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	<title>La pupila insomne &#187; izquierda</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>A la izquierda de lo posible</title>
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		<pubDate>Wed, 06 Jun 2012 17:25:03 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160;Boaventura de Sousa Santos* Históricamente, las izquierdas se dividían a partir de los modelos de socialismo y las vías para realizarlos. Al no estar el socialismo, por ahora, en la agenda política –incluso en América latina pierde aliento la discusión &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=25944">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-259450" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2012/06/boaventura-de-sousa-santos.jpg"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><strong>Boaventura de Sousa Santos</strong>*</h5>
<div id="yui_3_2_0_1_1339001744480306">
<div id="attachment_25945" style="width: 217px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2012/06/boaventura-de-sousa-santos.jpg"><img class="size-full wp-image-25945" title="boaventura-de-sousa-santos" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2012/06/boaventura-de-sousa-santos.jpg" alt="" width="207" height="231" /></a><p class="wp-caption-text">Boaventura de Sousa de Santos</p></div>
<p style="text-align:justify;">Históricamente, las izquierdas se dividían a partir de los modelos de socialismo y las vías para realizarlos. Al no estar el socialismo, por ahora, en la agenda política –incluso en América latina pierde aliento la discusión del “socialismo del siglo XXI”–, las izquierdas parecen dividirse a partir de los modelos de capitalismo. A primera vista, esta división tiene poco sentido pues, por un lado, en la actualidad hay un modelo global del capitalismo, de lejos hegemónico, dominado por la lógica del capital financiero, basado en la búsqueda del máximo lucro en el menor tiempo posible, cualesquiera sean los costos sociales o el grado de destrucción de la naturaleza.<span id="more-25944"></span> Por otro lado, la disputa por los modelos de capitalismo debería ser más una disputa entre las derechas que entre las izquierdas. Pero no es así. A pesar de su globalidad, el modelo de capitalismo ahora dominante asume características distintas en diferentes países y regiones y las izquierdas tienen un interés vital en debatirlas, no sólo porque están en cuestión las condiciones de vida, aquí y ahora, de las clases populares, que son el soporte político de las izquierdas, sino también porque la lucha por horizontes poscapitalistas –a los que algunas izquierdas todavía no renunciaron– depende mucho del capitalismo real del que se parta.</p>
<p style="text-align:justify;">Como el capitalismo es global, el análisis de los diferentes contextos debe tener en cuenta que, a pesar de sus diferencias, son parte del mismo texto. Siendo así, es perturbadora la actual disyunción entre las izquierdas europeas y las izquierdas de otros continentes, sobre todo las izquierdas latinoamericanas. Mientras las izquierdas europeas parecen estar de acuerdo en que el crecimiento es la solución para los males de Europa, las izquierdas latinoamericanas están profundamente divididas respecto del crecimiento y el modelo de desarrollo sobre el que se asienta. Veamos el contraste. Las izquierdas europeas parecen haber descubierto que la apuesta por el crecimiento económico es lo que las distingue de las derechas, que apuestan por la consolidación presupuestaria y la austeridad. El crecimiento significa empleo y éste, una mejora en las condiciones de vida de las mayorías. Sin embargo, no problematizarlo implica la idea de que cualquier crecimiento es bueno. Y eso es un pensamiento suicida para las izquierdas. Por un lado, las derechas lo aceptan fácilmente (como ya lo están aceptando, porque están convencidas de que será el crecimiento que ellas proponen el que prevalezca). Por otro lado, significa un retroceso histórico grave en relación con los avances en las luchas ecológicas de las últimas décadas, en los que algunas izquierdas tuvieron un rol determinante. O sea, se omite que el modelo de crecimiento dominante es insostenible. En pleno período preparatorio de la Conferencia de la ONU Río+20 no se habla de sustentabilidad, no se cuestiona el concepto de economía verde, aun cuando más allá del color de los dólares sea difícil imaginar un capitalismo verde.</p>
<p style="text-align:justify;">En contraste, en América latina las izquierdas están polarizadas como nunca con respecto al modelo de crecimiento y desarrollo. La voracidad de China, el consumo digital sediento de metales raros y la especulación financiera sobre la tierra, las materias primas y los bienes alimentarios están provocando una carrera sin precedentes por los recursos naturales: la exploración y explotación megaminera a cielo abierto, la exploración petrolífera y la expansión de la frontera agrícola por el agronegocio. El crecimiento económico que propicia esta carrera choca con el aumento exponencial de la deuda socioambiental: la apropiación y la contaminación del agua, la expulsión de muchos miles de campesinos pobres y de pueblos indígenas de sus tierras ancestrales, la deforestación, la destrucción de la biodiversidad, la ruina de los modos de vida y las economías que hasta ahora garantizaron la sustentabilidad. Frente a esta contradicción, una parte de las izquierdas –que están en la coalición gobernante en varios países– apoya la oportunidad extractivista, ya que los ingresos que genera se canalizan a reducir la pobreza y construir infraestructura. Otra parte –que de un modo más o menos radical se opone las coaliciones gobernantes– ve al nuevo extractivismo como la fase más reciente de la condena colonial de América latina a ser exportadora de naturaleza para los centros imperiales que están saqueando inmensas riquezas y destruyendo los modos de vida y las culturas de los pueblos. La confrontación es tan intensa que pone en cuestión la estabilidad política de países como Bolivia o Ecuador.</p>
<p style="text-align:justify;">El contraste entre las izquierdas europeas y latinoamericanas reside en que sólo las primeras suscribieron incondicionalmente el “pacto colonial”, según el cual los avances del capitalismo valen por sí, aunque hayan sido (y continúen siendo) obtenidos a costa de la opresión colonial de los pueblos no europeos. Nada nuevo en el frente occidental mientras sea posible la exportación de la miseria humana y la destrucción de la naturaleza.</p>
<p style="text-align:justify;">Para superar este contraste e iniciar la construcción de alianzas transcontinentales son necesarias dos condiciones. Las izquierdas europeas deberían poner en cuestión el consenso del crecimiento, que o es falso o significa una complicidad repugnante con una injusticia histórica demasiado larga. Deberían discutir el tema de la insustentabilidad, cuestionar el mito del crecimiento infinito y la idea de la inagotable disponibilidad de la naturaleza sobre la que se asienta, asumir que los crecientes costos socioambientales del capitalismo no se pueden superar con imaginarias economías verdes, defender que la prosperidad y la felicidad de la sociedad dependen menos del crecimiento que de la justicia social y la racionalidad ambiental, tener el coraje de afirmar que la lucha por la reducción de la pobreza es una burla para encubrir la lucha que no se quiere librar contra la concentración de la riqueza.</p>
<p id="yui_3_2_0_1_1339001744480303" style="text-align:justify;">A su vez, las izquierdas latinoamericanas deberían discutir las antinomias entre el corto y el largo plazo, tener en mente que el futuro de las rentas diferenciales generadas actualmente por la explotación de los recursos naturales está en manos de unas pocas empresas multinacionales y que, al final de este ciclo extractivista, los países pueden ser más pobres y dependientes que nunca, reconocer que el nacionalismo extractivista garantiza al Estado ingresos que pueden tener una importante utilidad social si, en parte por lo menos, son utilizados para financiar una política de transición, que debe comenzar desde ya, desde el extractivismo depredador hacia una economía plural en la que esas actividades extractivas sólo serán útiles en la medida en que sean indispensables.</p>
<p style="text-align:justify;">Las condiciones para desarrollar políticas de convergencia global son exigentes, pero no inviables, y apuntan a opciones que no deben ser descartadas bajo el pretexto de ser políticas de lo imposible. La cuestión no está en tener que optar entre la política de lo posible y la política de lo imposible. Está en saber estar siempre a la izquierda de lo posible. (Tomado de <a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-195573-2012-06-04.html" target="_blank"><em>Página 12</em></a>)</p>
<p style="text-align:justify;">* Doctor en Sociología del Derecho. El texto corresponde a la “Sexta carta a las izquierdas” del autor. Traducción: Javier Lorca.</p>
</div>
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		<title>Desde España: El cemento de lo diverso</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Mar 2012 12:03:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Javier Couso]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160;Javier Couso Permuy Uno de los mayores pecados de la izquierda real, a mi juicio, es la imposibilidad de gestionar el disenso o la discrepancia, ese fenómeno asociado a la acción humana que, de hecho, constituye un poderoso factor para &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=23710">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-237110" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2012/03/unidad.jpg"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/javier-couso/" target="_blank"><strong>Javier Couso Permuy</strong></a></h5>
<p style="text-align:justify;"><a href="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2012/03/unidad.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-23711" title="unidad" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2012/03/unidad.jpg" alt="" width="275" height="183" /></a>Uno de los mayores pecados de la izquierda real, a mi juicio, es la imposibilidad de gestionar el disenso o la discrepancia, ese fenómeno asociado a la acción humana que, de hecho, constituye un poderoso factor para evitar el acomodo y además permite, en los diferentes ámbitos de la vida, la evolución.</p>
<p style="text-align:justify;"><span id="more-23710"></span>Todas y cada unas de las corrientes políticas de la izquierda en general, con casi ninguna excepción, tienden a construir un discurso homogéneo que muchas veces se convierte en dogma u ortodoxia inamovible. A la vez, en la gestión del poder, se tiende al tribalismo o a la familia como elemento de pertenencia que condiciona todas las acciones dentro de una organización.</p>
<p style="text-align:justify;">Las gentes de izquierda aspiramos a transformar la sociedad y pensamos que nuestras propuestas tendrán la capacidad, al menos, de mejorar la vida humana, convertida hoy en día en un mero producto más dentro del mercado global del capitalismo.</p>
<p style="text-align:justify;">Pero es curioso, y sobre todo desmoralizador, que no apliquemos nuestra forma de sociedad en los espacios de militancia. Burocracia, autoritarismo, doble moral, mesianismo, &#8230; son algunos de los grandes pecados que cometemos a diario a pesar de la teórica intención de contrición eternamente renovada.</p>
<p style="text-align:justify;">Hoy en día, y en medio de cambios vertiginosos, el respeto a la sana discrepancia brilla por su ausencia en el espectro amplio de la nebulosa que conforma la izquierda. Y no constituye un problema menor, pues conduce a la parálisis o a la transformación de elementos vivos en sectas que persiguen la heterodoxia como una herejía a la que se debe combatir de manera inquisitorial.</p>
<p style="text-align:justify;">Es cierto que el disenso, para ser sano y constructivo, debe tratar de construir un debate enriquecedor, plural e incluyente. Estar al servicio de la organización, colectivo, sindicato o partido y nunca ser la excusa que esconda la búsqueda de la ruptura.</p>
<p style="text-align:justify;">Dejando aparte actitudes que buscan el enfrentamiento o la imposición, que nuestro ámbito de lucha no sea capaz de tolerar e integrar los pensamientos que chocan con las asumidas, inconscientemente o no, líneas oficiales de la mayoría, convierten toda teoría emancipadora en una realidad opresiva que en ningún caso, si llegase a ser hegemónica, traería el mejoramiento humano.</p>
<p style="text-align:justify;">Tenemos muchos ejemplos en la historia de la imposición férrea de líneas dogmáticas, casi nunca elegidas a través de una verdadera democracia interna, y que han llevado a terribles y dolorosas perversiones donde, bajo una retórica de libertad de pensamiento, se aplastaba todo pensamiento diferente a la línea oficial.</p>
<p style="text-align:justify;">Estos tics que contradicen cualquier pensamiento racional y que nos retrotraen a la forma en que se cohesionan las sectas, a parte de convertir organizaciones que deberían estar vivas en entes fosilizados, son la causa de la actual atomización de la izquierda.</p>
<p style="text-align:justify;">Ideas cerradas, inmovilistas, que descansan sobre dogmas inmutables, construyen formas de pensamiento en torno a una verdad superior que los demás no tienen, convirtiendo el exterior en amenaza equivocada y el interior en un castillo protegido por murallas de cohesión dogmática.</p>
<p style="text-align:justify;">Parece que dé miedo escuchar lo diferente, poner en cuestión nuestras verdades, revisar el argumentario oficial. Preferimos estigmatizar directamente. Al enemigo no se le escucha, se le vence. No se le respeta, se le ataca. No vaya a ser que nos convenza y nos saque de nuestra torre de marfil, de la seguridad del no pensar.</p>
<p style="text-align:justify;">Sé de lo que hablo, no es un ejercicio de teorización sobre cuestiones desconocidas. Abracé, y aún abrazo algunas veces, esta forma de relación sectaria. Es como una armadura que te alinéa con los elegidos y te permite caminar entre la minoría, soportando una sociedad que no marcha por donde querrías.</p>
<p style="text-align:justify;">Pero sé que es el camino equivocado, que nos hace más pequeños.</p>
<p style="text-align:justify;">Nos encontramos en medio del triunfo del pensamiento neoliberal, asumido como hegemónico por una parte importante de la población. Trabajadoras y trabajadores que asumen el discurso de los mismos que los esclavizan. Es la vieja asunción de la autoridad clara y precisa frente a la minoría que además de ser minoría, lo es porque se fragmenta en base a cualquier diferencia.</p>
<p style="text-align:justify;">Si queremos crecer, pero además crecer con garantías de crear algo que valga la pena y que dé espacio a las diferentes sensibilidades, tendremos que desterrar esas prácticas que se han asentado en el alma de la izquierda.</p>
<p style="text-align:justify;">Generosidad con nuestra gente. Apertura al disenso constructivo. Respeto a la diferencia de planteamientos.</p>
<p style="text-align:justify;">El cemento de lo diverso construye cimientos de bella y poderosa unidad de acción. (Publicado en <a href="http://hablandorepublica.blogspot.com/2012/03/el-cemento-de-lo-diverso.html" target="_blank"><em>Hablando república</em></a>)</p>
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		<title>Un nudo gordiano en la izquierda española</title>
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		<pubDate>Tue, 03 Jan 2012 13:57:53 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Mentiras y medios]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160;Javier Couso En los últimos años hemos asistido al creciente posicionamiento de una derecha extrema que maneja cada vez mejor los medios de difusión masiva. Como si fuese una reedición del «rearme moral» impulsado por Ronald Reagan en los años &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=21239">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-212400" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2012/01/curva-a-la-izquierda.jpg?w=300"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/javier-couso/" target="_blank"><strong>Javier Couso</strong></a></h5>
<p style="text-align:justify;"><a href="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2012/01/curva-a-la-izquierda.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-21240" title="curva a la izquierda" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2012/01/curva-a-la-izquierda.jpg?w=300" alt="" width="300" height="225" /></a>En los últimos años hemos asistido al creciente posicionamiento de una derecha extrema que maneja cada vez mejor los medios de difusión masiva. Como si fuese una reedición del «rearme moral» impulsado por Ronald Reagan en los años 80 que actualizaba el «destino manifiesto» levantando el orgullo de ser parte de la derecha imperial estadounidense, los imitadores en esta piel de toro renuevan su discurso<span id="more-21239"></span> mostrando un desparpajo cada vez mayor.</p>
<p style="text-align:justify;">Lejos quedan aquellos años donde la cercanía del recuerdo franquista colocaba la supremacía cultural en el ámbito de una izquierda, la mayoría de las veces descafeinada, pero donde, como poso, permeaba la sociedad con valores progresistas. Esos años de oscuridad, de acumulación en la sombra, fueron aprovechados por estos sectores ultras para instalarse en los lugares periféricos del PP y de la ortodoxia católica más retrógrada.</p>
<p>En este camino se produce un cambio notable en los parámetros de la derecha extrema histórica. Si antes era anti-judía, anti-anglo y partidaria de una semiautarquía enmarcada en la guerra fría anticomunista, ahora, desaparecida la Unión Soviética, se hace sionista, anti-árabe, decididamente pro-estadounidense y, en lo económico ultraliberal, borrando de un plumazo muchas de las señas de identidad que constituían el alma de la derecha extrema patria.</p>
<p>Lo más preocupante es el manejo en el traslado de un discurso, que ha conseguido calar en una minoría extensa dentro de la derecha, pero también en sectores despolitizados populares que incorporan a su pensamiento diario el discurso de la confrontación derechista renovada.</p>
<p>Este despertar se inicia por medio de buenos comunicadores mediáticos que, usando un lenguaje agresivo, se hacen un hueco desde la radio de la Conferencia Episcopal para dar el salto definitivo, cuando aprovechan, en connivencia con sectores del PP que gobiernan diferentes comunidades, los espacios abiertos por la Televisión Digital Terrestre (TDT). Todo acompañado de una pujante industria cultural que en clave revisionista reescribe los hechos sangrientos del franquismo, la propia historia de España y nutre de contenidos el nuevo ideario ultra, vestido ahora con ropajes de respetabilidad.</p>
<p>Resultado de este inteligente trabajo son televisiones, programas de radio, diarios y editoriales que alcanzan todo el territorio nacional.</p>
<p>Y frente a esto ¿qué tiene la izquierda? Nada. Nada que se acerque a la potencia de ese conglomerado cultural y propagandístico que funciona como una máquina bien engrasada. Ningún diario (salvo algunos espacios en uno), ninguna radio, ninguna televisión, que con proyección nacional pueda trasladar la visión anticapitalista y pueda constituirse en catalizador de crecimiento.</p>
<p>Es cierto que se están utilizando bien los medios digitales y las webs contrainformativas y que la presencia de un buen ciberactivismo en redes como Twitter, dan algo de visibilidad a una izquierda que está viva a pesar de sus problemas. Pero no podemos olvidar que hoy en día lo digital no puede ni aspirar a la extraordinaria difusión y penetración de los medios de la caverna y que Internet, muchas veces, acaba resultando un mundo endogámico donde el mensaje llega solo a los ya convencidos.</p>
<p>Lejos queda la potencia de las organizaciones obreras de los años veinte que les llevaba a poseer varios diarios de tirada nacional o a gozar de la supremacía en todos los ámbitos de la cultura.</p>
<p>En resumen: no hemos sabido cortar el nudo gordiano para conseguir medios de calidad económicamente viables, que a la vez sean atractivos. Síntoma y a la vez diagnóstico del verdadero estado de la izquierda.</p>
<p>No solo estamos perdiendo la batalla de la comunicación y la cultura ante el sistema, estamos siendo derrotados también por la ultraderecha liberal.</p>
<p>Y esto es una catástrofe. (Tomado de <a href="http://hablandorepublica.blogspot.com/2012/01/comunicacion-y-cultura-vamos-perdiendo.html" target="_blank"><em>Hablando república</em></a>)</p>
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