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	<title>La pupila insomne &#187; Vicenc Navarro</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>Sorprendente que se considere sorprendente la victoria de Trump. Por Vicenç Navarro</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Nov 2016 12:34:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
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		<category><![CDATA[Vicenc Navarro]]></category>

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		<description><![CDATA[Olvidarse de la clase trabajadora ha sido lo que ha llevado al tsunami que estamos viendo a los dos lados del Atlántico Norte.  <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=56800">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-568010" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2016/01/crisis_capitalista_y_lucha_de_clases_big.jpg"></div></div></td></tr></table><div class="titulo"></div>
<div class="fuente" style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Lo que ha ocurrido en EEUU con la elección del candidato republicano, el Sr. Donald Trump, era predecible. Y así lo había yo indicado en un artículo reciente (ver “De lo que no se informa y/o se conoce sobre las elecciones en EEUU”, Público, 18.10.16). En realidad, la posibilidad de que ocurriera lo que ha ocurrido se ha ido fraguando desde los años noventa, cuando el partido Demócrata, bajo la presidencia del Sr. Bill Clinton, aplicó toda una serie de políticas de clara sensibilidad neoliberal (hasta entonces patrimonio del Partido Republicano), algo que también ocurrió en el Reino Unido cuando el Sr. Tony Blair, dirigente del Partido Laborista, adoptó las medidas neoliberales que había propuesto la Sra. Thatcher, dirigente del Partido Conservador. En realidad, y tal como he documentado en otro artículo, la Tercera Vía del gobierno Blair estaba muy inspirada en las políticas llevadas a cabo por la Administración Clinton (ver “El fracaso del nuevo laborismo y del socioliberalismo”. Sistema, 21.05.10).</span></div>
<p><span id="more-56800"></span></p>
<div class="entradilla" style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;"><b>La derechización del Partido Demócrata: el origen de la Tercera Vía<br />
</b></span><br />
<span style="color:#000000;">Estas políticas neoliberales significaron un cambio notable de las políticas del Partido Demócrata heredadas del New Deal establecido por el presidente Roosevelt, y que justificaban que tal partido se presentara como el “partido del pueblo llano” frente al instrumento político del gran empresariado, representado por el Partido Republicano. Tales políticas del New Deal (y más tarde de la Great Society) fueron sustituidas por políticas neoliberales llevadas a cabo por el presidente Clinton, las cuales incluyeron la desregulación en la movilidad del comercio y del capital financiero, iniciándose toda una serie de tratados referidos como tratados de libre comercio, de los cuales el más importante fue el Tratado de Libre Comercio entre EEUU, Canadá y México, conocido en inglés como NAFTA. Tal tratado era altamente impopular entre los sindicatos y entre las bases electorales del Partido Demócrata, lo cual explica que la mayoría de los miembros del Partido Demócrata en el Congreso no votaran a su favor. Solo los procedentes del sur de EEUU (que suelen ser los más conservadores) apoyaron dicho tratado, junto con la mayoría de los miembros del Partido Republicano. Tal aprobación significó un giro importante en las políticas del supuesto “partido del pueblo”, el cual dañó, como era predecible, a los trabajadores de los sectores manufactureros (los sectores mejor pagados dentro de la fuerza laboral en EEUU), pues vieron sus trabajos desplazados a Méjico cuando sus empresas se trasladaron a aquel país, perdiéndose con ello millones de buenos empleos en EEUU. Fue así como el Partido Demócrata favoreció extensamente el tipo de globalización económica que hemos conocido desde los años ochenta y noventa (iniciado por Ronald Reagan y Margaret Thatcher). Este globalismo ha sido uno de los elementos que ha debilitado más a la clase trabajadora, pues el mundo empresarial ha utilizado contra el mundo de trabajo la amenaza de desplazarse a otros países en caso de no obtener concesiones en forma de bajada de salarios, de recortes en su protección social y de deterioro de sus condiciones de trabajo.</span><span style="color:#000000;">Tal globalización contribuyó al alejamiento de la clase trabajadora del Partido Demócrata. En realidad, la pérdida de la mayoría del Partido Demócrata en el Congreso (incluyendo el Senado) se debió a la masiva abstención de la clase trabajadora en las elecciones al Congreso del 1994, después de que el presidente Clinton aprobara en 1993 el NAFTA con el apoyo mayoritario del Partido Republicano. Fue entonces cuando ya se inició el enfado de la clase trabajadora. Como bien ha comentado el politólogo Thomas Frank en su libro Listen, Liberal, a medida que el Partido Demócrata fue distanciándose de la clase trabajadora, fue aumentando la influencia de la clase media profesional (personas con estudios superiores, incluyendo los universitarios) en los aparatos de tal partido. En realidad, fue el crecimiento de esta influencia, ejemplificada por la Administración Clinton, la que causó el distanciamiento de la clase trabajadora, algo semejante a lo que ha estado ocurriendo con los partidos socialdemócratas en Europa.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><b>El continuismo del neoliberalismo con Obama</b></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Tales políticas han sido seguidas por el Presidente Obama, e incluso expandidas durante su mandato para incluir el proyectado tratado de libre comercio con los países del Pacífico y el intento de establecer otro con la Unión Europea (UE). No hay que olvidar que una de sus promesas electorales, realizadas en su primera elección, había sido modificar el NAFTA, lo cual no hizo. La propuesta de los sindicatos era la de su eliminación, a lo cual el presidente Obama no accedió, sin ni siquiera modificarlo. Como consecuencia, los datos fácilmente accesibles muestran un gran descenso de los salarios y de la protección social, mayores causas de que las rentas del trabajo como porcentaje de las rentas totales continuaran descendiendo, proceso que se había iniciado en los años ochenta, adquiriendo mayor descenso a partir de la plena expansión del proceso de globalización. Mientras las rentas del trabajo disminuían, las rentas derivadas del capital fueron subiendo, habiendo alcanzado niveles nunca vistos desde los años treinta del siglo XX (causa, por cierto, de la Gran Depresión).</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><b>La segunda mayor ofensa a las clases populares por parte del socioliberalismo: la desregulación de la banca<br />
</b></span><br />
<span style="color:#000000;">Otra política pública introducida por el presidente Clinton fue la desregulación de la banca, eliminando la separación entre la banca comercial y la banca de inversión (y que exigía la Ley Glass-Steagall aprobada durante el mandato del presidente Roosevelt), medida propuesta por su Secretario del Tesoro (equivalente al Ministro de Finanzas), el Sr. Robert Rubin, que había sido codirector de la banca Goldman Sachs antes de incorporarse al gobierno del presidente Clinton. Esta medida desreguladora tuvo dos impactos sumamente negativos para el bienestar de las clases populares (y de la economía). Tal desregulación del capital financiero favoreció las burbujas especulativas, de las cuales la inmobiliaria afectó particularmente a la clase trabajadora y a las clases medias de renta baja, que tuvieron que endeudarse profundamente para pagar precios abusivos de las viviendas, resultado del carácter especulativo de las inversiones inmobiliarias. Esta desregulación bancaria era resultado de la complicidad nueva que se estableció entre Wall Street y el Partido Demócrata, que ha sido una constante de la Tercera Vía, iniciada por Clinton y continuada por Obama.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El resultado de tal complicidad es el rescate que el gobierno federal hizo de la banca cuando las burbujas especulativas estallaron, poniendo en peligro la viabilidad del sistema financiero, que estaba metido en la especulación hasta la médula. Es significativo resaltar que ningún banquero haya ido a la cárcel, a pesar de haber cometido delitos graves que afectaron muy negativamente el bienestar de las clases populares. En realidad, el enorme crecimiento de las rentas del capital se debe, en parte, a la gran expansión del capital financiero basada en un enorme endeudamiento de las clases populares, consecuencia a su vez del descenso de las rentas del trabajo. Hay que señalar que dirigentes de la empresa Enron terminaron en la cárcel durante la Administración Bush. No así los dirigentes de la banca en la Administración Obama.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><b>El justificado y predecible enfado de la clase trabajadora</b></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Era obvio que se estaba acumulando un enfado que podía apercibirse en el enorme descrédito de las instituciones llamadas representativas en aquel país, y que son ocupadas por una de las clases políticas más estables en el mundo capitalista avanzado, resultado del sistema de financiación, predominantemente privado, del proceso electoral de aquel país, en un sistema bipartidista carente de proporcionalidad y que prácticamente imposibilita la entrada de nuevos partidos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Tal pérdida de legitimidad se traduce en que la mayoría de la clase trabajadora no vota en EEUU. Tal clase representa aproximadamente el 52% de la población estadounidense (un número bastante próximo a lo que la población señala como su pertenencia, cuando se le pregunta si se considera de la clase alta, la clase media o la clase trabajadora). Al haber una relación inversa entre nivel de renta y participación en el proceso electoral, se deduce que la mitad de la población estadounidense, por debajo de la media, es la que no vota (en EEUU solo votan entre un 52% y un 54% de la población que podría hacerlo), y pertenece a la clase trabajadora. En realidad, el descenso electoral del Partido Demócrata está muy marcado por el creciente grado de abstención de la población obrera identificada con este partido. El cambio del Congreso de demócrata a republicano que tuvo lugar en el año 1994, que he citado en un párrafo anterior, fue resultado del crecimiento de la abstención obrera en respuesta a la aprobación del NAFTA.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><b>La marginación de la clase trabajadora</b></span></p>
<p><span style="color:#000000;">El cambio de los partidos que electoralmente tenían como base central la clase trabajadora y otros componentes de las clases populares hacia otros sectores y clases sociales (definiéndose a sí mismos como partidos de las clases medias) fue resultado del cambio de composición de los aparatos de tales partidos, con un claro dominio de las clases profesionales, personas con educación superior que asumían que o bien la clase trabajadora estaba despareciendo, o bien se estaba convirtiendo en clases medias. Esta llamada “modernización” de tales partidos incluyó la adopción por su parte de elementos de la ideología neoliberal, que había sido transmitida desde los años ochenta por los partidos conservadores y liberales. En realidad, el Partido Demócrata hoy está próximo (sin estar afiliado) a la Internacional Liberal. Clinton fijó esta nueva línea. Tal neoliberalismo económico, por cierto, redefinió la política social, enfatizando la importancia de la empresa privada (financiada públicamente) en la gestión de los servicios públicos, tema que trataré en una sección posterior de este artículo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><b>Los costes de ignorar a la clase trabajadora</b></span></p>
<p><span style="color:#000000;">La desaparición de clase social como categoría sociopolítica por parte del Partido Demócrata (como también ha ocurrido con la socialdemocracia) implicó el abandono de las políticas redistributivas. El Partido Demócrata (considerado con excesiva generosidad como la izquierda en EEUU) enfatizó, en lugar de políticas de clase, políticas encaminadas a integrar a las minorías y a las mujeres en el sistema político, basando su estrategia política en combatir la discriminación en contra de las minorías (negras y latinas) y en contra de las mujeres. Estas políticas fueron, en parte, exitosas en incorporar estos grupos discriminados dentro de las instituciones políticas de carácter representativo y en la administración pública. Pero las mayores beneficiarias de estas políticas fueron personas de clase media de renta alta, sin que en general afectaran al bienestar económico y social de la mayoría de minorías y mujeres, que pertenecían a la clase trabajadora. El intento de integrar a las mujeres y a los negros (y en parte también a los latinos) en el sueño americano no afectó al bienestar de las clases populares. Las políticas de identidad sin sensibilidad de clase (supuestamente desaparecida) no cambiaron el poder de la clase dominante del país. Solo cambiaron el color y el género de las clases medias de renta alta. La victoria del presidente Obama, una persona negra, no afectó al bienestar económico de la clase trabajadora negra, mostrando los límites de tal estrategia identitaria, en ausencia de unas medidas de tipo clasista.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Y las elecciones del pasado 8 de noviembre han mostrado como la gran mayoría de las mujeres de clase trabajadora ha votado por Trump, que fue, de los dos candidatos (Trump y Clinton), el que acentuó más el discurso de clase. Trump se presentó como el defensor del mundo del trabajo, haciendo referencia constante a que su gente eran las personas con escasa educación, a las cuales el establishment político del país denominaba como “white trash” (basura blanca). Y el primer punto que subrayó en su discurso en la noche de las elecciones fue que él representaba a las personas olvidadas por el sistema. Viéndole en aquel momento, me recordaba el discurso de la líder del Partido Conservador británico, la Sra. Theresa May, que tras otra gran sorpresa del establishment, el Brexit, promovió a partir de entonces que el Partido Conservador tenía que ser el partido de la clase trabajadora del Reino Unido. Mientras, la Sra. Clinton apelaba a las mujeres, habiendo definido a los seguidores de Trump como “deplorables”, un adjetivo parecido a “basura”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><b>Siempre había alternativas que el establishment político-mediático vetó</b></span></p>
<p><span style="color:#000000;">En las últimas elecciones hubo la alternativa a Hillary Clinton, que había apoyado todas las políticas de su esposo durante su mandato. Se llamaba Bernie Sanders, el candidato en las primarias demócratas, socialista sin complejos, que siempre defendió los intereses de la clase trabajadora, Bernie Sanders, conocido por su integridad y compromiso con las clases trabajadoras, y que apostaba explícitamente por una “revolución política” encaminada a democratizar las instituciones políticas y económicas del país, movilizando a grandes sectores de la clase trabajadora y a la juventud del país. Fue un terremoto dentro del Partido Demócrata, y el aparato de tal partido se movilizó por todos los medios para parar tal candidatura, y ello a costa de perder las elecciones. La gran mayoría de encuestas mostraban que Sanders, cuando aparecía frente a Trump, sacaba mucho más apoyo popular que el que Clinton conseguía frente al candidato republicano. Sanders era la única posibilidad de parar a Trump. Y su lenguaje, el de Sanders, era clasista, subrayado la conjunción de intereses de todas las razas y de todos los géneros, unidos en sus reivindicaciones basadas en su clase. Este mensaje hubiera sido imbatible. Pero el nuevo Partido Demócrata era incapaz de presentar esta imagen, pues el aparato estaba claramente conectado con la clase que se sentía amenazada con este enfoque de clase del candidato Sanders. La victoria de Clinton en las primarias desmovilizó a los votantes de Sanders, aumentando significativamente la abstención, un aumento que ha sido fatal para Clinton, pues su adversario tenía movilizada a la clase trabajadora blanca y a los grupos extremistas claramente racistas, que apoyaron masivamente a su candidato, y en cambio la candidata Clinton tenía a sus bases desmovilizadas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><b>Clase o raza y género, o clase, raza y género: los orígenes históricos de este debate en EEUU</b></span></p>
<p><span style="color:#000000;">El desconocido precedente de Sanders fue la candidatura del reverendo Jesse Jackson en 1988. Tal candidato en las primarias del Partido Demócrata enfatizó, en las primarias anteriores, en 1984, la necesidad de integrar a la población negra en la sociedad estadounidense. Su eslogan fue “Our time has come” (nuestro tiempo ha llegado). Presentándose como discípulo de Martin Luther King y como “la conciencia de EEUU”, la recepción del establishment político-mediático fue sumamente favorable. El New York Times escribió un editorial sumamente positivo. Fui asesor suyo en temas sociales y económicos en aquella campaña, y ello a pesar de mi desacuerdo con la orientación de la misma, pues si la intención era llegar a ser presidente de EEUU, presentándose como la voz de las minorías, no era el mejor método para llega a tal puesto.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En el año 1988, en cambio, se presentó como el candidato de la clase trabajadora, siguiendo el consejo de algunos de sus asesores, incluyéndome a mí. Formó así el movimiento Arco Iris (la Rainbow Coalition), que era la manera gráfica de mostrar que cuando los trabajadores negros, los amarillos, los verdes y los blancos se unen, forman la mayoría. Y cuando en Baltimore, ciudad industrial, con una amplia clase trabajadora dividida por razas (obreros negros y obreros blancos), le preguntaron “¿cómo conseguirá usted el voto del obrero blanco?”, respondió “haciéndole ver que tiene más común con el obrero negro, por ser los dos obreros, que con su empresario por ser blanco”. Con ello recuperó el mensaje de Martin Luther King expresado una semana antes de ser asesinado, cuando aseguró que el conflicto clave en EEUU era un conflicto de clases entre una minoría y una gran mayoría de la población compuesta por diferentes razas y etnias. Jesse Jackson consiguió con ello casi la mitad de los delegados en la Convención del Partido Demócrata en Atlanta. Su programa incluía “propuestas universalistas”, como el establecimiento del Programa Nacional de Salud que, debido a la presión del Rainbow, fueron incluidas en la campaña del Partido Demócrata del 1988.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Ahora bien, la fuerza de las izquierdas asustó al Partido Demócrata y el gobernador Clinton del Estado de Arkansas lideró la campaña para parar a las izquierdas, a la vez que hizo suya, en las elecciones en el año 1992, la petición de establecer un programa nacional de salud, que había sido muy movilizadora en la campaña de Jackson del 1988. De ahí que, después de ganar, estableciera un grupo de trabajo, liderado por su esposa, Hillary Clinton, del que Jesse Jackson y líderes sindicales insistieron que yo formara parte, invitándoseme a que les representara en tal grupo de trabajo. La Sra. Clinton, sin embargo, no apoyó la propuesta de las izquierdas, que pedían que la gestión del sistema sanitario (que deseábamos que fuera universal) se hiciera por parte del sector público en lugar de que lo hicieran las compañías de aseguramiento sanitario privado, como ocurrió y continúa ocurriendo ahora. El mantenimiento del enorme poder de tales compañías en el sistema sanitario estadounidense es el origen del enorme gasto sanitario por un lado (19% del PIB), y de la gran impopularidad del programa (el 62% de estadounidenses están insatisfechos con la manera como se financia y gestiona la sanidad), incluido el Obamacare. Mi año de experiencia en la Casa Blanca, trabajando en aquel grupo de trabajo liderado por la Sra. Clinton, fue enormemente frustrante, pero de gran valor para entender cómo funciona el poder en Washington, concluyendo que la complicidad de Washington con lo que se llama “clase corporativa” vacía de sentido aquella famosa frase que aparece en la Constitución de EEUU, “We, the people”, debiéndose añadir que no es el pueblo, sino las grandes compañías que dominan la economía estadounidense, las que deciden en el gobierno. Y el Partido Demócrata es una fuerza clave en tal entramado. De ahí la necesidad de hacer una revolución política, para democratizar el país. La marginación del único candidato, Bernie Sanders, que hizo tal propuesta, enormemente popular, augura una continuidad de la extrema derecha en el gobierno.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><b>Una última observación</b></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Como era predecible, los grandes medios de información no han explicado ni han entendido lo que está ocurriendo en EEUU. Durante toda la campaña se han centrado en la figura de Trump, presentándolo como un payaso. Es extraordinaria la enorme atención que dieron a este personaje, intentando ridiculizarlo. Pero estos ataques movilizaron todavía más a las clases populares que odian a los establishments mediáticos, hecho del cual Trump es consciente. Ni que decir tiene que Trump era y es una persona de gran astucia política, que sabe bien cómo canalizar el enorme enfado popular contra el establishment político-mediático del país. Pero si no hubiera habido Trump, hubiera habido otro personaje, tan o incluso más a la derecha que él. En realidad, algunos de los candidatos que derrotó en la campaña electoral en las primarias eran incluso más reaccionarios, queriendo prohibir, por ejemplo, el aborto.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Este excesivo énfasis en los personajes, frivolizando la política, es la característica de lo que se conoce como medios de información. Pero para entender lo que está pasando, hay que entender y conocer lo que ha estado pasando en EEUU, y que, por desgracia, los medios no citan. Presentar lo ocurrido, como he leído en más de un reportaje, como una traición de las mujeres trabajadoras a la causa feminista, es no entender nada de lo que pasa en EEUU. Es urgente que las izquierdas, incluyendo los movimientos progresistas en defensa de las minorías y también los movimientos feministas, recuperen el concepto de clase en sus proyectos, pues la mayoría de cada uno de sus sujetos pertenecen a la clase trabajadora y clases medias de rentas medias y bajas, que constituyen la mayoría de la población en EEUU y en cualquier país de capitalismo desarrollado. Olvidarse de la clase trabajadora ha sido lo que ha llevado al tsunami que estamos viendo a los dos lados del Atlántico Norte. Así de claro.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><b>Vicenç Navarro:</b> Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Director del JHU-UPF Public Policy Center</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Fuente: <a style="color:#000000;" href="http://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2016/11/11/es-sorprendente-que-se-considere-sorprendente-la-victoria-de-trump/" target="_blank">http://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2016/11/11/es-sorprendente-que-se-considere-sorprendente-la-victoria-de-trump/</a></span></p>
</div>
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		<title>Las rebeliones populares frente al neoliberalismo: desde Egipto a Wisconsin, EE.UU.</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Feb 2011 18:33:58 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160;Vicenc Navarro Una de las causas de las movilizaciones en el mundo árabe fue la aplicación, por parte de las élites gobernantes, de políticas neoliberales que afectaron negativamente a las clases populares. Estas movilizaciones se habían ya iniciado meses y &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=8642">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-86430" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/02/ee-uu-wisconsin-protestas2.jpg"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><strong>Vicenc Navarro</strong></h5>
<div id="attachment_8643" style="width: 260px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/02/ee-uu-wisconsin-protestas2.jpg"><img class="size-full wp-image-8643" title="ee.uu-wisconsin-protestas2" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/02/ee-uu-wisconsin-protestas2.jpg" alt="Manifestantes en el Capiyolio de Wisconsin" width="250" height="162" /></a><p class="wp-caption-text">Manifestantes en el Capitolio de Wisconsin</p></div>
<p style="text-align:justify;">Una de las causas de las movilizaciones  en el mundo árabe fue la aplicación, por parte de las élites  gobernantes, de políticas neoliberales que afectaron negativamente a las  clases populares. Estas movilizaciones se habían ya iniciado meses y  años antes, resultado de las medidas de austeridad (que incluyeron  reducción de programas de protección social y disminución de salarios,  eliminación de subsidios a los alimentos y desregulación de los precios  de productos básicos), <span id="more-8642"></span>que crearon un gran malestar y que fueron las  causas de que en estos países (en Túnez primero y en Egipto después)  f<a title="Egipto: la revuelta de los trabajadores ignorada por los medios occidentales" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2011/02/23/egipto-la-revuelta-de-la-poblacion-trabajadora-ignorada-por-los-medios-de-comunicacion-occidentales/" target="_blank">uera la clase trabajadora, junto con sectores de las clases medias la  que protagonizaran tales movilizaciones</a>. Estas movilizaciones en  protesta frente al neoliberalismo imperante están ocurriendo no sólo en  países árabes, sino también en muchos otros países, incluyendo EEUU.<br />
El último caso de estas protestas obreras ha ocurrido en el estado de  Wisconsin, EEUU. El nuevo gobernador de tal estado, el republicano Scott  Walker (de la corriente Tea Party) intentó aprobar una ley en el  parlamento del estado que reduciría el sueldo de los funcionarios  públicos un 7%, disminuyendo también sus pensiones, y obstaculizando  además la sindicalización de los trabajadores en el sector público. Tal  como indicó la Federación de los Sindicatos Estadounidenses (AFL-CIO)  esta ley –de ser aprobada- sería un ataque frontal a los sindicatos de  aquel país. La justificación que el gobernador Scott Walker dio para  tomar tales medidas era que el presupuesto del estado tenía 137 millones  de dólares de déficit.<br />
La respuesta de los sindicatos en Wisconsin fue inmediata. A los pocos  días, Madison, la ciudad más importante de aquel estado vio la  manifestación más grande que nunca existiera en aquella ciudad. Los  sindicatos se manifestaron frente al Parlamento (y frente al domicilio  particular del gobernador Walker), exigiendo la retirada de la propuesta  de ley. Lo que es interesante es que los manifestantes no eran sólo  sindicalistas, sino también usuarios de los servicios públicos  conscientes de que estos recortes iban a afectar a la calidad de sus  servicios. Muy llamativa fue la cantidad de niños y sus padres que  acompañaron a los maestros en su protesta, hecho remarcado por los  medios de información. Las encuestas mostraban también que la mayoría de  la ciudadanía de Wisconsin se oponía a las propuestas del gobernador  Walker y apoyaban las movilizaciones en contra de ellas. Entre los que  apoyan tales movilizaciones, adhiriéndose a ellas, estaban, por cierto,  los policías y bomberos que el gobernador Walker había excluido de sus  medidas de recortes salariales, dándoles un trato favorable. Los  policías y bomberos expresaron, sin embargo, su solidaridad con los  otros empleados públicos saliendo a la calle con ellos. Estos hechos  están siendo seguidos por todo EEUU.<br />
Las derechas, lideradas por el <a title="La hora del Tea" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2010/11/03/la-hora-del-tea/" target="_blank"><em>Tea Party</em></a>, están deseando que el  gobernador Walker pueda llevar a cabo tales medidas, una vez hayan sido  aprobadas por el Parlamento del Estado de Wisconsin, donde el Partido  Republicano tiene mayoría. Aunque el argumento que se utiliza para  defender estas medidas es la necesidad de cubrir el déficit del Estado  de Wisconsin, la causa real de que se esté presionando, por parte del  Partido Republicano, para que tales medidas se aprueben en el parlamento  de Wisconsin es una causa política: la de debilitar a los sindicatos,  los mayores adversarios que tiene el Partido Republicano, que consideran  a AFL-CIO como uno de los mayores pilares del Partido Demócrata.<br />
En realidad, el déficit del presupuesto del Estado podría resolverse  fácilmente aumentando los impuestos sobre la propiedad (entre otros),  que el parlamento de Wisconsin, controlado por los republicanos, había  reducido considerablemente durante los años de bonanza económica. Como  siempre ocurre, el discurso económico, oculta en realidad, los  argumentos políticos. El establishment económico y financiero del estado  de Wisconsin, que se benefició enormemente de las políticas  neoliberales de reducción de impuestos a las rentas superiores se  resiste a que se reduzcan sus enormes ingresos (el 1% de la población  estadounidense que tenía el 7% de la renta de todo el país en 1997, al  principio de la “revolución neoliberal”, ha pasado a tener el 20% de tal  renta) mediante el incremento de estos impuestos. De ahí que prefieran  resolver el problema del déficit del estado de Wisconsin a base de  reducir los servicios públicos a las clases populares en lugar de que  suban sus impuestos. Los republicanos tienen a su lado a gran parte de  los medios de información que intentan desacreditar al sector público  indicando que los empleados públicos son unos “privilegiados”, que son  unos “ineficaces”, y otro tipo de acusaciones previsibles a fin de  conseguir el apoyo popular a aquellas medidas represivas. Hasta ahora  tal campaña no ha sido exitosa y el 62% de la población estadounidense  apoya a los empleados públicos.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>¿Quiénes son los jóvenes?</strong><br />
Una última observación. Gran número de articulistas como Josep Ramoneda  en EL PAÍS (“<a href="http://www.elpais.com/articulo/opinion/nuevo/sujeto/politico/elpepusocdgm/20110220elpdmgpan_3/Tes" target="_blank">Un nuevo sujeto político”. EL PAÍS, 20.02.11</a>) están  enfatizando mucho el rol de los jóvenes en estas movilizaciones (desde  Egipto, hasta Wisconsin), presentándolos como los nuevos agentes de  cambio, sustituyendo con ello a otros agentes, como a la clase  trabajadora a la cual, por lo visto, consideran inexistente o  desaparecida. Ignoran o desconocen que la mayoría de estos jóvenes son y  pertenecen a la clase trabajadora. Si se analizan las revoluciones que  han existido en el siglo XX, se verá que en su mayoría, fueron los  jóvenes los que lideraron estas rebeliones. No es, pues, una situación  nueva. Lo que es nuevo es que se vea como una cosa nueva y ello es  consecuencia del olvido de las categorías de análisis como clase social y  lucha de clases, categorías que se consideran transcendidas y  “anticuadas”, redefiniendo <a title="De Irán a Egipto: usos y desusos de Internet “sobre el terreno”" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2011/01/30/de-iran-a-egipto-ee-uu-y-los-usos-y-desusos-de-internet-sobre-el-terreno/">estas movilizaciones populares como  movimientos estudiantiles con Internet y Facebook</a>, categorías que son  enormemente insuficientes para entender la realidad de los tiempos en  que vivimos. La pregunta que no se hacen es a qué clase pertenece la  mayoría de estos jóvenes. Ni que decir tiene que tanto la composición  como la dinámica de clases varía con el tiempo. Pero de esta realidad no  se puede ignorar su existencia, pues continúa siendo fundamental para  entender nuestro entorno. (Tomado del <a href="http://www.vnavarro.org/?p=5393" target="_blank"><em>blog del autor</em></a>)</p>
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		<title>El compromiso político de Picasso</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Jan 2011 22:02:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[iroelsanchez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Mentiras y medios]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160;Vicenc Navarro Una critica a la maniobra del establishment artístico conservador (a ambos lados del Atlántico) de despolitizar la obra artística de Picasso, señalando la coherencia que tal autor tuvo durante su vida, resultado de un compromiso político que explica &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=7202">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-72030" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/01/guernica-de-picasso.jpg?w=300"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><strong>Vicenc Navarro</strong></h5>
<div id="attachment_7203" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/01/guernica-de-picasso.jpg"><img class="size-medium wp-image-7203 " title="guernica-de-picasso" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/01/guernica-de-picasso.jpg?w=300" alt="&quot;Guernica&quot; de Pablo Picasso" width="300" height="133" /></a><p class="wp-caption-text">&quot;Guernica&quot; de Pablo Picasso </p></div>
<p style="text-align:justify;"><em>Una critica a la maniobra del establishment artístico  conservador (a ambos lados del Atlántico) de despolitizar la obra  artística de Picasso, señalando la coherencia que tal autor tuvo durante  su vida, resultado de un compromiso político que explica su apoyo a la  causa republicana española, en contraste con la incoherencia y<span id="more-7202"></span> servilismo de Dalí.</em></p>
<p style="text-align:justify;">Un objetivo del establishment artístico de EEUU (que es profundamente  conservador) es despolitizar el arte, marginando o desdeñando el arte  comprometido en el proyecto de cambio de la sociedad. Un ejemplo de ello  es el artículo que el crítico John Richardson acaba de escribir en <em>The  New York Review of Books </em>(la revista intelectual más prestigiosa de  EEUU) sobre Picasso y su compromiso político (25-11-10), a raíz de la  exposición de las pinturas de Picasso sobre el tema Libertad y Paz –que  se está exponiendo en Viena y se presentará después en Copenhague–. Tal artículo intenta despolitizar cualquier expresión artística, intento que es, por cierto, profundamente político.</p>
<p style="text-align:justify;">Siempre recordaré la primera vez que vi el original del <em>Guernica </em>de  Picasso en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) en los años  setenta. No había en la descripción del cuadro ninguna referencia a la  Guerra Civil española. El grado de gimnasia intelectual que los críticos  de arte del establishment artístico conservador estadounidense tienen  que hacer para evitar el contexto político que configura la obra de arte  presentada es enorme. Hablar del Guernica sin hablar del bombardeo de  aquella ciudad por la aviación nazi alemana es toda una proeza,  limitándose a presentar el cuadro como una imagen en contra del horror,  sin más.</p>
<p style="text-align:justify;">En este objetivo de despolitizar el arte, se enfatiza la vivencia  existencial del artista sin ninguna reflexión sobre el contexto político  que la configura. Ello explica que John Richardson llegue a atribuir  las variaciones en el arte de Picasso, primordialmente, a los cambios de  amantes y la influencia que estas tuvieron –según Richardson– en el  pintor. Es cierto que cita que Picasso fue miembro del Partido Comunista  desde el año 1944 y que nunca dejó de serlo, pero trivializa este hecho  como si fuera una mera anécdota sin importancia. En realidad, dice que  los vaivenes políticos de Picasso (le atribuye erróneamente ser  monárquico antes de la Guerra Civil) eran tan constantes como los  cambios de amantes.</p>
<p style="text-align:justify;">Picasso, en realidad, fue un artista profundamente comprometido con la  causa republicana en España. Su compromiso fue constante, durante y  después de la Guerra Civil y colaboró con las fuerzas antifascistas que  lucharon por el restablecimiento de la democracia en España. La  biografía enormemente insuficiente y sesgada que ha preparado El Prado  reconoce tímidamente este compromiso del pintor, definiéndolo  erróneamente como un liberal. Picasso nunca fue un liberal, por mucho  que ahora esta definición esté de moda. En realidad, el Partido Liberal  fue un partido que apoyó el golpe militar.</p>
<p style="text-align:justify;">Durante la Guerra Civil, Picasso se puso a disposición del Gobierno  republicano. Nombrado en su ausencia (dos meses después de que se  iniciara la sublevación militar) director de El Prado, le afectó  profundamente que la Legión Cóndor, la aviación nazi alemana, pudiera  bombardear ese museo, lo cual determinó que se desplazaran gran número  de cuadros a Valencia y más tarde a Ginebra. Picasso contribuyó con  cantidades significativas aportadas de su bolsillo para pagar el coste  del transporte (75 camiones), una de las medidas más exitosas de  transporte de obras de arte durante la guerra. Sólo dos cuadros fueron  dañados: uno de ellos de Goya. Algunos de los guardas de los camiones  fueron detenidos por los franceses y entregados a los nazis, quienes les  llevaron a Mauthausen.</p>
<p style="text-align:justify;">Durante la dictadura, Picasso ayudó activamente a la resistencia  antifascista. El grado de ignorancia de John Richardson sobre este hecho  es enorme. Por ejemplo, llega a indicar que Picasso estuvo en contacto  con círculos próximos al dictador, citando sus contactos con el torero  Dominguín, al que asume cercano a los círculos fascistas. En realidad,  Dominguín colaboró con la resistencia antifascista siendo un hombre de  ideas antifascistas.<br />
Una última nota. Picasso ha sido uno de los pintores que más<br />
coherencia han mostrado en su vida. Es el caso opuesto a Dalí que, para  congraciarse con la dictadura, insultaba públicamente a Picasso,  llegando a enviar telegramas de felicitación al dictador cuando este  firmaba penas de muerte para los miembros de la resistencia detenidos (y  fusilados) por la dictadura. Pocas veces ha alcanzado un artista, o un  ser humano, el nivel de vileza de Dalí. No era de extrañar que, cuando  se estableció la democracia, Dalí se fuese durante una temporada a  Francia, temeroso de que la población lo linchara. Hoy el establishment  conservador español y catalán adora y promueve a Dalí, e ignora a  Picasso.</p>
<p style="text-align:justify;">El comportamiento oportunista y vil de Dalí, sin embargo, contrastó con  la integridad de Picasso, que desde el principio hasta el final mostró  su horror por la guerra, por el nazismo y por el fascismo, y por todos  sus semejantes que todavía persisten. Y ahí quedan su Guernica, La  violación de las Sabinas, Masacre en Corea y muchos otros cuadros,  piezas que continúan siendo relevantes, como lo demostró el hecho de  que, durante la Guerra de Irak, el secretariado de Naciones Unidas  ordenara sacar una reproducción del Guernica de la sala de prensa de  Naciones Unidas donde se daban las conferencias de prensa sobre la  invasión de Irak.</p>
<p style="text-align:justify;">Querer presentar a Picasso como apolítico y carente de compromiso es una  mezquindad y una ofensa a su memoria y a la de miles y miles de  artistas que defendieron los valores de la justicia pagando un enorme  coste por ello. Para Picasso, tal coste fue –como para cualquier  exiliado– no vivir en el país al cual dedicó parte de su vida: España.  Hay un deber pendiente de España y de El Prado hacia Picasso. Debería  hacerse una exposición de las pinturas del artista que mostraran su amor  a su país y su compromiso con la democracia en España.</p>
<p style="text-align:justify;">(Tomado del <a href="http://www.vnavarro.org/?p=5247" target="_blank"><em>blog del autor</em></a>)</p>
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