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	<title>La pupila insomne &#187; David Becerra Mayor</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>García Márquez, la palabra contra el olvido</title>
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		<pubDate>Fri, 18 Apr 2014 17:15:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[iroelsanchez]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160;David Becerra Mayor «El deber revolucionario de un escritor es escribir bien», respondía Gabriel García Márquez cuando se le preguntaba por la cada vez más enredada cuestión de la literatura y el compromiso. En su afirmación acaso retumbaba el eco &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=41135">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-411360" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2014/04/gabo.jpg"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/david-becerra-mayor/"><strong>David Becerra Mayor</strong></a></h5>
<p style="text-align:justify;"><a href="http://wp.me/p10AwN-aHt"><img class="alignleft wp-image-41136 size-full" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2014/04/gabo.jpg" alt="gabo" width="333" height="252" /></a>«El deber revolucionario de un escritor es escribir bien», respondía <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/gabriel-garcia-marquez/"><strong>Gabriel García Márquez</strong></a> cuando se le preguntaba por la cada vez más enredada cuestión de la literatura y el compromiso. En su afirmación acaso retumbaba el eco de una burguesía ilustrada que en Europa renunció de pronto a la función revolucionaria de la literatura, tan en auge en los primeros años de la posguerra mundial, para sostener,<span id="more-41135"></span> a partir de este momento, que el único compromiso del escritor debía ser con el lenguaje. La política desapareció de la literatura. Pero en la afirmación de García Márquez latía un imaginario distinto. Su literatura –y, por extensión, el realismo mágico en su conjunto– demostró que no se puede evaluar ni valorar con idéntico criterio la escritura que se producía a un lado y otro del océano.</p>
<p style="text-align:justify;">Lejos de reproducir la fórmula reaccionaria del compromiso del escritor con el lenguaje (y nada más que con el lenguaje), el realismo mágico de García Márquez pretendía ofrecer, del modo más objetivo posible, un reflejo de la realidad de América Latina. El realismo mágico constituía una reformulación de la literatura comprometida, pero adecuando su modelo a la realidad hispanoamericana. Lo mágico es parte consustancial de la realidad de su continente, como así lo definió <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/alejo-carpentier/" target="_blank"><strong>Alejo Carpentier</strong></a> en el prólogo de <em>El reino de este mundo</em>, texto fundacional de «lo real maravilloso»: «¿Qué es la historia de América Latina sino una crónica de lo maravilloso en lo real? Hechos que se escapan de lo estrictamente racional se instalan en nuestro quehacer cotidiano y se asumen con normalidad».</p>
<p style="text-align:justify;">El elemento mágico, que nutre buena parte de las novelas de Gabriel García Márquez, no es un recurso estético sin más, ni una filigrana de quien busca reafirmar con un gesto de buena escritura su condición de novelista; al contrario, deriva de la estricta necesidad de retratar la vida en América Latina. Pero lo mágico no es sinónimo de bello, más bien encierra la perversidad de una estructura de dominación, como es un caso paradigmático el temor, casi obsesivo, entre los miembros de la familia Buendía de<em> Cien años de soledad</em>, de ver nacer a un niño con cola de cerdo, como castigo por mantener relaciones incestuosas. Pero el mito del incesto no existe sino como estructura de dominación patriarcal. Como nos recuerda Simone de Beauvoir, el mito del incesto se funda para legitimar el rapto simbólico, por parte del hombre, de las mujeres de la tribu vecina; por su parte Lévi-Strauss sostiene que el matrimonio consanguíneo no supone ningún peligro biológico, pero su condena persigue potenciar el beneficio social que se obtiene de la exogamia.</p>
<p style="text-align:justify;">Los mitos no son inocentes y asimismo sirven para ocultar lo que ocurrió realmente. En el plano de lo cotidiano, García Márquez ha explicado en alguna ocasión que el personaje de Remedios la bella, de <em>Cien años de soledad</em>, quien sube al cielo una tarde mientras ayudaba a tender unas sábanas en el jardín, estaba inspirado en un personaje real. Explica el novelista que «había una chica que correspondía exactamente a la descripción que hago de Remedios la bella. Efectivamente se fugó de su casa con un hombre y la familia no quiso afrontar la vergüenza y dijo, con la misma cara de palo, que la habían visto doblando unas sábanas en el jardín y que después había subido al cielo&#8230;». Lo maravilloso tiene, pues, un componente subversivo, ya que puede servir para escapar de la realidad constituida, pero, en manos de la oligarquía, puede también contribuir a la manipulación de la Historia y de la realidad. Pensemos, por ejemplo, en cómo se borró de la memoria de Macondo la matanza de obreros en huelga (precisamente porque no hubo nadie que escribiera lo que sucedió realmente) o, por muy maravilloso que parezca, el modo en que la empresa bananera, la United Fruit Company, provocó en Macondo una lluvia que duró cuatro años, once meses y dos días para impedir que, una vez la empresa abandonara la zona, sus habitantes pudieran seguir cultivando el banano en su ausencia.</p>
<p style="text-align:justify;">La realidad se explica a base de mitos, de elementos mágicos y maravillosos. Señalar el mito como constructor de realidades desde la literatura es una forma de compromiso. Pero no sólo desde la palabra se comprometió García Márquez con la realidad de América Latina. También con sus gestos, manteniendo siempre firme su apoyo a la Revolución Cubana y su amistad con <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/fidel-castro/" target="_blank"><strong>Fidel Castro</strong></a>. Hoy mucho dirán que fue un gran escritor aunque fue comunista, como si los términos fueron excluyentes y con Gabriel García Márquez estuviéramos ante una suerte de excepción que confirma la regla. Quien lamenta su compromiso político tal vez desearía padecer la enfermedad de la evasión de la memoria que sumió a Macondo en el más terrible olvido, impidiendo a sus habitantes recordar el nombre de las cosas más elementales. Hay quien preferiría olvidar que el gran escritor que fue García Márquez fue también comunista, como el propio novelista empezaría a olvidarlo azotado por esa enfermedad de la evasión de la memoria que escapó de sus páginas para afectarle en su propia biografía; pero, como los habitantes de Macondo, nos lo imaginamos dispuesto a luchar contra el olvido, etiquetando cada objeto con su nombre para no olvidar su función: «Esta es la vaca, que hay que ordeñarla todas las mañanas para que produzca leche y a la leche hay que hervirla para mezclarla con el café y hacer café con leche». Esta sencilla descripción encierra un complejo planteamiento sobre la función de la escritura: la palabra escrita sirve para combatir el olvido, para restituir la memoria. En nuestra lucha contra el olvido tenemos que actuar como los macondianos: escribir en un papel lo que significó García Márquez, política y literariamente, y pegarlo con cola sobre su memoria, para que no nos lo arrebaten, para que no inventen un nuevo mito capaz de manipular nuestra Historia: «Este es García Márquez, hay que leerlo todas las mañanas para que los diarios y la televisión no nos manipulen la realidad. Fue escritor y comunista».</p>
<p style="text-align:justify;">Gabriel García Márquez, que siempre confundió la Historia y el mito, no por capricho estético, sino porque la realidad de América Latina así se mostraba, ha tenido una muerte coherente y, para terminar de confundirlo todo, ha decidido morir a las puertas de un Viernes Santo. Si tres días después Jesús volvió a la vida, no sería descabellado, siguiendo la lógica de su literatura, que el domingo de resurrección Gabriel García Márquez volviera a la vida. Como el gitano Melquíades, tal vez García Márquez termine regresando de la muerte al no poder soportar la soledad que supone estar muerto.</p>
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		<title>Chávez, de la primera a la tercera vida</title>
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		<pubDate>Wed, 05 Mar 2014 11:09:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[iroelsanchez]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Latinoamérica]]></category>
		<category><![CDATA[David Becerra Mayor]]></category>
		<category><![CDATA[Hugo Chávez]]></category>
		<category><![CDATA[Ignacio Ramonet]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160;David Becerra Mayor Nunca pudo olvidar, el coronel Aureliano Buendía, aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Sin duda el cambio de estado del agua –de líquido a sólido– no podía ser sino cosa &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=40109">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-401100" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2014/03/hugo_chavez_1vida.jpg?w=197"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/edmundo-garcidavid-becerra-mayor/" target="_blank"><strong>David Becerra Mayor</strong></a></h5>
<p style="text-align:justify;"><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2014/03/05/chavez-de-la-primera-a-la-tercera-vida/"><img class="alignleft size-medium wp-image-40110" alt="hugo_chavez_1vida" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2014/03/hugo_chavez_1vida.jpg?w=197" width="197" height="300" /></a>Nunca pudo olvidar, el coronel Aureliano Buendía, aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Sin duda el cambio de estado del agua –de líquido a sólido– no podía ser sino cosa del diablo en aquella pequeña aldea que apenas contaba veinte casas de barro y cañabrava. La literatura, como el hielo, parece a veces poseer ese componente diabólico o mágico, capaz de mutar en estado sólido aquello que se desvanece en el aire. Pero además, la literatura, a diferencia del hielo, puede impedir que la palabra oral se derrita con el paso del tiempo, fijándola por medio de la escritura. La mayor virtud del libro <em><a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/hugo-chavez/" target="_blank">Hugo Chávez</a>. Mi primera vida (conversaciones con Ignacio Ramonet)</em>(Debate, 2013) es que logra convertir el estado efímero de las palabras,<span id="more-40109"></span> que siempre se las lleva el viento, en estado sólido, imperecedero.</p>
<p>Recuerdo este pasaje de <em>Cien años de soledad </em>porque el 5 de marzo se cumple un año desde que te fuiste, Comandante. A veces parece que no te has ido, que sigues ahí, pero no es más que un espejismo. Te fuiste, y el mejor homenaje que podemos hacerte es leerte, y las conversaciones que mantuviste con Ignacio Ramonet en <em>Hugo Chávez. Mi primera vida</em> son sin duda el mejor tributo. La cercanía de tu voz, el tono conversacional de tu discurso, nos permite imaginar, durante el ejercicio de lectura, que nos estás hablando a nosotros, los lectores, que estamos conversando contigo sobre tu primera vida, que por medio de un animado diálogo asistimos a la prehistoria del revolucionario que restituyó la esperanza en América Latina.</p>
<p>Tu voz nos devuelve la Historia que te absorbió –como dices mitad en serio, mitad en broma– durante tu primera vida, esa que empieza en Sabaneta, en el estado de Barinas, donde te desenvolvías como vendedor ambulante de arañas, un dulce típico de la región, al amparo y al cuidado de tu mamá vieja, como así llamabas a tu abuela Rosa Inés. Te escuchamos atentamente, mientras leemos, el modo en que relatas uno de los episodios más importantes de tu vida, de los que más te marcaron, como fue tu ingreso en la Academia Militar de Caracas, donde, a pesar de la rumorología, no entraste con un libro del <em>Che</em> bajo el brazo, aunque sí lo llevabas cuando saliste graduado. Fueron, en tus palabras, «los cuatro años más decisivos quizás de mi vida. Ahí me hice bolivariano (&#8230;) de allí salí con experiencia de liderazgo y con ideas ya prerrevolucionarias». Con <em>Hugo Chávez. Mi primera vida</em> asistimos a la rememoración de la historia de tu bisabuelo Maisanta, un asesino para la historia oficial, que sin embargo fue un valiente guerrillero que combatió la dictadura del General Gómez, y cuyo escapulario siempre colgaba de tu cuello. De tu mano recorremos la Historia reciente de Venezuela, desde el <em>Caracazo</em> de febrero de 1989 hasta la campaña victoriosa del Movimiento V República con fuiste investido presidente el 2 de febrero de 1999 y con el que, en menos de dos meses, convocaste el referendo para una Asamblea Constituyente que ganasteis con el apoyo del 88% del electorado. Nos conviertes en espectadores privilegiados de la fallida rebelión del 4 de febrero 1992 y aquel proverbial «por ahora», que anunciaba el fracaso momentáneo pero no la derrota definitiva, como un modo posponer el triunfo de la revolución bolivariana que sin duda habría de llegar; y nos trasmites el desasosiego y las dificultades vividas en la cárcel entre 1992 y 1994.</p>
<p>Te escuchamos y el relato suena auténtico, sincero. Decía Walter Benjamin que la palabra oral, la misma que se deshace como el hielo, está más cerca de la verdad que la palabra escrita, porque en ella intervienen menos mediaciones. Aunque en la actualidad brota un prejuicio posmoderno hacia la noción de <em>testimonio verbal</em>, que lo desacredita al considerar que toda narración es siempre una articulación lingüística que lo aleja de la Historia y lo acerca a la ficción, en <em>Mi primera vida</em> se comprueba lo acertado de las palabras de Benjamin. En este libro, magistralmente elaborado por Ignacio Ramonet, no hay espacio para las máscaras ni los disfraces, y sin disimulos ni falsas retóricas, te vemos como eres, como has sido.</p>
<p><em>Hugo Chávez. Mi primera vida</em> es un libro imprescindible que, al devolvernos tu voz, Comandante, en cierta manera logra también hacerte regresar a ti. Lástima que al terminar el libro, al cerrarlo cuando concluye el ejercicio de lectura, no sigas viviendo fuera de él, como vives en sus páginas. Como asimismo provoca cierta congoja que te nos fuera antes de que unas nuevas conversaciones con <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/ignacio-ramonet/" target="_blank">Ignacio Ramonet</a> sirvieran para armar un segundo volumen sobre tu segunda vida, y de este modo disponer de tu perfil completo. Los lectores extrañarán sin duda la ausencia de un segundo tomo, porque, aunque segundas partes nunca fueron buenas, en ocasiones pueden resultar imprescindibles. Pero, malogrado el proyecto de redactar una segunda vida, al menos encontrarán consuelo los lectores al conservar intacta tu tercera vida, porque esta nadie logrará arrebatárnosla. Decía Jorge Manrique que tras la vida terrenal y la vida celestial existía una tercera vida, que él dio en denominar «vida de la fama», pero que nosotros preferimos llamar «memoria». Porque, Comandante, no morirás del todo mientras vivas en nuestra memoria, mientras haya quien custodie tu legado, tu recuerdo imborrable y quien mantenga viva la llama revolucionaria que, junto al pueblo venezolano, pudiste prender.</p>
<p>Y ahora, Comandante, permíteme que me despida recordando aquellos versos que escribió Mario Benedetti para plañir la muerte de Ernesto <em>Che</em> Guevara en Bolivia, y que hoy creo que es oportuno reproducir para ti: «donde estés / si es que estás / si estás llegando // aprovecha por fin / a respirar tranquilo / a llenarte de cielo los pulmones // donde estés / si es que estás / si estás llegando / será una pena que no exista Dios // pero habrá otros / claro que habrá otros / dignos de recibirte / comandante». Hasta la victoria siempre. (Publicado en <a href="http://mundoobrero.es/pl.php?id=3682" target="_blank"><em>Mundo obrero</em></a>)</p>
<p style="text-align:justify;">Artículos relacionados:</p>
<ul>
<li><a title="¿Simón Bolívar contra Hugo Chávez?" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2013/04/10/simon-bolivar-contra-hugo-chavez/" target="_blank">¿Simón Bolívar contra Hugo Chávez?</a></li>
<li><a title="Millones de Chávez" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2013/03/14/millones-de-chavez/" target="_blank">Millones de Chávez</a></li>
<li><a title="Chávez: Del “por ahora” al “Hasta siempre”" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2013/03/09/chavez-del-por-ahora-al-hasta-siempre/" target="_blank">Chávez: Del “por ahora” al “Hasta siempre”</a></li>
</ul>
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