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	<title>La pupila insomne &#187; manipulación</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>La guerra mediática que une a Japón y Libia: Los medios matan primero</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Mar 2011 11:56:02 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160;Ángeles Diez Para que haya una guerra se necesita: matar la memoria, ocultar las víctimas y compartir objetivos; para que haya una central nuclear se necesita: sepultar la memoria, enterrar las víctimas y compartir intereses. En la película de Don &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=10079">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-100800" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/03/manipulacion-mental.jpg?w=300"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><strong>Ángeles Diez</strong></h5>
<p style="text-align:justify;"><a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/03/manipulacion-mental.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-10080" title="MANIPULACION MENTAL" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/03/manipulacion-mental.jpg?w=300" alt="" width="300" height="225" /></a>Para que haya una  guerra se necesita: matar la memoria, ocultar las víctimas y compartir  objetivos; para que haya una central nuclear se necesita: sepultar la  memoria, enterrar las víctimas y compartir intereses.</p>
<p style="text-align:justify;">En la película de Don Siegel, <em>la invasión de los ladrones de cuerpos</em>,  bastaba que los humanos se quedaran dormidos para que los invasores  (espíritus fríos y calculadores) se<span id="more-10079"></span> apropiaran de sus cuerpos y mataran  su humanidad. Sirva este excelente film como metáfora del mundo  contemporáneo en el que el la guerra, la Gran Guerra, es la que se libra  contra nuestras conciencias.</p>
<p style="text-align:justify;">Desde el momento en que los  medios de comunicación se convierten en el pilar central que sostiene el  edificio de las democracias liberales, dejan de ser un instrumento en  manos de la política para ser el alma del cuerpo político en su  conjunto, su sustancia. Los federalistas, padres fundadores del régimen  estadounidense, se decidieron por el voto universal (de la época) cuando  constataron que no peligraba el gobierno de la plutocracia: la gente,  convenientemente orientada, elegiría siempre a aquellos que creía más  capaces o que defenderían mejor sus intereses. La minoría descubrió que  influir en la mayoría puede ser de gran ayuda, dijo el padre de la  propaganda Bernays en 1927. Ese mismo año, Lippman -el periodista y  teórico de la opinión pública que participó como corresponsal en los  interrogatorios de EEUU en la primera guerra mundial-, decía que los  regímenes democráticos contemporáneos no podrían sobrevivir sin los  medios de comunicación. Lippman era un profeta. El poder de las masas,  esa fuerza inmensa recién conquistada, debía ser dirigido para que no  pusiera en peligro a los gobiernos. Los pueblos son la gran amenaza de  sus gobiernos.</p>
<p style="text-align:justify;">Democracia liberal y guerra forman una unidad. La misma que forman capitalismo y explotación.</p>
<p style="text-align:justify;">Para  que la unidad funcione es necesario que los medios de comunicación sean  eficaces en su cometido: subsumir nuestra humanidad. No es fácil. La  conciencia humana se atrinchera en nuestra memoria, se hace fuerte con  nuestras dudas y pone bajo sospecha los mensajes. Si los nuevos seres no  pueden apropiarse de nuestros cuerpos y liquidar nuestra conciencia por  lo menos habrán de paralizarnos. Se necesita tiempo ya que la esencia  humana tiende a la resistencia, por eso el bombardeo mediático precede a  la guerra, o a los terremotos. Los medios son la forma suprema de la  guerra. Por encima y antes de que los F16, aviones muy tripulados  sobrevuelan todos los días nuestro espacio mental cobrándose nuevas  víctimas.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Matar y sepultar la memoria: simplifiquemos el mundo</strong></p>
<p style="text-align:justify;">Para  que pueda darse una guerra no puede haber memoria. Un terremoto es  siempre único, circunstancial. La guerra también. La guerra de Libia no  es como la de Iraq: hay una resolución del Consejo de Seguridad, la  guerra es legal y legítima. El terremoto de Japón no fue como el de  1923, el de ahora ha sido el de mayor intensidad en la historia y ha  habido un tsunami. El periodista es el gran encubridor del pasado. La  historia no es información, es paisaje. En la era de la información no  puede haber memoria.</p>
<p style="text-align:justify;">Los medios de comunicación son los primeros  en establecer una zona de exclusión. Que no vuele sobre nuestras  conciencias ninguna duda ni ningún recuerdo, si los hay, bombardéelos  por favor. Decía Bernays en su manual de propaganda que la principal  tarea de ésta es simplificar el mundo. El periodista es el “gran  pacificador” –perdón-, el gran simplificador. Explica a la gente de  forma simple aquello que no lo es. Los matices, las zonas grises crean  dudas en el público y le hacen un ser reacio a la compra, ya sea de una  mercancía o de una idea. Para que el público pueda ser guiado hay que  despejar sus dudas reduciendo su campo de elección: Gadafi o el pueblo  libio, Fukushima o crisis energética.</p>
<p style="text-align:justify;">Hoy en día no es posible  distinguir la información de la propaganda. La propaganda opera en un  mundo complejo. La sociedad está fragmentada en múltiples grupos de  interés, de aficiones, amigos, familiares, comunidades, ideologías&#8230; La  función del buen propagandista es generar agregados alrededor de un  producto o una idea. La de Libia no es una guerra sino una “operación  militar para proteger a los civiles; Fukushima no es una bomba atómica  en potencia sino “una enseñanza para mejorar la seguridad de nuestras  centrales”. Obama es el prototipo del propagandista, comunicador y  político en una sola persona, por eso el imperio sigue siendo el  imperio. Para que una mercancía funcione en el mercado ha de borrar las  huellas del proceso de producción que contiene, decía Marx.</p>
<p style="text-align:justify;">Los  nuevos agregados sociales son desmemoriados. Los medios desagregan las  resistencias y producen nuevos agregados: voluntades alrededor de un eje  común. En general, ese punto común para producir agregados son los  sentimientos comunes: repudio de los malvados y solidaridad con las  víctimas. Cuando se expone a millones de personas a los mismos estímulos  todos reciben las mismas improntas, lo cual no quiere decir que  reaccionen de la misma forma. La manipulación es también un juego de  probabilidades.</p>
<p style="text-align:justify;">La historia no se repite. La realidad es demasiado  compleja e ilimitada. Pero el repertorio de respuestas que damos a los  acontecimientos es limitado, por eso el poder estudia a fondo estas  respuestas para poder manejarlas según sus intereses. El poder tiene  memoria. Nuestra única salvación cuando arrecian las bombas mediáticas  es la trinchera de la memoria.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Ocultar y enterrar a las víctimas: el dolor es irreparable</strong></p>
<p style="text-align:justify;">Fuera  del espectáculo de los medios sólo está la muerte. La muerte  representada no es muerte, es pura representación, aparece y desaparece a  conveniencia. Se repite hasta la extenuación o se esfuma sin dejar  huella. En la guerra contra Libia las víctimas son propaganda del  régimen. En la guerra de Fukushima las víctimas son sólo una posibilidad  improbable.</p>
<p style="text-align:justify;">El héroe moderno es el corresponsal o el experto, su  objetivo es gestionar a las víctimas ya sean de desastres naturales o de  guerras. Un corresponsal curtido selecciona en cada momento lo que  conviene o no conviene contar, dosifica y selecciona las víctimas, su  número, su procedencia, su verdugo, el momento en que se muestran…  Nuestro corresponsal en el terreno, dice Ana Blanco – locutora de los  informativos españoles-, nos cuenta cómo viven los libios la ayuda  Occidental. Nuestro corresponsal en Tokio acude a un supermercado para  informarnos de los niveles de contaminación de las verduras que no son  peligrosos para la salud de los japoneses. El héroe humanitario no se  distingue del médico, del técnico de comunicaciones, del operador de un  tanque. El mismo reportero Óscar Mijallo pasa tanto tiempo al lado de  los tanques que bien podría manejar cualquiera de ellos.</p>
<p style="text-align:justify;">La  propaganda trata a la sociedad como un todo y trata de localizar las  partes más sensibles, los discursos y los sentimientos que movilizarán y  los que retraerán la movilización. La identificación con las víctimas y  la sensibilidad hacia el dolor ajeno es la piel más sensible de la  humanidad por eso desaparecen las víctimas tan a menudo.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Compartir objetivos e intereses: nosotros, colaboradores necesarios</strong></p>
<p style="text-align:justify;">Los  medios de comunicación operan un cambio ideológico fundamental, dicen  “necesidad” cuando han de decir “utilidad”. Cameron contesta a la Liga  Árabe que “era necesario bombardear” para crear un espacio de exclusión  aérea. Obama señala que el mandato de la ONU autoriza a “cualquier  operación necesaria para proteger a la población civil”; el ministro  español Blanco dice hacer “todo lo necesario para acabar con una  guerra”, la oposición del PP constata que es “necesaria una intervención  para garantizar la seguridad”. Es el mismo lapsus que le lleva al  periodista español Mijallo a decir “ellos han comenzado las operaciones  militares” cuando quiere decir nosotros.</p>
<p style="text-align:justify;">En la guerra pro nuclear  de Fukushima hay una vuelta de tuerca añadida. De la incongruencia que  significa en el caso de Libia la necesidad de la guerra para salvar  vidas, se pasa a la necesidad del riesgo último de desaparición de la  especie a cambio de preservar el nivel de vida: necesitamos morir para  poder vivir así. En ambos casos los riesgos se desplazan hacia el  futuro, nadie puede prever los daños colaterales y la contaminación  ambiental que nos destruirá a todos no es previsible. Decía Ferlosio en  sus escritos sobre la guerra “Incoar sospechas sobre lo necesario es  menoscabar o minar el pilar ideológico que constituye la coartada moral  decisiva de la guerra nueva”. Sólo la sospecha, decimos nosotros, fisura  la granítica losa mediática. El discurso de lo necesario e inevitable  encaja a la perfección en el imaginario del hombre económico que se  apropia cada día de nuestros cuerpos: el cálculo racional se naturaliza  en forma de dogma invisible. La causa que se persigue está por encima de  lo humano. En los dos ejemplos que manejamos es el control de la  energía y la preservación del nivel de vida… En el mes de abril “no  subirá el recibo de la luz” dice Ana Blanco. Los rebeldes “controlan las  zonas petrolíferas” dice Mijallo con una sonrisa.</p>
<p style="text-align:justify;">En el lenguaje  del imperio la inevitabilidad es la piedra angular. Alrededor de ella,  palabras aisladas, expresiones hechas, imágenes repetidas millones de  veces… la dosificación adecuada para que surtan efecto en el momento  preciso. Gestionemos el miedo, dicen los expertos en marketing político,  modernos propagandistas, que no cunda el pánico. Pánico cuando quieren  decir resistencia.</p>
<p style="text-align:justify;">Sin embargo, una manipulación eficaz no se  apoya en las mentiras sino en las verdades. Se trata de crear imágenes y  circunstancias. El público, en el gran mercado al por mayor de las  ideas, encontrará las opiniones que creerá suyas. La propaganda, dice  Bernays, es universal y continua y “se salda con la imposición de una  disciplina en la mente pública tanto como un ejército impone la  disciplina en los cuerpos de sus soldados”. En las guerras modernas ya  no hay retaguardia. Todos estamos en el frente de batalla. Los medios  bombardean en casa. El éxito de los medios de propaganda no está en  llamar la atención del público sino en “conseguir su cooperación”. La  propaganda busca el punto común entre los intereses objetivos del  manipulador y la simpatía del público. La aceptación de las centrales  nucleares y la aceptación del liderazgo de la OTAN en la guerra contra  Libia tienen un punto común de simpatía hacia las grandes corporaciones  basado en la creencia de que las centrales nucleares, dada la alta  tecnología que requieren, abaratan la energía, la segunda porque el gran  consorcio de la guerra está más capacitado para una contienda rápida.</p>
<p style="text-align:justify;">Los  políticos ocultan su responsabilidad en el mandato. Las NNUU fueron una  de las víctimas de la guerra de Iraq. Ahora tenemos la explicación de  por qué sobrevivió una institución que quedó tan desprestigiada en el  2003. La ONU no es necesaria para legitimar una guerra. Es necesaria  para desresponsabilizar a los gobiernos a través de sus mandatos.  Gracias a NNUU la autoridad moral de emprender una guerra queda  desligada de su autoría. Para que haya culpabilidad se necesita que haya  responsabilidad pero si no hay responsables no hay culpables. Los  aviones no tripulados son la imagen más precisa de las guerras actuales.  Por encima de su eficacia bélica está su utilidad simbólica.</p>
<p style="text-align:justify;">Para  impugnar la guerra hay que impugnar las formas de lenguaje que le  corresponden. Dice Comolli “Nosotros, en las luchas de todos los días,  hablamos demasiado a menudo con palabras del enemigo”. Los medios nos  matan de miedo: el miedo a no disponer de energía o a perder el nivel de  vida es más fuerte en occidente que el miedo, diferido, a un desastre  nuclear. El miedo a ser marcados como cómplices de un dictador es  superior al temor a nuestra conciencia. El miedo del poder es el miedo a  que los pueblos dejen de tener miedo. El miedo de los medios es no ser  creíbles.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Consideraciones finales</strong></p>
<p style="text-align:justify;">Al final de la  película de Siegel, el protagonista, Kevin Mccarthy, se encuentra en un  túnel arrastrando a su novia y tratando de mantenerla despierta para que  no se convierta en un mutante. Desesperado y conmovido por el  sufrimiento de ella, la besa apasionadamente, Dana cierra sus ojos,  apenas un instante, un segundo, lo suficiente para que al abrirlos él  descubra en la frialdad de su mirada que ya no es su amor. Así le pasa a  nuestra conciencia política. Son cientos, miles, los segundos en que  bajamos la guardia, pero es suficiente un instante, sólo uno, para que  sin darnos cuenta caigamos del lado de la inhumanidad.</p>
<p style="text-align:justify;">Si en los  tiempos de relativa calma no hemos sido capaces de construir un discurso  propio, de izquierdas, complejo y lleno de matices en relación a los  gobiernos, países y sociedades aliadas, cuando estalla la guerra  abierta, en los momentos decisivos, aquellos en los que nos ensordece el  sonido de las armas, los matices no pueden ser el lastre que nos impida  oponernos a la guerra con la contundencia necesaria. La función del  intelectual ha de ejercerse por adelantado porque por adelantado es que  los medios preparan la guerra. Los acontecimientos son siempre más  rápidos que la reflexión que podemos hacer sobre ellos. Decía Umberto  Eco que el barón rampante<a name="_ftnref1"> [1] </a>vivía encaramado en  los árboles “no para sustraerse del deber intelectual de entender el  propio tiempo y participar en él, sino para entenderlo y participar  mejor”. La función del intelectual está del lado de los matices, las  dudas y las ambigüedades. Pero en el campo de batalla no existen los  matices, ni las dudas ni las ambigüedades, solo existen los amigos y los  enemigos. Por eso, como el momento de la acción requiere que se  eliminen los matices: dice Vittorini “el intelectual no debe tocar el  clarín en la revolución”<a name="_ftnref2"> [2]</a>. Porque no podemos  dejar que nuestros argumentos se conviertan en boomerang que nos  decapite haciéndonos correr como zombis siguiendo una extraña luz de  verdad a la que nunca tendremos acceso en el presente. Nuestra  responsabilidad no está del lado de nuestra buena conciencia, ni de  nuestras buenas intenciones, sino del lado de nuestro compromiso  político, que por supuesto, también tiene una parte de conciencia moral  pero no individual sino colectiva.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Notas:</strong></p>
<p style="text-align:justify;"><a name="_ftn1">[1] </a>El barón rampante es una de las novelas de la trilogía del novelista italiano Italo Calvino</p>
<p style="text-align:justify;"><a name="_ftn2">[2] </a>Citado por Umberto Eco en “Pensar la guerra”, Cinco escritos morales.</p>
<p style="text-align:justify;">(Tomado de <a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=125242" target="_blank"><em>Rebelión</em></a>)</p>
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		<title>Chacumbeles en Madrid</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Aug 2010 13:51:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[iroelsanchez]]></dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-1880" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2010/08/aznar.jpg?w=300"></div></div></td></tr></table><p><strong>Iroel Sánchez</strong><strong> </strong></p>
<div id="attachment_189" style="width: 310px" class="wp-caption alignright"><a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2010/08/aznar.jpg"><img class="size-medium wp-image-189" title="Aznar" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2010/08/aznar.jpg?w=300" alt="" width="300" height="199" /></a><p class="wp-caption-text">Aznar: &quot;Viva Cuba libre&quot;</p></div>
<p><strong> </strong><strong> </strong></p>
<p>Poco se sabe de Chacumbele aunque la mitología popular cubana lo recuerde todavía bajo la idea de que “él mismito se mató”. Se dice que el tal Chacumbele era algo mujeriego y murió apuñaleado por su esposa al ser sorprendido en un acto de infidelidad. Cierto o no, el personaje ha quedado en la memoria de los cubanos para referirse a aquel que, por traspasar cierto límite, termina haciéndose daño.</p>
<p>Y en Chacumbele pensaba viendo las noticias que llegan desde España acerca de los presos liberados por el gobierno cubano que han arribado a ese país en fecha reciente. Verlos <a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2010/07/28/espana/1280315145.html">posar junto a José María Aznar</a> –acompañante de George W.Bush y Tony Blair en la génesis de la invasión a Iraq- al grito de “Viva Cuba libre” no ayuda mucho a vender su imagen de “disidentes pacíficos”. Juzgados y condenados en Cuba por sus vínculos con el gobierno norteamericano, estas personas parecieran necesitar siempre aproximarse a un padrino poderoso.<span id="more-187"></span></p>
<p>Según la prensa española su situación se ha convertido en <a href="http://www.publico.es/espana/328866/pp/alienta/ex/presos/cubanos/gobierno">materia prima para la oposición de derecha</a> al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Así, las inconformidades de los ex-prisioneros y sus familiares con las condiciones de su alojamiento en Madrid -baños colectivos y habitaciones con tres camas dobles cada una- han sido aprovechadas para atacar al ejecutivo ibérico, cosa que no ha ocurrido mientras se han albergado en el mismo lugar refugiados de la guerra en los Balcanes, o inmigrantes magrebíes. Por su parte, la presidenta del Comité Español de Ayuda al Refugiado (CEAR) <a href="http://www.intereconomia.com/noticias-gaceta/internacional/gobierno-tomara-medidas-si-los-ex-presos-se-niegan-abandonar-madrid">ha calificado los reclamos como “cosas nimias”</a>.</p>
<p>Resulta algo paradójico que estos “mambises del siglo XXI” –como los ha calificado <a href="http://www.elnuevoherald.com/2010/07/18/v-fullstory/767790/ex-presos-cubanos-entre-la-penuria.html">un representante de la terrorista Fundación Nacional Cubano Americana</a>- rápidamente hayan encontrado el modo de sumergirse en las intrigas políticas de la península, vinculándose al expresidente Aznar, quizá el más rancio representante contemporáneo del colonialismo hispano. Pero no todo es negativo, gracias a ellos en España se han enterado de que en la “atrasada Cuba” existe la costumbre de utilizar baños separados para cada familia y de dormir pocas personas en una habitación.</p>
<p>Pero no siempre ha sido así. Una <a href="http://www.cubanag.ifas.ufl.edu/pdf/acusp.pdf">encuesta de la Agrupación Católica Universitaria</a>, realizada en 1957 en el campo cubano –donde residía el 34% de la población- recoge que el 63.9 6% de las viviendas no contaba con inodoro ni letrina y el 83.62 carecía de baño o ducha. En cuanto la disponibilidad de habitaciones, la misma investigación arrojaba que “solamente el 1.64% de las viviendas campesinas está en disposición de albergar a una familia promedio que se compone de los padres, dos hijos varones y dos niñas y ocasionalmente algún familiar o amigo que se encuentra de paso”.  Hay más datos igualmente estremecedores sobre la nutrición, la educación, los servicios médicos, el acceso al agua y la electricidad en la Cuba prerevolucionaria, se pueden consultar en <a href="http://www.cubanag.ifas.ufl.edu/pdf/acusp.pdfv">http://www.cubanag.ifas.ufl.edu/pdf/acusp.pdfv</a> y son parte de una realidad que se transformó radicalmente a partir de 1959.</p>
<p>Lamentablemente la prensa española no lo dice pero, por obra y gracia de su torpeza y ambiciones, los Chacumbeles del mercenarismo se han convertido en divulgadores de la obra de la Revolución Cubana. Enhorabuena y que les vaya bonito.</p>
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