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	<title>La pupila insomne &#187; Raúl Garcés</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>Cuba: Cinco desafíos de la comunicación en un nuevo contexto</title>
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		<pubDate>Thu, 09 Jul 2015 21:39:42 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160;Raúl Garcés Septiembre de 2014. Teniendo como telón de fondo las imágenes de Pablo Milanés, Silvio Rodríguez y el grupo de experimentación sonora del ICAIC, el dúo Buena Fe entona la emblemática canción de la nueva trova Cuba Va, acompañado &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=50225">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-502260" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2015/07/garces1.jpg?w=300"></div></div></td></tr></table><h5 class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><strong><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/raul-garces/">Raúl Garcés</a></strong></h5>
<div id="attachment_50226" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2015/07/garces1.jpg"><img class="size-medium wp-image-50226" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2015/07/garces1.jpg?w=300" alt="Raúl Garcés en el IV Pleno Ampliado del Comité Nacional" width="300" height="247" /></a><p class="wp-caption-text">Raúl Garcés en el IV Pleno Ampliado del Comité Nacional</p></div>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">Septiembre de 2014. Teniendo como telón de fondo las imágenes de <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/pablo-milanes/"><strong>Pablo Milanés</strong></a>, <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/silvio-rodriguez/"><strong>Silvio Rodríguez</strong></a> y el grupo de experimentación sonora del <strong>ICAIC</strong>, el dúo <strong>Buena Fe</strong> entona la emblemática canción de la nueva trova Cuba Va, acompañado del coro entusiasmado de cientos de personas. Probablemente el hecho habría carecido de mayor trascendencia, si no fuera porque ocurría en el mismísimo Miami Dade County Audiotorium. </span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">Abril de 2015. <span id="more-50225"></span>Uno de los símbolos más representativos de la intolerancia política en Miami, <strong><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/ileana-ros-lehtinen/" target="_blank">Ileana Ross Lehtinen</a></strong>, pone cara de derrota frente a la revista Foreign Policy, como si cinco décadas de industria anticastrista se vinieran abajo de un tirón sobre sus espaldas desde una altura comparable a la del Empire State. “No podemos darle marcha atrás. Es una situación sin salida”.-confiesa, refiriéndose a la eliminación de <strong>Cuba</strong> de la lista de países terroristas.</span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">Más o menos por esa fecha,  la cantante Rihanna alborota las calles de La Habana, como lo habían hecho antes Beyoncé o Paris Hilton. Más allá de su fama, todas ellas forman parte del oleaje que trae a nuestras costas más visitantes norteamericanos, y que, hasta el nueve de mayo de 2015, había experimentado respecto al año anterior 36 por ciento de crecimiento. Las encuestas dicen claramente que el 65 por ciento  de los norteamericanos, el 56 por ciento de los latinos y la mayoría de los cubanoamericanos apoyan el giro actual de las políticas de <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/barack-obama/" target="_blank"><strong>Obama</strong></a>. Para colmo, el <em>New York Times</em> ha situado a Cuba en el lugar dos entre los 50 países más atractivos para visitar, y, en ese contexto, el efecto 17D se esparce también por Europa, cuyos habitantes viajan apuradamente a redescubrir la Isla ya no en carabelas, sino en confortables aviones.</span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">Estas son las nuevas circunstancias. Cierto que no se ha levantado el bloqueo, que <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/marco-rubio/" target="_blank"><strong>Marco Rubio</strong></a> y su equipo de pugilato añaden enmiendas contra la Isla a determinadas leyes, que Obama no utiliza todas sus prerrogativas como Presidente para avanzar. Y cierto también que, transcurridos seis meses, estamos más cerca de la posibilidad de convivir civilizadamente y abrir caminos.</span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">¿Qué implicaciones tienen los escenarios descritos para el trabajo de la prensa y los periodistas? ¿Cómo se reacomodarán en lo adelante los significados de la “plaza sitiada”? ¿Cederemos a la tentación de actuar como si todas las murallas se hubieran derribado? </span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">Quisiera dividir esta reflexión en cinco desafíos que, a mi juicio, deberemos afrontar con profesionalidad e inteligencia, si queremos ajustarnos a la sensibilidad y el tacto político demandados por la nueva época.</span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">1. El desafío de la representación</span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">Una investigación reciente de la Facultad de Comunicación confirma que el tratamiento de las fuentes y el acceso a la información sigue siendo un problema medular entre nosotros. De 636 noticias analizadas, el 43.4 por ciento incluía una sola fuente, mientras que el 22.4 por ciento,  dos fuentes representativas del mismo enfoque editorial. La presencia de diferentes puntos de vista se advirtió en apenas el seis por ciento de las notas. Y, tan preocupante como el dato anterior, es que solo el 17.4 por ciento de ellas utilizó documentos, en contraste con el 77.4 por ciento que se conformó con fuentes humanas. </span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">Aspirar a una cobertura del acontecer internacional que desconozca estos antecedentes y prácticas sería como pedirle peras al olmo. Desde el pasado 17 de diciembre hasta la fecha, Cuba y los Estados Unidos han dialogado sobre un amplio espectro de temas, según las notas oficiales emitidas por ambos gobiernos: la lucha contra el terrorismo, la discusión sobre límites marítimos en el Golfo de México, el tratamiento de epidemias; las acciones para enfrentar la emigración ilegal, el contrabando de personas y el fraude de documentos; la conservación de especies marinas, las estrategias para contener derrames de hidrocarburos en el Estrecho de la Florida, la mitigación del cambio climático… ¿Cuáles de ellos han sido abordados por nuestros medios? ¿Qué otros géneros, además de las notas oficiales, hemos utilizado con mayor frecuencia? ¿Cuántos expertos cubanos y norteamericanos han sido entrevistados? Se habrán dado cuenta de que estas preguntas son más retóricas que reales, porque la respuesta es bien conocida por nosotros.  No caeré, sin embargo, en la tentación de culpar a las fuentes, ni mucho menos en la de culparnos a nosotros mismos. La madurez de este gremio sabe, tras nueve congresos de la UPEC, que esa ruta  ayuda poco a entender el problema y dilucidar sus causas. </span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">(…)</span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE"> “Es preciso que se sepa la verdad de los Estados Unidos –diría José Martí-. Ni se debe exagerar sus faltas de propósito, por el prurito de negarles toda virtud, ni se han de pregonar sus faltas como virtudes”.</span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">Lo que he llamado “el desafío de representación” tiene que ver entonces con superar estereotipos y cuños que nos han representado históricamente en el discurso público. Participar en política, fortalecer el espíritu de la nación en torno a su presente y futuro, formar ciudadanos, implica que pensemos y discutamos entre todos los dilemas de la actual coyuntura, que recuperemos sin ingenuidades el imaginario simbólico de nuestra Historia, que aprendamos la Historia antigua y contemporánea de los propios Estados Unidos, su cultura política y que distingamos entre su espíritu de libertad y de conquista.  </span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">2.-   El desafío de la comunicación:</span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">Tratarse como iguales no significa, como tantas veces se ha repetido, que los <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/estados-unidos/" target="_blank"><strong>Estados Unidos</strong></a> hayan renunciado a sus objetivos históricos respecto a Cuba. “Aprender el arte de convivir en medio de nuestras diferencias” significa cimentar y abonar un terreno donde el Imperio –entrenado vastamente en una cultura de dominación- y la Isla- obligada a desplegar por más de cincuenta años una cultura de resistencia- puedan dialogar de forma civilizada y productiva.</span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">Ahora bien, que hayan cambiado los medios y las tácticas de conseguir los mismos fines no es marginal, ni el alcance de esos métodos debería subestimarse. </span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">(…)</span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">Es, probablemente, la prueba más grande que haya enfrentado la institucionalidad revolucionaria en las últimas décadas. La pequeña isla, sometida y acosada históricamente por las políticas de bloqueo, privada muchas veces de diálogo con instituciones financieras internacionales, sumergida en el “vivir al día” para resolver cotidianamente problemas de sobrevivencia, tiene que reaccionar ahora a señales que provienen de todas partes, responder con agilidad propuestas, ejecutar proyectos, enfrentar la sobreexcitación global sin desconcertarse.</span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">Es difícil, lo sé, pero la alternativa no es –ni lo está siendo- esconder la cabeza dentro de una concha de caracol. Ha llegado la hora de que el capital humano, intelectual y cultural formado por la Revolución demuestre sus potencialidades, afronte decisiones complejas, desate sus iniciativas para ponerlas en diálogo con las nuevas circunstancias. La avalancha no puede enfrentarse centralizadamente. No en todos los casos. Y menos en la prensa, que tiene y tendrá cada vez más radios, corresponsalías, periódicos comunitarios y redes sociales por todas partes.</span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">(…)</span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">Hay que construir el tejido social de nuestro proceso de cambios comunicativamente y la institucionalidad revolucionaria debiera asegurarse de que dispone  de las estructuras, los recursos humanos y la voluntad para garantizarlo. Luego de tantos años invisibles para las trasnacionales mediáticas, deberíamos aprovechar  el boom del interés por Cuba, lo mismo en titulares de periódicos que en visitas de primeros ministros, congresistas y personalidades de todo tipo, para dar a conocer lo que somos y, sobre todo, lo que podríamos llegar a ser.</span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">Estados Unidos ha dicho, como también cabía esperar, que apoyará al sector privado emergente dentro de la Isla. Y el gobierno cubano, por su parte, ha reconocido las potencialidades de ese sector como  fuente de crecimiento económico. Que se visibilice, que utilice recursos de comunicación para insertarse en el mercado, incluso que necesite la publicidad para posicionarse en un ambiente de creciente competencia, no debiera extrañarnos. </span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">(…)</span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">El Estado tiene el desafío de ser eficiente, y el sistema comunicativo de la Revolución tiene el deber de acompañarlo en ese propósito. Pero si no hay voceros en los ministerios y otras entidades, si las estrategias de comunicación no se convierten en instrumentos de aplicación práctica cotidiana,  si los funcionarios no se entienden a sí mismos como servidores públicos y carecen de entrenamiento para enfrentarse a cámaras, grabadoras y micrófonos, el camino de mostrar la sostenibilidad y prosperidad de nuestro socialismo se hará más empedrado y difícil.</span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">3.   Un problema de interacción.</span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">No es novedad decir que se ha transformado estructuralmente el espacio público cubano. El modelo mediocéntrico, que caracterizó  a nivel global la producción y distribución de formas simbólicas, es ya historia. No digo que los medios no tengan importancia. Lo que quiero decir es que se insertan ahora dentro de un ecosistema más desestructurado y complejo, donde las jerarquías se diluyen. Si en 1980 visibilizar los efectos de un huracán dependía de las cámaras de la televisión o las fotografías de un periódico, hoy los celulares, las redes sociales, el paquete semanal pueden cumplir potencialmente los mismos propósitos. </span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">(…)</span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">Cualquiera de nosotros podría, al analizar estos temas, llamar la atención sobre las dimensiones de la encrucijada cultural en la que estamos. (…)</span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">Por más que nos pese, este es el mundo en que vivimos y el Paquete Semanal, aún en medio de las singularidades del contexto cubano, se parece mucho a lo que Direct TV ofrece a millones de espectadores en todas partes, que no paran de hacer zapping frente a cientos de ofertas audiovisuales simultáneas. La televisión a la carta es una tendencia irreversible e imparable del escenario comunicativo contemporáneo. Y la reacción frente a ella no puede ser la censura, ni los ojos ciegos, ni los oídos sordos. </span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">Lo que en realidad debiera preocuparnos es que nuestros centros de enseñanza no dispongan aún de programas de recepción crítica frente a la televisión, que la crisis de valores desestructure  los mecanismos sociales disponibles para discernir lo ético de lo que no lo es, que los medios  reproduzcan impunemente la misma banalidad y norteamericanización que le cuestionamos al Paquete, que la crítica a todo lo anterior no siempre cristalice en un potente movimiento cívico, de defensa de la cultura de la nación.</span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">(…) Entendamos de una vez que se puede tener la prensa y no tener la comunicación.</span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">4.     Un desafío de gestión. </span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">Si me preguntaran una de las prioridades que la subversión ideológica adoptará en las nuevas condiciones, afirmaría que es cavar un abismo entre la capacidad de creación e innovación del pueblo cubano, y la supuesta intransigencia de sus instituciones. </span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">Como sugerí antes, no nos asombremos de que el adversario apueste a contrastar las formas de gestión no estatal con las públicas,  que intente enfrentarlas, o presentarlas en el imaginario social como dos polos opuestos: de un lado, presuntamente, la modernidad, el emprendimiento, la habilidad para desatar hasta el infinito las fuerzas productivas. De otro, una imagen de inercia, lentitud y burocracia por parte de los aparatos del Estado. </span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">(…)</span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">Dentro de este contexto, resulta decisivo que se respire un ambiente de innovación en la prensa cubana, que aprendamos con urgencia sobre economía de medios y formas novedosas de gestión  para hacerlos sostenibles, que retengamos a los mejores recursos humanos y a cientos de jóvenes talentosos, portadores del espíritu de renovación; que habilitemos las condiciones objetivas y subjetivas para sacudir a los mediocres y premiar a los más consagrados.</span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">Es un hecho que, en algunos casos, las audiencias caen como de un despeñadero o se desplazan desde los medios tradicionales hacia otras plataformas de comunicación más atractivas y dinámicas. Lo anterior debería preocuparnos y obligarnos a evaluar soluciones puntuales, sin esperar a una transformación general del sistema comunicativo. Hay que concentrar los mayores recursos donde más frutos rindan. Como mismo chequeamos con sistematicidad los lineamientos de la política económica –y generamos en torno a ellos propuestas experimentales-, deberíamos intentar llegar a la II Conferencia del Partido con experimentos sòlidos y consistentes, que se constituyan para nuestros medios en locomotoras del cambio.</span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">En las aulas de nuestras universidades, y en la experiencia acumulada por los medios revolucionarios está la arcilla para modelar la nueva prensa. Hay cientos de jóvenes periodistas, con sólida formación académica y modernas habilidades profesionales, dispuestos a fundar. No es incomprensiones y trabas burocráticas lo que ellos buscan, sino libertad de creación, ambientes innovadores, oídos abiertos a formulaciones osadas, iniciativas que los hagan crecer y no desmovilizarse profesionalmente. En todo caso, es lo mismo que buscábamos nosotros en otra época y en otras circunstancias, cuando teníamos 20 años. </span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">5.    El desafío de la construcción de nuevos consensos</span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">Desde el pasado diciembre, y más recientemente a propósito del anuncio de la apertura de embajadas en ambos países, los presidentes Raúl Castro y Barack Obama han dado muestras ejemplares de que es posible entenderse y dialogar. En su misiva al mandatario cubano, Obama invocó términos como “relaciones respetuosas y cooperativas” y ratificó principios de la Carta de Naciones Unidas como “igualdad soberana”, “respeto por la integridad territorial e independencia política de los Estados” y “no injerencia en los asuntos internos”. Hemos tenido que esperar 113 años y recorrer una larga ruta de independencia para desterrar el espíritu plattista de las declaraciones de un gobernante norteamericano. Si la política necesita del discurso para expresarse y hacerse entender,  el próximo 20 de julio estaremos abriendo no solo embajadas, sino también una nueva dimensión comunicativa. </span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">Le toca a la prensa en el nuevo contexto encontrar los tonos apropiados para cada momento, ecualizar el lenguaje, profundizar en los argumentos de acuerdo con la complejidad de las circunstancias. Recuperar la iniciativa del debate y  la policromía del discurso público. No es una prioridad solo para la nueva era en las relaciones Cuba-Estados Unidos, sino también para el fortalecimiento permanente del consenso nacional.</span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">(…) Estos tiempos no son los años 60, ni Cuba es el país de analfabetos que registró el último censo previo al triunfo de la Revolución. Si algo produjeron las últimas cinco décadas fueron hombres y mujeres pensantes, jóvenes informados, ciudadanos capaces. Todos ellos forman parte del presente y el futuro de la República, y ninguna de sus críticas debiera ser motivo de exclusión. En todo caso, fue la  Revolución la que les aseguró el derecho de pensar con cabeza propia y expresar sus convicciones. </span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">(…) Ahora que los Estados Unidos no estarán solo a 90 millas, sino, probablemente, en opulentos aviones de American Airlines posados en nuestros aeropuertos, o en lujosos ferrys con sus narices asomadas al Puerto de La Habana, ninguna escaramuza de coyuntura debiera ser más fuerte que la unidad nacional. Y aunque parezca paradójico, la unidad nacional será más sólida mientras más flexibles y abiertos a la diferencia resulten los límites de la cultura política compartida. (…)</span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><span lang="ES-VE">(…) Este pueblo terco y  perseverante que somos los cubanos está entrenado en dar la pelea. Casi doscientos años de lucha por el camino de la independencia nos han hecho llegar hasta aquí y vivir la expectativa de los días que corren. Por nosotros, por nuestros hijos, por Cuba, nos toca ahora, con prudencia y al mismo tiempo con osadía, asumir los riesgos.</span></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;"><em>*Fragmentos de la ponencia presentada por Raúl Garcés durante el pleno, la cual propició el debate entre los asistentes de todas las provincias del país.<br />
</em></p>
<p class="Cuerpo" style="text-align:justify;">(Tomado de <a href="http://www.cubaperiodistas.cu/noticias/julio15/08/03.htm" target="_blank"><em>Cubaperiodistas</em></a>)</p>
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		<title>Dotar de sentido a lo alternativo*</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Nov 2011 17:28:24 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-201600" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2011/11/redes-sociales-y-medios-1.jpg?w=300"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><strong>Raúl Garcés</strong></h5>
<div id="attachment_20160" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2011/11/redes-sociales-y-medios-1.jpg"><img class="size-medium wp-image-20160" title="redes-sociales-y-medios-1" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2011/11/redes-sociales-y-medios-1.jpg?w=300" alt="" width="300" height="200" /></a><p class="wp-caption-text">Altamiro Borges, de Brasil (a la derecha), y Raúl Garcés, de Cuba, en el panel &quot;Incidencia de los medios alternativos y las redes sociales en la opinión pública y en el hacer de la política internacional&quot;, del Taller &quot;Los medios alternativos y las redes sociales&quot;</p></div>
<p style="text-align:justify;">Hace poco más de una década <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/noam-chomsky/" target="_blank">Noam Chomsky</a>, en uno de sus textos, resumió la democracia liberal en pocas palabras: ” debates triviales sobre asuntos secundarios a cargo de partidos que fundamentalmente persiguen las mismas políticas favorables al capital, pese a las diferencias formales y las polémicas electorales. La democracia es permisible mientras el control del capital quede excluido de las deliberaciones populares y de los cambios, es decir, mientras no sea una democracia”.</p>
<p style="text-align:justify;"><span id="more-20159"></span>Ya sé que cualquier definición de democracia liberal es mucho más que lo propuesto por Chomsky, pero traigo la frase a colación porque, probablemente, la entendamos mejor por estos días, cuando los <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/occupy-wall-street/" target="_blank">ocupas de Wall Street</a> son brutalmente reprimidos, cuando los libros acumulados en una biblioteca de ese movimiento son destrozados y desaparecidos, cuando Angela Davies tiene que recurrir a los llamados “micrófonos humanos” para hablar frente a los ocupas, en medio de la férrea censura a los altoparlantes que han impuesto las autoridades.</p>
<p style="text-align:justify;">Son apenas evidencias muy elocuentes de que el capital trasnacional no está dispuesto a ceder un ápice de poder y que, frente a sus ojos, parecerán locuras las propuestas que Michael Moore acaba de hacer como un tentativo programa político para el movimiento de los Ocupas: “debemos aprobar tres enmiendas constitucionales -ha dicho Moore-: quitar las contribuciones a las campañas electorales, anteponer los intereses del público a los intereses de las corporaciones, y que todos los estadounidenses tengan derecho al empleo, al cuidado de la salud, a una educación gratuita y completa, a respirar aire puro, a tomar agua limpia y a comer alimentos saludables y a que los traten con dignidad y respeto en la vejez”. En otras palabras: Michael Moore quiere exterminar el capitalismo norteamericano y eso, de seguro, no se lo van a permitir.</p>
<p style="text-align:justify;">Pero, ¿a qué viene todo esto? ¿Por qué empezar por Wall Street para terminar hablando de medios alternativos y opinión pública? En principio, porque tomando como objeto de estudio el movimiento de los ocupas descubriremos algunas claves esenciales para enfrentar con éxito la comunicación alternativa. Preguntémonos, por ejemplo, por qué en apenas ocho semanas han logrado tanto en materia de visibilidad (se ha extendido a decenas de ciudades en Estados Unidos, en Europa).</p>
<p style="text-align:justify;">La respuesta, obviamente, no es solo, y tal vez ni siquiera esencialmente, comunicativa. Los ocupas interpretaron el malestar histórico de una sociedad, afectada por los impactos de una crisis económica, estremecida por el desempleo, por los recortes fiscales, por las políticas de ajuste y por la irresponsabilidad en el manejo de las cuestiones financieras por parte de las instituciones bancarias. Hablando en términos marxistas, estaban dadas las condiciones para que este movimiento irrumpiera y se expandiera vertiginosamente.</p>
<p style="text-align:justify;">Pero, al mismo tiempo, no habría llegado tan lejos, al menos no tan rápido, sin un acompañamiento comunicacional suficientemente creativo y audaz. Su propio lema -somos el 99% frente al 1%- encierra el potencial inclusivo que no tuvieron antes -como lo hizo notar Angela Davies recientemente- los latinos, o los gays, o las mujeres, o los manifestantes antiguerra que se pronunciaron muchas veces en defensa de causas específicas, con públicos específicos, a través de métodos muy específicos.</p>
<p style="text-align:justify;">Occupy Wall Street encarna una concepción reticular de la comunicación, que utiliza al mismo tiempo todos los soportes -los medios tradicionales, internet, las redes sociales, facebook, twitter, vocerías cara a cara, perifoneo, y apela a todos los formatos para conseguir su objetivo con un mensaje único. Han logrado “desde abajo”, en cierto sentido, lo mismo que el New York Times y los grandes medios consiguen “desde arriba” sistemáticamente: posicionar su mensaje globalmente a fuerza de repeticiones comunicativas -y activismo político, por supuesto-, desafiar la agenda tradicional de la prensa norteamericana -y de las élites políticas- y consolidar una creciente legitimidad a los ojos de la opinión pública de ese país, al punto que, según una reciente encuesta, más de la mitad de los estadounidenses dice ver en las preocupaciones de los ocupas, sus propias preocupaciones.</p>
<p style="text-align:justify;">Se dice fácil, pero en la sociedad despolitizada en que vivimos, resulta una gran hazaña. Todd Gitlin, investigador norteamericano que por muchas décadas ha documentado cómo la prensa de su país demoniza simbólicamente a los movimientos antisistema, registró desde los años 60 cinco estrategias en función de lograr ese propósito por parte de los grandes medios: la trivialización ( o ridiculización de los objetivos del movimiento y del lenguaje de sus integrantes), el énfasis en el disenso interno, la marginación, el menosprecio de la efectividad del movimiento y la desestimación del número de participantes en las manifestaciones (es decir, contar de menos).</p>
<p style="text-align:justify;">Con Occupy Wall Street la prensa norteamericana intentó hacer lo mismo, pero ha debido aceptar algunas capitulaciones por el camino. Ha sentido en su pellejo la represión contra los manifestantes, en la medida que los propios periodistas han sido también reprimidos. El activismo de los comunicadores alternativos ha significado un duro golpe para la credibilidad del discurso mediático dominante. Y, finalmente, secuestrar a estas alturas la voz de los ocupas implicaría silenciar a decenas de personalidades del arte, la cultura y el pensamiento solidarizados intensamente con esa causa.</p>
<p style="text-align:justify;">Lo cierto es que la convocatoria para ser “ocupa” proviene de todas partes. Michael Moore la ha puesto en estos términos recientemente: “Forme parte de nosotros. Comparta sus ideas conmigo u online. “Incorpórese (o comience a organizar su movimiento local de Ocupación). Haga ruido. No es necesario instalarse con una carpa en el bajo Manhattan para ser un Ocupa. Usted lo es diciendo simplemente que lo es. Este movimiento no tiene líderes individuales ni portavoces, cada uno de los participantes es un líder en su barrio, en su escuela, en su lugar de trabajo. Cada uno de ustedes es un portavoz frente a quienes encuentre en su camino. No hay que pagar nada ni conseguir permisos para desarrollar una acción”.</p>
<p style="text-align:justify;">En otras palabras: horizontalidad en el discurso, acceso a la participación a través de asambleas libres celebradas a nivel local y, por sobre todas las cosas, la intención de trascender el ámbito comunicativo para proponer un proyecto de transformación de la sociedad, que transforme también, durante el proceso, a los propios protagonistas del cambio.</p>
<p style="text-align:justify;">Llegué, tal vez sin proponérmelo, a un concepto de comunicación alternativa. Y me alegra, porque puede que no podamos avanzar en este campo, si no partimos de conceptos claros. Salgamos a las calles de nuestras ciudades a preguntar por el significado de “lo alternativo” y encontraremos las respuestas más variopintas. Todo el mundo quiere ser alternativo, sin que muchos sepan con claridad de qué se trata. Lo alternativo implica una subversión del poder y, en el terreno que nos ocupa, una subversión de un tipo de poder que utiliza los símbolos, la información, el conocimiento, para perpetuar determinadas relaciones de dominación.</p>
<p style="text-align:justify;">Comparto con Francisco Sierra la noción de capitalismo cognitivo para designar un modelo de integración mundial que condena la mayor parte de la producción cultural a las lógicas del capital globalizado. Y, al mismo tiempo, subrayo el hecho de que no es posible construir una alternatividad a ese poder si no desde la información, el conocimiento y la cultura.</p>
<p style="text-align:justify;">Lo aterrizo más en el tema que nos ocupa: usted podrá tener un periódico comunitario, una radio universitaria, una biblioteca ambulante, 14 cuentas en facebook, 3 blogs y 5 twitter y no saber qué hacer con ellos. El dilema no es nuevo. Se parece mucho a lo que dijo una vez Henry David Thoreau: “estamos ansiosos por excavar un túnel a través del Atlántico, y acercar el viejo mundo al nuevo en unas semanas, pero luego la primera noticia que oirá la gran oreja estadounidense es que la princesa Adelaida tiene tosferina”.</p>
<p style="text-align:justify;">Hoy todos los mundos se interconectan con asombrosa inmediatez. Por eso sabemos de las relaciones entre Shakira y Piqué, del homosexualismo de Ricky Martin y de las gripes pasajeras de Angelina Jolie. Y sabemos también, por supuesto, de cosas trascendentes, pero en todo caso el contraste nos confirma que las tecnologías por sí solas no son garantía del cambio social. Un rector de una Universidad británica nos recuerda un chiste típico del determinismo tecnológico: “señoras y señores -dice John Daniel- las nuevas tecnologías son la respuesta. Por favor, ¿Cuál era la pregunta?”</p>
<p style="text-align:justify;">Pero como sabemos, las preguntas son muchas. ¿Qué usos les damos a las TICs y a los medios alternativos? ¿Seremos capaces de generar con ellos una contracultura? ¿Hasta dónde la comunicación puede ayudarnos -o hasta dónde no- a hacer emerger formas más democráticas de construcción de lo público y lo político? ¿Está preparada la sociedad contemporánea para lidiar con la noción de mediatización; es decir, con la centralidad de los medios de comunicación en la producción y distribución del conocimiento a escala masiva?</p>
<p style="text-align:justify;">Vistas en profundidad, las interrogantes anteriores podrían asustar a cualquiera, tanto como el tema que da título a este panel. Hemos sido convocados a pensar las relaciones entre medios, política y opinión pública, justo cuando muchas evidencias apuntan a un universal desencanto con esos tres componentes de la democracia.</p>
<p style="text-align:justify;">Un experimentado investigador de estos temas, el británico Jay blumler, afirma que, en materia de Comunicación Política, atravesamos una era de total descreimiento: en los partidos, vaciados ahora de contenido ideológico y atrapados por una lógica de marketing; en los gobernantes, más preocupados por enfrentarse a la política en la televisión que en la propia realidad; y en los medios, obcecados por desatar escándalos políticos que multipliquen sus ratings y les sirvan de imán a los anunciantes.</p>
<p style="text-align:justify;">Es ese el contexto que explica la renuencia de los indignados en España para canalizar sus demandas a través de las organizaciones políticas tradicionales. O el escepticismo que los ocupas de Wall Street muestran hacia el bipartidismo norteamericano, tan parecido al bipartidismo británico, tan parecido al bipartidismo español. Mariano Rajoy acaba de provocar, como ha dicho recientemente un articulista, que millones de españoles votaran por su esclavitud, como si lo hicieran por su libertad. No hay opción: llámese PSOE o PP, nada salvará a España de un plan de ajuste impuesto por las cadenas del mercado.</p>
<p style="text-align:justify;">¿Se puede hablar, en estas condiciones, de la posibilidad de una comunicación liberadora? ¿Pueden sobrevivir los medios alternativos sin que emerjan al mismo tiempo proyectos políticos alternativos? ¿Ocurrirá la democratización de la comunicación al margen de la democratización de la sociedad, como si los comunicadores viviéramos, dicho en palabras de Rosa María Alfaro, “en una isla feliz”?</p>
<p style="text-align:justify;">Disponemos de múltiples experiencias en Latinoamérica y el mundo para demostrar justamente lo contrario. En apenas 12 años, por ejemplo, Venezuela logró expandir en miles sus medios comunitarios, creó una cadena de televisión con pretensiones de alcance mundial, lanzó un satélite para fomentar su independencia en el plano de las telecomunicaciones y fomentó un marco jurídico, como pocos países en Latinoamérica, para vigorizar las prácticas comunicativas locales.</p>
<p style="text-align:justify;">La voluntad de generar un proyecto político desde abajo, modelado concretamente a través de la progresiva emergencia de un poder comunal, demandó, al mismo tiempo, el empoderamiento de los ninguneados y la democratización ineludible del espacio público. Quienes hemos visto Internet de banda ancha en las alturas del cerro más pobre de Caracas, o la organización de “mesas técnicas comunicativas” en los consejos comunales para visibilizar a los invisibles, o la emergencia de redes de comunicación espontáneas para desmontar las mentiras de los medios privados, creemos entender el significado de lo que Jesús Martín Barbero, y muchos otros, han sugerido con especial lucidez: “el tejido social de la democracia se construye comunicativamente”.</p>
<p style="text-align:justify;">Claro que no siempre es posible tomar el cielo por asalto. Y algunos dirán -con razón- que la comunicación alternativa no puede quedarse cruzada de brazos mientras se concreta la Gran Revolución Social o se desmorona a pedazos el capitalismo. Entretanto, más nos vale suscribir una convicción de Umberto Eco, que bien pudiera ser una convicción compartida por todos nosotros: se puede hacer mucho daño al poder comunicativo dominante desde una sistemática y consistente guerra de guerrillas comunicacional.</p>
<p style="text-align:justify;">¿Qué otra cosa sino eso han hecho los ocupas de Wall Street? ¿Pensaron que iban a llegar tan lejos cuando iniciaron su movimiento? ¿Cómo han logrado penetrar los muros de acero del New York Times y del Washington Post para presentarse incluso con legitimidad frente a los ojos de la opinión pública de su país?</p>
<p style="text-align:justify;">Ya dije antes que la respuesta no es solo comunicativa, pero agregué que no puede desconocerse tampoco el alcance de la comunicación en dicho movimiento. Bastaría escuchar los lemas de los ocupas -lo mismo en los parques de Nueva York que en la Puerta del Sol de Madrid- para advertir un discurso a la ofensiva, que no se deja acorralar, que sugiere acción de solo pronunciarse: “Si no nos dejan soñar, no los dejaremos dormir”, “no somos antisistema, el sistema es anti-nosotros”, “si los de abajo se mueven, los de arriba se caen”.</p>
<p style="text-align:justify;">Uno de los aprendizajes que podríamos obtener sin mucho esfuerzo es que, en el mundo contemporáneo, todo proyecto de subversión del poder tiene que agenciárselas para dejarse acompañar por una estrategia de subversión también en el terreno simbólico. Además de ocupar Wall Street, deberíamos probablemente intentar ocupar el New York Times, el Washington Post, El País, FOX News y tantas otras trasnacionales mediáticas. O gritamos desde el lunetario para que nos enfoque la luz, o seremos condenados de manera perpetua a la oscuridad.</p>
<p style="text-align:justify;">Permítanme redondear lo dicho hasta aquí en unas pocas ideas que, a mi juicio, deberían servir de brújula a los medios alternativos en la construcción de nuevos espacios públicos y nuevos modos de hacer política:</p>
<p style="text-align:justify;">1. Estamos abocados, probablemente como nunca antes, a estudiar y sistematizar cuanta experiencia de alternatividad exista. Pero si a la gran prensa no le interesa hablar de Occupy Wall Street, no nos hagamos muchas expectativas con las grandes universidades. Atrapadas en las lógicas del mercado, tampoco les seduce investigar la naturaleza de los movimientos antisistema, y menos sus prácticas comunicativas.<br />
Dentro de un contexto donde importa más desarrollar habilidades que pensamiento, y mercancías que teoría, Occupy Wall Street seguramente se ve como el desafío loco de un puñado de locos en un mundo loco. Y eso -dirán los gurúes del academicismo- más vale excluirlo de las líneas de investigativas y de los planes de estudio de las facultades de comunicación.</p>
<p style="text-align:justify;">Es una responsabilidad nuestra -esto es, de los medios alternativos y de los centros académicos alternativos al pensamiento liberal- desentrañar hasta sus esencias el movimiento de los Ocupas, identificar sus estrategias de mayor impacto e incorporarlas dentro de una praxis más general de la alternatividad.</p>
<p style="text-align:justify;">2. Dotar de sentido a lo alternativo significa restaurarle plenamente su significado a la palabra <strong>deliberación</strong>. O, dicho de otra manera, fomentar una cultura deliberativa a todos los niveles, en todos los espacios, a través de todos los soportes y formatos. Y más ahora, cuando los tecnócratas financieros imponen sin deliberar a los gobernantes europeos, cuando un ministro griego pierde el puesto por intentar discutir con su pueblo sobre políticas de ajuste, cuando se declaran guerras en nombre de encuestas asombrosamente anti-deliberativas.</p>
<p style="text-align:justify;">El poder simbólico trasnacional procesa las deliberaciones, las tritura y las devuelve convertidas en cuños, etiquetas y estereotipos. La gran estafa del capitalismo cognitivo consiste en usar el conocimiento para desinformarnos y para despojarnos de nuestra condición de ciudadanos.</p>
<p style="text-align:justify;">Frente a tales escenarios, no queda otra opción que trascender a los medios y convertir la “alternatividad” en una filosofía de vida. Aprender a participar, saber dialogar, valerse de la comunicación para involucrarse y transformar activamente los espacios públicos. Si de mí dependiera,  introduciría los principios de la Comunicación Alternativa desde los currículos de la enseñanza básica. ¿Acaso no lidian los niños con el bombardeo simbólico de los medios, de Internet, de las redes sociales? ¿Acaso no sería preferible desarrollar en ellos desde pequeños una cultura mediática con potencial liberador?</p>
<p style="text-align:justify;">3. Lo alternativo tiene que trascender a los pequeños grupos, a los amigos, a lo comunitario entendido como espacio geográfico, para insertarse no sólo en prácticas, sino también en lógicas reticulares de la comunicación. El micrófono de una radio o la columna de un periódico local, no solo deberían servir para denunciar la falta de agua en un barrio, o el desfalco de una microempresa a sus trabajadores. A mi juicio, tienen que ser útiles también para la interconexión política de los individuos, para la reafirmación de sus identidades, para el ejercicio de una ciudadanía que se sirve de la comunicación como pasaporte hacia la construcción de lo público. Don´t hate the media, become the media  (”no odien a los medios, conviértanse en los medios”)- reza la consigna de una red de medios alternativos que, sin decirlo, convoca a sus integrantes a apropiarse precisamente de una conciencia de alternatividad; es decir, a subvertirlo todo.</p>
<p style="text-align:justify;">4.  La alternatividad tiene que superar su tentación al espontaneísmo. No se puede, invocando la supuesta falta de capacitación de los comunicadores alternativos, despojar a la comunicación de su belleza, resultar aburrido o hacerse cómplice de un discurso soso.  Si queremos desafiar las agendas de los grandes medios, si pretendemos subvertir los límites en que los poderosos encuadran el debate público, no queda otro remedio que ensayar audacias, osadías e, incluso, secuestrar códigos probadamente eficaces de la comunicación dominante para usarlos de modo liberador.</p>
<p style="text-align:justify;">Arribo a mi punto de llegada ratificando una  tesis que fue también mi punto de partida. La batalla en la que estamos enfrascados es esencialmente cultural. Y no enfrentarla desde la cultura representaría una actitud suicida. No hay alternativa, que no sea empoderar a los ciudadanos y convertirlos en gestores-hacedores-protagonistas  de los medios. Es, más o menos, lo que dice José Ignacio López Vigil en una frase lapidaria, con la que termino:</p>
<p style="text-align:justify;">“En los próximos años, podremos producir con calidad digital, con mil canales simultáneos, navegando en Internet a velocidad de la luz y corriendo por todas las autopistas de la información. Pero el desafío principal no se habrá logrado con esos adelantos técnicos (…) la mayor originalidad del futuro será devolver los medios a la ciudadanía”.</p>
<h5 style="text-align:justify;">*Intervención del Dr. Raúl Garcés, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, en el panel “Incidencia de los medios alternativos y las redes sociales en la opinión pública y en el hacer de la política internacional”, del Taller “Los medios alternativos y las redes sociales”, que sesiona hoy en el Palacio de las Convenciones de La Habana, Cuba.</h5>
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