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	<title>La pupila insomne &#187; José Martí</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>La solidaridad no ha podido ser bloqueada. Por Miguel Díaz-Canel</title>
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		<pubDate>Sun, 29 Jan 2023 12:33:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Latinoamérica]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad civil]]></category>
		<category><![CDATA[José Martí]]></category>
		<category><![CDATA[Miguel Díaz Canel]]></category>

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		<description><![CDATA[Discurso pronunciado en la clausura de la V Conferencia Internacional por el Equilibrio del Mundo <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=79870">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-798710" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2023/01/2008-clausura-conferencia3.jpg"></div></div></td></tr></table><div class="body-noticia col-md-12 col-sm-12 col-xs-12">
<div class="field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden">
<div class="field-items">
<div class="field-item even">
<p><em><span style="color: #000000">Discurso pronunciado en la clausura de la V Conferencia Internacional por el Equilibrio del Mundo</span></em></p>
<p><span style="color: #000000">Queridas compañeras y compañeros de la Presidencia;</span></p>
<p><span style="color: #000000">Queridas hermanas y hermanos;</span></p>
<p><span style="color: #000000">Queridas amigas y amigos martianos de todas partes que vienen a celebrar con nosotros los 170 años de nuestro Héroe Nacional y Apóstol de la Segunda Independencia, José Martí:</span></p>
<p><span style="color: #000000">Cuba valora altamente la respuesta que tantas personalidades prestigiosas de distintas regiones del mundo dieron a la convocatoria lanzada por el Proyecto José Martí de Solidaridad Internacional. La entusiasta presencia de todos aquí nos alegra y nos honra profundamente.<span id="more-79870"></span></span></p>
<p><span style="color: #000000">Significa mucho que alrededor de 620 académicos, escritores, periodistas, maestros, estudiantes, trabajadores, científicos y especialistas de distintas ramas del saber, provenientes de cerca de 90 países, se reúnan en La Habana para reflexionar en torno al pensamiento martiano y a su impresionante universalidad.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Si Martí los ha traído hasta nosotros, al margen de credos políticos, es porque en cada uno de ustedes, de sus vidas o de sus obras, prendió el ideario de aquel hombre que para los cubanos es “la idea del bien que él describió”, según palabras inolvidables de Fidel, justo cuando se iniciaban estos eventos.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Hoy les abre los brazos y los recibe agradecida una Cuba cruelmente impactada por más de seis décadas de bloqueo, y ahora con bloqueo recrudecido y una sostenida campaña de desprestigio de su sistema político con el objetivo, jamás abandonado, de aislarnos y someternos.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Pero la solidaridad que hemos dado y recibido como valor y principio irrenunciable de la Revolución, no ha podido ser bloqueada, como no puede ser anulada la conciencia de los pueblos.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Hace 20 años el Comandante en Jefe Fidel Castro, quien puede nombrarse, sin sombra de duda alguna, como el mejor discípulo del Apóstol, nos advertía:</span></p>
<p><span style="color: #000000">“Frente a las armas sofisticadas y destructoras con que quieren amedrentarnos y someternos a un orden económico y social mundial injusto, irracional e insostenible: ¡sembrar ideas!, ¡sembrar ideas! ¡Y sembrar ideas!; ¡sembrar conciencia!, ¡sembrar conciencia! ¡Y sembrar conciencia!”</span></p>
<p><span style="color: #000000">Sembrar ideas y conciencia sigue siendo la respuesta, cuando la Humanidad se adentra en la tercera década del siglo XXI, enfrentando retos inéditos en lo que concierne al medio ambiente, a la lucha contra virus y pandemias, a la escalada de conflictos bélicos acompañados por manipulaciones de toda índole en redes y medios tradicionales y por una desenfrenada carrera armamentista. Todo eso tributando a la tragedia cada vez más grave del hambre y de la pobreza extrema, en contraste con el incremento aberrante de la opulencia de un número ínfimo de privilegiados en el mundo.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Las más alarmantes tensiones del presente tienen que ver con el rechazo tajante de la principal potencia mundial y de sus aliados a aceptar el protagonismo de nuevas potencias económicas y el consiguiente reacomodo geopolítico.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Seguimos muy lejos del “equilibrio del mundo” al que aspiraba Martí y al que debía contribuir Nuestra América ya independiente de los imperios europeos y del estadounidense y unida en el ideal bolivariano. La Doctrina Monroe, con sus doscientos años de injerencia e intervenciones, reverdece en declaraciones y acciones del imperio.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Pero en los Estados Unidos también resurge, como contrapartida al monroísmo, una vanguardia intelectual comprometida con la suerte de aquellos que Martí llamó “los pobres de la tierra” y con la denuncia de las aventuras guerreristas en la que está involucrada la actual administración norteamericana.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Algunos representantes de esa vanguardia están hoy con nosotros, y los saludamos con agradecimiento y afecto (Aplausos).  </span></p>
<p><span style="color: #000000">La posibilidad de consolidar, de modo sistemático, el diálogo con ese sector del pensamiento independiente de los Estados Unidos nos anima y reconforta. Sus voces sintetizan una visión muy lúcida y una gran altura moral y serán escuchadas cada día más dentro y fuera de su país por los aportes de utilidad invaluable a la noble misión de “sembrar ideas” y “sembrar conciencia”.</span></p>
<p><span style="color: #000000">En este momento particularmente dramático de la historia vemos constantemente cómo la mentira, repetida impúdicamente influye en los procesos electorales, y cómo se manipulan las emociones, en medios y redes, para satanizar a líderes progresistas y favorecer a candidatos de ultraderecha.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Los medios hegemónicos deciden qué merece convertirse en noticia y cómo debe ser tratada, respondiendo a una agenda inamovible que persigue puntualmente los intereses imperiales.</span></p>
<p><span style="color: #000000">El debate de ideas es sustituido por el más primitivo intercambio de calumnias e injurias mientras proliferan los discursos de odio y las expresiones de fanatismo, polarización, intolerancia, racismo y desprecio hacia “el otro”.</span></p>
<p><span style="color: #000000">A 100 años de la marcha sobre Roma, organizada en octubre de 1922 por Mussolini, el resurgimiento del fascismo es visible en distintas regiones del mundo.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Por todas estas razones es de la mayor importancia que participemos en el homenaje a José Martí en el 170 aniversario de su natalicio, sumando sus aportes a este foro ecuménico, plural, multidisciplinario, del pensamiento de la emancipación y de la resistencia cultural.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Juntos estamos levantando aquí una de esas “trincheras de ideas” que, como aseguró Martí, “valen más que trincheras de piedra”.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Hoy más que nunca necesitamos espacios apropiados para escucharnos, para razonar colectivamente, para entendernos, para aproximarnos en todo aquello que podamos tener en común y debatir de manera culta y civilizada nuestras discrepancias.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Suscribo plenamente la plataforma trazada por el Comité Organizador: no es posible aceptar que la globalización siga marcada por “el egoísmo de los poderosos” y por “tendencias hegemonizadoras y excluyentes”.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Estamos obligados, efectivamente, a trabajar en la edificación de “un mundo en equilibrio, en paz (…), donde se respete la diversidad, verdaderamente democrático, ecológicamente sustentable, socialmente justo y donde se afirme la soberanía de las naciones”. ¡Tenemos que “luchar por el equilibrio del mundo”!. Hay que “imponer el diálogo sobre la fuerza” y “contribuir a la conformación de un pensamiento que permita enfrentar, de manera constructiva, los complejos y variados desafíos del siglo XXI”.</span></p>
<p><span style="color: #000000">No olvidemos que Fidel consideró el proceso globalizador como algo inevitable; pero convocó a fundar entre todos una “globalización de la solidaridad”.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Solo avanzaremos en el diseño de ese futuro superior que necesitamos a través del diálogo honesto y transparente, entre iguales, ajeno a posturas soberbias y arrogantes; solo con el ejercicio consciente de la cooperación y de la fraternidad; solo a partir de principios morales irrenunciables y del apego al multilateralismo y a los fundamentos de la convivencia entre naciones; solo renunciando a pretensiones hegemónicas, a chantajes e imposiciones; solo desechando el lenguaje de las amenazas y de las armas y asumiendo el lenguaje de la razón y de la cultura.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Queridas amigas y amigos:</span></p>
<p><span style="color: #000000">La pandemia de la COVID-19, de la que aún no se libera totalmente el planeta, deja lecciones muy duras y muy amargas. Así como se manifestaron valores y virtudes que enaltecen y hubo notables ejemplos de generosidad, de nobleza, de espíritu solidario, también se revelaron rasgos propios de la terrible crisis ética que vive el mundo, asociados a un sistema que promueve el egoísmo y una competitividad feroz. Se desató el más vergonzoso afán de lucro en torno a vacunas, medicamentos y equipos médicos imprescindibles.</span></p>
<p><span style="color: #000000">La visión crudamente comercial de los servicios de salud y de la industria farmacéutica mostró el rostro inhumano del capitalismo y del neoliberalismo.  Salieron a flote los impulsos más bajos y mezquinos en sectores privilegiados y en las cúpulas políticas: el afán de lucro, la insensibilidad hacia los desvalidos, el uso demagógico de la tragedia para fines electorales, en fin, el dinero decidiendo fríamente sobre la vida y la muerte.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Cuba concentró todos sus esfuerzos en salvar vidas humanas. Durante el peor capítulo de la pandemia, en medio de un bloqueo perversamente recrudecido, nuestros científicos lograron crear vacunas cubanas efectivas, y el país se colocó entre los de mayor índice de vacunación a nivel mundial. Al propio tiempo, ayudamos a otros países. Demostramos con hechos que la solidaridad era la única vía para enfrentar una crisis sanitaria tan compleja, de proporciones globales.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Refiriéndome particularmente a la Conferencia, fue muy alentador revisar el programa científico y comprobar la extraordinaria riqueza de los temas que se trataron durante estas jornadas de trabajo. Significa un acierto indudable la inclusión en el marco de este gran evento de un Encuentro internacional de Cátedras Martianas, de un Taller de historiadores y de un Foro Juvenil, por solo mencionar tres ejemplos notables.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Es estimulante que, en medio de una crisis cultural global y del auge de las tendencias pragmáticas, hayan echado raíces sólidas en muchas universidades las Cátedras Martianas. La lectura de Martí significa un antídoto excepcional frente al clima frívolo creado por la industria hegemónica del entretenimiento, la misma industria que promueve la desmemoria y las versiones colonizadas de la historia.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Los historiadores, junto a profesores y maestros, son piezas claves en el camino hacia la descolonización y la emancipación. Es muy valioso, por otra parte, que se haya analizado detenidamente la nefasta Doctrina Monroe que, aunque cumple 200 años, sigue siendo empleada como un instrumento de dominación sobre los pueblos del sur del Río Bravo y como un intento de refutación imperial de los ideales bolivarianos y martianos.</span></p>
<p><span style="color: #000000">En cuanto al Foro Juvenil, las reflexiones que allí se hicieron resultan contribuciones muy útiles en la batalla por la descolonización cultural como un empeño más para frenar el plan de atontar a las nuevas generaciones, de empujarlas hacia la frivolidad, de apartarlas de todo compromiso social, de toda responsabilidad, gracias al torrente de mensajes triviales que fluye a través de las redes sociales, de la propaganda comercial, de las industrias de la moda y la exaltación acrítica de los “ricos y los famosos”.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Hay que agradecer en especial la presencia que ha tenido en este evento uno de los dilemas más alarmantes y angustiosos que afronta la especie humana: la crisis climática, provocada, como sabemos, por la depredación irresponsable y despiadada de los recursos del planeta que llevan adelante las grandes corporaciones con la complicidad suicida de las élites gobernantes.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Desde La Habana, desde este evento, muchas voces autorizadas lanzaron un nuevo llamado de alerta que debe ser escuchado. Fidel fue uno de los líderes mundiales que advirtió muy tempranamente y con argumentos irrebatibles el peligro inminente de extinción que corre la especie humana, y Cuba ha seguido su ejemplo en todos los foros internacionales y ha insistido reiteradamente en la urgencia de atender con el máximo rigor y la mayor premura lo que nos exige la vanguardia de la comunidad científica mundial.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Nos alegra conocer que hay en Europa estudiosos del pensamiento de Fidel en lo que respecta al cambio climático y en otras áreas, que han venido a compartir con nosotros los resultados de sus investigaciones.  Del mismo modo, resulta hermoso comprobar que el legado de Martí sigue siendo estudiado en distintas regiones y a través de muy diversos puntos de vista. Cuba tiene ese privilegio: contar con dos hombres de colosal estatura ética e intelectual, muy cubanos, raigalmente latinoamericanos y caribeños e indiscutiblemente universales. Martí y Fidel son dos pilares definitivos de nuestra cultura, de nuestra historia y de nuestro destino.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Además, aparte de la presencia permanente de Martí y de su discípulo y continuador más brillante y aportador, Fidel, se ha hablado en estas horas de educadores tan relevantes como Simón Rodríguez, el maestro de Bolívar, y el inolvidable filósofo y pedagogo brasileño Paulo Freire.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Entre los ejes de la Conferencia han estado también conceptos esenciales como democracia y participación; los vínculos indisolubles de humanismo, ciencia y ética, y la defensa de la paz en las más difíciles circunstancias. Nos alienta que tantas mujeres y tantos hombres de pensamiento se hayan dado cita en Cuba para discutir en torno a las ideas que pueden salvarnos de tantas trampas y de tantos callejones sin salida.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Con su sensibilidad de poeta y ensayista, el cubano y martiano Roberto Fernández Retamar se lamentaba de la vigencia de “Nuestra América” al cumplirse un siglo de aquel texto insuperable de José Martí.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Decía Retamar en aquel momento: “Este hecho me parece triste, pues implica, sobre todo, que el imperio contra el cual Martí se irguió con la honda de David, es hoy un Goliat bravucón y pendenciero (o, como dice el admirable intelectual norteamericano Noam Chomsky, gangsteril), el Leviatán contemporáneo, el ‘monstruo’ en cuyas ‘entrañas’ había vivido el cubano en tiempos que comparados con los actuales parecen una dulce primavera”.</span></p>
<p><span style="color: #000000">¿Qué no podrían ustedes agregar hoy a esas palabras de Retamar sobre todo lo que han ido encontrando en sus estudios de la obra de Martí como señalamiento, advertencia, alerta, avisos de urgencia que estén por atenderse y resolverse todavía?</span></p>
<p><span style="color: #000000">Les expreso la voluntad de Cuba para ofrecernos, desde la presidencia del Grupo de los 77 más China, a promover el debate y las acciones sobre estos temas que conciernen a todos nuestros pueblos.  </span></p>
<p><span style="color: #000000">Sigamos sembrando ideas y sembrando conciencia, queridas amigas y amigos. Globalicemos el amor, el respeto, la solidaridad, el diálogo frente al odio, el egoísmo, los atropellos, el desprecio, la denigrante locura de creer que hay hombres y mujeres superiores al resto.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Tenemos mucho que hacer todavía para que la absoluta vigencia del ideario martiano deje de doler donde no fue atendido y se convierta en la confirmación total de su apostolado revolucionario, de su visionario análisis de los profundos desequilibrios que en lugar de resolverse se han profundizado.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Cuentan los que vivieron su época que un hombre sin estudios que cuidaba la puerta durante un discurso de Martí en Tampa, repetía emocionado una de sus frases y algunos le preguntaron incrédulos si lo había entendido realmente, a lo que el hombre, de apellido Quiroga, contestó: No, yo no le entendí mucho lo que decía; pero cuando él hablaba yo tenía ganas de llorar (Aplausos).</span></p>
<p><span style="color: #000000">Fue esa una expresión profunda de fe. La fe profunda en sus ideales y la verdad como guía le permitieron a Martí, como más tarde a Fidel, movilizar conciencia, hacer la Revolución y sostenerla, aún sin ellos presentes.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Los dos hablaron y escribieron infatigablemente para sus contemporáneos y para los nuestros. Para su tiempo y para este.</span></p>
<p><span style="color: #000000">Insistamos entonces en la tarea más difícil y a la que ellos consagraron todas sus energías: ¡equilibrar el mundo!</span></p>
<p><span style="color: #000000">¡Hasta la Victoria Siempre!</span></p>
<p><span style="color: #000000">(Ovación.)</span></p>
</div>
</div>
</div>
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		<title>#LaPupilaTv Los enemigos de Martí (video)</title>
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		<pubDate>Fri, 20 May 2022 02:30:00 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[La pupila asombrada]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Qué curso tomaron el Partido y el periódico fundados por José Martí luego de su muerte? <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=78225">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-782260" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2022/05/280763830_1736103916722017_7941741615206054123_n.jpg"></div></div></td></tr></table><p><!-- wp:embed {"url":"https://youtu.be/LpfTII5xNq0","type":"video","providerNameSlug":"youtube","responsive":true,"className":"wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"} --></p>
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		<title>Martí frente a anexionistas y autonomistas. Por Fidel Castro</title>
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		<pubDate>Wed, 19 May 2021 02:09:02 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA["¿Y qué se puede parecer más a aquella lucha de ideas de entonces que la lucha de las ideas hoy?" <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=75269">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-752700" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2021/05/index-3.jpeg"></div></div></td></tr></table><p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><span style="color:#000000;">Martí era muy joven cuando se inició la Guerra de los Diez Años. Padeció cárcel, padeció exilio; su salud era muy débil, pero su inteligencia extraordinariamente poderosa. Fue en aquellos años de estudiante paladín de la causa de la independencia, y fue capaz de escribir algunos de los mejores documentos de la historia política de nuestro país cuando prácticamente no había cumplido todavía 20 años.<span id="more-75269"></span><img class="size-full wp-image-75272 aligncenter" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2021/05/index-3.jpeg" alt="index" width="196" height="257" /></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Derrotadas las armas cubanas, por las causas expresadas, en 1878, Martí se convirtió sin duda en el teórico y en el paladín de las ideas revolucionarias. Martí recogió las banderas de Céspedes, de Agramonte y de los héroes que cayeron en aquella lucha de diez años, y llevó las ideas revolucionarias de Cuba en aquel período a su más alta expresión. Martí conocía los factores que dieron al traste con la Guerra de los Diez Años, analizó profundamente las causas, y se dedicó a preparar la nueva guerra. Y la estuvo preparando durante casi 20 años, sin desmayar un solo instante, desarrollando la teoría revolucionaria, juntando voluntades, agrupando a los combatientes de la Guerra de los Diez Años, combatiendo de nuevo —también en el campo de las ideas— a la corriente autonomista que se oponía a la corriente revolucionaria, combatiendo también las corrientes anexionistas que de nuevo volvían a resurgir en la palestra política de Cuba después de la derrota y a la sombra de la derrota de la Guerra de los Diez Años.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Martí predica incesantemente sus ideas; Martí organiza los emigrados; Martí organiza prácticamente el primer partido revolucionario, es decir, el primer partido para dirigir una revolución, el primer partido que agrupara a todos los revolucionarios. Y con una tenacidad, una valentía moral y un heroísmo extraordinarios, sin otros recursos que su inteligencia, su convicción y su razón, se dedicó a aquella tarea.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Y debemos decir que nuestra patria cuenta con el privilegio de poder disponer de uno de los más ricos tesoros políticos, una de las más valiosas fuentes de educación y de conocimientos políticos, en el pensamiento, en los escritos, en los libros, en los discursos y en toda la extraordinaria obra de José Martí.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Y a los revolucionarios cubanos más que a nadie nos hace falta tanto cuanto sea posible ahondar en esas ideas, ahondar en ese manantial inagotable de sabiduría política, revolucionaria y humana.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">No tenemos la menor duda de que Martí ha sido el más grande pensador político y revolucionario de este continente. No es necesario hacer comparaciones históricas. Pero si analizamos las circunstancias extraordinariamente difíciles en que se desenvuelve la acción de Martí: desde la emigración luchando sin ningún recurso contra el poder de la colonia después de una derrota militar, contra aquellos sectores que disponían de la prensa y disponían de los recursos económicos para combatir las ideas revolucionarias; si tenemos en cuenta que Martí desarrollaba esa acción para libertar a un país pequeño dominado por cientos de miles de soldados armados hasta los dientes, país sobre el cual se cernía no solo aquella dominación sino un peligro mucho mayor todavía; el peligro de la absorción por un vecino poderoso, cuyas garras imperialistas comenzaban a desarrollarse visiblemente; y que Martí desde allí, con su pluma, con su palabra, a la vez que trataba de inspirar a los cubanos y formar su conciencia para superar las discordias y los errores de dirección y de método que dieron al traste con la Guerra de los Diez Años, a la vez que unir en un mismo pensamiento revolucionario a los emigrados, a la vieja generación que inició la lucha por la independencia y a las nuevas generaciones, unir a aquellos destacadísimos y prestigiosos héroes militares, se enfrentaba en el terreno de las ideas a las campañas de España en favor de la colonia, a las campañas de los autonomistas en favor de procedimientos leguleyescos y electorales y engañosos que no conducirían a nuestra patria a ningún fin, y se enfrentaba a las nuevas corrientes anexionistas que surgían de aquella situación, y se enfrentaba al peligro de la anexión, no ya tanto en virtud de la solicitud de aquellos sectores acomodados que décadas atrás la habían solicitado para mantener la institución de la esclavitud sino en virtud del desarrollo del poderío económico y político de aquel país que ya se insinuaba como la potencia imperialista que es hoy. Teniendo en cuenta esas extraordinarias circunstancias, esos extraordinarios obstáculos, bien podemos decir que el Apóstol de nuestra independencia se enfrentó a dificultades tan grandes y a problemas tan difíciles como no se tuvo que enfrentar jamás ningún dirigente revolucionario y político en la historia de este continente.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Y así surgió en el firmamento de nuestra patria esa estrella todo patriotismo, todo sensibilidad humana, todo ejemplo, que junto con los héroes de las batallas, junto con Maceo y Máximo Gómez, inició de nuevo la guerra por la independencia de Cuba.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">¿Y qué se puede parecer más a aquella lucha de ideas de entonces que la lucha de las ideas hoy? ¿Qué se puede parecer más a aquella incesante prédica martiana por la guerra necesaria y útil como único camino para obtener la libertad, aquella tesis martiana en favor de la lucha revolucionaria armada que las tesis que tuvo que mantener en la última etapa del proceso el movimiento revolucionario en nuestra patria, enfrentándose también a los grupos electoralistas, a los politiqueros, a los leguleyos, que venían a proponerle al país remedios que durante 50 años no habían sido capaces de solucionar uno solo de sus males, y agitando el temor a la lucha, el temor al camino revolucionario verdadero, que era el camino de la lucha armada revolucionaria? ¿Y qué se puede parecer más a aquella prédica incesante de Martí que la prédica de los verdaderos revolucionarios que en el ámbito de otros países de América Latina tienen también la necesidad de defender sus tesis revolucionarias frente a las tesis leguleyescas, frente a las tesis reformistas, frente a las tesis politiqueras?</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Y es que a lo largo de este proceso las mismas luchas se han ido repitiendo en un período u otro, aunque —desde luego— no en las mismas circunstancias ni en el mismo nivel.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Martí se enfrenta a aquellas ideas. Y se inicia la Guerra de 1895, guerra igualmente llena de páginas extraordinariamente heroicas, llena de increíbles sacrificios, llena de grandes proezas militares; guerra que, como todos sabemos, no culminó en los objetivos que perseguían nuestros antepasados, no culminó en el triunfo definitivo de la causa, aunque ninguna de nuestras luchas culminó realmente en derrota, porque cada una de ellas fue un paso de avance, un salto hacia el futuro. Pero es lo cierto que al final de aquella lucha la colonia española, el dominio español, es sustituido por el dominio de Estados Unidos en nuestro país, dominio político y militar, a través de la intervención.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Los cubanos habían luchado 30 años; decenas y decenas de miles de cubanos habían muerto en los campos de batalla, cientos de miles perecieron en aquella contienda, mientras los yankis perdieron apenas unos cuantos cientos de soldados en Santiago de Cuba. Y se apoderaron de Puerto Rico, se apoderaron de Cuba, aunque con un statu quo diferente; se apoderaron del archipiélago de Filipinas, a 10 000 kilómetros de distancia de Estados Unidos, y se apoderaron de otras posesiones. Algo de lo que más temían Martí y Maceo. Porque ya la conciencia política y el pensamiento revolucionario se habían desarrollado tanto, que los dirigentes fundamentales de la Guerra de 1895 tenían ideas clarísimas, absolutamente claras, acerca de los objetivos, y repudiaban en lo más profundo de su corazón la idea del anexionismo; y no solo ya el anexionismo, sino incluso la intervención de Estados Unidos en esa guerra.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Esta noche se leyó aquí uno de los párrafos más conocidos del pensamiento martiano, aquel que escribió vísperas de su muerte, que prácticamente es el testamento, en que le dice a un amigo el fondo de su pensamiento, una de las cosas por las que había luchado, aunque había tenido que hacerlo discretamente; una de las cosas que había inspirado su conducta y su vida, una de las cosas que en el fondo le inspiraba más júbilo, que era estar viviendo ya en el campo de batalla, en la oportunidad de dar su vida para “con la independencia de Cuba impedir que Estados Unidos se extendiese, apoderándose de las Antillas, por el resto de América con una fuerza más”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Este es uno de los documentos más reveladores y más profundos y más caracterizadores del pensamiento profundamente revolucionario y radical de Martí, que ya califica al imperialismo como lo que es, que ya vislumbra su papel en este continente, y que con un examen que bien pudiera atribuirse a un marxista, por su profundo análisis, por su sentido dialéctico, por su capacidad de ver que en las insolubles contradicciones de aquella sociedad se engendraba su política hacia el resto del mundo, Martí en fecha tan temprana como en 1895 fue capaz de escribir aquellas cosas y de ver tan profundamente en el porvenir.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Martí escribió con toda la fuerza de su elocuencia y fustigó duramente las corrientes anexionistas como las peores en el seno del pensamiento político de Cuba. Y no solo Martí, sino Maceo asombra también a nuestra generación por la clarividencia, por la profundidad con que fue capaz de analizar también el fenómeno imperialista.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Es conocido que en alguna ocasión, cuando un joven se acercó a Maceo para hablarle de la posibilidad de que la estrella de Cuba figurara como una más en la constelación de Estados Unidos, respondió que aunque lo creía imposible, ese sería tal vez el único caso en que él estaría al lado de España.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Y también, como Martí, unos días antes de su muerte escribe con una claridad extraordinaria su oposición decidida a la intervención de Estados Unidos en la contienda de Cuba, y es cuando dice que “preferible es subir o caer sin ayuda que contraer deudas de gratitud con un vecino tan poderoso”. Palabras proféticas, palabras inspiradas, que uno y otro de nuestros dos más caracterizados adalides de aquella Guerra de 1895 expresaron unos días antes de su muerte.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Y todos sabemos cómo sucedieron los acontecimientos. Cómo cuando el poder de España estaba virtualmente agotado, movido por ansias puramente imperialistas, el gobierno de Estados Unidos participa en la guerra, después de 30 años de lucha. Con la ayuda de los soldados mambises desembarcan, toman la ciudad de Santiago de Cuba, hunden la escuadra del almirante Cervera, que no era más que una colección propia de museo, más que escuadra, y que por puro y tradicional quijotismo la enviaron a que la hundieran a cañonazos, sirviendo prácticamente de tiro al blanco a los acorazados americanos, a la salida de Santiago de Cuba. Y entonces a Calixto García ni siquiera lo dejaron entrar en Santiago de Cuba. Ignoraron por completo al Gobierno Revolucionario en Armas, ignoraron por completo a los líderes de la revolución; discutieron con España sin la participación de Cuba; deciden la intervención militar de sus ejércitos en nuestro país. Se produce la primera intervención, y de hecho se apoderaron militar y políticamente de nuestro país.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Al pueblo no se le hizo verdadera conciencia de eso. Porque ¿quién podía estar interesado en hacerle conciencia de esa monstruosidad? ¿Quiénes? ¿Los antiguos autonomistas? ¿Los antiguos reformistas? ¿Los antiguos anexionistas? ¿Los antiguos esclavistas? ¿Quiénes? ¿Los que habían sido aliados de la Colonia durante las guerras? ¿Quiénes? ¿Los que no querían la independencia de Cuba sino la anexión con Estados Unidos? Esos no podían tener ningún interés en enseñarle a nuestro pueblo estas verdades históricas, amarguísimas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">¿Qué nos dijeron en la escuela? ¿Qué nos decían aquellos inescrupulosos libros de historia sobre los hechos? Nos decían que la potencia imperialista no era la potencia imperialista, sino que lleno de generosidad el gobierno de Estados Unidos, deseoso de darnos la libertad, había intervenido en aquella guerra y que, como consecuencia de eso, éramos libres. Pero no éramos libres por los cientos de miles de cubanos que murieron 30 años en los combates, no éramos libres por el gesto heroico de Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria, que inició aquella lucha, que incluso prefirió que le fusilaran al hijo antes de hacer una sola concesión; no éramos libres por el esfuerzo heroico de tantos cubanos, no éramos libres por la prédica de Martí, no éramos libres por el esfuerzo heroico de Máximo Gómez, Calixto García y todos aquellos próceres ilustres; no éramos libres por la sangre derramada por las veinte y tantas heridas de Antonio Maceo y su caída heroica en Punta Brava; éramos libres sencillamente porque Teodoro Roosevelt desembarcó con unos cuantos “rangers” en Santiago de Cuba para combatir contra un ejército agotado y prácticamente vencido, o porque los acorazados americanos hundieron a los “cacharros” de Cervera frente a la bahía de Santiago de Cuba.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Y esas monstruosas mentiras, esas increíbles falsedades eran las que se enseñaban en nuestras escuelas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Y tal vez tan pocas cosas nos puedan ayudar a ser revolucionarios como recordar hasta qué grado de infamia se había llegado, hasta qué grado de falseamiento de la verdad, hasta qué grado de cinismo en el propósito de destruir la conciencia de un pueblo, su camino, su destino; hasta qué grado de ignorancia criminal de los méritos y las virtudes y la capacidad de este pueblo —pueblo que hizo sacrificios como muy pocos pueblos hicieron en el mundo— para arrebatarle la confianza en sí mismo, para arrebatarle la fe en su destino.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Y de esta manera, los que cooperaron con España en los 30 años, los que lucharon en la colonia, los que hicieron derramar la sangre de los mambises, aliados ahora con los interventores yankis, aliados con los imperialistas yankis, pretendieron hacer lo que no habían podido hacer en 30 años, pretendieron incluso escribir la historia de nuestra patria amañándola y ajustándola a sus intereses, que eran sus intereses anexionistas, sus intereses imperialistas, sus intereses anticubanos y contrarrevolucionarios.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">¿Con quiénes se concertaron los imperialistas en la intervención? Se concertaron con los comerciantes españoles, con los autonomistas. Hay que decir que en aquel primer gobierno de la república había varios ministros procedentes de las filas autonomistas que habían condenado a la revolución. Se aliaron con los terratenientes, se aliaron con los anexionistas, se aliaron con lo peor, y al amparo de la intervención militar y al amparo de la Enmienda Platt empezaron, sin escrúpulos de ninguna índole, a amañar la república y a preparar las condiciones para apoderarse de nuestra patria.</span></p>
<p><em><strong>DISCURSO PRONUNCIADO POR EL COMANDANTE FIDEL CASTRO RUZ, PRIMER SECRETARIO DEL COMITE CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA y PRIMER MINISTRO DEL GOBIERNO REVOLUCIONARIO, EN EL RESUMEN DE LA VELADA CONMEMORATIVA DE LOS CIEN AÑOS DE LUCHA, EFECTUADA EN LA DEMAJAGUA, MONUMENTO NACIONAL, MANZANILLO, ORIENTE, EL 10 DE OCTUBRE DE 1968.</strong></em></p>
<p> </p>
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		<title>24 de febrero. Por Rubén Martínez Villena</title>
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		<pubDate>Wed, 24 Feb 2021 12:57:45 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Poesía]]></category>
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		<description><![CDATA[Un poema de Rubén Martínez Villena, escritor y líder comunista cubano <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=74320">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-743210"></div></div></td></tr></table><div id="container">
<div id="content">
<div id="post-15885" class="post-15885 post type-post status-publish format-standard hentry category-ruben-m-villena tag-poesia tag-ruben-martinez-villena">
<div class="entry-content">
<p><span style="color:#000000;">Hubo una larga pausa en el sangriento drama;</span><br />
<span style="color:#000000;">Hubo un resurgimiento de ensueños y de afán</span><br />
<span style="color:#000000;">y diecisiete años avivaron la llama</span><br />
<span style="color:#000000;">que ardiendo en cada pecho se convirtió en volcán.<span id="more-74320"></span><img class="size-full wp-image-74323 aligncenter" src="https://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2021/02/la-guerra-necesaria.jpeg" alt="" width="496" height="400" /></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Se oyó el grito de Baire que libertad reclama,</span><br />
<span style="color:#000000;">Resplandeció una estrella en medio del huracán</span><br />
<span style="color:#000000;">y en el fulgor de oro que el símbolo derrama</span><br />
<span style="color:#000000;">apareció un Apóstol de mano de un titán.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Febrero veinte y cuatro; un cuatrienio de guerra;</span><br />
<span style="color:#000000;">y después que la sangre se extendió por la tierra,</span><br />
<span style="color:#000000;">para que germinara la siembra de Martí;</span><br />
<span style="color:#000000;">entre pliegues azules y entre pliegues de armiño,</span><br />
<span style="color:#000000;">una estrella tan pura como un sueño de niño,</span><br />
<span style="color:#000000;">ascendió por un mástil, engarzada en rubí.</span></p>
</div>
</div>
</div>
</div>
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		<title>#LaPupilaTv: José Martí, &#8220;arte soy entre las artes&#8221; (video)</title>
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		<pubDate>Fri, 29 Jan 2021 04:51:08 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Mario Fabelo]]></category>

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		<description><![CDATA[Un recorrido por el arte y la literatura de de Cuba de la mano de José martí.  <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=73993">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-739940"></div></div></td></tr></table><p><a href="https://www.youtube.com/watch?v=mSdpQ892Zhs">https://www.youtube.com/watch?v=mSdpQ892Zhs</a></p>
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		<title>ESTRENO: Dos poemas musicalizados de José Martí en #LaPupilaTv (videos)</title>
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		<pubDate>Thu, 28 Jan 2021 21:49:18 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La pupila asombrada estrena mundialmente en su emisión de este 28 de enero dos poemas musicalizados de José Martí pertenecientes al disco Martí en Amaury.  <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=73986">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-739870"></div></div></td></tr></table><p><a href="https://www.youtube.com/watch?v=NpnpKXD-BKM">https://www.youtube.com/watch?v=NpnpKXD-BKM</a></p>
<p><a href="https://www.youtube.com/watch?v=M7btLWrJdGo">https://www.youtube.com/watch?v=M7btLWrJdGo</a></p>
<p><img class="size-large wp-image-73989 aligncenter" src="https://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2021/01/maxresdefault.jpeg?w=545" alt="" width="545" height="307" /></p>
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		<title>Una carta de José Martí.  Por Patricia Pérez Pérez</title>
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		<pubDate>Tue, 19 May 2020 23:12:11 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA["Vivir humilde, trabajar mucho, engrandecer a América, estudiar sus fuerzas y revelárselas, pagar a los pueblos el bien que me hacen: éste es mi oficio." <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=70667">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-706680" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2020/05/jose-marti.jpg"></div></div></td></tr></table><p>José Martí fue y seguirá siendo un paradigma de hombre excepcional, único en el pensamiento emancipador de Latinoamérica y de los pueblos que luchan por un futuro más justo. Desde muy joven se vio animado por el propósito de liberar a su patria del poderío español y no cejó en sus intentos sino hasta pagar con su vida el precio de la libertad de Cuba. Dentro de su estrategia, bien precisada, se encontraba la consecución de la independencia de Cuba y del hermano Puerto Rico, los que constituidos en Repúblicas servirían a largo plazo de muro de contención contra la expansión previsible de Estados Unidos hacia el sur del continente y como promotores de la unidad latinoamericana, contribuirían a mejorar la situación de desbalance del hemisferio, garantizando además el futuro equilibrio del mundo. Martí se convirtió así en el primer pensador americano en concebir, después de la gesta bolivariana, una estrategia continental anticolonialista y luego antimperialista. Y es a este ideal patriótico y de libertad plena del hombre que debemos la temprana presencia de José Martí en Guatemala, desde donde escribió la carta “A Valero Pujol”, director del periódico guatemalteco El Progreso.<span id="more-70667"></span></p>
<p>Se trata de un documento íntimo, dirigido por el exiliado cubano, hijo de españoles, a otro español republicano, que como él radicaba en el país centroamericano por razones políticas. Su carta fue una respuesta rápida, a la vez amarga y contundente, en reacción a un escrito publicado el 25 de noviembre por Valero Pujol en su periódico guatemalteco, donde elogiaba el deseo de Martí de escribir un opúsculo acerca del país que lo acogía (su futuro ensayo Guatemala). El elemento que provocó la réplica que recordamos aquí, escrita el 27 de noviembre de 1877, fue la velada advertencia con que Valero Pujol terminaba su nota, en la que instaba al joven Martí a calmar la fogosidad de sus discursos, tanto como a moderar las ideas que en ellos exponía.</p>
<p>“Solo se tiene que aconsejar un poco de calma, algo de sujeción del fuego de la edad, y que nunca haga abstracción de la oportunidad y de las circunstancias, ni aun por motivos generosos”1.</p>
<p>La carta “A Valero Pujol”, que sale a la luz después de la muerte de nuestro héroe nacional, fue redactada durante la fecunda estancia de José Martí en el país centroamericano (de marzo de 1877 hasta agosto de 1878). La fecha nos permite recordar que en esta etapa de su vida, el joven Martí ya había sido deportado dos veces a España, hecho que lo condujo por segunda vez al territorio de la América continental (Nueva York-México-Guatemala), el cual había conocido ya en su primer viaje a México, en 1875. Tales sucesos tienen lugar en el contexto de la presidencia del caudillo Justo Rufino Barrios (1873-1885), sucesor del presidente liberal y reformista Miguel García Granados, padre de la doncella que inspirara sus versos a “La niña de Guatemala”. Y es en el marco de este régimen presidencial que dicha carta adquiere todo su sentido. Sabemos que luego de este intercambio esclarecedor y respetuoso, el periódico de Valero Pujol defenderá siempre a José Martí ante los continuos ataques de los conservadores.</p>
<p>Esta carta se estructura en cuatro bloques significativos. El primero corresponde a las razones que han propulsado a Martí a escribir su respuesta y a actuar por Guatemala, las de su amor por la oratoria, su asumido papel de guía ante la juventud, su infinito amor por el hombre, por Guatemala y la necesidad de una unión de las tierras de América. En segundo término, destaca su interés por las poblaciones autóctonas del país centroamericano –relegadas a un rango inferior por el gobierno cuya divisa era “Orden y Progreso”– y por su pasado glorioso, que es el futuro mismo que desea para ellas. Asoman aquí algunas de sus discrepancias con esa otra parte de Guatemala que desaprobaba el contenido de los discursos martianos, lo que hace aflorar sutilmente la disconformidad del cubano para con sus intereses. Luego, su amor por América y la influencia de las ideas de Simón Bolívar se hacen más patentes. Hace alusión a los peligros que azotan al país guatemalteco, muy similares a los que encontraremos años más tarde en ensayos cardinales como “Madre América” o “Nuestra América”. El cuarto bloque temático, compuesto por los tres últimos párrafos (uno largo y dos más cortos y precisos) permite explicar al destinatario su toma de posición ante la situación que está viviendo y la función social que considera ser la suya en el seno del espacio americano.</p>
<p>Desde el inicio de la carta a Valero Pujol, la intención del autor es rectificar la visión que el director de El Progreso ha hecho pública, lo que descubrimos en el tono a la vez amistoso y directo con que el joven Martí (24 años) opone a un hermano mayor su palabra henchida de determinación y de convicción. En las primeras líneas, la visión de “las canas”, símbolo representativo de una sabiduría adquirida por los años, es contrarrestada por la idea de una juventud que aunque imberbe (“si los años me han negado barbas” 2), le hace poseedor de un saber ganado a base de difíciles, pero enriquecedoras pruebas. Cabe recordar que para 1877, Martí tenía ya en su haber varios años de formación intelectual y de experiencia política y como escritor. Había sufrido los embates del presidio político en Cuba y redactado, en su travesía hacia su primer exilio, el texto homónimo (1869). También había permanecido en España y cuestionado la posición de los republicanos españoles en su opúsculo La República española ante la Revolución cubana (1873). Concluyó así, a golpe de vivencias y desengaños, que nada debía esperarse de la metrópoli española para obtener la independencia de Cuba, yendo mucho más lejos que los autonomistas y reformistas cubanos en ese sentido y superando al independentismo de la Guerra de los Diez Años.</p>
<p>Su primer contacto con el espacio continental tuvo lugar después de un viaje que lo condujo por primera vez a México, donde igualmente continuó su actividad literaria e inició su carrera periodística. La ‘intuición americana’ ya había comenzado en ese país hermano, donde pudo observar la situación de exclusión de los indios y obreros mexicanos, donde había aplaudido inicialmente las reformas liberales como solución primera a los problemas políticos que condujeron más tarde al desarrollo de su pensamiento económico, señalando las vías que consideraba en ese entonces como necesarias para el progreso de México. Durante casi dos años, había colaborado en La Revista Universal y ya por esas fechas alertaba del peligro creciente del imperio del norte, expresando tempranamente la oposición entre las dos partes del continente, claramente diferenciadas para él desde estos inicios:</p>
<p>“¡Oh México querido! ¡Oh México adorado, ve los peligros que te cercan! ¡Oye el clamor de un hijo tuyo, que no nació de ti! Por el Norte un vecino avieso se cuaja [&#8230;]”3</p>
<p>Luego de la “revelación telúrica” americana en tierras mexicanas, sus continuas acciones por la libertad de Cuba lo condujeron a Guatemala, donde Martí pudo adentrarse en los círculos del poder y en la vida intelectual. Ya estaba ejerciendo como docente en la Escuela Normal dirigida por el cubano José María Izaguirre (al que nombra expresamente en esta carta), en la Universidad y como periodista. Había celebrado los cambios que se habían producido en el país desde 1871 en Los códigos nuevos, de los cuales se hace eco la carta que analizamos (“Ensalcé a la próspera Guatemala/Canté a la Guatemala laboriosa”). Por lo tanto, la madurez adquirida por el cubano dentro de Cuba y lejos de su tierra, tanto en lo político como en la esfera literaria, le confiere autoridad suficiente para dirigirse a Valero Pujol en esos términos y rebatir la idea de una juventud cuya imprudencia, a menudo asociada a la edad, no rima en su caso con una supuesta ligereza de espíritu.</p>
<p>¿Qué argumentos y acciones opone en esta carta el joven Martí, representante de una América que ya siente tan suya como la tierra cubana, a aquello que Valero Pujol ha llamado (in)oportunidad y circunstancias, enfatizadas en la carta con la tipografía en itálicas? Su aptitud e inclinación por la escritura, el debate de ideas y la actividad oratoria (“Amo la prensa”; “Amo la polémica viva”; “Amo la tribuna”) que no pretende hacer de ellas un pedestal, sino el lugar donde su palabra se eleve al rango de prédica (“una especie de apostolado tenaz”), suerte de evangelio salvador con el cual espera propagar por el continente su inquebrantable fe en la redención posible ante cualquier forma de dominio o supremacía extranjera. Este designio martiano, que su propia vida, su labor discursiva (oral y escrita) y su amor por el sacrificio ilustran, toma forma de proyecto inalienable y tenaz (“nada me abatirá; nada me lo impedirá”) desde la escritura de esta carta, donde Martí se otorga ya el papel de guía en el despertar próximo del continente (“engrandecer a América, estudiar sus fuerzas y revelárselas… éste es mi oficio”).</p>
<p>Además de su gratitud por Guatemala, que lo acoge en su lucha contra el poder español, Martí puntualiza a Valero Pujol el contenido de sus anteriores discursos, donde sobresale su infinito amor por los hombres de América. Se observa aquí la oposición entre la prosperidad y la energía creadora que considera necesarias para el país y la sumisión y acostumbrada obediencia criticada por Martí. Esta última es la que algunos se aferran en hacer perdurar en la República, los mismos para los cuales el cubano ya va resultando “inoportuno” en sus pláticas y alocuciones en los medios culturales de la ciudad. Aun cuando sabemos que el Martí liberal de estos años no es el mismo que redactará unos más tarde el ensayo “Nuestra América” (1891) o el testamento político que fue la “Carta a Manuel Mercado” (1895), notamos aquí a manera de alusiones, algunos indicios de la reprobación martiana a quienes encomiaban un modelo social y político en el que inicialmente había puesto todas sus esperanzas, y con el cual dejó poco a poco de identificarse. En este texto aflora el principal PELIGRO INTERNO (señalado más tarde en “Nuestra América” como el tigre de adentro) que debe enfrentar la América denotada por Martí y que ya describe con precisión en la Guatemala de Barrios: la diversidad de intereses que conducen a la desunión (“fronteras imposibles, mezquinas divisiones”), el mantenimiento de las condiciones y estructuras de la metrópoli tras la independencia (“Cuando una sociedad vive entre dos extremos, el uno audaz – que adelanta, y el otro tenaz – que no camina”) y la subestimación histórica, recordada por una serie de personificaciones (“continente sumiso”; “respeto ciego”, “mano floja”, “mirada opaca”, “habla humilde”), actitudes que Martí condena e insta a todos rectificar.</p>
<p>El modelo desafiante de progreso de una nación que no avanza con sus indios, a los que ya había dedicado toda su atención en sus discursos (“Volví los ojos a los pobres indios”) y en su pieza teatral Patria y Libertad (Drama indio; septiembre de1877), se va alejando poco a poco de las esperanzas del cubano. Es por ello que, utilizando la negación como recurso y su habitual tono sentencioso, afirma su propósito de obrar por América y por una independencia que, en opinión suya, es preciso comprender y finalizar (“La manera de celebrar la independencia no es, a mi juicio, engañarse sobre su significación, sino completarla”). La simbólica del “himno” (“Canté una estrofa del canto americano”) que encontramos en esta carta, y que años más tarde hallaremos como un leitmotiv en “Nuestra América” (“¡Porque ya suena el himno unánime […]”!; NA), canto enardecedor y poético que, cual la Bayamesa, invita al combate, se presenta aquí como una meta común, como un rito unificador y un símbolo peculiar de las naciones americanas que han de crear, a través de la palabra (véase el uso repetido del verbo “hablar”) y cual demiurgos, una unión diferente para una realidad nueva.</p>
<p>Para Martí, quien nunca fue un admirador servil de Guatemala sino un espectador crítico de los cambios trascendentales que se produjeron en ella, las transformaciones elogiadas en el pasado evocado en el texto no parecen ser del todo suficientes para sus esperanzas del presente, como lo corroboran ésta y otras de sus cartas a Manuel Mercado, escritas en igual periodo. Nuestro héroe fue testigo de la deriva dictatorial de un gobierno que apoyó, para mantener sus intereses, la influencia creciente de las clases burguesas y conservadoras tanto en la esfera del comercio como de la industria pero tambien los abusos de la oligarquía todopoderosa. Por lo tanto, a medida que su figura ganaba en admiración y aprecio en ciertos círculos intelectuales guatemaltecos, su aceptación primera en el ámbito gubernamental fue mudando en rechazo a sus ideas, las mismas que lo condujeron unos meses más tarde a tener que abandonar el país. Ante estas constataciones, implícitas (“Por ahí me han mordido unas culebras”) o explícitas en otras partes de la “Carta a Valero Pujol”, Martí señala la necesidad y la urgencia de una unión continental que concibe desde entonces como solución única a la consecución de la libertad plena de todos los hombres y naciones de “nuestra América”.</p>
<p>“Yo nací en Cuba, y estaré en tierra de Cuba aun cuando pise los no domados llanos del Arauco. El alma de Bolívar nos alienta; el pensamiento americano me transporta. Me irrita que no se ande pronto. Temo que no se quiera llegar. Rencillas personales, fronteras imposibles, mezquinas divisiones ¿cómo han de resistir, cuando esté bien compacto y enérgico, a un concierto de voces amorosas que proclamen la unidad americana? –Ensalzando a la trabajadora Guatemala, y excitándola a su auge y poderío, – ¿habré obrado contra ella? –Rogando a una hermana que sea próspera ¿habré obrado en mal de la familia? –Impacientándome porque no se consigue pronto este fin gloriosísimo, –con moderada impaciencia ¿qué falta podrá echarme en cara mi gran madre América? ¡Para ella trabajo! –De ella espero mi aplauso o mi censura”.</p>
<p>Para quien patria era “comunidad de intereses, unidad de tradiciones, unidad de fines, fusión dulcísima y consoladora de amores y esperanzas” (La República española ante la Revolución cubana4), la unión americana anhelada por Simón Bolívar (cf. Carta de Jamaica, 1815 y otros escritos), cuya herencia fundadora Martí reconoce y supera en sus limitaciones, se presenta aquí como la clave para cristalizar la identidad continental y completar su gesta independentista (“canto americano, que es preciso que se entone como gran canto patriótico”) en una América delimitada geográficamente en su escrito (“desde el brillante México hasta el activo Chile”), la cual adquiere una doble carga histórica y poética (“nuestra América fabulosa”; “mi gran madre América”; “gran madre”). Sin embargo, esta unidad martiana no se fundamenta sólo en razones geográficas, sino también histórico-sociales (“estas tierras, preparadas a común destino por iguales y cruentos dolores”) y en las múltiples raíces culturales y lingüísticas que Martí asume y defiende plenamente en su antagonismo tradicional y exclusivo ante España como metrópoli (Patria y Libertad) o ante Europa como modelo.</p>
<p>La ascendencia bolivariana del cubano5 que observamos en esta carta, cuajó en su posterior estancia en Venezuela y durante las décadas siguientes en el seno de la América del norte, donde se acentuó su toma de conciencia de la necesidad de crear formas de gobierno adecuadas a la particularidad de las naciones americanas. Tanto en la “Carta a Valero Pujol” como en el prospecto de la Revista Guatemalteca6 se reitera su interés por esas tierras que defendieron los próceres de la independencia, pero desde entonces excluye de la “Madre América” a esa otra porción descollante que eran los Estados Unidos, cuya política expansionista se iba diseñando cada vez más en el continente.</p>
<p>Martí fue capaz de vislumbrar el poder de esa nueva fuerza arrolladora, amenazante para Cuba y para el resto de América y la humanidad, poder imperialista ante el cual reaccionará en un sinnúmero de escritos y discursos y contra el que aun hoy seguimos enfrentándonos. Como pensador y político visionario y sagaz, fue el primero en concebir entonces una novedosa estrategia para detener el influjo de ambos poderes coloniales –PELIGRO EXTERNO personalizado en “Nuestra América” como el tigre de afuera– por la cual obró y luchó hasta el final de su vida. Es aquélla que expresará, de manera explícita y a modo de confesión póstuma, en su última carta dirigida al entrañable amigo mexicano Manuel Mercado.</p>
<p>A 125 años de su desaparición física y a 143 de la redacción de la carta “A Valero Pujol”, palpamos la esencia de su apostolado luminoso en estos párrafos que revelan la especificidad del concepto martiano de “nuestra América”, un proyecto revolucionario ético y de integración que sigue sorprendiéndonos hoy por su modernidad y por la magnitud de su vigencia.</p>
<p>José Martí, “A Valero Pujol”, Guatemala, 27 de noviembre de 1877.</p>
<p>Sr. Dn. Valero Pujol</p>
<p>Amigo mío:</p>
<p>En un cariñoso párrafo, inserto en el último número de El Progreso: –Por las cosas generosas que de mí dice, gracias. Para la observación con que termina, algunas observaciones.</p>
<p>Rechazo absolutamente, no el consejo de mi amigo, sino el injusto rumor de que se ha hecho eco. Yo analizo mis pequeños actos, y estoy contento de ellos. ¿Qué he hecho, para merecer tanta atención? Amo la prensa, ese poder nobilísimo, y he escrito un artículo de que dice U. sobrado bien, y una manifestación que me honra, porque en ella expresé la gratitud ajena y la mía: ¡desventurado el que no sabe agradecer!</p>
<p>Amo la polémica viva, la juventud naciente, los esfuerzos literarios, y por temor de parecer intruso, he rehuido los amenos centros donde los jóvenes hablan, y las grandezas futuras se prometen. Manuel Acuña, el poeta pálido de México ¿qué fue sino un discutidor modesto de la Sociedad Netzahualcóyotl?</p>
<p>Amo la tribuna, la amo ardientemente, no como expresión presuntuosa de una locuacidad inútil, sino como una especie de apostolado, tenaz, humilde y amoroso, donde la cantidad de canas que coronan la cabeza no es la medida de la cantidad de amor que mueve el corazón. Si los años me han negado barbas, los sufrimientos me las han puesto. Y éstas son mejores.</p>
<p>¿Qué he hecho yo en la tribuna? –Una vez, conmovido por la voz de un bardo joven, saludé a Guatemala, que me da abrigo, y de quien aquí no digo bien, porque parecería lisonja. –Otra vez, allá en familia, en las útiles pláticas que la Escuela Normal sustenta, y el público favorece, encomié unos versos de Lainfiesta, medidos a la manera de Meléndez, el dulce poeta. –Hablé luego sobre el influjo de la oratoria: ¿qué he de hacer con las palabras, si se me salen del alma? –Una inteligente maestra guatemalteca quiso ser anunciada por mí al público: ¿había yo de ser descortés? –Me invitó El Porvenir, –honra que no olvidaré, –a hablar en su primera velada.Veo yo desenvolverse los gérmenes tanto tiempo contenidos, cruzarse los alambres por el aire, tenderse los carriles por la tierra, crearse una nueva generación en las escuelas, llenarse de libros modernos las librerías, embellecerse la forma de las casas, multiplicarse los maizales ricos, quejarse la caña en las centrífugas, reconocerse los puertos y los ríos; era yo el orador de una fiesta de este renacimiento, y ¿no había de cantarlo? Ensalcé a la próspera Guatemala. –Mi mano agradecida sabe que se sentía allí lo que yo decía. Los que la estrecharon, no serán olvidados. Aquella noche, no me equivoqué. Mi cariño estaba pagado: –yo había alentado a los jóvenes, encomiado la necesidad de la energía individual, censurado el respeto ciego, el continente sumiso, la mano floja, la mirada opaca, el habla humilde, todo eso que U. ha llamado circunstancias, y que ya –merced al libro, a los hombres de 1871, y a U. mismo– ya no lo son. Canté a la Guatemala laboriosa, alba de limpieza, virgen robustísima, pletórica de gérmenes; canté una estrofa del canto americano, que es preciso que se entone como gran canto patriótico, desde el brillante México hasta el activo Chile. Esa estrofa pugna por ser himno. –Aquella noche, corrió a mi lado aire de amor.</p>
<p>Luego, el 16 de septiembre, invitado por mi amigo Izaguirre, y por alguien más, hablé de nuevo. Decir mal de España, con mis labios cubanos, hubiera parecido una pueril venganza. –Son flojas las batallas de la lengua. Volví los ojos hacia los pobres indios, tan aptos para todo y tan destituidos de todo, herederos de artistas y maestros, de los trabajadores de estatuas, de los creadores de tablas astronómicas, de la gran Xelahú, de la valerosa Utatlán. La manera de celebrar la Independencia no es, a mi juicio, engañarse sobre su significación, sino completarla. Enumeré las fuerzas de Guatemala, y las excité al movimiento y al trabajo. Creo que me enojé un poco con las perezas del Ser Supremo, vuelto de espaldas tantos siglos a la América. –He ahí mi oscura campaña. Amar a un pueblo americano, y, por tanto, mío, tan mío como aquel que el Cauto riega; celebrar una nueva época, censurar aquella en que un ministro reñía ásperamente a un maestro, porque enseñaba francés a sus discípulos, –he ahí las circunstancias que he atacado; he ahí la inoportunidad que he cometido. La verdad es que sólo aquel ministro, y los suyos, tenían derecho a quejarse. –Cierto que para ellos fui yo inoportuno.</p>
<p>Pero para otros, no: para ancianos respetables, que me estiman; para el afectuoso –e impagable– círculo de jóvenes que me alienta; para los maestros entusiastas, de mirada grave y ciencia sólida, que acaban de salir de la Escuela en que –yo también– enseño; para el mundo nuevo, las circunstancias no están heridas, ni la oportunidad lastimada.–Cuando una sociedad vive entre dos extremos, el uno audaz –que adelanta, y el otro tenaz– que no camina, no se puede ser oportuno para todos. El que alienta a aquéllos, lastima a éstos. Aquéllos no se me quejan, amigo mío. Aquí, en mi oscuridad, aquéllos me aman. Me vienen a ver, hablan conmigo largamente. –Yo, tranquilo con mis actos, a éstos dejo mi justificación. Estos amigos míos son: estudiantes desconocidos, adolescentes empeñosos, personalidades sencillas, pero enérgicas.–Y otras gentes, que me enaltecen ante mí mismo con quererme.</p>
<p>Les hablo de lo que hablo siempre: de este gigante desconocido, de estas tierras que balbucean, de nuestra América fabulosa. Yo nací en Cuba, y estaré en tierra de Cuba aun cuando pise los no domados llanos del Arauco. El alma de Bolívar nos alienta; el pensamiento americano me transporta. Me irrita que no se ande pronto. Temo que no se quiera llegar. Rencillas personales, fronteras imposibles, mezquinas divisiones ¿cómo han de resistir, cuando esté bien compacto y enérgico, a un concierto de voces amorosas que proclamen la unidad americana? –Ensalzando a la trabajadora Guatemala, y excitándola a su auge y poderío, – ¿habré obrado contra ella? –Rogando a una hermana que sea próspera ¿habré obrado en mal de la familia? –Impacientándome porque no se consigue pronto este fin gloriosísimo, –con moderada impaciencia ¿qué falta podrá echarme en cara mi gran madre América? ¡Para ella trabajo! –De ella espero mi aplauso o mi censura.</p>
<p>Suyos, suyos son estos esfuerzos y dolores; a ella envío las rosas del camino; por ella no me duelen las zarzas venenosas.</p>
<p>Obro bien, y estoy contento: –¿Que no halago las circunstancias? Un hombre nace para vencer, no para halagar. – ¡Ah, inoportuno! Si circunstancia es repulsión a toda mejora, ira contra toda útil tentativa, odio contra toda energía, no, no la halago. –Ni U. ni yo la halagamos..</p>
<p>¿Que soy vehemente en decir todo esto? ¿Culpa es mía sólo que sea América tierra de pasión? Por ahí me han mordido unas culebras. Hasta mi talón quiero yo conservar noble. ¡Ofrenda a la gran madre!</p>
<p>Amo a Guatemala. Probárselo será mejor que decírselo. Nada intento enseñar, yo que he tenido que admirar la elocuencia de un negro de África, y la penetración de un ladino de Gualán. Los que me pinten soberbio, se equivocan. La inteligencia, dado que se la tenga, es un don ajeno, y a mis ojos, mucho menos valioso que la dignidad del carácter y la hidalguía del corazón. Estoy orgulloso, ciertamente, de mi amor a los hombres, de mi apasionado afecto a todas estas tierras, preparadas a común destino por iguales y cruentos dolores. Para ellas trabajo, y les hablaré siempre con el entusiasmo y la rudeza –no de un mentor ridículo, que mecenas y mentor tuvieron canas, –ni de un redentor cómico, que si amor me sobra, fuerzas me faltan; de un hijo amantísimo, que no quiere que sus amigos llamen a la energía necesaria, inoportunidad; a las resistencias sordas, circunstancias.</p>
<p>Vivir humilde, trabajar mucho, engrandecer a América, estudiar sus fuerzas y revelárselas, pagar a los pueblos el bien que me hacen: éste es mi oficio. Nada me abatirá; nadie me lo impedirá. Si tengo sangre ardiente, no me lo reproche U., que tiene sangre aragonesa.</p>
<p>Ud. me ha hecho mucho bien: –hágame aún más. No diga U. de mí, –que eso vale poco: “Escribió bien”, “habló bien”. –Diga U., en vez de esto: “Es un corazón sincero, es un hombre ardiente, es un hombre honrado”. Y así, lo abrazaré.</p>
<p>Su amigo</p>
<p>José Martí</p>
<p>1 Hemos agregado aquí el texto de Valero Pujol que refieren las Obras Completas, Edición Crítica, Tomo V, p. 191. (Tomado de David Vela, Martí en Guatemala, La Habana, 1953, p. 375).<br />
2 Todas las referencias a la carta « A Valero Pujol » aparecerán en adelante entre comillas.<br />
3 “México”, 1875, Obras Completas, Edición Nacional, T.19 p.22<br />
4 Obras Completas, Edición Crítica, Tomo I, p. 93<br />
5 Véase a este respecto el extracto del discurso de Bolívar ante el Congreso de Angostura: “¿No sería muy difícil aplicar a España el código de libertad política, civil y religiosa de la Inglaterra? Pues, aún es más difícil adaptar en Venezuela las leyes del Norte de América. ¿No dice El Espíritu de las Leyes que éstas deben ser propias para el pueblo que se hacen? ¿que es una gran casualidad que las de una nación puedan convenir a otra? ¿que las leyes deben ser relativas a lo físico del país, al clima, a la calidad del terreno, a su situación, a su extensión, al género de vida de los pueblos; referirse al grado de libertad que la Constitución puede sufrir, a la religión de los habitantes, a sus inclinaciones, a sus riquezas, a su número, a su comercio, a sus costumbres, a sus modales? ¡He aquí el Código que debíamos consultar, y no el de Washington!”. Simón Bolívar: Doctrina política, prólogo y notas de Luis Alberto Sánchez, Santiago de Chile, Ediciones Ercilla, 1940, pp. 63-64.<br />
6 “[…] nuestras tierras, desde donde corre el Bravo fiero hasta donde acaba el digno Chile”; “Revista Guatemalteca”, Obras Completas, Edición Crítica, t. 7, p. 104.</p>
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		<title>La verdad sobre los Estados Unidos. Por José Martí</title>
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		<pubDate>Tue, 19 May 2020 11:28:21 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
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		<description><![CDATA[Dos verdades útiles a nuestra América: –el carácter crudo, desigual y decadente de los Estados Unidos– y la existencia, en ellos continua, de todas las violencias, discordias, inmoralidades y desórdenes de que se culpa a los pueblos hispanoamericanos. <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=70639">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-706400" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2020/05/marti.jpeg"></div></div></td></tr></table><div>
<p><span style="color:#000000;">Es preciso que se sepa en nuestra América la verdad de los Estados Unidos. Ni se debe exagerar sus faltas de propósito, por el prurito de negarles toda virtud, ni se ha de esconder sus faltas, o pregonarlas como virtudes. No hay razas: no hay más que modificaciones diversas del hombre, en los detalles de hábito y forma que no les cambian lo idéntico y esencial, según las condiciones de clima e historia en que viva. Es de hombres de prólogo y superficie,–que no hayan hundido los brazos en las entrañas humanas, que no vean desde la altura imparcial hervir en igual horno las naciones, que en el huevo y tejido de todas ellas no hallen el mismo permanente duelo del desinterés constructor y el odio inicuo,–el entretenimiento de hallar variedad sustancial entre el egoísta sajón y el egoísta latino, el sajón generoso o el latino generoso, el latino burómano o el burómano sajón: de virtudes y defectos son capaces por igual latinos y sajones. Lo que varía es la consecuencia peculiar de la distinta agrupación histórica: en un pueblo de ingleses, y holandeses y alemanes afines, cualesquiera que sean los disturbios, mortales tal vez, que le acarree el divorcio original del señorío, y la llaneza que a un tiempo lo fundaron, y la hostilidad inevitable, y en la especie humana indígena, de la codicia y vanidad que crean las aristocracias contra el derecho y la abnegación que se les revelan, no puede producirse la confusión de hábitos políticos, y la revuelta hornalla, de los pueblos en que la necesidad del conquistador dejó viva la población natural, espantada y diversa, a que aún cierra el paso con parricida ceguedad la casta privilegiada que engendró en ella el europeo. <span id="more-70639"></span>Una nación de mocetones del Norte, hechos de siglos atrás al mar y a la nieve, y a la hombría favorecida por la perenne defensa de las libertades locales, no puede ser como una isla del trópico, fácil y sonriente, donde trabajan por su ajuste, bajo un gobierno que es como piratería política, la excrecencia famélica de un pueblo europeo, soldadesco y retrasado, los descendientes de esta tribu áspera e inculta, divididos por el odio de la docilidad acomodaticia a la virtud rebelde, y los africanos pujantes y sencillos, o envilecidos y rencorosos, que de una espantable esclavitud y una sublime guerra han entrado a la conciudadanía con los que los compraron y los vendieron, y, gracias a los muertos de la guerra sublime, saludan hoy como a igual al que hacían ayer bailar a latigazos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En lo que se ha de ver si sajones y latinos son distintos, y en lo que únicamente se les puede comparar, es en aquello en que se les hayan rodeado condiciones comunes: y es un hecho que en los Estados del Sur de la Unión Americana, donde hubo esclavos negros, el carácter dominante es tan soberbio, tan perezoso, tan inclemente, tan desvalido, como pudiera ser, en consecuencia de la esclavitud, el de los hijos de Cuba.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Es de supina ignorancia, y de ligereza infantil y punible, hablar de los Estados Unidos, y de las conquistas reales o aparentes de una comarca suya o grupo de ellas, como de una nación total e igual, de libertad unánime y de conquistas definitivas: semejantes Estados Unidos son una ilusión, o una superchería. De las covachas de Dakota, y la nación que por allá va alzándose, bárbara y viril, hay todo un mundo a las ciudades del Este, arrellanadas, privilegiadas, encastadas, sensuales, injustas. Hay un mundo, con sus casas de cantería y libertad señorial, del Norte de Schenectady a la estación zancuda y lúgubre del Sur de Petersburg,–del pueblo limpio e interesado del Norte, a la tienda de holgazanes, sentados en el coro de barriles, de los pueblos coléricos, paupérrimos, descascarados, agrios, grises, del Sur. Lo que ha de observar el hombre honrado es, precisamente, que no sólo no han podido fundirse, en tres siglos de vida común, o uno de ocupación política, los elementos de origen y tendencia diversos con que se crearon los Estados Unidos, sino que la comunidad forzosa exacerba y acentúa sus diferencias primarias, y convierte la federación innatural en un estado, áspero, de violenta conquista. Es de gente menor, y de la envidia incapaz y roedora, el picar puntos a la grandeza patente, y negarla en redondo, por uno u otro lunar, o empinársele de agorero, como quien quita una mota al sol. Pero no augura, sino certifica, el que observa cómo en los Estados Unidos, en vez de apretarse las causas de unión, se aflojan; en vez de resolverse los problemas de la humanidad, se reproducen; en vez de amalgamarse en la política nacional las localidades, la dividen y la enconan; en vez de robustecerse la democracia, y salvarse del odio y miseria de las monarquías, se corrompe y aminora la democracia, y renacen, amenazantes, el odio y la miseria. Y no cumple con su deber quien lo calla, sino quien lo dice. Ni con el deber de hombre cumple, de conocer la verdad y esparcirla; ni con el deber de buen americano, que sólo ve seguras la gloria y la paz del continente en el desarrollo franco y libre de sus distintas entidades naturales; ni con su deber de hijo de nuestra América, para que por ignorancia, o deslumbramiento, o impaciencia, no caigan los pueblos de casta española, al consejo de la toga remilgada y el interés asustadizo, en la servidumbre inmoral y enervante de una civilización dañada y ajena. Es preciso que se sepa en nuestra América la verdad de los Estados Unidos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Lo malo se ha de aborrecer, aunque sea nuestro; y aun cuando no lo sea. Lo bueno no se ha de desamar, sólo porque no sea nuestro. Pero es aspiración irracional y nula, cobarde aspiración de gente segundona e ineficaz, la de llegar a la firmeza de un pueblo extraño por vías distintas de las que llevaron a la seguridad y al orden al pueblo envidiado: –por el esfuerzo propio, y por la adaptación de la libertad humana a las formas requeridas por la constitución peculiar del país. En unos es el excesivo amor al Norte la expresión, explicable e imprudente, de un deseo de progreso tan vivaz y fogoso que no ve que las ideas, como los árboles, han de venir de larga raíz, y ser de suelo afín, para que prendan y prosperen, y que al recién nacido no se le da la sazón de la madurez porque se le cuelguen al rostro blando los bigotes y patillas de la edad mayor: monstruos se crean así, y no pueblos: hay que vivir de sí, y sudar la calentura. En otros, la yanquimanía es inocente fruto de uno u otro saltito de placer, como quien juzga de las entrañas de una casa, y de las almas que en ella ruegan o fallecen, por la sonrisa y lujo del salón de recibir, o por la champaña y el clavel de la mesa del convite:– padézcase; carézcase; trabájese; ámese, y, en vano; estúdiese, con el valor y libertad de sí; vélese, con los pobres; llórese, con los miserables; ódiese, la brutalidad de la riqueza; vívase, en el palacio y en la ciudadela, en el salón de la escuela y en los zaguanes, en el palco del teatro, de jaspes y oro, y en los bastidores, fríos y desnudos: y así se podrá opinar, con asomos de razón, sobre la república autoritaria y codiciosa, y la sensualidad creciente, de los Estados Unidos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En otros, póstumos enclenques del dandismo literario del Segundo Imperio, o escépticos postizos bajo cuya máscara de indiferencia suele latir un corazón de oro, la moda es el desdén, y más, de lo nativo; y no les parece que haya elegancia mayor que la de beberle al extranjero los pantalones y las ideas, e ir por el mundo erguidos, como el faldero acariciado el pompón de la cola. En otros es como sutil aristocracia, con la que, amando en público lo rubio como propio y natural, intentan encubrir el origen que tienen por mestizo y humilde, sin ver que fue siempre entre hombres señal de bastardía el andar tildando de ella a los demás, y no hay denuncia más segura del pecado de una mujer que el alardear de desprecio a las pecadoras. Sea la causa cualquiera, –impaciencia de la libertad o miedo de ella, pereza moral o aristocracia risible, idealismo político o ingenuidad recién llegada–, es cierto que conviene, y aun urge, poner delante de nuestra América la verdad toda americana, de lo sajón como de lo latino, a fin de que la fe excesiva de la virtud ajena no nos debilite, en nuestra época de fundación, con la desconfianza inmotivada y funesta de lo propio. En una sola guerra, en la de Secesión, que fue más para disputarse entre Norte y Sur el predominio en la república que para abolir la esclavitud, perdieron los Estados Unidos, hijos de la práctica republicana de tres siglos en un país de elementos menos hostiles que otro alguno, más hombres que los que en tiempo igual, y con igual número de habitantes, han perdido juntas todas las repúblicas españolas de América, en la obra naturalmente lenta, y de México a Chile vencedora, de poner a flor del mundo nuevo, sin más empuje que el apostolado retórico de una gloriosa minoría y el instinto popular, los pueblos remotos, de núcleos distantes y de razas adversas, donde dejó el mando de España toda la rabia e hipocresía de la teocracia, y la desidia y el recelo de una prolongada servidumbre. Y es de justicia, y de legítima ciencia social, reconocer que, en relación con las facilidades del uno y los obstáculos del otro, el carácter norteamericano ha descendido desde la independencia, y es hoy menos humano y viril, mientras que el hispanoamericano, a todas luces, es superior hoy, a pesar de sus confusiones y fatigas, a lo que era cuando empezó a surgir de la masa revuelta de clérigos logreros, imperitos ideólogos, e ignorantes o silvestres indios.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Y para ayudar al conocimiento de la realidad política de América, y acompañar o corregir, con la fuerza serena del hecho, el encomio inconsulto, –y, en lo excesivo, pernicioso– de la vida política y el carácter norteamericanos, Patria inaugura, en el número de hoy, una sección permanente de «Apuntes sobre los Estados Unidos», donde, estrictamente traducidos de los primeros diarios del país, y sin comentario ni mudanza de la redacción, se publiquen aquellos sucesos por donde se revelen, no el crimen o la falta accidental –y en todos los pueblos posibles– en que sólo el espíritu mezquino halla cebo y contento, sino aquellas calidades de constitución que, por su constancia y autoridad, demuestran las dos verdades útiles a nuestra América: –el carácter crudo, desigual y decadente de los Estados Unidos– y la existencia, en ellos continua, de todas las violencias, discordias, inmoralidades y desórdenes de que se culpa a los pueblos hispanoamericanos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">(Patria, 23 de marzo de 1894)</span></p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La república martiana. Por Ernesto Estévez Rams</title>
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		<pubDate>Wed, 29 Jan 2020 05:26:49 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Historia]]></category>
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		<description><![CDATA[No hay nada más rupturista hoy que ser continuidad. <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=69273">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-692740" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2020/01/marcha-de-las-antorchas-cuba.jpg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">Comienzo por donde lo dejaron. Apropiarse de Martí es una acción, en apariencia, de cada cual y su contexto, que en realidad esconde un complejo accionar colectivo y social sobre quien se lo apropia. Cuando se dice que hay que deconstruir a Martí para apropiárselo de acuerdo a los códigos contemporáneos, la invitación es a releer a Martí haciendo pasar por contemporáneos los códigos de quien invita. Es una invitación a leer a Martí desde sus códigos. No hay pecado en ello; la inmensa mayoría, si no la totalidad de tales invitaciones, cargan  la misma intención. Solo hagámoslo explícito, para no pecar en el despropósito antimartiano de usar la palabra para esconder y no para  esclarecer.</span><span id="more-69273"></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Los que hablan de que la República de Martí está por construirse como si esto fuera un pecado, o una falta por la incapacidad de los seres humanos de cada época, o una frustración,  olvidan que es un anhelo. Anhelo como la utopía de Tomás Moro. Y como todo anhelo que funda, llegar a ella es un proceso histórico de generaciones, donde lo mejor de cada una lee, cuando en realidad relee; descubre, cuando en realidad redescubre; talla, cuando en realidad, pone las manos sobre un hecho vivo que contorsionándose bajo la presión de múltiples cinceles, parece otro  ser solo en apariencia, para ser el misma, como nación cubana, que a cada golpe, dulce o duro, más se acerca al sueño.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La República de Martí está por construirse; por suerte hace mucho tiempo que comenzamos la obra. Tanto, que a las acciones inaugurales se les puede seguir su traza quizás desde el  primer asambleista que levantó el verbo encendido para oponerse a la Enmienda Platt. Y digo quizás, porque quién sabe si soy injusto y aún antes de ese momento, su primer gesto constructor fue aquel donde el Generalísimo al saber la muerte del apóstol lo llamó el alma del levantamiento. El alma del levantamiento.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Al hablar del antimperialismo de Martí, aquel que lo rescató de entre la confusión de las loas hipócritas, Emilio Roig, citaba la ya tan conocida, pero entonces no, carta a Manuel Mercado, pero también, la menos célebre, aún hoy, epístola a Federico Henriquez, donde el apóstol dice, y cito desde la obra de Roig de Leuchsenring: “Yo evoqué la guerra: mi responsabilidad comienza con ella, en vez de acabar. Para mí la patria no será nunca triunfo, sino agonía y deber… Yo alzaré el mundo. Pero mi único deseo sería pegarme allí, al último tronco; morir callado. Para mí ya es hora. Pero aún puedo servir a este único corazón de nuestras repúblicas. Las Antillas libres salvarán la independencia de nuestra América, el honor ya dudoso y lastimado de la América inglesa y fijarán el equilibrio del mundo”. El honor dudoso de la América inglesa ha sucumbido innumerables veces de allá a acá, pero quién dudará de que nuestra República refundada en Revolución ha sido esencial en fijar, en más de una ocasión, el equilibrio del mundo. Equilibrio del mundo fuimos en Playa Girón, en la Crisis de Octubre, en África y equilibrio del mundo somos cada día que nos sostenemos como tal, en esta república hermosamente incompleta que, con el brazo estirado frente al pecho, hace un gesto contínuo de “¡No pasarán!”, reivindicando para sí el grito antifascista de los pueblos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Quizás ya no haya manera de distanciar el mundo de cosas como estas. Es decir, para algunos observadores avezados, el fenómeno no es nuevo; dentro de variantes que no constituyen salirse de su clase, resulta distinto. Y cuando se dice mundo, en realidad nos referimos a los seres humanos y a esa manera curiosa de relacionarse socialmente que forma el tejido de lo que llamamos civilización. Inevitable producto del hecho de que pensamos y tenemos, a partir de la conciencia sobre el otro, conciencia de nosotros mismos. Esa sencilla y exclusiva capacidad pudiera explicar que en nuestro caso (los seres humanos), los colectivos sociales puedan alcanzar el conjunto de toda la especie. Quizás esa capacidad adquirida y evolucionada no sea suficiente, es probable que sea además necesaria esa otra maravillosa propiedad que es la de crear y sostener la memoria colectiva, esencial para eso que llamamos cultura.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Y decía que el fenómeno no era nuevo porque en tiempos pasados se dieron ya con matices diferentes y acordados al signo de sus tiempos. Cuando Orson Wells, en una emisión de Halloween, el 30 de Octubre de 1938 a las ocho de la noche, le dijo a su audiencia, como noticia del minuto, que mientras lo escuchaban el mundo estaba siendo efectivamente invadido por los marcianos, estrenaba su uso para el arte del poder del <em>fake news</em>. Se hace bien aclarar que se trata de un estreno solo para la reducida  área del arte, pues en términos más amplios ya se había utilizado desde tiempos inmemoriales para justificar desatinos criminales. La ira de Menelao calificando de secuestro una vulgar fuga de amor fue la justificación para precipitar una guerra y el <em>fake news</em> utilizado para convencer a una alianza infame de los dispuestos, cuyo origen inconfesable descansaba más bien en razones menos románticas. Eran, en realidad, las ambiciones del rey  miceno  Agamenón por controlar la ruta del tráfico hacia y desde el Mar Negro, y las ganancias que se derivaban de la espera obligada de los buques en el puerto supervisado por la rica ciudad de Troya.  En otra posverdad derivada de la obra, el héroe más amado es Aquiles, soldado del invasor, y aun cuando Homero se cuida de no maltratar a Héctor, el titán de los agredidos, este no ha tenido la persistencia favorable del mito que ha rodeado al semidiós. Desde entonces, nada nuevo bajo el sol.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El Barón de Danglars fue arruinado por el uso conveniente del <em>fake news</em> en las manos hábiles del vengativo Conde de Montecristo. Ese Barón cuyo nombre no es revelado y que, de los enemigos de Edmundo, es el único que recibe perdón como vía de rendención para el angel vengador, tornado tan monstruo como sus victimarios iniciales. Una novela escrita a cuatro manos, de la que Alejandro Dumas, pago por medio, logró sin embargo eliminar de la autoría a  Augusto Maquet, en otro exitoso <em>fake news</em> perdurado en el tiempo; un relato, por demás,  ubicado en el revuelto tiempo posnapoleónico, donde la burguesía pujaba por triunfar sobre el orden feudal, y este último se aferraba al poder acusando a la primera de todas las mezquindades que la nobleza ya había pulido con el tiempo para que en ellos pareciera natural o más bien, de designio divino.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Hearst elevó el <em>fake news</em> al plano industrial, emulando a Ford, al hacer de este un producto seriado en sus periódicos. Sus sistemáticas exageraciones y mentiras sobre la guerra en Cuba las fabricó con el declarado propósito de provocar una guerra de EE.UU contra España. Pulitzer, que ahora nombra un prestigioso galardón periodístico, no se quedaba atrás en el uso carroñero de la noticia elevada a espectáculo, donde el rigor no era la principal cualidad de lo que se publicaba. El bando español también hacía uso abundante de la noticia falsa en sus partes sobre la guerra de independencia y, en la península, los lectores horrorizados leían los supuestos desmanes de los mambises en Cuba, donde los insurgentes eran hordas de negros con machetes en las manos y dirigidos por esa “representación del mal” que era otro negro llamado Antonio Maceo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En 1897, a dos años del comienzo de la guerra, frente a las ya francamente cancinas <em>fake news,</em> la revista española “Blanco y Negro” escribía refiriéndose a Máximo Gómez: “De vez en cuando tenemos noticias de él. Cada quince días le damos por muerto, unas veces por los achaques de su vejez, otras a consecuencia de sus heridas en la espalda y otras por una hinchazón gravísima e inoportuna. Si creyéramos a pies juntillas lo que suele escribirse de él en el campo insurrecto y en el campo leal, el “chino viejo” resultaría con siete vidas como los gatos”.  La cita, tomada del ABC forma parte de un artículo, publicado no hace más de seis meses, cuyo nombre, “El traidor que masacró a España y que Cuba convirtió en el héroe de su independencia”, es un infame homenaje a la persistencia de la soberbia colonial, y un recordatorio de lo extendido que está, cuando se trata de Cuba, eso de reescribir la historia, ejercicio este último, por demás saludable, cuando se hace desde el rigor y el espíritu martiano. </span></p>
<p><span style="color:#000000;"><em>Fake news</em> apuraban los periódicos como el Diario de la Marina para declarar a Fidel muerto en más de una ocasión y hablar de victorias, cuando en realidad, el ejército de Batista se precipitaba al descalabro en la Sierra Maestra y luego en la marcha hacia occidente. Para la República martiana, un paso más subió, esta vez saliendo de la sombra, cuando Fidel en el portal santiaguero exclamó por Radio Rebelde: “¡Esta vez los mambises entrarán a Santiago de Cuba!”. Y eso no fue <em>fake news</em>.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">De República neocolonial burguesa a República anhelante de cumplirle a Martí. La Reforma Agraria se hizo buscando el anhelo; la alfabetización se hizo buscando el anhelo; la reforma urbana se hizo buscando el anhelo; la Reforma Universitaria se hizo buscando el anhelo. Buscando ese anhelo se hace la revolución de la mujer. Buscando también ese anhelo se hizo la revolución médica con el paso trascendente que fue la creación del sistema asistencial de la familia. Con ese anhelo se establecieron las becas de trabajo y estudio.  Con ese anhelo se estableció un sistema de ciencia nacional. De ese anhelo, nació el sistema de asistencia social. La revolución en la educación artística es otro gesto hacia el anhelo, que se renovó con los instructores artísticos. La revolución en la cultura artística, su masificación y su profundización, su elevación a pilar de la nación, son más de  ese anhelo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El rescate del negro nos rescata.  Nos rescata el negro. Me rescata el negro que llevo dentro.  El negro, al rescate del anhelo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El rescate de Martí nos rescata. Nos rescata Martí. Me rescata el Martí que llevo dentro.  El apóstol, al rescate del anhelo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por eso ese símbolo de llevar antorchas, es reescribir la historia desde el anhelo. No hay nada más rupturista hoy que ser continuidad. Continuar luchando por la República martiana desde esta República hermosamente incompleta que tenemos.</span></p>
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		<title>“Nuestra América”  y la “Segunda Declaración de La Habana”:  dos discursos ejemplares.  Por Patricia Pérez Pérez</title>
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		<pubDate>Tue, 28 Jan 2020 12:52:31 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Dos discursos que responden a una doble e idéntica función social: informar sobre la necesidad de la unión como única vía para lograr la emancipación <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=69262">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-692630" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2020/01/siqueiros.jpg"></div></div></td></tr></table><p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">En 1826, en el suplemento agregado a la edición de su </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Ensayo político sobre la isla de Cuba</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">,</span></span><i> </i><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Alexander Von Humboldt expresaba la necesidad de encontrar una nomenclatura “a la vez cómoda, armoniosa y precisa”<a class="sdfootnoteanc" style="color:#000000;" href="#sdfootnote1sym" name="sdfootnote1anc"><sup>1</sup></a> para designar a las naciones independientes del Nuevo Continente. Más de sesenta años después, José Martí resolverá semejante escollo, con simples pero profundas enunciaciones. Nos referimos al acontecimiento discursivo que constituyó</span></span> <span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">el discurso « Madre América » en el fecundo año de 1889 y a su ensayo de mayor calibre histórico y sociopolítico « Nuestra América », donde</span></span><i> </i><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Martí conferirá a la idea de una América indivisible de Simón Bolívar la estatura de un concepto, que la alejará definitivamente de la ‘América Unida’ reivindicada por los estadounidenses desde la época de George Washington<a class="sdfootnoteanc" style="color:#000000;" href="#sdfootnote2sym" name="sdfootnote2anc"><sup>2</sup></a></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>.</i></span></span></span><span id="more-69262"></span></p>
<div id="attachment_69264" style="width: 549px" class="wp-caption aligncenter"><img class="size-full wp-image-69264" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2020/01/siqueiros.jpg" alt="" width="539" height="396" /><p class="wp-caption-text"><br />La marcha de la Humanidad. David Alfaro Siqueiros</p></div>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">A la ilegitimidad de la « Declaración de San José », firmada en agosto de 1960 en la VII reunión de Cancilleres de la OEA en Costa Rica, se opuso singularmente la « Primera Declaración de La Habana », pronunciada por el líder de la Revolución cubana Fidel Castro el 2 de septiembre de 1960. Dos años después, luego de la Octava reunión de cancilleres de la misma organización en Uruguay, donde la Administración Kennedy lanzara la mal llamada Alianza para el Progreso, otro discurso mucho más extenso de escritura plural, pronunciado igualmente por Fidel y conocido como la « Segunda Declaración de la Habana », retoma el concepto de América del ideario martiano, actualizándolo en medio de un contexto de intervencionismo manifiesto de Estados Unidos en contra de Cuba y del resto del continente, reflejado en la llamada « Declaración a los pueblos de América » de Punta del Este<a class="sdfootnoteanc" style="color:#000000;" href="#sdfootnote3sym" name="sdfootnote3anc"><sup>3</sup></a>.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Por su trascendencia y su naturaleza ejemplar, « Nuestra América » y la « Segunda Declaración de La Habana » son las piezas principales de un archivo<a class="sdfootnoteanc" style="color:#000000;" href="#sdfootnote4sym" name="sdfootnote4anc"><sup>4</sup></a> fundador que, a nuestro juicio, prefigura las realidades actuales del continente en su marcha contra el neoliberalismo y es a ello a lo que queremos referirnos poniendo de relieve los mecanismos que construyen la idea de una América nueva e independiente, que en el presente ha contribuido a impedir la creación del ALCA<a class="sdfootnoteanc" style="color:#000000;" href="#sdfootnote5sym" name="sdfootnote5anc"><sup>5</sup></a> y ha hecho posible el surgimiento de asociaciones regionales como ALBA<a class="sdfootnoteanc" style="color:#000000;" href="#sdfootnote6sym" name="sdfootnote6anc"><sup>6</sup></a>, UNASUR<a class="sdfootnoteanc" style="color:#000000;" href="#sdfootnote7sym" name="sdfootnote7anc"><sup>7</sup></a> y la CELAC<a class="sdfootnoteanc" style="color:#000000;" href="#sdfootnote8sym" name="sdfootnote8anc"><sup>8</sup></a>. Las tesis promovidas por Martí y Fidel intervinieron en el cambio del centro de gravedad de la política de algunos países latinoamericanos hacia la izquierda y siguen participando en la toma de conciencia de que la única vía para mantener la soberanía del conjunto de los pueblos, es la de enfrentar juntos la supremacía política y económica de los Estados Unidos de América. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">En las líneas siguientes nos referiremos a la situación contextual en que se desarrollaron ambos discursos antes de poner en evidencia algunas estrategias a las que podemos atribuir su carácter eficaz. Analizaremos luego la visión que ambos proponen de América como una entidad conceptualizada y en movimiento.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:large;"><b>Contextos en que se originan “Nuestra América” y “La Segunda Declaración de La Habana”.</b></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">El ensayo « Nuestra América », que se integra en la modalidad del discurso escrito, se compone de once densos párrafos, publicados por primera vez en la conocida </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Revista Ilustrada</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"> de Nueva York, el 1 de enero de 1891. En este final de siglo, la ciudad estadounidense era, como lo señala Víctor Fuentes, una ciudad letrada en español, la cual respondía a la existencia de una considerable comunidad de habla hispana, formada por profesionales, obreros y representantes diplomáticos de los diferentes países hispanoamericanos y de España<a class="sdfootnoteanc" style="color:#000000;" href="#sdfootnote9sym" name="sdfootnote9anc"><sup>9</sup></a>. </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>La Revista Ilustrada</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">, publicada entre 1886 y (probablemente) hasta 1898, aglutinaba a los escritores más notables de dichos países en pro de la difusión de la cultura y la literatura hispanoamericana, entre los cuales se encontraban el propio José Martí, Rubén Darío, Salvador Díaz Mirón, Manuel Gutiérrez Nájera y los españoles Emilio Castelar, Juan Valera y Emilia Pardo Bazán, por sólo citar a algunos. </span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Es posible reconstruir la hipótesis concebida por Martí acerca del lector a quien destinaba dicho ensayo. Con el uso de un lenguaje intrincado y en el empleo de referencias indirectas a otros escritos cruciales para la comprensión de la realidad americana, “Nuestra América” se dirige a un público restringido pero bien definido, potencialmente integrado por intelectuales y letrados de muchos quilates y por los políticos del continente,</span></span> <span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">capaces de reconocer el verbo empleado y de reconstruir la dimensión de un discurso que a todas luces les está destinado. El treinta de enero de 1891, y con similares propósitos, se publica nuevamente “Nuestra América” en el diario de política, literatura y comercio mexicano </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>El Partido Liberal</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">. </span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Con el breve sintagma incluyente que sirve de título, creado en vísperas de la preparación y fundación del Partido Revolucionario Cubano (1892), Martí resume el enrevesado curso de la historia de las naciones americanas, marcadas por siglos de colonialismo español. El posesivo “Nuestra”, a la vez que engloba al locutor y al lector virtual en el contenido de su discurso, permite de entrada trazar la frontera lingüística definitiva y definitoria que en lo adelante separará la cultura y los intereses de los países situados entre el Río Bravo y el Estrecho de Magallanes de cualquier forma declarada o solapada de colonialismo, metaforizado como “el tigre de afuera”. De esta manera, el referente impreciso del conjunto de naciones de la América de Martí nace como concepto, se construye por y con la Palabra, con signo propio y con contornos mejor definidos, en la medida en que se opone a la América anglosajona excluida desde el título, cuya voluntad expansionista no se limita al mero hecho de apropiarse el mismo nombre, sino que ya empieza a ser el peligro mayor para la soberanía del resto de los países del continente. Así se apartarán dos territorios de ideologías e idiosincrasias opuestas, dos Américas que no podrán imbricarse a lo James Monroe ni congregarse como lo pretendiera la Conferencia Interamericana de Washington de 1889 (precursora de la Organización de Estados Americanos), en la cual advierte ya el cubano las pretensiones del naciente imperialismo.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">La « Segunda Declaración de la Habana »</span></span><i> </i><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">es igualmente un discurso previamente escrito de manera conjunta, convertido en discurso oral por el líder de la reciente Revolución cubana, cuyo liderazgo alcanzado desde la epopeya del Moncada, de la Sierra Maestra y en los primeros años del gobierno revolucionario, le permite expresarse (en primera persona del plural) en nombre de la llamada Asamblea Nacional del Pueblo de Cuba, pueblo al cual también dirige su alocución durante cuatro horas, en un juego de preguntas y amplias repuestas de alto valor informativo e histórico. Como se afirma desde el exordio, sus palabras se destinan a ese pueblo al que en su mayoría representa y que lo escucha en el espacio de la emblemática Plaza de la Revolución, por las ondas de radio o en diferido. En su condición de portador de la voz de los excluidos, dedica la Declaración a Cuba y a los pueblos de la América Latina<a class="sdfootnoteanc" style="color:#000000;" href="#sdfootnote10sym" name="sdfootnote10anc"><sup>10</sup></a>, ante cuyos representantes que concurren al acto somete a aprobación el texto leído, confiriéndoles de tal suerte la legitimidad jurídica de votar públicamente, escogiendo así la vía opuesta a la que impusieran sus gobiernos con la firma de la Carta de Punta del Este. </span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">En esta misma ciudad uruguaya, el 31 de enero de 1962 y bajo la presión estadounidense, fue separada Cuba de la OEA, en un contexto de hostilidad manifiesta y de amenaza permanente contra el país caribeño. La réplica ante el hecho no se hizo esperar. El 4 de febrero de 1962 y al día siguiente de que por orden ejecutivo presidencial de Estados Unidos se iniciara formalmente el embargo total hacia la isla, el pueblo de Cuba y los representantes de los pueblos de América ratificaron la integralidad del texto de la “Segunda Declaración de La Habana”. Fue así como la conocida intervención de Fidel, a la vez que anuló democráticamente la validez de la Declaración de Punta del Este, se convirtió en un acontecimiento discursivo que participará, a lo largo de varias décadas, en la transformación del destino del continente.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:large;"><b>Estrategias que construyen una idéntica función argumentativa. </b></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">La semejanza de « Nuestra América » con la « Segunda Declaración de La Habana » se fundamenta en el valor de ambos textos en la creación de una conciencia americana, en su carácter reunificador y pluralista y en la medida en que se asocian a una ética y a un saber histórico-social cargado de afectividad, de corte pedagógico. Otro denominador común es la definición del peligro que representa la política estadounidense para los pueblos de América, así como la visión nueva del hombre del continente como principal protagonista de los necesarios cambios que ocurrirán en él. Las estrategias discursivas presentes en los dos discursos, destinadas a asegurar su funcionamiento pragmático, son igualmente similares en el tratamiento de las distintas temáticas. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">En « Nuestra América », emerge desde sus primeras líneas y como ya se ha señalado<a class="sdfootnoteanc" style="color:#000000;" href="#sdfootnote11sym" name="sdfootnote11anc"><sup>11</sup></a>, la inminencia de una cohesión entre las desmembradas repúblicas de América, que tenga la virtud de dejar a un lado intereses personales y veleidades locales para frenar la avanzada de un mal que no les viene de adentro, sino de un peligroso y cercano enemigo exterior común. De ahí que aparezcan en este ensayo, con permanente insistencia, variadas formas de obligación (“Lo que quede de aldea en América ha de despertar”; “debe llevarse adelante el estudio de los factores reales del país”, “Hay que dar ocasión a lo mejor para que se revele”), que al tiempo que trazan el camino a seguir y confieren a Martí el papel de sabio, buscan orientar al interlocutor (en este caso al lector), quien podrá rectificar </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>a posteriori</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"> la idea que se hace del tema América. </span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Más de treinta formas de obligación se unen así a otros giros sintácticos recurrentes (oposiciones con “no…, sino…”, negaciones, infinitivos con función de imperativo) para estructurar la totalidad de un discurso que, yendo en contra de la </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>doxa</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"> y rectificando ideas preconcebidas, impone su propia visión de la situación del continente e invita explícitamente a tomar posición ante ella. </span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Con un tono directo y tajante, que se traduce en el escrito por el empleo frases breves, acentuadas por el valor absoluto del verbo ser (“Conocer es resolver”; “Estrategia es política”; “Pensar es servir”) y por medio de preguntas que dan a “Nuestra América” su dimensión dialógica, el discurso martiano expone un caso en el que aparentemente sus lectores no estaban interesados y de los que implícitamente espera una respuesta. Por lo tanto, su escritura advierte, aconseja, instruye, da fórmulas para acabar con los consuetudinarios diferendos fratricidas (“el tigre de adentro”), anunciando además la urgencia de actuar (“urgente”; “urge”) ante un peligro mayor, cuyas dimensiones para el futuro de América recoge el término “gigante” que, como lo afirma Gonzalo de Quesada y Miranda, no es otro que “la política norteamericana en la cual ya él [Martí] ve perfilarse – casi medio siglo antes que muchos otros – la guerra imperialista” en tierras de América<a class="sdfootnoteanc" style="color:#000000;" href="#sdfootnote12sym" name="sdfootnote12anc"><sup>12</sup></a>. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;"><b>El plano léxico.</b></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">El discurso martiano otorga un papel a cada cual en la construcción de la patria americana, gracias a un léxico preciso y cargado de valores. Con el uso de modalidades lingüísticas de alto contenido estético y moral ensalza al hombre natural dándole, con el simple hecho de enunciarlo, el lugar que hasta entonces le ha sido negado, invitándolo además a ser genuino defensor de su identidad. En el polo opuesto se sitúan aquéllos que no abrazan la posibilidad de una independencia cultural y política (“los sietemesinos”) y se avergüenzan de sus orígenes en suelo extranjero socavando los cimientos de sus naciones, señalados con insistencia en el discurso<a class="sdfootnoteanc" style="color:#000000;" href="#sdfootnote13sym" name="sdfootnote13anc"><sup>13</sup></a>. Algunos deícticos espaciales (“Madrid”, “París”, “América del Norte”) sitúan los intereses de esos “criollos exóticos” (p.482) fuera de las fronteras de la América construida por y con el discurso, acentuando así su distanciamiento a la vez espacial e ideológico de las consideraciones del autor.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">El </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>ethos</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"> orientador de Martí deja así al lector la posibilidad de crear sus propias conclusiones, de asumir una u otra posición e insiste en la imposibilidad de continuar copiando en América formas de gobierno nacidas en Europa o en los Estados Unidos, en total desajuste con la vida de los hombres del continente. Para ello, utilizando la repetición pedagógica de campos léxicos (gobernar<a class="sdfootnoteanc" style="color:#000000;" href="#sdfootnote14sym" name="sdfootnote14anc"><sup>14</sup></a> y crear) propone adecuar los proyectos a las realidades locales, pero no a través de una lógica extranjera que obligue a América a corresponder con ella, como ya han hecho tantos en el pasado, sino lo inverso. Con esta figura de insistencia, el discurso señala además la urgencia de la creación de un sistema de enseñanza propio que tome en cuenta la diversidad de los factores del país, que adapte sus contenidos a la realidad del continente (“La historia de América, de los incas a acá, ha de enseñarse al dedillo […]”, p. 483) y en cuyos claustros deberán formarse los futuros dirigentes. Luego de hacer el balance de las luchas por la independencia en América, Martí formula una solución determinante que irradia, por su gran magnitud histórica, el porvenir de los países hispanoamericanos en sus múltiples esferas, tanto sociopolítica, como económica o cultural:</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;">“<span style="font-family:Times New Roman, serif;">Gobernante, de un pueblo nuevo, quiere decir creador […]. La salvación está en crear. Crear, es la palabra de pase de esta generación”. p.485.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Y esta clave del devenir americano definida por Martí, honrada por tantos artistas e intelectuales en la expresión de la realidad del continente, no significa sin embargo que deba encerrarse en sí mismo, ignorando la marcha del mundo. Lo debe hacer (nótese el uso del imperativo “injértese”<a class="sdfootnoteanc" style="color:#000000;" href="#sdfootnote15sym" name="sdfootnote15anc"><sup>15</sup></a>), pero conservando un eje vertical único, que es el alma misma de sus repúblicas. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;"><b>La negación y lo implícito.</b></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Apoyándose en la premisa irrefutable de la existencia de cuerpos diversos con identidad universal y a través de la estrategia discursiva de la negación, Martí desmonta el mito de la existencia de las razas. Además de oponerse a tal concepto divisor y discriminador, tan manejado por el cientificismo positivista de su época, el autor cubano ataca a través de lo implícito<a class="sdfootnoteanc" style="color:#000000;" href="#sdfootnote16sym" name="sdfootnote16anc"><sup>16</sup></a> y en la medida en que el lector sea capaz de identificarlo, al pensamiento de Domingo Faustino Sarmiento (</span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Conflictos y armonías de las razas en América, </i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">1833), izándose por encima de sus tradicionales fórmulas para ubicarse en un plano enunciativo superior, dando una nueva perspectiva en forma de sentencia, como el fabulista al decir la última palabra<a class="sdfootnoteanc" style="color:#000000;" href="#sdfootnote17sym" name="sdfootnote17anc"><sup>17</sup></a>: </span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;">“<span style="font-family:Times New Roman, serif;">No hay batalla entre la civilización y la barbarie, sino entre la falsa erudición y la naturaleza”. p.482.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Por medio de este mecanismo, y a contrapelo, el discurso martiano deconstruye, sin que sea menester mencionar al autor, el conocido binomio de Sarmiento<a class="sdfootnoteanc" style="color:#000000;" href="#sdfootnote18sym" name="sdfootnote18anc"><sup>18</sup></a>, rompiendo así con estereotipos añejos que pretendían imponerse como una verdad absoluta y poniendo punto final a una visión errada en la construcción y co-construcción de la imagen de América. Como lo precisa Jean Lamore en su </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>José Martí et l’Amérique</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">, “alertar a los hispanoamericanos, informarlos, hacerles ver los peligros y exhortarlos a ser dignos de su historia y de su patria, fue una tarea permanente de Martí”<a class="sdfootnoteanc" style="color:#000000;" href="#sdfootnote19sym" name="sdfootnote19anc"><sup>19</sup></a>.</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;"><b>La interdiscursividad en la “Segunda Declaración de La Habana”.</b></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">El discurso del líder cubano, al referir desde el inicio de su intervención las últimas palabras de José Martí a su amigo Manuel Mercado, anuncia de entrada la dirección que tomará su intervención, propuesta en nombre de las Organizaciones Revolucionarias Integradas y del Gobierno Revolucionario. En lo adelante, sitúa la Historia de Cuba en paralelo con la de otros pueblos de América y del mundo<a class="sdfootnoteanc" style="color:#000000;" href="#sdfootnote20sym" name="sdfootnote20anc"><sup>20</sup></a> y realiza un elaborado análisis que intenta dar visibilidad a fenómenos poco explicados o, para algunos, ignorados de la biografía de la Humanidad. Destaca entonces el reducido prestigio del sistema interamericano de la OEA, calificado como “mafia de gobiernos dictatoriales”, entidad discursiva a la que se opondrá el “pueblo” (vocablo repetido más de cien veces en la alocución), principal actor e interlocutor del discurso pronunciado en su nombre y aprobado por él (“el pueblo de Cuba suscribe”), en respuesta a las decisiones urdidas a espaldas del país caribeño en la Conferencia de Punta del Este. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Este pueblo de Cuba y de América, igualmente denotado con pluralidad de significantes (“masas”, “gran humanidad”, “masa anónima”,…), no sólo puede ver reflejados sus propios intereses en lo expresado, sino que puede analizar la autenticidad de los principios que sustentan la argumentación del discurso. Podríamos considerar que el mismo se dirige a un auditorio universal, por la validez de los valores expuestos para la razón de cualquier ser humano, sea cual fuere su posición política. Sin embargo, una minoría aliada de los Estados Unidos, se ve inmediatamente excluida desde el inicio de tal declaración, en la cual vislumbrará una amenaza evidente para sus propósitos. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Por la presencia de los principios martianos y a otras referencias que se insertan en la “Segunda Declaración de La Habana”, podemos descubrir la relación intrínseca entre el carácter eficaz de este discurso y el </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>saber</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">. Al conocimiento</span></span><i> </i><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">preciso de las realidades del continente en el devenir de la humanidad, analizadas a la luz de la Historia y de las principales ideas de filósofos de los siglos XIX y XX, se une además al prestigio previo del locutor, alcanzado durante la gesta revolucionaria, que en gran medida contribuye a su credibilidad y a la adhesión a los postulados que expone. Su cultura enciclopédica, que asegura el éxito de su empresa discursiva, refiere la evolución de las diferentes sociedades desde la época feudal hasta la fase superior del capitalismo y pasa en revista los momentos claves de la historiografía universal,</span></span><b> </b><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">como el llamado Descubrimiento de América, el consiguiente reparto del mundo por unas pocas potencias, la Revolución burguesa nacida de las ideas filosóficas de la Ilustración y el surgimiento de nuevas relaciones productivas por la existencia de nuevas relaciones de producción. </span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Al saber histórico del orador, se agrega además su imponente figura de guerrillero y su calidad de hombre de pueblo, que a la vez que derriba públicamente un sólido aparato hegemónico, se atribuye el derecho y deber de defender ante el mundo la soberanía de Cuba y de América. Utilizando el recurso de la ironía, censura la economía de la sociedad capitalista basada en la libre competencia, así como el papel de los monopolios y de los grandes accionistas a los que define, como “poderosos caballeros<a class="sdfootnoteanc" style="color:#000000;" href="#sdfootnote21sym" name="sdfootnote21anc"><sup>21</sup></a> de la industria”, cuyo modelo social es incompatible con el necesario desarrollo socioeconómico de los países latinoamericanos. Una vez más, encontramos un eco de las ideas de Martí y su visión del monopolio como “gigante implacable a la puerta de todos los pobres”<a class="sdfootnoteanc" style="color:#000000;" href="#sdfootnote22sym" name="sdfootnote22anc"><sup>22</sup></a>. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;"><b>La inversión de perspectivas.</b></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">La “Segunda Declaración de la Habana” invierte el valor de la noción de progreso (a la manera de Claude Lévi-Strauss<a class="sdfootnoteanc" style="color:#000000;" href="#sdfootnote23sym" name="sdfootnote23anc"><sup>23</sup></a>) exhibida por el capitalismo, al recordar el papel de las instituciones bancarias y al caracterizar la expansión mundial del sistema como “abismal obstáculo al progreso de la humanidad”. En el análisis de la transición de unas sociedades a otras y en el uso de términos inspirados del Socialismo Científico,</span></span> <span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">resulta evidente el legado marxista-leninista para la concepción de un discurso de alto carácter filosófico e informativo, que invita a la creación de una América nueva, sobre la base de un sistema económico diferente de aquel que describe como “voraz y cavernícola sistema”, denunciado desde el comienzo de la alocución. </span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">A la imagen positiva del pueblo de Cuba y de los pueblos de América se opone la del Capitalismo, del que refiere sus dramáticos desenlaces en Europa (Primera y Segunda Guerra Mundial), reciente escenario de las secuelas de su Mal, antes de situar en el mapa de tales realidades pasadas, donde abundan los tiempos pretéritos, la realidad presente de Cuba y de la América denotada por Martí. El discurso universaliza así, de forma lógica y consciente, el destino de la isla caribeña y de la América toda en el porvenir del mundo, en el momento de mayor desarrollo del imperialismo que se inició, como lo precisa Lenin en su obra clásica de 1917, con la intervención de Estados Unidos en la llamada guerra hispanoamericana<a class="sdfootnoteanc" style="color:#000000;" href="#sdfootnote24sym" name="sdfootnote24anc"><sup>24</sup></a>. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">En el empleo reiterado de oposiciones dialécticas y de juicios axiológicos, obtenidos por medio de modalidades cargadas de valores positivos en el caso de Cuba y en el polo opuesto para los Estados Unidos y sus aliados, el discurso del líder cubano no sólo enumera las causas que motivaron su intervención, que expresa la indignación del pueblo de Cuba, sino que presenta un catálogo de hechos irrefutables, incitando al interlocutor a adherir a su tesis que podríamos formular así: “el imperialismo estadounidense es la causa fundamental de los males de América Latina y hay que luchar contra él”. Y es en esa estrategia argumentativa y en el uso constante de antagonismos binarios donde se concentra el mayor peso de sus acusaciones.</span></span></p>
<p><span style="color:#000000;">“<span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;">En Punta del Este se libró una gran batalla ideológica entre la Revolución Cubana y el</span></span></span></p>
<p><span style="font-size:small;color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;">imperialismo yanki.</span></span></p>
<p><span style="font-size:small;color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;">¿Qué representaba allí, por quién habló cada uno de ellos?</span></span></p>
<p><span style="font-size:small;color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;">Cuba representó los pueblos;</span></span></p>
<p><span style="font-size:small;color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;">Estados Unidos representó los monopolios.</span></span></p>
<p><span style="font-size:small;color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;">Cuba habló por las masas explotadas de América;</span></span></p>
<p><span style="font-size:small;color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;">Estados Unidos por los intereses oligárquicos explotadores e imperialistas.</span></span></p>
<p><span style="font-size:small;color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;">Cuba por la soberanía;</span></span></p>
<p><span style="font-size:small;color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;">Estados Unidos por la intervención.</span></span></p>
<p><span style="font-size:small;color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;">Cuba por la nacionalización de las empresas extranjeras;</span></span></p>
<p><span style="font-size:small;color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;">Estados Unidos por nuevas inversiones de capital foráneo.</span></span></p>
<p><span style="font-size:small;color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;">Cuba por la cultura;</span></span></p>
<p><span style="font-size:small;color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;">Estados Unidos por la ignorancia.</span></span></p>
<p><span style="font-size:small;color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;">Cuba por la reforma agraria;</span></span></p>
<p><span style="font-size:small;color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;">Estados Unidos por el latifundio.</span></span></p>
<p><span style="font-size:small;color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;">Cuba por la industrialización de América;</span></span></p>
<p><span style="font-size:small;color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;">Estados Unidos por el subdesarrollo […]”. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;"><b>La denuncia.</b></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Al atribuir a cada cual un papel el panorama histórico-social del continente, exponiendo la desigualdad de sus valores y posicionamientos, la “Segunda Declaración de La Habana” establece una diferenciación epistemológica cuyo impacto es tanto mayor cuanto que los hechos, ampliamente pormenorizados, sin ser lo que llamara Roland Barthes (1968) el “efecto de realidad” sino lo real mismo, hablan por sí solos. Cuba y los pueblos de América aparecen en condición de víctimas de un poder hegemónico, cuyo cuerpo monstruoso y grotesco (“boca insaciable”, “mano insaciable”) se construye con la descripción detallada, minuciosa y reiterada de su política exterior, caracterizada por el saqueo sistemático de los recursos naturales del continente, por el intercambio desigual, por la firma de pactos que, lejos de perseguir el bienestar de las naciones americanas no son más que tratados en contra de ellas (“pactos contra los pueblos”), por las persecuciones de indígenas, las matanzas, las condenas, la multiplicación de las muertes por falta de asistencia médica, los sistemas de enseñanza casi inexistentes, la reducción al silencio que se traduce en su propio territorio por el racismo, las batidas de negros, y que en el caso de Cuba se define por el hostigamiento permanente a la nación cubana y la organización de sabotajes, de planes de agresión, de asesinatos y la promoción del terrorismo, pruebas fehacientes de una política intervencionista de la que paradójicamente la OEA no parece tener noticia (véase la repetición de “Y la OEA no se entera”). De esta forma Cuba, representación discursiva de los valores humanistas, pasa de ser el “culpable” inverosímil de Punta del Este a convertirse en el acusador público de Estados Unidos y de su “aparato de represión”<a class="sdfootnoteanc" style="color:#000000;" href="#sdfootnote25sym" name="sdfootnote25anc"><sup>25</sup></a>: </span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;">“<span style="font-family:Times New Roman, serif;">Se reúnen los cancilleres y expulsan a Cuba, que no tiene pactos militares con ningún país. Así, el gobierno que organiza la subversión en todo el mundo, y forja alianzas militares en cuatro continentes, hace expulsar a Cuba, acusándola nada menos que de subversión de vinculaciones extracontinentales […]</span> <span style="font-family:Times New Roman, serif;">¿Cómo podrán justificar su conducta ante los pueblos de América y del mundo? ¿Cómo podrán negar que en su concepto la política de tierra, de pan, de trabajo, de salud, de libertad, de igualdad y de cultura, de desarrollo acelerado de la economía, de dignidad nacional, de plena autodeterminación y soberanía, es incompatible con el hemisferio?”. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Más de cincuenta preguntas formuladas en estilo directo establecen un pseudodiálogo que cuestiona lo que hasta entonces parecía incuestionable, construyendo un segundo interlocutor (los políticos de los Estados Unidos) integrado al discurso para excluirlo mejor de las disposiciones de un oponente colectivo, que son los pueblos de América. Al mismo tiempo, y de manera exhaustiva, se explica la situación que atraviesa el continente, facilitándole informaciones al receptor y más tarde al lector. El pormenorizado retrato discursivo del pueblo cubano borra la imagen que otros han construido en su contra y legitima y autoriza el ataque directo a quienes no tienen respuesta ante tales alegaciones. Así, por medio de un lenguaje nítido, liberado de eufemismos y al alcance de cualquier hombre o mujer de América, se revela la verdad que los pueblos deben conocer, incitando a la reflexión y, de la misma forma, a la acción. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">A la vez que denuncia y acusa frontalmente el unilateralismo estadounidense, la “Segunda Declaración de La Habana” formula, con repetidas formas de obligación (“El deber de todo revolucionario es hacer la revolución”;</span></span> <span style="font-family:Times New Roman, serif;">“</span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Lo que esto significa no debe escapar a los pueblos”…) la responsabilidad de los latinoamericanos en la obtención de su real independencia. Critica a aquéllos que, como los sietemesinos martianos, fomentan el divisionismo (“vicios de crecimiento, enfermedades de la infancia del movimiento revolucionario”) y enuncia una advertencia que previene de algo que prepara el enemigo exterior para el futuro del continente, tal y como lo hiciera unas décadas antes José Martí:</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;">“<span style="font-family:Times New Roman, serif;">Los pueblos saben que en Punta del Este, los cancilleres que expulsaron a Cuba se reunieron para renunciar a la soberanía nacional […]. Que Estados Unidos prepara a la América Latina un drama sangriento; que las oligarquías explotadoras, lo mismo que ahora renuncian al principio de la soberanía, no vacilarán en solicitar la intervención de las tropas yankis contra sus propios pueblos […]”. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Con tales revelaciones, el líder de la Revolución cubana alerta sobre el escenario en que se desenvolverán las naciones americanas en lo adelante, teatro de extrema tensión que el vecino del norte ha plantado para ellas en el continente. Y la evaluación del contexto extraverbal integrada al discurso, será la marca de su certera apreciación del recrudecimiento de una política exterior, que no vaciló en brindar su sostén a las dictaduras militares y apoyó económica y militarmente los golpes de estado de la derecha.</span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"> Esta tragedia que se vislumbra aparece en el discurso como una realidad próxima e ineluctable. Sin embargo, en igual plano enunciativo se sitúa el despertar de una América despojada de la ingenuidad de siglos anteriores, que como entidad humanizada va saliendo de su letargo y su silencio. </span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">En medio de circunstancias históricas ya anunciadas por Martí en “Nuestra América”, “La Segunda Declaración de La Habana” alerta a los pueblos, les revela lo que urge saber, no sin prevenir a sus enemigos de que esos mismos pueblos, escaldados por siglos de dominación, ya son conscientes (“Los pueblos saben”) de sus reales intenciones. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:large;"><b>América como entidad en movimiento.</b></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;">“<span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Nuestra América” y la “Segunda Declaración de La Habana” nacen de un mismo posicionamiento, fundador de la idea del inevitable ocaso de una hegemonía. Siguiendo esta línea directriz, su fuerza perlocutoria hace de la América una entidad nueva, en marcha hacia la independencia socioeconómica, cultural y política que prepara la decadencia previsible de un sistema y de un imperio. Y esta mirada ungida de optimismo, que poetiza al hombre y al espacio americanos, es la que perciben y moldean con sus palabras los hombres nacidos en el continente<a class="sdfootnoteanc" style="color:#000000;" href="#sdfootnote26sym" name="sdfootnote26anc"><sup>26</sup></a>. </span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Una ruptura en los dos textos, introducida por el conector argumentativo “pero”, produce el cambio de temática, de tonalidad y de ritmo que traducirá la idea del avance inevitable y progresivo de la América nueva, tomando el valor performativo de una promesa.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;">1-N.América: “Pero « estos países se salvarán », como anunció Rivadavia el argentino […]. Estos países se salvarán […]”<a class="sdfootnoteanc" style="color:#000000;" href="#sdfootnote27sym" name="sdfootnote27anc"><sup>27</sup></a>. </span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:small;">p.484.</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;">2-S. Declaración: “Pero el desarrollo de la historia, la marcha ascendente de la humanidad, no se detiene ni puede detenerse”. </span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">Con dicha aserción (1) y con el uso reiterado del presente y del presente progresivo, Martí desarrolla la idea de la evolución imparable de los pueblos del continente hacia el cambio necesario de sus realidades sociales, atribuyéndoles a cada uno de los elementos que la componen, la responsabilidad de la acción que ya está llevándose adelante en el proceso forjador del destino de la América independiente.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;">“<span style="font-family:Times New Roman, serif;">Se empieza, como sin saberlo, a probar el amor. Se ponen en pie los pueblos, y se saludan. « ¿Cómo somos?» Se preguntan, y unos a otros se van diciendo cómo son. […] Los jóvenes de América se ponen la camisa al codo, hunden las manos en la masa, y la levantan con la levadura de su sudor. […] Surgen los estadistas naturales del estudio directo de la naturaleza. Leen para aplicar, pero no para copiar. Los economistas estudian la dificultad en sus orígenes. Los oradores empiezan a ser sobrios. Los dramaturgos traen los caracteres nativos a la escena. Las academias discuten temas viables. La poesía se corta la melena zorrillesca y cuelga del árbol glorioso el chaleco colorado. La prosa, centelleante y cernida, va cargada de ideas. Los gobernadores, en las repúblicas de indios, aprenden indio. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;">De todos sus peligros se va salvando América […]”. </span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">El uso reiterado de la forma en “se” permite que el objeto descrito (en este caso América) aparezca como un dato objetivo, que no emana ya del sujeto consciente que la enuncia sino de una entidad con existencia propia, una realidad objetiva, visible. Algo similar advertimos en la “Segunda Declaración de La Habana”: </span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;">“<span style="font-family:Times New Roman, serif;">Ahora esta masa anónima, esta América de color, sombría, taciturna, que canta en el continente con una misma tristeza y desengaño, ahora esta masa es la que empieza a entrar definitivamente en su propia historia, la empieza a escribir con su sangre, la empieza a sufrir y a morir. Porque ahora, por los campos y las montañas de América, por las faldas de sus sierras, por sus llanuras y sus selvas, entre la soledad, o en el tráfico de las ciudades, o en las costas de los grandes océanos y ríos, se empieza a estremecer este mundo lleno de corazones, con los puños calientes de deseos de morir por lo suyo, de conquistar sus derechos, casi 500 años burlados por unos y por otros. Ahora, sí, la historia tendrá que contar con los pobres de América, con los explotados y vilipendiados de América Latina, que han decidido empezar a escribir ellos mismos, para siempre, su historia. […] Ya se les ve, armados de piedras, de palos, de machetes, de un lado y otro, cada día, ocupando las tierras, fincando sus garfios en la tierra que les pertenece y defendiéndola con su vida. Se les ve llevando sus cartelones, sus banderas, sus consignas, haciéndolas correr en el viento por entre las montañas o a lo largo de los llanos”. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">En ambos discursos, a través de verbos de acción y de percepción, se ofrece un testimonio de los</span></span> <span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">procesos que ya están ocurriendo en el presente de América, por obra de la diversidad de los hombres que la conforman, en la variedad de su extensión territorial y que le conferirán su definitiva y real independencia. Si para Martí “Es la hora del recuento y de la marcha unida”, el deíctico temporal “Ahora”, repetido en la cita anterior del discurso del líder cubano y apoyado por un enfático “sí”, marca el punto de partida trazado por una toma de decisión a la que atribuye el poder de un elemento, de una fuerza mayor, anunciadora del inicio de un largo proceso histórico de cambio:</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;">“<span style="font-family:Times New Roman, serif;">Y esa ola de estremecido rencor, de justicia reclamada, de derecho pisoteado que se empieza a levantar por entre las tierras de Latinoamérica, esa ola ya no parará más. […] Porque esta gran humanidad ha dicho “¡Basta!” y ha echado a andar. Y su marcha de gigantes ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia por la que ya han muerto más de una vez inútilmente”. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">La “marcha de gigantes”, que invierte singularmente la perspectiva del “gigante de siete leguas” de Martí,</span></span> <span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">reforzada por la voz imperativa “¡Basta!”, marcan verbalmente un término a la aceptación sin condiciones de la maniobras colonialistas y neocolonialistas en América, pero también el fin de la subestimación histórica a la que han sido reducidos tanto campesinos, como obreros, intelectuales, negros o indios, futuros garantes del destino del continente y del cambio que se producirá en él. De la semilla regada por el padre Amalivaca (El Gran Semí), que Humboldt calificara de “personaje mitológico de la América bárbara”<a class="sdfootnoteanc" style="color:#000000;" href="#sdfootnote28sym" name="sdfootnote28anc"><sup>28</sup></a>, han retoñado estos hombres nuevos. </span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">A la imagen primera de una América dormida, dolorosa, anquilosada, muda, espectadora por siglos de su propio sometimiento, se opondrá definitivamente la representación afectiva y objetiva de una América nueva, enérgica, en movimiento ascendente hacia una liberación próxima. Podemos entonces afirmar que la “Segunda Declaración de La </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Habana” es, como lo afirma Jean Lamore, “una continuidad de </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Nuestra América</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"> de José Martí”<a class="sdfootnoteanc" style="color:#000000;" href="#sdfootnote29sym" name="sdfootnote29anc"><sup>29</sup></a>, de similar dimensión descolonizadora, en la que en igual medida interviene el peso de lo emocional y de lo racional en la descripción de un referente nuevo. </span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:large;"><b>A modo de conclusión. </b></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Si “Nuestra América” es un “texto de combate”<a class="sdfootnoteanc" style="color:#000000;" href="#sdfootnote30sym" name="sdfootnote30anc"><sup>30</sup></a> moldeado por las circunstancias históricas y discursivamente por las contingencias del lenguaje escrito, la “Segunda Declaración de La Habana” se presenta como un grito de independencia de la América Latina y una acusación pública del recrudecimiento de una política imperial que nada parece poder ofrecer al futuro de los pueblos. Podemos resumir su alcance, diciendo que los dos discursos responden a una doble e idéntica función social: informar sobre la necesidad de la unión como única vía para lograr la emancipación y, por otra parte, la denuncia de un sistema que resulta incompatible </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">con las esperanzas de los hombres y mujeres de la patria americana.</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">La Asamblea General N° 39 de la OEA en Honduras, celebrada en junio de 2009, abrió la posibilidad de un diálogo entre Cuba y dicha organización, dejando sin efecto la resolución aprobada en 1962. Sin embargo, el presidente cubano Raúl Castro, y el líder histórico de la revolución, rechazaron tajantemente un retorno de Cuba a la OEA, a la que Fidel calificó nada menos </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">que como “un cadáver insepulto”<a class="sdfootnoteanc" style="color:#000000;" href="#sdfootnote31sym" name="sdfootnote31anc"><sup>31</sup></a>.</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">A pesar de que los problemas que denunciaron Martí y Fidel en sus discursos llegan hasta nuestra época con mayor gravedad, otras organizaciones regionales le han nacido a América, como la justa compensación de los esfuerzos que han sido necesarios para hacer realidad la promesa formulada en “Nuestra América” y en la “Segunda Declaración de la Habana”. La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, asumida por México en este 2020, es el mayor intento de integración que se haya concebido en la región luego de más de 500 años de colonialismo y neocolonialismo. Formada por 32 países miembros (tras el reciente abandono del Brasil de Jair Bolsonaro), la CELAC agrupa así a más de 600 millones de latinoamericanos en una extensión de más de 39 millones de kilómetros cuadrados. Este logro de la unidad latinoamericana, que concretiza la idea de Bolívar, el concepto de América de Martí y la Revolución latinoamericana inevitable expuesta por Fidel y la Revolución cubana, deben mucho a la abnegación y al poder de la palabra de estos grandes hombres, cuya visión sigue guiando el presente de la América, que ya no es sólo una construcción semántica sino una materialización y un ejemplo para los pueblos del mundo. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">A 167 años del natalicio del apóstol de la patria cubana, el “continente descoyuntado”<a class="sdfootnoteanc" style="color:#000000;" href="#sdfootnote32sym" name="sdfootnote32anc"><sup>32</sup></a> ha tomado una forma muy distinta a la que intentaran definir la Conferencia Interamericana de 1889, la Reunión de Punta el Este del 1962 o el llamado Consenso de Washington de los años 1990. Si en algunas repúblicas sigue “durmiendo el pulpo”<a class="sdfootnoteanc" style="color:#000000;" href="#sdfootnote33sym" name="sdfootnote33anc"><sup>33</sup></a>, otras han empezado a “recobrar, con prisa loca y sublime, los siglos perdidos”<a class="sdfootnoteanc" style="color:#000000;" href="#sdfootnote34sym" name="sdfootnote34anc"><sup>34</sup></a></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">, trazando con su “nueva</span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"> primavera latinoamericana contra el neoliberalismo”<a class="sdfootnoteanc" style="color:#000000;" href="#sdfootnote35sym" name="sdfootnote35anc"><sup>35</sup></a> el camino hacia una definitiva liberación posible. </span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;"><u><b>BIBLIOGRAFĺA</b></u></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Todas nuestras citas de “Nuestra América” provienen de </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Obras escogidas en tres tomos</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"> (3ra edición), Colección Textos Martianos, T. II, 1886-octubre 1891, La Habana, Ciencias Sociales, 2002, p. 480-487. </span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Para la “Segunda Declaración de La Habana”, hemos utilizado el sitio internet </span></span><a style="color:#000000;" href="http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1962/esp/f040262e.html"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><u>http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1962/esp/f040262e.html</u></span></span></a></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;"><b>José Martí.</b></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">MARTI, José, </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Obras Completas</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">, Edición crítica (1884-1884), Tomo XVII, La Habana, Centro de Estudios Martianos, 2010.</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;"><b>Obras críticas sobre José Martí y América Latina. </b></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">DE QUESADA Y MIRANDA, Gonzalo, </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Martí hombre</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">, con prefacio de Emil Ludwig, La Habana, Capital Martí, 1960, 3ra edición. </span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">ESTRADE, Paul, Madrid, </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Los Fundamentos de la democracia en Latinoamérica, </i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Madrid, Doce Calles, 2000.</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">LAMORE, J., </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>José Marti et l’Amérique</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">. </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Pour une Amérique unie et métisse</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">, Paris, L’Harmattan, t. I, 1986. </span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">- </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>La liberté de Cuba et de l’Amérique latine</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">, Paris, Ellipses, 2007.</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">VITIER, Cintio, “Una fuente venezolana de José Martí”, </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Temas martianos</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">, Segunda Serie, La Habana, Editorial Letras Cubanas y Centro de estudios Martianos.</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;"><b>Historia de Cuba y de América.</b></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">DE HUMBOLDT, Alexandre, </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Essai politique sur l’île de Cuba, avec une carte et un supplément qui renferme des considérations sur la population, la richesse territoriale et le commerce de l’archipel des Antilles et de Colombia</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">, París, Gide Fils, Tomo II, 1826.</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">ROJAS MIX, Miguel, </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Los cien nombres de América. Eso que descubrió Colón</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">, (1991) San José, ed. de la Universidad de Costa Rica, coll. Identidad Cultural, 1997, 2da edición.</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">VERA Fátima, «América Latina. El despertar de las Conciencias ».</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">http://bohemia.cu/wp-content/uploads/2020/01/Pag-36-39-America-Latina.pdf?fbclid=IwAR0g21u5ZC20L6IgUpQOJmXcZYWj6zx42UHV2khG1IpxRhT_ttrt6wwz5u8</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;"><b>Sobre la Organización de Estados Americanos.</b></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;">CASTRO, Fidel, “Atrapado por la historia”, <a style="color:#000000;" href="http://www.granma.cubaweb.cu/secciones/ref-fidel/art130.html">http://www.granma.cubaweb.cu/secciones/ref-fidel/art130.html</a></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">ORTEGA ARANDA, Elena L., </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>La Carta de Punta del Este y la Alianza para el progreso</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">, Santiago de Chile, Editorial Jurídica de Chile, 1966.</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;"><b>Semiología y Análisis del discurso.</b></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">BARTHES, R., « L’effet de réel », </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Communications</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">, Volume 11, Recherches sémiologiques : le vraissemblable, 1968, p. 84-89</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">MAINGUENEAU D. &amp; CHARAUDEAU P., </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Dictionnaire d’Analyse du discours, </i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">París, Seuil, 2002.</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">MAINGUENEAU, Dominique, </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Le contexte de l’œuvre littéraire. Énonciation, écrivain, société,</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"> París, Dunod, 1993.</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;"><b>Organizaciones regionales en América Latina.</b></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Portal ALBA, </span></span><a style="color:#000000;" href="http://www.alianzabolivariana.org/que_es_el_alba.php#ancla1"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><u>http://www.alianzabolivariana.org/que_es_el_alba.php#ancla1</u></span></span></a></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Portal CELAC, </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><u>http://www.celac.gob.ve/index.php?option=com_content&amp;view=frontpage&amp;Itemid=1&amp;lang=es</u></span></span></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">Portal UNASUR, </span></span><a style="color:#000000;" href="http://www.unasursg.org/inicio/organizacion/historia"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><u>http://www.unasursg.org/inicio/organizacion/historia</u></span></span></a><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">.</span></span></span></p>
<p><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;"><b>Revistas hispánicas publicadas en Estados Unidos</b></span></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">FUENTES, Víctor, </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Revistas literarias: desde los orígenes al presente</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">, </span></span><a style="color:#000000;" href="http://cvc.cervantes.es/lengua/anuario/anuario_08/pdf/cultura01.pdf"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><u>http://cvc.cervantes.es/lengua/anuario/anuario_08/pdf/cultura01.pdf</u></span></span></a></span></p>
<p><span style="font-family:Times New Roman, serif;color:#000000;"><span style="font-size:medium;"><b>Otras obras consultadas.</b></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">LÉVI-STRAUSS, Claude, </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Race et Histoire</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">, París, Folio Essais, 1952.</span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">LENIN, V.I., “El Imperialismo. Fase superior del capitalismo”, </span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;"><i>Obras</i></span></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:medium;">, Moscú, Progreso, Tomo V (1913-1916), 1917.</span></span></span></p>
<div id="sdfootnote1">
<p align="justify"><span style="font-size:small;color:#000000;"><a class="sdfootnotesym" style="color:#000000;" href="#sdfootnote1anc" name="sdfootnote1sym">1</a><span style="font-family:Times New Roman, serif;"> “Para evitar las circunvoluciones fastidiosas, pese a los cambios políticos ocurridos en la situación de las colonias, yo continúo describiendo en esta obra los países habitados por los españoles &#8211; americanos con la denominación de América Española. Nombro Estados-Unidos, sin agregar de la América septentrional, a los países de los anglo-americanos, bien que haya otros Estados-Unidos, formados en la América meridional. Es molesto cuando se habla de pueblos que desempeñan un papel importante en la escena mundial, y no tienen nombres colectivos. La palabra ‘americano’ no puede seguir siendo aplicada únicamente a los ciudadanos de los Estados Unidos de la América del Norte, y sería deseable que esta nomenclatura de naciones independientes del Nuevo Continente pudiera ser fijada de una manera a la vez cómoda, armoniosa y precisa”. </span><span style="font-family:Times New Roman, serif;">DE </span><span style="font-family:Times New Roman, serif;">HUMBOLDT, Alexandre, </span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><i>Essai politique sur l’île de Cuba</i></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;">, 1826, p. 111-112. </span><span style="font-family:Times New Roman, serif;">(traducción al español tomada de Miguel Rojas Mix, </span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><i>Los cien nombres de América. Eso que descubrió Colón</i></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;">, 1997, p.32)</span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote2">
<p align="justify"><span style="font-size:small;color:#000000;"><a class="sdfootnotesym" style="color:#000000;" href="#sdfootnote2anc" name="sdfootnote2sym">2</a><span style="font-family:Times New Roman, serif;"> Como lo recuerda </span><span style="font-family:Times New Roman, serif;">Paul Estrade en </span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><i>Los Fundamentos de la democracia en Latinoamérica, </i></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;">José Martí subraya que Washington hablaba “con orgullo de la ‘América Unida’, aludiendo, por supuesto, a su América del Norte, sin pensar en que hubiera otra América más”. (OC/EN, t.23, p.53); 2000, p.595, citado en nota al pie de página n°18. </span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote3">
<p align="justify"><span style="font-size:small;color:#000000;"><a class="sdfootnotesym" style="color:#000000;" href="#sdfootnote3anc" name="sdfootnote3sym">3</a><span style="font-family:Times New Roman, serif;"> Ortega Aranda precisa que “los representantes de las repúblicas americanas reunidos en Punta del Este para elaborar la Carta, comenzaron por hacer una Declaración </span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><b>“a”</b></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"> los Pueblos de América, y no una Declaración </span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><b>“de”</b></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"> los pueblos de América. Esto expresa claramente que los gobiernos no se sienten identificados con sus pueblos: la Alianza así pactada concierne a los gobiernos allí firmantes y no a los pueblos a los cuales aquéllos declaran sus intenciones”; 1966, p. 87. (El subrayado es nuestro)</span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote4">
<p align="justify"><span style="font-size:small;color:#000000;"><a class="sdfootnotesym" style="color:#000000;" href="#sdfootnote4anc" name="sdfootnote4sym">4</a><span style="font-family:Times New Roman, serif;"> Según la definición de Dominique Maingueneau en el </span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><i>Dictionnaire d’Analyse du discours</i></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;">, la noción de “archivo” reúne enunciados provenientes de un mismo posicionamiento, inseparables de una memoria y de las instituciones que les confieren su autoridad (2002, p. 62; La traducción es nuestra).</span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote5">
<p align="justify"><span style="font-size:small;color:#000000;"><a class="sdfootnotesym" style="color:#000000;" href="#sdfootnote5anc" name="sdfootnote5sym">5</a><span style="font-family:Times New Roman, serif;"> Asociación de Libre Comercio de las Américas (ALCA o ZLEA), proyecto de integración continental (desde Alaska hasta la Tierra de Fuego) impulsado en vano por George Bush desde 1990.</span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote6">
<p align="justify"><span style="font-size:small;color:#000000;"><a class="sdfootnotesym" style="color:#000000;" href="#sdfootnote6anc" name="sdfootnote6sym">6</a><span style="font-family:Times New Roman, serif;"> Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América o ALBA-TCP, propuesta formulada por Hugo Rafael Chávez Frías el 11 y 12 diciembre de 2001. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-size:small;color:#000000;"><span style="font-family:Times New Roman, serif;">Portal ALBA, http://www.alianzabolivariana.org/que_es_el_alba.php#ancla1</span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote7">
<p align="justify"><span style="font-size:small;color:#000000;"><a class="sdfootnotesym" style="color:#000000;" href="#sdfootnote7anc" name="sdfootnote7sym">7</a><span style="font-family:Times New Roman, serif;"> “La Unión de Naciones Suramericanas, UNASUR, es una organización internacional creada en 2008 como impulso a la integración regional en materia de energía, educación, salud, ambiente, infraestructura, seguridad y democracia. </span><a style="color:#000000;" href="http://www.unasursg.org/inicio/organizacion/historia"><span style="font-family:Times New Roman, serif;">http://www.unasursg.org/inicio/organizacion/historia</span></a></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote8">
<p><span style="font-size:small;color:#000000;"><a class="sdfootnotesym" style="color:#000000;" href="#sdfootnote8anc" name="sdfootnote8sym">8</a><span style="font-family:Times New Roman, serif;"> Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, creada entre el 2 y 3 de diciembre de 2011 en Caracas. http://www.celac.gob.ve/index.php?option=com_content&amp;view=frontpage&amp;Itemid=1&amp;lang=es</span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote9">
<p><span style="font-size:small;color:#000000;"><a class="sdfootnotesym" style="color:#000000;" href="#sdfootnote9anc" name="sdfootnote9sym">9</a><span style="font-family:Times New Roman, serif;">FUENTES, Víctor, </span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><i>Revistas literarias: desde los orígenes al presente</i></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;">, http://cvc.cervantes.es/lengua/anuario/anuario_08/pdf/cultura01.pdf</span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote10">
<p align="justify"><span style="font-size:small;color:#000000;"><a class="sdfootnotesym" style="color:#000000;" href="#sdfootnote10anc" name="sdfootnote10sym">10</a><span style="font-family:Times New Roman, serif;"> Como se precisa al final de la Declaración, el discurso se dirige también a los hombres y mujeres de todo el mundo: “La Asamblea General Nacional del Pueblo de Cuba resuelve que esta Declaración sea conocida como Segunda Declaración de La Habana, trasladada a los principales idiomas y distribuida en todo el mundo”. </span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote11">
<p align="justify"><span style="font-size:small;color:#000000;"><a class="sdfootnotesym" style="color:#000000;" href="#sdfootnote11anc" name="sdfootnote11sym">11</a><span style="font-family:Times New Roman, serif;"> Múltiples han sido los estudios dedicados a “Nuestra América” que han insistido en este aspecto. Evitando la exhaustividad, nos referiremos solamente a </span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><i>José Martí et l’Amérique. </i></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><i>Pour une Amérique unie et métisse</i></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"> (Paris, L’Harmattan) de Jean Lamore. </span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote12">
<p><span style="font-size:small;color:#000000;"><a class="sdfootnotesym" style="color:#000000;" href="#sdfootnote12anc" name="sdfootnote12sym">12</a> <span style="font-family:Times New Roman, serif;">1960, p.188.</span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote13">
<p align="justify"><span style="font-size:small;color:#000000;"><a class="sdfootnotesym" style="color:#000000;" href="#sdfootnote13anc" name="sdfootnote13sym">13</a><span style="font-family:Times New Roman, serif;"> “¡Estos hijos de carpintero&#8230;!”; “¡Estos nacidos de América…!”; “¡Estos hijos de Nuestra América…!”; “¡Estos delicados…!”; “¡Estos “increíbles” del honor!”, p.481.</span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote14">
<p align="justify"><span style="font-size:small;color:#000000;"><a class="sdfootnotesym" style="color:#000000;" href="#sdfootnote14anc" name="sdfootnote14sym">14</a><span style="font-family:Times New Roman, serif;"> Del párrafo 4 al 6 de “Nuestra América”, este campo léxico será el más abundante. Así encontramos 10 veces el verbo “gobernar”, 11 veces el sustantivo “gobierno” y 1 vez “gobernante”. En el resto del texto hallamos 2 veces el sustantivo “gobernador”.</span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote15">
<p align="justify"><span style="font-size:small;color:#000000;"><a class="sdfootnotesym" style="color:#000000;" href="#sdfootnote15anc" name="sdfootnote15sym">15</a><span style="font-family:Times New Roman, serif;">« Injértese en nuestras repúblicas el mundo, pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas ». “Nuestra América”, p.483.</span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote16">
<p align="justify"><span style="font-size:small;color:#000000;"><a class="sdfootnotesym" style="color:#000000;" href="#sdfootnote16anc" name="sdfootnote16sym">16</a><span style="font-family:Times New Roman, serif;"> « Cree el soberbio que la tierra fue hecha para servirle de pedestal, porque tiene la pluma fácil o la palabra de colores, y acusa de incapaz e irremediable a su república nativa […] </span><span style="font-family:Times New Roman, serif;">». “Nuestra América”, p. 481.</span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote17">
<p align="justify"><span style="font-size:small;color:#000000;"><a class="sdfootnotesym" style="color:#000000;" href="#sdfootnote17anc" name="sdfootnote17sym">17</a><span style="font-family:Times New Roman, serif;"> Dominique Maingueneau señala en </span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><i>Le contexte de l’œuvre littéraire. </i></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><i>Énonciation, écrivain, société</i></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;">, la importancia que tiene esta estrategia discursiva. El último que habla (como el fabulista que da su moraleja al final de su fábula) « se ubica en el nivel enunciativo más alto, por encima de todos los personajes: es él quien impone un sentido a la historia. Él tiene la última palabra ». (1993, p.162; la traducción es nuestra) </span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote18">
<p align="justify"><span style="font-size:small;color:#000000;"><a class="sdfootnotesym" style="color:#000000;" href="#sdfootnote18anc" name="sdfootnote18sym">18</a> <span style="font-family:Times New Roman, serif;"><i>Civilización y Barbarie, Vida de Juan Facundo Quiroga, Aspecto físico, costumbres y hábitos de la República Argentina</i></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;">, 1845.</span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote19">
<p align="justify"><span style="font-size:small;color:#000000;"><a class="sdfootnotesym" style="color:#000000;" href="#sdfootnote19anc" name="sdfootnote19sym">19</a> <span style="font-family:Times New Roman, serif;"><i>José Marti et l’Amérique</i></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;">, 1986, p.219. </span><span style="font-family:Times New Roman, serif;">La traducción es nuestra.</span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote20">
<p align="justify"><span style="font-size:small;color:#000000;"><a class="sdfootnotesym" style="color:#000000;" href="#sdfootnote20anc" name="sdfootnote20sym">20</a> « <span style="font-family:Times New Roman, serif;">¿Qué es la historia de Cuba sino la historia de América Latina? ¿Y qué es la historia de América Latina sino la historia de Asia, África y Oceanía? ¿Y qué es la historia de todos estos pueblos, sino la historia de la explotación más despiadada y cruel del imperialismo en el mundo entero?». </span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote21">
<p align="justify"><span style="font-size:small;color:#000000;"><a class="sdfootnotesym" style="color:#000000;" href="#sdfootnote21anc" name="sdfootnote21sym">21</a><span style="font-family:Times New Roman, serif;"> La ironía se obtiene aquí gracias a la polisemia del término “caballero” que lo mismo puede denotar a un “hombre” que al “hombre que se porta con nobleza y generosidad” (RAE), lo que dista de ser el caso aquí.</span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote22">
<p align="justify"><span style="font-size:small;color:#000000;"><a class="sdfootnotesym" style="color:#000000;" href="#sdfootnote22anc" name="sdfootnote22sym">22</a><span style="font-family:Times New Roman, serif;"> “Cartas de Martí”, </span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><i>La Nación</i></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;">, 26 de octubre de 1884 en </span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><i>Obras Completas, Edición crítica</i></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"> (1884-1884), p.244.</span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote23">
<p align="justify"><span style="font-size:small;color:#000000;"><a class="sdfootnotesym" style="color:#000000;" href="#sdfootnote23anc" name="sdfootnote23sym">23</a><span style="font-family:Times New Roman, serif;"> El progreso ha tenido por correlativo histórico, como lo precisa Lévi-Strauss, « la explotación del hombre por el hombre, lo que puede incitarnos a una cierta discreción en la manifestación de nuestro orgullo »; LÉVI-STRAUSS, Claude, </span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><i>Race et Histoire</i></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;">, Folio Essais, 1952, p. 81. La traducción es nuestra.</span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote24">
<p align="justify"><span style="font-size:small;color:#000000;"><a class="sdfootnotesym" style="color:#000000;" href="#sdfootnote24anc" name="sdfootnote24sym">24</a><span style="font-family:Times New Roman, serif;"> “El Imperialismo. Fase superior del capitalismo”, </span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><i>Obras,</i></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"> T.V, 1917, p. 193.</span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote25">
<p align="justify"><span style="font-size:small;color:#000000;"><a class="sdfootnotesym" style="color:#000000;" href="#sdfootnote25anc" name="sdfootnote25sym">25</a><span style="font-family:Times New Roman, serif;"> “La OEA quedó desenmascarada como lo que es; un ministerio de colonias yankis, una alianza militar, un aparato de represión contra el movimiento de liberación de los pueblos latinoamericanos”. </span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote26">
<p align="justify"><span style="color:#000000;"><a class="sdfootnotesym" style="color:#000000;" href="#sdfootnote26anc" name="sdfootnote26sym">26</a> <span style="font-family:Times New Roman, serif;"><span style="font-size:small;">Tanto en uno como el otro documento, esta evolución en la concepción de la idea de América se puede ver a través del empleo de modalidades axiológicas que denotan al continente y reflejan al mismo tiempo la cercanía afectiva de cada uno de los enunciadores con él.</span></span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote27">
<p align="justify"><span style="font-size:small;color:#000000;"><a class="sdfootnotesym" style="color:#000000;" href="#sdfootnote27anc" name="sdfootnote27sym">27</a><span style="font-family:Times New Roman, serif;"> Esta frase del octavo párrafo de “Nuestra América” es muy similar a la que ya había enunciado Martí en su discurso “Madre América”: « Rivadavia, el de la corbata siempre blanca, dijo que estos países se salvarían: y estos países se han salvado ». </span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><i>Obras escogidas</i></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;">, T. II, p. 426. </span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote28">
<p align="justify"><span style="font-size:small;color:#000000;"><a class="sdfootnotesym" style="color:#000000;" href="#sdfootnote28anc" name="sdfootnote28sym">28</a><span style="font-family:Times New Roman, serif;"> Vitier, C, “Una fuente venezolana de José Martí”, </span><span style="font-family:Times New Roman, serif;"><i>Temas martianos, </i></span><span style="font-family:Times New Roman, serif;">p. 105-113.</span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote29">
<p><span style="font-size:small;color:#000000;"><a class="sdfootnotesym" style="color:#000000;" href="#sdfootnote29anc" name="sdfootnote29sym">29</a><span style="font-family:Times New Roman, serif;"> Lamore, 2007, p.222. La traducción es nuestra.</span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote30">
<p><span style="font-size:small;color:#000000;"><a class="sdfootnotesym" style="color:#000000;" href="#sdfootnote30anc" name="sdfootnote30sym">30</a><span style="font-family:Times New Roman, serif;"> Lamore, 1986, p.175.</span> <span style="font-family:Times New Roman, serif;">La traducción es nuestra.</span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote31">
<p align="justify"><span style="font-size:small;color:#000000;"><a class="sdfootnotesym" style="color:#000000;" href="#sdfootnote31anc" name="sdfootnote31sym">31</a><span style="font-family:Times New Roman, serif;"> “Atrapado por la historia”, </span><a style="color:#000000;" href="http://www.granma.cubaweb.cu/secciones/ref-fidel/art130.html"><span style="font-family:Times New Roman, serif;">http://www.granma.cubaweb.cu/secciones/ref-fidel/art130.html</span></a></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote32">
<p><span style="font-size:small;color:#000000;"><a class="sdfootnotesym" style="color:#000000;" href="#sdfootnote32anc" name="sdfootnote32sym">32</a><span style="font-family:Times New Roman, serif;"> « Nuestra América », p. 484.</span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote33">
<p align="justify"><span style="font-size:small;color:#000000;"><a class="sdfootnotesym" style="color:#000000;" href="#sdfootnote33anc" name="sdfootnote33sym">33</a><span style="font-family:Times New Roman, serif;"> « Nuestra América », p. 486. </span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote34">
<p align="justify"><span style="font-size:small;color:#000000;"><a class="sdfootnotesym" style="color:#000000;" href="#sdfootnote34anc" name="sdfootnote34sym">34</a> <span style="font-family:Times New Roman, serif;"><i>Ibid.</i></span></span></p>
</div>
<div id="sdfootnote35">
<p><span style="font-size:small;color:#000000;"><a class="sdfootnotesym" style="color:#000000;" href="#sdfootnote35anc" name="sdfootnote35sym">35</a> Fátima Vera, «América Latina. El despertar de las conciencias ».</span></p>
<p><span style="color:#000000;"> <span style="font-size:small;"><i>http://bohemia.cu/wp-content/uploads/2020/01/Pag-36-39-America-Latina.pdf?fbclid=IwAR0g21u5ZC20L6IgUpQOJmXcZYWj6zx42UHV2khG1IpxRhT_ttrt6wwz5u8</i></span></span></p>
</div>
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