<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>La pupila insomne &#187; Octavio Fraga Guerra</title>
	<atom:link href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?feed=rss2&#038;tag=octavio-fraga-guerra" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://lapupilainsomne.jovenclub.cu</link>
	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
	<lastBuildDate>Mon, 27 Mar 2023 12:41:27 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=4.1.31</generator>
	<item>
		<title>Nicaragua: las maras en la madeja de la subversión (II parte y final). Por Octavio Fraga Guerra</title>
		<link>http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=63717</link>
		<comments>http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=63717#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 12 Aug 2018 12:20:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[maras]]></category>
		<category><![CDATA[Nicaragua]]></category>
		<category><![CDATA[Octavio Fraga Guerra]]></category>

		<guid isPermaLink="false">https://lapupilainsomne.wordpress.com/?p=63717</guid>
		<description><![CDATA[¿Estamos en presencia de un “nuevo actor” de la subversión contra los gobiernos progresistas de nuestra América? <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=63717">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-637180" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2018/08/la-vida-loca.jpg"></div></div></td></tr></table><ul>
<li><em><strong><a class="row-title" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/wp-admin/post.php?post=63714&amp;action=edit"><span style="color:#0000ff;">Nicaragua: las maras en la madeja de la subversión (I</span></a></strong></em><a class="row-title" href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/wp-admin/post.php?post=63714&amp;action=edit"><span style="color:#0000ff;"><em> parte).</em></span></a></li>
</ul>
<p style="padding-left:30px;"><span style="color:#000000;"><em>“Cuando uno ve la cantidad de jóvenes pandilleros le resulta increíble creerlo: constituyen verdaderos ejércitos, y cuando tienen un gobierno al que no le importan los jóvenes, entonces hay material para trabajar”. </em></span></p>
<p style="padding-left:30px;"><span style="color:#000000;"><em>Christian Poveda</em></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Media docena de reportajes y documentales realizados por productoras de España y los Estados Unidos han abordado el tema de las Maras, sobre todo han tomado nota sobre las bandas que operan en las cuatro naciones donde tienen mayor presencia estos grupos delictivos: Honduras, El Salvador, Guatemala (y también los Estados Unidos).</span><span id="more-63717"></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Dichas entregas audiovisuales se caracterizan por la falta de rigor y el requerido calado investigativo, marcadas por la ausencia de análisis en torno a los derroteros que ilustren la fortaleza de estas bandas. Son piezas que desconocen, o no aportan, las bases que estimulan el ascendente crecimiento y evolución de las maras en una región donde la pobreza sigue sumando números a los anuarios estadísticos de los países centroamericanos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">No ha faltado en la mayoría de los textos audiovisuales referidos al tema de la última década, los colorantes sensacionalistas permeados de información amarillista, que desvirtúa, o peor aún, ignora la necesidad de retratar a profundidad los ejes que sostienen a las Maras, insertas en una región poblada por crisis de múltiples orígenes.  </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Jon Sistiaga, de Canal + (España), realizó un reportaje titulado<em> La mara vida, </em>afincado en estos modos de hacer, claramente ajenos a los sustantivos oficios del periodista como servidor público. Al realizador debemos exigirle legitimidad en sus análisis y el rigor que desconoce, cuando descafeína las esencias de la problemática social.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El filme documental <em>Hijos de la guerra</em>, coproducido por Estados Unidos y el Reino Unido, realizado por Alexandre Fuchs, Samantha Belmont y Jeremy Fourteau, revela la maldad de estas bandas delincuenciales, los modos de operar, sus códigos de comportamiento y subraya su peligrosidad social, pero ignora las bases de su existencia y los factores multicausales que las sostienen.</span></p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-63718" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2018/08/la-vida-loca.jpg" alt="" width="540" height="720" /></p>
<p><span style="color:#000000;">Sin embargo, <em>La vida loca</em> (Francia-México-España, 2009) del cineasta franco español Christian Poveda, se desmarca de estos anaqueles audiovisuales, claramente vacíos, y construye una obra que apunta hacia los escenarios de dichos actores en tono biográfico, en trazos paralelos. Toma como grupo de análisis a una célula de las maras presentes en El Salvador, donde el entorno social y económico es dibujado por una acusada escritura fílmica. No son ignoradas en el documental las gruesas escenografías que persisten en estos parajes, distantes de los centros comerciales y de poder del país.</span></p>
<div class="embed"><iframe width="640" height="360" src="https://www.youtube.com/embed/Q9dCWCvH1Zw?feature=oembed" frameborder="0" allow="autoplay; encrypted-media" allowfullscreen></iframe></div>
<p><span style="color:#000000;">La obra transpira, desde un cuerpo simbólico y acabados sincronismos temporales de retratos dibujados con cromatismos. Son esas pátinas humanas que completan la puesta en escena de una pieza que sirve de referencial lectura, de punto de partida para encarar otros análisis que trasciende la propia naturaleza de gueto social. <em>La vida loca</em> nos invita a remover otros horizontes sociales, económicos, políticos y culturales que colman el violento triángulo presente en la región centroamericana y en la nación norteña.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Narrado desde los paralelismos de historias grupales y personales, sin categorías y distingos, en cuidados planos y escenas, confluyen dispares historias convergentes en el cuerpo de la citada obra, prominente esqueleto de una pieza escrita desde los preceptos del humanismo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Desde la indagación periodística se delinea a sus protagonistas presentados como los cuerpos testimoniales que legitiman y ponderan la obra. En un segundo plano, separados por imperceptibles hilos sociales, moran sus familiares por esa lógica de entender el entorno más cercano donde se desarrollan sus vidas. En un tercer nivel, se ubican a los actores de la justicia que participan en el documental tomados como pinceladas, carentes de protagonismos y relevancia “donde la única vía posible” es contener a estas bandas de jóvenes desde la represión, la aplicación de severas condenas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">¿Es este el camino a la solución de un problema arraigado en la sociedad salvadoreña y en las otras naciones donde operan estas bandas? El punto de vista del autor cinematográfico se emplaza hacia otros senderos. Su mirada humanista reconoce y legitima rutas en las que han de participar los sectores sociales, económicos, educativos y culturales, que son parte del problema y su solución.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em>La vida loca</em> disecciona desde la fotografía documental, la acusada entrevista, el encuadre observacional compensado por el plano general, donde es objeto de estudio una célula de la Mara 18, una de las bandas más establecidas en ese país. Nos la revela con reciclada iconografía, secundada de una fotografía que emerge en cuidadas transparencias, en tonos dispares y por momentos dramáticos, atemperadas a los muchos cuerpos testimoniantes y simbólicos que entroncan en esta historia documental. Vestido de dramas, que no son exacerbados, en el filme pernoctan las narraciones de los protagonistas, en la epidermis de sus cuerpos, en la insalubridad de sus barrios marginales.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El fotoperiodista Christian Poveda no pretende difuminar los contornos de estos actores. La pieza cinematográfica los retrata sin adornos, con todos los entramados socioculturales que convergen y edifica así la textura de la tela cinematográfica, apelando a la entrevista y al virtuoso primer plano. Son recursos artísticos que permiten ahondar en los mundos posibles de estos personajes de vida trunca, revelados como jóvenes confesos de sus crímenes y de sus actos claramente penables. Se boceta la marginación como escenario social de la violencia y se dibuja, a manera de portada, el dolor de familias y vecinos habitantes de esos contornos agrestes, presos del miedo, de la muerte que mora al acecho.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Las entrevistas, desprovistas de toda algarabía fotográfica, son resueltas cámara en mano, remembranza de las bases fundacionales del cine documental periodístico. Evolucionan desde encuadres que se presentan sin bifurcaciones de la imagen, desprovistos de las soluciones digitales, característica del arte postmoderno. Y es que el cineasta franco español defiende la pureza de la imagen, la pulcritud de cada plano, el acabado de cada fotograma, donde no caben los artilugios de la manipulación.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En la tela de la pantalla aflora el desarraigo social y el sentido de pertenencia que impera en estas bandas, por encima de los nexos familiares. Se construyen en sobrios planos los elementos de culto y los rituales que sostienen a las maras, regidos por la lealtad a sus reglas donde la masculinidad y su honor, la de ellos, son factores que les da fuerza como guetos sociales. La cámara del documental escribe con acento de crónica y cubierta biográfica las historias filiales que colman los pasados, también presente, de los testimoniantes.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El barrio de La Campanera, en Soyapango, es el escenario natural de las fotografías que exhibe este filme y transita en fotogramas empinados, prominentes, viscerales. Revelan la pobreza del entorno, la insalubridad de las calles, la negritud y la suciedad de las casas donde habitan las maras y sus familias, por esa necesidad antropológica de retratar con aguda escritura documental los estratos por donde se mueven los jóvenes mareros que legitiman su accionar, justificados por códigos construidos desde la violencia.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La película está montada desde la organicidad del tiempo. Desde sus páginas entrega las claves de un discurso, de muchos discursos, que habitan en la pantalla, a partir de un denotado sentido jerárquico, de prominente relevancia temática. Son imperceptibles capítulos que parten de historias de vida en las que sus actores accedieron a contar verdades, “descollantes certezas”. Refrendan los “principios” que les sostienen como banda, legitimándose como una hermandad, una “familia” que, según ellos, toca defender en medio de un entorno donde el futuro es una página en blanco.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El trabajo de filmación del documental, cuya génesis es un ensayo fotográfico realizado por Christian Poveda a las maras en prisión, duró 18 meses. Ese es un tiempo en el que el cineasta encuadró los variados relatos de sus protagonistas, destapó las huellas de sus encarnadas luchas entre las bandas rivales. Dibujó con certeros apuntes fílmicos las bases de los códigos maras, donde la violencia se enfunda como el sentido de todas sus vidas. Es esa necesidad de reafirmarse como controladores de un orden social donde la cultura está desterrada y desprovista de todo sentido.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Desde una pensada puesta en escena, vital para adentrarnos en las esencias de esta obra, el documentalista traza en cuidadas muestras de planos y escenas las bases que sostienen a los mareros: la falta de oportunidades en cuanto a estudios u ofertas de empleos dignos, el vivir en un habitad social hostil (claramente desatendidos por la sociedad y los gobernantes de turno), la ausencia de padres que han emigrado ante la crisis que colma a estas naciones. Son tan solo algunas de las causas que hormiguean en el comportamiento de los mareros.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El filme documental, de aguda lectura, nos revela las claves que los sostiene y los hace ser actores de una violencia que permea los estamentos de sus vidas. El carácter de gueto social de estas bandas, los códigos que le identifican, el consumo de drogas como parte de los pilares de su subcultura, los muchos tatuajes que pueblan sus cuerpos, los cantos religiosos que alaban los estamentos y rituales de las bandas, son parte del entramado simbólico presente en el filme, que nos aporta otras lecturas. Esta iconografía documental “permite estar o ser parte” de sus contextos, de sus acusadas involuciones, tejidas desde la lateralidad social.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La música compuesta para este documental por Sebastián Rocca no acentúa los momentos dramáticos del filme, ofrece un compás de espera, una estela de subjetividades y velos sonoros que incita al lector audiovisual a ubicarse en el contexto, en el lugar de cada escena narrada. No es apoyatura, como se suele decir al hablar del papel de esta manifestación artística; es tono integrador, sublime, donde la emocionalidad envuelve, teje los brazos para estremecer los sentidos de la objetividad, una palabra cada vez más prostituida.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">No es posible hacer este filme sin una postura humanista y esa es una esencia que Christian Poveda no ha ignorado, por esa necesidad de construir, para el lector de cine, un documento que responda a las claves de este fenómeno social y asimismo interrogue y resuelva las múltiples aristas convergentes en este complejo asunto. La sostenibilidad de las maras se ha entender desde todos los capítulos que le caracterizan, pues es la mejor manera de darle corporeidad.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Despojarse de la idea de presentar imágenes de impactos, de altisonantes planos y contraplanos, recurrentes en las películas de corte policial, es parte de los atributos y aciertos de esta entrega, de un cineasta que investigó con entereza. Se impone subrayar que el fotoperiodista franco español fue asesinado por las Maras en El Salvador, en un viaje que realizó posterior al estreno de su filme. Fue víctima de su osadía, de su entrega por un oficio cada vez más necesario, en el que decir la verdad no es suficiente. Urgen nuevas formas de narrar, renovados modos de construir un arte cada vez más necesario, donde la emocionalidad ha de ser un recurso a tener en cuenta.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Christian Poveda en una entrevista confesó que su “pretexto” para hacer este filme era entender por qué un niño de 12 años decidía a convertirse en un asesino, cuáles son las razones por las cuales se entregaba al círculo de la violencia. Esta pregunta no está resuelta en el documental, ni fue desarrollada desde ninguna de sus vertientes. Sin embargo, no se puede desconocer la organicidad de un fenómeno social complejo y las múltiples respuestas que este tiene bien articuladas en la película.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">No podemos desprender de nuestro análisis una idea que propone <em>La vida loca,</em> presente en toda su curvatura cinematográfica y es la premisa del uso de la violencia como herramienta de control, como articulación del poder para subyugar a la sociedad. Un poder que desconoce los valores humanistas de la sociedad global.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Nicaragua ha vivido en los últimos meses de este 2018 una inusitada ola de violencia, en la que se han incorporado como parte de los catalizadores de la subversión a las maras, muchos de ellas importadas de otras naciones, pues estas bandas no tienen una sustantiva presencia en la nación centroamericana.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">¿Estamos en presencia de un “nuevo actor” de la subversión contra los gobiernos progresistas de nuestra América? ¿Es parte ejecutora de esta escalada la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos?</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Al hacer una retrospectiva histórica de esta organización del gobierno de los Estados Unidos y de su actuar en materia de intromisión en los asuntos internos de otros países, aflora la complicidad ejecutora de terroristas, de asesinos a sueldo, de capos de la mafia, de mercenarios internacionales o torturadores que han ejecutados horrendos actos basados en manuales escritos por “expertos” de esta agencia internacional. Todo ello está documentado en libros, artículos de investigación periodística y excepcionales filmes documentales y de ficción que integran la memoria de la humanidad. No podemos olvidar en este cúmulo de verdades, que, en la década de los años 40 y 50 del siglo pasado, fueron contratados científicos alemanes nazis en labores de asesoramiento de esta organización gubernamental. El filme documental <em>Operación Paper Clips</em> así lo certifica. </span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?feed=rss2&#038;p=63717</wfw:commentRss>
		<slash:comments>10</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Nicaragua: las maras en la madeja de la subversión (I parte). Por Octavio Fraga Guerra</title>
		<link>http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=63714</link>
		<comments>http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=63714#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 11 Aug 2018 12:12:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Latinoamérica]]></category>
		<category><![CDATA[Mentiras y medios]]></category>
		<category><![CDATA[maras]]></category>
		<category><![CDATA[Nicaragua]]></category>
		<category><![CDATA[Octavio Fraga Guerra]]></category>

		<guid isPermaLink="false">https://lapupilainsomne.wordpress.com/?p=63714</guid>
		<description><![CDATA[ Los “nuevos” actores de la desestabilización en la región centroamericana. <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=63714">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-637150" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2018/08/oscar-antonio-rivas-alias-el-diablo.jpg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">Nicaragua ha sufrido desde abril de 2018 decenas de ataques terroristas cuyo saldo es, según la Comisión de la Verdad, Justicia y Paz, de 265 vidas cercenadas. Considerables daños materiales se han materializado en la infraestructura pública: se estiman en 430 millones de dólares de acuerdo con datos aportados por el Banco Central de esa nación.</span><span id="more-63714"></span></p>
<div id="attachment_63715" style="width: 555px" class="wp-caption aligncenter"><img class="wp-image-63715 size-large" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2018/08/oscar-antonio-rivas-alias-el-diablo.jpg?w=545" alt="" width="545" height="363" /><p class="wp-caption-text">Oscar Antonio Rivas, alias El Diablo, a quien las autoridades locales vinculan con actos del crimen organizado y el narcotráfico en territorio nicaragüense</p></div>
<p><span style="color:#000000;">Resulta inaceptable ignorar la escalada de violencia protagonizada en la geografía nicaragüense, donde ha sido lacerada la dignidad del pueblo y la paz de cientos de familias víctimas de brutales actos terroristas, muchas veces importados desde las naciones que comparten frontera con Nicaragua.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En esta cruzada contra el gobierno Sandinista las puntas de lanza fueron Sergio Ramírez, Gioconda Belli y Carlos Fernando Chamorro, militantes todos ellos del Movimiento Renovador Sandinista (MRS) y enemigos acérrimos de Daniel Ortega y Rosario Murillo, para dar legitimidad y jerarquía a esta última campaña instrumentada contra el gobierno que lidera dicho partido.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">No se puede desconocer que el Frente Sandinista de Liberación Nacional ha ganado las últimas tres convocatorias de elecciones con un amplio y contrastable apoyo de las mayorías. Varias encuestas certifican el acompañamiento a este gobierno por una mayoría de nicaragüenses, entre ellas la que realizó Latinobarómetro en octubre del año pasado (certificó un 67 % de aprobación, la mayor de toda América Latina).</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En este segmento de datos se ha de jerarquizar que Nicaragua ha logrado sacar de la pobreza al 17.6% de la población en el periodo 2009-2016, aumentó la cobertura eléctrica del 54% al 94% de la población en diez años y logró un crecimiento sostenido cercano al 5% del PIB en los últimos nueve años.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Los grandes medios de comunicación globales y de la región, habituados a desinformar, omitir o manipular sobre los procesos históricos, sociales y políticos que se desarrollan en las naciones lideradas por gobiernos progresistas de América Latina, han dibujado a los participantes de estos actos terroristas contra el gobierno de Ortega como “pacíficos estudiantes universitarios”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Los actores de la desestabilización han sido cartografiados como jóvenes “desarmados”, con el agrego de “son víctimas de grupos paramilitares” afines al gobierno. Esta matriz mediática ha sido inoculada en el entramado global sin pruebas legitimadoras.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por otra parte, las redes sociales y algunos medios de nuestro continente, no alineados al discurso de los emporios de la información, han tributado un cúmulo significativo de fotogramas y videos que muestran las armas, los útiles de la violencia y las herramientas de comunicación que han usado, revelándonos que han actuado con total brutalidad y con apoyos logísticos que truncan la imagen de “estudiantes desvalidos y carentes de medios”, evidentemente tramado para subvertir la paz en Nicaragua. No han faltado en estas violentas confrontaciones, debidamente documentadas, actos vandálicos y execrables contra los partidarios del Sandinismo que lidera el presidente Ortega.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En medio de toda la madeja que envolvió a este escenario convulso, ha pasado “inadvertido” por los monopolios informativos la participación activa y protagónica de las bandas delincuenciales conocidas como los Maras en actos desestabilizadores, estimulados por la derecha reaccionaria nicaragüense, las oligarquías de esa nación y la participación cómplice de algunos jerarcas de la iglesia que han fustigado al gobierno de Ortega. Estos “lideres” religiosos han realizado también actos que son penados por cualquier tribunal.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Se impone, por tanto, mapear algunas fuentes que corroboran los anteriores enunciados. Una nota de Omar Aguilar, fechada el 11 de junio de 2018, aporta los primeros apuntes periodísticos de estos “ocultos” actores de la desestabilización, que nos permite delinear el escenario y los modos de operar de dichas bandas delincuenciales en una nación que no ha certificado una significativa presencia de Maras en su geografía. El texto, <em>Nicaragua y la fundación de los “maras”<a style="color:#000000;" href="#_edn1" name="_ednref1"><strong>[i]</strong></a>,</em> nos aporta algunos antecedentes.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em>“En la conjura que transcurre para darle un golpe de Estado a Daniel Ortega, una fuerza siniestra financió y armó (y por ende aglutinó, organizó) a las pandillas, que nunca llegaron a tener el poder destructivo de las “maras” de los países del llamado triángulo del Norte (Guatemala, Honduras y El Salvador). Y las dirigió a realizar saqueos de comercios grandes y pequeños, y de instituciones públicas como el seguro social; incendios y destrucción de edificios y bienes públicos, y viviendas privadas; ataques a cuarteles; refuerzos y en algunos casos, dirección, en el montaje de “tranques” en las vías; y otros desmanes para provocar el caos y aterrorizar a la población”</em>.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em>[…]</em><em> “Esta fuerza siniestra es el MRS (Movimiento de Renovación Sandinista) en concurso con organismos de inteligencia de USA y el aporte financiero de algunos empresarios. (En la conjura, que ha logrado aglutinar a toda la ultra derecha política, el gran capital nica se dividió. Carlos Pellas no participa activamente, e incluso inicialmente se opuso; Piero Cohen contribuye financieramente en el sustento de las maras)”.</em></span></p>
<p><span style="color:#000000;"> <em>[…]</em> “Hoy, cuando la policía y el ejército están concentrados en sus cuarteles; y además la policía ha sido exitosamente demonizada por los medios involucrados en la conjura. Hoy, las pandillas convertidas en maras, controlan poblados, ciudades y vías”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"> <em>[…]</em> <em>“Cincuenta días después, las cosas están más que claras. La lucha en contra de las medidas del INSS era sólo un pretexto para una escalada de violencia fríamente calculada, preparada con mucha antelación y con un objetivo claro: borrar los avances del país en materia económica y social logrados por el gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, evitar que Nicaragua siguiese siendo el segundo país más seguro de Latinoamérica, el país más atractivo a la inversión, el país con mejores avances en la región, el país con las mejores carreteras, los hospitales más modernos y con una ruta de salida de la pobreza acertada y muy bien estructurada. Un país de izquierda con tales éxitos, es sin duda un mal ejemplo para una región dominada por gobiernos derechistas, impopulares y sin la más mínima pizca de justicia social”.</em></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Otra nota esencial en este compendio de fuentes redondea el accionar de los Maras en los actos desestabilizadores gestados contra Nicaragua. El encabezado es bien elocuente: <em>Develan accionar de maras contra estabilidad en Nicaragua<a style="color:#000000;" href="#_edn2" name="_ednref2"><strong>[ii]</strong></a></em>. El periodista Alberto Corona, autor de este trabajo, subraya:</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em>“La Policía Nacional de Nicaragua develó el accionar de maras (organización criminal internacional de pandillas) contra la estabilidad en el país, tras detener a un cabecilla de origen salvadoreño de la temible Mara 18”. </em></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Y añade:</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em>“Se trata de Oscar Antonio Rivas, alias El Diablo, a quien las autoridades locales vinculan con actos del crimen organizado y el narcotráfico en territorio nicaragüense, además, de ser contratado por sectores adversos al gobierno sandinista para generar zozobra y terror en el territorio nacional. El Diablo, acorde con un informe policial, fue apresado cuando pretendía cruzar de manera ilegal al territorio costarricense por el sector conocido como El Río Sapoá”.</em></span></p>
<p><span style="color:#000000;"> <em>[…] “Acorde con las investigaciones, el connotado criminal fue contratado para organizar y dirigir en Nicaragua tranques y bloqueos de vías, escenario de robos, secuestros, violaciones, torturas y asesinatos, método que -según denuncias- sectores opositores pretender usar como mecanismo de presión contra el gobierno”.</em></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em> […] “Como resultado de esos contactos, según el comisionado mayor, los mareros se plantean apoyar a sectores opositores contra el gobierno sandinista, a fin de facilitar las condiciones de traslado de droga por Nicaragua. &#8216;Acuerdan la participación del detenido, Oscar Antonio Rivas, en actividades terroristas en contra de nuestro gobierno, por lo que recibiría la cantidad de 300 dólares semanales</em><em>&#8216;</em><em>”.</em></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em>[…] “En ese contexto, el jefe policial indicó que la orden inmediata dada a esos criminales fue obstaculizar el tráfico vehicular en diferentes vías del país, el asesinato de policías, el saqueo y la quema de estructuras, edificios públicos y casas particulares. Pérez sostuvo que el robo y quema de vehículos es de interés para esos grupos, a fin de generar una presión social en contra del gobierno nicaragüense, acciones que se ejecutan en León, Chinandega, Managua, Carazo y Matagalpa”</em>.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Misión verdad publicó un texto de investigación que arroja otros elementos despreciados por los grandes medios de comunicación. El encabezado es bien contundente:<em> Violencia armada en Nicaragua: un producto importado<a style="color:#000000;" href="#_edn3" name="_ednref3"><strong>[iii]</strong></a></em>.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em>  […] “La manera en que las fuerzas de desestabilización han venido manifestándose en Nicaragua durante los últimos meses, debe enmarcarse en una región donde la violencia armada y paracriminal representada en bandas como la Mara Salvatrucha (MS-13) y la Calle 18 (M18), que han mutado de bandas callejeras a desempeñarse en niveles medios del crimen organizado, sirven de peones en la defensa de la industria internacional del narcotráfico. Ganar el territorio nicaragüense, ajeno al control paramilitar de sus instituciones, a la causa del narcotráfico y sus derivados criminales, se convierte en parte de los móviles para presionar por el cambio de régimen en el país”.</em></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Y al aludir a los sucesos ocurridos en los últimos meses en Nicaragua el texto significa:</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em>“Ahora, con el surgimiento de las manifestaciones aparentemente pacíficas en abril de 2018, utilizando el modelo de revolución de color como línea de acción para forzar un cambio de régimen, se fija el enlace de los operadores intelectuales con grupos paramilitares que escalen el conflicto a un nivel mayor de violencia política. Mientras que toman y aseguran territorios valiéndose del caos, la campaña mediática inicial de cubrir con el manto cívico a los grupos violentos blanquea a los involucrados en los hechos y se los adjudican al gobierno de Daniel Ortega”.</em></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Otros capítulos esenciales de la nota dibujan la labor de zapa de los Maras en este escenario centroamericano:</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em>“Las similitudes en las formas de actuar de las agrupaciones criminales en el desarrollo del conflicto nicaragüense y las células pandilleras en regiones fronterizas, se observan en el uso de asesinatos selectivos, la extorsión, saqueos de negocios, control de las vías de comunicación y extorsión a la ciudadanía. El modus operandi que los identifica”. </em></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em>[…]  “Secuestrar y amordazar a las víctimas para golpearlas, amenazarlas de muerte y grabar las acciones que luego difunden en redes sociales, evocan las tácticas de terror que bandas paramilitares aplica en otros países. A finales del año pasado, miembros del MS-13 grabaron y luego publicaron en redes sociales la tortura y posterior asesinato de una menor de edad, un caso que no sólo impactó a la opinión pública sino que sirvió de propaganda para que el MS-13 se proyectara por encima de la capacidad policial de las autoridades salvadoreñas”. </em></span></p>
<p><span style="color:#000000;">  <em>[…] “Es el caso de Mayasa, departamento del oeste que estuvo bajo asedio de las bandas armadas durante dos meses, y que hoy, liberadas de estas, relatan los vecinos del sitio. Los focos de violencia, mayores en las regiones centrales y del norte del país, aumentaron vertiginosamente en el mes de junio, con un incremento en los sicariatos a miembros de los cuerpos de seguridad, dirigentes de movimientos políticos, instituciones públicas y organizaciones sociales, así como en los casos de incendios a hogares, escuelas y centros hospitalarios”.</em></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Desde este escenario de conflictos y acciones desestabilizadoras han reflotado titulares, debidamente minimizados, sobre la participación de algunos jerarcas de la iglesia nicaragüense. Uno de ellos subraya esta tesis bien contundente: <em>“Acusan a sacerdote y pastor cómplices de tortura ejecutada por Maras 19<a style="color:#000000;" href="#_edn4" name="_ednref4"><strong>[iv]</strong></a></em>. La nota está firmada por Abel Carelo:</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em>“Acusan a Padre Berrios y Pastor Figueroa de cómplice de torturas a Sander Francisco Bonilla Zapata, el joven que hace aproximadamente una semana fue interceptado por los vándalos de la derecha golpista en la ciudad de León. La víctima cuenta cada uno de los minutos de torturas físicas y psicológicas que sufrió en manos de estas personas sin piedad”</em>.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Un trabajo<a style="color:#000000;" href="#_edn5" name="_ednref5">[v]</a> distante del accionar de los Maras en Nicaragua, que no podemos ignorar, lo aporta el académico norteamericano Daniel Denvir:</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em>“Este es un problema estadounidense (refiriéndose a los Maras), porque tratarlo como si fuese una amenaza externa impuesta a Estados Unidos oscurece el hecho de que fueron nuestra política exterior, nuestra intervención militar y nuestra larga historia las que en un inicio crearon la MS-13</em>”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em>[…] “El académico explica que la Mara Salvatrucha nació en Los Ángeles, California, con refugiados que huían de las &#8220;guerras sucias&#8221; del expresidente Ronald Reagan en El Salvador, en la década de 1980. Posteriormente, el exmandatario Bill Clinton firmó una ley que facilitó la deportación de inmigrantes criminales, y la multiplicó”.</em></span></p>
<p><span style="color:#000000;">El investigador Marcelo Colussi, en un trabajo titulado: <em>Guatemala; Maras y poderes ocultos<a style="color:#000000;" href="#_edn6" name="_ednref6"><strong>[vi]</strong></a></em>, aporta otras recapitulaciones:</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em>“​​​​​​​Las maras constituyen un problema social con aristas múltiples. Esto ya es sabido, existiendo una amplia bibliografía sobre el tema. Lo que se quiere resaltar ahora es la vinculación que existe entre ellas y poderes paralelos u ocultos nacidos en la guerra contrainsurgente de décadas pasadas, y que aún sobreviven, en muchos casos ocultos en estructuras del Estado, detentando considerables cuotas de poder económico y político. Las maras operan en buena medida en función de un mensaje de control social que estos poderes ocultos envían al colectivo. La violencia generalizada que campea sobre el país, fundamentalmente sobre determinadas zonas urbanas, tiene una lógica propia derivada de un entrecruzamiento de causas, pero al mismo tiempo responde a la implementación de planes trazados por determinados centros de poder donde ellas se han convertido en nuevo “demonio”, supuesta causa de todos los problemas, justificando así la aplicación de políticas represivas”.</em></span></p>
<p><span style="color:#000000;">¿Es esta una teoría despreciable? ¿No es algo que debemos de tener en cuenta ante probables paralelismos aplicados también en Nicaragua? El texto de Colussi lo redondea así:</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em>“Los llamados grupos de poderes paralelos enquistados en diversas estructuras que siguen operando con lógicas contrainsurgentes, aprovechan a estos jóvenes para sus operaciones delictivas. Pero más aún: en un proyecto semi-clandestino, desde ciertas cuotas de poder que esos grupos detentan, las maras constituyen un brazo operativo y funcional que sirve a sus intereses de proyección político-económica en tanto grupos de poder, disputándole terreno incluso a fuerzas sociales tradicionales”. </em></span></p>
<p><span style="color:#000000;"> <em>[…] “En tal sentido, las maras operan en función de un mensaje de control social que estos poderes ocultos envían al colectivo. La violencia generalizada que campea sobre el país, fundamentalmente sobre determinadas zonas urbanas, tiene una lógica propia, pero al mismo tiempo responde a la implementación de planes trazados por determinados centros de poder donde las maras se han convertido en nuevo “demonio”, supuesta causa de todos los problemas”.</em></span></p>
<p><span style="color:#000000;">¿Quién se beneficia de las maras? Es una interrogante presente en este texto que evoluciona desde el rigor, al análisis particular de un país centroamericano, donde la presencia de los Maras es muy significativa.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em>“Los mareros, -en Guatemala- cada vez más, deciden menos sobre sus planes, y en forma creciente se limitan a cumplir órdenes que “llegan de arriba”. El sicariato, cada vez más extendido, está pasando a ser una de sus principales actividades. Valga al respecto la declaración de un joven vinculado a una pandilla: </em><em>&#8216;</em><em>Decían en Pavón estos días los chavos mareros, ahora detenidos, que están contentos porque el año que viene, año electoral, van a tener mucho trabajo. Eso quiere decir que se los va a usar para crear zozobra, para infundir miedo. Y por supuesto, hay estructuras ahí atrás que son las que dan las órdenes y le dicen a la mara qué hacer</em><em>&#8216;</em><em>”.</em></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Este artículo de profundidad propone varias preguntas inquietantes: ¿Es posible que realmente no se puedan desarticular estas maras desde el punto de vista estrictamente policíaco-militar? ¿O acaso conviene que haya maras? ¿A quién podría convenirle?</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Y el autor apunta a manera de conclusión:</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em>“No sólo desarrollan actividades delictivas, sino que, básicamente, se constituyen como mecanismos de terror que sirven para mantener desorganizadas, silenciadas y en perpetuo estado de zozobra a las grandes mayorías populares urbanas. En ese sentido, funcionan como un virtual </em><em>&#8216;</em><em>ejército de ocupación</em><em>&#8216;</em><em>”.</em></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Salvando los paralelismos, ¿no son estas algunas claves que se han aplicado en Nicaragua para desestabilizar al gobierno Sandinista que preside Daniel Ortega? ¿Debemos ignorar estos apuntes ante un escenario donde el gobierno de los Estados Unidos, en su habitual practica intervencionista, ha declarado que dará otras contribuciones financieras para “democratizar” a Nicaragua?</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El politólogo argentino Atilio Borón, <em>EEUU “exporta” mareros para desestabilizar a El Salvador<a style="color:#000000;" href="#_edn7" name="_ednref7"><strong>[vii]</strong></a>,</em> un trabajo publicado en Cubadebate, apunta hacia el gobierno norteamericano.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em> “En el Clarín de este Domingo hay una pequeña nota de Gustavo Sierra con el título de “Las maras desangran El Salvador”. (23 agosto 2015, p. 32) En ella se habla de la ola de violencia que sacude a ese país centroamericano: según el autor en tres días “murieron 125 personas en los enfrentamientos entre los pandilleros y con la policía o el ejército.” La nota abunda en otros detalles: la fenomenal tasa de homicidios en El Salvador actual: 90 por cada 100.000 habitantes”.</em></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em>[…] “En la nota de Sierra se mencionan algunos de ellos, pero se omite el que, en la violenta irrupción de estos días, es sin duda el más importante: la decisión del gobierno de Estados Unidos de liberar a cientos, probablemente miles, de </em><em>&#8216;</em><em>mareros</em><em>&#8216;</em><em> que estaban recluidos en diversas cárceles de ese país y enviarlos directamente a El Salvador. Esto ya de por sí no es precisamente un gesto amistoso para con el país al cual se le remite tan nefasto contingente, pero es mucho más grave si previamente se </em><em>&#8216;</em><em>limpia</em><em>&#8216;</em><em> el prontuario de esos delincuentes de forma tal de imposibilitar que se pueda impedir legalmente su ingreso a El Salvador. Con sus antecedentes delictivos convenientemente purgados nada puede detenerlos, y los malhechores se convierten en gentes que regresan a su país de origen sin tener ninguna cuenta pendiente con la justicia. Una canallada, ni más ni menos”.</em></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Borón es muy claro a la hora de apuntar sobre los objetivos y los responsables:</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em>“… generar una ola de violencia para sembrar el caos y provocar el malestar social que desestabilice al gobierno del presidente Salvador Sánchez Cerén, del Frente Farabundo Martín de Liberación Nacional, en línea con la prioridad estadounidense de “ordenar” lo antes posible el díscolo patio trasero latinoamericano sacándose de encima a gobiernos indeseables”</em>.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Las maras, “nuevos actores” protagónicos en el complejo crucigrama de la región, están claramente ausentes en los escenarios de los partidos mediáticos impresos, visuales y digitales. Estos últimos, articulan pensadas líneas de contenidos, intencionadas hacia un estado de opinión que desestimula la consulta de otras fuentes y enfilan su material simbólico e informativo a la edificación de un lector alineado al discurso que pretende legitimar la subversión y la ruptura del orden constitucional en Nicaragua. Dicha praxis se ha instrumentado también para potenciar una escalada desestabilizadora contra los gobiernos progresistas de Latinoamérica.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Fotografiados por los cimientos del audiovisual en varios textos cinematográficos y televisivos, que retratan la cartografía de las maras, mutantes según sus características y los escenarios sociales donde operan, en una segunda, y última entrega del presente texto serán graficadas estas bandas, así como el mapa donde operan, para destilar la aritmética social de los “nuevos” actores de la desestabilización en la región centroamericana.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><a style="color:#000000;" href="#_ednref1" name="_edn1">[i]</a> <a style="color:#000000;" href="http://www.cubadebate.cu/especiales/2018/06/11/nicaragua-y-la-fundacion-de-las-maras/#.W1n5jjW-PIU">http://www.cubadebate.cu/especiales/2018/06/11/nicaragua-y-la-fundacion-de-las-maras/#.W1n5jjW-PIU</a></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><a style="color:#000000;" href="#_ednref2" name="_edn2">[ii]</a> <a style="color:#000000;" href="http://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&amp;id=191504&amp;SEO=develan-accionar-de-maras-contra-estabilidad-en-nicaragua-fotos">http://www.prensa-latina.cu/index.php?o=rn&amp;id=191504&amp;SEO=develan-accionar-de-maras-contra-estabilidad-en-nicaragua-fotos</a></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><a style="color:#000000;" href="#_ednref3" name="_edn3">[iii]</a> <a style="color:#000000;" href="http://misionverdad.com/TRAMA-GLOBAL/violencia-armada-y-paracriminal-exportada-a-nicaragua-investigacion">http://misionverdad.com/TRAMA-GLOBAL/violencia-armada-y-paracriminal-exportada-a-nicaragua-investigacion</a></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><a style="color:#000000;" href="#_ednref4" name="_edn4">[iv]</a> <a style="color:#000000;" href="http://managuartv.com/acusan-sacerdote-y-pastor-complices-de-tortura-ejecutada-por-maras-19/">http://managuartv.com/acusan-sacerdote-y-pastor-complices-de-tortura-ejecutada-por-maras-19/</a></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><a style="color:#000000;" href="#_ednref5" name="_edn5">[v]</a> <a style="color:#000000;" href="http://www.institutodeestrategia.com/articulo/americas/cual-fue-verdadero-papel-estados-unidos-desarrollo-pandilla-ms-18/20180201113856010259.htm">http://www.institutodeestrategia.com/articulo/americas/cual-fue-verdadero-papel-estados-unidos-desarrollo-pandilla-ms-18/20180201113856010259.htm</a></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><a style="color:#000000;" href="#_ednref6" name="_edn6">[vi]</a> <a style="color:#000000;" href="https://www.hispantv.com/noticias/opinion/216364/maras-guatemala-poderes-paralelos-estado">https://www.hispantv.com/noticias/opinion/216364/maras-guatemala-poderes-paralelos-estado</a></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><a style="color:#000000;" href="#_ednref7" name="_edn7">[vii]</a> <a style="color:#000000;" href="http://www.cubadebate.cu/opinion/2015/08/24/estados-unidos-exporta-criminales-no-democracia/">http://www.cubadebate.cu/opinion/2015/08/24/estados-unidos-exporta-criminales-no-democracia/</a></span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?feed=rss2&#038;p=63714</wfw:commentRss>
		<slash:comments>20</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El seductor desafío de la iconografía en el audiovisual cubano. Por Octavio Fraga Guerra</title>
		<link>http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=54068</link>
		<comments>http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=54068#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 24 Apr 2016 12:06:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Latinoamérica]]></category>
		<category><![CDATA[cine]]></category>
		<category><![CDATA[Octavio Fraga Guerra]]></category>

		<guid isPermaLink="false">https://lapupilainsomne.wordpress.com/?p=54068</guid>
		<description><![CDATA[¿Están presentes hoy en nuestro cine y televisión los impostergables atributos socioculturales que distinguen a nuestra nación? ¿No es acaso un necesario capítulo como para pensar en nuevas historias, en visibles estrategias o pensados personajes, ricos en matices socioculturales? <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=54068">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-540690"></div></div></td></tr></table><div class="" style="text-align:justify;">
<div class="addthis_native_toolbox">
<div id="atstbx2" class="at-share-tbx-element addthis_default_style addthis_20x20_style addthis-smartlayers addthis-animated at4-show">
<div class="atclear"><span style="color:#000000;"><strong>I</strong></span></div>
</div>
</div>
</div>
<div class="article-body" style="text-align:justify;">
<p><span style="color:#000000;"> El ser humano, permanente lector, asimila e interactúa con entornos citadinos o rurales, interpreta y evalúa disímiles textos, entabla una mirada crítica sobre la evolución o los retrocesos de las individualidades y grupos sociales.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En otro nivel, se posiciona sobre las problemáticas que le competen, inquietan o afectan. La economía, la política, la cultura, los problemas medioambientales, son parte de sus habituales tópicos, sus más declarados intereses. Son prácticas que se entrecruzan, transitan por los necesarios juicios, por el discriminar o desechar partes de un todo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Esta experiencia suele desarrollarse desde un presente que incorpora otras perspectivas ancladas en los pilares de la historia, en los medulares ejes de la cultura o en las más descollantes evoluciones que son propios de la política, la sociedad o la economía. Todas ellas, y muchas otras, resultan vitales para construir individualidades apertrechadas de argumentos críticos y saberes, en una era en la que se afianza y materializa el concepto de ser <em>ciudadanos globales</em>.<span id="more-54068"></span></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Alineados a los principios comunes de la humanidad, no solo interpretamos nuestro entorno, también lo construimos en función de los valores comunes de cada país, de los de otras geografías. Ante este perenne desafío es imprescindible edificar un capital simbólico, un universo iconográfico desde los trazos de la retórica y la subjetividad, desde las fortalezas del discurso de la ficción y el documental, junto al amplio abanico de formas narrativas que distinguen al audiovisual contemporáneo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Las imágenes configuran las perspectivas de nuestras ventanas sociales y tienen efectos reales en la conciencia y la praxis. Marcan pautas. Son protagónicas en la contemporaneidad las lecturas de textos fílmicos que conducen hacia una percepción sobre otros pueblos, culturas e identidades y, por supuesto, nos dibujan las realidades locales.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Sumadas todas estas tesis como un libro mayor, al audiovisual le distingue el ser resuelto multiplicador de valores comunes en una sociedad global cada vez más conectada. Son, en definitiva, juicios fortalecidos por el debate y la búsqueda incesante del conocimiento.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>II</strong></span><br />
<span style="color:#000000;"> ¿Es acaso la mirada una forma de medida de la verdad, o es más bien una forma de concebir la existencia de una verdad que construye el sujeto con su discurso de veracidad?</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Sobre el asunto, el semiólogo Umberto Eco define a la cultura como un conjunto de sistemas de representación o significación que la hacen más virtual que real. Nada parece ser más real que la cultura en la que vivimos inmersos. Esta condiciona formas de vida y pensamiento, el trazo de nuestro diario y modos de comportarnos en la sociedad. Sin embargo, vivimos perneados por entidades ficcionadas claramente virtuales. La pintura, los cuentos y leyendas, la literatura, el cine, la música, son parte de ese andamiaje simbólico que nos nutre y fortalece.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El mundo subjetivo que ofrece el audiovisual se ha incrementado de manera exponencial a partir de la cambiante dinámica del escenario digital. El lenguaje y las imágenes a través de la prensa, la literatura, la televisión, el cine, el videoclip o internet han introducido en lo cotidiano otra realidad que se complementa, continuamente, con el mundo real de los amigos y la familia.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Sin embargo, amerita hacer una parada en la ruta de este texto. A muchos jóvenes se les inculcan hábitos perceptivos que les sesga el asombro. Su mirar y escuchar no han sido educados en la profundización, en aprender a leer del pasado en tono de presente, en tomar referencias culturales e históricas de textos pretéritos, en hacer juicios de rigor crítico.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Esos hábitos les dificultan la captación de arquitecturas más ricas y complejas frente a piezas más elaboradas de vastos resortes narrativos. Valorar a plenitud la riqueza de la obra de pintores cubanos como Lam, Portocarrero o Mendive, exige un conocimiento previo, un construir referencias, un ejercicio de lectura que se fortalece con la asidua dedicación.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En definitiva, estamos ante el demandado, y aún no resuelto, ejercicio para la construcción de lectores críticos en una era digital, que trae implícito otros códigos culturales, lenguajes o signos. Son, en definitiva, ese arsenal de códigos que hoy se construyen con interminables conjugaciones de ceros y unos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Cualquier tema, por muy simple que parezca, requiere del necesario entrenamiento y predisposición para percibir el orden, la estructura y la significación presente en toda obra. Obviamente,dicha idea engarza con todas las artes y las vastas formas de hacer literatura, con las otras materias de las humanidades y las ciencias.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>III</strong></span><br />
<span style="color:#000000;"> Asistimos a una era compulsiva, cuyo signo recurrente es el apoderarse de imágenes mediante cámaras fotográficas y móviles, o la avidez por acumular música y audiovisuales sin discriminar géneros, valores, aportes culturales. Un anaquel digital donde lo significante es “tener” la última película que todavía no se ha estrenado y que circula en el mercado, el otro. Todo ello se expresa como síntoma del exceso cinético en que se ha instalado la sociedad actual. Un mundo de usar y tirar, de acumular y reciclar.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Los símbolos son representaciones, formas culturales gestadas y consensuadas en las relaciones sociales que transitan por un proceso de selección, que ejercen efectos en la conducta. De esta manera, el pensamiento estructura y da forma a la experiencia, dinamiza el desarrollo de la sociedad y su cohesión hacia principios y valores que identifican grupos culturales, naciones. La mirada se educa desde el ámbito cultural; también desde las prácticas sociales, que son variadas y específicas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En reiterados estudios sobre tan complejo tema se ha identificado que los adolescentes han ampliado sus formas de asimilar el conocimiento, marcadas por un uso intensivo de las nuevas tecnologías. Son protagonistas de un ciclo que algunos teóricos definen como de <em>intertextualidad participativa</em>. Por tanto, el lenguaje audiovisual es mucho más consonante para ellos que la tradicional lectura de libros impresos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">A nivel global, hemos pasado de la pantalla espectáculo (cine y televisión) a la pantalla omnipresente y multiforme, planetaria y multimediática. En el caso del cine, frente a quienes hablan de su muerte, Lipovestsky sentencia: “el verdadero cine no cesa de reinventarse. Incluso enfrentado a los nuevos desafíos de la producción, la difusión y el consumo, el cine sigue siendo un arte de un dinamismo pujante cuya creatividad no está de ningún modo de capa caída”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>IV</strong></span><br />
<span style="color:#000000;"> ¿Cómo poner en contexto este tema ante la aritmética de la sociedad cubana hoy? Se impone significar los antecedentes audiovisuales en nuestra Isla. Una práctica que amerita no la perdamos de vista, con enfoques de aprendizajes para calibrar sus aciertos referenciales.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">No pretendo hacer la historia de la televisión y el cine cubanos. Este último, ampliamente estudiado por varias generaciones de críticos, investigadores y cineastas, revisitado desde muchos ángulos pertinentes, cuyos  principales centros promotores son la Cinemateca de Cuba y Ediciones ICAIC, dos instituciones culturales que desarrollan una meritoria labor de acompañamiento al arte cinematográfico, fortalecido en los últimos años por el experimentado editor del libro cubano Pablo Pacheco (Madruga 1945-La Habana, 2014).</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Si hablamos de íconos construidos por más de 50 años de revolución cultural, es justo desbrozar todo un gran andamiaje de signos fundacionales “presentes” en nuestro audiovisual, donde ocupa un lugar prominente el animado de Elpidio Valdés. Un singular y aglutinador personaje cubano creado por Juan Padrón, Premio Nacional de Cine.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En un agudo ensayo publicado por <em>La Gaceta de Cuba</em>, “El reverso mítico de Elpidio Valdés” [1], su autor Justo Planas nos deja una primera idea de meridiana actualidad: “La saga de <em>Elpidio Valdés</em> ofrece a los cubanos un espejo donde asomar sus ideales, les entrega un héroe hecho con retazos de su sicología, y a la par, ratifica los principios del socialismo como ideología nacional”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Sobre el mito, un eje que ha de estar en las construcciones de las políticas culturales cubanas, Planas expresa con rigurosa escritura: “Las civilizaciones modernas necesitan aún de ellos, ya no para desentrañar problemas climáticos, sino para sostener y reflexionar acerca de sus costumbres, su sistema moral y la postura de sus integrantes frente al mundo. Arropados ahora en el lenguaje audiovisual, como antaño abandonaron la narración oral para encontrar el alfabeto, los mitos aún mantienen en sintonía el presente y el pasado de una cultura y permiten que los pueblos existan como algo más que una sumatoria de seres humanos”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El articulista vuelve sobre el legendario personaje animado: “Más que la victoria de la inteligencia contra la fuerza bruta, más que la derrota de la máquina por la naturaleza, simboliza la perseverancia de una cultura (la cubana) en tiempos de invasión tecnológica”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">¿Están presentes hoy en nuestro cine y televisión los impostergables atributos socioculturales que distinguen a nuestra nación? ¿No es acaso un necesario capítulo como para pensar en nuevas historias, en visibles estrategias o personajes, ricos en matices socioculturales? Definitivamente sí. La cronología del audiovisual cubano nos ha dejado esas esenciales huellas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em>En silencio ha tenido que ser </em>(1979), es para muchos estudiosos (yo incluido) la mejor de las series televisivas producida en estas cinco décadas de cultura revolucionaria, protagonizada por el actor Sergio Corrieri con su personaje David, que fue leyenda. Narró excepcionales episodios inéditos basados en hechos reales, vinculados a la infiltración de miembros de los Órganos de la Seguridad del Estado Cubano (que desarticularon algunos de los planes terroristas ideados contra nuestra nación desde Washington) dentro de los grupos más reaccionarios de cubanoamericanos asentados en los Estados Unidos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La serie logró eclipsar a los telespectadores con capítulos sobre el tema, desconocidos o poco tratados en nuestros medios. El equipo de realización de <em>En silencio…</em> puso en el núcleo de la sociedad cubana hechos verídicos bien imbricados con esenciales momentos de nuestra epopeya nacional. Las contradicciones intrafamiliares, las problemáticas generacionales, entre otras, fueron dibujadas con maestría y acierto por su realizador Jesús Cabrera, consciente de la responsabilidad y el encargo que tenía en sus manos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">También del género policíaco, <em>Julito el pescador, </em>trasmitida en 1980, fue otra gran entrega del experimentado director. Narra la historia de un pescador cubano que se infiltra en las filas de la CIA para alertar de planes terroristas contra nuestra nación; pero este otro agente se mueve en las zonas más humildes de la sociedad cubana.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Interpretado por el excepcional y cubanísimo actor René de la Cruz, logró la empatía de los telespectadores. Su carisma, la manera tan campechana y desenfadada en que se desenvuelve, su natural sentido del humor, son atributos del personaje que dejaron huellas en los telespectadores de la década de los 80. Una trama no exenta de emociones, reconocidos acertijos socioculturales y sentimientos patrióticos, cuya identidad quedó bien delineada.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En esos años, el realizador Eduardo Moya aportó a la parrilla de programación de nuestra pequeña pantalla la serie <em>Algo más que soñar</em>, una rigurosa producción de la Fílmica de las FAR que entroncó muy bien con esa línea iconográfica, que urge edificar para conformar otro capital simbólico.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Historias de vida, tramas de grandes curvaturas escénicas y dramatúrgicas, renovados conflictos que atraparon la mirada de los jóvenes, fueron claramente representados. Sus sueños, la muerte al fragor del combate, el sentido del compromiso, los variados retratos sociales, estuvieron entre las fortalezas de esta gran producción, bien depurada y sentidamente cubana.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Moya contó con la complicidad de los experimentados Eliseo Altunaga (guionista) y Ángel Alderete (director de fotografía), claves en la construcción narrativa y en la puesta en escena. La rigurosa selección de los actores fue medular en este audiovisual cubano. Isabel Santos, Beatriz Valdés, Luis Alberto García, Patricio Wood y Rolando Brito fueron las figuras principales de dicha entrega, que caló en varios estratos sociales de nuestra contemporaneidad, definida hoy como una obra de excelencia.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El cine cubano retrató a nuestros héroes en significativas producciones. No solo a patriotas de la guerra de independencia contra la colonia española y de la lucha por la dignidad que encabezó el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en la Sierra Maestra. Filmes como <em>El hombre de Maisinicú</em>(1973)<em>, </em>de Manuel Pérez Paredes, fueron de esas grandes entregas del ICAIC que abordaron otras zonas de nuestra historia. El guion, escrito por el realizador con la complicidad de Víctor Casaus, fotografió la lucha contra bandidos en la naciente Revolución cubana, y al joven Alberto Delgado y Delgado.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El filme, épico y fecundo, caló en nuestro pueblo, que empezaba a ver el cine como parte consustancial de su cotidiana vida. La obra fue construida desde el necesario rigor histórico y encendidas escenas, apertrechadas por el suspenso y el valor dramatúrgico que toda narración ha de poseer en función del relato que cuenta.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Se impone sumar el filme de ficción <em>Mella </em>(1975), de Enrique Pineda Barnet, Premio Nacional de Cine 2006, escrito a cinco manos por el propio realizador junto a Julio García Espinosa, Eduardo Rodríguez, Manuel Octavio Gómez y José Massip. Esta entrega del ICAIC puso en los resortes de nuestro capital simbólico a uno de los más descollantes líderes de la nación cubana. Un texto cinematográfico que el escritor colombiano Gabriel García Márquez calificó como “el film más audaz del cine latinoamericano”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Claramente experimental, con virtuosas composiciones narrativas que son propias del documental, Barnet biografía a nuestro Julio Antonio Mella, cofundador del Partido Comunista de Cuba. El cineasta dibujó con acierto su vida desde su protagonismo en las reformas estudiantiles universitarias, hasta su asesinato en México, con tan solo 25 años. Las relaciones amorosas que vivió el joven comunista con la fotógrafa italiana Tina Modotti son parte de esa huella dramática que toda biografía fílmica ha de tener para legitimar el discurso audiovisual.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Octavio Cortázar, tras ubicarse en el mapa del cine cubano con su memorable documental <em>Por primera vez</em>, un filme onírico, revelador, revolucionario en cuanto a formas y abordajes estéticos, puso en todos los estratos de la sociedad su más popular obra, <em>El brigadista,</em> realizada en el año 1977.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Narra la campaña de alfabetización en Cuba, retratando las confrontaciones generacionales, culturales y educativas vividas en esa epopeya histórica, en clave de presente. Los valores de la solidaridad y el patriotismo, el sentido del deber con la sociedad y la nación cubana, son parte de los ejes temáticos de esta puesta fílmica que la historia nos exige repetir con renovadas narrativas en tiempos de ideas y requeridas reflexiones.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>V</strong></span><br />
<span style="color:#000000;"> Muchos otros audiovisuales de valor iconográfico han sido producidos en nuestra nación por más de 50 años, una significativa suma de textos que podrían ser enunciados en este artículo y que cerrarían el circulo de lo que constituye el capital simbólico cubano de estas cinco décadas. Son entregas que encierran tradiciones, enfoques historicistas, valores culturales y humanistas, de probados compromisos sociales o de valor patrio, por citar unos pocos apartados recurrentes en los análisis de los teóricos que abordan estos temas. Puestas creíbles, escritas con rigor escénico y dramatúrgico, en las cuales la identidad está signada desde las narrativas construidas por sus creadores.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El panorama actual de nuestro audiovisual dista mucho de acercarse a dicha experiencia. La denotada problemática exige de un sopesado análisis de las prioridades en función de las políticas de la Revolución y de una estrategia integradora de las instituciones que construyen contenidos. Este esencial capítulo ha de partir del requerido equilibrio temático, de las improntas que dinamizan la sociedad cubana y, claro está, de aquilatar en términos de jerarquías los recursos para su materialización.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">A este escenario se han de sumar muchos otros especialistas que hoy desbordan los que son propios del medio. Sociólogos, historiadores, directores de arte, investigadores sociales han de ser parte activa y protagónica junto a los hacedores del cine, la televisión y los generadores de contenidos digitales. Todo ello desde la permanente praxis que no ha de discriminar generaciones, miradas y probadas experiencias. A este gran desafío se han de incorporar los aportes de nuestros pensadores contemporáneos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Frente a las ideas sobre la nación y sus derroteros, construidas nocivamente desde el exterior e inoculadas en los diferentes estratos sociales y culturales en nuestra Isla, se impone la edificación de una iconografía que tome en cuenta los citados referentes del audiovisual cubano. Una estrategia que ha de estar dirigida, con énfasis multiplicador, hacia los escenarios digitales recurrentes en los jóvenes.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Estas urgencias, claramente ideológicas, han de tener un sustento económico, un respaldo financiero que contribuya a materializarlas. Las estructuras de producción vigentes y las prácticas para concretarlas deben ser redimensionadas y actualizadas acorde con los estándares internacionales del audiovisual, caracterizados por el dinamismo y la flexibilización de los esquemas de articulación productiva y económica, entronizada con la impronta de sumar renovados contenidos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Dicha tesis no desconoce las actuales políticas económicas del país que se distinguen por la centralización, pero hemos de tener en cuenta que las dinámicas en las que se mueven las ideas a nivel global y las que tienen una clara incidencia en la sociedad cubana, han de poseer un contrapeso multiplicador con mirada previsora, para ajustar la relojería del audiovisual nacional. Unas trazas que han de entroncar con acierto en los ejes de las políticas culturales de la Revolución. Este tema, bien complejo, amerita un punto y aparte, pues constituye uno de los asuntos neurálgicos que incide no solo en estas manifestaciones del arte, también en las instituciones constructoras y generadoras de contenidos ideoestéticos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La historia de nuestros héroes, incluidos los más contemporáneos; las fortalezas de nuestra cultura (toda), dibujadas con textos audiovisuales de gran factura; las epopeyas que ha vivido y sigue viviendo nuestra nación en los últimos lustros; los medulares relatos presentes en nuestra literatura; las más agudas reflexiones de nuestros investigadores sociales, son parte de ese arsenal que debemos redimensionar para la edificación de ese demandado capital simbólico. El desafío es enorme y, a la vez, seductor.</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="http://cinereverso.org/?p=15240"><em>(Cine reverso</em></a></span>)</p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?feed=rss2&#038;p=54068</wfw:commentRss>
		<slash:comments>11</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
