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	<title>La pupila insomne &#187; Pedagogía</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>Los maestros y profesores en el socialismo cubano. Por Fidel Castro</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Sep 2019 16:56:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA["La autosuficiencia, la pedantería y la vanidad son manifestaciones de la ideología pequeñoburguesa" <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=67349">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-673500" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2019/08/educa1.jpg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">En primer término, hay que tener presente que en la escuela es el maestro, es el profesor quien concreta los lineamientos trazados por el Partido en la medida que sepa dar cumplimiento a los planes de estudio, programas, indicaciones metodológicas y documentos normativos.</span><span id="more-67349"></span></p>
<p><span style="color:#000000;">El educador debe ser, además, un activista de la política revolucionaria de nuestro Partido, un defensor de nuestra ideología, de nuestra moral, de nuestras convicciones políticas. Debe ser, por tanto, un ejemplo de revolucionario, comenzando por el requisito de ser un buen profesor, un trabajador disciplinado, un profesional con espíritu de superación, un luchador incansable contra todo lo mal hecho y un abanderado de la exigencia.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El educador no debe sentirse nunca satisfecho con sus conocimientos. Debe ser un autodidacta que perfeccione permanentemente su método de estudio, de indagación, de investigación. Tiene que ser un entusiasta y dedicado trabajador de la cultura.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La autopreparación es la base de la cultura del profesor. Es esencial la disposición que cada compañero tenga para dedicar muchas horas al estudio individual, su inquietud por saber, por mantenerse actualizado, por mejorar su trabajo como educador.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Para llegar a ser un educador respetado por sus conocimientos, hay que dedicar mucho tiempo a la lectura, al estudio e incluso sacrificar horas de descanso, si fuere necesario.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La autopreparación tendrá calidad si existe el espíritu de superación, si se es exigente consigo mismo, si se está inconforme con los conocimientos que poseen. La inquietud intelectual de un profesor es cualidad inherente de su profesión. Cuando se tiene clara conciencia del papel que se desempeña, el estudio se convierte en un placer, además de una gran necesidad.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En la medida en que un educador esté mejor preparado, en la medida que demuestre su saber, su dominio de la materia, la solidez de sus conocimientos, así será respetado por sus alumnos y despertará en ellos el interés por el estudio, por la profundización en los conocimientos. Un maestro que imparta clases buenas, siempre promoverá el interés por el estudio en sus alumnos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Solo se puede despertar el interés de los alumnos por un aspecto del conocimiento, demostrándoles su importancia, motivándolos legítimamente a investigar. Hay que educar en todos los lugares en que nos encontremos. Y esa vía de educación permanente tiene que ser el ejemplo. En la escuela, en el lugar de residencia, en las actividades sociales, el maestro tiene que ser un ciudadano ejemplar que todos respeten y admiren.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Ser maestro por eso significa ante todo, serIo en todos los órdenes de la vida. En el ejercicio de la profesión está implícita su ejemplaridad, divisa del educador comunista y condición indispensable para cumplir los altos objetivos de la escuela socialista. La ejemplaridad se demuestra en la puntualidad, disciplina, calidad de la clase, cumplimiento de las normas, asistencia al trabajo productivo, en las relaciones con los alumnos y con los compañeros maestros, en su higiene personal y en la exigencia para consigo mismo y para con los demás.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Las verdaderas convicciones del hombre se manifiestan cuando sus puntos de vista concuerdan con su modo de vida. En ello estamos en el deber de ser muy cuidadosos. La vinculación de la palabra con la acción, de las convicciones con la conducta son la base del prestigio moral del educador.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El maestro está obligado, ante todo, a plantearse ante sí altos requerimientos morales, ya que no se puede exigir a los demás lo que él mismo no practica. Solo puede educar el que es ejemplo. Por ello, la importancia social que el Partido y el Estado le confieren al trabajo del educador.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La elevada formación ideológica, científica y pedagógica, la asistencia y puntualidad, el cumplimiento de la misión docente-educativa, la participación activa en las tareas revolucionarias y las relaciones que se establecen con los alumnos sobre la base del respeto mutuo, son factores que posibilitan el prestigio y la autoridad que deben caracterizar la labor diaria del maestro.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El colectivo de profesores de una escuela tiene que servir de modelo moral para el colectivo de alumnos. La autosuficiencia, la pedantería y la vanidad son manifestaciones de la ideología pequeñoburguesa, que nuestra juventud rechaza. Nuestros educadores tienen que ser ejemplos de la moral del socialismo y combatir resueltamente toda desviación que no esté acorde con los nuevos valores creados por la Revolución.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El maestro debe ser un permanente estudioso del marxismo-leninismo, debe estar actualizado sobre el acontecer nacional e internacional. El educador tiene que ocupar los primeros lugares en la trinchera de la lucha ideológica contemporánea.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Hay que continuar superándose también científicamente. Hay que aspirar a que nuestros maestros y profesores estén preparados para realizar investigaciones pedagógicas, preparados para experimentar, para plantearse la solución de los problemas de la escuela por la vía de la ciencia pedagógica.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En las condiciones de la revolución científico-técnica contemporánea no concebimos al maestro con métodos artesanales de trabajo, lo concebimos como un activo investigador, como una personalidad capaz de orientarse independientemente, como un intelectual revolucionario que toma partido ante los problemas y plantea soluciones desde el punto de vista de la ciencia y de nuestros intereses de clase. Todo ello requiere de mucho estudio, de un alto nivel ideológico, de un alto nivel de los conocimientos y del desarrollo de las habilidades profesionales.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Ustedes forman parte de la nueva generación de educadores cubanos, son los depositarios de las mejores tradiciones del magisterio cubano. Conocer esas tradiciones es un deber histórico, y trabajar por estar a la altura de ellas, un compromiso moral.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Hay que saber aprender de los profesores que llevan años laborando; hay que tomar de ellos lo mejor, el resumen de las mejores experiencias. Pero hay que pensar con carácter creador, hay que tener desarrollado el espíritu autocrítico sobre su propio trabajo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La labor del educador exige mucha dedicación, incluso sacrificio. Debe dedicar buena parte de sus energías al estudio, a profundizar en sus conocimientos para poder preparar e impartir cada vez mejores clases. Por consiguiente debe desarrollar el hábito de organizar adecuadamente el trabajo, de ser riguroso, de aprovechar el tiempo y la oportunidad que le ha ofrecido la Revolución de adquirir una de las más importantes y nobles profesiones de nuestra sociedad. </span></p>
<p class="node-title"><em><strong><span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="http://www.fidelcastro.cu/es/discursos/discurso-pronunciado-en-el-acto-de-graduacion-de-10-658-egresados-del-destacamento" rel="bookmark">FRAGMENTO DEL DISCURSO PRONUNCIADO POR EL COMANDANTE EN JEFE FIDEL CASTRO RUZ EN EL ACTO DE GRADUACION DE 10 658 EGRESADOS DEL DESTACAMENTO PEDAGOGICO UNIVERSITARIO &#8220;MANUEL ASCUNCE DOMENECH&#8221;, EN EL POLIGONO DE CIUDAD LIBERTAD, EL 7 DE JULIO DE 1981</a></span></strong></em></p>
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		<title>La tacita de café. Por Graziella Pogolotti</title>
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		<pubDate>Sun, 01 Sep 2019 11:54:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
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		<category><![CDATA[Graziella Pogolotti]]></category>
		<category><![CDATA[Pedagogía]]></category>
		<category><![CDATA[Vicentina Antuña]]></category>

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		<description><![CDATA[El maestro debe estar movido por una vocación de servicio que sobrepasa en mucho la mera transmisión de conocimiento <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=67362">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-673630" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2019/09/univ.jpg"></div></div></td></tr></table><div class="col-lg-12 col-md-12 col-sm-12 col-xs-12 col-p0 content">
<p><span style="color:#000000;">Durante muchos años, cuando los chirriantes tranvías ascendían trabajosamente por la cuesta de la calle San Lázaro, soñé con el día en que me llegara la oportunidad de subir por la Escalinata como una estudiante más. Allí, pensaba, se me abrirían oportunidades para adquirir nuevos conocimientos, para completar mi aprendizaje de la vida, aunque en aquellos tiempos difíciles la terminación de una carrera ofrecía pocas oportunidades laborales. Tenía clara percepción de que esos años en la Colina serían un paréntesis, un regalo de la vida, antes de enfrentar las duras realidades de un mercado laboral anémico. Tenía que transitar por ellos con la mayor intensidad posible. <span id="more-67362"></span><br />
</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Confieso haber aprendido tanto en el aula como fuera de ella. Frente a la escuela se encontraban la galería de los mártires —presencia viva de una tradición—, y las oficinas de la FEU, lugar de trasiego de alumnos de todas las facultades, además de espacio de encuentro con estudiantes procedentes de distintos países de América Latina.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En contacto con ellos, tomaba el pulso de la realidad contemporánea de nuestra área, complemento necesario de la mirada hacia el pasado que proyectábamos en los cursos de Historia de América. A veces, los puertorriqueños pasaban largas temporadas entre nosotros antes de proseguir su lucha, con destino incierto, en otras partes.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La caída de la dictadura guatemalteca, el paso de Arévalo por la presidencia y la subida de Jacobo Árbenz nos trajo el encuentro con jóvenes de aquel país. Sentíamos envidia por aquellos muchachos que avizoraban la posibilidad concreta de construir una nación. Por eso, cuando ya graduados se produjo la violenta intervención del imperialismo que atacaba con la aviación a una población inerme, compartimos el dolor de ese pueblo y se nos grabó, imborrable, el recuerdo del canciller Toriello enfrentando solitario, en la OEA, a John Foster Dulles. No sabíamos entonces que en tierra guatemalteca un joven médico argentino llamado Ernesto Guevara complementaba su formación de revolucionario.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Nosotros también soñábamos con hacer un país con justicia social y con una política exterior verdaderamente independiente. Nos había llenado de vergüenza que el nombre de Cuba se uniera a las voces que apoyaron al imperio en su violenta intervención en los asuntos internos de Guatemala. Queríamos diseñar una Universidad mejor, menos adocenada, menos desamparada en el estudio de las ciencias básicas, más volcada hacia la investigación, abierta a carreras entonces inexistentes como las de Economía, Biología y Sicología.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Encontramos interlocutores en algunos buenos maestros. A veces, el primer turno correspondía a las clases de latín. No sentía inclinación especial por la asignatura, pero Vicentina Antuña había modernizado los métodos de enseñanza y desde muy pronto empezábamos las prácticas de    traducción. Era un desafío, y me acicateaba la melodía de una lengua, madre de todas las que llamábamos romances.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Vicentina era un modelo de profesor universitario. Fiel a principios éticos incorruptibles, que no dejaban resquicio para la inequidad ni para actitudes fraudulentas ante la vida, mostraba interés por todos sus estudiantes y llegaba a conocerlos a fondo. No ejercía forma alguna de autoritarismo. Había una autoridad que dimanaba de su persona, de la ejemplaridad de su conducta, del reconocimiento a su compromiso con los grandes problemas de la vida pública, de su batallar en favor de los derechos de la mujer y de su papel como animadora cultural, de su participación en la institución femenina Lyceum, abierta al exilio español, a lo mejor del pensamiento cubano y refugio acogedor para los artistas de la vanguardia. No se había confinado al estudio de su especialidad. Lectora insaciable, estaba al tanto de las tendencias de la contemporaneidad.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Terminada la clase de latín, ella pasaba a la minúscula cafetería situada junto a las oficinas de la FEU. Era la hora de la tacita de café. Un grupo de estudiantes se juntaba a su alrededor. Era el momento de hablar de cualquier cosa, de los problemas que nos acuciaban en el ámbito de la cultura, la vida nacional y los asuntos internacionales de mayor relevancia.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Con la fiebre propia de la primera juventud adoptábamos un radicalismo extremo. En ese espacio de confianza mutua, el diálogo conducía a establecer matices, a desentrañar los fenómenos de la realidad, a enfrascarnos conjuntamente en la búsqueda de las causas de los problemas y al modo de afrontarlos. Impacientes por obtener resultados, formulábamos proyectos. Sabíamos que podíamos contar con su apoyo y, en ocasiones, con su complicidad.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Al triunfar la Revolución, Vicentina asumió numerosas responsabilidades. Le tocó dirigir el Consejo Nacional de Cultura y, al mismo tiempo, hacerse cargo de la recién fundada Escuela de Letras, cuando la Reforma Universitaria nos planteaba la necesidad de modificar planes de estudio, introducir nuevas disciplinas y convertir el departamento docente e investigativo en célula básica de la estructura universitaria. Antiguos alumnos, sus colaboradores más cercanos, dedicábamos las horas de la noche, únicas disponibles para ella, a la realización de esas tareas. Generaciones de jóvenes la llamaron magistra, así, maestra en latín. Lo siguió siendo hasta el final, aunque cada uno de nosotros hubiera tomado su camino.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En vísperas del inicio del curso, vale la pena recordar que el maestro debe estar movido por una vocación de servicio que sobrepasa en mucho la mera transmisión de conocimientos. Es un formador de conciencia fundada en inquebrantables principios éticos, un interlocutor activo de los jóvenes que emergen a la vida, en quienes precisa incentivar la necesidad de entender el mundo, de alentar la defensa de la soberanía nacional, la voluntad de seguir construyendo un país orientado a la justicia social y a la solidaridad entre los seres humanos, dotado de las herramientas necesarias para el ejercicio de la crítica ante lo mal hecho, un sembrador de riqueza espiritual, sed de conocimiento y fibras de sensibilidad.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">(<a href="http://www.juventudrebelde.cu/opinion/2019-08-31/la-tacita-de-cafe"><span style="color:#0000ff;"><strong><em>Juventud Rebelde</em></strong></span></a>)</span></p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>#LaPupilaTv: Cambiar a las personas para cambiar el mundo (video)</title>
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		<pubDate>Fri, 07 Sep 2018 13:44:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Paulo Freire y la pedagogía del oprimido  <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=63993">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-639940" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2018/09/paulo-freire.jpg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#0000ff;"><strong><a style="color:#0000ff;" href="https://youtu.be/CvkA2VE7jNo">La pupila asombrada </a></strong></span><span style="color:#000000;">se acerca a la educación como herramienta de transformación social de la mano de Paulo Freire. </span></p>
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		<title>Repensar la pedagogía</title>
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		<pubDate>Sat, 16 Jul 2011 11:51:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[iroelsanchez]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#160;Graziella Pogolotti Nunca me he dedicado formalmente a los estudios de pedagogía. Pero, la realidad contemporánea exige el intercambio de saberes, entendidos estos como aprendizaje adquirido a través de los libros y de la más rigurosa investigación científica y también &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=14570">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-145710" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/07/lectura-rapida.jpg?w=300"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><strong>Graziella Pogolotti</strong></h5>
<p style="text-align:justify;"><a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/07/lectura-rapida.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-14571" title="Lectura " src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/07/lectura-rapida.jpg?w=300" alt="" width="300" height="256" /></a>Nunca me he dedicado formalmente a los estudios de pedagogía. Pero, la realidad contemporánea exige el intercambio de saberes, entendidos estos como aprendizaje adquirido a través de los libros y de la más rigurosa investigación científica y también como sistematización de las experiencias acumuladas a través de la vida. Todos hemos pasado por las aulas por un tiempo más o menos prolongado, y muchos hemos ejercido la docencia. <span id="more-14570"></span>Los procesos históricos se traducen en demandas sociales que modifican contenidos y destinatarios de la enseñanza. Aunque fueran ágrafas, las culturas tradicionales tenían su modo de transmitir las habilidades necesarias para la preservación del grupo y concedían particular jerarquía a los dueños de los grandes misterios.</p>
<p style="text-align:justify;">Alojado en la casa de su maestro, el aprendiz medieval adquiría en ese contexto una formación integral. Junto al oficio incorporaba valores, formas de organización del trabajo y las reglas del juego, indispensables para desempeñarse en la vida.</p>
<p style="text-align:justify;">Todo concepto pedagógico se remite a las especificidades de una cultura, de una cosmovisión y de una demanda social. Las tendencias a homologar fórmulas universalistas en los contenidos y en los modos de hacer conducen a la subordinación a los intereses de los poderes que han sido hegemónicos en cada etapa histórica. No se trata, desde luego, de instaurar un localismo retardatario, desconocedor prepotente del pensar contemporáneo. La clave del éxito no se encuentra al modo de “aldeanos vanidosos”, sino de inscribir el mundo en cada realidad concreta. En el origen de todo, la educación constituye una dimensión de la cultura.</p>
<p style="text-align:justify;">Así lo comprendieron quienes forjaron el andamiaje ideológico con vistas a la gran batalla a favor de la independencia de la América nuestra, quienes dejaron sembrada la semilla de un proyecto verdaderamente emancipador, herederos de Rousseau más que del clásico iluminismo dieciochesco. Simón Rodríguez fue, a la vez, un precursor y un visionario. Sometida al dominio de la misma metrópoli, Cuba estaba atrapada en contradicciones nacidas de componentes de otra naturaleza. Semejante al continente al disponer de una capa social poderosa en lo económico, abierta a anchos horizontes en lo intelectual y capacitada para asumir el poder político, el desarrollo de una economía exportadora con base en la plantación y en la esclavitud, imponían cautela por temor a una insurrección como la de Haití. Para diseñar una estrategia a mediano plazo, había que edificar desde la educación, los sólidos cimientos del futuro.</p>
<p style="text-align:justify;">La escolástica respondía a la omnipotencia de la iglesia y el estado. La letra encarnaba una verdad absoluta sin resquicios. Transmitida mediante prácticas memoristas, anulaba el sentido crítico en la política y en el pensamiento. Perduraba al margen del espíritu de una época iluminista que reconocía en la razón y en los sentidos las vías de acceso al conocimiento. La España borbónica se abrió con prudencia a los aires renovadores. En las colonias empezaban a entreabrirse las ventanas con Don Luis de las Casas, el Obispo Espada y la formación de la Sociedad Económica de Amigos del País. Los criollos no desaprovecharon la oportunidad. En el Seminario de San Carlos y San Ambrosio se modificaban enfoques filosóficos y aparecía una cátedra de Constitución. El remolino de ideas duraría poco. En España se instalaba el autoritarismo más anacrónico, y el diputado Félix Varela no podría regresar a su país natal.</p>
<p style="text-align:justify;">De todas maneras, en la Isla el panorama había cambiado. Distintas estrategias aseguraron el desarrollo y la circulación de ideas, apuntaladas en el obrar conjunto de cultura y educación. Olvidada durante algún tiempo, la tradición pedagógica cubana comienza a reivindicarse. Nos limitamos todavía, sin embargo, a evocar la secuencia Varela-Luz-Varona, sin analizar a fondo el sentido de las contribuciones de cada uno, según las demandas de un momento histórico preciso. Queda por estudiar el tránsito imprescindible a través de la República neocolonial, etapa de mayor complejidad que la precedente.</p>
<p style="text-align:justify;">En efecto, el sistema educacional español, a diferencia del anglosajón, de inspiración protestante y requerido por ello del acceso directo de los feligreses a la Biblia, privilegió —en términos relativos— la formación de la cúspide en detrimento de la base. Prueba de ello, las universidades privadas de la América Latina precedieron a las ahora muy célebres norteamericanas, aunque el acceso al doctorado se restringiera a los centros de educación superior radicados en la Península. La escuela primaria, en cambio, fue escasa. Padeció el desamparo y un lento crecimiento. Se expandió paulatinamente en el siglo XX, aunque no llegara a cubrir todas las necesidades, sobre todo en los territorios rurales. Por razones económicas, los más pobres no llegaban a cumplir el ciclo de la enseñanza elemental, mientras el Ministerio de Educación se convertía en centro de corrupción.</p>
<p style="text-align:justify;">La intervención norteamericana esbozó un proyecto de reforma educacional. La faltas de centros especializados en la formación de maestros y la necesidad de crear nuevas escuelas condujo a formular un plan de preparación emergente. Para quienes tenían la preparación básica necesaria, se ofrecieron becas para cursos de verano, concebidos al efecto, en universidades norteamericanas. El poeta Regino E. Boti se encontraba entre los seleccionados. Dejó testimonio de esa experiencia en un diario aún inédito. Cuando el imperialismo se estrenaba con la guerra hispano-cubano-norteamericana y ocupaba Cuba, Puerto Rico y Filipinas, el modelo implantado en el país vecino seguía gozando de alto prestigio, aureolado por la eficiencia en el impulso a la modernización. Distanciados, críticos en ocasiones, los apuntes del escritor guantanamero denotan insatisfacción, que parece responder, ante todo, a un choque de culturas. La operación, concebida para viabilizar el trasplante de modelo, no tuvo los resultados esperados.</p>
<p style="text-align:justify;">Algunas instalaciones educacionales siguen evocando nombres de pedagogos de la República neocolonial. Poco sabemos de ellos, de su acción y de su pensamiento. Y, sin embargo, en aquellos tiempos difíciles, de abandono y pobreza extrema, de bajos salarios, persistió una tradición viviente, portadora de principios éticos y de valores patrióticos. En su terruño de Yaguajay, Raúl Ferrer exigía que todos entraran descalzos para evitar exclusiones humillantes a los niños que carecían de zapatos. Alguna influencia norteamericana fue entrando lentamente a través de las escuelas privadas bilingües. A ellas acudían los hijos de ciertos sectores de las capas medias. En otro orden de cosas, la Facultad de Pedagogía incorporó un pensamiento de raigambre pragmática. Esa tendencia hubiera favorecido a la larga un predominio del utilitarismo que hubiera desplazado el ejercicio del pensar a favor del aprendizaje de habilidades perecederas, como todo <em>knowhow</em>, con el avance acelerado de la tecnología. Sin embargo, la tradición sirvió de contrapeso a los conceptos reduccionistas. Para bachilleres y graduados de las Escuelas Normales, los planes de estudio preservaron una visión humanista, integradora de conocimientos.</p>
<p style="text-align:justify;">Confieso pertenecer irremediablemente a la era Gutenberg y disfrutar del placer sensorial de sopesar un libro entre las manos, de palpar la textura del papel y percibir el olor de la tinta fresca. No dejo de entender por ellos que estamos transitando hacia otra era. Entre otros peligros, asecha la robotización de las mentes en un universo cada vez más orweliano. Internet ofrece un ciberespacio infinito. Nos brinda el rápido acceso a datos de todo tipo. Su autoridad se impone como verdad irrebatible, atribuida otrora a la letra. Parece entregarnos un saber universal que traspasa distancias y fronteras tanto geográficas, como culturales. Todo depende del rigor y la ética del emisor. Las enciclopedias de empleo más extendido, no son confiables. Contienen errores e insuficiencias. Están diseñadas a partir de los supuestos gustos del consumidor. Los profesores perciben ya las repercusiones en el acomodo mental de los estudiantes, la investigación en las fuentes primarias por el “corta y pega” de referencias secundarias, enfermedad que está invadiendo el mundo académico, contaminado ya por la mercantilización del saber. Se instaura así un nuevo monopolio destinado a la manipulación de las inteligencias y a la producción de un subproletariado intelectual. En ese espacio ilimitado, de ilusorio ejercicio de la libertad, las voces alternativas se vuelven inaudibles y se descarta la presencia de las antiguas culturas que alguna vez fueron vencidas por la pólvora. Una sola filosofía de la vida se convierte en paradigma generalizado.</p>
<p style="text-align:justify;">Más que tontería, es verdadero disparate cerrar las puertas al indetenible avance tecnológico. Como sucediera en los inicios de la era Gutenberg, cuando el saber salía de los monasterios para impulsar la preponderancia de las Universidades y la tierra fue circunvalada, hay que formular las bases de una pedagogía al servicio de las necesidades de la contemporaneidad. Hay que preservar los grandes tesoros de la infancia, la insaciable secuencia de los porqués, la alegría latente en cada descubrimiento, la imaginación, la creatividad y la capacidad de soñar. Hay que incentivar el espíritu crítico, en el entendido de que las verdades rara vez son absolutas, sujetas siempre a nuevas revelaciones y a distintos puntos de vista. Imaginación y creatividad impulsan lo que acostumbramos llamar inteligencia. Ambas cualidades no pueden amordazarse. Por eso un niño puede pintar el cielo de verde.</p>
<p style="text-align:justify;">La educación en su conjunto debe instruir en el manejo de las herramientas básicas para el acceso al conocimiento, incluido los hábitos para la mejor convivencia social. Le corresponde, en gran medida, desarrollar facultades de observación, abrir los ojos a lo pequeño y a lo grande del universo que nos rodea para restablecer las interconexiones necesarias entre fenómenos de distinta naturaleza y desarrollar la capacidad de análisis y problematización de la realidad. Para el logro de esos fines, la tradición ha reconocido la primacía de disciplinas fundamentales como las matemáticas, la historia y la literatura, concurrentes para incentivar interrogantes, despejar procesos y estimular la creatividad de un sujeto activo.</p>
<p style="text-align:justify;">El maestro es, ante todo, un creador. Representación de la sociedad, el aula contiene un cuerpo viviente, de composición diversa. En cada inicio de curso, habrá de redescubrir que no hay dos grupos con comportamiento idéntico y saber que habrá de trabajar con ellos despojado de rígidas ataduras procedentes de metodologías abstractas y, a veces, retóricas. El verdadero maestro (no abundan, pero tuve el privilegio de tenerlos) ejerce su autoridad sin autoritarismo y favorece un auténtico clima de respeto mutuo, eludiendo el paternalismo, subestimación involuntaria del otro. Para recuperar nuestra tradición pedagógica, hay que hurgar en su estudio, a fin de descartar versiones reduccionistas, limitadas a la reiteración de algunos axiomas y descubrir el espíritu oculto tras la letra. Los fundadores y quienes continuaron su obra más tarde, movidos por la voluntad de hacer una nación, abrevaron en todas las fuentes y las ajustaron a los requerimientos del contexto concreto, pensando en el presente con perspectiva de futuro.</p>
<p style="text-align:justify;">El magisterio martiano, explícito a veces, se expresa también en las entrelíneas de la totalidad de su obra, por lo que no puede ser mutilada por la reiteración de citas extraídas de su contexto. Asimilado en su integralidad, habrá de estar presente en el hacer cotidiano del aula. (Tomado de <a href="http://www.lajiribilla.cu/2011/n532_07/532_05.html" target="_blank"><em>La Jiribilla</em></a>)</p>
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