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	<title>La pupila insomne &#187; Carlos Rafael Rodríguez</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>&#8220;La cultura es, ante todo, una forma de vida.&#8221;</title>
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		<pubDate>Fri, 28 Aug 2015 18:41:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Iroel Sánchez]]></category>
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		<category><![CDATA[Elier Ramírez Cañedo]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160;Carlos Rafael Rodríguez Hace ya algún tiempo sugerí a Elier Ramírez este discurso de Carlos Rafael Rodríguez en el VI Congreso de la UNEAC, efectuado en enero de 1988. Gracias a Elier, que me avisa hoy lo ha publicado en &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=50943">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-509440" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2015/08/carlos-rafael-rodriguez.jpg"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><strong><a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/carlos-rafael-rodriguez/">Carlos Rafael Rodríguez</a></strong></h5>
<div id="attachment_50944" style="width: 210px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://wp.me/p10AwN-dfF"><img class="wp-image-50944 size-full" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2015/08/carlos-rafael-rodriguez.jpg" alt="Carlos Rafael Rodríguez" width="200" height="250" /></a><p class="wp-caption-text">Carlos Rafael Rodríguez</p></div>
<p style="text-align:justify;"><em>Hace ya algún tiempo sugerí a <a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/elier-ramirez/">Elier Ramírez</a> este discurso de Carlos Rafael Rodríguez en el VI Congreso de la UNEAC, efectuado en enero de 1988. Gracias a Elier, que me avisa hoy lo ha publicado en su blog </em><a href="https://dialogardialogar.wordpress.com/" target="_blank">Dialogar dialogar</a><em>, por sacarlo del papel y traerlo a la Internet. Es también un homenaje a ese consecuente y brillante intelectual comunista que merece ser más leído en nuestros días.<br />
</em></p>
<p style="text-align:justify;">Regresamos con el recuerdo a aquellos días, hace más de 26 años, en que la Revolución celebró su primer Congreso Nacional de Escritores y Artistas.</p>
<p style="text-align:justify;"><span id="more-50943"></span>¡Qué confusión tan maravillosa y creativa pero, a la vez, colmada de peligros la de entonces!</p>
<p style="text-align:justify;">Coincidían en aquella época quienes convertían el Evangelio en un instrumento de combate reaccionario y otros, desesperadamente asidos al Dios que no querían abandonar y hondamente atrapados, a la vez, por una Revolución que parecía exigírselo. Confluían allí los que habían ido a la Sierra en busca de una renovación en el marco burgués y se negaban a aceptar otra premisa con quienes, llegados a la guerrilla sin comprender lo que era el socialismo lo habían asimilado en pocos meses y se situaban ahora en la posición intransigente de todo neófito. Escritores y artistas honestos que trabajaron su obra casi en la soledad sin comprometerse con lo prevaleciente, que siempre habían abominado, pero sin suscribir tampoco la tesis de la izquierda, que les parecían ajenas e incomprensibles, compartían sus aspiraciones –hasta ese día frustradas- de una cultura distinta, libre y poderosa, con las de colegas, no menos afamados, mílites en el marxismo-leninismo durante largos años de confrontaciones y amarguras. Escritores, pintores, músicos, que no necesitaban demostrar quiénes eran porque sus obras lo justificaban, compartían los asientos del Congreso con otros hombres y mujeres que traían entre sus manos la obra inédita y aspiraban a situarse en el ámbito cultural como un resultado de la Revolución.</p>
<p style="text-align:justify;">Así nació la UNEAC, en instantes en que, para recordar a Alfonso Reyes, habría que realizar, aún, “el deslinde”.</p>
<p style="text-align:justify;">Poco después se marcharon los que pretendían enfrentar a la Revolución y el Evangelio al que temporal y oportunistamente se adscribieron. En la fuga dejaron abandonado el Cristo en el que no creían. Los otros, los auténticos poseídos de la fe, supieron darles a su Dios y a su Revolución lo que a cada uno debía corresponderle. Ellos están aquí.</p>
<p style="text-align:justify;">Los revolucionarios fortuitos y convencionales y sus consocios, casi todos mediocres con solo uno que otro escritor verdadero, se fueron a rumiar el rencor de no haber podido agenciarse las posiciones que, sin merecer, ambicionaron. El sectarismo quedó extirpado, como una mala hierba, y los neófitos volcados al izquierdismo inmaduro, encontraron en definitiva el camino accidentado y complejo de la participación revolucionaria.</p>
<p style="text-align:justify;">La Revolución les dio enseguida a los adultos –a quienes la falsa República condenara al retraso- la ortografía y la gramática que les permitieron dar mejor forma a sus ricos hallazgos literarios espontáneos.</p>
<p style="text-align:justify;">De las aulas de nuestra Revolución Educacional, en las que ya no quedaban afuera ni los ayer pobres y desvalidos hijos de obreros y de abrumados campesinos, surgieron nuevos literatos, pintores y músicos, que no necesitaban vender su alma al diablo de la politiquería para conseguir una plaza en el Conservatorio o en la Escuela de Arte.</p>
<p style="text-align:justify;">Como símbolo del sitio que la Revolución quería ubicar a la cultura, allí, en el lugar mismo en que la burguesía había tenido su “club” aristocrático más exclusivo, a las cercas del cual no permitían ni asomarse al negro curioso, se situaban las Escuelas de Arte, malogradas arquitectónicamente algunas de ellas por quienes no supieron subordinar la audacia de sus líneas a los requerimientos de la enseñanza.</p>
<p style="text-align:justify;">Así, en estos 27 años, los que soñaban escribir o pintar, o componer, pero no habían podido quebrar el cerco de la ignorancia formal y acceder a las escuelas, jóvenes o viejos, tuvieron en la Revolución la oportunidad que anhelaron. Ella los nutrió de los instrumentos culturales. A los que llevaban soterrado su talento se lo sacó a la luz, y hoy están entre nosotros, con sus antiguos colegas de antecedentes revolucionarios o aquellos que, sin tenerlos, no los necesitaron, porque la Revolución no se los ha pedido y ha mirado tan sólo a su obra y su actitud.</p>
<p style="text-align:justify;">¿De qué hablar en este Congreso al que se llega con el mismo enfebrecimiento con que arribamos al otro tres décadas atrás y en el que se nos abren al examen tantos conflictos que antes permanecían cerrados por la estulticia o por la inercia?</p>
<p style="text-align:justify;">Estamos en el natalicio de Martí. Nos encontramos en el rumbo hacia los 60 años del “Guerrillero” admirable. Montaigne dijo alguna vez que el intelectual era heroico “hasta la muerte exclusive”. Martí y el Che supieron ser heroicos incluida su hermosa y desgarrada muerte. A ellos sí podemos considerarlos intelectuales plenos, y ellos nos inducen a partir en nuestro examen del intelectual de la Revolución y, desde luego, del artista y el músico.</p>
<p style="text-align:justify;">Nos referimos, claro está, a aquellos a quienes Gramsci llamó “intelectuales orgánicos”, y a los que denominó con sagacidad “servidores de la superestructura”, lo que provoca de inicio en los demás una cierta desconfianza que es necesario vencer.</p>
<p style="text-align:justify;">Lenin descubrió el origen de esa reserva instintiva de los trabajadores hacia los hombres del arte y la cultura cuando aludió al “señoritismo intelectual” que afecta a la mayoría de ellos y que él supo delimitar magistralmente en una cierta actitud de superioridad respecto a los iletrados que se transparentaba, en medida mayor o menor, aún en tierra como la nuestra.</p>
<p style="text-align:justify;">Lo primero que habría que anotar es que ese espíritu que tiende a separar a los protagonistas de la cultura de los demás va siendo vencido entre nosotros. La obra de arte la realizan hoy en buena parte hijos de obreros o gentes surgidas de una familia campesina. Pero hemos de reconocer que, pese a eso, todavía no se ha podido eliminar frente a los escritores y artistas cierta reticencia de quienes pueblan las fábricas o cortan la caña. Lo sabe bien Tomás Alvarez, intelectual del pueblo, antiguo trabajador del campo que no quiere dejar de serlo; pero a quienes sus antiguos compañeros consideran, por confesión propia “distinto”.</p>
<p style="text-align:justify;">El acercamiento cada vez mayor de intelectual y pueblo debe romper en definitiva esas barreras. Y para conseguirlo es de suma importancia que los escritores y artistas cubanos hayan comprendido cada vez más que están muy lejos de ser la “conciencia crítica” de la sociedad. No lo han sido nunca. Cuando Gramsci los califica como “servidores de la superestructura”, no olvida el papel subalterno a que durante siglos estuvieron condenados, pese a la rebeldía sutil de Sócrates o a individualismo desafiante de Miguel Angel. El ascenso burgués concedió, sin duda, algunas ventajas y permitió a intelectuales y artistas aparentes osadías pero los obligó a hablar, siempre, a tono con las fuerzas dominantes que les dictaban el tema o los condenaban a vivir al margen de la sociedad en un asilamiento a veces espléndido pero no pocas veces sobrecogedor. Recordemos tan solo a Verlaine o a Kafka.</p>
<p style="text-align:justify;">No, la sociedad no tiene una conciencia crítica predeterminada. Si en nuestra Cuba socialista algún grupo pudiera reclamar ese papel, es el Partido; pero no lo hace. Porque el Partido sabe demasiado bien que su fuerza rectora le viene de tener las raíces enclavadas en los redaños de la clase obrera y de todos los sectores del pueblo y que para convertirse en guía político e ideológico debe respetar las actitudes críticas de aquéllos y recibirlas como su acervo más importante.</p>
<p style="text-align:justify;">Libre de las pretensiones de convertirse en el reservorio crítico de la sociedad, enriquecidos por su modestia histórica, nuestros escritores y artistas podrán acercarse más a ser “testigos de la verdad”.</p>
<p style="text-align:justify;">Nada más y nada menos que eso les pediríamos que fuesen. Al proponérselo, quedarán libres de caer en ese “discurso artístico-literario de tono apologético, y moralizante, carente de búsquedas y de problematización, basado en fórmulas rudimentarias de dudosa eficacia movilizativa” del que el Informe Central ante el Congreso se quejaba como síntoma de los malos momentos de nuestra cultura.</p>
<p style="text-align:justify;">Porque es necesarios que nos entendamos. La Revolución a que se llama a servir al escritor y al artista no es una vía acotada en la que caben apologistas y acólitos.</p>
<p style="text-align:justify;">Se ha mencionado con razón en este Congreso un documento que tendrá ya para siempre valor permanente en nuestras tareas de la cultura, las Palabras a los Intelectuales” de Fidel. En aquella tarde, cuyo resplandor nos ilumina todavía, en medio de dicterios subrepticios y de medias palabras deliberadas, se fue abriendo paso la imagen necesaria de nuestra cultura de hoy de mañana. Se repite con frecuencia la frase magistral: “Dentro de la Revolución, todo: contra la Revolución nada”. En el debate sobre el Informe, se analizó si a esa frase le correspondía una interpretación estrecha que pone fuera de la Revolución a todos los que no pueden ser considerados como revolucionarios. Me asocio al criterio expuesto por <strong>Roberto Fernández Retamar</strong>. Me atrevo a sostenerlo no sólo porque me correspondió el privilegio de estar junto a <strong>Fidel</strong> en los momentos previos “un caso digno de tenerse muy en cuenta…un caso representativo del género de escritores y de artistas que muestran una disposición favorable hacia la Revolución y desean saber qué grado de libertad tienen dentro de las condiciones revolucionarias para expresarse de acuerdo con sus sentimientos”.a su discurso, en un encuentro inolvidable con quienes entonces tenían la responsabilidad orgánica de conducir nuestro trabajo cultural, sino porque la frase no fue una expresión accidental, sino la culminación de un análisis en el que queda muy claramente expresada la función abarcadora de la Revolución en la cultura.</p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;"><em>“La Revolución –dijo en ese discurso Fidel un poco antes de pronunciar su histórica definición- no puede renunciar a que todos los hombres y mujeres honestos, sean o no escritores o artistas, marchen junto a ella. La Revolución debe aspirar a que todo el que tenga dudas se convierta en revolucionario. La Revolución debe tratar de ganar para sus ideas la mayor parte del pueblo; la Revolución nunca debe renunciar a contar con la mayoría del pueblo; a contar –concluyó- no sólo con los revolucionarios sino con todos los ciudadanos honestos que, aunque no tengan una actitud revolucionaria ante la vida, estén con ella.”</em></p>
<p style="text-align:justify;">“Nadie ha supuesto nunca –dijo en aquella tarde- que todos los hombres, o todos los escritores, o todos los artistas, tengan que ser revolucionarios”.</p>
<p style="text-align:justify;">Y señaló, con admirable precisión:</p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;"><em>“La revolución sólo debe renunciar a aquellos que sean incorregiblemente reaccionarios, que sean incorregiblemente contrarrevolucionarios”.</em></p>
<p style="text-align:justify;">Así fue, compañeros y compañeras, recordémoslo, la respuesta de Fidel ante un escritor católico que había preguntado si podía hacer una interpretación desde su punto de vista idealista de un problema determinado. Fidel consideró esa inquietud como</p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;"><em>“un caso digno de tenerse muy en cuenta…un caso representativo del género de escritores y de artistas que muestran una disposición favorable hacia la Revolución y desean saber qué grado de libertad tienen dentro de las condiciones revolucionarias para expresarse de acuerdo con sus sentimientos”.</em></p>
<p style="text-align:justify;">Es bueno recordar no sólo la frase definitoria sino sus antecedentes inmediatos, porque más de una vez en el pasado se quiso interpretar aquélla por la vía estrecha para imponer decisiones extemporáneas o criterios de capilla en nombre de la Revolución y del Partido. El Partido nos guía, como un gran conductor que sólo podrá cumplir sus tareas cimeras si toma en cuenta todos los factores que componen nuestra sociedad y conforman nuestra realidad. De la historia reciente los intelectuales y artistas han aprendido que no deben ver al Partido como alguien detrás de un buró, en el Comité Central, dictando directivas, bien intencionadas tal vez pero inconsultas o esterilizadoras. Es mucho más que eso. Poseer el título de militante es, para un escritor revolucionario, no sólo la prueba de que ha aprendido a manejar el marxismo-leninismo como instrumento de profundización y de amplitud al interpretar la vida sino el recuerdo de modo permanente de que su conducta ejemplar no le ha dado nuevos privilegios sino que le ha traído mayores responsabilidades. Pero no poseer el carné del Partido está muy lejos de ser denigratorio. La Revolución es mucha más amplia, mucha más heterogénea, mucho más complicada que el Partido. En el turbión revolucionario caben todos los que no están opuestos a nuestras aspiraciones, a nuestros postulados. Siguiendo esa concepción fidelista, la Revolución Cubana podía decir también que su divisa no es “los que no están con nosotros están contra nosotros” sino aquella otra: “los que nos están contra nosotros están con nosotros”.</p>
<p style="text-align:justify;">No se trata, no, de mermar el significado y el sentido que los intelectuales militantes del Partido adquieren en el torrente de la intelectualidad. Muy lejos de ello. Recordando que ese tipo de revolucionario “pone la Revolución por encima de todo lo demás”, Fidel en aquella ardiente tarde puntualizó:</p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;"><em>“El artista más revolucionario sería aquel que estuviera dispuesto a sacrificar hasta su propia vocación artística por la Revolución”.</em></p>
<p style="text-align:justify;">La imagen de <a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/ruben-martinez-villena/" target="_blank"><strong>Rubén Martínez Villena</strong></a>, con su pureza diamantina, flotó en ese momento sobre nosotros.</p>
<p style="text-align:justify;">Ese es, compañeras y compañeros, nuestro punto de partida. El camino hacia el comunismo es menos fácil de lo que nos parecía a algunos hace 50 años. Tenemos que transitarlo en la diversidad y con la diversidad.</p>
<p style="text-align:justify;">El primero de los Lineamientos que se le han presentado al Congreso en el Informe define plenamente la responsabilidad fundamental de los artistas y escritores, de los hombres y mujeres de la cultura, en esta etapa. Se declara allí como indispensable “fortalecer el papel de la cultura en la sociedad cubana de hoy”.</p>
<p style="text-align:justify;">Nada resulta más necesario. Hemos realizado una hermosa, profunda, abarcadora, Revolución educacional, pero nos falta incorporar a esa Revolución el ingrediente indispensable de la cultura. No se trata –y estoy seguro de que ustedes me comprenden- de atiborrar a nuestros estudiantes de referencias culturales, de nombres de autores o referencias de obras. Eso no es la cultura, sino tan sólo uno de los ingredientes culturales. La cultura es, ante todo, una forma de vida. Cuando, ante el comportamiento de unos campesinos españoles, Chesterton pudo decir: “¡Qué cultos son estos analfabetos¡”, le daba a la cultura esa significación omnicomprensiva. Confesemos, es una obligación revolucionaria, que todavía estamos lejos de lograr entre nosotros como patrón de vida las formas culturales que corresponden a nuestra sociedad socialista. Tenemos un pueblo cada vez más instruido, pero todavía no tenemos un pueblo culto.</p>
<p style="text-align:justify;">Yo recuerdo con amargura, hace pocos años, haber asistido a un acto en el cual, después, después de escuchar una charla magistral de nuestro siempre presente <strong>Nicolás Guillén</strong>, el locutor anunció, para nuestra sorpresa: “Y ahora, compañeras, comienza el acto cultural”. Y venía detrás un combo de segunda clase.</p>
<p style="text-align:justify;">No se trata de reproducir la vieja y falsa contraposición entre lo culto y lo popular sino de incorporar a lo popular el sentido enriquecedor de lo culto. Se ha dicho con verdad que cultura es todo lo que no es naturaleza. Pero la cultura de la Revolución no puede ser una creación imperfecta. Varela, Luz, Martí, Alejo, Juan Marinello, Portocarrero, fueron la cultura; Nicolás, Alicia, Mariano, Leo, Roberto, son la cultura; Pablo y Silvio son también la cultura, como los Irakere, Portillo de la Luz, José Antonio y Sandoval, como la Danza Moderna o el Conjunto Folclórico. Pero que el bacalao lleve o no lleve papa no es necesariamente la cultura a la que aspiramos. Hay que atreverse a decirlo, si es que realmente queremos como se proponen las resoluciones, “fortalecer el papel de la cultura en el socialismo cubano de hoy”. Es bueno diferenciar lo popular auténtico de la chabacanería con pretensiones de pueblo.</p>
<p style="text-align:justify;">Se alega con frecuencia de que hay que partir de nuestros niveles culturales. Correcto. Pero partir de ese nivel no significa adaptarse a él, Lenin, que se nutría como nadie del pueblo, y Fidel, leninista contemporáneo, han sabido tomar al pueblo como punto de partida para una incesante proyección hacia arriba. Sepámoslo hacer nosotros, librémonos de las excrecencias populistas.</p>
<p style="text-align:justify;">Si algo se nos puede reprochar es no haber sido lo necesariamente exigentes. Es una muestra de eso que suelo denominar “resignación socialista” el no haber peleado lo suficiente por introducir desde nuestra enseñanza primaria la educación artística de nuestros niños y jóvenes. Si saber disparar un arma en nuestra Patria de hoy es condición indispensable para todo ciudadano, esto no puede conducirnos a olvidar apreciar a Degas o a Picasso, a Bethoven o a Prokofiev, es también importante (APLAUSOS)</p>
<p style="text-align:justify;">¿Por qué hemos de condenar a quienes laboran voluntariamente en la microbrigada, o dan 120 horas de su tiempo libre al esfuerzo común, a que tengan todavía que contemplar personajes que recuerdan demasiado a los de “Crusellas” y “Palmolive”?, a pesar de que reconozcamos los esfuerzos de la televisión por acercarse a la cultura. Un pueblo como el nuestro, además de confirmar cada día que ama a la Revolución, ha dejado atrás el analfabetismo y tiene una clase obrera que en su conjunto aspira a cumplir los nueve grados de educación, no merece ser alimentado espiritualmente con productos adulterados. Tiene derecho a lo mejor, y estamos en la obligación de proporcionárselo.</p>
<p style="text-align:justify;">Se oye hablar de “cultura masiva”. Para mí la cultura “masiva”, no es cultura. Yo creo en la cultura hacia las masas, con las masas y para las masas. Son cosas distintas, aunque luzcan semejantes.</p>
<p style="text-align:justify;">Cabe que nos preguntemos si estamos ya en el camino de esa cultura, a la vez revolucionaria y abarcadora, a que aspiramos.</p>
<p style="text-align:justify;">Creo que no debemos dudarlo.</p>
<p style="text-align:justify;">Porque es cierto que –como aquí se ha dicho- lo que nos han faltado no son las definiciones y las líneas de política. Las empezamos a tener en ese discurso de Fidel de 1961, y las encontramos, reforzadas por una experiencia de 16 años, en la Resolución del I Congreso del Partido. De lo que hemos carecido es de la capacidad para ponerlas en práctica. Ahora el Partido, impulsado por la rectificación, que sitúa la conciencia política en el plano central de sus preocupaciones, trabaja por transformar aquellas palabras rectoras de entonces en una línea permanente de acción. Y ahora también el Congreso de la UNEAC da a los escritores y artistas de nuestro país la coherencia y la voz necesarias para dejar de ser una fuerza amorfa y subalterna y convertirse en parte de esa gran batalla renovadora.</p>
<p style="text-align:justify;">Los intelectuales cubanos no pueden retrasarse. Les tocará, como a los demás, poner el ladrillo, mezclar la arena, levantar así las viviendas, el consultorio del médico de la familia, los círculos infantiles. Pero tienen además su propia, específica, irrenunciable tarea que no pueden traicionar. Les corresponde realizar la obra seria en lo literario, en lo musical, en lo plástico, a la que el crecimiento revolucionario los conmina. Les toca, por encima de eso, la hermosa y alta tarea de llevar esa obra, y las obras de sus antecesores cubanos y no cubanos –porque la palabra “extranjero” debe ser abolida de la cultura – a millones de hombres y mujeres que esperan por ellas. Mientras haya galerías de arte sin espectadores, mientras los niños no tengan acceso, por inercia de quienes los educan, al museo; mientras Mozart siga siendo un buen pretexto para la comedia musical de turno; mientras Pushkin y Shakespeare resulten desconocidos para cientos de miles que los disfrutarían si se les acercara a ellos, la misión de los promovedores de la cultura no habrá terminado.</p>
<p style="text-align:justify;">Nadie tiene derecho a esperar. A cada cual le toca lo suyo. El Partido orienta, pero la UNEAC y sus miembros tienen su órbita propia, y la inercia los hará culpables. No es momento de querellas sino de conjunciones, pero si hay inmovilidad oficial las armas de la crítica están ahí para usarlas. La Revolución, que condena la pelea innecesaria, ha respaldado siempre la pelea justa, lo que rechaza es la quietud pesimista (APLAUSOS).</p>
<p style="text-align:justify;">Y si se quiere estar mejor preparado para esa batalla, en que conjuntamente han de participar el Partido y la UJC, los ministerios, los sindicatos, sin duda que la UNEAC debe preocuparse más por la incorporación a ella de nuestra juventud intelectual.</p>
<p style="text-align:justify;">Creo que no tendré que jurar ante ustedes que no tengo nada contra los viejos. Pero me asusta que en este Congreso, en que los literatos y los artistas han logrado expresar su combatividad, aunque sea a la manera pausada del gremio, apenas un 2% de los participantes tenga menos de 30 años. Menos de 30 años tenía José Martí cuando empezó su faena liberadora sin tregua; a Mella no le permitieron llegar a los 30 años. Entre los firmantes de la “Protesta de los 13”, muy pocos pasaban de los 25 años. No tenían 30 años los editores de la “Revista Avance”, ni Nicolás Guillén cuando escribió “Sóngoro Cosongo”. Con poco más de 20 años, Roa, José Antonio Portuondo, Mirta Aguirre y otros se paseaban ya en las letras cubanas de su tiempo. Y, para decirlo de una sola buena vez; el protagonista de “La Historia me Absolverá”, ese Manifiesto de Montecristi de nuestra época, no había rebasado, cuando se puso al frente de su pueblo, los 27 años (APLAUSOS). Y aquí, entre 518 delegados, solo 9 no pasan de los 30 años.</p>
<p style="text-align:justify;">Mal síntoma sería si ello se debiera a la desconfianza; peor aun si se originara en la inmadurez. Creo que el origen de esa ausencia está, más bien, en una falta de perspectiva.</p>
<p style="text-align:justify;">Permítaseme una sola reflexión final.</p>
<p style="text-align:justify;">En la Resolución se nos propone también “el rechazo de toda desviación ética, política e ideológica, que pretenda erosionar nuestra voluntad de luchar por el socialismo” y se proclama la aspiración de estar “tan lejos del dogmatismo como del liberalismo, tan lejos de la intolerancia como de la complacencia”.</p>
<p style="text-align:justify;">Al llevarlo a la práctica, no debemos olvidar sin embargo que, aunque el liberalismo es peligroso y la complacencia inaceptable, más peligroso todavía, en el terreno de la cultura y la ciencia, son la intolerancia y el dogmatismo (APLAUSOS). Aquéllos no pueden penetrar –por su signo político- en nuestra unida y fuerte Revolución. Pero si no vencemos el dogma nos corroerá y nos cerrará el camino hacia la amplia y noble cultura del socialismo, en la cual la del Hombre tiene que ser, como lo proclamaba Máximo Gorki, “una hermosa palabra”.</p>
<p style="text-align:justify;">Patria o Muerte (OVACIÓN)</p>
<p style="text-align:justify;"><em>Tomado del Periódico Granma, 29 de enero de 1988</em></p>
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		<title>Hay que pesar todo</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Jun 2014 15:39:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[iroelsanchez]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Iroel Sánchez]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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		<category><![CDATA[Protesta de los trece]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160;Iroel Sánchez Amaury es un amigo de mi mamá que ya rebasa los ochenta años. Sabiendo que almuerzo con ella los domingos, Amaury me llamó para hacerme un comentario-pregunta. “Yo soy de Banes” -me dijo Amaury- “el pueblo natal de &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=43584">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-435850" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2014/06/cuba.jpg?w=300"></div></div></td></tr></table><h5 style="text-align:justify;"><a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/category/autores/iroel-sanchez/" target="_blank"><strong>Iroel Sánchez</strong></a></h5>
<p style="text-align:justify;"><a href="http://wp.me/p10AwN-bgu"><img class="alignleft wp-image-43699 size-medium" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2014/06/cuba.jpg?w=300" alt="cuba" width="300" height="149" /></a>Amaury es un amigo de mi mamá que ya rebasa los ochenta años. Sabiendo que almuerzo con ella los domingos, Amaury me llamó para hacerme un comentario-pregunta.</p>
<p style="text-align:justify;"><span id="more-43584"></span>“Yo soy de Banes” -me dijo Amaury- “el pueblo natal de Batista y de Gastón Baquero. Él llegó a ser el Jefe de redacción del reaccionario <em>Diario de la marina</em> pero yo veo que ahora se le está dando reconocimiento y he escuchado en la prensa hablar sobre él y me pregunto si no sería un topo infiltrado por el Partido Socialista Popular en ese periódico, como ocurrió con miembros de esa organización que penetraron órganos represivos de la tiranía batistiana”.</p>
<p style="text-align:justify;">Expliqué a Amaury que tal vez haya escuchado hablar tanto de Baquero porque este año se cumplió su centenario pero que el periodista y escritor &#8211; además de su importante obra poética, publicada en Cuba en el año 2001 a través de la antología <em>La patria sonora de los frutos,</em> que elaboró Efraín Rodríguez Santana para la editorial Letras cubanas, y su vínculo con el  emblemático grupo Orígenes, liderado por José Lezama Lima- fue uno de los  mayores beneficiarios de las coimas que pagaba el dictador Fulgencio Batista a periodistas que le vendían su pluma.</p>
<p style="text-align:justify;">Según reveló el 30 de enero de 1959 el periódico <em>Revolución</em>,  Gastón Baquero cobraba 16 000 pesos mensuales en el Palacio Presidencial, a lo que habría que sumar los también notables ingresos obtenidos por su colaboración con el sátrapa dominicano Rafael Leónidas Trujillo, que documenta el historiador Eliades Acosta en su libro <em>La telaraña cubana de Trujillo. </em>Baquero emigró a España en 1960, se dice que allí también sirvió al dictador Francisco Franco, y murió en Madrid en 1997.</p>
<p style="text-align:justify;">Luego de terminar el diálogo con Amaury quedé pensando en otros centenarios de intelectuales cubanos con filiación política contraria  a Baquero, que se cumplieron en 2013;  los de Mirta Aguirre, Carlos Rafael Rodríguez y José Antonio Portuondo están entre ellos. El año pasado también se conmemoraron –a mi juicio, sin la resonancia merecida-  noventa años de la Protesta de los Trece, hecho que constituyó la entrada del siglo XX en la vida intelectual y política de Cuba.</p>
<p style="text-align:justify;">La nación fundada en la manigua dio un paso decisivo para recuperar su dignidad cuando un grupo de jóvenes, encabezados por <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/ruben-martinez-villena/" target="_blank"><strong>Rubén Martínez Villena</strong></a>, denunció con esa Protesta la podredumbre de la república de <em>Generales y doctores</em> que Estados Unidos había instaurado en Cuba, reivindicó el legado de José Martí y puso el antiimperialismo y la justicia social como objetivos de su accionar, al emitir luego el Manifiesto del Grupo Minorista en 1927.</p>
<p style="text-align:justify;">Sin embargo, si en el empeño de ver aquella República con sus luces y sus sombras olvidamos reconocer a las personas que, aún con errores -¿quién no los comete? -optaron por estar del lado de las mayorías y lucharon por el acceso de estas a la educación y la cultura no estamos actuando con justicia.</p>
<p style="text-align:justify;">El intelectual Luis Toledo Sande <a href="http://www.cubadebate.cu/opinion/2014/01/19/cultura-historia-y-un-aguila-que-si-caza-moscas/#.U7FJcNyWYqU">ha relatado cómo</a>, en vísperas del centenario de Carlos Rafael Rodríguez, se dijo en su natal Cienfuegos que este había errado al describir  como “conservadora y antinacional a la alta burguesía cubana” y lo asoció al hecho de que hoy el marxismo y los ideales comunistas en general no están de moda en el mundo.</p>
<p style="text-align:justify;">No creo ese sea un hecho espontáneo. A poner  y quitar de moda algunas ideas a nivel internacional se ha dedicado bastante dinero, como demuestran numerosas investigaciones acerca de la Guerra fría cultural y el surgimiento y extensión del neoliberalismo. Una reseña de Emilio Ichikawa <a href="http://eichikawa.com/2014/06/jovenes-becarios-recibieron-en-miami-una-historia-de-cuba-tan-politizada-como-la-que-se-imparte-en-la-isla.html">cuenta cómo</a> se hace de una de las peores maneras, en la televisión del Sur de la Florida, por una de las profesoras que recientemente tuvo a su cargo la preparación de “líderes” provenientes de Cuba  <a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2014/06/24/mas-problemas-para-la-fundacion-con-sus-becarios-en-miami/">en los cursos que paga</a> el gobierno estadounidense en el Miami Dade College:</p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;">“La profesora leía unos papeles que tenía encima de las piernas. A pesar de eso, confundía al Pte. José Miguel Gómez con el Pte. Miguel Mariano Gómez, que como nació en 1899 habría llegado al poder con 20 años (1909).</p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;">(…)</p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;">“Cuando la profesora Sandoval llegó a los años 20, y mencionó el nombre de Julio Antonio Mella, dijo que había que hacer un alto y puso un recuadro donde se explicaba qué era la URSS, cuál era su capital, y qué el comunismo.</p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;">“Sandoval describió el comunismo como uno de los dos totalitarismos que existían; el segundo es el nazismo, que ella consideró con perceptible indulgencia en el contraste con el comunismo: <em>Hitler ordenaba lo que debía producirse pero no era el dueño de las fábricas; a diferencia de Stalin que…”</em></p>
<p style="text-align:justify;">En paralelo, pueden concurrir otros procesos. En 1999, a raíz del centenario de Villena, la revista <em>El Caimán Barbudo</em> preguntó a Silvio Rodríguez sobre “el olvido en que han caído en los últimos años algunas figuras de nuestra literatura que, como Rubén, hicieron del compromiso social el sentido de su vida”. <a href="http://www.lajiribilla.cu/2004/n141_01/141_02.html">El autor de <em>Ojalá</em> respondió</a>:</p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;">“Eso pudiera ser una especie de «venganza», más o menos consciente según el caso, por la tendencia que hubo hace algunos años de mostrar como valiosa preferentemente la literatura que escribieron los más comprometidos socialmente, o si se quiere los más cercanos a las luchas y a las ideas socialistas. Aquello fue una profunda injusticia.</p>
<p style="text-align:justify;padding-left:30px;">“Pero esto de hoy no lo es menos. Pienso en Guillén y sé que ahí estará siempre para su redescubrimiento cíclico, como sucede, o debiera suceder, con los grandes. El caso de Rubén es más curioso, porque hizo muy poca poesía política. Él fue un hombre político, un revolucionario, pero de esas características la única que plasmó con insistencia fue algo así como una rebeldía sustancial. Como se sabe, Rubén «dejó» la poesía literaria para dedicarse en cuerpo y alma a la poética de la reivindicación civil. Incluso dijo que le interesaban sus versos tanto como a la mayoría de los escritores, la justicia social. Tras esa bofetada se sumergió en la vorágine que derrocó a Machado, y acabó con su salud y con su vida.”</p>
<p style="text-align:justify;">Silenciar la postura de una figura literaria o artística ante hechos relevantes de la historia puede resultar tan injusto como subordinar el valor de una obra a la ideología de su autor. Habría que <em>Pesar todo,</em> como tituló un poemario el argentino Juan Gelman.</p>
<p style="text-align:justify;">La publicación <a href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/tag/edmundo-garcia/" target="_blank"><strong><em>Diario de Cuba</em></strong></a> -financiada por esa pantalla de la CIA que es la National Endownment for Democracy- intentó hace unas semanas fabricar un incidente alrededor de la presencia de un ensayo literario del columnista de <em>El Nuevo Herald</em> de Miami Vicente Echerri en una revista cubana. Un poco cínico cuando es <em>Diario de Cuba</em> desde donde se estimula la censura -por razones políticas y con base en mentiras- contra artistas cubanos que visitan los Estados Unidos. Pero creo es válido publicar el tal ensayo y presentar y promover la publicación que lo contenga, siempre que se informe de alguna manera que su autor <a title="Los “amigos cubanos” de Muñoz Molina" href="http://lapupilainsomne.wordpress.com/2010/11/16/los-%e2%80%9camigos-cubanos%e2%80%9d-de-munoz-molina/">lo es también de frases</a> como estas:</p>
<ul style="text-align:justify;">
<li>Alguna vez, en mi temprana adolescencia, cuando muchos creíamos que Estados Unidos liquidaría violentamente el régimen de Fidel Castro, imaginaba a los infantes de marina desfilando a tambor batiente por las calles de La Habana en la mañana de nuestra liberación. Aunque eso es aún muy difícil que ocurra –Castro debe encontrarse al final de la lista de los tiranos peligrosos– la acción militar norteamericana contra Irak acerca un poco la realización de ese sueño.</li>
<li>El verdadero patriotismo de los cubanos debería asemejarse al de nuestros exiliados del siglo XIX, que lograron convencer a un gobierno norteamericano renuente de la importancia y ventajas de intervenir en Cuba.</li>
<li>No puede haber paz ahora. Es más bien el momento de una guerra global, de una auténtica contienda entre la luz y las tinieblas. Los terroristas musulmanes y los pacifistas que les hacen el juego pertenecen al mismo bando tenebroso.</li>
<li>Creo que George W. Bush, sin la guerrera laureada, el espadón y la pose romántica para la historia, y pese a su poco glamorosa estampa de granjero tejano, merece más que Simón Bolívar el título de Libertador. Me sorprende que tanto en Afganistán como en Irak no se haya propuesto reconocerle con este título.</li>
<li>No sé si las Naciones Unidas y su natural ineptitud puedan hacer algo para alterar este destino con su insistencia, como pedía en su discurso el presidente Bush, pero sí creo, que Estados Unidos –por razones de vecindad, de conveniencia política y económica y de solidaridad con el pueblo cubano– puede y cuenta aún con los recursos para sanear el muladar infecto (…) nuestro primer deber patrio es buscar ayuda de la nación que más puede ofrecerla para salir de la pandilla que ha secuestrado a nuestro país, de la misma manera que uno llama a la policía si unos ladrones entran en su casa. Los norteamericanos están llamados por la historia a hacer de policías. En casi medio siglo, no los hemos llamado a cumplir con su deber con la suficiente convicción.</li>
</ul>
<p style="text-align:justify;">Y, como dice un conocido periodista, que cada cual saque  sus propias conclusiones. (Publicado en <a href="http://www.cubahora.cu/politica/hay-que-pesar-todo" target="_blank"><em>CubAhora</em></a>)</p>
<p style="text-align:justify;">
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