual es tu prioridad?”, puede considerarse la médula espinal de todo el libro. En él está sintetizada la visión del mundo del autor, y su concepción sobre el socialismo y el capitalismo. Para aquellos que quieran buscar una explicación sencilla y en pocas palabras de lo que define y confronta a ambos sistemas económico-sociales, y se les dificulte entender la explicación teórica que ofrecen los clásicos del marxismo, este texto será un referente fundamental. Cuando se publicó por primera vez en el blog <em>La Isla desconocida</em>, me motivé a escribir lo siguiente:</p>
<p style="text-align:justify;"><em>“Las personas debieran valorarse recíprocamente por la utilidad de la virtud. El ser siempre por encima del tener. Los objetos fetiches no pueden definir a los seres humanos, pues ellos valen por sí mismos, por sus valores y actitudes ante la vida. Después de satisfechas las necesidades básicas del ser humano, la preocupación de éste por lo material debiera estar concentrada fundamentalmente en cómo lo material puede contribuir en algún sentido a su crecimiento espiritual y el de los demás. Estoy pensando en este caso, en aquellos objetos que facilitan al ser humano el acceso al conocimiento y otros que permiten el buen desempeño de sus profesiones y oficios.</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>Cuando se conoce a alguien, la primera pregunta no debiera ser tan frívola como ¿qué tiene?, sino ¿cómo es?, ¿qué hace?, ¿cuáles son sus valores? Hay personas que materialmente poseen mucho y sin embargo, como seres humanos son espiritualmente muy pobres. Necesitan ostentar lo que tienen para valer ante los demás, pero solo los que comparten esa mísera concepción del sentido de la vida los acompañan en tanta superficialidad. Tanto unos como otros, se convierten en esclavos de las cosas. Nunca llegan a satisfacer sus necesidades crecientes de tener y por lo general terminan siendo personas infelices. Los objetos moldean el sentido de sus vidas, cuando simplemente debieran ser medios para mejorar su existencia, no el fin de la existencia misma. Algunos, incluso, llegan a apartarse totalmente de esa idea martiana que dice: «la pobreza pasa: lo que no pasa es la deshonra que con pretexto de la pobreza suelen echar los hombres sobre sí».</em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>El capitalismo ha tenido éxito al trabajar no en función de satisfacer las necesidades de la gente, sino en fabricar continuamente estas necesidades a partir de nuevos objetos. No crea mercancías, sino sueños esclavizantes. El socialismo, por el contrario, debe trabajar incansablemente por lograr que los ciudadanos tengan a partir de lo que son, «a cada cual según su trabajo, de cada cual según su capacidad», pero buscando siempre la creación de un hombre que, por encima de todo, encuentre el sentido de su vida en el SER y que en ese SER esté también su reconocimiento social”.</em>[3]</p>
<p style="text-align:justify;">Quiero llamar la atención sobre otro trabajo que me parece esencial: “El capitalismo sí es el enemigo”. En este post Ubieta pulveriza una idea que escuchamos con mucha frecuencia: “el capitalismo tiene cosas buenas y cosas malas al igual que el socialismo, y entonces de lo que se trata es de unir las cosas buenas de ambos sistemas para buscar la sociedad perfecta”. Al respecto señala el autor: “El capitalismo no son «cosas», como zapatos bonitos o luces de neón, son relaciones depredadoras de producción. Su esencia es el mercado, la producción de mercancías. Y para esa obsesión existe un complemento: el consumismo. La cultura del tener”.[4]</p>
<p style="text-align:justify;">Pienso que entender esto es vital. Se necesita de «ojos judiciales» para ver más allá de la vitrina capitalista, para preguntarse y responder ante los cómo y los porqués. Sin embargo, hay que reconocer que el capitalismo ha tenido mucho éxito en su empresa de socializar los sueños, en lograr dominar, incluso, el sentido común de millones de personas en nuestro planeta. Ir a contracorriente resultará siempre harto difícil, pero no hacerlo constituiría un suicidio.</p>
<p style="text-align:justify;">La esencia del socialismo va a ser siempre irreconciliable con la del capitalismo. El socialismo coloca al ser humano en el centro del proyecto, el capitalismo al mercado, al capital. No se puede avanzar hacia el socialismo, sin negar la lógica intrínseca del capitalismo. De lo contrario, podemos terminar siendo sus víctimas. Ello tampoco nos puede llevar al error de satanizar al mercado, de lo que se trata, como bien ha dicho el presidente de Ecuador, Rafael Correa, es de distinguir entre sociedades con mercado y sociedades de mercado. El mercado es anterior al origen del capitalismo.</p>
<p style="text-align:justify;">Esto se relaciona también con otro asunto que se debate hoy en Cuba, en medio de las transformaciones económicas y sociales en curso, con todos sus efectos ideológicos y culturales, y que Ubieta lo aborda en un “post” que aparece también en el libro bajo el título: “Sobre la riqueza y la pobreza, una vez más”. Algunos coterráneos, entre ellos reconocidos intelectuales, conceptualizan la riqueza y la pobreza de la misma manera en el socialismo, que en el capitalismo. Señalan que una sociedad de ricos en Cuba, por solo el hecho de ser ricos, permitirá de manera mecánica la sostenibilidad y sustentabilidad del socialismo y que en el camino hacia esa sociedad los factores ideológicos y culturales son secundarios. Ese aserto lo considero totalmente errado. Si bien el idealismo voluntarista no será nunca la solución para los problemas del socialismo cubano, tampoco lo será el pragmatismo economicista. De lo que se trata es de lograr una propuesta totalizadora.</p>
<p style="text-align:justify;">El capitalismo, para lograr que las posibilidades de enriquecerse sean ilimitadas, necesita generar al mismo tiempo desarrollo y subdesarrollo; requiere que, para que algunos puedan acceder a todos los bienes posibles, otros carezcan hasta de las más elementales condiciones de vida. El socialismo, como sistema, no puede ser enemigo de la riqueza, cuando ésta es el resultado del sudor y el trabajo honrado, pero sí del lucro insaciable a través de la explotación de otros, a costa de la miseria de otros. A su vez, la mejora de las condiciones de vida de los seres humanos debe ir acompañada del fomento de una cultura nueva, diferente y superior a la del capitalismo, alejada del consumismo —no el consumo— que genera el egoísmo y la explotación de unos hombres por otros. Nuestro principal enemigo es la pobreza, pero también la ignorancia, la colonización mental y la enajenación. “Nada habríamos adelantado los revolucionarios cubanos —ha dicho Abel Prieto— si algún día, derrotado el bloqueo, salimos de la crisis, y alcanzamos cierta “abundancia” económica para descubrir entonces que se nos ha vaciado el alma: que tenemos hombres y mujeres “prósperos” y embrutecidos por ese “bullicio” zoológico que vio Martí en el modelo yanqui; hombres y mujeres sin cultura, sin coherencia ni densidad espiritual, sin memoria ni Patria”[5].</p>
<p style="text-align:justify;">En los últimos tiempos he visto que se recurre mucho a la frase de Martí, extraída de su ensayo “Maestros ambulantes”, cuando dice: “Pero, en lo común de la naturaleza, se necesita ser próspero para ser bueno”[6]. Es cierto que esta frase ayuda a concientizar la necesidad que tenemos de levantar nuestra economía, cuestión de vida o muerte para nosotros, pero debe ir acompañada de una reflexión más profunda sobre qué tipo de “prosperidad” defendía Martí en ese trabajo, ¿se trataba, acaso, de una prosperidad entendida solamente en el plano de lo material? Es obvio que no. “La felicidad existe sobre la tierra —señala el Apóstol—; y se le conquista con el ejercicio prudente de la razón, el conocimiento de la armonía del universo, y la práctica constante de la generosidad. El que la busque en otra parte, no la hallará: que después de haber gustado todas las copas de la vida, sólo en ésas se encuentra sabor”[7]. También es hoy imperioso dotar de sentido y contenido la expresión: “por un socialismo próspero y sustentable”.</p>
<p style="text-align:justify;">Hay que tener muy claro, o de lo contrario perderemos nuestra hoja de ruta, que las connotaciones de los conceptos “prosperidad”, “desarrollo”, “progreso”, no son la misma cosa para el capitalismo que para el socialismo. La crítica martiana a la “prosperidad” capitalista que conoció en los años en que vivió en los EE.UU. está también presente en muchos de sus escritos. Con apenas 18 años sentenció:</p>
<p style="text-align:justify;">“Los norteamericanos posponen a la utilidad el sentimiento.-Nosotros posponemos al sentimiento la utilidad (…)</p>
<p style="text-align:justify;">Las leyes americanas han dado al Norte alto grado de prosperidad, y lo han elevado también al más alto grado de corrupción. Lo han metalificado[8] para hacerlo próspero. ¡Maldita sea la prosperidad a tanta costa¡”[9]</p>
<p style="text-align:justify;">En otro de sus trabajos expresó: “si este amor de riqueza no está moderado y dignificado por el ardiente amor de los placeres intelectuales, —si la benevolencia hacia los hombres, la pasión por cuanto es grande, la devoción por todo lo que signifique sacrificio y gloria, no alcanza desenvolvimiento parejo al de la fervorosa y absorbente pasión del dinero, ¿a dónde irán?, ¿dónde encontrarán suficiente razón para excusar esta difícil carga de vida, y sentir alivio a su aflicción?[10].</p>
<p style="text-align:justify;">Asimismo, en septiembre de 1890, Federico Engels escribía a Joseph Bloch lo siguiente: “Según la concepción materialista de la historia el factor que en última instancia determina la historia es la producción y la reproducción de la vida real. Ni Marx ni yo hemos afirmado nunca más que esto. Si alguien lo tergiversa diciendo que el factor económico es el único determinante, convertiría aquella tesis en una frase vacua, abstracta, absurda. La situación económica es la base, pero diversos factores de la superestructura que sobre ella se levanta —las formas políticas de la lucha de clases y sus resultados, las constituciones que, después de ganada una batalla, redacta la clase triunfante, etc., las formas jurídicas, e incluso los reflejos de todas esas luchas reales en el cerebro de los participantes, las teorías políticas, jurídicas filosóficas, las ideas religiosas y el desarrollo ulterior de éstas hasta convertirlas en un sistema de dogmas— ejercen también su influencia sobre el curso de las luchas históricas y determinan, predominantemente en muchos casos, su forma”[11].</p>
<p style="text-align:justify;">Estas ideas de Martí y de Engels, entroncan muy bien con el pensamiento del Che, quien en una de las tantas reuniones del Ministerio de Industrias en 1963, dijo: “El socialismo económico sin la moral comunista no me interesa, luchamos contra la miseria, pero al mismo tiempo luchamos contra la alienación (…) Si el comunismo descuida los hechos de conciencia puede ser un método de repartición, pero deja de ser una moral revolucionaria”.</p>
<p style="text-align:justify;">Muchos de estos juicios martianos, guevarianos y marxistas están en el trasfondo de lo que Ubieta quiere trasmitir en los trabajos recogidos en su nuevo libro. Por eso, con gran lucidez señala: “Pero creo que la guerra es esencialmente cultural, entre dos modelos de vida (hablo incluso en el sentido más personal, individual). Debemos exhibirlo todo, eso creo, y debemos discutirlo todo. Sin ser dogmáticos, y sin miedo a parecerlo, porque eso nos llevaría a ocultar o despreciar importantes verdades supuestamente conocidas. Sin ser tecosos, repetitivos, esquemáticos, sin despreciar los pequeños (grandes) placeres de la vida y la necesidad del confort, tenemos que ser activos defensores de los resortes morales y participativos. La guerra es mente a mente. Persona a persona”[12]</p>
<p style="text-align:justify;">Solo me resta terminar estas líneas agradeciendo a Enrique Ubieta por este regalo que nos hace con <em>Ser, parecer, tener</em> y por su siempre espíritu quijotesco. (Tomado de <a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/?p=44279&amp;preview=true" target="_blank"><em>Dialogar dialogar</em></a>)</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Notas</strong><br />
[1] Enrique Ubieta, Ser, parecer, tener. Debates en y por la Isla Desconocida, Casa Editora Abril, La Habana, 2014, p.452.<br />
[2] Enrique Ubieta, Cuba: ¿revolución o reforma?, Casa Editora Abril, La Habana, 2012.<br />
[3] Elier Ramírez Cañedo, Ser o Tener, en: blog Dialogar, dialogar, 20 de julio de 2013, <a href="https://dialogardialogar.wordpress.com/2013/07/20/ser-o-tener/" rel="nofollow">https://dialogardialogar.wordpress.com/2013/07/20/ser-o-tener/</a><br />
[4] Enrique Ubieta, Ser, parecer, tener. Debates en y por la Isla Desconocida, Casa Editora Abril, La Habana, 2014, p.168.<br />
[5] Abel Prieto, La Cigarra y la Hormiga: un remake al final del milenio, en: Fundar es nuestra tarea. 6 intervenciones sobre política cultural, Ediciones Sed de Belleza, Santa Clara, 2012, p.57.<br />
[6] José Martí, Maestros Ambulantes, La América, Nueva York, mayo de 1884. Reproducido en Obras completas. Volumen VIII. La Habana: Editorial Nacional de Cuba, 1963.<br />
[7] Ibídem<br />
[8] Término que utiliza Martí haciendo alusión a la mercantilización.<br />
[9] Cuaderno de apuntes, no.1, Obras Completas, t.21, pp.15-16.<br />
[10] Impresiones sobre Estados Unidos de América. Por un español recién llegado. (I), Obras Completas, t.19, p.107.<br />
[11] Citado por Rolando Rodríguez, Una apuesta por el marxismo, en: Raíces en el Tiempo, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2009, pp.425-426.<br />
[12] Enrique Ubieta, Ser, parecer, tener. Debates en y por la Isla Desconocida, Casa Editora Abril, La Habana, 2014, p.91.</p>
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