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	<title>La pupila insomne &#187; Alejandro Herrera Ajete</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>El New York Times, las Coreas de Cuba y el Primero de Mayo. Por Iroel Sánchez</title>
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		<pubDate>Wed, 02 May 2018 12:17:38 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Este miércoles todas las Coreas de Cuba estuvieron en la Plaza de la Revolución representadas por más de 900 000 cubanos apoyando la elección de su nuevo gobierno <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=62701">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-627020" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2018/05/panoramica-desfile-dia-de-los-trabajadores-primero-de-mayo.jpg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">En busca de opiniones que deslegitimen la elección del nuevo gobierno cubano presidido por Miguel Díaz Canel, el<em> New York Times</em> <span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="https://www.nytimes.com/es/2018/04/26/afrocubanos-cuba-consejo-estado/">anduvo por el humilde barrio de La Corea en La Habana. </a></span></span></p>
<p><span id="more-62701"></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por los mismos días<a href="https://www.facebook.com/permalink.php?story_fbid=631099067222513&amp;id=100009672768607"> <span style="color:#0000ff;">yo también estuve por La Corea</span></a>, haciendo trabajo voluntario en la Secundaria Básica del barrio que lleva el nombre de <span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2015/04/29/alejandro-el-grande/">mi amigo &#8220;Alejandro Herrera Ajete&#8221;,</a> </span>pero a juzgar por el NYT en Cuba como en la península asiática aquí también existen al menos dos Coreas, aunque este miércoles todas las Coreas de Cuba estuvieron en la Plaza de la Revolución representadas por más de 900 000 cubanos apoyando la elección de su nuevo gobierno. Es de esperar que el <em>Times</em>, siempre tan diverso y objetivo, tome nota. </span></p>
<p><img class="aligncenter size-large wp-image-62702" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2018/05/panoramica-desfile-dia-de-los-trabajadores-primero-de-mayo.jpg?w=545" alt="" width="545" height="263" /></p>
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		<title>El corazón gigante de Alejandro Herrera. Por Iroel Sánchez</title>
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		<pubDate>Tue, 02 May 2017 20:32:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Latinoamérica]]></category>
		<category><![CDATA[Alejandro Herrera Ajete]]></category>
		<category><![CDATA[Iroel Sánchez]]></category>

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		<description><![CDATA[ El ser humano más parecido al Che que he conocido.   <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=58901">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-589020" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2017/05/alejandro-hhrrera-iroel-sc3a1nchez1.jpg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;"><em>El pasado sábado nos encontramos un grupo de amigos y amigas de Alejandro Herrera Ajete, el compañero que a todos los que compartimos su vida y trabajo se nos hizo inolvidable. Varios de los presentes relataron anécdotas que no conocía y me tuvieron todo el tiempo con un nudo en la garganta. </em><span id="more-58901"></span></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em>El primero en hablar contó cómo desde su religión le habla todos los días al comunista que lo dirigió y el último llamó la atención sobre la metáfora de su autopsia: reveladora de un corazón demasiado grande para una vida más allá de la juventud, y realizada -en iluminadora casualidad- por el mismo médico que encontró los restos del Che en Bolivia. </em></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em>De la modestísima exposición de fotos que se exhibieron pedí esta en que estamos juntos para volver a publicar la crónica que hace dos años le dediqué, ahora acompañada de algunos de los comentarios que entonces generó aquí y en </em>Cubadebate<em>, y que testimonian la clase de hombre que fue el ser humano más parecido al Che que he conocido.  </em></span></p>
<h3 class="entry-title"><span style="color:#000000;"><img class="aligncenter size-full wp-image-58903" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2017/05/alejandro-hhrrera-iroel-sc3a1nchez1.jpg" alt="" width="511" height="333" /></span></h3>
<h3 class="entry-title"><span style="color:#000000;">Alejandro, el grande. Por Iroel Sánchez</span></h3>
<p><span style="color:#000000;">“Alejandro, el grande”, le decía, entre risas, el mayor de mis hijos que aún no se había enterado de la existencia del conquistador macedonio cuando él lo tomaba con sus manos enormes y lo lanzaba hacia arriba desde su fortaleza de campeón de natación, mientras todos en la casa aguantábamos la respiración hasta que los pies del niño volvían a estar sobre el suelo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Recuerdo exactamente el día que lo conocí.<span id="more-34513"></span> Cuatro años menor que yo, Alejandro Herrera Ajete era el jefe de la brigada en su aula, donde fui a informar los resultados de un Congreso de la Federación Estudiantil Universitaria y lo escuché hablar con tal asco sobre el fraude académico que pensé fingía. Luego, vi en un mural de la facultad su nombre en los resultados de los Juegos Deportivos “13 de Marzo” y leí varias veces porque no podía creer que una sola persona pudiera ganar tantas medallas de oro -practicamente todas las especialidades en todas las distancias de la natación-, gracias a lo cual los de Industrial ocupábamos el primer lugar. Su relación con el deporte era una obsesión por no someterse a los límites que le costaría absurdamente la vida.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Años más tarde, alguien me contó que entrenaba de madrugada para no perder turnos de clase, junto a la anécdota de cuando se tiró en el Malecón para salvar a una muchacha que se ahogaba y la sacó a tierra casi por Jaimanitas porque el oleaje no le permitió hacerlo más acá. Pudiera parecer exageración pero tratándose de él no lo dudo, subimos juntos el Pico Turquino y allí terminó cargando las mochilas de medio grupo y ayudando a las mujeres más atrasadas; al llegar arriba regañó a los primeros por olvidarse de los demás -“el campeoncito”, bautizó con ironía al que reposaba orgulloso de arribar en el número uno- y viró a buscar a Ulises, el periodista que creo todavía andaba por el  Pico Joaquín. Cuando alcanzó la cima otra vez, con Ulises casi a cuestas, y muchos hablaban pestes del “gordito”, Alejandro se deshizo elogiando la voluntad de su rescatado y comenzó a contar cómo era éste el que lo animaba  a seguir en los momentos más difíciles del escarpado ascenso.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Pero eso fue después. Yo practicamente no coincidí con él en la CUJAE, salí casi de allí para Angola y no volví a ver a Alejandro hasta que comenzó a trabajar como “instructor” de la UJC en Marianao. Pero poco a poco me fue llegando su leyenda. Había terminado su Ingeniería en Sistemas Automatizados de Dirección con Título de oro y a pesar de ser de los primeros en el escalafón, pidió lo ubicaran en Antillana en Acero, donde pasaron buscando gente para la zafra y allá se fue. No sé si estuvo allí uno o dos años, incluyendo las campañas de siembra de caña, hasta que Nieto lo fue a reclutar para el trabajo profesional en la Juventud Comunista. Una vez le pedí que me contara sobre la zafra, pensando que me hablaría de los miles de arrobas que cortaba y cómo sobrecumplía, pero me dijo que pasaba mucho trabajo para hacer la norma y se puso a hablarme de unos que “eran fieras en el corte” y él jamás podía alcanzar. No sé si sería verdad, nunca lo vi cortar pero sí recuerdo una vez que fuimos a limpiar caña en unos surcos larguísimos y cuando yo iba todavía por la mitad, apareció -ya concluido el suyo- por el final del campo dándome contracandela con el pulover amarrado cubriéndole la cabeza y gracias a él pude terminar mi meta a tiempo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Un caballero, jamás lo vi utilizar su evidente superioridad física para imponer nada pero sí interpelar con educada indignación a alguien que no cedía el asiento a una mujer o se expresaba de manera soez. Lo resolvía todo con el ejemplo, siendo ya Secretario de la UJC en San Miguel del Padrón, le pedí me ayudara a organizar una actividad en la Casa de Hemingway en Finca Vigía y el modo que encontró de acercarse a la directora del museo fue hacer un trabajo voluntario para chapear la hierba de gran parte  de la instalación. Lo material para él como que no existía, en el fondo del Período Especial -cuando en Cuba por un dólar daban 150 pesos y su salario era de alrededor de trescientos-  la Juventud Comunista lo envió a un viaje a Nueva Zelanda y Australia y supe por David -su jefe y el mío entonces- que devolvió al regreso 100 dólares, practicamente el total de los viáticos que le habían entregado para sus gastos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Era el primero en todo; como la vez que pidieron buscar jóvenes para integrar la Policía y se apareció con su nombre encabezando la lista, y disgustó a Monsi – entonces Secretario de la UJC en La Habana- que le dijo que eso era lo más fácil para él, que el problema estaba en convencer a otros. Por cierto, a los policías no les gustaba mucho, casi siempre en pulover blanco mil veces lavado, botas, <em>jean</em> y un viejo maletín colgando sobre el pecho, el mulato de cabeza rapada parece se les hacía sospechoso y aún siendo ya Secretario del Partido en San Miguel -con poco más de 30 años- los infantes que hacían ronda en el Municipio lo seguían parando para pedirle el carnet de identidad y solicitarle les mostrara el interior de su humilde equipaje donde lo único que había eran papeles y algún libro.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Huía de los privilegios, por mínimos que fueran. En una etapa en que algunos en la UJC competían banalmente por portar el último pulover proveniente de alguna campaña nacional, jamás se  puso uno de aquellos coloridos atuendos. “Se los regalan a mi cargo, no a mi”, solía decir quien prefería llevar las imagenes de Mella, Camilo o el Che bien adentro.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Cuando Fidel lanzó la idea de reparar y construir escuelas en La Habana se dio gusto. Con las habilidades que adquirió cuando era jefe del contigente estudiantil “Che Guevara” en la construcción de la CUJAE, en el que él era quien más horas de trabajo voluntario acumulaba, llegaba de primero los domingos, a tirar mezcla, cargar vagones  y levantar bloques.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En San Miguel -exactamente en el barrio de La Corea- hay una escuela que lleva su nombre y que él ayudó a construir, estuve allí hace como cinco años con Nieto, Monsi y David. Hubo un acto al que asistieron los padres de Alejandro y llevé unos libros para la biblioteca pero casi no pude hablar por la emoción, creo recordar que sólo atiné a decir que era un buen lector. El día de su entierro me pareció que no fue suficiente lo que se dijo y siempre he querido escribir sobre él, pero nunca me había atrevido.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El primero en llegar y el último en irse, sensible con los problemas de los demás, valiente para poner la verdad por delante; sumamente cortés con las mujeres, colaborador indoblegable con el más débil, implacable con lo injusto. Polemista infatigable, jamás lo vi practicar la adulación; su crítica era demoledora con las malas conductas de cualquier persona, no importa cuál fuera su cargo. Siempre se despedía con dos palabras: “Viva Fidel”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Desde que escuché a Díaz Canel hablar en el Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba sobre las características que debe tener quien dirija a cualquier nivel en la Cuba actual me ha vuelto la necesidad insoslayable de escribir sobre Alejandro. Creo que no son pocos los cubanos como él y muchos más los que sin alcanzarlos los admiran pero es necesario que aparezcan más en nuestros medios de comunicación, arrojando luz con su opinión, y con su ejemplo, acerca de los problemas que hoy enfrentamos. Buscar el nombre de Alejandro en la web es una amarga lección, sólo dos despachos de la Agencia de Información Nacional lo mencionan, uno que reporta la Asamblea Municipal del Partido donde fue electo y el otro acerca de su sepelio. Fotos -siempre de grupo- sólo en un artículo de <em>Granma</em> sobre el reconocimiento en un barrio de San Miguel a dos compañeros que se infiltraron en la quinta columna organizada por Estados Unidos en Cuba, una de ellas es la que ilustra este artículo. Creo recordar una entrevista que le hizo la periodista Fabiola López para el entonces <em>Canal CHTV</em> en ocasión de los 35 años del asesinato del Ché, como parte de una serie que realizó de conjunto con el Comité Provincial de la UJC en La Habana.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Pienso que esfuerzos como aquel de Fabiola los deberíamos estimular más.  Hasta en el bodrio de<a style="color:#000000;" title="La diferencia entre una luciérnaga y la luz eléctrica (+ video)" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2013/07/05/la-diferencia-entre-una-luciernaga-y-la-luz-electrica-video/"> <em>CNN en Español</em> </a>existe o existía un programa llamado “Héroes”. Una tribuna pública -como lo es, por ejemplo, una entrevista de televisión- no debería ser jamás, al menos aquí, -si aspiramos a un futuro diferente de un Miami con más calor y mucha más pobreza- ni un aeropuerto a donde constantemente se llega de viaje, ni una vidriera en la que alguien -generalmente con más fama que talento y más tienda que alma- nos exhiba cualquier cantidad de lugares comunes junto a todo el oro que es capaz de echarse encima. Combatir las carencias cívicas que nos corroen implica movilizar, y también visibilizar, de modo atractivo y creador, lo mejor de nosotros, incluso para criticarnos, más allá de lo artístico literario y deportivo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Alejandro era grande, con una grandeza que sólo puede nacer de la bondad y la decencia. Aprendió, a decir de Martí, “el gusto de la verdad, y el desdén de la riqueza y la soberbia a que se sacrifica, y lo sacrifica todo, la gente inferior e inútil”. Tal vez hubo quien lo llamó extremista, pero sería el lamento del mediocre ante la virtud que sabe jamás llegará a poseer. Hace poco vi a alguien <em>de </em><em>aquellos tiempos duramente humanos</em> atorarse con la palabra Revolución, no sé si dudando si le convenía utilizarla, o debido a que le pareció no está muy de moda; a Alejandro nunca le hubiera sucedido, porque más que hablar sobre ella, él la hacía.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>Comentarios: </strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">pochi 30 julio, 2013 en 18:41</span><br />
<span style="color:#000000;"> Iroel: Yo me impacté cuando conocí que Alejandro murió. Hacía años que no lo veía. No fue un cercano amigo mío, pero sí una referencia para muchos. Hay una etapa de su vida que no conociste o evitaste reflejar: cuando fue nadador de alto rendimiento (en malas palabras se diría que nadador “profesional”). Por su modestia, no cambiaba de ropas en la Escuela Nacional de Natación Marcelo Salado donde gozaba de la misma reputación que ahora recuerdas. Era el mejor de su categoría en los eventos de libres. Sólo emulaba con mi primo, Guillermito Martínez, en compentencias que había que seguir porque nadaban todo el evento juntos y sólo en el toque, en el último metro, se definía el ganador que era uno de ellos dos. Nadie pudo vencerlos durante su tiempo. Yo era una par de años más joven que él. Nunca tuve la calidad deportiva que Alejandro mostraba, por lo que mi reto en esa área, se lo debo; pero pude enfrentarlo intelectualmente varias veces y disfruté ser su contraparte. Cuando estudiaba en la Universidad al igual que yo, me presenté a competencias de natación en 100 metros libres por el equipo de mi facultad que era el Instituto Superior de Relaciones Internacionales. Nadé a su lado. Increiblemente pasé los primeros 50 metros delante de Alejandro. Pensé que lo derrotaba. Y su estrategia fue desbaratarnos en los últimos 50 y lo logró. Quedamos humillados, pero con una lección. Agradezco que lo recuerdes.</span><br />
<span style="color:#000000;"> Gonzalo Parra Enríquez 31 julio, 2013 en 9:33 </span><br />
<span style="color:#000000;"> Iroel, por medio de tu artículo recibimos la triste noticia del fallecimiento de nuestro querido amigo. Alejandro Herrera Ajete, quien tuvimos la honra de acoger durante su gira como joven dirigente cubano por Australia, Nueva Zelandia y Filipinas en 1995.</span><br />
<span style="color:#000000;"> Después de leer el artículo e indagar más detalles, nos enteramos que había fallecido repentinamente hace 10 años atrás, el 18 Abril 2003. En Cuba una escuela secundaria básica lleva su nombre. Al morir tenía 35 años y era primer secretario del partido en el municipio de San Miguel del Padrón. Entre las decenas de ofrendas florales en su honor estaba la del Comandante en Jefe Fidel Castro.</span><br />
<span style="color:#000000;"> Alejandro había dejado en nuestra impresión una altísima congruencia de acción, pensamiento, capacidad y entrega por la revolución, cualidades pocas veces observadas e insólitas para nosotros. Haberlo conocido nos inspiró a todos a creer más en la causa y en las nuevas generaciones de líderes cubanos.</span><br />
<span style="color:#000000;"> Abrazos</span><br />
<span style="color:#000000;"> Gonzalo y Darío</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Margarita Elorza, Consejo Nacional de Patrimonio 9 agosto, 2013 en 16:30</span><br />
<span style="color:#000000;"> Estimado Iroel,</span><br />
<span style="color:#000000;"> Me emocionó tu valoración sobre Alejandro, realmente fue así.</span><br />
<span style="color:#000000;"> Nos relacionamos con él y su familia desde que era niño, pues éramos veciinos; sentimos mucho su pérdida, todos en mi casa y en el edificio.</span><br />
<span style="color:#000000;"> Su madre fue ejemplar, como persona y revolucionaria íntegra, falleció hace poco tiempo.</span><br />
<span style="color:#000000;"> Felicidades por tan justo escrito.</span><br />
<span style="color:#000000;"> Saludos afectuosos.</span><br />
<span style="color:#000000;"> Alejando 20 agosto, 2013 en 10:55 </span><br />
<span style="color:#000000;"> Tuve el privilegio de conocer a Alejandro Herrera y trabajar cerca de él, cuando era el primer secretario de la juventud comunista en San Miguel del Padrón y posteriormente, cuando se desempeñó como primer secretario del PCC en ese mismo municipio de La Habana. Era, como se escribe, una persona ejemplar que a mí me hacía pensar -por su forma de ser- que su paradigam había sido Mella. Como humano podría haberse equivocado, peros sus virtudes sobreparon con creces sus defectos.</span><br />
<span style="color:#000000;"> Una de las enseñanzas del blog de Iroel: En Cuba hay muchos Camilos, hay muchos Chés y tambiién muchos Alejandros. Son los héroes anónimos de este pueblo que lo han sacrificado todo: sus sueños personales y muchos hasta su salud y su vida, por esta Revolución que muchos no saben cómo ha resistido y que al leer esta historia lo tienen un poco más claro. Y ni siquiera encuentras una referencia a ellos en la Internet. Ni falta que hace, porque el mejor homenaje es presisamente nuestra resistencia.</span><br />
<span style="color:#000000;"> Manuel David Orrio 14 enero, 2014 en 12:55</span><br />
<span style="color:#000000;"> Mundo chiquito;Habana,cáscara de nuez.Le conocí personalmente.Y fue exactamente como cuentas</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Pedro Pablo 30 abril, 2015 en 7:17 </span><br />
<span style="color:#000000;"> La genética de los buenos se multiplica. Nivaldo era de esos que sudaban esfuerzo y consagración, pese a cualquier opinión oportiunista que intentará nublar lo bueno del Negro, los hijos superan a los padres y Alejandro superó su molde, pero inspirado en su progénitor, lástima que no abunden esos protagonistas. Gracias Iroel</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Norberto dijo:</span><br />
<span style="color:#000000;"> muy bien por ti iroel, merecido homenaje y todavia es poco lo que podriamos hablar de este magnifico camarada de lucha nuestro,</span><br />
<span style="color:#000000;"> Este articulo me pone los pelos de punta, conoci a alejandro en mi funcion como cuadro profesional de la UJC de guanabacoa en ese periodo, es verdad que su entrega era infinita, no habia una tarea del programa alimentario en pleno periodo especial donde teniamos campamentos en guines y nueva paz que alejandro no movilizara a su gente, igual a el cuadro integral de la UJC perdimos a otro compañero valioso que no se habla mucho de el y que tambien una escuela del cotorro lleva su nombre roberto labrada, muy querido y ademas compañero de batalla de todos nosotros, de david lahera de monci, hector,zuleika y otros queridos compañeros.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Alex Leyet dijo:</span><br />
<span style="color:#000000;"> Hermosa crónica de un joven cubano que nació en estos tiempos y supo vivir como predicaba: siempre con el ejemplo. Estuve un año trabajando en esa escuela que hoy lleva su nombre en el barrio la Corea (el más marginado y violento de San Miguel del Padrón) y de haber sabido o leido algo como esto creo que hubiera permanecido más tiempo, solo para honrar a alguien como él.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Raul Sabadí dijo:</span><br />
<span style="color:#000000;"> Conocí personalmente a Alejandro… de verdad que era grande y la vida le jugó la mala pasada de morir en una piscina, algo que era casi su medio natural. Nunca he conocido a alguien más sencillo y desinteresado que él. Soñaba con tener 7 hijos, así me dijo un día… algo que no logró. Creo que merecía esta crónica y agradezco a Iroel por hacerla. La voy a publicar en la intranet de mi centro, el ICIDCA, donde muchos lo van a recordar.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Rita dijo:</span><br />
<span style="color:#000000;"> Gracias Iroel, tuve la dicha de trabajar con Alejandro, en la UJC Provincial de la Capital , creo que es válido y merecido el reconocimiento, la muerte le llego a muy temprana edad, pero creo que su alma tan GRANDE ya no cabía en su cuerpo. Te repito GRACIAS, él se lo merece.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Fernando dijo:</span><br />
<span style="color:#000000;"> Conoci a este joven revolucionario en Australia an 1995. Fuimos juntos por una gira de 3 paises que incluyeron Australia, Nueva Zelanda y Filipinas. Yo fui su interprete. Conversabamos de Fidel (El Caballo) y asi nombre a Alejandro para mis adentros. Las experiencias fueron muchas y las llevo grabadas como su nombre. Recuerdo en una oportunidad cuando un personero mal informado de la Amnesty International que llego a una reunion de prensa en la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda. Este personero ademas de haber llegado tarde, traia muchos papeles bajo la manga que los tiro con fuerza en el medio de la mesa para asi hacerse notar.</span><br />
<span style="color:#000000;"> Alejandro lo miro y no dijo nada. Espero con su intuicion dialectica que hablara el susodicho y cuando comenzo a hablar de los crimenes en las carceles Cubanas, Alejandro, El Caballo, lo cuestiono de tal manera que primero le dio una leccion historica y acabada del sistema penal Cubano para despues seguir con los abusos de las carceles de Estados Unidos y otros paises donde se violan los derechos humanos. Despues de la arremetida del Caballo, el pobre idiota se sumergio el la silla y no se escucho mas hasta su partida algunos minutos despues de haber cogiodo los papeles de la mesa que habia tirado y muy lentamente se movio y dejo la sala. El Caballo era alto y de una presencia mayor pero despues de esa experiencia yo pense que era mas alto que el sol. Las anecdotas son muchas para poder contar. Me duele su partida pero doy gracias por la oportunidad de haber compartido con un ser comprometido y que lucho arduamente por los derechos del pueblo Cubano y por la union de los jovenes socialistas del mundo. Alejandro El Caballo vivira en mi memoria por siempre.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">José Antonio dijo:</span><br />
<span style="color:#000000;"> Iroel y Randy:</span><br />
<span style="color:#000000;"> Merecido homenaje a Alejandro.</span><br />
<span style="color:#000000;"> !Que justo recordatorio a un joven de nuestra generación!.</span><br />
<span style="color:#000000;"> Coincido con Iroel en: (…) Creo que no son pocos los cubanos como él y muchos más los que sin alcanzarlos los admiran (…)</span><br />
<span style="color:#000000;"> Para homenajear a Alejandro no hay mejor frase que la que solemos utilizar muchos: !!!Viva Fidel!!!</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Susana dijo:</span><br />
<span style="color:#000000;"> Yo lo conoci coincidimos en la CUJAE el estudiaba SAD y yo Industrial incluso en aquel timpo era novio de una compañera de estudio Enith que años despues fue la Presidenta de la Organizacion de Pioneros, y realmente la semblanza que se da en el escrito coincide con el ALEJANDRO que conoci, despues deje de verlo y en un reportaje que salio de San Miguel del Padron me entere de las funciones que cumplia, y bueno penosamente despues me entere de su prematura muerte.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">YANET dijo:</span><br />
<span style="color:#000000;"> DESPUES DE LO PUBLICADO, Y ANTE ESTA BURLA DE LA VIDA; BIEN POCO PUEDO ESCRIBIR, ES MUY DIFÍCIL RECOGER EN PALABRAS LO QUE NO TIENE DIMENSIÓN.</span><br />
<span style="color:#000000;"> CONOCÍ A ALEJANDRO DURANTE MI TRABAJO EN EL CONSEJO MUNICIPAL DE SAN MIGUEL DEL PADRÓN. AQUEL DÍA FATAL ESTABA EN CASA CUMPLIENDO CON MIS LABORES DOMÉSTICAS CUANDO LLEGÓ UN COMPAÑERO CON LA MALA NOTICIA, NO PODÍA CREERLO. NO PUDE MENOS QUE DEJARLO TODO COMO ESTABA Y TRASLADARME AL GOBIERNO, ALLÍ NOS FUIMOS REUNIENDO Y ORGANIZANDO; RECIBIMOS A LA POBLACIÓN QUE SE IBA SUMANDO; FUE IMPACTANTE Y TERRIBLEMENTE DOLOROSO.</span><br />
<span style="color:#000000;"> ANTE SU EJEMPLO QUE SIEMPRE SERÁ SILUETA ILUMINADA, SENCILLAMENTE: ME QUITO EL SOMBRERO.</span><br />
<span style="color:#000000;"> GRACIAS IROEL</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Gabriel dijo:</span><br />
<span style="color:#000000;"> Qué pena tan grande. Hoy me entero de su muerte. Tuve el honor de conocerlo y trabajar junto a él muchas horas voluntarias doblando cabillas para la construcción de la CUJAE. Tenía una fuerza de voluntad inigualable. Era bromista y tenía una sonrisa contagiosa. En la piscina daba gusto verlo competir en los juegos 13 de Marzo.</span><br />
<span style="color:#000000;"> Anécdota: un día en un trabajo voluntario en la construcción de la Villa Panamericana teníamos que pasar bloques de un lugar a otro e hicimos una cadena y pasábamos los bloques de uno a otro. Alejandro era el primero en la cadena y por este motivo los bloques viajaban a una velocidad que era difícil de mantener y muchos se cansaban y Alejandro siempre atento y de buen humor gritaba: aquí va un descanso! Y con la misma pasaba un bloque partido. Ese era el descanso. Y enseguida seguía con los bloques enteros.</span><br />
<span style="color:#000000;"> Qué descance en paz!</span></p>
<p><span style="color:#000000;">ramsay dijo:</span><br />
<span style="color:#000000;"> Busqué y encontré este cable de la AIN: Está en http://londres2012.ain.cu/historico/2003/2003Apr/diario/26/ain86.txt</span><br />
<span style="color:#000000;"> Sepultado dirigente del Partido de San Miguel del Padrón</span><br />
<span style="color:#000000;"> Por Fidel Rendón Matienzo</span><br />
<span style="color:#000000;"> La Habana, 26 abr (AIN) Una sentida manifestación de duelo</span><br />
<span style="color:#000000;"> devino hoy, en la capital el sepelio de Alejandro Herrera</span><br />
<span style="color:#000000;"> Ajete, primer secretario del Partido en el municipio de San</span><br />
<span style="color:#000000;"> Miguel del Padrón, quien falleciera repentinamente este</span><br />
<span style="color:#000000;"> viernes.</span><br />
<span style="color:#000000;"> Junto a familiares, amigos y compañeros de trabajo, en</span><br />
<span style="color:#000000;"> la necrópolis de Colón se encontraban los miembros del Buró</span><br />
<span style="color:#000000;"> Político José Ramón Machado Ventura, Esteban Lazo, primer</span><br />
<span style="color:#000000;"> secretario del Partido en Ciudad de La Habana, y Pedro Ross</span><br />
<span style="color:#000000;"> Leal, máximo dirigente de la CTC en el país.</span><br />
<span style="color:#000000;"> Cientos de personas también acompañaron el féretro hasta</span><br />
<span style="color:#000000;"> su última morada y allí Miguel Sánchez Padilla, miembro del</span><br />
<span style="color:#000000;"> Buró Provincial del Partido, señaló que inesperadamente</span><br />
<span style="color:#000000;"> “hemos perdido un soldado incondicional al socialismo, al</span><br />
<span style="color:#000000;"> que siempre recordaremos haciendo Revolución”.</span><br />
<span style="color:#000000;"> “Su ejemplo como dirigente y trabajador, – dijo el orador- su</span><br />
<span style="color:#000000;"> intransigencia ante lo mal hecho, su modestia y sencillez,</span><br />
<span style="color:#000000;"> junto a otras muchas buenas cualidades y valores ético-morales,</span><br />
<span style="color:#000000;"> le hicieron acreedor del respeto y admiración de todos”.</span><br />
<span style="color:#000000;"> Herrera Ajete se había graduado en la CUJAE como ingeniero</span><br />
<span style="color:#000000;"> en Sistemas Automatizados de Dirección (SAD), fue deportista y</span><br />
<span style="color:#000000;"> cuadro de la UJC, además de ocupar en San Miguel del Padrón</span><br />
<span style="color:#000000;"> diferentes responsabilidades desde la base hasta Presidente del</span><br />
<span style="color:#000000;"> Consejo de Defensa Municipal, y al morir tenía 35 años.</span><br />
<span style="color:#000000;"> Entre las decenas de ofrendas florales en su honor estaba la</span><br />
<span style="color:#000000;"> del Comandante en Jefe Fidel Castro.</span></p>
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		<title>El papá de Alejandro el grande</title>
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		<pubDate>Wed, 29 Apr 2015 14:38:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Iroel Sánchez]]></category>
		<category><![CDATA[Alejandro Herrera Ajete]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160;Ayer escuché en el noticiero de televisión la noticia de la muerte de Nivaldo Herrera. Nivaldo es el padre de este hombre extraordinario a quien tuve el privelegio de conocer: su hijo Alejandro, sobre el que hace un tiempo escribí &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=49060">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-490610" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/07/alejandro.jpg"></div></div></td></tr></table><p style="text-align:justify;"><em>Ayer escuché en el noticiero de televisión la noticia de la muerte de <strong>Nivaldo Herrera. </strong>Nivaldo es el padre de este hombre extraordinario a quien tuve el privelegio de conocer: su hijo Alejandro, sobre el que hace un tiempo escribí esta crónica. </em> <em>Vaya mi homenaje a ambos.</em></p>
<h2 style="text-align:justify;"><strong>Alejandro, el grande</strong></h2>
<h5 style="text-align:justify;"><strong><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/category/autores/iroel-sanchez/" target="_blank">Iroel Sánchez</a></strong></h5>
<div id="attachment_34655" style="width: 208px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/07/alejandro.jpg"><img class="size-full wp-image-34655" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/07/alejandro.jpg" alt="Alejandro, el primero a la izquierda. Foto: Granma" width="198" height="146" /></a><p class="wp-caption-text">Alejandro, el primero a la izquierda. Foto: Raúl López, Granma</p></div>
<p style="text-align:justify;">&#8220;Alejandro, el grande&#8221;, le decía, entre risas, el mayor de mis hijos que aún no se había enterado de la existencia del conquistador macedonio cuando él lo tomaba con sus manos enormes y lo lanzaba hacia arriba desde su fortaleza de campeón de natación, mientras todos en la casa aguantábamos la respiración hasta que los pies del niño volvían a estar sobre el suelo.</p>
<p style="text-align:justify;">Recuerdo exactamente el día que lo conocí.<span id="more-49060"></span> Cuatro años menor que yo, Alejandro Herrera Ajete era el jefe de la brigada en su aula, donde fui a informar los resultados de un Congreso de la Federación Estudiantil Universitaria y lo escuché hablar con tal asco sobre el fraude académico que pensé fingía. Luego, vi en un mural de la facultad su nombre en los resultados de los Juegos Deportivos &#8220;13 de Marzo&#8221; y leí varias veces porque no podía creer que una sola persona pudiera ganar tantas medallas de oro -practicamente todas las especialidades en todas las distancias de la natación-, gracias a lo cual los de Industrial ocupábamos el primer lugar. Su relación con el deporte era una obsesión por no someterse a los límites que le costaría absurdamente la vida.</p>
<p style="text-align:justify;">Años más tarde, alguien me contó que entrenaba de madrugada para no perder turnos de clase, junto a la anécdota de cuando se tiró en el Malecón para salvar a una muchacha que se ahogaba y la sacó a tierra casi por Jaimanitas porque el oleaje no le permitió hacerlo más acá. Pudiera parecer exageración pero tratándose de él no lo dudo, subimos juntos el Pico Turquino y allí terminó cargando las mochilas de medio grupo y ayudando a las mujeres más atrasadas; al llegar arriba regañó a los primeros por olvidarse de los demás -&#8220;el campeoncito&#8221;, bautizó con ironía al que reposaba orgulloso de arribar en el número uno- y viró a buscar a Ulises, el periodista que creo todavía andaba por el  Pico Joaquín. Cuando alcanzó la cima otra vez, con Ulises casi a cuestas, y muchos hablaban pestes del &#8220;gordito&#8221;, Alejandro se deshizo elogiando la voluntad de su rescatado y comenzó a contar cómo era éste el que lo animaba  a seguir en los momentos más difíciles del escarpado ascenso.</p>
<p style="text-align:justify;">Pero eso fue después. Yo practicamente no coincidí con él en la CUJAE, salí casi de allí para Angola y no volví a ver a Alejandro hasta que comenzó a trabajar como &#8220;instructor&#8221; de la UJC en Marianao. Pero poco a poco me fue llegando su leyenda. Había terminado su Ingeniería en Sistemas Automatizados de Dirección con Título de oro y a pesar de ser de los primeros en el escalafón, pidió lo ubicaran en Antillana en Acero, donde pasaron buscando gente para la zafra y allá se fue. No sé si estuvo allí uno o dos años, incluyendo las campañas de siembra de caña, hasta que Nieto lo fue a reclutar para el trabajo profesional en la Juventud Comunista. Una vez le pedí que me contara sobre la zafra, pensando que me hablaría de los miles de arrobas que cortaba y cómo sobrecumplía, pero me dijo que pasaba mucho trabajo para hacer la norma y se puso a hablarme de unos que &#8220;eran fieras en el corte&#8221; y él jamás podía alcanzar. No sé si sería verdad, nunca lo vi cortar pero sí recuerdo una vez que fuimos a limpiar caña en unos surcos larguísimos y cuando yo iba todavía por la mitad, apareció -ya concluido el suyo- por el final del campo dándome contracandela con el pulover amarrado cubriéndole la cabeza y gracias a él pude terminar mi meta a tiempo.</p>
<p style="text-align:justify;">Un caballero, jamás lo vi utilizar su evidente superioridad física para imponer nada pero sí interpelar con educada indignación a alguien que no cedía el asiento a una mujer o se expresaba de manera soez. Lo resolvía todo con el ejemplo, siendo ya Secretario de la UJC en San Miguel del Padrón, le pedí me ayudara a organizar una actividad en la Casa de Hemingway en Finca Vigía y el modo que encontró de acercarse a la directora del museo fue hacer un trabajo voluntario para chapear la hierba de gran parte  de la instalación. Lo material para él como que no existía, en el fondo del Período Especial -cuando en Cuba por un dólar daban 150 pesos y su salario era de alrededor de trescientos-  la Juventud Comunista lo envió a un viaje a Nueva Zelanda y Australia y supe por David -su jefe y el mío entonces- que devolvió al regreso 100 dólares, practicamente el total de los viáticos que le habían entregado para sus gastos.</p>
<p style="text-align:justify;">Era el primero en todo; como la vez que pidieron buscar jóvenes para integrar la Policía y se apareció con su nombre encabezando la lista, y disgustó a Monsi &#8211; entonces Secretario de la UJC en La Habana- que le dijo que eso era lo más fácil para él, que el problema estaba en convencer a otros. Por cierto, a los policías no les gustaba mucho, casi siempre en pulover blanco mil veces lavado, botas, <em>jean</em> y un viejo maletín colgando sobre el pecho, el mulato de cabeza rapada parece se les hacía sospechoso y aún siendo ya Secretario del Partido en San Miguel -con poco más de 30 años- los infantes que hacían ronda en el Municipio lo seguían parando para pedirle el carnet de identidad y solicitarle les mostrara el interior de su humilde equipaje donde lo único que había eran papeles y algún libro.</p>
<p style="text-align:justify;">Huía de los privilegios, por mínimos que fueran. En una etapa en que algunos en la UJC competían banalmente por portar el último pulover proveniente de alguna campaña nacional, jamás se  puso uno de aquellos coloridos atuendos. &#8220;Se los regalan a mi cargo, no a mi&#8221;, solía decir quien prefería llevar las imagenes de Mella, Camilo o el Ché bien adentro.</p>
<p style="text-align:justify;">Cuando Fidel lanzó la idea de reparar y construir escuelas en La Habana se dio gusto. Con las habilidades que adquirió cuando era jefe del contigente estudiantil &#8220;Ché Guevara&#8221; en la construcción de la CUJAE, en el que él era quien más horas de trabajo voluntario acumulaba, llegaba de primero los domingos, a tirar mezcla, cargar vagones  y levantar bloques.</p>
<p style="text-align:justify;">En San Miguel -exactamente en el barrio de La Corea- hay una escuela que lleva su nombre y que él ayudó a construir, estuve allí hace como cinco años con Nieto, Monsi y David. Hubo un acto al que asistieron los padres de Alejandro y llevé unos libros para la biblioteca pero casi no pude hablar por la emoción, creo recordar que sólo atiné a decir que era un buen lector. El día de su entierro me pareció que no fue suficiente lo que se dijo y siempre he querido escribir sobre él, pero nunca me había atrevido.</p>
<p style="text-align:justify;">El primero en llegar y el último en irse, sensible con los problemas de los demás, valiente para poner la verdad por delante; sumamente cortés con las mujeres, colaborador indoblegable con el más débil, implacable con lo injusto. Polemista infatigable, jamás lo vi practicar la adulación; su crítica era demoledora con las malas conductas de cualquier persona, no importa cuál fuera su cargo. Siempre se despedía con dos palabras: &#8220;Viva Fidel&#8221;.</p>
<p style="text-align:justify;">Desde que escuché a Díaz Canel hablar en el Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba sobre las características que debe tener quien dirija a cualquier nivel en la Cuba actual me ha vuelto la necesidad insoslayable de escribir sobre Alejandro. Creo que no son pocos los cubanos como él y muchos más los que sin alcanzarlos los admiran pero es necesario que aparezcan más en nuestros medios de comunicación, arrojando luz con su opinión, y con su ejemplo, acerca de los problemas que hoy enfrentamos. Buscar el nombre de Alejandro en la web es una amarga lección, sólo dos despachos de la Agencia de Información Nacional lo mencionan, uno que reporta la Asamblea Municipal del Partido donde fue electo y el otro acerca de su sepelio. Fotos -siempre de grupo- sólo en un artículo de <em>Granma</em> sobre el reconocimiento en un barrio de San Miguel a dos compañeros que se infiltraron en la quinta columna organizada por Estados Unidos en Cuba, una de ellas es la que ilustra este artículo. Creo recordar una entrevista que le hizo la periodista Fabiola López para el entonces <em>Canal CHTV</em> en ocasión de los 35 años del asesinato del Ché, como parte de una serie que realizó de conjunto con el Comité Provincial de la UJC en La Habana.</p>
<p style="text-align:justify;">Pienso que esfuerzos como aquel de Fabiola los deberíamos estimular más.  Hasta en el bodrio de<a title="La diferencia entre una luciérnaga y la luz eléctrica (+ video)" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2013/07/05/la-diferencia-entre-una-luciernaga-y-la-luz-electrica-video/"> <em>CNN en Español</em> </a>existe o existía un programa llamado &#8220;Héroes&#8221;. Una tribuna pública -como lo es, por ejemplo, una entrevista de televisión- no debería ser jamás, al menos aquí, -si aspiramos a un futuro diferente de un Miami con más calor y mucha más pobreza- ni un aeropuerto a donde constantemente se llega de viaje, ni una vidriera en la que alguien -generalmente con más fama que talento y más tienda que alma- nos exhiba cualquier cantidad de lugares comunes junto a todo el oro que es capaz de echarse encima. Combatir las carencias cívicas que nos corroen implica movilizar, y también visibilizar, de modo atractivo y creador, lo mejor de nosotros, incluso para criticarnos, más allá de lo artístico literario y deportivo.</p>
<p style="text-align:justify;"><span style="line-height:1.5;">Alejandro era grande, con una grandeza que sólo puede nacer de l</span><span style="line-height:1.5;">a bondad y la decencia. Aprendió, a decir de Martí, &#8220;el gusto de la verdad, y el desdén de la riqueza y la soberbia a que se sacrifica, y lo sacrifica todo, la gente inferior e inútil&#8221;. </span><span style="line-height:1.5;">Tal vez hubo quien lo llamó extremista, pero sería el lamento del mediocre ante la virtud que sabe jamás llegará a poseer. Hace poco vi a alguien </span><em style="color:#444444;line-height:1.5;">de </em><em style="color:#444444;line-height:1.5;">aquellos tiempos duramente humanos</em><span style="line-height:1.5;"> atorarse con la palabra Revolución, no sé si dudando si le convenía utilizarla, o debido a que le pareció no está muy de moda; a Alejandro nunca le hubiera sucedido, porque más que hablar sobre ella, él la hacía.</span></p>
<p style="text-align:justify;">Artículos relacionados:</p>
<ul>
<li><a title="Hurgar en las causas…" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2013/07/22/hurgar-en-las-causas/">Hurgar en las causas…</a></li>
<li><a title="Ni aldeanos, ni avestruces" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2013/07/12/ni-aldeanos-ni-avestruces/">Ni aldeanos, ni avestruces</a></li>
</ul>
<p style="text-align:justify;">
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		<title>Alejandro, el grande</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Jul 2013 14:38:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Iroel Sánchez]]></category>
		<category><![CDATA[Alejandro Herrera Ajete]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160;Iroel Sánchez &#8220;Alejandro, el grande&#8221;, le decía, entre risas, el mayor de mis hijos que aún no se había enterado de la existencia del conquistador macedonio cuando él lo tomaba con sus manos enormes y lo lanzaba hacia arriba desde &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=34585">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-345860" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/07/alejandro.jpg"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><strong><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/category/autores/iroel-sanchez/" target="_blank">Iroel Sánchez</a></strong></h5>
<div id="attachment_34655" style="width: 208px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/07/alejandro.jpg"><img class="size-full wp-image-34655" alt="Alejandro, el primero a la izquierda. Foto: Granma" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2013/07/alejandro.jpg" width="198" height="146" /></a><p class="wp-caption-text">Alejandro, el primero a la izquierda. Foto: Raúl López, Granma</p></div>
<p style="text-align:justify;">&#8220;Alejandro, el grande&#8221;, le decía, entre risas, el mayor de mis hijos que aún no se había enterado de la existencia del conquistador macedonio cuando él lo tomaba con sus manos enormes y lo lanzaba hacia arriba desde su fortaleza de campeón de natación, mientras todos en la casa aguantábamos la respiración hasta que los pies del niño volvían a estar sobre el suelo.</p>
<p style="text-align:justify;">Recuerdo exactamente el día que lo conocí.<span id="more-34585"></span> Cuatro años menor que yo, Alejandro Herrera Ajete era el jefe de la brigada en su aula, donde yo había ido a informar los resultados de un Congreso de la Federación Estudiantil Universitaria y lo escuché hablar con tal asco sobre el fraude académico que pensé fingía. Luego, vi en un mural de la facultad su nombre en los resultados de los Juegos Deportivos &#8220;13 de Marzo&#8221; y leí varias veces porque no podía creer que una sola persona pudiera ganar tantas medallas de oro -practicamente todas las especialidades en todas las distancias de la natación-, gracias a lo cual los de Industrial ocupábamos el primer lugar. Su relación con el deporte era una obsesión por no someterse a los límites que le costaría absurdamente la vida.</p>
<p style="text-align:justify;">Años después, alguien me contó que entrenaba de madrugada para no perder turnos de clase, junto a la anécdota de cuando se tiró en el Malecón para salvar a una muchacha que se ahogaba y la sacó a tierra casi por Jaimanitas porque el oleaje no le permitió hacerlo más acá. Pudiera parecer exageración pero tratándose de él no lo dudo, subimos juntos el Pico Turquino y allí terminó cargando las mochilas de medio grupo y ayudando a las mujeres más atrasadas; al llegar arriba regañó a los primeros por olvidarse de los demás -&#8220;el campeoncito&#8221;, bautizó con ironía al que reposaba orgulloso de arribar en el número uno- y viró a buscar a Ulises, el periodista que creo todavía andaba por el  Pico Joaquín. Cuando alcanzó la cima otra vez, con Ulises casi a cuestas, y muchos hablaban pestes del &#8220;gordito&#8221;, Alejandro se deshizo elogiando la voluntad de su rescatado y comenzó a contar cómo era éste el que lo animaba  a seguir en los momentos más difíciles del escarpado ascenso.</p>
<p style="text-align:justify;">Pero eso fue después. Yo practicamente no coincidí con él en la CUJAE, salí casi de allí para Angola y no volví a ver a Alejandro hasta que comenzó a trabajar como &#8220;instructor&#8221; de la UJC en Marianao. Pero poco a poco me fue llegando su leyenda. Había terminado su Ingeniería en Sistemas Automatizados de Dirección con Título de oro y a pesar de ser de los primeros en el escalafón, pidió lo ubicaran en Antillana en Acero, donde pasaron buscando gente para la zafra y allá se fue. No sé si estuvo allí uno o dos años, incluyendo las campañas de siembra de caña, hasta que Nieto lo fue a reclutar para el trabajo profesional en la Juventud Comunista. Una vez le pedí que me contara sobre la zafra, pensando que me hablaría de los miles de arrobas que cortaba y cómo sobrecumplía, pero me dijo que pasaba mucho trabajo para cumplir la norma y se puso a hablarme de unos que &#8220;eran fieras en el corte&#8221; y él jamás podía alcanzar. No sé si sería verdad, nunca lo vi cortar pero sí recuerdo una vez que fuimos a limpiar caña en unos surcos larguísimos y cuando yo iba todavía por la mitad, apareció -ya concluido el suyo- por el final del campo dándome contracandela con el pulover amarrado cubriéndole la cabeza y gracias a él pude terminar mi meta a tiempo.</p>
<p style="text-align:justify;">Un caballero, jamás lo vi utilizar su evidente superioridad física para imponer nada pero sí interpelar con educada indignación a alguien que no cedía el asiento a una mujer o se expresaba de manera soez. Lo resolvía todo con el ejemplo, siendo ya Secretario de la UJC en San Miguel del Padrón, le pedí me ayudara a organizar una actividad en la Casa de Hemingway en Finca Vigía y el modo que encontró de acercarse a la directora del museo fue hacer un trabajo voluntario para chapear la hierba de gran parte  de la instalación. Lo material para él como que no existía, en el fondo del Período Especial -cuando en Cuba por un dólar daban 150 pesos y su salario era de alrededor de trescientos-  la Juventud Comunista lo envió a un viaje a Nueva Zelanda y Australia y supe por David -su jefe y el mío entonces- que devolvió al regreso 100 dólares, practicamente el total de los viáticos que le habían entregado para sus gastos.</p>
<p style="text-align:justify;">Era el primero en todo; como la vez que pidieron buscar jóvenes para integrar la Policía y se apareció con su nombre encabezando la lista, y disgustó a Monsi &#8211; entonces Secretario de la UJC en La Habana- que le dijo que eso era lo más fácil para él, que el problema estaba en convencer a otros. Por cierto, a los policías no les gustaba mucho, casi siempre en pulover blanco mil veces lavado, botas, <em>jean</em> y un viejo maletín colgando sobre el pecho, el mulato de cabeza rapada parece se les hacía sospechoso y -aún siendo ya Secretario del Partido en San Miguel, con poco más de 30 años- los infantes que hacían ronda en el Municipio lo seguían parando para pedirle el carnet de identidad y solicitarle les mostrara el interior de su humilde equipaje donde lo único que habían era papeles y algún libro.</p>
<p style="text-align:justify;">Huía de los privilegios, por mínimos que fueran. En una etapa en que algunos en la UJC competían banalmente por portar el último pulover proveniente de alguna campaña nacional, jamás se  puso uno de aquellos coloridos atuendos. &#8220;Se los regalan a mi cargo, no a mi&#8221;, solía decir quien prefería llevar las imagenes de Mella, Camilo o el Ché bien adentro.</p>
<p style="text-align:justify;">Cuando Fidel lanzó la idea de reparar y construir escuelas en La Habana se dio gusto. Con las habilidades que adquirió cuando era jefe del contigente estudiantil &#8220;Ché Guevara&#8221; en la construcción de la CUJAE, en el que él era quien más horas de trabajo voluntario acumulaba, llegaba de primero los domingos, a tirar mezcla, cargar vagones  y levantar bloques.</p>
<p style="text-align:justify;">En San Miguel -exactamente en el barrio de La Corea- hay una escuela que lleva su nombre y que él ayudó a construir, estuve allí hace como cinco años con Nieto, Monsi y David. Hubo un acto al que asistieron los padres de Alejandro y llevé unos libros para la biblioteca pero casi no pude hablar por la emoción, creo recordar que sólo atiné a decir que era un buen lector. El día de su entierro me pareció que no fue suficiente lo que se dijo y siempre he querido escribir sobre él, pero nunca me había atrevido.</p>
<p style="text-align:justify;">El primero en llegar y el último en irse, sensible con los problemas de los demás, valiente para poner la verdad por delante; sumamente cortés con las mujeres, colaborador indoblegable con el más débil, implacable con lo injusto. Polemista infatigable, jamás lo vi practicar la adulación; su crítica era demoledora con las malas conductas de cualquier persona, no importa cuál fuera su cargo. Siempre se despedía con dos palabras: &#8220;Viva Fidel&#8221;.</p>
<p style="text-align:justify;">Desde que escuché a Díaz Canel hablar en el Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba sobre las características que debe tener quien dirija a cualquier nivel en la Cuba actual me ha vuelto la necesidad insoslayable de escribir sobre Alejandro. Creo que no son pocos los cubanos como él y muchos más los que sin alcanzarlos los admiran pero es necesario que aparezcan más en nuestros medios de comunicación, arrojando luz con su opinión, y con su ejemplo, acerca de los problemas que hoy enfrentamos. Buscar el nombre de Alejandro en la web es una amarga lección, sólo dos despachos de la Agencia de Información Nacional lo mencionan, uno que reporta la Asamblea Municipal del Partido donde fue electo y el otro acerca de su sepelio. Fotos -siempre de grupo- sólo en un artículo de <em>Granma</em> sobre el reconocimiento en un barrio de San Miguel a dos compañeros que se infiltraron en la quinta columna organizada por Estados Unidos en Cuba, una de ellas es la que ilustra este artículo. Creo recordar una entrevista que le hizo la periodista Fabiola López para el entonces <em>Canal CHTV</em> en ocasión de los 35 años del asesinato del Ché, como parte de una serie que realizó de conjunto con el Comité Provincial de la UJC en La Habana.</p>
<p style="text-align:justify;">Pienso que esfuerzos como aquel de Fabiola los deberíamos estimular más.  Hasta en el bodrio de<a title="La diferencia entre una luciérnaga y la luz eléctrica (+ video)" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2013/07/05/la-diferencia-entre-una-luciernaga-y-la-luz-electrica-video/"> <em>CNN en Español</em> </a>existe o existía un programa llamado &#8220;Héroes&#8221;. Una tribuna pública -como lo es, por ejemplo, una entrevista de televisión- no debería ser jamás, al menos aquí, -si aspiramos a un futuro diferente de un Miami con más calor y mucha más pobreza- ni un aeropuerto a donde constantemente se llega de viaje, ni una vidriera en la que alguien -generalmente con más fama que talento y más tienda que alma- nos exhiba cualquier cantidad de lugares comunes junto a todo el oro que es capaz de echarse encima. Combatir las carencias cívicas que nos corroen implica movilizar, y también visibilizar, de modo atractivo y creador, lo mejor de nosotros, incluso para criticarnos, más allá de lo artístico literario y deportivo.</p>
<p style="text-align:justify;"><span style="line-height:1.5;">Alejandro era grande, con una grandeza que sólo puede nacer de l</span><span style="line-height:1.5;">a bondad y la decencia. Aprendió, a decir de Martí, &#8220;el gusto de la verdad, y el desdén de la riqueza y la soberbia a que se sacrifica, y lo sacrifica todo, la gente inferior e inútil&#8221;. </span><span style="line-height:1.5;">Tal vez hubo quien lo llamó extremista, pero sería el lamento del mediocre ante la virtud que sabe jamás llegará a poseer. Hace poco vi a alguien </span><em style="color:#444444;line-height:1.5;">de </em><em style="color:#444444;line-height:1.5;">aquellos tiempos duramente humanos</em><span style="line-height:1.5;"> atorarse con la palabra Revolución, no sé si dudando si le convenía utilizarla, o debido a que le pareció no está muy de moda; a Alejandro nunca le hubiera sucedido, porque más que hablar sobre ella, él la hacía.</span></p>
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