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	<title>La pupila insomne &#187; Dillma Rousseff</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>Obama en Brasil: Malos modales y agenda previsible</title>
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		<pubDate>Sun, 20 Mar 2011 12:59:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[iroelsanchez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
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				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-96880" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/03/bush-obama-ok.jpg?w=250"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><strong>Eric Nepomuceno</strong></h5>
<div id="attachment_9688" style="width: 260px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/03/bush-obama-ok.jpg"><img class="size-medium wp-image-9688" title="bush-obama-ok" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2011/03/bush-obama-ok.jpg?w=250" alt="Desde la oficina de Dilma Rousseff, Obama ordenó el ataque a Libia, &quot;procedan&quot; dijo en el mejor estilo Bush" width="250" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Desde la oficina de Dilma Rousseff, Obama ordenó el ataque a Libia, &quot;procedan&quot; dijo en el mejor estilo de Bush</p></div>
<p style="text-align:justify;">Faltaban once minutos para las nueve de la noche de ayer cuando los  cielos límpidos y la luna muy llena que iluminaba tres de los barrios  más exclusivos de Río –Jardín Botánico, Gavea y Leblon– fueron sacudidos  por el fuerte estrépito de una insólita flotilla de helicópteros, todos  de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Los moradores supieron entonces  que el gran visitante había llegado. Uno de los helicópteros, el mayor  de la flotilla, traía a la primera familia norteamericana, es decir,  <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/barack-obama/">Barack Obama</a>, Michelle y sus dos hijas. Los demás servían de escolta.</p>
<p style="text-align:justify;">Con dos horas de retraso, el mandatario norteamericano inició la  segunda etapa de su viaje oficial a Brasil. Aparentemente, la más  esperada por él: al fin y al cabo, Obama se<span id="more-9687"></span> quedará en Río casi el  triple del tiempo que pasó en Brasilia, la capital. Su helicóptero  aterrizó en la cancha del Flamengo, el más popular equipo brasileño de  fútbol. No es que Obama haya deseado hacer un homenaje especial a la  hinchada: es que su aparato es demasiado grande para los helipuertos de  las vecindades.</p>
<p style="text-align:justify;">De ahí al hotel que lo hospeda en Copacabana, a poco más de tres  kilómetros de distancia, al que la primera familia se trasladó en una  formidable comitiva de quince vehículos blindados protegidos por cien  motociclistas de la policía y un número no determinado de coches con  policías y agentes de seguridad. Teóricamente, todo bajo coordinación  del ejército brasileño. En la práctica, todo determinado y ejecutado  bajo las rígidas orientaciones del equipo de seguridad de la Casa  Blanca.</p>
<p style="text-align:justify;">Además de las dimensiones del aparato de seguridad, impresionó a  todos en Brasil la prepotente truculencia con que se portan los agentes  norteamericanos y la falta de diplomacia de los diplomáticos que  integran el protocolo de la visita. Sergio Cabral, el muy parlanchín  gobernador de Río, y Eduardo Paes, el alcalde de la ciudad, fueron  sumariamente informados de que no podrán acompañar a Obama en su visita  de la mañana de hoy al Cristo Redentor, la imagen pública más conocida  de la ciudad en todo el mundo. Además, en la visita que enseguida el  presidente más poderoso del planeta hará a la inmensa favela Ciudad de  Dios, los dos –gobernador y alcalde– deberán mantenerse confinados en la  sede de la asociación de moradores donde Obama, luego de recorrer  algunas calles de la barriada miserable, dirigirá algunas palabras a una  platea previamente seleccionada con lupa por los servicios  norteamericanos. Habrá, eso sí, un almuerzo con Cabral y Paes, que, al  fin y al cabo, son los anfitriones formales de la primera familia  norteamericana. Pero tampoco pudieron invitar a los que pretendían, sin  la previa aprobación del protocolo y del servicio de seguridad de la  Casa Blanca. Por la tarde está previsto un discurso en el Teatro  Municipal. Mañana a la mañana, la flotilla y su comitiva zarpan rumbo a  Chile.</p>
<p style="text-align:justify;">En Brasilia, otra muestra de grosería fue reservada a los ministros  de Estado en el almuerzo que uno de ellos, el de Relaciones Exteriores,  ofreció ayer al visitante. Los miembros del gobierno de Dilma Rousseff  que fueron invitados por la presidente tuvieron que someterse a un  humillante cacheo antes de entrar al salón donde 25 mesas esperaban a  los 150 invitados, cuyos nombres igualmente fueron aprobados previamente  por el protocolo de la Casa Blanca. Como respuesta, varios de ellos se  negaron a saludar a Barack Obama y a su esposa Michelle. Y al menos uno,  luego de saludar a Dilma Rousseff, prefirió volver a casa sin el  insípido almuerzo ofrecido al norteamericano. Quien, a propósito,  dispuso de un menú especial: vegetariano, Obama trajo con él un cocinero  del equipo de la Casa Blanca. Michelle lo acompañó en la opción  culinaria.</p>
<p style="text-align:justify;">Más que las presencias, ha sido una ausencia la que más se destacó  en el almuerzo de Itamaraty al visitante: de los cuatro ex presidentes  invitados, solamente uno agradeció y pasó, sin explicar sus razones, de  la invitación: Luiz Inácio Lula da Silva.</p>
<p style="text-align:justify;">Además de muestras de prepotencia, de groserías y de actitudes poco  delicadas, la visita oficial de Obama a Brasil quedó marcada por dos  puntos específicos.</p>
<p style="text-align:justify;">El primero de ellos no tiene nada que ver con el país visitado: la  orden de atacar a <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/libia/">Libia</a> fue dada mientras Obama estaba en su reunión  privada con Dilma Rousseff en el Palacio do Planalto, sede del gobierno  brasileño. A cierta altura del encuentro, que duró poco más de 40  minutos, un asesor se acercó al presidente y le entregó un papelito.  Obama pidió excusas a su anfitriona y allí mismo, por teléfono, dijo un  alto y claro “procedan”. Minutos después, al otro lado del mapa, empezó  el bombardeo de la flota naval norteamericana sobre Libia. A partir de  ese momento, se hizo evidente la tensión de Obama, quien pasó el resto  del día intercalando palabras con miembros del gobierno brasileño,  discursos y declaraciones a la prensa con llamadas telefónicas a  Wa-shington.</p>
<p style="text-align:justify;">Pues ha sido en ese clima raro que los equipos de los dos gobiernos  lograron firmar nada menos que diez acuerdos bilaterales, que la  presidenta brasileña logró clavarle al visitante un par de delicados  alfileres en su discurso de homenaje y que el presidente norteamericano  logró lanzar algunos elogios significativos a Brasil en su propio  discurso. Diciendo hablar “en nombre de la franqueza”, cuyo objetivo es  el de “construir una relación de mayor profundidad”, Dilma Rousseff le  espetó al visitante que “una relación comercial más justa y equilibrada  exige que se rompan las barreras que se levantan contra nuestros  productos”. Y para no dejar dudas, mencionó directamente al etanol, a la  carne bovina, jugo de naranja (Brasil es el mayor productor y  exportador mundial), algodón y acero. Se declaró heredera del gobierno  de Lula (las relaciones personales entre el ex presidente y Obama  terminaron muy mal), y pidió apoyo de Washington para “las reformas  urgentes en organismos como el FMI y el Banco Mundial”. Luego mencionó a  las Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad, en el cual Brasil pide  un asiento permanente luego de la tan postergada reforma de la ONU.</p>
<p style="text-align:justify;">En su discurso de respuesta, Obama elogió a Brasil y dijo que su  gobierno pretende equiparar su trato destinado al país al que mantiene  con India y China. Anunció que los Estados Unidos y Brasil son las “dos  mayores democracias de este continente y también las mayores economías”,  y resaltó que su país está interesado en ser “un gran cliente” del  petróleo brasileño en el futuro.</p>
<p style="text-align:justify;">Los diez acuerdos bilaterales firmados durante la visita de Obama a  Brasilia establecen proyectos conjuntos en diversas áreas, como  biocombustibles, educación y el uso del espacio sideral. Uno de los  acuerdos prevé que se establezca una comisión destinada a negociar  cuestiones comerciales y resolver divergencias entre los dos países.  Resumiendo: nada especialmente relevante.</p>
<p style="text-align:justify;">Poco antes de las diez de la noche de ayer, al hacer el primer  balance informal de los resultados de la visita de Obama a Brasil, un  asesor de la presidenta brasileña señaló que lo más positivo ha sido  notar que entre el mandatario norteamericano y Dilma Rousseff se  estableció de manera natural “una química muy favorable”. De mantenerse  esa simpatía mutua, dijo ese asesor, seguramente será más fácil el  diálogo de aquí en adelante, para que se recupere rápidamente el terreno  perdido luego de las divergencias entre Lula y Obama.</p>
<p style="text-align:justify;">Hubo una discreta pero palpable decepción, entre altos diplomáticos  brasileños, por la fugaz y superficial mención que Obama hizo, en su  discurso, a la aspiración de Brasil de ocupar un asiento permanente en  el Consejo de Seguridad de la ONU. El mismo asesor de Dilma, en su  balance informal de la visita, recordó, sin embargo, que el tema entró  en la agenda a última hora, y por decisión de la Casa Blanca, ya que el  Departamento de Estado, a cuya cabeza está Hillary Clinton, era  francamente desfavorable a que hubiese mención alguna al planteo  brasileño.</p>
<p style="text-align:justify;">Libia también ha sido tema de la conversación privada entre Dilma y  Obama. El norteamericano, segundos antes de ordenar el ataque delante de  su colega brasileña, aclaró que existía “la firme posibilidad” de una  acción militar. Dilma se limitó a comentar que antes se deberían  examinar a fondo los costos y los beneficios concretos de tal acción.  Luego de la llamada de Obama determinando “proceder”, no se volvió a  tocar el tema. Como se recordará, Brasil, que ocupa la presidencia de  turno en el Consejo de Seguridad de la ONU, del cuál es miembro  rotativo, se abstuvo de votar la resolución que determinó los ataques  lanzados por Estados Unidos, Inglaterra, Francia y España.</p>
<p style="text-align:justify;">(Tomado de <a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-164584-2011-03-20.html" target="_blank"><em>Página 12</em></a>)</p>
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