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	<title>La pupila insomne &#187; Agustín Lage</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>Cuba: Los complejos debates de hoy vistos desde las ciencias naturales. Por Agustín Lage</title>
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		<pubDate>Mon, 18 Jul 2022 14:24:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Agustín Lage]]></category>
		<category><![CDATA[economía]]></category>
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		<description><![CDATA[La iniciativa y la creatividad, que están en las raíces de la cultura cubana, tienen que expresarse también en el surgimiento de empresas de base tecnológica que sean, con independencia de su tamaño, propiedad socialista de todo el pueblo, y garantes de la equidad social. <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=78591">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-785920" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2016/09/socialismo.jpg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">La formación profesional de cada uno de nosotros influye inevitablemente en la manera en que apreciamos la realidad y definimos prioridades para la acción.  Cuando hablamos quienes tenemos un entrenamiento en alguno de los campos de las ciencias naturales, expresamos casi siempre una visión reduccionista de la realidad.</span><span id="more-78591"></span></p>
<p><span style="color:#000000;"> Y es entendible que así sea.  Quien mejor capturó esta idea fue Albert Einstein, cuando dijo que: <em>“El gran propósito de <strong>toda la ciencia</strong> es cubrir el mayor número de hechos empíricos por deducción lógica a partir del menor número de hipótesis y axiomas”.</em><em> </em></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Ese es el enfoque reduccionista y significa que estamos entrenados en buscar lo esencial, las causas raíces (que siempre deben ser pocas), y evitar que los detalles o los fenómenos coyunturales nos nublen la vista y nos dificulten mirar lo esencial, y trabajar sobre lo esencial.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Aceptemos desde ya que este enfoque no funciona bien para todos los campos de la actividad humana. Funciona excelentemente para la física, la química, las ingenierías y la biología molecular. No funciona en otros campos que requieren interpretar la realidad con visiones integrales e intuitivas. No se nos ocurriría estudiar la poesía, la política, la ética o la historia, buscando un pequeño grupo de hipótesis y axiomas que lo expliquen casi todo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El problema con la economía es que este campo del conocimiento está a mitad de camino entre los extremos del reduccionismo objetivo y la intuición educada.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Reconociendo esta limitación que dará pie a que muchos compañeros rechacen, con sus razones comprensibles, las ideas que vienen a continuación aduciendo “falta de integralidad”, puede todavía ser útil exponer como se ven los problemas actuales de la economía cubana desde el enfoque reduccionista de las ciencias naturales.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Decenas de problemas llenan en estos días horas de debate: los abastecimientos, la inflación, los precios, la convertibilidad de las monedas, la eficiencia de las empresas, la expansión del sector no estatal, los salarios, la producción de alimentos, las ganancias debidas o indebidas, el comercio mayorista, los impuestos, el tamaño del sector presupuestado, y la lista pudiera ser muy larga.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Es imprescindible intentar encontrar “problemas esenciales” (las causas de las causas) de los que derivan todos los demás. Es lo que nos puede permitir concentrar las acciones.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En mi apreciación (confesamente reduccionista) hay dos temas básicos que subyacen a muchos otros problemas:</span></p>
<ol>
<li><span style="color:#000000;"><strong>De cara al exterior</strong>, el tema de los ingresos en divisa y la inserción de la economía cubana en la economía mundial.</span></li>
</ol>
<ol start="2">
<li><span style="color:#000000;"><strong>De cara al interior</strong>, el tema de la separación entre propiedad y gestión.</span></li>
</ol>
<p><span style="color:#000000;">La centralidad de esos dos temas es una de las lecciones que aprendimos de la práctica durante el proceso fundacional de la industria biotecnológica cubana. Ahí es donde hay que concentrar el pensamiento y la energía, y evitar que la complejidad inherente a la economía actual (nacional y mundial) nos distraiga y disperse los esfuerzos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La globalización de la economía implica (y este es un proceso relativamente reciente, acelerado en los últimos 50 años) que una parte creciente de los ingresos nacionales hay que obtenerla en el comercio exterior.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Ya no es la economía de principios del siglo XX en la que el valor del trabajo se expresaba en productos y servicios que eran consumidos principalmente en el interior de las naciones. Ahora el valor del trabajo de los cubanos depende cada vez más de la aceptación externa de nuestros productos y servicios, y del precio que reconozca el mercado mundial.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Ya no es la economía del siglo XX donde predominaban encadenamientos productivos y comerciales en el interior de las naciones. Ahora se construyen cada vez más cadenas transnacionales de productos y servicios, y esas conexiones ocurren en todo el ciclo de desarrollo de los productos, no solamente en la comercialización de productos terminados.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Esto no tiene marcha atrás. Es un proceso objetivo impulsado por las nuevas tecnologías que permiten escalas muy grandes de producción, y por el desarrollo del transporte y las comunicaciones a nivel global. A pesar de coyunturas y oscilaciones en la política mundial, no habrá una “des-globalización”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Los ingresos en divisa, el “cuello de botella” principal de nuestra economía hoy, dependen de nuestra capacidad de insertarnos en el mundo. Y será así cada vez más.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Esa inserción la tienen que lograr las empresas cubanas, y si estamos buscando, como debemos, una inserción en la economía mundial con bienes y servicios de alta tecnología y alto valor agregado, esa inserción será una tarea principalmente de las empresas de propiedad estatal, grandes o pequeñas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Nótese que se habla aquí de “propiedad estatal”, no de “administración estatal”. Ello implica una separación, conceptual y práctica, entre propiedad y gestión.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La socialización de la producción no la inventamos nosotros los defensores del socialismo, sino que comenzó dentro del sistema capitalista, desde que la economía comenzó, ya en el siglo XIX, a requerir mayores y más complejos medios de producción. A partir de determinado nivel de desarrollo de las fuerzas productivas surgieron las sociedades anónimas “por acciones” en los que la propiedad de la empresa se comparte entre muchos “accionistas” que ponen en ella su dinero al comprar las acciones, pero que no participan de la administración cotidiana de la empresa, la cual se confía a un “administrador profesional”, un director ejecutivo. El director ejecutivo recibe un salario usualmente alto, pero es esencialmente un asalariado.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Este tipo de estructura empresarial se desarrolló en los Estados Unidos y otros países a partir de la construcción de ferrocarriles en la década de 1840, inversión que por su tamaño no podía ser asumida por ningún capital privado aisladamente. El esquema se repitió en la construcción de los sistemas de distribución de electricidad y en todas las industrias caracterizadas por alta demanda inicial de capital y altos costos fijos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">A partir del año 1900 las grandes empresas adoptaron mayoritariamente la forma de sociedades anónimas, lo que le confirió a la propiedad capitalista cierto carácter colectivo y consolidó la separación entre propiedad y gestión. La propiedad es de los accionistas (que cuando son muchos, son representados por una “junta de accionistas”), mientras que la gestión, la administración cotidiana de la empresa, es ejercida por un director ejecutivo contratado por la junta de accionistas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El esquema se repitió a partir de la segunda mitad del siglo XX, para empresas emergentes de alta tecnología, basadas en la ciencia, pero que por esa misma razón tenían un riesgo grande de fracasar técnicamente, riesgo que usualmente no puede ser asumido en su totalidad por un solo accionista, sino por varios.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La empresa completamente estatal es la consecuencia natural de ambos procesos: la socialización de la producción, y la separación entre propiedad y gestión. La propiedad socialista de todo el pueblo es la continuidad objetiva de esa tendencia, ya sin las distorsiones derivadas de la propiedad privada. Es lo que Marx previó al intuir que las formas básicas de un sistema socioeconómico maduran dentro del sistema que le precede.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En las experiencias socialistas de otros países en el siglo XX, y también en la nuestra, cuando se trata de empresas muy grandes y determinantes para la economía nacional, es frecuente hacer equivalente la propiedad estatal socialista con la administración centralizada.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Pero ahora en el siglo XXI la informatización de la sociedad, y las tecnologías emergentes de la “cuarta revolución industrial” (software, electrónica, comunicaciones, automatización, robótica, inteligencia artificial, biotecnología, y otras), hacen posible la aparición de muchas nuevas empresas que aun siendo pequeñas, se basan en tecnologías de avanzada, y por ello son estratégicas para el desarrollo del país. Estas empresas basadas en la ciencia y en tecnologías emergentes no se pueden gestionar de manera centralizada. Y ahí se hace evidente el desafío de encontrar las formas concretas de separar propiedad y gestión.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">No podemos confundir propiedad con gestión, ni propiedad social con gestión centralizada, ni mucho menos intentar dinamizar la gestión mediante la privatización de la propiedad. Ya en otros países se cometió ese error, y sabemos las consecuencias.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La iniciativa y la creatividad, que están en las raíces de la cultura cubana, tienen que expresarse también en el surgimiento de empresas de base tecnológica que sean, con independencia de su tamaño, propiedad socialista de todo el pueblo, y garantes de la equidad social.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Ello requerirá encontrar formas novedosas de gestión para este tipo de empresas, incluyendo formas novedosas de conexión entre éstas y las entidades docentes y científicas del sector presupuestado, y formas novedosas de inserción en la economía mundial. Por supuesto que todo esto es más fácil decirlo que hacerlo, pero habrá que hacerlo, porque de ello depende nuestro desarrollo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Todo lo que hay que hacer lo hace mucho más difícil el bloqueo del gobierno de los Estados Unidos. Ningún tema, y mucho menos estos temas de la economía, se puede analizar haciendo abstracción del impacto del bloqueo. Sería algo así como analizar la epidemiología del dengue sin hacer mención a los mosquitos. Hay quien lo hace, por absurdo que parezca, y lo es. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Enfrentar esos retos en el contexto del bloqueo requerirá de nosotros aún más persistencia y más creatividad. Es difícil, y no se podrá hacer en un día, ni en un año. Pero lo haremos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Ya lo anunció, como tantas cosas, José Martí cuando dijo: <strong>“Los pueblos que perduran en la Historia son los pueblos imaginativos”</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Nosotros perduraremos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Agustín Lage Dávila</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Centro de Inmunología Molecular</span></p>
<p><span style="color:#0000ff;">https://agustinlage.blogspot.com/2022/07/los-complejos-debates-de-hoy-vistos.html</span></p>
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		<title>Los valores y las teconologías: Primero saber &#8220;dónde ir&#8221; y después &#8220;cómo ir&#8221;. Por Agustín Lage</title>
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		<pubDate>Tue, 12 Jul 2022 12:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Latinoamérica]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad civil]]></category>
		<category><![CDATA[Agustín Lage]]></category>
		<category><![CDATA[economía]]></category>

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		<description><![CDATA[Lo esencial del debate económico y social en Cuba no es técnico, es de valores. <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=78552">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-785530" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2022/07/images-2.jpeg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">Está en la sabiduría popular el consejo de que: “es mejor saber a dónde y no saber cómo, que saber cómo y no saber a dónde”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Lo esencial del debate económico y social en Cuba no es técnico, es de valores. </span><span id="more-78552"></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>A dónde QUEREMOS IR?</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">No basta con hacer el inventario de los problemas de la economía que tenemos que resolver. Esos se discuten todos los días, en la calle, en los medios, en las redes sociales, y en cualquier espacio: los precios, los salarios, el abastecimiento, el cambio real de la moneda, los actores económicos, el balance entre sector estatal y no-estatal, la economía informal, la factibilidad de la planificación, el margen de autonomía de las empresas, la dinámica de respuesta de los organismos estatales, el balance entre control y crecimiento, los cambios que se deben hacer, los modelos económicos a estudiar, y un largo etcétera. </span></p>
<p><span style="color:#000000;"> Son temas vitales, pero por muy importantes que sean (y lo son), no podemos nunca olvidar que a todos ellos los atraviesa un tema mayor, que es el del consenso en el sistema de valores con el que tenemos que analizar y resolver los problemas de hoy. </span></p>
<p><span style="color:#000000;"> De manera irónica lo decía así Yanis Varoufakis, exministro de finanzas de Grecia: “<em>…la economía no es una ciencia. En el mejor de los casos es una especie de ideología con ecuaciones”. </em>Ciertamente no es tan así como lo dijo Varoufakis, y la economía contiene conocimiento científico, en el sentido de regularidades y reglas que se extraen de los datos empíricos del mundo real, pero también es cierto que la manera en que se interpretan esas regularidades y la manera en que se utilizan para tomar decisiones tienen raíces en los valores éticos que guían la sociedad humana en la que ocurren los debates económicos. No ocurren en un vacío político, como pudiera ser el caso cuando los físicos debaten sobre la ley de la gravedad o las partículas elementales.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"> Por eso nuestra primera y gran tarea es reforzar el consenso social sobre <strong>“a dónde queremos ir”</strong> con los cambios necesarios en la economía.</span></p>
<ul>
<li><span style="color:#000000;">Queremos una economía que, sin aislarnos del mundo (“<em>injértese en nuestras repúblicas el mundo” &#8230; </em>dijo Martí) refuerce la <strong>soberanía nacional</strong>, porque sin ella no podremos hacer nada eficaz para defender nuestros valores.</span></li>
</ul>
<ul>
<li><span style="color:#000000;">Queremos una economía que sustente y desarrolle <strong>la justicia social</strong>, porque sin ella ni siquiera la existencia de la nación tendría sentido.</span></li>
<li><span style="color:#000000;">Queremos una economía <strong>solidaria</strong>, sin excluidos ni desamparados.</span></li>
<li><span style="color:#000000;">Queremos una economía que valorice la espiritualidad de la <strong>cultura</strong> cubana, y la universalidad de la educación, porque sin ello caeríamos en el “agujero negro” del consumismo y la banalidad.</span></li>
<li><span style="color:#000000;">Queremos una economía de <strong>alta tecnología</strong>, porque es la manera en que el conocimiento conecta con la producción y los servicios y le aporta valor agregado a lo que exportamos, y porque transitamos a una estructura demográfica que exige productividad con trabajadores de mayor edad, y también de mayor educación.</span></li>
<li><span style="color:#000000;">Queremos una economía cuyas palancas fundamentales estén en manos del <strong>Estado, como representante del poder del Pueblo</strong>, pues sin una economía dirigida conscientemente y estratégicamente en beneficio de todos, la democracia sería algo vacío de contenido.</span></li>
</ul>
<p><span style="color:#000000;"> No malgastemos esfuerzos y palabras buscando sinónimos: todo eso <strong>se llama Socialismo</strong>. Y el pueblo lo sabe.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Recuerdo un incidente en un debate sobre la economía cotidiana en un parque de Santiago de Cuba, donde las críticas a errores, insuficiencias y lentitudes (reales) fueron derivando por uno de los participantes en críticas a la Revolución misma, lo cual hizo saltar a los otros y decir en tono muy santiaguero algo así como: “que va compay… que basura está diciendo?… a la Revolución no se le toca”. El pueblo sabe dónde está el límite entre la crítica justa y necesaria, y la erosión de los valores. </span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>¿Cómo IR?</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Dicho todo esto, y a partir del consenso sobre a dónde queremos ir con la economía, hay que hablar también sobre <strong>cómo llegamos ahí</strong>, y entonces caemos en los temas técnicos, en los aspectos concretos de los cambios que hay que hacer, pues no hacer los cambios necesarios, a la dinámica necesaria, puede poner en riesgo, por otro camino, los mismos valores que defendemos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"> Desde el inicio de las transformaciones económicas revolucionarias en los años 60, han transcurrido otros 60 años; y en ese intervalo el mundo cambió.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"> Las relaciones de producción son dependientes del nivel de desarrollo de las fuerzas productivas. Carlos Marx descubrió esa ley hace más de 100 años.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"> En los años 60s estábamos todavía en la llamada “segunda revolución industrial” (producción en masa, cadenas de montaje, estandarización de productos, energías fósiles, electrificación). Todavía no se había construido la primera computadora personal, ni mucho menos las redes e Internet, cuya expansión condujo a la tercera revolución industrial. Y ahora entramos en la era de la Cuarta Revolución Industrial: inteligencia artificial, procesamiento masivo de datos, robótica, biotecnologías, nanotecnologías, manufactura aditiva, nuevos materiales, energía inteligente, sensores en las máquinas, “fábricas inteligentes”, etc.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"> Cuando en el párrafo anterior usamos la primera persona del plural para decir <strong>“entramos</strong>”, ello significa que no basta con que las transformaciones de nuestras relaciones de producción tengan en cuenta el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas dentro de nuestro país: nuestro sistema de dirección de la economía tiene que estar influido por el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas en el mundo. Y ello es así, no por una aspiración banal de modernidad o vanidad científica, sino porque en paralelo con el cambio tecnológico de los últimos 60 años, se ha desplegado un alto grado de globalización de la economía, que hace imposible el desarrollo de un país sin un alto nivel de conexión de su economía con la economía mundial.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"> Las empresas del siglo XXI nacen, se desarrollan y mueren a una dinámica superior a la del siglo XX. Las empresas del siglo XXI cambian permanentemente sus productos y servicios, a tono con el desarrollo tecnológico y la evolución de la demanda. En esas empresas la creatividad de los trabajadores (no solo la disciplina laboral y  tecnológica) es el principal determinante de la productividad. Allí los procesos productivos y de desarrollo de nuevos productos y servicios no ocurren solamente intramuros, sino que se completan frecuentemente por cadenas productivas y asociaciones con otros actores, dentro y fuera del país; asociaciones que involucran cada vez más actores del sector presupuestado, tales como universidades e instituciones científicas. La economía del siglo XXI conecta directamente la ciencia con la producción y borra las fronteras operacionales entre el sector empresarial y el sector presupuestado.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"> Esa economía de alta tecnología, basada en la ciencia y la innovación, se acomoda mal a los esquemas de dirección vertical, estandarización de procedimientos y planificación material de corto plazo, que son un producto de la segunda revolución industrial de mediados del siglo XX.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"> Esos procedimientos nunca fueron “un error”: funcionaron bien para aquel nivel de desarrollo de las fuerzas productivas. El error sería pretender aplicarlos a la economía del siglo XXI.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"> El desarrollo científico y técnico no genera automáticamente desarrollo económico, si no está acompañado de innovación gerencial. Esa creatividad en las formas de gestión tiene que ayudarnos a remover cuatro obstáculos hoy visibles en nuestro camino:</span></p>
<ol>
<li><span style="color:#000000;">La insuficiente dinámica del proceso de creación de nuevas empresas de base tecnológica.</span></li>
<li><span style="color:#000000;">La limitación de los dispositivos de protección financiera durante la etapa de maduración de nuevas empresas.</span></li>
<li><span style="color:#000000;">La gestión de Pequeñas y Medianas Empresas Estatales y su operación en “Igualdad de Condiciones” con los actores no estatales.</span></li>
<li><span style="color:#000000;">La capacidad de inserción internacional de las empresas, entendiendo que inserción internacional es mucho más que comercio exterior.</span></li>
</ol>
<p><span style="color:#000000;"> Y todo esto hay que hacerlo desde la propiedad socialista de todo el pueblo, que según nuestra Constitución incluye (Articulo 24) los<strong><em> “bienes de carácter estratégico para el desarrollo económico y social del país”.</em></strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>LA PROPIEDAD Y LA GESTIÓN.</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Formas de propiedad y formas de gestión son dos cosas bien diferentes.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"> Tenemos que innovar, y mucho, en las formas de gestión de nuestras empresas, para hacerlas cada vez más eficaces como protagonistas del desarrollo en el escenario económico y tecnológico del siglo XXI. Eso es lo que significa saber <strong>“cómo ir</strong>”. Pero al mismo tiempo tenemos que defender con firmeza la propiedad estatal socialista de todo el pueblo, para llegar a la economía próspera, sostenible, solidaria y de justicia social que queremos. Eso es lo que significa saber “<strong>a dónde ir”.</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong> </strong>Obviamente, no todos los sectores avanzan a igual ritmo hacia una economía basada directamente en la ciencia y la innovación, ni todos tienen el mismo punto de partida. Hay que contar con esa heterogeneidad.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"> Pero por esa misma inevitable heterogeneidad es que los sectores y empresas más cercanos a las tecnologías de la cuarta revolución industrial (que los tenemos), aunque no sean aún los de mayor peso en nuestra economía, están llamados a convertirse no solamente en fuentes de innovación en sus tecnologías específicas (software, electrónica, comunicaciones, automatización, robótica, biotecnología, y otros) sino tambien en polígonos de ensayo para nuevas formas de gestión que puedan después ir derramándose hacia otros sectores.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"> No hay recetas ni “manuales” (ni debe haberlos), pero hay mucho consenso en los valores de la sociedad que queremos construir, y mucha voluntad de hacerlo. Encontraremos los caminos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Agustín Lage Dávila</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Centro de Inmunología Molecular</span></p>
<p>https://agustinlage.blogspot.com/2022/07/los-valores-y-las-tecnologias-primero.html?m=1</p>
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		<title>Sin ingenuidades: No es solo sobre la economía, es sobre la existencia de Cuba. Por Agustín Lage</title>
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		<pubDate>Mon, 04 Jul 2022 14:11:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Mentiras y medios]]></category>
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		<category><![CDATA[economía]]></category>

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		<description><![CDATA[¿Dejará “el carapálida” de acosarnos si hacemos unas u otras reformas en la economía?

 <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=78502">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-785030" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2022/07/images.jpeg"></div></div></td></tr></table><p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>&nbsp;La polémica sobre si las dificultades de la economía cubana son (1) un efecto directo de la agresión económica&nbsp;&nbsp;de los Estados Unidos (facilitada ahora por la pérdida de los aliados que teníamos en Europa socialista), o si son consecuencia de (2) la inviabilidad del modelo económico socialista de propiedad estatal y&nbsp;&nbsp;planificación central, o (3) de errores internos en la implementación del modelo económico; o (4) de una combinación de las tres causas precedentes (y en qué proporción?), es una polémica que dura ya más de 60 años.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:more --><br />
<span id="more-78502"></span><br />
<!-- /wp:more --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Y no se trata de un debate local cubano: se relaciona con disyuntivas universales de la sociedad humana. Polémicas análogas (nunca exactamente iguales, por supuesto) ocurrieron en la antigua URSS donde condujeron a la desaparición, esencialmente catastrófica, de ese país en 1991, y también en China, donde condujeron primero a la “Gran Revolución Cultural” de 1966, también catastrófica, y luego a las reformas, esencialmente exitosas, del modelo económico iniciadas en 1978.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Pero el caso de Cuba, nuestra amada Patria, queramos o no, &nbsp;es diferente y más complejo. Lo que está en juego no es solamente la funcionalidad de uno u otro modelo económico: es la existencia misma de la nación. Nadie en el mundo se cuestiona si debe existir China, sea con revolución cultural o con “economía socialista de mercado”, o si debe existir Rusia, sea con planificación central o con oligarquías delictivas; pero la existencia de Cuba siempre ha estado en peligro.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>En abril de 1823, el entonces secretario de Estado norteamericano John Quincy Adams, luego presidente de los Estados Unidos, formuló su doctrina de la “fruta madura” en estos términos:&nbsp;<em>&#8220;Hay leyes de gravitaci</em><em>ó</em><em>n pol</em><em>í</em><em>tica como las hay de gravitaci</em><em>ó</em><em>n f</em><em>í</em><em>sica y as</em><em>í&nbsp;</em><em>&nbsp;como una fruta separada de su árbol por la fuerza del viento no puede, aunque quiera, dejar de caer en el suelo, as</em><em>í&nbsp;</em><em>&nbsp;Cuba, una vez separada de España y rota la conexi</em><em>ó</em><em>n artificial que la liga con ella, e incapaz de sostenerse por s</em><em>í</em><em>&nbsp;sola, tiene que gravitar necesariamente hacia la Unión Norteamericana y hacia ella exclusivamente…&#8221;.</em></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>La política exterior de los Estados Unidos hacia Cuba ha sido durante 200 años coherente con esa visión. La resistencia del pueblo cubano, que tiene una visión diferente de su propio futuro, también ha sido coherente, esos mismos 200 años. Es la imagen que Silvio nos dibujó en su bella canción de 1983&nbsp;<em>“Me acosa el carapálida…”</em></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>La predicción de eventos futuros, consecuencia de nuestras decisiones de hoy, es una de las capacidades fundamentales del pensamiento humano. Sin ella no tendríamos “pensamiento” sino solamente “reflejos”, reacciones automáticas ante riesgos o beneficios inmediatos.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>¿Dejará “el carapálida” de acosarnos si hacemos unas u otras reformas en la economía?</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>No lo hará: vio una vez que no permitimos durante un tiempo el trabajo por cuenta propia y dijo “no hay libertad”; vio que limitamos las cooperativas al sector agropecuario cuando pensábamos que no estábamos maduros para cooperativas industriales y dijo “no hay libertad”, vio que durante un tiempo no abrimos espacio a empresas privadas y dijo “no hay libertad”, vio que no facilitamos inversión extranjera o no le dimos suficientes prerrogativas, y dijo “no hay libertad”.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>&nbsp;En todo lo anterior ya Cuba ha introducido cambios sustanciales, sin perder la esencia socialista de la economía. Y ¿qué podría venir después? Querrán consorcios grandes de empresas privadas, querrán contratación directa e influencia en las políticas salariales internas, querrán participación en la propiedad de nuestras principales empresas estatales, querrán propiedad latifundista de la tierra, querrán participación en el comercio exterior, querrán limitaciones al papel de los sindicatos, querrán reducciones en la participación de los trabajadores en la gestión empresarial, querrán políticas flexibles de despidos, querrán limitaciones en la seguridad social, querrán inversión extranjera en salud y educación, querrán medios masivos de comunicación privados, etc, etc, etc; y así sucesivamente, y si ponemos controles soberanos en todo eso dirán otra vez “no hay libertad”.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Es que su problema no es una u otra regulación de la economía: su problema es la existencia de Cuba, su problema es el pueblo en el poder, su problema es la distribución de la riqueza. Y eso no lo vamos a cambiar.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>No se trata con estos argumentos de defender el inmovilismo, ni la suspicacia ante el más mínimo cambio, ni de justificar acomodamientos burocráticos y &nbsp;lentitudes en el diseño e implementación de los cambios necesarios. Eso sería ir al desastre por otro camino, pero desastre al fin.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>&nbsp;Hay que cambiar porque la economía mundial ha cambiado. El primero que lo dijo fue Fidel:&nbsp;<strong><em>“Revolución es sentido del momento histórico, es cambiar todo lo que debe ser cambiado</em></strong>”, dijo en mayo del año 2000.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>La economía del siglo XXI requiere un nivel de inserción internacional (globalización) muy superior al de los años 60. La economía del siglo XXI demanda una mayor dinámica de creación y extinción de empresas. La economía del siglo XXI funciona por redes y encadenamientos empresariales, nacionales y transnacionales. La economía del siglo XXI demanda empresas que cambien permanentemente sus productos y servicios, muchas veces de manera “no planificable”, y asumiendo los riesgos que eso conlleva. La economía del siglo XXI contiene sectores en los que el conocimiento es el principal componente del costo y del precio de los productos y servicios, donde la creatividad de los trabajadores es el principal determinante de la productividad. &nbsp;La economía del siglo XXI conecta directamente la ciencia con la producción y borra las fronteras operacionales entre el sector empresarial y el sector presupuestado. La economía del siglo XXI separa aún más (ya esto había empezado mucho antes) las formas de propiedad, de las formas de gestión, y demanda mucha innovación gerencial.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Todo esto hay que entenderlo a profundidad para saber que tenemos que hacer muchos cambios, y tenemos que hacerlos rápido; pero en la redacción de esta frase la primera persona del plural&nbsp;<strong>(“tenemos”)</strong>&nbsp;significa que tenemos que hacerlos nosotros, los cubanos que “hacemos Cuba”.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Y ese accionar no puede contener ingenuidades, pues también tenemos limitaciones geopolíticas. Beijing está a 11146 Km de Washington, la Habana está a 370 Km de Miami (30 veces menos); China tiene 1402 millones de habitantes, Cuba tiene 11 (127 veces menos).</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Esas limitaciones nos obligan a no quitarle la vista a las consecuencias posibles de lo que hagamos hoy, no solo a las consecuencias inmediatas, sino también a las consecuencias en un horizonte mayor, y no solo en la economía, sino en la “economía política” que es lo que realmente existe.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Y esas realidades nos demandan estar dispuestos siempre a volver a la canción del “carapálida”, y a repetir cuantas veces sea necesario: “<em>La tierra me quiere arrebatar, el agua me quiere arrebatar, el aire me quiere arrebatar, y solo fuego voy a dar”</em></p>
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<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>Agustín Lage DávilaCentro de Inmunología Molecular</p>
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		<title>La mortalidad y la natalidad de las empresas. Por Agustín Lage Dávila</title>
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		<pubDate>Tue, 21 Jun 2022 03:58:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Agustín Lage]]></category>
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		<description><![CDATA[Necesitamos una dinámica superior a la que hoy tenemos en el surgimiento de mipymes estatales y en sectores de tecnología alta <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=78423">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-784240" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2022/06/th-557841608.jpeg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">En un programa televisivo reciente se discutía sobre las<strong><a style="color:#000000;" href="http://www.cubadebate.cu/noticias/2022/06/19/cuadrando-la-caja-este-domingo-sobre-las-empresas-con-perdidas/"> “empresas estatales con pérdidas”,</a></strong> de las que tenemos unas cuantas y se reclamaban acciones concretas para enfrentar esta realidad. </span><span id="more-78423"></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Pues bien, la primera acción concreta es el análisis diferenciado de cada situación, pues ni todas las empresas son iguales, ni las causas que las ponen en pérdida son las mismas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Asumiendo el riesgo de la simplificación (peligrosa pero imprescindible para no paralizar el pensamiento), se pueden identificar al menos tres situaciones:</span></p>
<ul>
<li><span style="color:#000000;">Hay empresas que caen en pérdida por razones coyunturales (logística, roturas, pérdida transitoria de mercados, u otras), y en las que se puede esperar una recuperación cuando pase la coyuntura adversa.</span></li>
<li><span style="color:#000000;">Hay otras empresas que caen en pérdida por incompetencia, negligencia y mala administración, en cualquiera de sus variantes, y en las que se debe esperar una recuperación si se hacen los cambios necesarios en la dirección.</span></li>
<li><span style="color:#000000;">Pero hay otras empresas que están en pérdida durante cierto tiempo (es decir, no por una situación “coyuntural”) y en las que sin embargo no podemos identificar evidentes negligencias o errores de los directivos. En esas el modelo de negocios dejó de ser viable (si es que alguna vez lo fue), y habrá que cerrarlas. Con las debidas protecciones y consideraciones de casos especiales, pero en su mayoría, habría que cerrarlas.</span></li>
</ul>
<p><span style="color:#000000;">Y hay que aceptar que ese tercer tipo de empresa, en pérdida “estructural”, siempre va a existir. <strong>No vamos a llevar “a cero” el porcentaje de empresas en pérdida, por mucho que hagamos. No lo logra ningún país.</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Podemos conocer algo de esto quienes hayamos estudiado los sectores de alta tecnología en el mundo (biotecnología por ejemplo) en los que más de la mitad de las empresas que se fundan nunca llega a la rentabilidad por sus ventas (le dicen a esto “el valle de la muerte” de las empresas), y <strong>esa mortalidad empresarial hay que verla como normal</strong>, pues es inherente al riesgo que siempre tienen los negocios basados en productos novedosos. En esos sectores de alta tecnología y de riesgos técnicos, además de riesgos comerciales, la mortalidad empresarial es mayor, pero el fenómeno se da en cualquier sector.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Estudios publicados en los últimos años indican que la mortalidad empresarial en diferentes países (todos los sectores) anda alrededor de un 10%, unos más y otros menos, España un 10%, Francia un 12%, Reino Unido un 15%, Canadá un 8%, y así sucesivamente.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>El sistema empresarial se mantiene estable (diríamos en equilibrio dinámico) porque simultáneamente se incorpora un número de “nacimientos” (empresas nuevas) cada año, aproximadamente igual.</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Así, el sistema empresarial “evoluciona” por una dinámica de selección adaptativa, similar a la evolución de las especies en la biología, o a la evolución del repertorio de anticuerpos en la inmunología. Surgen nuevas especies en un proceso con importantes componentes de azar, y después progresan (se seleccionan) aquellas que son viables en un contexto concreto y desaparecen las otras. El proceso es esencialmente “selectivo”, no instructivo (al menos en la biología, nadie sabe a priori los cambios que van a funcionar).</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por supuesto que la política económica, que es algo más complejo que la biología, puede modificar el contexto siguiendo estrategias escogidas, pero siempre existirá ese componente de diversidad y selección adaptativa.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>En Cuba tenemos un poco más de 1 700 empresas estatales, y entonces, si estuviésemos cerrando 170 empresas al año, no estaríamos presenciando ninguna tragedia</strong>, sino simplemente acercándonos al comportamiento medio mundial.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Y entonces tendríamos que cambiar la pregunta inicial de nuestro análisis: El problema no es ¿por qué hay determinadas empresas que se hacen inviables? El problema sería más bien ¿por qué no surgen nuevas empresas (estatales) a la dinámica suficiente para remplazarlas? Hay que ver también esta otra cara del problema.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Estamos hablando aquí de empresas “propiedad del Estado”, es decir, propiedad socialista de todo el pueblo. No estamos hablando necesariamente de empresas administradas por organismos del Estado; y este razonamiento nos lleva a otro tema igualmente complejo, que es el de la separación entre propiedad y gestión.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La trampa principal de las doctrinas neoliberales está en el intento de reducir (los más fundamentalistas dicen “eliminar”) el papel del Estado en la economía. Pero todas las experiencias conocidas de desarrollo económico partieron de una fuerte intervención estatal. Es una regularidad que se repite, en diferentes momentos históricos en Francia, Singapur, Japón, Corea, China, incluso en los Estados Unidos, principal defensor actual de la desregulación y la economía de mercado.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El Estado tiene diferentes mecanismos de intervención en la economía, al actuar como regulador, como físco, como cliente de determinadas empresas, como proveedor de educación y otros servicios sociales, pero también frecuentemente como dueño. Estas funciones se combinan en proporciones diferentes según el país y el momento histórico, pero la verdad de los hechos es que no hay desarrollo económico sin intervención estatal.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La diferencia entre un sistema social y otro está en a favor de quién interviene el Estado, si a favor de las clases dominantes o a favor de todo el pueblo, pero para el crecimiento de la economía, el Estado moderno interviene siempre</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Las figuras empresariales que separan propiedad y gestión son una consecuencia del desarrollo de las fuerzas productivas, y son anteriores al Socialismo. La socialización de la producción comenzó desde el siglo XIX a requerir mayores y más complejos medios de producción y eso demandó en los países industrializados una transformación de las instituciones en las que se expresa la propiedad privada.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">A partir de determinado tamaño, surgieron las sociedades anónimas “por acciones” en los que la propiedad de la empresa se comparte entre muchos “accionistas” que ponen en ella su dinero al comprar las acciones, pero que no participan de la administración cotidiana de la empresa, la cual se confía a un “administrador profesional”, un director ejecutivo (en el lenguaje actual un CEO, “Chief Excecutive Officer”). El director ejecutivo es esencialmente un asalariado.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Este tipo de estructura empresarial se desarrolló en los Estados Unidos y otros países a partir de la masiva construcción de ferrocarriles en la década de 1840, inversión que por su tamaño no podía ser asumida por ningún capital privado aisladamente. El esquema se repitió en la construcción de los sistemas de distribución de electricidad y en todas las industrias caracterizadas por alta demanda inicial de capital y altos costos fijos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">A partir del año 1900 las grandes empresas adoptaron mayoritariamente la forma de sociedades anónimas, lo que le confirió a la propiedad capitalista cierto carácter colectivo (por supuesto dentro de la clase propietaria) y consolidó la separación entre propiedad y gestión.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La propiedad es de los accionistas (cuando estos son muchos, son representados por una “junta de accionistas”), mientras que la gestión, la administración cotidiana de la empresa, es ejercida por un director ejecutivo contratado por la junta de accionistas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La intervención del Estado, como dueño, comienza frecuentemente con la adquisición por éste de una fracción de las acciones. En general se considera que cuando un Estado adquiere más del 10% de las acciones de una empresa, adquiere “posición controladora”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>La empresa completamente estatal es la consecuencia natural de dos procesos: la socialización de la producción, y la separación entre propiedad y gestión.</strong> La propiedad socialista de todo el pueblo es una continuación lógica de estos procesos, ya sin las trabas derivadas de la propiedad privada. Es lo que Marx previó al intuir que las formas básicas de un sistema socioeconómico comienzan a gestarse dentro del sistema que le precede.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En Cuba nuestras empresas estatales pudieran considerarse como empresas con 11 millones de accionistas, y esos “accionistas” que son el Pueblo todo, son representados por el Estado, que es quien nombra o revoca a los directores ejecutivos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Nuestro Socialismo reside en la propiedad, que es de todo el Pueblo, y en la defensa de la justicia social distributiva, lo cual es consecuencia de un proceso político que nos distingue del capitalismo. En la empresa estatal todos recibimos ingresos según nuestro trabajo, pero las rentas derivadas de la propiedad de la empresa pertenecen a los 11 millones de cubanos, a través del Estado.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Las formas concretas de gestión administrativa son otra cosa, y esas son un proceso esencialmente técnico. <strong>No podemos confundir propiedad con gestión, ni propiedad social con gestión centralizada, ni mucho menos intentar dinamizar la gestión mediante la privatización de la propiedad.</strong> Ya en otros países se cometió ese error, y sabemos las consecuencias.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La privatización de nuestros medios fundamentales de producción, si fuésemos suficientemente ingenuos para caer en esa trampa, nos empujaría hacia el subdesarrollo, no hacia el desarrollo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Si bien el tamaño y la complejidad de las inversiones fueron los factores que llevaron a la separación entre propiedad y gestión en los siglos XIX y XX, ahora en el siglo XXI hay un segundo factor que impulsa en la misma dirección, y es que en los sectores de alta tecnología las decisiones empresariales dependen mucho de las características técnicas de productos y procesos muy diversos, que son dominadas por los trabajadores especializados, en organizaciones empresariales usualmente pequeñas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Esos pequeños colectivos que se constituyen en pequeñas y medianas empresas, pero de alta tecnología, pueden convertirse en pocos años en algo tan estratégico para el desarrollo de nuestra economía como pueden ser hoy las empresas estatales socialistas grandes.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Estratégico no quiere decir “grande”. Y tampoco el pequeño tamaño puede hacerse equivalente a sector “no-estatal”. Los sectores estratégicos y las tecnologías habilitantes del futuro deben continuar siendo propiedad socialista de todo el pueblo, expresada como propiedad estatal, aunque eso no equivale a administración cotidiana directa por organismos del Estado.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Si ocurriese (y debe naturalmente ocurrir) en un cierto porcentaje una mortalidad de empresas estatales, y el remplazo por nuevas empresas proviniese del sector no-estatal, es fácil imaginar a qué situación llegaríamos dentro de algunos años.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Es por eso que necesitamos una dinámica superior a la que hoy tenemos en el surgimiento de mipymes estatales y en sectores de tecnología alta, vinculados más directamente con la ciencia.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Las complejidades y los desafíos son muchos, y no hay manuales escritos sobre cómo enfrentarlos. Habrá que explorar como se impulsa y como se protege el proceso de surgimiento de nuevas empresas estatales, especialmente aquellas relacionadas con las nuevas tecnologías.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Todo esto hay que saberlo muy bien (por todo el pueblo, no solamente por especialistas), para evitar que racionalidades aparentes en fenómenos locales y concretos, nos alejen de las grandes verdades que defendemos: el socialismo, la justicia social y la soberanía nacional.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">José Martí escribió en 1884: “Hay un cúmulo de verdades esenciales que caben en el ala de un colibrí, y que son sin embargo la clave de la paz pública, la elevación espiritual y la grandeza patria”.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Continuemos abrazando esas verdades para partir de ellas hacia el camino de creatividad social que nos exige el siglo XXI cubano.</span></p>
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		<title>¿Por qué no tenemos más mipymes estatales? Por Agustín Lage</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Jun 2022 18:37:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Agustín Lage]]></category>
		<category><![CDATA[economía]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160;En el Informe Político presentado al XI Congreso del Partido Comunista de Rusia en 1922, Vladímir Ilich Lenin escribió:  “La parte menos importante de la cuestión es que hagamos inofensivos a los explotadores y los despojemos. Esto es preciso hacerlo…..La &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=78384">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-783850" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2022/06/images-2.jpeg"></div></div></td></tr></table><p>En el Informe Político presentado al XI Congreso del Partido Comunista de Rusia en 1922, Vladímir Ilich Lenin escribió:  <span id="more-78384"></span></p>
<p>“La parte menos importante de la cuestión es que hagamos inofensivos a los explotadores y los despojemos. Esto es preciso hacerlo…..La segunda parte del triunfo es saber realizar en la práctica todo lo que hay que hacer en la cuestión económica….Hemos obtenido del pueblo una prórroga y el crédito gracias a nuestra política justa, pero no están indicados los plazos en ella….O salimos vencedores de esta prueba de emulación con el capital privado, o será un fracaso completo”.</p>
<p>Puede parecer una expresión muy dura, y quizás algunos de nosotros hubiésemos preferido escuchar la misma idea de manera más matizada, pero sucede que fue así como lo dijo él, el propio Lenin. Dijo que la política de justicia por sí sola no era suficiente y que el proyecto socialista podía fracasar si no salíamos vencedores de la batalla económica; dijo que eso implicaba pasar una prueba de emulación con el capital privado; y dijo que había plazos fijos para lograrlo.</p>
<p>En el momento que se escribe este comentario, y a partir de las nuevas regulaciones económicas, se han aprobado en Cuba 3 765 pequeñas y medianas empresas, pero de esas, solamente 53 son mipymes de propiedad estatal. El resto son privadas o cooperativas. Por primera vez en décadas tenemos en Cuba más empresas privadas que empresas estatales.</p>
<p>No se trata de satanizar las mipymes no estatales, ni de ponerle trabas a su surgimiento. Las necesitamos para el funcionamiento de la economía, y así lo reconoce la Constitución de la República del 2019, que define en su Artículo 22 la forma de propiedad privada, caracterizada como: “La que se ejerce sobre determinados medios de producción, por personas naturales  o jurídicas cubanas o extranjeras; con un papel complementario en la economía”.</p>
<p>Como dice una vieja expresión popular campesina: “no hay que  dar el machetazo donde no está el majá”.</p>
<p>El problema no está en que surjan dinámicamente nuevas empresas en el sector privado. <strong>El problema está en que no surjan con igual dinámica en el sector estatal</strong>.</p>
<p>Y el problema es incluso más importante ahora que cuando Lenin lo identificó en 1922 (¡Hace 100 años!), porque la economía del siglo XXI es una economía de alta tecnología, mucho más vinculada a la ciencia, la tecnología y la innovación.</p>
<p>Sin desestimar la importancia de las innovaciones en las empresas grandes y establecidas, es también cierto que las innovaciones tecnológicas entran muy frecuentemente en la economía a través de empresas nuevas, e inicialmente pequeñas. Empresas que deben aceptar una cuota importante de riesgo, pues los emprendimientos económicos basados en innovaciones, por definición, contienen una dosis de incertidumbre. Innovación quiere decir “algo nuevo”, lo que equivale a decir que es algo en lo que no hay experiencias ni muchos referentes.</p>
<p>Pero hay que hacerlo, y ahí, en ese campo de la innovación y la alta tecnología, es precisamente donde la empresa estatal socialista, que “es el sujeto principal de la economía nacional”<em> </em> (Constitución de la República, Artículo 27) puede expresar mejor las ventajas del socialismo.</p>
<p>Las pequeñas empresas innovadoras, especialmente aquellas vinculadas a la llamada “Cuarta Revolución Industrial”, son empresas “de carácter estratégico para el desarrollo económico y social del país” y como dice textualmente también la Constitución, deben ser propiedad socialista de todo el pueblo. Ello es independiente de su tamaño: una empresa pequeña, basada, por ejemplo, en la inteligencia artificial, los macrodatos, la robótica o las nanotecnologías, puede no tener un peso grande en el producto interno bruto de hoy, pero ser estratégica para el PIB de mañana.</p>
<p>Entonces deben ser “propiedad socialista de todo el pueblo”.<em> </em>El reto está en que no hemos encontrado todavía la forma de conciliar en la práctica esa propiedad concentrada en manos del pueblo, a través del Estado, con las formas diversas y dinámicas de gestión que demandan la alta tecnología y el imperativo de inserción internacional.</p>
<p>Cómo se logra esto desde el socialismo es algo que no sabemos bien todavía. Habrá que explorar con inteligencia y audacia. Pero ya sabemos, por experiencias buenas y malas, que el socialismo es un acto de construcción consciente. No es un acto de subordinación a las espontaneidades del mercado, ni tampoco un acto de implementación de recetas y manuales.</p>
<p>Son las mipymes estatales las que pueden explorar creativamente nuevas formas de conexión de la ciencia con la economía y nuevas formas de separación entre propiedad y gestión.</p>
<p>Son esas mipymes estatales las que pueden asumir visiones de mediano y largo plazo, y desplegar innovaciones que han madurado dentro del sector presupuestado.</p>
<p>Son esas mipymes estatales las que deben conectar la economía con el potencial científico e innovador que tenemos en las universidades y las entidades de ciencia y técnica, y lograr en la práctica que nuestras instituciones académicas sean también incubadoras de nuevas empresas del socialismo.</p>
<p>Son esas mipymes estatales las que deben conectar la innovación cubana con el mundo y cambiar el balance (hoy desfavorable) que tenemos entre las exportaciones de alta y de baja tecnología; y catalizar el despliegue de un sistema empresarial cubano en el exterior, es decir, una inserción en la economía mundial que ocurra a través de empresas cubanas, y no a través de emigraciones.</p>
<p>Ya la experiencia de estos últimos años nos va diciendo que ese proceso de surgimiento de empresas pequeñas y estatales no será un proceso espontáneo. Hay que inducirlo, incluso presionarlo, desde los organismos del Estado. Pesan mucho todavía los hábitos de inercia. Pesa mucho todavía <strong>el contexto regulatorio que prioriza el control por sobre el crecimiento,</strong> y que castiga más la iniciativa que falla (y es natural que muchas fallen), que la falta de iniciativa. Ese contexto hay que cambiarlo, y esa decisión  forma parte del llamado de Fidel a “cambiar lo que debe ser cambiado”.</p>
<p>La dinámica de surgimiento de nuevas empresas de propiedad estatal y de base tecnológica no es una meta en sí misma, no es una <span style="color:#000000;">cifra</span> a cumplir, pero es un buen termómetro de la actitud de nuestros científicos, nuestros tecnólogos, nuestros empresarios y nuestros cuadros y funcionarios, a sumarse y militar, como una vez dijo Fidel hablando de sí mismo, “en el bando de los impacientes, en el bando de los apurados”.</p>
<p>Como vimos en el primer párrafo, también Lenin pidió lo mismo en 1922.</p>
<p><strong>(Tomado de <a href="https://agustinlage.blogspot.com/2022/06/por-que-no-tenemos-mas-mipymes-estatales.html" target="_blank" rel="nofollow noopener">agustinlage.blogspot.com</a>) </strong></p>
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		<title>Las lecciones de la Covid y la dinámica de la economía. Por Agustín Lage</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Jun 2022 11:30:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Agustín Lage]]></category>
		<category><![CDATA[economía]]></category>

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		<description><![CDATA[Los logros derivados de la aplicación de la ciencia y la innovación en el sector empresarial no se replican en otros sectores y tenemos que preguntarnos por qué. <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=78330">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-783310" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2022/06/images-1.jpeg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">La semana que recién concluyó marcó el reconocimiento en Cuba de que la epidemia de COVID 19 había entrado en un nuevo escenario de control, con bajo nivel de trasmisión del virus y diagnóstico aislado de casos. El país mantiene una tasa de vacunación de las mayores del mundo, y en base a vacunas de diseño y producción propios. Los casos diagnosticados disminuyen de manera sostenida y la letalidad se redujo a 0.15%. Han transcurrido semanas sin fallecidos. Se suspendió el uso obligatorio de las mascarillas. La COVID-19 comienza a parecerse a una infección respiratoria viral como todas las otras que siempre han existido  y con las que hay que convivir. </span><span id="more-78330"></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Las vacunas, y no solo estas, sino todos los otros componentes de la estrategia de control de la epidemia,<strong> funcionaron</strong>.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Sin dudas, el control de la COVID 19 es un éxito grande e innegable de la sociedad cubana.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Esta batalla victoriosa deja muchas experiencias, en muy diversos campos, que hay que analizar y proyectar hacia el futuro.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Las experiencias para la estructura y estrategias de nuestro sistema de salud están siendo discutidas en varios espacios, dentro y fuera del MINSAP. Ellas refuerzan el concepto de que la salud no es solamente una “ciencia biológica” sino que es principalmente una “ciencia social”, aunque con componentes biológicos. Refuerzan el concepto de que la protección de la salud es un área de “fallo de mercado”: los mecanismos del mercado no funcionan, y solamente el socialismo en Cuba podía haber logrado lo que se logró.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Sin embargo, estas aristas del análisis NO son el objetivo central de este comentario. Aquí nos concentraremos en otro de los componentes de la batalla que fue el rol protagónico de la ciencia, la tecnología y la innovación.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Todas las capacidades científicas y tecnológicas del país se movilizaron.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Los epidemiólogos estudiaron la epidemia en tiempo real, en Cuba y en comparación con otros países. Se identificaron los factores de riesgo para el contagio y para la severidad. Se analizaron sistemáticamente las bases de datos internacionales y se montaron las nuestras. Los matemáticos modelaron la epidemia y sus pronósticos en base a diversos algoritmos. Los médicos intensivistas diseñaron protocolos de actuación. Especialistas médicos en diferentes campos caracterizaron el cuadro clínico de la enfermedad y sus complicaciones.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">BioCubaFarma propuso e implementó el reposicionamiento de varios de sus productos para el manejo de la inflamación. Los inmunólogos estudiaron las subpoblaciones celulares y las citocinas. Se trabajó intensamente en el desarrollo de nuevas vacunas se ensayaron con rigurosa metodología científica. Los ingenieros escalaron las producciones para alcanzar las cantidades requeridas de las vacunas y de otros productos. Se crearon varias nuevas aplicaciones informáticas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Fue un esfuerzo enorme, sustentado en la ética de consagración al trabajo que se había ido consolidando en la ciencia cubana  desde hacía décadas. Pero además, y esto es muy importante, fue un esfuerzo coordinado, que permitió reducir tiempos y ganar en calidad. Se crearon varios comités multidisciplinarios que sesionaban varias veces a la semana. Se implementó un intercambio permanente con la autoridad regulatoria de medicamentos. Las intervenciones se evaluaron con metodología científica. El intercambio con las máximas autoridades del Partido y el Gobierno fue permanente.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Las autoridades de salud indicaban lo que debía ser investigado, en un valioso ejercicio de “<strong>ciencia guiada por la demanda de conocimientos</strong>” y enfocada a optimizar el proceso en su conjunto y no los componentes separados de éste, como a veces sucede por la especialización y sub-especialización. Todo ello se acompañó con una estrategia de publicaciones científicas en revistas especializadas de circulación internacional, lo que garantizaba no solo la visibilidad, sino la exposición a la crítica externa especializada en todo lo que se hacía.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Fue un gran ejercicio de conexión de la ciencia con la sociedad.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Y ahora debemos hacernos una pregunta sensible: <strong>¿porqué no sucede algo similar en intensidad y coordinación en otros campos</strong> del saber y el impacto social? Pensemos por ejemplo en la producción de alimentos, las construcciones, la industria manufacturera, la distribución de energía, el manejo de residuales y otras áreas donde se escuchan frecuentes quejas de que los resultados de la investigación científica no se aplican con suficiente celeridad e impacto.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El desarrollo científico tiene dos componentes: El primero es <strong>la intensidad</strong> de la actividad científica (investigadores, instituciones, artículos publicados, financiamiento, etc); el segundo es <strong>la conectividad</strong>, es decir, cómo la ciencia conecta con la producción, con la economía, con la salud, la educación y otros componentes de la vida del país.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Si hablamos sobre la conexión de la ciencia y la innovación con la producción, tenemos ejemplos brillantes de los cuales nuestro pueblo puede sentirse orgulloso y el ejemplo más reciente está en las vacunas que controlaron la epidemia de COVID, pero no es solo ese último acto. La industria biotecnológica cubana despegó en los años 80s (un despegue científico e industrial conducido muy directamente por Fidel) y desde entonces ha estado produciendo resultados: nuevos fármacos y vacunas, nuevas empresas, capacidades productivas y exportaciones a más de 40 países.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">No es lo único: también está el campo de la informática y las telecomunicaciones, donde es evidente para todos, el aumento de la conectividad y la diversidad de soluciones informáticas en muchos aspectos de la vida nacional.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Sin embargo, es igualmente evidente que esos logros derivados de la aplicación de la ciencia y la innovación en el sector empresarial no se replican en otros sectores y tenemos que preguntarnos por qué.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Más aún, si miramos a los indicadores “macro” veremos que las solicitudes de patentes nacionales (absoluta y relativa a las solicitudes de extranjeros) vienen disminuyendo desde el 2002 y que la fracción de bienes de “alta tecnología” en nuestras exportaciones sigue muy baja.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Tenemos en Cuba 246 Entidades de Ciencia y Técnica, 50 universidades, más de 89000 trabajadores en la actividad de Ciencia, Tecnología e Innovación, más de 52000 con nivel universitario y hemos graduado más de 18000 doctores en Ciencias. Y tenemos el deber de preguntarnos porqué esas capacidades no impactan más en la vida empresarial.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">No es una pregunta fácil de responder. En los problemas económicos y sociales las relaciones de “causa-efecto” no son directas ni lineales como en la física, y la pregunta de ¿por qué sucede tal cosa&#8230;?, puede ser una invitación al simplismo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Lo que podemos hacer es identificar fenómenos que influyen y entre ellos hay tres, que merecen especial atención:</span></p>
<ol>
<li><span style="color:#000000;">La estructura del financiamiento.</span></li>
<li><span style="color:#000000;">Las conexiones de las empresas con el comercio exterior</span></li>
<li><span style="color:#000000;">La “cultura de aversión al riesgo” en nuestros empresarios</span></li>
</ol>
<p><span style="color:#000000;">Nuestra actividad de ciencia y tecnología se financia mayoritariamente por el presupuesto del Estado, y se ejecuta también mayoritariamente en entidades del sector presupuestado, lo cual es una distribución propia del subdesarrollo (en América Latina es así también). En los países que han alcanzado mayor desarrollo tecnológico la ciencia se financia en más de un 60% por las empresas, y los laboratorios de Investigación-Desarrollo de las empresas son protagonistas. En nuestro momento de despegue de la biotecnología la solución que se buscó para este problema (y funcionó) fue la creación de “Centros de Investigación-Producción” que asumen el escalado de los productos que desarrollan, y cierran el ciclo financiero con sus propias exportaciones. Tendremos que revisar en cuales otros sectores es aplicable un esquema similar. En el 2020 el Consejo de Ministros capturó la idea en el Decreto de Empresas de Alta Tecnología, pero esta opción, hasta el momento, ha sido empleada por pocas empresas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Otro componente del problema es la conexión con las exportaciones. A mediados del siglo XX el volumen mundial de exportaciones, como % del Producto Interno Bruto era apenas un 10%. Luego comenzó a crecer aceleradamente y hoy se acerca a 40%. Esa es la globalización. Y es aún más importante para los países pequeños. Las empresas que no exportan, o que lo hacen indirectamente con varios intermediarios en el camino, terminan no teniendo idea de lo que el mercado demanda, y de las tendencias mundiales de las tecnologías, y se quedan sin incentivos para la innovación. Es la situación de muchas de nuestras empresas, cuya prioridad es más “cumplir el plan” y ahorrar, que crecer en sus operaciones económicas y en el valor añadido que crean. De nuevo tomo como referencia los inicios del desarrollo de la biotecnología en Cuba (excúsenme los lectores, no es “el ombligo del mundo”, pero es el área en que puedo pretender conocer “algo”). Allí la decisión de los años 90s fue darle atribuciones directas de exportación a la mayoría de las empresas emergentes. Y les puedo asegurar que a partir de esa decisión la visión de nuestro propio trabajo, y de las prioridades, cambió.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"> Por último está el tema de la “cultura de no asumir riesgos”. No se puede discutir con cifras y porcentajes, pero está ahí, como un problema de nuestro sistema empresarial. Innovar es asumir riesgos y nadie puede obviar esa equivalencia. Emprender una innovación implica esfuerzos y gastos, y en los primeros momentos no se sabe si la innovación va a funcionar o no. De hecho, en el sector farmacéutico la proporción de proyectos que generan un producto que llega al mercado es menor de 10%. En otros sectores menos riesgosos la cifra es no es tan pequeña, pero siempre es baja. Quien solamente quiera tomar “decisiones seguras” no innovará nunca nada.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"> En general nuestros empresarios tienen mucho rechazo al riesgo.  Eso hay que entenderlo. Como decía un viejo filósofo del siglo XVII, <em>el problema no es reír, ni llorar, sino “comprender”</em>. Nuestra economía ha vivido más de 60 años bajo acoso, y con grandes enemigos. Lo sabemos. Nuestro pueblo ha batallado, ha resistido y ha vencido en la resistencia. Pero de las batallas, aún de las batallas victoriosas, se sale con heridas. Una de ellas es que el acoso económico termina generando una cultura de “riesgo cero” en la vida empresarial, y un sistema regulatorio que castiga mucho más la iniciativa que falla, que la falta de iniciativa. Eso se conoce como “riesgo asimétrico”</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por ahí andan las causas del escaso aprovechamiento de muchos resultados de la ciencia cubana en nuestras empresas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">¿Qué podemos (y debemos) hacer para revertir esa situación?</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Lo primero es tomar conciencia de que el problema existe y que es importante.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Tenemos éxitos innegables y todo el derecho del mundo a sentirnos orgullosos de esos resultados. No le vamos a permitir a nadie que intente, por el camino de las críticas necesarias a las insuficiencias, llevarnos al pesimismo y la desilusión. A los amargados, los vamos a dejar que se amarguen solos. Los revolucionarios asumiremos los problemas como motivaciones para resolverlos y seguir adelante.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Lo siguiente es saber muy bien quien y como tiene que resolverlos. Nuestros problemas, y lo que discutimos en este comentario es uno de ellos, hay que resolverlos desde la soberanía nacional y desde el socialismo. Y el protagonista principal de las soluciones tiene que ser la Empresa Estatal Socialista (incluyendo la PyME estatal y sus asociaciones), propiedad de todo el pueblo, y nuestro sistema de instituciones científicas, de salud y educacionales, que también son propiedad de todo el pueblo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Sobre esas bases, tendremos que construir mejor (y más rápido) un sistema de financiamiento de la ciencia, la tecnología y la innovación que integre más al sector empresarial, una estrategia de inserción internacional desde las empresas, distribuida y dinámica, y una política de formación de los empresarios del socialismo y de la tecnología avanzada.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">También tendremos que multiplicar la dinámica de creación de nuevas empresas estatales, incluyendo más Empresas de Alta Tecnología, y más PyME estatales. Ellas son los instrumentos del poder del pueblo en la economía.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Hay que continuar fortaleciendo las conexiones entre la ciencia, la producción y los servicios. Conexiones que deben funcionar en ambas direcciones. Necesitamos más científicos participando en la toma de decisiones en el sector empresarial, pero también más empresarios y productores participando en la toma de decisiones sobre las estrategias de la ciencia.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">No hay espacio en este breve comentario para discutir procedimientos en detalle (lo estamos haciendo en muchos y diversos escenarios), pero sí para reforzar la idea de que hay que construir esos procedimientos e innovar también en los propios procesos de integración entre la ciencia y  la economía. Y para insistir en que la velocidad a que hagamos las cosas es crítica.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El desarrollo económico implica producción industrial, y el socialismo requiere desarrollo económico, pero no tenemos tiempo histórico para reconstruir el camino de industrialización tradicional, en el que, además, siempre estaríamos entre los rezagados. Hay que acceder directamente a la economía basada en el conocimiento y a las tecnologías de la industrialización avanzada (la llamada “cuarta revolución industrial”), y en un país de nuestras dimensiones, eso significa también construir una economía insertada en la economía mundial, por canales múltiples y distribuidos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La construcción de conocimiento (eso es lo que hacen los científicos) es esencial, pero también la conexión del conocimiento con los sistemas productivos, y los científicos tenemos que asumir esa tarea también. No solo como “asesores”, sino también como participantes e incluso como empresarios del socialismo. De nuestro sistema de ciencia, tecnología e innovación tendrán que emerger empresas nuevas. Nuestros científicos y nuestros empresarios tendrán que crearlas juntos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">José Martí ya nos había dicho esto desde el siglo XIX: <em>“<strong>La razón, si quiere guiar, tiene que entrar en la caballería”</strong></em></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong><em> </em></strong>Agustín Lage Dávila</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Centro de Inmunología Molecular</span></p>
<p>(<a href="https://agustinlage.blogspot.com/2022/06/las-lecciones-de-la-covid-y-la-dinamica.html"><span style="color:#0000ff;"><strong><em>Blog del autor</em></strong></span></a>)</p>
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		<title>¿Por qué los científicos cubanos hablande de economía? Por Agustín Lage Dávila</title>
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		<pubDate>Tue, 24 May 2022 01:31:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Agustín Lage]]></category>
		<category><![CDATA[economía]]></category>

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		<description><![CDATA[Entender la batalla económica, alinear con ella las capacidades científicas, llevar los resultados hasta su impacto final en la sociedad <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=78258">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-782590" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2022/05/index-5.jpeg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">En la sociedad cubana de hoy escuchamos a muchos científicos de las ciencias naturales (me refiero aquí a profesionales de la investigación científica, porque pensamiento científico debemos tener todos cada vez más) hablando sobre temas económicos, opinando en debates públicos, con las autoridades o en la calle, o incluso defendiendo sus opiniones y propuestas en los medios de comunicación.</span><span id="more-78258"></span></p>
<p><span style="color:#000000;">No es algo trivial. No recuerdo haber leído de muchos naturalistas o químicos del siglo XIX, ni de muchos físicos nucleares o relativistas del siglo XX, sus opiniones y propuestas sobre las coyunturas económicas de su tiempo. Tampoco se escuchan de muchos biólogos moleculares de otros países, con los que tanto discutimos de diversos temas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">¿No sería mejor que de estos asuntos económicos se ocupasen los profesionales de la economía o los científicos de las ciencias sociales (los que “saben del tema”), y dejar a los científicos de las ciencias naturales concentrados en sus laboratorios, o cuanto más, emitiendo una opinión diletante frente a una taza de café? He visto asomar ese criterio con cierta frecuencia, detrás de una sonrisa condescendiente.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Pero no es eso lo que sucede, al menos no en Cuba en estos momentos. Gran parte de la comunidad científica está pensando y opinando sobre los temas económicos, tanto como sobre sus moléculas y sus experimentos. Y es bueno que  suceda así, y es útil preguntarnos porqué sucede así.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>La primera razón</strong> y la más importante, es que somos ciudadanos, cubanos, enamorados del proyecto de convivencia humana propuesto por Martí y por Fidel, comprometidos con Cuba, y con el socialismo. Y si nuestro desafío principal de hoy está en la economía, seremos participantes de esa batalla económica, igual que si nos agreden, seremos milicianos. </span></p>
<p><span style="color:#000000;">Pero además de esta razón moral esencial y evidente, hay otras razones más “técnicas”, para que ese debate sobre temas económicos en la comunidad científica cubana gane intensidad precisamente en estos momentos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Eso sucede:</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>Porque</strong> la economía mundial ha cambiado, y ahora es una economía directamente dependiente de la ciencia, la tecnología y la innovación. Ya no es la economía agraria de subsistencia, y no es tampoco la economía industrial de producciones en gran escala (azúcar por ejemplo) y estandarizadas. Ahora depende del lanzamiento sistemático de productos novedosos, que sustituyen a los productos precedentes; y de la asimilación a tiempo de nuevas tecnologías de producción.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>Porque</strong> la economía se ha globalizado y eso implica que una parte creciente del valor de nuestra economía hay que realizarla en las exportaciones, y con productos de alta tecnología y alto valor agregado, así como participando en cadenas globales de valor. Ello incluye también negociaciones sobre “activos intangibles”, patentes, tecnologías, datos, etc. Y todo esto demandará cada vez más negociaciones de inserción internacional “distribuidas” entre muchos actores.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>Porque </strong>la capacidad innovadora de las empresas depende cada vez más de sus vínculos con entidades del sector presupuestado, especialmente instituciones científicas, educacionales y también de la salud. Esos nexos son especialmente importantes para Cuba, porque tenemos un sector presupuestado grande (en el empleo y en el PIB) y queremos que siga siendo así.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>Porque</strong> necesitamos una dinámica mayor de surgimiento de empresas nuevas, que son un motor esencial para la asimilación de tecnologías nuevas; y muchas de esas empresas podrán emerger precisamente de colectivos científicos o universitarios que hoy están en el sector presupuestado. Ya sucedió así en el sector de la biotecnología.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>Porque</strong> la dinámica demográfica de nuestro país nos lleva hacia una fuerza de trabajo envejecida (digamos mejor “madura”) que solamente podrá ser económicamente productiva en una economía de alta tecnología.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>Porque </strong>queremos defender el socialismo y su enorme potencial de justicia social, así como el espacio protagónico de la empresa estatal socialista (está en nuestra Constitución); y es precisamente en el campo de la alta tecnología donde el socialismo expresa mejor sus ventajas económicas. El socialismo debe ser una consecuencia del desarrollo de las fuerzas productivas, como predijo Marx.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>Porque </strong>el contexto económico y social descrito en los párrafos precedentes contiene complejidades y “efectos de red” que se resisten a cualquier análisis simplista y a interpretaciones mecánicas de las relaciones causa-efecto. Por el contrario, demanda capacidad de evaluación objetiva de los procesos, definición operacional de sus componentes principales, captura y análisis de datos, estudio de las experiencias precedentes, formulación creativa y evaluación rigurosa de las hipótesis, y capacidad de comunicar ampliamente todo esto. La práctica de la investigación científica implica décadas de entrenamiento en esa manera de pensar.</span></p>
<p><span style="color:#000000;"><strong>Porque estamos apurados</strong>. Los procesos económicos, políticos, sociales y culturales en el mundo ocurren a velocidades  objetivas que no están bajo nuestro control. Parte de esos procesos son positivos y entrañan oportunidades para el proyecto social de los cubanos. Otros procesos no lo son, y entrañan riesgos.  Cuáles velocidades predominarán, es algo que no sabemos. Pero en momentos de incertidumbres y riesgos, la ética toma el mando de la conducta, y ella nos lleva, a los revolucionarios cubanos (de los que los científicos somos parte), a participar en grande en las batallas económicas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La economía cubana está en un momento de intensa creatividad. En ciertos aspectos recuerda la década intensa y maravillosa de los años 60s. Por supuesto que este momento contiene aciertos y contiene también errores, pero el mayor error de todos sería la falta de creatividad para diseñar lo que hay que hacer, y la falta de audacia para hacerlo. Hay mucho que hacer y hay que hacerlo rápido; y al mismo tiempo hay que seguir construyendo el contexto jurídico y la institucionalidad para hacerlo aún más rápido y mejor.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Hay que participar también con modestia, pues con frecuencia el  pensamiento de los científicos se equivoca  por falta de información y datos sobre el tema concreto del que se opina, y puede fallar también por la costumbre del “reduccionismo” (buscar siempre causas y soluciones, pocas y simples, para problemas complejos) que es tan habitual en las ciencias naturales. Serán necesarias las ideas provenientes de muchos campos de la inteligencia humana, no solamente de las ciencias naturales. Pero también de las ciencias naturales. Ningún enfoque será “el bueno”. Serán aproximaciones contradictorias y complementarias, y nos llevarán a encontrar las entrañas creadoras de las contradicciones de hoy.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Pero siempre hay que participar. “Modestia” no significa inacción, y mucho menos indiferencia. Hay que seguir haciendo buena ciencia con seriedad y consagración, en los temas específicos de cada cual, pero también hay que entender las batallas del país, incluida la batalla económica, alinear con ellas las capacidades científicas, llevar los resultados hasta su impacto final en la sociedad, conectar la ciencia con las empresas, fundar empresas nuevas cuando sea necesario, polemizar, y asumir riesgos cuando haga falta.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">“<em>La indiferencia es el peso muerto de la Historia”, </em>escribió Antonio Gramsci en 1917. Los científicos cubanos no han sido nunca indiferentes. Mucho menos ahora.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Agustín Lage Dávila</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Centro de Inmunología Molecular</span></p>
<p><span style="color:#000000;">(<a href="https://agustinlage.blogspot.com/2022/05/porque-los-cientificos-hablan-sobre-la.html"><span style="color:#0000ff;"><strong><em>Blog del autor</em></strong></span></a>)</span></p>
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		<title>Consenso: Perdura lo que un pueblo quiere. Por Agustín Lage</title>
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		<pubDate>Tue, 03 May 2022 12:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Mentiras y medios]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad civil]]></category>
		<category><![CDATA[Agustín Lage]]></category>

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		<description><![CDATA[El Pueblo Cubano habló, y dijo una vez más en las plazas de Cuba, alto y claro, lo que quiere. <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=78091">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-780920" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2022/05/frwvqe8xsaakgdo.jpeg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">Este 1º de Mayo del 2022, se volvieron a llenar las plazas de trabajadores, celebrando <strong>SU</strong> día, en <strong>SU</strong> país y defendiendo <strong>SU</strong> proyecto de sociedad socialista.</span><span id="more-78091"></span></p>
<p><span style="color:#000000;"><img class="size-full wp-image-78093 aligncenter" src="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2022/05/frwvqe8xsaakgdo.jpeg" alt="FRwVQE8XsAAKGdo" width="540" height="360" />Fue una expresión de consenso, colectivo, masivo y libre. Como lo fue también en el 2019 la votación popular de la Constitución de la República (84.4%). Nadie obligó a nadie a asistir a los actos del 1º de Mayo, como nadie obligó a nadie a votar aprobando la Constitución.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Cualquier análisis serio de la situación política en Cuba tiene que partir de esa realidad. Hay un consenso sobre el proyecto social socialista.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En palabras de José Martí, “<em>La unidad de pensamiento, que de ningún modo quiere decir la servidumbre de la opinión, es sin duda condición indispensable del éxito de todo programa político..”</em></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Y tenemos esa unidad en torno al programa político de la Revolución. Es una unidad de pensamiento sobre las esencias del programa político: Soberanía nacional, justicia social, propiedad socialista del todo el pueblo sobre los recursos de la economía, derecho al trabajo, a la salud, a la educación y a la cultura.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Luego tenemos también, y bienvenidas sean, las discrepancias de opinión sobre los medios concretos para alcanzar la sociedad que queremos, y sobre si, aquí o allá, por este cuadro o por el otro, lo estamos haciendo bien, regular o mal. O sobre si una u otra decisión concreta contiene más peligros que oportunidades, o viceversa. O sobre si marchamos a buen ritmo, teniendo en cuenta las limitaciones del contexto económico mundial (que son realidades imposibles de no ver) o si nos dejamos atrapar por las inercias institucionales propias de la racionalidad burocrática.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Eso es otra cosa. Pero la unidad de pensamiento sobre los objetivos del proyecto social no se puede tocar, ni se puede permitir que nadie intente tocarla.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Siempre hemos tenido en nuestra Historia esa disyuntiva entre unidad y discrepancias. Y siempre ha tenido el Pueblo, y sus grandes líderes, la sabiduría para identificar donde termina la discrepancia sana e inevitable, y donde empieza el cuestionamiento de lo esencial. Es una línea divisoria que no se nos puede desdibujar.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Discrepancias tuvo Ignacio Agramonte con Carlos Manuel de Céspedes, pero el día en que oyó las censuras que hacían del gobierno revolucionario sus oficiales, reaccionó duramente diciendo: “<em>Nunca permitiré que se murmure en mi presencia del Presidente de la República”. </em>Ahí estaba la línea roja que no se podía permitir que fuese traspasada.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El consenso sobre lo esencial es una construcción colectiva de décadas, sino de siglos, y es muy difícil de lograr. Otros países no lo han logrado sobre temas muy sensibles: No lo logran los Estados Unidos sobre su problema racial; no lo logran varios países europeos sobre el problema de las nacionalidades y el de la inmigración; y habría muchos otros ejemplos que estudiar. No se trata de que los dirigentes en un momento dado tomen buenas o malas decisiones, o que se dicten buenas o malas leyes; el problema es cultural, y se trata en esos casos de que no tienen consenso colectivo sobre lo que hay que lograr.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Nosotros en Cuba, sí que tenemos ese consenso, sobre los propósitos esenciales del proyecto de convivencia; y ese consenso, construido por décadas o siglos de pensamiento y luchas, <strong>es un tesoro</strong>, y como tal hay que cuidarlo y trasmitirlo intacto a las futuras generaciones de cubanos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Lo necesitamos como el aire y el agua, para que Cuba siga siendo Cuba, y los cubanos orgullosos de serlo. Y por eso mismo es que nuestros adversarios de siempre atacan con prioridad ese consenso social, e intentan fragmentarlo, porque saben que es la base de todo: la base para poder avanzar, para poder trabajar, y hasta para poder discrepar.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La hostilidad contra el proyecto socialista en los medios de comunicación, especialmente en las redes “anti-sociales” es implacable. Lo sabemos. Y los revolucionarios tenemos que aprender a “tomar las redes”, como mismo tomamos las calles y las plazas.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En este 1º de Mayo, el contraste entre la basura anticubana, hostil y mediocre, que circula en las redes; y la expresión tangible y culta de unidad de los trabajadores en las plazas revolucionarias, nos hizo recordar el concepto que expuso José Martí al escribir sobre la fundación del Partido Revolucionario Cubano en abril de 1892: <strong>“<em>Lo que un grupo ambiciona, cae; perdura lo que un pueblo quiere”.</em></strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Ayer Primero de Mayo, 130 años después, el Pueblo Cubano habló, y dijo una vez más en las plazas de Cuba, alto y claro, lo que quiere.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Y perdurará.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Agustín Lage Dávila</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Centro de Inmunología Molecular</span></p>
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		<title>El 1ro de mayo siempre hace pensar. Por Agustín Lage</title>
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		<pubDate>Tue, 26 Apr 2022 10:54:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
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		<category><![CDATA[Latinoamérica]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160;Saldrá publicado este comentario a varios días de la celebración del Día Internacional de los Trabajadores, en este 1º de Mayo del 2022. Han pasado 136 años desde aquel sábado de 1886 en que 200 000 trabajadores en Chicago fueron &#8230; <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=78038">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-780390" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2022/04/f0136195.jpeg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">Saldrá publicado este comentario a varios días de la celebración del Día Internacional de los Trabajadores, en este 1º de Mayo del 2022. Han pasado 136 años desde aquel sábado de 1886 en que 200 000 trabajadores en Chicago fueron a la huelga en reclamo de la jornada de 8 horas; y siempre cada celebración de este día hace pensar.<span id="more-78038"></span></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Ya no era esa huelga, como en la historia precedente, una batalla por la soberanía de un estado-nación. Esta era una batalla por la justicia social.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En Cuba, muchos años después estamos dando la misma batalla. Pero la damos desde una Revolución en el poder, y se lucha por no perder la justicia social conquistada, y por conquistar más.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El riesgo de perderla viene de las dificultades económicas, y viene también de las posibles soluciones equivocadas a esas mismas dificultades.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Los trabajadores, los de 1886 y los de ahora, siempre han sabido (hemos sabido) que las verdaderas soluciones a los problemas económicos y sociales, son soluciones colectivas. Todos los que desfilaremos por las plazas este 1º de Mayo sabemos eso. Lo podremos explicar mejor o peor, según las capacidades expresivas de cada cual, pero todos lo sabemos. El camino de las soluciones individualistas (al que preocupantemente muchos miran) es el camino de la no-solución, de la expansión y perpetuación de las desigualdades sociales.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por eso, sean cuales sean las soluciones que creativamente diseñemos, no podemos renunciar al objetivo de tener una economía con capacidad para redistribuir permanentemente la riqueza, e impedir la expansión de desigualdades. Y eso se llama <strong>Socialismo.</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Por eso también, sea cual sea el paisaje de diversidad de actores económicos que (correctamente o casi) construyamos, y en el que caben muchos y diversos, el combatiente principal de la batalla tiene que ser la Empresa Estatal Socialista (incluida la Pequeña y Mediana Empresa Estatal).</span></p>
<p><span style="color:#000000;">No podemos analizar este tema con la superficialidad reduccionista de la tecnocracia económica, porque el problema tiene profundas raíces culturales. Enfrentamos un desafío económico, pero también, y diría que principalmente, un desafío cultural.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El régimen fiscal de impuestos, el régimen de propiedad, la política salarial y el sistema de protección social que una sociedad construye reflejan la parte del fruto del trabajo que los hombres están dispuestos a compartir con otros hombres. Compartir más allá de su retribución individual, más allá de su familia, más allá incluso de su pequeño colectivo laboral. Y esa voluntad de repartición es una construcción cultural.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Hay factores culturales y de valores que determinan que funcionen o no las estrategias económicas. Ellos determinarán si, en el proceso de transformaciones de la economía para adecuarla a las nuevas realidades tecnológicas, saldrán vencedoras la descentralización eficiente y la iniciativa emprendedora, o vencerán el egoísmo y la corrupción.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Igualmente importante entre los determinantes culturales de las estrategias económicas es la capacidad de todos para comprender las consecuencias distales de cada decisión del momento. Esa visión distal en cada uno de nosotros determina también las actitudes que tomamos ante los problemas y las opciones de hoy. Hay que saber posicionarse, ante cada opción, no solamente en función de sus consecuencias para el día de hoy, sino también de sus efectos para la sociedad en plazos más distantes, y de los riesgos de irreversibilidades, si nuestra cultura nos permite verlos. Quien no logre verlos, lamentablemente quedará como rehén de los vientos de ideas de cada momento. Conocemos de otras sociedades que han cometido ese error colectivo, y conocemos también lo que pasó después.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Al preguntarnos si los valores de la cultura cubana conducen o no a querer una sociedad equitativa y solidaria, nos respondemos, basados en nuestra historia, enfáticamente que <strong>SI</strong>, que es eso lo que quiere el pueblo cubano.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">A esa sociedad equitativa y solidaria no podemos pretender llegar solamente con una buena política de impuestos, la cual es imprescindible, pero no suficiente. Los recursos derivados de los impuestos sobre las ganancias nunca han sido suficientes. Intentar sostener la justicia social solamente con los impuestos nos llevaría a una contradicción insalvable: para colectar más impuestos podríamos necesitar de un sector de la población que tenga mucha ganancia, mucha más que otros, lo cual es lo contrario de lo que se quiere. <strong>Mantener en manos de la propiedad socialista de todo el pueblo las palancas de la economía y los canales de la redistribución es la única garantía posible de la justicia social.</strong></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Este razonamiento vale para cualquier sector de la economía, pero especialmente vale para la economía de mayor contenido tecnológico, basada en la gestión del conocimiento, porque ese conocimiento surgió de la inversión social en educación y ciencia, que proviene a su vez de la riqueza colectiva de todos los cubanos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Eso (y más) es lo que vamos a decir los científicos y tecnólogos al participar en las marchas del 1º de mayo, como parte de la clase trabajadora que somos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Conciliar los objetivos de eficiencia económica con los de justicia distributiva es la tarea estratégica principal. Ello incluye la justicia distributiva entre los trabajadores del sector no estatal y el estatal; y también la justicia distributiva entre los trabajadores de diferentes empresas y sectores dentro de la propiedad estatal. La expansión de desigualdades más allá de determinado umbral (culturalmente determinado) no genera más motivación al trabajo, sino menos. Las desigualdades sociales, todas ellas, engendran distorsiones de la conducta y fragmentación de la conciencia social.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">De que conduzcamos bien este delicado balance entre equidad y estimulación económica, depende la motivación alcanzable para la iniciativa emprendedora y para el trabajo. Iniciativa emprendedora que, en las nuevas realidades tecnológicas mundiales, tiene que ser una iniciativa distribuida en toda la economía, y en todas las formas de propiedad. La fórmula socialista “<em>a cada cual según su trabajo</em>”, infinitamente más justa que la del capitalismo, contiene sin embargo su cuota de injusticia, porque los hombres no están todos en igual posibilidad de ser productivos en cada momento concreto.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En Cuba la distribución a los ciudadanos de los beneficios de la educación y la salud (entre otros) no sigue una fórmula socialista. Va más allá de eso y sigue una fórmula comunista: “<em>a cada cual según sus necesidades</em>”. Y nuestra cultura, muy mayoritariamente, abraza ese ideal.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Los retos de la construcción del Socialismo siempre han estado en las relaciones entre la economía, la ciencia y la cultura.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Conocemos, sin ingenuidades, las enormes complejidades de la tarea, pero estamos convencidos de que lo podemos lograr, porque confiamos en los valores del ser humano. También sabemos, igualmente sin ingenuidades, que hay muchos que no confían en esos valores, o peor aún, que dejaron de confiar, doblándose ante el peso de las dificultades materiales o atraídos por las soluciones individuales, aquí o afuera. Allá ellos con sus amarguras intelectuales.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Nosotros los trabajadores, los de la producción y los de la ciencia, vamos a seguir luchando por los objetivos simultáneos e interdependientes de <strong>justicia social, soberanía nacional, socialismo y prosperidad</strong>. José de la Luz y Caballero definió la justicia como <strong>“el sol del mundo moral”</strong>. Y no vamos a pelear a la sombra.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Agustín Lage Dávila</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Centro de Inmunología Molecular</span></p>
<p><span style="color:#000000;">(<a style="color:#000000;" href="https://agustinlage.blogspot.com/2022/04/el-1-de-mayo-siempre-hace-pensar.html"><strong><em>Blog del autor</em></strong></a>)</span></p>
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		<title>Capitalismo y subdesarrollo: El objetivo es superar ambos. Por Agustín Lage Dávila</title>
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		<pubDate>Mon, 18 Apr 2022 12:30:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[La lógica de la acumulación capitalista es un formidable dispositivo de creación de desigualdades. <a href="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=77986">Continue reading <span class="meta-nav">&#8594;</span></a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<table class="rw-rating-table rw-ltr rw-left rw-no-labels"><tr><td><nobr>&nbsp;</nobr></td><td><div class="rw-left"><div class="rw-ui-container rw-class-blog-post rw-urid-779870" data-img="http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/wp-content/uploads/2022/04/index-4.jpeg"></div></div></td></tr></table><p><span style="color:#000000;">El artículo de la semana pasada, <strong>“<a href="https://lapupilainsomne.wordpress.com/2022/04/11/los-objetivos-y-los-procedimientos-en-la-economia-cubana-sobre-que-discutimos-por-agustin-lage/"><span style="color:#0000ff;">Los Objetivos y los Procedimientos</span></a>” </strong>atrajo muchos comentarios, que no es físicamente posible sintetizar ni polemizar en un par de páginas. La mayoría de los comentarios fueron muy buenos, y con ideas interesantes; pero también hubo algunos preocupantes, especialmente los que se acercan a un cuestionamiento, no de los procedimientos concretos (que siempre pueden contener errores), sino de los objetivos de soberanía, justicia social y prosperidad. Hubo hasta quien casi gritó: “privatizarlo todo”.</span><span id="more-77986"></span></p>
<p><span style="color:#000000;"> Esos hay que responderlos y la respuesta está en que los objetivos están vinculados entre sí y vinculados a su vez a la aspiración de Socialismo. No se alcanzarán unos sin los otros. Queremos superar el subdesarrollo, pero para ello hay que dejar atrás el capitalismo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Hay hechos históricos del ayer que es imprescindible comprender para tomar posiciones lúcidas y firmes en las polémicas de hoy. La lógica de la acumulación capitalista es un formidable dispositivo de creación de desigualdades. La propiedad privada sobre los medios de producción le da al propietario del capital ventajas para la generación de ganancias, las cuales se emplean en adquirir nuevos bienes de capital, que a su vez amplifican las ventajas iniciales. Surge así un lazo de retroalimentación positiva que construye bifurcaciones, que separan a los que tienen y a los que no tienen, las cuales en algún momento se hacen irreversibles. Marx lo estudió al interior de los países industrializados y lo describió como la ley de la concentración del capital. Fidel y Che Guevara lo estudiaron en las relaciones entre países desarrollados y subdesarrollados.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Las guerras coloniales llevaron el proceso de ampliación de desigualdades a escala internacional. Las economías de los países colonizados fueron puestas en función de la acumulación capitalista en las metrópolis. Los países colonizados fueron víctimas del proceso internacional de concentración del capital, y convertidos en suministradores de materia prima para la industria europea, materia prima obtenida con mano de obra esclava primero y con obreros mal pagados después.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El más formidable motor de acumulación de capital en Europa fue la  esclavitud americana, impuesta y mantenida a partir de la dominación militar.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El rentismo privado exportador de los países periféricos pobres fue una condición necesaria para la dinámica de acumulación en los países centrales ricos.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Un pasaje emblemático de la imposición del libre comercio a favor de los intereses de los países capitalistas desarrollados fue la Guerra del Opio en 1839, en la que Gran Bretaña, por la fuerza de las armas, impuso a China el libre comercio y la apertura de sus puertos, como reacción al intento del gobierno chino de prohibir el comercio del opio, que introducía la compañía británica de Indias Orientales. Unos años después entraron en el conflicto Francia, Estados Unidos y Rusia, forzando a China a tratados, conocidos por la Historia como los “Tratados Desiguales” que abrieron 11 puertos al exterior, y crearon para China enormes desequilibrios comerciales.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">India y China aportaban todavía en 1800 el 53% de la producción manufacturera global, pero ya en 1900 habían descendido al 5%.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La gran bifurcación del mundo entre países ricos y países pobres se inició con la primera revolución industrial en el siglo XVIII y se reforzó con las guerras de conquista coloniales. Las políticas proteccionistas primero y la imposición del libre comercio una vez adquiridas las ventajas industriales (nunca antes), la hicieron irreversible.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Una vez que se monta el esquema de mono-producto a exportar (oro, plata, azúcar, caucho, café, algodón, etc) ya no se logra salir de esta “jaula del subdesarrollo”. Europa y Norteamérica, que inicialmente desarrollaron sus industrias nacionales con fuertes políticas proteccionistas, impusieron después el libre comercio a los países del sur cuyas manufacturas no podían competir con las industrias maduras del norte.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Eduardo Galeano comienza su libro imprescindible “<em>Las venas abiertas de América Latina” </em>con esta afirmación: “<em>La división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder”</em>.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La economía colonial se estructuró en función de las necesidades del mercado europeo y la población indígena sometida se convirtió en un inmenso proletariado externo para la economía de las metrópolis. La función de beneficiario principal del sistema fue asumida paulatinamente por los Estados Unidos. En 1916, cuando Lenin escribió su libro sobre el Imperialismo, el capital norteamericano abarcaba menos del 20% de las inversiones extranjeras privadas directas en América Latina y el Caribe. En 1970 ese porcentaje era ya el 75%. Y no es esta una historia limitada a los siglos precedentes: Todavía hoy los políticos de Estados Unidos invocan la Doctrina Monroe (“América para los americanos”) como el fundamento de su política exterior.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Las instituciones del capitalismo dependiente estuvieron orientadas a la extracción de valor, no a creación de valor económico. Las clases dominantes de la sociedad colonial latinoamericana y luego de las economías capitalistas subdesarrolladas, no se orientaron jamás al desarrollo económico interno, sino al lujo, el despilfarro y la dependencia.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Veamos como ejemplo de esa incapacidad de las clases dominantes del capitalismo dependiente, el caso de Cuba en 1920, cuando los precios del azúcar colocaron al país en un alto nivel de exportaciones, superior en ese momento al de Inglaterra, pero esos ingresos no se utilizaron en función del desarrollo industrial del país, sino que escaparon al extranjero y/o financiaron el consumo suntuario de las élites.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">El mercado interno, limitado por la pobreza de las mayorías, no funcionó como atractor de desarrollo industrial, y eso no fue producto de ninguna ley de la economía, sino de una opción política.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La desnacionalización de las economías latinoamericanas se reforzó en la segunda mitad del siglo XX con las doctrinas económicas neoliberales impuestas por las dictaduras militares. El primer “experimento” lo hicieron los asesores económicos norteamericanos en Chile, bajo la dictadura de Pinochet. Luego siguieron otros. La misma  y escasa ayuda oficial al desarrollo que reciben los países de América Latina se utiliza mayoritariamente para financiar compras en los Estados Unidos, convirtiéndose así en un subsidio a los exportadores norteamericanos. La dependencia se reforzó con la desnacionalización del sistema bancario.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">La experiencia histórica indica con claridad que la inserción en la economía global no siempre es fuente de desarrollo, sino que puede ser el camino de la profundización del subdesarrollo, especialmente si la inserción no conlleva capacidades de creación de conocimiento.  Ello depende del tipo de inserción en la economía mundial que se construya. Y los rasgos que definen el tipo de inserción en la economía mundial se dibujan día a día, incluyendo el día de hoy mismo, en cada decisión de inversión, en cada contrato comercial, en cada préstamo, en cada asociación económica internacional.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">En la economía global del siglo XXI, las ventajas naturales (minerales, tierra, posición geográfica, atractivos turísticos, etc) existen y hay que usarlas, pero pierden progresivamente importancia ante las <strong>“ventajas construidas”</strong> (cohesión social, estabilidad política, seguridad ciudadana, educación, salud, capacidades científicas, cultura). La construcción de esas ventajas, es una función insustituible del Estado Socialista.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Razonemos entonces con profundidad sobre las raíces de nuestras dificultades actuales, y con mucha lucidez sobre lo que hay que hacer ahora; pero al mismo tiempo, defendamos con firmeza lo que tenemos y principalmente la opción soberana de superar al mismo tiempo el capitalismo y el subdesarrollo.</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Así lo sentenció José Martí en 1890: <strong>“</strong><em><strong>La Razón, si quiere guiar, tiene que entrar en la caballería”.</strong></em></span></p>
<p><span style="color:#000000;">Agustín Lage Dávila</span></p>
<p><span style="color:#000000;">Centro de Inmunología </span></p>
<p>(<span style="color:#0000ff;"><a style="color:#0000ff;" href="https://agustinlage.blogspot.com/2022/04/capitalismo-y-subdesarrollo-el-objetivo.html?m=1"><strong><em>DE PENSAMIENTO ES LA GUERRA</em></strong></a></span>)</p>
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