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	<title>Comentarios en: La historia no contada que Obama pretende que olvidemos. Por  Omar Pérez Salomón</title>
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	<description>...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado.                        Rubén Martínez Villena</description>
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		<title>Por: Iroel Sánchez</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Iroel Sánchez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 02 Apr 2016 19:52:26 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">https://lapupilainsomne.wordpress.com/?p=53732#comment-64186</guid>
		<description><![CDATA[Porque muy pocos comían productos cárnicos, incluyendo los encargados de cuidar las reses. Encuesta de la Agrupación Católica Universitaria en 1957 en el campo cubano donde vivía el 44% de la población: 
ESTUDIO DEL RÉGIMEN ALIMENTICIO

APORTE CALÓRICO GLOBAL
Partiendo de la base del peso y talla promedios, así como de la labor que realiza, nuestro trabajador agrícola debiera recibir un aporte, diario de no menos de 3 500 calorías.
De los datos recogidos en nuestra Encuesta puede deducirse que el aporte calórico diario real no pasa de las 2 500 calorías.
Esta cifra ha sido obtenida mediante el cálculo del valor energético de los alimentos presentes en la dieta promedio. Dieta que, por otra parte, se repite con una constancia rayana en la monotonía en uno y otro caso, hecho que presta más confiabilidad al dato.
Hay que hacer notar que este déficit de 1000 calorías es probable que en muchos casos sea, al menos parcialmente, cubierto, ya que existe la posibilidad de que el campesino consuma, de un modo &quot;extra&quot;, cierto tipo de alimentos como las frutas y el azúcar, que no forman parte de su dieta habitual, y que no fueron estudiados en nuestra investigación. No se extrañe el lector de que las frutas no constituyen una columna fundamental en nuestras tablas, que tratan de reflejar un fenómeno campesino: la realidad es que en el campo cubano se consume mucha menos fruta que en la capital.
Conviene saber que algunas frutas, como el mango, son capaces de suministrar 100 calorías cada una, sin contar los otros elementos nutricionales como las vitaminas, sales minerales, etc.
Cabe ahora le pregunta: ¿Cómo se las arregla el campesino para vivir con un déficit energético de 1 000 calorías diarias?
Respondamos en primer término que el campesino logra vivir adecuadamente. En muchos casos este deficiente aporte energético se traduce en un menor rendimiento laboral, por falta de energía física. El estado físico en que le vemos por otra parte, no es muy halagüeño: desnutrido, precozmente envejecido, los dientes caídos, etc.; son todos ellos datos que acreditan una mala condición nutricional.
En segundo lugar hay que aclarar que el estimado de 3 500 calorías diarias como requerimiento energético mínimo, corresponde al hombre que está realizando una labor ruda. Representa, en suma, lo que necesita un trabajador agrícola mientras es trabajador agrícola, no cuando es un desocupado. En los largos meses de tiempo muerto cuando el campesino se ve obligado, con gran frecuencia, a matar el tiempo sentado en un taburete a la puerta del bohío, el requerimiento calórico es a todas luces menor. El estado nutricional pudiera mejorar por menor desgaste o consumo: solo que en tales circunstancias se hace más difícil procurarse la comida…

ANÁLISIS CUALITATIVO DE LA DIETA
Una dieta normal, una ración suficiente, debe poseer:
1. Suficiente cantidad de calorías. (Valor energético, suministrado fundamentalmente por los hidratos de carbono).
2. Suficiente cantidad de proteínas. (Suministradas por las carnes, huevos, leche y algunos vegetales).
3. Suficiente cantidad de grasas.
4. Suficiente cantidad de hidratos de carbono. (Azúcares, harina, almidones, legumbres, frutas).
5. Suficiente cantidad de vitaminas, sales minerales, etc.

El valor calórico global, analizado en otro inciso, es insuficiente en la dieta promedio del trabajador agrícola. 
Para el estudio de los diferentes alimentos que componen la ración habitual de este tipo de campesino, se siguió el criterio de indagar en forma concreta lo que habían comido el día anterior a la entrevista.
Dados los resultados obtenidos por medio del &quot;pre-test&quot;, el entrevistador conocía más o menos la respuesta casi segura, y preguntaba en forma sugerente, lo cual hacía más fácil la franqueza del sujeto. Por otra parte, los entrevistados no mostraron dificultad en suministrar estos datos.
Por consiguiente, los datos que aparecen en nuestras tablas representan la frecuencia con que aparece mencionado un tipo de alimento en la composición de la ración del día anterior a la entrevista.
Ello no obsta para que cada entrevistador se formara una impresión de lo que ocurría en el resto de los días del año, a través de una conversación amistosa con el entrevistado. En la inmensa mayoría de los casos &quot;la comida de la víspera&quot; era una copia al papel carbón de la de otros días previos. Además, la constancia con que se repiten los mismos datos le da un valor enorme a los resultados obtenidos.
Solo el 4 % de los entrevistados menciona la carne como alimento integrante de su ración habitual. En cuanto al pescado es reportado por menos del 1 %.
Los huevos son consumidos por el 2,12 % de los trabajadores agrícolas, y solo toma leche el 11,22 %.
¿Cómo subsiste el campesino con tan deficiente aporte de carnes, leche y huevos? Existe un hecho providencial y salvador: el frijol, elemento básico de la dieta campesina, es, por excepción, un vegetal muy rico en proteínas. En otros países donde el maíz representa el papel de los frijoles en Cuba, las enfermedades carenciales son más frecuentes. Podemos asegurar, sin temor a error, que el campesino cubano no sufre más enfermedades carenciales gracias a los frijoles.
En cuanto a los hidratos de carbono, nos vamos a encontrar también con hechos curiosos y significativos, especialmente para un observador extranjero.
El pan, alimento universal por excelencia, símbolo de la propia alimentación humana, solo es consumido por el 3,36 % de nuestra población trabajadora agrícola. Este pobre consumo puede explicarse por la lejanía de los centros de la población y el precio relativamente elevado cuando se adquiere el pan en la tienda de víveres, porque el campesino cubano, a diferencia de lo que ocurre en otros países, no ha aprendido a elaborar su propio pan, ni se ha acostumbrado tampoco al consumo de otro pan que no sea el de trigo, como el de maíz. El trigo, como es sabido, no se produce en Cuba. El campesino cubano, de origen españolo canario en casi su totalidad, no se ha mostrado capaz de adaptarse a ciertas exigencias dietéticas condicionadas por el clima; sigue apegado a la tradición de sus abuelos y, entre buscar sustitutivos a ciertos alimentos, a quedarse sin ellos, opta por quedarse sin ellos.
La harina de maíz, en contra de lo que debiera esperarse, aparece solo en el 7 %.
Las viandas aparecen, en conjunto, constituyendo el 22 % de la alimentación del campesino. Este relativamente bajo índice de consumo, contrasta con los datos recientemente ofrecidos por el Instituto Nacional de Reforma Económica. Dice este Informe del INRE:
Contrariamente a todo lo sostenido hasta hoy sobre la carne, el trigo, el arroz, el maíz la manteca y los aceites, la verdad histórica es que las viandas son la base fundamental de la alimentación del pueblo cubano. No hay artículo ninguno que supere el consumo nacional de mil ciento treinta y siete millones de libras anuales de viandas.


Sin negar la veracidad de tal Informe, es bueno aclarar que este dato se refiere al consumo nacional, y nuestra Encuesta ha estudiado específicamente el consumo del trabajador agrícola, que es, a no dudarlo, totalmente distinto al consumo de otras zonas de la población cubana.
Este índice de consumo de viandas (2 2% en conjunto), evidentemente algo más bajo que el que se obtendría en otro grupo humano de nuestra población, puede ser desconpuesto como se muestra en la tabla 2.

 
La principal fuente de elementos la representa, sin duda, el arroz que suministra el 25 % de la dieta total, siendo el más elevado de todos los índices. Si comparamos este índice con el de consumo de frijoles (23 %) casi parejo, con el del arroz, podemos concluir que el trabajador agrícola cubano se alimenta de arroz con frijoles.
No se estudió en la Encuesta, por las dificultades que ello implicaba, el consumo de azúcar. Podemos dar por seguro, no obstante, que el azúcar, en una u otra forma entra a formar parte de la ración diaria del campesino cubano. Siendo el azúcar, como es, un alimento de elevadísimo poder energético, nos explica también otra forma importante de suplir el déficit calórico de la ración estándar. Es conocido el hecho de los negros esclavos, y también en nuestros días, sobre todo de inmigrantes antillanos, que se han mantenido durante largos períodos de tiempo, casi exclusivamente a base de azúcar &quot;prieta&quot;. Claro está que el azúcar constituye una magnífica fuente de calorías, pero carece totalmente de proteínas y grasas, y otros elementos. En cuanto a los vegetales verdes, no aparecen mencionados en ningún caso.
Esta es la realidad numérica, pero la realidad viva es más hiriente. Las cifras son incapaces de expresar todo lo que hay de patético en el hecho: una familia que un día y otro día se sienta a la mesa, o a lo que haga de funciones de mesa, para comer siempre lo mismo, con ligerísimas variaciones: arroz, frijoles y viandas. Niños y adolescentes que crecen sin tomar apenas leche, en la edad en que más se necesita. Las carnes, los vegetales crudos, los huevos… todos ausentes de la ración habitual.
¿Qué hay detrás de todo este cuadro dramático? Ignorancia, desde luego, malos hábitos alimenticios por falta de educación por apego a métodos rutinarios irracionales.
La estampa del &quot;guajiro&quot; cambiando sus aves y huevos por arroz, tiene aquí una significación palpitante. Decidía también muchos casos: es indudable también que muchos campesinos pudieran cultivar vegetales y criar ganado menor para el propio consumo.
Pero más atrás topamos siempre con el problema económico, con la miseria. Si en el campo no se consume lo que el campo produce, lo que está a la mano no es siempre por ignorancia o malos hábitos alimenticios. Es que con gran frecuencia se dificulta realmente el producir, o hay que deshacerse de los productos para venderlos y adquirir otros más vitales, que resuelven el problema pavoroso del tener que comer cada día.
Hay una realidad que da mucho pie para meditar: el ingreso promedio de $45,00 mensuales, resulta a todas luces insuficiente para alimentar a una familia que consta, como promedio, de 6 personas por vivienda.

Aquí hay más: http://bvs.sld.cu/revistas/spu/vol40_3_14/spu19314.htm]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Porque muy pocos comían productos cárnicos, incluyendo los encargados de cuidar las reses. Encuesta de la Agrupación Católica Universitaria en 1957 en el campo cubano donde vivía el 44% de la población:<br />
ESTUDIO DEL RÉGIMEN ALIMENTICIO</p>
<p>APORTE CALÓRICO GLOBAL<br />
Partiendo de la base del peso y talla promedios, así como de la labor que realiza, nuestro trabajador agrícola debiera recibir un aporte, diario de no menos de 3 500 calorías.<br />
De los datos recogidos en nuestra Encuesta puede deducirse que el aporte calórico diario real no pasa de las 2 500 calorías.<br />
Esta cifra ha sido obtenida mediante el cálculo del valor energético de los alimentos presentes en la dieta promedio. Dieta que, por otra parte, se repite con una constancia rayana en la monotonía en uno y otro caso, hecho que presta más confiabilidad al dato.<br />
Hay que hacer notar que este déficit de 1000 calorías es probable que en muchos casos sea, al menos parcialmente, cubierto, ya que existe la posibilidad de que el campesino consuma, de un modo &#8220;extra&#8221;, cierto tipo de alimentos como las frutas y el azúcar, que no forman parte de su dieta habitual, y que no fueron estudiados en nuestra investigación. No se extrañe el lector de que las frutas no constituyen una columna fundamental en nuestras tablas, que tratan de reflejar un fenómeno campesino: la realidad es que en el campo cubano se consume mucha menos fruta que en la capital.<br />
Conviene saber que algunas frutas, como el mango, son capaces de suministrar 100 calorías cada una, sin contar los otros elementos nutricionales como las vitaminas, sales minerales, etc.<br />
Cabe ahora le pregunta: ¿Cómo se las arregla el campesino para vivir con un déficit energético de 1 000 calorías diarias?<br />
Respondamos en primer término que el campesino logra vivir adecuadamente. En muchos casos este deficiente aporte energético se traduce en un menor rendimiento laboral, por falta de energía física. El estado físico en que le vemos por otra parte, no es muy halagüeño: desnutrido, precozmente envejecido, los dientes caídos, etc.; son todos ellos datos que acreditan una mala condición nutricional.<br />
En segundo lugar hay que aclarar que el estimado de 3 500 calorías diarias como requerimiento energético mínimo, corresponde al hombre que está realizando una labor ruda. Representa, en suma, lo que necesita un trabajador agrícola mientras es trabajador agrícola, no cuando es un desocupado. En los largos meses de tiempo muerto cuando el campesino se ve obligado, con gran frecuencia, a matar el tiempo sentado en un taburete a la puerta del bohío, el requerimiento calórico es a todas luces menor. El estado nutricional pudiera mejorar por menor desgaste o consumo: solo que en tales circunstancias se hace más difícil procurarse la comida…</p>
<p>ANÁLISIS CUALITATIVO DE LA DIETA<br />
Una dieta normal, una ración suficiente, debe poseer:<br />
1. Suficiente cantidad de calorías. (Valor energético, suministrado fundamentalmente por los hidratos de carbono).<br />
2. Suficiente cantidad de proteínas. (Suministradas por las carnes, huevos, leche y algunos vegetales).<br />
3. Suficiente cantidad de grasas.<br />
4. Suficiente cantidad de hidratos de carbono. (Azúcares, harina, almidones, legumbres, frutas).<br />
5. Suficiente cantidad de vitaminas, sales minerales, etc.</p>
<p>El valor calórico global, analizado en otro inciso, es insuficiente en la dieta promedio del trabajador agrícola.<br />
Para el estudio de los diferentes alimentos que componen la ración habitual de este tipo de campesino, se siguió el criterio de indagar en forma concreta lo que habían comido el día anterior a la entrevista.<br />
Dados los resultados obtenidos por medio del &#8220;pre-test&#8221;, el entrevistador conocía más o menos la respuesta casi segura, y preguntaba en forma sugerente, lo cual hacía más fácil la franqueza del sujeto. Por otra parte, los entrevistados no mostraron dificultad en suministrar estos datos.<br />
Por consiguiente, los datos que aparecen en nuestras tablas representan la frecuencia con que aparece mencionado un tipo de alimento en la composición de la ración del día anterior a la entrevista.<br />
Ello no obsta para que cada entrevistador se formara una impresión de lo que ocurría en el resto de los días del año, a través de una conversación amistosa con el entrevistado. En la inmensa mayoría de los casos &#8220;la comida de la víspera&#8221; era una copia al papel carbón de la de otros días previos. Además, la constancia con que se repiten los mismos datos le da un valor enorme a los resultados obtenidos.<br />
Solo el 4 % de los entrevistados menciona la carne como alimento integrante de su ración habitual. En cuanto al pescado es reportado por menos del 1 %.<br />
Los huevos son consumidos por el 2,12 % de los trabajadores agrícolas, y solo toma leche el 11,22 %.<br />
¿Cómo subsiste el campesino con tan deficiente aporte de carnes, leche y huevos? Existe un hecho providencial y salvador: el frijol, elemento básico de la dieta campesina, es, por excepción, un vegetal muy rico en proteínas. En otros países donde el maíz representa el papel de los frijoles en Cuba, las enfermedades carenciales son más frecuentes. Podemos asegurar, sin temor a error, que el campesino cubano no sufre más enfermedades carenciales gracias a los frijoles.<br />
En cuanto a los hidratos de carbono, nos vamos a encontrar también con hechos curiosos y significativos, especialmente para un observador extranjero.<br />
El pan, alimento universal por excelencia, símbolo de la propia alimentación humana, solo es consumido por el 3,36 % de nuestra población trabajadora agrícola. Este pobre consumo puede explicarse por la lejanía de los centros de la población y el precio relativamente elevado cuando se adquiere el pan en la tienda de víveres, porque el campesino cubano, a diferencia de lo que ocurre en otros países, no ha aprendido a elaborar su propio pan, ni se ha acostumbrado tampoco al consumo de otro pan que no sea el de trigo, como el de maíz. El trigo, como es sabido, no se produce en Cuba. El campesino cubano, de origen españolo canario en casi su totalidad, no se ha mostrado capaz de adaptarse a ciertas exigencias dietéticas condicionadas por el clima; sigue apegado a la tradición de sus abuelos y, entre buscar sustitutivos a ciertos alimentos, a quedarse sin ellos, opta por quedarse sin ellos.<br />
La harina de maíz, en contra de lo que debiera esperarse, aparece solo en el 7 %.<br />
Las viandas aparecen, en conjunto, constituyendo el 22 % de la alimentación del campesino. Este relativamente bajo índice de consumo, contrasta con los datos recientemente ofrecidos por el Instituto Nacional de Reforma Económica. Dice este Informe del INRE:<br />
Contrariamente a todo lo sostenido hasta hoy sobre la carne, el trigo, el arroz, el maíz la manteca y los aceites, la verdad histórica es que las viandas son la base fundamental de la alimentación del pueblo cubano. No hay artículo ninguno que supere el consumo nacional de mil ciento treinta y siete millones de libras anuales de viandas.</p>
<p>Sin negar la veracidad de tal Informe, es bueno aclarar que este dato se refiere al consumo nacional, y nuestra Encuesta ha estudiado específicamente el consumo del trabajador agrícola, que es, a no dudarlo, totalmente distinto al consumo de otras zonas de la población cubana.<br />
Este índice de consumo de viandas (2 2% en conjunto), evidentemente algo más bajo que el que se obtendría en otro grupo humano de nuestra población, puede ser desconpuesto como se muestra en la tabla 2.</p>
<p>La principal fuente de elementos la representa, sin duda, el arroz que suministra el 25 % de la dieta total, siendo el más elevado de todos los índices. Si comparamos este índice con el de consumo de frijoles (23 %) casi parejo, con el del arroz, podemos concluir que el trabajador agrícola cubano se alimenta de arroz con frijoles.<br />
No se estudió en la Encuesta, por las dificultades que ello implicaba, el consumo de azúcar. Podemos dar por seguro, no obstante, que el azúcar, en una u otra forma entra a formar parte de la ración diaria del campesino cubano. Siendo el azúcar, como es, un alimento de elevadísimo poder energético, nos explica también otra forma importante de suplir el déficit calórico de la ración estándar. Es conocido el hecho de los negros esclavos, y también en nuestros días, sobre todo de inmigrantes antillanos, que se han mantenido durante largos períodos de tiempo, casi exclusivamente a base de azúcar &#8220;prieta&#8221;. Claro está que el azúcar constituye una magnífica fuente de calorías, pero carece totalmente de proteínas y grasas, y otros elementos. En cuanto a los vegetales verdes, no aparecen mencionados en ningún caso.<br />
Esta es la realidad numérica, pero la realidad viva es más hiriente. Las cifras son incapaces de expresar todo lo que hay de patético en el hecho: una familia que un día y otro día se sienta a la mesa, o a lo que haga de funciones de mesa, para comer siempre lo mismo, con ligerísimas variaciones: arroz, frijoles y viandas. Niños y adolescentes que crecen sin tomar apenas leche, en la edad en que más se necesita. Las carnes, los vegetales crudos, los huevos… todos ausentes de la ración habitual.<br />
¿Qué hay detrás de todo este cuadro dramático? Ignorancia, desde luego, malos hábitos alimenticios por falta de educación por apego a métodos rutinarios irracionales.<br />
La estampa del &#8220;guajiro&#8221; cambiando sus aves y huevos por arroz, tiene aquí una significación palpitante. Decidía también muchos casos: es indudable también que muchos campesinos pudieran cultivar vegetales y criar ganado menor para el propio consumo.<br />
Pero más atrás topamos siempre con el problema económico, con la miseria. Si en el campo no se consume lo que el campo produce, lo que está a la mano no es siempre por ignorancia o malos hábitos alimenticios. Es que con gran frecuencia se dificulta realmente el producir, o hay que deshacerse de los productos para venderlos y adquirir otros más vitales, que resuelven el problema pavoroso del tener que comer cada día.<br />
Hay una realidad que da mucho pie para meditar: el ingreso promedio de $45,00 mensuales, resulta a todas luces insuficiente para alimentar a una familia que consta, como promedio, de 6 personas por vivienda.</p>
<p>Aquí hay más: <a href="http://bvs.sld.cu/revistas/spu/vol40_3_14/spu19314.htm" rel="nofollow">http://bvs.sld.cu/revistas/spu/vol40_3_14/spu19314.htm</a></p>
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	<item>
		<title>Por: Sanchies</title>
		<link>http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=53732#comment-64185</link>
		<dc:creator><![CDATA[Sanchies]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 02 Apr 2016 19:41:19 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Cuba importaba el 19% de los comestibles que se consumían en el país? Entonces se producía el 81%, Siempre fuimos los mejores de nuestro entorno y entre los 3 primeros de latinoamericano.

Importaban el el 63 % de los productos cárnicos? No creo, habían 7 millones de reses y una población de 6.5 Millones.]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Cuba importaba el 19% de los comestibles que se consumían en el país? Entonces se producía el 81%, Siempre fuimos los mejores de nuestro entorno y entre los 3 primeros de latinoamericano.</p>
<p>Importaban el el 63 % de los productos cárnicos? No creo, habían 7 millones de reses y una población de 6.5 Millones.</p>
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		<title>Por: Siendo Cubano</title>
		<link>http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=53732#comment-64181</link>
		<dc:creator><![CDATA[Siendo Cubano]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 02 Apr 2016 11:05:13 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Reblogueó esto en &lt;a href=&quot;https://siendoescaramujo.wordpress.com/2016/04/02/la-historia-no-contada-que-obama-pretende-que-olvidemos-por-omar-perez-salomon/&quot; rel=&quot;nofollow&quot;&gt;Siendo Cubano&lt;/a&gt;.]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Reblogueó esto en <a href="https://siendoescaramujo.wordpress.com/2016/04/02/la-historia-no-contada-que-obama-pretende-que-olvidemos-por-omar-perez-salomon/" rel="nofollow">Siendo Cubano</a>.</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: La historia no contada que Obama pretende que olvidemos, por Omar Pérez Salomón &#124; Alba Ciudad 96.3 FM</title>
		<link>http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=53732#comment-64180</link>
		<dc:creator><![CDATA[La historia no contada que Obama pretende que olvidemos, por Omar Pérez Salomón &#124; Alba Ciudad 96.3 FM]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 01 Apr 2016 20:24:05 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[[&#8230;] Autor:  Omar Pérez Salomón, La Pupila Insomne [&#8230;]]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>[&#8230;] Autor:  Omar Pérez Salomón, La Pupila Insomne [&#8230;]</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: Francesco Monterisi</title>
		<link>http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=53732#comment-64179</link>
		<dc:creator><![CDATA[Francesco Monterisi]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 01 Apr 2016 19:16:33 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[traducido en italiano http://www.cubainformazione.it/?p=14847]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>traducido en italiano <a href="http://www.cubainformazione.it/?p=14847" rel="nofollow">http://www.cubainformazione.it/?p=14847</a></p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: La storia non raccontata che Obama vuole che dimentichiamo &#124; progetto cubainformAzione</title>
		<link>http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=53732#comment-64178</link>
		<dc:creator><![CDATA[La storia non raccontata che Obama vuole che dimentichiamo &#124; progetto cubainformAzione]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 01 Apr 2016 19:10:13 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[[&#8230;] Omar Perez Solomon https://lapupilainsomne.wordpress.com [&#8230;]]]></description>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: edtroja</title>
		<link>http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=53732#comment-64177</link>
		<dc:creator><![CDATA[edtroja]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 01 Apr 2016 18:25:06 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Reblogueó esto en &lt;a href=&quot;https://laesquinaroja.wordpress.com/2016/04/01/la-historia-no-contada-que-obama-pretende-que-olvidemos-por-omar-perez-salomon/&quot; rel=&quot;nofollow&quot;&gt;La Esquina Roja &lt;/a&gt;.]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Reblogueó esto en <a href="https://laesquinaroja.wordpress.com/2016/04/01/la-historia-no-contada-que-obama-pretende-que-olvidemos-por-omar-perez-salomon/" rel="nofollow">La Esquina Roja </a>.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: Iroel Sánchez</title>
		<link>http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=53732#comment-64176</link>
		<dc:creator><![CDATA[Iroel Sánchez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 01 Apr 2016 17:50:13 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">https://lapupilainsomne.wordpress.com/?p=53732#comment-64176</guid>
		<description><![CDATA[Pirolo, hace rato debías estar en spam, disculpa, lo hago ahora. 
Saludos.]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Pirolo, hace rato debías estar en spam, disculpa, lo hago ahora.<br />
Saludos.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: Antonio Gonzalez</title>
		<link>http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=53732#comment-64174</link>
		<dc:creator><![CDATA[Antonio Gonzalez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 01 Apr 2016 16:19:32 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Realmente es una idiotez culpar a Cuba de no ser lo que se soño, cuando ahora en la etapa de &quot;apertura&quot;
vemos como se controla el liberasr los mecanismos de daño pero todavia no se atreven a quitar el bloqueo.]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Realmente es una idiotez culpar a Cuba de no ser lo que se soño, cuando ahora en la etapa de &#8220;apertura&#8221;<br />
vemos como se controla el liberasr los mecanismos de daño pero todavia no se atreven a quitar el bloqueo.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: Iroel Sánchez</title>
		<link>http://lapupilainsomne.jovenclub.cu/?p=53732#comment-64173</link>
		<dc:creator><![CDATA[Iroel Sánchez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 01 Apr 2016 16:09:12 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">https://lapupilainsomne.wordpress.com/?p=53732#comment-64173</guid>
		<description><![CDATA[¿ïndices macroeconómicos? Jajaja

El número de desempleados total o parcialmente (los que trabajaban menos de 40 horas semanales) en el período de máxima actividad económica -mayo de 1956 a abril 1957- ascendía a 584 000 personas, o sea, algo más del 25 % de la población apta.

Sobre el Ingreso Nacional los datos indican que a pesar de que hubo un aumento casi del triple en 1955 con relación a 1941, la situación de la población de Cuba, medida por sus ingresos reales &quot;per cápita&quot;; fue en los últimos 5 años de esa década igual o solo ligeramente mejor que en 1941, año que no fue de auge económico. [Torras de la Luz, J. Los factores económicos de la crisis médica. Trabajo entregado para el Fórum Nacional sobre crisis médica efectuado en el Col. Med. Nac. del 20 al 23 de septiembre. La Habana, 1956.].

La situación descrita anteriormente se debió al crecimiento que tuvo la población y al incremento de los precios en los productos alimenticios y del costo general de la vida, entre los que estaban la vivienda, vestidos, educación, transporte, medicamentos y artículos de uso caseros entre otros; representando por tanto $ 313.00 en el año 1955 de $ 145.00 en 1941.

En un artículo titulado &quot;Inestabilidad y Desarrollo Económico en Cuba&quot; publicado en el No. Extraordinario del Diario de la Marina, el 15 de septiembre de 1957, el profesor Julián Alienes Urosa, economista español de prestigio internacional, residente en Cuba, hizo un análisis del país y señaló que la inestabilidad es la característica más acusada de la economía cubana, poniendo el argumento de que el Producto Nacional Bruto varió de 1945 al 1947 el 58 % de incremento, para luego reducirse el 7 % en 1949 y elevarse nuevamente en 1952 al 34 %, disminuir el 24 % en 1955 y aumentar el 42 % en 1957.

&quot;Todo esto revela que el producto nacional bruto varía como promedio por encima de los 200 millones de pesos anuales y en términos relativos por no menos del 13 %. El mal de la inestabilidad es por ende evidente&quot;.1

Según lo descrito por el prestigioso economista y comentarista de temas económicos en la prensa, doctor Rufo López Fresquet con la colaboración del también economista Antonio Jorge, en el artículo &quot;Las Instituciones de Crédito: Desarrollo de la Banca de Cuba&quot;, el principal problema en la eliminación de la inestabilidad dentro de la economía cubana consiste en alcanzar la transformación de la inestabilidad de la propia naturaleza de la industria hasta convertirla en la estabilidad que necesita la economía general de la nación.2

Para agravar la situación económica del pueblo cubano se unía el carácter estacional de su producción, vinculada fundamentalmente con la producción azucarera, trayendo como consecuencia el desempleo permanente y estacional, el subempleo y el desempleo tecnológico.

Sobre esta situación del desempleo en Cuba, el economista doctor Hugo Vivó hace un análisis en su artículo &quot;El Trabajo en Cuba. Contribución a la Riqueza Nacional&quot;.3

Al analizar la estructura económica de Cuba es necesario examinar el papel particular que jugó Estados Unidos en este proceso, ya que a mediados del siglo XIX Cuba ocupaba un lugar especial en los planes expansionistas de esta potencia en América Latina. El capital monopolista norteamericano se apoderó rápidamente de las posiciones dominantes de casi todas las ramas claves de la economía nacional.

En los años de la década de 1950 el país importaba el 88 % de las grasas que se consumían, el 33 % de las legumbres, más del 40 % de los cereales, el 63 % de los productos cárnicos, el 90 % del pescado y el 84 % de las conservas de fruta entre otros, o sea, el 19 % de los comestibles que se consumían en el país.

En esencia, el mercado cubano estaba monopolizado por las mercancías norteamericanas.

Todo lo expuesto muestra que la política norteamericana después de la Segunda Guerra Mundial profundizó la dependencia de Cuba y contribuyó a que la crisis de la economía semicolonial se transformara en una crisis permanente e insoluble dentro de la mecánica del mundo capitalista.

La extracción cada vez más intensa de riquezas cubanas, el saqueo de los fondos públicos, la dilapidación de las reservas nacionales, que como se estima, en 1952 Cuba poseía 500 millones de dólares y se transfirieron al extranjero por concepto de beneficios y fraudes más de 200 millones, por lo que en 1959 ya no alcanzaban los 100 mi- llones y la consolidación del latifundio azucarero, constituyen las más importantes características de la economía cubana en ese período.4

El área latifundiaria en Cuba alcanzaba el 56,9 % del área nacional en fincas, es decir, 385 000 caballerías, quedando como fincas con menos de 30 caballerías 155 000, para el 43,1 % restante, lo que traía aparejado la limitación de la productividad de la tierra, el desempleo, el bajo nivel de ingresos de la población campesina, la tendencia al monocultivo y el atraso técnico en la agricultura. [Rodríguez CR. La reforma agraria en Cuba Conf. Televisada e impresa. Of. Hist. MINSAP.].

En esta década la producción azucarera, exceptuando 1952, no alcanzó los niveles del año 1925 que fue una zafra de alrededor de 5 millones de toneladas de azúcar, hasta 1959 en que se logró un volumen de producción similar pero con una población que duplicaba la de entonces, lo que quiere decir que a partir del año 1925 el ritmo de crecimiento poblacional fue superior al de la industria azucarera.

La economía cubana no se desarrolló entre otros factores por la rígida estructura institucional que existía (agraria, arancelaria, bancaria y crediticia) que la hacían cada vez más dependiente de la producción azucarera y de las importaciones extranjeras. [Pino Santos O. Estructura de la economía cubana. Conferencia mimeografiada. 20 pgs. Of. Historiador MINSAP.].

En 1959 en Cuba habían 161 centrales azucareros y más de la mitad de ellos pertenecían a 28 grandes propietarios, dentro de estos, 8 eran de importantes consorcios norteamericanos y el resto de diferentes nacionalidades aunque radicaban en el país.5

El economista y escritor cubano doctor José A. Guerra y Deven, señaló en su artículo &quot;La Industria Azucarera de Cuba. 1932-1957&quot; que aunque era aconsejable desarrollar otras fuentes potenciales de riqueza en el país, la nación cubana tenía en esos momentos en la industria azucarera un activo de un valor inapreciable que no podía ser abandonado, y que por el contrario, se debía sostener como pilar fundamental alrededor del cual se ampliara y completara una estructura económica sólida y bien balanceada.6

Al relacionar toda la situación económica vivida por el pueblo de Cuba en los años de la década de 1950 con su estructura sanitaria, se pueden detallar algunos de sus aspectos.

En 1950, la tuberculosis estaba entre las 10 primeras causas de muerte, la gastroenteritis ocupaba el tercer lugar y la tasa de mortalidad infantil era de 79 por cada mil nacidos vivos.

http://www.bvs.sld.cu/revistas/spu/vol26_2_00/spu08200.htm
Es cierto que en 1958 circulaban por las calles de la Isla 25 autos por cada mil habitantes. Sólo Venezuela superaba esa cifra. Había mansiones con cinco y seis automóviles. Tropicana tenía la fama del mejor cabaret del mundo. Poseíamos más televisores por cada mil habitantes que el resto de América Latina. Solo Argentina y Uruguay nos superaban en teléfonos. Mérito a nuestro ingenio fue el primer control remoto en televisión, cuando en 1954 se transmitió en vivo un juego de las Grandes Ligas desde un avión que daba vueltas sobre el estrecho de La Florida.

En muchos aspectos estábamos en los primeros lugares de América Latina, así que podremos imaginar la dramática situación de aquella América luego que veamos datos del Censo de Población y Viviendas de 1953, realizado durante la dictadura de Fulgencio Batista. No son cuentos del periódico Granma, del negro comunista Lázaro Peña ni de La Historia me Absolverá.

Según el censo, en Cuba sólo el 44% de las casas en las zonas urbanas eran de mampostería y azotea, y en las rurales el 1%. E, incluso, en las zonas urbanas, los bajareques o bohíos construidos con yagua o madera de palma real, techo de guano y piso de tierra constituían el 6% del lugar donde la gente vivía. El agua de acueducto, por tuberías, llegaba solamente al 35 por ciento de las casas. Es decir, casi las dos terceras parte de la población cubana carecía de agua corriente.

El 43% de las casas de aquella Cuba tan ideal para algunos carecían de inodoros interiores. En el campo sólo lo tenían el 3%. Imaginen qué dicha, qué higiene: casi la mitad de las viviendas de los pueblos y ciudades sin inodoros. ¡Luz eléctrica! Incluso en las zonas urbanas el 12% de las casas se iluminaban con velas, farolas y chismosas. En el campo la cifra ascendía al 88%.

¿Y la educación? Según el censo, hecho, repito, en época del dictador Fulgencio Batista, el 44% de los niños en edad escolar, de 6 a 14 años, no asistían a la escuela. Y el 23.6% de la población era analfabeta. Es decir, casi la cuarta parte de los cubanos no sabían leer ni escribir. Son sólo algunos datos. Pero muy elocuentes. Y hay muchos más.

Por ejemplo, la población rural entonces constituía casi la mitad de los cubanos: el 43% de los 5 millones 820 mil 29 habitantes que tenía la Isla. Sobre la feliz y bucólica vida campesina, entre susurrantes palmeras, amorosas guajiras y cantarines riachuelos, la Agrupación Católica Universitaria hizo una investigación publicada incluso por el reaccionario Diario de la Marina en 1956. Veamos algunos datos: La talla promedio del trabajador agrícola era de 5 pies 4 pulgadas, y a causa de la desnutrición tenían 16 libras menos del peso promedio que debían tener.

Sólo un 4% del campesinado comía carne una vez a la semana. Sólo tomaba leche el 11.22%. El 14% había padecido o padecía tuberculosis. El 43% tenía parásitos. El 31% sufría de paludismo. Sólo un 8% recibía atención médica del Estado. Únicamente el 6% de sus viviendas tenían agua por cañería. El 86% trabajaba manualmente y, con aparatos mecánicos, el 4%. El 6% recibía el salario en vales y un 2.5% recibía parte de éste en comida.

Esa era la Cuba real, la que Miami oculta. Esa Habana cosmopolita y elegante de los hoteles de lujo, costosos yates, salas para jugar bingo y aristocráticas mansiones en el Vedado, era sólo una pequeña parte de Cuba. Cuba no era eso, como en Miami quieren hacer creer. Ahí está el censo, hecho en época de Batista en esa Cuba donde pululaban los niños limpiabotas, los guajiritos sin atención médica y con barrigas hinchadas por las lombrices, las viviendas de guano, yaguas y piso de tierra, las muchachas que no habían visto un cine ni una peluquería y parecían ancianas, desdentadas y con los ojos y el cabello sin una gota de brillo
http://www.cubainformacion.tv/index.php/objetivo-falsimedia/54893-Repaso-a-la-situacion-social-de-la-Cuba-de-Batista-una-%60joya-de-oro%C2%B4-segun-las-Damas-de-@PicayClaro95

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		<content:encoded><![CDATA[<p>¿ïndices macroeconómicos? Jajaja</p>
<p>El número de desempleados total o parcialmente (los que trabajaban menos de 40 horas semanales) en el período de máxima actividad económica -mayo de 1956 a abril 1957- ascendía a 584 000 personas, o sea, algo más del 25 % de la población apta.</p>
<p>Sobre el Ingreso Nacional los datos indican que a pesar de que hubo un aumento casi del triple en 1955 con relación a 1941, la situación de la población de Cuba, medida por sus ingresos reales &#8220;per cápita&#8221;; fue en los últimos 5 años de esa década igual o solo ligeramente mejor que en 1941, año que no fue de auge económico. [Torras de la Luz, J. Los factores económicos de la crisis médica. Trabajo entregado para el Fórum Nacional sobre crisis médica efectuado en el Col. Med. Nac. del 20 al 23 de septiembre. La Habana, 1956.].</p>
<p>La situación descrita anteriormente se debió al crecimiento que tuvo la población y al incremento de los precios en los productos alimenticios y del costo general de la vida, entre los que estaban la vivienda, vestidos, educación, transporte, medicamentos y artículos de uso caseros entre otros; representando por tanto $ 313.00 en el año 1955 de $ 145.00 en 1941.</p>
<p>En un artículo titulado &#8220;Inestabilidad y Desarrollo Económico en Cuba&#8221; publicado en el No. Extraordinario del Diario de la Marina, el 15 de septiembre de 1957, el profesor Julián Alienes Urosa, economista español de prestigio internacional, residente en Cuba, hizo un análisis del país y señaló que la inestabilidad es la característica más acusada de la economía cubana, poniendo el argumento de que el Producto Nacional Bruto varió de 1945 al 1947 el 58 % de incremento, para luego reducirse el 7 % en 1949 y elevarse nuevamente en 1952 al 34 %, disminuir el 24 % en 1955 y aumentar el 42 % en 1957.</p>
<p>&#8220;Todo esto revela que el producto nacional bruto varía como promedio por encima de los 200 millones de pesos anuales y en términos relativos por no menos del 13 %. El mal de la inestabilidad es por ende evidente&#8221;.1</p>
<p>Según lo descrito por el prestigioso economista y comentarista de temas económicos en la prensa, doctor Rufo López Fresquet con la colaboración del también economista Antonio Jorge, en el artículo &#8220;Las Instituciones de Crédito: Desarrollo de la Banca de Cuba&#8221;, el principal problema en la eliminación de la inestabilidad dentro de la economía cubana consiste en alcanzar la transformación de la inestabilidad de la propia naturaleza de la industria hasta convertirla en la estabilidad que necesita la economía general de la nación.2</p>
<p>Para agravar la situación económica del pueblo cubano se unía el carácter estacional de su producción, vinculada fundamentalmente con la producción azucarera, trayendo como consecuencia el desempleo permanente y estacional, el subempleo y el desempleo tecnológico.</p>
<p>Sobre esta situación del desempleo en Cuba, el economista doctor Hugo Vivó hace un análisis en su artículo &#8220;El Trabajo en Cuba. Contribución a la Riqueza Nacional&#8221;.3</p>
<p>Al analizar la estructura económica de Cuba es necesario examinar el papel particular que jugó Estados Unidos en este proceso, ya que a mediados del siglo XIX Cuba ocupaba un lugar especial en los planes expansionistas de esta potencia en América Latina. El capital monopolista norteamericano se apoderó rápidamente de las posiciones dominantes de casi todas las ramas claves de la economía nacional.</p>
<p>En los años de la década de 1950 el país importaba el 88 % de las grasas que se consumían, el 33 % de las legumbres, más del 40 % de los cereales, el 63 % de los productos cárnicos, el 90 % del pescado y el 84 % de las conservas de fruta entre otros, o sea, el 19 % de los comestibles que se consumían en el país.</p>
<p>En esencia, el mercado cubano estaba monopolizado por las mercancías norteamericanas.</p>
<p>Todo lo expuesto muestra que la política norteamericana después de la Segunda Guerra Mundial profundizó la dependencia de Cuba y contribuyó a que la crisis de la economía semicolonial se transformara en una crisis permanente e insoluble dentro de la mecánica del mundo capitalista.</p>
<p>La extracción cada vez más intensa de riquezas cubanas, el saqueo de los fondos públicos, la dilapidación de las reservas nacionales, que como se estima, en 1952 Cuba poseía 500 millones de dólares y se transfirieron al extranjero por concepto de beneficios y fraudes más de 200 millones, por lo que en 1959 ya no alcanzaban los 100 mi- llones y la consolidación del latifundio azucarero, constituyen las más importantes características de la economía cubana en ese período.4</p>
<p>El área latifundiaria en Cuba alcanzaba el 56,9 % del área nacional en fincas, es decir, 385 000 caballerías, quedando como fincas con menos de 30 caballerías 155 000, para el 43,1 % restante, lo que traía aparejado la limitación de la productividad de la tierra, el desempleo, el bajo nivel de ingresos de la población campesina, la tendencia al monocultivo y el atraso técnico en la agricultura. [Rodríguez CR. La reforma agraria en Cuba Conf. Televisada e impresa. Of. Hist. MINSAP.].</p>
<p>En esta década la producción azucarera, exceptuando 1952, no alcanzó los niveles del año 1925 que fue una zafra de alrededor de 5 millones de toneladas de azúcar, hasta 1959 en que se logró un volumen de producción similar pero con una población que duplicaba la de entonces, lo que quiere decir que a partir del año 1925 el ritmo de crecimiento poblacional fue superior al de la industria azucarera.</p>
<p>La economía cubana no se desarrolló entre otros factores por la rígida estructura institucional que existía (agraria, arancelaria, bancaria y crediticia) que la hacían cada vez más dependiente de la producción azucarera y de las importaciones extranjeras. [Pino Santos O. Estructura de la economía cubana. Conferencia mimeografiada. 20 pgs. Of. Historiador MINSAP.].</p>
<p>En 1959 en Cuba habían 161 centrales azucareros y más de la mitad de ellos pertenecían a 28 grandes propietarios, dentro de estos, 8 eran de importantes consorcios norteamericanos y el resto de diferentes nacionalidades aunque radicaban en el país.5</p>
<p>El economista y escritor cubano doctor José A. Guerra y Deven, señaló en su artículo &#8220;La Industria Azucarera de Cuba. 1932-1957&#8243; que aunque era aconsejable desarrollar otras fuentes potenciales de riqueza en el país, la nación cubana tenía en esos momentos en la industria azucarera un activo de un valor inapreciable que no podía ser abandonado, y que por el contrario, se debía sostener como pilar fundamental alrededor del cual se ampliara y completara una estructura económica sólida y bien balanceada.6</p>
<p>Al relacionar toda la situación económica vivida por el pueblo de Cuba en los años de la década de 1950 con su estructura sanitaria, se pueden detallar algunos de sus aspectos.</p>
<p>En 1950, la tuberculosis estaba entre las 10 primeras causas de muerte, la gastroenteritis ocupaba el tercer lugar y la tasa de mortalidad infantil era de 79 por cada mil nacidos vivos.</p>
<p><a href="http://www.bvs.sld.cu/revistas/spu/vol26_2_00/spu08200.htm" rel="nofollow">http://www.bvs.sld.cu/revistas/spu/vol26_2_00/spu08200.htm</a><br />
Es cierto que en 1958 circulaban por las calles de la Isla 25 autos por cada mil habitantes. Sólo Venezuela superaba esa cifra. Había mansiones con cinco y seis automóviles. Tropicana tenía la fama del mejor cabaret del mundo. Poseíamos más televisores por cada mil habitantes que el resto de América Latina. Solo Argentina y Uruguay nos superaban en teléfonos. Mérito a nuestro ingenio fue el primer control remoto en televisión, cuando en 1954 se transmitió en vivo un juego de las Grandes Ligas desde un avión que daba vueltas sobre el estrecho de La Florida.</p>
<p>En muchos aspectos estábamos en los primeros lugares de América Latina, así que podremos imaginar la dramática situación de aquella América luego que veamos datos del Censo de Población y Viviendas de 1953, realizado durante la dictadura de Fulgencio Batista. No son cuentos del periódico Granma, del negro comunista Lázaro Peña ni de La Historia me Absolverá.</p>
<p>Según el censo, en Cuba sólo el 44% de las casas en las zonas urbanas eran de mampostería y azotea, y en las rurales el 1%. E, incluso, en las zonas urbanas, los bajareques o bohíos construidos con yagua o madera de palma real, techo de guano y piso de tierra constituían el 6% del lugar donde la gente vivía. El agua de acueducto, por tuberías, llegaba solamente al 35 por ciento de las casas. Es decir, casi las dos terceras parte de la población cubana carecía de agua corriente.</p>
<p>El 43% de las casas de aquella Cuba tan ideal para algunos carecían de inodoros interiores. En el campo sólo lo tenían el 3%. Imaginen qué dicha, qué higiene: casi la mitad de las viviendas de los pueblos y ciudades sin inodoros. ¡Luz eléctrica! Incluso en las zonas urbanas el 12% de las casas se iluminaban con velas, farolas y chismosas. En el campo la cifra ascendía al 88%.</p>
<p>¿Y la educación? Según el censo, hecho, repito, en época del dictador Fulgencio Batista, el 44% de los niños en edad escolar, de 6 a 14 años, no asistían a la escuela. Y el 23.6% de la población era analfabeta. Es decir, casi la cuarta parte de los cubanos no sabían leer ni escribir. Son sólo algunos datos. Pero muy elocuentes. Y hay muchos más.</p>
<p>Por ejemplo, la población rural entonces constituía casi la mitad de los cubanos: el 43% de los 5 millones 820 mil 29 habitantes que tenía la Isla. Sobre la feliz y bucólica vida campesina, entre susurrantes palmeras, amorosas guajiras y cantarines riachuelos, la Agrupación Católica Universitaria hizo una investigación publicada incluso por el reaccionario Diario de la Marina en 1956. Veamos algunos datos: La talla promedio del trabajador agrícola era de 5 pies 4 pulgadas, y a causa de la desnutrición tenían 16 libras menos del peso promedio que debían tener.</p>
<p>Sólo un 4% del campesinado comía carne una vez a la semana. Sólo tomaba leche el 11.22%. El 14% había padecido o padecía tuberculosis. El 43% tenía parásitos. El 31% sufría de paludismo. Sólo un 8% recibía atención médica del Estado. Únicamente el 6% de sus viviendas tenían agua por cañería. El 86% trabajaba manualmente y, con aparatos mecánicos, el 4%. El 6% recibía el salario en vales y un 2.5% recibía parte de éste en comida.</p>
<p>Esa era la Cuba real, la que Miami oculta. Esa Habana cosmopolita y elegante de los hoteles de lujo, costosos yates, salas para jugar bingo y aristocráticas mansiones en el Vedado, era sólo una pequeña parte de Cuba. Cuba no era eso, como en Miami quieren hacer creer. Ahí está el censo, hecho en época de Batista en esa Cuba donde pululaban los niños limpiabotas, los guajiritos sin atención médica y con barrigas hinchadas por las lombrices, las viviendas de guano, yaguas y piso de tierra, las muchachas que no habían visto un cine ni una peluquería y parecían ancianas, desdentadas y con los ojos y el cabello sin una gota de brillo<br />
<a href="http://www.cubainformacion.tv/index.php/objetivo-falsimedia/54893-Repaso-a-la-situacion-social-de-la-Cuba-de-Batista-una-%60joya-de-oro%C2%B4-segun-las-Damas-de-@PicayClaro95" rel="nofollow">http://www.cubainformacion.tv/index.php/objetivo-falsimedia/54893-Repaso-a-la-situacion-social-de-la-Cuba-de-Batista-una-%60joya-de-oro%C2%B4-segun-las-Damas-de-@PicayClaro95</a></p>
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