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	<title>La pupila insomne &#187; Atilio Borón</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>El golpe en Bolivia: cinco lecciones. Por Atilio Borón</title>
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		<pubDate>Mon, 11 Nov 2019 00:38:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Lecciones que nuestros pueblos y las fuerzas sociales y políticas populares deben aprender y grabar en sus conciencias para siempre <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=68353">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-683540" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2019/11/golpe61.jpg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">La tragedia boliviana enseña con elocuencia varias lecciones que nuestros pueblos y las fuerzas sociales y políticas populares deben aprender y grabar en sus conciencias para siempre. Aquí, una breve enumeración, sobre la marcha, y como preludio a un tratamiento más detallado en el futuro. </span><span id="more-68353"></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Primero, que por más que se administre de modo ejemplar la economía como lo hizo el gobierno de Evo, se garantice crecimiento, redistribución, flujo de inversiones y se mejoren todos los indicadores macro y microeconómicos la derecha y el imperialismo jamás van a aceptar a un gobierno que no se ponga al servicio de sus intereses.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Segundo, hay que estudiar los manuales publicados por diversas agencias de EEUU y sus voceros disfrazados de académicos o periodistas para poder percibir a tiempo las señales de la ofensiva. Esos escritos invariablemente resaltan la necesidad de destrozar la reputación del líder popular, lo que en la jerga especializada se llama asesinato del personaje (“character assasination”) calificándolo de ladrón, corrupto, dictador o ignorante. Esta es la tarea confiada a comunicadores sociales, autoproclamados como “periodistas independientes”, que a favor de su control cuasi monopólico de los medios taladran el cerebro de la población con tales difamaciones, acompañadas, en el caso que nos ocupa, por mensajes de odio dirigidos en contra de los pueblos originarios y los pobres en general.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Tercero, cumplido lo anterior llega el turno de la dirigencia política y las elites económicas reclamando “un cambio”, poner fin a “la dictadura” de Evo que, como escribiera hace pocos días el impresentable Vargas Llosa, aquél es un “demagogo que quiere eternizarse en el poder”. Supongo que estará brindando con champagne en Madrid al ver las imágenes de las hordas fascistas saqueando, incendiando, encadenando periodistas a un poste, rapando a una mujer alcalde y pintándola de rojo y destruyendo las actas de la pasada elección para cumplir con el mandato de don Mario y liberar a Bolivia de un maligno demagogo. Menciono su caso porque ha sido y es el inmoral portaestandarte de este ataque vil, de esta felonía sin límites que crucifica liderazgos populares, destruye una democracia e instala el reinado del terror a cargo de bandas de sicarios contratados para escarmentar a un pueblo digno que tuvo la osadía de querer ser libre.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Cuarto: entran en escena las “fuerzas de seguridad”. En este caso estamos hablando de instituciones controladas por numerosas agencias, militares y civiles, del gobierno de Estados Unidos. Estas las entrenan, las arman, hacen ejercicios conjuntos y las educan políticamente. Tuve ocasión de comprobarlo cuando, por invitación de Evo, inauguré un curso sobre “Antiimperialismo” para oficiales superiores de las tres armas. En esa oportunidad quedé azorado por el grado de penetración de las más reaccionarias consignas norteamericanas heredadas de la época de la Guerra Fría y por la indisimulada irritación causada por el hecho que un indígena fuese presidente de su país. Lo que hicieron esas “fuerzas de seguridad” fue retirarse de escena y dejar el campo libre para la descontrolada actuación de las hordas fascistas -como las que actuaron en Ucrania, en Libia, en Irak, en Siria para derrocar, o tratar de hacerlo en este último caso, a líderes molestos para el imperio- y de ese modo intimidar a la población, a la militancia y a las propias figuras del gobierno. O sea, una nueva figura sociopolítica: golpismo militar “por omisión”, dejando que las bandas reaccionarias, reclutadas y financiadas por la derecha, impongan su ley. Una vez que reina el terror y ante la indefensión del gobierno el desenlace era inevitable.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Quinto, la seguridad y el orden público no debieron haber sido jamás confiadas en Bolivia a instituciones como la policía y el ejército, colonizadas por el imperialismo y sus lacayos de la derecha autóctona. Cuándo se lanzó la ofensiva en contra de Evo se optó por una política de apaciguamiento y de no responder a las provocaciones de los fascistas. Esto sirvió para envalentonarlos y acrecentar la apuesta: primero, exigir balotaje; después, fraude y nuevas elecciones; enseguida, elecciones pero sin Evo (como en Brasil, sin Lula); más tarde, renuncia de Evo; finalmente, ante su reluctancia a aceptar el chantaje, sembrar el terror con la complicidad de policías y militares y forzar a Evo a renunciar. De manual, todo de manual. ¿Aprenderemos estas lecciones?</span></p>
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		<title>Puerto Rico en llamas.* Por Atilio A. Boron**</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Jul 2019 01:24:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[Latinoamérica]]></category>
		<category><![CDATA[Atilio Borón]]></category>
		<category><![CDATA[Puerto Rico]]></category>

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		<description><![CDATA[La insurgencia popular en Puerto Rico derrocó a un gobierno corrupto, reaccionario y servil, que toleró con cabeza gacha el desprecio y los insultos de Donald Trump con ocasión del huracán María <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=66994">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-669950" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2019/07/pr.jpg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">La insurgencia popular en Puerto Rico derrocó a un gobierno corrupto, reaccionario y servil, que toleró con cabeza gacha el desprecio y los insultos de Donald Trump con ocasión del huracán María, en septiembre de 2017, y la “ayuda humanitaria” que el magnate neoyorquino fue personalmente a distribuir. Dado que la Constitución puertorriqueña de 1952 no prevé el llamado a elecciones en casos como el actual el mandatario renunciado deberá designar, antes del 2 de Agosto, a su sucesor. Una renovada presión popular podría hacer saltar por el aire la normativa colonial y forzar la instalación de un gobierno de transición pero parece muy poco probable que tal cosa pueda ocurrir. Otras alternativas, como una convocatoria a una Asamblea Constitucional, parecen más cercanas a la realidad, como se verá más abajo. El factor aglutinante de las imponentes protestas callejeras fue la descarada corrupción del gobernador Ricardo Rosselló, el fenomenal endeudamiento en que ha caído el gobierno de la isla y la filtración de sus chats reveladores de su homofobia, su misoginia y su desprecio por las principales figuras de la oposición e inclusive por las víctimas del huracán.</span><span id="more-66994"></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Lo anteriormente expuesto potenció los crónicos problemas sociales que afectan a ese maravilloso país, que logró frustrar el proyecto estadounidense de romper con sus tradiciones culturales, sus formas de sociabilidad, su lengua, su arte, su gastronomía, su música y sus bailes y convertirlo en una réplica caribeña de Atlantic City. Hacía falta contar con una férrea identidad nacional para resistir durante más de un siglo las presiones imperiales. Filipinas, otro de los trofeos de la guerra hispano-estadounidense, pese a ser mucho más poblada y extensa que la “Isla del Encanto” no resistió el embate cultural, político y económico de EEUU. Puerto Rico sí, y por eso es una nación tan “latino-caribeña” como la que más.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Dicho lo anterior cabría preguntarse por qué las grandes movilizaciones de estas últimas semanas no tuvieron en su agenda la cuestión del status colonial de Puerto Rico. Hay muchas razones para ello. El tema fue sometido a plebiscito popular en cinco ocasiones: en tres de ellas 1967, 1993 y  1998 la mayoría se inclinó por mantener la condición de “Estado Libre Asociado”, engañosa frase si la hay para un país que es una colonia de Estados Unidos y que no es ninguna de las tres cosas que proclama la fórmula del ELA, pergeñada por los norteamericanos y sus aliados en la isla, principalmente Luis Muñoz Marín, quien fuera el primer gobernador electo de Puerto Rico. En un nuevo referéndum convocado en el 2012 triunfaron los partidarios de la “estadidad”, o sea, la anexión a EEUU, pero las irregularidades en el proceso electoral y la gélida indiferencia de la Administración Obama ante este resultado condenaron el asunto al olvido. En 2017, el quinto referendo, la “estadidad” obtuvo un triunfo aplastante: 97 por ciento de los votos, pero con una bajísima tasa de participación que ni llegó al 23 por ciento que lesionaba gravemente la legitimidad del veredicto de las urnas. Al igual que en el 2012, irregularidades en la confección del  padrón y ahora el militante desprecio de Trump consagraron la inutilidad de esa consulta popular.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">¿Cómo interpretar estos sorprendentes resultados? Primero hay que recordar que el status colonial le otorga a los puertorriqueños la condición de ciudadanos de Estados Unidos y, por consiguiente, la posibilidad de entrar y salir del territorio estadounidense sin visas ni obstáculo alguno. En una parte del mundo dónde la migración a la metrópolis imperial moviliza a millones de personas cada año poniendo inclusive en riesgo su vida, precisamente como consecuencia de las políticas neoliberales que Washington impone a los países de Nuestra América, la ciudadanización si bien incompleta de la población boricua se convierte en un poderoso atractivo para mantener el status quo y archivar para tiempos mejores las aspiraciones independentistas, allí dónde la hubiere. Simón Bolívar advirtió precozmente el nefasto papel que Estados Unidos jugaba en la región y lo dejó sellado en una frase contenida en la carta que le enviara desde Guayaquil al Coronel Patricio Campbell el 5 de Agosto de 1829 y en la cual decía que “los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad.”  La historia le dio la razón al Libertador y la política de Washington hacia esta región desde comienzos del siglo veinte fue sostener a través de sangrientas dictaduras un orden neocolonial surcado por la ancestral explotación de nuestros pueblos y las seculares injusticias y opresiones heredadas de la época colonial, mismas que la “modernización” introducida por el capitalismo dependiente propiciado por el imperialismo norteamericano no hizo sino agravar y, por lo tanto, alimentar una tan tumultuosa como interminable  migración hacia Estados Unidos como única alternativa real de sobrevivencia en las empobrecidas regiones al sur del Río Bravo. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">La sumisión a la Roma americana se hizo efectiva a través de su permanente apoyo a las sangrientas dictaduras que asolaron a la región y en la interminable sucesión de invasiones, golpes de estado, magnicidios, operaciones desestabilizadoras, sabotajes y bloqueos económicos dispuestas por la Casa Blanca o, más recientemente, a través de los más refinados pero igualmente letales “golpes blandos” –casos de Honduras, Paraguay, Brasil y, con peculiaridades muy sui generis en Ecuador- o en la imposición de políticas inspiradas en el Consenso de Washington, en las últimas décadas del siglo pasado, y reactivadas recientemente cuando la oleada progresista que signó la política latinoamericana desde la asunción de Hugo Chávez a la presidencia de Venezuela, a comienzos de 1999, experimentó un importante retroceso que la tardía incorporación del México de López Obrador al así llamado “ciclo progresista” no alcanza a compensar. En una situación así se comprende que las millones de víctimas del “desarrollo capitalista” en la periferia traten de encontrar un futuro en la metrópolis imperial.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Decíamos “ciudadanía incompleta” o de “baja intensidad” porque a diferencia de los otros ciudadanos estadounidenses los de Puerto Rico carecen de los atributos que hacen a la soberanía popular: no pueden elegir a los miembros del Senado o la Cámara de Representantes del Congreso de Estados Unidos y tampoco están habilitados para participar en las elecciones presidenciales de ese país. Son ciudadanos de segunda, pero conservan el dudoso privilegio de servir –como reiteradamente lo hicieron-  en las fuerzas armadas de Estados Unidos. Se estima que poco menos de un 10 por ciento de las destacadas en Vietnam eran puertorriqueños, mientras que en la población total los boricuas representaban apenas el 1.5 por ciento. Es evidente dónde Washington fue a buscar su carne de cañón.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La combinación entre las facilidades migratorias y la permanente y aplastante propaganda del imperio penetraron profundamente en la conciencia de las masas populares. Agréguese a lo anterior el hecho de que como ciudadanos políticamente impotentes aún así tienen acceso a un amplio repertorio de políticas de “welfare” financiadas con fondos federales y administradas de manera clientelística tanto por el Partido Nuevo Progresista como por el Popular Democrático que gobernara en el pasado.  Esto incluye educación gratuita, cupones de alimentos, vivienda subsidiada o simplemente gratuita y bajo ciertas condiciones a perpetuidad, un cuantioso programa de seguros de desempleo y de atención médica como “Medicare” y “Medicaid”, mismos que brillan por su ausencia en gran parte del Caribe con la excepción de Cuba. Este dato es crucial para comprender las inquietudes que provoca en amplios sectores de las capas populares una eventual independencia de Puerto Rico -y con ello la pérdida de los “beneficios” que otorga la ciudadanía norteamericana. En otras palabras, el rechazo a la “estadidad” ha sido comprado con aquellas políticas que los gobernantes y altos funcionarios estadounidenses calificarían de “populistas” si se aplicaran en algún otro país latinoamericano. Políticas que, gestionadas de modo clientelar, han tenido como resultado una significativa destrucción del tejido social. Un ejemplo: investigaciones sociológicas demuestran que en algunos hogares hay tres generaciones de personas que jamás trabajaron en sus vidas y que han vivido a lo largo de décadas de del “welfare” del amo estadounidense. Por último no hay que olvidar que el imperio, a través de su control monopólico de los medios de comunicación ha alimentado sistemáticamente, y con gran eficacia, la idea racista de que las y los boricuas son incapaces de autogobernarse y que de hacerlo conducirían a Puerto Rico a una debacle equivalente a la que padece Haití.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">A todas las consideraciones anteriores hay que agregar que  Washington nunca manifestó la intención de otorgar la “estadidad” a la isla. Tal cosa convertiría en los hechos a Estados Unidos en un estado plurinacional, al estilo boliviano y eso es inaceptable por completo tanto para su clase dominante como para amplias mayorías de la opinión pública, máxime en medio de la ola de xenofobia que envuelve al país y que demagógicamente fogonea Donald Trump. Además, así como están las cosas la Casa Blanca consigue sin esfuerzo lo que más desea: contar con un punto de apoyo estratégico para  la geopolítica del Gran Caribe con las doce bases militares instaladas en la pequeña isla. Además sus empresas se benefician porque tributan tasas impositivas más bajas y pueden transferir ganancias a sus matrices sin obstáculo alguno; y si bien la ayuda federal al país caribeño es importante lo cierto es que hechas las sumas y restas Puerto Rico sale perdiendo y EEUU ganando.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La paradoja, a resolver en el futuro, es la construcción de una fuerza independentista con capacidad de expresar en la arena político-electoral el ferviente nacionalismo –y, por momentos, el nada velado antiamericanismo- que caracteriza a la nación boricua. En los acontecimientos de las últimas semanas ha adquirido protagonismo un nuevo partido, percibido con esperanza por muchos de quienes se movilizaron y tomaron las calles de Puerto Rico. Se trata de Victoria Ciudadana, punto de convergencia de diversos sectores e inclusive de algunos viejos y respetados partidos minoritarios que luchan por la independencia. He sido informado que en esa nueva formación política hay muchas personas creen en la independencia o en una soberanía nacional acotada, una suerte de república soberana pero aún así manteniendo su “asociación” con Estados Unidos. La complejidad de la composición de Victoria Ciudadana no permite levantar sin más las banderas del independentismo, por lo cual se ha llegado un compromiso de promover la convocatoria a una Asamblea Constitucional para discutir el status de la Isla. Tema, que por supuesto,  ha encontrado una respuesta pública favorable y podría tener imprevisibles desenlaces pero que en todo caso sería el principal –si no el único- punto de coincidencia y unificación de quienes constituyen esa fuerza política.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Un elemento que agrega complejidad a la ya de por sí enrevesada coyuntura política actual está dado por el hecho de que hasta ahora al menos las grandes movilizaciones no han hecho crecer de modo significativo la adhesión al independentismo. Es más, no son pocos los protagonistas de aquellas luchas que señalan que hasta podría producirse un efecto exactamente contrario puesto que algunos creen que con el triunfo de la “estadidad” la ciudadanía boricua pasaría a gozar de los mismos derechos y habilitaciones que se garantizan para los demás estados de la Unión Americana. Llegan inclusive a escucharse voces que dicen que ante el maltrato sufrido a manos del equivalente isleño de los Republicanos (el Partido Nuevo Progresista del gobernador Rosselló) y de la Administración Trump un eventual triunfo de los Demócratas en las próximas elecciones presidenciales norteamericanas abriría el paso para poner fin a la “ciudadanía inconclusa”. El hecho de que la joven congresista estadounidense de ascendencia puertorriqueña, Alexandria Ocasio-Cortéz, una estrella en ascenso en el firmamento político de su país haya declarado este pasado sábado 27 de julio que “esto (el triunfo de las grandes movilizaciones populares) es solo el comienzo de un proceso de descolonización, un proceso de autodeterminación en el que la gente de Puerto Rico comienza a tomar su propio autogobierno en sus propias manos&#8221; añade a la complejidad de la situación pues en anteriores ocasiones se había manifestado a favor de la “estadidad” con el argumento que de ese modo los puertorriqueños accederían a los mismos derechos que cualquier ciudadana o ciudadano de Nueva York o cualquier otro estado de la Unión.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En suma, no nos equivocaríamos si concluyéramos que Puerto Rico es una nación sin estado (por supuesto que no es la única: ahí están los casos del País Vasco y Cataluña, sin ir más lejos) y, me permitiría agregar, un país con una sólida identidad nacional en busca de un instrumento político que la organice y represente. Pero esto es algo que, por ahora, no se vislumbra en el horizonte actual. Aunque nadie debería sorprenderse si la dialéctica de la crisis –gran maestra de los pueblos- produjera un súbito alto en la conciencia de las y los boricuas, y lo que hasta ayer parecía impensable hoy se convirtiera en algo factible. Claro está que el clientelismo del “welfare” y el pánico a perder esas ventajas conspiran fuertemente en contra del impulso independentista. Pero si tal cosa llegar a ocurrir, si esa Asamblea Constitucional llegara a avanzar en esa dirección sobre los hombros de una gran movilización popular produciría un verdadero terremoto en el tablero geopolítico regional y las reacciones de la Casa Blanca serían de una desenfrenada belicosidad. Conjeturar sobre este asunto ya es algo que excede los límites que me propuse para esta nota.</span><br />
<span style="color:#000000;">__________</span><br />
<span style="color:#000000;"><em>* Una versión resumida de esta nota apareció en la edición de Página/12 del 28.7.2019</em></span><br />
<span style="color:#000000;"><em>** Agradezco Carolyn M Thomas, Esterla Barreto Cortez y Luz Miranda por las informaciones que me proporcionaron para elaborar esta nota. Por supuesto, los errores fácticos o de interpretación que pudieran existir en este escrito son de mi exclusiva responsabilidad.</em></span></p>
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		<title>Fidel y su partida. Por Atilio A. Boron</title>
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		<pubDate>Tue, 12 Feb 2019 12:46:23 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[El día en que se conmemoraba la partida del Granma Fidel salió también a navegar en busca de nuevos horizontes de lucha. <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=65418">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-654190"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">Tal como lo pronosticara ante los jueces del Moncada la historia absolvió a Fidel, y lo hizo en vida del Comandante. Cuando falleció la canalla mediática de todo el mundo comunicó, con una mezcla de alivio y alborozo, que “la muerte se llevó a Fidel”. Pero sabemos que no fue así. Fue el Comandante quien eligió el día de su muerte. Ella no vino a buscarlo; fue él quien la citó precisamente para ese día, el 25 de noviembre.</span><span id="more-65418"></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Al cumplir 90 años Fidel le había anticipado a Evo Morales y Nicolás Maduro que “hasta aquí llego, ahora les toca a ustedes seguir camino”. Pero, porfiado, él continuó su marcha un corto trecho más, aferrándose a la vida por unos meses hasta el momento preciso en que había citado a la muerte para que ella, con respetuosa puntualidad, lo viniera a buscar. Ni un día antes, ni un día después.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">¿Qué me lleva a pensar así? El hecho de que en cada una de las cosas que Fidel hizo desde su juventud siempre se preocupó por transmitir un mensaje revolucionario. La referencia simbólica a la Revolución lo acompañó toda su vida; fue un maestro consumado en el arte de aludirla en todo momento, pronunciando vibrantes discursos, escribiendo miles de notas y artículos, o simplemente con sus gestos. Sobrevivió milagrosamente al asalto al Moncada y ahí, de “pura casualidad”, Fidel aparece ante sus jueces ¡justito debajo de un cuadro de Martí, el autor intelectual del Moncada! ¿Quién podría creer que eso fue un hecho casual? ¿Que Fidel no se dió cuenta que esa foto, con el Apóstol a sus espaldas brindándole su protección y consejo, sería un testimonio irrefutable de que el audaz asalto al Moncada tuvo en Martí a su autor intelectual? Es cierto: la muerte fue a buscarlo infinidad de veces, pero nunca lo encontró: burló a los esbirros de Batista que lo buscaban en México y sobrevivió a más de seiscientos atentados planeados por la CIA. Pero Fidel todavía no la había llamado y ella,resignada, esperó a que fuera él quien la llamara. Recién entonces fue a buscarlo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Un hombre como el Comandante, apasionado por la precisión, la puntualidad y la exactitud no podía haber dejado librado al azar su paso a la inmortalidad. Revolucionario integral quería que la recordación de su muerte no fuese sólo un homenaje a su persona. Por eso le ordenó que lo viniera a buscar justo el mismo día en que, sesenta años antes, hacía deslizar río abajo –sin encender los motores– el Granma, para iniciar con su travesía la segunda y definitiva fase de su lucha contra la tiranía de Batista. Quería de esa manera que la fecha de su deceso se asociase a un hito inolvidable en la historia de la Revolución cubana. Que al recordarlo a usted las siguientes generaciones recordasen también que la razón de su vida fue hacer la Revolución, y que el Granma simboliza como pocos su legado revolucionario.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Conociéndolo como lo conocí sé que usted, con su enorme sensibilidad histórica, jamás habría dejado que un gesto como este –el recuerdo de la epopeya del Granma– quedase librado al azar. Porque Fidel nunca dejó nada librado al azar. Siempre planificó todo muy concienzudamente. En más de una ocasión dijo: “Dios no existe, pero está en los detalles”. Y en línea con esta actitud el “detalle” de la coincidencia de su muerte con la partida del Granma no podía pasar inadvertido a una mente tan lúcida como la de Fidel, a su mirada de águila que siempre veía más lejos y más hondo que el común de los mortales. Además, su sentido del tiempo era afinadísimo y su pasión por la puntualidad extraordinaria. Y Fidel actuó toda su vida con la meticulosidad de un relojero suizo. ¿Cómo iba a dejar que la fecha de su muerte ocurriese en cualquier día y sepultase en el olvido la partida del Granma y el inicio de la Revolución en Cuba? Fidel quiso que cada año, al homenajear a su figura, se recordase también el heroico comienzo de la Revolución en aquel lejano 25 de noviembre de 1956 junto a Raúl, el Che, Camilo, Ramiro, Almeida y tantos otros. Fidel la citó y la muerte, que siempre respeta a los grandes de verdad, vino a recogerlo puntualmente. No se atrevió a desafiar su mandato. Y sus médicos tampoco, a los cuales estoy seguro les advirtió que ni se les ocurriera aplicarle medicina alguna que estropeara su plan, que su muerte ocurriera antes o después de lo que usted había dispuesto. Nadie debía interponerse a su última voluntad: hacer de su propia muerte, como lo había hecho a lo largo de toda su vida, su último gran acto revolucionario. Lo planificó con la minuciosidad de siempre, con esa “pasión por los detalles” y la puntualidad con que hizo cada una de sus intervenciones revolucionarias. Por eso siempre lo recordaremos como un Prometeo continental que abordó el Granma para arrebatarle la llama sagrada a los dioses del imperio que predicaban la sumisión para que, con ella, los pueblos de Nuestra América encendieran el fuego de la Revolución y abrieran una nueva etapa en la historia universal.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El día en que se conmemoraba la partida del Granma Fidel salió también a navegar en busca de nuevos horizontes de lucha. Lo hizo con la seguridad de que la siembra realizada a lo largo de su vida ya había germinado. Que sus enseñanzas serían imperecederas. Que su advertencia de que el capitalismo conduce la humanidad a su extinción había persuadido a millones. Que sólo el socialismo y el comunismo otorgarán condiciones para la sobrevivencia de la especie humana. Que la lucha contra el imperialismo es un combate que se libra día a día, bajo diversas formas y que sólo finalizará con la derrota definitiva del monstruo. Que jamás éste admitirá la soberanía, la autodeterminación y la felicidad de los pueblos. Que apelará a cualquier recurso para mantenernos bajo su yugo. Que el socialismo y el comunismo son por definición internacionalistas y solidarios, como lo fue -como nadie en el mundo y en la historia- la Revolución Cubana bajo su liderazgo e inspiración. Y como lo seguirá siendo. Por eso Fidel vive en cada una y en cada uno que lucha sin descanso por un mundo mejor. Se fue pero vive entre nosotros como inspiración, ejemplo, estímulo. Como una vez también se fue Bolívar, y entonces algunos hombres pequeños y mediocres decían que se había ido para siempre. No se dieron cuenta de que volvería, sólo que de otro modo, “cuando despertara el pueblo”, como lo dice la bella poesía de Pablo Neruda. Como se fue Martí, dejándonos un legado emancipatorio que se renueva día a día. Como se fue el Che, para al poco tiempo regresar y estar presente en todas las luchas a lo ancho y a lo largo del planeta. Como lo está Chávez, eterno en el alma de nuestros pueblos. Y lo mismo ocurrirá con Fidel, más presente que nunca sólo que bajo otra forma. Iluminándonos como la reencarnación contemporánea del Quijote, ese amante de las utopías irrealizables sólo en apariencia y que vivía para “Soñar el sueño imposible, luchar contra el enemigo imposible, correr donde los valientes no se atrevieron, alcanzar la estrella inalcanzable. Ese es mi destino” decía el manchego. Y fue también el de Fidel. Hoy más que nunca seguiremos por el camino que nos señalara el Comandante.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">(Texto leído en la <span class="st"> IV Conferencia Internacional por el Equilibrio del mundo) </span></span></p>
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		<title>De académicos e intelectuales: notas a propósito de la crisis de las ciencias sociales y el papel de la universidad. Por Atilio A. Boron</title>
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		<pubDate>Thu, 07 Feb 2019 12:57:57 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Las universidades públicas pueden y deben desempeñar un papel de primer orden en erigir barreras contra la progresiva despolitización de grandes sectores de la población <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=65374">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-653750" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2019/02/universidad.jpg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;"><em>Por su penetración en aspectos esenciales de la lucha ideológica contemporánea, solicité al compañero Atilio Borón este trascendente ensayo publicado en el  Nº  291, (Abril-Junio de 2018) de la revista</em> Casa<em>, que él ha tenido la deferencia de enviarnos.  </em></span><span id="more-65374"></span></p>
<p><span style="color:#000000;">A casi cien años de la Reforma Universitaria es evidente la necesidad de librar una nueva batalla contra el saber convencional, las cátedras vitalicias, los dogmas presuntamente científicos y la ortodoxia en las ciencias sociales, tal como la libraran los jóvenes cordobeses en 1918. Nos atreveríamos a decir que esa batalla es más actual hoy que ayer, cuando el «pensamiento único» que amalgama posmodernismo con el individualismo neoliberal se ha instalado con inusual intensidad en las humanidades y las ciencias sociales. Las últimas se encuentran sumidas en una crisis sin precedentes, y no sería exagerado decir que se enfrentan a  una crisis terminal. La única ruta de escape a esta crisis reside en la refundación de las ciencias sociales sobre una nueva base, tema que hemos abordado en otro trabajo.<a style="color:#000000;" href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup>[1]</sup></a> </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Ahora bien, la necesidad de esta tarea brota no solo del ámbito de las ideas y de la academia, sino como una necesidad práctica de una humanidad que está en peligro, como lo afirmara con su habitual clarividencia Fidel en su célebre discurso en la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro en 1992. El mundo amenazado por la debacle ecológica, el holocausto social del neoliberalismo y la posibilidad de una guerra termonuclear requiere más que nunca de los aportes de una mirada crítica y profunda. ¿Será posible concretar este imprescindible proyecto de renovación teórica en el seno de la academia? Mi respuesta, la de un hombre formado desde muy joven en el mundo académico, es pesimista. Y esto se debe a que las universidades y los centros de investigación –regidos por los cada vez más intrusivos e inflexibles códigos de las burocracias internacionales como el Banco Mundial desde finales del siglo XX– han sufrido un proceso involutivo que las hizo refractaria a todo pensamiento crítico, a toda heterodoxia, y que solo admite, respalda y promueve a quienes, con razón y mucha ironía, el gran dramaturgo español Alfonso Sastre denominara «intelectuales bienpensantes». Es decir, gentes a las que jamás se les pasaría por la cabeza tener la osadía de desafiar los saberes establecidos y los poderes que sobre ellos se levantan. Más concretamente, tener la valentía de nadar a contracorriente y decir que el capitalismo –al igual que el imperialismo, su necesario corolario– es un sistema histórico, que su desaparición si bien no inminente es inexorable, tal como ocurriera con los modos de producción que lo precedieron, y que de seguir por este sendero el mundo tal cual está o cambia radicalmente o se encamina hacia su propia ruina.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El desdén (o la sospecha) en relación al pensamiento crítico en el mundo académico no es nuevo en las ciencias sociales «reformateadas» a partir de fines de la Segunda Guerra Mundial cuando la tradición sociológica europea fue recepcionada y radicalmente reconstruida en los Estados Unidos.  Lo prueba el incisivo diagnóstico que el eminente profesor de Harvard Barrington Moore hiciera durante el apogeo de la revolución conductista en las ciencias sociales que conquistó las ciencias sociales en la década de los cincuentas del siglo pasado. Solo que en los años posteriores las tendencias por él precozmente avizoradas no hicieron sino proliferar de manera incontrolada. Leamos lo que escribió en aquel momento: </span></p>
<p style="padding-left:30px;"><span style="color:#000000;">cuando cotejamos el grueso del pensamiento contemporáneo con el de figuras importantes del siglo XIX afloran varias diferencias. En primer término, el espíritu crítico prácticamente ha desaparecido. En segundo término, la sociología moderna, y quizás en menor medida también la ciencia política, la economía y la sicología modernas, son ahistóricas. En tercer término, la ciencia social moderna tiende a ser abstracta y formal. Cuando se trata de investigar, la ciencia actual despliega un considerable virtuosismo técnico. Pero ese virtuosismo ha sido conquistado a expensas del contenido. La sociología moderna tiene menos que decir acerca de la sociedad que la de hace cincuenta años.<a style="color:#000000;" href="#_ftn2" name="_ftnref2"><sup>[2]</sup></a></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por eso es que nos parece urgente y necesario entablar una discusión en torno a la situación actual de las universidades y su capacidad, o no, de fomentar el desarrollo del pensamiento crítico.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Conviene aclarar, para evitar equívocos, que aquí no se trata de un ejercicio meramente retórico, y mucho menos academicista. Cuando hablamos de pensamiento crítico nos referimos a algo que, definitivamente, no comienza y mucho menos termina en la torre de marfil de la academia. El fortalecimiento y aliento al pensamiento desafiante y contestatario, no convencional, tiene orígenes diversos en la práctica social. La academia podría ser uno de sus ámbitos, pero  definitivamente no ha sido el más importante. Basta con recordar que, hablando de la tradición del pensamiento socialista, Karl Marx jamás enseñó en una universidad, que Friedrich Engels fue enteramente autodidacta y no tomó cursos en la universidad, y que ni V. I. Lenin,  Karl Kautsky ni Antonio Gramsci –para mencionar unos pocos casos aislados– fueron admitidos a los claustros profesorales. A Rosa Luxemburg sí la aceptaron, solo para ser expulsada poco tiempo después. En 1905, y saliendo del ámbito de las ciencias sociales, Albert Einstein publicó su teoría de la relatividad cuando era un empleado en la Oficina de Patentes de Berna, completamente desconocido en la profesión y al margen de la vida universitaria suiza. Solo después de su revolución teórica en el campo de la física se le abrieron las puertas de las casas de altos estudios. Sigmund Freud solo marginalmente estuvo vinculado a la universidad. En 1885 fue nombrado <em>Privatdozent </em>de la Facultad de Medicina de Viena, en donde enseñó a lo largo de toda su carrera sin acceder a ninguna cátedra y cobrar un salario como profesor. La misma suerte corrió Charles Darwin, cuya teoría sobre el origen de las especies le ganó el escarnio del saber establecido de su tiempo y sus custodios, quienes jamás lo invitaron a integrarse a la universidad. Es decir que los cuatro gigantes imprescindibles del pensamiento contemporáneo, sin los cuales no podemos pensar al mundo: Marx, Darwin, Einstein y Freud, no produjeron sus grandes teorizaciones al interior de la academia sino puertas afuera. Lejos de ser una anécdota, es un dato harto significativo para calibrar la tolerancia de la universidad en relación al pensamiento innovador, iconoclasta por momentos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Hasta donde sabemos tampoco transitaron por los claustros universitarios José Martí y José Carlos Mariátegui y considerando el caso argentino, lo mismo ocurrió con Arturo Jauretche, Héctor P. Agosti, Ricardo Scalabrini Ortiz y John William Cooke. Y, sin embargo, gran parte del pensamiento crítico de nuestro tiempo se originó en estos autores, a los cuáles, por supuesto, hay que agregar el inmenso legado teórico dejado por el comandante Fidel Castro Ruz y por Ernesto Che Guevara, quienes jamás se propusieron enseñar en la universidad, y que en caso de haberlo deseado la probabilidad de que hubieran sido admitido a los claustros académicos era igual a cero. Necesitamos, por consiguiente, un  pensamiento y una reflexión teórica como la de los personajes arriba nombrados,  concebidas para ser herramienta de los movimientos sociales y fuerzas populares empeñadas en la lucha por la superación histórica del capitalismo y la construcción de una buena sociedad. Para quienes hacemos nuestra la Tesis Onceava sobre Feuerbach de Marx y queremos transformar al mundo y no solo interpretarlo, nuestra audiencia preferencial  –al menos para los intelectuales públicos– es esa. Es allí donde queremos llegar: a lo que en sus escritos juveniles Marx llamaba «el candoroso suelo popular» que debe ser sacado de su letargo –hoy inducido minuto a minuto por la expansión de los medios de (in)comunicación de masas– por el «rayo del pensamiento» para que se movilice en pos de la construcción de una nueva humanidad. Lejos estamos de menospreciar el debate al interior de las cuatro paredes de la academia, cuando tal cosa ocurre (¡pero cada vez con menos frecuencia debido a la creciente homogeneización del pensamiento aceptable en los claustros!). Pero estamos convencidos de que si algo podrá profundizar y enriquecer nuestra perspectiva crítica sobre la sociedad actual y sobre el proyecto emancipatorio que imprescindiblemente necesitamos será, ante todo, producto del permanente diálogo con los agentes sociales del cambio más que los anodinos debates seudoteóricos librados en las revistas especializadas de las ciencias sociales o, peor aún, en ámbitos supuestamente vinculados a la praxis política, como partidos o agencias gubernamentales, fáciles presas de las modas intelectuales de nuestro tiempo.<a style="color:#000000;" href="#_ftn3" name="_ftnref3"><sup>[3]</sup></a></span></p>
<h3><span style="color:#000000;">Académicos e intelectuales</span></h3>
<p><span style="color:#000000;">Llegados a este punto es preciso aclarar los términos axiales de esta presentación. En efecto, existen grandes diferencias entre un académico y un intelectual, sobre todo una variante de éste: el «intelectual público». No todo académico es un intelectual, ni todo intelectual es un académico. El gran pensador palestino Edward Said definía así las cosas: «un intelectual es alguien que plantea preguntas molestas, que confronta toda ortodoxia y todo dogma y que, presumiblemente, no será fácilmente cooptado por gobiernos o corporaciones». Ese personaje, continúa Said, «siempre tendrá una opción: o bien ponerse del lado de los más débiles, los olvidados, los ignorados, los que no tienen voz, o hacerlo junto a los más poderosos.»<a style="color:#000000;" href="#_ftn4" name="_ftnref4"><sup>[4]</sup></a> La vibrante exhortación de José Martí; “de pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento” y su vocación de echar su suerte junto a los pobres de la tierra es un clásico ejemplo de la actitud que debe tener un intelectual crítico y revolucionario.<a style="color:#000000;" href="#_ftn5" name="_ftnref5"><sup>[5]</sup></a> En su <em>Apología</em> Sócrates define con precisión lo que hoy denominaríamos la misión del intelectual crítico: «he sido puesto en la ciudad por el dios –aunque este sea un modo risible de hablar– como tábano sobre un caballo noble y grande, pero que lerdo por su mismo tamaño necesita ser aguijoneado.» En línea con todo lo anterior Said, como graduado de Harvard y profesor en la Universidad de Columbia, decía que en los claustros de esas universidades se  sentía como un «exiliado». Creo que esa condición describe bastante bien lo que nos ocurre a muchos de nosotros al ver a las universidades –no todas, por supuesto– muy distanciadas de los problemas y desafíos de la vida cotidiana de los pueblos y, sobre todo, dominadas por el pensamiento convencional que se imparte casi sin excepción en escuelas y facultades de ciencias sociales y humanidades. Agregaríamos: convencional y resignado, destinado a convencer a todas y todos de que lo que existe es lo único que puede existir. O sea, tesis de Francis Fukuyama sin enunciarla: la historia ha terminado, ha llegado a su fin. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">El intelectual crítico rechaza por completo la validez de las fronteras disciplinarias que han fracturado a la ciencia social. Rechaza también la «multidisciplinariedad», porque cree, por el contrario, en la «unidisciplinariedad», es decir, en un saber integral y unificado que es lo único que permite reproducir, en el plano del pensamiento, la totalidad compleja y siempre cambiante de la vida social en donde las diferencias entre lo social, lo económico, lo cultural y lo político son, como observaba Antonio Gramsci, distinciones metodológicas que no deben reificarse y convertirse en diferenciaciones ontológicas. A diferencia del académico convencional, signado por un <em>ethos</em> elitista que hace que su obra se dirija casi exclusivamente a sus colegas y estudiantes (y ocasionalmente a alguna agencia gubernamental),  la audiencia hacia la cual se dirige el intelectual público trasciende esas fronteras, y es la sociedad en su conjunto.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">No escribe, como aquel, apelando al lenguaje barroco, oscurantista y lleno de tecnicismos propio de los iniciados –y muy a menudo, en el caso de las ciencias sociales, repleto de innecesarias formulaciones matemáticas– que hace que sus textos solo sean comprensibles para quienes cohabitan con él, o con ella, en el gueto académico. Tal como lo señala Russell Jacoby los «intelectuales públicos» escriben «para ser leídos» por el gran público y con él –con su suerte, diría Martí– están comprometidos. El académico, en cambio, se conforma con que su obra sea escaneada e incluida en el <strong><em>Social Sciences Citation Index</em></strong> o en <strong><em>Scopus</em>,</strong> y el único impacto que le interesa es el del número de veces que su <em>paper</em> es citado por sus colegas o sus doctorandos.<a style="color:#000000;" href="#_ftn6" name="_ftnref6"><sup>[6]</sup></a></span></p>
<p><span style="color:#000000;">El intelectual, por el contrario, trata de comunicarse con los hombres y mujeres de su tiempo, para lo cual renuncia a la pedantería academicista y expresa sus ideas con lenguaje llano e inteligible, lo que de ninguna manera conspira contra la rigurosidad de su pensamiento. Si bien se interesa por las ideas, su interés está puesto en la relación entre estas y el orden social vigente, y entre las ideas y los proyectos que dialécticamente lo cuestionan y pretenden superarlo. El intelectual sabe que su misión más importante es la de ser la conciencia crítica de su época. El papel del académico, en cambio, es reproducir el saber convencional de su tiempo, las verdades consagradas, como subrayara Michel Foucault, por el poder dominante; respetar celosamente las fronteras disciplinarias, publicar en las revistas especializadas de la profesión –por supuesto que bendecidas por el fetichizado referato de sus pares– y reproducir el primado del paradigma teórico-metodológico convencional. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por eso tiene razón Jacoby cuando afirma que en la academia norteamericana no hay peor insulto para un colega que decir que su trabajo es «periodístico». En la América Latina, dado nuestro acendrado colonialismo, el epíteto se pronuncia con más vehemencia y se aplica a obras que casi con seguridad no serían así consideradas en los Estados Unidos. He sido honrado con ese insulto en innumerables ocasiones, de manera que comprendo perfectamente bien la iracundia de quienes piensan que hay quienes no están dispuestos, con su labor intelectual, a colaborar en el sostenimiento de un orden social que se está viniendo abajo, y abstenerse de decir, como el niño de aquel cuento, que «el rey está desnudo»”. El resultado de esta degradación de la labor intelectual y de la dictadura del saber convencional es la absurda idea de que si un texto está escrito en buen castellano, sin estar plagado de citas, neologismos y palabras inglesas o francesas, o inundado de datos estadísticos, y que incluso pueda llegar a ser de agradable lectura, se está en presencia de una obra carente de rigor, un ensayo o una nota periodística. El supuesto –explícito en las recomendaciones a los autores que pretenden publicar sus textos en la revista oficial de la Asociación Americana de Psicología– es que si un texto es claro y legible es porque es superficial, sin rigor científico; en cambio, si es profundo debe necesariamente ser oscuro y opaco. La simplicidad en el lenguaje y en la presentación del argumento denotan una superficialidad absolutamente inaceptable en el ámbito científico, mientras que la complejidad argumentativa y sus alambicadas manifestaciones literarias señalan la presencia de un razonamiento profundo. La claridad de una argumentación denuncia banalidad y amateurismo; la oscuridad y la impenetrabilidad, profesionalismo y rigor científico.<a style="color:#000000;" href="#_ftn7" name="_ftnref7"><sup>[7]</sup></a> Un doctorando que en su proyecto escriba que «en la vida social los sujetos anarco-deseantes dan origen a textos susceptibles de infinitas y contingentes combinaciones, ninguna de las cuales es verdadera o falsa. Alguna de ellas podría constituirse como un significado flotante capaz de originar una impredecible, caótica e inestructurada sucesión de efímeros acontecimientos constitutivos del tiempo social. Claro está que tal cosa no debe ser confundida con la historia pues esta ya ha terminado. Definitivamente, vivimos en la pos-historia, la pos-verdad, la pos-estructura» y quien eso afirme recibirá las felicitaciones (y probablemente la beca) de su jurado de tesis doctoral, y ser elogiado por la profundidad y agudeza de su formación teórica.<a style="color:#000000;" href="#_ftn8" name="_ftnref8"><sup>[8]</sup></a> Él, o ella, seguramente hará carrera en la universidad y en el sistema científico. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">El doctorando crítico pero distraído o ingenuo, que quiere cambiar el mundo sin darse cuenta del poderío de quienes se oponen a tal empresa e inicie el planteo de su proyecto doctoral diciendo que «como es evidente, la lucha de clases es el motor de la historia» será perentoriamente fulminado por los académicos escandalizados ante ese lenguaje simple y «periodístico», y probablemente termine sus días conduciendo un taxi o atendiendo una gasolinera. Me ha tocado ver formas variables de estas dos posturas y, en relación a la última, no deja de sorprenderme cómo todavía hoy académicos supuestamente eminentes repudian el planteamiento de quienes hablan de lucha de clases y rechazan el proyecto de los doctorandos que se atrevan a utilizar el marco teórico del marxismo acusándolo de «antiguo». Marx es antiguo, y por  tanto sus enseñanzas no son válidas en el día de hoy, pese a que el capitalismo actual se ha convertido en más marxista que nunca. Estos mandarines de la academia no han logrado todavía establecer una diferencia elemental entre «antiguo» y «anticuado». Claro que Marx es un autor antiguo, pero también lo son Copérnico y Newton. Pueden ser antiguos pero ¿son anticuados? La teorización política de Platón y Aristóteles es muy antigua, sin duda. Pero, ¿diríamos que anticuadas?  </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Atentos a este criterio no cabe ninguna duda que <em>El Príncipe</em> de Maquiavelo, <em>La República</em> de Platón, la <em>Utopía</em> de Tomás Moro, el</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em>Contrato social</em> de Rousseau, el <em>Segundo tratado sobre el Gobierno Civil</em> de Locke o los <em>Papeles del Federalista</em> son deplorables intrusiones del periodismo en el mundo universitario, para ni hablar del <em>Manifiesto comunista</em> o <em>El Estado y la Revolución</em> de V. I. Lenin. Esta es la razón por la que un crítico cultural de los Estados Unidos, Hilton Kramer, ex editor de la revista católica <em>The New Criterion</em> llegó a decir que «el gran error es identificar a los intelectuales públicos con la academia. La mayoría de los discursos intelectuales más serios no provinieron de la academia. La academia está intelectualmente muerta.» <a style="color:#000000;" href="#_ftn9" name="_ftnref9"><sup>[9]</sup></a> </span></p>
<p style="text-align:left;"><span style="color:#000000;">Resumiendo: Jean-Paul Sartre fue un intelectual; Gilles Deleuze, un distinguido académico. Noam Chomsky y Edward Said representan el infrecuente caso de intelectuales públicos que a su vez enseñan en una universidad. Zbigniew Brzezinski fue un académico de derecha, pero en cierto sentido un «intelectual público» que difundía sus ideas por los grandes medios de comunicación, a la vez que asesoraba a todos los gobiernos de los Estados Unidos desde 1976 hasta su muerte, acaecida en 2017. Intelectuales públicos son, además de Chomsky –a quien con total justicia Roberto Fernández Retamar considera «el Bartolomé de Las Casas de su propio imperio»–, el propio Fernández Retamar, Pablo González Casanova, Darcy Ribeiro, Paulo Freire, Boaventura de Sousa Santos, Eduardo Galeano, Alfonso Sastre, Arundhati Roy, Tariq Alí y Rossana Rossanda, y antes que ellos José Martí, entre otros.<a style="color:#000000;" href="#_ftn10" name="_ftnref10"><sup>[10]</sup></a> Algunos fueron o son profesores universitarios. Pero lo que no los convierte en académicos es que ninguno aceptó permanecer encerrado en sus claustros, escribir solo para sus pares, enseñar solo a sus alumnos y realizar sus trabajos intelectuales siguiendo el rígido formato instituido en la academia.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El mundo de la academia –y las universidades son sus principales bastiones– es un mundo de «disciplinas» sociales rígida y artificialmente separadas; de carreras que ofrecen conocimientos fragmentados y, por tanto, inútiles para capturar la complejidad de la vida social; de interminables evaluaciones de informes y proyectos a cargo de «pares» que valoran la tarea de sus colegas en función de estrechísimos criterios disciplinarios y burocráticos, y en no pocos casos esgrimiendo el instrumental del análisis de «costo-beneficio» como si este fuera un método adecuado para apreciar la fecundidad de un pensamiento. Desgraciadamente, la academia se ha convertido en un gueto separado del resto de la vida social, en un mundo que no acepta como válido sino el estilo de trabajo y los contenidos que derivan del paradigma teórico-metodológico dominante, no por casualidad desarrollado en el centro del imperio y cuya crisis es más que evidente por doquier. Jacoby nos recuerda que este paradigma impuso una forma de comunicación: el <em>paper</em>, con su rígida estructura: «Abstract» o «Resumen», en lengua vernácula, pero también necesariamente en la <em>lingua franca</em> de nuestra época, el inglés. Luego viene una Introducción en donde se presenta el problema y los antecedentes bibliográficos del caso. Enseguida, una sección dedicada a la Metodología, otra donde se presentan los Resultados y, finalmente, una breve Discusión de los hallazgos y las conclusiones del <em>paper</em>. Las teorías e hipótesis aceptables están muy claramente estipuladas, y el juicio de los pares será inapelable. Gracias a la ausencia de esta plaga –hablamos del juicio de los pares– la ciencia pudo pegar grandes saltos: Einstein, Freud, Marx, Copérnico y Darwin pasaron a la posteridad debido a que sus audaces rupturas teóricas y metodológicas no fueron silenciadas y condenadas al ostracismo por sus pares, celosos guardianes del pensamiento dominante.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La academia rechaza, por tanto, al intelectual, es decir, a quien traspasa con su pensamiento universal las absurdas y caprichosas fronteras disciplinarias que separan la sociología, la ciencia política, la antropología, la economía y la historia, como si en la vida real de los pueblos y las naciones la sociedad, la política, la cultura, la economía y la historia fuesen «cosas» separadas o compartimientos estancos que pudieran ser inteligibles en su espléndido aislamiento. ¿Que más artificial y artificioso que la separación en «departamentos» disciplinarios que terminan por des-educar a nuestros estudiantes, convirtiéndolos en nuevos bárbaros del conocimiento? Weber, Marx y más cercanamente Schumpeter, y posteriormente Chomsky fueron sociólogos, economistas, historiadores y politólogos, todo a la vez. Martí es otro caso extraordinario: poeta, escritor, historiador, analista político, sociólogo, periodista, y Fernández Retamar es poeta, ensayista, crítico cultural, historiador y sociólogo. González Casanova es sociólogo, politólogo, historiador y ensayista. Tariq Alí es dramaturgo, cineasta, escritor, politólogo e internacionalista. La grandeza de sus legados tiene que ver con eso que Albert Hirschman, más intelectual que académico, llamó «el arte de traspasar fronteras».</span></p>
<h3><span style="color:#000000;">Intelectuales críticos y conservadores</span></h3>
<p><span style="color:#000000;">La reflexión precedente nos obliga a introducir un par de clarificaciones. En primer lugar, que sería un grave error suponer que indefectiblemente los intelectuales se identifican con el pensamiento crítico y los proyectos emancipatorios. Hay otros que se convierten en portavoces del formidable aparato propagandístico de la derecha, una hidra no de siete sino de setecientos cabezas que envenena a diario la conciencia de la población mundial. Octavio Paz, por ejemplo, fue uno de los mayores intelectuales latinoamericanos. De posturas críticas, a veces lindantes con el anarquismo en su juventud, fue lentamente involucionando en una dirección que con el correr del tiempo habría de desembocar en una escandalosa adhesión «desde afuera» al PRI y la «dictadura perfecta» que (al decir de su amigo Mario Vargas Llosa) aquel encarnaba precisamente cuando arrojaba por la borda lo poco que le quedaba como herencia de la fallecida Revolución Mexicana y se convertía en el agente de la restructuración neoliberal y neocolonial de México. Proceso que, debiera recordarse, pese a su signo reaccionario y a constituir un verdadero festival de corrupción y de desembozada subordinación a la dominación norteamericana, pudo contar con la invalorable colaboración de Paz como su principal «intelectual orgánico», propagandista y articulador de amplios consensos internacionales.<a style="color:#000000;" href="#_ftn11" name="_ftnref11"><sup>[11]</sup></a> En esta labor, el celo desenfrenado puesto poco después de la implosión de la Unión Soviética en reunir en México a los sedicentes «campeones de la libertad» que de todo el mundo acudieron para celebrar el acontecimiento y, de paso, dotar de legitimidad a un gobierno como el de Salinas de Gortari que había robado escandalosamente las elecciones al candidato del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas, deshonra irreparablemente los últimos años de Paz. Ejemplo similar, aunque de menor gravitación, ofrece en nuestros días Mario Vargas Llosa, otro notable escritor y destacado intelectual que tras un primer coqueteo con la izquierda y la Revolución Cubana se pasó rápida e inescrupulosamente –y sin las sutilezas intelectuales y las iniciales ambigüedades políticas de Paz– a las filas de la reacción y el imperialismo. Como muchos de los de su bando (en esto Paz era un poco más cuidadoso), Vargas Llosa y en general los «perfectos idiotas colonizados», son estentóreos y pródigos a la hora de pontificar sobre la libertad y la democracia y de combatir con encendida verborragia las ideas, partidos y gobiernos de izquierda. Sin embargo, caen en un mutismo catatónico –que no engaña sino a unos pocos ingenuos– a la hora de juzgar los crímenes de sus patronos. El referéndum revocatorio ganado por Chávez en 2004, bajo el atento escrutinio de la OEA y la Fundación Carter, fue, para Vargas Llosa, un repugnante ejemplo de populismo autoritario; el descarado robo de las elecciones presidenciales por George W. Bush Jr. en el año 2000 una brillante muestra de la vitalidad de la democracia norteamericana. Por consiguiente, no solo los espíritus críticos pueden asumir el papel de intelectuales públicos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En segundo lugar, es preciso asimismo tener en cuenta que, para cumplir con esta función gramsciana de proveer una «dirección intelectual y moral» que reverbere por el conjunto de la sociedad, es imprescindible que los intelectuales, de uno u otro signo, lo sean de verdad. Es decir, personas que deben poseer un notable manejo del amplio y complejo conjunto de problemas que caracterizan a las sociedades contemporáneas; ser rigurosos y profundos en sus razonamientos, los cuales deben estar cuidadosamente argumentados y mejor aún probados; y por último, sobrios y sencillos a la hora de exponerlos a la consideración del gran público. Recordemos que ellos no escriben para sus colegas y estudiantes de la academia, sino para una audiencia mucho más amplia. Conserva su vigencia, en cierto sentido, la clásica distinción de los griegos entre <em>doxa</em> y <em>episteme</em>, entre sofistería y saber verdadero, entre los sofistas y los filósofos. Estos criterios excluyen, por consiguiente, a una subespecie que a veces se confunde con el intelectual y que, a falta de mejor nombre, podríamos denominar el «charlatán» o, siguiendo a Max Weber, el «diletante». Hay muchos ejemplos a derecha e izquierda de esta categoría. Dejo librado a la imaginación del público asistente ver quiénes caen en esa categoría.</span></p>
<h3><span style="color:#000000;">En el centenario de la Reforma, una Revolución universitaria</span></h3>
<p><span style="color:#000000;">Retomemos ahora nuestra pregunta inicial. Dadas estas condiciones, ¿se puede recuperar el pensamiento crítico en el enrarecido ámbito de la academia? No, y la razón es bien simple: su estructura y su lógica de funcionamiento la llevan a abjurar no solo de la célebre Tesis XI de Marx que nos convocaba a transformar al mundo, sino que, con su fanática adhesión al conocimiento fragmentado, su intransigente defensa de los estrechos campos disciplinarios y su sometimiento a los modelos organizativos y las teorías elaboradas en el capitalismo desarrollado, también ha renunciado a toda pretensión de interpretar al mundo correctamente. En suma: la academia ha renunciado a querer cambiar al mundo y, en sus versiones más posmodernas, también a explicarlo. En el mejor de los casos, a interpretarlo como si la realidad, la prosaica y embarrada realidad, fuese apenas un texto susceptible de una multiplicidad de lecturas, ninguna de ella verdadera.<a style="color:#000000;" href="#_ftn12" name="_ftnref12"><sup>[12]</sup></a> </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Para que el pensamiento crítico pueda hacer pie en la academia, primero habrá que revolucionar a las universidades. Al menos en la América Latina estas no necesitan una nueva reforma que actualice el programa de Córdoba de 1918 y cancele la contrarreforma neoliberal que tuvo lugar a finales del siglo XX. Lo que necesitan es una revolución. Esto lo han venido planteando hace tiempo Darcy Ribeiro, Pablo González Casanova y Boaventura de Sousa Santos, denunciando la estructura anacrónica y muchas veces reaccionaria de las casas de altos estudios. Como afirma de Sousa Santos, se trata de instituciones surgidas al promediar el medioevo europeo y que a lo largo de los siglos han demostrado una pertinaz incapacidad para asimilar el pensamiento crítico de su tiempo.<a style="color:#000000;" href="#_ftn13" name="_ftnref13"><sup>[13]</sup></a> Las persecuciones de los heterodoxos, de quienes pensaban diferente, son parte integral de la historia de las universidades.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Desde Tomás de Aquino, Giordano Bruno, Copérnico, Galileo, Hobbes (cuyos libros fueron quemados en el atrio de la Universidad de Oxford) hasta Marx, Simmel, Darwin y Freud, el itinerario está sembrado de grandes pensadores críticos que fueron arrojados o expulsados de la universidad. Muchos otros, como los ya mencionados Nietzsche o Marx, que una vez terminado sus estudios jamás regresó a la universidad. Y entre nosotros, el gran José Carlos Mariátegui. Según De Sousa Santos este carácter conservador de la universidad ha sido igual o superior al de la propia Iglesia. ¿Cómo podría una estructura de ese tipo favorecer el resurgimiento del pensamiento crítico en el campo de las humanidades y las ciencias sociales? Para no inducir a un excesivo pesimismo conviene recordar que si del seno de la Iglesia católica pudo brotar la Teología de la Liberación, todavía podemos abrigar algunas esperanzas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Una revolución universitaria tendrá que luchar contra los influjos profundos que ante la crisis de la UNESCO ha ejercido el Banco Mundial sobre las universidades y, en general, sobre el sistema educativo.<a style="color:#000000;" href="#_ftn14" name="_ftnref14"><sup>[14]</sup></a> El abandono de la vieja tesis que concebía a la educación como un derecho y su remplazo por la idea de que la educación, y sobre todo la  universitaria, es un bien y que como tal debe ser adquirido en el mercado ha tenido un profundo impacto en las universidades, sobre todo pero no exclusivamente en la periferia del capitalismo mundial.    Asociada a esta idea está la otra que sostiene que el sistema educativo es un mercado, y que como tal la educación no puede sustraerse a los imperativos del mercado. Por tanto, la universidad debe autofinanciarse y generar ganancias; los alumnos deben pagar por adquirir ese bien, como lo hacen cuando quieren comprar un automóvil; la estructura organizativa debe adecuarse a esta nueva realidad y, por tanto, la figura del administrador universitario asume el liderazgo institucional.<a style="color:#000000;" href="#_ftn15" name="_ftnref15"><sup>[15]</sup></a> Todo esto, además, en el marco de un vigoroso avance de la transnacionalización de la educación superior y de la creciente gravitación de las normas de la Organización Mundial del Comercio en áreas como la educación, antaño blindadas contra su influencia. Pero ya no más. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">En efecto, las crecientes presiones para que los países de la periferia capitalista firmen el ACS (Acuerdo sobre el Comercio de  Servicios, o TISA, por su sigla en inglés) conllevan en sí mismas muy serias amenazas para el futuro de las universidades públicas. El ACS es un conjunto de reglas multilaterales que regulan el comercio de servicios a nivel internacional. En los previos acuerdos el objeto de las reglas eran los bienes y productos, no los servicios. Pero el creciente papel de estos últimos en la economía global, principalmente los servicios financieros y bancarios, promovió la introducción de un marco normativo para garantizar también la liberalización y la desregulación de estas transacciones. La victoria ideológica y política del neoliberalismo está claramente expresada en el hecho de que, bajo la fuerte presión de sucesivas administraciones norteamericanas la educación ha sido incluida como uno de los doce «sectores de servicios» a ser liberalizados junto con, por ejemplo, las comunicaciones, el transporte, las finanzas, el turismo y la salud. Tal como lo señalara  la experta africana Jane Knight, el ACS es  «administrado por la Organización Mundial del Comercio, la cual está compuesta por 146 países miembros. La OMC es la única organización global que maneja las reglas de comercio entre naciones. En su núcleo están los acuerdos centrales de la OMC, negociados y firmados por la mayoría de las naciones que comercian ente sí y ratificados por sus parlamentos. El ACS es uno de estos acuerdos, y es un conjunto de reglas legalmente exigibles que, necesariamente, recortan la soberanía de las naciones, sobre todo de las más débiles. Al igual que su predecesor, el extinto Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI), se negocia en el más absoluto secreto, impidiendo que la sociedad se entere de lo que allí se está negociando: su futuro.<a style="color:#000000;" href="#_ftn16" name="_ftnref16"><sup>[16]</sup></a> </span></p>
<p><span style="color:#000000;">El ACS considera a la educación en todos sus niveles – desde los jardines preescolares hasta la educación superior de postgrado, la educación para adultos y cualquier otro programa educativo– como un servicio más y no, como antaño, como un derecho ciudadano. Elementos clave en el ACS son los siguientes:</span></p>
<ol>
<li><span style="color:#000000;">Cobertura: incluye todos los servicios comercializados internacionalmente, y la educación no es una excepción.</span></li>
<li><span style="color:#000000;">Objetivos a ser modificados: todas las normas, leyes, regulaciones y prácticas consuetudinarias emitidas o toleradas por los gobiernos nacionales, regionales y locales que puedan interferir con el libre comercio internacional de servicios. Es decir, los Estados nacionales que firmen el acuerdo ya no podrán establecer normas de funcionamiento de sus sistemas educativos.</span></li>
<li><span style="color:#000000;">Obligaciones incondicionales: son cuatro, y se aplican a todos los sectores de servicios: cláusula de la nación más favorecida; transparencia; resolución de disputas; y monopolios.</span></li>
<li><span style="color:#000000;">Trato nacional, lo que significa que un trato igualitario debe ser otorgado a todos los proveedores de servicios educativos, sin importar si son proveedores domésticos o internacionales.</span></li>
<li><span style="color:#000000;">Liberalización progresiva. Esta cláusula significa que hay una agenda preestablecida, según la cual tras cada ronda de negociaciones debería haber un progreso en la liberalización comercial: más sectores deberían ser liberalizados y más limitaciones comerciales deberían ser removidas</span></li>
</ol>
<p><span style="color:#000000;">Una vez aceptado que la educación es un servicio o, en crudos términos económicos, una mercancía, no tiene sentido discutir sobre excepciones, dada la supuestamente peculiar naturaleza de este «servicio». Y sin importar si un país ha asumido, o no, un compromiso específico para sostener las reglas de la OMC en los servicios educativos, el hecho es que las «obligaciones incondicionales» sucintamente enumeradas más arriba son imperativas para cada país que haya suscrito su ingreso a la OMC y firme los distintos acuerdos comerciales. Las  reglas del ACS incluyen una cláusula de «liberalización progresiva» llamada a ejercer una determinante influencia en todos los sectores de servicios y, muy especialmente, a asegurar no solo la progresión sino también la irreversibilidad de las políticas adoptadas por un país determinado, sin importar bajo qué condiciones tuvo lugar esta acción. Debe recordarse que muchas naciones subdesarrolladas, todas ellas altamente endeudadas, fueron forzadas a aceptar la liberalización comercial como parte de las «condicionalidades» impuestas sobre ellas como requisito con el fin de obtener nuevos préstamos para pagar su deuda externa, o para acceder a una renegociación de préstamos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El impacto de esta inédita mercantilización de la educación sobre la vida universitaria es fácil de discernir. Si la educación es un negocio, y si se supone que los negocios están para dar ganancias, las consideraciones sobre las libertades académicas y la excelencia académica están completamente fuera de lugar. Habiendo despojado a la educación de sus valores espirituales y humanísticos como elementos clave para la formación del ciudadano, y habiéndola arrojado brutalmente a la lógica del mercado, las preocupaciones sobre las libertades intelectuales son totalmente superfluas. Más aun, bajo estas condiciones la célebre y profunda discusión sobre la «misión» de la universidad, que encendió el debate latinoamericano en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado, está definitivamente clausurada. Bajo la égida del neoliberalismo, todas las mayores instituciones de la sociedad moderna: la familia, la escuela, la universidad, los sindicatos, los partidos políticos, entre muchas otras, fueron rediseñadas para que se convirtieran en obedientes sirvientes de la lógica del mercado. Sin embargo, esta tendencia no deja de tropezar con fuertes resistencias; pero incluso para los más optimistas el futuro de la universidad está en juego, y las perspectivas no son precisamente alentadoras. En estos momentos el ACS está siendo negociado secretamente en el marco de la OMC, sin que los interesados, entre ellos la comunidad universitaria, estén invitados a participar. El ACS es una seria amenaza al sistema de educación pública en nuestros países, principalmente a sus universidades. «Desde allí se aboga no solo por una profundización de los procesos de privatización, de los servicios más esenciales de las universidades públicas, sino por aumentar en el sector de la educación, las concesiones y privilegios a los inversionistas privados y extranjeros.»<a style="color:#000000;" href="#_ftn17" name="_ftnref17"><sup>[17]</sup></a> Es decir, que en función de estos acuerdos, por ejemplo, las universidades públicas deberían autofinanciarse y dejar de recibir recursos del gobierno. Tal cosa los haría pasibles de sanciones por incurrir en «prácticas comerciales desleales», porque así como se prohíben los subsidios a las empresas para competir en el mercado mundial lo mismo ocurrirá con los financiamientos públicos de las universidades, que deberán competir «en un pie de igualdad» con las del mundo desarrollado sin la protección del financiamiento estatal. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por eso decíamos al principio que lo que estamos necesitando es una revolución universitaria, no solo una reforma. Los perfiles distintivos de aquella son difíciles de discernir <em>ex ante</em>, pero algunos componentes de esta nueva universidad parecen insoslayables. Deberá ser una universidad mucho más entrelazada con las fuerzas sociales y los movimientos populares, porque su independencia será imposible sin el concurso de estos. Debe dejar de lado una perniciosa confusión entre autonomía universitaria y aislamiento social. La autonomía está bien, para garantizar la labor científica y la promoción del debate de ideas y el pensamiento crítico, pero sin que tal cosa ocurra al margen de la necesaria vinculación que debe existir con la sociedad. En línea con lo anterior deberá modificar su oferta académica, descolonizar los contenidos curriculares y las prioridades en materia de investigación, muchas veces respondiendo a factores exógenos más que a necesidades nacionales. Deberá también cambiar sus modelos organizacionales y democratizarlos, evitando las tendencias burocráticas y mercantilistas que asfixian a las grandes universidades del mundo desarrollado. Las actividades de educación popular y de extensión deberán ser parte fundamental de su proyecto y no, como suele suceder, un mero apéndice de las actividades académicas de las universidades. En tiempos como estos, con poblaciones crecientemente narcotizadas por el nefasto papel de los medios de comunicación y de (des)información de masas, las universidades públicas pueden y deben desempeñar un papel de primer orden en erigir barreras contra la progresiva despolitización de grandes sectores de la población, objetivo supremo de la dominación neoliberal. Convencer a la población de que la despolitización las deja inermes ante los enormes poderes de las clases dominantes locales y sus mentores imperialistas. No será una tarea sencilla, pero es esencial ponerse en marcha cuanto antes.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Es necesario, por tanto, abrir de par en par las ventanas del mundo académico para enfrentar estos retos, depurando su enrarecida y estéril atmósfera, y vincular estrechamente nuestra agenda de trabajo intelectual con las prácticas emancipatorias de las fuerzas sociales que luchan por construir un orden social más justo en nuestros países. Se trata de un compromiso ineludible e impostergable, pero que no todos los que laboran en las universidades están dispuestos a honrar.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Hay quienes simplemente buscan un trabajo, y nada más. Cambiar el mundo es un proyecto alejadísimo de sus deseos. Al haber sido formado en la tradición sociológica más ortodoxa, me enseñaron, como supongo habrán hecho lo propio con muchos de ustedes, que la «neutralidad valorativa» era un requisito indispensable para desempeñar con idoneidad el oficio del sociólogo. Pocas veces, si alguna, se nos enseñó que el primer trasgresor de esa imposible e indeseable norma fue el propio Max Weber, cuya obra teórica y cuya práctica política constituyen un rotundo mentís a tal pretensión de neutralidad. Repensando el confuso legado weberiano y su pernicioso efecto sobre las jóvenes generaciones de sociólogos vino a mi memoria un luminoso pasaje del Dante en <em>La divina comedia</em>, cuando decía que «el círculo más ardiente del infierno lo reservó Dios para quienes en época de crisis moral optaron por la neutralidad». Los científicos sociales latinoamericanos deberíamos tratar de evitar terminar nuestros días ardiendo, merecidamente, en esas innobles llamas por haber elegido ser neutrales en un mundo tan desigual, injusto y peligroso como este. </span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong><em>Revisa Casa </em>(La Habana, Nº  291, Abril-Junio de 2018)</strong> </span></p>
<p><span style="color:#000000;"><a style="color:#000000;" href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Cf. nuestro <em>Tras el Búho de Minerva. Mercados contra democracia en el capitalismo de fin de siglo</em>, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2000, epílogo l.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><a style="color:#000000;" href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Cf. su <em>Political Power and Social Theory</em>,(Cambridge, Mass., Harvard University Press, 1958. Hay traducción al castellano: <em>Poder político y teoría social</em> , Barcelona, Anagrama, 1970.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><a style="color:#000000;" href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Creo conveniente insistir en que estas reflexiones se aplican predominantemente al campo de las ciencias sociales. Los debates de la física cuántica, la nanobiotecnología y la astronomía, por ejemplo, no tienen por qué encuadrarse en estas especificaciones.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><a style="color:#000000;" href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> Estas y otras definiciones similares plantea Said a lo largo de sus escritos e intervenciones públicas. </span></p>
<p><span style="color:#000000;"><a style="color:#000000;" href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> Ya en las últimas décadas del siglo pasado Fidel diagnosticaría con precisión la (transitoria, pero aún así muy significativa) victoria ideológica del neoliberalismo. Inspirado en las enseñanzas de Martí (“trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras” ) el Comandante convocó, para contrarrestarla, a las fuerzas de izquierda a librar una “batalla de ideas”, expresión que desde ese momento adquirió una enorme difusión en la cultura latinoamericana. </span></p>
<p><span style="color:#000000;"><a style="color:#000000;" href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a> En “Intellectuals and their Discontents”, en <em>The Hedgehog Review</em>, Otoño 2000, p. 49. Por supuesto, hay excepciones, pero son eso: extravagancias en un medio dominado por el conformismo y el conservadurismo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><a style="color:#000000;" href="#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a> Jacoby, op. cit.,p. 49. </span></p>
<p><span style="color:#000000;"><a style="color:#000000;" href="#_ftnref8" name="_ftn8">[8]</a> He sido testigo directo de una presentación de ese tipo y de la jubilosa satisfacción que este galimatías, esta parrafada sin ton ni son, produjo entre los miembros del tribunal de tesis.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><a style="color:#000000;" href="#_ftnref9" name="_ftn9">[9]</a> Janny Scott: “Thinking Out Loud: The Public Intellectual Is Reborn”, <em>The New York Times</em>, 9  de agosto de 1994.        </span></p>
<p><span style="color:#000000;"><a style="color:#000000;" href="#_ftnref10" name="_ftn10">[10]</a> Por supuesto, esta lista está bien lejos de ser exhaustiva.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><a style="color:#000000;" href="#_ftnref11" name="_ftn11">[11]</a> Tarea que hoy desempeña en México su discípulo Enrique Krauze.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><a style="color:#000000;" href="#_ftnref12" name="_ftn12">[12]</a> Nos referimos, claro está, al influjo que ejerce el pensamiento posmoderno en todas sus variantes. Al prescindir de los sujetos sociales, de la historia, de las estructuras, del contexto internacional lo único que puede hacer un observador de la realidad es concebirla como un texto, abierto a infinitas lecturas e interpretaciones, y en donde las categorías de verdad y falsedad están totalmente excluidas del análisis. </span></p>
<p><span style="color:#000000;"><a style="color:#000000;" href="#_ftnref13" name="_ftn13">[13]</a> Tesis que plantea en su <em>De la mano de Alicia </em>y en una obra posterior: <em>La Universidad en el Siglo XXI,</em>(La Paz, CIDES-UMSA y Plural Editores, 2007. En este texto De Sousa Santos plantea como alternativa la creación de la Universidad Popular de los Movimientos Sociales, valiosa e innovadora iniciativa que, sin embargo, no podemos analizar en esta ocasión.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><a style="color:#000000;" href="#_ftnref14" name="_ftn14">[14]</a> Hemos examinado en detalle esta desafortunada involución en nuestro <em>Consolidando la explotación.</em> <em>La academia y el Banco Mundial contra el pensamiento crítico, </em>Córdoba, Ediciones Espartaco, 2009.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><a style="color:#000000;" href="#_ftnref15" name="_ftn15">[15]</a> El proceso es de tal gravedad que suscitó la preocupación del muy moderado ex presidente de la Universidad de Harvard, Derek Bok, quien escribió un libro alertando sobre los peligros de la «comercialización» de la universidad. Ver su <em>Universities in the Market Place: the Commercialization of Higher Education</em><strong>, </strong>Princeton, Princeton University Press, 2003. Desde una perspectiva completamente distinta puede consultarse la obra del marxista británico Alex Callinicos <em>Universities in a Neoliberal World, </em>Londres, Bookmarks Publications, 2006.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><a style="color:#000000;" href="#_ftnref16" name="_ftn16">[16]</a> Jane Knight:  “Crossborder Education in a Trade Environment: Complexities and Policy Implications”, Association of African Universities, <em>The implications of WTO/AGCS for </em></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em>Higher Education in Africa</em>, Accra, Ghana: Association of African Universities,  2004, p. 67.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><a style="color:#000000;" href="#_ftnref17" name="_ftn17">[17]</a> Pedro Rivera Ramos,  http://questiondigital.com/la-omc-y-el-acuerdo-tisa-quetambien-se-negocia-en-secreto/</span></p>
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		<title>Una verdadera república democrática en un orden constitucional bajo condiciones capitalistas es imposible. Por Carlos Fernández Liria</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Nov 2018 12:38:18 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Sociedad civil]]></category>
		<category><![CDATA[Atilio Borón]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Fernádez Liria]]></category>
		<category><![CDATA[Estado de Derecho]]></category>

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		<description><![CDATA[El derecho es interesante en las zonas no privilegiadas. <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=64711">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-647120" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2018/11/carlos-fdz-liria.jpg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">No se trata de inventar algo mejor que el Estado de derecho, se trata de conseguir un Estado de derecho que de verdad acabe siéndolo, ¿no?, que de verdad lo sea. De conseguir una verdadera república democrática, un orden constitucional, que yo creo que bajo condiciones capitalistas es imposible y que por tanto habrá que saber cuánto legislar el dinero para poder generar una verdadera libertad de ciudadanos. Pero no hay otra, no hay otra opción, eso ya lo dijo Eduardo Galeano en alguna ocasión, lo que no puede ser es que para liberar el dinero haya que encarcelar a las personas. Yo lo plantearía también al revés, o sea, ¿cuánto hay que encarcelar el dinero para que las personas tengan libertad? y para que realmente podamos decir que vivimos en un orden constitucional de derecho ¿no?</span><span id="more-64711"></span></p>
<p><span style="color:#000000;">En Europa, en España, vivimos en algo así, parece que sí, pero yo diría que hay que comenzar por decir que es una apariencia. Hay ciertas zonas del mundo que podríamos decir que son lo suficientemente privilegiadas, que están lo suficientemente privilegiadas, tienen, podría decir, un estado de privilegio, que no coincide enteramente con un Estado de derecho. Lo que pasa es que, claro, si a toda una población lo suficientemente privilegiada le das la libertad de reunión, la libertad de asociación, la libertad de prensa, la libertad de voto, el sufragio universal y tal y cual, pues, naturalmente, votan por quedarse como estaban. Eso no es una situación en la que el derecho impere, eso no es el imperio de la ley, eso es una situación en la que el derecho es relativamente superfluo, porque los privilegios ya te han dado lo que el derecho te tendría que dar, y eso es lo que realmente hemos tenido siempre en Europa. O sea, es muy fácil decir que Bélgica es un Estado de derecho modélico, pero claro, hay que repasar la historia de Bélgica y ver que eso se levanta también sobre un genocidio de diez billones de africanos a principios del siglo XX. Entonces, el derecho es interesante en las zonas no privilegiadas.</span></p>
<p><em><span style="color:#000000;">Fragmento de diálogo de <span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/atilio-boron/">Atilio Borón</a> </span>con <a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/carlos-fernandez-liria/"><span style="color:#0000ff;">Carlos Fernández Liria</span></a>,</span> <strong><span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="http://lajiribilla.cu/articulo/estado-de-derecho-y-su-proyeccion-politica-i">tomado de La Jiribilla.</a> </span></strong><br />
</em></p>
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		<title>Las Fake News de Domingo Amuchástegui. Por Carlos Luque Zayas Bazán</title>
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		<pubDate>Thu, 11 Oct 2018 10:21:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[En tiempos de la Guerra Fría, en los pasillos de la CIA se escuchaba que nada mejor para luchar contra los comunistas que los excomunistas, <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=64340">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-643410" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2018/10/fake.png"></div></div></td></tr></table><p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;">En las recientes elecciones brasileñas, algo más del 46% del electorado votó por Jair Bolsonaro, el candidato de la ultraderecha fascista de ese país.</span><span id="more-64340"></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;">Aunque los especialistas califican este resultado como una derrota para el llamado Trump latino &#8211; por razones que no es del caso glosar ahora -, habrá que esperar por la segunda vuelta para saber si el candidato del PT, Fernando Haddad, podrá allegar el apoyo del resto de los votantes, repartidos por los electores de izquierda entre otros candidatos, y librar al país, con una victoria petista, de un rival que se presenta sin rubor como un connotado y confeso misógino, homofóbico, amante de las armas y defensor de la tortura y de la otrora dictadura genocida.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;">Estas notas, sin embargo, no tratarán del convulso escenario político brasileño, donde mucho está en juego para toda Latinoamérica y para Cuba. Traigo a colación un reciente texto de Atilio Borón que advierte sobre “una apabullante avalancha de “<i>fake news</i>” y noticias difamatorias de los candidatos de la alianza petista que encontró un terreno fértil en las favelas y barriadas populares de las grandes ciudades de ese país”. Quien pudo escuchar una comparecencia de las autoridades electorales brasileñas, noticiada por la cadena de Telesur, conocerá también de la preocupación existente por la influencia que esa campaña podría tener en los resultados de las elecciones.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;">Hacia Cuba, los cándidos – y los no tanto – encandilados por las elecciones al estilo de los modelos de democracia que ya quisieran los enemigos confesos ver implementados en nuestro país, minimizan, ocultan o desconocen, según el caso, que los personeros, organismos o entidades que se dedican a esos menesteres, (el autor citado por Borón afirma que la CIA y sus agentes locales tienen un papel protagónico en ello), sólo están esperando la oportunidad para meter baza, o para decirlo en buen cubano, meter mano, en la sociedad cubana con las tecnologías de las mal llamadas redes sociales y la manipulación mediática con el fin de lograr sus objetivos desestabilizadores.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;">El caso es que por aquí o por allá (ya) comienzan a surgir los prolegómenos de lo que serían las “<i>fake news</i>” y otras torceduras de la verdad en la apreciación de personalidades y eventos cubanos para influir en la opinión pública del país. Lo <a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2018/09/08/asalto-en-la-puntilla-hay-que-ir-mas-alla-por-iroel-sanchez/"><span style="color:#0000ff;">acaecido recientemente en La Puntilla</span></a> fue un momento propicio.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;">La denuncia y eventos posteriores no sólo provocaron <span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2018/09/24/no-usamos-veneno-como-aroma-de-flores-por-iroel-sanchez/">que se cometieran atentados al humor</a></span>, o declaraciones y análisis “económicos” que más bien parecían tener la intención de castigar a la fuente de la denuncia y no al hecho mismo y sus promotores, sino también, ahora, valoraciones manipuladas y francamente mentirosas acerca de los acontecimientos. Pero el motivo inicial, que ya nos puede parecer fiambre en el mundo de las noticias, tiene sin embargo razón de ser retomado: porque son los atisbos de los procedimientos que en los nuevos escenarios cubanos pueden mañana intentar prosperar, y debemos saber reconocerlos, denunciarlos y refutarlos.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;">El blog <a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/"><strong><em><span style="color:#0000ff;">La Pupila Insomne</span></em></strong></a> y especialmente su editor, Iroel Sánchez, ha sido el blanco, en esta y anteriores ocasiones, del balón de ensayo o las pruebas piloto, y en progreso, de lo que pudiera ser después, bajo el paraguas protector de la libertad de expresión, ese tipo de recurso comunicacional que está dirigido a erosionar el imaginario de amplios círculos de personas, sembrando matrices de opinión contrarios al socialismo, a la propiedad estatal, al Partido Comunista cubano o a deformar la evaluación que el gobierno de Cuba hace de la propiedad privada y el mercado.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;">Como recordaba hace algún tiempo un sagaz analista, el verdadero blanco no son las personas en sí mismas, sino lo que sus convicciones representan y defienden, que en este caso es la Revolución cubana. O de otro modo: intentan descargar en el blanco puntual de un individuo, la básica animadversión política de fondo que realmente tienen por el sistema político cubano y sus líderes pero con los que no se atreven a enfrentarse.<br />
</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;">En estos círculos se pueden distinguir, entre otras posibles tendencias: (1) una “izquierda” cuyas propuestas encuentran buena recepción y son magnificadas y aplaudidas por la derecha mediática, lo que debiera bastar para que sometieran a profunda reflexión sus posturas políticas; (2) personajes resurgidos a la palestra pública que otrora fueron representantes de una ortodoxia de la que ahora estuvieran abjurando; (3) antiguos funcionarios que ahora ajustan las cuentas de sus errores, frustraciones y remordimientos de conciencia, arremetiendo contra lo que otrora ellos mismos contribuyeron a construir; (4) un pequeño universo giróvago que sateliza alrededor de los anteriores, aplaudiendo o repitiendo y amplificando, lo que pudiera considerarse como una muestra de los resultados que apetecen obtener en amplias capas de la población medios de difusión controlados por intereses particulares.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;">En esta ocasión, el ejemplo que motiva estas notas es mucho más revelador. Porque si se trata de un “desertor de la inteligencia cubana”, como es presentado con su anuencia en muchas publicaciones hostiles a la Revolución, admitido y promovido en Miami, dedicado en otros momentos a difundir <span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="https://www.politico.com/magazine/story/2015/08/obamas-favorite-castro-121342">patrañas acerca de Fidel y de Raúl</a></span>, que ha filtrado<a href="https://scholarlyrepository.miami.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1002&amp;context=iccaspapers"><span style="color:#0000ff;"> información de las FAR en Miam</span></a>i, o <a href="https://scholarlyrepository.miami.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1002&amp;context=iccaspapers"><span style="color:#0000ff;">ha querido vincular a Cuba con el terrorismo en el Medio Oriente</span></a>, ¿qué puede esperarse cuando dedica su tiempo a un tema menor, que no sea el mismo impulso distorsionante y mendaz? Ese personaje y su <em>fake news</em> encuentra medio de difusión y voz en un proyecto nacido precisamente para influir en el momento en que se reformara la Constitución cubana: Domingo Amuchástegui y Cuba Posible, asombrosamente rebotado en un portal como <span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=247423"><em>Rebelión</em></a></span>.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;">No olvidemos que esta entidad (CP) salió casi bruscamente a la luz, inmediatamente después que sus directivos perdieran el apoyo que sostenía su participación en el proyecto conocido como Espacio Laical. También rápidamente pronunciaron sus objetivos: el multipartidismo y el “cambio transicional” en Cuba. <span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2018/05/23/breve-e-incompleta-cronologia-de-un-fracaso-por-iroel-sanchez/">Como ya el tema ha sido ampliamente advertido, analizado y denunciado</a></span>, sólo recordemos que aun cuando inicialmente declararon que sus objetivos no eran directamente políticos, a poco difundieron una especie de proclama en la que anunciaban llegado el momento de impulsar la formación de un partido político. Todo ello trabajando -en sus propias palabras- “con contrapartes extranjeras entre las que se encuentra Open Society Foundations de George Soros”</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;">No extraña pues, que publiquen un artículo en el cual su autor distorsiona la verdad y desembozadamente miente, como parte de esa especie de rabiosa reacción oportunista que, en vez de atenerse a la justeza y necesidad de la denuncia, intenta escarbar en meandros argumentales y desvíos, mediante el análisis sesgado y mendaz para continuar la tarea de atacar a la Revolución cubana, simulando que lo hacen contra la actitud y las convicciones de una persona.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Recuerdo a Domingo Amuchastegui cuando hace un tiempo quedó en silencio y descolocado al <span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2016/06/14/los-correos-que-iroel-sanchez-no-autorizo/">develarse una trampa de correos electrónicos</a></span> que quiso tejer en defensa precisamente de la alianza de Cuba Posible con Soros y su Open Society. </span></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;">Pero, perro huevero aunque le quemen el hocico, ahora miente otra vez Domingo Amuchástegui de entrada, cuando en referencia a los sucesos de La Puntilla, afirma que Iroel Sánchez “lo denunciaba en un artículo publicado en el sitio Cubadebate y en el diario Granma“, cuando Iroel lo denunció en su blog <i>La pupila insomne</i> y de allí lo tomó Cubadebate, no Granma, que jamás reprodujo el texto de Iroel, sino que hizo un reportaje donde se cita lo escrito por Iroel en su blog.</span></p>
<p class="western"><span style="color:#000000;">Amuchástegui afirma sin rubor alguno que “En ningún caso el periodista intervino para detener o aclarar la legalidad o no de la operación, o advertir a las autoridades del centro (no a una simple empleada) de lo que estaba ocurriendo” y para colmo habla extemporánea y malintencionadamente de comercio “en divisas” con el objetivo de convertir -para un lector no avisado- en exclusivo un mercado que vende en CUC cubanos -una moneda de amplia circulación- que no pocos trabajadores del sector estatal de la Isla reciben como estipendio para almuerzo o aseo, o como estimulación salarial.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;">Sería necesario conocer la fuente en que basa su afirmación sobre lo ocurrido, o si es que fue otro testigo presencial, o si, en el caso de serlo, se hubiera atribuido el derecho de “detener” la operación que le exige al periodista.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;">En todo caso no hay duda de que, como lector que parece fue de los más de 600 comentarios que sugiere conocer, ocurre que, o no leyó, o sustituyó por el suyo imaginado, otros testimonios que confirman lo contrario de lo que inventa-imagina en la citada oración. Al menos debió atender a este <a href="http://www.cubadebate.cu/especiales/2018/09/09/asalto-en-la-puntilla-15-mil-manzanas-para-un-solo-cliente/"><em><span style="color:#0000ff;">comentarista en Cubadebate</span></em></a>:</span></p>
<p class="western" style="padding-left:30px;"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i><b>Rene- Testigo del momento</b></i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i> dijo:</i></span></span></span></p>
<p class="western" style="padding-left:30px;"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Fui testigo del mal rato y del maltrato que se le ocasionó a Iroel y no solo a él, a todos los que estabamos allí mirando la impunidad de los aprovechados, resultaba indignante la postura de los trabajadores del propio mercado cuando a vista de todos trataban nerviosamente de relajar en sus acciones al (para muchos de ellos) desconocido periodista. Sugeri al propio Iroel que no se fuera que ya yo habia denunciado al 106 y enviarian una patrulla al lugar, patrulla que nunca llegó!!! </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><b>Ante la denuncia del compañero y las llamadas evidentemente a las autoridades</b></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"> comenzaron como ladrones desesperados a evacuar las cajas de manzanas para las escaleras del edificio del frente del centro comercial, con que? con las carretillas traspaletas del propio mercado, luego cuadradon con el chofer del microbus denunciado para salir con todo lo antes posible del abispero. OJALA PUBLIQUEN LOS RESULTADOS DE ESTA DENUNCIA, OJALA PORQUE CUANDO SE QUIERE SE PUEDE, EL PUEBLO RECLAMA INFORMACIONES, NO SOLO EN RASTROS. NO ME HABLEN TANTO DE LAS GUARIMBAS EN VENEZUELA Y EXPONGAN LAS QUE AQUI SUCEDEN PARA QUE SE ACABEN ESTOS DELITOS DE ACAPARAMIENTO A LA VISTA DE TODOS LOS QUE SUPUESTAMENTE ESTAMOS PROTEGIDOS POR UNA RECIENTE LEY DEL CONSUMIDOR. COMO MUCHOS CIUDADANOS, ESPERAMOS Y SEGUIREMOS ESTA DENUNCIA A VER QUE PASA, CON LA ESPERANZA DE QUE SALGA A LA LUZ EL RESULTADO, POR RESPETO A IROEL Y AL PUEBLO QUE LO SIENTE, </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><b>QUE LO VIVIO EN SU MOMENTO</b></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">.</span></span></span></p>
<p class="western" style="padding-left:30px;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">9 septiembre 2018 a las 22:33 </span></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Cuentan que, en tiempos de la Guerra Fría, en los pasillos de la CIA se escuchaba que nada mejor para luchar contra los comunistas que los excomunistas, pero hay renegados que, por torpes y mediocres, hacen quedar muy mal a los autores de aquella idea. </span></span></p>
<p class="western" align="justify">
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		</item>
		<item>
		<title>Las Fake News de Domingo Amuchástegui. Por Carlos Luque Zayas Bazán</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Oct 2018 23:21:31 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[En tiempos de la Guerra Fría, en los pasillos de la CIA se escuchaba que nada mejor para luchar contra los comunistas que los excomunistas, <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=64314">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-643150" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2018/10/fake.png"></div></div></td></tr></table><p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;">En las recientes elecciones brasileñas, algo más del 46% del electorado votó por Jair Bolsonaro, el candidato de la ultraderecha fascista de ese país.</span><span id="more-64314"></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;">Aunque los especialistas califican este resultado como una derrota para el llamado Trump latino &#8211; por razones que no es del caso glosar ahora -, habrá que esperar por la segunda vuelta para saber si el candidato del PT, Fernando Haddad, podrá allegar el apoyo del resto de los votantes, repartidos por los electores de izquierda entre otros candidatos, y librar al país, con una victoria petista, de un rival que se presenta sin rubor como un connotado y confeso misógino, homofóbico, amante de las armas y defensor de la tortura y de la otrora dictadura genocida.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;">Estas notas, sin embargo, no tratarán del convulso escenario político brasileño, donde mucho está en juego para toda Latinoamérica y para Cuba. Traigo a colación un reciente texto de Atilio Borón que advierte sobre “una apabullante avalancha de “<i>fake news</i>” y noticias difamatorias de los candidatos de la alianza petista que encontró un terreno fértil en las favelas y barriadas populares de las grandes ciudades de ese país”. Quien pudo escuchar una comparecencia de las autoridades electorales brasileñas, noticiada por la cadena de Telesur, conocerá también de la preocupación existente por la influencia que esa campaña podría tener en los resultados de las elecciones.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;">Hacia Cuba, los cándidos – y los no tanto – encandilados por las elecciones al estilo de los modelos de democracia que ya quisieran los enemigos confesos ver implementados en nuestro país, minimizan, ocultan o desconocen, según el caso, que los personeros, organismos o entidades que se dedican a esos menesteres, (el autor citado por Borón afirma que la CIA y sus agentes locales tienen un papel protagónico en ello), sólo están esperando la oportunidad para meter baza, o para decirlo en buen cubano, meter mano, en la sociedad cubana con las tecnologías de las mal llamadas redes sociales y la manipulación mediática con el fin de lograr sus objetivos desestabilizadores.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;">El caso es que por aquí o por allá (ya) comienzan a surgir los prolegómenos de lo que serían las “<i>fake news</i>” y otras torceduras de la verdad en la apreciación de personalidades y eventos cubanos para influir en la opinión pública del país. Lo <a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2018/09/08/asalto-en-la-puntilla-hay-que-ir-mas-alla-por-iroel-sanchez/"><span style="color:#0000ff;">acaecido recientemente en La Puntilla</span></a> fue un momento propicio.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;">La denuncia y eventos posteriores no sólo provocaron <span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2018/09/24/no-usamos-veneno-como-aroma-de-flores-por-iroel-sanchez/">que se cometieran atentados al humor</a></span>, o declaraciones y análisis “económicos” que más bien parecían tener la intención de castigar a la fuente de la denuncia y no al hecho mismo y sus promotores, sino también, ahora, valoraciones manipuladas y francamente mentirosas acerca de los acontecimientos. Pero el motivo inicial, que ya nos puede parecer fiambre en el mundo de las noticias, tiene sin embargo razón de ser retomado: porque son los atisbos de los procedimientos que en los nuevos escenarios cubanos pueden mañana intentar prosperar, y debemos saber reconocerlos, denunciarlos y refutarlos.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;">El blog <a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/"><strong><em><span style="color:#0000ff;">La Pupila Insomne</span></em></strong></a> y especialmente su editor, Iroel Sánchez, ha sido el blanco, en esta y anteriores ocasiones, del balón de ensayo o las pruebas piloto, y en progreso, de lo que pudiera ser después, bajo el paraguas protector de la libertad de expresión, ese tipo de recurso comunicacional que está dirigido a erosionar el imaginario de amplios círculos de personas, sembrando matrices de opinión contrarios al socialismo, a la propiedad estatal, al Partido Comunista cubano o a deformar la evaluación que el gobierno de Cuba hace de la propiedad privada y el mercado.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;">Como recordaba hace algún tiempo un sagaz analista, el verdadero blanco no son las personas en sí mismas, sino lo que sus convicciones representan y defienden, que en este caso es la Revolución cubana. O de otro modo: intentan descargar en el blanco puntual de un individuo, la básica animadversión política de fondo que realmente tienen por el sistema político cubano y sus líderes pero con los que no se atreven a enfrentarse.<br />
</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;">En estos círculos se pueden distinguir, entre otras posibles tendencias: (1) una “izquierda” cuyas propuestas encuentran buena recepción y son magnificadas y aplaudidas por la derecha mediática, lo que debiera bastar para que sometieran a profunda reflexión sus posturas políticas; (2) personajes resurgidos a la palestra pública que otrora fueron representantes de una ortodoxia de la que ahora estuvieran abjurando; (3) antiguos funcionarios que ahora ajustan las cuentas de sus errores, frustraciones y remordimientos de conciencia, arremetiendo contra lo que otrora ellos mismos contribuyeron a construir; (4) un pequeño universo giróvago que sateliza alrededor de los anteriores, aplaudiendo o repitiendo y amplificando, lo que pudiera considerarse como una muestra de los resultados que apetecen obtener en amplias capas de la población medios de difusión controlados por intereses particulares.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;">En esta ocasión, el ejemplo que motiva estas notas es mucho más revelador. Porque si se trata de un “desertor de la inteligencia cubana”, como es presentado con su anuencia en muchas publicaciones hostiles a la Revolución, admitido y promovido en Miami, dedicado en otros momentos a difundir <span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="https://www.politico.com/magazine/story/2015/08/obamas-favorite-castro-121342">patrañas acerca de Fidel y de Raúl</a></span>, que ha filtrado<a href="https://scholarlyrepository.miami.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1002&amp;context=iccaspapers"><span style="color:#0000ff;"> información de las FAR en Miam</span></a>i, o <a href="https://scholarlyrepository.miami.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1002&amp;context=iccaspapers"><span style="color:#0000ff;">ha querido vincular a Cuba con el terrorismo en el Medio Oriente</span></a>, ¿qué puede esperarse cuando dedica su tiempo a un tema menor, que no sea el mismo impulso distorsionante y mendaz? Ese personaje y su <em>fake news</em> encuentra medio de difusión y voz en un proyecto nacido precisamente para influir en el momento en que se reformara la Constitución cubana: Domingo Amuchástegui y Cuba Posible, asombrosamente rebotado en un portal como <span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=247423"><em>Rebelión</em></a></span>.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;">No olvidemos que esta entidad (CP) salió casi bruscamente a la luz, inmediatamente después que sus directivos perdieran el apoyo que sostenía su participación en el proyecto conocido como Espacio Laical. También rápidamente pronunciaron sus objetivos: el multipartidismo y el “cambio transicional” en Cuba. <span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2018/05/23/breve-e-incompleta-cronologia-de-un-fracaso-por-iroel-sanchez/">Como ya el tema ha sido ampliamente advertido, analizado y denunciado</a></span>, sólo recordemos que aun cuando inicialmente declararon que sus objetivos no eran directamente políticos, a poco difundieron una especie de proclama en la que anunciaban llegado el momento de impulsar la formación de un partido político. Todo ello trabajando -en sus propias palabras- “con contrapartes extranjeras entre las que se encuentra Open Society Foundations de George Soros”</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;">No extraña pues, que publiquen un artículo en el cual su autor distorsiona la verdad y desembozadamente miente, como parte de esa especie de rabiosa reacción oportunista que, en vez de atenerse a la justeza y necesidad de la denuncia, intenta escarbar en meandros argumentales y desvíos, mediante el análisis sesgado y mendaz para continuar la tarea de atacar a la Revolución cubana, simulando que lo hacen contra la actitud y las convicciones de una persona.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Recuerdo a Domingo Amuchastegui cuando hace un tiempo quedó en silencio y descolocado al <span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2016/06/14/los-correos-que-iroel-sanchez-no-autorizo/">develarse una trampa de correos electrónicos</a></span> que quiso tejer en defensa precisamente de la alianza de Cuba Posible con Soros y su Open Society. </span></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;">Pero, perro huevero aunque le quemen el hocico, ahora miente otra vez Domingo Amuchástegui de entrada, cuando en referencia a los sucesos de La Puntilla, afirma que Iroel Sánchez “lo denunciaba en un artículo publicado en el sitio Cubadebate y en el diario Granma“, cuando Iroel lo denunció en su blog <i>La pupila insomne</i> y de allí lo tomó Cubadebate, no Granma, que jamás reprodujo el texto de Iroel, sino que hizo un reportaje donde se cita lo escrito por Iroel en su blog.</span></p>
<p class="western"><span style="color:#000000;">Amuchástegui afirma sin rubor alguno que “En ningún caso el periodista intervino para detener o aclarar la legalidad o no de la operación, o advertir a las autoridades del centro (no a una simple empleada) de lo que estaba ocurriendo” y para colmo habla extemporánea y malintencionadamente de comercio “en divisas” con el objetivo de convertir -para un lector no avisado- en exclusivo un mercado que vende en CUC cubanos -una moneda de amplia circulación- que no pocos trabajadores del sector estatal de la Isla reciben como estipendio para almuerzo o aseo, o como estimulación salarial.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;">Sería necesario conocer la fuente en que basa su afirmación sobre lo ocurrido, o si es que fue otro testigo presencial, o si, en el caso de serlo, se hubiera atribuido el derecho de “detener” la operación que le exige al periodista.</span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="color:#000000;">En todo caso no hay duda de que, como lector que parece fue de los más de 600 comentarios que sugiere conocer, ocurre que, o no leyó, o sustituyó por el suyo imaginado, otros testimonios que confirman lo contrario de lo que inventa-imagina en la citada oración. Al menos debió atender a este <a href="http://www.cubadebate.cu/especiales/2018/09/09/asalto-en-la-puntilla-15-mil-manzanas-para-un-solo-cliente/"><em><span style="color:#0000ff;">comentarista en Cubadebate</span></em></a>:</span></p>
<p class="western" style="padding-left:30px;"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i><b>Rene- Testigo del momento</b></i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i> dijo:</i></span></span></span></p>
<p class="western" style="padding-left:30px;"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Fui testigo del mal rato y del maltrato que se le ocasionó a Iroel y no solo a él, a todos los que estabamos allí mirando la impunidad de los aprovechados, resultaba indignante la postura de los trabajadores del propio mercado cuando a vista de todos trataban nerviosamente de relajar en sus acciones al (para muchos de ellos) desconocido periodista. Sugeri al propio Iroel que no se fuera que ya yo habia denunciado al 106 y enviarian una patrulla al lugar, patrulla que nunca llegó!!! </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><b>Ante la denuncia del compañero y las llamadas evidentemente a las autoridades</b></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"> comenzaron como ladrones desesperados a evacuar las cajas de manzanas para las escaleras del edificio del frente del centro comercial, con que? con las carretillas traspaletas del propio mercado, luego cuadradon con el chofer del microbus denunciado para salir con todo lo antes posible del abispero. OJALA PUBLIQUEN LOS RESULTADOS DE ESTA DENUNCIA, OJALA PORQUE CUANDO SE QUIERE SE PUEDE, EL PUEBLO RECLAMA INFORMACIONES, NO SOLO EN RASTROS. NO ME HABLEN TANTO DE LAS GUARIMBAS EN VENEZUELA Y EXPONGAN LAS QUE AQUI SUCEDEN PARA QUE SE ACABEN ESTOS DELITOS DE ACAPARAMIENTO A LA VISTA DE TODOS LOS QUE SUPUESTAMENTE ESTAMOS PROTEGIDOS POR UNA RECIENTE LEY DEL CONSUMIDOR. COMO MUCHOS CIUDADANOS, ESPERAMOS Y SEGUIREMOS ESTA DENUNCIA A VER QUE PASA, CON LA ESPERANZA DE QUE SALGA A LA LUZ EL RESULTADO, POR RESPETO A IROEL Y AL PUEBLO QUE LO SIENTE, </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><b>QUE LO VIVIO EN SU MOMENTO</b></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">.</span></span></span></p>
<p class="western" style="padding-left:30px;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">9 septiembre 2018 a las 22:33 </span></span></p>
<p class="western" align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Cuentan que, en tiempos de la Guerra Fría, en los pasillos de la CIA se escuchaba que nada mejor para luchar contra los comunistas que los excomunistas, pero hay renegados que, por torpes y mediocres, hacen quedar muy mal a los autores de aquella idea. </span></span></p>
<p class="western" align="justify">
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		<title>Venezuela: las tareas inmediatas. Por Atilio A. Boron</title>
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		<pubDate>Tue, 22 May 2018 13:30:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[Latinoamérica]]></category>
		<category><![CDATA[Atilio Borón]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>

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		<description><![CDATA[Es preciso rectificar el rumbo y mejorar la calidad de la gestión de la política económica <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=62993">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-629940" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2018/05/maduro-elecciones.jpeg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">La oposición venezolana desperdició este domingo una posibilidad única para medir fuerzas con el gobierno de Nicolás Maduro. Si como dicen sus voceros, dentro y fuera de Venezuela, los opositores cuentan con el favor de la gran mayoría de la población, ¿por qué no presentaron una candidatura única que, quizás, podría haberle abierto la puerta del Palacio de Miraflores y lograr, por vías institucionales, la tan anhelada “salida” del presidente Maduro? No lo hicieron, y la excusa fue que no existían garantías de honestidad y transparencia en el proceso electoral. Olvidaron, o prefirieron olvidar, la sentencia del ex presidente de Estados Unidos Jimmy Carter -un crítico del chavismo- cuando en el año 2012 dijo, en el discurso anual ante el Centro Carter, que &#8220;de las 92 elecciones que hemos monitoreado, yo diría que el proceso electoral  en Venezuela es el mejor del mundo.&#8221; (<span style="color:#0000ff;">https://actualidad.rt.com/actualidad/view/54145-jimmy-carter-sistema-electoral-venezolano-mejor-mundo</span>). Por si lo anterior fuera poco en los 23 procesos electorales que se llevaron a cabo desde que Hugo Chávez asumió la presidencia en 1999 jamás se presentaron pruebas concretas de fraude ante el Consejo Nacional Electoral. Todo se redujo a airadas declaraciones y denuncias sin fundamento, mentirosas como las que estamos escuchando en estos días y que son recogidas y reproducidas ad infinitum por esa cloaca maloliente de lo que una vez fue el periodismo: los grandes medios de comunicación hegemónicos en América Latina, encargados de desinformar meticulosamente a la opinión pública.</span><span id="more-62993"></span></p>
<p><span style="color:#000000;">¿Por qué desertaron del comicio, por qué no recogieron el guante que les arrojó Maduro? Fácil: porque ni ellos se creían sus propias bravuconadas. Sabían que no era verdad que la mayoría del electorado acompañaría a la oposición; eran conscientes de que por más protestas y quejas que suscite la crisis económica y las poco efectivas respuestas del gobierno el pueblo venezolano sabe muy bien que los opositores son la oligarquía, superficialmente aggiornada, que por siglos lo oprimió y despreció. Por eso en lugar de ir a las urnas se dedicaron a denunciar de antemano que las elecciones serían fraudulentas, un pretexto para evitar que su inferioridad numérica quedase registrada para siempre. En lugar de ello apostaron a la abstención, y a la &#8220;vía corta&#8221; para tumbar a Maduro por medios violentos y confiando en la eficacia destructiva de las presiones internacionales. Es la estrategia de &#8220;cambio de régimen&#8221; que Estados Unidos viene propiciando hace décadas. En línea con ésta la Casa Blanca se puso a la cabeza de esa ofensiva y le ordenó a sus peones latinoamericanos que lanzaran un ataque frontal contra Caracas. Para infortunio de la oposición, la abstención quedó muy lejos de la marca que esperaba para, de ese modo, deslegitimar el triunfo de Maduro. En realidad aquella es casi idéntica a la que hubo en Chile en primera vuelta presidencial del 2017, en donde la tasa de participación electoral también fue del 46 por ciento, y no hemos escuchado a ninguno de los publicistas y empleados de la derecha que dicen ser periodistas rasgarse las vestiduras por ello y cuestionar el triunfo de Sebastián Piñera. Pero una cosa es Venezuela y otra es Chile; la primera tiene la principal reserva de petróleo del mundo y Chile no.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Un índice comparativo de la representatividad presidencial, necesario para calmar las angustias de las buenas almas democráticas, lo ofrece el cociente entre los votos obtenidos por diferentes presidentes y la población electoral. Sebastián Piñera fue elegido presidente de Chile con el respaldo del 26.5 % del electorado; Juan M. Santos con menos todavía, el 23.7 %; Mauricio Macri, con el 26.8 %; Donald Trump con el 27.3 % y Nicolás Maduro, el domingo pasado, con el 31.7 %. O sea, que si se va a hablar del atropello a la democracia en Venezuela, como lo hace el Cartel de Lima, habría primero que mirar un poco estas cifras y entender lo que ellas significan. Pero la Casa Blanca no se inmuta ante nada. Fiel a lo que una vez le dijera a un periodista del New York Times el señor Karl Rove (en el 2003, cuando era el principal asesor de George W. Bush) &#8220;nosotros ahora somos un imperio y, cuando actuamos, creamos la realidad&#8221; (<span style="color:#0000ff;">https://www.reddit.com/r/quotes/comments/8citkn/were_an_empire_now_and_when_we_act_we_create_our/</span>), el gobierno de Estados Unidos creó la &#8220;realidad&#8221; de una dictadura para un gobierno que convocó a 23 elecciones en 20 años y que en las dos ocasiones en que fue derrotado reconoció de inmediato el veredicto de las urnas. La oposición &#8220;democrática&#8221; jamás reconoció sus derrotas y sumió al país en el caos y la violencia callejera en el 2013 y 2017. Pero Estados Unidos creó esa &#8220;realidad&#8221; y sus impresentables lacayos de Lima se movilizaron al instante para acosar al gobierno bolivariano y profundizar la crisis en Venezuela. No deja de ser una penosa tragicomedia que personajes tan desprestigiados como los miembros de esa banda pretendan darle lecciones de democracia a la Venezuela bolivariana. El gobierno argentino, presidido por un demagogo que prometió el oro y el moro en su campaña para luego incumplir todas sus promesas, y que además preside un gobierno cuyos principales figuras son millonarios que no repatrían sus fortunas convenientemente alojadas en paraísos fiscales porque no confían en la seguridad jurídica &#8230; ¡que brinda su propio gobierno!, amén de haber arrasado con la libertad de prensa y el estado de derecho; el gobierno de México, que en el sexenio de Peña Nieto contabilizaba 40 periodistas asesinados hasta enero de este año, y con un proceso político electoral corrupto hasta la médula por el narcotráfico y el paramilitarismo, con miles de muertos y desaparecidos y en donde los 43 jóvenes de Ayotzinapa son la pequeña punta de un gigantesco iceberg de 170.000 muertos y más 35.000 desaparecidos en los últimos diez años, sin que el hiperactivo secretario general de la OEA tomara nota de lo que para él, seguramente, es una nimiedad; el de Colombia, otro gobierno penetrado por el narco, con un presidente que ha saboteado el proceso de paz y asistido impávido a la incesante matanza de líderes sociales, aparte de su probada participación -como Ministro de Defensa- en los asesinatos en masa de la época de Uribe, los &#8220;falsos positivos&#8221; y las fosas comunes que siguen apareciendo a lo largo y ancho de Colombia; el gobierno de Brasil, presidido por un corrupto probado que fraguó un golpe de estado y usurpó la presidencia de ese país, y que cuenta con la raquítica aprobación de sólo el 3 % de la población y un 0.9 % de intención de voto. Estos son los personajes que tienen la osadía de vituperar al gobierno de Maduro calificándolo como una dictadura. No creo que ningún demócrata en el mundo debiera preocuparse por a opinión que puedan emitir sujetos con tan dudosas credenciales democráticas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Pensando a futuro: con la re-elección de Maduro asegurada, con la Asamblea Nacional Constituyente a favor del gobierno, la casi la totalidad de los gobernadores y las alcaldías no puede haber excusa alguna que impida lanzar un combate sin cuartel contra la guerra económica decretada por el imperio y atacar a fondo a la corrupción (no sólo la que practican las grandes empresas sino también la que, desgraciadamente, está enquistada en algunos sectores de la administración pública) y combatir con fuerza las maniobras especulativas y el contrabando de los grandes agentes económicos locales, peones de la estrategia destituyente diseñada por Washington. Sería suicida ignorar que las penurias que está sufriendo la población venezolana tienen un límite. La menor afluencia a las urnas este domingo fue una señal temprana de ese descontento y de un peligroso acercamiento a ese límite. El gobierno, con el poder que acumula en sus manos, tiene que actuar sin más dilaciones en dos frentes: el político, para resistir una nueva e inminente arremetida del imperio, que puede llegar a ser violenta y que para desbaratarla será necesario profundizar la organización y concientización del campo popular. Y el frente económico, para resolver los problemas del desabastecimiento, la carestía, el circulante y la inflación. En una palabra: es preciso rectificar el rumbo y mejorar la calidad de la gestión de la política económica para evitar que las penurias del pueblo se conviertan en decepción y esta, de no mediar una solución a los problemas, en el hartazgo que abre las puertas de la ira y la violencia. Y, por favor, evitar por ahora enredarse en estériles discusiones sobre el cambio de la matriz productiva del rentismo petrolero y todo lo que lo rodea. Ese es un programa de cambio estructural que, con suerte, para concretarse se requieren quince o veinte años de continuidad política. Por lo tanto, hay que concentrarse en las tareas inmediatas, al menos por ahora. Los problemas económicos que afectan a la población y que debe resolver el gobierno son de cortísimo plazo, de hoy y mañana, de una semana a lo máximo. Si fracasara en ese empeño el futuro del gobierno de Nicolás Maduro podría verse muy seriamente debilitado y su estabilidad entraría en una zona de peligro inminente.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Estados Unidos exporta criminales, no democracia</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Aug 2015 04:26:10 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160;Atilio Borón En el Clarín de este Domingo hay una pequeña nota de Gustavo Sierra con el título de “Las maras desangran El Salvador”. (23 Agosto 2015, p. 32)  En ella se habla de la ola de violencia que sacude a &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=50885">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-508860" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2015/08/salvatrucha1.jpg?w=300"></div></div></td></tr></table><h5 class="yiv8271751019MsoNormal" style="text-align:justify;"><strong><a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/atilio-boron/" target="_blank">Atilio Borón</a></strong></h5>
<p id="yui_3_16_0_1_1440389261907_2818" class="yiv8271751019MsoNormal" style="text-align:justify;"><a href="http://wp.me/p10AwN-deJ"><img class="alignleft wp-image-50886 size-medium" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2015/08/salvatrucha1.jpg?w=300" alt="salvatrucha1" width="300" height="169" /></a>En el <i id="yui_3_16_0_1_1440389261907_2819">Clarín</i> de este Domingo hay una pequeña nota de Gustavo Sierra con el título de “Las maras desangran El Salvador”. (23 Agosto 2015, p. 32)  En ella se habla de la ola de violencia que sacude a ese país centroamericano: según el autor en tres días “murieron 125 personas en los enfrentamientos<span id="more-50885"></span> entre los pandilleros y con la policía o el ejército.” La nota abunda en otros detalles: la fenomenal tasa de homicidios en El Salvador actual: 90 por cada 100.000 habitantes. A efectos comparativos digamos que según las cifras producidas por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito para el año 2012 la tasa para Estados Unidos era de 4.8; 5.5 para Argentina; Brasil 21.8 y Honduras 66.5. En ese mismo año, la tasa para El Salvador era de 41.2, siempre sobre 100.000 habitantes. Es decir que una tasa ya de por sí muy elevada más que se duplicó en menos de tres años y, especialmente, en los últimos meses.</p>
<p id="yui_3_16_0_1_1440389261907_2809" class="yiv8271751019MsoNormal" style="text-align:justify;">Obviamente que hay muchos factores que explican este desgraciado resultado y no es este el momento de examinarlos aquí. De hecho, en la nota de Sierra se mencionan algunos de ellos pero se omite el que, en la violenta irrupción de estos días, es sin duda el más importante: la decisión del gobierno de Estados Unidos de liberar a cientos, probablemente miles, de “mareros” que estaban recluidos en diversas cárceles de ese país y enviarlos directamente a <strong>El Salvador</strong>. Esto ya de por sí no es precisamente un gesto amistoso para con el país al cual se le remite tan nefasto contingente, pero es mucho más grave si previamente se “limpia” el prontuario de esos delincuentes de forma tal de imposibilitar que se pueda impedir legalmente su ingreso a El Salvador. Con sus antecedentes delictivos convenientemente purgados nada puede detenerlos, y los malhechores se convierten en gentes que regresan a su país de origen sin tener ninguna cuenta pendiente con la justicia. Una canallada, ni más ni menos.</p>
<p id="yui_3_16_0_1_1440389261907_2804" class="yiv8271751019MsoNormal" style="text-align:justify;">¿Cómo interpretar esta criminal decisión? Va de suyo que esto no pudo haber sido una súbita ocurrencia de las autoridades carcelarias norteamericanas que un día decidieron soltar a casi todos los “mareros”. Una política de tamaña trascendencia se adopta en otro nivel: el Departamento de Estado, el Consejo Nacional de Seguridad o la propia Casa Blanca. El objetivo: generar una ola de violencia para sembrar el caos y provocar el malestar social que desestabilice al gobierno del presidente Salvador Sánchez Cerén, del Frente Farabundo Martín de Liberación Nacional, en línea con la prioridad estadounidense de “ordenar” lo antes posible el díscolo patio trasero latinoamericano sacándose de encima a gobiernos indeseables. Por eso un gesto tan inmoral y delincuencial como ese, que se ha cobrado tantas vidas en El Salvador y que seguramente se cobrará muchas más en los próximos días. Indiferente ante las consecuencias de sus actos, Washington prosigue impertérrito dando lecciones de derechos humanos y democracia al resto del mundo mientras aplica, sin pausa, las tácticas del “golpe blando” en contra de quienes tengan la osadía de pretender gobernar con patriotismo y en beneficio de las grandes mayorías populares. El autoproclamado “destino manifiesto” de Estados Unidos es exportar la democracia y los derechos humanos a los cuatro rincones del planeta. Lo que hace, en realidad, es exportar criminales.</p>
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		<title>Que Francisco crea o no en su propio discurso es irrelevante</title>
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		<pubDate>Sat, 11 Jul 2015 15:14:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Latinoamérica]]></category>
		<category><![CDATA[Mentiras y medios]]></category>
		<category><![CDATA[Atilio Borón]]></category>
		<category><![CDATA[Papa Francisco]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160;Atilio A. Borón Después del discurso de Francisco ante el Encuentro de Movimientos Sociales no tardaron en surgir voces advirtiendo que sus palabras no debían tomarse en serio habida cuenta de la larga historia de la Iglesia como guardiana del &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=50245">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-502460" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2015/07/franciscodiscursomovimientospopulares_capturayoutube_090715.jpg?w=300"></div></div></td></tr></table><h5 id="yui_3_16_0_1_1436625702925_2213" class="yiv4410558326MsoNormal" style="text-align:justify;" align="center"><strong><a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/atilio-boron/" target="_blank">Atilio A. Borón</a></strong></h5>
<p class="yiv4410558326MsoNormal" style="text-align:justify;" align="center"><a href="http://wp.me/p10AwN-d4p"><img class="alignleft wp-image-50246 size-medium" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2015/07/franciscodiscursomovimientospopulares_capturayoutube_090715.jpg?w=300" alt="FranciscoDiscursoMovimientosPopulares_CapturaYoutube_090715" width="300" height="167" /></a>Después del <a href="https://www.aciprensa.com/noticias/texto-discurso-del-papa-el-encuentro-con-los-movimientos-populares-en-bolivia-80606/" target="_blank">discurso</a> de <strong><a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/papa-francisco/" target="_blank">Francisco</a></strong> ante el Encuentro de Movimientos Sociales no tardaron en surgir voces advirtiendo que sus palabras no debían tomarse en serio habida cuenta de la larga historia de la Iglesia como guardiana del orden capitalista y responsable de incontables crímenes.</p>
<p class="yiv4410558326MsoNormal" style="text-align:justify;" align="center"><span id="more-50245"></span>Se imponía la incredulidad e, inclusive, una vigilancia militante para evitar que el mensaje papal frustrase el ansiado desarrollo de la conciencia crítica de los pueblos oprimidos. Discrepo de esas opiniones. Es más: creo que éste no es un tema que debería preocuparnos.</p>
<p class="yiv4410558326MsoNormal" style="text-align:justify;" align="center">Desde el punto de vista de la construcción de un bloque histórico anticapitalista –aunque no desde la abstracción de un juicio ético– el hecho de que Francisco crea o no en su propio discurso es irrelevante y no tiene sentido discutir aquí. Lo que sí interesa es que esas palabras fueron vertidas en una importante reunión de líderes y dirigentes sociales latinoamericanos y que alcanzaron de inmediato una impresionante resonancia mundial.</p>
<p class="yiv4410558326MsoNormal" style="text-align:justify;" align="center">Que el Papa diga que el capitalismo es un sistema agotado, que ya no se lo aguanta más, que el ajuste siempre se hace a costa de los pobres, que no existe tal cosa como el derrame de la riqueza de la copa de los ricos, que destruye la casa común y condena a la Madre Tierra, que los monopolios son una desgracia, que el capital y el dinero son “el estiércol del demonio”, que se debe velar por el futuro de la Patria Grande y estar en guardia ante las viejas y nuevas formas de colonialismo, entre tantas otras afirmaciones, tiene efectos políticos objetivamente de izquierda que son de una importancia extraordinaria.</p>
<p class="yiv4410558326MsoNormal" style="text-align:justify;" align="center">Claro, todo esto ya lo habían dicho <strong><a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/fidel-castro/" target="_blank">Fidel</a></strong>, el <strong><a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/che-guevara/" target="_blank">Che</a></strong>, <strong>Camilo</strong>, <strong><a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/evo-morales/" target="_blank">Evo</a></strong>, <strong><a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/rafael-correa/" target="_blank">Correa</a></strong>, <strong><a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/hugo-chavez/" target="_blank">Chávez</a></strong> y tantos otros en la teología de la liberación y el pensamiento crítico de Nuestra América. Pero sus juicios eran siempre puestos bajo sospecha y toda la industria cultural del capitalismo se abalanzaba sobre ellos para burlarse de sus certidumbres, descalificándolas como productos de un anacrónico radicalismo decimonónico. Las tecnócratas al servicio del capital y los “biempensantes” posmodernos decían que aquellos nostálgicos no comprendían que los tiempos del <strong><a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2011/03/14/el-manifestoon-video/" target="_blank">Manifiesto Comunista</a></strong> habían pasado, que la revolución era una peligrosa ilusión sin porvenir, y que el capitalismo había triunfado inapelablemente.</p>
<p class="yiv4410558326MsoNormal" style="text-align:justify;" align="center">Pero ahora resulta que quien lo cuestiona radicalmente, con un lenguaje llano y rotundo, es Francisco y entonces ese discurso adquiere una súbita e inédita legitimidad, y su impacto sobre la conciencia popular es incomparablemente mayor. Con sus palabras se abrió, por primera vez en mucho tiempo, un espacio enorme para avanzar en la construcción de un discurso anticapitalista con arraigo de masas, algo que hasta ahora había sido una empresa destinada a ser neutralizada por la ideología dominante que difundía la creencia de que el capitalismo era la única forma sensata –¡y posible!– de organización económica y social. Ya no más.</p>
<p class="yiv4410558326MsoNormal" style="text-align:justify;" align="center">El histórico discurso de Francisco en Bolivia instaló en el imaginario público la idea de que el capitalismo es un sistema inhumano, injusto, predatorio, que debe ser superado mediante un cambio estructural y que, por eso, no hay que temerle a la palabra revolución. Dejemos que filósofos, teólogos y psicólogos se entretengan en discutir si Francisco cree o no en lo que dijo. Lo importante, lo decisivo, es que gracias a sus palabras estamos en mejores condiciones para librar la batalla de ideas que convenza a todas las clases y capas oprimidas, a las principales víctimas del sistema, que hay que acabar con el capitalismo antes que ese infame sistema acabe con la humanidad y la Madre Tierra</p>
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