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	<title>La pupila insomne &#187; Boaventura de Sousa Santos</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>Boaventura de Sousa Santos: “El ‘emprendedurismo’ le da glamur a la precariedad”. Por Andrés Páramo Izquierdo*</title>
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		<pubDate>Thu, 09 Jan 2020 12:57:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Sociedad civil]]></category>
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		<description><![CDATA[Se creó la precariedad del emprendedurismo. Ahí no hay autonomía, sino “autoesclavitud”. Lo que intenta hoy el sistema es que tú seas esclavo de ti mismo. Eso no es ser autónomo. <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=69063">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-690640" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2020/01/obama-em.jpg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">Boaventura de Sousa Santos (Coímbra, Portugal, 1940) ha dedicado buena parte de su vida a analizar las dinámicas, los conflictos y las cotidianidades del llamado sur global. Su vasta obra, que hoy se lee en facultades de todo el mundo, denuncia las hegemonías (el colonialismo, el neoliberalismo, el patriarcado) y propone modelos teóricos y epistemológicos para entenderlas críticamente y superarlas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Los términos para categorizar el entorno le fluyen a Boaventura de Sousa: “línea abisal”, por ejemplo, es una expresión que usa en esta entrevista y que se refiere a un límite invisible que separa a los humanos, aquellos que vivimos en la civilización, de los “subhumanos”, las personas útiles al capitalismo contemporáneo que habitan en las márgenes bajo condiciones de explotación. En otras palabras, se trata de una línea que vuelve irrelevante e invisible a una porción gigantesca de personas que habitan nuestras sociedades. Ausentes útiles.</span><span id="more-69063"></span></p>
<div id="attachment_69068" style="width: 555px" class="wp-caption aligncenter"><img class="size-large wp-image-69068" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2020/01/obama-em.jpg?w=545" alt="" width="545" height="326" /><p class="wp-caption-text">Obama con &#8220;emprendedores&#8221; cubanos. Foto: Excelencias del Caribe</p></div>
<p><span style="color:#000000;">El portugués estuvo de paso por Bogotá luego de una inmersión en Buenaventura junto con la Comisión de la Verdad, y habló con ARCADIA sobre la cultura como resistencia, sobre la promesa de futuro que hay en el <em>hip hop</em> y el grafiti, sobre la precariedad del emprendurismo, y sobre paz.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>¿Cómo terminamos en esto de capitalizar la cultura?</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">El capitalismo tiene una urgencia de someter a la lógica del mercado todo lo que existe en la vida. En <em>El capital</em>, Marx analiza las dificultades que eventualmente tendría el capitalismo para conquistar la propiedad y el uso de la tierra. Obviamente lo logró. Lo que tenemos hoy en este continente es una voracidad insaciable por cosas mucho más amplias que la tierra agrícola: el capitalismo va por los recursos naturales, los acuíferos y los minerales. El capitalismo terminó tomándose la tierra. Y en Colombia estamos asistiendo al despojo de las tierras de campesinos, indígenas y comunidades afrocolombianas. Hoy regresé de Buenaventura y te digo que nunca había visto tanto despojo, tanta miseria. Vi un capitalismo que convirtió a este territorio en lo que llamo “una zona de sacrificio”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>¿Y eso cómo se relaciona con el tema de la cultura?</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Es un contexto. Te lo digo porque la tierra era lo que para Marx representaba lo más difícil de la entrada del capitalismo. Marx ni siquiera mencionó a la cultura. O bueno, la mencionó aquí y allá, pero nunca como centro. La idea de “cultura” pertenecía a un ramo de actividad de las sociedades contemporáneas que no era susceptible de ser sometida a la lógica del capital. Podría estar al servicio, sí, a través de conceptos como la ideología, construida culturalmente por las élites para reproducir el sistema, pero nunca como blanco central. Sin embargo, sucedió también. El capitalismo no solo superó las dificultades para dominar el uso de la tierra, sino que se fue por todo: es muy complicado hoy sostener una distinción entre economía y cultura.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>¿Cuál fue el principio de todo eso?</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">La cultura era el no mercado por excelencia. Era un privilegio de las élites que les permitía ejercer una actividad más limpia que la de los negocios. En el siglo XIX había dos lados: el claro, el de la alta cultura, y el oscuro, que era el capitalismo salvaje. Luego el capitalismo, sobre todo el neoliberalismo de los ochenta, logró dominar todo. Y lo hizo sutilmente, poniendo sobre la mesa un tipo de mercado distinto que apareció a través de competencias entre artistas, premios y eventos. Todos estos sucesos fingieron mejorar la cultura aparentando estar por fuera de la ley de mercado.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Sin embargo, obviamente hay una dimensión no mercantilizada de la cultura que sobrevivió; una cultura resistente, en los márgenes, que es la que yo trabajo. Pero en el entretanto, la distinción entre alta cultura y cultura popular empezó a difundirse por medio de la llamada cultura de masas, que fue la entrada plena del capitalismo. Al principio ni siquiera parecía un tema central de la ganancia capitalista. Pero eso cambió: hoy las “industrias culturales”, que hace treinta años eran un oxímoron, están plenamente presentes en nuestra realidad.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>¿Cómo?</strong></span></p>
<div id="In_Text" class="in_text_articulo"></div>
<div id="Link_In_Text" class="link_in_text_articulo"></div>
<p><span style="color:#000000;">Hubo varios mecanismos de entrada. Entraron, primero, por las ciudades, en donde se buscaba la innovación cultural para que las metrópolis se volvieran más atractivas, para hacerlas una especie de marca. Y ante esa necesidad, la industria cultural se masificó. Ya no hay un festival por ciudad, sino muchos en todas partes, con el mismo modelo, en un mercado de oferta y demanda estándar, homogeneizante.</span></p>
<ul>
<li><span style="color:#000000;"><a class="article-h-link" style="color:#000000;" href="https://www.revistaarcadia.com/agenda/articulo/los-retos-de-la-democracia-nunca-han-sido-tan-duros-boaventura-de-sousa/73290" target="_blank" rel="noopener">“Los retos de la democracia nunca han sido tan duros”: Boaventura de Sousa</a></span></li>
</ul>
<p><span style="color:#000000;">Por otro lado, tienes la educación. Hoy hay cursos bien pagados en universidades de todo el mundo, generalmente de maestría o doctorado, para graduarte en gestión cultural. Ese es el instalamiento pleno del capitalismo en la cultura. Y a mi juicio, esa entrada del capitalismo ha generado dos tipos de artistas. Por un lado, los que venden sus productos, junto con su alma, y producen exclusivamente lo que se compra. Y, por el otro, los que venden sus productos, pero no su alma. Los que venden su alma son mercado. No considero lo que hacen arte. Cuando el capitalismo entra plenamente en el artista, la obra se vuelve de acomodación, de adaptación. Y deja de ser inquietante.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>¿Un gobierno por qué querría meter la mano en eso?</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Para instalar una dominación por vía de la hegemonía. Esa es una manera de crear un sentido común del arte y la cultura; una manera de lograr que no existan creaciones insurgentes, inquietantes, que critiquen a esta sociedad. El presidente Iván Duque está totalmente equivocado con lo de la economía naranja. Tenemos que ver los problemas que hay en La Guajira, en Buenaventura, y saber que allí se produce arte también. Un arte incómodo, que resiste, pero que no se ve ni se aprecia. Esto de la economía naranja es un intento hegemónico por despolitizar la producción artística y montar un espectáculo de masas. Tienes que tener circo, cultura industrializada, entretenimiento masivo y redes sociales. La industrialización de la cultura es otro modo de domesticar a las poblaciones y de producir ausencias de manera masiva. Y con esa cultura industrializada se ocultan realidades. La violencia no se ve y, por ende, la producción cultural que se deriva de ella, del otro lado de la “línea abisal” –como las mujeres de Buenaventura que pintan cuadros inspirados en las experiencias reales de las “casas de pique”– tampoco. Esa ausencia es necesaria para el capitalismo y para los gobiernos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>Hábleme de esa otra cultura, la que está en los márgenes.</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">La cultura va por dos vías: la de la acomodación y la de la resistencia. Con la entrada del capital, la segunda tiene dificultades para desarrollarse plenamente y debe provenir de los márgenes. En un lado de la “línea abisal” tenemos lo que críticos, opinadores y revistas han constituido como el canon. Y esto fue creado para servir a la sociedad metropolitana. Yo estoy centrado en la otra, en la producción cultural de los pueblos que están excluidos, que están al otro lado de la línea. Los artistas emergentes son los que vienen de zonas coloniales, poblaciones afros, indígenas, mujeres explotadas, que poco a poco logran entrar en la cultura por la vía, por ejemplo, del <em>hip hop</em>. La cultura de resistencia hoy está en esas manifestaciones. Si tú miras cuáles eran las corrientes musicales de resistencia en contra de las dictaduras de los años setenta, descubres a Mercedes Sosa o a Víctor Jara. La resistencia hoy está en los raperos. La fuerza de la rabia, de la insurgencia a una sociedad colonialista, machista, racista e injusta viene de artistas que le dan a todo eso una expresión de arte. Los grafiteros, por ejemplo, con sus murales. Ellos incluso empiezan a ser visibles, transitando la línea, expresándose y dándose a conocer del otro lado. Yo no puedo hablar de la cultura industrial sin hablar de los que están por fuera de ella. Para mí, son ellos quienes producen la verdadera cultura del futuro. Son quienes le dan dignidad a la resistencia. Cuando se habla de industrias culturales, se habla de un universo total, y la realidad no es esa.</span></p>
<ul>
<li><span style="color:#000000;"><a class="article-h-link" style="color:#000000;" href="https://www.revistaarcadia.com/impresa/portada/articulo/la-critica-de-byung-chul-han-a-las-fuerzas-del-capitalismo-y-un-rescate-de-las-que-podrian-contrarrestarlo/78722" target="_blank" rel="noopener">La crítica de Byung-Chul Han a las fuerzas del capitalismo (y un rescate de las que podrían contrarrestarlo)</a></span></li>
</ul>
<p><span style="color:#000000;"><strong>En el mundo de la cultura hay una idea de que, como el artista hace lo que le gusta, se aguanta que el mercado esté precarizado. ¿Cómo ve esto?</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Se creó la precariedad del emprendedurismo. Ahí no hay autonomía, sino “autoesclavitud”. Lo que intenta hoy el sistema es que tú seas esclavo de ti mismo. Eso no es ser autónomo. Para serlo, es necesario tener condiciones, y eso se da o porque uno es rico, como Schopenhauer, o porque uno tiene una vida de “zona liberada”, sin familia ni obligaciones complicadas. El emprendedurismo, en cambio, le da un toque de glamur a la precariedad. Hay casos en que ser esclavo de uno mismo se ve exacerbado, como las personas que deben tener una belleza prototípica en sus cuerpos porque lo venden todos los días. Y hay otros en que tienes que estar haciendo proyectos de otros, para otros, y finalmente tú no decides nada sobre tu obra. Los artistas del siglo XIX decidían qué hacer. Hoy no.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>Tomémonos un espacio para hablar de </strong><strong>la Comisión de la Verdad.</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Te respondo de forma global: todo el proceso de paz en Colombia está en peligro. No hay voluntad política para llevarlo a cabo. Es un proyecto incumplido. Cada vez que vengo a Colombia pienso que estamos regresando a los años noventa. O peor: antes había paz en tiempos de guerra, ahora hay guerra en tiempos de paz con el asesinato de líderes sociales en todo el territorio, además de asesinatos de exguerrilleros. Por otra parte, nos encontramos en una descaracterización del acuerdo por una vía que es típica del neoliberalismo: no hay un ataque directo a las instituciones, sino uno envuelto en la austeridad económica. Es decir, el Gobierno reduce la plata: no hay dinero para la Comisión, ni para la jep, ni para la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas. Ni para escoltas. Ni para exguerrilleros. Por una vía de, llamémosle austericidio, se está desangrando el proceso de paz. Por eso creo que hay que defender las instituciones que trabajan por la paz. Hay gente muy buena trabajando, y hay que rodearla. Soy miembro extranjero del consejo asesor de la Comisión, a sabiendas de que hay una voluntad política en contra de ella. Hay, por ejemplo, un actor muy importante en contra del que casi no se habla: Estados Unidos y su influencia. El acuerdo fue importante para Estados Unidos por ser una paz neoliberal, no democrática. Me explico: Estados Unidos veía el acuerdo como un proyecto para sacar a la insurgencia de los territorios y permitir la entrada de multinacionales. Lo que no previeron es que los líderes sociales y las comunidades campesinas e indígenas no eran payasos al servicio de la insurgencia. Era gente, ni siquiera de izquierda; personas que querían defender su territorio. Tampoco previeron el fortalecimiento del narcotráfico, que siempre trae violencia consigo. La sumatoria de ambas cosas dio lugar al desinterés de Estados Unidos en la paz democrática, que implica cambios estructurales.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>¿Usted es pesimista?</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Yo sigo con esperanza. Soy un optimista trágico. Trabajo con los movimientos y no puedo darles la espalda dejando de ser optimista. Pero soy trágico porque conozco las dificultades. Hay mucha gente decidida a que la verdad sea encontrada, pero hay mucha gente que no. Tres grupos, principalmente: los que quieren la entrada de las multinacionales al campo; los grupos que le tienen miedo a la verdad porque son responsables de mucha violencia (algunos, miembros del Estado); y Estados Unidos, porque, como dije, no le interesa, y porque puede perder un aliado grande: las fuerzas armadas de este país, que es estratégico en su interés sobre Venezuela. Sin embargo, defiendo desesperadamente la esperanza.</span></p>
<h6><span style="color:#000000;">*El entrevistador es periodista. Ha sido editor de opinión de<em> El Espectador</em> y director de contenidos de VICE Colombia.</span></h6>
<p><span style="color:#000000;">(<strong><a href="https://www.revistaarcadia.com/impresa/portada/articulo/el-emprendedurismo-le-da-glamur-a-la-precariedad-boaventura-de-sousa-santos/78712?fbclid=iwar2n2jchoweu0wodayojd5gypxtnj0b6bgkic2o-04kxqwgpory3cn5yxxg"><span style="color:#0000ff;"><em>Arcadia</em></span></a></strong>)</span></p>
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		<title>Carta abierta a Iván Duque. Por Boaventura de Sousa Santos</title>
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		<pubDate>Sat, 30 Nov 2019 15:40:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[La gente, tanto en los territorios periféricos como en las grandes ciudades, protestan contra su gobierno, profundamente impopular, y a raíz de esto algo debe cambiar <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=68568">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-685690" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2019/11/duque1.jpg"></div></div></td></tr></table><div class="col col1">
<p><span style="color:#000000;">Estimado presidente Iván Duque Márquez, reciba mis saludos cordiales. <span id="more-68568"></span>Soy un científico social portugués, fundador del Foro Social Mundial, profesor jubilado de la Facultad de Economía y director emérito del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra, académico distingido en la Facultad de Derecho de la Universidad de Wisconsin-Madison. Desde hace muchísimos años he realizado diversas investigaciones sociológicas en Colombia y la región.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En este momento, además, soy miembro del comité asesor de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición, pero no es en esta calidad en la que le escribo. Lo hago en mi calidad de demócrata comprometido con las luchas por la paz y por la democracia en el continente, teniendo en cuenta que, en muchas ocasiones he manifestado mi solidaridad con todas aquellas personas que luchan en Colombia por la paz y por la democracia, tomo la libertad de escribir esta carta abierta debido a los graves acontecimientos en su país.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Presidente, ¿Cuántas masacres tienen que pasar para empezar a actuar? Han sido asesinados 198 indígenas desde 2016. De esos, 135 han sido en su gobierno. Pero no quiero reducir a estas personas a simples números, ellas y ellos han sido líderes en sus comunidades, autoridades tradicionales y espirituales de una importancia tal que no sólo es el asesinato de una persona, es la afectación a toda una comunidad.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Debo recordarle que de los 102 pueblos indígenas que existen en Colombia, 39 se encuentran en riesgo de extinción tanto física como cultural. Si a esas terribles cifras le sumamos los homicidios antes citados, el panorama es aterrador.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Luego de la firma del acuerdo de paz de 2016, las zonas que antiguamente fueron de dominio de las FARC-EP hoy están en disputa por distintos grupos armados ilegales, los cuales no solo buscan intereses económicos (narcotráfico y minería ilegal), sino que también traen consigo un horrible y sangriento interés por el control sobre la población civil, afectando el tejido social.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Fruto de esta disputa hemos visto en el último mes noticias sobre masacres en el Cauca, pero que no se limitan a esa zona, pues es sólo la punta del <em>iceberg</em> de este nuevo panorama de violencias: desconocemos aún cuántas poblaciones indígenas y afrodescendientes se encuentran recluidas y aisladas en sus territorios ancestrales gracias a esta nueva arremetida del conflicto armado.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Múltiples alertas tempranas han sido emitidas por la Defensoría del Pueblo, llamando la atención sobre la situación de riesgo en la que se encuentran los líderes sociales del país. Estos líderes, defensores y defensoras de derechos humanos, han sufrido la violencia sistemática de grupos al margen de la ley, especialmente se ha visto un incremento en los homicidios contra personas indígenas y afrodescendientes.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">No exagero, señor presidente, al decir que lo que vemos en Colombia es un etnocidio contra la parte específica de la población que defiende y lucha por su territorio, sus tradiciones y su existencia física y cultural.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Estas noticias recientes sobre el Cauca, las cuales nos han sacudido a todos e incluso lo han llevado a usted a dirigirse personalmente a la región, no pueden resolverse proponiendo más guerra y más terror. La militarización del Cauca solo dejará más y más víctimas, ya sea por desplazamiento forzado, ya sea por fuego cruzado. Someter a la población al miedo y la zozobra es funcional para estos grupos armados ilegales, pues es esa su principal estrategia para obtener el tan anhelado control territorial.</span></p>
</div>
<div class="col col2">
<p><span style="color:#000000;">Frente a esta ola de violencia, debido a estos viejos y nuevos actores armados, la mejor opción en pro de las comunidades que allí habitan es escucharlas. Un claro ejemplo de esto es la propuesta que se le ha hecho a usted de iniciar un <q>Plan piloto de erradicación y sustitución de cultivos de uso ilícito</q> de manera inmediata.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La situación es tan dramática, que, tan solo en el municipio de Suárez (Cauca), se encuentran en situación de riesgo 11 mil 229 habitantes, equivalente a 65.9 por ciento de la población total de dicho municipio. La mayoría de esta población se ubica en la zona rural, organizada mediante resguardos indígenas, consejos comunitarios, asociaciones campesinas y juntas de acción comunal.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Mientras esto pasa en el Cauca, en el área rural de Buenaventura, 12 mil 289 habitantes de distintos territorios colectivos se encuentran en riesgo de desplazamiento forzado, teniendo en cuenta el incremento en las intimidaciones y amenazas contra la vida, libertad e integridad de las personas, generando restricciones en la movilidad. El conflicto armado en esta parte del país genera grandes afectaciones territoriales de diversa índole. De igual manera, el casco urbano se encuentra en riesgo por la presencia de estructuras armadas ilegales y los enfrentamientos por el control territorial entre los grupos armados: <em>Banda Local</em> y <em>La Empresa</em>, además de grupos autodenominados como disidentes de las FARC-EP y el Ejército de Liberación Nacional (ELN).</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Recuerde presidente, que, según la cosmovisión de estas comunidades, sus resguardos y consejos comunitarios deben estar libres de grupos armados legales e ilegales, ya que ambos generan desarmonía y desequilibrio tanto en el territorio como en la comunidad.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Con el regreso de los asesinatos selectivos, del etnocidio y de la violencia en los territorios, también ha resurgido una práctica que en la década pasada aterró al país: las ejecuciones extrajudiciales, mal llamadas falsos positivos. Me quiero referir a los casos del ex combatiente Dimar Torres y del joven Flower Trompeta. No se puede permitir que estos macabros acontecimientos vuelvan a ocurrir en un país que se juega el todo por la paz, la reconciliación y la no repetición.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Le pido a usted, como jefe de Estado y jefe de gobierno, condenar todas las violaciones a las garantías democráticas del Paro Nacional del 21 de noviembre llevadas a cabo por el siniestro Escuadrón Móvil Antidisturbios. El malestar ciudadano no puede ser objeto de estigmatización y represión. Debe rechazarse tajantemente la actitud que asumió la fuerza pública al atacar las manifestaciones pacíficas de una ciudadanía que desea un verdadero cambio.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Finalmente, presidente, Colombia hoy se encuentra en un momento histórico. Tal vez desde 1977 el país no presenciaba una jornada de huelga cívica como la del 21 de noviembre, la cual no solo logró parar el país, sino que también nos demostró el clamor popular de estudiantes, maestros, sindicalistas, indígenas, mujeres y demás participantes del paro. La gente, tanto en los territorios periféricos como en las grandes ciudades, protestan contra su gobierno, profundamente impopular, y a raíz de esto algo debe cambiar. Deben ser escuchados sus justos reclamos y buscar una salida por el bien del país, para así poder construir una Colombia en paz.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">(<a href="https://www.jornada.com.mx/2019/11/30/opinion/022a1mun"><span style="color:#0000ff;"><strong><em>La Jornada</em></strong></span></a>)</span></p>
</div>
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		<title>Izquierdas, indignados y okupas</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Dec 2011 18:05:51 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160; Boaventura de Sousa Santos * Cuando están en el poder, las izquierdas no tienen tiempo para reflexionar sobre las transformaciones que se producen en las sociedades y cuando lo hacen es siempre como reacción a un suceso que perturba &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=20850">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-208510" data-img="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2011/12/boaventura-sousa-santos-3.jpg"></div></div></td></tr></table><div id="cuerpo">
<h5><strong>Boaventura de Sousa Santos *</strong></h5>
<div id="attachment_20851" style="width: 260px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2011/12/boaventura-sousa-santos-3.jpg"><img class="size-full wp-image-20851" title="BOAVENTURA SOUSA SANTOS 3" src="http://lapupilainsomne.files.wordpress.com/2011/12/boaventura-sousa-santos-3.jpg" alt="" width="250" height="240" /></a><p class="wp-caption-text">Boaventura de Sousa Santos</p></div>
<p style="text-align:justify;">Cuando están en el poder, las izquierdas no tienen tiempo para reflexionar sobre las transformaciones que se producen en las sociedades y cuando lo hacen es siempre como reacción a un suceso que perturba el ejercicio del poder. La respuesta es siempre defensiva. Cuando no están en el poder, las izquierdas se dividen internamente para definir quién será el líder en las próximas elecciones, y las reflexiones y las evaluaciones quedan ligadas a ese objetivo. Esta falta de disposición para la reflexión siempre fue perniciosa,<span id="more-20850"></span> ahora es suicida. Por dos razones. La derecha tiene a su disposición a todos los intelectuales orgánicos del capital financiero, las asociaciones empresarias, los organismos multilaterales, los think tanks, los lobbistas, quienes diariamente le proporcionan datos e interpretaciones, que no siempre son faltos de rigor y que siempre interpretan la realidad para llevar agua a su molino. En cambio, la izquierda está desprovista de instrumentos de reflexión abiertos a los no militantes y, hacia dentro, la reflexión sigue la línea estéril de las facciones. En el mundo actual circula una inmensidad de informaciones y análisis que podría tener una importancia decisiva para repensar y refundar las izquierdas, después del doble colapso de la socialdemocracia y del socialismo real. El desequilibrio entre las izquierdas y la derecha, en lo que respecta al conocimiento estratégico del mundo, es hoy mayor que nunca.</p>
<p style="text-align:justify;">La segunda razón es que las nuevas movilizaciones y militancias políticas por causas que históricamente pertenecieron a las izquierdas se están realizando sin ninguna referencia a ellas (salvo, tal vez, a la tradición anarquista) y, muchas veces, en oposición a ellas. Esto no puede dejar de suscitar una profunda reflexión. ¿Se está haciendo esta reflexión? Tengo razones para creer que no y la prueba está en las tentativas de cooptar, aleccionar, minimizar e ignorar a la nueva militancia. Propongo algunas líneas de reflexión. La primera se refiere a la polarización social que está emergiendo de las enormes desigualdades sociales. Vivimos un tiempo que tiene algunas semejanzas con el de las revoluciones democráticas que avasallaron Europa en 1848. La polarización social era enorme, porque el proletariado (en ese entonces una clase joven) dependía del trabajo para sobrevivir, pero (a diferencia de la época de sus padres y abuelos) el trabajo no dependía del obrero, sino de quien lo daba o quitaba a su antojo: el patrón; si tenía empleo, los salarios eran tan bajos y la jornada tan larga que la salud peligraba y la familia vivía siempre al borde del hambre; si era despedido, no tenía ningún sustento, excepto alguna economía solidaria o el recurso del delito. No sorprende que, en aquellas revoluciones, las dos banderas de lucha hayan sido el derecho al trabajo y el derecho a una jornada de trabajo más corta. Un siglo y medio después, la situación no es exactamente la misma, pero esas banderas siguen siendo actuales. Y tal vez lo sean más hoy que hace treinta años. Las revoluciones fueron sangrientas y fracasaron, pero los propios gobiernos conservadores que siguieron tuvieron que hacer concesiones para que la cuestión social no llevase a una catástrofe. ¿A qué distancia estamos nosotros de una catástrofe? Por ahora, la movilización contra la escandalosa desigualdad social (similar a la de 1848) es pacífica y tiene una fuerte inclinación a la denuncia moralista. No atemoriza al sistema financiero-democrático. ¿Quién puede garantizar que esto seguirá así? La derecha está preparada para dar una respuesta represiva a cualquier alteración que se torne amenazadora. ¿Cuáles son los planes de las izquierdas? ¿Van a volver a dividirse como en el pasado, unas tomando la posición de la represión y otras, la de la lucha contra la represión?</p>
<p style="text-align:justify;">La segunda línea de reflexión tiene también mucho que ver con las revoluciones de 1848 y consiste en cómo volver a conectar la democracia con las aspiraciones y las decisiones de los ciudadanos. Entre las consignas de 1848 se destacaban el liberalismo y la democracia. El liberalismo significaba el gobierno republicano, la separación entre Estado y religión, la libertad de prensa, el sufragio “universal” para los hombres. En esta área se ha avanzado mucho en los últimos 150 años. Sin embargo, esas conquistas vienen siendo cuestionadas desde hace 30 años y, en los últimos tiempos, la democracia se parece más a una casa cerrada, ocupada por un grupo de extraterrestres que decide democráticamente por sus intereses y dictatorialmente por los intereses de las grandes mayorías. Un régimen mixto, una “democradura”. El movimiento de los indignados y los okupas rechaza la expropiación de la democracia y opta por tomar decisiones por consenso en sus asambleas. ¿Están locos o son un signo de las exigencias que se vienen? Las izquierdas, ¿ya habrán pensado que, si no se sienten cómodas con formas de democracia de alta intensidad (en el interior de los partidos y en la república), ésa será la señal de que deben retirarse o refundarse?</p>
<p style="text-align:justify;"><em>* Doctor en Sociología del Derecho. Este texto corresponde a la “Tercera carta a las izquierdas”.<br />
<strong>Traducción:</strong> Javier Lorca. (</em>Tomado de <a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-184000-2011-12-23.html" target="_blank">Página 12</a><em>)</em></p>
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