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	<title>La pupila insomne &#187; periodismo independiente</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>Medios, redes y trampas</title>
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		<pubDate>Sun, 20 Feb 2011 02:01:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[iroelsanchez]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-83330" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/02/ciberdisidencia.jpg?w=300"></div></div></td></tr></table><div id="cuerpo" style="text-align:justify;">
<h5><strong>Sandra Russo</strong></h5>
<p><a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/02/ciberdisidencia.jpg"><img class="size-medium wp-image-8335 alignleft" title="ciberdisidencia" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/02/ciberdisidencia.jpg?w=300" alt="" width="300" height="204" /></a>Durante los  ’90, hubo un lenguaje que acompañó a esa coreografía económica mundial,  la que disciplinó a la política hasta convertirla en algo irritante y  fastidioso, en eso que había que sacarse de encima. Se hablaba entonces  de “lo inevitable”. Era “inevitable” ajustar la economía, y para eso  había que tener “coraje”. Durante dos décadas las dirigencias y los  medios de comunicación ya globalizados prepararon a <span id="more-8332"></span>los pueblos para  poner el cuello allí donde caería la guadaña. Inevitablemente.</p>
<p>El “coraje”, la “valentía” y “la audacia” eran sustantivos que no  necesitaban ser calificados, de modo que fuimos entrenados para asumir  que todo aquello que el neoliberalismo nos tenía reservado era  impopular: los líderes del sistema eran los que tenían el temple para  hacer añicos las estructuras productivas y los lazos sociales, y eso era  “inevitable” porque no había ninguna otra cosa que hacer. El Muro había  caído, el socialismo real había fracasado y el Pensamiento Unico se  alzaba como el único puerto adonde llevar nuestros destinos de  náufragos.</p>
<p>Lo que ya estalló en América latina sigue estallando en otras  latitudes, y es extraño, como resaltó <a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-162559-2011-02-18.html" target="_blank">Carlos Heller ayer en este diario</a>,  que en los profusos análisis que se han hecho sobre las crisis de los  países árabes no hayan aparecido los correlatos entre este sorprendente  2011 norte africano y el 2000 latinoamericano, cuando comenzaron a caer  los gobiernos neoliberales.</p>
<p>Posiblemente la falta de conexión entre una cosa y la otra se deba a  que la crisis egipcia es leída casi sin excepción como una rebelión  contra un régimen opresivo. Es un dato duro de la realidad que el de  Mubarak era un régimen de esa especie, pero no es un dato más blando que  ese régimen viniera aplicando a rajatabla las recetas económicas del  FMI. Lo curioso es que la prensa hegemónica internacional se limite a  recargar el sentido de la crisis egipcia en la demanda ciudadana de  libertades políticas y civiles, y que recorte el capítulo en el que los  egipcios gritan a viva voz que quieren también y en concordancia otra  política económica. No bien asumió el actual gobierno militar, los  egipcios volvieron a salir a la calle para pedir aumentos salariales.  Como eso no encaja en el relato sobre el autarca derrocado, sino más  bien echa luz sobre el tipo de autocracia que llevó adelante Mubarak,  esos reclamos no son televisados: el foco pasa directamente a la plaza  ya vacía por la fuerza, y se hace silencio sobre el estado de la  economía egipcia, tan neoliberal como fue la de Menem, Bucaram, Collor  de Melo, Fujimori o Carlos Andrés Pérez.</p>
<p>Las coberturas sobre Egipto replican ahora ese relato, que no es  antojadizo ni inocente, sobre millones de ciudadanos de clase media que  merced a las redes sociales lograron imponer su voluntad democrática a  un régimen cuya naturaleza dictatorial fue no obstante negada, tapada,  encubierta y eclipsada por sus socios mundiales. Pese a que las  coberturas de los grandes medios no abundaron en esos detalles, pudo  saberse, como informó el sitio canadiense <em>The Global Research</em>, levantado  a su vez por el periódico digital <em>Rebelión</em>, que Estados Unidos no fue  tomado por sorpresa, sino que más bien fue un actor importante en los  movimientos políticos egipcios. En un artículo titulado “Los dictadores  no ordenan, obedecen”, se indicaba que desde noviembre de 2010, el  Departamento de Estado venía manteniendo reuniones con la oposición a  Mubarak, y el <em>Freedom House</em>, incluso, capacitó a decenas de los  blogueros que luego fogonearon la protesta. Ahora se menciona como un  posible candidato a la presidencia al director de Google regional. Quizá  tenga que ver.</p>
<p>La protesta no fue inventada, claro. Y los millones de egipcios que  salieron a la calle y los centenares de muertos que dejó atrás el  régimen dan sobradas muestras del caldo de cultivo extraordinario que  había en ese país. La pregunta es quién capitalizará esa fuerza política  sin líderes claros por el momento, y de qué manera intentará Washington  que cambie el gobierno pero no la política neoliberal que llevaba  adelante Mubarak.</p>
<p>Lo que aparece claro en Africa del Norte es la anticipación en el  uso de las nuevas tecnologías, un globo de ensayo para instalar en ellas  discursos y relatos que encaucen voluntades de un modo que ya no pueden  conseguir los medios de comunicación tradicionales, toda vez que en  todo el mundo los ciudadanos son cada vez más conscientes de que no es  de ellos de donde proviene la información, sino que apenas son  transmisores de intereses.</p>
<p>Los poderes constituidos, políticos allá, fácticos aquí, chocan  contra esas nuevas tecnologías y se esfuerzan por hacer nido en ellas.  Nada es lineal ni, ya, “inevitable”. Es obvio que desde la cúpula del  poder globalizado se intentará generar en Egipto una democracia  tutelada, que guarde las formas pero no cambie el fondo. Un cronista de  noticias de C5N comentaba la semana pasada que “el nuevo gobierno  egipcio deberá contar con el visto bueno norteamericano”, a lo que la  conductora de la tarde le respondía con un simple “desde ya”.</p>
<p>Pero los medios tradicionales son actualmente impotentes para que la  información que dan sea tomada como cierta, completa o seria. Lo hemos  visto aquí <a title="EE.UU.-Argentina: Cada cual atiende su juego" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2011/02/15/ee-uu-argentina-cada-cual-atiende-su-juego/" target="_blank">en el caso del avión norteamericano: el abc de cualquier  esbozo periodístico obliga al menos a contrastar fuentes</a>. El impudor y  la torpeza para dar sólo una fuente, la que se apega a sus intereses,  día a día alejan a ciudadanos que buscan información en otra parte. Y la  hay. Y cada vez hay más gente que sabe buscarla. Por eso la jugada de  anticipación: copar las redes e inocularlas, al tiempo que la protesta  era “respetada” porque no era “antinorteamericana”. Un mecanismo: usted  quéjese del tirano de turno, pero sólo de ese tirano, no de las  directivas extranjeras que cumplió.</p>
<p>En la Argentina, un caso extraño por el desembozado tenor político y  faccioso de los medios hegemónicos, no fue posible la penetración  preventiva de las redes, pero después del golpe en Honduras y de los  intentos de golpe en Venezuela, Paraguay, Bolivia y Ecuador, hay un  intento que se irá vislumbrando con los meses, y que intenta oponer a  las respectivas batallas culturales el de la “cultura estratégica” que  baja desde Estados Unidos. Esa operación se sirve de las nuevas  tecnologías, que es donde hoy se libra la nueva pelea de sentido, allí  donde la comunicación está horizontalizada y se testean las sociedades,  donde surgen día a día nuevos comunicadores que dan otras versiones,  reflexionan distinto, multiplican artículos de medios alternativos, se  discute en foros y se forjan contrarrelatos para oponer al relato del  statu quo.</p>
<p>Nunca como hoy en el mundo la pelea por el sentido fue tan ardorosa y  tan crucial. Y nunca como hoy los ciudadanos han debido ser tan astutos  y tan veloces como para sacar a tiempo sus mentes de las trampas  cazabobos que les tienden tanto desde el “<a title="Independientes" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2010/11/28/independientes/" target="_blank">periodismo independiente</a>” como  ahora también desde la red. No está de más decirlo y repetirlo: esa  pelea por el sentido se libra palabra por palabra. (Tomado de <a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-162644-2011-02-19.html" target="_blank"><em>Página 12</em></a>)</p>
<p>Artículos relacionados:</p>
<ul>
<li><a title="“Hillary Clinton’s Civil Society 2.0 initiative”: cerrando el cuadro" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2010/11/22/%e2%80%9chillary-clinton%e2%80%99s-civil-society-2-0-initiative%e2%80%9d-cerrando-el-cuadro/" target="_blank">“Hillary Clinton’s Civil Society 2.0 initiative”: cerrando el cuadro</a></li>
<li><a title="De Irán a Egipto: usos y desusos de Internet “sobre el terreno”" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2011/01/30/de-iran-a-egipto-ee-uu-y-los-usos-y-desusos-de-internet-sobre-el-terreno/" target="_blank">De Irán a Egipto: usos y desusos de Internet “sobre el terreno”</a></li>
<li><a title="Un “Exit Festival” para Miami" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2010/11/16/un-exit-festival-para-miami/" target="_blank">Un “Exit Festival” para Miami</a></li>
</ul>
</div>
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		<title>Independientes</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Nov 2010 07:00:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[iroelsanchez]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#160; Luis Bruschtein Desde la Argentina un análisis de conceptos como oficialismo, independencia y merecenarismo en la práctica del periodismo. En la vulgata liberal el Estado es malo, en consecuencia el oficialismo también lo es. Y, por oposición, la oposición &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=4828">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-48290" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2010/11/independiente.jpg"></div></div></td></tr></table><div id="cuerpo">
<h5 style="text-align:justify;"><strong>Luis Bruschtein</strong></h5>
<h3 style="text-align:justify;"><em><a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2010/11/independiente.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-4829" title="Independiente" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2010/11/independiente.jpg" alt="" width="284" height="131" /></a>Desde la Argentina un análisis de conceptos como oficialismo, independencia y merecenarismo en la práctica del periodismo.</em></h3>
<p style="text-align:justify;">En la  vulgata<span id="more-4828"></span> liberal el Estado es malo, en consecuencia el oficialismo  también lo es. Y, por oposición, la oposición es buena. Como sólo es el  uso lo que se conoce, es difícil discernir hasta qué punto esa vulgata  es el verdadero neoliberalismo o simplemente un uso grosero de una  visión más compleja. En este caso, la vulgata es el todo. En el ámbito  de la información y los medios se da uno de sus usos más comunes y  grotescos. La aplicación de esa máxima defectuosa –que se escucha mucho  como sentencia lapidaria entre algunos periodistas– promueve  consecuencias esotéricas. Por ejemplo: uno puede ser progresista (como  periodista) y oponerse a un gobierno progresista. Otra más, uno puede  ser progresista y trabajar en un medio conservador porque ambos se  oponen al gobierno progresista. Para oponerse a un gobierno progresista,  un periodista progresista tiene que descalificar lo que hace ese  gobierno porque, si no, el periodista pierde la identidad con la que  supuestamente convoca. Para esta clase de periodista progresista nunca  puede haber un gobierno progresista, está obligado a ver en todos los  gobiernos a Carlos Menem.</p>
<p style="text-align:justify;">La máxima sobre el Estado es defectuosa porque le faltan contenidos y  contextos. Tiene lagunas, entre ellas la ausencia de una definición de  progresista en un contexto de atraso social, institucional y político. O  ignorar el sentido de las medidas del gobierno que en ese momento está a  cargo del Estado. O no tomar en cuenta el rol específico y diferente  del Estado en países centrales y en países periféricos, en economías  desarrolladas y en vías de desarrollo. Los contenidos y los contextos  son más decisivos que la simple definición “hay que estar contra el  Estado”. <strong>Para el periodista progresista que se hace cargo de ese axioma,  la única independencia que concibe está en la relación con el Estado y  no con los avisadores ni con las empresas conservadoras que les dan  trabajo. Minimizan la dependencia que tienen de esos dos factores y, por  el contrario, aprovechando este insumo ideológico, acrecientan el cuco  coercitivo estatal. Para ellos, el Estado es el único que presiona. Los  avisadores y las empresas no. Es la idea “vulgo-liberal” de periodista  independiente.</strong></p>
<p style="text-align:justify;">Aunque sea difícil creerlo, muchas veces el uso de esa vulgata  famosa se hace de manera honesta. Es decir, se cree a rajatabla que el  Estado es el principal enemigo de la democracia y las libertades. Cuando  el neoliberalismo ganó el Estado, intentó destruirlo y desprestigiarlo,  primero porque necesitaba privatizar y segundo por una acción de  hegemonismo cultural. Cuando los periodistas toman esa definición del  Estado como el único poder de coerción, tal cual hacen muchos de los que  se consideran “progresistas y democráticos” que trasladan en forma  mecánica el esquema de los liberals norteamericanos, en realidad se  someten a una concepción que tuvo su máxima expresión en el gobierno de  Carlos Menem, pero cuyos preceptos culturales echaron raíces mucho más  extendidas en la sociedad que la popularidad del ex presidente.</p>
<p style="text-align:justify;">Cuando uno cree eso, ve eso. Pero también es cierto que la mayoría  de las veces la vulgata en cuestión es nada más que una excusa  oportunista. En periodismo siempre es mejor estar bien con los dueños de  los medios y con los que llenan las pautas publicitarias, que en sus  expresiones más comerciales forman un combo bastante amalgamado. Por lo  general, <strong>tanto los grandes medios como los grandes avisadores tienen  miradas muy interesadas y conservadoras y no es casual que ellos sean  los principales difusores de esa idea de “independencia” periodística.</strong> Es la que a ellos les conviene. Así, el periodista “independiente” y  supuestamente progre puede trabajar con ellos porque coincide en su  preocupación principal, que para los tres es el gobierno cuando genera  medidas que los afectan.</p>
<p style="text-align:justify;">Los periodistas que asumen ese lugar no son todos iguales. Están los  que efectivamente no tienen pruritos y se hacen más papistas que el  Papa. Y hay otros que intentan maniobrar en esa relación para encontrar  espacios opositores más o menos propios en tanteo y negociación  permanente. Es un lugar lógico, porque el periodismo no es una profesión  liberal, sino que se ejerce casi siempre en relación de dependencia. Y  el que no la tiene es porque se convirtió en empresario y depende  todavía más de los avisadores. Desde este lugar, los periodistas que no  hacen eso son “oficialistas”.</p>
<p style="text-align:justify;">El gobierno que ocupa el Estado democrático anula la legislación de  impunidad que fueron acumulando todos los demás gobiernos democráticos  anteriores. El tal periodista progre “independiente” se opone, a veces  sutilmente, otras en forma lateral y otras abiertamente, pero se opone.  El gobierno dispone un relacionamiento solidario con los demás países  latinoamericanos. El mismo periodista progre “independiente” se opone de  igual manera. El gobierno termina con el negocio truculento de las AFJP  con los jubilados. El periodista progre “independiente” se opone. El  gobierno lanza la Asignación Universal por Hijo. Este periodista  “progre” se opone. Y así con cada medida que tome el gobierno, porque la  idea no es oponerse a las medidas, sino al gobierno en general porque  representa al Estado. O por lo menos, así justifica su oposición, como  una suerte de “contrapeso” del poder estatal.</p>
<p style="text-align:justify;">Resulta al final que cuando ese periodista “progre” se opuso tanto,  ya se convirtió en un reaccionario que está en contra de todas las  acciones progresistas y empieza hasta a elaborar teorías alambicadas  sobre los derechos humanos del tipo “me tienen podrido con la dictadura”  y otras que son muy conocidas.</p>
<p style="text-align:justify;">En la otra punta de esa mirada está el periodista que reclamó desde  antes esas medidas y muchas más de ese tipo y las apoya cuando se  concretan. Está apoyando esas medidas y no a la estructura de poder  sobre las que se sostienen, a la que puede incluso criticar. Pero es  innegable que genera también una relación con esa estructura. Es  inevitable que, aunque se plantee esa relación con toda la cautela, pasa  a formar parte de un esquema de poder político, no igual, pero de la  misma manera que los otros periodistas lo hacen del otro lado de la  puja, que no abarca solamente a los periodistas sino a toda la sociedad,  de la que forman parte también los periodistas y los medios donde  trabajan. En ese esquema de poder están los que apoyan o simpatizan con  esas medidas, de un lado. Y del otro, los que se oponen a ellas. Hay  matices pero, en general, en la disputa que se establece en la sociedad a  partir de cada una de esas medidas se generan dos campos y los matices  no se dan por fuera de esos dos grandes grupos sino al interior de  ellos. Puede haber más de dos, pero todos los demás terminan por definir  su existencia real por la forma en que interactúan con los dos campos  principales.</p>
<p style="text-align:justify;">Por eso<strong> no hay oficialismo vacío, ni oposición vacía, como  “contrapeso” de un Estado abstracto, como daría a entender esa vulgata  liberal de donde sale el espectro falseado del periodista  “independiente”</strong>. Se apoya a una cuestión concreta y se rechaza y opone a  la misma cuestión y todos quedan inevitablemente involucrados en la  disputa política que va a definir lo que suceda sobre la realidad.</p>
<p style="text-align:justify;">El periodismo es una parte esencial de ese debate y, por eso, la  regla no es la del contrapeso, sino la de la diversidad. En  consecuencia, el ámbito de la información no puede convertirse en una  corporación que homogeneice y unifique el discurso en función de sus  intereses sectoriales. Ni en contra ni a favor del gobierno. Y de la  misma manera no puede haber monopolio a favor o en contra. Porque la  esencia del periodismo no es el contrapeso, sino el debate, la  confrontación de ideas y propuestas, de miradas, concepciones y  proyectos. Y el periodismo independiente es una falsedad que no puede  existir porque es una de las actividades que más interactúan con los  otros factores que intervienen en la realidad y sobre todo con los  políticos porque, además, el periodismo es otro actor que tiene su  propio peso político. La independencia surge como horizonte, como  tensión, en una realidad donde juegan factores de poder que inciden todo  el tiempo sobre su desempeño. El periodista no dice “soy independiente”  y chau pinela, porque está en una tensión permanente que le plantea ese  desafío todo el tiempo para mantener su criterio tironeando, midiendo,  acomodando, disputando, con empresas, avisadores, gobiernos, grupos  sociales y demás. La independencia de criterio es una lucha permanente y  casi nunca se resuelve en forma absoluta, porque, además, cada quien se  compromete con lo que piensa y ese pensamiento genera adhesiones,  cercanías y rechazos. <strong>En ese contexto, el calificativo “independiente”es  puro marketing y, en el mejor de los casos, es nada más que un  justificativo para el descompromiso, que en este campo es similar al  mercenarismo. </strong>(Tomado de <em><a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-157633-2010-11-27.html">Página 12</a></em>)<strong><br />
</strong></p>
<p style="text-align:justify;">Artículos relacionados en <em><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/">La pupila insomne</a></em><strong>:</strong></p>
<ul>
<li><a title="Libertad de prensa, vigilancia y propiedad" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2010/08/26/libertad-de-prensa-vigilancia-y-propiedad/">Libertad de prensa, vigilancia y propiedad</a><strong> </strong></li>
<li><a title="De Valencia a Babelia: ¿Un viaje en primera clase?*" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2010/10/07/de-valencia-a-babelia-%c2%bfun-viaje-en-primera-clase/">De Valencia a Babelia: ¿Un viaje en primera  clase?*</a></li>
</ul>
<p style="text-align:justify;"><strong><br />
</strong></p>
</div>
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