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	<title>Comentarios en: Pedagogía política y educación popular en tiempos de internet. (Transcripción de La Tertulia)</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>Por: Sin-permiso</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Sin-permiso]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 03 Sep 2020 21:43:35 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Aunque muchos no quieran reconocerlo, hace ya bastantes décadas que se acabó la paz social de la posguerra. Quizás el Chile de Salvador Allende fue la más clara demostración de que existía una vía pacífica de transición al socialismo y lo que hizo saltar todas las alarmas. No fue casualidad que la era Pinochet se convirtiera en un estado de guerra permanente contra la clase trabajadora, que sólo era concebible mediante el uso de la fuerza y la represión, sin alternativa posible para las mayorías sociales por la vía política. Eso mismo que ocurrió en Chile, Argentina y otras naciones de América latina a través de la cruel represión de implacables dictaduras militares, inaugurando así el desmantelamiento sistemático de las conquistas de la clase trabajadora  a través de la puesta en práctica de las tesis neoliberales, viene ocurriendo también en modelos de sufragio universal y pluripartidismo político, lo que viene a confirma una grave crisis de la izquierda en la pedagogía política y educación popular, tanto en las formas como en los contenidos.

     El nuevo escenario de lucha nada tiene que ver con las guerras clásicas. Ahora se trata de imponer estados de opinión y, para lograr el objetivo, vale todo, con la particularidad de que no se trata sólo de vencer sino que también hay que convencer a las víctimas de que darse un tiro en el pie y reconocer los privilegios de sus verdugos es la mejor de las opciones. Para ello han desarrollado el don de la ubicuidad y la velocidad, como señala un contertulio, de forma que la matriz falsa sobre Venezuela o sobre multitud de temas sea un hecho observable en cualquier lugar del planeta, como la ley de la gravitación universal tras el lanzamiento de un objeto, gracias a las enseñanzas del maestro Goebbels. Que sea verdadero o falso es irrelevante. 

     Ahora la propaganda política modela a los ciudadanos de forma personalizada, del mismo modo que viene modelando los hábitos de consumo desde hace décadas, despojando a las mayorías del derecho a decidir qué, cómo y para quién producir.  Ya no es necesario buscar la información ni crear opinión sino que basta con encender la televisión, el móvil o el ordenador para conocer el imaginario colectivo en que vives, la hoja de ruta de cada día y lo que debes pensar y comentar. Demasiado despliegue de medios a coste cero como para dudar de que hay un Gran Hermano intentando pensar y decidir por nosotros, suplantar nuestra personalidad y robotizarnos para que aceptemos esa nueva forma de esclavitud que es el neoliberalismo, tabla de salvación del capitalismo cuando los nenúfares ya no encuentran otra de crecer ilimitadamente que asfixiando toda forma de vida que no pueda competir con ellos.

     Si mucho es lo que nos falta por aprender en esta nueva logística y escenario bélico que es la información, donde además de vencer tienes que convencer, dotándote de medios propios, con conciencia de clase, también en los contenidos es mucho lo que hay que mejorar. Podemos creernos que esta pandemia la ha provocado un pangolín particular o el que se indigestó al comérselo pero, por el modo en que se está gestionando la cuestión sanitaria y económica en el mundo neoliberal, yo creo que sería mucho más acertado y productivo para los intereses de las víctimas del neoliberalismo plantear la hipótesis de que es una crisis sistémica más para salvar al capital financiero y facilitar sus objetivos, del mismo modo que lo fue la de 2008, cuando nadie amenazó a un banquero para vivir por encima de sus posibilidades sino que fueron estos y los poderes ocultos dueños de falsimedia y determinantes en los procesos electorales los que, una vez más en una burbujeante historia, estafaron a los de abajo y les hicieron pagar por ello en la esfera privada y pública. 

     Tampoco demostramos mucha disonancia cognitiva cuando pretenden convencernos de que, en naciones con millones de desempleados estructurales y pobreza infantil, existe un problema de déficit demográfico y que, o nos reproducimos como las bacterias o no habrá forma de mantener el actual sistema de pensiones públicas, cuando el factor trabajo es más productivo  con mucha diferencia en la Historia, gracias al desarrollo científico y tecnológico, de forma que cada trabajador activo es capaz de mantener a más población pasiva. Son estos engendros ideológicos los que dan alas a los descomunales nenúfares, dispuestos a agotar cualquier sustancia asimilable sobre la faz de la tierra con tal de crecer y crecer ilimitadamente sin llegar a reventar, que, por desgracia, el capitalismo no es una droga que mata a los adictos por sobredosis sino que los hace cada vez más poderosos y ambiciosos, sin que exista materia o antimateria en el universo capaz de saciarles. Está muy claro que la izquierda no está en el terreno ideológico a la altura del momento histórico que estamos viviendo para combatir al enemigo que tenemos enfrente, dispuesto a devorarnos si conviniera a sus intereses, y a veces me pregunto por los oscuros procesos mentales que no permiten ver lo evidente, el alto precio que estamos pagando y qué amargo destino nos aguarda.]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Aunque muchos no quieran reconocerlo, hace ya bastantes décadas que se acabó la paz social de la posguerra. Quizás el Chile de Salvador Allende fue la más clara demostración de que existía una vía pacífica de transición al socialismo y lo que hizo saltar todas las alarmas. No fue casualidad que la era Pinochet se convirtiera en un estado de guerra permanente contra la clase trabajadora, que sólo era concebible mediante el uso de la fuerza y la represión, sin alternativa posible para las mayorías sociales por la vía política. Eso mismo que ocurrió en Chile, Argentina y otras naciones de América latina a través de la cruel represión de implacables dictaduras militares, inaugurando así el desmantelamiento sistemático de las conquistas de la clase trabajadora  a través de la puesta en práctica de las tesis neoliberales, viene ocurriendo también en modelos de sufragio universal y pluripartidismo político, lo que viene a confirma una grave crisis de la izquierda en la pedagogía política y educación popular, tanto en las formas como en los contenidos.</p>
<p>     El nuevo escenario de lucha nada tiene que ver con las guerras clásicas. Ahora se trata de imponer estados de opinión y, para lograr el objetivo, vale todo, con la particularidad de que no se trata sólo de vencer sino que también hay que convencer a las víctimas de que darse un tiro en el pie y reconocer los privilegios de sus verdugos es la mejor de las opciones. Para ello han desarrollado el don de la ubicuidad y la velocidad, como señala un contertulio, de forma que la matriz falsa sobre Venezuela o sobre multitud de temas sea un hecho observable en cualquier lugar del planeta, como la ley de la gravitación universal tras el lanzamiento de un objeto, gracias a las enseñanzas del maestro Goebbels. Que sea verdadero o falso es irrelevante. </p>
<p>     Ahora la propaganda política modela a los ciudadanos de forma personalizada, del mismo modo que viene modelando los hábitos de consumo desde hace décadas, despojando a las mayorías del derecho a decidir qué, cómo y para quién producir.  Ya no es necesario buscar la información ni crear opinión sino que basta con encender la televisión, el móvil o el ordenador para conocer el imaginario colectivo en que vives, la hoja de ruta de cada día y lo que debes pensar y comentar. Demasiado despliegue de medios a coste cero como para dudar de que hay un Gran Hermano intentando pensar y decidir por nosotros, suplantar nuestra personalidad y robotizarnos para que aceptemos esa nueva forma de esclavitud que es el neoliberalismo, tabla de salvación del capitalismo cuando los nenúfares ya no encuentran otra de crecer ilimitadamente que asfixiando toda forma de vida que no pueda competir con ellos.</p>
<p>     Si mucho es lo que nos falta por aprender en esta nueva logística y escenario bélico que es la información, donde además de vencer tienes que convencer, dotándote de medios propios, con conciencia de clase, también en los contenidos es mucho lo que hay que mejorar. Podemos creernos que esta pandemia la ha provocado un pangolín particular o el que se indigestó al comérselo pero, por el modo en que se está gestionando la cuestión sanitaria y económica en el mundo neoliberal, yo creo que sería mucho más acertado y productivo para los intereses de las víctimas del neoliberalismo plantear la hipótesis de que es una crisis sistémica más para salvar al capital financiero y facilitar sus objetivos, del mismo modo que lo fue la de 2008, cuando nadie amenazó a un banquero para vivir por encima de sus posibilidades sino que fueron estos y los poderes ocultos dueños de falsimedia y determinantes en los procesos electorales los que, una vez más en una burbujeante historia, estafaron a los de abajo y les hicieron pagar por ello en la esfera privada y pública. </p>
<p>     Tampoco demostramos mucha disonancia cognitiva cuando pretenden convencernos de que, en naciones con millones de desempleados estructurales y pobreza infantil, existe un problema de déficit demográfico y que, o nos reproducimos como las bacterias o no habrá forma de mantener el actual sistema de pensiones públicas, cuando el factor trabajo es más productivo  con mucha diferencia en la Historia, gracias al desarrollo científico y tecnológico, de forma que cada trabajador activo es capaz de mantener a más población pasiva. Son estos engendros ideológicos los que dan alas a los descomunales nenúfares, dispuestos a agotar cualquier sustancia asimilable sobre la faz de la tierra con tal de crecer y crecer ilimitadamente sin llegar a reventar, que, por desgracia, el capitalismo no es una droga que mata a los adictos por sobredosis sino que los hace cada vez más poderosos y ambiciosos, sin que exista materia o antimateria en el universo capaz de saciarles. Está muy claro que la izquierda no está en el terreno ideológico a la altura del momento histórico que estamos viviendo para combatir al enemigo que tenemos enfrente, dispuesto a devorarnos si conviniera a sus intereses, y a veces me pregunto por los oscuros procesos mentales que no permiten ver lo evidente, el alto precio que estamos pagando y qué amargo destino nos aguarda.</p>
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		<title>Por: Pedagogía política y educación popular en tiempos de internet. (Transcripción de La Tertulia) &#124; argencuba</title>
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		<pubDate>Wed, 02 Sep 2020 23:43:32 +0000</pubDate>
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