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	<title>Comentarios en: El aguafiestas de Tréveris vuelve a hacer de las suyas: no le hagan ese “demasiado honor y demasiado escarnio”. Por Carlos Luque Zayas Bazán</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>Por: Simpermiso</title>
		<link>http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=62913#comment-77024</link>
		<dc:creator><![CDATA[Simpermiso]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 18 May 2018 16:40:48 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Carlos, permítame manifestarle que coincidimos plenamente en el reconocimiento de los factores culturales y sociales como determinantes de la etapa de evolución intraespecífica de nuestra especie. No sabemos en qué momento de la prehistoria el hombre se convirtió en dueño absoluto del reino animal, pero, por entonces, no cabe duda de que ya había desarrollado el lenguaje, fabricaba útiles, acumulaba en su memoria multitud de experiencias y conocimiento y era capaz de planificar y anticipar el futuro. Por tanto, era su mente consciente, condicionada por sus creencias, valores y emociones, la principal responsable de su evolución intraespecífica, por delante de los estímulos ambientales, que podía anticipar, controlar y superar.

     Muy distinta fue la etapa de evolución interespecífica, cuando su mente y su organismo se limitaban a responder a los estímulos ambientales. Las manos prensiles, la visión binocular, las largas y rectas extremidades inferiores (si las comparamos con otras especies de primates, incluidos antropoides como los chimpancés y los gorilas), el complejo órgano fonador para emitir mensajes en un ambiente arbóreo desodorizado y frondoso (aunque no tenía nada que ver con el lenguaje desarrollado después) fue el resultado de la selección por el medio de los individuos con mejores genes en su adaptación al medio, que poco tenía que ver con el medio en tierra firme en que evolucionamos pero que fueron decisivos para su éxito evolutivo. También en el desarrollo de una inteligencia superior, con elevado protagonismo de las representación en imaginación y memoria, tuvo el medio ambiente un elevado protagonismo al estimular (primero) el desarrollo de las facultades físicas antes mencionadas y después la formación de comunidades perfectamente cohesionadas (probablemente por el parentesco biológico) donde los miembros trabajaban en equipo, realizando tareas con alto nivel de concentración mientras otros vigilaban y defendían al grupo de los depredadores.

    Así es como yo veo aquel oscuro y distante proceso de evolución interespecífica. La (aparente) insalvable distancia que nos separa de otras especies, y que nos ha llevado a considerarnos la especie elegida por seres sobrenaturales, se desmorona tan pronto uno descubre una ventana de oportunidad para la evolución de la inteligencia, que otras especies no tuvieron al carecer de manos ociosas y de un órgano fonador tan complejo como el nuestro. Si fuera cierta la hipótesis de que nuestros antepasados tuvieron largas y rectas extremidades inferiores (probablemente por el hecho de que se desplazaban preferentemente a saltos en el medio arbóreo, como hacen los lémures sifacas en la actualidad, debido a la necesidad de constantes desplazamientos por una dieta frugívora) se tropezaron en tierra firme con el embarazoso problema de que no podían apoyar las cuatro extremidades en la locomoción pero la suerte increíble de que sus delicadas y ociosas manos iban a ser una prodigiosa herramienta para que el medio seleccionara cerebros inteligentes  por el valor adaptativo de la fabricación de útiles. Al carecer de esta facultad, otras especies jamás tuvieron la oportunidad de que el medio seleccionara cerebros inteligentes y habilidosos, ya que carecían de la herramienta apropiada para transformar el entorno. Fue en esta etapa evolutiva, en que los miembros de las pequeñas comunidades compartían un estrecho parentesco y trabajaban en equipo, donde desarrollamos la cooperación y el altruismo, que otras especies individualistas (algunas de ellas agrupadas en comunidades, pero como agregado de individuos con fines defensivos o depredadores, sin la cohesión ni empatía de las especies estrechamente emparentadas) jamás pudieron desarrollar. Esto también se convirtió en una herencia valioso de nuestra especie, que nos permite tener fundadas esperanzas en el socialismo y el comunismo, por más que nuestros antepasados protagonistas de la evolución interespecífica se empeñaran en malograrla.

     Una de las características más importantes de la evolución intraespecífica es que representó el éxito de la ontogenie frente a la filogenie. Por primera vez una especie iba a lograr que el individuo fuera más importante que la especie e iba a conseguir también tener a su alcance el botón de la autodestrucción de esta. Justo es reconocer que la autoconciencia ha cobrado un extraordinario protagonismo en nuestra especie. Ser conscientes de nosotros mismos y de nuestras posibilidades de crecimiento y existenciales tiene un valor especial para nosotros, hasta el punto de que nos ha llevado a considernos diferentes y superiores en términos cualitativos a las especies que no tienen autonciencia y de experimentar gran turbación ante la posibilidad de que en el futuro una enfermedad física o psíquica pudiera privarnos de ella. Pero fue justamente el mal uso de la autoconciencia y sus posibilidades de crecimiento lo que dio origen a la desastrosa evolución intraespecífica, conducida por factores culturales y sociales (como tú muy bien te han encargado de destacar). Ha sido el hipertrófico desarrollo ontogenético el responsable de que los individuos intentaran maximizar su desarrollo individual, guiados por la autoconciencia, en detrimento del desarrollo de otros individuos, que tuvieron que sacrificarse y morir prematuramente para el éxito de aquellos. En mi comentario de ayer puse el ejemplo de Amancio Ortega, que representa a todos los que hicieron del egoísmo individual bandera en la Historia a costa de los derechos y expectativas del resto. Es desde esta perspectiva ontogenética que yo creo debemos analizar la abominable evolución intraespecífica en clara desconexión crítica de las prodigiosas conquistas evolutivas del periodo de evolución interespecífica. Buen fin de semana y muchas gracias por tus amables elogios.]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Carlos, permítame manifestarle que coincidimos plenamente en el reconocimiento de los factores culturales y sociales como determinantes de la etapa de evolución intraespecífica de nuestra especie. No sabemos en qué momento de la prehistoria el hombre se convirtió en dueño absoluto del reino animal, pero, por entonces, no cabe duda de que ya había desarrollado el lenguaje, fabricaba útiles, acumulaba en su memoria multitud de experiencias y conocimiento y era capaz de planificar y anticipar el futuro. Por tanto, era su mente consciente, condicionada por sus creencias, valores y emociones, la principal responsable de su evolución intraespecífica, por delante de los estímulos ambientales, que podía anticipar, controlar y superar.</p>
<p>     Muy distinta fue la etapa de evolución interespecífica, cuando su mente y su organismo se limitaban a responder a los estímulos ambientales. Las manos prensiles, la visión binocular, las largas y rectas extremidades inferiores (si las comparamos con otras especies de primates, incluidos antropoides como los chimpancés y los gorilas), el complejo órgano fonador para emitir mensajes en un ambiente arbóreo desodorizado y frondoso (aunque no tenía nada que ver con el lenguaje desarrollado después) fue el resultado de la selección por el medio de los individuos con mejores genes en su adaptación al medio, que poco tenía que ver con el medio en tierra firme en que evolucionamos pero que fueron decisivos para su éxito evolutivo. También en el desarrollo de una inteligencia superior, con elevado protagonismo de las representación en imaginación y memoria, tuvo el medio ambiente un elevado protagonismo al estimular (primero) el desarrollo de las facultades físicas antes mencionadas y después la formación de comunidades perfectamente cohesionadas (probablemente por el parentesco biológico) donde los miembros trabajaban en equipo, realizando tareas con alto nivel de concentración mientras otros vigilaban y defendían al grupo de los depredadores.</p>
<p>    Así es como yo veo aquel oscuro y distante proceso de evolución interespecífica. La (aparente) insalvable distancia que nos separa de otras especies, y que nos ha llevado a considerarnos la especie elegida por seres sobrenaturales, se desmorona tan pronto uno descubre una ventana de oportunidad para la evolución de la inteligencia, que otras especies no tuvieron al carecer de manos ociosas y de un órgano fonador tan complejo como el nuestro. Si fuera cierta la hipótesis de que nuestros antepasados tuvieron largas y rectas extremidades inferiores (probablemente por el hecho de que se desplazaban preferentemente a saltos en el medio arbóreo, como hacen los lémures sifacas en la actualidad, debido a la necesidad de constantes desplazamientos por una dieta frugívora) se tropezaron en tierra firme con el embarazoso problema de que no podían apoyar las cuatro extremidades en la locomoción pero la suerte increíble de que sus delicadas y ociosas manos iban a ser una prodigiosa herramienta para que el medio seleccionara cerebros inteligentes  por el valor adaptativo de la fabricación de útiles. Al carecer de esta facultad, otras especies jamás tuvieron la oportunidad de que el medio seleccionara cerebros inteligentes y habilidosos, ya que carecían de la herramienta apropiada para transformar el entorno. Fue en esta etapa evolutiva, en que los miembros de las pequeñas comunidades compartían un estrecho parentesco y trabajaban en equipo, donde desarrollamos la cooperación y el altruismo, que otras especies individualistas (algunas de ellas agrupadas en comunidades, pero como agregado de individuos con fines defensivos o depredadores, sin la cohesión ni empatía de las especies estrechamente emparentadas) jamás pudieron desarrollar. Esto también se convirtió en una herencia valioso de nuestra especie, que nos permite tener fundadas esperanzas en el socialismo y el comunismo, por más que nuestros antepasados protagonistas de la evolución interespecífica se empeñaran en malograrla.</p>
<p>     Una de las características más importantes de la evolución intraespecífica es que representó el éxito de la ontogenie frente a la filogenie. Por primera vez una especie iba a lograr que el individuo fuera más importante que la especie e iba a conseguir también tener a su alcance el botón de la autodestrucción de esta. Justo es reconocer que la autoconciencia ha cobrado un extraordinario protagonismo en nuestra especie. Ser conscientes de nosotros mismos y de nuestras posibilidades de crecimiento y existenciales tiene un valor especial para nosotros, hasta el punto de que nos ha llevado a considernos diferentes y superiores en términos cualitativos a las especies que no tienen autonciencia y de experimentar gran turbación ante la posibilidad de que en el futuro una enfermedad física o psíquica pudiera privarnos de ella. Pero fue justamente el mal uso de la autoconciencia y sus posibilidades de crecimiento lo que dio origen a la desastrosa evolución intraespecífica, conducida por factores culturales y sociales (como tú muy bien te han encargado de destacar). Ha sido el hipertrófico desarrollo ontogenético el responsable de que los individuos intentaran maximizar su desarrollo individual, guiados por la autoconciencia, en detrimento del desarrollo de otros individuos, que tuvieron que sacrificarse y morir prematuramente para el éxito de aquellos. En mi comentario de ayer puse el ejemplo de Amancio Ortega, que representa a todos los que hicieron del egoísmo individual bandera en la Historia a costa de los derechos y expectativas del resto. Es desde esta perspectiva ontogenética que yo creo debemos analizar la abominable evolución intraespecífica en clara desconexión crítica de las prodigiosas conquistas evolutivas del periodo de evolución interespecífica. Buen fin de semana y muchas gracias por tus amables elogios.</p>
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		<title>Por: Carlos Luque</title>
		<link>http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=62913#comment-77023</link>
		<dc:creator><![CDATA[Carlos Luque]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 May 2018 21:32:53 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Estimado SimPermiso, en verdad no necesitaba esa aclaración porque si alguna idea me iba haciendo de sus opciones ideológicas y su basamento filosófico, era su anticapitalismo más que evidente. Quizás no me expliqué bien en alguna parte de mi comentario anterior si ud. consideró conveniente aclararmelo o quizás sea yo ahora el equivocado cuando pienso que me enfatiza su posición y no es su propósito. En todo caso varias veces ya he dicho aquí que tengo en alta estima sus comentarios, porque aparte su posición está siempre argumentada. Incluso varias veces he tomado sus comentarios y los he reproducido en otros lugares. Ahora, sin olvidar mi ignorancia en los temas de la genética, la antropología y temas afines, de los cuales quizás sólo se pueda decir que tengo cierta información general y superficial, lo que sí me parece necesario aclarar  es que me parece muy complejo decidir si los factores del desarrollo biológico de la especie tienen más peso que su condición social, es decir, que me parece complejo el asunto de explicitar la condición biosocial del hombre y que si le damos preeminencia al momento que ud llama momento de giro intraespecífico, quizás se pierda de vista la importancia que tiene el factor social como elemento específico de mucha importancia para explicar las desigualdades y sus fundamentos. En todo caso considero su argumentación sumamente interesante que me ha hecho pensar  en ese tipo de consideraciones...Un profesor de biología y química, amigo mío, me decía que la humana era una especie anómala, pues debía haber desaparecido hace muicho tiempo, no sé si para epatar o lo pensaba en serio...En todo caso, socialmente sí creo que como Marx creo que dijo, estamos en la prehistoria de la humanidad, época donde, en medio de condiciones sociales de relación desigual, la lucha intraespecífica de la especie se entrecruza con el condicionante social que la propicia. tengamos la esperanza de que alguna vez no sea así. Saludos.]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Estimado SimPermiso, en verdad no necesitaba esa aclaración porque si alguna idea me iba haciendo de sus opciones ideológicas y su basamento filosófico, era su anticapitalismo más que evidente. Quizás no me expliqué bien en alguna parte de mi comentario anterior si ud. consideró conveniente aclararmelo o quizás sea yo ahora el equivocado cuando pienso que me enfatiza su posición y no es su propósito. En todo caso varias veces ya he dicho aquí que tengo en alta estima sus comentarios, porque aparte su posición está siempre argumentada. Incluso varias veces he tomado sus comentarios y los he reproducido en otros lugares. Ahora, sin olvidar mi ignorancia en los temas de la genética, la antropología y temas afines, de los cuales quizás sólo se pueda decir que tengo cierta información general y superficial, lo que sí me parece necesario aclarar  es que me parece muy complejo decidir si los factores del desarrollo biológico de la especie tienen más peso que su condición social, es decir, que me parece complejo el asunto de explicitar la condición biosocial del hombre y que si le damos preeminencia al momento que ud llama momento de giro intraespecífico, quizás se pierda de vista la importancia que tiene el factor social como elemento específico de mucha importancia para explicar las desigualdades y sus fundamentos. En todo caso considero su argumentación sumamente interesante que me ha hecho pensar  en ese tipo de consideraciones&#8230;Un profesor de biología y química, amigo mío, me decía que la humana era una especie anómala, pues debía haber desaparecido hace muicho tiempo, no sé si para epatar o lo pensaba en serio&#8230;En todo caso, socialmente sí creo que como Marx creo que dijo, estamos en la prehistoria de la humanidad, época donde, en medio de condiciones sociales de relación desigual, la lucha intraespecífica de la especie se entrecruza con el condicionante social que la propicia. tengamos la esperanza de que alguna vez no sea así. Saludos.</p>
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		<title>Por: Simpermiso</title>
		<link>http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=62913#comment-76975</link>
		<dc:creator><![CDATA[Simpermiso]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 May 2018 18:07:59 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Le quiero aclarar a Carlos mi militancia anticapitalista absoluta, como puede deducirse de este y otros comentarios míos. En realidad, el capitalismo jamás tuvo un momento de gloria. Fue una degeneración más del proceso de evolución intraespecífica que experimentó nuestra especie cuando alcanzó el peldaño más alto de las cadenas tróficas, convirtiéndose en dueño absoluto de los ecosistemas y, como resultado de ello, en la peor de las plagas.

      Mientras tuvimos que competir con otras especies para la adaptación al medio, la evolución obró maravillas en nosotros. Hoy no seríamos un epifenómeno en el reíno animal sin las manos prensiles y visión binocular que adquirimos en los árboles, sin la capacidad de articular sonidos complejos que también debió estar ligada a un medio arborícola, en que el oído adquiere gran relevancia frente al olfato,  e inclusive un rasgo que a mí siempre me pareció especialmente relevante en nuestro proceso y que tiene un paralelismo actual en los lemures sifacas, cuyas largas extremidades inferiores les obliga a desplazarse a saltos sobre dos patas, lo que supone una desventaja en tierra firme pero que en nuestra especie pudo suponer la clave del bipedismo y de que manos ociosas (por la imposibilidad de desplazarnos a cuatro extremidades) acabaran convirtiéndose en manos habilidosas en coordinación con el cerebro, abriendo así un proceso de selección de los cerebros más inteligentes, que en otras especies no ha sido posible por la falta de complejidad en las extremidades superiores y su dedicación a la locomoción.  A ello habría que añadir lo que yo intenté destacar ayer en mi comentario: los humanos somos portadores de un procesamiento mental que sólo pudo desarrollarse en un ambiente especialmente cooperante, que apunta en la dirección de un estrecho parentesco entre los individuos que integraban las prehistóricas comunidades humanas. Sólo en un ambiente de extrema seguridad y confianza la mente humana pudo dedicarse a tareas que requerían profunda concentración en representaciones mentales guardadas secuencialmente en la memoria y en clara desconexión o distanciamiento de lo que ocurría en una dimensión sensorial, donde los depredadores acostumbran a hacerse imperceptibles y donde los oportunistas no dudarán en aprovecharse del resultado de tu trabajo y tu talento si no existen reglas claras de obligado cumplimiento para todos los miembros del grupo.

      Fue a partir del momento en que los humanos nos convertimos en la especie hegemónica que cobró protagonismo la evolución intraespecífica (de los humanos compitiendo con nosotros mismos), lo que abrió la caja de Pandora y produjo resultados tan catastróficos como la esclavitud, el feudalismo o el capitalismo. Es como si, en el mundo de los lobos y los suricatos, en que la reproducción exclusiva de la hembra alfa posibilitó el éxito evolutivo al permitir la convivencia pacífica de muchos miembros perfectamente coordinados, de pronto, por el hecho de que logran convertirse en especie hegemónica absoluta, los miembros célibes deciden que ya no hay motivo para no competir con el macho y hembra alfa por la reproducción y, no sólo eso, sino que llegan a la conclusión de que formando grupos más numerosos y estructurados en clases podrían someter y esclavizar a grupos más pequeños, haciendo del crecimiento demográfico un símbolo de poder individual y grupal en la competitividad intraespecífica, cuando la interespecífica ya no cuenta.

    Algo de esto debió ocurrirnos a los humanos cuando nos convertimos en la especie dominante y cobró protagonismo la competitividad intraespecífica. Fue entonces cuando el individuo cobró conciencia y protagonismo frente a la comunidad, malogrando o reprimiendo con ello lo más valioso del proceso de hominización. ¿Cuántas personas en el mundo y recursos del planeta giran en torno a personas como mi compatriota Amancio Ortega? Para que este señor pueda convertirse en un epifenómeno a nivel intraespecífico, muchos millares de personas tienen que aceptar profundas limitaciones y carencias en su existencia. El capitalismo es un sistema que ha llevado la perversión del individualismo a extremos nunca vistos en nuestro proceso evolutivo. No sólo las personas que trabajan para Amancio Ortega tienen que verse como simples y castrados peones al servicio suyo sino que también el resto de individuos que trabajan para el sistema que hace posible tan elevado prodigio ontogenético y los excluidos por el simple hecho de no tener encaje en su modelo. Si hemos llegado a tan elevado grado de perversión al servicio de la hipertrofia ontogenética es por culpa de la desastrosa evolución intraespecífica que siguió al momento en que nos convertimos en dueños absolutos del planeta. Por tanto, le quiero aclarar a Carlos que no me considero un escéptico sobre las posibilidades del socialismo y del comunismo, por cuanto las conquistas del proceso de hominización, cuando no eramos la especie dominante, siguen vigentes en nuestra anatomía y en nuestro psiquismo, sino por la obra de miles de años de evolución intraespecífica en la dirección equivocada y al servicio de la egolatría de unos pocos, que tanto daño ha hecho a una amplia mayoría de seres humanos, vilmente explotados y sacrificados.

     Frente a esta triste realidad, es el momento de reivindicar una gran comunidad a nivel planetario en que todos los individuos deben tener garantizados sus derechos desde antes del nacimiento en perfecta armonía con un aprovechamiento sostenible de los recursos. Sólo en estas condiciones garantistas y encontrando la manera de que los individuos contribuyan a la comunidad en cantidad equivalente a lo que reciben de ella sería posible la reconciliación con nuestros semejantes tras siglos de barbarie en que olvidamos lo mucho que logramos trabajando en equipo, donde todos éramos válidos y valiosos, y la perfecta armonía con la naturaleza. Saludos.]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Le quiero aclarar a Carlos mi militancia anticapitalista absoluta, como puede deducirse de este y otros comentarios míos. En realidad, el capitalismo jamás tuvo un momento de gloria. Fue una degeneración más del proceso de evolución intraespecífica que experimentó nuestra especie cuando alcanzó el peldaño más alto de las cadenas tróficas, convirtiéndose en dueño absoluto de los ecosistemas y, como resultado de ello, en la peor de las plagas.</p>
<p>      Mientras tuvimos que competir con otras especies para la adaptación al medio, la evolución obró maravillas en nosotros. Hoy no seríamos un epifenómeno en el reíno animal sin las manos prensiles y visión binocular que adquirimos en los árboles, sin la capacidad de articular sonidos complejos que también debió estar ligada a un medio arborícola, en que el oído adquiere gran relevancia frente al olfato,  e inclusive un rasgo que a mí siempre me pareció especialmente relevante en nuestro proceso y que tiene un paralelismo actual en los lemures sifacas, cuyas largas extremidades inferiores les obliga a desplazarse a saltos sobre dos patas, lo que supone una desventaja en tierra firme pero que en nuestra especie pudo suponer la clave del bipedismo y de que manos ociosas (por la imposibilidad de desplazarnos a cuatro extremidades) acabaran convirtiéndose en manos habilidosas en coordinación con el cerebro, abriendo así un proceso de selección de los cerebros más inteligentes, que en otras especies no ha sido posible por la falta de complejidad en las extremidades superiores y su dedicación a la locomoción.  A ello habría que añadir lo que yo intenté destacar ayer en mi comentario: los humanos somos portadores de un procesamiento mental que sólo pudo desarrollarse en un ambiente especialmente cooperante, que apunta en la dirección de un estrecho parentesco entre los individuos que integraban las prehistóricas comunidades humanas. Sólo en un ambiente de extrema seguridad y confianza la mente humana pudo dedicarse a tareas que requerían profunda concentración en representaciones mentales guardadas secuencialmente en la memoria y en clara desconexión o distanciamiento de lo que ocurría en una dimensión sensorial, donde los depredadores acostumbran a hacerse imperceptibles y donde los oportunistas no dudarán en aprovecharse del resultado de tu trabajo y tu talento si no existen reglas claras de obligado cumplimiento para todos los miembros del grupo.</p>
<p>      Fue a partir del momento en que los humanos nos convertimos en la especie hegemónica que cobró protagonismo la evolución intraespecífica (de los humanos compitiendo con nosotros mismos), lo que abrió la caja de Pandora y produjo resultados tan catastróficos como la esclavitud, el feudalismo o el capitalismo. Es como si, en el mundo de los lobos y los suricatos, en que la reproducción exclusiva de la hembra alfa posibilitó el éxito evolutivo al permitir la convivencia pacífica de muchos miembros perfectamente coordinados, de pronto, por el hecho de que logran convertirse en especie hegemónica absoluta, los miembros célibes deciden que ya no hay motivo para no competir con el macho y hembra alfa por la reproducción y, no sólo eso, sino que llegan a la conclusión de que formando grupos más numerosos y estructurados en clases podrían someter y esclavizar a grupos más pequeños, haciendo del crecimiento demográfico un símbolo de poder individual y grupal en la competitividad intraespecífica, cuando la interespecífica ya no cuenta.</p>
<p>    Algo de esto debió ocurrirnos a los humanos cuando nos convertimos en la especie dominante y cobró protagonismo la competitividad intraespecífica. Fue entonces cuando el individuo cobró conciencia y protagonismo frente a la comunidad, malogrando o reprimiendo con ello lo más valioso del proceso de hominización. ¿Cuántas personas en el mundo y recursos del planeta giran en torno a personas como mi compatriota Amancio Ortega? Para que este señor pueda convertirse en un epifenómeno a nivel intraespecífico, muchos millares de personas tienen que aceptar profundas limitaciones y carencias en su existencia. El capitalismo es un sistema que ha llevado la perversión del individualismo a extremos nunca vistos en nuestro proceso evolutivo. No sólo las personas que trabajan para Amancio Ortega tienen que verse como simples y castrados peones al servicio suyo sino que también el resto de individuos que trabajan para el sistema que hace posible tan elevado prodigio ontogenético y los excluidos por el simple hecho de no tener encaje en su modelo. Si hemos llegado a tan elevado grado de perversión al servicio de la hipertrofia ontogenética es por culpa de la desastrosa evolución intraespecífica que siguió al momento en que nos convertimos en dueños absolutos del planeta. Por tanto, le quiero aclarar a Carlos que no me considero un escéptico sobre las posibilidades del socialismo y del comunismo, por cuanto las conquistas del proceso de hominización, cuando no eramos la especie dominante, siguen vigentes en nuestra anatomía y en nuestro psiquismo, sino por la obra de miles de años de evolución intraespecífica en la dirección equivocada y al servicio de la egolatría de unos pocos, que tanto daño ha hecho a una amplia mayoría de seres humanos, vilmente explotados y sacrificados.</p>
<p>     Frente a esta triste realidad, es el momento de reivindicar una gran comunidad a nivel planetario en que todos los individuos deben tener garantizados sus derechos desde antes del nacimiento en perfecta armonía con un aprovechamiento sostenible de los recursos. Sólo en estas condiciones garantistas y encontrando la manera de que los individuos contribuyan a la comunidad en cantidad equivalente a lo que reciben de ella sería posible la reconciliación con nuestros semejantes tras siglos de barbarie en que olvidamos lo mucho que logramos trabajando en equipo, donde todos éramos válidos y valiosos, y la perfecta armonía con la naturaleza. Saludos.</p>
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		<title>Por: Carlos Luque</title>
		<link>http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=62913#comment-76974</link>
		<dc:creator><![CDATA[Carlos Luque]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 May 2018 14:31:24 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Como siempre, los aportes de Simpermiso son útiles y de muy atendible hondura.  El tema  de la tensión conflictiva entre el individualismo  y los intereses colectivos, simplificando por la premura de una nota, la que existe, irreconciliables entre la cultura capitalista y las aspiraciones comunistas, uno de los temas que aborda SimPermiso, seguramente nos asalta, y a veces angustia, a los que insistimos en el anticapitalismo militante y procuramos coherencia teórica y práctica, pensando, sobre todo en los continuos y salvajes obstáculos que le opone el capitalismo al mejoramiento humano.
En efecto, como dudar es humano,  sano y necesario, a veces nos puede asaltar la insidiosa y desarmante idea de que el ser humano no está preparado para el desinterés y el altruismo necesarios (¨Dirán que la gente es mala y no merece¨, al decir de El Necio) &#8211; valores que hagan posible un modo de vida alternativo al capitalismo y paulatinamente hegemónico frente a los intereses egoístas y el individualismo que fomenta la cultura capitalista. Aunque no parece de moda, en una palabra, el hombre nuevo del Che. Pero esa duda puede asaltar en momentos de incertidumbre. Aunque tampoco esté de moda en ciertos círculos, y no se pueda evitar que la enunciación de todo concepto tienda a simplificar su verdadera hondura y riqueza, recordemos que el hombre no tiene una esencia universal y ahistórica, aunque se puedan quizás apuntar invariantes, tal como sucede en el orden de la naturaleza. Es sugestiva la exposición de Sinpermiso en cuanto a la gravitación del fondo genético de la especie que conduce a la sobrevivencia mediante la cooperación. En el mundo social eso no puede significar la anulación del individuo, pero parecería evidente que mediante una gran trasformación cultural de una masa crítica mínima suficiente de seres humanos que permita  no presentar como excepción sino como regla lentamente hegemónica  el altruismo,  el desinterés y la cooperación, se podría llegar al comienzo de un orden de vida en que no desaparecerán los conflictos humanos, pero donde el conflicto central no sea la explotación de unos pocos dueños sobre una inmensa humanidad. Si la existencia humana tiene una esencia, esa es pues, y por eso Marx sigue vivo, y posiblemente le corresponda el privilegio de la inmortalidad.
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		<content:encoded><![CDATA[<p>Como siempre, los aportes de Simpermiso son útiles y de muy atendible hondura.  El tema  de la tensión conflictiva entre el individualismo  y los intereses colectivos, simplificando por la premura de una nota, la que existe, irreconciliables entre la cultura capitalista y las aspiraciones comunistas, uno de los temas que aborda SimPermiso, seguramente nos asalta, y a veces angustia, a los que insistimos en el anticapitalismo militante y procuramos coherencia teórica y práctica, pensando, sobre todo en los continuos y salvajes obstáculos que le opone el capitalismo al mejoramiento humano.<br />
En efecto, como dudar es humano,  sano y necesario, a veces nos puede asaltar la insidiosa y desarmante idea de que el ser humano no está preparado para el desinterés y el altruismo necesarios (¨Dirán que la gente es mala y no merece¨, al decir de El Necio) &#8211; valores que hagan posible un modo de vida alternativo al capitalismo y paulatinamente hegemónico frente a los intereses egoístas y el individualismo que fomenta la cultura capitalista. Aunque no parece de moda, en una palabra, el hombre nuevo del Che. Pero esa duda puede asaltar en momentos de incertidumbre. Aunque tampoco esté de moda en ciertos círculos, y no se pueda evitar que la enunciación de todo concepto tienda a simplificar su verdadera hondura y riqueza, recordemos que el hombre no tiene una esencia universal y ahistórica, aunque se puedan quizás apuntar invariantes, tal como sucede en el orden de la naturaleza. Es sugestiva la exposición de Sinpermiso en cuanto a la gravitación del fondo genético de la especie que conduce a la sobrevivencia mediante la cooperación. En el mundo social eso no puede significar la anulación del individuo, pero parecería evidente que mediante una gran trasformación cultural de una masa crítica mínima suficiente de seres humanos que permita  no presentar como excepción sino como regla lentamente hegemónica  el altruismo,  el desinterés y la cooperación, se podría llegar al comienzo de un orden de vida en que no desaparecerán los conflictos humanos, pero donde el conflicto central no sea la explotación de unos pocos dueños sobre una inmensa humanidad. Si la existencia humana tiene una esencia, esa es pues, y por eso Marx sigue vivo, y posiblemente le corresponda el privilegio de la inmortalidad.</p>
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		<title>Por: Simpermiso</title>
		<link>http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=62913#comment-76973</link>
		<dc:creator><![CDATA[Simpermiso]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 May 2018 23:14:41 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Quizás el verdadero comunismo sólo esté al alcance de las especies que viven en comunidades con escasa variabilidad genética, tal y como lo plantearon sociobiólogos de la talla de E. O. Wilson y Richard Dawkins, para quien los genes son la unidad evolutiva y no los individuos. En una colmena prevalece el altruismo gracias a que los diferentes protagonistas (reinas, obreras y zánganos) comparten los mismos genes. La esterilidad aquí de las obreras deja de ser un estigma ya que, aunque no tenga descendencia, la perdurabilidad de sus genes está garantizada en el éxito reproductivo de la reina, con la que comparten una misma dotación genética. Algo parecido habría que decir en el mundo de los lobos o de los suricatos, en que sólo la hembra alfa puede reproducirse, por lo que todos los descendientes comparten genes, de ahí que trabajar para la comunidad es una forma de trabajar para sí mismo, aunque no participes en la reproducción ni ejerzas el liderazgo. Esto hace que el individuo como tal pierda protagonismo y que se puedan evitar los conflictos sociales asociados al egoísmo, como la reproducción y la pugna por el liderazgo y el oportunismo en beneficio propio. También entre los chimpancés existe una estrecha relación de parentesco entre los machos, mientras que las hembras practican la exogamia, y no debemos descartar que nuestro éxito evolutivo como especie, en que la cooperación fue especialmente relevante (no puedo imaginarme a un homínido prehistórico concentrado en la fabricación de una herramienta sin uno o varios compareños de grupo vigilando y respetando todos el producto de su trabajo, ya que se hubiera convertido en una presa fácil para un depredador y el producto de su trabajo para un miembro del grupo más fuerte). Ese estrecho parentesco fue el motor de arranque de la extraordinaria cooperación de nuestra especie en la prehistoria, sin la cual, nuestro especial desarrollo mental, centrado en actividades que necesitaban una elevada concentración en planos mentales de la memoria y en su ejecución conductual (que requerían una amplia desconexión de las funciones de vigilancia  del ambiente) jamás hubieran producido tan complejo procesamiento secuencial.

     Sin embargo, hoy vivimos en sociedades abiertas y complejas, donde el parentesco tiene escasa relevancia, lo que nos aleja extraordinariamente de las condiciones evolutivas del comunismo primitivo de la prehistoria y de los tiempos actuales, en que pequeños grupos pueden seguir fundamentando la cooperación y el altruismo en el parentesco de forma relevante, a lo que habría que sumar un parentesco cultural que los hace iguales y partícipes de las mismas experiencias y bienes comunales. Por circunstancias históricas, los actuales habitantes de Cuba son el resultado de la emigración de muchos territorios distantes de la isla, sin ningún parentesco, integrados muchos de ellos en sociedades abiertas y complejas donde las migraciones son valoradas muchas veces críticamente y con una herencia cultural (sobre todo la española) que dio elevado protagonismo al individualismo y al derecho de propiedad (erga omnes).

      En Cuba parece que no se dan las condiciones para un comunismo primitivo, para el comunismo pleno, como en ninguna parte del mundo salvo en los pequeños grupos humanos que viven en espacios marginales, como los desiertos, las selvas y el polo norte. Pero esta circunstancia debería ayudarnos a comprender nuestras limitaciones y a esforzarnos para alcanzar un conocimiento profundo y científico de lo que somos como especie, de lo que debemos a la cooperación, de lo positivo que sería acabar con la competitividad y el individualismo y de que, si bien es cierto que nos hemos distanciado mucho de aquel ambiente primitivo en que eclosionó lo más valioso de la hominización, disponemos de la evolución cultural como motor del cambio necesario.

     Carlos Luque pone de manifiesto en su brillante artículo los graves problemas de transición hacia estadios evolutivos superiores, cuando el capitalismo ha puesto plazo de caducidad a nuestra especie después de siglos de explotación y barbarie, sin otra justificación que la ciega acumulación exponencial. Una parte fundamental del problema reside en que el capitalismo no ha sido neutral con los modelos alternativos sino que ha utilizado toda clase de recursos para hacerles fracasar, ya se trate de una transición pacífica (como la que intentó Salvador Allende o siguen intentando Nicolás Maduro, Evo Morales y otros) o de una transición que sintió la necesidad de recurrir a la lucha armada y conquistar el poder como requisito previo para la transformación social, económica, cultural (que sería el caso de Cuba, China y Rusia). En ninguno de los casos el experimento ha estado libre de las perversas y determinantes influencias de su mortal enemigo. Han sido tantas y tan graves las zancadillas puestas al proceso, que hoy los progresistas nos parecemos mucho a los gatos de Seligman, aquejados de indefensión aprendida, hasta el punto de que llegamos a dudar de que renunciar a las reglas del capitalismo sea algo bueno para el proceso de transición al socialismo. ¿Qué más cosas nos queda por ver de la caja de Pandora, sin otra explicación que la codicia infinita de unos pocos?

     El capitalismo tuvo su momento de gloria cuando se sirvió de la ciencia y la técnica para cubrir las necesidades humanas de un modo eficiente en base al principio de utilidad marginal (cuando la iniciativa en el mundo económico estaba en manos de los consumidores), aunque sin dejar de reconocer las condiciones de explotación que tuvo que soportar la clase trabajadora (incluidos niños y mujeres). Tan pronto lograron desviarse del modelo a favor del concepto beneficio marginal sin cortapisas, imponiendo los estilos de vida que maximizaban la ganancia y recurriendo al uso de la fuerza, el capitalismo degeneró en un modelo de barbarie y especulación pura y dura, de ahí que la economía de casino sea hoy 10 veces mayor que la economía real. Han logrado que todo este al servicio de la ganancia, incluida nuestra propia existencia, en un mundo competitivo donde casi todos somos perdedores y donde invertir los papeles (pasar a ser opresor y acumulador de riqueza) se convierte en el principal objetivo de la existencia. El individualismo y la competitividad nos han enseñado a tener en alta estima la diferenciación y la autoconciencia, pero ello nos aleja de una herencia cultural compartida en que la comunidad cobra protagonismo frente al individuo, requisito fundamental para el éxito del socialismo, sin que ello deba implicar en ningún caso  la renuncia a un proyecto existencial propio acorde con las reglas inclusivas y justas de la comunidad. Tendríamos que estar muy ciegos y tener muy baja la autoestima los progresistas para no darnos cuenta de que no es posible domesticar ni reconvertir un sistema que, por estar basado en la especulación es profundamente adictivo y anula el principio de racionalidad y justicia y, por no perseguir otra meta que la acumulación virtual de riqueza hasta el infinito, sobrepasa todos los límites de la explotación sostenible de recursos y amenaza nuestra propia supervivencia como especie.]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Quizás el verdadero comunismo sólo esté al alcance de las especies que viven en comunidades con escasa variabilidad genética, tal y como lo plantearon sociobiólogos de la talla de E. O. Wilson y Richard Dawkins, para quien los genes son la unidad evolutiva y no los individuos. En una colmena prevalece el altruismo gracias a que los diferentes protagonistas (reinas, obreras y zánganos) comparten los mismos genes. La esterilidad aquí de las obreras deja de ser un estigma ya que, aunque no tenga descendencia, la perdurabilidad de sus genes está garantizada en el éxito reproductivo de la reina, con la que comparten una misma dotación genética. Algo parecido habría que decir en el mundo de los lobos o de los suricatos, en que sólo la hembra alfa puede reproducirse, por lo que todos los descendientes comparten genes, de ahí que trabajar para la comunidad es una forma de trabajar para sí mismo, aunque no participes en la reproducción ni ejerzas el liderazgo. Esto hace que el individuo como tal pierda protagonismo y que se puedan evitar los conflictos sociales asociados al egoísmo, como la reproducción y la pugna por el liderazgo y el oportunismo en beneficio propio. También entre los chimpancés existe una estrecha relación de parentesco entre los machos, mientras que las hembras practican la exogamia, y no debemos descartar que nuestro éxito evolutivo como especie, en que la cooperación fue especialmente relevante (no puedo imaginarme a un homínido prehistórico concentrado en la fabricación de una herramienta sin uno o varios compareños de grupo vigilando y respetando todos el producto de su trabajo, ya que se hubiera convertido en una presa fácil para un depredador y el producto de su trabajo para un miembro del grupo más fuerte). Ese estrecho parentesco fue el motor de arranque de la extraordinaria cooperación de nuestra especie en la prehistoria, sin la cual, nuestro especial desarrollo mental, centrado en actividades que necesitaban una elevada concentración en planos mentales de la memoria y en su ejecución conductual (que requerían una amplia desconexión de las funciones de vigilancia  del ambiente) jamás hubieran producido tan complejo procesamiento secuencial.</p>
<p>     Sin embargo, hoy vivimos en sociedades abiertas y complejas, donde el parentesco tiene escasa relevancia, lo que nos aleja extraordinariamente de las condiciones evolutivas del comunismo primitivo de la prehistoria y de los tiempos actuales, en que pequeños grupos pueden seguir fundamentando la cooperación y el altruismo en el parentesco de forma relevante, a lo que habría que sumar un parentesco cultural que los hace iguales y partícipes de las mismas experiencias y bienes comunales. Por circunstancias históricas, los actuales habitantes de Cuba son el resultado de la emigración de muchos territorios distantes de la isla, sin ningún parentesco, integrados muchos de ellos en sociedades abiertas y complejas donde las migraciones son valoradas muchas veces críticamente y con una herencia cultural (sobre todo la española) que dio elevado protagonismo al individualismo y al derecho de propiedad (erga omnes).</p>
<p>      En Cuba parece que no se dan las condiciones para un comunismo primitivo, para el comunismo pleno, como en ninguna parte del mundo salvo en los pequeños grupos humanos que viven en espacios marginales, como los desiertos, las selvas y el polo norte. Pero esta circunstancia debería ayudarnos a comprender nuestras limitaciones y a esforzarnos para alcanzar un conocimiento profundo y científico de lo que somos como especie, de lo que debemos a la cooperación, de lo positivo que sería acabar con la competitividad y el individualismo y de que, si bien es cierto que nos hemos distanciado mucho de aquel ambiente primitivo en que eclosionó lo más valioso de la hominización, disponemos de la evolución cultural como motor del cambio necesario.</p>
<p>     Carlos Luque pone de manifiesto en su brillante artículo los graves problemas de transición hacia estadios evolutivos superiores, cuando el capitalismo ha puesto plazo de caducidad a nuestra especie después de siglos de explotación y barbarie, sin otra justificación que la ciega acumulación exponencial. Una parte fundamental del problema reside en que el capitalismo no ha sido neutral con los modelos alternativos sino que ha utilizado toda clase de recursos para hacerles fracasar, ya se trate de una transición pacífica (como la que intentó Salvador Allende o siguen intentando Nicolás Maduro, Evo Morales y otros) o de una transición que sintió la necesidad de recurrir a la lucha armada y conquistar el poder como requisito previo para la transformación social, económica, cultural (que sería el caso de Cuba, China y Rusia). En ninguno de los casos el experimento ha estado libre de las perversas y determinantes influencias de su mortal enemigo. Han sido tantas y tan graves las zancadillas puestas al proceso, que hoy los progresistas nos parecemos mucho a los gatos de Seligman, aquejados de indefensión aprendida, hasta el punto de que llegamos a dudar de que renunciar a las reglas del capitalismo sea algo bueno para el proceso de transición al socialismo. ¿Qué más cosas nos queda por ver de la caja de Pandora, sin otra explicación que la codicia infinita de unos pocos?</p>
<p>     El capitalismo tuvo su momento de gloria cuando se sirvió de la ciencia y la técnica para cubrir las necesidades humanas de un modo eficiente en base al principio de utilidad marginal (cuando la iniciativa en el mundo económico estaba en manos de los consumidores), aunque sin dejar de reconocer las condiciones de explotación que tuvo que soportar la clase trabajadora (incluidos niños y mujeres). Tan pronto lograron desviarse del modelo a favor del concepto beneficio marginal sin cortapisas, imponiendo los estilos de vida que maximizaban la ganancia y recurriendo al uso de la fuerza, el capitalismo degeneró en un modelo de barbarie y especulación pura y dura, de ahí que la economía de casino sea hoy 10 veces mayor que la economía real. Han logrado que todo este al servicio de la ganancia, incluida nuestra propia existencia, en un mundo competitivo donde casi todos somos perdedores y donde invertir los papeles (pasar a ser opresor y acumulador de riqueza) se convierte en el principal objetivo de la existencia. El individualismo y la competitividad nos han enseñado a tener en alta estima la diferenciación y la autoconciencia, pero ello nos aleja de una herencia cultural compartida en que la comunidad cobra protagonismo frente al individuo, requisito fundamental para el éxito del socialismo, sin que ello deba implicar en ningún caso  la renuncia a un proyecto existencial propio acorde con las reglas inclusivas y justas de la comunidad. Tendríamos que estar muy ciegos y tener muy baja la autoestima los progresistas para no darnos cuenta de que no es posible domesticar ni reconvertir un sistema que, por estar basado en la especulación es profundamente adictivo y anula el principio de racionalidad y justicia y, por no perseguir otra meta que la acumulación virtual de riqueza hasta el infinito, sobrepasa todos los límites de la explotación sostenible de recursos y amenaza nuestra propia supervivencia como especie.</p>
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	<item>
		<title>Por: Livio Delgado</title>
		<link>http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=62913#comment-76972</link>
		<dc:creator><![CDATA[Livio Delgado]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 May 2018 20:31:36 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[No creo es necesario recordar que mientras los académicos se desgasten y gasten ríos de tinta en explicarse detalles de la teoría del socialismo y el debate económico que siempre este trae aparejado, lo que hace para esa inmensa mayoría de mortales que acompañan el experimento, es primero que todo que funcione, que demuestre podría ser realmente “próspero y sostenible“ para una fecha definida en periodo finito y humanamente aceptable. Algo así de simple como que lograr que el pan de todos en el socialismo real del peso cubano sea comestible, cuestión jamás lograda y mira que Pánfilo cada semana se los recuerda.  Así que dada la prolongada prueba que se ha venido realizando en Cuba por casi 60 años y la sociedad que se ha llegado, no me sorprende para nada que otros pensadores y académicos nativos intenten también poner a prueba en su pais, esa otra teoría social socialista que se llama socialdemocracia y que hoy rige la vida de la inmensa mayoría de los países del mundo.
Es que “Las oportunidades se miden por los intentos y pero la vida solo te da uno” entonces porque seguir machacándonos con intentar y probar, si años nos ha costado demostrar que a secas el socialismo económicamente no funciona, los que mejores resultados han logrado a pesar de haberlos llamado revisionistas y traidores, son Vietnam con el “socialismo de mercado” y  los chinos con eso que llaman “economía de mercado socialista”, entonces al menos aceptemos que en ese “Socialismo Tropical” se necesita que en alguna medida el mercado haga su función y así ofrecerles una vida más prospera y sostenible a quienes los soportan.]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>No creo es necesario recordar que mientras los académicos se desgasten y gasten ríos de tinta en explicarse detalles de la teoría del socialismo y el debate económico que siempre este trae aparejado, lo que hace para esa inmensa mayoría de mortales que acompañan el experimento, es primero que todo que funcione, que demuestre podría ser realmente “próspero y sostenible“ para una fecha definida en periodo finito y humanamente aceptable. Algo así de simple como que lograr que el pan de todos en el socialismo real del peso cubano sea comestible, cuestión jamás lograda y mira que Pánfilo cada semana se los recuerda.  Así que dada la prolongada prueba que se ha venido realizando en Cuba por casi 60 años y la sociedad que se ha llegado, no me sorprende para nada que otros pensadores y académicos nativos intenten también poner a prueba en su pais, esa otra teoría social socialista que se llama socialdemocracia y que hoy rige la vida de la inmensa mayoría de los países del mundo.<br />
Es que “Las oportunidades se miden por los intentos y pero la vida solo te da uno” entonces porque seguir machacándonos con intentar y probar, si años nos ha costado demostrar que a secas el socialismo económicamente no funciona, los que mejores resultados han logrado a pesar de haberlos llamado revisionistas y traidores, son Vietnam con el “socialismo de mercado” y  los chinos con eso que llaman “economía de mercado socialista”, entonces al menos aceptemos que en ese “Socialismo Tropical” se necesita que en alguna medida el mercado haga su función y así ofrecerles una vida más prospera y sostenible a quienes los soportan.</p>
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		<title>Por: MSc. Francisco Acosta</title>
		<link>http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=62913#comment-76971</link>
		<dc:creator><![CDATA[MSc. Francisco Acosta]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 May 2018 17:43:39 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Reblogueó esto en &lt;a href=&quot;https://siempremaestro.wordpress.com/2018/05/16/el-aguafiestas-de-treveris-vuelve-a-hacer-de-las-suyas-no-le-hagan-ese-demasiado-honor-y-demasiado-escarnio-por-carlos-luque-zayas-bazan/&quot; rel=&quot;nofollow&quot;&gt; Siempre Maestro&lt;/a&gt;.]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Reblogueó esto en <a href="https://siempremaestro.wordpress.com/2018/05/16/el-aguafiestas-de-treveris-vuelve-a-hacer-de-las-suyas-no-le-hagan-ese-demasiado-honor-y-demasiado-escarnio-por-carlos-luque-zayas-bazan/" rel="nofollow"> Siempre Maestro</a>.</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: Jose Miguel Hernandez</title>
		<link>http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=62913#comment-76934</link>
		<dc:creator><![CDATA[Jose Miguel Hernandez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 May 2018 13:19:25 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">https://lapupilainsomne.wordpress.com/?p=62913#comment-76934</guid>
		<description><![CDATA[¡Excelente artículo! y muy útil en estos tiempos. Mientras pretendemos construir y desarrollar nuestros propios basamentos teóricos, otros tratan de fundamentar preceptos y recetas que para nosotros son bien conocidas, especialmente en sus consecuencias. Saludos

*José Miguel Hernández Mederos*]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>¡Excelente artículo! y muy útil en estos tiempos. Mientras pretendemos construir y desarrollar nuestros propios basamentos teóricos, otros tratan de fundamentar preceptos y recetas que para nosotros son bien conocidas, especialmente en sus consecuencias. Saludos</p>
<p>*José Miguel Hernández Mederos*</p>
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	<item>
		<title>Por: vencuba</title>
		<link>http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=62913#comment-76933</link>
		<dc:creator><![CDATA[vencuba]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 May 2018 13:02:41 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">https://lapupilainsomne.wordpress.com/?p=62913#comment-76933</guid>
		<description><![CDATA[Reblogueó esto en &lt;a href=&quot;https://vencuba.wordpress.com/2018/05/16/el-aguafiestas-de-treveris-vuelve-a-hacer-de-las-suyas-no-le-hagan-ese-demasiado-honor-y-demasiado-escarnio-por-carlos-luque-zayas-bazan/&quot; rel=&quot;nofollow&quot;&gt;VenCuba&lt;/a&gt;.]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Reblogueó esto en <a href="https://vencuba.wordpress.com/2018/05/16/el-aguafiestas-de-treveris-vuelve-a-hacer-de-las-suyas-no-le-hagan-ese-demasiado-honor-y-demasiado-escarnio-por-carlos-luque-zayas-bazan/" rel="nofollow">VenCuba</a>.</p>
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	<item>
		<title>Por: lacovacharoja</title>
		<link>http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=62913#comment-76932</link>
		<dc:creator><![CDATA[lacovacharoja]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 May 2018 12:45:58 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">https://lapupilainsomne.wordpress.com/?p=62913#comment-76932</guid>
		<description><![CDATA[Reblogueó esto en &lt;a href=&quot;https://lacovacharoja.wordpress.com/2018/05/16/el-aguafiestas-de-treveris-vuelve-a-hacer-de-las-suyas-no-le-hagan-ese-demasiado-honor-y-demasiado-escarnio-por-carlos-luque-zayas-bazan/&quot; rel=&quot;nofollow&quot;&gt;La Covacha Roja&lt;/a&gt;.]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Reblogueó esto en <a href="https://lacovacharoja.wordpress.com/2018/05/16/el-aguafiestas-de-treveris-vuelve-a-hacer-de-las-suyas-no-le-hagan-ese-demasiado-honor-y-demasiado-escarnio-por-carlos-luque-zayas-bazan/" rel="nofollow">La Covacha Roja</a>.</p>
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