Milton Friedman pasea por La Habana repartiendo “agua de fuego”

 
Iroel Sánchez

neoliberalismoEl ideólogo del neoliberalismo, Milton Friedman, afirmó a principios de los años ochenta: «Solo una crisis -real o percibida como tal- produce un verdadero cambio. Cuando ocurre esa crisis, las acciones que se emprenden dependen de las ideas existentes en aquel momento. Ésa es en mi opinión, nuestra función básica: desarrollar alternativas a las políticas existentes y mantenerlas vivas y disponibles hasta que lo políticamente imposible se convierta en políticamente inevitable». Así resumía Friedman cómo elaboró su doctrina y esperó el momento para imponer sus ¿desarrollos? poniéndolos sucesivamente a disposición de esos grandes demócratas con el nombre de Augusto Pinochet, Ronald Reagan, Margaret Thatcher, Gonzalo Sánchez de Losada y Boris Yeltsin, entre muchos otros.

Y hay quien parece estar en eso de “desarrollar alternativas a las políticas existentes y mantenerlas vivas y disponibles hasta que lo políticamente imposible se convierta en políticamente inevitable” en Cuba. A ellos se refirió el Presidente Raúl Castro al conmemorarse los 55 años de la Revolución:

“En nuestro caso, como sucede en varias regiones del mundo, se perciben intentos de introducir sutilmente plataformas de pensamiento neoliberal y de restauración del capitalismo neocolonial, enfiladas contra las esencias mismas de la Revolución Socialista a partir de una manipulación premeditada de la historia y de la situación actual de crisis general del sistema capitalista, en menoscabo de los valores, la identidad y la cultura nacionales, favoreciendo el individualismo, el egoísmo y el interés mercantilista por encima de la moral”.

Lo hacen con palabras como democracia y libertad… entre otras muy atractivas e inobjetables que el socialismo se dejó arrebatar en una guerra cultural que EE.UU. pagó muy bien, como se documenta en el libro La CIA y la guerra fría cultural de la británica Frances Stonor Saunders. En el fondo, y hasta abiertamente, pretenden alentar el regreso del pluripartidismo y eliminar la idea de una educación gratuita y laica del futuro del país, algo que significaría un enorme retroceso democrático, de libertades y de igualdad, y que es precisamente una de las herencias pinochetistas que permanece viva en esa cuna del neoliberalismo que es Chile.

Sus potenciales aliados en Cuba, voluntarios o asalariados, son aquellos a los que la igualdad les queda incómoda y apoyándose en la justa lucha contra el igualitarismo, sueñan con no tener que enviar su niño a la misma escuela a la que van “los negritos del barrio”. A ellos se refirió recientemente Fernando Martínez Heredia:

“…la conservatización social puede parecer incluso que tiene que ver solamente con la vida privada de las personas. No pretende otra cosa que recuperar los usos, las normas, los comportamientos, las reacciones, los valores, las visiones de la vida y del mundo, “que había antes”. Su propósito, en última instancia, sería “volver a la normalidad”. Pero, en el fondo, esa supuesta normalidad es la de la vida y las relaciones sociales que regían antes de la Revolución. Cuando yo era un niño, por ejemplo, lo normal era que yo ni era blanco ni negro, y que no nos moríamos de hambre; comíamos bien, aunque con un solo cubierto. Mi familia había subido unos peldaños en la escala social durante el último medio siglo. Pero los muchachos aprendimos a no aspirar a trabajar en ningún banco, comercio u otros lugares donde no permitían trabajar a personas que no tuvieran la piel blanca. Desde que era pequeñito me enseñaron a darme mi lugar. Así se llamaba eso: “aprender a darse su lugar”. Eso es lo que pretende el conservatismo social en la Cuba actual: que volvamos “a lo normal” y que cada cual “se dé su lugar”. Es decir, que la sociedad que hemos creado se suicide.”

El escenario es confuso y hay quien se marea al beber de las exóticas aguas suministradas por el gobierno de un país nórdico que envía tropas a Afganistán y académicos a La Habana mientras representa a Washington en las conversaciones entre las FARC y el gobierno colombiano.

Que gente que se define como “oposición revolucionaria y socialista” al gobierno cubano y ha criticado -en nombre de nuestra independencia- un proyecto como el realizado con Brasil en el puerto de Mariel agradezca “el apoyo de la embajada del Reino de Noruega en La Habana” no deja de parecer interesante. Maravilloso ver a quienes acusan al gobierno cubano de capitalista inclinarse ante una corona europea perteneciente a la OTAN. Quizás logren convocar a participantes nórdicos a un evento en Oslo sobre el futuro de Noruega en el que se discuta la pertinencia de la monarquía allí existente, agradeciendo el apoyo de la embajada de Cuba.

La contrarrevolución vestida de contrarrevolución está derrotada y Estados Unidos lo sabe. Sin masa entre los intelectuales cubanos, Washington intenta cazar entre quienes ponen contenidos en la Red para  que se muevan -como explica el libro de Stonor Saunders- “en la dirección que uno quiere por razones que piensa son propias”. ¿Qué buscaba el Segundo Jefe de la Sección de Intereses de EE.UU. en La Habana en un encuentro de blogueros y tuiteros cubanos sino relanzar el fracasado puente destruido por la mediocridad de sus emisarios locales? Pero el rechazo provocado indicó claramente que es más efectivo el acercamiento desde un tercer país y el cultivo de la vanidad por medios y periodistas occidentales, que tan efectivo resultó en tiempos de la perestroika soviética. Lo describe el libro La caída del imperio del mal, que he citado en otras ocasiones y donde uno de los más célebres “disidentes” soviéticos durante la Guerra Fría que es también uno de los más críticos analistas de los efectos de la perestroika en la antigua URSS, Alexander Zinoviev, afirma:

“Uno de los efectos más poderosos utilizados por Occidente para lograr la disgregación de la sociedad soviética  fue la vanidad de los ciudadanos soviéticos. Yo la llamaría tentación de notoriedad, en la que cayeron con asombrosa ligereza y decisión muchas personalidades influyentes. Occidente aprovechó esta debilidad de los políticos soviéticos y de las personalidades de la cultura, al igual que los colonizadores y conquistadores occidentales supieron aprovechar la debilidad de los indígenas americanos por las bebidas alcohólicas. Dejaban que los indios se alcoholizaran y luego conquistaban enormes territorios e inmensas riquezas a cambio de «agua de  fuego».

“Los primeros que picaron en el anzuelo de la notoriedad fueron los disidentes soviéticos, seguidos de los hombres de la cultura y los deportistas. Los burócratas del partido y el estado no tardaron en envidiar su «fama mundial», y se arrojaron sobre el «agua de fuego» de la fama apartando a codazos a los disidentes, críticos con el régimen, escritores, músicos y muchos otros cuyos nombres, hasta entonces, salían en los medios de comunicación occidentales. Los burócratas aventajaron a los que les habían precedido, arrancándoles la bandera del antisovietismo y el anticomunismo. Mijaíl Gorbachov, jefe del estado soviético y del PCUS, fue el campeón de esta lucha por el «agua de  fuego»  de la notoriedad, distinguido por su traición sin precedentes con toda clase de honores y títulos, como el de «hombre del año» e incluso «de la década». Por este auténtico auge de su fama en Occidente, Gorbachov habría traicionado no sólo a su pueblo sino a toda la humanidad… En realidad eso fue lo que hizo con sus aliados en Europa y otras regiones del mundo. Otros Judas soviéticos de alto copete siguieron los pasos de Gorbachov: Yakovlev, Shevardnadze, Yeltsin,… El afán desenfrenado de cosechar elogios y notoriedad en Occidente llegó a ser el principal acicate de los reformadores soviéticos.”

La idea es ver quiénes están más cerca y cultivar en ellos la actitud que acaba de describir el Primer Vice Presidente Miguel Díaz Canel en la clausura del Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, al referir “el oportunismo de aquellos que quieren marcar distancia y convertirse en “personajes” haciendo guiños al enemigo” y llamar a “diferenciar al que plantea dudas y criterios con honestidad en nuestros espacios de debate, del que busca notoriedad, sobre todo fuera del país, con posiciones oportunistas.”

Ahora están aislados pero quienes manejan los hilos no tienen apuro. La oportunidad esperan verla llegar en 2018 con la convocatoria a la reforma constitucional y la salida de la escena política de la generación histórica de la Revolución, momento para el que proponen el regreso del pluripartidismo al país. Creen se las anunció el Presidente Raúl Castro al afirmar: “no resulta saludable estar reformulando continuamente la Carta Magna de la Nación y comoquiera que efectuar una reforma constitucional nos tomará necesariamente un tiempo prudencial, ya que si bien algunas cuestiones pueden modificarse por el propio Parlamento, otras más importantes requieren además la ratificación por el voto favorable de la mayoría de los ciudadanos en referendo; deseo esclarecer que en mi caso, con independencia de la fecha en que se perfeccione la Constitución, este será el último mandato”. Para ese momento ya tendrán su propuesta legitimada entre quienes logren confundir a base de invitaciones y aplausos, conectada internacionalmente con gobiernos cercanos a Washington y vinculada con sectores influyentes de la emigración cubana en Estados Unidos. La presencia en auditorios nacionales del codirector del Cuba Study Group, Carlos Saladrigas, un hombre muy vinculado a la estrategia de “cambio de régimen” de Washington contra la Revolución, devenido opositor de última hora al bloqueo, lo confirma.

No creo en golpes de pecho de quienes apoyaban el bloqueo y ahora lo creen un obstáculo. Hasta los aliados de Estados Unidos en todo el mundo condenan el bloqueo, ¿por qué no lo harían sus aliados cubanos? En 1954, la misma CIA que organizó el derrocamiento de Jacobo Arbenz en Guatemala le orientaba a los integrantes del Congreso por la Libertad de la Cultura (CLC) en América Latina hacer una declaración condenando el golpe de estado en el país centroamericano, como se explica en el libro de Olga Glondys El exilio republicano español y la guerra fría cultural. La  CIA –dice Glondys- “vio una excelente oportunidad para intentar vencer la desconfianza de los intelectuales latinoamericanos, presentando una genuina cara izquierdista y prodemocrática del CLC”. Incluso el jefe del CLC –al igual que su miembro cubano Jorge Mañach- criticó el comunicado finalmente emitido porque tenía una mención al “totalitarismo soviético”, lo que era perjudicial para el organismo, dadas las acusaciones que se le hacían de estar pagado por el Departamento de Estado. Llamo la atención otra vez sobre “el tercer país”, el CLC funcionaba desde París, no desde Estados Unidos.

La nueva jugada para Cuba no deja de ser inteligente pero muy poco democrática. El país necesita muchos cambios y para consensarlos ocho millones de cubanos participaron en el debate de los Lineamientos económicos y sociales, más de un millón de militantes del Partido y la UJC debatieron los Objetivos de la Conferencia Nacional del PCC y seguramente todos seremos convocados a debatir la reforma constitucional. Cuando ese momento llegue ya un puñado de personas a las que nadie ha elegido, incluyendo varios extranjeros, nos tendrá su propuesta para el futuro de Cuba con el apoyo de países europeos miembros de la OTAN y algún Judas de este lado del mar, no importa los cambios que millones de cubanos hayamos discutido y aprobado.

Hoy puede parecer absurdo o inviable pero recordemos que meses antes de la desintegración de la URSS la mayoría de la población había votado en un referéndum por mantener la Unión Soviética; sin embargo, el manejo torpe y burocrático de la situación  del país por sus dirigentes, el papel de la prensa sensacionalista y el aliento con “agua de fuego” desde el exterior a los líderes más al gusto de Occidente terminó convirtiendo “lo políticamente imposible” en “políticamente inevitable”. Hoy la mayoría de los ciudadanos de las ex repúblicas soviéticas lo lamenta y Rusia es un país capitalista relativamente independiente pero cada vez más cercado por sus enemigos, donde -según una encuesta de Gallup- sólo un 19% cree que aquel colapso le mejoró la vida. En Cuba, no se puede ignorar -como demostró la primera mitad del Siglo XX- que la independencia y la soberanía,  por nuestra particular situación geopolítica,  son imposibles con un país dividido y bajo el capitalismo.

Y mientras llega el 2018, tratemos de adelantarlo. En lo económico, pidamos lo que un economista emigrado, de visita reciente en Cuba con el mismo patrocinio nórdico-otanista, reclamó: “una liberalización al estilo Big Bang” y un shock que ya describió Naomi Klain en su imprescindible biografía del neoliberalismo que lleva esa palabra en el título. Según el entrevistado, “con la pequeña empresa, la agricultura, el cuentapropista no tiene que haber miedo a una liberalización al estilo Big Bang, y eso da más credibilidad, da un mensaje más claro”. Se parece demasiado al mensaje de Milton Friedman a los dirigentes chinos poco antes de los sucesos de Tienanmen, citado por Klain en su libro: “Yo hice especial hincapié en la importancia tanto de la privatización y los mercados libres como del hecho de que se liberalizase de golpe”. No caben dudas de que un Tienanmen cubano sería parte esencial de “la crisis real o percibida” que añoraba Friedman, con el detalle de que a 90 millas de Estados Unidos los tanques en la calle terminarían siendo made in USA.

Ignorar estos asuntos, y los desafíos que comportan, es ser  aliados inconscientes de quienes quieren imponernos el neoliberalismo. Actuar como si no existieran, es hacer el juego a la despolitización, la alienación y el conservatismo, que se nutren también de los déficits de los espacios de participación revolucionaria en cuyos vacíos pescan quienes desean regresarnos al capitalismo.

Al conocerse que la CIA estaba detrás del CLC, el conocido editor estadounidense Jason Epstein publicó en The New York Review of Books un artículo titulado The CIA and The Intellectuals en que denunciaba la existencia “de un tren clandestino privilegiado cuyos vagones de primera clase no siempre estaban ocupados por pasajeros de primera clase”. Bienvenido el debate y la pluralidad de ideas, aunque siempre es bueno saber en qué tren nos montamos, y algunos en Cuba parece que andan vendiendo un viaje al pasado con un ticket que dice “futuro” y abundante “agua de fuego”. Con suerte, algún día -como acaba de suceder con el ya mítico ZunZuneo y su red de pantallas en terceros países- sabremos quién está detrás, pero por el momento hay demasiadas señales para ser ingenuos. El que tenga ojos que vea.

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5 Responses to Milton Friedman pasea por La Habana repartiendo “agua de fuego”

  1. Manuel David Orrio says:

    Excelente,Iroel.Útil alerta.Pero como en este masterpiece apuntas que en varias ocasiones has citado el libro de Alexánder Zinóviev “La caída del imperio del mal”,y además lo citas extensamente en este post, te invito a:
    1.-Buscar la forma de socializar gratuitamente este al parecer excelente libro.Lo busqué en internet y por todas partes aparece como “a pagar”,lo cual es bastante difícil para los interesados criollos.
    2.-Reproducir aquí este artículo que publicó Rebelión sobre Zinóviev;es el prólogo de Francisco Fernández Buey a “La caída del imperio del mal. Ensayo sobre la tragedia de Rusia”, Ediciones Bellaterra, Barcelona, 1999. El link es http://www.rebelion.org/noticia.php?id=31638
    3.- Me tomo la molestia de citar a Zinóviev,respecto a cómo entró en conflicto con la sociedad soviética de su tiempo:” “Desde mi juventud fui anti-estalinista y hasta el fallecimiento de Stalin consideré que la labor más importante de mi vida era hacer propaganda anti-estalinista. Después de la muerte de Stalin ingresé en el PCUS con el propósito de luchar legalmente contra el estalinismo. Pero pronto pude observar que de esa tarea se ocupaban los propios estalinistas y que yo no tenía nada que hacer en eso. Así que decidí militar de una manera puramente formal (algo muy característico en los medios intelectuales soviéticos de entonces). En junio de 1976 me di de baja del Partido: dejé de cotizar y devolví el carnet. Formalmente fui expulsado del Partido en noviembre o diciembre de 1976”.
    4.-Y como me gusta conectar informaciones,reproduzco palabras del viceministro de Cultura cubano Fernando Rojas,referidas a los retos que nos plantea a los revolucionarios el llamado “cambio de mentalidad”. Para Rojas, “las profundas huellas que el sistema burocrático estalinista dejó entre nosotros” es un elemento muy importante a la hora de valorar la factibilidad de ese cambio en muchos funcionarios del país, cuyas actitudes arcaicas “entorpecen” (un eufemismo mío) procesos productivos, políticos y culturales (http://lajovencuba.wordpress.com/2013/05/30/cambio-de-mentalidad-del-dicho-al-hecho )

     
  2. Patricio A says:

    Lo que me molesta del artículo es lo que omite. La contrarevolucíon llegó a la USSR con Stalin. Con el estalinismo el movimiento comunista internacional perdió la iniciativa y paso defender lo indefendible: las atrocidades y traiciones cometidas por el estalinismo.

     
  3. Bersergio says:

    ==te indico que yo no soy Josafat==
    Bueno, entonces tengo que indicarte que tampoco soy Bersergio, es decir, según mi pasaporte me llamo Sergio (Serguiéy) (si bien para mis adentros me llamo “yo” :)) Así que en primer lugar soy rusohablante y sólo a veces hispanoescribiente, pero te estoy muy reconocido por haberme recordado el blog de Josafat y otros: a veces los bookmarks muy interesantes se pierden en el diluvio de informaciones, y esta vez, por ejemplo, quedé algo sorprendido al haber encontrado en “El Camino de Hierro” un artículo de S.Strumilin. Eso fue lo que yo quiería decir en mi comentario anterior: continuarán derramar sus lágrimas de cocodrilo sobre millones y millardos de fusilados y estrangulados personalmente por Stalin, para que hundir en esos lloriqueos un deseo potencial de enterarse de quiénes eran Кржижановский, Струмилин, Глушков, Антонов, Гордон, Мотылев, Звездин, Гриневецкий y otros “anónimos” autores de la industrializacíon soviética y los demás exitos económicos y sociales de la URSS v.1.0 (pre-jruschovista).
    En su artículo Iroel dijo muchas cosas correctas y mencionó a algunos autores “correctos” a leer, lo que dijo sobre el “agua de fuego” de la notoriedad para mister Gorbachov también tuvo lugar, pero para mí los primarios sepultureros (o que sean “carcomas”) de la URSS fue no este mamarracho, sino tales “compañeros” como Jruschov-Kosyguin-Liberman etc. Si “Marx was right”, como sostiene Terry Eagleton (aunque de una manera “peinada”), es el ser social que determina la conciencia, y sobre algunas minas bajo aquel ser social soviético escribieron bastante bueno, por ejemplo, Roger Keeran y Thomas Kenny en “Socialism Betrayed: Behind the Collapse of the Soviet Union”.

    ==los intentos de equiparar legalmente comunismo y nazismo==
    Bueno, a mí esa lógica me parece clarisíma: 1) desviar y desarmar, por un lado, y 2) nublar la comprensión de la esencia y los fines del fascismo, para que nadie lo aviste y percibe cuando llegue de veras, esa vez ya no necesariamente acompañado con retórica nacionalista etc. Creo que quien haya leído a G.Dimitrov, A.Gramsci, los materiales del sexto congreso de Komintern etc., comprenderá quién y para qué hace los dichos intentos. No estaría de más mencionar aquí las palabras de Thomas Mann: “Colocar en el mismo plano moral el comunismo ruso y el nazifascismo, en la medida en que ambos serían totalitarios, en el mejor de los casos es una superficialidad; en el peor es fascismo. Quien insiste en esta equiparación puede considerarse un demócrata, pero en verdad y en el fondo de su corazón es en realidad ya un fascista, y desde luego solo combatirá el fascismo de manera aparente e hipócrita, mientras deja todo su odio para el comunismo.”

    ==parecen no haber sido estudiados aún suficientemente==
    Hace un rato puse acá algunos nombres de historiadores tanto rusos como extranjeros a quienes a mi juicio se puede leer respecto al dicho tema sin miedo de encontrarse embrutecido.

    ==la cuestión de la hambruna en Ucrania==
    A ver, según los datos que tengo yo, en 1932-1933 por la hambruna fueron abarcados cerca de 100 millones, o sea 60 % de la población de la URSS (Ucrania, la region de Volga, el Cáucaso Norte, Kazakhstán, la Siberia Occidental etc.). En cuanto a los muertos, digamos, según Steven Witcroft, cerca de 50% del total fueron los ucranianos. Así es que, debido a la propaganda masiva de “Golodomor”, incluso los comunistas españoles llaman aquella hambruna la en Ucrania – lo que me parece algo injusto con los demás 50% de muertos que no tuvieron suerte de tener similares diásporas influyentes en Canadá etc. Esto no ha sido un reproche de mi parte, nadie de nosotros puede salir ileso de este mundo del espectáculo.

    ==sean cuales fuesen los motivos que tuviese Krushev para proclamarlo==
    Motivo número uno: es insoportable estar durante muchos años al lado del hombre quien por el propio hecho de su existencia te recuerda cada día cuál nulidad eres en comparación con él. Motivo número dos: vilipendiando al predecesor, se puede crear la apariencia de tu propia grandeza. Motivo número tres: camuflar su propio rol en las repressiones. Motivo número cuantro: “comprar”se el apoyo de la burocracia. Motivo número cinco: personal, vinculado con el hijo (non testatur). Etc.

    ==échale un vistazo a esa sección==
    Bueno, ya mencioné al inicio de este comentario que al revisarla me encontré muchas cosas que debía de haber pasado por alto antes. Gracias una vez más.

    Saludos

     
  4. Hola de nuevo, Serguiéy, repasaré tu lista de lecturas recomendadas. Desde luego, sí creo que la historia de la URSS tendréis que escribirla principalmente los rusos (y otros ciudadanos de la ex-URSS) – por todos los motivos: mejores posibilidades de recopilar experiencias directas, comprensión de vuestra cultura y tradición, acceso a fuentes, etc. – y habrá que esperar a que se vayan traduciendo las obras de vuestros historiadores -o nos vamos a ver obligados a aprender ruso, lo cual tampoco estaría mal, xD-.

    En cuanto a la hambruna en Ucrania en concreto, creo que pueden ser de interés los artículos de Mark Tauger -me parece que también están listados en El Camino de Hierro-, un especialista norteamericano en historia de la agricultura que cuestionaba la tesis “oficial” del uso intencional de la hambruna como herramienta política por parte de Stalin, argumentando, si no recuerdo mal, que las cosechas no fueron tan altas como indicaban las estadísticas oficiales (Losurdo no lo cita, curiosamente). Sus planteamientos le llevaron a sostener una (agria) disputa con un grupo de investigadores británicos aferrados a la tesis de “la maldad de Stalin” que, según puede deducirse por la correspondencia de Tauger con ellos, tuvieron un comportamiento bastante vergonzoso -en la web de Tauger podía seguirse el intercambio de cartas -.

    Un saludo, y gracias por las observaciones y recomendaciones.

     

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