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	<title>La pupila insomne &#187; Sally Burch</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>El reto de reconstruir una Internet ciudadana. Por Sally Burch</title>
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		<pubDate>Wed, 22 Mar 2017 12:52:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Esta nueva tecnología puede ser inmensamente útil para la resolución de muchos de los problemas que vive la humanidad; pero ello solo sucederá si su desarrollo está orientado por un accionar social y político dirigido expresamente en beneficio del más amplio interés público” <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=58459">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-584600" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2017/03/forosocialinternetafiche_titulo.jpg"></div></div></td></tr></table><div id="solotexto" class="panel-pane pane-entity-field pane-node-body">
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<p><em><strong>Rumbo al Foro Social de Internet</strong></em></p>
<p><span style="color:#000000;">Ya es difícil imaginar la vida cotidiana sin las innovaciones de la llamada “revolución” tecnológica digital, a pesar de que la mayoría se ha propagado en apenas una o dos décadas.  ¿Cómo funcionaríamos sin celular, sin redes digitales ni correo electrónico, sin poder hacer trámites por Internet ni hacer búsquedas de información?  No obstante, se trata solo de los primeros pasos de esta transformación.<span id="more-58459"></span><br />
</span></p>
<p><span style="color:#000000;">De acuerdo con la utopía tecnológica que nos prometen las grandes empresas, en adelante podremos hacer las compras desde el celular para que un drone los deposite en la casa; tener un auto que se parquea solo; o un robot que haga la limpieza de la casa y nos alerte si entran ladrones&#8230;  Esta supuesta utopía va de la par, sin embargo, de un lado más oscuro, que incluye la vigilancia sin límites, la seguridad vulnerada, la recolección indiscriminada de nuestros datos personales para enriquecer a megaempresas, la próxima pérdida masiva de puestos de trabajo con la robotización y automatización; o los algoritmos nada transparentes y no siempre eficientes ni equitativos, que rigen cada vez más aspectos de nuestras sociedades.  </span></p>
<p><span style="color:#000000;">El hecho es que, en los últimos años, a medida que se digitalizan cada vez más aspectos del quehacer social y personal, buena parte de estas innovaciones ha sido acaparada por grandes monopolios (en su mayoría estadounidenses), dando lugar a una concentración inédita de poder.  Muestra de ella es el hecho que, según información de la Agencia Bloomberg, de las 10 empresas de mayor cotización en la bolsa en diciembre de 2015, cinco son del sector tecnológico; es más, Apple, Alphabet/Google y Microsoft ocupan los tres primeros lugares, desplazando a las transnacionales petroleras.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">A su vez, esta utopía consumista es muy distinta de la que caracterizó los inicios de Internet.  Una vez salida de su origen militar, la red de redes se desarrolló en gran medida como una iniciativa colaborativa, controlada y diseñada principalmente por la sociedad civil y sectores académicos, que lo concibieron bajo principios de democratización, horizontalidad y libre intercambio de conocimientos.  En muchas áreas, este enfoque se ha seguido desarrollando, con iniciativas como el software libre, el contenido abierto y plataformas públicas de intercambio de conocimiento e ideas.  Pero, a medida que Internet se ha masificado, se ha ido convirtiendo en un terreno donde cada vez más los espacios otrora públicos y autogestionados se encuentran cercados por plataformas privadas, como las redes sociales digitales, sometidas a las reglas y algoritmos que imponen Facebook, Twitter y similares.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Se podría decir, en síntesis que existe una contradicción central entre dos visiones en disputa respecto a Internet y las tecnologías digitales: por un lado, una visión centrada en los comunes, en soberanía tecnológica, en desarrollar iniciativas descentralizadas, con la defensa del interés público y los derechos de la ciudadanía como principios clave; y por otro, un proyecto en marcha de concentración monopólica de la tecnología, de los espacios y plataformas, de los datos y los sistemas, orientado hacia el lucro y la centralización del poder.  En suma, una Internet ciudadana vs. una Internet corporativa.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>Los vacíos legales y de supervisión favorecen a los poderosos</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">El 12 de marzo pasado, Tim Berners-Lee, fundador de la Web, al celebrar el 28º aniversario del día en que envió su propuesta inicial de la red informática mundial,<span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2017/03/13/28-anos-de-internet-por-tim-berners-lee/"> emitió un mensaje </a></span>sobre tres desafíos actuales de la Web, donde recuerda justamente que él “imaginaba la web como una plataforma abierta que permitiría a todas las personas, en todas partes compartir información, tener acceso a oportunidades y colaborar más allá de límites geográficos y culturales”.  Reconoce que, “de muchas maneras, la web ha cumplido con esta visión, aunque mantenerla abierta ha requerido de muchas batallas”.  Sin embargo, expresa que, en los últimos 12 meses, “me he sentido cada vez más preocupado por tres nuevas tendencias que creo que debemos abordar para que la web cumpla con su verdadero potencial como herramienta que sirve a toda la humanidad”.  Éstas son: la pérdida de control de nuestra información personal; la creciente facilidad de difundir información errónea y noticias falsas en la web; y el hecho de que la publicidad política en línea, que necesita transparencia y entendimiento, se haya convertido rápidamente en una industria sofisticada.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">A nuestro entender, los problemas señalados por Berners-Lee apuntan implícitamente a esta concentración de poder en el sector que señalamos.  Justamente, entre las soluciones que plantea, se incluye la necesidad de trabajar junto con las empresas web para encontrar un equilibrio que a partir de criterios de justicia les devuelva un grado de control sobre la información a las personas; y la lucha contra los excesos gubernamentales en leyes de vigilancia.  Exhorta a los “gatekeepers” como Google y Facebook a combatir el problema de las noticias falsas, evitando, toda vez, la creación de cualquier órgano central para decidir qué es “verdadero” o no. También exige “más transparencia algorítmica para entender cómo se toman decisiones que afectan nuestra vida, y tal vez un conjunto de principios comunes a seguir”; y una mayor regulación de las campañas políticas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Los riesgos de este modelo concentrador de las tecnologías digitales, sin embargo, van mucho más allá de lo que ahora conocemos como Internet.  En diversos sectores de la economía y la gestión político-social, se están produciendo cambios internos –a menudo poco visibles– facilitados por la agregación y el análisis de datos (lo que se conoce como <em>big data</em>).  Un problema es que, por lo general, son solo las grandes entidades (empresas transnacionales, gobiernos poderosos) que tienen la capacidad de almacenar y procesar tal cantidad de datos y de transformarlos en algoritmos, que son la base de la inteligencia artificial.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Se estima, por ejemplo, que los sofisticados algoritmos que se usan desde hace una decena de años en Wall Street facilitaron la burbuja hipotecaria que desencadenó la crisis de 2008<a id="_ftnref1" style="color:#000000;" title="" href="http://www.alainet.org/es/articulo/184241#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>, ya que permiten una velocidad y volumen de transacciones que con métodos tradicionales no era posible; desde entonces esta velocidad se ha multiplicado exponencialmente, con el potencial de que un error de programación o acto malicioso podría provocar un colapso financiero<a id="_ftnref2" style="color:#000000;" title="" href="http://www.alainet.org/es/articulo/184241#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>.  Otro ejemplo: con el crecimiento de las ciudades, que se vuelven cada vez más complejas, muchos aspectos de la gestión se pueden allanar con estas tecnologías (flujos de tráfico, red eléctrica, etc.)  Pero cuando se trata de paquetes contratados con empresas privadas –muchas veces extranjeras– que privatizan los datos recopilados de la ciudad para alimentar sus algoritmos patentados, bajo criterios propios, se presenta un problema de gestión democrática, incluso con implicaciones de derechos humanos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Nuestros sistemas legales y reglamentarios no han podido actualizarse con la velocidad que requieren estos cambios.  Es más, cuando se trata de sistemas internacionales, no existe ningún organismo facultado para normar muchos aspectos de los flujos de datos, y mucho menos para supervigilarlos.  Los nuevos monopolios digitales están explotando este vacío de regulación y supervisión para consolidar aún más su poder, muchas veces poniendo sus propios intereses por delante del interés público.  Mientras tanto, negocian a puerta cerrada las regulaciones que decidirán el futuro de la red, con muy poca incidencia real de la ciudadanía.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>Foro Social de Internet</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Dada la urgencia de abrir un amplio debate ciudadano sobre estos temas, un conjunto de organizaciones sociales y ciudadanas está convocando a la organización de un <a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2016/11/08/hacia-un-foro-social-de-internet-por-que-el-futuro-de-internet-necesita-movimientos-de-justicia-social/"><span style="color:#0000ff;">Foro Social de Internet</span></a> (FSI), con el carácter de un foro temático del proceso Foro Social Mundial.  El FSI se propone articular conceptos, propuestas y alternativas en torno a los cuales las personas y las organizaciones sociales puedan identificarse y agruparse, con miras a disputar el impulso de una Internet ciudadana.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Se ha previsto que el FSI se realice en Hyderabad, India, a fines del 2017 o inicios del 2018.  Pero no se trata de esperar esa fecha para ampliar y profundizar el debate.  A nivel de nuestra región, hay una iniciativa en marcha para impulsar un intercambio que ayude a identificar lo que está en juego en la región, en una diversidad de ámbitos y para distintos sectores sociales, con miras a ir construyendo una agenda común.  Uno de los momentos de este proceso será el encuentro <em>Diálogos por una Internet ciudadana: NuestrAmérica rumbo al Foro Social de Internet</em>, a realizarse en Quito del 28 al 30 de junio próximo<a id="_ftnref3" style="color:#000000;" title="" href="http://www.alainet.org/es/articulo/184241#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a>, que incluye un proceso previo de intercambio en línea.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Como dice la<span style="color:#0000ff;"> <a style="color:#0000ff;" href="http://www.alainet.org/es/articulo/183941">convocatoria</a></span>: “Internet representa una potente fuerza transformadora de nuestras sociedades en sus múltiples ámbitos.  Esta nueva tecnología puede ser inmensamente útil para la resolución de muchos de los problemas que vive la humanidad; pero ello solo sucederá si su desarrollo está orientado por un accionar social y político dirigido expresamente en beneficio del más amplio interés público”.  Es un reto urgente de nuestras sociedades rescatar la Internet ciudadana, antes de que sea tarde.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">- <strong>Sally Burch</strong> es periodista de ALAI y miembro del grupo coordinador del Foro Social de Internet.</span><span style="color:#000000;"> </span></p>
<hr align="left" size="1" width="33%" />
<div id="ftn1">
<p><span style="color:#000000;"><a id="_ftn1" style="color:#000000;" title="" href="http://www.alainet.org/es/articulo/184241#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a>                      <a style="color:#000000;" href="http://archive.wired.com/techbiz/it/magazine/17-03/wp_quant?currentPage=all">http://archive.wired.com/techbiz/it/magazine/17-03/wp_quant?currentPage=all</a></span></p>
</div>
<div id="ftn2">
<p><span style="color:#000000;"><a id="_ftn2" style="color:#000000;" title="" href="http://www.alainet.org/es/articulo/184241#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a>                      <a style="color:#000000;" href="http://www.motherjones.com/politics/2013/02/high-frequency-trading-danger-risk-wall-street">http://www.motherjones.com/politics/2013/02/high-frequency-trading-dange&#8230;</a></span></p>
</div>
<div id="ftn3">
<p><span style="color:#000000;"><a id="_ftn3" style="color:#000000;" title="" href="http://www.alainet.org/es/articulo/184241#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a>                      El Encuentro es convocado por la Agencia Latinoamericana de Información – ALAI, el Foro de Comunicación para la Integración de NuestrAmérica – FCINA y Medialab – Quito.</span></p>
</div>
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		<title>Corporaciones de Internet y nuevas dinámicas capitalistas. Por Sally Burch</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Nov 2016 09:56:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Estas tecnologías inteligentes cada vez más llevan controles activos incorporados en su sistema mismo, como los algoritmos, que la mayoría de veces son opacos al usuario, y cuya programación tiende a favorecer los intereses de sus dueños.  <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=56650">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-566510"></div></div></td></tr></table><div class="print-breadcrumb" style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Hace varias décadas que los movimientos sociales tienen en la mira a las corporaciones transnacionales, su injerencia en la gobernanza global y sus abusos de poder.  Los sectores de la minería, petróleo, agro-alimentación, farmacéutica, finanzas,  están entre los grupos que más son objetos de monitoreo, crítica y movilizaciones.  Un logro importante al respecto es la decisión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU de crear un instrumento internacional vinculante para las corporaciones transnacionales y otras empresas con respecto a los derechos humanos.</span></div>
<p><span id="more-56650"></span></p>
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<div class="field-item even">
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">No obstante, la actuación en este plano suele pasar por alto a las corporaciones globales de Internet, tal vez porque se las ve como más “amigables”, por la utilidad de sus servicios en la vida cotidiana.  Toda vez, desde hace una década, este sector es uno de los de mayor crecimiento y concentración monopólica, con nuevas dinámicas capitalistas, cuyo epicentro se ubica en Silicon Valley (California).  Sus principales protagonistas, &#8211;Google, Facebook, Amazon, Paypal, Uber, Microsoft y similares&#8211;, extienden sus operaciones hacia cada vez más áreas de la economía y la sociedad, donde forman alianzas con otros sectores transnacionales, como parte del rápido proceso de transición hacia un nuevo paradigma tecnológico, que va a revolucionar nuestras sociedades, para mejor o para peor.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">En toda la historia, la innovación tecnológica ha permitido a las sociedades humanas mejorar sus condiciones de vida.  Pero cuando el control de estas tecnologías se concentra en pocas manos, ellas se suelen convertir en herramientas para controlar a la sociedad misma, consolidando el dominio de determinados grupos de poder.  Es particularmente el caso cuando se trata de tecnologías aptas para la organización social a gran escala, como sucede con las tecnologías digitales.  En manos de la ciudadanía o de sistemas públicos bajo control democrático, podrían traer grandes beneficios; pero la tendencia dominante es a la privatización.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Por ejemplo, las actuales tecnologías de vigilancia, con cámaras, sensores, etc., no solo sirven para precautelar la seguridad de un lugar determinado.  Al arrojar datos que permiten identificar a las personas (lectura de iris, reconocimiento de caras), o vehículos (lector de placas), otorgan a quienes almacenan estos datos el poder de rastrear los movimientos y el comportamiento de las personas.  En ausencia de un marco adecuado de protección de derechos, son susceptibles de ser utilizados para otros fines, como la publicidad dirigida (según lo que uno mira en los almacenes), la discriminación (por ejemplo para solicitar un empleo) e incluso el hostigamiento o el chantaje<span style="color:#0000ff;"><a id="_ftnref1" style="color:#0000ff;" title="" href="http://www.alainet.org/es/articulo/180968#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a></span>.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Estas redes digitales inteligentes cuentan con ciertas características que las distinguen de tecnologías anteriores y que son justamente lo que favorece la concentración de poder.  Primero, el “efecto red” (o sea, la concentración de usuarios en torno a las plataformas más populares) favorece a las empresas más grandes que forman monopolios, absorbiendo o eliminando la competencia.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">En segundo lugar, la capacidad de estas redes de obviar el tiempo y la distancia permite que sean controladas en forma remota.  El individuo que interactúa con su aparato tal vez encuentra más variedad de opciones que con tecnologías anteriores; pero solo puede escoger entre las que el centro de poder remoto le permite.  Cuando son comunidades que cedan poder de decisión a estos centros remotos, el problema es mucho mayor.  En todo caso, como primera condición, implica entregar a estas empresas el conjunto de datos generados, ya que constituyen su principal fuente de enriquecimiento (especialmente con la venta a anunciantes), pero sobre todo son la materia prima de los sistemas inteligentes que requieren alimentarse de enormes cantidades de datos a procesar y analizar.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Un tercer factor es que estas tecnologías inteligentes cada vez más llevan controles activos incorporados en su sistema mismo, como los algoritmos, que la mayoría de veces son opacos al usuario, y cuya programación tiende a favorecer los intereses de sus dueños.  Con la diversificación vertiginosa de aparatos que contienen sistemas inteligentes, cuya explosión veremos en la próxima década, este problema se multiplicará casi infinitamente.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;"><strong>Control corporativo</strong></span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Todo ello está ocurriendo, a escala mundial, principalmente bajo iniciativa de estas grandes corporaciones y en función de su propia visión del futuro, y ello prácticamente sin aportes desde una óptica de defensa del interés público, y mucho menos supeditado a mecanismos democráticos de decisión o escrutinio.  Podría ser un problema manejable si se tratara de una función limitada, como la comercialización digital o los servicios de chat.  Pero va mucho más allá, a medida que se abarcan y transforman sectores enteros –de transporte, educación, agricultura– o incluso comunidades enteras, como es el caso de las llamadas “ciudades inteligentes”.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">En efecto, con la transformación de urbes en “ciudades inteligentes”, se trata de construir enormes sistemas cuasi-públicos, pero generalmente bajo control corporativo con fines de lucro, para administrar los flujos de tráfico, los sistemas de salud y de comunicaciones, la red eléctrica, el agua potable…. Un sinfín de funciones antes administradas, o por lo menos reglamentadas, por las autoridades públicas.  Su ventaja sería mejorar la eficiencia y reducir costos.  Su peligro potencial: la falta de control democrático y de garantías de derechos; además, los datos que se recopilan para optimizar la operación muchas veces quedan como propiedad de la empresa, y no son devueltos a la ciudad.  Generan, además, vulnerabilidades cuando, para ahorrar costos, la empresa no invierte lo suficiente en mecanismos de seguridad de los sistemas y datos.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">En distintos sectores de intervención social surgen diferentes expresiones de esta problemática, que será muy difícil de enfrentar en forma aislada.  Para solo nombrar brevemente algunas: en lo laboral, la automatización que se ha visto en la industria se va a extender a sectores de servicios, con un impacto en el empleo también de sectores medios; con la “agricultura climáticamente inteligente”, los agricultores se volverán aun más dependientes de las grandes empresas, como Monsanto (que ahora se fusiona con Bayer) que está haciendo grandes inversiones en sistemas de datos e inteligencia artificial (en alianza, entre otros, con la Bill Gates Foundation).  En transporte, los carros de auto-conducción ya están en la fase de experimentación en calles y carreteras; pronto serán los buses y camiones.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;">Si hasta ahora se destacan las tecnologías digitales principalmente en la comunicación, dentro de poco abarcarán casi todas las áreas del quehacer humano.  De mantenerse bajo el parámetro de control corporativo transnacional, será muy difícil enfrentarlo en forma aislada desde cada sector.  No es que estas tecnologías sean malas en sí: al contrario, manejadas por las comunidades humanas, podrían traer grandes beneficios.  El reto es cómo recuperar este control, algo que difícilmente se podrá lograr con luchas dispersas o solo en el plano nacional.  Requiere un abordaje global y multisectorial, donde uno de los factores ineludibles es cambiar el régimen global de gobernanza de Internet.  Pero queda poco tiempo para emprenderlo<span style="color:#0000ff;"><a id="_ftnref2" style="color:#0000ff;" title="" href="http://www.alainet.org/es/articulo/180968#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a></span>.</span></p>
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;"><strong>Sally Burch</strong> es periodista de ALAI.  El presente artículo se basa en aportes de los debates en curso en el proceso del Foro Social de Internet y la Coalición Just Net (justnetcoalition.org).</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Artículo publicado en la edición 517 (septiembre 2016) de la revista <em>América Latina en Movimiento</em> de ALAI, titulada “El poder transnacional y los nuevos TLCs”.  <a style="color:#000000;" href="http://www.alainet.org/es/revistas/517">http://www.alainet.org/es/revistas/517</a> </span></p>
<hr align="left" size="1" width="33%" />
<div id="ftn1" style="text-align:justify;">
<p><span style="color:#000000;"><a id="_ftn1" style="color:#000000;" title="" href="http://www.alainet.org/es/articulo/180968#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Se han reportado, por ejemplo, casos de hostigamiento utilizando vigilancia tecnológica, por parte de Monsanto, contra agricultores en EEUU que no quieren usar sus semillas y agrotóxicos.  Ver por ejemplo: BIN report, <em>Farmer Who Defied Monsanto Mafia Beaten Down: Stalked, Terrorized, Ruined</em> <a style="color:#000000;" href="http://bit.ly/2cd5zKp">http://bit.ly/2cd5zKp</a></span></p>
</div>
<div id="ftn2">
<p style="text-align:justify;"><span style="color:#000000;"><a id="_ftn2" style="color:#000000;" title="" href="http://www.alainet.org/es/articulo/180968#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Uno de los espacios que se propone abordarlo en forma amplia es la iniciativa del Foro Social de Internet (<a style="color:#000000;" href="http://www.internetsocialforum.net/">www.internetsocialforum.net</a>).</span></p>
</div>
</div>
</div>
</div>
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