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	<title>La pupila insomne &#187; Henry Fonda</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>Muere Sidney Lumet, la conciencia del cine</title>
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		<pubDate>Sat, 09 Apr 2011 23:22:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[iroelsanchez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
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		<category><![CDATA[cine]]></category>
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				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-106300" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/04/sidney-lumet.jpg?w=300"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><strong>Francesc Peirón</strong></h5>
<div id="attachment_10630" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/04/sidney-lumet.jpg"><img class="size-medium wp-image-10630" title="Sidney Lumet" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/04/sidney-lumet.jpg?w=300" alt="Sidney Lumet" width="300" height="198" /></a><p class="wp-caption-text">Sidney Lumet</p></div>
<p style="text-align:justify;">A sus 86 años, <strong>Sidney Lumet</strong> ha llegado a ver como <strong>Hollywood </strong>se  aferraba al 3-D en su naufragio económico. Lo ha hecho a costa de  perder la dimensión social que tanto defendió Lumet en su larga carrera  como <strong>director</strong> y de la que se convirtió en un abanderado. El último de los grandes.</p>
<p style="text-align:justify;">Un verdadero <em>avatar</em>, sin más efecto especial que la palabra.  Falleció ayer en<span id="more-10629"></span> su casa de Manhattan, acompañado de Mary, su cuarta  esposa, a causa de una larga enfermedad, un linfoma. Deja un testamento  inspirado en Frank Capra y cimentado en la defensa del ser humano frente  a los abusos del poder y la corrupción del dinero.</p>
<p style="text-align:justify;"><em>The New York Times</em> avanzó, a primera hora de la tarde, la <strong>muerte </strong>de  este hombre que hizo del compromiso el principal argumento de su  extensa filmografía. En 1957, cuando todavía no se habían inventado las  pruebas de ADN, Lumet pergeñó uno de sus obras maestras, Doce hombres  sin piedad. Donde no llegaba la ciencia, él aplicaba la conciencia.</p>
<p style="text-align:justify;">En esa película tomó el cuerpo y la voz de Henry Fonda –el único  miembro del jurado que se negaba a condenar a un hombre por la mera  versión oficial– para salir en defensa del espíritu crítico y de la  capacidad de disentir. La perseverancia de ese disidente, que convence a  los otros once de la inocencia del acusado, convirtió a ese relato en  uno de los hitos en contra de la pena de muerte.</p>
<p style="text-align:justify;">Esa fue su primera película y aquellos no eran tiempos fáciles.</p>
<p style="text-align:justify;">Así vivió Lumet, al que, curiosamente –¿o no?–, nunca le concedieron  un Oscar. “Si tú rezabas por hacer un personaje, Sidney ejercía de  sacerdote que escuchaba tus plegarias, que te ayudaba a que se hicieran  realidad”.</p>
<p style="text-align:justify;">Esto lo dijo Al Pacino cuando en el 2005 la Academia quiso reparar su  error y le otorgó una de las estatuillas honoríficas “por sus  brillantes servicios con los guionistas, los actores y el arte en  general de la cinematografía”. Al Pacino, que protagonizó <em>Tarde de perros</em> (1975), logró uno de sus mejores trabajos en otra de las cimas <em>lumetianas</em>, en <em>Serpico </em>(1973),  donde interpreta al policía que da título a la narración. El agente,  insobornable, se enfrenta a sus compañeros, hundidos en la podedumbre.  Una versión más de otros de sus grandes temas como es el del coraje  individual.</p>
<p style="text-align:justify;">El Times arrancó su crónica de obituario en su página digital con la  afirmación de que Lumet “prefirió las calles de Nueva York a los lujos  de Hollywood”. El propio director escribió en una ocasión: “Mientras que  el objetivo de todas las películas es el entretenimiento, el tipo de  films en los que yo creo van un paso más allá, obligan al espectador a  examinar una faceta y otra de su propia conciencia. Esto estimula el  pensamiento y permite que los juicios mentales florezcan”.</p>
<p style="text-align:justify;">Dirigió una media de un largometraje al año durante cuatro décadas.  Ahí se incluyen adaptaciones de Arthur Miller, Tennessee Williams o  Eugene O&#8217;Neill. Bajo su batuta, además de los citados Fonda y Al Pacino,  estuvieron las estrellas más luminosas: Marlon Brando, Paul Newman,  Katharine Hepburn, Ingrid Bergman, Sean Connery, Robert Duvall, Faye  Dunaway o Anna Magnani. Sidney Lumet creció en la pobreza en la Gran  Manzanz durante los años de la depresión. Esa situación alimentó su  pasión por las cuestiones sociales y las imperfecciones del sistema  judicial.</p>
<p style="text-align:justify;">Nació en Filadelfia, el 25 de junio de 1924. Baruch, su padre,  originario de Polonia, se mudó con su familia a Nueva York, cuando  Sidney era bebé, y se unió al Yiddish Theater. El futuro director de  cine pisó la escena con sólo cuatro años, preludio a su debut en  Broadway, en 1935. Hacía de niño de la calle. Participó en la Segunda  Guerra Mundial, a cuyo regreso prosiguió en la farándula. En 1947  sustituyó a Brando en un espectáculo de Ben Hecht y música de Kurt  Weill.</p>
<p style="text-align:justify;">Dirigió teatro y se fogueó en la tele. No ha de extrañar que uno de sus títulos más aclamados sea <em>Network </em>(1976).  En esta película, un conductor de informativos sale del declive  denunciando la hipocresía de la sociedad estadounidense. Así murió  Lumet. (Tomado de <em>La Vanguardia</em>)</p>
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