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	<title>La pupila insomne &#187; Eduardo Febbro</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>Alain Badiou: &#8220;Lo importante es globalizar la voluntad popular&#8221;</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Apr 2012 13:26:22 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-252030" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2012/04/badiou.jpg"></div></div></td></tr></table><h5><strong>Eduardo Febbro</strong></h5>
<div id="attachment_25203" style="width: 284px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2012/04/badiou.jpg"><img class="size-full wp-image-25203" title="badiou" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2012/04/badiou.jpg" alt="" width="274" height="184" /></a><p class="wp-caption-text">Alain Badiou</p></div>
<p style="text-align:justify;"><em><strong>Alain Badiou</strong> es un pensador que podría llamarse polifónico: ha abordado la filosofía y la política, la historia, el marxismo y la vida contemporánea, pero siempre parece haberlo hecho con la mirada puesta en el presente: buscando los modos en que el pasado puede ayudarnos a construir un futuro mejor. Una semana antes de su llegada a Buenos Aires, Radar (suplemento literario de del diario argentino </em>Página 12<em>) lo entrevistó en París para que desplegara ese mapa de su pensamiento<span id="more-25202"></span> por el que orbitan las revoluciones árabes y el desastre ecológico, el duelo por las revoluciones del siglo XX y la salud del capitalismo, el mercado de las opiniones contra la comunidad de las ideas y, fundamentalmente, el amor como centro de gravedad ineludible a partir del cual comenzar la construcción de una nueva forma de futuro.</em></p>
<div id="cuerpo">
<p style="text-align:justify;">Pensar el mundo a la velocidad que va; las revoluciones árabes; el colapso ecológico; el movimiento de los indignados; la crisis sistémica del capitalismo. Pensar también las matemáticas, la poesía; y pensar también lo que no tiene tiempo y nos compromete más que cualquier otra cosa: el amor. Esta es la dimensión polifónica del filósofo francés Alain Badiou. Objeto de adoración o de un sólido cuestionamiento, el pensador francés ha tejido una obra sin concesiones que abarca la filosofía analítica, la matemática, el teatro, la política, la literatura y hasta el amor como temas de una reflexión conectada a la raíz de las transformaciones y trastornos humanos. Su obra contiene una de las críticas más densas y lúcidas contra lo que Badiou llamó “el materialismo democrático”, ese orden mundial donde cada cosa tiene un precio, un interés material final. En pleno siglo XXI, y con los referentes históricos que se conocen, Alain Badiou alega todavía a favor de lo que él define como “la idea comunista”. El pensador francés rescata de esa ideología la “idea de la emancipación de toda la humanidad, la idea de la igualdad entre los componentes de la humanidad, el fin del racismo y de las fronteras”. En esa misma línea, Badiou reintroduce el pensamiento de Marx. Puesto en un cajón con las piedras del Muro de Berlín, Marx regresa hasta nosotros. Las revoluciones árabes lo reactualizaron en el sentido más estricto: el movimiento de las masas hacia su emancipación.</p>
<p style="text-align:justify;">Invitado a Buenos Aires a partir del 7 de mayo por la Universidad Nacional de San Martín, Alain Badiou recibió a Página/12 en su casa de París. En este diálogo, el autor de Elogio del amor expone su análisis sobre los cambios históricos que se desprenden de las revoluciones árabes al tiempo que, en contra de la opinión optimista dominante, destaca que el sistema liberal está lejos de haber abdicado.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>La lucha o la oposición contra las modalidades del sistema actual se ha multiplicado y solidificado. Revoluciones árabes, movimiento de los indignados, movilización creciente de los grupos que están contra la globalización, en todo el planeta surgen grupos de protesta. Analizando lo ocurrido, ¿qué les diría usted hoy a todos esos rebeldes del mundo para que su acción conduzca a una auténtica construcción?</strong></p>
<p style="text-align:justify;">–La consigna de antiglobalización parece sugerir que, a través de varias medidas, se puede rehumanizar la situación, incluida la rehumanización del capitalismo. Yo les diría que, para mí, más importante que eso es la globalización de la voluntad popular. Globalización quiere decir vigor internacional. Pero esa globalización internacional necesita una idea positiva para unirla y no sólo la idea crítica o la puesta en común de desacuerdos y protestas. Se trata de un punto muy importante. Pasar de la revuelta a la idea es pasar de la negación a la afirmación. Sólo en lo afirmativo podemos unirnos de forma duradera.</p>
<p style="text-align:justify;">Varios filósofos apuntan el hecho de que los valores capitalistas destruyeron la dimensión humana. Usted cree, al contrario, que todavía persiste una potencia altruista en el ser humano. Usted, por ejemplo, ve en las revoluciones árabes la restauración de la generosidad, de la fuerza colectiva, de la capacidad del ser humano en activarse para despojarse de los totalitarismos.</p>
<p style="text-align:justify;">–Nunca creí que esas manifestaciones en el mundo árabe iban a inventar un nuevo mundo de un día para otro, ni pensé que esas revueltas proponían soluciones nuevas a los problemas planetarios. Pero lo que me asombró fue la reaparición de la generosidad del movimiento de masa, es decir, la posibilidad de actuar, de salir, de protestar, de pronunciarse independientemente del límite de los intereses inmediatos y hacerlo junto a personas de las que ya sabemos que no comparten nuestros intereses. Ahí encontramos la generosidad de la acción, la generosidad del movimiento de masa, tenemos la prueba de que ese movimiento es aún capaz de reaparecer y reconstituirse. Con todos sus límites, también tenemos un ejemplo semejante con el movimiento de los indignados. Lo que resulta evidente en todo esto es que están ahí en nombre de una serie de principios, de ideas, de representaciones. Desde luego, el proceso será largo. A mí me parece más interesante el movimiento de la primavera árabe que el de los indignados, porque ese movimiento tiene objetivos precisos, o sea, la desaparición de un régimen autocrático y el tema fundamental que es el horror ante la corrupción. La lucha contra la corrupción es un problema capital del mundo contemporáneo. En los indignados hemos visto la nostalgia del viejo Estado providencia. Pero vuelvo a reiterar que lo interesante en todo esto es la capacidad de hacer algo en nombre de una idea, incluso si esa idea tiene acentos nostálgicos. Lo que a mí me interesa es saber si aún tenemos la capacidad histórica de actuar en el régimen de la idea y no simplemente según el régimen de la concurrencia o de la conservación. Eso es para mí fundamental. La reaparición de una subjetividad disidente, sean cuales fueren sus formas y sus referencias, me parece muy importante.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>“La idea” es el eje rector de su filosofía. Desde una lectura más contemporánea, se tomó como un hecho ineluctable que la idea es un producto y no la plena relación humana. Sin embargo, en medio del híper liberalismo, del consumo, de la etiqueta de un precio puesto sobre cada cosa, incluido los sentimientos, de pronto surge el antídoto de la idea contra la materialidad del mercado.</strong></p>
<p style="text-align:justify;">–Algunos dirán que hay valores trascendentes, religiosos, y que es preciso someter al animal. Otros, al contrario, dirán: liberémonos de esos valores trascendentes, Dios ha muerto, vivan los apetitos salvajes. Pero entre ambas hay una solución intermediaria, dialéctica, que consiste en decir que, en la vida, a través de encuentros y metamorfosis, puede haber un trayecto que nos ligue a la universalidad. Eso es lo que yo llamo “una vida verdadera”, es decir, una vida que encontró al menos algunas verdades. Llamo idea a ese intermedio entre las verdades universales, digamos eternas para provocar un poco a los contemporáneos, y el individuo. ¿Qué es entonces una vida bajo el signo de la idea en un mundo como éste? Hace falta una distancia con la circulación general. Pero esa distancia no puede ser creada sólo con la voluntad, hace falta que algo nos ocurra, un acontecimiento que nos lleve a tomar posición frente a lo que pasó. Puede ser un amor, un levantamiento político, una decepción, en fin, muchas cosas. Allí se pone en juego la voluntad para crear un mundo nuevo que no estará a la orden del mundo tal como es, con su ley de circulación mercantil, sino por un elemento nuevo de mi experiencia. El mundo moderno se caracteriza por la soberanía de las opiniones. Y la opinión es algo contrario a la idea. La opinión no pretende ser universal. Es mi opinión y vale tanto como la de cualquier otro. La opinión se relaciona con la distribución de objetos y la satisfacción personal. Hay un mercado de las opiniones como hay un mercado de las acciones financieras. Hay momentos en que una opinión vale más que otra, después esa opinión quiebra como un país. Estamos en el régimen general del comercio de la comunicación en el cual la idea no existe. Incluso se sospecha de la idea y se dirá que es opresiva, totalitaria, que se trata de una alienación. ¿Y por qué ocurre esto? Pues simplemente porque la idea es gratis. A diferencia de la opinión, la idea no entra en ningún mercado. Si defendemos nuestra convicción, lo hacemos con la idea de que es universal. Esa idea es entonces una propuesta compartida, no se la puede poner en venta en el mercado. Pero, como con todo lo que es gratis, la idea está bajo sospecha. Se pregunta: ¿cuál es el valor de lo que es gratis? Justamente, el valor de lo gratis es que no tiene valor en el sentido de los intercambios. Su valor es intrínseco. Y como no se puede distinguir la idea del precio del objeto, la única existencia de la idea está en una suerte de fidelidad existencial y vital a la idea. La mejor metáfora la encontramos en el amor. Si queremos profundamente a alguien, ese amor no tiene precio. Hay que aceptar el sufrimiento, las dificultades, el hecho de que siempre hay una tensión entre lo que deseamos inmediatamente y la respuesta del otro. Es preciso atravesar todo esto. Cuando estamos enamorados se trata de una idea, y eso es lo que garantiza la continuidad de ese amor. Para oponerse al mundo contemporáneo se puede actuar en política, pero no es todo: estar cautivado completamente por una obra de arte o estar profundamente enamorados es como una rebelión secreta y personal contra el mundo contemporáneo.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Es casi una broma adelantar que el sistema liberal está en crisis. Para usted, ¿en qué fase se encuentra el capitalismo? No está derrotado, desde luego, pero la crisis lo golpeó.</strong></p>
<p style="text-align:justify;">–El capitalismo es un sistema de robo planetario exacerbado. Se puede decir que el capitalismo es un orden democrático y pacífico, pero es un régimen de depredadores, es un régimen de bandidismo universal. Lo llamo bandidismo de manera objetiva: llamo bandido a cualquiera que considere que la única ley de su actividad es el provecho. Pero un sistema como éste que, por un lado, tiene la capacidad de extenderse y, por el otro, de desplazar su centro de gravedad, es un sistema que está lejos de encontrarse moribundo. No hay que creer que, porque estamos en una crisis sistémica, nos encontramos al borde del hundimiento del capitalismo mundializado. Si creemos eso sería ver las cosas a través de la pequeña ventana de Europa. Creo que hay dos fenómenos que están entrelazados. El primero es el hundimiento de la segunda etapa de la experiencia comunista, el hundimiento de los Estados socialistas. Este hundimiento abrió una enorme brecha para el otro término de la contradicción planetaria que es el capitalismo mundializado. Pero también le abrió nuevos espacios de tensiones materiales. El desarrollo capitalista de países de la talla de China, de la India, así como la recapitalización de la ex Unión Soviética, tiene el mismo papel que el colonialismo en el siglo XIX. Abrió espacios gigantes de despliegue, de clientela y de nuevos mercados. Estamos ahora ante ese fenómeno: la mundialización del capitalismo que se hizo potente y se multiplicó por la extenuación de su adversario histórico del precedente período. Este fenómeno lleva a que, por primera vez en la historia de la humanidad, se pueda hablar realmente de un mercado mundial. Ese es un primer fenómeno. El segundo es el desplazamiento del centro de gravedad. Estoy convencido de que las antiguas figuras imperiales, la vieja Europa por ejemplo, la cual pese a su arrogancia tiene una cantidad considerable de crímenes para hacerse perdonar, y los Estados Unidos, pese al hecho de que aún ocupan un lugar muy importante, son en realidad entidades capitalistas progresivamente decadentes y hasta un poco crepusculares. En Asia, en América latina, con la dinámica brasileña, e incluso en algunas regiones de Medio Oriente, vemos aparecer nuevas potencias. Son nuevos centros de gravedad. El sistema de la expansión capitalista llegó a una escala mundial al mismo tiempo que el sistema de las contradicciones internas del capitalismo modifica su geopolítica. Las crisis sistémicas del capitalismo –hoy estamos en una grave crisis sistémica– no tienen el mismo impacto según la región. Tenemos así un sistema expansivo con dificultades internas.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Pero esos nuevos polos se desarrollan según el mismo modelo.</strong></p>
<p style="text-align:justify;">–Sí, y no creo que esos nuevos polos introduzcan una diferenciación cualitativa. Es un desplazamiento interno al sistema que le da margen de maniobra.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Ahora llegamos a Marx, mejor dicho a los dos Marx: el Marx marxista y el Marx de antes del marxismo. Usted reivindica plenamente la figura y la obra de Karl Marx. ¿Cuál de los dos prefiere usted: el Marx marxista o el que precede al marxismo?</strong></p>
<p style="text-align:justify;">–Marx y marxismo tienen significados muy distintos. Marx puede significar el intento de un análisis científico de la historia humana con los conceptos fundamentales de clase y de lucha de clases, y también la idea de que la base de las diferentes formas que adquirió en el curso de la historia la organización de la humanidad es la organización de la economía. En esta parte de la obra de Marx hay cosas muy interesantes como, por ejemplo, la crítica de la economía política. Pero también hay otro Marx que es un Marx filósofo, es un Marx que viene después de Engels y que intenta mostrar que la ley de las cosas hay que buscarla en las contradicciones principales que pueden percibirse dentro de las cosas. Es el pensamiento dialéctico, el materialismo dialéctico. En lo concreto, hay una base material de todo pensamiento y éste se desarrolla a través de sistemas de contradicción, de negación. Este es el segundo Marx. Pero también hay un tercer Marx, que es el Marx militante político. Es un Marx que, en nombre de la idea comunista, indica lo que hay que hacer: es el Marx fundador de la primera Internacional, es el Marx que escribe textos admirables sobre la Comuna de París o sobre la lucha de clases en Francia. Hay por lo menos tres Marx y el Marx que a mí más me interesa, incluso reconociendo el mérito inmenso de todos los Marx, es el Marx que intenta ligar la idea comunista en su pureza ideológica y filosófica a las circunstancias concretas. Es el Marx que se pregunta qué camino puede encontrarse para organizar a la gente políticamente a fin de que se oriente hacia la idea comunista. Hay ideas fundamentales que fueron experimentadas y que aún permanecen, y en cuyo centro encontramos la convicción según la cual nada ocurrirá mientras una fracción significativa de los intelectuales no acepte estar orgánicamente ligada a las grandes masas populares. Ese punto está totalmente ausente hoy en varias regiones del mundo. En Mayo del ’68 y en los años ’70, este punto fue abandonado. Hoy pagamos el precio de ese abandono que significó la victoria completa y provisoria del capitalismo más brutal. La vida concreta de Marx y de Engels consistió en participar en las manifestaciones en Alemania e intentar crear una Internacional. ¿Y qué era la Internacional? Pues la alianza de los intelectuales con los obreros. Por ahí se empieza siempre. Yo llamo entonces a que comencemos de nuevo: por un lado con la idea comunista y, por el otro, con un proceso de organización bajo esta idea que, evidentemente, tomará en cuenta el conjunto del balance histórico pero que, en cierto sentido, tendrá que empezar de nuevo.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Si tomamos en cuenta las revoluciones árabes, las crisis del sistema financiero internacional, el colapso ecológico y el poderío de las oligarquías, ha habido muchos trastornos en el último cuarto de siglo. Bajo el flujo de esta avalancha, muchas cosas cambiaron en el mundo. Pero, ¿cuál fue, según usted, la transformación íntima del ser humano en este período? ¿Cuál ha sido la dosis de inocencia que perdimos?</strong></p>
<p style="text-align:justify;">–Lo que cambió más profundamente es la división subjetiva. Las elecciones fundamentales a las que estuvieron confrontados los individuos durante el primer período estaban aún dominadas por la idea de la alternativa entre orientación revolucionaria y democracia y economía de mercado. Dicho de otra forma, estábamos en la constitución del debate entre totalitarismo y democracia. Ello quiere decir que todo el mundo estaba bajo el influjo del balance de la experiencia histórica del siglo XX. A escala mundial, esta discusión, que adquirió formas distintas según los lugares, se focalizó en cuál podría ser el balance de este siglo XX. ¿Acaso hay que condenar definitivamente las experiencias revolucionarias? ¿O acaso hay que abandonarlas porque fueron despóticas, violentas? En este sentido, la pregunta era: ¿debemos o no unirnos a la corriente democrática y entrar en la aceptación del capitalismo como un mal menor? La eficacia del sistema no consistió en decir que el capitalismo era magnífico sino que era el mal menor. En realidad, aparte de un puñado de personas, nadie piensa que el capitalismo es magnífico. Hace 20 años estábamos en ese contexto, o sea, la reactivación de una filosofía inspirada por la moral de Kant. O sea, no había que tener grandes ideas de transformación política voluntaristas porque ello nos conduce al terror y al crimen: lo que había que hacer era velar por una democracia pacificada dentro de la cual los derechos humanos estarían protegidos. Hoy, esta discusión está terminada, y está terminada porque todo el mundo ve que el precio pagado por esa democracia pacificada es muy elevado. Todo el mundo toma conciencia de que se trata de un mundo violento, pero con otras violencias, que la guerra sigue rondando todo el tiempo, que las catástrofes ecológicas y económicas están a la orden del día y que, encima, nadie sabe a dónde vamos. ¿Podemos acaso imaginar que esta ferocidad de la concurrencia y esta constante sumisión a la economía de mercado duren aún durante varios siglos? Todo el mundo siente que no, que se trata de un sistema patológico. Se ha revelado que este sistema, al que nos presentaron como un sistema moderado, sin dudas en nada formidable pero mejor que todo lo demás, es un sistema patológico y extremadamente peligroso. Esa es la novedad. No podemos tener más confianza en el futuro de esta visión de las cosas. Estamos en una fase de intervalo, incierta. Se introdujo la hipótesis de una suerte de humanismo renovado al que podríamos llamar un humanismo de mercado, el mercado pero humano. Creo que esa figura, que sigue vigente gracias a los políticos y a los medios, ha muerto. Es como la Unión Soviética: estaba muerta antes de morir. Creo que, en condiciones diferentes y en un universo de guerra, de catástrofes de competencia y de crisis, esta idea del capitalismo con rostro humano y de la democracia moderada ya ha muerto. Ahora será necesario no ya arbitrar entre dos visiones constituidas sino inventar una.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>¿De esa ambivalencia proviene tal vez la sensación de que las jóvenes generaciones están como perdidas, sin confianza en nada?</strong></p>
<p style="text-align:justify;">–Eso es lo que siento en la juventud de hoy. Siento que la juventud está completamente inmersa en el mundo tal como es, no tiene idea de otra alternativa, pero al mismo tiempo está perdiendo confianza en este mundo, está viendo que, en realidad, este mundo no tiene porvenir, carece de toda significación para el porvenir. Creo que estamos en un período donde las propuestas de ideas nuevas están al orden del día, incluso si una buena parte de la opinión no lo sabe. Y no lo sabe porque aún no llegamos al final de este agotamiento interno de la promesa democrática. Es lo que yo llamo el período intervalo: sabemos que las viejas elecciones están perimidas, pero no sabemos aún muy bien cuáles son las nuevas elecciones.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Aunque a los lectores les resulte sorprendente en un autor resueltamente político como usted, uno de sus libros más universalmente conocidos es sobre el amor. Se trata de una meditación de una conmovedora sabiduría. Para un filósofo comprometido con la acción política y cuyo pensamiento integra las matemáticas, la aparición del tema del amor es poco común.</strong></p>
<p style="text-align:justify;">–El amor es un tema esencial, una experiencia total. El amor está bajo la amenaza de la sociedad contemporánea. En el amor lo fundamental está en que nos acercamos al otro con la condición de aceptarlo en mi existencia de forma completa, entera. Eso es lo que diferencia al amor del interés sexual. El interés sexual se fija sobre lo que los psicoanalistas llamaron “los objetos parciales”, es decir, yo extraigo del otro emblemas fetiche que me interesan y suscitan mi excitación deseante. No niego la sexualidad, al contrario. La sexualidad es un componente del amor. Pero el amor no es eso. El amor es cuando estoy en estado de amar, de estar satisfecho y de sufrir y de esperar a propósito de todo lo que viene del otro: la manera en cómo viaja, su ausencia, su llegada, su presencia, el calor de su cuerpo, mis conversaciones con él, sus gustos compartidos. Poco a poco, la totalidad de lo que el otro es se vuelve un componente de mi propia existencia. Esto es mucho más radical que la vaga idea de preocuparme por el otro. Es el otro con la totalidad infinita que representa, y con quien me relaciono en un movimiento subjetivo extraordinariamente profundo.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>¿En qué está el amor amenazado por los valores contemporáneos?</strong></p>
<p style="text-align:justify;">–Porque el amor es gratuito y, desde el punto de vista del materialismo democrático, injustificado. ¿Por qué habría de exponerme al sufrimiento de la aceptación de la totalidad del otro? Lo mejor sería extraer de él lo que mejor corresponde a mis intereses inmediatos y mis gustos y desechar el resto. El amor está amenazado porque se lo distribuye en rodajas. Observemos cómo se organizan las relaciones en esos portales de Internet, allí donde la gente entra en contacto: el otro ya está pre-cortado en rodajas, un poco como la vaca en las carnicerías. Sus gustos, sus intereses, el color de sus ojos, si tiene los cabellos largos o cortos, es grande o pequeño, es amarillo o negro. Vamos a tener unos 40 criterios y al final de ellos vamos a decirnos: esto es lo que compro. Eso es todo lo contrario al amor. El amor es justamente cuando, en cierto sentido, no tengo ni la menor idea de lo que estoy comprando.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Y frente a esa modalidad competitiva de las relaciones, usted proclama que el amor debe ser reinventado para defendernos, que el amor debe reafirmar su valor de ruptura y de locura.</strong></p>
<p style="text-align:justify;">–El amor debe reafirmar el hecho de que está en ruptura con el conjunto de las leyes ordinarias del mundo contemporáneo. El amor debe ser reinventado como valor universal, como relación a la alteridad, a aquello que no soy yo. El amor implica una generosidad que es obligatoria. Si yo no acepto la generosidad, tampoco acepto el amor. Hay una generosidad amorosa que es inevitable, estoy obligado a ir hacia el otro para que la aceptación del otro en su totalidad pueda funcionar.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>La política no está muy alejada de todo esto. Para usted, en la acción política hay una dimensión del amor.</strong></p>
<p style="text-align:justify;">–Sí, incluso puede resultar peligroso. Si buscamos una analogía política del amor diría que, al igual que en el amor donde la relación con una persona tiene que constituir su totalidad existencial como componente de mi propia existencia, en la política auténtica es preciso que haya una representación entera de la humanidad: en la política verdadera, que también es un componente de la verdadera vida, hay necesariamente esa preocupación, esa convicción según la cual estoy ahí en tanto que representante y agente de toda la humanidad. Igual que en el amor, donde mi preocupación, mi propuesta, mi actividad, están ligadas a la existencia del otro en su totalidad. Creo que el proyecto de pareja puede ser un arma contra los valores corrientes si no se disuelve, si no se metamorfosea en un proyecto que terminaría siendo en el fondo la acumulación de los intereses de unos y otros. No hay que perder el rumbo de nuestra experiencia. No hay que ceder. El mundo se recrea a partir de la experiencia amorosa. De esa forma salvaremos la idea y sabremos qué es exactamente la felicidad. No soy un asceta. No estoy por el sacrificio. La construcción amorosa es la aceptación conjunta de un sistema de riesgos y de invenciones.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Usted también introduce una idea peculiar y maravillosa: debemos hacer todo para preservar lo excepcional que nos ocurre.</strong></p>
<p style="text-align:justify;">–Ahí está el sentido completo de la vida verdadera. Una vida verdadera se plasma cuando aceptamos los regalos peligrosos que la vida nos hace. La existencia nos hace regalos pero, la mayor parte de las veces, estamos más espantados que felices por esos regalos. Creo que aceptar eso que nos ocurre y que parece raro, extraño, imprevisible, excepcional, que sea el encuentro con una mujer, o sea Mayo del ’68, aceptar eso y las consecuencias de ello, eso es la vida. Eso es la verdadera vida. (Tomado de <a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/libros/10-4649-2012-04-29.html" target="_blank"><em>Página 12</em></a>)</p>
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		<title>Wikileaks: Conversando con Anonymous, los vengadores de Julian Assange</title>
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		<pubDate>Sun, 12 Dec 2010 14:00:04 +0000</pubDate>
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				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-55410" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2010/12/free_assange.jpg?w=300"></div></div></td></tr></table><h5><strong>Eduardo Febbro/Página 12</strong></h5>
<p style="text-align:justify;"><a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2010/12/free_assange.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-5542" title="Free_Assange" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2010/12/free_assange.jpg?w=300" alt="" width="300" height="170" /></a>Asimétrica, espontánea, activada por un núcleo de militantes  invisibles, la tantas veces anunciada “guerra de las redes” o  ciberguerra escribió su primer gran capítulo colectivo. Los  ciberactivistas del grupo Anonymous lanzaron una vasta ofensiva contra  las empresas que se sumaron a la persecución<span id="more-5540"></span> de que fue objeto Julian  Assange, el cofundador de <a title="Wikileaks en “La pupila insomne”" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/wikileaks-en-la-pupila-insomne/"><em>Wikileaks</em></a>. Amazon, PayPal, Visa, Mastercard y  Postfinance, la filial de los servicios financieros de los correos  suizos, vieron sus portales de Internet bloqueados por los ataques de  esta nebulosa. Las citadas empresas, sin que exista ninguna orden  judicial que las obligara, se sumaron a la cacería mundial de Assange y,  de una u otra manera, cortaron las fuentes de financiación de  Wikileaks. La Operation Payback (Operación Revancha) montada por  Anonymous no tiene precedentes en la historia de las redes. Ya hubo en  el pasado ataques contra portales mastodónicos, pero ésta es la primera  vez que se da una ofensiva tan coordinada y plural con un objetivo cuyo  zócalo no es ciberanarquismo sino la defensa de un bien comunitario como  la libertad. Su masividad y su eficacia temporal sorprendieron a los  especialistas que, hasta la semana pasada, veían en esos grupos una  fuente de problemas potenciales pero limitados.</p>
<p style="text-align:justify;">Uno de los portavoces de Anonymous, un tal Coldblood, explicó a la  prensa británica que el operativo “se está convirtiendo en una guerra,  pero no una guerra convencional. Es una guerra de información digital.  Intentamos conseguir que Internet siga siendo libre y abierta a todo el  mundo, como Internet ha sido siempre”. Si Anonymous saltó al primer  plano con su implicación en la batalla a favor de Wikileaks, su  activismo ya había hecho estragos con ataques contra los portales de la  Iglesia de la Cientología y, en septiembre pasado, contra el estudio de  abogados Baylout, cuyo negocio es defender los derechos de autor de la  industria del disco y del cine en los Estados Unidos, el portal de la  Motion Picture Association of America (MPAA), y a quienes Anonymous  acusa de “políticas excesivas” en la protección de los derechos de  autor.</p>
<p style="text-align:justify;">Vadoor, un miembro de Anonymous, explicó a Página/12 que el núcleo  funciona “sin jerarquías, no hay jefes, ni verticalidad. La  participación es anónima y voluntaria, y eso es lo que hace nuestra  fuerza. Nadie sabe cuántos somos, ni siquiera nosotros mismos”.  Anonymous opera en efecto a partir del foro de discusión 4chan y parece  carecer de estructura estable. La filosofía central del grupo gira en  torno de la defensa del concepto de un Internet a la vez neutro, libre y  abierto. Todo aquel que tiende a empañar esa “neutralidad” está en la  mira de Anonymous. El éxito del operativo “Revancha” parece demostrar la  pertinencia de los análisis aparecidos en la red en los últimos meses,  en especial en el portal TorrentFreak. En un texto publicado en  TorrentFreak, Enigmax (es el nombre del firmante) se pregunta si acaso  este tipo de acciones (el término técnico es DNS, denegación de  servicio) no constituyen “la protesta del futuro”. Antes, escribe  Enigmax, hacía falta viajar, desplazarse. En cambio ahora, “en la era  Internet, cualquiera puede viajar por el mundo y estar presente en todos  los lugares y hacer daño con sólo un clic del mouse”. El autor recuerda  el carácter casi imparable de las ciberescaramuzas: “Ningún abogado,  ninguna orden y ninguna fuerza policial pueden parar este tipo de  ataques”. Con la Operation Payback, Anonymous sumó esta semana un nuevo  galón a los obtenidos con sus dos grandes operaciones precedentes,  Chanology y Skynet.</p>
<p style="text-align:justify;">9Finger, otro miembro de Anonymous contactado por Página/12, contó  que el grupo, a diferencia de otros, es más sólido porque tiene “más  conciencia y más humor”. Según 5Finger, Anonymous está constituido por  gente, por “geeks” con un alto nivel de conciencia política y mucho  humor. Su divisa es una sutil declaración de guerra: “We are Anonymous,  We are Legion, We do not Forget, We do not Forgive, Expect us! (Somos  anónimos, somos legión, no olvidamos, no perdonamos. ¡Espérennos!). De  hecho, la guerra virtual empezó al revés. Antes de que Anonymous saliera  a defender a Assange, el portal de Wikileaks empezó a ser atacado con  el mismo método (denegación de servicio) por un cibervengador llamado  Jester. En un par de mensajes colgados en Twitter (<a href="http://twitter.%20com/th3j35t3r/status/8997739723493376">http://twitter. com/th3j35t3r/status/8997739723493376</a>)  Jester justificaba su encono contra Julian Assange porque “Wikileaks  pone en peligro la vida de nuestros soldados”. A partir de allí  Anonymous dejó en suspenso sus otros ataques e hizo circular un mensaje  en Internet (https://uloadr.com/u/4.png) convocando a la defensa de  Assange: “Julian es objeto de una cacería global, en el sentido físico y  virtual. Tenemos suerte de poder combatir en la primera guerra de la  información”.</p>
<p style="text-align:justify;">Anonymous perdió sus dos plataformas virtuales de convocatoria: la  cuenta “Operation Payback” en Facebook y “Anon_operation” en Twitter,  ambas suspendidas el miércoles pasado. Pero una cuenta se abrió luego en Twitter (<a href="http://http:20//twitter.com/anonops">http: //twitter.com/anonops</a>)  cuyo volumen de mensajes demuestra el eco que han tenido las  iniciativas de Anonymous. Con el escándalo Wikileaks y los sabuesos del  globo acechando a Julian Assange, la insurrección numérica se hizo una  identidad sólida. Quienes creían que estos ciberactivistas eran una  cofradía de delirantes sin conexión con otra realidad que no fuera la de  las computadoras descubrieron la pertinencia de una causa y la eficacia  con que les fue posible defenderla.</p>
<p style="text-align:justify;">No obstante, Anonymous delinea una corriente nueva en el mundo de la  ciberdisidencia. Su envoltorio ideológico señala una evolución con  respecto a quien ha sido el “padre de los piratas”, el iniciador de una  idea sencilla pero tenaz, Hakim Bey. Bey, cuyo verdadero nombre es  Lamborn Wilson, es un escritor poético y militante que se autodefine  como un “anarquista ontologista”. Bey teorizó las famosas TAZ, Zonas  Autónomas Temporarias (Temporary Autonomous Zone en inglés) cuya misión  es aparecer y desaparecer “para escapar mejor a los agrimensores del  Estado”. Para Bay, la TAZ es una “insurrección fuera del Tiempo y de la  Historia, una táctica de la desaparición”. Con ese principio funcionaron  muchos piratas informáticos, hackers, ciberrebeldes y habitantes de la  cibercultura.</p>
<p style="text-align:justify;">Anonymous, por el contrario, reivindica otra meta más amplia y  permanente y –detalle particular– la explica. En una carta difundida  para explicar las acciones a favor de Wikileaks, el grupo alega:  “Anonymous es una idea viva. Anonymous es una idea que puede ser  editada, actualizada o cambiada como le guste. No somos una organización  terrorista como quieren hacer creer los gobiernos, los demagogos y los  medios de comunicación. En este momento Anonymous está centrado en una  campaña pacífica para la Libertad de Expresión. (&#8230;) Cuando los  gobiernos controlan la libertad, lo están controlando a usted. Internet  es el último bastión de la libertad en este mundo en constante evolución  técnica. Internet es capaz de conectar a todos. Cuando estamos  conectados somos fuertes. Cuando somos fuertes, tenemos el poder. Cuando  tenemos el poder somos capaces de hacer lo imposible. Es por esto que  el gobierno se está movilizando contra Wikileaks. Esto es lo que temen.  Nunca se olvide de esto: le tienen miedo a nuestro poder cuando nos  unimos”.</p>
<p style="text-align:justify;">John Perry Barlow, cofundador de la Electronic Frontier Foundation,  una organización independiente que trabaja en la protección de las  libertades civiles y la libertad de expresión en Internet, advirtió hace  unos días lo que estaba ocurriendo: “La primera guerra informática ya  ha empezado. El campo de batalla es Wikileaks”, escribió. Y así parece.  Hace unos meses, en una entrevista con Página/12 Nicolas Arpagian,  especialista en ciberseguridad y cibercriminalidad, redactor en jefe de  la revista Prospective Stratégique y autor de un ensayo sobre los  ciberconflictos, “La Ciberguerra, la guerra numérica ha comenzado”,  observaba el carácter previsible e inédito de este movimiento: antes, un  Estado atacaba a otro Estado, mientras que ahora un individuo solo es  capaz de llevar a cabo un ataque contra algo mayor que él. Y no es todo.  Una empresa puede igualmente atacar a un Estado y éste, a su vez, tiene  la posibilidad de dirigir sus ataques contra un banco. Estamos en la  desproporción, en la valorización del judo, donde el más pequeño puede  atacar al más grande. El orden de la guerra fue trastornado”. Wikileaks  cambió, a su vez, el orden y el sentido de la insurrección numérica.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>Las &#8220;armas secretas&#8221;</strong></p>
<p style="text-align:justify;">El principio mecánico de esos ataques es de una simpleza infantil: se  trata de saturar un portal mediante un enorme flujo de conexiones  simultáneas que el servidor donde está ubicado el portal no puede  administrar. La ofensiva virtual requiere dos condiciones: sea un  volumen importante de personas que establecen una conexión, sea el  empleo de lo que se denomina un “botnet”, es decir, un conjunto de  computadoras que en general se controlan a distancia con un virus  informático y que luego trabajan en coordinación. Anonymous planeó en  detalle su estrategia antes de lanzarse en la aventura y puso a  disposición de los ciberactivistas un kit llamado LOIC (Low Orbit Ion  Cannon). Según reveló el diario Le Monde, LOIC fue puesto en línea en  2009 y es una herramienta que abre las puertas de los ciberataques sin  que sea necesario ningún conocimiento específico. LOIC es una evolución  de la técnica “botnet”, cuya principal cualidad consiste en una suerte  de cerebro central que emite órdenes a la red de robots –botnet– que se  propagó con el virus. LOIC, en cambio, integra al operador como  protagonista. Con LOIC, es el ciberactivista quien autoriza su  integración en el “espíritu de la colmena” (hive mind).</p>
<p style="text-align:justify;">(Tomado de <a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-158519-2010-12-12.html" target="_blank"><em>Página 12</em></a>)</p>
<ul>
<li><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/wikileaks-en-la-pupila-insomne/" target="_blank">Wikileaks en <em>La pupila insomne</em></a></li>
</ul>
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		<title>Barbault: Cuanto más se destruye, más se aumenta el PIB</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Dec 2010 11:23:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[iroelsanchez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Arrgentina]]></category>
		<category><![CDATA[biodiversidad]]></category>
		<category><![CDATA[Cambio climático]]></category>
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		<category><![CDATA[Eduardo Febbro]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160;Eduardo Febbro/Página 12 Robert Barbault es un reconocido especialista de la biología de las poblaciones humanas y, a partir de los años ’80, uno de los primeros que reflexionó sobre el concepto de “biodiversidad”. En su reflexión se aúnan dos &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=5246">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-52470" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2010/12/barbault.jpg"></div></div></td></tr></table><p style="text-align:justify;"><strong>Eduardo Febbro/Página 12</strong></p>
<p style="text-align:justify;"><em> </em></p>
<div id="attachment_5247" style="width: 242px" class="wp-caption alignleft"><em><em><a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2010/12/barbault.jpg"><img class="size-full wp-image-5247" title="barbault" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2010/12/barbault.jpg" alt="" width="232" height="174" /></a></em></em><p class="wp-caption-text">Robert Barbault</p></div>
<p><em> </em></p>
<p style="text-align:justify;"><em>Robert Barbault es un reconocido especialista de la biología de las poblaciones  humanas y, a partir de los años ’80,   uno de los primeros que reflexionó sobre el concepto de  “biodiversidad”. En su reflexión se aúnan dos fuentes disociadas: la  ecología naturalista y la ecología política. El resultado resalta una  evidencia no siempre destacada: “Nuestra existencia se funda sobre los  sistemas vivientes”. De allí su cruzada científica contra el crecimiento  del PIB como única variable del desarrollo y su defensa de una  “cooperación” con el tejido viviente del planeta.<span id="more-5246"></span></em></p>
<p style="text-align:justify;">¿Qué es la vida? Un paseo a través de las pasarelas de la Galería de  la Gran Evolución del Museo de Historia Natural de París bosqueja una  respuesta singular: los elefantes, los dinosaurios, las jirafas, las  cebras, los monos, los tigres, los rinocerontes, las focas, los  incontables pájaros y mariposas componen un retrato alucinante de la  diversidad de la vida terrestre. Del silencio atomizado de esos  animales, de su eterna inmovilidad científica ofrecida a la observación,  se desprende una sensación de admiración, de extrañeza y de hermandad  sustancial con aquel laberinto de especies. La terminología moderna  define esa variedad de seres vivos que pueblan la Tierra con un término  no siempre comprendido en su exacta profundidad: la biodiversidad, eso  que el biólogo francés Robert Barbault llama “el tejido viviente del  planeta”. Tejido, red, malla, entrelazado, entramado, la relación entre  las especies es una interconexión permanente que no excluye al ser  humano. Barbault es un reconocido especialista de la biología de las  poblaciones humanas y, a partir de los años ’80, uno de los primeros que  reflexionó sobre el concepto de “biodiversidad” que el entomólogo  Edward Wilson puso de moda cuando advirtió sobre la acelerada  desaparición de las especies. Biólogo, profesor en la Universidad de  París VI y director del Departamento Ecología y Gestión de la  Biodiversidad en el Museo Nacional de Historia Natural, Barbault ha  explorado ese “tejido viviente” pero no como una curiosidad científica  sino en su relación más directa y peligrosa con las sociedades humanas.  En su libro más célebre, El elefante en la cacharrería (Editorial  Laetoli, 2009), el biólogo francés analizó la “destrucción programada de  la biodiversidad” bajo la presión del crecimiento de las sociedades  humanas. La Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza (UICN)  calcula que una tercera parte de las especies animales o vegetales están  amenazadas de extinción y que la velocidad de esa extinción es mil  veces más elevada que el ritmo natural. Barbault aúna en su reflexión  dos fuentes disociadas: la ecología naturalista y la ecología política.  El resultado es un trabajo riguroso y claro que resalta una evidencia no  siempre destacada por la ecología política: “nuestra existencia se  funda sobre los sistemas vivientes”, todo lo que consumimos “proviene de  los seres vivos”. De allí su cruzada científica contra el crecimiento  del PIB como única variable del desarrollo y su defensa de una  “cooperación” con el tejido viviente del planeta, es decir, con los  seres vivos. Robert Barbault observa a menudo que de la biodiversidad  sólo percibimos la palabra, que Occidente vive tan alejado de la  biodiversidad que hasta perdió la conciencia de que la aventura del ser  humano en el planeta es posible gracias a ella, incluso cuando  consumimos gas o petróleo. ¿Qué es la vida? Pues precisamente eso: un  tejido de diversidades que la especie humana se ha empeñado en destruir.</p>
<h3 style="text-align:justify;">Los sentidos de la biodiversidad</h3>
<p style="text-align:justify;"><strong>–La biodiversidad es una palabra de moda cuyo sentido  profundo, sin embargo, escapa a la comprensión completa. Los medios la  resumen a la relación que puede haber entre una araña y una mosca, pero  la biodiversidad es algo más complejo e incluso más estratégico que el  cambio climático.</strong></p>
<p style="text-align:justify;">–Si se inventó la palabra biodiversidad no fue sólo para afirmar que  la vida es diversificada. No, fue para introducir algo nuevo y  radicalmente diferente: se trata de tomar conciencia de nuestras  implicaciones en la biodiversidad, a la que yo defino como el tejido  viviente del planeta. Existen redes, mallas, tejidos e interacciones  entre las especies, entre nosotros y las especies. Y es ese tejido el  que hoy se está deconstruyendo, destejiendo. La biodiversidad es un  fenómeno geopolítico que plantea muchos problemas. Cuando nos referimos a  la biodiversidad estamos aprendiendo muchas cosas sobre nosotros, los  seres humanos. La biodiversidad es un espejo, es un problema de la  sociedad humana y no sólo de los seres vivos, que pueden prescindir de  nosotros. El sistema de lobbies que está detrás del desarrollo actual  tiene una potencia financiera tal, una capacidad de comunicación y de  manipulación de la opinión tan grande que llega a sembrar la duda en la  sociedad sobre los problemas derivados de la biodiversidad o del cambio  climático. Tenemos una visión limitada de la biodiversidad, como si sólo  se tratara de un catálogo de especies o de una colección de  estampillas. No se llega a entender que una especie es semejante a la  población humana, es un conjunto de individuos que depende de recursos,  de un territorio.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>–Usted señala en sus trabajos una paradoja terrible: nuestra  relación con el sistema de los seres vivos es destructora cuando, en  realidad, el ser humano depende enteramente de la integridad de ese  sistema.</strong></p>
<p style="text-align:justify;">–El modo de desarrollo económico está gobernado por una especie, la  humana, que se ha desarrollado a un paso acelerado y que, para vivir,  requiere constantes recursos. El sistema económico dominante hizo perder  de vista la noción según la cual nuestra existencia se funda sobre los  sistemas vivientes. Las energías fósiles, carbón o petróleo, son el  resultado de los seres vivos. Todo lo que comemos proviene de los seres  vivos, de la diversidad. La ropa con la que nos vestimos, incluso cuando  es sintética, proviene de la diversidad porque sale del petróleo y el  petróleo es el trabajo de la vida durante millones y millones de años.  Todo parte de las estructuras de los seres vivos, estamos rodeados de  ellos. La razón de ser de la diversidad es la estrategia de adaptación a  los cambios, a las catástrofes. Ello explica por qué los seres vivos  son tan diversificados y por qué hay mucho más que tres especies en la  Tierra. Para durar en un mundo que cambia todo el tiempo sólo la  diversidad tiene esa capacidad de adaptación.</p>
<h3 style="text-align:justify;">El papel de la cooperación</h3>
<p style="text-align:justify;"><strong>–Usted también pone de relieve otra de las carencias de la  visión contemporánea de la naturaleza. Se ahonda mucho en los principios  de preservación, de protección, pero se aborda muy poco la noción de  cooperación entre las especies, concretamente, entre el ser humano y su  entorno natural. Se erigió la competición y el desarrollo como norma, o  sea, como abuso.</strong></p>
<p style="text-align:justify;">–Consumimos en exceso lo que nos da la vida y olvidamos con ello la  noción de cooperación con las especies. Se ha trabajado muy poco sobre  la cooperación entre las especies. Hasta los años ’80 se hablaba mucho  acerca de la relación entre el predador y la presa pero muy poco sobre  la interacción, la cooperación. Eso me llevó a interesarme en la  historia del pensamiento ecológico. En esos textos encontré un reflejo  de la sociedad industrial, es decir, el concepto de competencia por  encima de todo, la relación comedor/comido. Nada había sobre la  importancia de las relaciones basadas en la cooperación. Sin embargo, en  la historia de los seres vivos, la cooperación y las interacciones  positivas entre individuos de la misma especie y de especies diferentes  son fundamentales, tanto más cuanto que constituyen la fuente de la  diversidad y de la vida en la Tierra. No niego la existencia de la  competencia entre las especies, pero también encontramos los mismos  niveles de cooperación. Por ejemplo, si reflexionamos un poco, enseguida  nos damos cuenta de que la agricultura no es otra cosa que una relación  de cooperación entre el Homo Sapiens, las plantas y los animales que  hemos domesticado. Las sociedades humanas también funcionan en torno de  la confianza y la cooperación. Como lo vimos con la crisis financiera,  cuando se produce una ruptura en la confianza se fractura la sociedad y  nada funciona. La misma ley que rige las sociedades humanas vale para  los seres vivos.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>–Sin embargo, el modelo de desarrollo es totalmente  destructor, a la vez de la biodiversidad y de la idea de cooperación.</strong></p>
<p style="text-align:justify;">–Este sistema se construyó según la hipótesis de que la naturaleza  era una cuestión de recursos infinitos, ilimitados. Durante los siglos  XVI, XVII y XVIII esa hipótesis podía ser válida porque el impacto del  ser humano sobre la naturaleza era moderado. Pero con la aceleración del  tiempo, gracias a los desarrollos técnicos y científicos y a la  irrupción de la sociedad industrial, la población humana creció  enormemente, y con ello sus necesidades. Esa hipótesis es entonces  inaplicable. El cambio se produjo con la Segunda Guerra Mundial. A  partir de allí se aceleró la depredación de los recursos. Desde entonces  nada detuvo el movimiento. Hoy sabemos que esa política no puede  continuar. Se inventó el concepto de desarrollo sostenible, pero tengo  la impresión que esa idea feliz se limita a una suerte de marca, de  etiqueta, de sello carente de beneficios. De hecho, por más desarrollo  sostenible que se quiera impulsar, si no se reflexiona sobre la falsedad  en que se basó nuestro modo de funcionar, no sirve de mucho. Si se  quiere cambiar el rumbo de la situación es imprescindible llevar a cabo  esa reflexión, encontrar en qué nos equivocamos a fin de reincorporarnos  al tejido de lo viviente planetario y tomar conciencia de que  dependemos de él. Es preciso cambiar muchas cosas de forma radical. Esto  no se hará de un día para el otro. Pasar de un sistema de desarrollo  como el nuestro, totalmente depredador, a otro más racional, necesitará  tiempo. Desarrollo sostenible también quiere decir desarrollar la  calidad de vida. Pero claro, si se habla de desarrollar el crecimiento  del PIB entonces caemos en un sin sentido. Lamentablemente ése es el  riesgo que corremos hoy.</p>
<h3 style="text-align:justify;">La dictadura del PBI</h3>
<p style="text-align:justify;"><strong>–La idea de crecimiento es intrínseca al concepto de  desarrollo. Resulta filosófica y políticamente imposible hacer entender  que la dictadura del crecimiento del PIB como única medida del  desarrollo humano y del progreso es un suicidio programado.</strong></p>
<p style="text-align:justify;">–La realidad es la siguiente: si pasamos a un modo de crecimiento  más económico y eficaz apenas esto nos permitirá ganar un poco de tiempo  para intentar, al menos, cambiar de dirección. Pero el problema que se  plantea es que es casi imposible hablar de decrecimiento. No se acepta  la idea de que el crecimiento no puede ser eterno, es imposible hablar  de ello o analizar qué estamos poniendo dentro de la palabra  crecimiento, qué es lo que sí puede crecer y lo que no. Ese ha sido uno  de los límites que encontré en el desarrollo sostenible. No se trata de  discutir sobre lo sostenible sino sobre qué es exactamente el  desarrollo, eso que concierne a las sociedades humanas y que debería  permitirles durar el mayor tiempo posible. La crisis de la biodiversidad  nos obliga hoy a reflexionar en esos términos. Lamentablemente, la  biodiversidad sigue limitada a las reservas, a la idea simple de  preservación. Y todo sigue igual porque las referencias son  estrictamente económicas y ese modo de desarrollo económico no toma en  cuenta los estragos que se ocasionan. ¡Muy por el contrario, los  estragos están incluidos en el crecimiento! Cuanto más se destruye, más  se aumenta el PIB. ¡Con un indicador semejante hemos empezado muy mal!</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>–Se ha llegado a una velocidad de destrucción de la  biodiversidad mil veces superior a la velocidad natural.</strong></p>
<p style="text-align:justify;">–La velocidad de destrucción de la biodiversidad es  considerablemente mayor que la natural y, sobre todo, si no se cambia  nada esa destrucción continuará acelerándose. Esa es la principal  preocupación, que muy pocos toman en serio.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>–Incluso si hay un debate al respecto, muchos científicos  sostienen que hemos llegado a la sexta etapa de la extinción.</strong></p>
<p style="text-align:justify;">–Depende de cómo se digan las cosas porque si no esto puede tener un  aspecto más negativo que constructivo. Se dice: estamos en la sexta  crisis de extinción y se hace la analogía con las cinco precedentes, que  se produjeron cuando el ser humano no estaba aquí y en escalas de  tiempo que nada tienen que ver con las escalas con las que vivimos hoy.  La última extinción duró millones de años. Dicho esto, debemos  comprender que estamos en un proceso, en una fase de aceleración de la  tasa de extinción. En nuestra calidad de especie humana tenemos la  capacidad de reaccionar. Si somos capaces de hacer la guerra de un día  para otro, incluso cuando no hay dinero, pienso que podemos resolver el  problema. No creo que vayamos a erradicar por completo la amplificación  de la erosión de la biodiversidad, pero podemos tender hacia una  estabilización, a una coexistencia pacífica con la biodiversidad.  Prefiero decir que estamos en una fase de incremento de la extinción,  conocemos la causa y tenemos los medios de corregir la tendencia.  Necesitamos la riqueza de los seres vivos para seguir teniendo una  calidad de vida humana en la Tierra. No es la supervivencia biológica  del hombre lo que está amenazado, es su supervivencia como ser humano  con una gran H lo que está en la cuerda floja, es decir, su dimensión de  ser humano. Las causas de la destrucción de la biodiversidad son las  mismas que desencadenan la degradación social. Hacer como si fueran  cosas distintas, como si los problemas de las especies fuesen  secundarios y los problemas del desempleo una cosa de primer plano, no  es pertinente: en realidad, la misma aplanadora que degrada la sociedad  humana degrada el marco de vida de las sociedades humanas en todo el  mundo.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>–¿Cómo explicar la indiferencia y hasta la irresponsabilidad  planetaria de la población humana, especialmente en Occidente, frente a  la degradación de la biodiversidad, a la desaparición de las especies?</strong></p>
<p style="text-align:justify;">–Creo que es ante todo un problema de impotencia. Además, la  población humana es cada vez más humana y Yalta un elemento central: la  desaparición de la transmisión de la información sobre las especies. Ya  casi no quedan abuelos para contar cómo era antes la naturaleza. Pero lo  más fundamental que ha ocurrido es que el ser humano se cortó del resto  de los seres vivos. Se descompuso la trilogía judeo cristiana: Dios, el  hombre y la naturaleza. Cuando uno se baña en la visión dinámica de la  biodiversidad, en el tejido de lo viviente en el planeta, en sus  interacciones, en las relaciones de parentesco que hay entre las  especies, lo que se llama el árbol de la vida, ello nos lleva a tomar  conciencia de que estamos arraigados muy profundamente en lo viviente.  En nuestros genes tenemos herencias que remontan a millones y millones  de años. Por consiguiente, sentirse un primo cercano de los otros seres  vivos en una época de profunda desestabilización equivale a una forma  saludable de arraigamiento. A partir de ahí podemos redescubrir nuestra  relación parental con las otras especies, nuestra dependencia con el  resto de los seres vivos y ver así la riqueza que hay en todo esto.  Nuestra relación de dependencia con los seres vivos también nos da  nuestra libertad de seres humanos para desarrollar nuevas cosas. Hay una  paradoja en la toma de conciencia de la dependencia, que es a la vez la  base de una auténtica libertad.</p>
<h3 style="text-align:justify;">Los caminos de la humanidad</h3>
<p style="text-align:justify;"><strong>–¿Cómo transmitir ese saber, esa conciencia, a las nuevas  generaciones? La educación, que es una base decisiva, ha fracasado hasta  ahora. ¿No habría que refundar el sistema educativo para desarrollar  las nociones de biodiversidad, cooperación, interacción?</strong></p>
<p style="text-align:justify;">–La educación sigue siendo esencial. La educación debe ser un  instrumento de formación al espíritu crítico.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>–La ecología política tiene un lugar sobresaliente en el  discurso y en la sociedad. ¿Acaso los ecologistas no pecaron por falta  de amplitud, por una incapacidad de explicar con más generosidad la  relación del ser humano con la naturaleza?</strong></p>
<p style="text-align:justify;">–Esa crítica es válida tanto para la ecología política como para la  ecología científica. Si miramos la historia, la ecología nació poco  después de la explosión de la Revolución Industrial con la influencia de  Thomas Malthus y los problemas que planteó en torno del equilibrio  entre el crecimiento de la población y los recursos. De inmediato, los  científicos se pusieron a mirar cómo funcionaba la naturaleza, en qué se  basa la regulación de los efectivos de las plantas y los animales. En  ese entonces la ecología se hacía preguntas que hoy se hace el  desarrollo sustentable. Era el problema de fondo. Pero después, de forma  progresiva, la ecología fue monopolizada por los naturalistas. Se  empezó a hablar de las poblaciones animales y vegetales, de los  ecosistemas, como si el hombre no tuviera nada que ver. De hecho, se  puso al ser humano de costado. La ecología política hizo lo mismo, con  el condicionante negativo de que la ecología política no se apoyó en la  ecología científica. No estoy seguro de que un solo partido político  pueda responder a los problemas que nos plantea el mundo de los seres  vivos. Para mí, lo importante es lo que yo llamo tener una visión  ecológica del mundo. Debemos pasar de un mundo en donde se ven las cosas  parcelarias a otro donde se perciben las interacciones entre el todo y  el todo, tanto entre las mismas sociedades humanas entre sí como entre  las sociedades humanas y el resto del mundo. Esa visión permite  comprender las interacciones y los efectos colaterales. Con ese enfoque  estamos seguros de que somos conscientes de que pertenecemos a la  biosfera. La gente ni siquiera es consciente de que la atmósfera es un  recurso natural y que también es el resultado del trabajo de los seres  vivos. Si no hubiese habido vida en la tierra no tendríamos atmósfera.</p>
<p style="text-align:justify;"><strong>–Finalmente, la idea individual de desarrollo, o sea, de  crecimiento, aplastó a todas las demás.</strong></p>
<p style="text-align:justify;">–El acento que se puso en la individualización ha sido nefasto, pero  esa idea es también una de las riquezas de las sociedades occidentales.  Si no se la controla como es debido o si no tenemos conciencia de ella  sólo cosechamos lo negativo. La libertad para cada individuo no excluye  la responsabilidad y la interacción. Fíjese si no en la historia de  Estados Unidos, llena de páginas oscuras. Estados Unidos es hoy uno de  los grandes, grandes problemas, es uno de los responsables más decisivos  de la situación actual. Hay algo muy perverso en el sistema  norteamericano: por un lado está la imagen de libertad total, de imperio  del bien. Pero no es así. Cuando analizamos el resultado de la cumbre  de Copenhague, la culpa del fracaso no la tienen ni China ni la India.  La situación a la que llegamos hoy la produjo la sociedad occidental.  Hemos, por ejemplo, depredado muchos países. Pero el éxito de la  sociedad occidental se forjó con el tributo oscuro que pagaron los  esclavos, la trata de seres humanos, la expoliación. El saqueo de los  recursos del mundo entero hizo nuestra riqueza pero hoy nos conduce a  constatar que hasta el clima se degrada. Los responsables somos entonces  nosotros. Si fuésemos responsables no diríamos que la culpa la tienen  los chinos o la India porque quieren imitarnos. Habría que decir:  pecamos en exceso y, ahora, debemos sanear la situación. Lamentablemente  no se procedió así y vamos a perder 30 años. Occidente perdió una  oportunidad. Todo esto es consecuencia del culto al individualismo que  nos lleva a perder de vista una noción esencial: en las sociedades  humanas, lo más importante es lo social, incluso en la economía. Sin la  dimensión social el hombre no existiría. (Tomado de <a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/especiales/18-158034-2010-12-04.html" target="_blank"><em>Página 12</em></a>)</p>
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		<title>El filtro de los cinco (+infografía)</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Nov 2010 11:50:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[iroelsanchez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[Mentiras y medios]]></category>
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				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-49460" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2010/11/cinco1.jpg"></div></div></td></tr></table><h5><strong>Eduardo Febbro</strong></h5>
<p style="text-align:justify;"><a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2010/11/cinco1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-4953" title="Cinco" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2010/11/cinco1.jpg" alt="" width="555" height="190" /></a>Las condiciones en que cinco de los grandes diarios del mundo  publicaron los telegramas provenientes de la diplomacia norteamericana y  facilitados por el portal Internet WikiLeaks parecen inaugurar una  nueva práctica de difusión de la información. Según se desprende de los  relatos ofrecidos por<span id="more-4945"></span> periodistas de The New York Times, El País, Le  Monde, Der Spiegel y The Guardian, las cinco publicaciones se pusieron  de acuerdo entre ellas antes de hacer público el contenido de la  información, llegaron a una suerte de pacto con el portal WikiLeaks y,  antes de publicar los documentos, advirtieron al Departamento de Estado.  En suma, contrariamente a lo que ha ocurrido en otras ocasiones con  este portal de informaciones confidenciales, esta vez el contenido  difundido ha sido prefiltrado por los cinco diarios e incluso remitido a  la administración estadounidense. En un chat con sus lectores, Javier  Moreno, director de El País, dice: “No hemos llegado a ningún tipo de  acuerdo con el gobierno de EE.UU., a quien, sin embargo, sí se le  informó con carácter previo. También a la Embajada de Estados Unidos en  España”.</p>
<p style="text-align:justify;">Sylvie Kauffmann, directora de la redacción de Le Monde, adelantó  que los cinco diarios intercambiaron “muchas informaciones, análisis y  peritajes” y se pusieron “de acuerdo en torno de un programa de  publicación”. La misma fuente explicó que el grupo de los cinco llegó a  un acuerdo sobre la publicación de los memorandos y que “son esos memos,  corregidos por nosotros, los que WikiLeaks puso en Internet”. Marcel  Rosenbach, periodista en el Der Spiegel, aporta algunos detalles  suplementarios sobre esta curiosa aventura de periodismo de refritos  entregados por una fuente y difundidos por otros luego de un estricto  control. Rosenbach contó que “todos los diarios concernidos analizaron  el material independientemente unos de otros”. No obstante, Sylvie  Kauffmann, del vespertino Le Monde, dio cuenta de reuniones entre los  rotativos, la mayoría de las cuales tuvieron lugar en Londres para un  trabajo que, y así lo precisa el periodista de Der Spiegel, se llevó a  cabo “durante varios meses”.</p>
<p style="text-align:justify;">La directora de la redacción de Le Monde aclaró que “unas 120  personas” trabajaron en esos documentos de manera protegida”. En un  editorial firmado por Sylvie Kauffmann, la periodista escribe: “En  común, los cinco diarios editaron cuidadosamente los textos brutos  utilizados para retirar todos los nombres e indicios cuya divulgación  podía acarrear riesgos para las personas físicas. Le Monde también  ofreció a los responsables norteamericanos expresar sus puntos de vista  en nuestras columnas”.</p>
<p style="text-align:justify;">De estas justificaciones se desprende otra evidencia: los cinco  periódicos actuaron como verdaderos agentes de comunicación del  Departamento de Estado. Hicieron el trabajo de limpieza en lugar de los  servicios de Hillary Clinton. En suma, en nombre de la libertad de  expresión y todos los bellos argumentos, The New York Times, Der  Spiegel, El País, Le Monde y The Guardian publicaron lo que sólo ellos  juzgaron conveniente, borraron los nombres que ellos consideraron  oportunos y, antes de hacer todo el asunto público, consultaron con los  representantes del Departamento de Estado. La responsable de la  redacción de Le Monde cuenta por ejemplo que “tuvimos entrevistas  corteses y civilizadas” con las respectivas embajadas norteamericanas.  Luego, en el editorial, escribe: “The New York Times informó a las  autoridades norteamericanas sobre los telegramas que contaba utilizar y  les propuso que le presentaran las preocupaciones que podrían tener en  materia de seguridad”.</p>
<p style="text-align:justify;"><a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2010/11/infografia-wikileaks-580x663.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-4947" title="infografia-wikileaks-580x663" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2010/11/infografia-wikileaks-580x663.jpg" alt="" width="580" height="663" /></a>Al parecer, WikiLeaks sólo tiene confianza en los grandes medios de  comunicación de un puñado de países. El resto del planeta, concernido  por su material, quedó excluido. Resulta, no obstante, un poco hipócrita  constatar que estos cinco representantes de la libertad de expresión y  de la democracia trabajaron estrechamente con los poderes frente a los  cuales, por naturaleza, tienen otra misión: acosarlos allí donde la  mentira pone el peligro la vida humana, allí donde la mentira y la  manipulación van en contra del bien común. El último en enterarse fue,  al final, el lector, que paga por el diario. Le Monde relata por ejemplo  que “los representantes del Departamento de Estado tomaron contacto en  los últimos días con numerosos gobiernos extranjeros para prevenirlos de  las revelaciones y alertarlos ante cualquier impacto negativo”. En  respuesta a una pregunta que le hace un lector sobre si se tomó en  cuenta la “razón de Estado” antes de publicar los documentos, Javier  Moreno, el director de El País, responde así: “Sí. Pero ha primado el  derecho de los ciudadanos a disponer de información veraz y relevante  sobre asuntos públicos de interés general. Los periódicos tenemos muchas  obligaciones. Entre ellas no se encuentra la de proteger a los  gobiernos, y al poder en general, de situaciones embarazosas”. Sin  embargo, todo el operativo de la banda informativa de los cinco y su  asociado de las sombras, WikiLeaks, tiende a demostrar lo contrario. (Tomado de <a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-157812-2010-11-30.html"><em>Página 12</em></a>)</p>
<ul>
<li><a title="Wikileaks en &quot;La pupila insomne&quot;" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/wikileaks-en-la-pupila-insomne/">Dossier sobre Wikileaks en <em>La pupila insomne</em></a></li>
<li><a title="Tema ciberguerra en &quot;La pupila insomne&quot;" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tema-ciberguerra-en-la-pupila-insomne/">Dossier sobre ciberguerra en <em>La pupila insomne</em></a></li>
</ul>
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